Categoría: Poetas del mundo

  • 3 poemas de Igor Krajchev, poeta macedonio

    3 poemas de Igor Krajchev, poeta macedonio

    Igor Krajchev es un escritor, poeta, crítico literario e investigador macedonio.  Es Licenciado en literatura macedonia y en literaturas eslavas del sur.  Ha publicado tres libros de poesía «Realidades»(2005), Círculo – Medio Círculo (2015), «21» (2019), y dos novelas «Guerreros y Héroes»(2007, 2013) y «Tres Segundos» (2009). De 2009 a 2015, fue miembro del Comité de Organización de la Manifestación Internacional de Poesía «Encuentros de Racin». La obra de Krajchev ha sido traducida al inglés, alemán, checo, ruso, rumano, ucraniano, croata, esloveno y otros idiomas. Ha sido galardonado con numerosos premios: «Premio 9 de noviembre»(2007), el prestigioso premio «Maestros de la prosa» al mejor libro en prosa (2013), el «Premio especial Karamanov 2014» por su libro «El círculo-medio círculo», el premio «Círculo Literario» del Círculo Literario de Bitola (2015), el premio «Festival Lindens» al mejor poema, otorgado por la Asociación de Escritores de Macedonia (2015), el prestigioso premio «Enhalon» al mejor poema en las Veladas Poéticas de Struga (2016), el premio «Placa conmemorativa – 9 de noviembre» otorgado por el Ayuntamiento de Veles (2018), el prestigioso premio «Jovan Koteski» en los Encuentros Literarios de Struga al mejor libro de poesía «21» (2019) y también con el Premio Internacional del Presidente de AIWB (Asociación de Escritores Independientes de Bulgaria). Es el fundador y organizador del festival de poesía online UNITED WORLD OF POETRY, en el que participaron nombres poéticos de fama mundial. Krajchev es miembro de pleno derecho de la Asociación de Escritores de Macedonia , y desde marzo de 2018 es miembro de su Presidencia, también es miembro de la Asociación de Escritores de Croacia, del Gremio de Escritores de Europa y de la Asociación de Escritores Ostwestfalen Lippe, Alemania.

    Mis círculos

    Dibujo mis círculos en las imágenes

    de mi tiempo…

    todo es calidez

    y despreocupación dentro de ellos…

    mis círculos son mis nidos

    donde puedo desplegar mis alas.

    El tiempo

    romperá

    mis círculos

    como los pájaros

    rompen los huevos de sus crías

    entonces sabré volar…

    La vida es un juego de ajedrez

    Estoy jugando la única

    y la más importante partida de ajedrez

    como un duelo contra un oponente desconocido

    siento que pierdo

    que estoy escarificando mis mejores figuras

    para ganar tiempo…

    sólo lamento

    no haberme dado cuenta

    antes

    que el punto no es ganar –

    eso es imposible,

    lo importante es posponer

    la derrota…

    es una pena

    que no podamos volar

    la vista del tablero de ajedrez

    es mejor

    desde arriba…

    Canción de medianoche

    Dejo que la vela

    arda,

    me consuela

    mientras hablo

    con mi sombra en la pared…

    Aprendo a escuchar

    mientras

    hablo con ella…

    La luz,

    a través de mí,

    proyecta a otra persona…

    Me pregunto

    cuántas sombras viven

    dentro de mí y

    cuánta luz hace falta

    para pintarlas

    en la pared…

    No hablo,

    estoy escuchando,

    sólo entonces

    podré oír eso

    que no sé…

    Voy a buscar

    en las formas

    hasta verme

    a mí mismo…

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Kamal Dhungana, poeta nepalí

    3 poemas de Kamal Dhungana, poeta nepalí

    Kamal Dhungana (Nepal), poeta nepalí nacido en la India. Escribe poemas desde hace cinco años. Además de poesía, también escribe cuentos. Algunos de sus poemas han sido publicados en Vietnam, Bangladesh, China, Serbia, España, India, Egipto, Roma, Palestina, Indonesia y Nepal. Actualmente prepara su primer libro de poesía.

    Última carta

     La última noche de invierno

     el frío me cortaba los dedos

     temblaba, con un bolígrafo de color rojo

     escribía la última carta

     

    Querida, esta es mi última carta

     tal vez esta carta te salvó de mí

     Las memorias perdurarán hasta el último instante

     y vivirán hasta tu último aliento

     hasta después de mi muerte

     Como un caserío después de una inundación

     todo mi mundo se ha vuelto desolado

     los sueños de hoy se desvanecen

     la tierra que piso está desierta

     hasta el cielo azul parece nublado

     contemplo un eclipse lunar cada noche.

     

    Sí querida, hoy serás testigo

     estoy escribiendo esta última carta,

     esta carta es mi última señal para ti

     pero, puede que no sea el último para ti

     sólo esta carta será la última.

     Fuego

    Érase una vez, nuestro amor

    era como un río.

    Ambos fluímos juntos;

    durante mucho tiempo,

    los dos fuimos como el agua.

    Pero hoy,

    quemaste nuestro amor.

    Ya no eres como el agua,

    ni como el fuego,

    has escapado intacta

    pero yo me he quemado

    no una vez, sino dos.

    Primero por el fuego del adiós

    y luego, al volcar el aceite de la lámpara

    El rojo

    Nunca te gustó el color rojo

    Supe luego,

    que nunca te habían gustado

    esas rosas rojas de San Valentín.

    Te escribí con mi sangre.

    No te gustaban esas cartas de amor rojas.

    Incluso te disgustaba el sindoor rojo,

    que traje para adornarte.

    Un día

    tras un accidente,

    necesitabas sangre.

    Pese a la negativa de tus parientes,

    ¿Cómo es que aceptaste mi sangre?

    ¿Cómo es que te gustó que tu colorida vida

    sobreviviera con mi sangre?

    ¡Después de todo,  también era de color rojo!

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Relu Cazacu, poeta rumano

    3 poemas de Relu Cazacu, poeta rumano

    Relu Cazacu es un poeta rumano nacido el 29 de noviembre de 1983 en Bucarest. Sus poemas se han publicado en varias revistas y antologías. Es miembro de Cenaclul 9 desde octubre de 2016. Su libro de poemas debut, Poemas de uso, fue publicado como ganador del Premio Nacional de Poesía Traian T. Coșovei (edición 2020), ofrecido por la editorial Tracus Arte, en colaboración con la Asociación Cultural Direcția 9 y la Agenția de Carte.

    El tango de Lázaro

    Hoy no he empujado la cerradura ni el pestillo

    para guiarme entre las tumbas

    he puesto mi cabeza entre los senos de una mujer

    para escuchar la boca hambrienta del mundo

    alimentándose

    para olvidar la pesadilla en la que los niños

    están demasiado delgados y llenos de piojos

    la misericordia practica sus malévolos pasos de baile

    a mi alrededor

    convirtiendo mi corazón

    en un gueto argentino

    Hoy soy Lázaro

    deja de gritar

    no me levantaré

    * * *

    He querido mantenerme alejado de la lluvia

    recogiendo todas las nubes en mi bolsillo

    pero he fallado

    de la misma manera que mi trasero ha fallado

    en cruzar la infancia

    sin conocer las tradicionales nalgadas paternas

    sólo soy un niño entrometido

    estripo mis forúnculos

    y los de los demás

    y luego me limpio

    en la camisa

    en la blancura dominical

    tengo los pies congelados

    como una rana tras la disección

    * * *

    He estado durmiendo en todos y cada uno de los pasillos

    que tú no has cruzado

    He estado bebiendo hasta que mi vida

    se ha reducido a vodka

    y el mundo se volvió demasiado grande para mí

    He escrito un poema a tu alrededor

    por no poder tocarte

    cuando estoy demasiado triste

    un vagabundo

    comparte el pan que le diste

    conmigo

    Traducido al inglés por Nicoleta Crăete

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Adalber Salas Hernández #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Adalber Salas Hernández #PoesíaVenezolana

    Adalber Salas Hernández Caracas, 1987. Poeta, ensayista, traductor. Entre otros, autor de los libros Salvoconducto (XXXVI Premio de Poesía Arcipreste de Hita; Valencia, Pre-Textos, 2015), mínimos (Madrid, Amargord Ediciones, 2016) y La ciencia de las despedidas (Valencia, Pre-Textos, 2018), así como los volúmenes de prosa Clarice Lispector: el lugar de la poesía (Santiago de Chile, Ril Editores, 2019), Isolario (Bayamón, Ediciones Aguadulce, 2019) y Palabras sin dueño. Variaciones sobre la traducción literaria (Ciudad de México, Dirección de Literatura UNAM / Periódico de Poesía, 2019). Entre otras, ha publicado traducciones de Marguerite Duras, Antonin Artaud, Charles Wright, Mário de Andrade, Hart Crane, Pascal Quignard, Mark Strand, Lorna Goodison, Louise Glück, Yusef Komunyakaa y Patrick Chamoiseau. Dirige la colección Diablos danzantes en Amargord Ediciones. Cursa estudios doctorales en la New York University. Su trabajo poético ha sido reunido en las antologías Ai margini di un mondo sconosciuto (Roma, Edizioni Fili d’Aquilone, 2018; traducción de Alessio Brandolini) y De ningún viaje se vuelve (Gualajara, Mantis Editores, 2019).

    XVI

    El ruido de los aviones al pasar golpea

    la frente del edificio. Estoy sentado viendo

    a Bugs Bunny convencer a un cazador de que

    no es un conejo. El aire es pálido a las nueve

    de la mañana, fino como una hostia. Mis cuatro

    años caben con todo su peso en el mueble

    que está frente a la TV. Cuando los aviones

    atraviesan el cielo, rayándolo, todo se sacude

    contagiado por el mismo temblor, como si

    de pronto las cosas hubieran decidido exponer

    sus entrañas. La geografía de lo cotidiano había 

    sido sumisa, sin aparecidos ni prodigios;

    nadie nos prestaba sus milagros y no teníamos lo

    suficiente para pagar uno. Pero esa mañana unos

    aviones demolieron la barrera del sonido justo

    sobre mi cabeza, sobre mi pelo enmarañado

    y somnoliento. La mandíbula del cielo se

    dislocaba y dejaba caer un llamado áspero, una

    sola palabra toda hecha de piedras. Ya no había

    nada en la pantalla, sólo unas barras de colores

    y un pitido insistente que parecía querer perforarme

    el oído. Corrí a la ventana para ver qué pasaba y mi

    padre me hizo agacharme bajo el marco. Entonces

    escuché los tiros: uno, dos, tres, precisos. No estoy

    seguro de la bala que nos partió aquella ventana

    del apartamento en Quinta Crespo: puede que

    la haya inventado. Pero ese vidrio roto fue

    la capa inaugural de lo que algún día sería mi piel.

    Apenas tengo esta escena; el relato vendría

    más tarde. Es el mal fotomontaje de la infancia, arritmia

    de imágenes deslucidas por el uso, borrosas porque

    en la memoria llueve todo el tiempo. El agua

    rasca la superficie de las fotos como si

    quisiera filtrarse en ellas. Encharcarlas. Inundarlas.

    (Perteneciente al volumen La ciencia de las despedidas)

    XXV

    (Historia natural del escombro: Auschwitz-Birkenau)

    Cuando no quede ni una persona que recuerde, cuando no

    reste en pie un solo tallo de nuestra memoria y nuestra voz

    no valga su peso en sal, especias o ceniza, ¿cómo se verán

    estos edificios? ¿Como los hallaron los pilotos aliados

    con sus cámaras: lentas hileras de rectángulos abrazados a la

    nieve? ¿costillas brotando en el aire hambriento?

    ¿O como los veo a través de Google Earth, barracas

    relucientes como cráneos, rejas y alambres de púas limpios

    y hasta corteses, todos más o menos somnolientos,

    fingiendo la inocencia de los objetos abandonados

    bajo la membrana reseca de mi pantalla? Vista desde el cielo,

    la tierra es impermeable, lisa, bulímica. No tiene edad o acaso

    tiene la edad de los mitos que se olvidan porque ya no sirven

    a nadie. Alguien observará todo esto sin curiosidad o terror,

    pupilas cubiertas por la resina de la distancia, como si el pasado

    no pudiera ser el futuro y el tiempo apenas

    fuera el país de lo ya visto. Cuando estemos masticando las

    entrañas del suelo y no tengamos la tela de un nombre

    para cubrir nuestra desnudez, no podremos advertirles

    que la historia es un largo toque de queda donde

    realmente nada concilia el sueño por completo.

    (Perteneciente al volumen La ciencia de las despedidas)

    VI

    Mientras escribo el poema, me digo que en él

    la palabra muerte no dice nada, no tiene densidad,

    no hace más honda la boca. El poema no sabe

    de la muerte, como tampoco sabe de la música

    que llenará mi cráneo cuando quede vacío.

    Ese mismo cráneo que nadie tomará entre sus manos

    para anunciar que data del Siglo XXI, qué período

    remoto, qué tiempo bárbaro, qué época de luto. Ese

    mismo al que nadie hablará, llamándolo Yorick, ser

    o no ser, pudiera estar atascado en una cáscara

    de nuez y tenerme por rey de espacios infinitos,

    y creer que la palabra muerte sirve de algo. Ese mismo

    que nadie hallará por azar en una fosa común en

    Sudán o en Serbia, en Vietnam o en Catia. Ese cráneo, digo,

    ese cráneo mío, que sabrá que el poema es sólo un relato

    que se hace la muerte, que se vale de nuestras manos

    para decirse, para verse. Esto lo sabrá mi cráneo,

    será lo único que sepa, cuando permanezca quieto,

    sonriéndole al barro desde su vientre.

    Gusanos breves colgarán de sus cuencas,

    velarán sus sueños sin palabras.

    (Perteneciente al volumen Salvoconducto)

    Crédito de la Foto: Susanna Bozzetto

  • no lograrás medir el amor: dos poemas de Galo Luvèce

    no lograrás medir el amor: dos poemas de Galo Luvèce

    No sé nada sobre Galo Luvèce.


    Sólo sé que, por esas vueltas del destino, en octubre de 1992 yo estaba en una tierra extranjera que empezaba a guiñarme los ojos, y Galo estaba ahí, con el corazón roto, al frente de un taller de haiku en Santa María de Palautordera, a 50 kilómetros de Barcelona.


    No mucho más podré agregar con precisión. Sólo tengo esos datos de fecha y de lugar en mis reencontrados apuntes de esas clases, apuntes que dormían el sueño de los justos en el cajón de criar gnomos del fondo más fondo de un armario. Los papeles incluían, para desgracia mía, algunos haiku cometidos por mí en ese taller (“Ah, gatito, gatito / el agua está envenenada. / Último sol.” y otros aún peores) y, para mi alegría, los dos poemas de Galo que suponía perdidos y que asomarán líneas abajo.


    Galo era, como yo, latinoamericano, pero no puedo siquiera precisar si argentino o chileno. Era simpático, tierno, vivía en París, lo había dejado su mujer y se había refugiado en la poesía con uñas y dientes para que el huracán de la tristeza no lo despedazara. Había una búsqueda del equilibrio zen en él; que el taller girara alrededor de los haikus no era casual. Además usaba una especie de sotana (uno de los alumnos le decía “monseñor”) y lo envolvía un aire de misticismo que se adivinaba terapéutico y tal vez insuficiente para desanudar su desengaño.


    Después vino mi propia etapa negra, al menos en cuanto a la literatura: el huracán me agarró a mí, me llevó lejos de la poesía y de sus círculos. Nunca más supe de Galo, y hasta olvidé su nombre, pero -y esto es lo que importa- habían quedado en mi memoria algunos versos de la hermosa Balada del amor perdido, que leyó con voz acongojada en la reunión final.


    Hoy, que hojeo de nuevo la carpetita verde con sus poemas escritos a máquina y firmados de su poético puño y temblorosa letra, tecleé su recobrado nombre en el oráculo para saber más de él. Sorpresa: nada, o casi nada. Google sólo recuerda a un tal Galo Luvecce (con dos ces) que estuvo con Juan Gelman en un acto en París en el ’82. Lo demás, hojarasca.


    Si en todo ese infinito Aleph que es el ciberespacio no queda ya memoria de Galo ni se encuentran sus poemas me parece muy justo dedicarle este texto que no es sino la alfombra roja que le pongo a los suyos. Yo sí guardo su imagen de poeta bonachón, su sonrisa sabia salpicada de pena.


    Gracias, Galo Luvèce por tu fecunda melancolía y por aquel taller, aunque mi carrera como autor de haiku haya sido fugaz y poco esplendorosa, y por tus poemas. Espero que, donde quiera que estés, el viento sea propicio y el dolor ya no sepa morder.

    Señales para los estados del alma

    si su pena
    se transformara
    en un bastoncito
    blanco
    muchos lo ayudarían
    a cruzar la vida


    en un lazarillo
    que caminara a su vera
    protegiendo
    su sensibilidad
    -a flor de piel-
    corriendo siempre adelante
    (como sombra dislocada)


    sonámbulo
    de madrugada
    palpa las paredes
    da vueltas en su cuarto
    desconoce la puerta


    no logra salir
    de su propia hoguera
    para colocar
    alguna señal

    Balada del amor perdido

    si te atreves
    a medir su dolor


    diseña
    la geografía de las manchas
    de su camisa


    adivina
    el color de sus zapatos
    de sus raídos pantalones


    suma las semanas
    que luce el mismo atuendo


    asómbrate
    de cuántas veces
    se puede tirar en su cama
    sin cambiar las sábanas


    cuenta las latas
    de cerveza vacías


    mide los centímetros
    en su cintura examina
    su barba crecida
    su pálido rostro


    síguelo durante horas
    (sin que se dé cuenta)
    mientras camina y le habla
    a ella como si fuera a su lado
    (y sólo va en sus ojos)


    escucha impasible
    el trémolo de su voz
    cuando responde:
    “estoy mejor, gracias”


    por tus manos sobre las cejas
    y trata de mesurar
    la profundidad de sus ojos trasnochados


    aún así
    no lograrás
    medir el amor

    Galo Luvèce, circa 1992

  • 3 poemas de Yvan de Maesschalck, poeta belga

    3 poemas de Yvan de Maesschalck, poeta belga

    Yvan de Maesschalck (nacido en Wetteren, Bélgica, 1956) estudió idiomas germánicos en la Universidad de Gante. Trabajó como profesor de inglés en una escuela secundaria y más tarde en las escuelas europeas de Luxemburgo y Bruselas. En colaboración con Herman Henderickx publicó Naakt en wit, een ademende steen (Garant 2003), un estudio temático de la poesía holandesa de posguerra. Actualmente es coeditor de Tiecelijn. The Yearbook of the Reynard Society y es el presidente de la Sociedad Reynard desde 2017. Publicó en 2016 Vossenlucht. Over Reynaertpersonages en hun fictionele aanverwanten (Academia Press, Gante). Y su ensayo «Diep en binnensmonds«. Over Hercules, Richelieu en Nostradamus van Paul Snoek (PoëzieCentrum, Gent, fue publicado en 2019.

    Actualmente trabaja como crítico independiente escribiendo principalmente sobre poesía contemporánea para Poëziekrant, Tiecelijn y MappaLibri. El libro De muren van Meknes es su debut poético.

    Fez después de la lluvia

    como una viuda marchita

    pero  más caliente que la hierba

    Fez yace temblorosa y derrotada

    vestida con un brocado verde

    elegante como una alfombra desenrollada

    de los cuales los deshilachados sueltos

    cuelgan de los bordes

    de los techos bajos

    en la estrecha callejuela

    los granjeros de la tienda cruzan exhaustos

    llevan sus caballetes de madera con forma de taburete

    con estridentes

                    tintineos

                                   y resoplidos

    unas horas más tarde

    el sol de mediodía arremete

    con su blanca ira

    el ángulo de la Gran Vía

    y el minarete recién despertado

    se apoya con orgullo en el azul real

    ella ahora canta sobre su nombre

    Bab Bou Jloud Bou Jloud Bab

    y todavía se mantiene firme.

    Laberinto

    una tregua de siete siglos erosionados

    proyecta una sombra sobre lo gastado

    puntos rizos personajes rayas

    tres premisas cruzadas

    reflejan con sigilo

    las paredes de sepia de la

    medina serpenteante

    de Meknes

    muy alto por encima de

    la ternura inadvertida

    una cruda voz masculina

    lanza una llama de fuego

    de la eminente oscuridad

    una multitud de sonidos

    asciende al cielo e imita

    *La risa estridente del propio hombre*

    un ibis blanco revolotea sin miedo

    a través de la nieve de este alfabeto cantado.

    Código

    girando vagamente nada alrededor

    un núcleo hueco / algo cruje

    en el corazón de este mismo vacío /

    hinchándose en una maraña de neutrones

    un dios sin plan de salvación

    a mano agarra la cola perdida

    fin de un cometa / raspa un poco

    hielo polar de una luna recién nacida

    y oops / un torbellino inaudito –

    el viento esparce campanillas de cristal

    a través del campo del lenguaje opaco /

    las chispas saltan frenéticamente

    lejos de la sofocante señal primaria

    lanzando códigos febriles al espacio

    aferrarse a las noticias que son al unísono

    encriptadas y altamente astrales /

    en la curva del tiempo el ojo de un zorro

    se despliega / se inclina lentamente en

    espacio / ve como la piel del erizo

    crece y como todos los mitos comienzan /

    se mueven constantemente uno alrededor del otro

    el zorro / el ojo / las células erizo /

    algo está en juego / antes de que él se entronice

    el mismo Dios está goteando algo de humildad /

    una sola lágrima aún envuelta en rayos de

    la luz solar / rebosa de cenizas y fuego /

    en las estaciones de todos los mares / revienta,

    como un cristal  y finalmente expira.

    Traducción del holandés al inglés: Hannie Rouweler

    Traducción al español: Mariela Cordero

  • Poemas de Francisco Álvarez Koki

    Poemas de Francisco Álvarez Koki

    Francisco Álvarez Koki: A Guarda, (1957). Escritor gallego y animador cultural. Autor bilingüe residente en Nueva York, donde fundó el colectivo Celso Emilio Ferreiro, para difundir la cultura gallega. Sus últimos libros publicados en gallego son: Un neno na emigración, Vasoiras Barreiro. (Literatura infantil. Ed. Fervenza 2018). A memoria das palabras. (Poesía. Ed. Fervenza 2018). Maruxía (poesía. Ed. Diputación provincial 2010) Ratas en Manhattan (narrativa. Ed Sotelo Blanco 2007) Mais aló de Fisterre (poesía. Diputación provincial 1999). En castellano ha publicado: El libro de Lourenzo (poesía infantil. Ed. Sial Pigmalión 2018) Erótica..Dos. (Antología de toda la poesía amorosa del autor. Ed. Sial Pigmalión 2018) Sombra de Luna (poesía social. Ed. Sial Pigmalión 2015. Premio escriduende de la feria del libro de Madrid 2016. Participó en los siguientes libros. Escritores españoles en los Estados Unidos. Edición de Gerardo Piña. Academia Norteamericana de la lengua española. 2007. Seis narradores españoles en Nueva York. (Narrativa. Ed. Dauro Granada 2006). Geometría y angustia. (Poetas españoles en Nueva York, Edición de Julio Neira. Fundación José Manuel Lara. Sevilla 2012) Miradas de Nueva York. Ed. Cuadernos de El Vigía Granada 2000) Ha sido editor de los siguientes libros: Piel Palabra. Poetas españoles en Nueva York. Ed. Consulado General de España en Nueva York 2003) Al fin del siglo, 20 poetas hispanos en Nueva York. (Ed. Ollantay Press, Nueva York. 1999) Luna y Panorama sobre los rascacielos (Poetas españoles en Nueva York. Consulado General de España en Nueva York 2019).

    Tiene publicado en GALLEGO: MAIS ALO DE FISTERRE (Diputación de Pontevedra, 1991) ALEN DA FRONTEIRA (ediciones Egasur poesía, 1999) PARA ABRIL E AMANTES (Diputación de Pontevedra, colección Tambo de poesía, 2003) RATAS EN MANHATTAN (edicións Sotelo Blanco, narrativa. 2007) MARUXIA (Diputación de Pontevedra, colección Cies, 2010) UN NENO NA EMIGRACIÓN ( edicións do cumio, 2014) UN NENO NA EMIGRACIÓN (literatura infantil trilingüe, edicións Fervenza, 2018) VASOIRAS BARREIRO ( literatura infantil trilingüe, edicións Fervenza, 2018) A MEMORIA DAS PALABRAS ( poesía, edicións Fervenza, 2018) EN CASTELLANO: AL FIN DEL SIGLO (Ollantay Press New York, 2000) DOCE POETAS ENTRE RASCACIELOS (Antología Casa de la cultura de Ecuador, 2000) MIRADAS DE NUEVA YORK (antología, Editorial El Vigía Granada, 2000) GEOMETRÍA Y ANGUSTIA (poetas españoles en Nueva York, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2012) SEIS NARRADORES ESPAŇOLES EN NUEVA YORK (Ediciones Dauro Granada, 2006) PARA ABRIL Y AMANTES ( Edición bilingüe español/inglés, book press New York, 2012) SOMBRA DE LUNA (Sial Pigmalión Madrid, 2015) ERÓTICA … DOS (Sial Pigmalión Madrid, 2017) LUNA Y EL LIBRO DE LOURENZO (poemas infantiles ilustrados. Sial Pigmalión, 2018), PANORAMA SOBRE LOS RASCACIELOS (Poetas españoles en Nueva York Consulado general de España en NY, 2019)

    Premios

    2003, Primer premio de teatro latino Nuevas voces de MetLife y repertorio español en colaboración con el poeta Colombiano Miguel Falquez-Certain, por la obra Quemar las naves.

    2014, Hernán Esquío, en el Ferrol España, menciones honoríficas del círculo de escritores y poetas iberoamericanos de Nueva York.

    2016, El libro Sombra de Luna, obtuvo el premio Escriduende al mejor libro de poesía social de la feria del libro de Madrid.

    Aquí tenéis una selección de su poesía:

    ORTOGRAFÍA DE TU CUERPO
    Desde aquí pienso…
    en los puntos suspensivos y las comas
    que sólo conocemos yo y tu cuerpo.
    Ahora me invade no sólo la tristeza
    sino la geografía del silencio.

    SONATA PARA UN CUERPO EN LA BAÑERA
    La bañera como un barco
    te mecía en el tiempo,
    y a través del agua
    yo era tu silencio.
    El agua tenue se hundía
    por tu hermoso cuerpo
    mientras la luna se filtraba
    con todos sus misterios.
    Los visillos de la ventana
    jugaban con el viento,
    mientras la bañera te rodeaba
    con sus brazos de hierro.
    El agua, otra vez el agua
    en su dulce chapoteo
    subía por tu piel
    para entrar en tus secretos.
    Yo era el vendaval
    que soplaba en tus velas
    y era el maremoto
    que sacudía tu bañera.
    Pero al final fue el tiempo
    más firme que mi fuerza
    y me volví playa y me volví puerto
    para ser agua de tu misma bañera.

    UNA MUJER ME ESPERA
    Una mujer me espera
    cada mañana al alba
    con su pelo suelto
    como la palabra
    y sus ojos negros
    como lunas claras.
    Una mujer me espera
    hecha abecedario
    con su sonrisa inmensa
    y su trágico llanto.
    Voy como las esferas
    silencioso y girando
    dormido en tus dos pechos
    de limones y dardos.
    Te beso entre tu vida,
    siempre en tránsito,
    y me muero contigo
    en cada orgasmo.

  • 4 poemas de Gabriel Celaya : “Itinerario Poético”

    4 poemas de Gabriel Celaya : “Itinerario Poético”

    Así comienza su libro “Itinerario Poético”:

    Nací en Hernani (Guipuzcoa) el 18 de marzo de 1911, pero cuando aún tenía pocos días me trasladaron a San Sebastián, donde habitualmente vivían mis padres. Y en San Sebastián transcurrió toda mi infancia.

    Mi padre se llamaba Luis Múgica Laceta. Aunque de origen humilde – mi abuelo Múgica era carpintero- mi padre logró crear una empresa industrial que hoy día tiene cierta importancia.

    Mi madre se llamaba Ignacia Celaya Cendoya. Los Celaya-Cendoya dieron siempre en médicos, músicos y aventureros. Y así, aunque procedían de una clase más alta que los Múgica, fueron declinando.

    Mi nombre completo es Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, y con mi apellido civil – Rafael Múgica – firmé mis primeros libros. Después, cuando ya trabajaba en la empresa familiar, el Consejo de Administración me advirtió que eso de que un ingeniero-gerente escribiera versos “podría perjudicar al crédito de la empresa “. Recurrí entonces a mi segundo nombre y mi segundo apellido. Y así nació “Gabriel Celaya”.

    Acaba la introducción de este libro así:

    Pero hoy, si a mí me pidieran que resumiera mi vida, ofrecería este poema:

    Biografía

    No cojas la cuchara con la mano izquierda.

    No pongas los codos en la mesa.

    Dobla bien la servilleta.

    Eso, para empezar.

    .

    Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.

    ¿Dónde está Tanganica? ¿Qué año nació Cervantes?

    Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.

    Eso, para seguir.

    .

    ¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?

    La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.

    Si sigues con esa chica, te cerraremos las puertas.

    Eso, para vivir.

    .

    No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.

    No bebas. No fumes. No tosas. No respires.

    ¡Ay sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.

    Y descansar: Morir.

    Celaya fue uno de los más destacados representantes de la que se denominó «poesía comprometida» o poesía social. Su obra y su figura estuvieron influenciados y fueron fruto de la estrecha colaboración con su esposa, Amparo Gastón.

    Entre 1927 y 1935 vivió en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Federico García Lorca, José Moreno Villa y a otros. Combatió durante la guerra civil española en el bando republicano y estuvo preso en un campo de concentración en Palencia. En 1946 fundó en San Sebastián, con su mujer Amparo Gastón, la colección de poesía «Norte» y desde entonces abandonó su profesión de ingeniería y su cargo en la empresa de su familia.

    La colección de poesía «Norte» pretendía hacer de puente entre la poesía de la generación de 1927, la del exilio y la europea. Aparecen así, bajo ese sello editorial, traducciones de Rainer Maria Rilke, Arthur Rimbaud, Paul Éluard o William Blake.

    En esta breve reseña solo quiero mostrar un poco al poeta que yo descubrí (gracias a un amigo) hace ya muchos años. ¿Quién es el poeta Gabriel Celaya? Lee y descubre.

    Tres poemas incluidos en el libro “Itinerario Poético” Edición del autor –  editorial CATEDRA.

    Quien me habita

                    “Car Je est un autre”  (Rimbaud)         

                    (Porque yo soy otro)

    .

    ¡Qué extraño es verme aquí sentado,

    y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar,

    y oír como una lejana catarata que la vida se derrumba,

    y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar!

    .

    ¡Qué extraño es verme aquí sentado!

    ¡Qué extraño verme como una planta que respira,

    y sentir en el pecho un pájaro encerrado,

    y un denso empuje que se abre paso difícilmente por mis venas!

    .

    ¡Qué extraño es verme aquí sentado,

    y agarrarme una mano con la otra,

    y tocarme, y sonreír y decir en voz alta

    mi propio nombre tal falto de sentido!

    .

    ¡Oh, qué extraño, qué horriblemente extraño!

    La sorpresa hace mudo mi espanto.

    Hay un desconocido que me habita

    y habla como si no fuera yo mismo.

                                                   (1934)

    Andar

    Allí flota la música indecisa:

    los árboles, el viento…

    Aquí mi paso sueña,

    mide el mundo claro y seco.

    .

    Yo respiro acompasado,

    siento que vivir es sólo

    un ritmo necesario:

    ¡Oh ser, oh ser andando!

    .

    Ya no canto, no desmayo;

    al avanzar te conozco

    vida mía pequeñita,

    y soy el que soy andando.

                                   (1940)

    A Amparitxu

                                   Zure begiak ain dira eztiak,

                                   zeren beit-dira eniak zuriak,

                                                   zuriak eniak   (Popular)

                    (Tan dulces son tus ojos, que los míos son tuyos, y los tuyos, míos)

    .

    Ser poeta no es vivir

    a toda sombra, intimista.

    Ser poeta es encontrar

    en otros la propia vida.

    No encerrarse; darse a todo;

    ser sin ser melancolía.

    y ser también mar y viento,

    memoria de las desdichas

    y eso que fui y he olvidado,

    aunque sin duda sabía.

    Cuanto menos pienso en mí,

    más se me ensancha la vida.

    Soy un pájaro en el bosque

    y Amparitxu si me mira.

    He asesinado mi yo,

    ¡porque tanto me dolía!,

    y al hablar como si fuera

    lo que escapa a la medida,

    mis ecos en el vacío

    retumban sabiduría.

    Con todo me identifico

    y respiro por la herida,

    y digo que mis poemas

    son un vivir otras vidas,

    y un recrecerme en lo vasco

    de Amaritxu y su delicia.

    Cuanto más me meto en mí,

    más me duelen las esquinas.

    Cuánto más abro las alas,

    bien de dolor, bien de dicha,

    más descubro unas distancias

    que, voladas, pacifican.

    Cuando leas estos versos

    no pienses en quien los firma,

    sino en mi Euzkadi y en mi Amparo,

    y en un pasado que aún vibra,

    y en cómo tiemblan las ramas,

    cuando las mueve la brisa.

                                                   (1964)

    Nota: Datos sacados del libro “Itinerario Poético” de Gabriel Celaya (de mi biblioteca personal)

    y de la Wikipedia.

  • 3 poemas de Luca Ariano, poeta italiano

    3 poemas de Luca Ariano, poeta italiano

    Luca Ariano (Mortara – PV 1979) vive en Parma. Ha publicado: Bagliori crepuscolari nel buio (Cardano 1999), Bitume d’intorno (Edizioni del Bradipo 2005), Contratto a termine (Farepoesia, 2010, Qudu, 2018 con prefacio de Luca Mozzachiodi), en 2012 para las Edizioni d’If el poema I Resistenti, escrito con Carmine De Falco, que fue el ganador del Premio Russo – Mazzacurati. En 2014 para Prospero Editore publicó el e-book La Renault di Aldo Moro con un prefacio de Guido Mattia Gallerani. En 2015 para Dot.com.Press-Le Voci della Luna publicó Ero altrove, con un prefacio de Salvatore Ritrovato, finalista del Premio Gozzano 2015. En 2016 para Versante Ripido / LaRecherche.it publicó l’e-book de Bitume d’intorno con la introducción de Enea Roversi.

    *

    Ese día llegará

    vendrá

    y ni siquiera te darás cuenta,

    como de costumbre.

    Estarás demasiado concentrado en los libros, en el olor del papel:

    No será un Adviento y olvidarás los nombres

    de las calles,

    esas esquinas donde esperanzado,

    planeaste,

    soñaste.

    ¿Con quién vas a hablar?

    Se desvanecerán como el recuerdo de su voz,

    su sonrisa de dientes grandes

    y sus manos venosas.

    No tendrás a nadie en Navidad

    Sólo una niebla que oculta los balcones decorados

    como nada estaba,

    en las últimas filas antes del final.

    Harás el amor allí otra vez

    esperando el sonido

    de las campanas

    y la memoria se perderá en esa iglesia rural:

    fue uno de los primeros cristianos de la zona,

    sepultado como un mártir

    por la historia.

    *

    Ya no sueles

    Ir a caminar…

    como cuando eras niño

    y después de un debilitante período de gripe,

    anhelabas salir a la calle

    y correr tras una pelota de fútbol.

    Nunca será como estar en tus avenidas,

    tu vecindario, esas villas Deco

    demasiados solemnes:

    ciertamente no son adosados…

    a tu miope mundo de los ochenta.

    Tu madre no estará allí para anunciarte

    que es hora de cenar, ni tu padre cansado del trabajo,

    viviendo otro día entre la vida y la muerte

    pero siempre sonriendo para tu bien.

    Buscas sus pasos en cafés cerrados,

    arcadas silenciosas que presenciaron

    besos de despedida al atardecer.

    Quién sabe cuándo volverás a ver

    su figura surgiendo de detrás de mármoles milenarios,

    ahora que hasta una suave temperatura  

    te asusta como las sirenas lejanas.

    *

    ¿En qué temporada te estás quedando atrás?

    Una nevada tardía desde la ventana de la buhardilla

    con una frente cálida…

    también te aterrorizan de las sirenas.

    Te encuentras casi en el verano:

    tormentas repentinas y animales

    bajando a las llanuras entre plazas y malezas.

    La ciudad, una fila de avenidas

    con los signos «Se alquila», «Se vende»

    y ya no puedes encontrar esos bares y tiendas.

    Haciendo fila en «Compramos Oro», en los bolsillos

    joyas antiguas símbolo de otras estaciones,

    sacramentos para celebrar.

    ¿Adónde fueron esos domingos?

    desaparecieron como las oraciones de un santo

    para detener los flujos de lava,

    pero llega uno nuevo para invocar

    los milagros bajo las catacumbas.

    Esos dibujos de Egon ardían como la fiebre

    en tu pecho… modelos olvidados,

    para ser esbozados en un retrato

    borracho en algún café antes de la guerra,

    en el ocaso de otro imperio secular.

    Traducción del italiano al inglés Emanuela Rizzo y Max Mazzoli

    Traducción al español: Mariela Cordero

  • 3 poemas de Borce Panov, poeta macedonio

    3 poemas de Borce Panov, poeta macedonio

    Borce Panov nació el 27 de septiembre de 1961 en Radovish, República de Macedonia del Norte. Se graduó en la Universidad «Sts. Cirilo y Metodio» de Skopje en macedonio y lenguas eslavas del sur (1986). Es miembro de la «Asociación de Escritores de Macedonia» desde 1998. Ha publicado:  «The Cyclone Eye» (1995), «Stop, Charlie» (2002), «The Tact» (2006), «The Riddle of Glass» (2008), «The Basilica of Writing» (2010), «Mystical Supper» (2012), «Vdah (The Breathe of Life)» (2014), «The Human Silences» (2016), «Uhania» (2017), «Shell» (2018); y varios ensayos y obras de teatro: «Homo Sapiens» (2004), «Split from the Nose Down» (2006), entre otros. Su poesía ha sido publicada en varias antologías, revistas literarias y periódicos internacionales y sus obras se han traducido al inglés, ucraniano, esloveno, serbio, croata, búlgaro, francés, catalán, mongol, albanés, rumano, polaco, chino y danés. Panov trabaja como Consejero de Cultura y Educación en la municipalidad de Radovish, y también es Coordinador de las Artes del «Festival Internacional de Poesía de Karamanov», que se celebra anualmente en Radovish.

    La ventana de Babel

    Por encima de una pequeña y olvidada habitación, en el confín de la Tierra,

    el cielo es como la Torre de Babel

    ciudades – colocadas una encima de la otra y unidas en anillos inalcanzables

    que se elevan sin cesar. En lo más alto de la cima

    se habla un lenguaje único. En esa pequeña habitación, oh Dios mío,

    me convencí a mí mismo de que eres ese lenguaje

    que posee las palabras con las que a veces soñamos,

    y nos despertamos. Me pregunto,

    ¿Cuándo empezó a crecer la arcilla en mi boca

    y el musgo en mi lengua? ¿Cuándo el pasado y el futuro dejarán de herirme

    como la articulación que se frota a sí misma sin el cartílago de la presencia?

    Y me preguntaba, ¿Podrías, oh Dios mío,

    soñar en mis palabras?

    ¿Podría despertarme en los tuyos al menos una vez?

    De repente, un pájaro chocó contra el cristal.

    El cielo también está aquí, me animé y abrí la ventana…

    La hormiga y Sísifo

    La hormiga rodaba la gota de agua por la colina

    y yo, como Sísifo,

    iba hacia abajo

    sin saber si encontraría

    la misma roca otra vez

    con la que había conquistado la cima

    La hormiga no estaba pensando en absoluto

    si la gota

    sería lo bastante fuerte

    para ser parte de lo absurdo.

    Hidrógeno

    El hidrógeno es el elemento más ligero de la naturaleza.

    Cuando se quema se crea agua.

    Nosotros también nacemos de ese fuego.

    El hidrógeno es el elemento más ligero de la naturaleza.

    Dios ha creado el incendio primordial, también.

    Él encendió el fuego primigenio en medio de las palabras.

    El hidrógeno es el elemento más ligero de la naturaleza.

    Hemos creado el hidrógeno más pesado:

    Protium y Tritium. Hemos fabricado

    la bomba de hidrógeno con ellos.

    El hidrógeno es el elemento más ligero de la naturaleza.

    Cuando se quema se crea agua.

    Nosotros también nacemos de ese fuego.

    Oh, Dios mío, haznos arder con tu fuego,

    en lugar de nuestro fuego.

    Traducción del macedonio al inglés: Daniela Andonovska-Trajkovska.

    Traducción del inglés al español: Mariela Cordero