Raciel Quirino es un poeta y escritor mexicano (1985) licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma de México. Ha publicado Western (Feta, 2012) y diversas participaciones en revistas como Tierra AdentroLa palabra y el hombre y Casa del tiempo entre otras Fue becario en el proyecto del FONCA llamado Programa Jóvenes Creadores en el periodo de 2013-2014 y en el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico en el periodo de 2018-2019. También ha impartido talleres de creación literaria para adolescentes y adultos en distintas entidades mexicanas.

La ouija, o güija según la Real Academia de la Lengua Española, es un método para conseguir que los espíritus del más allá puedan entablar un diálogo deletreado con nosotros. Este libro de ediciones Liliputienses está diseñado como si fuera una sesión de ouija en la que los lectores preguntan a los espíritus. Es una especie de diálogo con ese ayer que aún flota en nuestro interior.

Hay dos secciones, Arte NegraArte Blanca que comienzan con una cita de Blanca Varela:


Arte negra: mirar sin ser visto a quien nos mira mirar

Arte blanca: cerrar los ojos y vernos

Cada sección está integrada por composiciones que hacen preguntas a la ouija: ¿Eres realmente quien dices ser? ¿Por qué sigues en este plano de existencia? ¿Te hicieron algún daño? ¿Tuviste oportunidades de ser feliz? ¿Recuerdas el momento de morir? ¿Tienes algún mensaje para mí? ¿Quiénes son mis verdaderos amigos? ¿Estoy con la persona correcta? ¿Cuál es el sentido de mi vida?

Acabamos la lectura y nos quedamos con dos interrogantes: ¿En qué se parecen el proceso de invocar a los espíritus y la escritura de un poema?, ¿en qué se parece la voz de los muertos a la voz del poema? La respuesta no sé si la puedes encontrar en el libro. Depende de ti. Lo puedes intentar y comprar aquí.


¿Cómo será el fin del mundo?

Un niño pequeño,
un fuerte golpe

con una pala de plástico,

exactamente en el párpado
inferior
del ojo derecho.

La sangre
no se detiene.

¿Tendré suerte en el juego?

Queridos padres de familia:

Copperfield está sujeto por dos pares de cuerdas
hechas de múltiples hilos de kevlar
que permanecen invisibles
contra el fondo del escenario celeste.

En esta ilusión
Copperfield
vuela en forma acrobática
por todo el escenario.

Al final del sorprendente vuelo,
la audiencia sospecha que
puede estar sujetado por alambres.

No tenemos de qué preocuparnos.