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  • Escandar Algeet: «Si la única victoria es que no haya perdedores, la poesía es el paradigma de ello»

    Escandar Algeet: «Si la única victoria es que no haya perdedores, la poesía es el paradigma de ello»

    La relación de Escandar Algeet con la poesía comenzó desde el cine pero pronto pasó a ser lector, a ser escritor, a ser poeta. Conocido también por su relación con uno de los bares que más poesía mueve en Madrid, el Aleatorio, Algeet es uno de los poetas más representativos de la llamada «nueva generación» que ha promovido la poesía entre un público juvenil, llevándola más allá de los muros protocolarios de la literatura y acercándose a la gente de la calle. En esta entrevista nos habla de él, de sus amigos, de sus inquietudes y de su nuevo poemario, «La risa fértil«.

    ¿Cómo comenzó tu relación con la escritura? ¿Porqué poesía?

    En el instituto. Descubrí el cine como expresión creativa, y en ese punto de giro, descubrí todos los demás caminos artísticos. La poesía fue por Benedetti. Casi por azar me encontré con él y me puse a jugar.

    ¿Qué es poesía? No vale contestar: «Poesía eres tú»
.

    Un juego de niñxs.

    ¿De tus cuatro libros cuál te llevarías contigo si hubiese un huracán y sólo pudieses llevarte uno?

    El quinto.

    ¿Cuál es el último libro que has leído? ¿Eres lector habitual de poesía o de novela?

    De ambas, un poco por épocas, pero leo (y a veces me cuesta diferenciar) ambas. El último que he leído: Amapolas, de Silvi Orión. De novela la última: Las uvas de la ira, de Steinbeck.

    ¿Quién es tu espejo poético, con qué autores te sueles identificar más? ¿Qué relación te une a ellos/as?

    Tengo muchos ojos en los que mirarme y todos me dan una imagen del mundo distinta, dependiendo de la mirada de la persona que sea. Marcus Versus, Carlos Salem, Ana Pérez Cañamares, María Sotomayor, Gsus Bonilla, Bárbara Butragueño, Irene X, Oscar Aguado. De “históricos” están la generación beat con Kerouac a nivel literario y sobre todo Neal Cassady a nivel vital, Benedetti, claro, Cortázar, Galeano. No sé, todo lo que leo y vivo en mí se queda y de alguna manera me transforma. Quizá mi mayor referencia, como utopía hacia la que caminar, mi gemelánima, siempre ha sido Silvi Orión.

    ¿Poeta maldito o poeta romántico, con que rol o estereotipo te suelen identificar? ¿Tú te sientes identificado en alguno o huyes de los clichés?

    No creo que nadie me considere maldito. Algunos me incluirán dentro del romanticismo, desde la parcialidad de mi obra quizás sí podría entenderse. Si acaso poeta de calle o poeta de bar, son los que más cariño me producen. Pero en general me da igual , dejo el etiquetado para otros, yo me limito a disfrutar, compartir y traviesear lo que se me pueda cuando se pueda.

    ¿Qué piensas del fenómeno «poesía en la red» o fenómeno «intensito»?

    Que prefiero la intensidad a la falta de consumo, haciéndole un fixed a Raúl Ferruz (sonríe).

    ¿Las editoriales de poesía viven o sobreviven? ¿Tienes relación directa con alguna? ¿Cómo ha sido tu experiencia en ese mundillo?

    Yo he publicado desde el primer libro con Casimiro Parker, y mi relación con mi editor, Marcus Versus, es excepcionalmente personal, somos compañeros, amigos y yo diría hermanos. Sé que él ha pasado por épocas mejores y peores, de celebraciones y marejadas, pero siempre ha trabajado con la premisa de que la poesía iba por delante de los demás condicionantes. Y si algo he aprendido, es que sobrevivir también puede ser una fiesta.

    ¿La poesía es una forma de vida o una vida que da forma al resto?

    Una forma de mirar, de sentir. Creo que tiene un poco de ambos en tu juego de palabras. La vida la ponen las personas, y de ellas: la poesía.

     ¿Te identificas con todos tus poemarios o con el paso del tiempo hay alguno que te gustaría cambiar?

    Cada uno muestra etapas diferentes de mi vida. En ese aspecto, me sigo reconociendo incluso en los textos más antiguos, aunque siempre haya detalles que ya no sientas o palabras que ya no usaría, pero soy la persona que recuerdo, y me veo, con más o menos lejanía, pero en el mismo camino.

    ¿De dónde sale tu poesía? ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

    La vida, las personas, y todo lo que me llega a través de cualquiera de mis sentidos, incluido el raciocinio.

    ¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha traído la poesía?

    Te podría decir muchos mejor y ningún peor. Si la única victoria es que no haya perdedores, la poesía es el paradigma de ello.

    ¿Qué quieres de la poesía y que quiere ella de ti?

    Nada. Todo es regalo. Solo doy las gracias.

    ¿Cómo se titula tu nuevo poemario? ¿Puedes contarnos cómo ha sido el proceso de creación? 

    La risa fértil. Tiene la energía y las palabras de mis últimos años de vida, más o menos desde que montamos el Aleatorio. Lo trabajo desde la humildad de un yo lleno de dudas, errores y contradicciones, pero con la fuerza de un nosotras que me transciende y transforma.

    
¿La pizza con o sin piña?

    Con.

  • La poesía y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (artículos 15 – 20)

    La poesía y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (artículos 15 – 20)

    Este mes de octubre vamos a comentar los artículos 15 al 20 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los poemas los encontraréis después de la descripción de cada artículo seguidos por una breve reflexión a la que seguirá una serie de sugerencias, que unidas a las de los meses anteriores, os permitirá utilizar la poesía para transmitir los valores de los derechos humanos.

    Artículo 15. Derecho a la nacionalidad

    1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad. 
    2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

    El hecho de ser apátridas es un destino que han compartido Albert Einstein, Alexander Solzhenitsin, Friedrich Nietzsche, Bin Laden, Rainer Maria Rilke o el ‘Che’ Guevara, condición que siguen sufriendo hoy en el mundo millones de personas sin derecho a pasaporte.

    Técnicamente, los apátridas no son ciudadanos de ningún país, lo que ocasiona multitud de dramas humanos entre las personas que sufren esta situación. Carecen en la mayoría de los casos de derechos básicos, como la vivienda, la educación, la sanidad o el acceso al trabajo. Son personas que por lo general no pueden comprar una propiedad, no pueden abrir una cuenta bancaria, no pueden casarse y ni siquiera registrar el nacimiento de sus hijos, siendo habituales los largos periodos de confinamiento al no poder demostrar su procedencia.

    Hay que recordar que hoy en día, con la crisis de las personas refugiadas, miles de niños sirios nacidos en el exilio acabarán siendo apátridas, ya que la ley siria prohíbe a las mujeres transmitir la nacionalidad a sus hijos y una de cada cuatro familias refugiadas de ese país no cuenta con la presencia del padre.

    Artículo 16. Derecho al matrimonio

    1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio. 
    2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio. 
    3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

    Aunque son ilegales en la India, las bodas entre niños y niñas siguen celebrándose en algunas zonas del país. La costumbre es ilegal desde que la India estaba gobernada por los ingleses y está castigada con multas de miles de rupias. Aun así, la tradición se repite todos los años en zonas aisladas del norte, las más aferradas a las tradiciones. al sistema de castas, a las inmutables «leyes de la naturaleza».

    Las autoridades cierran los ojos, y las escuelas (donde existen) los cierran del todo. Los asistentes sociales, pese a sus charlas sobre planificación familiar, educación sexual, anticoncepción, el peligro de mortalidad infantil, el derecho a la niñez, miran para otro lado porque el dinero, en definitiva, es lo que importa. Estos niños y niñas se ven obligados a casarse en plena infancia para limitar el valor de la dote, que aumenta de forma directamente proporcional a la edad de la niña.

    Artículo 17. Derecho a la propiedad

    1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente. 
    2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

    El derecho de propiedad debería ser un medio, no un fin, puesto que sirve a otra finalidad más amplia y más justa que es el destino universal de todos los bienes de la tierra.

    A continuación podréis leer tres citas y os pido que adivinéis sus autores:

    1. «Refiriéndonos a la ‘producción’ de la riqueza, la propiedad es lícita por estas tres razones:
    2. a) así todo el mundo es más solícito de procurarse lo que necesita…,
    3. b) las cosas funcionan mejor si a cada cual le corresponde el cuidado de una cosa; mientras que si todos han de producirlo todo indistintamente, se arma un lío.
    4. c) es más fácil vivir en paz allí donde cada cual puede estar contento con lo suyo… Pero refiriéndonos al uso de las cosas, el hombre no debe tenerlas como propias sino como comunes, de tal manera que las comparta con los otros si éstos las necesitan«.
    5. «Lo que es de derecho positivo nunca puede derogar lo que es de derecho natural. Pero, según el derecho natural, las cosas inferiores al hombre están destinadas a satisfacer las necesidades de los hombres. Por tanto, lo que procede del derecho humano – como la distribución y apropiación de las cosas- no puede impedir que esas cosas remedien las necesidades de los hombres. Por tanto: ‘por derecho natural, todo lo que uno tiene de más lo debe a los pobres para su sustento’. Claro que, si muchos padecen necesidad, no puede ayudárseles a todos con la misma cosa: por eso se deja a cada cual el reparto de sus propias cosas, pero de modo que ayude a los que padecen necesidad».
    6. «Cuando la necesidad de alguien es tan grave y urgente que resulta evidente que debe ser remediada con lo primero que esté a mano, entonces ‘cualquiera puede remediar su necesidad con bienes de los demás, tanto si se los quita de modo público como secreto’. Esta acción no revestirá carácter de robo ni de hurto».

    ¿De quién son las citas anteriores? ¿De Marx, de Lenin, de Castro, de Chávez, de Maduro,…?

    Pues no, todas son de Tomás de Aquino, maestro y teólogo oficial de la iglesia Católica, escritas en la Summa Teologica.

    Artículo 18. Libertad de pensamiento, conciencia y religión

    Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

    Sobre las religiones

    ¿Por qué las personas
    que van a rezar a sus dioses
    para que llueva raramente
    llevan paraguas? 

    Artículo 19. Libertad de expresión

    Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

    La Ley de Seguridad Ciudadana del partido Popular, conocida como ley mordaza, ha resultado ser una eficaz máquina de recaudar dinero. La norma, que nació en 2015 para frenar la oleada de movilizaciones que ocupaban la calle, ha impuesto hasta final de 2016 más de 39.000 sanciones por enfrentamientos y desplantes de los ciudadanos hacia las fuerzas de seguridad, es decir el Estado ha recaudado 13,5 millones.

    Muchos periodistas han sufrido la ley mordaza en carne propia. Tres ejemplos: una redactora de Catalunya Ràdio fue sancionada con 601 euros por “desobediencia a agentes de la autoridad” en febrero de 2016 durante la cobertura de la declaración del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol. Otra periodista de Canal#0 recibió idéntica multa por cubrir una cacerolada de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca ante la sede del PP de Madrid, desobedeciendo a la policía y declinando identificarse. Un fotógrafo de la revista Argia fue multado por subir a Twitter imágenes de la detención de la activista Naroa Ariznabarreta.

    Bajo una supuesta falta de respeto a la policía se ha dinamitado la libertad de expresión. Lo mismo ocurre cuando se apela a los sentimientos religiosos (más información en «Amnistía Internacional y la ley mordaza. Actúa«).

    Artículo 20. Libertad de reunión

    1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación   pacíficas. 
    2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

    Los límites del derecho de reunión: el Tribunal Constitucional español ha dictado que no se trata de un derecho absoluto o ilimitado, sino que, al igual que los demás derechos fundamentales, tiene límites, por ejemplo el de la alteración del orden público con peligro para personas o bienes o para evitar que un ejercicio extralimitado de este derecho pueda entrar en colisión con otros valores constitucionales. El Constitucional también ha señalado que el derecho de reunión es un derecho que se reconoce y regula como derecho fundamental en la Constitución pero las condiciones de ejercicio se determinan en una Ley Orgánica promulgada en julio de 1983.

    De este modo, consagra la posibilidad de que si la autoridad gubernativa considera que existen razones fundadas que puedan producir alteraciones del orden público con ocasión del ejercicio del derecho de reunión en lugares o sitios públicos (manifestaciones), con peligro para personas o bienes, puede la autoridad proponer la modificación de la fecha, el lugar, la duración o el itinerario de la reunión o manifestación o, incluso, tal y como reconoce expresamente la Constitución, prohibirla.

    A continuación os mostramos unas sugerencias de trabajo con los poemas que complementan las expuestas en los artículos publicados los meses anteriores:

    Comentar, en conjunto, las poesías de la lista

    • ¿Están bien ubicadas, tienen relación con el artículo de la Declaración Universal con que se han asociado?
    • ¿Están bien elegidas desde el punto de vista de su calidad?
    • ¿Son emotivas, sensibilizadoras?

    Buscar otras poesías para uno o diferentes artículos

    • En este caso se puede orientar la búsqueda con criterios concretos (por ejemplo indicando la longitud, métrica, hechas por mujeres u hombres, idioma, país de los autores, etc.)

    Hacer poesías sobre artículos concretos (o sobre otro tema relacionado con los derechos humanos)

    • Todo el alumnado sobre un mismo artículo.
    • Cada alumno sobre un artículo (o tema) diferente; proponer que se hagan poesías de todos los artículos.
    • ¿Es igual de fácil hacer una poesía de todos los artículos? ¿Qué artículos presentan más dificultades?
    • ¿Hay algún artículo de la Declaración Universal cuyo redactado no se entiende? ¿Cuál?

    Ilustrar los trabajos anteriores con dibujos

    • Se puede hacer en formato de carteles y después colgarlos por el centro. En los carteles se puede incluir el texto del artículo con el que se asocia la poesía.

    ¿Hay diferencies entre las poesías de mujeres y de hombres?

    • Comentarlo en relación a los poemas que os hemos mostrado. Si hay diferencias, ¿de qué tipo son?
    • Comentarlo en general, en relación a la actividad poética de mujeres y hombres. ¿Quién publica más? ¿Qué acogida y difusión tienen?, etc.

    Para finalizar este artículo, solo nos queda pedir tu colaboración enviando nuevas propuestas de poemas poniéndote en contacto con nosotros.

    Gracias y hasta el mes que viene.

  • ¿Qué hacer con tu obra?

    ¿Qué hacer con tu obra?

    Llevas cierto tiempo escribiendo y ya acumulas una cantidad considerable de poemas, prosas o textos poéticos y sientes que es el momento de dar un paso adelante. Hasta ahora habías publicado en redes sociales, tu blog, en Poémame… Tal vez sea el momento de aspirar a algo más. Desde la revista de Poémame vamos a enseñarte los distintos caminos que puedes tomar.

    1. El borrador

    Antes de plantearte cualquier opción de futuro, es necesario reunir tu obra, darle cierta solidez. Tener todos los textos, poemas o prosas en un único archivo word puede ser una buena idea. Esto te ayudará en los siguientes puntos que veremos a continuación, por ello es de gran importancia hacerlo bien. No olvides buscar en todos los sitios en los que puedes haber escrito algo que quieras incluir (en un cajón, en una servilleta, en la descripción de una foto, las notas del móvil…).

    En un primer momento, al reunir tu trabajo en un mismo documento, lo más normal es que el formato sea dispar entre los distintos textos. Tal vez la tipografía, el tamaño de la letra y la separación entre los versos no coincida y sea diferente entre las distintas partes de tu obra. Para ello, utilizando la herramienta de «Seleccionar todo» y cambiando los parámetros según tu gusto sería suficiente (por ejemplo, TimesNewRoman, 12. Interlineado 1,5).

    No obstante, para buscar un acabado más elegante, utilizar un estilo distinto para los títulos de cada unidad que componga tu obra es una buena idea. Situarlos en el centro de la página, ponerlos en negrita, en mayúsculas… ¡Como gustes!

    La corrección

    Muchos aspectos entran en este punto. Seguimos trabajando con el borrador, recuerda. La obra debe quedar sin errores. Empezar por una corrección ortográfica es lo más lógico. Es posible que se nos haya escapado algún error, tildes, el género mal empleado… En un lenguaje poético es muy sencillo cometer errores de este tipo por la complejidad que arrastra. Después, busca que no haya disonancias en el aspecto semántico: ten completamente claro que lo que has escrito es lo que quieres decir. Puede que alguna palabra no encaje del todo, quizá haya otra que exprese de una manera más fiel el mensaje a transmitir. Por último, la corrección estética. Ésta podría resumirse en la correcta distribución de los versos; aunque sea el aspecto más estético ─en un plano visual─, es igual de importante para alcanzar esa armonía poética que buscas.

    Seguramente estés hasta el último minuto haciendo revisiones y leves correcciones. No te preocupes, muchas editoriales publican segundas ediciones porque han tenido que modificar el borrador final para realizar cambios y eliminar errores.

    La división y el orden

    No es del todo necesario, pero tal vez tu obra pueda dividirse en capítulos temáticos, cronológicos, espaciales… Es una opción, pero barájala, puede ser de gran utilidad; ayuda a la persona que vaya a leer tu obra como si fuera una guía, y con los títulos y la división en capítulos puedes transmitir al mismo tiempo mensajes e ideas que habrían pasado completamente desapercibidas si no utilizases este recurso.

    Además, esto permite dotar de orden a los poemas. El orden puede ser, como decíamos, temporal, espacial o temático; de cualquier modo, ordenar tus textos en capítulos crea mucha armonía si tu materia prima no es monotemática.

    2. La selección

    Seguramente tu obra tendrá una estructura de antología, así que habrá poemas muy dispares. Debes encontrar la línea general que sigue el conjunto y saber cuál desentona más para plantearte entonces si incluirlo en el libro o enviarlo a otro lugar. Precisamente es gracias a la división en capítulos el motivo por el que podrás salvar muchos de tus textos. Hablar del amor o de la muerte durante todo el libro y encontrar de repente tres poemas urbanos ─por ejemplo─ puede generar confusión. No sobran por ser distintos, solo debes encontrar el lugar idóneo para ellos.

    Sin embargo, algunos de esos textos no pasarán tus estándares de calidad. Los pones tú, recuerda que es tu obra, eres tú quien elige qué forma parte definitiva de ella qué no. Los que no pasen el corte, puedes guardarlos en un archivo aparte; tal vez le tengas aprecio a tus letras y no quieras que mueran en un ordenador. Ten en cuenta qué estás creando, en qué estás trabajando. Más adelante veremos las posibles salidas, y, en función de eso, debes elegir un criterio más duro para tener un resultado más definido, o si realmente quieres mostrar tu obra, sin aspirar a la aprobación de un jurado literario, por ejemplo.

    Una vez acabado esto, tendrás que repetir todo lo del primer punto, tal vez algo se te haya escapado. Después, tu obra estará cerrada. ¿Qué hacemos ahora?

    3. ¿Qué hacer con ese archivo?

    Vamos a encontrar tres posibles caminos cuando llegue este momento: gestionar tú misma la publicación de tu obra, intentar que una empresa (editorial) trabaje contigo o, por último, enviar el manuscrito (ese borrador final) del libro a concursos y premios cuyas bases incluyan la publicación de éste con una editorial, que suele ser la mayoría. Vamos al desglose de estas tres vías.

    3.1. Gestión por cuenta propia

    Tú editas, tú contactas con la imprenta, tú gestionas todo el (posible) papeleo… Es el grado máximo de autoedición. Saldrá mucho más económico que trabajar con una editorial de autopublicación (que veremos a continuación), pero todo el trabajo cargará sobre tus espaldas. Puede ser más bonito por la idea de que el resultado final será 100% tuyo, pero esto tiene, como todo, pros y contras. ¿Los vemos?

    Pros:

    • Es más económico; imprimir unos 50 libros de, pongamos, 150 páginas puede dejarte la unidad a 4€ y 200€ en total. A esta cantidad, se le debe añadir el  4% de IVA por libros en España, así cuando los vendas no tendrás que declarar nada, ya estará pagado.
    • Todos los cambios y novedades entorno a tu obra pasarán por ti. ¿Qué remedio? No hay nadie más.
    • Tendrás libertad total para incluir los textos que quieras, sin censura.
    • Tendrás un contacto más directo con tu público. Es la única manera de que vendas.

    Contras:

    • No tendrás apoyo de distribución, ya que no cuentas con la logística de una gran editorial. Tendrás que enviar tú los libros, con el sobrecoste que supone, aunque se puede afrontar. A los editores de este tipo les cobran 25€ al año en Casa del Libro por distribuirles, y, con lo números sobre la mesa, acabas perdiendo dinero de ese modo.
    • Si quieres un ISBN (opcional) debes pagar 45€ de gestión. Aunque no es ningún problema si no trabajas con grandes librerías. Seguro que el librero de tu barrio está encantado de guardarte en su estantería.
    • El alcance es muy pequeño. Sacarás el libro y… Tal vez tus seguidores te lo compren las primeras semanas. ¿Luego, qué?
    • Corres el riesgo de que Correos pierda algún envío que hagas. Ocurre poco, pero puede ocurrir.
    • El precio del libro será para cubrir gastos de producción. Recordamos el ejemplo, 4€ de libro, 2.2€ de envío, el sobre… 8€ para cubrir costes. Si el libro es más grande, será más caro; si es más pequeño, más barato. Tal vez saques 1€ o 2€ de beneficio por cada venta. Esto puede ser frustrante para ti, pero recuerda: los poetas no comen de la poesía.

    3.2. Trabajar con una editorial

    3.2.1. Trabajar con una editorial de autopublicación

    En los últimos años, la cantidad de  este tipo de empresas ha crecido una bestialidad. El funcionamiento es simple: envías tu manuscrito, te lo aceptan (normalmente, porque pagas), y comenzáis a trabajar. Es más sencillo que lo anterior, tú solo plasmas las ideas que quieres que aparezcan en el libro. La portada y la edición de interiores estará a cargo de la empresa, que te asignará a una persona para acompañarte como editora en todo el proceso.

    Pros:

    • Menos carga de trabajo para ti.
    • Te incluyen en su catálogo de autores.
    • Algunas ofrecen una buena oferta de distribución en grandes superficies.
    • Suelen organizar eventos y presentaciones que tanto a ti como autora como a los propios editores, les interesa que triunfen.
    • Gestionan todo el papeleo legal. Normalmente incluyen en el precio la gestión del ISBN (el código de barras de tu libro), y algunas incluso lo incluyen en una gran base de datos con la que trabajan la mayoría de «pequeñas» librerías.

    Contras:

    • Es más caro, incluso el doble.
    • Trabajan con paquetes fijos: 50 libros, 100 libros, 200, 500… Eliges lo que te ofrecen.
    • Puede dar mala imagen. Algunas editoriales publican todo lo que les llega, sin ningún filtro de calidad. Es por ello que a los ojos de los críticos, un libro con ese sello en portada suele recibirse con mucho escepticismo.
    • En algunos casos, es probable que tengas que cargar tú con toda la distribución.

     3.2.2. Trabajar con una editorial tradicional

    Es el sueño de todo escritor novel. Y es un sueño precisamente por la dificultad que conlleva. Es prácticamente imposible que una editorial tradicional elija trabajar con alguien que no ha publicado nunca ni ha recibido reconocimientos institucionales. Por cierto, con editorial tradicional me refiero a la forma de trabajar. Estas editoriales reciben manuscritos y publican lo que reciben según su criterio. O eso dicen. Lo cierto es que hoy día, para que una de estas empresas se fije en ti sin haber publicado antes, debes tener un buen amigo en sus despachos. Por desgracia, estamos hablando de empresas que quieren vender, y muchas de ellas parece una asociación de amigos. Los pros y los contras son evidentes, pero por si acaso:

    Pros:

    • Tienen una gran capacidad de distribución. Si tu libro no está en una librería y lo piden, a los dos días estará allí. Además, puedes dar el precioso salto a otros territorios hispanoparlantes más allá del tuyo.
    • Aportan más prestigio a la obra.
    • Están presentes en ferias de libros y pueden organizar presentaciones.
    • Tú escribes, cobras cada año fiscal y acudes a algún que otro acto, nada más por lo que preocuparte.

    Contras:

    • Debes encajar en su línea editorial. No es del todo una contra, pero es algo a tener en cuenta.
    • El contrato editorial que firmarás puede incluir cláusulas de restricción: no trabajar con otras editoriales, publicar solo con ellos, no participar en concursos… Suelen tener una vida media de 2 a 3 años.
    • El estilo es suyo. Visor tiene portada negra con una imagen e interior definido, Hiperión cubiertas a color rayadas y un esbozo…

     3.3. Concursos

    Si tienes alguna obra terminada y estás escribiendo otra, mi consejo es enviar el manuscrito a concursos en los que creas que tienes oportunidades. Empezar presentándote a concursos y premios de universidades, ayuntamientos y diputaciones puede ser una buena opción. Tendrás que pasar por varias fases: primero, encontrar el concurso, leer sus bases (extensión de la obra, rango de edad y nacionalidad de participantes, datos a indicar…), enviar (físico o digital estará estipulado en las bases) el manuscrito en el plazo de convocatoria (también estipulado) y esperar a que anuncien la obra ganadora. Deberá pasar primero por una selección, y luego, los finalistas, serán elegidos por un jurado.

    Pros:

    • El mérito de ganar un concurso, es algo que te otorgará muchos puntos en tu currículum de autor.
    • No te supondrá mayor coste que la impresión, encuadernación y envío de tu obra. Entre 10 y 15€ como mucho.
    • Si ganas, trabajarás con una editorial.
    • En ocasiones hay un premio económico, aunque el más importante es el hecho de poder trabajar con una editorial tradicional. No obstante, nunca viene mal un dinero extra.

    Contras:

    • Pasarán varios meses hasta que veas el resultado.
    • La probabilidad de que ganes será mínima, juega un papel muy importante la suerte, el ánimo del jurado, pasar esa preselección…

    Esta opción no es incompatible con la de publicar por tu propia vía una obra anterior. Eso sí, ¡no publiques la que vas a presentar! Las bases de los concursos suelen señalar que no se admitirán obras ya editadas o publicadas.

     4. Consejos una vez hayas publicado

    Sin duda, lo que buscamos es ser leídos. ¿Qué sentido tiene si no haber publicado? Para tener un mayor alcance, puedes hacer lo siguiente:

    • Enviar un ejemplar a críticos de literatura para que escriban una reseña. Son los influencers de la cultura. Recuerda que una reseña no es una crítica, es una recomendación.
    • Conceder entrevistas. Aunque a los grandes medios no les interesa hacer publicidad de un autor novel, quizá una revista digital o un periódico de tu ciudad escriba algo sobre ti. Si ganas un gran concurso patrocinado por algún gran grupo económico, no dudes que aparecerás en su periódico particular.
    • Ser relativamente activo en las redes sociales con tu obra. Pero no seas pesado, tus seguidores te lo agradecerán.
    • El boca a boca siempre funcionará. No seas un stand de publicidad andante, pero si surge la conversación, pues anuncia que tienes un libro, tal vez les interese leerte.
    • Acude a recitales de micro abierto. Con el tiempo, estaría genial poder organizar recitales contigo como protagonista. Ve creando un nombre.
  • Un año de poesía

    Un año de poesía

    Pues casi sin darnos cuenta ha pasado un año. Sí, un año desde que Poémame echó a andar en la red, tirando de conocidos para que publicaran los primeros poemas (La garza, de Eduardo Madrid) y casi asaltando a poetas en Twitter (¡gracias, Arlen Regueiro!) para que probaran aquella «nueva» plataforma de publicación de poesía que venía a sumarse al totum revolutum que es la poesía en la red.

    El resultado más tangible son cerca de 8000 poemas publicados de más de 1300 poetas registrados, pero también cientos de horas desarrollando la plataforma y otras tantas (sino más) dando la bienvenida a nuevos poetas y lectores o resolviendo dudas (¿qué es el karma?). En definitiva, creando una nueva comunidad literaria.

    Esto último es posiblemente lo más mágico y, en lo que a mí respecta, lo más inesperado y a la vez valioso de Poémame. No sólo que haya servido para publicar poemas de sorprendente e indudable calidad, o que me haya permitido conocer a poetas y lectores (¡poemantes!) de prácticamente todos los rincones del mundo. Poémame ha sido y es un espacio donde se han tejido nuevas amistades y complicidades, tanto literarias como personales.

    Cualquier esfuerzo por daros las gracias a todos los que, de un modo u otro, habéis creído en el proyecto y lo habéis apoyado sería incompleto e injusto. ¡Hay tantos de los que ni siquiera conozco su nombre real!

    En este segundo año de Poémame queremos, claro está, que la comunidad que se ha formado siga creciendo como hasta ahora, poco a poco y manteniendo, por qué no decirlo, el buen rollo que caracteriza a plataforma. Pero también tenemos  otros proyectos a corto y medio plazo, como seguir desarrollando la web y la revista de Poémame y llevar Poémame de lo virtual a lo físico, por ejemplo con la publicación de una primera antología de poemas (¡estamos trabajando en ello!).

    De todo ello os iremos dando cuenta a través de nuestras redes (Twitter, Facebook, Instagram) y por supuesto de la web.

    Qué mejor manera de cerrar esta breve nota de aniversario que con un soneto escrito a cuatro manos por Pequenho Ze y Sejmet y que refleja, más que todo lo que haya podido escribir hasta aquí, el espíritu de Poémame.

    Ese bar donde se beben versos (soneto a dos voces)

    Lugar para un encuentro inesperado,
    rincón para curarse las heridas,
    letras que no pasan inadvertidas
    a los ojos que vieron demasiado.

    Palabras que nos hieren el costado,
    nos arrancan sonrisas escondidas.
    Poetas que asoman a nuestras vidas
    abriéndose en canal a nuestro lado.

    Poémame, susurra o grita en alto
    verdades o mentiras descaradas.
    Decídete empleando prosa o verso,

    que desde aquí tu voz callada exalto:
    da luz a tus palabras más guardadas,
    lánzate a conquistar el universo.

  • «Sueños y desvelos», de Raúl Carreras (Sar Alejandría Ed.)

    «Sueños y desvelos», de Raúl Carreras (Sar Alejandría Ed.)

    La poesía de Raúl Carreras es, esencialmente, una poesía sonora, una poesía de rima y métrica. Antes que por su contenido, su poesía destaca por su forma. Mantiene siempre la constante de la búsqueda de la rima ante todo lo demás, lo que le otorga una apariencia jovial y lúdica. El ingenio que requiere el artesonado de las rimas, tan intensamente marcadas en formas clásicas como sonetos, décimas, octavas, liras, quintillas, etc., no puede, cuanto menos, sorprender al lector. Es poco habitual en la poesía contemporánea, donde el verso libre tiene la supremacía. No obstante, la sonoridad de la rima remite más a la de poetas como José de Espronceda o Gloria Fuertes, cuya poesía es para ser leída en voz alta y escuchada por un público, que a la rima más callada y sutil, hecha para rimar en la mente al leerse en silencio, como ocurre con Antonio Machado. Sin quitarle valor, la poesía de Carreras destaca por su facultad para recitarse en público, ante un auditorio, con el consiguiente disfrute de tanto poeta como oyentes, donde resuena una ebullición de escogidas palabras en un complejo juego de coincidencias fónicas.

    Sueños y desvelos, Raúl Carreras (Sar Alejandría ed., 2017)

    Como sucede en los poetas que desean revitalizar las formas clásicas, las estructuras cerradas de métrica y rima, el lenguaje de muchas de las obras está limitado al artesonado de la forma. Rara vez se consigue que el lenguaje logre su máxima expansión. Pero el mérito está en que se trata, sin duda, de poesía, porque el verso es verso. No ocurre así con el lado opuesto de la poesía actual, el verso libre, que cae a menudo en la desgracia de ser una enumeración de frases o palabras sin fuerza y sin aquel requisito que decía Neruda, que cada verso sea un poema en sí mismo, una isla. La mala poesía en verso libre es, simplemente, prosa. Raúl Carreras sabe mantenerse alejado de este vicio, gracias a su incansable búsqueda de la forma.

    En cuanto al contenido, es destacable la gran diversidad de temas. No es un poeta que se ciña a un solo tema de preferencia o del que no sepa salir. El caso de Raúl Carreras es el de alguien que habla de todo lo que le gusta o le interesa. Entre sus temas, por tanto, podemos encontrar reflexiones sobre sentimientos (¿Qué es amor?, Miedos, Pasión apagada, Soneto a la alegría), el vínculo con su tierra, o con Castilla, con España en general (Bernardos, en un soneto no cabe; Camino de Santiago; Raso de Castilla; La octava… maravilla; Mi pueblo; Mi añorada infancia); tradiciones locales (Romería de la Virgen del Castillo, Subida 2010, a la Virgen del Castillo); denuncia de las tragedias de la Guerra Civil (Guernica, Memoria histórica); amor a la familia (Amor de madre, Alai, Hermanos); la belleza de ciertos fenómenos naturales (Nieva, Puesta de sol, Tormenta de verano), temas cotidianos como el fútbol, alimentos (Oda al chocolate, La Octava… Real, La Décima, Soneto a la cerveza, Soneto a la tortilla); reconocimiento y ensalzamiento de poetas (A Miguel Hernández, Soneto a Gloria Fuertes); sobre la propia composición poética (Palabras, Suspiros de la lira, Versos en almoneda); los pecados capitales (Seven); los cinco sentidos (Con sentido); reivindicaciones sociales de actualidad (Orgullo, In Memoriam); amor y desamor (En la noche de los sueños, Fue una noche fría, Cartas en el cajón, etc.), en incluso alguna composición erótica o pornográfica (En la hora de la siesta…).

    Merece atención aparte el área temática del amor, pues es un tema ineludible y el de mayor peso en la lírica, que sin duda Raúl Carreras sabe dominar, pues aúna sentimiento y expresión con gran intensidad, remitiendo a veces a la tradición. Por ejemplo, salta a la vista la clara alusión a la rima XXIV de Bécquer, Dos rojas lenguas de fuego, en el poema de Carreras Fundidos en un beso, manteniendo esa estructura anafórica del “dos” y campos semánticos líricos cada vez que se enuncia con ese numeral:

    Dos nubes algodonales
    en un cielo despejado.
    Dos estrellas celestiales
    en un ocaso dorado.
    Dos miradas pasionales
    de ojos que han amado.
    Dos imágenes frugales
    de futuros anhelados.

    La poesía de Carreras es clara y directa, sin demasiados ambages herméticos que suspendan al lector o receptor en esfuerzos de interpretación. Se deja procesar por su sencillez y su música, sin mayores complicaciones. Ahora bien, ocurre a veces que encierra alguna idea más sutil en imágenes metafóricas, casi simbólicas, como ocurre con El abrazo:

    En el fresco claustro, sobre la exedra,
    con suma destreza, rara pericia,
    por sus anchas paredes crece la hiedra.

    La sensación más profunda de un abrazo, en múltiples vertientes de interpretación, queda representada en esa imagen, tan bien expuesta en palabras, de la hiedra sobre la piedra labrada. La planta es algo vivo, la piedra es algo inerte. El claustro es un monumento, algo que debió ser imponente, construido por una institución humana, pero pasa a ser vestigia, recuerdo deteriorado de un esplendor pasado, al estar cubierto de hiedra. Pero todo ese contraste indica inexorablemente sentimientos amorosos, un abrazo. La imagen es genial, pero precisamente éste es un raro poema en la antología, al ser corto y de una forma poco habitual en Carreras: una sola octava anisométrica.

    Raúl Carreras

    El poeta no se priva de experimentar en diversas formas o saltarse alguna de sus normas si el efecto de lo que se transmite va a ser mayor. Ya no vivimos en una época de formas exquisitas: nuestros edificios tienen curvas, se tuercen y serpentean, ya no hacemos palacios herrerianos. La libertad de sentimiento y de expresión se permite todo; pero es de agradecer el cómplice guiño a nuestra tradición castellana el constante retomar de Carreras de las formas del Siglo de Oro.

    No todas esas referencias son a las formas cultas, porque también nos sorprende el poeta con sus romances, como el Romance de Eros y Psique y el Romance de un Quijote enamorado. Se puede decir que su pericia en el verso corto es, si cabe, aún mayor, y que maneja la asonancia a la perfección. En el contenido, combina con destreza la lírica y la narrativa, aunque siempre es la lírica el género dominante.

    La introspección, el poema reflexivo, tiene una de sus más altas representaciones en el soneto Dentro del laberinto, cuyos cuartetos guardan admirable métrica y ritmo, con el magistral acento heroico en la sexta sílaba en muchos casos: ¿Dónde está la salida al laberinto, / dónde encuentro la puerta principal? […] ¿Acaso no hay un camino distinto / del obstinado impulso irracional? […]

    En definitiva, es un placer poder contar con la poesía de Raúl Carreras, cuya carrera, jugando con las palabras como tan bien sabe hacer él, no acaba más que de empezar. No es, por ahora, el poeta que vaya a sorprender a los críticos y los maestros, no, ni falta que hace, sino que hace la poesía que hay que hacer verdaderamente: la de los amigos, la familia, los sentimientos vividos, los amores sufridos, los gustos personales…, todo ello para las personas que nos quieren y que nos conocen. Y si algunos no conocemos aún a Raúl, podemos verle a través de su poesía. Podemos ver a un poeta cercano, humano, un poeta del pueblo.


    La presentación de «Sueños y desvelos» tendrá lugar el jueves 21 de septiembre a las 19 horas, en el Centro Cultural Matadero de Madrid.

  • Y ahora, ¿qué es poesía?

    Y ahora, ¿qué es poesía?

    La respuesta no ha cambiado ─al menos, no debería haberlo hecho─ desde que Bécquer confundió la pupila con el iris, y no me refiero a un tú impersonal; vengo a hablar de la noción de poesía como arte supremo, en palabras de Beethoven.

    Es un poco burdo recurrir a diccionarios para textos algo más científicos, aunque no tanto como la idea de romantizar todo lo aparentemente bello y llamarlo poesía.  El DRAE habla de la poesía como manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa. Y hasta ahí, es correcto. Más allá de lo que se pueda leer sobre que la poesía son palabras y saltos de línea, es necesario subrayar que la prosa también es poesía. Otros diccionarios hablan de ella como expresión artística de la belleza por medio de la palabra, en especial aquella que está sujeta a la medida y cadencia del verso. Hagamos un esfuerzo por remarcar algo muy importante en los tiempos que corren: sujeta a la medida y cadencia del verso. No se puede hacer un poema de un simple texto propio de las corruptas redes sociales. Este sería el aspecto estético del poema. La estructura, la uniformidad, el sentido propiamente estético: algo artísticamente lógico. El arte tiene parámetros, no olvidemos.

    El concepto de la poética ha rondado siempre por la esfera cultural, y ahora parece un poco ausente, tal vez por el imperio editorial que pretende gobernarnos, o por los personalismos e intereses tan presentes en un lugar que no les corresponde. Gabriel Celaya ya decía que ser poeta es asumir la pena de todo lo que existe. No lo tomemos como dogma, es arte, hay que entender la tragedia y la belleza remanente de ésta. No significa que la felicidad no tenga cabida en la poesía, desde luego, pero esto último, la felicidad en la poesía, es un arma que desenfundan autores propios de aquellos simples y breves textos de redes sociales a los que antes hacía referencia, y suelen disparar más rápido. Frente a esto, han aparecido desde hace algo más de un siglo, libros y manifiestos con un título común: Defensa de la poesía. La historia se repite, también aquí.

    Volvamos al concepto. De la mano de Luis García Montero, autor más contemporáneo aún que Gabriel Celaya, podemos vislumbrar en toda su obra una idea fundamental que responde a nuestra eterna pregunta. El poema nace de la necesidad de estarle hablando a una silla vacía. Aparece de nuevo la tragedia, la aparente tragedia, pues si hemos leído a Luis, sabremos que no es precisamente un autor trágico. Sin embargo, es cierto que la poesía nace de la soledad, de las palabras que rondan el silencio, las sombras que acechan, las ventanas abiertas de un hotel… El poeta no es únicamente un sujeto frustrado, triste y solo. Aunque la noción de poeta da para otro artículo, ahora nos concierne la poesía. ¿Qué es poesía, Gustavo Adolfo?

    Quitémonos las alas y tratemos de escribir con los pies sobre la tierra, ¿sí?
    Wislawa Szymborska

    Desde la aparición del verso libre, han sido demasiadas las libertades que se han tomado para calificar textos como arte lírico. Los diccionarios ya están actualizados y no hablan de la estricta rima. Ahora, para utilizar ─incluso sustituir─ este recurso con elegancia, se emplea la rima interna. Por ejemplo: No queda en este templo/ siquiera silencio por compartir./ Acariciar el vaho de una ventana rota/ se torna peligroso si me escondo…/.  Templo hace rima asonante con silencio, igual que rotatorna. Gracias a esto ─entre otras cosas, por supuesto─ se logra el segundo elemento para que un texto con saltos de línea pueda considerarse poesía: el ritmo. No es el único modo de lograrlo, de hecho, no es el principal. El ritmo no tiene por qué llevar rima de ningún tipo; puede percibirse a la hora de recitar el texto. Si tiene cierta musicalidad, si fluye fácilmente, ese texto tendrá ritmo. ¡Pero cuidado! Aun no podemos hablar de poesía.

    La forma no afecta solo a cuestiones palpables como el ritmo o la rima interna, es algo más complicado. La forma también hace referencia al cómo semántico, a los significantes y la semiótica que implica elegir una palabra u otra. Imaginad a Neruda poniendo Estoy muy triste esta noche y voy a escribir,/ por ejemplo: el cielo está lleno de estrellas/ que tiemblan de frío// en lugar de Puedo escribir los versos más tristes esta noche./ Escribir, por ejemplo: la noche está estrellada,/ y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.// Puede que el mensaje sea el mismo. Neruda estaba triste, hablaba de estrellas lejanas… Pero la última forma es infinitamente más poética que la primera. Baila con las palabras, juega con el mensaje desfigurando al yo poético dentro del propio poema, para que sea el poema quien hable. Es por esto que los poetas son eternos.

    Tenemos definida la parte más objetiva de la cuestión, salvando las distancias de los gustos y las preferencias, claro. Ahora viene el último elemento, la idea que permanece en el poema y que un día lo empujó a nacer: el relato. ¿Qué cuenta el poema? Desde luego que no vale cualquier cosa, aunque Quevedo le hiciera un poema al pedo y Machado viviera atormentado por moscas dejando constancia de ello. A modo de breve inciso: escribir sobre temas banales, sin sentido o burdos, con cierta intención humorística, es algo que caracteriza a la antipoesía. Os animo a indagar sobre ello, es algo curioso cuanto menos. Siguiendo el hilo conductor y llegando poco a poco a un final sin sólidas conclusiones, continuo. Hay temas centrales, tales como la muerte, el tiempo, el amor… Temas, a fin de cuentas, de peso, temas que tienen cabida en este noble arte.

    Recordemos: estructura, forma y relato. El contexto que vivimos en la actualidad se encuentra en una profunda crisis porque, precisamente, no hay armonía entre estos tres elementos. No es un problema que la gente escoja escribir, que creen sus textos y los publiquen en blogs y redes sociales; para eso están, a fin de cuentas. El problema surge cuando las librerías están repletas de obras sin categoría, repletas de textos que no son ni uniformes, ni artísticos. Sin embargo, no es una realidad que pueda tomarse para juzgar la totalidad de la esfera poética, pues no es cuestión de que el nivel general haya bajado ─tanto─, sino de que aquello que se publica, aquello que se entrega en cantidades desproporcionadas a librerías sabiendo perfectamente que se va a convertir en una suerte de best seller, se pone bajo el título de poesía. ¿Qué problema hay? No es solo que frivolicen el concepto de poesía sin más. El problema se hace mayor cuando tenemos en cuenta dos factores: el primero es un tanto físico y simple, quizás el más perceptible; las estanterías son limitadas. No caben todos los autores, así que, como una librería, salvo en dignas y valientes excepciones, es una empresa que busca beneficio vendiendo contenido, optará por colocar en su estrecha estantería de poesía aquello que se vende con facilidad. Ojo, esto no quiere decir que lo que se venda sea malo; quiere decir que descubrir nuevos autores será mucho más difícil (casi imposible) que si el criterio fuese de calidad y no de capital. El segundo factor es algo más cultural que lo anterior. Cualquiera que se pare a observar se dará cuenta de que la poesía es un género de minorías; claramente la novela está mucho más presente. Quizá por su accesibilidad, tal vez porque la poesía sea algo complejo de entender… Cuestiones menores para lo que nos acontece. Es por ello que, cuando un libro de, según las librerías, poesía, aparece entre los más vendidos de la semana, hay que plantearse algunas preguntas que probablemente desemboquen en la afirmación que he formulado anteriormente: estamos en una situación de crisis cultural, y van ganando los malos.

  • La poesía y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (artículos 3 al 8)

    La poesía y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (artículos 3 al 8)

    Este mes publicamos el segundo de los artículos dedicados a la poesía y la Declaración Universal de los Derechos Humanos: artículos 3 al 8. El mes pasado ya hablamos respecto al Preámbulo y los artículos 1-2.

    Los estados deben promover el progreso social y el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades al tiempo que deben velar por el mantenimiento de relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones; así como asegurar, con medidas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación. Cierto, pero los ciudadanos no debemos esperar impasibles a que el ‘papá-Estado’ lo haga por nosotros, hemos de ser capaces de actuar e intervenir como individuos. A veces la indiferencia de lo próximo hace que no nos movamos, que no actuemos ¡Ya lo harán!, ¡no es cosa nuestra!

    ¿Y si los estados no lo hacen? De ahí nuestra preocupación.

    De lejos todo es más,
    más pequeño y más grande.
    La indiferencia de lo próximo,
    empequeñece.
    La imaginación de lo lejano,
    agranda.
    Un infinito destino atemporal.

    La poesía es una herramienta a nuestro alcance para promover el conocimiento y la interiorización de los derechos humanos, y debemos aprovecharla.

    ¿Qué se puede hacer con la poesía y los derechos humanos en un aula, en una reunión con un grupo de amigos, durante las vacaciones?

    Cosas que se pueden hacer en todas las edades con una poesía:

    • Leer en voz alta el poema: ¿Es lo mismo leerlo que escucharlo? ¿Qué has sentido en un caso y en otro?
    • Recitarla o cantarla: Trabajar el ritmo, la entonación, las pausas, el volumen…
    • Añadirle una continuación.
    • Hacer una versión propia.
    • Comentar si nos gusta o no.
    • Preguntarnos qué nos hace sentir.
    • Preguntarnos qué nos hace pensar.

    Cosas que se pueden hacer alrededor de la poesía:

    • Establecer un debate en torno a las siguientes cuestiones:
      • ¿De qué habla este poema? ¿De qué trata?
      • ¿Qué crees que ha querido reflejar el autor o la autora de la canción? ¿Qué pudo motivar al/a autor/a para escribir estos versos?
      • ¿Qué te ha sugerido a ti?
      • ¿Qué tipo de persona puede ser la que dice todo esto?
      • ¿Consideras que el tema que plantea es suficientemente explícito, o es necesaria alguna información complementaria para entender correctamente la intención del/a autor/a?
      • ¿Conoces alguna situación similar? ¿Estás de acuerdo con el contenido de la canción, con lo que plantea o denuncia?
    • Organizar un recital de poesía, o un día de la poesía.
    • Establecer un «momento de la poesía» dentro del aula, cada día o con una determinada periodicidad.
    • Poner un «buzón de poesías», para recoger poesías hechas por el alumnado, o por otros autores que les hayan gustado.
    • Publicar las poesías trabajadas o recogidas en la revista o web del centro

    Veamos qué dicen los artículos de este mes y qué poesías nos sugiere el Grupo de Educación en derechos humanos de Amnistía Internacional de Cataluña.

    Artículo 3 

    Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

    Artículo 4 

    Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

    Artículo 5 

    Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

    Artículo 6 

    Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

    • Burka. Pedro Guerra
    • Yo no. Chicho Sánchez Ferlosio

    Artículo 7 

    Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

    Artículo 8 

    Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

    Para finalizar este artículo, solo nos queda pedir vuestra colaboración enviando nuevas propuestas de poemas al Grupo de Educación de Amnistía Internacional de Cataluña para el articulado de la Declaración Universal y así ampliar la oferta poética. Gracias y hasta septiembre.

  • La poesía innata

    La poesía innata

    El lenguaje humano es el producto de descifrar un programa determinado por nuestros genes. Noam Chomsky

    Hace poco llegó a mi un artículo del conocido filósofo y lingüista Noam Chomsky en el que exponían su “Teoría del desarrollo del lenguaje”. Según esta teoría de Chomsky el lenguaje es algo innato en el ser humano, y desde la infancia estamos programados con una capacidad innata para la compresión, asimilación y aprendizaje del lenguaje. Incluso habla de un dispositivo de adquisición del lenguaje, lo cual nos conduce a otra teoría: “La Gramática Universal”.

    En rangos generales este artículo me hizo reflexionar sobre la poesía como algo innato.

    Lo innato hace referencia a una cualidad y/o capacidad de algo que no es aprendido y pertenece a la naturaleza de un ser desde su origen o nacimiento.

    Para mí no existe lo innato en el ser humano, incluso el nacimiento es una sucesión de hechos y genética, lo único innato (si es que existe el innatismo en sí) es la muerte como proceso natural de la vida.

    El artículo de Chomsky me hizo pensar en la poesía del innatismo, aquella que es innata que simplemente está ahí, simplemente surge. Descarto esa poesía porque al igual que uno aprende a juntar sonidos y leer música, uno aprende poesía leyendo muchísimo a otros. Y el resultado de nuestra propia poesía es un conjunto de todos esos esquemas lingüísticos, sociales, culturales, políticos, económicos y emocionales que hemos adquirido.

    La idea de Chomsky sobre que la en la infancia aprendemos el lenguaje porque ya forma parte de nosotros como algo innato, la descarté rápidamente al pensar en esos niños que en ocasiones han sido encontrados en bosques, selvas, encerrados en jaulas o sótanos siniestros, esos niños no han desarrollado el lenguaje ni la comprensión gramatical, verbal u oral. Bien podría ser cierto que esos niños han resultado conocer quizás otro sistema comunicativo más instintivo. Pero de ahí venimos del instinto, no de lo innato.

    Con todo esto quiero decir que socialmente nacemos en unas condiciones determinadas sociales, económicas, culturales y políticas, éticas y morales que ya vienen impuestas. Esto se refleja claramente en el lenguaje y en la poesía.

    Es el entorno quién determinada el lenguaje, la poesía. No hablaría en ningún caso de innatismo si no de algo ya que existe y nos viene del exterior, digamos pues poesía de la preexistencia.

    La poesía de la preexistencia se nutre también del instinto pero sin dejar de lado ni por un solo segundo la lectura como método de aprendizaje, en caso hipotético de tener un método para aprender a escribir poesía recomendaría ese sin dudarlo.

    Chomsky da por hecho que todos los niños disponen de un dispositivo de adquisición del lenguaje, justamente esta idea se contradice con su idea de “lo innato”. Quizás el problema actual de muchos niños y adultos es justamente que se ha intentado educar en el innatismo, dando ya por hecho que nacemos con ese dispositivo de adquisición para el lenguaje .

    La palabra preexistencia quiere decir existir previamente o con anterioridad.

    Todo lo que estamos haciendo actualmente, todo lo que estamos escribiendo ya se a escrito de maneras diferentes, mejores o peores pero ya se ha escrito, lo único que hacemos ahora es transformarlo, reescribir, redescubrir lo ya existente.

    La poesía actual está condicionada por una época determinada, por un pasado determinado y quizás hasta vislumbrando de forma quimérica el futuro.

    Es una poesía de la preexistencia. Una poesía que se mueve continuamente como un huracán desde el extremo más clandestino, real, único y al margen hasta el otro lado más comercial, internauta y masivo, esa poesía tan volátil que no deja de girar ya ha existido en el pasado y lo único que hace es preexistir en el presente. Incluso me atrevo a decir que hay tanta poesía hoy en día que no sé si algún día alcanzara su innatismo.

  • La poesía y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Preámbulo y artículos 1 y 2)

    La poesía y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Preámbulo y artículos 1 y 2)

    Este mes comienza una serie de artículos sobre poesía y derechos humanos que tiene previsto salir los meses de junio, julio, septiembre, octubre, noviembre finalizando el 10 de diciembre que es el Día Internacional de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

    El pasado 23 de marzo publicamos un artículo con el título Poesía y derechos humanos en el que mostramos cómo un grupo de poetas de Menorca se reunieron para escribir un poema por cada artículo de la Declaración. El objetivo de estos artículos que irán apareciendo es mostraros ejemplos de cómo otros muchos poetas escribieron sobre esta temática y muchos de ellos fueron puestos en prisión, torturados e incluso ejecutados por sus gobiernos bajo falsas acusaciones.

    Todas las personas, poetas o no, somos responsables y debemos vigilar y denunciar a nuestros gobernantes si incumplen la Declaración por ellos mismos firmada. La poesía, como dijo Gabriel Celaya, es un arma cargada de futuro.

    Maldigo la poesía concebida como un lujo
    cultural por los neutrales
    que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
    Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

    Ya en la Francia de 1898, un novelista como Emile Zona denunció la injusticia, la discriminación y el tormento sufrido por un inocente y se enfrentó al Estado y rescató de la vergüenza y el oprobio al oficial Dreyfus doce años después de su condena con su Yo acuso.

    Más de cien años más tarde, su alegato sigue vigente. Continúan las vejaciones, las condenas sin pruebas, las violaciones de los derechos humanos, las masacres, las hambrunas, el sufrimiento de hombres, mujeres y niños, la eliminación de las minorías étnicas o sociales, el terror y la tortura, la pena de muerte y… el silencio.

    El silencio es el gran responsable, el mejor aliado del gran explotador y del genocida, la causa primera de que nuestra sociedad entumecida y cobarde no reaccione y no se enfrente a una realidad tenebrosa en la que viven sumidos millones de seres humanos.

    Hoy vamos a ver cómo poetas de reconocido prestigio lucharon con su pluma a favor de los Derechos Humanos. Hemos distribuido los poemas siguiendo la articulación de la Declaración Universal según la selección hecha por el Grupo de Educación en Derechos Humanos de Amnistía Internacional de Cataluña.

    Preámbulo
    Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana,

    Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias,

    Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión,

    Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones,

    Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres; y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad,

    Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

    Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso,

    La Asamblea General

    Proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

    Artículo 1 
    Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

    Artículo 2 
    Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. 

    Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

    Para finalizar este artículo, solo nos queda pediros vuestra colaboración enviando nuevas propuestas de poemas al Grupo de Educación de Amnistía Internacional de Cataluña para el articulado de la Declaración Universal y así ampliar la oferta poética. Gracias y hasta el mes que viene.

  • El mundo editorial bajo la mirada del poeta

    El mundo editorial bajo la mirada del poeta

    «No coloquéis sobre la lengua viva de los niños, la palabra muerta», Gabriela Mistral.

    Partimos de la base en que a día de hoy no se nos educa en poesía. En las aulas se mantiene un sistema ya de por sí anacrónico y supervisado por ciertas entidades encargadas de que esto sea así. En la poesía se ve reflejado ampliamente por la concepción que nos transmiten los libros de texto, donde solo se informa en pocas hojas sobre unos autores determinados del pasado, y unas formas concretas. Esto se traslada popularmente a que las personas ignoren las nuevas formas poéticas, los poetas actuales, e incluso arrastremos una concepción muy romántica sobre la poesía y la figura del poeta.

    Todo esto influye a la hora de llevar a cabo la edición de un libro. Lo primero que les preocupa a casi todas las editoriales son las ventas, porque no deja de ser un negocio. Pero afortunadamente quedan editoriales que no sólo ponen su esperanza en las ventas. Un poeta puede ver el mundo editorial de muchas maneras. Las editoriales se arriesgan destinando poesía a un público generalizado con ideas preconcebidas y antagónicas por culpa de un problema educativo.

    Creo que son mínimos los casos donde un poeta busque lucrarse. En poesía se busca otra cosa, y en el ámbito editorial lo que más buscan los poetas es respeto y profesionalidad, o al menos en mi opinión.

    Tipos de editoriales para poesía

    Editoriales grandes

    Son editoriales que se dirigen al gran público, con grandes posibilidades. Financian el 100% del poemario. El poeta no ha de pagar ningún gasto y cobra un porcentaje adecuado a sus derechos de autor.

    Editan y publican más de 1.000 ejemplares. Estas grandes editoriales cuentan con un gran despliegue de medios y sobretodo presencia en redes sociales.

    Desde mi punto de vista, estas editoriales se nutren del fenómeno poesía en la red. Al querer asegurarse las ventas, este tipo de editoriales que no aceptan manuscritos y encuentran a sus poetas en las redes sociales los cuales ya poseen un amplio y suculento número de followers, seguidores y likes. Con lo cual no se busca tanto la calidad poética si no más bien una repercusión mediática a través de Internet y unas ventas aseguradas.

    También en grandes editoriales hay un término medio. No poseen una gran cantidad de ejemplares editados y publicados pero sí que cuentan con una amplia notoriedad en las redes sociales. Les interesa la calidad poética -aunque no aceptan manuscritos- y suelen destinarse a un público generalizado.

    Editoriales independientes

    Son editoriales que se dirigen a un público general,  aunque quizás sí que buscan un perfil de un lector más comprometido o no tienen tanta presencia en las redes sociales. Suelen financiar el 100%. El poeta no ha de pagar ningún gasto y cobra un porcentaje adecuado a sus derechos de autor.

    Editan y publican entre 300 y 500 ejemplares.

    En este tipo de editorial se busca la calidad poética, aceptan manuscritos, están abiertos a propuestas y buscan inspiración o expresión. Sobretodo quieren dar visibilidad a la poesía.  Para ellos la poesía se promociona también desde las redes sociales pero también desde recitales y la escucha del poeta.

    Atribuyen que la poesía está considerada como género menor debido a la falta de educación en las aulas. También desde una perspectiva de consideración cultural dado que el público puede tener muchos prejuicios o estereotipos acerca del género. En prensa ocupan poco espacio en las criticas literarias y de difusión.

    Editoriales pequeñas o alternativas

    Se dirigen a un público general, aunque quizás a un público más reducido del entorno del propio poeta. Suelen financiar el 100% de la edición y publicación. El poeta no ha de pagar ningún gasto y el poeta cobra un porcentaje adecuado a sus derechos de autor.

    Editan y publican entre 20 y 50 ejemplares.

    En este tipo de editorial se busca la calidad poética, aceptan manuscritos, están abiertos a propuestas y buscan llegar a manos de cualquier lector incluso al de no poesía. Sobretodo quieren dar visibilidad a la poesía. Incluso hay algunas que no buscan nada: encontrar algo ya es un logro.

    Para ellos la poesía se promociona también desde las redes sociales pero también desde recitales y eventos. Es el poeta quien más se promociona a sí mismo.

    Atribuyen que la poesía está considerada como género menor debido a la falta de educación en las aulas. La poesía es una superviviente dentro del género literario. No hablan de género menor si no minoritario. Es como el jazz.

    Autoedición

    • Vía Internet: Sitios web donde por un precio relativamente justo puedes autopublicar. Te llegarán a casa tus libros para que los puedas distribuir tu mismo.
    • Vía asociación cultural: Asociaciones que se encargan de todo el papeleo, registro, buscan imprenta, y tú solo cubres los gastos de impresión, formas parte una colección de poesía y es un precio muy económico con un resultado muy bueno y un formato diferente y sencillo.
    • Vía a pie: Implica consultar directamente a una imprenta precios, costes y riesgos, informarse y realizar el registro de la propiedad intelectual, etc.

    Editoriales «estafa»

    Son editoriales que aparecen por alguna red social, y suelen dirigirse a personas jóvenes e inexpertas pero ilusionadas.

    Piden una gran cantidad de dinero por 200 ejemplares de un libro (aproximadamente 1.500 euros). Realmente son de copago y al final sale muy caro publicar con ellos, no tienen la distribución que suelen prometer ni difusión. Y la calidad de la impresión no suele ser lo esperado.

    En cuanto a las cifras de ventas

    Un libro tiene su mayor pico de ventas durante los seis primeros meses de vida tras el lanzamiento y es durante ese periodo cuando la editorial o el autor deben volcarse en la promoción de la obra. Una vez terminado ese periodo, el volumen de ventas de una obra decae hasta llegar a menos de una cuarta parte.

    Vender por encima de los 10.000 ejemplares ya puede ser considerado éxito de ventas. Con el reciente boom de poesía en la red se han llegado a vender en algunos casos los 40.000 e incluso 60.000 ejemplares, de grandes editoriales.

    Las editoriales suelen pagar entre un 5 y el 7% del PVP en concepto de derechos de autor. Cuidado, que en algunos casos no son importes netos de IVA.

    Bajo la mirada del poeta

    “La poesía que vale es la que estás oyendo”, Jorge Vales (Editorial Lapsus Calami)

    Para dar mi visión más detallada y realista sobre cómo el poeta ve el mundo editorial redacté unos cuestionarios que contestaron más de 20 poetas. Algunos que están empezando por la autoedición, y otros que ya tienen en algún caso hasta 27 poemarios editados y publicados.

    Las opiniones han sido variadas y muy enriquecedoras para mí personalmente sobre este mundo editorial.

    He encontrado muchas buenas experiencias pero también malas. Los poetas entendemos que el mundo editorial es complicado y no deja de ser un negocio, pero más allá de ello queremos que la poesía toque calle, conecte con la gente, se acerque a las personas y rompa todos los mitos o prejuicios que pueda haber sobre ella.

    Muchos de nosotros pensamos que ciertas editoriales por su interés comercial deterioran la imagen y calidad del género poético. Esto me lleva a pensar en la crisis literaria pero también social. Vivimos en el mundo del consumo y la inmediatez. La poesía en muchos casos ha pasado a ser un bien de consumo. Y para mí, la poesía es de todo menos algo que se venda. La poesía NO ESTÁ EN VENTA, la poesía resiste.

    A veces los poetas tienen malas experiencias con este mundo editorial debido a que los acuerdos con las editoriales varían, no se respeta la obra del autor, o simplemente incluso hay casos de estafa. Todo esto lleva a un sector de poetas desilusionados con las editoriales. Existe una relación de conflicto.

    “Los poetas inmaduros imitan; los poetas maduros roban; los malos estropean lo que roban, y los buenos lo convierten en algo mejor», T. S. Eliot

    Muchos poetas comienzan con la autoedición porque es una manera sencilla y barata de darse a conocer, de empezar y de llegar a la gente. Ese fue mi caso. Y estoy contenta con el resultado.

    En general muchos poetas se quejan de la poca o nula promoción y difusión de su obra. Es el propio poeta el que debe hacerse cargo de la difusión de su propia creación en redes sociales, eventos, micros abiertos, y como me dijo David González (poeta): “El poeta es promotor. Un triste charlatán de feria”. Y aunque quizás yo no comparta una visión tan triste sobre esto, sí que es cierto que somos nosotros los encargados de difundir nuestra obra y darle visibilidad.

    Soy consciente como poeta que las editoriales no dejan de ser un negocio, pero incluso desde una perspectiva empresarial muchos buscamos respeto y profesionalidad.

    Al realizar estas encuestas o preguntar he notado en ciertos casos quizás un poco de miedo a decir la realidad por parte de algunos poetas. Parece que hay casos en los que no pueden opinar de manera abierta y sincera por miedo a que ciertas editoriales dejen de abrirle las puertas a festivales de poesía o actividades.

    El mundo de la élite poética también está presente. Tienen acuerdos con las editoriales que también les pagan dinero por acudir como invitados especiales a según qué eventos.

    Para mí y algunos poetas esta es la clasificación de las editoriales:

    1. Editoriales grandes: Explotan lo ya conocido.
    2. Editoriales independientes: Se mueven entre la innovación y la supervivencia, arriesgan.
    3. Editoriales pequeñas o alternativas, o vías de autoedición: Es una forma de empezar, una forma de crecer, una forma de comunicar, una forma de nacer o incluso una forma de vivir al margen.
    4. Editoriales estafa: Extorsionan, roban.

    “La poesía tiene que ser humana. Si no es humana, no es poesía», Vicente Aleixandre

    El mayor problema al que se enfrenta el poeta y las editoriales quizás sea el problema educativo que hay de fondo en este género, que arrastra consigo una serie de imposiciones estereotipadas por el cual el público general tiene una concepción errónea o transformada sobre la poesía.

    El poeta no es un ente elevado, ni un ser supremo, más bien lo contrario. Los poetas suelen ser personas normales y corrientes con sus virtudes y carencias, que expresan a través de un medio sus sentimientos y pensamientos, y que no sólo expresan si no que trabajan en sus textos: investigan, estudian, leen. Los poetas son lectores o, en mi opinión, deben de ser lectores en potencia. Porque es a través de la lectura, de nutrirse de otros, cómo se aprende, dónde se ven las luces y las sombras.

    Las editoriales y editores tienen también en consideración esta realidad, alejándose de prejuicios, el poeta es como un escritor más, aunque arrastre fama de ser iluminado.

    En general dentro del mundo editorial, los poetas no hemos de perder nuestra humanidad y al contrario las editoriales pese a ser negocio tampoco deben olvidar esta parte humana tan esencial.

    Me han sorprendido muchas respuestas de las editoriales: todos califican las relaciones con los poetas de buena, y al compararlo con las respuestas de los poetas me he percatado de que esto no es del todo así. Hubo una respuesta que me llamó la atención y que sin duda lo resume bastante bien o al menos eso pienso: “La relación entre el poeta y el mundo editorial es una lucha de egos”. Y puede que ciertamente lo sea, porque socialmente ya somos así, sin ser poetas o editores, a día de hoy como sociedad se vive una intensa batalla de egos. El ego sin embargo es nuestra cualidad más innecesaria y la que al mismo tiempo nos humaniza.

    Me ha parecido llamativo comprobar como existe una parte también muy políticamente correcta dentro de las editoriales. Y al mismo tiempo algunos poetas han guardado silencio por simple miedo a poner las cartas encima de la mesa.

    Es irónico comprobar como distintas piezas de un puzzle encajan tan perfectamente.

    Una cosa que sin duda busca la poesía en el mundo editorial es respeto, y llegar a la gente que quizás tiene una idea errónea sobre la poesía. En esta problemática quizás hay un punto en común, y es la falta de educación en el género poético.

    “Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos, que al corazón le llega poca sangre», Gloria Fuertes