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Cogí mis cosas y me marché.

Así empieza la obra más significativa de Dambudzo Marechera, The House of Hunger, y así podría también resumirse su vida. En Marechera, su vida y su escritura son una misma cosa, breves pero intensas. En su viaje vital, Marechera pocas cosas tenía que coger y su camino siempre fue una huída hacia adelante intentando escapar de su estado de alienación y soledad. El autor zimbawés, considerado un genio o un profeta por escritoras como Doris Lessing o Angela Carter, revolucionó la literatura africana al escribir en un estilo que difería completamente de la escritura realista y social de autores como Chinua Achebe o Ayi Kwei Armah, centrados en la creación de una literatura africana nacionalista y anticolonial. La escritura de Marechera, influenciado por el modernismo europeo, es más reflexiva y utiliza técnicas como el discurso interior. Es un outsider, un pensador anarquista e individualista que no se puede encuadrar en ninguna categoría de la literatura africana moderna. Para él lo más importante no es identificarse con una raza o una nación sino la libertad del individuo y del escritor para crear su arte. Su biografía causa tanta impresión como su propia obra y a los 27 años ya era toda una estrella tanto literaria como mediática. Marechera simboliza la idea romántica del escritor vagabundo, siempre pobre, desposeído y solo. Un escritor que no se dejó influenciar por las corrientes literarias que pretendían rescatar a África del colonialismo, ni tampoco dejarse manipular por el canon o el establishment europeo y eurocéntrico del momento.

Nacido en Vengere el 4 de junio de 1952 fue el tercer hijo de nueve hermanos y ya desde bien pequeño destacó como un niño especialmente talentoso que siempre estaba leyendo. Muy unido a su familia, ésta sufrió un duro revés cuando su padre fue atropellado por un camión y murió. Marechera describe la muerte de su padre en su primera novela diciendo que no quedó nada de él, «sólo manchas de sangre y trocitos de carne», lo mismo que su generación en Zimbawe, atropellada por el s.XX. La familia quedó así expuesta a una situación de pobreza y desamparo que les hizo mudarse a un barrio mucho más pobre y asolado por la delincuencia. Marechera, con trece años, empezó aquí su escapada de la pobreza, el caos y el dolor. Lo hizo a través de la educación y los libros. En 1966 fue aceptado en un prestigioso instituto católico (Saint Augustine), el primero en admitir alumnos negros en el país. Más tarde llegó a la entonces Universidad de Rhodesia* donde, a diferencia del instituto St. Augustine, el racismo era algo evidente. En los años que estudió en la universidad, Rhodesia y Sudáfrica eran los únicos países formalmente independientes que seguían gobernados por una minoría blanca racista. En aquel ambiente universitario Marechera se relacionó con movimientos nacionalistas africanistas impregnados por ideas marxistas y socialistas. Su aventura universitaria en Rhodesia acabó cuando Marechera y otros estudiantes negros fueron expulsados en 1973 por participar en una protesta contra las políticas racistas del sistema educativo. A partir de este momento, en Marechera comienza su creciente desconfianza del poder político, derivando hacia un pensamiento anarquista e incluso simpatizando con grupos armados como la Baader–Meinhoff.

Gracias a recomendaciones de sus profesores universitarios consiguió una beca para estudiar en el New College en Oxford en 1974. Al marchar de Rhodesia, y con esa cierta sensación de estar abandonando su hogar, tampoco tenía claro que se llevara con él nada más que su educación, y escribió, relacionado con eso, que «en su cabeza no tenía nada más que libros». Poco imaginaba el choque cultural que sufriría: Marechera había crecido en una sociedad postcolonial donde la educación formal era la única escapatoria de la pobreza y al llegar a Oxford se encontró con una actitud muy diferente en los estudiantes, mayoritariamente blancos, en New College. Marechera, que era un gran conocedor de la literatura europea, se encontró a sí mismo en un lugar que no correspondía con sus expectativas y con una sociedad donde la clase alta ociosa eran los estudiantes y la mayoría de la población constituía la clase trabajadora a su servicio. En cuanto a su integración como estudiante negro en Oxford, podría decirse que no encontró un racismo tan evidente como en Rhodesia, pero no dejó de ser considerado algo exótico por los otros estudiantes blancos y ricos. Sus años en Oxford fueron protagonizados por su disconformidad con el currículum académico y por su adicción al alcohol.
Marechera leía lo que él consideraba oportuno y, a pesar de su genialidad y talento, acabó siendo expulsado también de New College debido a sus múltiples peleas y episodios alcohólicos. Era demasiado sensible y libre como para encajar en la sociedad británica del momento y con unas ideas demasiado arraigadas y anárquicas como para agachar la cabeza, acabar sus estudios y volver a su país tal y como muchos africanos hacían.

  • En este artículo me refiero al país natal de Marechera como Rhodesia hasta el momento de su independencia en 1980, en el que pasó a llamarse Zimbawe.

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