Categoría: Opinión

  • Cómo escribir mil poemas

    A lo largo del tiempo, el poeta vive queriendo dominar la nostalgia, vive en el exilio y la propia orfandad de sus palabras.

    Cómo un niño que se hace hombre pasan los días y los poemas poco a poco se van diluyendo entre la vida cotidiana y el romanticismo de un verso que hace drama para llamar la atención.

    El poeta sueña, vive, trata de definir en un poema sus experiencias por vivir, a veces necesitamos una, dos o cien palabras para poder recrear lo que en la profundidad de nuestras ideas intentamos expresar.

    El poeta sufre, llora, disfruta, goza cada  palabra que lucha por volver a ser un sueño, un sentimiento, una caricia, un consuelo en arte mayor o en arte menor. El poeta suspira en un lenguaje maduro, matizando sus expresiones más sentidas.

    A veces es francamente imposible y solo termina escribiendo un montón de palabras sin sentido, siendo solo un protagonista desconocido en su propio ego e inocencia que elude la realidad que suele ser muy cruda o estéril.

    El poeta es quejumbroso, transcurre entre la conciencia y la ironía solemne del mismo oficio.

    Qué importa si la poesía es difícil  o solo sobrevive en la llanura de su propio descenso, el poeta ama su propio canto, la entrañable manera de gritar te amo.

    El poeta existe por la búsqueda de su propio camino, aunque caiga en el despeñadero del facilismo cordial y precoz y no intelectual de su propio camino. El poeta ama dormir a las dos de la madrugada, con el frío de un día que no termina y no nace al mismo tiempo.

    Escribir mil poemas es un juego que transcurre en el heroico esfuerzo por querer mirar donde no sabemos que estamos viendo, que queriendo descifrar en un instante, en cualquier momento inesperado, habitual o figurado.

    El poeta se desvanece poco a poco en cada poesía, espontáneo, saltando en la creatividad de un mundo mejor, amando la sensación del instante y esa luz del bosque iluminado por un mejor mañana. Escribir es un tesoro, es como aparecer y desaparecer en un instante, a veces insoluble, a veces caótico pero siempre ilusionado.

    Después de mil poemas, no se sabe que va a pasar, solo queda la fidelidad de la experiencia, que a veces cumple y a veces padece, pero siempre satisface.

    Sigamos tejiendo en el silencio, combativa mente en el desierto, estoicamente amando en el sufrimiento, amando la frescura de escribir un poema en la metáfora de poder existir.

    Me celebro por eso y nada más.

    Miguel Adame Vázquez.

    Muchas gracias por acompañarme en este camino.

  • El Cuarto Mágico

     Sobre el Autor:

    Luis Ángel Luzardo Castellanos, “El Ángel,” nació en Caracas un 24 de Agosto de 1950. Se define como un pasajero de la vida que ocupa el puesto de la ventanilla.  Es Perito Agropecuario de corazón a la que ha dedicado cada espacio de su vida desde 1969 en su Gloriosa Escuela Práctica de Peritos (EPA) de Maracay. Abogado egresado de la Universidad de Carabobo en 1991. En ese ejercicio profesional y gremial, ha sido distinguido con la Orden Arminio Borjas en su Segunda Clase, expedida por la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela en el año 2008;  Orden Cristóbal Mendoza  en su segunda clase expedida por el Colegio de Abogados del Estado Carabobo del 2006; Condecoración Ciudad de Guigue en su categoría Botón de Honor en el año 2005; entre otros. Ha cursado estudios complementarios sobre materias agrarias a la que nunca se desvinculó. Cuentista por necesidad. Todavía insiste en reiniciar los archivos de su mente con realidades y fantasías traducidas en cuentos, autor del libro “Huellas de Juventud”, también de “Mundos Distintos” “Senderos Escritos” y el libro para niños “Pastel de Sueños”.

       El Cuarto Mágico.

    A simple vista parece un cuarto cualquiera. Pero en realidad es un cuarto mágico.

    El closet para los zapatos está lleno de juguetes enteros y por partes. Ellos componen una gran reserva de ideas de cómo iniciar un juego.

    Los adultos no comprenden que no es un simple cuarto lleno de juguetes descompuestos y desordenados. No, es un mundo mágico donde se pueden contar muchas historias y hasta vivirlas, cada vez que su dueña se disponga a inventar alguna.

    Tina Martina Patilla, es una niña de lo más bonita. Su pelo largo y ondulado cae como una cascada desde la pollina hacia su espalda. Se sospecha que viene del mar, puesto que todavía le quedaron en sus ojitos dos gotitas azules que se ven de lo más lindo en su cara. También sospechamos que viene de la Colonia Tovar porque una fresita roja y dulce alegra el color de su boca.  En definitiva ya sabemos que viene del cielo porque parece un ángel vestido de colores.

    La gente no comprende porque no le gusta que personas extrañas entren en su cuarto. Las personas de más confianza tienen que ser invitadas por ella cuando así lo decida, y en cada invitación hay un juego que inventar y una aventura que vivir.

    —¡Hola abuelo! ¿Quieres jugar conmigo?

    —¡Si mi niña! ¡Cómo no! ¿Qué vamos a jugar hoy?

    —Nos vamos de viaje para Dubái. Preparemos las maletas y acomodemos las niñas —Le dice a su abuelo mostrándole las muñecas desvestidas—. Tú vas a vestir las niñas y hacer las maletas de viaje, mientras yo, voy para Arabia vestida con este turbante y esta bata de mi mamá que me queda muy bien. También llevaré los pasaportes nuestros y se los presentaré a la policía del aeropuerto de una vez —le dice a su abuelo que está sentado en la cama haciendo lo que se le mandó.

    Tina Martina, abre la puerta de su guardarropa que es de rejillas de madera, y se encuentra con una larga alfombra roja que la conduce hacia un inmenso carruaje de cristal que es tirado por seis ponis chiquitos y gorditos.

    Unos señores muy amables y bien vestidos con casacas doradas y medias de seda hasta las rodillas, le preguntan para dónde quiere ir la princesa en su carruaje; a lo que Tina Martina contesta:

    ¡Lléveme primero a Mayami para visitar a mi tío, luego me lleva para Dubái  a visitar a mis primos, mi tía  y mi abuela que están allá, mientras mi otro abuelo viste y les da de comer a mis niñas. Luego nos regresamos a buscarlos para volver a hacer el mismo viaje pero con ellos.

    Hecho lo propio, despega el carruaje hacia el cielo y en un momentico llegan a Mayami. El paje le abre la puerta de cristal del carruaje y ella se baja a visitar a su tío para luego ordenar seguir viaje hacia Dubái vestida para la ocasión con su turbante y el vestido de mamá.

    Luego de visitar a sus primos, tía y abuela en aquel lejano país, Tina Martina Patilla decide regresar a buscar a sus niñas y a su abuelo, no sin antes despedirse con cariño de sus familiares queridos  y  prometerle otra pronta visita.

    El gran carruaje de cristal, aterriza en la parte mágica del closet y ella se baja hacia la alfombra roja que la conduce hacia la puerta de rejilla a buscar a su abuelo y sus niñas.

    ¡Su abuelo estaba dormido con las muñecas abrazadas! Seguramente esperándola para emprender el viaje con su nietecita hacia todos los sitios del mundo donde ella quiera llevarlos.

    —¡Tendrá que aprender a jugar conmigo! Eso debe ser porque está muy viejito…. Será mejor despertarlo. ¡Abuelooooooooooooo!!!!!!!!!!

      Y colorín colorado, el abuelo se quedó dormido.     

  • Urgencia poética

    Urgencia poética

    Hace unas semanas, un importante medio de comunicación se hacía eco en sus páginas culturales de una tendencia constatable en el ámbito de la creación teatral: una creciente proliferación de textos y espectáculos semidocumentales, en algunos casos teñidos de un cierto hiperrealismo, que dejan constancia contundente de algunos de los problemas más acuciantes a los que nos enfrentamos como sociedad desarrollada del siglo XXI: la desigualdad económica, la catástrofe medioambiental, la degradación de la democracia como sistema político, etc…. De alguna manera, el teatro recupera así una de sus funciones esenciales (nunca
    totalmente abandonada) al poner al espectador frente al espejo de su propia realidad. Sin llegar a los extremos (o sí) del distanciamiento político brechtiano de hace unas décadas, el espectador que acude a estos espectáculos se ve confrontado a unas problemáticas que fácilmente reconoce como cercanas y que le obligan a reflexionar acerca de ellas con un cierto sentido de urgencia. Teatro comprometido, se hubiese etiquetado hace unos años a esta propuesta estética. Me pregunto dónde radica hoy en el campo poético ese sentido de urgencia ante nuestra degradada realidad. Si bien se publican autores y libros que dejan testimonio de cuanto (malo)
    nos sucede hoy en día, este desequilibrio constatable frente al teatro me temo que es relevante. Y no ha sido siempre así. Los Pavese, Pasolini, Mayakovski, Fried, Celaya o Blas de Otero de antaño dejaron constancia del mundo que les tocó en suerte. Por no hablar de la compacta tradición hispanoamericana: desde Neruda hasta Benedetti, pasando por Nicolás
    Guillén. Sinceramente, los echo de menos. En las mesas de novedades proliferan hoy los poemarios ensimismados o de mirada cercana, casi solipsista. Y el mundo que hoy afrontamos exige ser mirado de frente, sin rodeos. Existe una magnífica tradición poética de la revelación. Diotima de Mantinea hablaba de nuestra condición humana como intermediaria de los dioses: ellos nos revelan a través de los poetas sus secretos. Hölderlin y RImbaud desempeñaron en su momento ese papel, pero los dioses hace tiempo que huyeron o dejaron de acompañarnos. Desaparecieron, estamos solos en este planeta y aún no hay pruebas concluyentes de que exista algo parecido al nuestro en otras galaxias. Dependemos de nosotros mismos en este empeño. Nunca fue fácil conjugar el Yo y el Nosotros en poesía, lo individual con lo colectivo. El compromiso político casi nunca dio frutos estéticos valiosos. Y pese a ello, una poética al servicio de lo humano, es decir, de lo social ante el riesgo real de colapso colectivo y medioambiental, me parece de nuevo hoy más que pertinente. Me parece urgente si queremos evitar que la poesía caiga en la irrelevancia o, peor aún, en el abandono que supone encontrarla tan solo en círculos hiperminoritarios para la autocomplacencia. En definitiva, se trata de configurar una renovada poética de lo social. Referentes hay. Y necesidad también.

  • Los poetas estamos rotos

    Los poetas estamos rotos

    Un día, en que mis sentimientos andaban revueltos, me bañé en el caudaloso río de las letras. Sus corrientes me arrastraron, entre el dolor y el sentimiento. Y pude salir a flote con mis primeros poemas. No se de dónde salieron, yo nunca había escrito nada antes, ni siquiera me interesaba en exceso la poesía. Quizás fue Neruda y sus versos con música, no lo sé, pero cuando conté, me di cuenta de que había escrito 100 poemas y decidí crear mi primer poemario.

    Después de mi primera aventura literaria, no podía ni siquiera dormir, porque un poeta se había instalado en mi interior. Cuando me metía en la cama, se introducía en mi cabeza, martilleándome para que escribiera sus letras y aún sigue ahí. No sé cómo llegué a amar la poesía y a día de hoy no entiendo a la gente que dice no gustarle.

    La poesía es un sentimiento de dolor, amor o rabia, que está en cada canción que escuchamos, son sentimientos vividos, mariposas en el estomago, son la vida misma. No todo el mundo tiene facilidad para escribirlos. ¿Qué es un poeta sino una persona rota que recrea pequeños relatos que sanan el alma?

    A día de hoy, he publicado cinco poemarios, más de 600 poemas y he de decir que ya no puedo dejar de escribir. La poesía nace; nace del interior, de la fragilidad, del dolor, de la rabia, por eso siempre digo que los poetas estamos rotos.

  • ¿Cómo leer poesía?

    O, todavía mejor, ¿cómo escribir poesía? Los tiempos cambian, llegó Internet y con ello la globalización, los medios electrónicos, la mercadotecnia, las libertades y los derechos humanos universales.

    La poesía es una manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación.

    Según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), “poesía” es la “manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa”. Pero esa descripción no dice mucho, un poema es vida, reconciliación, esperanza, amor, desdicha, melancolía, es llegar al corazón de manera abstracta, sintetizada o en prosa poética.

    En este 21 de marzo se ha celebrado el Día Mundial de la Poesía, así que no hay mejor momento para intentar echar un vistazo al tema y dejarse llevar por este maravilloso género literario para algunos único, para otros en decadencia y abandono. Para el poeta y ensayista mexicano Juan Domingo Argüelles el simbolismo es previsible: “en esa fecha se conmemora el inicio de la primavera, el inicio de la primavera y la primavera como metáfora e imagen de la luz, el calor, el renacimiento del verdor de la naturaleza, luego del frío y oscuro invierno: el triunfo de la luz sobre las tinieblas”.

    Para Fernando García Ramírez un poema se deja leer de muchas maneras, “según lo pida el texto y el ánimo lector” e incluso por gusto:

    Cuando se lee por gusto, la verdadera unidad metodológica está en la vida del lector que pasa, que se anima y se vuelve más real, gracias a la lectura.

    Gabriel Zaid nos ofrece en su libro “Leer poesía” algunas definiciones que nos ayudarán a comprender mejor el mundo del poeta en estos tiempos donde el género literario desaparece de los estantes de las librerías por no ser, en muchos casos, un género de venta a las masas.

    Un poeta descubrió hace milenios que se pueden intercambiar las palabras usadas para el agua que corre y las lágrimas. ¿Qué hubo de nuevo en el experimento? Que nunca se había construido una frase como “ríos de lágrimas”; que sí se podía construir, y que decía algo nunca dicho sobre el dolor: que puede sentirse como algo caudaloso. Hay dolores que queman, como ácidos; dolores que pesan como piedras; dolores que sacuden, que asfixian, que envenenan. Pero también hay dolores que brotan caudalosamente y corren como un río. En lo cual hubo un triple descubrimiento: lingüístico (la construcción es válida, aunque nunca se había intentado), literario (una nueva metáfora, bonita y expresiva), psicológico (la taxonomía del dolor se enriquece con otra categoría).

    – Gabriel Zaid

    ¿Para qué leemos poesía? Propone García Ramírez que “leemos poesía para liberarnos, ensayar nuevas maneras de poder ser y sentir”. Al leer imitamos lo que leemos, adquirimos práctica y técnicas, vocabulario, aprendemos con paciencia los códigos de la lectura y avanzamos en ella. Para ser buenos lectores de poesía requerimos tener pasión y amor por ella y disciplina y entrenamiento para ser continuos y perseverantes.

    Por su parte, Juan Domingo Argüelles, recupera la visión de Machado, para quien  “poesía es el diálogo del hombre con su tiempo”, y la de Octavio Paz, que establece que “poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono, operación capaz de cambiar al mundo”, también experiencia que “revela este mundo y crea otro”.

    Respecto del “poeta”, el forjador del poema, Paz afirma: “No es poeta aquel que no haya sentido la tentación de destruir el lenguaje o de crear otro, aquel que no haya experimentado la fascinación de la no-significación y la no menos aterradora de la significación indecible… El silencio después de la palabra” (Corriente alterna). Contra lo que dice el diccionario, para Paz, la poesía es exorcismo, plegaria, oración, letanía, epifanía, experiencia, intuición, emoción, angustia y también pensamiento, y “el poema no es una forma literaria, sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre…, un organismo verbal que contiene, suscita o emite poesía [y en donde] forma y sustancia son lo mismo” (El arco y la lira).

    – Juan Domingo Argüelles

    Así que al ser la poesía una manifestación de la diversidad que podemos manifestar en nuestro diálogo diario, de la libre circulación de nuestras ideas por medio de la palabra, del verso, del poema, contribuimos a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la forma en que usamos las palabras, la manera de percibir e interpretar nuestra realidad y la realidad de otros. 

    Me quedo con la idea de leer y escribir poesía para expresarnos, ser iguales y no diferentes, seguir intentando fomentar la tradición oral de los recitales poéticos; intentar llegar con nuestros poemas a las pequeñas editoriales; compartirlos en la red, en la nube para crear una imagen atractiva de la poesía para que no se considere una forma anticuada de arte.

    En un mundo lleno de mercadotécnica y pocos presupuestos públicos para la difusión de la poesía debemos leer y escribir libres, puesto que, como dice de nuevo Arguelles “si hay alguien que no tiene posibilidades de vivir de sus regalías, ése justamente es el poeta”.

    Formemos público para la poesía, invitemos a que se lea poesía en voz alta en las aulas, en las escuelas. La poesía nos desnuda, nos reconforta, nos abraza, nos da un refugio en la tempestad, nos hace ver cómo somos en realidad.

    Difundamos este noble arte en este nuestro mundo contemporáneo, leamos los poetas clásicos, los estilos que se formaron en el pasado, leamos poesía libre, mejoremos en nuestra comprensión y sigamos intentando con estilo expresarnos. Existen muchísimos nuevos poetas en el mundo, soñemos con ser algún día una gran poetisa o un gran poeta.

    Tal vez en veinte o cincuenta años alguien todavía nos recuerde, quizás alguien nos lea y se sienta identificado con nuestras letras en una poesía. Si por lo menos lo podemos lograr una sola vez, habremos cumplido con un propósito que nunca nos propusimos.

    Referencias

    1. Juan Domingo Argüelles, «Poesía: celebración de una gran desconocida«.
    2. Gabriel Zaid, «¿Cómo leer poesía?»
    3. Fernando García Ramírez, «Relecturas de Gabriel Zaid: IV. Que cada quien lea el libro que se merece«
  • La necesidad de la poesía

    La necesidad de la poesía

    Queridos amigos es un placer compartir con todos vosotros unos minutos, con una reflexión sobre la poesía, más concretamente, sobre la necesidad de tener cerca de nosotros la poesía, pues…

    Todos en algún momento de nuestras vidas, hemos sentido la necesidad de decir algo especial a alguna persona, a un novio, a una novia, a un amigo, a una amiga, a nuestra pareja, a algún abuelo, tío, nieto, sobrino, a la vida, a nuestra mascota, a la naturaleza, a dios… y aunque en ocasiones no hayamos sabido cómo expresarlo, qué situación sería la más apropiada, o con qué palabras, siempre hemos sabido que ese “algo”, a veces inefable, pero a lo que hemos tenido que buscar una manera de explicar para poder transmitirlo, ha sido sin querer, en modo de poesía, de unos simples y difusos versos que con mayor o menor fortuna o técnica, siempre han estado cargados de sentimiento, de amor y, sobre todo, siempre han salido desde lo más profundo del corazón, haciendo que esos simples versos, y en alguna ocasión puede que incluso rudimentarios versos, se conviertan en una sublime poesía que se ha instalado en el corazón de la persona a la que iba dirigida, o de la persona que nos ha leído. No hay nada más bello que una hermosa poesía que haya emanado directamente del corazón.

    Cuando queremos llegar a alguien de una manera especial, y tocar su fibra más sensible, no hace falta una larga carta, no hace falta un extenso e inacabable texto lleno de frases sin sentido que sean puro relleno y totalmente prescindibles. Tampoco hacen falta unos largos párrafos llenos de retórica y grandes paráfrasis que desvirtúen nuestro mensaje.

    Cuando queremos llegar a alguien, basta con decir un sencillo pero sentido; “Te quiero”. Un amable y suplicante; “Te necesito”. O un luminoso y grandioso; “Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida”. Unas simples, pero hermosas palabras, que encierran en ellas más poesía y más carga emotiva que la más espectacular novela, la cual pueda en algún momento incluso perder el hilo de lo que en un principio se quería decir en pro de otros aspectos como las descripciones de personajes o situaciones, que en poesía no se suele hacer casi nunca.

    La poesía es más directa, sin nada que pueda alterar su mensaje, pues en unos breves versos, se ha de concentrar todo lo bueno que se pudiera decir en las 500 páginas de una buena novela, y como dicen de la buena esencia, que se guarda en frascos pequeños, la poesía es esa esencia de la literatura que se guarda en esos escasos y breves versos que encierran dentro de sus entresijos, todo un mundo de belleza y esplendor.

    Ahora bien, si a esas sencillas frases que comentaba, las acompañamos de otras de similar característica y las hacemos coincidir en su terminación final para darle más sonoridad y belleza a lo que queremos expresar y compartir, estamos creando la más hermosa forma de literatura, estamos creando poesía, y una poesía es como el alimento del espíritu. Como ese breve bocadito que te sacia enormemente, a veces sin saber por qué. Una buena poesía es como esa amiga que nunca te falla pudiendo leerla y releerla tantas veces como sea necesario. Una poesía es como una copa del dulce vino en tus momentos más íntimos o en los momentos siguientes a haber intimado con el amor de tu vida. Una poesía es como ese amor que regalas a todos con generosidad y profusión sin esperar nada a cambió. Una poesía es esa necesidad de decirle al mundo tus sentimientos, ya sean de amor, de desamor, de ira, de felicidad… esa necesidad de contarle al mundo cómo eres, como lo ves, de abrir al mundo tu alma, tu corazón y tu yo más íntimo y personal.

    Así pues, con estos mimbres de buen hacer poético, llegamos a la necesidad de expresar todo cuanto llevamos en nuestro interior, y nada mejor que hacerlo a través de una poesía que compondremos teniendo en nuestro corazón a esa persona, animal, cosa, paraje o situación a la que queremos dedicarle una poesía, y sin saber cómo la misma irá fluyendo con extrema facilidad, pues nunca fluyen mejor las cosas, como cuando nacen directamente del corazón.

    Es por ello que todos tenemos necesidad de poesía, necesidad de componer poesía, necesidad de leer poesía, o necesidad de que alguien se acuerde de nosotros con una poesía, pues no hay nada más bonito que un poema dedicado.

    E incluso esa persona que siempre se ha declarado, “no amante de la poesía”, se rinde ante ella cuando la misma le llega hasta lo más íntimo de su ser, rozando su ánimo con mimo. Cuando esa poesía llega a formar un todo con esa persona y esta se identifica con ella.

    Aunque no sepamos porqué y no sepamos cómo, todos necesitamos poesía.

  • C. Tangana no es Andy Warhol

    C. Tangana no es Andy Warhol

    Después del escándalo sexual que surgió en la Academia por el cual no se quiso conceder el Nobel de Literatura este año con motivo de mantener el honor del premio, y después de las dudas que trajo Bob Dylan el año anterior, han salido a relucir unos papeles de Leonard Cohen que compondrán su nuevo libro “The Flame” en los que el cantante escribió lo siguiente:

    A fecha del 15 de marzo de 2015 Leonard Cohen hizo la crítica más reveladora de la situación actual del arte. Sea lo que este sea. La crítica aunque reveladora todos la llevábamos dentro; sabemos que el arte actual en su mayoría nada tiene que ver con el de antes. Ahora todo son marcas y productos, gente hecha a las cámaras. La cultura de la imagen. Ahora importa el artista. ¡Por fin a alguien le preocupa el artista!

    ¿Qué sería de la obra de Van Gogh o de la de Rimbaud si al público les hubiese importado cuando debía? Absolutamente nada. Queremos una foto y una firma para el libro. Ese libro que muere en la estantería aplastado ante la firmeza de los demás que nos leeremos cuando el autor muera (si es que sale en la televisión).

    Uno de los artistas más mediáticos y que primero utilizó el método fordiano de producción en el arte fue Andy Warhol. Esto mató el arte. Baudrillard dijo que es muy difícil hablar de Warhol, no porque sea complejo, sino porque en el fondo no hay absolutamente nada de que hablar. Yo no diría tanto, diría que Warhol fue el primero de los artistas, que están tan de moda ahora, que cambiaron lo que hacían por dinero. Y digo cambiar, no vender.

    Ganar dinero es arte, el trabajo es arte y los buenos negocios son el mejor arte

    Últimamente el discurso de uno de los cantantes más conocidos es este mismo. Preguntadle a cualquier persona que le guste el rap si prefiere a Crema o a C Tangana. Son la misma persona pero te dirán el primero. El segundo es sólo un empresario que busca a sus targets entre la gente joven y les da lo que quieren.

    Darle al público lo que quiere no es arte, es espectáculo, y estos son términos que, aunque ahora se confundan, nunca serán lo mismo.

    Hilo musical:

  • Poesía, política y estupidez

    Poesía, política y estupidez

    Normalmente me abstengo de hablar de política partidista desde este foro, pero cuando alguna de las reacciones políticas de mi entorno se meten con la poesía y demuestran su estupidez e ignorancia supina no lo puedo evitar.

    No voy a entrar en la crisis política en la que vive España desde hace más un año. Esta crisis ha desatado lo peor de los dos bandos y también ha elevado los niveles de estupidez a cotas difícilmente superables. Hoy os voy a mostrar un ejemplo.

    Miquel Martí Pol  fue un poeta catalán que padecía una esclerosis múltiple que le fue diagnosticada en 1973. Esta enfermedad le condenó a una silla de ruedas hasta su fallecimiento en 2003. Su obra ha sido traducida al castellano, asturiano, portugués, alemán, inglés, italiano, holandés, hebreo, esloveno, búlgaro, ruso y japonés.

    Martí Pol escribió en 1980 un poema titulado ‘Ara mateix‘ (‘Ahora mismo‘):

    Ara mateix

    Ara mateix enfilo aquesta agulla
    amb el fil d’un propòsit que no dic
    i em poso a apedaçar. Cap dels prodigis
    que anunciaven taumaturgs insignes
    no s’ha complert i els anys passen de pressa.

    De res a poc, i sempre amb vent de cara,
    quin llarg camí d’angoixa i de silencis.
    I som on som; més val saber-ho i dir-ho
    i assentar els peus en terra i proclamar-nos
    hereus d’un temps de dubtes i renúncies
    en què els sorolls ofeguen les paraules
    i amb molts miralls mig estrafem la vida.

    De res no els val l’enyor o la complanta,
    ni el toc de displicent malenconia
    que ens posem per jersei o per corbata
    quan sortim al carrer. Tenim a penes
    el que tenim i prou: l’espai d’història
    concreta que ens pertoca i un minúscul

    territori per viure-la. Posem-nos
    dempeus altra vegada i que se senti
    la veu de tots, solemnement i clara.

    Cridem qui som i que tothom ho escolti.
    I, en acabat, que cadascú es vesteixi
    com bonament li plagui, i via fora,
    que tot està per fer i tot és possible.

    Miquel Martí i Pol, del libro L’àmbit de tots els àmbits

     

    Ahora mismo

    Ahora mismo enhebro esta aguja
    con el hilo de un propósito que no digo
    y me pongo a remendar. Ninguno de los prodigios
    que anunciaban taumaturgos insignes
    se ha cumplido, y los años pasan de prisa.

    De nada a poco, y siempre con el viento de cara,
    qué largo camino de angustia y de silencios.
    Y estamos donde estamos, más vale saberlo y decirlo
    y asentar los pies en la tierra y proclamarnos
    herederos de un tiempo de dudas y de renuncias
    en que los ruidos ahogan las palabras
    y con muchos espejos medio enmascaramos la vida.

    De nada nos vale la añoranza o la queja,
    ni el toque de displicente melancolía
    que nos ponemos por jersey o corbata
    cuando salimos a la calle. Tenemos apenas
    lo que tenemos y basta: el espacio de historia
    concreta que nos corresponde, y un minúsculo
    territorio para vivirla. Pongámonos
    de pie otra vez y que se sienta
    la voz de todos solemne y claramente.

    Gritemos quién somos y que todos lo oigan.
    Y al acabar, que cada uno se vista
    como buenamente le apetezca, y ¡adelante!
    que todo está por hacer y todo es posible.

    Vamos a la estupidez de la política. El Partido Popular ha denunciado al equipo de gobierno del ayuntamiento de Cerdanyola del Vallès y a su alcalde Carles Escolà, por presuntos delitos de incitación al odio, prevaricación y malversación de caudales públicos. Parece ser que el motivo de la polémica ha sido la expresión medieval ‘via fora’ del penúltimo verso que fue utilizada para animar a la gente a participar en los actos del Día de Cataluña, el 11 de septiembre.

    ‘Via fora’ era un grito de alarma medieval que se utilizaba para que la población saliera a defender sus libertades de una amenaza externa.

  • El poeta Ovidio y España dos mil años después

    El poeta Ovidio y España dos mil años después

    Roma ha revocado la condena al exilio del poeta Ovidio (Sulmona, 43 a.C.) dos mil años después. El Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo prometió en su programa electoral que uno de sus objetivos era corregir los errores de las administraciones pasadas… ¡y tan pasadas! Su revisión ha llegado hasta el emperador Augusto.

    Augusto mandó a Ovidio al exilio a Tomis, la ciudad romana que después se convertiría en Constanza (Rumanía). Se dice que uno de los motivos del exilio pudo ser porque Ovidio descubrió las relaciones ilícitas del emperador, aunque hay una segunda versión según la cual al emperador no le gustaba la notoriedad de Ovidio como cantor del amor por excelencia. Un poeta que ha marcado la historia de la literatura con sus «Metamorfosis», poema en quince libros que narra la historia del mundo desde su creación hasta la deificación de Julio César.

    En realidad, la rehabilitación de Ovidio se inició el año 2012 en su ciudad natal, Sulmona, cuando el ayuntamiento aprobó por unanimidad enviar a Roma la sentencia de absolución emitida por un tribunal de juristas, solicitando que se procediera a la rehabilitación de Ovidio. El texto aprobado el 15 de diciembre de 2017 especifica que «se debe rehabilitar al poeta restituyéndole la libertad, la dignidad cívica y el arte universal, además de involucrar a las nuevas generaciones en el conocimiento de su vida para favorecer la participación activa en la ceremonia de absolución».

    El asesor de Cultura y vicealcalde, Luca Bergamo, ha declarado que «la rehabilitación de Ovidio es un símbolo importante, ya que habla del derecho de los artistas a expresarse libremente en la sociedad».

    Grupo de rap «La insurgencia»

    Es curioso que mientras que en Italia se rehabilita a los poetas con 2000 años de retraso apelando a su derecho a expresarse libremente, el gobierno del Partido Popular en la España del 2017 y 2018 recién estrenado parece volver a la época de Augusto encarcelando a aquellos músicos, como a los integrantes del grupo de rap La insurgencia de Zaragoza, por el contenido de las letras de sus canciones. Estos son los versos (fuera de contexto) por los que son acusados.

    #LIBERTADLAINSURGENCIA

  • La poesía: puente entre el espíritu y el tiempo humano

    La poesía: puente entre el espíritu y el tiempo humano

    Hablar de la poesía contemporánea en los países hispanoparlantes es también reconocer la élite cultural que la cerca de otras fronteras. Como en muchos países incluyendo España, la producción poética está reservada a las élites intelectuales y a cierto tipo de grupos que, conociendo la dinámica, logran penetrar a la cúpula reproduciendo un esquema de industria que se protege a sí misma.

    No obstante este artículo no versará en las intrascendentes y lamentables políticas culturales en torno a la publicación y divulgación de la poesía en los países de habla hispana, y del medio poético cultural tradicional en general. Si tomamos en cuenta que la propia naturaleza de la poesía es el cuestionamiento filosófico del ser, vacuo sería reparar en las manchas del espejo: trataremos de concentrarnos en la poesía.

    Y viene entonces el intento. Intentaremos hablar desde el residuo fragmentario y la velocidad en que los sucesos nos alcanzan, pero no lo haremos desde la desmesura y la desesperanza de no reparar en el pasado histórico de la poesía en nuestro idioma, acercándonos más al espectro mexicano.

    La historia de la poesía mexicana moderna desde las postrimerías del siglo XVIII estuvo ligada a las generaciones poéticas de España. Si nos ubicamos en la cercana línea del siglo pasado, para nadie es un secreto que, luego de la guerra civil española ya en pleno siglo XX y gracias al fuerte afluente de cultura que llegó a México, los refugiados españoles marcaron profundamente la cultura en México y con ella su poesía. El propio Octavio Paz, Premio Nobel de literatura mexicano, estaba emocionalmente ligado al movimiento revolucionario contra los falangistas y la dictadura de Franco. Es propio decir además que gracias a la publicación y a la divulgación de la producción poética de Federico García Lorca en México es que ahora el poeta goza de tanto prestigio aún en España, en donde al menos dos generaciones no lo leyeron hasta la muerte de Franco.

    En otro tiempo también es necesario hablar de la poesía que no ha llegado de la academia ni de los círculos literarios. Otras poéticas que llegaron desde la cultura popular son interesantes porque han constituido un ciclo de alimentación cuyo producto ahora mismo se amalgama a lo que referimos como poética contemporánea. Desde antes ya se sabía que si bien la poesía, en particular la de la generación de 27 con Miguel Hernández, Rafael Alberti y algunos más de otras vanguardias como los hermanos Machado, había sido sugestivamente el leit motiv de la música de Joan Manuel Serrat y de otros autores como José Luis Perales en España, la poesía en Latinoamérica había además contagiado a los motivos políticos y se había vestido de revolución en la Latinoamérica de los años 70.

    Existe un pasaje que, a fuerza de haberlo leído hace tanto ya no encuentro la referencia. Se dice que Mario Benedetti en una entrevista había dicho que los mejores exponentes de la poesía latinoamericana del siglo XX no habrían sido poetas que escribieron en libros sus poemas, sino que los habían cantado en décimas perfectas, en música: la nueva trova cubana, con exponentes como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, habían sido los mejores poetas de su tiempo según el autor uruguayo, y creo que tiene razón. Los que hemos crecido con la música de Silvio Rodríguez sabremos reconocer en ese diamante trabajado la más espléndida poesía con el doble de atributos: la música de la palabra y la música de la lira y la cuerda.

    A lo que quería llegar es precisamente a que la poesía es un ente vivo que reproduce su lenguaje y se desarrolla de acuerdo al tiempo que incuba el poeta, que no es más que la representación racional de la poesía, el que moldea el corpus, el vaso que contiene a ese líquido inasible.

    Otra cosa distinta es hablar del tiempo en poesía; para no dejar al aire este tema que por demás apasiona a más de uno podría apuntar los siguientes considerandos:

    El tiempo de la poesía es distinto al tiempo humano, hay poemas que han trascendido encima de la propia personalidad de su autor, hay poetas que nunca llegaron a ver la fuerza de su influencia y ni siquiera sospecharon las energías que desataron, porque un poema madura en generaciones mientras que un poeta apenas puede vivir más de 80 ó 90 años (más si tiene suerte).

    El tiempo de la poesía es distinto y tiende más a la eternidad, si el poeta no está consciente de esta regla, es un poeta que nunca entenderá el verdadero sino de la poesía. Un poema puede no ser entendido ahora mismo sino retomado y leído a través del tiempo por generaciones (esto como algo que ni siquiera sospechó el autor a la hora de escribir el poema). Ésta es la naturaleza de la poesía y su tiempo, el poeta que no lo entienda es un poeta humano condenado a la peor de todas las muertes, la muerte por olvido.

    Pero retomando el camino, en los últimos años se ha observado que otros son los canales que la poesía está abriendo y lo está haciendo con los instrumentos que tiene el mundo, como lo hizo al inicio de la luz de la razón humana, sembrando semillas del lenguaje en la pequeña chispa del razonamiento primitivo en los primeros primates de la cadena evolutiva. Hace pocos meses en México sucedió un seísmo sin precedentes en la historia contemporánea de América del Norte, y referiré este ejemplo como simple muestra de lo que se incuba ahora mismo con la poesía y los nuevos medios de comunicación.

    Antes del Internet el proceso poético era muy cansado y esquemático, lleno de filtros y murallas a los que el poema muchas veces no podía resistir, talleres de poesía, círculos literarios, vanguardias, lecturas y lecturas antes de llegar a un editor y luego entonces, si pasaba todos estos filtros, tal vez se publicaría en papel. Pasaban años hasta que el poema podía leerse y empezaba a crecer y a escribir su propia historia.

    Los nuevos medios ahora son casi inmediatos. ¿Cómo podía nacer así de inmediato como lo fue el mismo terremoto, un poema como el que escribió el periodista y escritor mexicano Juan Villoro Ruiz (Ciudad de México, 1956), pocas horas después del segundo seísmo que sacudió a México en menos de dos semanas? Un fenómeno casi cataclísmico que logró saltar en astillas el frágil equilibrio de vida en uno de los países más emblemáticos de la posmodernidad poética en el mundo.

    La respuesta es, ese poema tenía que escribirse de tajo, inmediato y así tenía que publicarse, así tenía que nacer, del espanto y del arroyo, de la ternura y del llanto. El poema al que nos referimos y que reproduciremos al final de este artículo nació como nace un niño prematuro, inmediato, doloroso, chocante en sus chirridos, húmedo de lágrimas, de rodillas y con el puño levantado, un poema que México necesitaba en ese momento.

    Pero nunca hubiese nacido entonces si el esquema de publicación fuera el mismo del siglo pasado, nada hubiera sido el estremecedor impacto sobre la psique de un pueblo acostumbrado al dolor si el bálsamo poético con el que Villoro ungió sobre la herida, hubiera llegado no tan pronto como llegó.

    A pesar de que el poema fue publicado en un medio tradicional (La columna de Villoro en el diario Reforma reprodujo el texto por primera vez el 22 de septiembre; dos días después del seísmo que destruyó parte de la Ciudad de México), no fueron sino las redes sociales las que extendieron su mensaje. En unas horas el poema “Con el puño en alto” se había colocado como trend topic en la red social Twitter, era leído en todo el mundo, México caía y se levantaba una vez más de un terremoto y lo hacía alzando el puño.

    Para los que interesados en el fenómeno poético y amantes de las nuevas tecnologías de la información y comunicación vemos en éste un poema en sincronía global, como un cerebro masivo funcionando nunca más sin el corazón y el espíritu que sólo la poesía puede aportar, desde el inicio del Internet y el arranque del fenómeno comunicativo tal como funciona el nuevo orden global, pocas veces se había visto en tiempo real como la poesía podría cimbrar la conciencia humana desde los nuevos medios.

    Sin dejar de disfrutar la limpia naturaleza del poema, su métrica, su lírica cruda, los hilos que tira desde la desmembrada emoción por la impotencia ante las fuerzas de la naturaleza, el dolor de haberlo perdido todo y el triunfo de la solidaridad, también puede visualizarse el gran milagro mítico de la palabra.

    Villoro logra lo que muy pocos poetas vivos han logrado, mover un pueblo y untarlo de medicina poética, en un momento de terrible dolor el abrazo del poeta, el ungüento en el alma del dolor llega y toca las fibras más sensibles. Hermoso y poético.

    Líneas arriba consideré el tiempo del poema como un tiempo distinto al humano. El poema del temblor es la confirmación de esta consideración, el poema siempre trasciende a su tiempo y su ocasión, un poema si no es eterno no es. En este caso vimos un happening interesante que ojalá pueda trascender sobre la historia y la misma poética de su autor.

    Culminar este artículo escribiendo de un poema que dará mucho de qué hablar en el futuro es muy significativo para mí, en lo personal había sido lector del Villoro narrador nunca del poeta, pero así funciona y el poeta es la ocasión del poema.

    La poesía es un espíritu vivo que ha tenido que crecer desarrollándose en otros medios de virtualidad. Así ha brincado en momentos distintos de la historia, se ha dejado escribir en paredes y muros de calles, se ha vestido de revolucionaria y ha cumplido con su verdadera función, la de ser un puente entre el espíritu y el tiempo humano, qué bueno.

    Con el puño en alto

    Eres del lugar donde recoges
    la basura.
    Donde dos rayos caen
    en el mismo sitio.
    Porque viste el primero,
    esperas el segundo.
    Y aquí sigues.
    Donde la tierra se abre
    y la gente se junta.
    Otra vez llegaste tarde:
    estás vivo por impuntual,
    por no asistir a la cita que
    a las 13:14 te había
    dado la muerte,
    treinta y dos años después
    de la otra cita, a la que
    tampoco llegaste
    a tiempo.
    Eres la víctima omitida.
    El edificio se cimbró y no
    viste pasar la vida ante
    tus ojos, como sucede
    en las películas.
    Te dolió una parte del cuerpo
    que no sabías que existía:
    La piel de la memoria,
    que no traía escenas
    de tu vida, sino del
    animal que oye crujir
    a la materia.
    También el agua recordó
    lo que fue cuando
    era dueña de este sitio.
    Tembló en los ríos.
    Tembló en las casas
    que inventamos en los ríos.
    Recogiste los libros de otro
    tiempo, el que fuiste
    hace mucho ante
    esas páginas.
    Llovió sobre mojado
    después de las fiestas
    de la patria,
    Más cercanas al jolgorio
    que a la grandeza.
    ¿Queda cupo para los héroes
    en septiembre?
    Tienes miedo.
    Tienes el valor de tener miedo.
    No sabes qué hacer,
    pero haces algo.
    No fundaste la ciudad
    ni la defendiste de invasores.
    Eres, si acaso, un pordiosero
    de la historia.
    El que recoge desperdicios
    después de la tragedia.
    El que acomoda ladrillos,
    junta piedras,
    encuentra un peine,
    dos zapatos que no hacen juego,
    una cartera con fotografías.
    El que ordena partes sueltas,
    trozos de trozos,
    restos, sólo restos.
    Lo que cabe en las manos.
    El que no tiene guantes.
    El que reparte agua.
    El que regala sus medicinas
    porque ya se curó de espanto.
    El que vio la luna y soñó
    cosas raras, pero no
    supo interpretarlas.
    El que oyó maullar a su gato
    media hora antes y sólo
    lo entendió con la primera
    sacudida, cuando el agua
    salía del excusado.
    El que rezó en una lengua
    extraña porque olvidó
    cómo se reza.
    El que recordó quién estaba
    en qué lugar.
    El que fue por sus hijos
    a la escuela.
    El que pensó en los que
    tenían hijos en la escuela.
    El que se quedó sin pila.
    El que salió a la calle a ofrecer
    su celular.
    El que entró a robar a un
    comercio abandonado
    y se arrepintió en
    un centro de acopio.
    El que supo que salía sobrando.
    El que estuvo despierto para
    que los demás durmieran.
    El que es de aquí.
    El que acaba de llegar
    y ya es de aquí.
    El que dice “ciudad” por decir
    tú y yo y Pedro y Marta
    y Francisco y Guadalupe.
    El que lleva dos días sin luz
    ni agua.
    El que todavía respira.
    El que levantó un puño
    para pedir silencio.
    Los que le hicieron caso.
    Los que levantaron el puño.
    Los que levantaron el puño
    para escuchar
    si alguien vivía.
    Los que levantaron el puño para
    escuchar si alguien
    vivía y oyeron
    un murmullo.
    Los que no dejan de escuchar.

    Juan Villoro, 22 de septiembre 2017