Poemas

  • “Otra cosa de la agonía”, poema inédito de Jacqueline Goldberg #PoesíaVenezolana

    “Otra cosa de la agonía”, poema inédito de Jacqueline Goldberg #PoesíaVenezolana

    Jacqueline Goldberg nació en Maracaibo, Venezuela, en 1966. Es Doctora en Ciencias Sociales y Licenciada en Letras. Poeta, narradora, ensayista, editora y autora de libros infantiles y testimoniales, sus primeros trece poemarios fueron recogidos en Verbos predadores. Poesía reunida 2006-1986 (2007). Luego vendrían Postales negras (2011), Limones en almíbar (2014); Nosotros, los salvados (2015) y Las bellas catástrofes (2018). Algunos de estos libros y uno inédito, Aguardar la claridad, fueron reunidos en Previedad. Poesía reunida 2018-1988, que será publicado en España por Amargord Ediciones. En 2013 apareció la novela Las horas claras, que obtuvo en Venezuela el XII Premio Transgenérico de la Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana (2012) y que a su vez ganó en 2013 el Premio Libro del Año de los Libreros Venezolanos, la Medalla Internacional “Lucila Palacios”, que otorga el Círculo de Escritores de Venezuela y fue finalista en el Premio de la Crítica a la Novela del año en Venezuela. Fue reeditada en 2018 por la Universidad Metropolitana de Monterrey. En 2018 se publicó el libro de autoficción El cuarto de los temblores.

    Ha recibido en Venezuela, entre otros reconocimientos, Premio Tenedor de Oro a la Publicación Gastronómica que otorga la Academia Venezolana de Gastronomía (2015); Premio Regional de Literatura Jesús Enrique Lossada (2008); Premio de Poesía de la Bienal Mariano Picón Salas (2001); Premio de Ensayo de la Bienal de Crítica y Ensayo Roberto Guevara (2001); Premio Nacional de Literatura Infantil Miguel Vicente Pata Caliente (1993).  En 2018 fue residente en el International Writing Program de la Universidad de Iowa. Su poesía aparece incluida, reseñada y traducida en antologías en España, Italia, Inglaterra, Rumania, Corea del Sur, Puerto Rico, Estados Unidos, Perú, Brasil, México, Chile, Colombia, Argentina y Venezuela.


    Otra cosa de la agonía

    Tantas muertes la muerte.
    Tantos cuerpos los cuerpos.

    La agonía es otra cosa.

    Túnel, goteo.
    Sordo abatimiento.

    Entre arder y ser gemelo
    hay apenas un cartílago malogrado,
    diminutivo sin azul.

    El convencimiento es blando.
    Los episodios de la mudez
    guardan cierta inútil resonancia.

    Hay conjugaciones para el párpado,
    un doblez para cada sangre.

    No es lo mismo naufragar en el lecho nupcial
    que en el lecho marino.

    No es igual cuello que estirpe.

    Caben, eso sí,
    pasados compuestos,
    escozor en el apellido marital.

    La agonía es otra cosa.

    Los ahogados —se ha escrito—
    son muertos hermosos.
    Los más hermosos del mundo.
    Dentro del agua lucen erguidos,
    con las manos levemente empuñadas,
    como si hubiesen intentado asirse
    a una escalera invisible.

    No es muerte dolorosa.
    El pánico viene de una cabeza
    que no se concibe fuera,
    que debe escoger
    entre la bocanada y el grito.

    Tras el sumergimiento final,
    el aire alcanza para un minuto, no más.

    El que pronto se llamará ahogado
    tose y respira mar, río, lago encumbrado.

    La sensación es de desgarramiento,
    de quemadura e inmediatamente de calma.

    Luego el corazón se detiene.

    El corazón del ahogado
    es un corazón ahogado.

    El corazón del desangrado
    es también un corazón ahogado.

    La agonía es otra cosa, se sabe.
    Ruido de clavículas,
    mirar lejos y no verse,
    no verse y ya nunca estar.

    Se confunde corazón roto
    con cansancio, calambre,
    insomnio e indigestión.

    Duele el pecho, obvio.
    Duelen mandíbula, garganta, dignidad.

    A veces un corazón se salva,
    aunque estallar es su deber.

    La agonía es otra cosa.
    Petunias en trampas desalojadas,
    vigilias que han perdido el miedo al fracaso,
    miedo a otras vastas agonías.

    Vamos hacia el ruido natal.
    Todo son suposiciones
    de retornados, salvados, médicos,
    enfermeras locuaces.

    Nada sabemos.

    Agonía: palabra sin brecha.
    No absuelve.
    No resucita.
    No limpia de ofuscamientos.
    No salva de desgarros.
    Casi nada puede.
    No tiempla.
    No restaura el perdón.
    No reconvierte los duelos.

    Es agonía.
    Todo es agonía.
    Pura y terca agonía.


    Poema incluido en la antología «Ruido de clavículas», publicado por El Taller Blanco Ediciones (Bogotá, agosto de 2019).

    Fotografía de Jacqueline Goldberg por Umar Timol.

  • 6 poemas de Wislawa Szymborska

    6 poemas de Wislawa Szymborska

    Es difícil condensar en un pequeño artículo toda la esencia de Wislawa Szymborska, poeta conocida por su afilado sentido de la ironía, según dicen, prácticamente irrepetible en la literatura polaca. Aun así, intentaremos dibujar unas pequeñas pinceladas sobre su vida y obra, y al final dejaremos seis de sus poemas para que los disfrutéis.

    María Wislawa Anna Szymborska, nació en Kórnik, en el año 1923. Su vida se vio inevitablemente marcada por acontecimientos políticos tales como la ocupación nazi de Polonia o la Segunda Guerra Mundial (que la llevó a tener que concluir parte de su formación en la clandestinidad).

    Crecida en un entorno familiar cultural, de bien joven ya escribía relatos cortos y versos; su padre la animaba dándole una moneda cada vez que ella le presentaba un escrito que era de su agrado.

    De hecho, la obra de Wislawa no se limita solamente a la poesía, pues también fue ensayista, traductora, cuentos  y autora de múltiples reseñas de libros e incluso ilustradora, especialmente durante la época de la Segunda Guerra Mundial.

    Su primer poema publicado fue Sukam Slowaw (Buscando la palabra), que apareció en el periódico polaco Dziennik Polski, en el año 1945, pero su primer poemario propiamente dicho no apareció hasta el año 1952, Dlatego żyjemy (Por eso vivimos), que son básicamente poemas sobre su ideología política, así como el segundo, aparecido en 1954 Pytania zadawane sobie (Preguntas hechas a una misma), donde se siente una marcada ideología Comunista.

    Pero Wislawa se desencantó. En Polonia se vivió una especie de intenso rechazo de la presión soviética, y ella abandonó su marcada ideología comunista, y llegó incluso a rechazar sus dos primeros libros tras la publicación, en 1957, de Wołanie do Yet (Llamada al Yeti), quizás uno de los más intensos, donde se ve la insatisfacción y el desencanto de la autora llegando incluso en algún momento a comparar al líder soviético Stalin con el Yeti.

    A lo largo de su carrera, publicó más de una veintena de poemarios, cuentos e incluso una recopilación de las reseñas de libros que escribió. Su trabajo literario se vio reconocido con la obtención de diversos premios entre los que destacan el Premio Nobel, 1966, el Premio Goethe, 1991, y el Premio del Club Le PEN de Polonia 1996.

    Figura de Wislawa Szymborska en Kórnik, su ciudad natal.

    La poesía de Wislawa se caracteriza, principalmente, por el uso de un lenguaje coloquial, cosa que a veces hace que el trabajo de traducir sus versos sea relativamente complicado. Eso se traducía en una poesía cercana y accesible que pretendía hacer reflexionar, a menudo con un punto muy suyo de ironía y humor, pero un humor que podríamos calificar de serio, puesto que está muy bien trabajado y, a su vez, consigue lograr cierta complicidad o cercanía con el lector.

    Así mismo, no es una poesía exenta de tintes políticos, y más teniendo en cuenta la realidad histórica de su país. Pero también se centra en el individualismo, la realidad intelectual y espiritual del ser humano y el existencialismo.

    Y, como no, el amor y los sentimientos también juegan un papel importante en sus versos, destacando la serie de poemas que escribió cuando perdió a su compañero, de entre los que destaca Un gato en un piso vacío; poema con el que he decidido empezar esta pequeña recopilación, puesto que, en mi opinión, es uno de los más hermosos.

    Antes de pasar a su poesía, un último apunte; puesto que por el lenguaje cercano y a coloquial que Wislawa solía usar en sus poemas, como hemos comentado anteriormente,  hacía relativamente complicadas las traducciones de sus versos, he creído justo y necesario nombrar a la persona que ha traducido cada poema.

    Y ahora sí, os dejo aquí seis preciosos poemas de Wislawa Szymborska. Espero que los disfrutéis.

    UN GATO EN UN PISO VACÍO

    Morir, eso no se le hace a un gato.
    Porque qué puede hacer un gato
    en un piso vacío.
    Trepar por las paredes.
    Restregarse entre los muebles.
    Parece que nada ha cambiado
    y, sin embargo, ha cambiado.
    Que nada se ha movido,
    pero está descolocado.
    Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
     
    Se oyen pasos en la escalera,
    pero no son ésos.
    La mano que pone el pescado en el plato
    tampoco es aquella que lo ponía.
     
    Hay algo aquí que no empieza
    a la hora de siempre.
    Hay algo que no ocurre
    como debería.
    Aquí había alguien que estaba y estaba,
    que de repente se fue
    e insistentemente no está.
     
    Se ha buscado en todos los armarios.
    Se ha recorrido la estantería.
    Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
    Incluso se ha roto la prohibición
    y se han desparramado los papeles.
    Qué más se puede hacer.
    Dormir y esperar.
     
    Ya verá cuando regrese,
    ya verá cuando aparezca.
    Se va a enterar
    de que eso no se le puede hacer a un gato.
    Irá hacia él
    como si no quisiera,
    despacito,
    con las patas muy ofendidas.
    Y nada de saltos ni maullidos al principio.

    Trad. Abel A. Murcia Serrano

    NUBES

    Con la descripción de las nubes
    debería darme mucha prisa,
    en una milésima de segundo
    dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.
     
    Es propio de ellas
    no repetirse nunca
    en formas, matices, posturas y orden.
     
    Sin la carga de ningún recuerdo
    se elevan sin problemas sobre los hechos.
     
    ¡De qué van a ser testigos!,
    en un segundo se disipan en todas direcciones.
     
    En comparación con las nubes
    la vida parece tener los pies sobre la tierra,
    se diría que es inmutable y prácticamente eterna.
     
    Frente a las nubes
    hasta una piedra parece un hermano
    en el que se puede confiar
    y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.
     
    Que exista la gente si quiere,
    y después que se muera uno tras otro,
    poco les importan a las nubes
    esas cosas
    tan curiosas.
     
    Sobre toda Tu vida
    y también la mía, aún incompleta,
    desfilan pomposas igual que desfilaban.
     
    No tienen la obligación de morir con nosotros.
    No necesitan ser vistas para poder pasar.

    Trad. Abel A. Murcia Serrano

    ANUNCIOS POR PALABRAS

    CUALQUIERA que conozca el paradero
    de la compasión (fantasía del alma),
    —¡que avise! , ¡que avise!
    Que lo cante a voz en grito
    y baile como si perdiera la razón
    jubiloso bajo el frágil sauce
    eternamente a punto de romper en llanto.

    ENSEÑO a callar
    en todos los idiomas
    con un método de contemplar
    del cielo estrellado,
    las mandíbulas del sinantropus,
    el plancton,
    el copo de nieve.

    DEVUELVO el amor.
    ¡Atención! ¡Ganga!
    En la hierba de antaño,
    cuando, bañados de sol hasta el cuello,
    yacéis mientras baila el viento
    (maestro del baile de vuestros cabellos).
    Ofertas a “Sueño”.

    SE BUSCA persona
    para llorar
    a los ancianos que en los asilos
    mueren. Sírvanse
    presentarse sin referencias
    ni solicitudes por escrito.
    Los papeles serán destruidos
    sin acuse de recibo.

    POR LAS PROMESAS de mi esposo
    —que os engañaba con los colores
    del populoso mundo, con su jaleo,
    con una copla desde la ventana, con un perro
    detrás de la pared—
    de que nunca estaríais solos
    en penumbra, en silencio y sin aliento.
    —responder no puedo.
    La Noche, viuda del Día.

    Trad. Elzbieta Bortkiewicz

    LA REALIDAD

    La realidad no se desvanece
    como se desvanecen los sueños.
    Ni ruidos ni timbres
    la dispersan,
    ni gritos ni estruendos
    la interrumpen.

    Las escenas en los sueños
    son equívocas y ambiguas,
    lo que se puede explicar
    de muy distintas maneras.
    Lo real representa lo real,
    por eso es mayor su misterio.
     
    Para los sueños hay llaves.
    La realidad se abre sola
    y no se deja cerrar.
    Por el resquicio se asoman
    certificados y estrellas,
    se derraman mariposas
    y almas de viejas planchas,
    gorros sin sus cabezas
    y los cráneos de las nubes.
    De esto surge un acertijo
    que no tiene solución.

    Sin nosotros no habría sueños.
    Aquel sin quien no habría realidad
    no es conocido,
    y el producto de su insomnio
    se contagia a todo el que despierta.

    No deliran los sueños,
    delira la realidad
    aunque sea por la insistencia
    con que se aferra
    al curso de los acontecimientos.

    En los sueños aún vive
    nuestro difunto reciente,
    goza de buena salud,
    se ve incluso más joven.
    La realidad tiende ante nosotros
    su cuerpo sin vida.
    No retrocede ni un paso.

    Los sueños son tan ligeros
    que la memoria se los quita de encima fácilmente.
    La realidad no tiene que temerle al olvido.
    Es un hueso duro de roer.
    Nos trae de cabeza,
    nos pesa en el alma,
    se nos enreda en los pies.

    No hay escapatoria,
    la realidad nos acompaña en cada huida.
    Y no hay una estación
    de nuestro itinerario
    en la que no nos espere.

    Trad. Gerardo Beltrán

    CAYENDO DEL CIELO

    Pasa la magia, aunque las grandes fuerzas
    tal como eran, siguen siendo. En las noches más bellas
    no sabes si es una estrella y otra cosa lo que cae.
    No sabes si es eso lo que tiene que caer.
    Y no sabes si es oportuno entretenerse en deseos.,
    ¿adivinar? ¿Por un malentendido estelar?
    ¿Cómo si constantemente nuestro siglo fuera el no-veinte?
    Qué brillo te juramenta: soy una chispa, una chispa auténtica,
    una chispa de la cola de un cometa,
    nada salvo una chispa, que suavemente desaparece,
    no soy yo la que cae en los periódicos de mañana,
    es esa otra, justo a mi lado, que tiene el motor estropeado.

    Trad. David Carrión Sánchez

    ELOGIO DE LA MALA CONCIENCIA DE UNO MISMO

    El ratonero no tiene nada que reprocharse.
    Los escrúpulos le son ajenos a la pantera negra.
    No dudan de loa  apropiado de sus actos las pirañas.
     EL crótalo se acepta sin complejos a sí mismo.
     
    No existe un chacal autocrítico.
    El tábano, la langosta, la tenia y el caimán
    viven como viven y así están satisfechos.
     
    De cien kilos es el corazón de la orca,
    pero no le pesa.
     
    Nada más animal
    que una conciencia limpia
    en el tercer planeta del Sol.

    Trad. Abel A. Murcia Serrano
  • 2 poemas de Le Ngoc Ninh, poeta vietnamita

    2 poemas de Le Ngoc Ninh, poeta vietnamita

    Le Ngoc Ninh (Vietnam, 1969) es doctor en ciencias mineras. Vive en Hanoi y trabaja en el Departamento General de Medio Ambiente.

    Su seudónimo es Ngoc Le Ninh y es miembro de la asociación de escritores de Hanoi. Sus poemas han sido publicados en Vietnam, Estados Unidos, Bélgica y España. Obtuvo el Premio de Poesía 2019 de la Asociación Internacional de Escritores de Vietnam.


    Un amante vegetariano

     (Para: DM)

    Desde hace mucho

    Mi corazón gritaba

    ¿Dónde estabas?

    ¿Por qué me has dejado solo en la intemperie?

    El signo de interrogación se transformó en una guadaña

    Abatió mi corazón y lo arrancó.

    En el desarreglo de mi corazón

    Tu cara emergió y se desvaneció.

    Soy un amante vegetariano

    Sin ti, mi vida se ha vuelto insípida.

    La solitaria vida del celibato

    Me arrojó al santuario de Buda.

    El corazón se rapó la cabeza

    La sangre tejió la túnica kashaya

    ¡Toc! ¡Toc! y ¡Toc! ¡Mi amor!

    ¿Te rezo a Ti? ¿O rezo a Buda?

    Las mil manos y los mil ojos de Buda

    Florecen en la fragancia del incienso

    Él me mira adusto:

    «¿Por qué tu corazón no es honesto?»

    Avergonzado, bajé la cabeza…

    La tercera noche

    En la primera noche

    En silencio, estábamos uno al lado del otro

    Queríamos decir tantas cosas

    ¿Por qué las mantuvimos ocultas en nuestros corazones?

    En la segunda noche, silenciosa y silencioso

    Los ojos se querían encontrar, los corazones querían decir

    Sólo una cosa,

    Desde el primer día, cuando ambos estábamos confundidos

    ¿Por qué no lo dijimos de una vez?

    Dudaba, pero luego conté apresuradamente la luna y las estrellas.

    Y tú fingías arrancar  hojas de hierba

    En la mitad de una noche de luna y fulgor

    La palabra Amor seguía ocultándose

    ¿Cómo podíamos permanecer en silencio?

    ¿Engañábamos a nuestros limpios corazones?

    Tantos pensamientos se agolpaban

    Desbordándonos

    Te amaba tanto, pero no me atrevía a decirlo en voz alta.

    Lo sabías, por supuesto, pero eras una mujer.

    La tercera noche, súbitamente, me senté muy cerca de ti.

    La noche palpitaba tan fuerte como el pulso de nuestros corazones

    No sabía por qué me aferraba desesperado a tu cuerpo.

    Con furor, hundiste tu cuerpo en el mío.

    Nuestros mil poros se despertaron

    La noche giraba y giraba a lo largo de la hierba enredada a nuestros pies.

    El viento se llevó suavemente la túnica

    Exponiendo

    A la blanda y vaporosa luna

    Y a dos pájaros mansamente

    Acurrucados en una profusión de hojas

    Que escuchaban a la felicidad llover en la zona de paz.

    El amor siguió floreciendo después del primer instante.


    Traducción al inglés: Linh Vu

    Traducción al español: Mariela Cordero.

  • Tríptico coloquial de Alejandro Sebastiani Verlezza #PoesíaVenezolana

    Tríptico coloquial de Alejandro Sebastiani Verlezza #PoesíaVenezolana

    Alejandro Sebastiani Verlezza (Caracas, 1982) es poeta, con incursiones en las artes visuales. Ha publicado una plaquette: Posdatas (El Pez Soluble, 2009), el diario Derivas (bid & co, 2013) y dos poemarios: Canción de la encrucijada (Editorial Eclepsidra, 2016) y Partir (OT Editores, 2018); aparece en las siguientes compilaciones: Voces nuevas 2005-2006 (Celarg, narrativa), Voces nuevas  2006-2007 (Celarg, ensayo), 102 Poetas. Jamming (OT Editores, 2014), Tiempos grotescos (UNAM, México, 2015) y Nuevo país de las letras (Banesco, Caracas, 2016); ha preparado la antología poética Del fluir de Santos López (Madrid, Kalathos Ediciones, 2016) y la compilación de ensayos La otra locura de Armando Rojas Guardia (bid & co, 2017); en coautoría con Adalber Salas Hernández ha preparado dos antologías de poesía venezolana: Tramas cruzadas, destinos comunes (Común Presencia Editores, 2013) y Destinos portátiles (Vallejo & Co, 2015).


    Tríptico coloquial

    Sobre un epigrama de Ernesto Cardenal:
    y la que no se dejó amar
    pues se quedó sin ser amada

    e basta!

    Antonio y Cleopatra (fragmento)

    –ah, mi oscura tumba, ningún amigo me verá yacer.
    –tendrás que vértelas con el tesorero.
    –dime: dónde está ella ahora.
    –los dioses te abandonan, ¿qué te dice el cuerpo?
    –¡oh!

    Con Emily Dickinson
    (a truly love call)

    te lo quiero recordar
    solo por si acaso:

    en ocasiones con el corazón
    rara vez con el alma
    muy poco con la fuerza del cuerpo
    casi nadie puede amar con Todo

    y qué le vamos a hacer
    tú
    sino recoger los guijarros
    y dejarlos otra vez en su andar

    tan lentísimo
    y proclive al i n f i n i t o

  • 4 poemas de Moinak Dutta, poeta indio

    4 poemas de Moinak Dutta, poeta indio

     Moinak Dutta (1977), es un escritor, ensayista, editor y poeta indio. Sus poemas y otros escritos se han publicado en antologías y revistas nacionales e internacionales y también en diarios como Madras Courier y The Statesman. Algunas de las revistas que han publicado sus poemas son: SETU, Riding and Writing, The Indian Periodical, Pangolin Review, Tuck Magazine, Duane’s Poetree and Nature Writing.

    Ha publicado Online @ Offline, ( 2014) y En busca de la radio (2017). Fue editor de Whispering Poeisis (2018), antología de poesía compuesta por más de cien poemas de sesenta poetas de diferentes partes de la India y el mundo. Actualmente se desempeña como editor ejecutivo de la revista  de literatura y arte The Kolkata Review.


    Vals de primavera

    Después de muchos días a partir de ahora

    cuando tengamos tiempo libre

    seguramente te preguntarás como

    nuestras palabras fueron medidas;

    Yo quizás diría

    todo sucedió como esa canción

    cuando tocaste el vals de Chopin

    y me llevaste a donde pertenecía.

    Especias y curry

    Como la mayoría de los indios

    soy aficionado a las especias,

    olor a cilantro, cardamomo, cúrcuma, jengibre y hojuelas de chile,

    ¿Es lo que me otorga vigor?

    si no hay fragancia de especias

    ¿Cuál es la utilidad de un hogar indio?

    Una carta de ella

    Después de veintiocho días y siete horas

    de su última llamada,

    recibo una carta de ella,

    me escribe desde una ciudad portuaria,

    donde el clima es hermoso,

    se pasa todo el día mirando a las gaviotas.

    y al atardecer se sienta en la cubierta,

    para ver al sol bañarse desnudo como un niño,

    por la noche se transforma en un territorio plagado de algas

    y sueños de caballos y corderos pastando en silencio.

    Una vez en nuestro camino a Khwai

    Una vez en nuestro camino a Khwai

    fuimos encantados por la primavera,

    el sendero de los sueños nos mintió

    una vez en nuestro camino a khwai;

    fuimos besados por el cielo

    y sentimos la belleza que nos consagraba

    una vez en nuestro camino a khwai

    poseímos la rima de la primavera.

  • 4 poemas inéditos de Belkys Arredondo Olivo #PoesíaVenezolana

    4 poemas inéditos de Belkys Arredondo Olivo #PoesíaVenezolana

    Belkys Arredondo Olivo nació en Caracas, Venezuela. Poeta, periodista y editora, formó parte de talleres literarios del Celarg (Centro de estudios latinoamericano Rómulo Gallegos) y perteneció al grupo literario Tokonoma.

    Ha publicado Sagita (1998), Abecedario roto (1999), De un grano de arena saldrá un pájaro (2001), Cóncavo (2005) a ras del vidrio con el cual obtuvo el 1er Premio Latinoamericano José Rafael Pocaterra (2006), El llamado de los grillos (2010) y Cayenas (2016). Galardonada con la Medalla internacional de poesía Vicente Gerbasi 2012 otorgada por el Círculo de Escritores de Venezuela por su trayectoria.

    La poeta venezolana Belkys Arredondo

    Ha coordinado talleres de poesía en el Centro de Estudios Latinoamericano Rómulo Gallegos y participado en diferentes ámbitos y encuentros internacionales de poetas. Su obra ha sido publicada en México, Salvador, España, Brasil y EEUU en antologías de poesía venezolana. 


    Abierta

    Este corazón insaciable
    que se pega a los árboles
    y se pone sus ramas

    este corazón insaciable
    de ojos abiertos
    que oye la caída del fruto

    Este corazón insaciable
    que no se mira
    atento a los llamados

    me ha dado desnudez
    cuando mi frente se inclina.

    Advertencia

    Descubre que los violines no son rojos
    que los metálicos no escupen fuego
    que las puertas siempre prohíben
    que el frío incinera
    que el hambre se olvida
    que matan, que pueden matar

    Escucha el artilugio en las costillas de los árboles
    que la violencia es un encargo, la de galápagos verdes
    que las puertas sin dinteles protegen las heridas
    las del amor también
    que matan, que pueden matar.

    El agujero

    Se acerca sin el abrazo,
    sin la voz suave en los bordes
    sin la sonrisa y el cariño simple.

    No es posible, le dice
    y una música amanecida la envuelve
    con la misma canción de los trenes y sus estaciones
    la misma de las carreteras y los aeropuertos.

    Debajo de las rodillas todavía la ternura
    la que ovilla el amor.
    Se lo imagina noble para que vuelva
    y detenga lo oscuro que la nombra.

    (No expliques)

    No me amas.

    El desarraigo
    no tiene recuerdos
    es
    una caja blanca
    por dentro
    y por fuera.

  • 3 poemas de Mike Stone, poeta estadounidense

    3 poemas de Mike Stone, poeta estadounidense

    Mike Stone (1947) nació en Columbus, Ohio, EE.UU. Se graduó en la Universidad Estatal Ohio Licenciatura en Psicología. Sirvió en el ejército de los EEUU y en las Fuerzas de Defensa de Israel. Mike ha estado escribiendo poesía desde que era un niño. Ha publicado cuatro libros de poesía, un libro de ensayos y  cuatro novelas de ciencia ficción. Se mudó a Israel en 1978 y actualmente vive en Raanana.

    El poeta Mike Stone

    Sábado por la mañana

    *Raanana, 6 de enero de 2018*

    Sábado por la mañana

    lavado por la lluvia y deslumbrado por el sol

    un día tan fresco como cualquier otro que puedas encontrar.

    Camino con Daisy en la tierra prometida,

    América aún duerme plácidamente en su noche.

     Aquí tienes la misma probabilidad de encontrarte con Dios que con cualquiera.

    A lo largo de los senderos arbóreos

    (Sólo ten cuidado de no mirarlo a los ojos).

     Los gatos en el patio forman un minyan

     Por sus oraciones murmuradas en la tibieza del silencio

     Y no le pido a nadie en particular

    ¿Quién necesita todas las sinagogas,

     Iglesias y catedrales?

    El Testigo

    *Raanana, 14 de enero de 2018*

     ¿Qué has presenciado hoy?

     ¿Fue un día excepcional o fue como cualquier otro día?

     ¿Qué tenía el día que te pareció excepcional?

     ¿Habrías preferido que durara para siempre?

     ¿Habrías preferido que nunca hubiera ocurrido?

     ¿Fue adorable más allá de las palabras?

    ¿Fue doloroso? ¿Más de lo que podías soportar?

    ¿Quisiste morir?

     ¿Había un árbol involucrado?

     ¿Qué tipo de árbol? ¿Alto o rugoso? ¿Recto o cimbrado?

    ¿Colgaba de él una fruta pesada y suculenta?

     ¿Un hombre que ya no necesitaba la vida?

     ¿Era de día o de noche?

     ¿Había nubes en el cielo?

     ¿Llovió? ¿Las gotas eran lúgubres?

     ¿Había hombres y mujeres caminando lentamente por la calle?

     ¿Fue un canto de júbilo o un lamento?

     ¿Había muchos animales también?

     ¿Eran feroces?

     ¿Eran perros falderos?

     ¿Y los pájaros? ¿Cantaban o eran águilas?

     ¿Había una sola flor o un campo lleno de flores?

     ¿Qué tipo de flor?

     ¿Qué tipo de flor?

    Oda a un amante

    (inspirado en un poema de Mahmoud Darwish, 1941-2008)

    *Raanana, 15 de marzo de 2019*

     Alguna vez leí un poema entre el amanecer y el café;

     hablaba de un hombre cuyos amados ojos

     traspasaban su corazón con espinas

    una vez conocí ojos así.

    Su amado lo abandonó por otro.

     y mi corazón también sabía lo que había sentido

     pero su amado de alguna manera se convirtió en tierra,

     una pequeña franja de tierra insignificante

     en el gran boceto de las cosas,

    pero la tierra que amaba no era menos

     que la vida misma,

     una tierra muy parecida a la tierra a la que amo

     recorrer sus sinuosos senderos con Daisy.

     Pero entonces su tierra resultó ser mi tierra

     que lo había abandonado por mí

     y mi país lo contaba entre nuestros enemigos.

     Entonces entendí cómo una tierra

     no puede abandonar a sus poetas

    y cuando abre su vientre

    acepta a sus hijos pródigos,

    lo hace en el amor.


    Traducción: Mariela Cordero.

  • 2 poemas de Santos López #PoesíaVenezolana

    2 poemas de Santos López #PoesíaVenezolana

    Santos López (Mesa de Guanipa, Venezuela, 1955) ha publicado los poemarios: Otras costumbres (1980), Alguna luz, alguna ausencia (1981), Mas doliendo ya (1984), Entre regiones (1984), Soy el animal que creo (1987), El libro de la tribu (1992), Los buscadores de agua (1999), El cielo entre cenizas (2004), Le Ciel en cendres, edición bilingüe español-francés (2004), Soy el animal que creo. Antología (2004), I cercatore d’acqua, edición bilingüe español-italiano (2008), El libro de la tribu (reedición 2014), La Barata (2015), Del fluir. Poesía escogida (2016), Azar de almendra (2016) y Canto de luz negra (2018).

    Recibió el Premio Municipal de Poesía de Caracas en 1987 y en 2001 y sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán, francés, chino, coreano e italiano. Ha participado como poeta y conferencista invitado en festivales y encuentros literarios en España, Portugal, Francia, Colombia, Cuba, México, Chile, Bélgica, Benin, Austria y Estados Unidos de Norteamérica.

    Editor, periodista y gerente cultural, es director-fundador de la Casa de la Poesía Pérez Bonalde (fundada en 1990), institución con la que realizó 12 ediciones de la Semana Internacional de la Poesía de Caracas; y también director y creador del Festival Internacional de Tradiciones Afroamericanas (FITA), Asociación Civil sin fines de lucro con la que cristalizó 5 ediciones del festival.


    Mandamiento

    Hágase la luz negra de mis antepasados lobos
    Que se bañaban en el mar y copularon con culebras;
    Íntimos vivieron en el abismo, en la leche,
    En la noche de su agujero fulminado e inmenso.

    Ninguna luz brilla en la cara de lo profundo del mar,
    Pero las aguas ceden y los pedazos de tierra
    Al sexto día buscan el hálito de los dioses:
    (Cuanta más leña hay, más fuerte es el fuego)

    Manchas nebulosas circulares con rehiletes,
    Espirales y anillos. Estrellas y más estrellas
    Como puntos de cielo punzó. El cuerpo nada
    Hace por sí mismo, basta ver un cadáver.

    Hágase la luz negra sobre la puerta de Occidente,
    Aquí, cuando Hércules y Equidna ensoñaron
    Y dieron a luz siete angípedos gigantes, razas
    De ojos llameantes y resolución firme.

    Así comenzó esta nativa desgracia, este vértigo,
    Donde sólo encuentras noche y más noche.
    Y pasamos por alto la embriaguez del trance,
    El temblor del mundo, esa su armonía

    Es un goteo que insiste hasta el infinito.
    Hágase la luz negra de mis antepasados equinos,
    De patas rojas que recorrieron cielo y cementerio:
    Piramidal, funesta de la tierra nacida sombra;

    Y circular, dichosa del sol como un sonido.
    La cabeza del caballo es el amanecer, su lomo
    Es el día empinado y su relincho, un relámpago.
    Antepasados míos, canten ahora para mí…

    Pájaro Azafrán

    I

    mi corazón ha visto
    el menos visto
    el más vistoso pájaro
    allá arriba
    su poder para cantar
    en silencioso clamor
    no es deleite encima
    de vida ni de nada
    ¿qué oigo?
    ¿qué quieres decirme?
    si es capullo o calavera
    pétalo o médula con miel
    tu amor deshuesado mestizo
    rosa enferma con gusano
    anda y dilo de una vez
    en gerundio o presente
    deja ese barrido de hojas secas
    sin vocales
    cúbreme de arcilla
    con tus alas
    entretanto
    veo la burbuja de la infancia
    flotar
    he visto lo que no puede verse
    para no decirlo con lengua
    ni con gagueo
    pero sí sobre los filos
    con hojillas curvas
    con flores pintadas en paredes
    contra toda lluvia de junio
    boca lamosa
    para pedir y mendigar amor
    y amparo

    he amado este pájaro
    sin razón
    lo mismo da
    -por las noches
    por oscuro
    por oír el mundo delante-
    sin preguntar si es jaguar
    si rosa o negrísimo
    con gozo y con rabia
    como niño
    desamparado en un hilo
    mientras mi madre envejecía
    mi madre fue también un pájaro
    que abanicó sus alas
    sin barullo ni indecible amargo
    con susurro
    titilo suave
    y con un beso en la frente
    gorjeo que dice y bendice
    con venenoso cantar
    pájaro
    azafrán
    canta
    toda
    la noche
    al amor
    escondido
    del amor

    II

    mi corazón ha visto
    un pájaro desnudo allá arriba
    balanceado en una rama
    de la aurora
    la entonces acacia
    con sus largos tires de hojas
    -mi corazón no desmiente
    lo que ha visto-
    erguido en majestad
    en su aire de mañana
    recién salido del sueño
    en luz azafrán
    este pájaro joven
    con años de deseos
    llamado mujer de veintisiete
    pura
    inocente
    con sed
    traza su augurio en mi destino
    es así como yo temía su canto
    garganta de sol rarísima
    se podría decir
    la lengua tibia de una santa
    que pasa su cuchillo
    como boca en mi boca
    y lame mi borracho beso
    babea y fulmina
    mis portales y ventanas
    ¿qué cantaba con vicio
    este pájaro
    haciendo público su amor?
    ¿era su propósito
    regresarme a mi destino?
    ojalá sea yo de nombre alguien
    pescador en tierra
    o cualquier otro desconocido

    años de deseos tiene
    este pájaro desnudo
    buscándome
    ha esperado en esta acacia
    y me seduce sin miserias
    bebe en mi brisa de pulmón
    saca engrudo de mis entrañas
    complaciente en cuerpo joven
    pellizca párpados
    ahora me lleva en su aleteo
    en una muerte fina y doble
    así almendra
    sicigia que vuela y revuela
    de uno a otro oriente

    (Incompleto)


    Estos poemas pertenecen al poemario Canto de luz negra (2018)

  • De lunas, sueños y primaveras otoñales

    De lunas, sueños y primaveras otoñales

    Nitsuga_Amano, o lo que es lo mismo, Agustín Esequiel, es una de las almas más vivas y atentas de Poémame. Hace poco más de un año que aterrizó en el bar y ha acabado por hacerse oír por todo el Parnaso, participando activamente y compartiendo sus versos.

    Adentrarse en su poesía es entrar en un universo lleno de imágenes, de sueños, de agua, de silencios, de ilusiones, de lunas… de historias. Pues si algo podemos destacar de sus versos, es la maravillosa variedad de temas que descansan en ellos, vistos todos a través del prisma de su inspiración, y pasado por el tamiz de los sentimientos, cosa que hace que todos sus poemas tengan un componente emocional intenso que no deja indiferente.

    En sus versos, las pequeñas cosas de la vida brillan con luz propia, y acaban por dar luz a su entorno y, a su vez, iluminar todo el poema; un instante tan mínimo como despertar por la mañana puede convertirse en cuatro preciosos versos:

    Al  despertar en sus ojos
    Se deslumbra
    El paraíso que guardas
    Bajo llave

    Fragmento del poema Bajo Llave

    Pero a pesar de esa casi innata capacidad de hacer grandes los pequeños detalles, sin embargo, encontramos también en Nitsuga a un gran contador de historias, donde siempre los sentimientos tienen un papel destacado, pero sitúa al lector en un entorno, en el contexto en el que se dan las emociones, y eso hace que a veces los poemas puedan parecer preciosos cuentos relatados en verso:

    EL ILUSIONISTA Y LA CAMARERA

    Era solitario
    Como el sol
    Sin una luna
    O una estrella que ilumine
    Su camino

    Decepcionado
    De sí mismo
    Inundado en un abismo
    Sin retorno
    Adornado
    De laureles
    Marchitos
    Bañado
    De agua de lluvia

    Llego hasta un restaurante
    Pidiendo
    Un trabajo que pudiera
    Llenar el vacío
    Que sentía
    Por dentro

    Pudo conseguirlo
    Luego de una difícil entrevista
    Fue cuando su mirada
    Se reflejo
    En aquella
    Doncella

    Que en ella
    Se desprendía una centella
    De esperanza
    En ese día gris
    Que para su asombro
    De sus ojos era la más bella

    Tenía una mirada perdida
    Llena de dolor
    Y desgracia
    Llena de melancolía
    Entre sus rojos
    Labios

    Un llanto que se vuelve moribunda
    Quebradiza
    Como un cristal
    Un dolor que oculta
    Detrás de esa mirada
    Tímida
    A través de esa felicidad
    Vestida de soledad

    Camarera
    De ojos
    Color
    Canela
    Que solo
    En ella
    Se refleja
    Lo tanto que se aleja
    De sí misma

    Se menos precia
    Pero para este corazón
    Es más que menos
    Sin duda
    Lo es todo
    Para mis moribundos
    Pensamientos

    Daría lo que fuera
    Para quitarle ese
    Dolor
    De su pecho
    Decirle
    Con franqueza
    Lo hermosa
    Que es

    Sin duda es la camarera
    Que conquisto
    Mi corazón
    A pesar de todo
    Para mi es más que menos

    Si tuviera que decir en pocas palabras lo que más destaca de su poesía diría, sin duda, la delicadeza y la suavidad. Sus versos pueden hablarnos de emociones dolorosas y tristes, pero tiene ese mágico don de aportar belleza con las imágenes que usa en sus poemas. Tomemos como ejemplo este pequeño fragmento de su poema Balada de un violín ausente:


    La tristeza
    se desenvaina en este violín
    mientras una lagrima recorre
    su piel marmolada
    su caja torácica
    Aun resiste
    A pesar de las cicatrices
    Que conlleva
    Consigo misma

    Mayoritariamente en verso libre, la poesía de Nitsuga nos deja entrever que detrás del papel, se esconde un alma sensible que tiene a emocinonarse y a dejarse llevar por los sentimientos y las emociones y, lo que quizás aporta una dosis especial de ternura a sus versos, es esa añoranza que a veces podemos intuir de la infancia, y la importancia que otorga a los sueños y la fantasía:

    Sumérgete entre los mares
    Soñador que te transformaste
    En pescador de tus sueños
    Un seguidor del destino

    Fragmento inicial de su poema Mar de Sueños

    Pero, no podía ser de otro modo, su poesía no escapa a quizás el más noble de los sentimientos, el amor; interesantes pinceladas de amor a corazón abierto, de dolor por la ausencia, aparecen en sus versos:

    Por dios, cómo me deshago el desahogo que llevo por dentro,

    cómo hago para olvidarte y dejarte en el pasado
    Si ya no estás por qué me atormentas
    Por qué será que pienso en ti cuando no debo?
    Por qué me siento tan lleno pero a la vez tan vació?
    Por qué vacilo? si acepté con tanta firmeza

    aquella idea de dejarte ir
    por qué ahora me arrepiento?”

    Fragmento del poema Corazón Penitente

    En contraposición un poco a ese matiz emocional, podemos encontrar algunos poemas que invitan a la reflexión, que se acercan al existencialismo, a los viajes internos para enfrentarnos a nuestros propios demonios, a conocernos pero, eso sí, siempre desde un punto de vista lírico y poético:

    La bestia estaba preparada
    Para este combate
    Armado
    Con filosas garras
    Poderosas fauces
    Llenas
    Con un arsenal de colmillos.

    Yo le mire de frente ante su
    Atenuante mirada
    Fija a hacia su presa
    El cual más desprecia
    En este rincón profundo
    De este gran coliseo

    Fragmento del poema Lucha interna contra el León

    Algo que llama la atención en su poesía, y que en cierto modo encaja con el Romanticismo que destilan a veces sus versos, es la importancia que cobran las estaciones del año y la lluvia en sus poemas; cómo a veces aparecen como una extensión del ánimo del poema, como una muestra de la tristeza interior. En su poema En plena soledad, por ejemplo, nos dice «Es Primavera que se volvió Otoño«, o «Tengo que decir que se siente como un Otoño en plena Primavera«, de su poema Otoño en Primavera.

    Y junto a las estaciones encontramos los paisajes, pequeños instantes que quedan inmortalizados casi como una emoción más, como acuarelas hechas con letras donde el autor nos describe un lugar, pero a través de detalles que, en los ojos del lector, acaban configurando un todo:

    CAMPO

    En tus extensas llanuras,
    El ventoso viento pasa presuroso.
    Los paisanos pasan a pasos sigilosos
    Atreves de tus arenosos
    Suelos, llevan cubierta la cabeza por los artesanales
    Sombreros de paja,
    Los callados perros caminan a su lado
    Se detienen cansados y sedientos
    Después de un largo trabajo
    Se paran al costado
    Del sauce a descansar
    Deparándoles sombra y frescura
    Del caluroso sol
    Comienzan a recorrer tus extensos
    Caminos de piedra
    Hasta llegar a casa.

    No quiero terminar este artículo si hacer una mención especial a ese pequeño espacio de su poesía que, un poco ligado a la fantasía que comentábamos con anterioridad, se reserva para seres mitológicos, para pequeños pedacitos de historia donde los dioses tiene un protagonismo especial a través de personajes como Mefistófeles, Zeus, Minverva o Pandora:

    PANDORA

    En esta caja
    Se esconden
    Los males
    Que jamás deben
    Desatarse
    Bajo ninguna
    Circunstancia
    Librarles
    Porque desataran
    Un sin fin
    De males
    Profanados
    De
    Condenados
    Que Zeus
    Escondió
    Para que nadie
    La pudiera encontrar

    Sin duda
    Una joven doncella
    Dotada por los dioses
    De una gran belleza
    Capaz de enamorar un inmortal
    Y conquistar un corazón mortal

    Sin duda ella
    Recibiría
    Esta mortal
    Caja
    Que contenía
    Allí contenida
    Los males
    Y por la curiosidad
    Fue que desato la maldad
    Nadie pudo
    Frenar el mal
    Que fue desatado

    Entre lagrimas
    Llorando Pandora
    Se lamentaba
    Por lo que hizo
    Mas un leve murmullo
    Callo el llanto
    Era un joven llena
    De luz
    Que se le acerco
    Le dijo
    Que era la esperanza
    Lo único que prevalece en los momentos
    Difíciles y lo Último que se pierde
    Dándole una razón por la que seguir
    una vez que caes

    Para terminar este repaso a la poesía de Nitsuga, os dejo una selección de algunos de sus poemas publicados en su parcelita de Poémame. Que lo disfrutéis!

    VERSOS LIBRES

    Antes del amor
    Existió la palabra
    Que le dio forma
    La hizo a su semejanza
    Le dejo la enseñanza
    Al poeta
    Para expresarla sobre sus versos
    Darle vida a su significado.

    Antes del poeta existió el amor
    Como un flechazo
    Atacando en el centro
    Del pecho haciendo latir un corazón de tinta
    Y dos desconocidos bajo la mirada de luna
    Bajo el resguardo de sus astros
    Mientras su boca expresa sus sentimientos
    Entre sus rimas una verdad oculta

    Es amor que el amante aclama a su dama
    Entre estrofas y oraciones
    Ambos se miraron
    Detenidamente
    Hasta perderse en sus miradas
    Quieren declararse al uno al otro
    Pero no hay oportunidad.

    POETAS

    Entre sus manos hilan
    Las letras
    Entre versos escriben poemas
    Gloriosos

    Llenos de amor por este arte
    Con una gran creatividad
    Y mucha creatividad
    Al escribir con tinta y un trozo de papel
    Lo que sienten

    Llenas de sentimientos
    Que marcan el antes y el después
    De edenes lejanos
    Y dunas áridas
    Como la crisálidas
    De Una mariposa
    Hecha de cristal

    Una pequeña ilusión
    llena de pasión
    una razón
    por la que escriben
    Es que por dentro son unas
    De las grandes poetas
    Llenas
    De sueños
    Y esperanzas

    Ellas son poetas
    Que demuestran que los poemas
    Son más que letras…

    REFUGIADOS EN EL OLVIDO

    Aquí es donde los recuerdos
    Yacen olvidados
    Sobre sus sepulcros
    Donde los pensamientos lloran
    Los sueños yacen rotos
    Como cristales reluciendo
    Como un manto de estrellas
    Sobre el asfalto
    Oscuro de la noche

    Incompletos
    Sin una razón de ser
    Golpeados por la realidad
    Abandonados
    Por sus dueños que los dejaron
    Aquí en este callejón
    Que yace vació

    Quedando inconclusa
    Los abandonan
    Y se venden la esperanzas
    Que alguna vez algún mantuvo
    Vivo.

    Aquellas ilusiones
    Que no pudo concretar
    En concreto
    Se volvieron.

    Las dejaron ir
    Porque las hirieron
    Tantas veces con palabras
    De impotencia
    Que solo querían clemencia
    De tantos intentos
    Sin victoria
    Recorriendo a la amarga derrota.

    Quedando las ideas anonadadas
    Las ilusiones siendo un simple truco
    Un sueño sin alcanzarse
    Dejándose desvelarse por la verdad
    Una mentira piadosa

    Querían ser mas que un puñado de palabras
    Ser un verbo no un sustantivo concreto
    No ser una simples cosas
    Que puedas guardar y luego dejar marchar
    Dejándolos abandonados
    En este mar náufragos

    Siendo esperanzas que se transformaron en ceniza
    Para que el ruiseñor las tome con sus manos
    Los deje allí en el lúgubre callejón
    Donde la luna no se asoma
    Mientras la única luz que existe es aquel lucero
    Pobre que dejo de brillar

    Como un viejo dicho dice:
    Si te rindes pierdes
    Sino arriesgas no ganas…

    Pero en este callejón viven
    Y se venden los recuerdos
    Que los dueños dejaron a su suerte…

    AL DESPERTAR VES UN OCASO

    Las luces del norte
    Te envuelven en su canto
    Melódico, mientras miras
    Con ojos curiosos
    La danza de los astros

    Castaños son tus ojos
    Como el ocaso
    Que cae sobre tu regazo
    Como hoja marchita sobre tu vestido
    Blanco

    El alba tiñe de naranja
    El cielo celeste
    Como si una alfombra se tratara
    Mientras te admira desde lo alto

    A tan bella dama
    Mirando desde la ventana
    Desde su cama
    Acostada soñando que algún príncipe
    Con un beso pueda despertarla
    Despertándote por la mañana despertando
    Tan radiante y cálida
    Cada mañana

    Por Las Mañanas Todo Sigue Igual

    La oscuridad se mece entre las sombras
    La luz se alza en el oeste

    El sol sale en el mismo oeste
    Yendo siempre en la misma trayectoria
    Todo sigue igual
    Las estrellas desaparecen sin dejar huella
    Los pájaros cantan cuando ven llegar tu silueta
    Los días se vuelven más claros cuando te ven llegar

    YO, EL GATO Y LA LUNA

    Sus ojos
    Verdosos
    Cuelgan en el umbral
    Mientras desde la penumbra
    La silueta juguetona
    Se pasea
    Iluminando su pelaje azabache
    Recorriendo la casa

    Esa noche
    La luz desapareció
    Fugazmente
    De la casa
    La sala quedó a oscuras
    Las ventanas
    Tapaban aquella luz blanca
    Tan cÁlida y suave

    Al abrir las cortinas
    Se dejó entre ver
    El espacio
    Que la ciudad
    Ocultaba
    Con la incandescente
    Velo brillante

    Aquel Lucero
    Llamó la atención del gato
    Que desde la ventana
    Sus ojos la reflejaban
    Junto con las estrellas
    Formándose en ellos
    Las constelaciones

    Que ambos mirábamos
    Desde aquella ventana
    Me acerqué más al gato
    Lo acurruque entre mis brazos
    Nos quedamos
    Juntos
    Apreciando
    El hermoso paisaje
    Nocturno
    Deslumbrante
    Con aquellas luciérnagas
    Volando sobre el mar
    Y de aquella dama
    Mirándonos desde la distancia
    Con aquéllos ojos
    De lucero

    Y uno de sus poemas más desgarradores, intenso y fuertes:

    GOLPES CONTRA LA PARED

    Se oyen leves
    Golpes
    Detrás de la pared
    Se oye detrás fondo gritos
    Y murmullos

    Se oyen los golpes
    Atravesando el silencio
    Que reinaba
    Por la noche

    Se oyen leves
    Tropezones
    Junto
    Con un gritó
    Que desgarra hasta el alma más pura
    Se siente los llantos

    Las lágrimas
    Cayendo
    Como lluvia
    En aquel
    Sitio
    Donde se desentraña

    La paz que alguna vez
    Reino
    Se desentraño
    El daño
    En destruir
    Con violencia
    Y malos gestos
    El cuarto

    Se notan las cicatrices
    Del dolor
    Encarnados
    Como espinas
    En la piel
    El desgarrador
    Infortunio
    Que debió sufrir
    Aquella
    Voz. ..

  • 5 poemas de Anne Sexton

    5 poemas de Anne Sexton

    No pretendo hablar de Anne Sexton como si la conociera, como si hubiera registrado cada libro, cada folio de lo que se ha dicho y escrito sobre ella. Ni siquiera me atrevería a juzgarla. Sin embargo, he querido investigar su vida y su obra y traeros un trocito de todas las impresiones, de la información que he ido recabando. Ojalá sirva para aumentar vuestra curiosidad, en el caso de aquellos que no la conocierais. Ojalá sirva de pequeños trazos de recuerdo para los que ya sabíais de su existencia.

    Anne Sexton (1928-1974) nació el seno de una familia burguesa y vivió su infancia y adolescencia aprendiendo a desempeñar el papel de una mujer de su clase. Ella mismo explicó que se sentía víctima del sueño americano, casada a los veinte años, ama de casa, a los veinticinco su primera hija, a los veintisiete la segunda. La armonía y la estabilidad aparente frente a su depresión posparto, los intentos de suicidio, las hospitalizaciones… Alentada por su médico, comenzó a escribir como terapia, un método que le ayudaría a explicar y desahogar los traumas que la atormentaban. “Creen que me he curado, pero solo me he hecho poeta”. Su poesía confesional sirvió de voz rebelde frente a los convencionalismos de la época, rompiendo el silencio y tabúes ante la drogadicción, el aborto, la masturbación, la menstruación, el suicidio… 

    Tumba de Anne Sexton, en el cementerio de Forest Hills, a las afueras de Boston. Foto: David Bruce (Flickr/CC BY-NC-ND 2.0)

    Ganó el premio Pulitzer de poesía en 1967. Consiguió suicidarse (tras repetidos y fallidos intentos) a los 45 años, un cuatro de octubre. Tachada de egoísta, de loca, de no saber qué hacer con su vida de madre y esposa. Lejos de las atribuciones de otros, cinco poemas para empezar a conocerla. Solo cinco. Una delicia.

    DESCALZA

    Amarme sin zapatos
    significa amar mis piernas largas y bronceadas,
    queridas mías, buenas como cucharas;
    y mis pies, estos dos chicos
    que se escaparon a jugar desnudos. Intrincados nudos,
    mis dedos. Libres ya de sujeción.
    Y todavía más, miren las uñas y
    cada una de las diez etapas, tubérculo a tubérculo.
    Vehementes y alocados, todos ellos, este cerdito
    fue al mercado y este otro se
    quedó. Largas piernas bronceadas, y largos y bronceados dedos.
    Más arriba, cariño, la mujer
    confiesa sus secretos, pequeñas casas
    y pequeñas lenguas que te lo cuentan todo.

    No hay nadie más que tú y yo
    en esta casa de la península.
    El mar lleva un cencerro en el ombligo
    y yo soy tu sirvienta descalza
    por una semana entera. ¿Quieres un poco de salame?
    No. ¿Quieres un whisky, a lo mejor?
    Tampoco. Tú no eres de beber. Tú
    me bebes a mí. Las gaviotas persiguen a los peces
    gritando como chicos de tres años.
    Las olas son narcóticas, me llaman
    Yo soy, yo soy, yo soy
    toda la noche. Descalza
    te camino por la espalda.
    A la mañana corro por la cabaña,
    de una puerta a otra, jugando a perseguirnos.
    Ahora me agarras por los tobillos.
    Ahora vas trepando por mis piernas
    hasta que atraviesas la marca de mi anhelo.

    JOVEN

    Hace mil puertas
    cuando yo era una chiquilla solitaria
    en una gran casa con cuatro
    garajes y era verano
    según creo recordar,
    yacía por la noche sobre la hierba,
    los tréboles cedían bajo mi peso,
    las estrellas sabias fijas por encima de mí,
    la ventana de mi madre un embudo
    por el que escapaba un calor amarillo,
    la ventana de mi padre, a medio cerrar,
    un ojo por donde pasaban durmientes,
    y las tablas de la casa,
    suaves y blancas como la cera
    y probablemente un millón de hojas
    se mecían sobre sus extraños tallos
    mientras los grillos cantaban al unísono
    y yo, en mi cuerpo recién estrenado,
    que aún no era el de una mujer,
    interrogaba a las estrellas
    y pensaba que Dios realmente podía ver
    el calor y la luz pintada,
    codos, rodillas, sueños, buenas noches.

    AMAS DE CASA

    Algunas mujeres se casan con casas. 
    Es otra especie de piel; tiene un corazón, 
    una boca, un hígado y movimiento de intestinos. 
    Las paredes son estables y rosadas. 
    Mirad cómo se pasa el día hincada de rodillas, 
    lavándose fielmente. 
    Los hombres penetran a la fuerza, retrocediendo como Jonás 
    dentro de sus gordas madres. 
    Una mujer es su madre.
    Eso es lo más importante.

    LA BALADA DE LA MASTURBADORA SOLITARIA

    Al final del asunto siempre es la muerte.
    Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,
    fuera de la tribu de mí misma mi aliento
    te echa en falta. Espanto
    a los que están presentes. Estoy saciada.
    De noche, sola, me caso con la cama.
    Dedo a dedo, ahora es mía.
    No está tan lejos. Es mi encuentro.
    La taño como a una campana. Me detengo
    en la glorieta donde solías montarla.
    Me hiciste tuya sobre el edredón floreado.
    De noche, sola, me caso con la cama.

    Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío,
    en la que cada pareja mezcla
    con un revolcón conjunto, debajo, arriba,
    el abundante par espuma y pluma,
    hincándose y empujando, cabeza contra cabeza.
    De noche, sola, me caso con la cama.

    De esta forma escapo de mi cuerpo,
    un milagro molesto, ¿Podría poner
    en exhibición el mercado de los sueños?
    Me despliego. Crucifico.
    Mi pequeña ciruela, la llamabas.
    De noche, sola, me caso con la cama.

    Entonces llegó mi rival de ojos oscuros.
    La dama acuática, irguiéndos en la playa,
    en la yema de los dedos un piano, vergüenza
    en los labios y una voz de flauta.
    Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada.
    De noche, sola, me caso con la cama.

    Ella te agarró como una mujer agarra
    un vestido de saldo de un estante
    y yo me rompí como se rompen las piedras.
    Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar.
    El periódico de hoy dice que os habéis casado.
    De noche, sola, me caso con la cama.

    Muchachos y muchachas son uno esta noche.
    Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras.
    Se quitan zapatos. Apagan la luz.
    Las criaturas destellantes están llenas de mentiras.
    Se comen mutuamente. Están más que saciadas.
    De noche, sola, me caso con la cama.

    LA VERDAD QUE LOS MUERTOS CONOCEN

    Se acabó, digo, y me alejo de la iglesia,
    rehusando la rígida procesión hacia la sepultura,
    dejando a los muertos viajar solos en el coche fúnebre.
    Es junio. Estoy cansada de ser valiente.
    Conducimos hasta el Cabo. Crezco
    por donde el sol se derrama desde el cielo,
    por donde el mar se mece como una cancela
    y nos emocionamos. Es en otro país donde muere la gente.
    Querido, el viento se desploma como piedras
    desde la bondadosa agua y cuando nos tocamos
    nos penetramos por completo. Nadie está solo.
    Los hombres matan por ello, o por cosas así.
    ¿Y qué ocurre con los muertos? Yacen sin zapatos
    en sus barcas de piedra. Son más parecidos a la piedra
    de lo que lo sería el mar si se detuviera. Rehusan
    ser bendecidos, garganta, ojo y nudillo.

    Para saber más

    • BEGOÑA CALLEJÓN (2018) Hijas de la melancolía: mujeres que rompen su jaula. Verbum.
    • ANNE SEXTON (1996). El asesino y otros poemas. Icaria editorial.
    • ANNE SEXTON (2013). Poesía completa. Linteo.