Stefan Bohdan vive en Orlando, Florida, EE. UU. Está retirado del mundo de la arquitectura / ingeniería / construcción. Ahora se dedica a escribir poemas y novelas. Sus poemas han sido incluidos en múltiples libros, antologías, revistas, publicaciones electrónicas a nivel internacional. Su poesía ha sido traducida al persa (farsi), árabe, urdu, nepalí, hindi, bengalí, estonio, francés, español, japonés antiguo y holandés.
Mariposa
El vino y el hachís
abren mis ojos
me muestran señales en el cielo:
ella es como una mariposa
revoloteando por todos lados
sin cesar
la perseguimos, pero no podemos atraparla
va de jardín en jardín todos los días
para visitar sus flores predilectas
va de fuente en fuente todos los días
y sumerge sus alas en muchas aguas
nos habla en la lengua del amor
nos devora como néctar
y nos esparce como el polvo
ella enciende nuestras almas
y nuestros cuerpos se incendian
nuestro deseo por ella
es desmedido
sólo somos locos
tratando de capturar
algo tan libre:
Creo que
Dios y sus ángeles
pueden ver todo
incluso a la mariposa
y la aman
sin principio ni fin.
El amanecer se convierte en el atardecer
Cuando tu alma se canse
de lo que fue y de lo que es
y tus viejas alas ya estén demasiado débiles para volar
cuando las flores de tus jardines agonicen
cuando las aguas de tus fuentes se sequen
cuando tu amanecer se convierte en atardecer
cuando el calor se vuelva frío
cuando la felicidad se vuelva desconsuelo
cuando quieras algo real, no imaginario.
cuando desees amor verdadero, no lujuria
cuando quieras descansar en tu nido
busca a tu pobre hombre
cuyos ojos florecen en tu sol
cuya única posesión es la luz de Dios
y cien mil ángeles resplandecientes para tu goce.
Cuando quieras ser ilimitada, libre
y feliz
ven a mí, mi mariposa
yo soy
el último grano de arena
en tu reloj
esperando por ti
para siempre.
Me parto en dos.
No existe el día
o la noche
solo la Luz acechando a las tinieblas
solo la Luz dispersando a las tinieblas
como el agua refleja el sol
como las estrellas giran en llamas
como una visión cegadora de Dios
veo sombras infinitas
cercando eternamente
a una llama perpetua
hay cosas dulces de otro mundo,
detrás de ese velo de fuego
más sutil que un sueño
en un espacio de alma blanca
vacío de ruido y sombra
donde los ángeles bailan y hablan musicalmente
mi herido corazón vive
sintiendo ambos lados
sintiendo ambos reinos
mi corazón se ha roto
para este mundo poseído
mi corazón se ha perdido
no hay cielo sin ella
mi corazón late lánguido
tan frío y vacío
sin ella
tengo sed
grito
rezo
sin ella
y me parto
en dos.
Estos poemas pertenecen al libro bilingüe To my muse
Li Qingzhao (1083-c. 1151) Escritora china de la Dinastía Song.*
*(La dinastía Song fue una dinastía gobernante en China entre los años 960 y 1279; que sucedió al periodo de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos y fue sucedida por la dinastía Yuan).
Nació en Shandong alrededor del año 1083 y pasó su infancia en Licheng —actual Jinan— en el seno de una familia culta y de militares, su padre era amigo de Su Shi. (Fue uno de los grandes escritores chinos e importante pintor y calígrafo).
Estudió en profundidad historia antigua y literatura china, y creció en un entorno donde destacaba la inspiración lírica. De niña era capaz de recitar más de cien poemas. En su juventud también sobresalió en la interpretación con la lira, el ajedrez, la caligrafía y la pintura.
Su padre la había animado a escribir poesía desde muy joven y a asistir a encuentros de hombres poetas, (estos encuentros eran exclusivos para hombres, las mujeres podían asistir pero no estaba bien visto que ellas escribieran poesía,). Se reunían en torno a una mesa con vino e iban diciendo dos versos por poeta, y así componían sus poemas.
Las mujeres podían participar, pero eran las cortesanas las que lo hacían, las “mujeres respetables” no estaba bien visto que lo hicieran. Muy pocos poemas de mujeres se conservan, ya que solo los hombres solían poder publicar.
Imágenes sacadas del programa de televisión «La historia de China» en TVE2 de televisión española
A los 17 años ya había publicado y era conocida.
Fue muy criticada en la época, no solo por escribir poesía, además por decir determinadas cosas no muy bien aceptadas.
Esta fue una era de grandes contradicciones. Voces de mujeres comenzaron a alzarse, pero al mismo tiempo, por ejemplo, se pone de moda el vendaje en los pies para que el pie femenino no creciera mucho.
Las mujeres podían ser cultas, pero debían cultivar la lealtad al padre, al hermano y después al marido.
En 1101, se casó con Zhao Mingcheng, hijo de un importante funcionario con quien compartía un gran interés por las colecciones de arte y la epigrafía. Se mudaron a Kaifeng. Al comenzar su marido su carrera de oficial, se ausentaba mucho y esto le inspiró para sus poemas, de hecho los dos se escribieron poesía sobre su añoranza, su cariño. Además de poemas sobre sus hijos.
La caída de los Song de Norte (1126) y la creación de la Dinastía Jin (1115-1234), hizo que la pareja se instalara en Nankín en 1128, perdiendo gran cantidad de sus colecciones de bronce— difícilmente transportables — y pinturas vendidas para sobrevivir. Su marido falleció a los cuarenta y cuatro años (1129), por problemas de salud.
Desesperada acabó por refugiarse con su hermano en Hangzhou (1132), donde la Corte acababa de fijarse. Este le consigue un segundo matrimonio casi a sus cincuenta años que resultó ser nefasto, ya que su marido la maltrataba y no se preocupaba de ella, por lo que no dudó en pedir el divorcio a las pocas semanas.
Los grandes cambios y las vicisitudes en su vida le dieron a los poemas de Li Qingzhao una riqueza temática, una verdad y una madurez artística muy hermosa. Sus poemas ganaron la admiración. en los poemas de la vejez y de la muerte, correspondiente a la última etapa de la vida de Li Qingzhao, ya viuda, la voz de la poetisa está cargada de soledad, tristeza y aflicción, porque es consciente de que los días de la juventud ya se han ido y que los sueños felices se han perdido para siempre.
“Tonos lentos” (poemas de la vejez y la muerte)
busco
busco y busco
pero sólo frío y soledad
sólo frío
tristeza y aflicción
Incluso un sol templado, repentino,
haría más difícil mi consuelo
tres o cuatro copas de vino
¿qué pueden contar una larga noche
contra el furioso viento que se acerca?
ahora que pasan los gansos salvajes
me duele más mi corazón
y es que somos, ellos y yo,
viejos conocidos de antaño
sobre la tierra se amontonan
los crisantemos tristes
ya marchitos y ajados
¿es que nadie ha querido recogerlos?
vigilo la tarde en mi ventana
yo sola
¿cómo podré resistir la oscuridad?
además, de los árboles, una lluvia fina
va cayendo
gota a gota
hasta el anochecer
¿tantas cosas…, tantas,
caben en una sola palabra:
tristeza?
El resto de su vida la pasó sola, encontrando refugio en una poesía jalonada de una desesperación cada vez más honda y la melancolía del amor perdido y la patria martirizada.
“Quince años ha, bajo la luna,
me dedicaste un poema,
improvisado entre las flores.
Ahora, de nuevo estoy aquí.
Las flores, parecen las de antes
y la luna, es siempre la misma
Más, ¡qué distinto es lo que siento¡”
L.Q.
*************
En la era Song (año 1065) ya existía una Universidad donde se estudiaba principalmente a Confucio, el acceso no era universal, ya que las mujeres estaban excluidas.
Curiosamente fue a través de los escritos que dejó L.Q., como las mejores descripciones de está era han llegado hasta nuestros días.
En la Universidad de Kaifeng, hoy en día se estudia su obra para conocer aquella era.
Brillante observadora de su tiempo, se dedicaba a salir a la puerta de su casa y observar a la gente y la vida cotidiana. Esto estaba mal visto en una mujer de la alta sociedad en su tiempo.
Únicamente se conservan alrededor de cien poemas en formato ci y unos pocos en shi.
Recibió su nombre un cráter de Venus.
Karol Beffa puso música a cuatro de sus poemas: Fragments of China (Klarthe).
Una de las primeras publicaciones en lengua española es Poesía completa (60 poemas) de Li Qingzhao, noviembre 2010 – editorial Ediciones del oriente y del mediterráneo. Traducción de Pilar González España
Nikola Yozgof-Orbach nació el 08/06/1984 en Safed, al norte de Israel. Yozgof-Orbach es poeta, editor, periodista, investigador, doctor en demografía y literatura. Es miembro del cuerpo docente de la Universidad de Safed y en el instituto Herzl de la Universidad de Haifa. Ha publicado 8 libros de poesía, 5 libros académicos y diversos de artículos académicos, artículos profesionales y artículos de revisión en los campos de Geografía, Demografía, Literatura e Historia.
En medio del monte Carmelo
Hay un pequeño erizo
Oculto entre las hojas revueltas.
Duerme
El eterno sueño invernal
Entre los tocones de los árboles chamuscados.
¿Quién lo despertará cuando se extinga el fuego?
¿Quién se acordará de él anhelando que llegue la primavera?
José Luis Ochoa (Valle de La Pascua, Venezuela, 1965). Poeta, ensayista, psiquiatra, y docente universitario. Ha publicado los libros De viajes y Encuentros (Fondo Editorial Pequeña Venecia – Fundación CELARG, 1994), Poemas (Editorial La Tinta del Alcatraz, México, 1994), Cantos hiperrealistas (Editorial Eclepsidra, 1997) y Ruinas vivas (Editorial Eclepsidra, 2013). Fue ganador del Premio de Poesía “Fernando Paz Castillo” otorgado por el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) en 1992. Sus poemas y ensayos han aparecido en diarios y revistas literarias nacionales y extranjeras. Su obra poética ha sido incluida en varias antologías de poesía venezolana e internacional. Fue miembro del Grupo literario Eclepsidra, de Caracas y de Maltiempo Editores, Grupo literario y editorial de Barquisimeto. Es profesor de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY)
Hernán Zamora Rapale Arquitecto (USB, 1988). MSc en Diseño Arquitectónico (UCV, 2011). Doctor en Arquitectura (UCV, 2013). Profesor Asociado en la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva, de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Central de Venezuela, donde también es Coordinador y profesor de la Maestría en Diseño Arquitectónico.Ganador del XIII premio de poesía Fernando Paz Castillo y autor de diez poemarios publicados, entre ellos: Desde el espejo del baño (Maracay: La liebre libre, 2000), No somos nuestros (Caracas: La nave va, 2003), La casa de las hormigas (Caracas: El pez soluble, 2004), 39 grados de cielo en la tierra (Caracas: OT Editores, 2015; y Orfeado insilio (OT Editores y Amazon KDP, 2019; disponible en amazon.com ).
CRISIS
Dice que atraviesan una tempestad
Se sujeta con fuerza al mástil del navío en el que se prometieron
La escucha en silencio
No le confiesa su embeleso por el canto lunar que le serena por la voz que sin amarras le atrae
¡Que la tempestad no lo dirija hacia esa gruta!
¡Que no se arroje a su oscuridad para alcanzarla!
TODA LA AMARGURA DEL MUNDO
Se detiene frente a él
Trae
toda la amargura del mundo
Vomita
Moriría
si no lo hiciese
En sus miasmas
él se disuelve
Apolo niño
se acerca
La abraza
Ella se vuelve silencio
La besa
Hechos luz se alejan
Huirán hacia el sueño
donde él no los refleja.
SALUDOS
La alegría se detuvo un rato sobre mi mesa plegada blanca vuelta garabatos besos y saludos
Un hallazgo desde entonces me tiene tonto de tan dichoso
Descubrí que para pronunciar su nombre mis labios deben sonreír
Estos poemas pertenecen a la selección inédita Devaneos.
“Porque semos asina, semos pardos, del coló de la tierra”
Mi primer contacto con este hermoso libro, tuvo lugar en la clase de Lengua y Literatura Española en el instituto de Enseñanza Media de Badajoz, donde cursaba el bachillerato. Y fue el profesor que impartía esta asignatura, el que me enseñó a amarlo, a entenderlo, a descubrir la ternura, la belleza y el lirismo que encerraban sus poemas, escritos en ese habla o dialecto extremeño que a mí no me sonaba extraño, por haber nacido y transcurrrido mi infancia, en un pequeño pueblo del sur de la provincia. Desde entonces, lo conservo como si fuera un pequeño tesoro que releo de vez en cuando para no olvidarme de mis raíces castúas.
Corrían los primeros años del siglo XX cuando este poeta extremeño, Luis Chamizo Trigueros, trasladó al papel las vivencias, costumbres y sentimientos de la gente de su tierra, reproduciendo en sus poemas el habla popular característica y propia de aquella época en un entorno campesino y humilde. Con ello inauguraba un nuevo estilo de belleza en las letras con el decir de la gente de Extremadura. Volcó en sus poemas todo un caudal de ideas, sueños, sentimientos… Y nos dejó escrito en verso, un patrimonio lingüístico que de otra manera hubiera quedado en el olvido.
Luis Chamizo nació en1894 en Guareña (Badajoz) en el seno de una familia humilde y trabajadora de Extremadura. Muy joven se trasladó a Madrid para cursar el bachillerato. Se licenció en Derecho en la Universidad Central de Madrid y en la de Murcia. En esos años de estudiante, asistió con asiduidad a las numerosas tertulias literarias de los cafés y dio sus primeros e importantes pasos en el mundo de la poesía.
Contactó con el movimiento modernista a través de algunos poetas como Salvador Rueda, Francisco Villaespesa o Amado Nervo. Conoció a Federico García Lorca, probablemente a Rafael Alberti y a otros intelectuales y poetas de entonces. Coetáneo de la generación del 27 prefirió quedarse en el camino de la poesía regionalista, siguiendo los pasos del poeta José María Gabriel y Galán.
En 1818, la muerte de su padre, tinajero en su pueblo natal, le obligó a volver a su tierra de origen para proseguir con el negocio familiar y ese contacto con la gente humilde de su tierra le hizo profundizar en el conocimiento de la idiosincrasia y la forma de hablar extremeña.
En 1921 publica el libro de poesía por el que fue más conocido: “El Miajón de los Castúos”, en el que intentaba reflejar y transcribir el habla rural. Pronto, el libro se convirtió en un verdadero fenómeno literario y Chamizo en un poeta de referencia en el mundo literario de Extremadura.
El poeta llama al conjunto de sus versos “el miajón de los castúos”.
Dos vocablos muy característicos de la tierra:
“Miajón”: la esencia, la miga, el jugo…del pueblo extremeño.
“Castúo”: voz derivada de “castizo”, lo genuino, lo más auténtico.
A partir de su publicación, se generalizó la palabra “Castúo”. Y con el tiempo, dicha denominación, se hizo popular para denominar las hablas regionales extremeñas en general.
(…) Vusotros qu’atendéis a las lerturas y séis tan sabijondos de las cencias que quizás nus larguéis de carrerilla y en romances jazañas extremeñas que los nuestros ejaron sin contaglas endispués de jaceglas.
Y sus dirá tamién cómo palramos los hijos d’estas tierras, porqu’icimos asina: jierro, jumo y la jacha y el jigo y la jiguera.(…)
En esta obra, supo trasladar al verso toda la fuerza expresiva del lenguaje autóctono, que transmite el saber popular de generación en generación. Y en sus versos, canta a la vida cotidiana del hombre extremeño, que habita un medio rural, que ama y a la vez le condiciona. Todo ello en medio de difíciles circunstancias, avatares políticos y sociales y unas duras y precarias condiciones de vida propias de los comienzos del siglo XX, con el campo extremeño en manos de las oligarquías terratenientes y caciquiles. Sin embargo en sus versos, no hay una denuncia social explícita como tal, seguramente por la censura de aquellos años, más bien llevan implícitos cierta resignación y fatalismo vital.
(…)“Y tamién sus dirá que semos güenos, que nuestra vida es güena en la pas d’un viví lleno e trebajos y al doló d’un viví lleno e miserias: ¡el miajón que llevamos los castúos por bajo e la corteza!”(…)
Los temas del libro son los propios del regionalismo: la nostalgia de un pasado mejor, la vida rural y campesina, los oficios tradicionales, las costumbres de los ancestros, la vivencia de la naturaleza y el paisaje sometido por la mano del hombre…Y dan lugar a descripciones de gran lirismo y fuerza expresiva.
Las características de su poesía se corresponden con la Extremadura que él redescubre al volver: sencillez, austeridad, gravedad, reciedumbre, ternura y sentido dramático.
Según el académico José Ortega Bonilla, que escribe el prólogo “Todo es grande, fuerte, potentísimo…El libro de Chamizo no es de los que se dejan dormir en la estantería de la biblioteca. Quien comience la lectura, la continuará y la dará fin y no se olvidará más de ella.”
El libro está integrado por once extensos poemas y uno inicial que hace de introducción: “Compuerta”
Dada su larga extensión, solo dejo de muestra este poema sobre el nacimiento de un hijo de un matrimonio de campesinos, en mitad del campo. Todo un bello canto lírico a la Vida, a la Madre Naturaleza, que aunque sea recia, hostil, dura…también es acogedora y muy hermosa.
Monumento a La Nacencia. Parque de la Legión. Badajoz.
LA NACENCIA
I Bruñó los recios nubarrones pardos la lus del sol que s’agachó en un cerro, y las artas cogollas de los árboles d’un coló de naranja se tiñeron.
A bocanás el aire nos traía los ruíos d’allá lejos y el toque d’oración de las campanas de l’iglesia del pueblo. Íbamos dambos juntos, en la burra, por el camino nuevo; mi mujé, mu malita, suspirando y gimiendo. Bandás de gorrïatos montesinos volaban, chirrïando, por el cielo, y volaban pal sol, qu’en los canchales daba relumbres d’espejuelos.
Los grillos y las ranas cantaban a lo lejos, y cantaban tamién los colorines sobre las jaras y los brezos; y, roändo, roändo, de las sierras llegaba el dolondón de los cencerros.
¡Qué tarde más bonita! |Qu’anochecer más güeno! ¡Qué tarde más alegre si juéramos contentos!…
—No pué ser más —me ijo—, vaite, vaite con la burra pal pueblo, y güérvete de prisa con l’agüela, la comadre o el méico. Y bajó de la burra poco a poco, s’arrellanó en el suelo, juntó las manos y miró p’arriba, pa los bruñíos nubarrones recios.
¡Dirme, dejagla sola, dejagla yo a ella sola com’un perro, en metá de la jesa, una legua del pueblo… eso no! De la rama d’arriba d’un guapero, con sus ojos reondos me miraba un mochuelo; un mochuelo con ojos vedriaos como los ojos de los muertos…
¡No tengo juerzas pa dejagla sola; pero yo de qué sirvo si me queo!
La burra, que roía los tomillos floridos del lindero, careaba las moscas con el rabo; y dejaba el careo, levantaba el jocico, me miraba y seguía royendo. ¡Qué pensará la burra si es que tienen las burras pensamientos!
Me jui junt’a mi Juana, me jinqué de röillas en el suelo, jice po recordá las oraciones que m’enseñaron cuando nuevo. No tenía pacencia p’hacé memoria de los rezos… ¡Quién podrá socorregla si me voy! ¡Quién va po la comadre si me queo!
Aturdío del tó gorví los ojos pa los ojos reondos del mochuelo; y aquellos ojos verdes, tan grandes, tan abiertos, qu’otras veces a mí me dieron risa, hora me daban mieo. ¡Qué mirarán tan fijos los ojos del mochuelo?
No cantaban las ranas, los grillos no cantaban a lo lejos, las bocanás del aire s’aplacaron, s’asomaron la luna y el lucero, no llegaba, roando, de las sierras el dolondón de los cencerros… ¡Daba tanta quietú, mucha congoja! ¡Daba yo no sé qué tanto silencio…!
M’arrimé más pa ella: l’abrasaba el aliento, le temblaban las manos, tiritaba su cuerpo… y a la lus de la luna eran sus ojos más grandes y más negros. Yo sentí que los míos chorreaban lagrimones de fuego. Uno cayó roando, y, prendió d’un pelo, en metá de su frente se queó reluciendo. ¡Qué bonita y qué güeña, quién pudiera ser méico!
Señó: tú que lo sabes lo mucho que la quiero. Tú que sabes qu’estamos bien casaos, Señó, tú qu’eres güeno; tú que jaces que broten las simientes qu’echamos en el suelo; tú que jaces que granen las espigas, cuando llega su tiempo; tú que jaces que paran las ovejas, sin comadres ni méicos… ¿por qué, Señó, se va morí mi Juana, con lo que yo la quiero, siendo yo tan honrao y siendo tú tan güeno?…
¡Ay! qué noche más larga de tanto sufrimiento: ¡qué cosas pasarían que decilas no pueo! Jizo Dios un milagro; ¡no podía por menos!
II
Toíto lleno de tierra le levanté del suelo; le miré mu despacio, mu despacio, con una miaja de respeto. Era un hijo, ¡mi hijo!, hijo de dambos, hijo nuestro… Ella me le pedía con los brazos abiertos. ¡Qué bonita qu’estaba llorando y sonriendo!
Venía clareando; s’oían a lo lejos las risotás de los pastores y el dolondón de los cencerros. Besé a la madre y le quité mi hijo; salí con él corriendo, y en un regacho d’agua clara le lavé tó su cuerpo. Me sentí más honrao, más cristiano, más güeno, bautizando a mi hijo como el cura bautiza los muchachos en el pueblo.
Tié que ser campusino, tié que ser de los nuestros, que por algo nació baj’una encina del caminito nuevo.
Icen que la nacencia es una cosa que miran los señores en el pueblo: pos pa mí que mi hijo la tié mejor que ellos, que Dios jizo en presona con mi Juana de comadre y de méico.
Asina que nació besó la tierra, que, agraecía, se pegó a su cuerpo; y jue la mesma luna quien le pagó aquel beso… ¡Qué saben d’estas cosas los señores aquellos!
Dos salimos del chozo; tres golvimos al pueblo. Jizo Dios un milagro en el camino: ¡no podía por menos!
Aquí pueden ver y escuchar el poema, recitado en castúo por Fernando González:
Néstor Mendoza (Mariara, Venezuela, 1985). Estudió la carrera de Educación en la Universidad de Carabobo, en Valencia, y cursó estudios de Literatura Latinoamericana en el Instituto Pedagógico de Maracay. Poemas suyos han aparecido en distintos medios de Latinoamérica y España. Ha publicado los poemarios Ombligo para esta noche (2007); Andamios (2012), merecedor del IV Premio Nacional Universitario de Literatura 2011; Pasajero (2015) y Ojiva (2019), libro que cuenta con una edición alemana: Sprengkopf (Hochroth Heidelberg, 2019), con traducción de Michael Ebmeyer. Algunos de sus poemas también han sido traducidos al italiano, inglés y francés. Forma parte de la antología Nubes. Poesía hispanoamericana, publicada en 2019 por la editorial Pre-Textos de España.
SIMULACRO
I
Pasífae
Dédalo, apresúrate. En ti confío. En ti reside mi seducción. Necesito cuero y ubres: hocico y orificio conveniente para su embestida. Madera y carne. No puede fallar el simulacro. Me urge, Dédalo; siento que mis piernas se endurecen y en mis pies resuena ese sonido áspero de cascos. Anatomía salvaje para él, olor de su familia para él. Mis dedos se acomodan a estos pares de pezuñas. Entro en la vestidura. Calzo. Nadie diría que no soy animal. Lo he engañado. Allí viene. Siento el trote en mi quietud inclinada. Me huele, Dédalo. El toro me huele. Sus cuadro patas, bajan; su testa erguida, sube. La unión sucede.
II
Dédalo
Las piezas están dispuestas. He tallado cada hueso. Aquí la tienes: la superficie de vaca, casi de vaca. Se ve como vaca. Sacrifiqué a un animal para retirar su piel. Fino tallado, clavos. Un golpe de martillo te acerca al órgano del toro. Entrarás en esta ropa hecha para la confusión y el acople. Yo comprendo el secreto de la bestia. Tan perfecta es mi creación que casi trota y pasta en el paisaje. Tanto se asemeja a la vaca que un pastor la confundiría en su rebaño. Una vaca sin tripas ni estómagos. Tú serás las entrañas; tu desnudez blanca, disimulada en esa ropa, lo recibirá.
CONTEMPLACIÓN
I
Narciso
Desconozco mi perfección, la ignoro: solo algunas noches, en siestas entrecortadas, acaricio repetidamente la piel de mis manos y mi cara, en un vano intento de comprender la fascinación de los otros. Ellos me ven y desean tocarme como si tocaran la sábana nupcial de los dioses. Este es mi cuerpo, pretendido cuerpo que vaga entre estos campos y no logra impedir que muchos ojos se posen y traten de adueñarse de él. ¿Por qué tantos me observan? ¿Saben que no soy hombre sino un retrato de carne? Ha llegado la contemplación y el engaño de la fuente. Lo que busco no existe. Amo una ansiedad sin cuerpo, una nariz líquida, empozada, cabellos que se pierden con cada manotazo que doy. Lo que deseo está en mí.
II
Eco
Cuerpo todavía soy, no voz. Lo que mi boca pronuncia se instala en los oídos de quienes me escuchan. Una acción mía me quitará este privilegio —el castigo es rutina entre los dioses—; de pronto, mi lengua pierde la fluidez del arroyo; llega la antorcha que interrumpe el discurso, se va mi canto diario de palabras. Ahora poseo la intermitencia de los finales pronunciados. Lo veo en el bosque, a Él, a la bella criatura que no puede verse a sí misma, que no conoce la elegancia de sus perfiles. Cumplo mi tarea fija de observación: desde este lado tapado del árbol sigo sus pasos. El amor se va abultando con el ojo; se infla, hinchado se eleva. Mis sonidos quieren entrar como carne y como besos. Mis ruidos aspiran a ser matriz tibia, dispuesta, para Narciso. Se avecina el rechazo, lo sé, el ocultamiento y mi inevitable transformación. El aire no me consuela y su fuerza me desliza por vías y montañas. Estoy en todos lados. Mi cuerpo adelgaza —se ha perdido ya— y gobierna el sonido. En el aire, los jugos del cuerpo, todos se pierden.
LABERINTO
I
Minotauro
Soy mitad hombre, mitad rebaño. Por ahí debe existir mi doble con pies de ganado y rostro de varón. Mi contrario y mi complemento. Soy hermoso de la garganta para abajo. La fealdad está en mi cabeza y en la violencia de mis cuernos. O solo es el encierro y su repetida soledad. Voy y me desplazo y creo en dioses o en la sangre de los sacrificados. Es lo mismo. Pienso en mí, en el hambre que no se termina o declina. Mato en cada embestida, pero en dos patas. Camino como hombre pero soy bestia y pienso como bestia. Ese es mi castigo.
II
Teseo
Estiro el abismo hasta la ruptura de ambos extremos. No se debe romper, solo desplegar. No le exijo profundidad pero sí extensión. Es una cuerda larguísima, que sube y que baja de mi mano a tu mano. Allí empieza la transformación: ahora es un mecate que frota la polea para extraer agua del pozo. Ya lo había visto antes: ladrillos enmohecidos que rodean el agua. Como no se ve la cara interna de los ladrillos nadie se entristece por ellos; no hay inmolación o sacrificio. La extensión, como las ideas, se ve al salir a flote. También es una cuerda de la infancia junto a los hermanos que no saben saltar. La cuerda de los juegos, el giro de dos manos. Los dos tenemos una punta tensa. Me enseñaron a temerle al abismo, a lo hondo, pero no a la extensión. He crecido y existe el miedo a los acantilados pero no al desierto. No puedo olvidar las cuerdas vocales que me permiten hablar despacio o rápido, según la ocasión; alto o bajo, según el lugar. Así voy atando objetos inútiles a este gran hilo para salir del laberinto y burlar al minotauro.
Đặng Thân es un poeta bilingüe, escritor de ficción y ensayista de Vietnam. Como «la típica figura de la literatura Post-Doi Moi», es también «el mejor humorista de todos los tiempos». Lamentablemente, sus obras fueron consideradas «perjudiciales» por las organizaciones de publicación gubernamentales. Entre sus numerosas antologías de poesía, sólo se publicó una titulada No Sense (2014). La revista Poets & Writers, con sede en Nueva York, escribió: «Dang es alabado por su prosa idiosincrática y su estilo rebelde». Sus obras de varios géneros literarios, han creado el punto de inflexión importante en el estilo de escritura de la literatura vietnamita. Como representante de una forma completamente nueva de discurso con recursos léxicos alternativos. Es pionero en la poesía de aliteración vietnamita y en un nuevo estilo llamado «phac-nhien» que puede significar en parte lo verdaderamente natural.
Madre
¡Madre! cómo fluyen mis lágrimas cuando
recorres mi mente
distingo el sudor de toda una vida de trabajo
que fluye al costado del tiempo
día tras día, nada era nuevo para ti –
una extenuante rutina… –
¡te marchaste antes de vivir lo mejor!
¿cómo puedo derramar suficientes lágrimas dulces
para igualar el sudor del sacrificio de tus cincuenta años?
1989
Nueva Primavera
La primavera llega, la primavera se va, y aquí llega la primavera otra vez
muchas cosas han perecido, y otras permanecen
en invierno el frío es tan afilado como un cuchillo
tan silencioso, tan ensordecedor como el fluir de la vida
hombres, ustedes queman lo que alguna vez adoraron
rinden culto a lo que quemaron – nadie se los reveló
así es como eligen – sin piedad
adoradores sin creatividad
deseaba ser un pintor colorido
pero nací bajo revestimientos negros y fríos
así que no pude hallar la alegría en mi arte
lo que me dejó sin un lugar para comenzar
busco verdes de armonioso timbre
para llevar conmigo al espacio -tiempo púrpura
nuestras vidas son tan profundas como los mares son fríos
como los agujeros negros- y la enorme materia que contienen
1990
El primero de los primeros.
Veo el primer rocío
en la hoja
de tu ojo
que llora por las víctimas de los tsunamis ordenados por el creador
tal como lo prometió
escucho la primera canción
desde el corazón
de tu lengua
que disminuye el poder de la oscuridad antes del surgimiento de Eva
en este día de año nuevo
ahora siento el cambio
en mis células
a profundidad
algo empuja el primer vuelo de mi elección por vivir con autenticidad
el primero de los primeros.
Traducción del inglés al español por Mariela Cordero.
Alejandro Rodríguez Morales (Caracas, Venezuela) ha publicado los libros de poemas “Mapa de vuelo” (CreateSpace Publishing, 2016), “La suma de todos los elementos” (CreateSpace Publishing, 2015), “Te habías secado el pelo y empezó a llover” (Editorial Luhu, 2014) y “Oración errante” (Ediciones Publicarte, 2013), así como el chapbook “Las ventajas de ser un fantasma” (El sótano del cielo ediciones, 2012). Ganador del I Concurso de Aproximación al Haikú organizado por la Revista de Literatura Círculo de Poesía (2013). Sus poemas han aparecido en diferentes publicaciones y antologías, entre ellas la Revista Literaria “The Hoot and Hare Review” No. 2 (2013) y la antología “La Voz de la Ciudad” (Ediciones Publicarte, 2012). En Internet ha publicado poemas y traducciones en Cráneo de Pangea, Revista Letralia, Los Poetas del Cinco, QueLeer, Mala Digestión Fanzine, Por Qué Tiemblan Fanzine, Despolarizadas, Zoozobra Magazine, Guayoyo en Letras y Círculo de Poesía.
Releer
“Releo, lúcido, lentamente, trecho a trecho,
todo cuanto he escrito. Y creo que todo es nulo
y más valiera que no lo hubiese hecho”
Bernardo Soares (heterónimo de Fernando Pessoa)
Vuelvo una y otra vez
al párrafo 94
del libro de Bernardo Soares,
sé que estas palabras
y todas las palabras anteriores
que me atreví a escribir
son meras divagaciones;
apenas dicen
que no tuve el temple necesario
para dejarlas intactas
hermosas
libres
eternas,
fuera de las páginas.
Cuando todavía no se ha escrito
Cuando todavía no se ha escrito
el poema es canción
que escuchamos dentro de nosotros
y, a veces, durante tanto tiempo
que no podemos evitar
tocar su partitura
de modo que otros
también la escuchen;
cuando todavía no se ha escrito
el poema es la cabeza de un fósforo
y el papel en que se escribirá, lija,
quien lo lee lo enciende en el mismo acto
y entonces sus palabras iluminan;
cuando todavía no se ha escrito
el poema vuela y canta
y comparte con otros pájaros
que también vuelan y cantan
de manera rítmica,
si llega a escribirse
es sólo que ha decidido posarse,
en un instante eterno,
sobre la página;
cuando todavía no se ha escrito
el poema es suspiro posible,
abrazo futuro,
hallazgo repentino;
cuando todavía no se ha escrito
el poema es el único vacío repleto
capaz de llenar a quien lo lea
luego de que otro lo escriba;
cuando todavía no se ha escrito
el poema es todos los poemas,
todas las lenguas, todos los sonidos,
todos los acentos,
todas las herencias,
todos los afectos,
todas las nostalgias,
todos los silencios,
todos los estruendos,
toda la poesía.
Dolor alarma
Luego de que mi hermana me contara sobre
la importancia neurológica del dolor.
Si lo que pasa es lo mejor
por qué el dolor,
por qué la nostalgia
que se torna dolor,
por qué las hipótesis
que se tornan dolor,
por qué los planes
todavía no cumplidos
que se tornan dolor,
por qué los sueños
que se tienen despierto
y que se tornan dolor.
Porque sólo el dolor es golpe,
sólo el dolor, aullido,
sólo el dolor, alarma.
Si hay dolor, todavía se está vivo,
de lo contrario
quizá ni siquiera
notaríamos la cortada,
moriríamos inevitablemente
desangrados.
Estos poemas pertenecen al libro “Pájaros y drones” (de próxima publicación por Ediciones El Drago, España)
Zachariah Rapola es un escritor y cineasta sudafricano. Sus cuentos cortos y poemas han sido publicados en Tribute Magazine, The Boston Review, Serendipity, Opbrud, Witness y Discovering Home. Sus críticas de películas y libros aparecieron en los principales periódicos como Mail & Guardian, Sowetan, City Press. Ha publicado literatura para jóvenes adultos: Stanza on the Edge, Stanza and the Jive Mission y Stanza’s Soccer World Cup, Maskew Miller Long Man. Su drama televisivo ¡Hola Mpiniji! fue inspirado en su serie de novelas Stanza. Obtuvo el Premio Noma de Publicación en África en 2008. Actualmente es mentor de jóvenes escritores emergentes en zonas rurales de Sudáfrica. «The Passport that does not Cross Boarder» una antología de viajes africanos que coeditó con la profesora Isabel Balseiro será publicada en el verano de 2020 por Michigan State University Press.
Diálogo con el sol
las lágrimas que derramo vienen
menos saturadas de trazas de cloruro
entre mis poros escapan del sudor
rinden homenaje a la vejez
nacemos cuando queremos
y barajamos las sombras circundantes
para perfeccionar nuestro diálogo con el sol
el ciclo de la vida es tedioso
el amanecer y el
atardecer
son sílabas monótonas.
Sueños
los soñadores han venido y se han ido
mucho antes del alba del capital
mucho antes de la marea de la servidumbre
los soñadores han venido y se han ido
campesinos soñadores de los sueños
largos y fugitivos
he compartido sus anhelos
cuando las pesadillas sacudían sus pensamientos arrebatados
campesinos soñadores de sueños largos y fugitivos
los soñadores han venido y se han ido
un compañero
nutrido por el patriotismo
he sido testigo de su
viaje centenario
los soñadores han venido y se han ido
yo también he llorado y anhelado
cuando ellos soñaban con océanos y vientos
porque yo también soy un soñador
un soñador
de sueños largos y fugitivos
(Inspirado en el poema de Langston Hughes ‘El negro habla de
los ríos’)
El nacimiento es…
los inicios de un sueño
una postura meditativa sobre caballeros y reinas
esforzándose por interpretar el prodigio del hombre
maravillas a través del laberinto del minotauro
el nacimiento es
una estrella fugaz que surca los cielos oscuros
en una inmersión suicida para
pronunciar el desenlace de una gran vida
y luego ser suspendida en una amnesia perpetua
el nacimiento es
siluetas del tiempo que se extinguen
con cada minuto que pasa
cantando obituarios a ambiciones no alcanzadas
y a corazones rotos por el amor no correspondido
El nacimiento es
una danza y fusión entre
el esperma y el óvulo condenados a librar intensas