Etiqueta: josé luis regojo

  • «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    «Vudú desde la habitación de al lado» de Mamen Solanas

    Mamen Solanas, nacida en Guadalajara (España), compagina la docencia con la experimentación y la escritura. Doctorada en Filología Española e Hispanoamericana, sus investigaciones sobre los movimientos de vanguardia la ayudan a indagar en las posibilidades de la palabra como cuerpo y materia. Tiene varios trabajos y artículos publicados sobre poesía contemporánea, la poética de la vanguardia y el verso libre. Ha publicado los poemarios Vudú desde la habitación de al lado (2016) y Poemas del té (2017) con Astrolabio Editorial. 

    Mamen Solanas fue seleccionada en 2016 para el Premio de Poesía Experimental de Badajoz y premiada en el Concurso Nacional de Poesía Villa de Azuqueca 2008.

    Solanas es una escritora y performer que poetiza con palabras y objetos. Trae las vanguardias poéticas a nuestro tiempo pasadas por su personal tamiz de dulzura y alegría. Desgrana en Vudú desde la habitación de al lado su micropoesía construyendo con ella un hermoso relato de lo cotidiano conectado con lo trascendental.

    Sus versos pueden parecer ingenuos, pero no lo son.

    3, 2, 1… La expectativa de la cuenta atrás.

    Contienen el conocimiento y la intensidad de su pasión por vivir. Con un estilo de escritura sencilla y fácil comprensión que dice más con menos.

    De hacer el amor juntos

    me quedaron solamente las agujetas

    Aquí tenéis un pequeño regalo de la poeta para que os hagáis una idea de la pequeña gran joya que es Vudú desde la habitación de al lado, que podéis encontrar en Astrolabio editorial.

  • #PoémameBcn, festival poético: 16 enero 2020

    #PoémameBcn, festival poético: 16 enero 2020

    Una noche más #PoémameBcn tuvo lugar en el Paral.lel de Barcelona. Lo que parecía que iba a ser una noche poética más, acabó siendo un festival alegre, musical y multitudinario que vistió la noche barcelonesa de poesía multilingüe y multicultural haciendo pequeña la sala del Ateneu La Base.

    Kymm Coveney

    El recital, presentado por José L. Regojo (Poémame) y Rafa Aranda (Escribe Conmigo), reunió a unas 60 personas para escuchar la poesía en inglés de Kymm Coveney, poeta nacida en Boston (EE.UU), traductora y escritora. Nos leyó poemas que podéis encontrar en su blog BetterLies.

    Jordi Montaner

    A continuación, el poeta catalán, Jordi Montaner Maragall nos leyó poesía de sus tres poemarios inacabados. Montaner, poeta multidisciplinar, ha trabajado de periodista (radio, televisión y prensa escrita), guionista, traductor, monologuista… Ha escrito el guión de Una flama al cor, el documental biográfico sobre el poeta Joan Maragall, su bisabuelo.

    Felipe Sérvulo

    En castellano, Felipe Sérvulo de Jaén, nos deleitó con sus comentarios y poesía. Miembro de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña. Presidente del colectivo de escritores El Laberinto de Ariadna y editor del pliego de poesía del mismo nombre. Ha sido cofundador de los grupos y revistas de literatura Alcudia, Gavina y Alga. Colabora en medios radiofónicos y escritos como comentarista cultural y ha publicado en revistas especializadas de literatura de América y España. Ha obtenido diversos premios de poesía de ámbito nacional. 

    Kris Gómez

    Con la segunda parte del recital, llegó la revolución poético musical directamente desde Málaga con la música y poesía de Kris Gómez, conocido como Hotel K. Poeta visceral, urbano, dinámico, ágil y transgresor que no decepcionó. Nos sorprendió con poemas de su libro Los zapatos del no volver y además presentó las novedades de dos poemas que había musicado de nuestra plataforma poética Poémame. Uno de la poeta de Leganés (Madrid), Rebeca Tejedor, que también vino expresamente al recital y otro poema de Pequenho_Ze que estaba entre los asistentes.

    La última parte, el micro abierto, fue apoteósica. 10 poetas, algunos de ellos conocidos entre los asistentes al recital, como Raúl Cristián Aguirre, Álex Richter-Boix o Albert Planelles, nos deleitaron con sus novedades. El momento más emotivo fue, quizá, cuando la poeta Georgina Mitchel apareció con su bebita a recitar y la reacción del público aceptando y entreteniendo a la bebita mientras su madre recitaba.

    Interculturalidad, integración, anonimato, sin etiquetas,… libertad poética y artística absoluta: la esencia de #PoémameBcn.

    La libertad y frescura que durante décadas ha ofrecido la sala de El Molino (a escasos 100 metros de La Base) son las que impregnaron la noche poética del Paral.lel con #PoémameBcn.

    Si te perdiste este recital, todavía tienes dos oportunidades más esta temporada: 19 marzo y 21 mayo, siempre a las 20h.

    Antes de despedirnos, aquí tienes el resumen de los recitales de octubre y de noviembre de la temporada 2019/20.

    Aquí puedes ver las sesiones de #PoemameBcn de la temporada 2018/19.

  • Cuadernos de Humo año 2019

    Cuadernos de Humo año 2019

    Queremos pediros disculpas por la tardanza en compartir con todos vosotros el regalo que nos ha hecho el poeta español residente en Nueva York, Hilario Barrero.

    Para los que no le conozcáis, os remitimos a leer la entrevista que le realizamos el mes de noviembre de 2018.

    Cuadernos de Humo es una revista de poesía así como una pequeña editorial que nació en el año 2010 en Brooklyn (Nueva York). Fundada por Hilario Barrero, poeta, traductor y profesor en dicha ciudad desde hace más de cuarenta años, por las páginas de esta revista han pasado un centenar de poetas, algunos que ya son parte fundamental de la literatura española, y otros que están en camino de escribir su propia y singular historia. Cada uno de los números de Cuadernos de Humo es todo un pequeño acontecimiento, mimando cada página y siendo editados de manera artesanal.

    En el siguiente enlace podréis leer todos los números que se han publicado durante el año 2019.

    El CdeH24 estuvo dedicado a la poesía de José Luis García Martín.

    El CdeH25 contó con 27 poetas.

    El soneto fue el protagonista en el CdeH26 con una muestra a dos voces con poemas de Antonio del Camino y Alfredo J. Ramos

    En el CdeH27 hubo portada en color, trilingüe y estuvo dedicado a la poeta Marta Pessarrodona.

    El CdeH28 cerró el año con un cuaderno de postín y una selección con la poesía de Saba y Giotti, dos poetas de Trieste.

    Deseamos que disfrutéis los Cuadernos y agradecemos de nuevo el detalle de Hilario Barrero para con los lectores de la revista.

  • 13 preguntas y un poeta, Raúl Cristián Aguirre: «Lean, hagan mucho el amor y coman aguacate, que es muy rico»

    13 preguntas y un poeta, Raúl Cristián Aguirre: «Lean, hagan mucho el amor y coman aguacate, que es muy rico»

    Conocí al poeta argentino Raúl Cristián Aguirre en el micrófono abierto de una de las sesiones de #PoémameBcn de la temporada 2018/19 en el Raval de Barcelona. Allí recitó un poema a su madre, la escritora Hebe Monges, que le recitaba poemas del romancero viejo español antes de dormir y nos dejó a todos encantados.

    Es hijo del poeta argentino Raúl Gustavo Aguirre (1927-1983), creador de la emblemática revista Poesía Buenos Aires y traductor de Rimbaud y Apollinaire.

    Raúl Cristián Aguirre, autor de a Sívori se lo comieron los escorpiones (Ediciones en Danza) y Mamá y otros poemas (Caro Kann), se define a sí mismo como un hijo ilegítimo, inmigrante ilegal, poetiso y dibujador de dibujitos. Entre otras cosas.

    Recientemente participó como poeta de habla castellana en el recital #PoémameBcn que tuvo lugar el mes de noviembre de 2019 en Barcelona.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Me fui a inscribir a dos carreras humanísticas, pero en la primera me dijeron que no me aceptaban porque me faltaba un documento, y a la otra llegué un minuto tarde. Entonces me apunté a Sistemas, que no sabía muy bien qué era, y terminó siendo casi la antítesis de la poesía: informática. Por unos cuantos años me dediqué a eso, tratando de “humanizar” todo lo que tocaba y no deshumanizarme en el camino. No sé si lo logré. En 2016 dejé todo lo que era computación y empresa y me metí de lleno a hacer lo que más quería hacer: nada.

    Pero la poesía me viene a buscar siempre, y acá estoy, publicando mi segundo libro, recitando por los rincones, haciendo un espectáculo unipersonal poético-divulgativo, y escribiendo aunque me lleven los demonios, como quería Bolaño.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mi primera lectura poética no fue una lectura: fueron los romances que me recitaba mi madre para dormirme. Me encantaba escuchar el del enamorado y la muerte, el del Conde Niño, el del prisionero. Supongo que uno no queda muy normal después de eso: se te pega el romanticismo y el ritmo poético, y sobre todo se descubre la capacidad de emocionar de la palabra. Aún hoy me encantan esos romances y cada vez que puedo los incluyo en algún evento. Después, no sé cómo llegué a enamorarme de Tristan Tzara, abanderado del dadaísmo, que es quizás la voz que reconozco conscientemente, junto con la de mi padre, Raúl Gustavo Aguirre (que es un poeta de culto en Argentina) como influencia, o como objeto de admiración, que no sé si es lo mismo.

    Mis primeros poemas eran algo dadaístas, y generaban más hilaridad entre mis amistades que otra cosa. Todavía mis amigos me recuerdan uno que empezaba: “las ratas, las ratas / por favor nunca más”. A mí me parece bastante trágico, y quizás ellos coincidirían: una tragedia de poema. También cayeron en mis manos siendo muy chico Neruda, Óscar Hahn, Juan Gelman, Alejandra Pizarnik, Ernesto Cardenal y tantos otros. En realidad te influencia todo: salís a la calle, escuchás a una vecina, una charla en el metro, y terminás impregnado con la cadencia de una frase. O con la letra de una canción. Todo el día estamos expuestos a versos que vienen en forma de casi cualquier cosa. El oído te sirve para intentar diferenciar entre lo bello y lo descartable, con acento en intentar.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    No sé. Horrenda, supongo. En todo caso, veo que tiende a la síntesis, que es una cualidad que aprecio enormemente en todo, menos en el sexo. Igual, no sé si existe la poesía, como decía mi padre: existen los poemas. Y es posible que algunos poemas míos me gusten un poquito: pareciera que no los escribí yo.

    Más que nada, les estoy agradecido, porque sin duda me hicieron la vida mucho más soportable. No sólo por la escritura: tener una mirada poética es quizás mucho más importante. Apreciar la belleza que está en todo, ver el milagro que somos. ¿Qué regalo podría ser mejor? Aunque mi hija ante esa pregunta seguramente respondería: “un iPad nuevo”.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Yo, entre otros oficios improductivos, también dibujo, y estaba muy preocupado porque no veía un estilo claro en lo que dibujaba. Hasta que David Pugliese, ese enormísimo dibujante, me dijo: mejor, el estilo te congela, te impide seguir avanzando. Después de eso, mi anhelo es no tener un estilo en la escritura tampoco. Ojalá tuviera el don de la plasticidad, como para encarar cada poema de una forma totalmente nueva, o ajustada a lo que el poema me está pidiendo decir. Que muchas veces, tampoco estoy seguro de anticipar. Quiero decir que eso es lo maravilloso: cuando uno escribe y no sabe adónde va el poema y el poema se revela y es mucho más bello, más inteligente y visionario que uno mismo. (Lo cual, en mi caso, no es muy difícil.)

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Muy pocos poemas me parecen un círculo perfecto, inmejorable. Amo aquellos que fluyeron solos, al dictado, y no necesitan retoque. Por desgracia son los menos. Al resto, los abandono, como los pintores abandonan los cuadros, cuando siento que cada nuevo retoque lo empeora. Algunos necesitan reposo. A veces una palabra tarda décadas en llegar. Tal vez porque el poeta no había madurado lo suficiente. Mi segundo libro, “A Sívori se lo comieron los escorpiones” lo escribí en un 99% a los veinte años, pero lo publiqué recién ahora, y creo que le hice un favor eliminando muchos y retocando (apenas) algunos. Ese uno por ciento es importante. En todo caso, sólo me parece válido publicar lo que me emociona. Si no me dice nada a mí ¿cómo voy a esperar que le diga algo a los demás?  

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Yo recuerdo versos de poemas casi desconocidos, de poetas más desconocidos aún. Si alguien decidiera, entre billones de versos, recordar con amabilidad alguno mío, sentir que es calor o compañía o consuelo o una forma de amor, o incluso de furia si fuera inspiradora, eso me haría (acaso bobamente) feliz. Uno nunca sabe qué revolución puede empezar con una chispa, pero eso está en un segundo plano. Escribo porque no podría no hacerlo, es mi catarsis, mi terapia, mi espejo, mi brújula, mi pobre justificación. Y porque no sé tocar el piano.

    También recuerdo que García Márquez decía que escribía para que lo quisieran. Supongo que yo también. Es lindo que a uno lo quieran. Y es tarde para aprender a tocar el piano.  

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Antes que nada permítaseme anunciar que me divierte ser llamado “un poeta como usted”. Bueno, la lectura en vivo es la forma más directa (y antigua) de intento de conexión, y es enormemente placentera cuando esa conexión parece ocurrir. Ahora bien: creo que hay poemas que son más adecuados para una lectura silenciosa. Y muchos otros, lamentablemente, para ninguna lectura.  

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Bueno, son todas formas de llegar al otro. Y si alguien lee un poema significa que no está viendo un reality o un programa de chismes en la tele.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Lo difícil es recomendar uno solo. Elijo uno de Manuel Bandeira, poeta brasileño, quizás por no ser tan conocido. “Estrella de la mañana” es un lamento desesperado que me encanta y me destroza. En una buena traducción, claro, si no, el destrozado es el poema. La de Rodolfo Alonso es de las mejores. Por cierto: Bandeira también es una influencia en mi escritura y ojalá se pudiera decir reconocible.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Leo de a decenas, indisciplinadamente y a trozos. Una biografía de Leonard Cohen (otro gran poeta) y las obras completas de Gonzalo Rojas. La pasión de los poetas, un hermoso memento del contexto de grandes obras poéticas. Libritos de poemas de Ferran Fernández y el último de Edgar Morisoli. Y relecturas, siempre: Borges, Cortázar, Jorge Wagensberg, Porchia. Entre otros muchos. Les dedico el poco tiempo que me queda después de ver los realitys y los programas de chismes en la tele.  

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Ya se los dio el gran Bukowski: no lo hagan. A no ser que no puedan evitarlo. Y que lean, que hagan mucho el amor y que coman aguacate, que es muy rico.  

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Languidece con la poesía y parece floreciente con algunas obras que distan de ser, digamos, floridas. Pero el problema no es de la industria, es de nosotros, los lectores. Que miramos muchos realities.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustaría que me hubieran preguntado cuál era la pregunta que me habría gustado que me hubieran hecho. Les hubiera dado una respuesta magnífica. Lástima.

    A continuación podéis disfrutar de tres poemas de Aguirre elegidos por él mismo:

    vos nunca te fuiste de mi corazón

    vos nunca te fuiste de mi corazón / por eso me andás por la sangre como

     si fuera tuya

    yo nunca te abandoné / por eso te sopla el viento sur cuando el día se

     reclina

    y por eso vuelan las torcazas / por eso el sol es amarillo /

     el pan marrón / la miel dorada

    y por eso saltan los conejos de las galeras / las ardillas se esconden

     en los treboledales / se besan los

     gorriones desesperadamente

    y hay luna en mi país / porque vos nunca te fuiste de mi corazón

    y un centauro en el cielo / porque yo nunca te abandoné

    (de «A Sívori se lo comieron los escorpiones», Ediciones en Danza, 2019)

    no hay Dios ni ná

    No hay Dios ni ná! Grita

    la madre de Encarnación, de Antoñita, muertas

    inútilmente en la larga noche de Puerto Hurraco.

    No hay Dios ni ná! Gime, lanza como sentencia o último

    suspiro, el pequeño cadáver

    muerto, en el cajón que sostiene su cara violeta, tan

    niña llena de pólvora, de postas porque no hay Dios,

    ni ná.

    Ella ya lo ha gritado en el camino de tierra

    que une los tejados con las cruces: la abuela, incrédula

    no sabe llorar más, la hermanita que queda

    sabe que ha huido por azar, que sus hermanas

    murieron por azar. Y la madera ya se deja llevar

    por seis hombres que lloran bajo el sol

    extremeño, y la tierra se deja abrir para comerse

    a Encarnación y a Antoñita. Porque no hay Dios.

    Ni ná.

    (Barcelona, 1990)

    dónde termina la soledad

    dónde termina la soledad

    quiero decir la soledad, los encuentros

    en hoteles y asientos de automóviles

    la soledad, quiero decir

    todas esas mujeres diferentes

    festejadas erróneamente en hoteles y

    asientos de automóviles

    o ninguna mujer, quiero decir

    la soledad, las extensiones simplemente

    entre lunes y lunes similares

    dónde termina la soledad

    quiero decir

    en dónde empieza mónica

    Muchas gracias Raúl Cristián Aguirre por haber accedido a la entrevista y por este último regalo que nos haces: un fragmento de tu unipersonal «Poesía, ¿estás ahí?«.

    A vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado. Gracias por haber llegado hasta aquí.

  • «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    Hace unas semanas, en el segundo recital de la temporada de #PoémameBcn, José Luis Regojo me obsequió con su nueva propuesta literaria, de la que ya tenía noticias y que esperaba con impaciencia.

    David Sadurní y José L. Regojo

    En este caso, y de la mano de Editorial Autografía, que también publicó su poemario Fronteras, José Luis Regojo (director de Poémame Revista Abierta de Poesía) junto a David Sadurní (Chef del restaurante Piccata de Barcelona), nos ofrecen una fórmula ingeniosa y entretenida que combina relatos escritos por Regojo con recetas explicadas por Sadurní. Recetas, dicho sea de paso, que hasta un inexperto como yo se atrevería a hacer, por la sencillez de la explicación y los consejos que acompaña.

    El libro está organizado en cuatro capítulos, uno por estación. A su faceta de escritor y poeta, José Luis incorpora la de aficionado a la caligrafía china; ese es el motivo por el que ha invitado a cuatro calígrafas para que le acompañen con algunas de las ilustraciones: Tere Vila Matas, Lali Font, Alicia Promio y Mercè González. Pinturas con tinta china sobre papel de arroz que aparecen al inicio de cada uno de los capítulos junto a un pequeño poema en forma de haiku y en la narración final del 29 de febrero.

    Los trece relatos que componen esta obra son un regalo para la imaginación. El autor, en la mayoría de ellos, nos mantiene absortos desde el inicio para acabar con un desenlace inesperado.

    En algunos, como en el titulado “El traductor”, ya en el primer párrafo nos despierta una curiosidad que mantiene hasta el final.

    “Él sabía en su fuero interno que el secreto que no había contado a nadie y del que nadie se había percatado era lo que no le dejaba dormir.”

    Solo a una mente imaginativa como la suya se le puede ocurrir que el Papa Francisco pasee por las calles de Barcelona, o que “el silencio” sea contratado para acabar con Manolo ‘el del bombo’. Y los relatos transcurren con la habilidad propia del autor que consigue que todo parezca creíble.

    Como buen poeta José Luis sabe jugar con las sensaciones. En “Las mujeres mulas” nos muestra la peor cara de la miseria.

    “Pasaban junto a mí, todas juntas como hormigas, chorreando sudor y con la cara gris del polvo del camino.”

    En “La paga de Navidad”, nos muestra esa misma miseria en forma de desigualdad social y en otros como en el titulado “El niño”, llega a un delirio abstracto que nos conduce desde el asco a la sorpresa.

    Por último, el relato titulado “El espejo”, que consta de once capítulos y en el que el protagonista es incapaz de …, pero mejor será que lo descubráis vosotros.

    Mientras escribo esta reseña, me informan que ya está a la venta la segunda edición, y no me extraña. Podéis encontrarla en el restaurante Piccata de Barcelona en la Gran Via de les Corts Catalanes 489 de Barcelona
    y en la web de la Editorial Autografía.   

  • 13 preguntas y un poeta, Cesare de Seta: «Scrivere un romanzo è come volare nel cielo come un uccello accompagnato solo dalla propria memoria e dalla propria fantasia»

    13 preguntas y un poeta, Cesare de Seta: «Scrivere un romanzo è come volare nel cielo come un uccello accompagnato solo dalla propria memoria e dalla propria fantasia»

    No es la primera vez que desde estas páginas entrevistamos a poetas que no lo son según la definición tradicional, pero que sí lo son en su vida diaria. Lo hicimos con pintoras calígrafas, Tere Vila Matas y Paloma Fadón Salazar, con la joyera Silvia Serra, y con la artista polifacética Eva718. Hoy le toca el turno a un arquitecto y escritor italiano, poeta de las líneas y los planos, Cesare de Seta, catedrático de Historia de la Arquitectura de la Universidad de Nápoles Federico II y ha enseñado en numerosos centros de estudios en el mundo: el Politécnico de Zurich, la Columbia University de Nueva York, la École des Hautes Études en Sciences Sociales de Paris. Es periodista y crítico de arte del diario “La Repubblica” y el semanal “L’Espresso”.

    La arquitectura no está reñida con la poesía, y si no que se lo digan al arquitecto español y poeta galardonado recientemente con el premio Cervantes 2019, Joan Margarit.

    Para los lectores no italianos, es fácil encontrar la obra de De Seta de forma online. Desde Poémame, vamos a conocer mejor al escritor Cesare de Seta, nacido en Nápoles el 23 de abril de 1941, que ha publicado recientemente L’isola e la Senna en Jaca Book. Él nos contesta en italiano y se lo queremos respetar, como ya hicimos con la entrevista al poeta mallorquín Miquel Àngel Llauger cuando nos contestó en catalán. Por algo somos la Revista Abierta de Poesía, abierta a todas las lenguas y expresiones artísticas poéticas.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Sono nato in una famiglia agiata non per ragioni di chissà quali ricchezze, come pure s’è favoleggiato, ma perché sono cresciuto in una grande casa invasa dai libri e dalle belle cose che sono stati per me e i fratelli un utero caldo e stimolante per gli occhi. Nella mia prima foto a sette otto mesi non sono in culla,  in un passeggino o in braccio alla tata: sono sulla scrivania di mio padre in legno massiccio, intagliata e scolpita in stile neorinascimentale come in uso a metà Ottocento. Indosso una veste da femminuccia come piaceva alla mamma; sono seduto accanto al lume da tavolo su cui sono disseminati libri verso cui tendo una mano, con l’altra impugno una tavoletta di cioccolato. Essendo anni di guerra quel trofeo doveva essere una vera rarità. Intorno si scorgono bei dipinti e librerie gonfie di libri, scaffali, fascicoli e un étagére con porcellane di Capodimonte.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas y qué autores le influyeron?

    I primi Libri furono il Don Chisciotte in una versione illustrata dell’Utet e ridotta per i bambini, poi Salgari e Dumas padre che molto mi appassionarono. Leggevo naturalmente Topolino e Paperino che ora rubo ai miei nipoti,

    ¿Cómo definiría a su literatura?

    Domanda a cui non so rispondere, se non riferire quanto di me hanno scritto critici letterari tra cui conto celebri italianisti non solo italiani.

    ¿Cree que el escritor “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje literario a lo largo de los años?

    Non credo sia cambiato nel corso dei quarantenni che ho impiegato a scrivere il miei cinque romanzi: non sono uno scrittore compulsivo che scrive un romanzo ogni sei mesi. Scrivo molto lentamente: prima scrivevo a penna e poi ricopiavo su macchina da scrivere elettronica Olivetti o Ibm. Da anni scrivo al computer. Non faccio che leggere e rileggere un testo, cambiare un rigo, spostare un paragrafo da un capo all’altro, aggiungere una virgola o toglierla. Un lavoro certosino che mi piace molto fare quando credo di aver concluso una storia.

    ¿Cómo siente que una obra está terminada y cómo la corrige?

    Alla seconda domanda ho già risposto. Quando penso che il filo della fabula si è conclusa. Ma a volte critici acuti mi hanno rimproverato che taluni spunti o personaggi andavano meglio indagati. Ho risposto loro che avevano ragione, ma questo avrebbe significato scrivere un altro romanzo era non era nelle mie intenzioni o forse nelle mie capacità. In tanti celebri romanzi ci sono personaggi che compaiono e poi vengono abbandonati al loro destino.  

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su literatura?

    Vorrei scrivere storie nelle quali i personaggi sono parte della storia politica e sociale in cui sono immersi, nel luoghi e nei paesaggi. Ma senza che la storia prevarichi la narrazione: deve restare il fondo. Viceversa – come in uno specchio – ogni città, luogo o paesaggio riflette l’identità di un personaggio. Sono uno scrittore visivo ed in questo mi aiuta il mio essere storico dell’arte e dell’architettura.

    ¿Qué lugar ocupa, para un escritor como usted, las lecturas en vivo?

    Non ho mai fatto letture pubbliche di un mio libro. A volte ho chiesto a celebri attori e attrici di leggere pagine di un mio romanzo a una presentazione. La loro lettura mi ha molto confortato: ho ringraziato loro dicendo che ascoltandoli mi sembrava di aver scritto delle belle pagine.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Non amo queste forme di comunicazione: leggo sempre sulla pagina stampata. Ma talvolta per necessità me ne avvalgo con parsimonia.

    ¿Podría recomendarnos un poema/libro de otro autor que le haya gustado mucho?

    Considero Melville di Moby Dick uno straordinario scrittore. Céline di Morte a credito è un libro che sconvolge. Tra gli italiani pongo in cima Alessandro Manzoni, Giacomo Leopardi, Carlo Emilio Gadda,  per tutta la loro opera. L’Ottocento francese, massime Gustave Flaubert è in cima alle mie predilezioni, anche perché posso leggerlo in originale. Tra i contemporanei Pastorale ameriana di Joseph Roth è uno squarcio impietoso e drammatico del suo paese: una vera epopea. Ha un precedente equivalente ma di tutto altro segno nel Gabriel Garcìa Marquez di Cronaca di una morte annunciata.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Cerco di non inseguire i successi del momento, aspetto che maturino. Ora sto leggendo il libro d’esordio di Leonardo Sciascia, Le parrocchie di Regalpetra, che mai avevo letto. Bellissimo.
    Sono curioso di leggere l’ultimo romanzo di Elena Ferrante: il primo della trilogia mi piacque molto. L’attendo alla quarta prova.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la literatura?

    Solo se sente il bisogno di comunicare qualcosa che urge dentro di lui e non conosce altri strumenti che la scrittura. Questa la mia esperienza personale. Quando mi dicesi a scrivere il mio primo romanzo Era di Maggio ero già un storico dell’arte e dell’architettura rinomato con decine di libri alle mie spalle. Ma il maggio del Sessantotto vissuto tra Parigi e l’Italia era rimasto un nodo irrisolto nella mia memoria, né avevo intenzione di scrivere uno dei tanti saggi usciti dell’argomento. Volevo raccontare questa storia a mio modo, per come la vissi in quegli anni della giovinezza. Così mi liberai  della camicia di Nesso che è propria di scrive storia: le ricerche in archivio, le note ecc. Scrivere un romanzo è come volare nel cielo come un uccello accompagnato solo dalla propria memoria e dalla propria fantasia. Fu per me una scoperta fantastica che ho non più abbandonato. Sia pure con la dovuta cautela.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Ba’ è difficile dire. Si pubbliacono troppi libri e pochi sono di buona qualità soprattutto nella narrativa. Gli editori sono cambiati, come è cambiata l’industria e il mercato. Gli editors cambiano da un marchio all’altro con rapidità e questo non è certo un vantaggio per la qualità. C’è una omologazione nell’industria culturale che è un segno preoccupante per il futuro. Spero che in futuro ci sia una selezione più severa. Non è affatto vero che più si stampa meglio è. Così facendo s’intasa solo la libreria di merce avariata. La spazzatura andrebbe eliminata dall’editore, prima che giunga sul banco del libraio, ma hélas non accade.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Mi sarei atteso una domanda sulla mia scrittura. Credo di dedicare una maniacale attenzione a scrivere bene: cosa intendo per scrivere bene? In primo luogo fare della chiarezza un obiettivo dominante cioè scrivere un periodo dove non una parola è fuori posto, non una non è necessaria, La mia aggettivazione è scarna, la mia scrittura secca e vorrei fosse come una lama ben affilata. A una grande scrittrice molto cara come Natalia Ginzburg a cui ho dato da leggere i miei primi manoscritti – ed esitavo a pubblicare – chiesi se valeva la pena che ci provassi; mi rispose il modo laconico”hai uno stile”. Da una lettrice ben nota per la sua severità come lei non mi potevo attendere migliore apprezzamento. Ma debbo dire che a molti autorevoli  recensori  non è sfuggita la qualità della mia scrittura. Per questo voglio concludere questa intervista con una frase rubata a Leonardo Sciascia: “sono un scrittore di storia quando scrivo di narrativa e uno scrittore di narrativa quando scrivo di storia”. Si parva licet  anche questo è un mio proposito: se poi ci riesca questo è compito che lascio a chi mi legge come storico dell’arte o come romanziere.

    Muchas gracias Cesare de Seta por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Después, de Nurit Kasztelan (Ed. Liliputienses, 2019)

    Después, de Nurit Kasztelan (Ed. Liliputienses, 2019)

    Nurit Kasztelan (Buenos Aires, 1982) es una matemática que escribe versos y que tiene una librería en su propia casa de Buenos Aires.

    Ha publicado Movimientos incorpóreos (Huesos de Jibia, 2007), Teoremas (La propia cartonera, Montevideo, 2010), Lógica de los accidentes (Ed. Liliputienses, 2014, 2015) y en agosto de 2019, Después, también en la editorial extremeña de José Mª Cumbreño, Ediciones Liliputienses.

    Después es un poemario en el que la madre de la poeta es la protagonista de los primeros poemas.

    … La dureza de una madre a medias

    una familia a medias y yo

    qué.

    Cuál es mi pérdida

    Poemas llenos de miedo y gritos ante los que Kasztelan cierra los ojos.

    …y le hubiera cosido los labios

    para que se callara.

    El alhajero

    El resto de temas que se pueden leer en las páginas del poemario también están dañados, no solo la relación con su madre: la infancia, los viajes, el amor… y otros temas secundarios más del día a día.

    … Cada vez hay más distancia

    entre lo que contás

    y lo que en realidad querés decir.

    Después de ver el Monte Fuji

    … Cambiaría tanto

    por tan poco:

    unas horas más de sueño

    que se arregle el calefón

    seguir el orden natural de las cosas

    congelar los recuerdos…

    Intento inútilmente congelar los recuerdos

    No enamorarse.

    Lo sabíamos y jugábamos

    a creer en otra cosa…

    Una sola regla

    En definitiva, Después es un libro lleno de emociones con poemas y versos finales que golpean al lector. Versos de un pasado nublado que han llevado a la poeta a un presente incierto que se encuentra ante un futuro insondable.

    Después es una reflexión a cámara lenta sobre el paso de los años para anunciar ese futuro lleno de caballos galopando que solo será posible si somos capaces de olvidar mucho de lo que aprendimos para confiar en lo que vendrá más tarde, después.

    Me nubla el exceso de paisaje, lo visual

    funciona como un grafismo.

    Hay una sensación de ajenidad

    no en mí

    sino en las cosas.

    El presente es un todavía incierto

    y me imagino un futuro

    lleno de caballos galopando.

    Recuerdos que solo funcionan en formato polaroid

    Un poemario inteligente y emocionante. Aquí lo podéis comprar.

  • 13 preguntas y un poeta, José Ramón Ayllón Guerrero: «Practico pornografía emocional: una poesía lírica e intimista»

    13 preguntas y un poeta, José Ramón Ayllón Guerrero: «Practico pornografía emocional: una poesía lírica e intimista»

    A José Ramón Ayllón le conocí recitando en uno de nuestros recitales organizados en #PoémameBcn el pasado 24 de febrero. Posteriormente volvimos a coincidir en el micro abierto de otro #PoémameBcn posterior. Ayllón es un zaragozano residente en Barcelona, amante de los viajes, del paisaje humano, del tiempo compartido con los amigos, de los gatos y de todo tipo de manifestación artística. Por todo esto y, además por su poesía, decidimos entrevistarle.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en Zaragoza porque, en aquella época –hablo de los años 50-, la mayoría de mujeres que vivían en pueblos pequeños tenían que bajar sí o sí a la capital para dar a luz, pero pasé mi infancia en un pueblecito cercano a la capital, que es donde vivían mis padres, y creo que eso se traduce todavía hoy en muchos aspectos de mi escritura, sobre todo en la prosa. Posteriormente estudié Magisterio en Zaragoza y me vine después a Barcelona, que es donde vivo en la actualidad, para estudiar Periodismo.

    Siempre me recuerdo vinculado a la literatura, leyendo y escribiendo y, desde mis inicios, más interesado en expresarme a través de la poesía. Obtuve mi primer premio de poesía en 1981 y posteriormente el Internacional de Poesía Juan Bernier en 1992. Eso me permitió contactar con el mundillo “literario” para, de rebote, descubrir que no era precisamente el lugar donde quería vivirme ni como persona ni como poeta. Hace unos tres años, y a la par que intentaba poner en orden poemas y libros almacenados en cuadernos y cajones durante todo este tiempo, me decidí a salir a la luz nuevamente, animado por mi pareja y mis amigos, y me he sorprendido viendo premiados varios poemarios inéditos de los años 80, así como un libro más reciente que me supuso el Premio de Poesía Miguel Labordeta.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Pues hablamos de un momento histórico en que en este país estaban prohibidos muchísimos autores, así como cineastas, músicos y demás elementos vinculados a la cultura. Me recuerdo leyendo el Romancero y a Bécquer, Machado, Neruda, Lorca, Alberti, Cernuda, Miguel Hernández, Aleixandre y ese tipo de poesía. Hasta qué punto me han influido o no sería algo que deberían considerar mis lectores.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Creo que fundamentalmente practico lo que yo llamo pornografía emocional. En su mayor parte es una poesía lírica e intimista, fundamentada en las vivencias que me han ido, a su vez, construyendo como persona. Quizá temáticamente el amor y los sentimientos, en todas sus manifestaciones y momentos, ocupan un lugar importante en mi obra.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Creo que, a base de trabajo, vas depurando tu lenguaje y, a su vez, vas descubriendo quizá caminos nuevos para abordar la construcción del poema. Aunque, como dicen muchos poetas, igual en el fondo, y sin apenas darnos cuenta, le estamos dando vueltas y vueltas siempre a la misma raíz y al mismo esqueleto. Yo particularmente, no obstante, procuro que cada libro obedezca a un concepto y tenga una cierta unidad. En ese sentido, cuando considero acabado un poemario, le dedico un tiempo de duelo hasta abordar algo distinto. Y pueden pasar meses sin escribir. No me obligo. Para mí sigue siendo muy importante el ritmo interno del poema y, con el tiempo, he ido aprendiendo a sintetizar, a intentar eliminar todo aquello que no aporta nada a lo que quieres decir y que lo único que hace es producir ruido. El hecho de que mi marido, Craig Martin Getz, también escriba poesía, pero en inglés, me ha acercado también al modo más narrativo-descriptivo de la poesía anglosajona y, seguramente, me ha influido/ayudado a salir a veces de zonas de confort. Supongo que ha sido determinante para, a su vez, haber escrito una novela, cuando yo en prosa no había ido nunca más allá de algunos relatos cortos.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Es curioso. A veces escribes un boceto sobre el que vuelves y vuelves una y otra vez y que, finalmente, abandonas porque no acabas de encontrar la manera de definirlo o de hacerlo avanzar. Otras veces, el poema surge al primer intento y tienes poco o nada que retocar. Yo, de todas formas, siempre los dejo respirar un poco y es cuando vuelvo a ellos cuando el poema me dice si ha llegado a buen puerto o no. No deja de ser una sensación absolutamente subjetiva, cierto, pero al final se trata de ser autoexigente y autocrítico contigo mismo y de no olvidar que el poema, como cualquier otra manifestación artística o no, exige trabajo.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Estos últimos años he tenido ocasión de recitar en pueblecitos o ámbitos con audiencia no familiarizada con la poesía; para gente, en algunos casos, que me ha confesado no haber abierto nunca un libro de poesía… ver a esta gente emocionarse con un poema, pedirte más y querer seguir escuchando, es muchísimo más gratificante que cualquier finalidad que hubiera podido marcarme.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Pues estos últimos años he podido participar en diferentes espacios o escenarios y ha sido muy enriquecedor. Te permite conocer gente que, en teoría, tiene ya la proximidad de andar embarcada en tu misma nave y también comprobar cómo llega tu poesía a diferentes audiencias en vivo y en directo. Pero también me ha servido para reconectar con aspectos de ese mundillo literario del que hablaba al principio que siguen sin gustarme. En mi modesta opinión, faltan muchas veces curiosidad, autoexigencia y trabajo serio y sobra mucho ego. Hay poetas que solo entienden ser escuchados, pero que no han aprendido todavía ni siquiera algo tan elemental como es escuchar a los demás.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me alegra por una parte que haya un abanico tan amplio de escaparates donde poder mostrar el trabajo de la gente que escribe; pero, por otra, me sorprende esta tendencia hoy en día tan generalizada de querer ser “artista” por encima de todo, que es algo que no entiendo mucho. Pienso en la realidad que me vincula con pueblecitos aragoneses, por ejemplo: mujeres y hombres que hacían auténtico arte en sus quehaceres cotidianos, bien fuera haciendo pastas artesanales para chuparte los dedos –hoy que agonizamos con tanta pasta industrial-, o mermeladas o encajes de bolillo o colchas o cinturones y accesorios de piel o mil formas de expresión como mínimo tan válidas como las de la palabra; pues resulta que no, que quieren ser “poetas” y colgar aunque tan solo sea en el programa de las fiestas sus poemas. Me parece muy válido, pero es un poco el reflejo del tema sobre el que me preguntas. Hoy tengo la sensación de que cuelgas una foto en Instagram y eres fotógrafo; escribes un twitter o algo en Facebook y ya eres escritor. Creo que no se persigue tanto el intento de trabajar seriamente y construir con las palabras, como el tener acceso al micro, el foco y el famoseo. Forma parte, de alguna manera, de esta frivolización con la que se abordan hoy en día tantos temas, incluso los más serios.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Afortunadamente podría decir muchos, pero sin duda uno sería Si el hombre pudiera decir lo que siente de Luis Cernuda.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Ordesa, de Manuel Vilas. Ando también leyendo poemas de poetas que he tenido la oportunidad de conocer recientemente: Carlos Vaquerizo, Cecilia Álvarez y la mexicana Sonia Jiménez

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    No creo ser la persona más adecuada para dar consejos, pero le diría lo mismo que me digo a mí mismo: que lea mucho, que aprenda, que escuche y que se escuche, que se autoexija en su trabajo y que aprenda a distinguir lo que es un acto de pura masturbación personal, de simple exhibicionismo –que, en mi opinión, donde mejor está es en un cuaderno, en el ordenador, en el móvil o en la mesilla-, de ese otro acto -llamémoslo poema, por ejemplo- que realmente pretende aportar algo al lector o al oyente.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Sin comentarios. Las grandes editoriales tienen compradas hasta las estanterías de las librerías y las editoriales pequeñas o independientes se las ven y se las desean para materializar sus proyectos que, de rebote, tienen poca salida. Súmale que luego, como dice uno de mis editores, en esas mismas estanterías te puedes encontrar el Ulises de Joyce, por ejemplo, al lado de 50 sombras de Grey, como si estuviéramos hablando de lo mismo; y súmale que, como comentaba antes, cada vez hay más personas queriendo publicar. Es complicado. Acabo de conocer a un poeta que fue ya Premio Adonais a comienzos de siglo y que luego ha tenido problemas mil para poder seguir publicando. Frente a eso, te encuentras con escritores que, sin saber cómo ni por qué ni tener una calidad incuestionable, encuentran siempre salida a sus productos.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    No sabría decirte, jejeje. Suficientes creo con las que ya me has hecho.

    Muchas gracias por las respuestas, ahora solo nos queda escucharte en vivo aquí. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • La idea es vivir cerca, pero no encima (Sofía de la Vega -Ed. Liliputienses)

    La idea es vivir cerca, pero no encima (Sofía de la Vega -Ed. Liliputienses)

    Ediciones Liliputienses, que intenta la cuadratura del círculo en sus publicaciones, dirigida por José María Cumbreño nos presenta su vigesimosegundo número de la Colección de poesía de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, La idea es vivir cerca, pero no encima, de la poeta argentina Sofía de la Vega.

    Sofía de la Vega

    Sofía de la Vega nació en San Miguel de Tucumán, en la provincia de Tucumán en 1993. Es organizadora del Festival Internacional de Literatura Tucumán (FILT) y trabajó como editora en Culiquitaca Ediciones. Ha participado de la residencia para poetas jóvenes en el Festival Internacional de Poesía de Rosario (FIPR) en el 2017. Publicó su primer poemario en 2018 Blancas y plateadas, editorial Neutrinos.

    …Me gustan los icebergs porque fueron gotas

    de lluvia o algo así que se volvieron gigantes donde

    está el futuro del agua potable….

    Iceberg

    La idea es vivir cerca, pero no encima es el segundo libro de Sofía de la Vega. A través de su prosa poética, nos habla del miedo a las relaciones estables, al autoconocimiento o a la armonía, la soledad.

    De la Vega, esté donde esté, es una persona que se encuentra fuera de sí misma. Es un poemario triste y solitario

    Me entristecí pero hablé mucho con un amigo que también estaba triste pero siempre lo oculta y también con un amigo que nunca oculta lo que siente pero sí que yo le gusto….

    A la gente la pone triste las cosas tristes, a mí me angustia no distinguirlas.

    Rompecabezas

    Pero me encanta decir que el chocolate no me gusta y que mi gusto favorito de helado es el de chocolate. Es igual a cuando te gusta mucho una persona y te hace daño, entonces, consumís todo lo que la rodea tipo los amigos y sus bares o cafés pero odiás cruzártela o que te cuenten cosas de ella. La idea es vivir cerca pero no encima.

    Conocer cuando va a llover no es lo mismo que salir sin paraguas.

    Helado de chocolate

    Las charlas a miles de kilómetros son la excusa para imaginarse otros mundos a los que no puede llegar …. todavía.

    Estoy hablando por teléfono con un amigo. No hay nadie en casa, puedo escucharlo bien….

    Siento la caída de vajilla amontonada que seguramente no lava hace días. Comenzamos a hablar de la teoría del caos en un sentido romántico….

    Lo que no esperamos parece hostil

    si no tenemos fe en la ciencia.

    Curva de Lorenz

    Se entretiene más con los recuerdos del pasado que con un futuro desconocido que le lleva a encontrarse sola.

    La incomodidad del amontonamiento

    se hace parte de tu vida.

    Como el día que estaba sola con vos

    pero al final nunca te diste cuenta.

    Animales que se arrastran

    Acabaré este repaso al poemario de Sofía de la Vega con una reivindicación a la fuerza de la feminidad.

    …A veces, no sé si mi deseo

    de maternidad es real o es sólo el deseo egoísta

    de sentir un amor inconmensurable….

    …si pensáramos tanto quizás

    la gente dejaría de tener hijos,

    el mundo desaparecería

    o todos nos formaríamos in vitro

    y ni siquiera haríamos el amor para tener un bb.

    Todo hecho en compu parece el futuro.

    Lo bueno es que depende de nosotras.

    Cumpleaños número 2
    Ediciones Liliputienses

    Libro de poemas interesante de una joven poeta que nos dará más alegrías. Las alegrías que ya nos da Ediciones Liliputienses, editorial independiente que difunde en España la mejor poesía latinoamericana actual junto con textos de antropología y feminisno.
    La editorial se encuentra en la Isla de San Borondón, un lugar que existe solo a veces, aunque, como el nulo sentido del humor de las administraciones no admite las identidades intermitentes. Cuenta con una humilde morada en Cáceres, ciudad fantasma que los mapas sitúan en ese atolón interior llamado Extremadura.

    Aquí es donde podéis comprar esta pequeña joya poética de Sofía de la Vega, La idea es vivir cerca, pero no encima.

  • 13 preguntas y un poeta, Craig Martin Getz: «Escribe desde la tripa y desde el corazón. Escribe desde tu vida. Escribe para ti, íntimamente para ti, tu primera y última audiencia más importante»

    13 preguntas y un poeta, Craig Martin Getz: «Escribe desde la tripa y desde el corazón. Escribe desde tu vida. Escribe para ti, íntimamente para ti, tu primera y última audiencia más importante»

    Hace unos meses conocí a Martin Getz cuando participó en el micro abierto de nuestras sesiones de #PoémameBcn (antes #PoémameEnElRaval). Posteriormente le invitamos a ser el poeta de habla inglesa que participó en la sesión de abril de #PoémameBcn. Su interpretación no pasó desapercibida y le propusimos una entrevista. Aquí la tenéis.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Escribir poesía en inglés y tener prácticamente todo mi círculo social e íntimo de vida en castellano me ha significado cierto dilema, la verdad. Lo llamo mi “síndrome de isla”. Aquí en Barcelona, donde resido desde 1989, muy pocas veces he tenido aquellos oyentes dispuestos, esos amigos, esa gente (con bastante dominio de inglés) dispuesta/interesada en escuchar/leer mi poesía. Estoy convencido, sin embargo, que este síndrome tiene su lado positivo, eso sí, después de haber sufrido esta falta de audiencia y la correspondiente falta de feedback. Yo, al fin y al cabo, soy la audiencia principal de mi propia poesía; si en este bucle cerrado no encuentro satisfacción íntima real, si dependo de la confirmación desde fuera del valor de mis poemas, pues pienso que no voy por buen camino. No obstante, vaya, allí está la voz de la duda que dice, ¿Alguien me entiende? ¿Gusta lo que hago? ¿Comunico algo más allá de la mera contemplación de mi propio ombligo, mis pajas personales? Durante varios años, estas preguntas me han llevado a buscar cierta aprobación en lectores ajenos responsables de publicaciones, revistas, antologías sobre todo en mi país (EE.UU) y sí he tenido la gratificación de que varios me hayan publicado. También, hace unos 5-6 años, decidí “salir del armario poético” y busqué un grupo de escritores angloparlantes que se reunían una vez al mes en un local, Collage, en el barrio de Gràcia. Por fin, poco a poco, encontré oyentes dispuestos y además escritores geniales como Emelie Delcourt (fundadora de Collage), Edward Smallfield, Valerie Coulton, y Harriet Sandilands que me han brindado ya dos participaciones en su antología maravillosa internacional “Parenthesis” y, por supuesto, su amistad.

    También gracias a mi síndrome de isla, desde hace años compro una antología anual, The Best American Poetry (Scribner Poetry) para mantener una especie de puente con lo que está pasando en mi país. Conforme voy leyendo, pongo uno o dos asteriscos al lado de los que conectan conmigo y pido un libro por Amazon. A veces pienso si viviera allí, tendría mi ojo más echado hacia la literatura que pasa afuera, pero con llevar ya 30 años en España, necesito mantener una conexión con mi lengua —específico y idiosincráticamente estadounidense— que, reconozco, forma una enorme parte de mi forma de abordar la poesía, de mi equipaje cultural, que no lo niego nunca.  

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Las primeras lecturas “serias/que me marcaron” de poesía fueron gracias a una profesora lesbiana en la universidad (Cal State University, Northridge). Aparte de unas novelas que nos hizo leer (me acuerdo de “Surfacing” de Margaret Atwood), también la poesía de Audre Lourde, Adrienne Rich (he vuelto a leer su “Diving Into the Wreck” varias veces) y Frank O’Hara. El libro “Lunch Poems” de O’Hara fue como una especie de plato enigmático que no estaba preparado para digerir —ojalá pudiera decir que lo entendí del todo o que flipé realmente o que me identifiqué totalmente con su estilo en aquel entonces, pero no. La profesora me plantó una semilla y, solo últimamente, me he puesto a revisitarlo y ¡ahora me entra mejor! Más de una persona me ha dicho que mi poesía tiene algo de la suya. Hace poco compré su obra completa y está actualmente en mi mesilla de noche… ¡unos deberes un poco tardíos! Luego, por nombrar uno, me enganché a la poesía del estadounidense Mark Doty, que amo. Tengo todos sus libros.

    Reconozco que hubo una especie de antes y después de leer al poeta y novelista estadounidense Dennis Cooper. Cooper es una voz ferozmente franca y directa tratando temas de sexo y relaciones gay con cierta agresividad, ¡hasta un punto gore! Consigue un extraño lirismo, en mi opinión, siendo tan directo sin tapujos. Mi primer poema publicado en los EE.UU, “The New Models” empieza con la primera frase de una novela suya: “We’re parked in the hills overlooking the town.”

    Todas las novelas de Michael Cunningham y Tom Spanbauer me han gustado mucho, por nombrar un par de novelistas más. ¡Casi todos lesbianas y gays y estadounidenses! Prometo que he leído muchos heterosexuales también, jeje. Pero oye, ya que tengo el micrófono, una cosa que los heterosexuales no se plantean nunca: ¿cuántos libros o cuántas pelis han visto de temática homosexual? Una sorprendente mayoría dice que nunca. Imagina entonces el mundo al revés, o sea, la cantidad de libros y pelis de temática heterosexual que los homosexuales hemos consumido, historias que no tienen nada directamente que ver con nuestra historia. Vale, vale, las cosas están cambiando pero el status quo de las artes mainstream sigue siendo abrumadoramente heterosexual. Bueno, dicho lo dicho, paradójicamente, diría que la mayoría de mi poesía no es “gay” en absoluto.   

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Uff. Confesional, terapéutica, amiga. Para mí es muy importante que mi poesía sea muy amiga íntima, como un consuelo, como un abrazo. “Yuxtaposicional”, si se puede decir, también. Muchas veces soy consciente de que tengo un concepto en la cabeza, en espera digamos. Luego tengo otro, que no tiene nada que ver, que sencillamente aparece por circunstancias aleatorias, en espera digamos. Y entonces, un tercer concepto aparece y sirve como puente o catalizador de una especie de unísono de los tres. Y entonces me pongo a buscar la relación entre los tres como un desafío personal, en forma de poema. OK, a veces mi marido (el poeta y novelista José Ramón Ayllón Guerrero) dice que soy muy barroco. Murakami una vez dijo que tiene dos tipos de novelas: bosques y árboles. De mis poemas podría decir lo mismo. Los poemas “yuxtaposicionales” son mis bosques. Pero tengo también muchos árboles singulares.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Tal y como decía sobre los poemas bosques y poemas árboles, creo que me planteo cada vez más escribir más de tipo árbol. Quiero decir, procuro enfocar mis meditaciones, desarrollar una idea hasta el fondo y no distraerme entre las ramas, tanta yuxtaposición. Aparte de esa evolución en mis poemas, ya no quiero escribir nada que quede en la pura abstracción, que a veces lo hacía. Tiene que haber un componente de historia emocional e íntima o incómoda, fuera de mi zona de confort. En general, siempre he contado historias; al final reconozco que vengo de la escuela anglosajona, que es muy narrativa, descriptiva; que sean historias que conmuevan, que toquen el tuétano, primero a mí (que al final soy mi principal audiencia, jeje) y luego, ojalá, a otros.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Hay poemas que me salen muy rápidos, en una sentada; otros, en varios días. Rápidos o no, tengo una primera intuición de que ya están, que hacen una especie de click. Con eso y todo, por experiencia, los dejo un tiempo, los revisito después, ya pasado ese subidón (siempre hay) por sentir ese click que digo y, con un poco de distancia, procuro mirarlos con más frialdad para asegurarme de que no haya cosas superfluas. Y si me siguen conmoviendo, siento satisfacción de verlo allí, escrito fuera de mí, con cuerpo, en un documento, y lo coloco en su sitio, normalmente cronológico, en la serie/concepto que esté escribiendo.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Quiero poder mirar atrás cuando sea mayor (ok, más mayor) y reconocer los pequeños testimonios que he ido dejando por el camino. No soy padre. A lo mejor mis colecciones son una especie de hijos. Por más que pueda cambiar en mi vida hacia ese hipotético futuro, sabré que cada hijo que he dejado fue un proyecto sincero en su momento de creación.  

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Tengo mis conflictos con este tema. Me sabe mal pero, cuando me toca leer o recitar en un micro abierto, tanto en Collage como en lo que era Cronopios, me cuesta disfrutar de los demás mientras espero que me toque, ya que los nervios me quitan concentración. Supongo que los demás funcionan de forma parecida, así que hasta cierto punto me pregunto si alguien realmente escucha. Bueno, quizá no es para tanto, porque siempre queda el después de recitar, que es cuando ya te puedes relajar.

    Aparte de eso, también reconozco que tengo mis conflictos con eventos trilingües. A ver, me siento muy cómodo hablando en castellano, pero no me considero la audiencia más adecuada para escuchar poesía en castellano, y en catalán aún menos. Hombre, me ha tocado escuchar tantísimos recitales en castellano que, básicamente, puedo distinguir entre poesía que me gusta y que no me gusta, pero realmente apreciar todo lo que me gustaría que otros apreciaran cuando recito yo, pues no. Lo que consigo muchas veces es aquello de “Oye, muy bien, pero lo siento, mi inglés…” Pienso que soy bastante segregacionista en este sentido, ¡qué cada esté uno con su grupito, por favor! Eso sí, qué envidia a los realmente políglotas.  

    No obstante, viva la gente con el afán de organizar los encuentros de poetas, de músicos, de artistas del palo y del idioma que sea. Que no nos entendemos al 100%, pues nos entendemos en muchos otros sentidos. Se puede aprender y disfrutar mucho del cómo, no necesariamente del qué.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Gracias a los tiempos del Internet, he podido conectar con lectores y editores que, como comenté, me han brindado publicaciones. Gracias a Amazon, me he autopublicado mis libros. Tienen todo el software necesario y no requiere ninguna inversión; de hecho, se publica un ejemplar en el momento de pedirlo y, como todo el mundo sabe, llega donde sea en cuestión de días. Gracias a YouTube, tengo subido el video de la presentación de mi primer libro, “Suicide, 1964” que filmó Rubén Ramal y en el cual pude contar con la colaboración del cantante Alex Serra. Gracias a esta misma revista virtual, puedo copiar y pegar un https://www.youtube.com/watch?v=Rygh936ynqQ e invitarte a ver el video en cuestión. O sea, estoy encantado.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    A Display of Mackeral” de Mark Doty.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Como comenté, actualmente en mi mesilla está The Collected Poems of Frank O’Hara. Pesa mucho así que allí es donde se queda. La novela que actualmente llevo encima es Another Country de James Baldwin.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Escribe desde la tripa y desde el corazón. Escribe desde tu vida. Escribe para ti, íntimamente para ti, tu primera y última audiencia más importante. Hace años, y durante mucho tiempo, pensaba que yo no tenía nada que decir, que las vidas ajenas eran más interesantes, más “poéticas”.  

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    De cara a la poesía, pienso que está haciendo un gran favor sobre todo de cara a la difusión y las oportunidades de publicaciones. Y como hay tantos sitios, tantas revistas y antologías, se ve que muchos están cuidando mucho el cómo lo hacen, dada la competencia que hay, lo cual crea un “win-win”, una publicación bien cuidada tanto para ellos como para los escritores (y fotógrafos, dibujantes, pintores…).   

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Qué otros géneros artísticos han influido en tu vida y qué papel han tenido en el proceso de escribir poesía? 

    Por último y fuera del cuestionario vamos a escuchar a Craig Martin Getz recitando un poema suyo para nuestro canal de Youtube. Gracias

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.