Categoría: Reseñas

  • Transfigurar es un país que amas, Mariela Cordero. (Ed. Dos Islas)

    Transfigurar es un país que amas, Mariela Cordero. (Ed. Dos Islas)

    Herida, belleza, derrumbe, resurgimiento, pureza, agua, fuego y/o luz. Si tuviera que definir en unas pocas palabras el poemario de Mariela, estas serían, sin duda, las elegidas. El poemario navega de la oscuridad a la luz, del frío al fuego, del derrumbe al resurgimiento.

    Después de leído, me quedo con la sensación que a veces, se debe aceptar el dolor y la herida, y debemos ser conscientes, además, que son necesarios para curar y ser cicatriz; para poder llegar a ese lugar luminoso, tan nuestro y tan puro (a nosotros mismos). Esta idea hace que, tras la lectura, me quede un sabor esperanzador.

    Se puede llegar incluso a amar la herida; la lanza vuela hasta partirnos en dos amados tajos. Sin posibilidad de huida, sin posibilidad de piedad. Aceptar la herida, transfigurarla, y acabar amando los restos. Como vemos en el poema Primera Pureza, por ejemplo, nos damos cuenta que el dolor, en cierto modo, nos puede llevar a renacer. Vaciarse, despojarse de todo lo anterior, y regresar de nuevo con la piel limpia, con absoluta pureza.

    Como si de un diálogo interior se tratara, con un lenguaje nítido y conciso, la autora nos muestra que la vida son cambios constantes; que la vida pesa, nos hace arrastrar los pasos, pero el tiempo tiene el poder de renovar y restaurar las cosas; hacer que muten.

    […]

    pese a los días que se repiten como ecos

    todo va mudando impasible

    el tiempo nos intercambia

    nos vuelve agua

    nos vuelve sed.

    -A veces soy agua, a veces soy sed

    Es un poemario altamente humano; las emociones más primarias y esenciales se dan cita en los versos, el amor, la vida, la pesadez, el dolor, la fuerza… para mostrarnos que, de algún modo, están conectados en un ciclo que se repite. Y entre ciclo y ciclo, persiste la búsqueda de la palabra definitiva, la palabra certera que precipita las mutaciones. La que nos lleva a poder amar/amarnos, para sentirnos en paz.

    La importancia del fuego y la luz se puede ver muy remarcada en el poema Reconquista. Las penas se llenan de luz y de sol, y esplenden tan puras que casi vuelven a ser las mismas henchidas dichas antiguas. Es como si la luz fuera el nexo para retornar a la vida. Y en este sentido, su importancia es básica; como dice Odalys Interián en el prólogo del pomario, la luz, como símbolo transfigurable por excelencia, aparece como lo único que posee el poeta en su indefensión.

    Mariela Cordero

    Es un poemario que se centra en las esencias básicas, las más puras. La naturaleza, el agua, la humedad de la tierra, me trae una vez más a la mente la esencia primitiva, la comunión de la persona con la tierra, el contacto con la pureza. Así, en el poemario encontramos alta presencia de fuentes, accidentes hídricos, el llegar a la humedad de la tierra, a la esencia. Y renacer hasta volver al fuego, a la vida.

    Nuestra única pulsión será hurgar en las faldas de la tierra

    y la besaremos hasta la coyuntura de la humedad.

    Esta estación florecerá como preludio del fuego.

    -Un sueño para el verano.

    Ligado a esto, me parece muy significativo el poema Cárcel. Aparece una vez más la mano en la sombra, que ya nos aparece en otro poema desprovista de clemencia. La misma mano que intenta insistente arrebatarnos justamente aquello que no puede, lo que más nos pertenece: nuestra resistencia, nuestro amor, nuestro fuego. El fuego deviene la esencia, la vida. Así lo vemos en Todas las miradas:

    Todos los cuerpos se vacían

    cenizas que giran con el viento.

    Sólo un cuerpo arde

    sin extinguirse.

    Igualmente significativo aparece el poema Nacimiento. Cuando una logra cambiar, superar el miedo, ser puro y esencial, es cuando una vuelve a nacer.

    Podríamos decir que Mariela nos revela que lo esencial es aquello que no te pueden arrebatar. Que el ciclo es duro, es herida, es dolor, pero poseemos esa fuerza inequívoca que es capaz de asumir ese dolor, acariciar esa herida, y hacer de la cicatriz, liberación y resurgimiento.

    Es un poemario intenso, maduro y transparente que invita a la reflexión. Muestra, en cierto modo, que la esencia más básica, el amor, la luz, la naturaleza, son parte de un ciclo cambiante, y que en cierto modo, podemos manejar en nuestro interior, para renacer siempre.

    Mariela Cordero, nacida en Venezuela, es abogada, poeta, traductora y artista visual. Ha recibido diversas distinciones en certámenes literarios. Su poesía ha aparecido publicada en diferentes revistas literarias y antologías. Es autora del poemario El cuerpo de la duda, Ediciones PublicArte, 2013, y en breve publicará otro poemario de la mano de la editorial de Poémame Poesía.

  • Domino Dancing de Martín Vázquez Grillé (Ed. Liliputienses)

    Domino Dancing de Martín Vázquez Grillé (Ed. Liliputienses)

    Martín Vázquez Grillé (Buenos Aires,1976) es docente y traductor. Ha publicado Pequeños Botes Cruzando lo Negro del Río (Viajero Insomne Editora) y Este año que se desvanece (Llantén). Ha traducido a Matthew Dickman, Mark Strand y Charles Simic, entre otros. Sus poemas y traducciones han aparecido en diversas antologías.

    En Domino Dancing, se funden la poesía y la música pop de los 80 y 90 para hacer un homenaje poético a figuras imprescindibles de la música de aquel momento. Poemas que son un tributo a la memoria de David Gahan, Neil Tennant, Ian Curtis, David Sylvian, Elizabeth Fraser, Bernard Summer, Gwen Stefany, Tracey Thorn y Boy George.

    DAVID GAHAN

     Encajábamos perfecto en una canción pop 

    los dos, fumando en la cama deshecha

     hablando de la dicha de encontrarse al fin.

    Pero las canciones pop no suelen durar 

    a lo sumo en 4 minutos

    te quitan la respiración

    -después de un clímax en donde el mundo

     parece haberse arreglado

    la noche ya no es fría

    ni está plagada de horrores-

    y se desintegran en el aire, dejándote

    a veces una sola frase, un tono sencillo 

    algo que va a repetirse

    a través de los años

    en tu corazón.

    Una originalidad poética que puedes comprar aquí.

  • (Fotografías) de Diego L. García (Ed. Liliputienses 2020)

    (Fotografías) de Diego L. García (Ed. Liliputienses 2020)

    Diego L. García (Berazategui, Buenos Aires, 1983) es Profesor en Letras por la UNLP. Escribe crítica y poesía. Entre sus libros figuran Fin del enigma (Ediber, Argentina, 2011), Esa trampa de ver (Añosluz, Argentina, 2016), Una voz hervida (Jámpster ebooks, Chile, 2017), Una cuestión de diseño (Barnacle, Argentina, 2018), (Fotografías) (Zindo & Gafuri, Argentina, 2018) y Las calles nevadas (Barnacle, Argentina, 2020). Forma parte de la antología de poesía latinoamericana País imaginario: escrituras y transtextos 1980-1992 (Ay del Seis, Madrid, 2018). Colabora en diversas revistas literarias con reseñas, traducciones y artículos críticos.

    (Fotografías) es el cuarto libro del poeta Diego L. García. En él, el poeta reflexiona sobre el encuentro entre imagen y lectura. Es curioso ver cómo un mismo mensaje puede codificarse de diferentes formas dependiendo del lugar en el que te encuentres.

    Fotografía de un café
    leamos los (puntos suspensivos)
    como lo que completa la fotografía de un café
    y sus circunstancias. en el agua
    ondularon palabras y más.
    no habría forma más perfecta de seguir
    ese curso que nadie ha limpiado
    ni limpiará. la cercanía es impensada
    para aquello que acontece sin memoria
    de un trayecto. de todos modos
    basta con el relámpago de saberse en un lugar seguro.
    un refugio que el cuerpo reconoce
    más allá de toda referencialidad.
    las ventanillas del día hicieron un salto imposible.
    el punto de descenso nos podría causar gracia
    dentro de unos años. ahora no es otra cosa:
    la luz sobre el café contornea
    universos cerrados para el mundo

    (Fotografía #6) Una taza dentro de una película
    ya estamos del otro lado de las primeras imágenes.
    lo que se esperaba no era sino un plano enfocado
    con la delicadeza de un arte
    más o menos conocido. nada de esto.
    hace unos días vi una película en la cual la chica
    dejaba al descubierto ciertos espacios
    fuera del juego trillado de actuar
    según una educación sentimental glamorosa. ella
    anteponía a todo discurso
    algo que no consentía lo esperable. y entonces
    todo era corrido hacia un estado demasiado valioso:
    encontrarse en esos pormenores
    en los que nada hay que cumplir más que lo natural
    de pasar por lo humano sin exponerlo
    al óxido que dejan las ficciones
    cada vez que sacamos un crédito en ellas.
    ya estamos lejos. la taza nada especial y sus personajes
    no nos deben explicaciones.
    posiblemente el tiempo les dé la razón

    En definitiva, (Fotografías) de Diego L. García es un poemario que te lo puedes tomar como un álbum de fotos donde la poética te permite ver aquello que no está en el visor. Una reflexión sobre la realidad desde el vacío, como una foto en la que el valor le viene dado por lo que no aparece.

    Lo puedes encontrar aquí.

  • Piedra grande sin labrar, Verónica Yattah (Ed. Liliputienses, 2020)

    Piedra grande sin labrar, Verónica Yattah (Ed. Liliputienses, 2020)

     Verónica Yattah nació en 1987 en Buenos Aires, donde reside actualmente. Ha publicado Ella salta la espuma de las olas (2009), Allá es mañana (2013) Los perros también se van (2014) y Piedra grande sin labrar (primera edición en 2018 por Zindo & Gafuri). Es licenciada y profesora en Letras (UBA). Es tallerista desde hace años en la Universidad Nacional de las Artes y en distintos espacios. Realiza entrevistas y escribe reseñas especializadas en poesía contemporánea argentina. Poemas suyos integran antologías en Centro América. Hizo varias colaboraciones para muestras de fotografía y artes plásticas. En 2020 participó en charlas y lecturas de Ecuador y Brasil.

    Piedra grande sin labrar es un poemario en el que la palabra es un ritual: pienso en la piedra donde imprimieron las manos de las antiguas pinturas rupestres, no para ganarle al tiempo sino para entrar en él. Para eso, su estilo es suave, preciso y sugerente: Los poemas se parecen más a una puerta entornada y quiero seguir mirando eso que apenas muestran.

    Cada poema de Verónica Yattah es como una piedra que se encuentra a sí misma y confirma lo que los lectores ya sabemos, que estamos en su propio río.

    Eran cuatro las patas

    y me llevaban no diría trotando

    sino rasando la tierra.

    Y era una tierra más blanda que la cama.

    Y era un cielo más blanco que estas paredes.

    En el sueño no importaba quién era yo

    en el sueño no había esta gravedad que nace

    al comenzar el día.

    Abro los ojos y giro a un lado

    apoyo el hombro

    con la mano sostengo el peso del cuerpo

    porque dicen es mejor

    no levantarse de golpe.

    El flujo del día comienza y aquí voy

    tratando de recordar que de noche

    fui un corcel en la espesura.

    ¡Vamos a conocerla mejor! Escúchala, mírala y… compra el libro aquí. Gracias.

  • Principia de Elisa Díaz Castelo (Ed. Liliputienses, 2020)

    Principia de Elisa Díaz Castelo (Ed. Liliputienses, 2020)

    Elisa Díaz Castelo (Ciudad de México, 1986) ha ganado el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020 por El reino de lo no lineal, el Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal 2017 por Principia y el Premio Bellas Artes de Traducción Literaria 2019 por Cielo nocturno con heridas de fuego, de Ocean Vuong. Ha estudiado una maestría en Creative Writing en la Universidad de Nueva York y ha sido becaria del FONCA (Jóvenes Creadores), de la Fundación Para las Letras Mexicanas y de la Fulbright.

    Principia es un poemario dividido en los apartados “Sobre el sistema del mundo” y “Sobre el movimiento de los cuerpos”. Elisa Díaz Castelo utiliza los lenguajes de la biología y de la física para construir un poemario íntimo y sensual, puesto que apela a lo sensitivo en el cuerpo y en la memoria. La terminología científica es la adecuada y se mezcla perfectamente con el lenguaje poético. Términos y referencias de diversas disciplinas, como la astrofísica, la biolo­gía y la medicina, se unen y abrazan en sus poemas.

    Ahora, tocada
    por el diámetro del cañón
    imagino mi cuerpo encendido
    como una alberca en la noche.
    Sólo entonces, con la luz adentro,
    toma forma el agua, se sostiene a sí misma,
    es algo más que vidrio disuelto.
    Quizá solamente visto,
    desgranado en vericuetos y órganos, el cuerpo
    existe plenamente…

    Radiografías

    Exquisito poemario que encuentra lo sublime en la oscuridad. Poemas oscuros, cósmicos y deliciosos. que fluyen, aunque a ratos se entrecortan.

    El universo es una alberca vacía,
    forma en descanso, cuatro esquinas
    falsamente azules que no contienen
    nada. En resumen,
    un despropósito, eso,
    y un querer estar ahí,
    pero en otro sitio, adentro,
    pero bajo otras reglas…

    Alberca vacía

    Vamos a finalizar con el poema “Acta de defunción”. En él, un documento burocrático se transforma en una exploración interior entre el yo poético y la muerte, en este caso la de su abuela:

    Marcamos
    tu muerte con su momento dado referimos los datos
    de fallecida y fallecimiento hora y minuto
    como se escriben las coordenadas
    de una tierra fantástica una isla
    a la deriva

    Elisa Díaz Castelo nos susurra al oído que ‘cada minuto ha sucedido sin sucederse’, como la lectura de este poemario que se lee sin haber sido leído. ‘El espacio es tiempo que no pasó en ningún sitio’ y este es un libro que está sin ocupar, llena sin desbordare interroga sin cuestionar.

    Principia es un viaje arriesgado en el que el lector se estrella contra las palabras y se encuentra frente a una verdad revelada que de pronto se transforma en otra cosa y te lleva a cuestionarlo todo. Un poemario que se aprovecha de la belleza de los conceptos científicos para enmarcarlos en versos que abrazan ciencia y poesía, como ya hicieran en una foto para la historia, Einstein y Chaplin.


    En la búsqueda de la forma
    se me distrajo el cuerpo. Es eso,
    nada más, asimetría.
    La errata vertebral,
    el calibraje óseo,
    la rotación espinada. Es el hueso
    mal conjugado.
    Es una forma de decir
    que a los doce años
    ya se ha cansado el cuerpo.
    Es la puntería errada de mis huesos,
    la desviada flecha.
    No es lo que debiera, mi esqueleto
    quiso escapar un poco
    de sí mismo. Se le dice escoliosis
    a esa migración de vértebras,
    a estos goznes mal nacidos,
    hueso ambiguo.
    A esa espina
    dorsal
    bien enterrada.
    A los doce años se me desdijo el cuerpo.
    Porque árbol que crece torcido, nunca. Porque mis huesos desconocen
    el alivio
    de la línea,
    su perfección geométrica.


    Me creció adentro una curva,
    onda,
    giro
    de retorcido nombre: escoliosis.
    Como si a la mitad del crecimiento
    dijera de pronto el cuerpo mejor no,
    olvídalo, quiero crecer para abajo,
    hacia la tierra. Como si en mi esqueleto
    me dudara la vida, asimétrica,
    desfasada de anclas o caderas,
    mascarón desviado, recalante.


    Mi columna esboza una pregunta blanca
    que no sé responder. Y en esta parábola de hueso. De esta pendiente equivocada. De lo que creció
    chueco, de lado, para adentro.
    Se me desfasan
    el alma
    y los rincones. Mi cuerpo:
    perfectamente alineado desde entonces
    con el deseo de morir y de seguir viviendo.
    Si las vértebras, si la osamenta quiere, se desvive,
    rota por no dejar el suelo. Si se quiere volver
    o se retorna, retoño de la tierra rancia,
    deseo aberrante de dejar de nacer
    pronto, de pronto, con la malnacida duda
    esbozada bajo la piel, reptante.
    Paralelamente.
    No es eso,
    no es
    eso
    no
    eso no,
    no es ahí, donde ahí acaba,
    donde empieza el dolor empieza el cuerpo.
    Si se duele, si tiembla, al acostarse
    un dolor con sordina, un daltónico dolor vago.
    Si el agua tibia y la natación, si la faja
    como hueso externo, cuerpo volteado.
    Si los factores de riesgo y el desuso,
    si el deslave de huesos. Es minúsculo
    el grado de equivocación, cuyo ángulo.
    A los doce años se me desdijo el cuerpo,
    lo que era tronco quiso ser raíz.
    Es eso, el cuarto menguante,
    la palabra espina, la otra que se curva
    al fondo: escoliosis. Es el cuerpo
    que me ha dicho que no.

    Escoliosis

    No lo dudes, puedes comprarlo aquí.

  • Jagger, de Carol G. Jagger (Ed. Multiverso)

    Jagger, de Carol G. Jagger (Ed. Multiverso)

    He leído y releído varias veces el poemario de Carol, y con cada lectura he tenido la misma sensación: entrar en un universo de drogas, música y algún que otro delirio, en el que me cuesta situarme; el mundo parece ser el propio mundo de la escritora, y no hay nada más allá, porque todo fuera es podredumbre y oscuridad.

    El libro, según se nos indica en la contraportada, versa sobre un período de la vida de una mujer con sus adicciones y pensamientos propios. Unos meses en su vida con sus amores, sus ideas, sus enfermedades y sus peculiaridades, comunes. En cierto modo, eso puede ser cierto: quién no ha coqueteado con las drogas alguna vez, quién no ha sentido que no encaja en este mundo. Y quizás por eso, se busca el falso paraíso de las pastillas, la cocaína, las drogas en general, para vivir en otro mundo alejado de la realidad.

    tapada con una toalla

    escuchando a Mason

    solo la cocaína me ayuda

    estoy tan mal

    he dormido tanto

    la cabeza me va a estallar

    no sé cómo he aguantado tanto

    El libro, en cierto modo, recuerda el estilo de Bukowski o Houellebecq, como artistas a la hora de retratar el dolor o el sufrimiento de los más desesperados, de los perdedores, de los marginados, hablando abiertamente de y desde sus adicciones, rozando la provocación, con un lenguaje directo y a veces quizás hasta soez, rompiendo ciertos moldes de la poesía. Así, Carol intenta llegar a ese punto provocativo, sin caer en adornos de «belleza»; con crudeza y sin eufemismos, desnuda un interior maltratado y narcotizado, que hace sentir casi en la piel el desengaño por el mundo, la maldad y la fealdad de las personas y de la humanidad en general.

    Carol G. Jagger

    No sé de este miedo a la locura

    si los veis cerca

    si os asomáis un poco

    veréis tremenda locura vestida de traje de ideas y de paganismo

    todo falso

    todo mierda

    todo personas contra personas

    lobos que no saben aullar

    Fragmento poema 20

    Más allá de ciertas palabras que pueden llegar a desconcertar, hay un trasfondo triste en todo el poemario. Un trasfondo de soledad extrema, de desesperación y de no saber hallar la salida adecuada. Así, todo ese vestido de drogas, música y festivales no parece más que una cortina de humo para esconder la verdadera vulnerabilidad de la autora, si inmensa tristeza y desesperanza. Como el que busca en la una raya de cocaína, la sonrisa que no es capaz de dar por sí misma.

    El desengaño me parece el denominador común en todos los poemas, un desengaño que se convierte en una herida perenne que nunca encuentra su cura. De ahí que la música y las adicciones se transformen en una tirita, un parche, para tapar ese dolor. Pero no nos engañemos: el dolor seguirá ahí cuando la noche termine, cuando el concierto se acabe. Es tal el descontento y la frustración, que ni en el amor puede ya creer.

    A mí con las palabras me basta

    con las frases de aquellos que no quieren decir

    pero lo dicen

    y bajo el siguiente escalón

    y es más jodido

    Llegará el punto que te enamores

    y te mueras

    Ciertamente, detrás de estos poemas que de entrada pueden parecer fríos, duros, soeces o vulgares, hay sentimiento, y eso es valorable. Se ve tras los versos un pequeño corazón quebrado que cree necesitar ayuda química para poder resistir la vida. Sólo con el uso de drogas y música parece estar bien, pero se sigue sintiendo el sufrimiento, si cabe aún más intenso, a pesar de recurrir a ayudas externas para poder seguir dando latidos.

    En esa espiral de conciertos, enfermedades y adicción, hay algunos poemas que dejan entrever cierta sensatez, abatimiento y fragilidad.

    en mi pelo cano no veo madurez

    sólo años

    no veo aliento ya de ninguna clase

    me deprimo cada vez con menos fuerza

    y nunca lloro

    yo soy el cartón que hace la casa

    soy aquel momento que tu salud se quebró

    y no le puedes pedir a alguien como yo

    que se cuide

    es incapaz

    en eso sé

    que estoy enferma

    Basándome en mis lecturas del poemario, me quedaría con la idea que hay madera para hacer un buen libro de poesía; pero a este poemario le falta cierto recorrido. Y es que a pesar de algunos poemas que parecen aportar más bien poco, hay otros que destacan por su profundidad, por su sentimiento puro; e incluso me atrevería a decir que es en esos poemas donde encontramos a la verdadera Carol, sin artificios, sin substancias que adulteran su visión de sus propios sentimientos.

    Él ha sido la frontera entre tu [sic] y yo

    y rezaré por todo el mundo

    menos por ti

    se acabó

    y no es porque tu pelo ya este [sic] trenzado de blanco

    y tos ojos discutan con el papel

    es porque ya no te quiero

    y tuvieron que pasar cientos y cientas

    miles de días a solas

    y el hundimiento

    porque lo siento

    En definitiva, el que se adentre en Jagger encontrará una serie de poemas envueltos en una neblina de drogas, descontrol, delirios y música que quizás pueden dejar un poco fríos, despertar cierto rechazo por el lenguaje tan crudo y directo que se usa, puede que porque no estamos del todo acostumbrados. Si bien algunos versos pueden llegar a emocionar, el sabor general que me queda en los labios después de leerlo y profundizar en él, es el de una soledad extrema, un desengaño cruel, y ganas de sobrevivir, pero sin saber muy bien cómo, cosa que puede llevar a la resignación, a aceptar las cosas como son y tomar el camino fácil de la evasión artificial para no ser consciente de los males reales del mundo y de la humanidad.

    Hay que tener ganas de superar la indiferencia inicial que el poemario puede despertar, para llegar a ver que, escondidas entre esas líneas a priori carentes de sentido y que poco tienen que aportar, algo más que poemas depresivos e intoxicados; emociones que también puede doler y eso, en un poemario al que parece faltarle cierta madurez y camino, es de agradecer.

    Jagguer se publicó en el año 2017, en versión Kindle. Multiversos se ha hecho cargo se la edición del poemario en papel, este mismo año 2020. Carol G. Jagger (Valencia, 1982) ha publicado recientemente su segundo poemario Catarsis.

  • Las 48 recomendaciones de Poémame durante el año 2020

    Las 48 recomendaciones de Poémame durante el año 2020

    A continuación tenéis la relación de poemarios que hemos reseñado a lo largo del año.

    La clasificación es alfabética por nombre del autor o autora de la reseña.

    • Albert Planelles

    Catalán

    1. ‘Un segon fora del dubte’ de Marta Pérez i Sierra (Editorial Gregal, 2016)
    • Carlos Asensio

    2. Manual para no invadir el cuerpo gestante

    • Hawa Morales

    3. Elegías de Duino o la terrible belleza del Ángel (Rainer Maria Rilke)

    • Hortensia Márquez

    4. Mercedes Halfon – Lámparas ideales (Ed.Liliputienses)

    • José Luis Regojo

    5. ‘¿Tienes quien te cuide la mula?’ de Thaís Espaillat (Ed. Liliputienses, 2020)

    6. ‘Botánica’ de Ashle Ozuljevic (Ed. Liliputienses, 2020)

    7. ‘Cosas comunes’ de Zel Cabrera (Ed. Liliputienses, 2020)

    8. ‘Curso práctico de invisibilidad (Casi poesía 2000-2020)’ de José María Cumbreño (Ed. Liliputienses, 2020)

    9. ‘Dafen: dientes falsos’ de Pierre Herrera (Ed.Liliputienses, 2020)

    10. ‘El vaquero sin agua en la cantimplora’ de Rafael Espinosa (Ed. Liliputienses, 2018)

    11. ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    12. ‘La escuela, el castillo’ de Tamara Domenech (Ed. Liliputienses, 2020)

    13. ‘Música para monstruos’ de Rafael García Godos Salazar (Ed. Liliputienses, 2020)

    14. ‘Norcorea’ de Kevin Castro (Ed. Liliputienses, 2018)

    15. ‘Ouija’ de Raciel Quirino (Ed. Liliputienses, 2020)

    16. ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    17. ‘Poemas idiotas’ de Ismael Velázquez Juárez (Ed. Liliputienses, 2020)

    18. «Escardillo» de Salo Mochon (Ed. Liliputienses)

    19. «La llama de la poesía quemarse» de Francisco Garamona (Ed. Liliputienses)

    20. «La muerte de la televisión no será televisada» de Emersson Pérez (Ed. Liliputienses, 2020)

    21. «Novedades: ayer» de Elena Román (Ed. Liliputienses 2020)

    22. «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    23. Colección Proscrita de poesía

    24. Disentimientos de la nación, Javier Raya ( Ed. Liliputienses, 2020)

    25. EL CANTO Y LA HERIDA. Aproximación a la poesía popular de la mujer iraquí (Abdul Hadi Sadoun, Ed. Verbum)

    26. Informe de logros (poemas 2000-2019), Guillermo Rebollo-Gil (Ed. Liliputienses 2020)

    27. Juan Romero Vinueza: ‘39 poemas de mierda para mi primera esposa’. Ediciones Liliputienses. 2020

    28. Sin más amigos que las montañas, de Behrouz Boochani (Rayo Verde ed.)

    Catalán

    29. Camí de Cavalls, de Noemí Morral (Voliana Edicions, 2019) 

    30. ‘La fortalesa del gram’ de l’Albert Planelles (Témenos edicions)

    31. ‘Gàngsters, ploma i vaudeville’ de Marta Pérez i Sierra (Ed.Gregal 2018)

    Inglés

    32. ‘Puntos para una rosa de los vientos’ (ed. bilingüe) de Evan S. Connell (Godall Ed. 2020)

    • María Prieto

    Gallego

    33. “Mar de chuvia seca” María José Viz Blanco (Editorial Neopatria. 2020)

    • Mercedes Gascón

    34. Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    • Rafa Aranda

    35. «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    • Rebeca Tejedor

    36. PATRICK.M. 2019 BORIA EDICIONES

    • Unai Amundo

    37. Luz. Ahora y siempre, de Lucía González Gómez

    • Ze Pequeño

    38. Los versos de Rraffa: Poesía en sueños, sueños en poemas

    39. Reverso, de Neus Gili Massagué (Ed. Olé Libros)

    40. La Mala Sangre, Poe Afónico. (Letras Cascabeleras, 2018).

    41. Huir, de Xavi Rossell (Ed. Lastura)

    42. La luz y la tinta, de Angi Expósito (Ediciones Vitruvio)

    43. Pánico a las esferas invisibles, David Jiménez

    44. Sombra con dos cuerpos, de Rafa mellado (Ed. Multiverso, 2020)

    45. El Camino de Angi, Abel Santos (Poémame Editorial, 2020)

    Catalán

    46. Bacs de vidre, de Carles Alòs (Ed. Germania, 2012)

    47. Brodats de seda, de Júlia Badal (Comte d’Aure)

    48. Cinc Poemes de la Felícia Fuster

  • EL CANTO Y LA HERIDA. Aproximación a la poesía popular de la mujer iraquí (Abdul Hadi Sadoun, Ed. Verbum)

    EL CANTO Y LA HERIDA. Aproximación a la poesía popular de la mujer iraquí (Abdul Hadi Sadoun, Ed. Verbum)

    El canto de la mujer iraquí es un género poético que pertenece a la canción folklórica, de autor anónimo, y siempre ligado a la mujer iraquí. Es un canto melodramático, emocionante, está más cerca de un canto triste y melancólico. Los temas que destacan son los cantos de amor y el sufrimiento por el abandono y la dura vida social.

    La poesía popular es un hecho real e influyente en la sociedad iraquí, igual o más que las letras clásicas, dependiendo de la situación y del nivel cultural de la sociedad. Es la mejor portavoz de la gente y la lengua de expresión a todos los niveles. La poesía de la mujer es una parte importante en este campo, y su estudio es clave para entender muchos aspectos de la vida de la sociedad iraquí tanto de ayer como de hoy.

    Una larga tradición, ya con más de siglo y medio, nos hace identificar cultura popular con eso que los sabios llaman folklore, lo que supone que sus documentos y monumentos se transmitan por vía oral. Son de autores anónimos e implícitamente iletrados, que actúan cuando la inspiración los habita, por mera imitación de formas precedentes que, a lo sumo, varían con ligeras variantes; formas breves, se entiende, pues les falta la técnica, el hábito e incluso las ideas para desarrollar una obra larga y de gran aliento sostenido.

    Por ese motivo, el estudio en El canto y la herida del canto popular de la mujer en todo Irak es una necesidad, ya que a pesar de su importancia, no encontramos estudios pormenorizados sobre este género poético que es el sello de la identidad de la mujer iraquí por excelencia. Son escasos los ensayos tanto en el mundo árabe como en Occidente que se han acercado a la poesía popular iraquí en general y a la de la mujer iraquí en particular. Prácticamente, apenas encontramos estudios en árabe o lenguas occidentales, por lo tanto se puede considerar que este libro es pionero en su campo. 

    También hay que recordar que toda poesía popular es un canto colectivo, en el sentido de que su texto, aunque se remite a un individuo, siempre está expuesto a sufrir cambios, rectificaciones y añadidos. Muchas de estas canciones populares son más bien melodramas, y en algunas resuena la dureza y la amargura de la vida, incluso sus miserias. Y sobre todo es profundamente emotiva, si bien tal característica se evidencia desde la simplicidad, libre de complejidades, con un estilo igualmente sencillo.

    La poesía de la mujer iraquí anónima y no anónima jugó en la poesía popular iraquí un papel muy conmovedor y los ejemplos estudiados durante el largo análisis de este trabajo, acercan al lector más y más a la sociedad donde crecieron y dibujan escenas completas de emociones y testimonios vitales de la sociedad iraquí y su gente. En este aspecto nos encontramos con una tradición arraigada en la tradición popular iraquí. Muchos cantos escogidos y analizados en este ensayo lo demuestran.

    Abdul Hadi Sadoun se ha centrado en el poema breve popularmente conocido con el Darmi. Las muestras estudiadas y escogidas, traducidas y analizadas para este trabajo son de máxima importancia. En primer lugar, por su novedoso alcance en el canto popular y en segundo lugar, por ser el punto de reflexión para entender a la mujer árabe, sus hábitos y sus formas de expresión en una sociedad estricta y un mundo versátil. Este ensayo, propone construir un primer paso, en el ámbito del arabismo español, hacia unos estudios en el tema de la literatura popular y la mujer árabe actual.

    * Abdul Hadi Sadoun: El canto y la herida; aproximación a la poesía popular de la mujer iraquí

    Editorial Verbum, 134 p., 2020.

    10 cantos de la mujer iraquí (escogidos del libro 116-117p.)

    En contra de mi voluntad

    me trajo el alma a verte,

    tú dale más y más golpes

    ojalá se convenza de olvidarte.

    Como una escalera es tu vida,

    un peldaño siempre más alto que otro

    ¿Quien esté bajo el sol,

    tendrá tiempo de estar en la sombra?

    No creas que la muerte

    es solo pisar fuerte,

    ¿Viste alguna vez a alguien muriendo

    antes de que llegase su hora?

    ¿Qué más quieres de mí,

    oh cuervo que graznas?

    Nos dejaste solamente el recuerdo

    ya que no podemos ver al amado.

    ¿Qué más quieres de mí

    oh cuervo que graznas?

    Ya que el funerario y el burro

    se llevaron a mi amado.

    Ojalá te quedases ciego, ay ojo mío

    para que parases de parpadear,

    deja que pase la tarde,

    luego llora cuanto quieras.

    Está defraudado con ellos

    mi desesperado corazón,

    acércame la tinta negra

    para que tiña mi ropa.

    Dime, ¿cómo estás? ¿Y nuestra casa?

    ¿Cómo están sus gentes?

    Tristes todos, ¡oh amado!

    Porque dejaste de visitarlos.

    Me preguntaron quién es aquel.

    Es mi amado, les dije,

    qué señal lleva para distinguirle;

    mis riñones y mi corazón tiemblan al verle.

    Abdul Hadi Sadoun, (Bagdad – Irak, 1968). Escritor e hispanista. Doctor en filosofía y letras por la universidad Autónoma de Madrid. Es autor de una larga lista de libros, tanto en árabe como en castellano, entre sus últimas publicaciones en castellano destacan: Siempre Todavía (Zaragoza, 2010) Campos del extraño (Granada, 2011), Memorias de un perro iraquí (Barcelona, 2016) y Todos escriben sobre el amor menos tú (Madrid, 2018). Es traductor de más de 30 libros del español al árabe de destacados autores hispanos, entre ellos; Machado, Lorca, Borges, Alberti, Bécquer, Vila-Matas y Javier Marías. Es editor de las siguientes antologías de poesía iraquí en lengua español: La Maldición de Gilgamesh, Antología de poesía iraquí contemporánea (Tempestad, Barcelona, 2004). A las orillas del Tigris, Antología de poesía iraquí contemporánea (Caracas, 2005). Otros mesopotámicos raros, Antología de poesía iraquí contemporánea (Córdoba, 2009) y No son versos lo que escribo: Breve antología del canto popular de la mujer iraquí, (Zaragoza, 2018). Su trabajo poético ha sido reconocido de diversas maneras: II Beca Antonio Machado (Fundación Antonio Machado, Soria, España, 2009), Huésped distinguido de ciudad de Salamanca (2016), y IX Distinción Poetas de otros mundos (Fondo Poético Internacional, 2016).

  • El Camino de Angi, Abel Santos (Poémame Editorial, 2020)

    El Camino de Angi, Abel Santos (Poémame Editorial, 2020)

    El Camino de Angi, el nuevo libro de Abel Santos, publicado por Poémame Editorial, nos abre la puerta a un registro distinto; si bien Abel es conocido por ser el creador del llamado «Realismo Bastardo», en este poemario nos muestra ese lado del corazón más personal, su lado más romántico y emocional; pues El Camino de Angi recoge en sus 51 poemas, una de las historias de amor más poéticas y preciosas:

    […]

    Te digo: -Mira el mar, amor,

    es casi tan hermoso como tus ojos, casi,

    porque lleva poco tiempo en esto,

    y está empezando a reflejarse en el infinito.

    Con la mirada me respondes:

    -Si abres así tu corazón

    es posible que la luz dure para siempre.

    -Hasta el miedo es hermoso desde que estamos juntos

    Con ese estilo tan característico de la poesía de Abel, tan cotidiano, siempre con las palabras justas, tan cercano, se abre antes nuestros ojos la historia de amor del poeta con Angi, su compañera, su amiga, su musa. A través de los poemas se van sucediendo episodios de su vida y, como si fueran puntos, los vamos uniendo página a página, de manera que el dibujo final es un camino recorrido de la mano. Y cerramos el libro sin que quede ningún punto suelto.

    El libro está tejido con momentos de esa relación. Instantes sencillos y cotidianos que devienen en poemas ordenados cronológicamente; 51 poemas que nos cuentan esa bonita historia a través de la percepción propia del poeta, la de su emoción y su amor.

    A Angi y a mí nos gusta

    ver películas de dibujos,

    la casa iluminada por la Navidad,

    sentirnos emperadores

    ante un plato de sopa caliente y una tortilla,

    o porque me emocioné

    cuando ella me escribió una carta

    el día que celebramos nuestro amor.

    -Nada tan tierno como la auténtica feurza.

    El Camino de Angi

    Siempre he pensado que la poesía de Abel, si es algo, es sincera y, a su vez, sencilla. Dos adjetivos que en parte lo definen también a él como persona. Y aquí la transparencia es, una vez más, absoluta, de manera que el lector siente esa sinceridad, ve que el poeta abre la puertas de su casa, de su intimidad, para mostrar al mundo que, de puertas para adentro, se puede ser inmensamente feliz si es el amor el que nos acompaña.

    La vida del poeta, su trabajo, su día a día, sus rutinas… todo aquí gira alrededor del amor y la devoción del poeta por su compañera, también por cierto, prologuista del libro.

    Así, el poemario se convierte en una especie de diario en verso en el que, a través de los poemas, vivimos la primera visita a los padres de ella, el primer malentendido de la pareja y la primera reconciliación, el primer piso juntos, la convivencia, el matrimonio… e incluso algún episodio difícil que hace todavía más fuerte la unión de ambos:

    Desde esa mañana

    somos dos poetas que van a quemar

    la esperanza, todas las opciones,

    hasta el último aliento.

    -Este sueño que somos

    No alejándose del todo de su línea poética habitual, Abel da cuenta en los poemas de cómo Angi también ha sido parte, y una parte básica, de su salvación:

    Si no fuera por ti

    que me salvas literalmente la vida

    manteniéndome sobrio,

    quizás pensaría que le vendí mi alma

    al nombre abstracto equivocado.

    […]

    Y la historia, mi vieja historia,

    ya sólo es una mancha en el asiento

    del tren del futuro.

    -Yo de ti mi sangre para que mi sangre sobreviva

    Abel Santos

    Igualmente, pasajes que nos abren la puerta a pequeños momentos de ternura que, siendo tremendamente sencillos, se convierten en momentos cómplices, eses momentos que nos hacen pensar que son dos personas en su propio mundo, que su amor es tan fuerte, que no importa lo que ocurra fuera, porque puede con todo:

    […]

    preparo unos bocadillos y algo de fruta

    y lo cargo todo en mi vulgar mochila de diario

    y espero a mi futura mujer

    a que salga de trabajar en la librería

    y comemos, sencillamente, tirados en la hierba,

    bajo la promesa del verano.

    -Te dirán que no te vayas los juglares

    Un detalle que me ha gustado mucho del libro, y creo que dice mucho sobre los sentimientos del poeta, es el círculo que configura con sus poemas, que acaba cerrado; una pregunta al principio del libro que el propio poemario nos contesta al final, demostrando que el amor está ahí, que empezó dudoso, pero que se ha ido haciendo más y más fuerte, disipando cualquier asomo de duda: es a ti a quien quiero, a ti.

    En uno de los primeros poemas del libro, Lo que hace el amor, donde es cierto modo se nos presentan a los ‘personajes’, nos cuenta lo siguiente:

    la dulce poeta que dudaba si su piel

    era mi libro favorito,

    y veía inalcanzable

    el momento que yo saborearía

    el perfume curativo de sus dedos.

    Yo

    el pobre poeta que sólo llevaba enicma

    la palabra esperanza, la palabra

    que no encontraba

    cuando creyó caer

    en el raro vacío de tu desamor.

    Al final del libro se nos confirma que cuando el amor llega, no hay manera de evitarlo, y cala tan hondo, que se convierte en todas las respuestas y da sentido a todo. El poema El principio de todo nos lo dice. Y no sólo eso, este último poema cierra un episodio de sus vidas y, a su vez, se convierte en el principio de todo, en el inicio de un nuevo camino juntos:

    Porque desde que aprendí

    en esta espiral sin más fuerza que la del crecimiento

    a leer y a escribir y a amar de verdad las palabras

    la soledad ya nunca puede ser

    el vacío

    o

    la nada.

    Sobre todo ahora, que tu piel

    se confirma para siempre como mi libro favorito

    al despertar el día de nuestro aniversario,

    cuando te acercas a mí y yo sé que sonríes,

    mientras levanto la mirada,

    dejo de revisar mis papeles,

    y nerviosa y feliz y dulce, por fin, me dices:

    -Amor.

    Estoy

    embarazada.

    Quiero terminar este pequeño artículo con unos versos que, para mí, son la conclusión del poemario; lo que Angi ha significado, y significa, para Abel, lo que su camino juntos ha sido y es para su corazón y para su vida.

    Si esto fuera un camino peligroso -te digo-

    tendría peligro, y me iría a beber

    (pese a que nunca me ha gustado el fútbol),

    pero esto es El Camino de Angi,

    y aquí los sueños se cumplen, estoy en París,

    contigo, soy feliz en el mundo,

    todo puede ser.

    -París es una fiesta

    El Camino de Angi es un libro perfecto para darse cuenta que el amor de verdad existe, que no hace falta mucho más que unos ojos enfrente que te miren, te amen y te comprendan, para que la vida se convierta en un viaje a París sin fecha de regreso.

  • Colección Proscrita de poesía

    Colección Proscrita de poesía

    La editorial Liliputienses no deja de sorprendernos con su ingenio e inventiva. Hoy os presentamos dos títulos de su colección Proscrita: Wintu de Lorena Huitrón y 300 versos para la construcción de un protocyborg orgánico de Horacio Warpola.

    Horacio Warpola (México,1982) vive en Querétaro desde hace más de veinte años. Realizó el diplomado en Creación Literaria en la Escuela de Escritores de Querétaro, SOGEM; al terminar, viajó a Madrid, donde vivió cuatro años para estudiar un máster en Creación Literaria. Ganó el VII Concurso de cuento de Villaviciosa, en España. En 2011 publicó el libro de poesía Lago Corea. Ha colaborado en revistas de España y México, así como en múltiples webs de cultura y literatura, y ha coordinado un par de talleres de creación literaria. Es cofundador del proyecto Ciudad Q / Inventario Territorial y creador del colectivo «Laboratorio Muriciélago».

    300 versos para la construcción de un protocyborg orgánico es, literalmente, una serie de 300 versos sobre el verso que repiensan las diversas versiones con las que conversa la poesía.

    Este verso es intuitivo y sabe que hoy no te sientes bien

    1. Este verso es el primero de una serie de versos que con una marcada atemporalidad irá cobrando sentido como unidad independiente.

    2. Este verso no tiene nada que ver con la tradición y la autoridad, es una ilustración simbólica del universo.

    3. Este verso es la unidad manifestada en la dualidad, y así sucesivamente.

    4. Este verso es la verdadera doctrina mágica, un absoluto misterio.

    5. Este verso es como una asamblea de rabinos eruditos que calcularan todo tipo de combinaciones de letras y números.

    6. Este verso es una idea individual independiente, una cosa en sí misma, una substancia espiritual, moral e intelectual.

    7. Este verso tuvo un alto grado francmasón.

    8. Este verso se divide en dogma y ritual.

    9. Este verso centra su interés en las religio-nes antiguas y en sus tradiciones iniciáticas y taumatúrgicas.

    10. Este verso da continuas muestras de que conoce las atribuciones correctas y es evi-dente que intentó utilizarlas.

     11. Este verso es el guardián de una tradición de verdad.

    12. Este verso debe emplear sus poderes mágicos para contactar con los creadores del cosmos (este es, casualmente, un modo de proceder completamente normal y tradicional).

    Lorena Huitrón (Xalapa, Veracruz, 1982) es una poeta, traductora y editora mexicana. Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas. Ha sido beneficiaria del Programa de Estímulos a la Creación Artística en el Estado de Veracruz en las categorías de poesía (2009-2010) y novela (2013-2014). En 2008, obtuvo el tercer lugar del V Premio al Estudiante Universitario en la categoría Jorge Cuesta de poesía y en ese mismo año ganó el primer lugar del Premio de Poesía del Colegio Mayor Isabel de España, en Madrid. En 2015, obtuvo el Premio Nacional de Poesía Experimental Raúl Renán. Ha participado en revistas impresas y electrónicas como Letras LibresLatin American Literature TodayCírculo de PoesíaLa OtraTranstierros y Otro Páramo, entre otras. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés y al italiano.

    Wintu es un libro que piensa, una historia que explora a la mujer y la diversidad del lenguaje, en los diferentes roles sociales.

    Efémeride doméstica uno: la soledad de la casa es ropa sucia que sobresale del cesto.


    (deer don’t want to die for me)

    Madre, en el wintu no hay plural,
    ni singular.
    El mundo existe aparte de los hombres.
    No la afirma, la deja intacta a los sentidos.
    Mueles tu realidad,
    como la cal con el agua, la estrujas,
    te preguntas
    “por qué a mí”.
    Te afligen los no toques,
    no hagas,
    no grites,
    no patees,
    no destruyas, no,
    no toques,
    no hice caso.
    Al wintu no le inquieta
    lo deshecho,
    las palabras mal formadas.
    Es la naturaleza quien decide el curso de las cosas.
    Nada es suyo.
    Si un cazador pierde la suerte, no dice
    “soy incapaz de matar venados”, dice
    “el venado no quiere, no muere
    para mí”.
    Como tú, como ese cazador
    al que le falta suerte,
    miro al animal que escapa ileso del disparo.
    ¿Y si sólo nos prestamos ese rifle,
    esa lanza
    esperando la destreza y la suerte,
    si la frustración es el animal
    que ha decidido morir?