Tamara Domenech nació en La Plata, Provincia de Buenos Aires, en 1976. Vive y trabaja en la Ciudad de Buenos Aires. Es Licenciada en Comunicación Social (UNLP), Diplomada en Gestión Cultural (UNSAM), Profesora del Nivel Superior (UTN), escritora, editora y artista visual. Entre otros libros, ha publicado Una burbuja en el pico de una botella (Eloísa Cartonera, 2020), En tu día (Nebliplateada, 2019), Posibilidad (Editorial Maravilla, 2019), Ilusión (Biblioteca Popular Ambulante, 2016), Recolección (Zindo & Gafuri, 2015), Poemas en el jardín (Zorra Poesía, 2010), Las elegidas y Ropero (Ediciones Belleza y Felicidad, 2009), Familiares (Zorra Poesía, 2009) y ¡Yapa! Antología de pesadillas con finales felices (Capitán Minerva, 2008). Actualmente se desempeña como docente universitaria y dirige Ediciones Presente.
La escuela, el castillo es un poemario escrito durante el año 2015 a partir de conversaciones que Tamara Domenech tuvo con otras madres desde la puerta del colegio donde van sus hijos. Visiones de un grupo de madres con experiencias duras, dolorosas, amorosas y con los pies en la tierra. Una charla compartida de confesiones de mujeres que crían, trabajan, tienen ilusiones y parejas que no las acompañan. Charlas, poemas que muestran la fuerza de una comunidad.
En estos más de 200 poemas, Tamara Domenech consigue que las voces de otras madres se mezclen con la suya y cuestionen sus respectivas realidades desde diversas ópticas sin juicio moral alguno. Es un retrato objetivo, sin aditivos, que muestra la fuerza de las mujeres.
Un libro de mujeres escrito por una mujer y que deberían leer muchos hombres para plantearse la relación que tienen con sus parejas.
…Un hombre no es un comprobante…
se parece más a una estampita
yo no quiero pedirle
que me quiera
que me explique
yo lo quiero sin quererlo más
yo no lo quiero más queriéndolo.
Tengo un hijo.
lo voy a tener que ver toda la vida con otra.
Si yo hice todo bien
si él me dejó
no quiero pagar con mi vida su error.
Un libro que una vez lo hayas leído tú, mujer, deberías dejárselo a un hombre y después comentarlo entre los dos. Inténtalo, lo encontrarás aquí.
MATERNAL Martes 14 de julio de 2015
La tristeza se me va cuando veo el cuchillo.
Corto la torta para mi hijo y reparto.
Cortar es repartir y me toca un pedazo.
No como nunca.
Podría vivir sin comer.
Pero hoy me sirvo una porción y la disfruto sentada.
Con este cuchillo de filo plateado y mango azul defiendo.
Mi paz.
Mi paladar.
La paz de mi paladar.
El paladar de mi paz.
No me lastima.
Me protege.
De mí.
Voy a probar moverme con un cuchillo invisible en la mente.
En mi corazón.
En el bolsillo de la campera.
No voy a dejarme sin comida.
Una torta.
Son doce porciones de amor.
Mi hijo me regala la oportunidad de quererme.
FÉRTIL
Martes 8 de septiembre de 2015
De los treinta años que tengo llevo veinte de fertilidad.
Un total de doscientos cuarenta óvulos.
Menos tres hijos.
Vi doscientas treinta y siete veces una parte de mi cuerpo irse por un inodoro
o estancada en un algodón en un tacho de basura.
A mí me llegó tarde.
A los dieciocho recién cumplidos.
No tuve susto ni nada.
Mis amigas me lo habían anticipado desde la primaria.
Mi mamá no.
Ella nunca me dijo que un hijo era la unión de lo que yo veía caer
y una célula que el varón tenía o se sacaba.
A mí eso me sigue llamando la atención.
Los colores.
Rojo y blanco.
Cuando estoy con mis hijos los veo en rosa por definición fisiológica.
Cuando una se halla ante este libro, no sabe muy bien qué se encontrará; poemas, relatos, cuentos. Y efectivamente, en este libro hay relatos, hay poemas… e historias. La idea que queda por encima de todo el libro, es que es un libro hecho de historias donde encontramos personajes más bien miserables, fracasados, algún triunfador asoma la cabeza, pero con un trasfondo translúcido y sospechoso.
De hecho, lo primero que encontramos al abrir el libro es una cita de Moby Dick, de Hermann Melville: “Y si bien en muchos de sus aspectos este mundo visible parece hecho en el amor, las esferas invisibles fueron creadas en el terror.” Esta frase ya nos deja cierta inquietud y, a su vez, cierta tristeza. Así, nos adentramos en el libro con las emociones despiertas y los sentimientos atentos.
Lo primero que llama la atención de este libro, una vez terminada su lectura, es la cantidad de referencias al mundo del cine y de la música. No en vano David es guionista de la Escuela de Cine Gonzalo Mejía, en Colombia, y un gran melómano. Personas como Leonard Cohen, Nick Drake, Bob Dylan, Nacho Vegas, Nick Cave, Davi Bowie, Nacho García, Joaquín Sabina, Jeanette, Christina Rosenvinge, Amy Winehouse, Jackson C. Frank y su Marlene o Gene Kelly, Jack Kevorkian, Jean Pierre Jeunet, películas como El Llanero Solitario, o El planeta de los Simios… todos se encuentran en algún momento del libro, ya sea a a través de sus canciones, sus discos, imágenes, frases… De hecho, muchos de estos personajes se dan cita en el relato Un Sueño. Donde muchos de ellos aparecen, desde el mismo Dios con un grupo de Jazz, hasta Sinatra o Cohen con su Lorca y su Suzanne.
Aparte de estas referencias directas, encontramos guiños sutiles a autores y músicos: encontramos un claro recuerdo de los poemas de Raymond Carver en el poema titulado Miedo:
Miedo al consumismo.
Miedo a la revolución.
Miedo al odio disfrazado de empoderamiento.
Miedo a perder los sentidos.
La vista:
Cuando se contempla una injusticia.
El oído:
Negándose a oír una petición de ayuda ante un abuso.
La voz:
Si se deja morir en el silencio la verdad.
Miedo a perder el miedo.
David Jiménez
Este podría ser quizás uno de los relatos más críticos de todo el libro, con una profundidad arrolladora que invita al lector a reflexionar casi de manera inconsciente; un poema de esos que quedan clavados por dentro, y van mordiendo poquito a poquito el corazón y la conciencia. Si perdemos el miedo, perdemos la consciencia, la realidad. Dejamos de ser sensibles a lo que nos aterra para pasar a ser indiferentes y, por ende, no darnos cuenta de lo que se debe cambiar.
A lo largo de todo el libro, encontramos una mezcolanza de emociones intensas, desde el amor y la ternura,
Y te quiero con una magnitud tan profunda
como la del abismo del que me ayudaste a salir.
-Fragmento de Marcela
hasta el asco más profundo:
Pienso en todo lo que escuché o vi durante el día y me invade un asco parecido al del hombre que limpiaba el vómito.
Un alivio que el sueño venció al asco.»
-Fragmento de Criaturas despreciables.
Algo que llama la atención es que me ha parecido intuir un trasfondo crítico con la humanidad, con la manera de vivir. En el relato Sala X, por ejemplo, al autor nos viene a mostrar que los humanos, muy a menudo, no ponemos interés en las cosas que no nos afectan a nuestra vida o a nuestra persona de manera directa. Aunque sangre, no nos afecta. Simplemente lo tiramos, o miramos hacia otro lado, y seguimos con nuestra vida como si nada hubiera pasado.
En general, son poemas y relatos que ponen de manifiesto la sordidez humana, la parte más oscura de las personas. Suelen aparecer personajes fracasados, con vidas duras y arrastradas, que intentan seguir con su vida casi sin ser conscientes del todo de la miseria que llevan consigo.
Me llama mucho la atención en este sentido, el relato Anestésico. De entrada nos presenta una descripción magnífica de un parque, el Parque Berrio, con las personas que configuran el paisaje del parque y, entre ellos, un vagabundo que ha resultado herido. El hombre parece desangrarse en el centro de un grupo de curiosos, y lo que hace es sacar un bote de pegamento del bolsillo, esnifar, y ponerse a reír. Cuando uno pierde consciencia de lo que hay alrededor, es cuando sonríe; cuando se aleja de la realidad, es cuando sonríe.
Esta visión, podríamos decir pesimista, de falta de esperanza, se extiende por muchos de los relatos y personajes que configuran el libro. En sentido amplio, desde la completa humanidad, hasta un sentido más concreto, su propia ciudad, Medellín, que casi nos sirve de escenario para los relatos del libro.
De hecho, cobran mucha importancia las personas en toda la obra: las personas y sus vidas son la columna vertebral del libro, a partir de las que se nos muestran diferentes situaciones y emociones. En este sentido, es bastante fácil empatizar con ellos, y eso hace que el libro llegue a conmovernos realmente en varios fragmentos.
Cada relato, cada poema, es una pequeña ventana desde donde podemos ver quizás la parte más oscura, más sórdida, más triste, de las personas y del mundo.
El egoísmo se nos aparece en Gafas de sol, la decepción en 25, la demagogia toma forma en el poema Puedes decir, la fragilidad humana se asoma en el relato Espejo. El asumir que muchas veces no nos damos cuenta de las cosas que realmente podrían hacernos felices, esa felicidad pequeña que a veces buscamos y no sabemos ver, aunque la tengamos delante, es una pequeña lección que aprendemos en el relato Una chica lleva un pastel.
Pero no todo se queda ahí. En el libro, David encuentra la manera de mostrarnos que todavía hay amor, que todavía hay ternura, y que realmente, somos criaturas frágiles que necesitamos amar y ser amados, comprender y ser comprendidos y, por supuesto, no desfallecer en la lucha por la supervivencia, como podría ser el caso de Criaturas Apreciadas, poema que nos muestra la importancia cabal de superar los miedos, la incomprensión, el abandono, y ser capaz de reponerse y seguir luchando, con los recursos que nuestra propia persona nos proporciona.
Poemas de una ternura infinita como es el caso del poema Kira:
Kira descansa sobre mis muslos
y respira de manera casi imperceptible,
con el cabello negro disperso
como una copa de oscuridad volcada sobre el cielo.
Yo la contemplo desde mi palco.
Le susurro un te quiero
casi tan bajo como su respiración.
O la declaración de amor en el poema que ya hemos mencionado con anterioridad, Marcela.
El alma del autor se deja ver en varios de sus poemas y relatos. Hay fragmentos en los que su interior asoma de una manera clara, perlas de una intimidad e intensidad emocional que no dejan indiferente al lector. En este sentido, quiero destacar uno de los, poemas, El Desencanto, que podría ser de los más íntimos, de los más dolidos y desgarrados, donde el autor muestra su caída frente a los recuerdos, al son de las canciones de Nacho García. Y es que, como buen melómano que David es, no puede evitar que mostrar que las canciones a menudo sean puertas hacia uno mismo.
En definitiva, se trata de un libro tremendamente variopinto por lo que respecta a los personajes que protagonizan la mayoría de sus relatos, pero a su vez, hay una unión entre todos los textos, un hilo conductor que nos lleva desde el pesimismo por el mundo, por la humanidad y por su propia ciudad, Medellín, hasta un pequeño asomo de esperanza como sería Renacer; un texto donde una mujer con un pasado no muy afortunado, ha logrado ser feliz. La lección es importantísima: el pasado no tiene que marcar el presente y mucho menos el futuro. Estamos todavía a tiempo de hacer un pequeño cambio. Quizás es que realmente existe un pequeño rayo de luz que pueda colarse entre las grietas de la vida.
Un conjunto de relatos y poemas, editado por Fredy Chaverra y Raúl García (2018, con una segunda edición de 2019)). Escrito en un lenguaje coloquial y cercano, nos lleva a sentir, a abrir los ojos, a darnos cuenta, a despertar, a creer, a pesar del áurea de pesimismo que en cierto modo rodea sus textos. Un libro recomendable para, a través de la desesperación, darnos cuenta que quizás no hay que desesperar todavía…
David Jiménez (Medellín, 1993) es guionista de la Escuela de Cine Gonzalo Mejía, de Colombia. A su vez, es comunicador en Macondito, una organización para ayudar a los niños campesino hijos de excombatientes. Pánico a las esferas invisibles es su primer libro, pero me consta que ya está trabajando en un segundo que bien pronto verá la luz.
Ashle Ozuljevic, poeta, ensayista y narradora chilena. Estudió Literatura en Santiago de Chile y Yoga en Buenos Aires (Argentina). En la actualidad, trasplanta hiedras cerca de Barcelona (España). Ha publicado en narrativa Vidas robadas (2011) y la novela experimental Anteojos de sal (2013); en ensayo El silencio final: Representación y gesto en Diario de muerte, (2015); y en poesía Tres (2016) y Botánica (2020). Este año se publicarán Cartografía (narrativa) y una reedición ampliada de Tres con ilustraciones de la autora.
Botánica fue concebido durante el verano en un jardín asolado por la sequía de La Serena, comenzó a escribirse en invierno de ese año en Porvenir, capital chilena de Tierra del Fuego, y fue desarrollado en una ciudad a las afueras de Barcelona, lugar donde la existencia de un balcón en el que quepan algunos maceteros es motivo de agradecimiento.
Botánica es un libro curioso, bellamente editado, y acompañado de ilustraciones botánicas. El poemario se divide en dos partes, la primera, Taxonomía, en la que cada poema está dedicado a una planta. La segunda, Cuidados de un jardín, comienza con una cita de B. Brecht.
Un libro que hay que leer, en el que sus largos poemas de verso libre van al ritmo del viento que mueve las plantas, van y vienen. Poemas que van fluyendo a medida que los vamos leyendo. Plantas como excusa para mostrar emociones.Termina el poemario con una confesión autobiográfica de su “primera relación con una planta”, para afirmar a continuación que nos está mintiendo y seguir con los recuerdos, y de nuevo “miento”, retrotrayéndose en el recuerdo, y el de sus padres, su abuela.
Finaliza con una afirmación contundente:
Entonces
comencé
a comer
plantas.
¿Te intriga?, puedes comprarlo aquí y empezar a regarlo con tu lectura.
Lathyrus odoratus
En las paredes de esta casa
cuelgan venenos tan hermosos
coloridos y perfumados
como las peores ponzoñas
el amor
y todos sus jugos
neurolatirismo o seducción
odoratismo o calentura
agonías lentas de neurotoxinas
por la boca muere el pez
del lathyrus, latirismo
del amor, enamoramiento
de la vaina
un incrustarse:
la entrada perfecta
es con fricción
no saben mis clarines
que
no se toca nada de lo que se toca
los colores son impresiones producidas por la luz
toda percepción es una mentira
penetrar
no es una penetración.
Dice Mati que Nancy dice
que entrar es tocar por dentro:
y es tan profundo el toque de la semilla
del lathyrus en tu garganta
que lo sigues sintiendo
mientras agonizas.
El agua que no se mueve
se congela
en Tierra del Fuego
se llena de sales
quienes pueden escucharla
terminan por comprenderlo
y se van
la lenga
tiene todas las ramas mortificadas
también le obedecen
algunas
y no saben cómo salir del calambre
que no hallan dónde empieza
pudo
papá
caminar por la estepa patagónica
reconociendo hierbitas empecinadas
que su madre no usaba para sanar los dolores
pudo su sangre
crecer en la hostilidad
caminar por la llanura
recordar el lugar exacto del cerco de madera que el tiempo ha despintado
Pierre Herrera (Morelia, Mexico,1988). Artista textual. Ha publicado El Aleph para máquinas (2019), Pero quién es el soñador. Sueños (2028), Objetos no identificados (2017), Dafen: Dientes falsos (2017 y 2020 en España), Loop, una novela post cursi (2016) y El otro Ocaranza (2014). Es editor de Broken English.
Dafen es una villa de china al sur de Hong Kong dedicada a la réplica y copias de obras pictóricas. “El 70 por ciento de los óleos que se venden en el mundo anualmente son de Dafen”, señala Herrera. A raíz de esta idea, el autor escribe un libro que trata del concepto de copia y autoría.
Se podría decir que Dafen: dientes falsos es un ensayo versificado que nos hace reflexionar sobre las cuestiones de autenticidad y copia en el arte (y por consecuencia, en nuestras vidas como consumidores o público). Para el mundo occidental, la idea de autenticidad y originalidad como valor se han convertido en una obsesión. Herrera nos pone ante nosotros el espejo de Dafen, donde viven de crear reproducciones fieles de las obras más emblemáticas de los grandes maestros de la historia del arte, como Picasso, Da Vinci, Rembrandt o Van Gogh.
Pierre Herrera arma un discurso a partir de apropiaciones, citas y ecos de obras leídas por el mismo con anterioridad. Este ensayo surgió, en palabras del mismo autor, con la intención de hacer algo parecido a la estructura en las novelas del escritor estadounidense David Markson, que consiste en escribir datos y líneas de información.
En el ensayo Herrera relaciona el fenómeno de las réplicas de obras de arte que se venden en casi todas las ciudades del mundo con los seres humanos, particularmente con la dentadura y los dientes postizos.
El texto está centrado para que visualmente parezca una sucesión de poemas, cuando lo que el autor ha buscado son una sucesión de imágenes.
Podéis hacer dos cosas antes de leer este libro, intentar piratearlo y leer una copia del mismo o comprarlo directamente aquí.
El autor más prolífico de la historia es anónimo.
Al lado de centros comerciales, en Shanghái existen Fake Markets, donde se encuentran los mismos productos falsificados, a una pequeña fracción del precio del original. A estos productos se les llama Shanzhai.
En una cultura en la que la reproducción constante se presenta como técnica de conservación y mantenimiento, las imitaciones no se consideran meras copias.
El original es algo imaginario. (Byung-Chul Han)
Fake (Art) is Business.
La falsificación china, presente en todo el mundo, modificó los mercados locales; ahora se compite con los productos chinos.
¿Podría competir Van Gogh con los óleos chinos?
¿Duchamp, Warhol?
En la conocida Villa de Pintura al Óleo de Dafen, hay miles de hombres y mujeres copistas, que pintan los cuadros de otros seis días de la semana.
¿Y el séptimo día?
Se descubrió que Schuffenecker sí había restaurado el Jarrón con quince girasoles que compró Yasuo Goto. Restauró y realizó algunos pequeños retoques.
Los trazos de Schuffenecker se confunden con los de Van Gogh. También los copistas en Dafen luchan por llegar a fin de mes.
En esa cadena de producción, unos aplican colores mientras otros dibujaban formas. Nuestras vidas se reducen a pintar mucho, comer poco y dormir aún menos, comenta Chen Ming, quien trabajó en la fábrica de Huang Jiang y ahora posee su propio estudio. Estudió Bellas Artes y soñaba con alcanzar la fama de algunos genios pintores como Renoir o Toulouse-Lautrec, pero hoy sólo se puede dedicar a imitarlos.
¿El arte lucha por llegar a algún lado?
En Pierre Menard, autor del Quijote, Borges narra cómo el artista francés se propone escribir el Quijote en el siglo XX. Y escribe tres capítulos de la obra de Cervantes. Copiando línea por línea escribe otro libro.
Obra-copia.
No quería componer otro Quijote (lo cual es fácil), sino el Quijote. Inútil agregar que no encaró nunca una transcripción mecánca del original; no se proponía copiarlo. Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran palabra por palabra y línea por línea con las de Miguel de Cervantes, explicó Borges.
Quien reescribe actualiza. El motor del reescritor no es la nostalgia por el pasado, sino la emergencia del presente. Esta cosa sin salida. (Cristina Rivera Garza)
Trazo a trazo los cuadros de Van Gogh, que pinta Zhao Xiaoyong, coinciden con los originales de Van Gogh.
Con pequeñas variaciones. Y por eso coinciden.
En 2010, Victor Vekselberg demandó a la casa de subastas Christie’s por venderle un cuadro falso del pintor ruso Boris Kustódiev. El magnate ruso adquirió La odalisca por tres millones de USD. Otro cuadro idéntico con el nombre Desnuda en interiores, se vendió en 1989 en el mismo lugar. Después de un estudio por parte de expertos certificados, se confirmó: una de las obras era falsa.
Tan próspera industria ha generado quejas de creadores y asociaciones que preservan los derechos de autor. Por lo que el gobierno chino prohibió a las galerías vender copias de artistas vivos y obras de pintores fallecidos hace menos de setenta años. Una norma que por unos dólares más se puede evitar sin tener que esconderse.
La protección del derecho de autor existe para las obras creadas en una norma fija.
La serie Los girasoles de Van Gogh reproduce la misma idea varias veces, sin llegar nunca a fijar lo que se quería representar.
La repetición obsesiva de la misma idea.
El girasol es propio de mí, le escribió Van Gogh a su hermano.
Raciel Quirino es un poeta y escritor mexicano (1985) licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma de México. Ha publicado Western (Feta, 2012) y diversas participaciones en revistas como Tierra Adentro, La palabra y el hombre y Casa del tiempo entre otras. Fue becario en el proyecto del FONCA llamado Programa Jóvenes Creadores en el periodo de 2013-2014 y en el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico en el periodo de 2018-2019. También ha impartido talleres de creación literaria para adolescentes y adultos en distintas entidades mexicanas.
La ouija, o güija según la Real Academia de la Lengua Española, es un método para conseguir que los espíritus del más allá puedan entablar un diálogo deletreado con nosotros. Este libro de ediciones Liliputienses está diseñado como si fuera una sesión de ouija en la que los lectores preguntan a los espíritus. Es una especie de diálogo con ese ayer que aún flota en nuestro interior.
Hay dos secciones, Arte Negra y Arte Blanca que comienzan con una cita de Blanca Varela:
Arte negra: mirar sin ser visto a quien nos mira mirar
Arte blanca: cerrar los ojos y vernos
Cada sección está integrada por composiciones que hacen preguntas a la ouija: ¿Eres realmente quien dices ser? ¿Por qué sigues en este plano de existencia? ¿Te hicieron algún daño? ¿Tuviste oportunidades de ser feliz? ¿Recuerdas el momento de morir? ¿Tienes algún mensaje para mí? ¿Quiénes son mis verdaderos amigos? ¿Estoy con la persona correcta? ¿Cuál es el sentido de mi vida?
Acabamos la lectura y nos quedamos con dos interrogantes: ¿En qué se parecen el proceso de invocar a los espíritus y la escritura de un poema?, ¿en qué se parece la voz de los muertos a la voz del poema? La respuesta no sé si la puedes encontrar en el libro. Depende deti. Lo puedes intentar y comprar aquí.
¿Cómo será el fin del mundo?
Un niño pequeño, un fuerte golpe
con una pala de plástico,
exactamente en el párpado inferior del ojo derecho.
La sangre no se detiene.
¿Tendré suerte en el juego?
Queridos padres de familia:
Copperfield está sujeto por dos pares de cuerdas hechas de múltiples hilos de kevlar que permanecen invisibles contra el fondo del escenario celeste.
En esta ilusión Copperfield vuela en forma acrobática por todo el escenario.
Al final del sorprendente vuelo, la audiencia sospecha que puede estar sujetado por alambres.
JUAN ROMERO VINUEZA (Quito, 1994). Estudió Literatura en la PUCE. Editor de la revista de poesía Cráneo de Pangea (Ecuador). Editor de la sección de Poesía en español del Cigar City Poetry Journal (EE.UU.). Colabora con las revistas POESÍA de la Universidad de Carabobo (Venezuela), Jámpster (Chile), Transtierros (Perú) y Liberoamérica (España). Sus poemas han sido publicados en revistas físicas y digitales en Latinoamérica, Estados Unidos y España. Consta en varias antologías latinoamericanas de poesía. Ha publicado en poesía: Revólver Escorpión (La Caída, 2016) y 39 poemas de mierda para mi primera esposa (Turbina, 2018). Compiló, junto con Abril Altamirano, Despertar de la hydra: antología del nuevo cuento ecuatoriano (La Caída, 2017), obra ganadora del incentivo de los Fondos Concursables 2016-2017, organizados por el Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador. Compiló y tradujo, junto con Kimrey Anna Batts, el libro País Cassava / Casabe Lands (La Caída, 2017).
Juan Romero Vinueza juega con nosotros, pero sin engañarnos. Desde el título ya nos informa de lo que nos vamos a encontrar: 39 poemas de mierda …
Una vez empezamos a leerlos, el autor ya nos advierte de que no nos tomemos en serio su propuesta. Advertencia que es de agradecer para evitar caer en una crisis psicótica intentando poner un ápice de lógica a sus escritos.
En definitiva, el denominador común de sus poemas es jugar y buscar la polémica básicamente con los ilustres popes de la poesía.
un poema traditore
a kimrey anna, gringuita my love
los estudiosos de la lengua creen que la traducción es imposible
de hecho se equivocan todo se puede traducir (es decir, llevar cualquier cosa de un lugar a otro)
pasar o cruzar a la otra orilla dirían los teutones traicionar o desvirtuar dirían los puristas (que también pueden ser teutones, obviously microbviously) trasladar o interpretar dirían los medianamente sensatos¹
en cierto punto la discusión carecerá de sentido porque la misma lengua suele ser el impedimento
pueden mostrarse dos ejemplos derivados de la experiencia:
a) la hache es muda en español pero nuestro silencio puede venir del kichwa b) el hispano es desordenado porque no existe ninguna definición exacta en su lengua diseminada
como si fuera un chiste saber …………………………………………que uno es su idioma ……………………………………………………………………………………pero no el hacedor de sí mismo
¹ se dice medianamente porque nadie es sensato / como habrá comprendido el lector atento que no recurre a los pies de página al considerar que son una burla a su inteligencia y a su vasto conocimiento
un poema kamikaze
un gue rre ro sa be que lo es cuan do su es pa da destruye al verdadero oponente que por lo general es él mismo
un poema infinito
un poema es una reinvención de sí mismo o de otros poemas
ergo: el poeta que no crea su propio diccionario no tiene universo
el niño que quiso ser poeta recapacitó cuando vio que podía romper cráneos sin decir una sola palabra (para eso existen las piedras)
además entendió que la única forma de construir un poema es recogiendo las piedras que han roto los vitrales de las iglesias
uniéndolas todas con amor y esmero (risas por parte del niño) hasta crear una bomba silente
luego, obviamente, habría que arrojarla al vacío o a algo que se le parezca
Si te intriga cómo puede ser el resto de los poemas, no lo dudes, cómpralo aquí.
este es uno de los más de setenta poemas idiotas de ismael velázquez juárez
poemas todos idiotas y carentes de signos de puntuación por lo que puede que el lector o lectora crea que ha leído dos poemas y en realidad es uno que no cabía en una página
ismael velázquez juárez nació en el distrito federal en iztapalapa en 1960 es poeta y artista visual ha colaborado para revistas de méxico chile brasil estados unidos y españa
una vez
que caes
en un frasco
tienes miedo
pero si es
de mermelada
tienes suerte
en un frasco
con miedo
y mermelada
ismael velázquez juárez es un poeta visual que integra las artes plásticas en sus textos Salvo Arte de beber (Cal y Arena, 2010) y Where Do We Go From Here (bongobooks 2014) el resto de sus poemarios están disponibles en el Archivo de Poesía MexaProducto Interno Bruto (Editorial Foc 2012), Lugares y no lugares para caer muerto en Richard Brautigan (Herring Publishers 2014) Bulldozer (Palacio de la fatalidad 2014) Sea un arma (Centro de Cultura Digital, 2014) y Esto no significa nada (Palacio de la fatalidad, 2015)
¿qué haces?
cavo un túnel
¿por qué?
quiero estar enclaustrado
pero un túnel
te llevará a una salida
espero que no
nos encontramos con idioteces fragmentadas escenas cortadas y versos breves que nos mantienen a la espera de cómo acabará cada una de ellas
¿quieres comprar el libro y deshacer el jeroglífico de poemas que allí encontrarás? cómpralo aquí.
Guillermo Rebollo-Gil (San Juan, Puerto Rico,1979) es autor de varios libros de poesía y prosa entre los que destacan Teoría de la conspiración (2005), Sobre la destrucción (2011), Todo lo que no acontece igual (2015), última llamada (2016), Writing Puerto Rico: Our Decolonial Movement (2018) y Volador y Niñoselva/El Feminismo de mi amigo (2020). Ofrece cursos de ciencias sociales, escritura creativa y literatura. Tiene un doctorado en sociología de la Universidad de Florida en Gainesville y un JD de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.
La editorial Liliputienses ha decidido arriesgar una vez más y editar en medio de la pandemia. Este generoso poemario-antología del puertorriqueño Guillermo Rebollo-Gil destila frescura por todas partes. Abarca poemas que van desde el año 2000 hasta los más recientes de 2019.
Es un poeta con voz propia que escribe desde lo urbano y la lucha de clases, a lo doméstico y existencial, e incluso, sobre la propia poesía.
La prologuista, Vanesa Contreras Capó, nos comenta que “en la poesía de Rebollo-Gil encontramos afecto y hastío. Nos muestra su capacidad para enamorarse de la cotidianeidad, mientras condena y señala lo absurdo de la violencia capitalista que vivimos a diario. Su lírica pasa de lo tierno a lo desgarrador, de lo gracioso a lo trágico o de lo íntimo a lo público en un solo verso…”
Los títulos de los poemas son versos, líneas o canciones de la gente que más le gusta leer y escuchar a Rebollo-Gil y podréis ver la relación detallada en su poemario que podéis adquirir en la web de la editorial.
Kenny Omega El año que cumpliste un año se me murieron dos trinitarias, cumplí 40,
leí el Outline trilogy de Rachel Cusk,
una estudiante dijo que la agredí sexualmente, mucha gente
me dejó de saludar, di el todo por el todo por afeitarme todos los días y
salir de la casa,
pasé la mayoría del tiempo contigo en la casa,
pensé mucho en mi papá, volví a hablar con mi hermano,
leí Spring de Ali Smith, tu mamá y yo lloramos mucho
y discutimos mucho
y nos dejamos de hablar mucho,
y dimos el todo por el todo por no soltarnos,
te cantamos feliz cumple, contamos nuestros amigos con una mano,
intenté dar clase,
pensé mucho en los estudiantes que le creyeron a la estudiante que dijo
que yo la agredí,
me afeité un día sí cuatro no,
leí Tercer Mundo de Pedro Cabiya, volví a escribir poesía,
volví a pensar la poesía me cambiará la vida, descubrí
que no importa cuánto cambien mis condiciones de vida escribo más o
menos igual,
se me murieron otras plantas, leí otros libros,
te puse crema, te lavé los dientes, te cambié el pañal,
salimos juntos de la casa a hacer compra,
a dar clase, a buscar café,
quise sobre todas las cosas cambiar el curso de las cosas durante tu
primer año de vida,
le di cinco estrellas a Outline,
cinco a Spring
y cinco a Tercer Mundo,
usé nombres de luchadores como títulos para mis poemas, escogí
un nombre de luchador para mí, y otro -provisional- para ti,
pensé esto no es ser papá pero es lo que supe hacer durante nuestro
primer año juntos,
tomé mucho café, dormí muy poco, olvidé
hacer o decir cosas que hacía o decía de manera automática desde siempre,
volví a hablar solo, pensé la poesía tiene en común con la lucha libre
la mentira, la materia, el mataría,
algo así decía en mis clases, quise mucho no volver a dar clase,
escuché tu llanto cambiar, me dio mucho susto que me pasara como
al protagonista
de otra novela de Cabiya que mata a su bebé por accidente
debajo de unos paquetes de cocaína en el carro,
te agarré primero como un cachorrito,
luego como un bollo de pan,
a veces como un escudo, ahora te agarro como si te salvara del salto mortal,
tuve que recordarme con regularidad que yo no agredí a nadie,
Seno (Editorial Cántico, 2020), el primer poemario de Juan José Ruiz Bellido, es una lectura compleja y enriquecedora, casi pedagógica, pero con una indudable voluntad literaria.
Antes incluso de que su autor supiera que el libro iba a ser publicado, me lo hizo llegar para que le diera mi opinión. Sin ninguna referencia sobre su escritura o sobre el propio libro, lo empecé a leer sin saber qué esperar, a qué podía hacer referencia ese enigmático seno. ¿Hablaría de un lugar, de un pecho, de un elemento matemático?
Leído y releído el libro –antes y después de ser editado–, es de justicia decir que estamos ante una propuesta original y deslumbrante. Un muy digno primer libro. Una bonita sorpresa literaria en este extrañísimo 2020.
Seno es como un largo –y bellísimo– poema a la natividad, a la madre-creadora-de-vida, al padre-acompañante, al parto. Al embarazo –y al no-embarazo–. A la expulsión de una nueva vida al mundo.
El libro arranca con un Anverso –el uso de la numismática como eje vertebrador del libro es muy inteligente–, que es como una apertura inquietante a un camino desconocido. Camino que recorreremos junto a San Juan de Patmos y a alguien que no es Orfeo; quizás una sombra que «mutila la palabra», alguien que solo ha venido «aquí para decir» y que solo es «un sucedáneo de otra carne», y no «medio, satélite, altavoz».
La desolación llega con el poema ‘Ciudad eterna’. Lastiman esos versos áridos, rotos, quejumbrosos:
«ve al llanto le digo a mi cabeza derruida, ve al llanto»
«¿a qué este golpe santo? / ¿con qué motivo, a qué esta separación / que no desvela, el corte sacro y seguir vivo?»
Versos que solo vaticinan lo que está por llegar: la grieta en la pared, la sangre, el cristal roto, el tribunal vacío, el panóptico que todo lo ve. El poema ‘Desde el infierno’, uno de los más hirientes y explícitos, también atraviesa. La imagen de la gaviota y la alusión a la belleza del cuerpo de la víctima se quedan conmigo antes de lanzarme de lleno a la sección central del libro, justamente llamada Seno.
Aquí llega la parte del libro que realmente me cautiva y sorprende. Encuentro fragmentos que me hacen reflexionar y detenerme. Hallo estrofas que me fascinan y me cuentan, poco a poco, muchas cosas que no sabía sobre la vida. Veo belleza y más belleza en los versos que leo y releo:
«¿Es este el cuerpo de un padre o el cuerpo de un hijo?»
«El / mismo / cuerpo / está en dos / cuerpos / es dos cuerpos a la vez».
«Dos cabezas dentro de un mismo cuerpo, como dos llamas encendidas que brotan indistintamente de dos orígenes».
«hay que perder la idea del dolor / perderle el miedo / porque es un dolor con fruto y cuántos dolores hay sin fruto».
Estoy abrumado por la hermosura de un texto tan literario como descriptivo, tan visceral como medido, tan suspendido en el vacío como asentado con toda la fuerza a la tierra. Con un discurso poderoso, casi matriarcal, que apela al origen de la especie humana.
Hago un amago de perderme entre el vocabulario médico y fisiológico, pero está usado con tanto conocimiento, con tanta naturalidad, que todo me parece verdadero. Honesto. Bien utilizado.
Sin ser padre, me conmueve ese amor por la paternidad y por el cuerpo gestante: esa forma de participar como progenitor, pero sin excederse; de exponer con franqueza todos lo relacionado con la maternidad, pero sin colocarse en el centro; de acercar al lector al cuerpo-huésped, pero sin invadirlo:
«En junio nacerá y la madre prepara su cuerpo para la llegada de un hijo».
«el parto es un trabajo / para la madre».
«(no pienso darle a tu madre ningún consejo en torno a su dolor)»
«(no pienso hablar de carne que no es mía ni de trabajo que no ejerza)».
El Reverso, simétrico cierre del libro, nos trae a San Juan, a Orfeo y a El Bosco de vuelta. «Todo cuerpo es isla que limita con el agua de otros cuerpos». El final, casi inconexo gramaticalmente, fluido, alucinado, nos arrastra de forma imparable hasta que, inesperadamente, uno se da cuenta de que ha llegado al final.
Mención especial para el muy esclarecedor prólogo de Juan F. Rivero, que aporta varias claves muy interesantes para guiar la lectura, y para las preciosas fotos de Enrique Fuenteblanca que completan –y tangibilizan– el concepto general del libro.
Evan S. Connell (Kansas City, 1924 – San Francisco, 2013). Nació en el seno de una familia acomodada. Estudió en el Darmouth College, donde empezó a escribir relatos, y posteriormente en las universidades de Kansas, Stanford, Columbia y San Francisco. En 1943 se alistó en la Armada y combatió como piloto en la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, viajó por Europa y residió un año y medio en París, donde colaboró con The Paris Review, en la que también publicaban Philip Roth y Samuel Beckett, entre otros. En 1955, volvió a los Estados Unidos y se estableció en San Francisco, lejos de la dominante sociedad literaria neoyorquina. Trabajó en varios oficios —empleado de un astillero; entrevistador en las oficinas de empleo de San Francisco; profesor— y publicó su primer libro, La lección de anatomía, en 1957. En 1959, dio a conocer su primera y, probablemente, mejor novela, Mrs. Bridge, a la que seguiría, una década después, Mr. Bridge, ambas llevadas al cine. Como poeta, publicó dos libros: Notas de una botella encontrada en la playa de Carmel, en 1962, y Puntos para una rosa de los vientos, en 1973. En 1985 publicó Custer. La masacre del 7º de caballería, que le dio la fama que lo había rehuido hasta aquel momento. En sus últimos años, se dedicó sobre todo al ensayo, con estudios sobre las cruzadas, la cultura azteca o Goya, al que dedicó una biografía en 2004. Recibió varios premios y distinciones, y fue candidato al Man Booker International Prize por el conjunto de su obra y dos veces al National Book Award, tanto en la categoría de novela como en la de poesía.
Tal y como destaca Eduardo Moga en el prólogo,
Esta obra constituye, desde su título, un viaje por la historia y el conocimiento humanos; sobre todo, por la estupidez y la crueldad del hombre. Pero este viaje —señalado a lo largo del libro por diferentes coordenadas geográficas— no es lineal, sino circular; ni individual, sino plural, más aún, multitudinario; ni exterior solamente, sino también interior. Puntos para una rosa de los vientos no es un poemario convencional. Su lirismo no emana de la dicción exaltada ni de la síntesis introspectiva, sino de la desnudez de los hechos. Connell se sitúa, pues, en la estela objetivista de Charles Reznikoff y George Oppen. Los datos que aporta, así como las crueldades y sevicias de la historia con las que ilustra su irónica y desquiciada meditación, destilan, en ascética sucesión, una pureza metálica y una perturbadora capacidad de suscitar asociaciones y ecos que multiplican su sentido, como incumbe a la mejor poesía.
Hay que reconocer que este libro es desconcertante, arriesgado y muy especial. Es la primera vez que se traduce en España y Godall edicions merece nuestro más sincero elogio y agradecimiento por su acertada edición bilingüe. En cierta ocasión, Connell dijo que Puntos para una rosa de los vientos era el libro del que se sentía más satisfecho y por el que le gustaría ser recordado.
Evan S. Connell parece que decide despedirse haciendo un resumen de las más de 300 páginas de texto de la siguiente manera:
En un esfuerzo por adivinar el significado del universo, he viajado, analizado fábulas, amado una o dos veces y leído 64.138 libros. Pero esto quiere decir que he tenido muy poco tiempo para pensar. Confundo, pues, lo verdadero y lo falso, equiparo curiosidad e importancia y tomo el conocimiento por sabiduría. Tanto peor.
Si te molestan o exasperan mis seudónimos, actitudes y elaborados disfraces, recuerda que esto ha sido un testimonio privado, hecho con pormenores anómalos y un toque de vulgaridad. Y como somos humanos, nacidos, en mayor o menor grado, de experiencias similares, me encuentro tan parecido a ti que me paro a maravillarme de esa coincidencia. ¿Sientes tú lo mismo?
Bien, amigo mío, tanto si contestas como si no, hemos acumulado una gran cantidad de pensamientos y sucesos dignos de clasificación. Imagínate que hacemos constar primero –porque esta ha sido la peor noche de un año muy malo— a esos soldados de los Estados Unidos en Vietnam cuyos rasgos definió El Bosco hace cinco siglos. Pongámoslos debajo del os gobernantes responsable, cuyos nombres no deberían ser olvidados: Johnson, Rush, McNamara, Bundy, Rostow, Nixon, Laird, etc.
….
Por favor, no dejes de consignar cómo se ve la vida humana por un teleidoscopio, la magnitud de Sirio, el irresoluble problema que los areopagitas soslayaron, los juegos de los monarcas y sus sueño monacales, la latit…, ah, pero tu buen criterio debería bastar. Estas solo eran alguna cosas que yo anotaría. Lo demás lo dejo a tu favorable juicio y me someto a ello con toda consider…
Cetera desunt.
El resto de ha perdido.
Nota sobre el traductor: Eduardo Moga (Barcelona, 1962). Poeta y escritor. Ha publicado 18 libros de poesía, el último de los cuales es Mi padre (2019). También ha escrito diarios, libros de ensayo y literatura de viajes. Practica la crítica literaria en Letras Libres y Cuadernos Hispanoamericanos, entre otros medios. Ha traducido a numerosos autores, como Ramon Llull, Jaume Roig, Arthur Rimbaud, Charles Bukowski, William Faulkner y Walt Whitman. Ha sido director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura de la región. Mantiene el blog Corónicas de Españia.