Victoria Ash, granadina de 1985. Cuando entras en su blog, Detrás de la piel, lo primero que encuentras es su propia definición: «Me encanta bailar, escribir y soñar despierta. Soy adicta a las sonrisas y a las personas que guardan lo más bonito de sí mismas «detrás de la piel». Muy fan de quienes van con el corazón por delante. Sin miedo. Si yo estoy aquí, puede que TU también.»
Los que la conocen, dicen de ella que «lleva a su Granada en el corazón y en los labios. Siempre mira a los ojos como queriendo verte por dentro. Baila hasta con el alma incluso cuando llueve. Sería capaz de cualquier cosa por hacerte reír. Su canción favorita es la voz de su madre. A veces, le salen sueños por la boca porque no sabe contener la ilusión. Sonríe como si nunca la hubiesen herido y abraza dejando parte de sí. Y por eso escribe. Porque enseñarte lo que tiene detrás de la piel le acerca a ti.»
Ha publicado los poemarios La culpa es de las musas y Besos de nadie, además del libro de relatos Detrás de la piel.
Para Victoria Ash, la poesía es instinto de supervivencia. Crea un vínculo especial con sus lectores a través de sentimientos comunes que encuentran en sus poemas.
Mis miedos al aire
Pero es que yo,
la ropa interior no me la quito
si no es para hacer el amor,
que eso sí es poesía.
He de reconocer que después de haber leído su poemario, veo en él a dos poetas, la poeta que escribe para adolescentes con el corazón roto, para adolescentes en busca de un amor romántico. Por otro lado, me ha sorprendido encontrar a una poeta social. En el poema ‘Sigue dormida’, Ash es una poeta que exige cambios y que se pone del lado de los jóvenes sin futuro, de los inmigrantes y del rechazo a la ley mordaza. El poema ‘La quiero a ella‘ es un poema que me ha transportado a Galeano, Gabriela Mistral, Cernuda e incluso al poeta beat norteamericano Gary Snyder.
Hoy, de todas maneras, vamos a conocer un poco mejor a Victoria Ash la poeta y nos olvidaremos de la mujer, si es que se pueden separar.
Los poemas que ilustran la entrevista son de su poemario Besos de Nadie, publicado por Espasa en 2016.
Llorar es otra forma de sonreír’
Imagino
que echarte de menos,
debe ser el privilegio
que tengo
frente a los que
no te han conocido.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Hasta la fecha tengo tres libros publicados: dos de ellos de poesía, Besos de nadie (Espasa, 2016) y La culpa es de las musas (Lapsus Calami, 2015); y uno de relatos, Detrás de la piel (Ediciones Torremozas, 2015). Asimismo, realizo recitales poéticos con toques de humor.
¿Cúales fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Si no fueron las primeras, sí las que me llegaron dentro, porque recuerdo especialmente a Neruda y a Benedetti.
Sin ti
Que no es lo mismo respirar
que coger aire
o no haberte conocido
que aprender a vivir sin ti.
¿Cómo definiría a su poesía?
Auténtica, pasional e íntima.
¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
Creo y espero que sí, que esta evoluciona con uno. En mi caso, noto una evolución en el ritmo y musicalidad del poema.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
Para mí está terminado cuando siento que eso era lo que tenía que decir. Para corregirlo lo dejo reposar para tomar perspectiva.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Mejorar, en la medida que pueda, mi pequeño mundo.
¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?
Un lugar muy importante. Amo el directo porque no creo que haya mejor forma de transmitir un mensaje que mirando a los ojos. Además, tener la oportunidad de hablar con el lector, de sentir sus impresiones en primera persona me parece un privilegio.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?
Suponen una gran oportunidad, tanto para el autor como para el lector, de hacerse oír. Creo que, bien usadas, nos acercan.
¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?
Abril, por ejemplo de Ernesto Pérez Vallejo.
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
Estoy con dos: Mujeres que compran flores de Vanessa Montfort y Dios hizo el mundo en siete días… y se nota de Luis Piedrahita.
¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?
Sé auténtico. Es la única forma de sentir, de emocionar y de ser feliz. Lo demás es traicionar(se).
Me atrevo a vivir
Prometo seguir mi instinto y
creer en lo que siento.
Y aunque a veces duela,
prometo atreverme a vivir.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
Abierta a la poesía pero demasiado pendiente del número de seguidores en las redes sociales del autor. Este número no siempre se corresponde con calidad y talento.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
Aquella que me hubiese sorprendido y no imaginase. Así que, ¡tampoco yo sé cuál es!
Una vez acabada la entrevista, queridos y queridas lectores, vamos a escuchar a Victoria Ash.
Amigos, amigas, creo que deberíais darle una oportunidad a Victoria Ash, una mujer, una poeta que a medida que vaya evolucionando solo nos puede traer poesía de la buena.
Esperamos que, una vez más, hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.
La imagen que se tiene del acto de escribir poesía es una imagen que nos sitúa en un café en París y que nos saca de la cocina de casa, de la cama o de estar con los hijos. Las consecuencias para la vida práctica son tremendas, pues de esa imagen se deriva que no se puede escribir poesía en cualquier lugar.
Afortunadamente no funciona así. Algunos escribimos en el metro, en la cama antes de levantarnos, en el trabajo, escuchando alguna frase en el supermercado, leyendo cualquier tontería, a través de los recuerdos, limpiando los mocos de un niño, en brazos del amor. El problema está en que no le damos importancia a esos poemas porque creemos que son poemas de segunda, porque no cuentan con el escenario de rigor.
Tenemos que reivindicar el lugar de la poesía en la vida cotidiana para ser capaces de generar nuevas dinámicas poéticas. Una sociedad abierta a la poesía es una sociedad que se enriquece con cada uno de los poemas de sus individuos.
Los poemas están ahí para escucharlos, mimarlos y darles voz, es así cómo se olvida uno de las penurias de la rutina diaria.
El jurado compuesto por la poeta y colaboradora de Poémame Ze Pequeño, el poeta Rafa Aranda, representando a la Fundación Barcelonactua y el coordinador del proyecto, José Luis Regojo, ha seleccionado, entre los 81 poemas presentados, a diez finalistas y doce menciones especiales para formar parte de la Antología poética ‘Versos de acogida – Versos d’acollida’ a favor de las personas refugiadas y migrantes.
Todos los poemas seleccionados aparecerán publicados en la antología y los autores de los diez poemas finalistas además tendrán un ejemplar de regalo. ¡Enhorabuena a todos y muchas gracias por participar!
Todos los y las poetas deberían indicar bajo qué nombre quieren que aparezcan publicados sus poemas en el plazo de 5 días a partir de la publicación del presente fallo del jurado (antes del próximo martes 20 de febrero) por correo electrónico a la dirección contacto@poemame.com. En caso de no recibir respuesta en el plazo indicado, aparecerán con el nombre con el que se han presentado al concurso.
Por otro lado, los autores de los diez poemas finalistas deberán igualmente hacernos llegar las señas a las que hemos de enviar la antología una vez ésta se haya publicado.
Sin más, os invitamos a disfrutar de la lectura de todos los poemas elegidos (por orden alfabético de autor):
David Trashumante, heterónimo de David Moreno Hernández (Logroño, 1978). Es persona, poeta, performer, agitador cultural y copy de la agencia Nociones Unidas. Actualmente vive en Valencia.
David Trashumante
Ha publicado Parole, parole y otras palabras (Ed.Trashumantes, 2006), El Amor de los Peces (Unaria Ediciones, 2014), Tacto de Texto (Ediciones del 4 de Agosto, 2014), A Viva Muerte (Baile del Sol, 2015), Tópo (Amargord. Col. Transatlántica/Port Bou, 2016), No fear // No fiera (Pliegos de la Visión, Ediciones Babilonia, 2017) y Tócame (Col. Línea Inclinada, Crecida 2017).
Lleva más de diez años recitando en todo tipo de superficies. Ha tenido diversas experiencias escénicas reseñables: “No Recital”, ”Adverso”, “War in progress” y ”Tuttipoeti” (esta última compartida con el grupo efímero -compuesto para un único recital- Piña, Coñote y Guinda) y los espectáculos de polipoesía y performance “I’m a fucking poet”, “Mixer poetry” y “I’m a fucking poet 2.0.” con el grupo POETIKS: junto a los poetas Eddie (J. Bermúdez) y Pedro Verdejo. Junto al músico Álex de Sousa realizó el recital escénico “A viva muerte”, y fue el rapsoda del concierto de divulgación poética “La voz del viento” del coro Divisi. En solitario, está girando el recital de spoken word “Trashumanando”.
Con él hemos querido hablar un rato, pero antes vamos a escucharle en Spoken Orality en Barcelona 2014, para ponernos en situación y después leemos su entrevista.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Mi vida va cosida a la poesía en todas sus variantes. Desde intentar vivir en poesía, una vida plena de abundancia emocional y solidaridad con todo lo humano, hasta trabajar por y para la poesía: leyendo, escribiendo, recitando, generando eventos poéticos, enseñando, militando… Para todo lo demás, ver mi currículum.
¿Cúales fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Pues empecé con clásicos como Walt Withman, Neruda, Lorca, Machado, Salinas… luego descubrí a los poetas de los 50, Gil de Biedma, Goytisolo, Claudio Rodríguez, Gloria Fuertes… pasé por los novísimos Pere Gimferrer, Leopoldo Panero… flipé con Brossa o Paco Pino y me desmelené con Bukovsky o Roger Wolfe. Mis primeras lecturas me llevaron al coloquialismo y la línea clara y leí a los poetas de la experiencia y también me cansé de los poetas de la experiencia. Gracias a manifiestos como el del grupo “Delta Nueve” (Benito del Pliego, Andrés Fisher, Rodolfo Franco…) descubrí otras poéticas más experimentales. También poetas de la diferencia como Ada Salas, Chantald Maiar, Ana Rosetti o Clara Janés y posteriormente gracias a los encuentros de Edita (Uberto Stabile) y Voces del Extremo (Antonio Orihuela) descubrí todo un mundo ninguneado por el canon poético de los 90, donde la performance, los fanzines y las ediciones independientes y la corriente poética de la Poesía de la Conciencia Crítica (Alberto García-Teresa) se acercaba más a mi forma de entender el hecho poético.
¿Cómo definiría a su poesía?
Trashumante.
La Reencarnación (actuación en la Sala Nice de Ciudad Real (24-XI-2015)
¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
Creo que evolucionar es una obligación. Cada libro debe indagar, investigar, mutar, negar cualquier espacio de confort… En mi caso, desde mi primer libro «Parole, parole y otras palabras» que publiqué en 2006 y tras un parón de casi 8 años, son muchas las lecturas y los recursos aprendidos y por tanto, aunque a veces me sorprendo usando alguna metáfora de entonces, ha cambiado mucho.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?Normalmente, lo dejo enfriar un tiempo (a veces meses) y suelo retomarlo de vez en cuando y voy corrigiendo. Creo que es necesario esa distancia emocional para que tu lector crítico pueda mejorar lo escrito. Luego para armar el libro la cosa se intensifica y puedo estar totalmente obsesionado durante semanas hasta que lo doy por terminado. Incluso, cuando ya tengo el si del editor y la fecha de publicación, suelo seguir cambiando cosas y corregirlo hasta que entramos en maqueta (aquí ya no hago cambios, porque respeto mucho el esfuerzo del maquetador y no quiero darle más trabajo). Ahí pienso que el poema está terminado.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Afectar a los demás desde mi propia afectación, concienciar desde el compromiso de mi cuerpo con mis textos, contactar con los otros, sentir, dar voz, posicionarme políticamente, denunciar, evidenciar, explicar, resensibilizar hasta que podamos disfrutar del silencio, el amor y la paz.
Tócame (actuación en Es Baluard, Palma de Mallorca, 2015)
¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?
Las lecturas públicas son un componente diferenciador del arte poético respecto a otras disciplinas escriturales. Al fin y al cabo, la poesía nació de la oralidad, la musicalidad de la rima ayudaba a memorizar los textos y, ante un mundo iletrado, comunicar su contenido. La poesía, más allá del placer de la lectura privada, es energía, ya lo sabía Kerouac que aplicaba técnicas de declamación poética a la lectura de su novela “On de road”, y también aire. Por algo decimos “voz poética”. Así que para mi es esencial, lo que se dice, cómo se dice y quién lo dice, eso configura al poeta. Siento pena de que muchos compañeros y compañeras poetas den por finalizado el trabajo poético en lo escritural y descuiden tanto sus lecturas públicas.
Los poetas contra los poetas (Slam Poetry de Ciudad Real celebrada el 25 de Noviembre de 2015 en la Tetería Pachamama)
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc?
Vivimos en la sociedad de la información y eso tiene pros y contras. Pros, porque todo el mundo tiene mayor facilidad para dar a conocer su trabajo.Porque se desmercantiliza el asunto y se entra en contacto directo, sin intermediarios, entre poetas y lectorxs. Contra, porque hoy día, tras décadas de aculturación, somos un público acrítico que enseguida se lanza a replicar y emitir sus propios contenidos haciendo que la red sea una jungla de mediocridad a veces insondable. Es decir, nunca se ha producido más literatura que ahora ni nunca se ha leído más que ahora, pero nunca se ha producido más literatura banal que ahora y nunca se ha leído con menos profundidad y tiempo que ahora. El esfuerzo no está de moda y la humildad tampoco. Cuando haces click ya no hay stop.
¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
¿Eres feliz?
Por si a alguien no le ha quedado claro, David Trashumante es un poeta por los cuatro costados, o tal como dice él, ‘a fucking poet’.
Acabamos escuchando a Trashumante recitar un poema inédito que es el prólogo de “APENAS”, poemario que aparecerá a lo largo de 2018 publicado por la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker.
Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.
Leyendo La España vacía. Viaje por un país que nunca fue de Sergio del Molino, Turner publicaciones, 2016, encuentro esta cita y unos comentarios suyos que me hacen reflexionar.
¿Os acordáis de la película Perros de paja de Sam Peckinpah? A mí me impresionó cuando la vi y nunca la he olvidado. Una historia de violencia rural contra el de fuera, el de la ciudad que se queda con la chica guapa del pueblo.
Una violencia como la que se puede encontrar en toda pequeña comunidad, lejos del romanticismo que le damos desde la capital. Una violencia nacida del aburrimiento, de la moral de vía estrecha, de la envidia, de la falta de futuro y expectativas; técnicamente se llama heterofobia o miedo al otro. El nosotros versus el ellos como amenaza: el pueblo vs la ciudad, el blanco vs el negro, el hombre vs la mujer, la región vs el estado, el hetero vs el homo, …
¿Sabemos vivir fuera de nuestra tribu, del nosotros?, ¿quién es nuestra tribu?, ¿sabemos aceptar al diferente, al ellos?
La ironía es que todos nosotros en algún momento de nuestra vida somos el nosotros amenazado; y también el ellos, la amenaza.
Matilde Campilho (Lisboa, 1982), poeta portuguesa desconocida para el público hispano, pertenece al grupo de la «nueva poesía portuguesa». Vivió en Rio de Janeiro desde el año 2010 hasta el 2013 cuando volvió a Portugal. Ha publicado diversos textos y poemas en diarios y revistas de Brasil, Portugal, Alemania y Estados Unidos de Norteamérica.
El libro que tratamos hoy, Jócquei, fue publicado por primera vez en 2014 (Edições Tinta da China) y en Brasil en 2015 (Editora 34). Se podía encontrar alguna traducción al castellano por internet, pero hasta hoy no podemos tener el gusto de leer el libro completamente traducido por Aníbal Cristobo y publicado por Kriller71.
Matilde Campilho, poeta medio portuguesa y medio carioca, huye en este poemario de las rigideces que imponen los signos de puntuación (los puntos, en muchos poemas, no aparecen hasta el final), no se ciñe a una sola lengua a la hora de escribir y las mezcla con naturalidad. Es una poesía valiente para lectores valientes, lectores que buscan nuevas formas de poesía, que no buscan clasicismo. Está en una línea similar a la de otro poeta que ya hemos conocido en Poémame como Luca Argel y de otro que conoceremos próximamente, Ricardo Domeneck.
La poesía de Campilho no es para leer deprisa, hay que saborearla. Mi experiencia con la lectura de este poemario ha sido doble y he descubierto una faceta que no había experimentado antes: leerla y escucharla por Youtube. La lectura me fue gustando poco a poco, pero cuando compaginé la lectura en castellano con sus poemas leídos en portugués, fue tremendo, un éxtasis. Sentado en el sofá, solo, con el libro, los auriculares y el ordenador conectado a las lecturas de Matilde Campilho de Youtube. Probadlo, ha sido un descubrimiento, al menos para mi. ¡Impresionante! Poesía que te hace levitar.
Os dejo como ejemplo el poema ‘Cocotal’ y Campilho recitándolo aquí: Coqueiral.
La nostalgia es un golpe que estalla así
veintiocho veces desde mi hombro tatuado
de desastre hasta la rosa colgada de tu boca
Y el amor, en este caso específico, es una zambullida
sin miedo que proviene casi siempre de una nota
climática sólo para convergir en el hueso frontal
del cráneo del rey de la ilusión – tierno es su rostro
Señor, los huesitos del mundo son de miel y oro.
Jócquei es muchas cosas a la vez: vida, música, melancolía, tragedia, belleza, trabajo, … como un poema de Whitman a quien se refiere en el poema ‘Paz, palabra útil’.
En algunos de sus poemas, suponemos que Campilho juega con los silencios. De ahí la importancia de oírlos, de autoleerlos para escucharnos a nosotros mismos y así escuchar esos silencios que sólo con la lectura no aparecen.
En otros poemas, la poeta mezcla dos niveles de ‘cultura’, la callejera y la burocrática, la popular y la oficial:
Algunas veces, durante el cómputo de estrellas, pienso en los santos que protegen a los pilotos. Amelia Earhart dijo que no se casaría a no ser que se firmara una lista de condiciones y esas condiciones implicaban la posible fuga en cualquier momento: «I cannot guarantee to endure at all times the confinements of even an attractive cage.»
‘Noticias garabateadas al borde de la carretera’
Es una poesía que no solo elimina los signos de puntuación, también elimina las fronteras:
Ya no sé lo que cree el brasileño porque hoy creo que brasileño o argelino son precisamente la misma cosa: todo lo que respira, brota. Creo que la ternura es importante. ‘Tiger balm’
Matilde Campilho
Como joven poeta de su generación, no siente nostalgia de ningún tiempo pasado y por eso vive en un mundo multilingüe, multicultural y multicontinental.
Aprenderé a amar las casas
cuando entienda que las casas
están hechas de gente
que fue hecha por gente
y que contienen en sí la posibilidad
de hacer gente.
‘Two-lane blacktop’
Finalmente, quiero destacar un comentario de Arancha Nogueira, quien firma el prólogo del libro que nos atañe: «Las voces de Jócquei son a veces perversas, malencaradas, superficiales; otras veces son únicas, generosas, estupendas. Son tan humanas que son a veces todo y otras veces nada, y se aburren… Nos incita a saber mirar todo lo que queda detrás de la sorpresa. También lo que hay detrás del tedio.»
En la tradición china, poesía y caligrafía han estado siempre estrechamente relacionadas. De ahí la decisión de entrevistar hoy a Tere Vila Matas (Barcelona, 1949), artífice de una propuesta poético-pictórica revolucionaria. Vila Matas es una pintora-poeta innovadora e infravalorada que ha sabido articular un lenguaje propio que mezcla su naturaleza occidental con conceptos estéticos orientales y una técnica china milenaria.
Algunas personas pueden preguntarse qué tiene que ver una pintora en este entorno poético. Pues bien, en un breve artículo publicado por la Revista de literatura ALGA, Ruth Castilla Mora explica muy bien la relación entre la poesía y el arte caligráfico del que destacamos unos párrafos:
Durante muchos siglos el arte poético en esta cultura fue consustancial al oficio de letrado. Los letrados practicaban la caligrafía así como escribían poemas, pintaban o tocaban la cítara de 7 cuerdas. Poesía, caligrafía, pintura y música formaban parte de un arte completo mediante el cual se expresaban distintas dimensiones de su sensibilidad.
En la caligrafía tradicional hay muchas maneras de escribir un mismo carácter. Con la unificación del imperio en el s. III a.C. se retomaron los sistemas más antiguos de escritura (estilo del sello y estilo de los escribas) y se fijó su forma definitiva tal y como se mantendrá hasta la época moderna. En ese momento se desarrollaron tres grandes estilos de escritura: la regular, la cursiva y la escritura de estilo hierba (altamente estilizada y de difícil comprensión, que se sirve de designios puramente estéticos). Con este último estilo se creó un tipo de arte sumamente codificado con el que se acercó la experiencia de la caligrafía a la de una pintura sin objeto.
La poesía china sufrió una gran transformación a principios del s. XX que culminó con el Movimiento de la Nueva Cultura (conocido también como Movimiento del 4 de Mayo de 1919), que se caracterizó por el uso de la «lengua hablada o báihuà» y que incluía en su bagaje la influencia de una literatura occidental que empezaba a ser ampliamente traducida. A pesar de las vicisitudes que sufrió la poesía por las injerencias políticas que se produjeron en la época de Mao Zedong, hoy en día este movimiento sigue siendo el punto de referencia para buscar las raíces de la modernidad de la literatura china.
La caligrafía tampoco fue ajena a los acontecimientos socio-políticos del s. XX, y a pesar de haber mantenido su carácter propio ha recibido una profunda influencia tanto de la caligrafía japonesa contemporánea como de la pintura moderna occidental. La capacidad expresiva del trazo, las cualidades de la tinta, el valor de los espacios vacíos, son algunas de las particularidades estéticas que se han ido explorando a través de los siglos mediante las posibilidades creativas del pincel. La práctica de la caligrafía es un acto en el que entran en juego el cuerpo y el espíritu del calígrafo y que permite la concentración y la unidad de toda su energía. Más allá de las ideas que exprese, su gesto queda impregnado de su personalidad y su carácter. Es por ello que se considera que la caligrafía es más que escribir. Se trata de la vida y de vivir.
La técnica de Vila Matas
La técnica oriental de la que se sirve Tere Vila Matas se basa en el uso del mal llamado papel de arroz (término utilizado para referirse al papel hecho con partes de la planta del arroz, como la paja de arroz o la harina de arroz. Sin embargo, el término se aplica al papel hecho con otras plantas, o que contiene otras plantas, como cáñamo, bambú y morera) y la tinta china. Este tipo de papel es sumamente absorbente así que la tinta penetra en su interior y no queda suspendida sobre él, como ocurre con otras técnicas. Para que la tinta no se corra en una mancha incontrolable es preciso acariciar suavemente el papel y dejar que el pincel fluya siguiendo los dictados de la fuerza interna, nunca física. La técnica no permite ni titubeos ni correcciones. El pincel es un puñado de pelos en la punta de un mango de bambú, tan sensible que para manejarlo se necesitan años de aprendizaje.
A Tere Vila Matas la avalan más de cuarenta años dedicada al trabajo e investigación de la filosofía, caligrafía y pintura orientales, fusionándolas y enriqueciéndolas con la cultura occidental. Su fascinación se remonta a los años 70, cuando, tras un proceso de búsqueda en solitario, conoció en París al maestro coreano Ung No Lee, quien le ayudó a entender que la técnica china para enfrentarse al espacio en blanco implicaba el aprendizaje de una filosofía de vida. Trabajó durante diez años con Ung No Lee y “ahora –escribió de ella el periodista Eugenio Madueno- debe de ser una de las pocas pintoras europeas capaz de confundir con sus obras a los mismos chinos”.
En su brillante trayectoria artística cuenta con importantes premios internacionales, como el de la Innovación Artística de Nueva York y el Grand Prix de la Vigne de Francia. Sus obras cuelgan en el Museo Oriental de Valladolid, el Musée Olympique International de Lausana, el Museo Contemporáneo de Ceret o la Universidad de Bellas Artes de Seúl.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad caligráfica?
Resumir mi vida, que ya es extensa, ocuparía mucho, pero sí puedo decir que siempre ha estado ligada al arte y muy especialmente, desde mis 17 años, a la pintura y caligrafía china que es ‘el Arte de la Escritura’ y poco a poco ha ido fusionándose con mis conocimientos de pintura occidental y me ha permitido investigar y crear un mundo pictórico y caligráfico nuevo. Todo esto ha sido y es mucho trabajo y muchos años de búsqueda imparable.
¿Cuáles fueron sus primeras influencias?
Mi primera influencia fue el Maestro Sainz de la Maza, de quien aprendí pintura al óleo y dibujo, pero siempre buscando nuevas salidas para el arte. En su estudio fue donde, a través de una compañera filipina, descubrí que había una pintura que cumplía los requisitos que deseaba: la pintura china. Esta pintura no admitía corrección, sintetizaba las líneas y ‘el vacío fuera o dentro de los trazos’ era tanto o más importante que el lleno. Esa simplicidad tan compleja y el diálogo entre el lleno y el vacío me apasionó.
Trabajé con ella todo el tiempo que vivió aquí, y mi compañera decidió, antes de volverse a su país, dejarme todo su material y a su vez me puso en contacto con su maestro. A través de ella y en la distancia, todo era tan difícil que al final solo fue un corto tiempo. A partir de entonces, empezó mi búsqueda y entrada en el mundo caligráfico y pictórico que ha sido y es mi vida. Decidí adentrarme en el mundo de la estética oriental y con el tiempo he ido asimilando en profundidad los planteamientos filosóficos, las técnicas del dominio del pincel y la expresividad del trazo.
Sí, mi primer contacto con el mundo oriental fue a través de la pintura tradicional china. Lo que me marcó definitivamente fue, tras un proceso de búsqueda en solitario, conocer en Paris al gran maestro coreano Ung No Lee. Él me desveló todos los secretos del proceso por el cual él había transformado la pintura convencional china en una apasionante estética futurista. A lo largo de diez años y en un ir y venir a Paris, a la Provenza y trabajando con él cuando podía, hice mi aprendizaje de reflexión, investigación y trabajo uniendo Oriente y Occidente, abstracción y figuración, tradición e innovación estética, siempre en movimiento.
¿Cómo definiría a su pintura?
Siempre he llamado a mi pintura, ‘Fusionismo‘, puesto que es ‘mestiza‘. Utiliza toda la filosofía oriental y la filtra a través de mi mundo occidental, fusionando dos culturas.
Sin embargo, mi técnica es totalmente oriental y se basa en la caligrafía china. Utilizo pinceles chinos, papel chino, tinta china que hago yo misma con un tintero chino y colores y pigmentos minerales. Todo ello hace que se abra un abanico de posibilidades inacabables de investigación y creación dentro de este mundo tan rico. Yo considero que es una pintura intimista, que requiere mucha concentración antes de realizarla y olvidarse de todo lo demás. Y es por eso que se la considera una forma de meditación más.
Cuando pintas o haces caligrafía, tus pensamientos no pueden estar en otra parte, es imposible. Por eso es meditación. Cuando mueves el pincel y bailas con él sobre el papel, todo lo que vas a poner y dejar ir ya está decidido con anterioridad; después la tinta se encarga de entrar dentro del papel según tu la dirijas.
¿Cree que una calígrafa o pintora “evoluciona” en su pintura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético-caligráfico a lo largo de los años?
¡Naturalmente! Si una pintora no evoluciona pictóricamente, está muerta. Una pintora puede seguir viviendo pero si no lo refleja en su pintura, su pintura está estancada y como consecuencia acabada. La esencia de una pintora no cambia, pero si ‘está viva’, su pintura debe reflejar el paso del tiempo y no repetirse. Debe ir evolucionando con la vida, porque todo va unido.
A la segunda pregunta, confieso que ‘progresivamente’ se va adquiriendo un mayor dominio de la técnica que permite una liberación desde lo más hondo y a través de los trazos, una liberación desde lo más profundo que habita en tu interior.
Al comienzo es muy duro, requiere mucho trabajo: repetir, repetir y repetir. Conocer cada uno de los trazos y practicar sus movimientos para después liberarlo todo y plasmarlo en el papel. Así, poco a poco vas entrando en el placer de liberar esos trazos con el correspondiente movimiento sacándolos de sus formas establecidas, pero guardando siempre el movimiento aprendido para el manejo del pincel. De esta manera se va entrando paulatinamente en una pintura y caligrafía más libre.
¿Cómo siente que una obra está terminada y cómo la corrige?
Siempre que pinto algo, sé perfectamente cuando llego al final. Es algo que se aprende pintando, viene con el trabajo. Pero es cierto que lo último que se hace es ‘unir toda la obra‘, lo que yo llamo en francés ‘la liaison’, enlazarlo todo, ‘ligarlo’. Eso es realmente difícil, requiere años de trabajo y experiencia.
También le diré que cuando me pongo delante del papel en blanco y cojo el pincel, ya está todo decidido hasta el final. El proceso de trabajo es lo primero y la ejecución es lo último. Todo está decidido, sí, pero la tinta es algo vivo que el papel recoge, puesto que pinto dentro del papel y no en la superficie como se hace en occidente, donde se raya el papel por decirlo de alguna manera. Aquí, el papel es seco y yo pinto en un papel que absorbe la tinta y si es excesiva se desfigura. Por lo tanto, por mucho que alguien quisiera repetir una caligrafía exacta es imposible. Además, ‘no admite corrección’ y esto es algo que yo valoro muchísimo, y es precisamente una de las cosas más impresionantes que tiene esta pintura. A través del pincel que recoge tu pulsación y tu movimiento se hace imposible pintar y tapar, y es por eso que yo la llamo ‘la pintura de la verdad’.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su pintura?
Yo no tengo fines ni metas. Sigo una dirección que supone a veces tomar un camino u otro, pero siempre siguiendo una dirección. Las metas para mi no existen, se hace camino y tu eliges en qué dirección quieres ir y dónde te quedas o sigues.
¿Qué lugar ocupa, para una pintora calígrafa como usted, las sesiones de pintura rápida o pintura al aire libre?
Muy respetables e interesantes. Existen muchos ejercicios al aire libre que ayudan a entender más profundamente lo que es dibujar o pintar antes de entrar en el detalle.
La pintura al aire libre siempre es buena pero hay que hacerlo poco a poco puesto que de no ser así, no puedes abarcar tanta cosa como te ofrece la naturaleza. Es cierto que antes de atreverte a pintar una montaña hay que saber muchas más cosas, ‘para pintar un árbol, antes has de saber pintar una hoja de él‘ y así poco a poco o ‘petit à petit‘ como decía mi Maestro.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la pintura/caligrafía, ya sea en páginas de Internet, foros cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?
Ung no Lee
Cuando empecé a hacer caligrafía y pintura, aquí no había nadie que lo hiciera. Yo era como ‘una extraterrestre’ en soledad y poco a poco fui trabajando y pintando hasta que por fin encontré al gran maestro coreano Ung no Lee en París y a partir de lo que yo le enseñé que había hecho, él revolucionó toda mi pintura y caligrafía y me enseñó realmente lo que era la caligrafía y la pintura oriental con mayúsculas y con un añadido en la forma de hacer los trazos y pintar que él había creado y que te permite pintar a lo grande después de un largo y duro aprendizaje y con un gran refinamiento.
Trabajé con él unos diez años, con idas y venidas a Paris y hasta pude hacerlo en su ‘atelier’ como un gran privilegio. Eso lo explico porque si me pregunta qué opino de la difusión de la caligrafía hoy en día, creo que es bueno que se conozca y se difunda y me alegra pero …. por el respeto que le tengo, a veces creo que se la toma un poco frívolamente, como una ‘chinoisserie decorativa’.
¿Podría recomendarnos un poema/caligrafía de otro pintor que le haya gustado mucho?
Me es muy difícil elegir uno, puesto que hay tantos y todos buenísimos: Wang Wei, Lu Yu, Li Bo, Chi Tao, Han Shan, casi todos los poetas budistas de la dinastía Tang, etc. pero si tuviera que elegir uno, sería Wang Xi Zhi, autor del prólogo del libro ‘El pabellón de las orquídeas‘ escrito con prosa poética y considerado hasta el día de hoy como una gran obra maestra.
También elegiría muchos poemas anónimos que para mi a veces me resultan increíblemente buenos. Por ejemplo, uno del siglo I que se titula: ‘La canción del Jang’.
Jang
Trabajo cuando el sol se eleva,
cuando él se acuesta, me acuesto.
Para beber cavo mi pozo,
para comer trabajo mi campo.
¿Qué importa el poderío del Emperador?
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
Leo varios a la vez: arte, ensayos, poemas, … pero el que ahora tengo entre mis manos es ‘Resucitar‘ de Christian Bobin, aunque siempre tengo algún libro relacionado con el arte en toda su extensión.
¿Qué consejos le daría a un/a joven pintor/a que se inicia en este camino de la caligrafía/pintura?
Mucho trabajo y poco a poco, ‘beaucoup travail et petit à petit’ (como decía mi Maestro). También le diría ‘despacio como una tortuga pero con la fuerza de un toro’. Y es que esta pintura, basada en la caligrafía no es ni sirve para pintar ni conseguir trofeos, es algo mucho más importante, ‘te ayuda a vivir’ y la satisfacción de volcar tu persona con el pincel y la tinta. Todo un mundo interior ‘dentro‘ del papel.
¿Cómo ve usted actualmente la industria de la pintura?
Es evidente que muy mal. A veces parece que solo existe el comercio de la pintura y las firmas. Pero también creo que son ciclos y que la pintura y la poesía siempre existirán y nos acompañarán en esta vida de una u otra forma. Nunca desaparecerán.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
Ninguna. El silencio es lo mejor, ahí caben todas las preguntas.
Algunas personas me preguntan por qué la poesía que escribo es política, social o reivindicativa. La verdad, nunca me he parado a pensar qué tipo de poesía escribo; simplemente lo hago.
Escribo así porque, tal y como nos dice Irazoki «la poesía no es una delicadeza decorativa, sino una intensidad de la mirada que despierta a la conciencia».
Y tú, escritor/escritora de Poémame, ¿crees que la poesía no puede ser simplemente una delicadeza decorativa?, ¿crees que solo ha de despertar conciencias?
Hoy os presentamos la poesía visual de Jong Oh (Mauritania, 1981). Este artista creció entre España y Corea del Sur y actualmente vive y trabaja en Nueva York, donde se graduó en MFA en la Escuela de Artes Visuales luego de obtener su BFA en la Universidad Hongik en Seúl.
Jong Oh no usa un estudio sino que crea sus esculturas mínimas o poemas visuales in situ. Sus obras responden a una situación espacial dada, dependen de la configuración del espacio que tenga y las interconecta con diversos materiales: cuerdas, cadenas, hilo de pescar, metacrilato, varillas de madera y metal e hilos pintados.
El trabajo de Jong Oh es muy difícil de clasificar ya que sus obras, una especie de haikus visuales, son de un minimalismo llevado al extremo. Los elementos de sus obras parecen flotar y los hilos que las suspenden son prácticamente invisibles, incluso el artista a veces pinta el hilo ligeramente, reforzando la presencia visual del elemento, o utiliza la iluminación para crear sus composiciones.
The Brooklyn Rail, Between Two Doors (installation photo), 2012. Dimensions variable. Thread, paint, wood, Plexiglas, aluminum, and brass weights.
Jong ha expuesto en los EE.UU., Corea, México y Europa, y su obra pertenece a colecciones públicas como la Fundación Maxine & Stuart Frankel en Michigan (EE. UU.) y la Fundación Kablanc Otazu en Navarra (España).
Tal y como la propia Galería Sabrina Amrani explica en la presentación de la exposición: «Oh apela al espectador a cuestionar su propia percepción y la forma en que tiene que relacionarse con el espacio que lo rodea, ofreciendo un espacio para la meditación y la contemplación ante el ajetreo y el bullicio de la vida cotidiana contemporánea: un sutil y refinado haiku visual sobre la universalidad y el sonido del espacio.»
La Galería Sabrina Amrani (c/ Madera, 23, Malasaña, Madrid) presenta Lodestar, la primera exposición individual del artista surcoreano Jong Oh en España, del 10 de enero al 10 de marzo de 2018. Aquí podéis hacer una visita virtual a la exposición.
Esta lectura poética se gestó alrededor de una cerveza con Ann King, Dick Edelstein, Concha Catalán y yo mismo y ha acabado convirtiéndose en una plataforma para dar voz a una campaña irlandesa llamada Fired! Irish Women Poets and the Canon.
Fired! es un llamamiento para reducir y eliminar el desequilibrio de género en el mundo poético irlandés y desde aquí hemos querido hacernos eco de él porque creemos que es un tema de ámbito internacional. Todo el trabajo que se llevaba preparando hacía ya un tiempo aceleró su publicación con la salida en 2017 de The Cambridge Companion to Irish Poets por Cambridge University Press. Esa publicación ha sido la punta del iceberg de una realidad mucho más dura. Ese libro, que se presenta como la Biblia de la poesía irlandesa, hace desaparecer a las mujeres poetas de Irlanda o las simplifica a meras comparsas de los machos de turno. Pero lo peor, si cabe, es que en el proceso de elaboración de ese libro, NADIE cuestionó el desequilibrio de género: ni editores, ni escritores, … Nadie.
Para los responsables de esta antología no existieron poetas mujeres irlandesas en los siglos XVIII, XIX ni a principios del XX. No hablemos pues de las mujeres poetas de la clase obrera, simplemente no cuentan. Por eso, este llamamiento de Fired! pide a todas aquellas personas relacionadas con el mundo de la literatura y la edición que se comprometan a equilibrar este desajuste de género en la literatura irlandesa.
La ausencia de mujeres en las antologías, investigaciones y demás literatura altera la historia y distorsiona la forma de leer y entender la realidad de la poesía contemporánea. Pero si este es el llamamiento con el que nos hemos solidarizado, no podemos por menos que dar algunos ejemplos del machismo imperante en el mundo poético español.
En un artículo publicado el 16 de enero en El Español, la periodista Lorena Maldonado nos recuerda, en un artículo sobre el fallecimiento del poeta Pablo García Baena, algunas realidades ocultas del mundo poético español.
Parece como si por el hecho de ser poeta, un hombre tenga que ser una persona sensible, pero no siempre es así. Este genial poeta recientemente fallecido ha dejado perlas como, al referirse a mujeres poetas actuales como Raquel Lanseros, ser una cursi. ‘Escriben lo que la gente quiere, la vulgaridad’. Dice que cuando hay alguna mujer en un jurado literario ‘hasta que no premian a una, no hay manera de callarlas’.
El poeta Félix de Azúa, ya demostró su machismo al dirigirse a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en los siguientes términos: ‘debería estar sirviendo en un puesto de pescado’. También acusó de feminazis a las mujeres que pedían que se cumpliera la Ley de Igualdad 2007 para la elección de la Real Academia Española donde solo hay 8 mujeres para los 46 sillones.
Neruda relata en ‘Confieso que he vivido’ cómo violó a una chica limpiadora, tratándola como si fuese de su propiedad sólo por ser mujer y pertenecer a la clase baja.
Una mañana, decidido a todo, la tomé fuertemente de la muñeca y la miré cara a cara. No había idioma alguno en que pudiera hablarle. Se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama. Su delgadísima cintura, sus plenas caderas, las desbordantes copas de sus senos, la hacían igual a las milenarias esculturas del sur de la India. El encuentro fue el de un hombre con una estatua. Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos. Impasible. Hacía bien en despreciarme.
Nietzsche, cuando hacía de poeta, también escribió ‘si vas con mujeres, no olvides el látigo’. Wilde, ‘el hombre bígamo tiene dos mujeres, el monógamo también’. Quevedo, ‘Oh qué plaga, qué aburrimiento, qué tedio es tener que tratarse con ellas mayor tiempo que los breves instantes en que son buenas para el placer.’ ¿Quién conoce a Gertrudis Gómez de Avellaneda? ¿a Bécquer? Pues bien, ella tenía mucho más éxito que él aunque solo él ha pasado a la historia. Y los pocos comentarios que se han hecho de ella son del tipo ‘es mucho hombre, esta mujer’.
El machismo de Juan Ramón Jiménez apagó a la brillante Zenobia Camprubí. Gerardo Diego ignoró a las mujeres de la Generación del 27 en su ‘Poesía española. Antología 1915-1931’. Concha Méndez, de esa misma generación, fue conocida como la ‘mujer de Manuel Altolaguirre’. Camilo José Cela también dijo ‘las mujeres están para ser gustadas, después, unas se dejan, otras no … esto ya va por provincias’. Y acabo con Francisco Umbral, ‘el odio violento es la manera más pacífica que tiene de expresar su amor un marido, un amante, un enamorado’. Todos ellos son ejemplos del mundo falocéntrico de la poesía donde el papel de la mujer queda reducido al de musa, tal y como nos demuestra Lorena Maldonado en su artículo.
Rafa Aranda, poeta que participó en la sesión de micrófono abierto, comentó que dejó de utilizar el término ‘poetisa’ para referirse a una mujer poeta cuando descubrió que había sido creado para marcar la diferencia entre la poesía (de nivel) de un poeta hombre y la poesía de una mujer.
La poetisa fea, cuando no llega a poeta, no suele ser más que una fea que se hace el amor en verso a sí misma. Las coplas de un galán, por malas que fuesen, le parecerían mejor que sus poesías y le harían olvidarlas.
Leopoldo Alas, Clarín.
Durante la lectura poética patrocinada por Poémame el 18 de enero de 2018 en el Cafè de les Delícies en Barcelona, se demostró que ahí no era así, y así está recogido en un artículo en la web de Fired!: A Reading of Irish Women Poets in Barcelona.
La lectura previa al micrófono abierto corrió a cargo de Francesca Castaño, Kymm Coveney, Inés Caravía, Dick Edelstein y José L. Regojo a los que posteriormente se añadieron Michael Bunn y Magda Seoane.
Edelstein habló en sus poemas de los sitios y personas que muchas de las personas presentes conocíamos e incluyó un homenaje al editor irlandés recientemente fallecido Neil Middleton, conocido por su activismo a favor de los derechos de las mujeres y que visitaba Barcelona con mucha frecuencia. También incluyó un poema inspirado por una poeta irlandesa contemporánea y un homenaje poético a la pionera de las programadoras informáticas Ada Lovelace, ‘A Ada con amor’, leído por Ann King. Inés Caravia leyó poemas de su amiga ya fallecida Juana Bignozzi, poeta argentina, y de poetas irlandesas como Freda Laughton y Geraldine Plunkett.
Desde aquí queremos agradecer a Josep y Laia del Cafè de les Delícies por todas las facilidades que nos han dado para organizar este evento.
A continuación encontraréis una grabaciones y fotos del acto gracias a la colaboración de Ann King (sonido y edición), Margo Williams (video), Anna Muñoz (fotos), Concha Catalán (twitter). Así como una versión en inglés de este artículo publicada en el blog de Fired!