Categoría: Poemas

  • 3 Poemas de Daniel Quintero, poeta argentino

    3 Poemas de Daniel Quintero, poeta argentino

    Daniel Quintero Buenos Aires 3 de diciembre de 1959. Tiene diversas publicaciones en poesía y prosa. Participó en actividades literarias en Uruguay, Chile, Ecuador, Bolivia, Cuba, España y EE.UU. Es uno de los gestores del Fip de Parque Chas LUIS LUCHI 100 Años. 

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    Vuelvo a poner en bosque cada hoja de papel que malgasté

    como quien devuelve cardumen

    o deja a merced de las tempestades cada uno de sus naufragios

    cada sorbo de fuego

    viento sobre toda naturaleza

    aquellos otros poemas 

    que tuve que traer a la rastra para que vuelvan a ser madera a flote 

    barcos de una sola raíz.

    Mi versión de las cosas muertas

    Una hoja al caer es lo que deja

     el otoño cuando pasa

    la esperanza que sin ser su religión

    reconoce que en las noches expuestas al silencio 

    hay más oscuridad

     que en cualquier otra latitud. 

    Saldrá el sol 

    por si acaso alcanzará a ser 

    una manera cierta de resurrección. 

    Aprendo a diario este milagro de escribir. 

    ///////////


    Cambio de poema

    a la mitad de la hoja

    porque si es como

    estar cruzando un río

    a mí siempre me gusta

    dudar antes de

    llegar a la otra orilla.

  • Poemas de Luis Gilberto Caraballo

    Poemas de Luis Gilberto Caraballo

    Luis Gilberto Caraballo es un poeta y artista plástico nacido en Caracas, Venezuela en 1962. Caraballo ha publicado siete  poemarios y tiene unos 19 poemarios más inéditos. Además su obra poética ha sido difundida en diversas publicaciones literarias y ha participado en numerosos encuentros internacionales de escritores. Con su poesía Caraballo ha obtenido reconocimientos internacionales de importancia como obtener el primer lugar en el Premio Internacional de Poesía en São Paulo, 2004; así como el máximo galardón en el XXV Congreso Mundial de Poetas en Los Ángeles, California, 2005; una mención honrosa, en el Premio Mundial de Literatura, “Municipalidad de Aguas Verdes”, versión poesía 2009  por el poemario Noches, mares, fragmentos del poema; Mención honorífica en el 1er Premio Mundial Andrés Bello de Poesía 2009 por el poemario, Poemas de números y series infinitas.

    Sus poemarios  publicados son Encuentros con el Sur (Venezuela, 2007), El árbol de las casas vacías (España, 2008), Los caminos del tiempo (España, 2009), Poemas de números y series infinitas (Portugal, 2012), que salió en edición bilingüe en español y portugués; Arpa Invisible (Letras Salvajes, Puerto Rico, 2020); Es tiempo de volver destellos de un regreso (Del Sur a Sur Editores, España, 2021) y La Gruta del Ávila (Letras Salvajes, 2021). Su libro Celajes de noche se gesta y su publicación está pautada para diciembre de este año. Su poesía puede relacionarse con movimientos como el simbolismo, el surrealismo, el trascendentalismo estadounidense e incluso con la poesía mística española pero Caraballo ha sabido crear su propio universo poético.

    En cuanto a su pintura, Luis Gilberto Caraballo ha hecho exposiciones indivisibles como Hollywood-Hábitat Aurico, Venezuela; AVAP, Las imágenes del rostro, 1996; Salón Michelena. Los de la psique, Venezuela, 1996; Galería Montemar de Chile, Tropos del Inconsciente, 1999-2000. Caraballo ha participado en importantes muestras colectivas en Venezuela, Ecuador y Uruguay y trabaja para realizar exposiciones próximamente en su país natal y también en la realización de una muestra de su arte en China, proyecto que se cuaja desde el 2005. Ha realizado dibujos para sus libros Encuentro con el Sur, El árbol de las casas vacías y su libro Poemas de números y series infinitas. Su pintura abarca diversas expresiones como el arte figurativo, neocubismo, neoexpresionismo y arte abstracto. 

    Poemas leídos en el 15 Festival Virtual de Poesía, Poesía por La Paz, de Dois Corrego  en Usiha de Sohno en Brasil, 26 de noviembre de 2022

    I

    Aprendí algoritmos que me explicaron parcialmente algunas cosas y no pude tomar nunca en ellas un tren sin que sintiera que habían muchos asientos vacíos como si no hubiesen suficientes pasajeros mirando la ventana pasar como si hubiese elegido un racimo de palabras y estas estuviesen en un lugar mostrando la soledad de sus jardines el esplendor de su viaje el río de sus sílabas el sentido de su alarido el silencio de sus letras no pude mirar en el tren sin escrutar su silencio la voz de aquella distancia el sentido de la imagen en mis ojos clavaron los algoritmos el tiempo inexistente nació de aquella soledad prendo su arcoíris el silencio que azotan la mirada que busca entender aprender a conocer sus hebras la lluvia y sus acordes de guitarra.

    II

    En mi abismo en mi vacío nace un árbol de raíces difíciles de ubicar por más que busco encontrarlas en el fondo de la tierra en las vasijas de la memoria en los acantilados subterráneos las voces no sé de dónde provienen me hilvanan en mis silencios me ata más allá de las venas de un mundo inalcanzable por mis ojos inaudible el hallazgo es de lo más efímero de una rotura de pasadizos desconocidos y puertas imaginarias esa ventana que calca abre que urde y sueña entreabierta a la realidad tiene un profundo arraigo a lo inasible a la noche a la realidad del sueño que en canoas navega por más que busco son posos profundos y espejos de origen sideral de puertas de maderas interminable mar con un oleaje ciega su voz como si contuviera en la mano el camino hacia su raíz un árbol crecido de sílabas de árboles y bosques de sueños y un delirio inagotable me lleva a sorber en sus copas las nubes y el canto de brisas que en mi yacen es el verdor de sus hojas es la noche interminable de letras y silencios de pausas y esperas me ahondan en mi. Me mantiene en pie en aromas del corazón desconocido en el latido de temblor en la quebradiza página llegó a ver su corteza de una rara tierra y de frutos de un imaginar el cielo en vuelo en exilio el otro que apenas logro palpar ciego.

    III

    En círculos intentando alcanzar la noche en el cielo de la memoria y cuán lejana y distante tan adentro en mi latir tus letras como soplos de mar olorosas a tempestad de estrellas círculos aromada de luna  tan diluida en cada sílaba tan íntegra en el poema de tu oscurana semblante de astros ardiente tu voz en el epígrafe tu rio griego dejado por las escrituras del que hablaba Pitágoras en su geometría de cielos en su niñez trazaba un cubo en la ciudad de Atenas en su silencio cada arista un epígrafe en la mirada de aquellos ojos tomado de algún cometa en el árbol veo sus porvenires como metáforas plateadas de hojas lúcidas los espejos de algún planeta dejado en  órbita del poema calando con sus giros versos volviendo el canto en el ramaje del árbol un lugar una jaula abierta y en tu corteza la que se dibuja en arameo en alguna voz distinguida de orquídeas quienes me escriben con sus labios sus besos aromados en mis manos mis yemas tintan de letras el muro de la noche un eco en el latir de mis pasos.

    IV

    Mi pecho se ha hecho un amasijo de silencios a la espera de la tarde con sus ojos de lluvia quieta carga en el bosquejo nubes de atajos y una frente de aire poblada con olores a brasas dolientes viene en medio del tiempo intentando bailar con la brisa cae con un lirismo de espanto en el árbol se abren las jaulas de los recuerdos y vuelan los pájaros a los matorrales lejanos con ojos de empeño y deudas en el pico el canto abierto en el cielo como pincel de piel limpia y corteza de abrigo aromado para la noche secreta de una Caracas sedienta mi pecho ha subido hasta el último escalón se ha vuelto un cielo sin regreso parece un sueño una hamaca mecida en la montaña azul que vuela entre las nubes y el árbol me trae de vuelta con su rostro de abadía a sus raíces en la memoria canoas de río venas de horas que pasan muy adentro en la selva del alma y van mirando el espejo de su silencio van con las gotas lloviznado el camino de recados que traen consigo el vuelo de los pájaros ni se siente se fueron a otro tiempo a volar sus alas de obsequios y su canto con la noche.

    V

    Cuando el mundo era mundo y el muro era de esclavos y tabúes de tierras en sed asoleadas hasta el silencio nacieron poemas de esencia en el arraigo en el grito de un puñal adosado en el vientre del vacío en la pulpa de la mirada la luna había crecido hasta los confines del cielo era habitada por duendes y sangres eran las venas de la noche que en silencio se habían convertido en versos en el ramaje de un árbol nacido de una tierra fértil era la esgrima del suelo entre un animal primitivo y el eco de un espejo volviéndose rostro en el pozo del estanque brotaron las palabras brotaba el delirio de un cielo tomado de pasión y sangre avezada un torrente de cantos y metáforas de mares y adagios se hicieron en la noche la poesía era el silencio de la memoria el hilo mágico del río que el corazón guarda en arraigo de una tierra desnuda en la intemperie del cielo adeuda un cauce que se ha ido a otro lugar a enjuagarse de idiomas a volver la mirada en la elegancia de sus letras se siente venir palabras y destinos destierros y sentires amaneceres y noches con un brote tomado por la noche arqueada por la flecha de un infinito enclavado en lo difuso en lo inconcluso en la intolerancia de lo salvado en la herradura de un alazán sin rumbo por el llano temido de espantos y nubes destinadas a volverse espejo de otra tierra distinta indescifrable viaje que en versos cala en la penumbra.

    VI

    Vi gemir con sutileza el humo de una cafetera puesta sobre los troncos de una vieja rama del árbol y el sol durmiente había alzado su ardor hasta hacer gemir la tapa del camino parecía un frasco de acertijos así entre aquel cielo poblado de motas blancas desnudas y sin destino cierto y el andar sobre un cemento lleno de césped brotado de hierbas y flores del tiempo el doliente amor de la tierra pulsando el cielo desde lo más febril crecieron en silencio y desde los recuerdos se hizo el aroma en sílabas en los ojos caían los labios en el sabor en las palabras del café el tiempo bailaba sus horas y al lado en las ramas yacía un pájaro de copete amarillo brillando con su linaje de estatua patria mis ojos se encendieron cayeron en el puerto donde el azulejo posa sus patas en el árbol tañido de relojes y horas desconocidas y el encuentro se hace llama bramas de un sueño que asoma sus nubes y el cielo se puebla de versos mis ojos temblaron y desaparecieron en la visión del ramaje quedaron aquellas letras colgadas del iris mientras mis pasos seguían al parque en su delirio.

  • 3 Poemas de Jennifer García Acevedo, poeta colombiana

    3 Poemas de Jennifer García Acevedo, poeta colombiana

    Jennifer García Acevedo Medellín, Colombia, 1995. Poeta, gestora cultural y tallerista. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas, periódicos y antologías nacionales e internacionales. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía José Santos Soto (2019) y el Premio Internacional IFLAC WORLD Emprendimiento y Poesía, Argentina (2022). Participó en festivales internacionales de cine y literatura.  Ha publicado Estaciones de lo invisible (Sakura ediciones, 2019) Escribir lo invisible (antología personal, nuevas voces editores, 2021) e Incertidumbre del nombrar (Sakura ediciones, 2021). Sus poemas han sido traducidos al inglés, vietnamita, árabe, francés y creole haitiano. Es directora del Festival internacional de Poesía Fredonia. 

    INSISTENCIA EN LO INVISIBLE

    Es preciso insistir en lo invisible, eso que crece más allá del estallido. En la voz terrible de un Dios que abarca todo sin tocarlo, en la imagen detenida detrás de la máscara, en la vibración del objeto a punto de caer. Entre los acontecimientos más tristes que suceden al hombre, está el no poder manipular lo incorpóreo, darle un molde y sostenerlo a su gusto. ¿Qué resultaría de asignarle un rostro al aire, de reunir todas las palabras que se dicen afuera del mundo, o de tomar una fracción de vacío y saltar? Nadie puede extraer lo que está en el fondo de su propia sombra y tal vez por esto, permanecemos a salvo. Pero hay cierta predisposición al peligro, cierta inquietud rodeando lo visible, un lenguaje incierto para nombrar cuanto no vemos, pero presentimos. Algo en nosotros no se resigna, busca, imagina, indaga, extiende su mano abierta, sabe que nunca alcanzará nada, pero aun así la cierra para no perder lo desconocido.

    LLUVIA DE HOMBRES

    Pienso en una pintura de Rene Magritte en la que un grupo de hombres vestidos con trajes idénticos permanecen suspendidos en el aire, sin que sea posible reconocer en sus formas un indicio de ascensión o caída. Pienso en sus pies separados de Dios y de la tierra, en sus voces reveladas a otros e incomprensibles para mí. Pienso que más allá de ese paisaje, donde nadie lanza un grito y todos asumen su destino de animal misterioso, estamos nosotros, tratando de develar el enigma, parados frente a la lluvia de hombres que nos desconoce, preguntándonos si como aquí, allí también las banderas se levantan y ondean sobre un campo de animales heridos.

    CAMILLE CLAUDEL

    Temprano moldeo el barro, y con él, anticipo la palabra puesta en el centro de la miseria, la sombra del ángel condenado al hurto y el exilio, el soplo de los amantes que sobreviven al golpe del hierro. Es medio día y el calor hace brillar las paredes del taller. Junto a un cúmulo de piedras cinceladas, un grupo de hombres inventa la farsa de mi desnudez y prende fuego a mis manos. Giro en desacuerdo, lanzo frases a la muchedumbre, mientras sacudo el vestido hecho harapos, pero ellos revocan el mudo testimonio de mis dedos en llamas. Me avientan a la cama de púas, rodeada por puertas que no se abren. Ahora comprendo que nunca estuve en ningún sitio, siempre fui en otros, y cuando pronuncié las palabras conocidas, eran ellos los que hablaban.   

  • 3 Poemas de Murat Yurdakul, poeta turco

    3 Poemas de Murat Yurdakul, poeta turco

    Murat Yurdakul nació en Adana (1983). Sus poemas, relatos cortos y traducciones se publicaron en varias revistas.  Fue nombrado mejor traductor en el British Journal of Modern Poetry Translation (2018).  Recibió el XIII premio internacional de poesía Premio Vitruvio en Italia (2018), y el VI premio internacional de relato literario Città Del Galateo en Italia (2018).  Participó en la colección de relatos Casa Editrice Cento Verba en Italia (2019).  Homer Literature Awards Tarık Dursun K. Premio de relato 3er premio (2020).  Participó en la antología poética del Centro Internacional de Traducción e Investigación de Poesía en China (2020).  Fue galardonado con el premio internacional Poeta del Año (2022) por el Consejo Ejecutivo Internacional del Centro de Traducción e Investigación de Poesía IPTRC en la República Popular China.  PEN Asia Internacional [Egipto] participó en la selección de poesía «Literatura de la Ruta de la Seda» (2022).

    Pájaros muertos en mí

    ¿Tenemos frío mientras tiemblan las flores de granada?

     Si te vas, ¿quién regará la albahaca?

     ¿Dónde se refugian los pájaros por la noche?

     en todas las floristerías se venden pájaros muertos

     las violetas son pájaros muertos en lugar de narcisos

     un sonido de agua un aroma de albahaca ahora lejos

     recuerda los incendios a los jóvenes muertos ahora

     Paso por los cafés del boulevard

     intelectuales ebrios, penas arabescas

     un mentiroso en la página de un periódico

     Te conviertes en un largo silencio cuando miro las montañas

     Tu corazón se retuerce como cartas no correspondidas.

    Invierno

     

    Escribo en las ventanas el sonido de los pájaros

     El invierno está una corriente de aire, los rieles perforan la noche

     En el balcón se está secando la albahaca

     Así extraño el patio que dejaste

     Los ángeles olvidaron la ciudad, lloré por los dos

     Una mañana visible desde los fríos muros esa arboleda azul, el viejo parque

     El sonido del pájaro que lanza el cielo cansado cae dentro de mí

     Un problema tarde en la noche en mi cara

     La vida es una grosella

     Estamos desnudos, tu cuerpo es arena, tu boca es carta, tu palma es adiós

     Estoy en la sombra de una herida de un corte

     El invierno sangra en mis muñecas

     La tarde dejó sus últimos colores en su cabello desordenado

     Ya no había pozos que gritar

    ¡Sonidos de perros callejeros se acumulan en mi rostro!

     Hay cosas que no olvido mientras observo la lluvia

     Gotas golpeando el cristal, un movimiento…

    en el camino

     

    Tu más hermosa sonrisa se queda una mañana de vacaciones

     en los ojos de los niños

     Se puede decir de las fotos

     Una carta escrita en el agua

     que contiene todo el pasado perdido

     Este amor es un viaje que fluye de mí hacia ti

     Vi pájaros haciendo el amor en tu pecho

      Aprendí en ti que el amor no empieza en la piel sino en el corazón

     Hubo tejados donde guardé tu voz, pájaros encontrados

     Se olvidaron de migrar tras el sonido de las cigüeñas

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Miladis Hernández Acosta, poeta cubana

    3 Poemas de Miladis Hernández Acosta, poeta cubana

    Miladis Hernández Acosta (Guantánamo, Cuba, 1968). Poeta, editora, crítica y ensayista. Licenciada en Historia por la Universidad de Oriente. Ha publicado el ensayo: Las náufragas porfías (Ed. Primigenios. Miami, 2020 y Ediciones Loynaz, Pinar del Río, 2016). Los poemarios: Los blancos territorios. Antología creciente (Ed. Primigenios, 2021), Bosque de Tárnow ( Ilíada Ediciones, Berlín, 2021); La niebla del paraíso (Ed. DMcPherson.Cuba, 2021); Viento de cenizas (Antología Mínima. Ed Primigenios, 2021)  El oro del imperio (Ed. Siglo 21.  España. 2020); La confesión infinita (LP5. Chile, 2020); El fuego del ángel (segunda edición. Ed. Primigenio, 2020), Al sur de los páramos (tercera edición. Ed Primigenios, 2020), La sombra que pasa (Segunda edición. Ed. Primigenios, Miami. 2020); entre otros.Ha obtenido los premios Tomás Savignón 1992 y 1993, Regino E. Boti en poesía 1993, 1995 y 2000 y mención en ensayo en el 2000, Manuel Navarro Luna 1993, José María Heredia (premio 1995 y mención en el 2006), primer accésit en el 6to Concurso Internacional La Puerta de los Poetas (Francia, 1998), premio Santiago 1994; premio Ángel Escobar 2002, mención especial en el Encuentro Iberoamericano sobre la poeta Dulce María Loynaz (2000), mención en el concurso Palma Real (Torino, Italia, 2003) y mención Alcorta 2009. Primera mención certamen Hermanos Loynaz 2016.

    Nigeria/ matanza de cristianos

    Habrá que buscar las pieles o el suelo ennegrecido

    Sin calderas que ofrecen el zumo temerario

    Para que el hambre o el crimen no ocupen la razón.

    Habrá que ajustarse. Asimilar es un acto temerario

    Como el caldo hirviendo dentro del hierro esplendente

    Sin que logre brotar una nueva existencia

    Sustancia progresiva para levantarme

    O darme por vencida cuando ya lo hice

    Antes de que el fuego se prendiera y salieran los sebos

    De cristianos que oraban.

    Solo soy el que se desvive o busca en otra parte

    Lo que no ofrece un ningún mercado.

    Habrá que volver hacia la honda gruta

    Evitar un cisma sin que nada sea tomado por las fuerzas.

    Despedir los efectos de esa hoja insípida

    Con sabor extraño que encuentro en el fondo de una cisterna.

    Habrá que salir del hueco o del rocío

    Sedarse como la nube se deshace

    Sin absorber el agua

    Que no es insular ni sirve solo a los creyentes.

    No soy quien se solaza

    Simplemente no sé dónde se obtiene el pasto más fértil

    Ni una llanura para la nieve

    Ni esa alegría que nunca tuve en mis arterias.

    Cuál es en cuestión el estado natural de un hombre

    [que sobrevive

    Para rastrear el alimento. Sobradas onzas que van

    Por el río o por el camino de las olas

    Hacia esa carpa de los sirvientes

    Donde todos estamos en marchas guerreras

    U otra forma de resquemores

    Contra el pavimento o el contrapeso de esos corazones

    Ajo finisecular o masa de hígados nigerianos

    Como panes cortados en la balanza.

    Hay un hueso viril dentro de la tabla y unas cebollas.

    Alrededor de los mercaderes encuentro ese algodón.

    Café. Aspirinas. Maní tostado

    Restos del sabor que cuece la carestía. Carne viva rebotando

    Resquebraduras brutales o pesca de cosas mortuorias.

    ¿Cómo reiniciarme con esos rayos de sol que envejecen

    [mi cara?

    ¿Cómo sustituir una cabeza de ovejo colgada de un gancho

    Filtrando su última lágrima?

    Cabeza de ovejo que enterramos en la tierra cuando creemos

    Que así sumimos aquello

    Que después de haber dado todo

    En polvo trigo o carnada para los orantes

    Nos han traicionado.

    Libro: La niebla del paraíso.

    Ed. Dmcpherson. 2021.

    De Vancouver a Río de Janeiro

    Siempre le di cierta importancia al hecho de nacer en enero

    Dado que algunas revoluciones comienzan en este mes

    Y crecen como yo bajo el rigor o la amenaza

    En ese raro letargo que producen los domingos

    Donde busco el engranaje de una fábrica

    De extracción de alcohol de caña y no de trigo inflamable

    Un día del cual se denomina: inicio del día ordinario.

    Yo no soy ordinaria ni consumo lágrimas cúpricas

    Pero sí obstinadas como las revoluciones de lágrimas más reales

    Que hacen los dioses. Cangrejos que palpo mientras pasan

    [los días

    Más crueles o menos digerido según el tramo de la cadeneta

    Sobre la zanja que drena han de brotar mosquitos tropicales.

    Supongo que alguien siempre llega con exóticos alcoholes

    A aliviarme en medio de la tormenta y pasa su mano

    [por mi espalda

    O mi ombligo queriendo quitar o poner lo que me falta

    [por x motivos.

    Mi hija me explica cómo un río de otra nación de lengua

    [portuguesa

    Nace en enero y se escapa queriendo unir ese río conmigo

    Como mismo se escapa una bala o una virgen bajan de la tablilla

    Cuando el mundo no es más

    Que una castrante procesión aldeana

    Clamando de un lado a otro

    Por formas comunes de supervivencia

    Ni en el Tíbet ni en Camboya

    Ni en el surco de aldea correctiva

    De insectos o casillas de mis dolores.

    Tengo mis propias doctrinas y un calabazar

    De flores hermafroditas y armazones

    De cosas o cicatrices pegados en los remos cuando espero

    Que las cosas ocurran en ese tramo consentido

    Oraciones o paja de miel silvestre para no descalcificarme

    Ser más puro como flores que se adhieren

    Sobre losas resbaladizas del patio o de esa montaña

    Que subo para hallar al monje que viaja por el río

    Con verdad corpulenta y huesos descalcificados

    Como los míos transitando por ese otro río donde

    Navegaron los vietnamitas con serpientes de aguas dulces

    Como esas que encuentro en el panal de zánganos rojos

    En isla caribeña donde escucho: nada niña en plato llano.

    A lo lejos están los bárbaros y yo me escandalizo

    Por las dobles apariciones del libro que en el Tíbet descubro

    Para lograr que un moribundo desaparezca

    Sin importarme las razones del hilo que se va cortando.

    Yo he hecho esa vigilia con cruces y azul metileno

    Para luego arrepentirme por pedir que una vida se apague

    O las gentes cambien los rumbos concebidos.

    Después que el moribundo alcanza la paz que trae la muerte

    U otras reencarnaciones por no decir estados de putrefacciones

    Como yo me he pasado por conveniencias

    De un lado a otro como el muerto según el monje

    Con uñas duras en forma de hueso. Vuelve a nacer

    Sin saberlo.

  • 3 Poemas de Valbona Jakova, poeta albanesa

    3 Poemas de Valbona Jakova, poeta albanesa

    Valbona Jakova es una poeta y traductora albanesa nacida en Tirana, hija de Frano Jakova, compositor, nieta del dramaturgo Kolë Jakova y de los políticos Tuk y Filip Jakova. Ha traducido del italiano a Pablo Neruda, Giuseppe Ungaretti, Umberto Bellintani, Beppe Costa, Jack Hirschman y algunos textos teológicos del padre Livio Fanzaga en albanés: «¿Por qué creo en Medjugorje?», «El falsificador». En 2010, publicó la colección de poesía «La Tempesta Delle Ore» en Italia, con Albatros Il filo, libro que ganó el segundo premio en el concurso AlberoAndronico 2011, como autor de lengua materna no italiana para libros publicados entre (2005 – 2010). En 2019, ‘Veliero Editrice’ publicó el libro infantil ‘I tre Porcellini e i Porcellini emigranti’. En 2020, publicó el libro de poemas ‘Calling to the Good’ Gilgamesh Edizioni. En Italia, es ganadora de numerosos premios en concursos internacionales. Sus poemas se han publicado en numerosas antologías.

    Cae

    No es un sol inmóvil,

    suspendido en el horizonte,

    un corazón que ralentiza sus latidos

    un cuerpo destripado

    de su ser

    por encima de su cabeza

    un alma que exhala

    dejando el cuerpo atrás.

    Es un amor

    que poco a poco,

    sin lágrimas disminuye

    sin ninguna esperanza de volver

    tropieza, no se levanta,

    sobrepasa el horizonte

    cae y en ese instante

    muere.

    Los venenos del mundo

    Veneno para los que sonríen con los ojos,

    porque ven el azul,

    veneno para los que sonríen con los labios,

    porque hablan un idioma diferente,

    veneno para los que sonríen con todo su ser,

    porque experimentan la alegría,

    veneno a quien sonríe con el alma,

    porque un sol se derrama sobre sus rostros,

    veneno para los que no tienen cara para mostrar,

    porque le han cortado la cabeza,

    veneno para los que hacen el bien,

    pues deben cortarle las manos,

    veneno, mucho veneno para el amor,

    porque inventó la libertad.

     

    El después

    El después fue sólo el largo

    silencio del conquistador.

    Estaba inmerso en el aliento culpable

    anunciado por una razonable

    predicción, ese silencio persistente

    atravesado por días que se remuerden

    sin cansarse y sin romperse,

    dando la razón a la razón.

    pero el tiempo es el enemigo de la vanidad.

    Cegado buscabas a toda costa

    un trofeo, mi dolor, lo alcanzaste,

    lo tocaste y escurrido

    se te escapó de las manos

    como un bálsamo untuoso

    que contiene el principio

    pero no el milagro.

    Tú, odiabas los milagros,

    tú, no querías curarte.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Gloria Mindock, poeta estadounidense

    3 Poemas de Gloria Mindock, poeta estadounidense

    Gloria Mindock es editora de Cervena Barva Press. Es autora de seis libros de poesía, el más reciente, Ceniza, que ganó seis premios de libros. Gloria ha sido traducida y publicada en once idiomas. Su obra ha aparecido en Gargoyle, KGB Lit, The James Dickey Review, 10 X 10, Growth: Journal of Literature, Culture, & Art (Macedonia) y otras. Fue poetisa laureada de Somerville, MA (EEUU) en 2017 y 2018.

    Un día en Ucrania

    Rastrillando las hojas caídas y formando un montón,

    Estoy deseando saltar en ellas,

    lanzarlas al aire.

    Pisarlas, escuchar el crujido,

    el sonido empuja el frescor hacia el suelo.

    Anidan en la tierra,

    encuentran suelo de una manera diferente

    Esto siempre me hace pensar en ti-

    Donde tú estás.

    ¿Ves los colores como

    cambian y caen?

    Casi coinciden con tu uniforme.

    ¿Me observarás mientras envejezco y declino

    hasta que esté en la tierra?

    ¿Habrá alguien que me visite?

    ¿Me encontrarás mientras espero?

    Falso

    No te he visto desde hace años

    Eras sólo una imagen, desvaneciéndose…

    Tu corazón late por la fama.

    El fracaso está ligado a ti.

    No lo vi.

    Estaba todo ahí pero enterrado.

    Rompí nuestras fotos en el baúl.

    Los recuerdos como los sueños se olvidan.

    Se desintegran en el aire.

    Solo brisas que pasan

    sin detenerse en la piel.

    Pérdida

    Hoy, me he tirado

    a la basura.

    Trozos de mí, recuerdos…

    Todo terminará en la basura de todos modos.

    Debo ser yo quien diga adiós.

    Enviar todo en un viaje al incinerador.

    Estoy de luto por los pedazos de mí

    quema

    como si nunca hubiera estado aquí.

    Tal vez me escuches

    llorar por todo lo que dejé ir.

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Ching-Fa Wu, poeta taiwanés

    3 Poemas de Ching-Fa Wu, poeta taiwanés

    Ching-Fa Wu, (Taiwán) novelista, poeta, prosista y crítico, nació en Meilnung, Kaohsiung, en 1954. Fue comentarista de noticias de «The Common Man’s Daily», Vicepresidente del Comité de Cultura y Director de los Servicios de Cultura del Condado de Pingtung. Ha publicado los siguientes libros: La casa de té de mi madre春秋茶室,Autumn Helenium秋菊,Three Steps人間三步(novelas ). We Human 我族,The Wind風起 Y más de diez libros de poesía.Es un famoso presentador de radio. Su novela, La casa de té de mi madre 春秋茶室 fue llevada a la pantalla en formato de película y una serie de televisión.

    Una confesión sobre las malas hierbas

    Hijo, debes aprender de las malas hierbas.

    Como las malas hierbas

    que se sienten a gusto mientras son despreciadas.

    Hijo, debes aprender de las malas hierbas.

    cuando llegue un viento feroz

    agáchate,

    pero no te rompas.

    Hijo, debes aprender de las malas hierbas.

    Cuando arda un gran fuego

    esconde las raíces profundamente en la tierra

    y nunca crezcas encima de un muro.

    Si alguien te pisotea a tu izquierda

    permite que también pise

    a la derecha, por delante y por detrás.

    Pero no olvides preservar la vitalidad de tus raíces

    el pisoteo es una oportunidad

    para que las malas hierbas se propaguen.

    Designado entre cientos de flores,

    hijo mío-

    la mayor gracia para los Elegidos

    es convertirte en una hierba tenaz.

    Es mi última voluntad-

    hijo, que nunca te rindas

    o vaciles.

    Espera, o haz que un enemigo

    se derrumbe mientras se jacta.

    Tú, hijo mío,

    tendrás la ventaja en ese momento,

    ocupando la tumba del enemigo.

    Hijo, deseo que te conviertas en una hierba

    que, sobre la tumba del enemigo cada noche

    escucha el canto de los grillos.

    Hijo, debes aprender de las malas hierbas.

    Ombligo

    Después de visitar a mi madre en el hospital,

    me miré el ombligo

    mientras me bañaba.

    En trance escuché el llanto de un bebé

    desde lo profundo del ombligo,

    El Centro del Universo-

    Contemplando la insondable Oscuridad,

    llorando en silencio

    Llevo una flor

    Llevo una flor,

    no para ti,

    que eres tan voluble como una nube.

    Llevo una flor

    no para ti,

    que eres tan frágil como el hierro fundido.

    Llevo una flor,

    no para los demás;

    Llevo una flor

    para mí.

    Inmutable, indestructible,

    y que difícilmente será arrebatada por alguien-

    mi sueño.

    Es hora de partir-

    en mi cabello

    llevo una flor blanca de sueños.

    Nota: Este poema está inspirado en una amiga cercana, Miao-yi Tu, que llevaba una flor detrás de la oreja, mostrando su determinación de terminar una relación.

    Traducción al español por Mariela Cordero.

  • 3 Poemas de Felipe Ezeiza #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Felipe Ezeiza #PoesíaVenezolana

    Felipe Ezeiza (Los Teques, Venezuela, 1999). Integrante del grupo Habitantes de la Calima. Ha diseñado y aplicado talleres de escritura creativa enfocados en la construcción de bestiarios, y haikú. Mención publicación en el 6to y 7mo concurso nacional de poesía joven Rafael Cadenas. Ganador del 6to concurso de poesía Descubriendo Poetas. Ganador del 5to concurso nacional de poesía joven Hugo Fernández Oviol. Mención honorifica en la primera edición del Premio internacional de poesía Bruno Corona Petit, y ganador en su segunda edición. Ha publicado Osario (Ediciones Petalurgia, 2022), y  Bestiario del viento (Buscadores de libros, 2022).

    Epitafio

    Liviano

    para acariciarnos       

    a través de la llovizna.

    El hombre del trono de hueso

    El resplandor que guía la historia de nuestra vida

    no alcanzó lo alto de sus copas

    qué solitario animal

    se posa en este árbol antiguo y seco

    del que arrancamos la corteza en el final del páramo

    mascamos sus raíces para extraer

    todo el amargo de la existencia

    intranquilos

    barrancos amarillos y sonoros

    de íntima tristeza

    ramas osificadas que no dan frutos

    que no dan      sombra     ni flores

    un árbol     nada más

    aún crecen sus cabellos

    supremo de fragilidad

    canta en secreto

    una voz

    tal vez     un coro de gargantas iridiscentes

    vibran

    tan livianas

    en el fondo de la tierra    

    como una herida

    oculta en una bandada de pájaros

    ¿los oyes?

    estos son los latidos de mis ancestros.

    Pluma negra / arte poética

    El lenguaje

    nace de la carencia

    en el camino

    algún ser alado

    lo bautiza

    emerge de las sombras

    en los solares de la niñez

    nos atrapa

    y así

    curtido por el hastío

    como un verso de Drummond de Andrade

    cruza los lindes del pensamiento

    toma posesión de los símbolos

    apresura el alcance de su melodía

    limpia    de la pipa    la sangre de un faro

    por supuesto

    ante la primera imagen de tormenta

    la agudeza despliega su sed

    gallo contrahecho

    torcido desde la médula en una nueva figura

    para que el trazo diga más

    el lenguaje

    nos da pistas para aprender a morir

    maleable    cargado de instinto    huidizo

    aconseja:

    escribe     pero no te quedes solo

    pues

    escaso

    el lenguaje

    murmura y murmura hasta pudrirse.


  • 3 Poemas inéditos de Cristina Gálvez Martos #PoesíaVenezolana

    3 Poemas inéditos de Cristina Gálvez Martos #PoesíaVenezolana

    Cristina Gálvez Martos (Caracas, Venezuela, 1987). Licenciada en Letras por la UCV. Ha publicado: Psicopompa (Monte Ávila Editores, 2015); Bicorne (Casa de las Letras Andrés Bello, 2016); Fauna de Cal (Casa de los Escritores del Uruguay, 2020) y Animal más oscuro (plaquette antológica digital, Fundarte, 2022). En 2017 obtuvo una mención honorífica en el Concurso Internacional de Poesía Castello di Duino. En 2019 obtuvo el segundo lugar en el Concurso de Narrativa de la Asociación Uruguaya de Escritores, con su cuento “El niño del agua”. Actualmente se desempeña como docente y traductora. Cursa la Maestría en inglés como lengua extranjera de la UCV.

    Circular

    Circular y concéntrica me buscaba

    sin saber dónde me había dejado.

    Acaso quedé en un café o una vidriera

    o nunca cumplí el trayecto de un punto al otro

    o llevaba una carga pesada y me senté

    u observaba a los paseantes

    o estaba allí como un tótem

    junto a ella, en la otra casa.

    Yo me buscaba y la verdadera

    era la extraviada.

    Celeste

    Nunca estuve más triste y más viva que en el frío del otoño,

    cuando engendré una semilla que regaba al no haber nadie en casa

    cuando fui secretamente amada

    y cortaba en dos la tarde limpia, el pasto verde, el cielo

    con el filo de mi cuerpo.       

    Nunca encontré más horizonte o me sentí más sola

    en esta parte del mundo:

    era invisible, mas todo me miraba

    y la palabra del mar venía hasta mi oído

    y la mano del mar me sujetaba.

    Y el corazón del mar, celeste, se iba tras de mí

    por todas partes.

    Ciudad Río

    Tras la vidriera

    polvo sobre libros apilados

    un gato sucio, hecho ovillo

    olor a moho y humedad en cada recinto:

    en los viejos edificios, cúpulas, balcones.

    Hallé una fuente de palabras

    que guardé en la claridad del papel,

    alguien que llevó la muerte adentro, aun así

    fue a encontrarme.

    Yo he pretendido olvidarla

    mientras,

    su tentáculo me hizo bajar al río.

    En el borde

    retumba

    un cuerpo de agua.