Categoría: Poetas del mundo

  • Hambre sucia: la poesía salvaje de Guillem Gavaldà

    Hambre sucia: la poesía salvaje de Guillem Gavaldà

    Guillem Gavaldà (Cerdanyola del Vallès1997) es un joven escritor, autor de dos celebrados libros de poesía en catalán: Fam bruta (AdiA Edicions, LaBreu Edicions y Cafè Central, 2016) y Brànquies (AdiA Edicions, 2017). Graduado en Estudios Clásicos por la Universitat Autònoma de Barcelona, su poesía está muy influida por la lectura de autores universales como Homero, Safo o Hesíodo, además de clásicos catalanes como Mercè Rodoreda, Víctor Català o Blai Bonet.

    La calidad y originalidad de su poesía ha sido reconocida de forma unánime: ambos libros publicados por Gavaldà han sido premiados con dos relevantes galardones de la poesía catalana: el Premi Francesc Garriga, por Fam bruta, y el Miquel Bauçà, por Brànquies.

    Su poesía también ha aparecido en la antología de poesía LGTB+ catalana Amors sense casa (Angle Editorial, 2018), coordinada por Sebastià Portell, donde comparte espacio con poetas tan relevantes como Maria Mercé Marçal, Blai Bonet, Francesc Garriga, Mireia Calafell o Pau Vadell. Poemas suyos han sido traducidos al castellano, al inglés, al turco y al griego.

    Ofrecemos aquí la traducción al castellano* de varios poemas de su primer libro, Fam bruta (Hambre sucia):

    Se sacian las raíces
    sobre el bocado llenísimo de nuestros
    cuerpos               que han crecido
    cuando tú te doblegas. La hiedra trepa por la espalda
    escapando de la sequía.
    Dame sed a este apetito
    y déjame morir

    deshidratado.

    ***

    Vibro dentro de la cueva
    violenta de los
    cuerpos; las rocas,
    los fósiles,
                 el sexo:
                             el estómago.

    ***

    Vacíame la tierra
    umbría del tórax, las entrañas
    que han carcomido tus labios en mitad de la
    comida. Aquí en el invierno;

    mi piel, sangrándote
    polen.

    ***

    SÍSMICO

    Y estamos
    así, embistiéndonos,
    abiertos, de golpe; dos bestias
    vulnerables.
    Muriendo.

    ***

    DERIVA

    Aprietas
    las ortigas
    contra tus mejillas, te masticas las
    encías. Mi cuerpo
    son baldosas que en las manos
    se te agrietan.

    ***

    Que tu vientre
    lleno de insectos
    sea perforado por las langostas. Que
    te habiten todo el hígado, como
    quien habita una cueva.

    * Traducción de Carlos Asensio.

  • La lata de gusanos llamada cultura y otras anarquías (Dambudzo Marechera) parte II

    La lata de gusanos llamada cultura y otras anarquías (Dambudzo Marechera) parte II

    Tras su expulsión, Marechera malvivió en Oxford durante unos años en casas de amigos, tiendas de campaña y comunas, rodeado de otros artistas, drogadictos y anarquistas. Es durante este período cuando escribe su primera y más aclamada obra, The House of Hunger, donde habla del contexto de pobreza, suciedad y hambre de su niñez. En esta obra habla sobre las brutales relaciones humanas llenas de soledad y de cómo los libros y el mundo de los sueños y la creatividad – el arte en definitiva – fueron su escapatoria. The House of Hunger ganó el Guardian First Book en 1979 convirtiendo a Marechera en el primer y único escritor africano en haber obtenido este prestigioso premio. Durante la ceremonia de recogida del premio y en un estado de embriaguez evidente, Marechera protagonizó una de sus más controvertidas apariciones públicas lanzando la vajilla contra las enormes lámparas de araña que decoraban el salón durante la recepción del premio. Marechera consideraba que toda la ceremonia era una farsa en la que el poder literario establecido esperaba de él que escribiera en calidad de escritor africano, mientras que él renegaba de cualquier poder establecido y no creía en el condicionamiento de su arte. A su vez veía muy hipócrita aclamar en semejante ceremonia una obra que hablaba de la hambruna social y real de su país Zimbawe mientras su gente seguía muriéndose de hambre allí.

    En esta misma línea de descontaminación de influencias tales como la experiencia colonial y en constante búsqueda de una verdad que, en definitiva, era la búsqueda de una identidad propia, Marechera publica su segunda obra, Black Sunlight. Esta novela pone en evidencia su creciente depresión y adicción al alcohol y su progresiva introspección literaria y filosófica.Tras ocho años en Inglaterra regresa a Zimbawe en 1982, de la que ya no saldría hasta su muerte en agosto de 1987. Vuelve con la excusa del rodaje para la BBC 4 de The House of Hunger, pero pronto se pelea con el productor y es expulsado del rodaje y del hotel en el que se aloja. Pasó sus últimos cinco años de vida viviendo en la calle, escribiendo de manera obsesiva y ganándose más y más enemigos en el poder debido a su escritura contestataria e inconformista. Cuando Marechera dejó su país todavía estaba en el poder el gobierno blanco racista de Ian Smith y al volver se encontró con un Zimbawe que, a pesar de haber obtenido la independencia, tenía un gobierno negro que seguía siendo corrupto y que continuaba una política de segregación social que favorecía las clases medias. Fue muy crítico con la clase dirigente en sus escritos, lo que le ganó antipatías desde sectores que consideraban que atacaba la imagen de Zimbawe como país africano independiente. Su visión cosmopolita y anarquista no encajaba en esta nueva identidad africana, pero él siguió fiel a su idea de libertad y rompió con las fronteras y limitaciones de una literatura africana que tenía la voluntad de ensalzar una identidad idealizada africana basada en mitos ancestrales y que huía de planteamientos psicoanalíticos e individualistas. Publicó en 1985 Mindblasts con la que, literalmente, quería reventar las mentes de los africanos desde una perspectiva diferente a la predominante, eso le ocasionó alguna paliza y seguir viviendo en condiciones pésimas. También son de esta época todos los poemas que aparecen en el libro Cemetery of Mind, muchos escritos en los bancos de un parque en Harare y en portales. Mientras tanto su alcoholismo y problemas de salud siguieron aumentando hasta su muerte por SIDA en 1987. La mayor parte de la producción de sus últimos años ha sido publicada póstumamente y recopilada en su mayoría por la fundación The Dambudzo Marechera Trust y su biógrafa Flora Veit-Wild.

    En la literatura postcolonial a partir de los años cuarenta y cincuenta, la mayoría de escritores escriben desde una perspectiva anticolonial de protesta y algo más tarde, a partir de los setenta, también desde una crisis identitaria en la diáspora europea y norteamericana. Si a pesar de todo quisiéramos clasificar a Dambudzo Marechera, lo haríamos en aquella generación perdida de escritores de Zimbawe que fueron oprimidos por un régimen colonial y que se alienaron de su propia cultura o estuvieron sujetos a una cultura ajena en el exilio. En la obra de Marechera no hay vestigios de la tradición africana y la lengua que utiliza es siempre el inglés, la lengua del colonizador, aunque su dominio de la misma, al igual que de la literatura inglesa, es muy superior a la de la mayoría de sus compañeros universitarios en Oxford. Para él el Shona, su lengua materna, representa su familia, ese doloroso pasado y los orígenes africanos que rechaza y odia y, por tanto, subyuga la lengua inglesa excolonial para que le sirva en sus propósitos. Marechera se emplaza en ese lugar incómodo del artista politizado que se educa en Europa. Influenciado por los años posteriores a la revolución intelectual europea del mayo del 68, una vez vuelve a África, pocos lo entienden o lo aceptan. Para la crítica africana Marechera es indiscutiblemente un talento único y posiblemente uno de los escritores más importantes del s. XX. Sin embargo, durante toda su vida, se consideró que su estilo era burgués, europeizado y que no correspondía ni encajaba con el proceso de independencia que Zimbawe estaba viviendo. El reconocimiento le ha llegado tras su muerte y mucho se ha escrito sobre su vida errática y su controvertida personalidad.

    Este novelista, narrador de historias, poeta y dramaturgo «vivió como escribió y escribió como vivió» tal y como afirma Musa Zimunya y, probablemente, su función como escritor sea la de perturbar, molestar y destruir a través de una poesía que crea imágenes inesperadas, sorprendentes y de una gran intensidad. Influenciado especialmente por T.S. Eliot, las palabras son escogidas minuciosamente y juega con el lenguaje buscando contrarios y giros en el registro que no dejan nunca indiferente al lector. Marechera afirmaba que uno no puede escapar de las palabras y que la lengua es como el agua, esencial e intrínseca al ser humano: para conocer al género humano, no hay que estudiar la evolución de las especies, sino su lengua. Marechera poeta escribe su poesía a partir del primer verso y domina esta lengua inglesa impuesta retorciendo sus significados y perpetrando imágenes imposibles. El amor aparece con una intensidad absolutista en su poesía, pero en vez de ensalzarlo e idealizarlo, lo dibuja siempre lleno de altibajos y contradicciones y con imágenes fuertemente erotizadas. También en su poesía Marechera es anárquico y raramente escribe con rima y siguiendo una composición poética prefijada. Sus sonetos no son tales y sus palabras van de lo más exquisito y formal a lo más soez y coloquial. Utiliza las palabras como un arma contra el poder. La literatura representa su supervivencia en un entorno que le era hostil tanto en Europa como en Zimbawe y, como artista,  permaneció íntegro y aferrado a su idea de libertad de espíritu, a su arte, y a su acción política hasta el final.

  • 3 poemas inéditos de Luis Gerardo Mármol Bosch #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de Luis Gerardo Mármol Bosch #PoesíaVenezolana

     Luis Gerardo Mármol Bosch. Poeta venezolano (Caracas, 1966). PhD en matemáticas por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Es profesor de pregrado y postgrado en el Departamento de Matemáticas Puras y Aplicadas de la Universidad Simón Bolívar (USB), y fue así mismo miembro del Consejo Editorial de Equinoccio, casa editora de esta universidad. Es Director Asociado de la Editorial Eclepsidra, acompañando a su esposa, la también poeta Carmen Verde Arocha.  Ha publicado los poemarios Sueño de un día (Editorial Eclepsidra, 1997) y Purgatorio (Editorial Eclepsidra, 2012). Su tercer poemario, Entusiasmos, apareció en el segundo semestre del 2016, bajo el sello editorial Kalathos.  Tiene además dos libros inéditos de poesía cuyos títulos tentativos son La Venus del Espejo y otros poemas y Tercer libro de los Entusiasmos. Textos suyos han sido incluidos en Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI, El turno y la transición (compilación de Julio Ortega, Siglo XXI Editores, México, 1997) y en El salmo fugitivo: antología de la poesía religiosa latinoamericana (Leopoldo Cervantes-Ortiz, editor; Editorial Clie, México, 2009), así como en algunas revistas impresas y en medios electrónicos dentro y fuera de su país.


    *

    Alguna vez te dije

    que el alba parece no ser tuya;

    pero un poeta olvidado ha dicho

    que todo el río de la noche corre al este

    y desemboca en el alba, como en algún mar.

    Tú, vorágine,

    pareces a veces Simonetta Vespucci.

    Bajo tus pies hay nácar

    o ellos mismos lo son.

    Y una mujer desnuda, frente a nosotros,

    nos parece siempre más grande que nosotros.

    ¿Tuvo o no tuvo Venus, al nacer,

    mirada compasiva?

    La acedía del amor

    te criba desde siempre,

    enjambre de higos.

    ¿Podrá tanto río de noche, tú misma tal vez,

    no ser tu mayor desagravio?

    Todo el estro, tu aroma mismo y el don de cantar,

    (y también el recuerdo de tu pelo y tus ojos,

    que dan, todos, inicio a la noche, o a su desembocadura)

    se abisman con el presentimiento,

    con la ciruela de extrañar:

    son el sentido más alto, y el más bajo

    como la luna y las estrellas fijas,

    una sola esfera.

    Para lo que se oye, música o sonido,

    no hay traducción.

    ¿Y para lo que se toca o apenas se roza,

    por Dios?

    (Inédito)

     Íconos: habiendo contemplado tu resurrección

    La matutina contemplación ahoga en oros

    la niebla y la aspersión, el sueño del índigo;

    la blanca Fe, inmersa en la dorada bruma, ¿qué se hace?

    La Esperanza y el Amor rondan el plexo del sol,

    olas y olas, la dicha de los niños.

    ¿El vino es amargo por ser nuestra vida?

    Grana y verde miran los niños,

    y blanco que se esconde.

    Olas y olas en el plexo del sol.

    El mar es el gran mediador,

    dice mi amigo, muchos años después.

    Todos los ríos son el Tíber o su boca

    frente al gran mediador.

    ¿Cómo se comienza a soñar

    o recordar así? 

    La niebla, viola vieja,                

    ¿cuán lejos nos deja, o cuán cerca

    de los ríos,

    que tal vez son como el Tíber, tal vez son otros,

    como el caño desértico

    del solsticio estival?

    A este último sí que se entra desnudo.

    ¿Esta agua nace o no de nosotros mismos?

    ¿Y cuándo se hace música el aliento?

    Es honda, muy honda, nuestra entrada en la carne.

    ¡Cómo nos duele el pecho cuando de súbito sentimos que nos vamos!

    El pecho, no la consolación

    del pinar en mitad de los ojos;

    los campos, sí, del elíxir inferior.

    ¿No se estremecen el vientre, y el plexo del sol,

    cuando por caso contemplas

    figuras del Más Allá?

    Dicen que las exhalaciones son el otoño,

    pero aquí no lo eran.

    ¿No es siempre una mujer

    la que está en el último umbral?

    Un suspiro lo limpia todo.

    Niebla es música del Más Allá.

    Blanco que se esconde, templo blanco,

    pero un árbol escarlata y un monte verdeoro miran los niños.

    Los ángeles del sepulcro vacío inclinan la cabeza,

    monte y encina roja procuran el Debir

    con nostalgia contemplativa.

    (Del  libro El árbol del confín, inédito)

    *

    Si miro en torno a mí veo la hierba
    del paraíso, el río de Kucer,
    la llanura infernal se ha hecho celeste,
    descansa con beldades celestiales.
    Omar Khayyam

    El árbol del confín, ¿son unos pezones?

    ¿Difícil de pensar? Después de allí,

    es preciso andar solo.

    Los herejes somos los verdaderos ortodoxos.

    Como cientos de luces sobre los cerros,

    almas o lámparas o pinos, se acercan,

    y el aire suavísimo hace con nosotros el amor,

    no sabemos, dichosos,

    si contemplamos la fiesta o somos ya parte de ella.

    ¿Cuáles fiestas recordamos más?

    Cada estrella se agarra con las manos.

    La noche, un racimo de uvas o azufaifas.

    Nos hablan de un río confidente:

    ¿hay uno en especial?

    ¿Hay uno que no lo sea?

    Si hay uno en especial,

    ¿cómo haría para no recorrer todos los mundos?

    También, aquí, las llanuras infernales

    parecen páramos de ámbar

    donde crecen azufaifas.

    Las llanuras anticipan la inocencia o la nada

    que se hallan, según dicen,

    después de atravesar los ojos del demonio.

    Pero los juncos que, tras el retorno a la tierra, limpian nuestro rostro

    se cambian, aquí,

    por toda la piel de la ribera;

    y la feliz cabellera de los montes

    es ya la luz que se respira.

    La llaga es el presentimiento,

    pero cuando en medio de la presencia, y aún de la consumación, presentimos,

    esto es verdaderamente la llaga.

    ¿Son estas las palabras

    de un pobre hombre ignorante?

    Decir estas cosas sin conocer las entrañas de la tierra

    conduce sólo hasta los ojos tristes.

    Y aún entonces

    la nostalgia y la soledad salvan a los mejores,

    dice quien danza girando sobre sí mismo, sin morir.

    La hierba del Paraíso

    deja y no deja ver a las huríes:

    ¿qué luz o antorcha llega a ser?

    Y ellas preguntan: “el éxtasis, ¿es flor o fruto? Y tú, ¿qué eres?”

    La piel de la ribera, sonriente,

    ¿es columpio tal vez?

    Estos rastrojos cabrillean.

    ¿Por qué es tan melancólico el color del cielo

    cuando una flor lo tiene?

    La vía seca no es para todos, no es seca nuestra vía;

    pero todos, sin excepción, mirando las chamizas,

    respirando un vino que sólo puede respirarse,

    aprendemos cómo se respira.

    Una pastoral del espíritu.

    El agua es carruaje, el fuego es un velo.

    Un desfiladero con ecos, como las huríes.

    Gracias a ellas

    ya no se respira melancólicamente.

    ¿Cómo las alas del silencio podrán amparar el entusiasmo?

    Las almenas son árboles o estrellas, que tal vez llueven.

    Quietud y golondrina son lo mismo, no hay que olvidarlo.

    Sólo un río de esmeralda, claro hasta el fondo,

    conozco sobre la tierra.

    ¿De un río, de un mar claros hasta su fondo,

    de una pera, de una naranja,

    viene nuestro amor?

    Más allá de la humana ciencia está eso,

    y sin embargo es sólo escarcha,

    súbitamente nada

    ante la suprema cercanía.

    Sólo un río de esmeralda conozco,

    y una aldea visionaria

    sobre un desfiladero siempre.

    ¿Es flor o fruto?

    Mi amor, tal vez pera, río de esmeralda,

    tal vez  naranja, mar.

    Y sin embargo, todo es escarcha,

    súbitamente nada.

    Tú le ves, y no sabes que le ves.

    (Del  libro El árbol del confín, inédito)

  • La lata de gusanos llamada cultura y otras anarquías (Dambudzo Marechera) parte I

    La lata de gusanos llamada cultura y otras anarquías (Dambudzo Marechera) parte I

    Cogí mis cosas y me marché.

    Así empieza la obra más significativa de Dambudzo Marechera, The House of Hunger, y así podría también resumirse su vida. En Marechera, su vida y su escritura son una misma cosa, breves pero intensas. En su viaje vital, Marechera pocas cosas tenía que coger y su camino siempre fue una huída hacia adelante intentando escapar de su estado de alienación y soledad. El autor zimbawés, considerado un genio o un profeta por escritoras como Doris Lessing o Angela Carter, revolucionó la literatura africana al escribir en un estilo que difería completamente de la escritura realista y social de autores como Chinua Achebe o Ayi Kwei Armah, centrados en la creación de una literatura africana nacionalista y anticolonial. La escritura de Marechera, influenciado por el modernismo europeo, es más reflexiva y utiliza técnicas como el discurso interior. Es un outsider, un pensador anarquista e individualista que no se puede encuadrar en ninguna categoría de la literatura africana moderna. Para él lo más importante no es identificarse con una raza o una nación sino la libertad del individuo y del escritor para crear su arte. Su biografía causa tanta impresión como su propia obra y a los 27 años ya era toda una estrella tanto literaria como mediática. Marechera simboliza la idea romántica del escritor vagabundo, siempre pobre, desposeído y solo. Un escritor que no se dejó influenciar por las corrientes literarias que pretendían rescatar a África del colonialismo, ni tampoco dejarse manipular por el canon o el establishment europeo y eurocéntrico del momento.

    Nacido en Vengere el 4 de junio de 1952 fue el tercer hijo de nueve hermanos y ya desde bien pequeño destacó como un niño especialmente talentoso que siempre estaba leyendo. Muy unido a su familia, ésta sufrió un duro revés cuando su padre fue atropellado por un camión y murió. Marechera describe la muerte de su padre en su primera novela diciendo que no quedó nada de él, «sólo manchas de sangre y trocitos de carne», lo mismo que su generación en Zimbawe, atropellada por el s.XX. La familia quedó así expuesta a una situación de pobreza y desamparo que les hizo mudarse a un barrio mucho más pobre y asolado por la delincuencia. Marechera, con trece años, empezó aquí su escapada de la pobreza, el caos y el dolor. Lo hizo a través de la educación y los libros. En 1966 fue aceptado en un prestigioso instituto católico (Saint Augustine), el primero en admitir alumnos negros en el país. Más tarde llegó a la entonces Universidad de Rhodesia* donde, a diferencia del instituto St. Augustine, el racismo era algo evidente. En los años que estudió en la universidad, Rhodesia y Sudáfrica eran los únicos países formalmente independientes que seguían gobernados por una minoría blanca racista. En aquel ambiente universitario Marechera se relacionó con movimientos nacionalistas africanistas impregnados por ideas marxistas y socialistas. Su aventura universitaria en Rhodesia acabó cuando Marechera y otros estudiantes negros fueron expulsados en 1973 por participar en una protesta contra las políticas racistas del sistema educativo. A partir de este momento, en Marechera comienza su creciente desconfianza del poder político, derivando hacia un pensamiento anarquista e incluso simpatizando con grupos armados como la Baader–Meinhoff.

    Gracias a recomendaciones de sus profesores universitarios consiguió una beca para estudiar en el New College en Oxford en 1974. Al marchar de Rhodesia, y con esa cierta sensación de estar abandonando su hogar, tampoco tenía claro que se llevara con él nada más que su educación, y escribió, relacionado con eso, que «en su cabeza no tenía nada más que libros». Poco imaginaba el choque cultural que sufriría: Marechera había crecido en una sociedad postcolonial donde la educación formal era la única escapatoria de la pobreza y al llegar a Oxford se encontró con una actitud muy diferente en los estudiantes, mayoritariamente blancos, en New College. Marechera, que era un gran conocedor de la literatura europea, se encontró a sí mismo en un lugar que no correspondía con sus expectativas y con una sociedad donde la clase alta ociosa eran los estudiantes y la mayoría de la población constituía la clase trabajadora a su servicio. En cuanto a su integración como estudiante negro en Oxford, podría decirse que no encontró un racismo tan evidente como en Rhodesia, pero no dejó de ser considerado algo exótico por los otros estudiantes blancos y ricos. Sus años en Oxford fueron protagonizados por su disconformidad con el currículum académico y por su adicción al alcohol.
    Marechera leía lo que él consideraba oportuno y, a pesar de su genialidad y talento, acabó siendo expulsado también de New College debido a sus múltiples peleas y episodios alcohólicos. Era demasiado sensible y libre como para encajar en la sociedad británica del momento y con unas ideas demasiado arraigadas y anárquicas como para agachar la cabeza, acabar sus estudios y volver a su país tal y como muchos africanos hacían.

    • En este artículo me refiero al país natal de Marechera como Rhodesia hasta el momento de su independencia en 1980, en el que pasó a llamarse Zimbawe.
  • 3 poemas de Navil Naime #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Navil Naime #PoesíaVenezolana

    Navil José Naime, Venezuela, 1961, médico pediatra, ganador de la mención honorífica “Premio Nacional de Literatura “Rafael María Baralt” 2012 con “Viejos Sonetos y otros poemas”; mención poesía en el IX Concurso Literario Internacional Bonaventuriano 2013, Colombia, con “Mil Palabras para la Tristeza” ; segundo lugar poesía mención ‘DÉCIMAS” la I Bienal de Literatura Lydda Franco Farías 2014 con “Décimas de un Caminante”; segundo lugar poesía IV Concurso “Por una Venezuela Literaria “ 2014, con “ESCARCHA Y CENIZAS”; ganador de la IV Bienal “Julián Padrón”, 2015 con “LA MISMA SED”; ganador de la II Bienal “Manuel Felipe Rugeles”, 2016 con “REGRESOS”; finalista V Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”, España 2018 con “Retratos del Silencio”.

    .

    Olvido

    Elijo este lugar para olvidarte.

    No hay desechos de adiós

    sobre el pasto vacío.

    Cruje una hoguera

    de pequeñas cosas

    y en su loma de cenizas

    algo de ti

    se ríe de mi olvido.

    Mudez

    La voz que intenta

    lo que digo,

    trabada en el camino

    de mi sangre

    atrapada en el dolor que ostento.

    No fue posible urdirla

    con palabras.

    Esto que callo

    es todo lo que tengo.

    Nostalgia

    La memoria no encuentra su lugar.

    Herimos la casa

    persiguiendo un recuerdo.

    Alguien perdió la llave

    del último momento,

    el tiempo va horadando

    nostalgias movedizas.

    Madre zurce el abismo

    de sus sueños.

    Padre vuelve otra vez

    de su sonrisa.

    Estos poemas pertenecen al poemario La Misma Sed, NSB EDITORES, 2018

  • ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    José María Cumbreño, editor de Ediciones Liliputienses, nos ha vuelto a ofrecer desde su isla de San Borondón, otra pequeña gran joya poética desde Uruguay, una vez más, y de la mano de Claudio Burguez.

    Burguez, nacido en Santa Lucía, Uruguay, es escritor, poeta, artista visual, diseñador gráfico y director de arte. Estudió Bellas Artes, guión cinematográfico y edición. Le gusta coleccionar las gafas que va cambiando: «voy por mi séptimo par de lentes. Los conservo todos». Desde 1992 ha fundado varias bandas o colectivos artísticos: Los Malditos, Los Negros, Transitiva y Mondorocko.

    Ha publicado: Finlandia, 2006. El gran Algo, 2010. Perro de Aeropuerto 2011 (Estuario Editora en Uruguay) y en 2019 en (Ediciones Liliputienses)Las cosas que quiero no se quieren entre sí, narrativa 2019 (Pez en el hielo). La sangre, narrativa 2019 (Pez en el hielo).

    Organizó el FILBA (Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires) edición Montevideo en 2014 y 2015. Participó en el Mundial de Poesía Montevideo en el 2013, 2015 y 2017. Coordina el laboratorio de escritura: campomagnetico.net.

    Claudio Burguez en su libro Perro de aeropuerto, empieza mostrándonos a nosotros mismos en la piel de Kiro, un pastor alemán. No es un perro cualquiera: un perro maltratado. Alguien lo envía por avión hacia la familia que ha decidido adoptarlo, pero el perro se pierde. Alguien lo pierde en el aeropuerto de Málaga. Así nos muestra de inicio Burguez, torturados y desorientados.

    Así comienza el poemario. A continuación, paseamos por habitaciones de hotel, escuchamos palabras junto a una botella de vino, que la soledad nos invita a consumir, llegamos a edificios de apartamentos donde la gente se ama o discute a gritos, oímos llantos nocturnos en Londres, nos sentamos en la playa a observar a las personas a nuestro alrededor o acabamos enviando por mensajería Fedex una hebra de pelo.

    Os animo a comprar para leer Perro de aeropuerto porque sus textos os sorprenderán gratamente por su misterio,

    Hoy la gente no es fruta, es insecto

    por su dureza ante el fin de una vida,

    La cosa más frágil es ver a tu padre que se va

    peleando con todo su esfínter para no perder ese taxi.

    por su ternura

    Mi padre (85) le propone a mi madre (75)

    deshojar una margarita

    luego de una comida familiar

    en el jardín de mi casa.

    (la quiere mucho, poquito y nada)

    Mi madre oculta su emoción y yo de lejos

    testigo único, también…

    Es un libro cuya interpretación dependerá de dónde pongas tu cámara, tu lectura, tal y como dice uno de sus versos:

    Abuelo, o me fui o llegué

    depende dónde pongas la cámara.

    En palabras de Claudio Burguez, «Para qué flotar si podés volar», yo os digo que con la lectura de Perro de aeropuerto vais a volar flotando si seguís la última recomendación del poeta

    Yo no caigo en la tentación,

    me tiro.

  • 3 poemas de Umid Najjari, poeta azerbaiyano

    3 poemas de Umid Najjari, poeta azerbaiyano

    Umid Najjari (Ümid Nəccari) nació en Tabriz el 15 de abril de 1989. Después de graduarse en la Universidad Islámica Azad, Umid Najjari continuó su educación en la Universidad Euroasiática de Bakú, la Facultad de Filología, en Azerbaiyán en 2016.

    Es autor de «Valle de los pájaros», «Foto de la oscuridad» y «Al otro lado de las murallas», libros de poesía. Sus poemas se han publicado en Canadá, Turquía, Uzbekistán, Irak, Kazajstán, Georgia e Irán. Fue galardonado con el Premio Samad Behrangi en 2016. Obtuvo el Premio Ali bey Hosseinzadeh en 2019. Es miembro de la Unión de Escritores Azerbaiyanos (UAW) y de la Unión Mundial de Jóvenes Escritores Turcos (WYTWU).

    Un drama de oscuridad

    La luz de una vela, arde en el viento,

    me hace lucir como un niño frente  al espejo, en la oscuridad,

    titila en las paredes,

    y se despliega un drama oscuro,

    estoy cansado de comportarme como si fuera luz…

    mis diálogos son de color blanco puro,

    mis monólogos evidencian la soledad.

    Primer telón

    El sol sale en el cabello de una mujer…

    mis días se dilatan,

    mi angustia brota.

    hago el gesto de besarla

    colmado de expresiones agitadas

    cuando nací era mitad sombra y mitad humano.

    Mi sombra fue asesinada,

    y mi humanidad se quedó sola.

    … Los árboles crecen a través de los agujeros de mis bolsillos

    también las montañas.

    Esto a veces termina en tragedia –

    y de vez en cuando los héroes guardan silencio en los agujeros de mis bolsillos…

    Segundo telón

    …crezco mientras te miro fijamente,

    así como mi reflejo en el espejo.

    Crezco en los bosques de tus ojos…

    luego

    me convierto en leña para la hoguera de tus manos,

    ¡y en un bocado de mentira después!

    una hora antes de la mañana

    tu cabello es de color crepuscular,

    y tus ojos tienen el color de la oscuridad

    ¡una hora después del anochecer!

    tus manos son de algodón…

    déjame cuidarlas para que no se las lleve el viento.

    Ser un ala antes de volar,

    para así comprender su idioma…

    ¡Estoy tan vivo que puedo ser un idioma!

    ¡Soy tan similar a las palabras que puedo ser una voz!

    Traducción del azerí al inglés: Farid Suleymanov

    Traducción del inglés al español:Mariela Cordero

  • 3 poemas de Jamal E. Benhyaoun, poeta marroquí

    3 poemas de Jamal E. Benhyaoun, poeta marroquí

    Jamal E. Benhyaoun es un poeta marroquí. Es profesor titular de literatura inglesa y estudios culturales en la Universidad Abdelmalek Essaadi de Tetuán, Marruecos, y es autor de numerosas publicaciones en árabe e inglés, incluyendo Narración, Navegación y Colonialismo (Peter Lang 2006). Es profesor de poesía clásica y moderna y editor jefe de Poems on the Edge, una revista de poesía en línea y próximamente una antología de poemas. Su poesía tanto en árabe e inglés ha sido publicada en antologías y periódicos. Actualmente está traduciendo al árabe la obra de los aclamados poetas chinos Tian He y Meier. También es conocido por sus artículos de opinión y actualmente es director del grupo de investigación sobre literatura y traducciones interculturales. Ha participado en numerosos y prestigiosos festivales literarios, entre ellos LIFFT, cuya última edición tuvo lugar en Bakú, Azerbaiyán, en 2019.

    Libertad
    Mientras marchábamos con los dedos entrelazados… a veces
    las sombras oscilaban bajo los pinos y ramas colgantes
    ¿recuerdas cómo tropecé y salté como un niño
    y me dijiste
    «una rana no podría hacerlo mejor”…y nuestras risas chocaron con nuestros ecos
    nuestros egos se elevaron y nos volvimos suaves y ligeros.
    embalsamados en la luz del sol, luciendo frescos con  nuestras sonrisas etéreas por todas partes
    ¿recuerdas cuánto odiaba el chicle pero siempre deseaba oler el sabor azucarado de tu palma?
    ¡qué maravillosa fue la coincidencia entre tu cinta para el cabello y el color de mis ojos!
    los cielos se multiplicaron en cielos una y otra vez y nos sentimos libres…
    con las manos en los bolsillos,  y los hombros echados hacia atrás
    la respuesta estaba lista: perfectamente envuelta entre hojas marrones.
    sabía que la cena estaba sobre la mesa y que la tenue luz de la cocina proyectaba mi imagen sobre la pared, traicionando mi ausencia.
    por si acaso volvía a tropezar…
    por si acaso no tomo el tren aunque corra, corra y corra.
    “estaba contando las nubes que flotaban por encima de la casa»
    «miraba el cielo expandirse…»
    «¡qué poco convincente!», decía mi madre
    «estaba por aquí…»
    dije.

    Todo azul.
    Pinta el sol de azul
    por una vez
    planta algunos olivos al lado de la luna
    no dejes que las nubes sean solo nubes
    tu morada está entre el cielo y el océano
    a partir de ahí se empieza
    y le cuentas la historia de la creación a tu hijo
    en un sueño menos que un sueño
    sigue mi consejo
    ¡escúchala, escúchala!
    mientras ella se escapa corriendo en la distancia
    todavía puedes escucharla e implorarle
    permanecer tan cerca de ella como de la luna
    si yo fuera tú la coronaría con raros capullos de jazmín antiguo
    me gustaría que Orfeo gobernara a los pájaros
    y hacerla olvidar estas historias terrenales de vez en cuando
    aclararé mi voz dos veces y le cantaré por la tarde
    hasta que los ecos de mi canto tornen salvajes las aguas del Bósforo
    tu cielo debe seguir siendo azul
    sin una nube, ni una sola nube.

    La vida
    Mis esperanzas
    cuelgan de las ramas de olivo para contribuir por una vida mejor
    una vida como un río rápido
    refresca las rocas secas y los campos remotos
    brinda alegría a las mujeres que quieren sumergir sus pies en aguas espumantes
    invita al niño que todavía espera por un barco que lo lleve a navegar por los océanos de la fantasía
    un espejo cristalino
    para que una chica contemple su belleza más allá del tiempo
    el circo Maximus para ver la carrera de los gorriones
    y una pista de baile para exuberantes mariposas
    reinventa estrellas rutilantes en la superficie del agua
    mis esperanzas cuelgan en el armario
    entre una chaqueta y una camisa blanca
    esperando el momento, humedezco cada minuto como el rocío en las primeras horas
    fresco, perfumado y vivificante.
    son el botín que se guarda en el último cajón de la memoria del tiempo
    que se libera con cada suspiro, cada paso
    y con cada sueño anhelado que pinté en mi sueño que se despliega
    mis esperanzas son ilimitadas
    un imperio que se expande más allá de las fronteras
    envolviendo aguas antiguas y cielos sagrados.

    Traducción por Mariela Cordero.

  • 3 poemas inéditos de José Pulido #PoesíaVenezolana

    3 poemas inéditos de José Pulido #PoesíaVenezolana

    José Pulido. Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945. Vive en Génova, Italia. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. En 1989 el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas.Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova.Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019 ha sido invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas en la Serie José Pulido pregunta.

    Mermelada casera
    El universo se mueve sobre el tejado
    ondeando azules músculos
    el huracán del tiempo se abalanza hacia al hueco donde habita
    la locura pensada, sintiendo en cada quebranto los pormenores de la creación
    Si no existieran supermercados tendría que salir a cazar
    a esas bellezas de venados
    y guardar carne seca dentro de mi habitación
    y entonces -estoy especulando- necesitaría
    sembrar unas cuantas flores en incómodos tiestos dentro de la casa
    yo, incapaz de matar y estéril asesino en el sembrar
    No es difícil estar en otro pueblo 
    aunque carezcas de amistades y no hables el idioma
    porque te conoces un poco a ti mismo y puedes dialogar con tus pensamientos coterráneos
    pero implica una dosis de tristeza no poder saludar a la amiga que pasa a esta hora
    en la otrora ciudad desguarnecida, frente a la que fue la puerta de tu casa, cuyos detalles jamás habrás notado
    puede que haya tenido un adorno de bronce, puede que los ojos de la amiga estuviesen nublados
    la mermelada que hacías en el lejano hogar
    era, por lo tanto, mermelada casera
    la mermelada que estás haciendo ahora
    es nuestra casa,
    con el dulce sopor de albaricoques yéndose
    Un pan mediante y un cuchillo para untar, borraron las malas intuiciones, las menos acertadas
    porque Magallanes, Marco Polo, Vasco Da Gama, Francis Drake, el almirante Nelson y cualquier otro navegante
    tuvieron su lado positivo, como los que amabas en la infancia
    cuando Salgari enviaba a Sandokán y a otros bucaneros en busca de emociones
    ¿Qué están haciendo esos piratas cada vez que llegan a una orilla?
    ¿Meten o sacan el baúl del tesoro?
    No. Están sembrando naranjas según me comentó El Corsario Negro.
    El escorbuto secaba y llagaba los cuerpos en el mar
    aun comiendo blancuras de peces bendecidos
    y solo con limones y naranjas pudieron combatir la hedionda muerte
    dejar un naranjal en cada puerto, era la misión de los marinos
    Y heme aquí divagando con una mermelada
    una mermelada casera que es como un beso del amor materno
    ensayando señales de ternura que ni siquiera doblega el más allá
    Sin añoranzas, es simplemente un beso de naranja, durazno, albaricoque,
    en un tarro semejante a otro
    Sin embargo, hay momentos en que sorprende saber que por aquí
    pasó y se detuvo, en el mismo lugar donde te has detenido
    uno de esos personajes que conoces como si fuera tu familia
    William Butler Yeats, por ejemplo, aunque era un andariego y podía estar diseminado en cualquier parte
    Saber que nos hemos parado frente al mismo muelle con el mismo puente viejo arrumado detrás
    me hace olvidar un poco que tengo que hablar en otro idioma
    Escribo para darte una idea
    No soy un encanto ni tengo un alma transparente que puedas observar 
    si fuera planeta seria Saturno, nada respirable.

    El extracto
    Un anzuelo cae en lo profundo con la carnada de la esperanza
    las personas jalan el sedal pescándose a sí mismas
    ese dolor se llama desespero.
    La vida es un camino hacia el vacío
    el vacío nunca está afuera
    todo creyente reza en sentido contrario
    quien se sumerge en la oración descubre la poesía
    Los ángeles pueden ser humanos durante unos minutos
    se ignora si es un premio o un castigo
    Y en ese minuto devoraba su primera mirada amorosa
    y recorría el paisaje de unos labios
    cuando todas las bocas olían a carrubio
    Ninguna iglesia toca el verdadero cielo
    porque el cielo es el hueco de la eternidad
    y la eternidad es una ausencia
    Una persona se zambulle en el pecho culposo de la vecindad
    y sufre quien observa
    El Arcángel Miguel cumple su jornada en otra dimensión
    fugaces palomas lo atestiguan
    no le está permitido bajar y descansar
    el diablo es un trabajo

    Poema al alcance de la mano
    El carrito del supermercado desfigura su avance
    como si naciera por cesárea
    hubo una vez uno que tintineaba 
    este carro encontró a dos ancianos y se los está llevando
    abre un mar de frutas y verduras, de panes y galletas
    los sabores que van a perecer te saludan
    hay algo espiritual en la musitada ausencia de las ubres
    todas las hambres sin saciar sueltan sus fantasmas
    al otro lado de la alegría han de asustarse los dolores
    habiendo tantos anaqueles
    la señorita de la caja se ha quedado mirando pensamientos
    el acelerador de partículas traza un círculo por debajo de la tierra
    puede congelar los océanos con una gota 
    y pulverizar con una chispa el Himalaya
    El carrito toma muestras sagradas en planetas usados
    y en lunas sin sonido
    también recoge objetos indigentes para la dama de la noche
    en esta verde soledad el horizonte es más distante
    fluyen bosques ardillas y venados
    colinas verdes grama recién cortada
    los hombres lobo, los hombres cuervo, las tortugas originarias
    danzan con el aliento bárbaro de la madrugada
    y a veces asumen figuras de aire y roca
    la luna era una pulpa transparente y tendría que llover
    hay kachinas rajando embarazos de nubes
    apurados por la insistente dance of the rain
    aunque este prado no sufre de sequía
    el chamán con cuernos de bisonte adolorido
    dice saltando en la cascada de su sangre
    “debes aprender a necesitar lo que no te parece necesario”
    el acelerador transporta una partícula de un sitio a otro
    sin pasar por el centro y eso es como viajar hacia el pasado
    el niño Jesús no conoció los carritos que tintineaban
    pero ahora la cajera dice: veintiuno con cuarenta
    sin importar que existo
    y estoy a punto de transitar sus ojos cuando entrego el dinero
    aunque es obvio su poder congelador de mujer desvalida
    Apolo sería pulverizado si ella odiara
    La niebla cubre todo
    para que nadie vea quién ha bajado
    o quién ha subido
    ¿qué es un conejo?
    mascota o comida
    celaje o paisaje
    el mirar rosado encendido apagado
    he ahí un misterio encendido rosado
    y no preguntes por el ornitorrinco
    ¿por qué la primera mujer rechazó al padre Adán?
    ¿fue por su posición en el acto amoroso o por su posición
    como primer hombre nacido del aliento divino?
    Adán carecía de sexualidad
    Lilith poseía un elevado gusto
    Llueve y el pequeño conejo
    come su hierba en paz
    aprovecha que el halcón no vuela bajo el agua
    el conejo mordisquea el corazón de la humedad
    y en la cascada de su sangre
    es un recuerdo de las praderas
    un parpadeo de los atardeceres más universales
    un conejo puede ser todo lo que sientes al mirarlo
    pero nunca sabrás en realidad
    por qué ha venido
    liberar la dignidad que habita en cada hecho
    y en cada cosa
    pongamos más bien “en cada frase”
    es una función no obligatoria
    de la poesía
    hay que enfermar a todos estos desgraciados
    con el virus de la verdad
    y no te esfuerces con el ornitorrinco
    trata de concentrarte en el conejo
    ¿qué cosa es un conejo?
    ¿Por qué Caín mató al primer hermano
    que retoñó en el cosmos?
    Caín fue marcado para que nadie lo matara
    ¿Quién hizo a esos seres capaces de matarlo?
    ¿Quién creó a la mujer que tuvo los hijos de Caín?
    no es posible explicar a Dios
    solo puedes caminar con él
    es como querer amarrar el agua
    La poesía no es un estertor
    no es un grito pidiendo ayuda
    no es un gemido adocenado
    la poesía no es un lamento
    la poesía no surge de alguien en particular
    porque nació a la par de la luz de la existencia
    puede congelar y pulverizar
    con la gota o la chispa de una imagen
    la poesía a veces es una marginada maldición
    para aquellos que solo entienden
    la mitad de la mitad de nada
    lo paradójico del ornitorrinco
    es algo inasible para la mediocridad
    si no tienes kachinas que te ayuden
    lee hasta que te sangren las razones
    lee hasta encontrarte en el futuro
    con el acelerador de partículas que tintineaba
    en las soporíferas ausencias de las dos de la tarde.

    Estos poemas pertenecen al poemario inédito  “Hablar puede ser extraño”.

  • 3 poemas de Raj Reader, poeta bengalí

    3 poemas de Raj Reader, poeta bengalí

    Raj Reader (Bangladesh, 1986) es  poeta y traductor.Escribe en inglés y en bengalí. Su libro de poesía «Vrindavan del amor y otros poemas», publicado en 2017, surgió como un enfoque singular del mito. Tradujo también un libro de ‘Poesía Americana Contemporánea’. También escribe cuentos para  niños.  Ha publicado cuatro libros de poesía. Enseña Literatura Inglesa en un colegio universitario.

    Hapi*
    Cuando salí del profundo océano azul
    los tontos pensaron que mi vieja estatua había sido encontrada;
    perdido en la corriente de la intemporalidad como
    el recuerdo de un álbum descolorido
    del infortunado destino del
    Antiguo Egipto donde nací para gobernar
    el Nilo; reemplazado por la sangre fresca, que no deja
    beber mi agua, me derrocaron con la vara de la que estaban orgullosos,
    ellos también han desaparecido y han sido reemplazados por el maestros de las dos barras
    esos también han sido enterrados bajo
    el viejo sol, enterrados, bajo la arena caliente
    del desierto y yo me rio y veo todo
    desde las páginas desgarradas de la historia
    y veo los muchos entierros; sin embargo
    yo gobierno el Nilo y permanezco en silencio.

    Yo grito.
    No puedo respirar con el pecho abierto;
    he caminado muchos kilómetros y necesito reposo.
    mi boca se ensancha y se abre
    como si fuera a salir de ella el Señor Verdad
    desde el fondo del pozo
    se ensancha
    mi boca, y
     grito.

    Dama de la tierra de las marismas.
    Era una dama de ojos oscuros originaria de la tierra de las marismas,
    la nombré al tocarle mano
    llegó, la sentí y compartimos el lecho
    me sentí mal al dormir con ella
    su rostro parecía triste,
    ella se marchó, pero dejó su recuerdo.

    *: Hapi es el antiguo dios del río Nilo.

    Traducción por Mariela Cordero.