Etiqueta: mariela cordero

  • 3 Poemas de Mbizo Chirasha, poeta zimbabuense

    3 Poemas de Mbizo Chirasha, poeta zimbabuense

    Mbizo Chirasha – (Cronista y editor, Africa Writers Caravan. Editor jefe en Time Of The Poet Republic. Curador de proyectos en Womawords Literary Press. Colaborador principal en Brave Voices Poetry Journal. Autor y editor en Porcupine Quill. Artista afiliado a UNESCO-RILA 2020. Becario de Libre Expresión en PEN Deutschland.2020. Poeta en Residencia del Café Ficticio 2019. Becario africano de Ihraf.org. Escritor colaborador de la revista Monk Arts and Soul Magazine. Artista de poesía destacado en World BeyondWar.Org. Escritor de artículos literarios y comentarios políticos en Cultural Weekly. Escritor africano destacado en la serie internacional de poesía Demer Press. Poeta de performance africano destacado en el Festival Internacional de Poesía de Medellín 2020.

    Repúblicas de Casava

    Juba

    Hijo del esperma perdido en los atardeceres de la masturbación política

    Wagadugu

    Fecha límite de nuestras revoluciones

    Darfur

    Estómago estreñido, enfermedad devastadora, monje dormido exangüe.

    Nairobi

    Cultura perdida en el polvo del léxico sajón y la jerga de las alcantarillas

    Soweto           

    Xenofobia y afrofobia ebria.

    Marikana

    Ampolla cervical de la inacabada revolución los hongos.

    Harare            

    La corrupción del polonio transforma a los ancianos en matones políticos

    Congo              

    La logia de secesionistas y guillotinas humanas

    Querido Comisario

    Querido Comisario 

    mi poesía canta acerca de 

    babuinos políticos soplando vientos de venganza, 

    de las manchas en los traseros en los valles de los trabajadores subpagados de la ciudad

    de la áspera y crepitante arcilla roja de las sanciones aplastando la pobreza y corrompiendo el rostro de mi pueblo, 

    la camiseta presidencial desgarrando los abdómenes de los estafadores de la calle 

    la silenciosa y amarga risa de los bosques políticos tras la caída de los limoneros políticos 

    Querido Comisario 

    mi poesía canta acerca de

    de las huellas de madres luchadoras y cuernos verdes 

    de los hechizados por la cocaína de un estado del partido

    de los nuevos estafadores de slogans bebiendo promesas después de la retórica del té de hierbas del cambio 

    de las fosas nasales de las calles que gotean hedor y basura 

    de lágrimas cincelando pechos pedregosos de madres que perdieron sus úteros 

    en el carbón del recuento de votantes 

    Querido Comisario 

    mi poesía canta de 

    el ritmo de los tambores campesinos bailando al nuevo compás

    sin saberlo,

    de malabaristas políticos comiendo palillos de tambor de los votantes después de otro saqueo de votos.

    Maiduguri

    Soy Biafra sentada sobre petróleo

    estoy sangrando uranio y té

    estoy cargada con cenizas y carne de Sambisa

    soporto silbidos y obscenidades de revoluciones equivocadas

    aso a mis hijas para la cena

    dejo palabras en el viento y en la madera

    nací con hambre de ser libre

    no nací libre

    vomito xenofobia y  pasado

    planto la libertad en el Volta de Sankara

    canto del Congo que perdió su pan, su estación y su arena. Campesinos borrachos de amargura dispuestos a morir

    Bujumbura, viendo al Ebola cenar con las repúblicas

    Kalinga-linga embarazada de cobre bailando en la oscuridad.

    Cantar Maiduguri, síntoma de lucha inacabada

    la muerte camina desnuda en los ensordecedores bosques de Warange

    los niños plantan balas como maíz en Bokungu

    los disidentes mastican el desprecio

    las marionetas mastican banderas

    estamos cansados de cosechar desprecios y granos

    los zorros de la propaganda saquean las papeletas para engordar a sus cachorros y

    a sus perras

    los mongoles se embolsan el estado con sus harapos

    las lenguas en salivación cuelgan para otro festín electoral

    hermano ¡la pobreza se sienta instala en la piel como un sarpullido.

    Traducción por Mariela Cordero

  • 3 Poemas de Caroline Laurent Turunc, poeta turca

    3 Poemas de Caroline Laurent Turunc, poeta turca

    Caroline Laurent Turunc proviene de una familia turca de origen árabe que vive en Antakya, y es la novena hija de  esta familia. Completó su educación primaria y secundaria en Antakya. Empezó a escribir a la edad de 15 años. Escribió su primera novela a esa edad. Sin embargo, como resultado de un desafortunado evento, la noche antes de que la novela fuera enviada para su publicación, su hermano mayor y su madre la destrozaron. Aunque este incidente la entristeció, no le impidió volver a escribir en los próximos años. Desde el año 2013 hasta la actualidad ha escrito alrededor de mil poemas. Su  obra poética se ha publicado en varias antologías. Ha publicado dos poemarios Entre Oriente y Shamal y Rosa del desierto. Actualmente reside en París.

     El Alto Silencio                     

    En este día que hace el día de hoy

    Gira el rostro, voltea hacia los meteoritos

    Las cartas de suicidio que escribimos

    Poemas que alaban la ocupación de la tierra

    Dicen que las esperanzas tienen la misma edad que los niños

    Sólo tú serás la voz en sus labios

    Extiende tus manos, alto silencio

    El desafío de los invasores

    El final de la noche es el otoño y su madrugada

    Que todos los que aman la libertad extiendan sus corazones

    La nube que cuelga del mañana pasa lejos de aquí

    Miles de héroes anónimos

    Arteria de paja de las tierras áridas

    Todos los guijarros se desvanecen junto con los recuerdos

    A los que insisten en la canción de los pobres

    Les quedaron noches agonizantes en las manos

    ¿Podría el sol nacer de heridas que no se curan?

    Mientras que más adelante el sufrimiento hace fluir el pus

    Gira el rostro

    Antes de que las palomas huyan de sus nidos

    No soples las cenizas que el viento no pudo dispersar

    No cantes la canción del dolor

    Que las sábanas no se conviertan en la soga de los huérfanos

    Que las pisadas lejanas no maten.

    ¡Estoy en Estratos!

    Mi corazón sería el esclavo de la piedra de la paciencia

    Está colmado de penas

    La hoja de ningún árbol

    Ningún lápiz hecho de rama es suficiente

    Para escribir lo que he pasado

    Estoy en capas, mi corazón está exaltado

    Con más fuerza nos hundimos y nos multiplicamos

    Basta, deja de medir mi paciencia

    En mi hay un volcán a punto de explotar

    Ve ahora, ve con quien quieras.

    No le digo que se quede a quien desea partir, lo sé, esta es la manera

    Lo que no piensas es robado a los demás

    Pero, para reverdecer las piedras de su propio jardín

    No huelas el lirio cuando la rosa está cerca de ti.

    No busques el amor con una mula cuando tienes una gacela.

    Es la imprudencia la que quema al hombre y no el fuego

    Encuentra la culpa en todos, pero se mira a sí mismo como si fuera ciego.

    No pienses que la primavera no llegará después que te hayas marchado.

    No creas que mi corazón no podrá resistirlo.

    Mi piedra de la paciencia no se ha quebrado todavía.

    Camino equilibrada en el suelo desde que me apoyo en la planta del pie

    Ya dije todo lo que tenía que decir

    Borré todo lo que odio.

    No me preguntes sobre ti ni sobre los que dejé atrás

    Si te hubiese ocurrido a ti estarías más allá de la locura

    Estoy triste, herida, estoy dividida entre dos continentes

    Por un lado, una tierra estéril, por el otro un mar inmenso.

    Ya no te convengo, te adelanto

    Si no estás listo para entregar tu alma al ser amado,

    No bata sus alas, señor, para amar

    No entregues tu cuerpo a la alabanza, guarda tu alma.

    Usa el hábito del silencio, no difames a nadie.

    No devores cada comida que te llegue.

    Recuerda que la vida se trata de mil pruebas

    Sin darte cuenta, puedes cometer errores de los que te arrepentirás.

    Todo lo que decimos que no pasará, pasa como el agua que fluye.

    Beirut

     ¡Pon tu mano en mi hombro Beirut!

     Háblame de la felicidad, lo que pasó me desespera

     Rompen el mortero del dolor, lo cuelgan como una oveja

     

    Vamos, despierta…

     Si no te levantas, nadie te levantará.

     Los oídos no escuchan las quejas de nadie

     Levántate con todas las voces

     No escuches solo al látigo

     

    Ver que tocan tu cuerpo

     Mira, te besan en el cuello

     Mira, ellos violan

     Los valles de odio están burbujeando

     Tu piel respira con dolor

     Las mujeres se visten de negro

     

    Ponte alas, Beirut, las sombras me asustan

     Mira atrás, el fuego ardiente no es festivo

     Cavan cuchillos en la cueva, tejen la red

      No te dejes arruinar por el nazismo

     

    No ahuyentes los laureles marchitos

     Levántate, no te dejes derrotar

     Párate frente al sol y conviértete en el sol

     De lo contrario, serás una oveja

     Y nadie hablará de tí

     Serás un antiguo Beirut en las últimas páginas de la historia.

    Traducción por Mariela Cordero.

  • 3 Poemas inéditos de Simmony Azul Urdaneta #PoesíaVenezolana

    3 Poemas inéditos de Simmony Azul Urdaneta #PoesíaVenezolana

    Simonny Azul Urdaneta (Valencia, Venezuela,1978)  Poeta, investigadora, profesora en la Universidad de Carabobo. Actriz, dramaturgo, productora radial y teatral. Ha publicado: Los cuentos de hadas no hablan de sexo (1997, 2002), Mi calle de una acera(2002) Líbrame (2005) Como una costumbre (2010), Piedra de Rayo (2015).  Premio Concurso de Poesía Liceista CELARG, 1994. Premio Mención Poesía en el Concurso de Literatura FACE-UC 1997, Premio Certamen Mayor de las Artes y las Letras, 2004, Premio Bienal José Rafael Pocaterra 2009, Premio Concurso de Poesía Festival Mundial de Poesía, 2014. Fue condecorada con la Orden “José Félix Ribas” en su tercera clase, área artística.Orden «Arturo Michelena» por su trayectoria artística. Participó en Festivales Internacionales en Chile, Perú, Colombia y Venezuela. Dictó su taller: Voces femeninas en la poesía contemporánea en San Vincent , 2011 y Lima, Perú, 2019.Su trabajo literario e investigativo ha aparecido en antologías como En Obra, de Gina Saraceni, Editorial Equinoccio; Antología de Poesía Venezolana, Embajada de Venezuela en Siria; Antología “El vuelo más largo, Poesía Hispanoamericana”, Ángeles de Papel Editores, entre otras; también en periódicos y revistas de circulación nacional e internacional. Su poesía ha sido parcialmente traducida al inglés, portugués, italiano y árabe.

    Aliento

    Pasaje encriptado de puntos y figuras

    hay un mundo que armo

    juego de niños

    cada día caen en él como semillas

    en otro tiempo estarán

    dibujando con sus manos, tierra y cielo

    dándole cuerdas al reloj del mundo

    con el soplo del sonido primigenio en la voz.

    Canelita

    Esa vez fue canelita y no para invocarte

    fue para subir el páramo con el ánimo abrigado

    con el ánima intacta a la tierra del poeta

    con cundiamor y pétalos de árnica en la frente

    alguna vez fuimos más que cautivos

    desde esta reja canto sabiendo mi condición

    el aislamiento arde como podar hebras a distancia 

    las bombas caen y destruyen a lo lejos los templos todos

    todo en lo que creíste es una historia de máscaras y bailes

    todo por detrás de esto asusta

    y aún así abre sus ojos al destello

    que siempre es mejor cegarse en la luz.

    Eucalipto

    Se llamaba eucalipto esa rama verde blancuzca

    se llamaba tordo esa sombra

    picoteando mi cabeza, temprano

    supe de fantasmas y canciones de años

    de celajes y de espantos

    temprano supe leer libros y oráculos distintos

    esta bandera blanca en la puerta esta cruz

    de palma este palo santo

    este grano de sal bajo la lengua para estar vivos

    y la neblina acaso

    las visiones que vuelven a contarme de ti.

  • 3 Poemas de Ariel Maceo Tellez,poeta cubano

    3 Poemas de Ariel Maceo Tellez,poeta cubano

    Ariel Maceo Tellez (1986, La Habana) es Escritor y fotógrafo.Graduado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardozo.Miembro del grupo de poesía Demóngeles.Ceo de la editorial independiente Oncritika Ediciones.Ha publicado Último cumpleaños (Bruma ediciones, Argentina) ¿Sabes quiénes son los monstruos? (Editorial Guantanamera, España

    1

    La desconocida entra en la sala

    Ensucia sus manos con el polvo del mueble

    Tose.

    Sonríe a sus muñecas rusas

    a las viejas arañas.

    La brisa del mar acaricia su pelo

    eriza sus pezones.

    Recoge su violín del suelo

    olvidado

    oxidado.

    Despierta a los que viven en la sombra:

    En la cafetería de enfrente una mujer llora.

    Dos chicas se besan en la acera.

    Un padre fuma antes de empezar la misa.

    La música brota del violín inundando sus manos de sangre.

    Le humedece el vestido

    cierra los párpados

    cae.

    Por ahora no abrirá los ojos

    dejará que la brisa la acaricie

    la abrace

    la muerda

    la bese.

    Por ahora no abrirá los ojos

    sabe desde su niñez que la irreverencia es una mujer indecente

    que no cierra las piernas

    y que esta Habana

    es un tren que siempre se descarrila a la misma hora.

    2

    Lo siento por ustedes

    pero es odio

    no otra cosa.

    Es odio por el sol

    los goles en contra

    las lentejas

    los que dictan

    las mariposas.

    Es un odio detestable y sucio

    Por los que esperan

    los que no quieren ver

    las balsas

    La frontera.

    A veces ese odio desaparece

    cuando mis dedos se humedecen entre las piernas

    de la mujer que ahora miro

    desaparece

    cuando sin desperdiciar nada

    mi lengua saborea los jugos de ese espacio caliente

    que voy a penetrar con toda mi enormidad

    que voy a penetrar despacio

    con ganas.

    Y todo para olvidarme del odio

    que siento cuando escucho aquella canción

    que no cito por vergüenza

    o porque pierdo mi erección si me desconcentro

    o simplemente

    no la cito porque la revolución si lo hace

    y yo no quiero problemas.

    3

    Viaja en el autobús un monstruo.

    Está sentado en el fondo

    escribiendo un poema mientras escucha la radio.

    De vez en cuando la mujer mira por la ventanilla

    se cruza con algo que motiva sus letras.

    Se ve que es un monstruo alejado de todo

    que pasa las noches sola en esa cama

    donde durmió otro monstruo que ya no va a regresar

    porque los sueños no son para siempre y se rompen.

    Como se rompen las promesas

    como se rompen las fuentes.

    La mujer saborea el aire que entra por la ventanilla

    mientras el autobús avanza adentrándose en esa otra ciudad

    que le pasa la lengua por la cara a la gente.

    Y el monstruo escribe:

    “Alguienes se desnudan en un cuarto de hotel,

    junto al mar cascarriento que ha venido

    con más huesos de ahogados este domingo”

    Eso escribe la mujer mientras el aire la humedece entre las piernas.

    El monstruo cierra su cuaderno.

    Deja que el aire se cuele por debajo del vestido.

    Abre las piernas para que la brisa le acaricie su sexo

    para que saboree su humedad

    para que la penetre despacio

    mientras el autobús avanza inundándose con los gemidos

    de esa mujer que viaja excitada

    y no le importa que el autobús

    vaya dejando una franja roja en la calle.

    Lo más terrible de todo

    es que no es de pintura.

    Estos poemas pertenecen al libro «¿Sabes quiénes son los monstruos?»

  • 3 Poemas de Julio Bolívar #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Julio Bolívar #PoesíaVenezolana

    Foto de José Amador Martín

    Julio C. Bolívar. Escritor, editor independiente. Docente en Literatura (UPEL) y Estudios de Maestría en Literatura Hispanoamericana Contemporánea U.S.B. Maestría en Estudios Literarios en la UCV. Especialización en gestión de proyectos (Universidad Monte Ávila). Es autor de Guía del promotor de la lectura. Ensayos. (Varios autores). (1994). Lectura y censura en la Literatura para niños y jóvenes. (1995). Catálogo, poemas (1998). Poesía. Cuaderno Literario El Arco y la Flecha. Fundador y Miembro del Comité Editorial de la Revista Cuadernos Nuevo Sur. (SUDACA). Lo Bello y lo útil de Lara. (ensayos sobre el estado Lara) Imaginar la distancia. (Antología) Poesía larense del siglo XX. Compilación Yeo Cruz. Ediciones de la Asociación de escritores del Edo: Lara (ASELA) Desarrollo cultural y gestión en centros históricos. Editor: Fernando Carrión. (Varios autores.) Ciudadanía, democracia cultural y gestión de políticas en centros históricos. Las identidades cinéticas. (2000). El libro de Adrián. Antología de Maltiempo editores. (2011) Corazones de paso. (2012). Premio de la Bienal José Rosa Acosta en Pampatar Isla de Margarita, 2017 con el Libro Tocar la puerta (2017). Hay vida más allá de los polos. (Conversación sobre otra Venezuela). Josu Landa/ Julio Bolívar. (2019).

    Nocturno en el hospital

    A César Panza

    Lenta, en gris

    con tormenta adentro

    llega la noche

    con luna en Cáncer y

    Marte en las mareas

    mi sangre

    sube hacia el corazón

    en la suave y eterna vigilia del insomnio

    Un pez ebrio nada en el vino

    cabalga sobre los cristales

    del accidente escrito

    del fin de los días

    en la tierra y en el cielo deseado

    Ya no habrá más albas

    ni cantos de gallos

    solo, conmigo y las manos torpes

    Las tinieblas torcidas de la postración

    y la silla de ruedas.

    Almas suspendidas

    Los queridos difuntos

    deudos y finados que quisiste

    viven sentados en la esquina de la cama

    Cuentan sin parar

    su viaje imposible

    Dicen que no pueden vivir bajo tierra

    que no pueden dormir en paz

    Lentamente

    se inclinan sobre nuestro pecho

    para oír esta canción

    que no deja de sonar

    Que los encadena

    a los vivos

    demorando su viaje.

    Variaciones sobre enero

    I

    Otro mes nació dentro del año

    y sucedió el nacimiento del alma

    despertó una luna y otro sol

    Las piedras solas en la tierra

    sin la fuerza de la sangre

    y la otra piedra tallada

    en el dolor del error y la ilusión

    No había nada, solo la respiración lenta del día

    solo el aire envenenado

    del pozo oscuro del poder

    anidado en la piedra

    II

    Un universo pensado 

    en el corazón de la niebla

    sucedió un día

    Había días despiertos

    y días dormidos

    Oscuras rocas, tierra y árboles

    Un cielo diario de vida y muerte

    de piedras talladas

    para dormir sin el aire del cielo

    III

    Llegó otro mes y otro poblador.

    y sucedió después el alma

    con sus cuentas y sus signos para poder leer de nuevo

    piedras acompañadas de las manos 

    2019, Los Chaguaramos, enero.CCS

  • 3 Poemas de Lidice Megla, poeta cubana

    3 Poemas de Lidice Megla, poeta cubana

    Lidice Megla (1968) Camajuaní, Villa Clara, Cuba. Reside en Canadá desde 1999.Licenciada en Educación, especialidad Lengua Inglesa. Máster en Traducción (VCC). Ganadora del Primer Lugar del Décimo Concurso Internacional de Poesía, “El mundo lleva alas” 2018, Editorial Voces de Hoy, Miami, Florida y Primer Lugar del Concurso Internacional de Poesía “Arte con palabras”, Art Emporio, Miami. Educadora, traductora y poeta. Miembro del Registro de Escritores Hispanistas Canadienses, sus poemas aparecen en revistas y antologías internacionales. Ha publicado: Tú la Bestia, 2018. Totémica Insular, 2019. Mujer Sin Paredes, 2020.

    Omni

    Dejéme amontonar entre los rayos

    entre las manadas infra rojas del calor

    entre el plumaje de la clorofila,

    con los peces tibios sin grieta sobre su lomo

    respirando el día

    hasta quedar hinchada como

    un bote junto al sol.

    Misterio                  

    A los entrañables bosques canadienses, y del mundo…

    Sé que los bosques guardan en sus sombras

    el secreto escondido de la Tierra,

    que bajo sus cáscaras duermen ríos de raíces

    viajeras.

    Sé que los bosques se hablan.

    Ignoro su lenguaje como ignoro todo lo demás,

    pero sé, cual sea el nombre de dios, está en sus bocas.

    Sakura
    Escucho estremecida de la ola al tronco ir el golpe:

    es el mar que parte con tu belleza
    Frente a ti me veo al fondo de un teatro banal,
    espíritu semejante a un torreón que sucumbe,

    corazón: un bloque rojo,
    cráneo: una termita silenciosa…
    Dulce Sakura, hoy eres la fiesta que viste de lujosa gasa,
    mañana recuerdos…hojarasca…

    Del poemario Totémica Insular, 2019.

  • 3 Poemas inéditos de María Luisa Lázzaro #PoesíaVenezolana

    3 Poemas inéditos de María Luisa Lázzaro #PoesíaVenezolana

    María Luisa Lázzaro Caracas (1950). Profesora Titular, Esc. Letras, ULA. Magíster, Licenciada Letras (1978) y Lic. Bioanálisis (1971). Profesora Cátedra Histología, Facultad de Medicina (1972-1978). Premio Alfonsina Storni, Buenos Aires,1978. Mención Concurso Cuentos El Nacional (1981). PremioEl cuento feminista latinoamericano” (Chile, 1988). Finalista Concurso novela Planeta Latinoamericana “Miguel Otero Silva” (Tantos Juanes o la venganza de la Sota) 1990. Premio Nacional Canción inédita con “Atrincherada” en XIII Festival Nacional de la Voz Universitaria (Valencia, 2000). Premio Poesía y Narrativa Seccional Profesores Jubilados APULA 2003 y 2005. Mención de Honor Resurrección del ángel, Premio “Reinaldo Arenas, Creatividad Internacional, Miami, 2017. Invitada a universidades: Complutense (Madrid), Puerto Rico (Mayagüez), El Salvador, Bucknell (Bloomsburg Pennsylvania) y Northridge (Los Ángeles, California. Publicaciones: Poemas de agua (1978), Fuego de tierra (1981), Árbol fuerte que silba y arrasa (1988), Nanas a mi hombre para que no se duerma (2004), Escarcha o centella, bebe conmigo (2004). Del agua al fuego (2012). Miniguerra tarea de los cuerpos (LectorCómplice, 2013). Novelas; Habitantes de tiempo subterráneo (Pomaire, 1990) y Tantos Juanes o la venganza de la Sota (Planeta, 1993). Crítica literaria: (Viaje inverso: sacralización de la sal (1985), La inquietud de la memoria en el caos familiar (1995), Dos lecturas, una novela Mis parientes, de Hernando Track (2016). Narrativa: ¿Cómo contarlo? (2006) y Junta de hijas y otras peri-especias (2008). Infanto-juvenil: Mamá cuéntame un cuento que no tenga lobo (1984), El niño, el pichón y el ciruelo (1990); Parece cuento de Navidad, Darlinda (1994), Para qué sirven los versos (1995), Una mazorca soñadora (1995), Un pajarito, una pajarita y la casualidad (1995), La almohada muñeca (1996), Cuentos para el sofá (2011). Autora de 5 “poemas musicalizados” (Atrincherada, Licor de amor, No duermas ahora, Llueve amor, Ixtlán).


    Tiempo de Brote

    La capuchina azulada está pudriendo sus hojas,

    sólo tengo que darle tiempo

    a que rebroten sus raíces y se enrame.

    Es el temblor mismo que brota de las ventanas de la piel.

    No son lancetas,

    son restos tímidos de follaje aún verde… 

    anhelando.

    Reconstituida la palabra

    La palabra también se enferma, y enferma.

    Le da viruela y carcinoma, hace pústulas y costras.

    Alguna emotividad le carcome las líneas expresivas,

    sus nervios se alteran, y alteran.

    Sus simientes se socavan,

    su balaustre deja de movilizar las vértebras,

    adelgaza, se va haciendo almagre,

    se desploma, empalidece,

    entra en agonía sin óleos mágicos que consuelen

    amable su fin.

    Velada, sollozada,

    se acomoda en la caja de herramientas en desuso. 

    Intenta resurgir de los silencios,

    renacer simple, alma.

    Tener un ángel es bueno.

    Es bueno tener un ángel

    que no tenga rostro ni boca, ni voz que retumbe

    como la conciencia hecha de mármol y leyes.

    Silencioso y crudo como el espejo

    deja que transcurra el devenir equivocado o no,

    pero creciendo.

    Observa cómo se afinan o desafinan

    las cuerdas de la vida o de la muerte cotidiana.

    Y no interviene…

    No juzga, no exige; acompaña, espera.

    Sabe que en cualquier momento…

    una ráfaga… lleva a perder ganando o viceversa.

    Silencioso espejo de todos los días.

    Los poemas pertenecen al libro inédito Resurrección del ángel

  • 3 Poemas de Ender Rodríguez #PoesíaVenezolana

    3 Poemas de Ender Rodríguez #PoesíaVenezolana

    Ender Rodríguez (San Cristóbal – Venezuela. 1972). Escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral. Ha publicado: Cantos del origen (2001, CONAC); El sofá de Beatrice (2006, CENAL); Primavera cero (IPASME, 2007); Creactivo I (BARIQUÍA , 2007); Rabo de Pez Nuevos idiomas en la creación formato e-book (FEUNET, 2014), Entrecruzamientos (EAE Editorial Académica Española, 2015), Ex sesos y asa res Borrones para textos no tan perversos (CENAL, 2016), El Blues de la Parca –  cuentos grotescos (AMAZON, 2017), Creactivo II (AMAZON, 2017), Poemas Absurdos (LP5 Chile, 2020), y VISO Poesía visual, objetual y collages en Venezuela (SABERULA, 2020),  entre otros libros publicados en internet, y en físico como coautor.

    Bitácora de día

                                                                                      A Yahn por siempre

    Conocí a un hombre que no moría

    se llamaba cabeza volcán

    porque en vidas pasadas

    se volaba la sien

    en faenas pirotécnicas

    Conocí a una mujer con agujeros en los dedos

    le llamaban aguacero

    por lo líquido de su alma rota

    en forma de equis

    Conocí a un anciano que se convertía en tigre

    saltando levitaba entre piedras

    y curaba la enfermedad de trocar el olvido en pus

    Una vez caminé mutilado sobre agua

    y salían burbujas rojas de mis manos de venas de navaja

    al igual que las de mi madre y la suya

    Una vez no logré conocer a un niño brujo que nació en una alberca

    con barbas grises y juncos secos en sus piernas,

    él era un ser que hacía chasquear sus huesos con solo juntar los brazos

    Una vez morí y no fue tan divertido

    no se detenía el espíritu

    y giraba muy extrañamente lanzando bocanadas de luz verde

    al parecer radioactiva

    Cuando sé que volveré a morir

    ato un rayo del techo de la casa

    hasta que se desvanezca el silbido

    No he vuelto a morir

    como antes

    cuando no sabía que no dolía morirdespierto

    en las almas huecas que esconde el espejosin nombre

    donde no sé volver

    como los niños perdidos

    que habitan la nada como nadie.

    Como Pessoa

    A Daniel Arella

    Como Pessoa

    me pongo

    a pensar en una piedra,

    veo la piedra

    y me acuesto a su lado

    Le miro por el rabillo del ojo,

    le hablo

    y espero a que me hable

    No lo hace la muy piedra

    Y me percato que quizá no tenga deseos de hablar pistoladas

    como otras piedras que sí hablan pistoladas

    o como algunas que cuentan historias vulgares muy divertidas

    Pienso en cómo se sentirá

    o cuanto frío o calor tendrá la piedra en su alma

    me pregunto ¿cómo hará el amor?

    si beberá wiskie o si deseará ser una famosa piedra

    que se dedica al espectáculo para piedras

    Pienso en que su lengua debe ser rugosa

    y tendrá piedras enemigas y depresión

    o querrá irse a vivir lejos

    y comprar un auto, un perro, y debe imaginar

    que puede sembrar mucha marihuana

    y de repente no querrá trabajar más nunca esta piedra

    que no me habla

    No soy esquizofrénico

    bueno tal vez, un poco

    en cambio soy algo pesado como Pessoa

    pensando en piedras

    Certeza

    Los hombres vaca saben

    que la tierra es redonda.

    como las olas impúdicas

    de Peter Pan

    ¿Quién puede asegurar que los reptilianos

    nos tendrían atrapados en máquinas mentales

    para convertirnos

    en sexo gratis y coca cola?

    Yo en cambio

    después de morir sin la matrix

    pienso en levitar

    como las piedras de orín

    de un marsupial

    sin antes tener que

    orar a Zeus

    -Los niños son más feroces

    que los dioses

    y no son tragamonedas-

    le dije a mi padre

    -La historia no sabe

    lo que otros tampoco

    y nadie

    puede engañarla tanto como

    un agujero blanco en una parca-

    recalcó mi padre

    Yo prefiero declarar que

    hay demasiada ceguera

    dentro de las locomotoras del alma

    de un vidente poeta cojo

    que no sabe ni firmar

    con rimas

    Todo pasará

    igual que el tren de las 5 o las 6

    -No sufras por el ocaso-

    lo dijeron a Marilim

    y se agrietó

    como una tumba sin flores

    en Alaska

    Me volteé a escuchar el olvido

    y entonces

    Marilim me dijo

    susurrando:

    -Siempre alguien

    nos engaña la razón

    justo al pasar el último tren-

    Me cambié de vagón

    vehementemente

    para esperar a los hombres vaca

    con boleto en mano

    hacia donde solo llega

    el absurdo.

  • 3 Poemas de H S Shiva Prakash, poeta indio.

    3 Poemas de H S Shiva Prakash, poeta indio.

    H S Shiva Prakash (n.1954) es un poeta, dramaturgo, traductor, columnista y crítico literario kannada. Su obra es conocida por su compromiso espiritual, social y político. Ha publicado 9 poemarios, 13 obras de teatro y  también ha publicado varios libros en inglés, que incluyen un libro de haikus. Su traducción al inglés de Kannada vachanas, ‘I Keep Vigil of Rudra’, fue publicado en la editorial Penguin, Colección de clásicos. Su obra ha sido traducida a múltiples idiomas de la India, además de inglés, francés, español e italiano. Fue galardonado con el Premio Sahitya Akademi (2012) y el Premio Sangit Natak Akademi (1997).

    Atenuación.

    La nube que se escondía detrás

    De esa colosal colina

    Comenzó a nadar en el cielo azul

    Las aguas doradas del Tunga,

    La arena bruñida de la orilla,

    La cúpula del templo bañándose en la luz del sol…

    Todo esto está en calma, atenuado

    Las vastas sombras de las nubes

    En una tarde de sol

    Me recordaron a la oscuridad subterránea

    Cuando una inmensa nube

    Comenzó a nadar en el cielo azul

    La oscuridad cubrió mi mundo

    (1999)

    Despedida.

    La gran ciudad -la guarida de los insomnes-

    estaba en la cama

    Con la diosa del sueño oscuro

    Medio cubierta por el sari

    de las farolas encendidas

    Me despedí de mi amada prisión

    Para entrar

    En la impenetrable jungla de

    rugientes torrentes de lluvia

    Donde me encontré

    Con las flores relampagueantes

    Y los frutos del trueno

    (2003)

    Metamorfosis

    La buganvilla roja

    Yacía en la cerca de alambre de púas

    Como un asceta hastiado del verano

    Sólo una hoja verde se rebeló y maldijo:

    ‘Al diablo con tu ascetismo estéril ’

    Transformándose en una mariposa verde

    Se fue volando

    Hacia la libertad

    (2007)

    Traducción al español por Mariela Cordero.

  • 3 Poemas inéditos de Aleisa Ribalta, poeta cubana.

    3 Poemas inéditos de Aleisa Ribalta, poeta cubana.

    Aleisa Ribalta. (La Habana, 1971). Nacida en Cuba. Reside en Suecia desde 1998. Es poeta y coordinadora cultural. Ha publicado Talud (ekelecuá ediciones, 2018), Talús / Talud (bokeh, 2018) y Tablero (Verbo desnudo, 2019). Tiene en proceso de edición el poemario Cuaderna, bao y regala, y los cuadernos inéditos Poemas Intersexuales y Los hijos de Gengis Kan. Coordina la bitácora digital La libélula vaga, donde se publica poesía de todo el mundo.

    En su cabeza se oía el mar

    ”A veces aún puedo escuchar batir el mar

    la extensión de los campos

    ¡inmensos!”

    Chus Pato

    En su cabeza se oía el mar

    como una daga

    como el grito

    como la última mano

    que separa, dice adiós

    no devuelve los préstamos

    no recuerda que un día

    fueron siameses

    y jugaron

    una partida

    a ganar

    los dos

    perdiendo

    allí, juntos.

    (observa cómo los animales plásticos de la granja

    se colocan a su antojo ya sin poder evitar el caos)

    En su cabeza se oía el mar

    como un suspiro

    como el sueño

    como lo que regresa

    de muy lejos

    cargado de misterios

    se revela

    deja cubierto

    de una inescrutable

    nata de artilugios

    varios

    desconocidos

    toda la costa.

    (viste por primera vez la coca-cola en forma

    de botellas vacías flotando hacia la nada)

    En su cabeza se oía el mar

    como un diluvio

    como el llanto

    como el que llega

    por fin de donde nunca

    partió, sigue las invisibles

    huellas de

    lo imaginado.

    (ves al niño que fuiste que pregunta

    quién nos va a devolver estos años)

    Y allí, del otro lado

    de ti mismo

    solo quieres

    una vuelta

    en bote

    por los cayos

    vacíos

    del recuerdo.

    (y cruje el pargo que se quedó intacto

    sin freír en la nevera de qué tiempo)

    Ojo de agua

    Un rumor peregrino, el percolar del tiempo,

    por debajo iba el río, silencioso, certero,

    buscando la llamada del curso de la vida

    La montaña sabía, los hombres no aceptaban

    la presencia muda de aquel fantasma vivo,

    como un gorgoriteo de lluvia en la memoria

    venido de muy lejos. ¿Y qué traía consigo?

    ¿Por qué tan cantarina la entrega de lo andado?

    Esto no puede ser, dijeron,

    el pueblo necesita un acueducto

    y no este tintinear sin fin de los demonios.

    Lo tapiaron, consiguieron los fondos

    y tuvieron por fin, esplendor y acueducto.

    Un día, de las entrañas mismas de la tierra

    vieron salir rugiendo al fantasma,

    el Ojo de agua, cerrado al Tiempo, reventó,

    grieta tras grieta se rajó la mentira.

    En aquel pueblo hoy corre, sin poder detenerla,

    el agua de una sed nunca saciada.

    La montaña lo supo, los hombres no entendieron.

    A tiras y embadurnada 

    (Del libro Tablero

    «y ahora alumbra tu oficio

    con su silencio fugitivo,

    en son sereno como de agua a mediodía

    Claudio Rodríguez

    ¡Que Catarina ésa, la Fagunda! No se lo creería ni Dios.

    Decían los marineros que iban a verle los tersos muslos

    ¡que hembra, cómo arponea la bestia, menudas ancas

    pero que pobres brazos!, ¿cómo es posible tanta fuerza?

    Ballenas surcan los mares de Terranova,

    ahí va la hija de Joao, arpón de la casa Álvarez Fagundes,

    mano tibia y púber, de casi niña,

    hasta que entierra dura, y el lomo sangra…

    Dicen que la ballena herida se hunde

    mientras se desangra muy despacio

    que sale varias veces a respirar,

    y que el soplo es tenebroso.

    Sola entre mozos, embadurnada de aquella sangraza

    con manteca, dentro de una chalupa que se bandea

    y se va a pique. Toda vida de mar es sin garante, dice el padre,

    y lo sabe pues está a punto de sucumbir en un charco rojo. 

    La Fagunda cierra los ojos, entierra más,

    piensa en los tres hijos que un día tendrá,

    en cuántas bocas pueden comer de una tira de carne,

    en el aceite de la cámara que necesita más lumbre,

    en su padre que viaja de punta a punta

    del océano fundando islas con su nombre. 

    Cierra los ojos porque sabe que la derrota

    es del que suelte el arpón

    esta vez no será ella, se dice, a oscuras…

    sola con la voz de un poeta del que le separan siglos.

    Como soplo de ballena, indescifrable

    vuela en el tiempo el mejor consejo

    a la niña asustada que todavía es:

    «Y no mires al mar porque todo lo sabe

    cuando llega la hora«.