«Y de pronto llegaste, huésped de mi alegría, y me poblé de islas con tu brillante dádiva».
Eunice Odio fue una poeta costarricense –luego nacionalizada guatemalteca y, más tarde, mexicana– prácticamente desconocida en el canon literario actual. Nacida en 1922 y con una obra a caballo entre el romanticismo apasionado, el vanguardismo y un complejo simbolismo, Eunice cultivó una poética muy propia salpicada por una dosis de misticismo inigualable.
Los elementos terrestres y otros poemas, Eunice Odio (Ediciones Torremozas, 2018)
Este triple cambio de nacionalidad –nació en Costa Rica, vivió en Guatemala y falleció en México– hizo que fuera bautizada como «la apátrida celeste» por Alicia Miranda de Hevia, una de las investigadoras de su obra. Un apodo muy bien pensado para una mujer que, como una vagabunda de la literatura, fue transitando por todo el continente americano buscando su lugar en el mundo.
Ediciones Torremozas, en un nuevo ejercicio de recuperación de la genealogía literaria femenina, ha reeditado este mismo año uno de sus libros capitales,Los elementos terrestres, obra reconocida en el año 1947 con el Premio Centroamericano de Poesía «15 de septiembre».
El libro, un canto pasional al cuerpo, a la mística y al amor, nos descubre a una poeta de una exuberancia y una capacidad dramática muy relevantes. A lo largo de los ocho poemas de la obra, Eunice traza un intenso viaje a través de una riqueza verbal y lírica apabullante, plena de sensibilidad.
Los elementos terrestres, publicado inicialmente en Guatemala ante la total indiferencia en su país natal por su obra, supone un primer acercamiento de Eunice Odio al erotismo más descarnado, una oda casi anatómica a la entrega física entre los enamorados.
Yo haré que de tus muslos
bajen manojos de agua,
y entrecortada espuma,
y rebaños secretos.
En palabras de Rima de Vallbona, Catedrática de Español, miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y una de las mayores expertas mundiales en la obra de Odio:
«La riqueza polivalente de sus poemas, dominio de los recursos líricos, universalidad temática y cosmovisión mítica que ensancha los contornos espacio-temporales de sus textos, obligan al estudioso de la poesía de Eunice Odio a darle un lugar prevalente en las letras hispanas».
Eunice Odio es dueña de una poesía anclada en el cuerpo, en la exploración del eros, en el goce y el deseo. A través de un precioso simbolismo, Odio mezcla sin ningún rubor naturaleza, pasión y sexo:
Tú me conduces a mi cuerpo,
y llego,
extiendo el vientre
y su humedad vastísima,
donde crecen benignos pesebres y azucenas
y un animal pequeño,
doliente y transitivo.
Así, la poética de Eunice en torno al cuerpo supone una suerte de autoafirmación, de reivindicación de la sexualidad, donde la mujer –ella misma– aparece como el sujeto de la acción, y no como mero objeto. Como una fuente de pasión desatada, como la búsqueda de amor físico y espiritual definitiva.
Ven
Amado
Te probaré con alegría.
Tú soñarás conmigo esta noche.
Tu cuerpo acabará
donde comience para mí
la hora de tu fertilidad y tu agonía.
El libro, al final, no es sino un fiel reflejo de la propia vida de la autora, una mujer que basculó entre la luz y la oscuridad, el absoluto y la nada, la vida y la muerte. Una mujer que pasó sus últimos días viviendo en México D.F., entre fiestas en casa, alcohol y una profunda soledad.
Fue tanta la soledad que la acompañaba que, cuando falleció en 1974, su cadáver tardó varios días en ser hallado, en parte gracias al fuerte olor a putrefacción y, sobre todo, gracias al aviso de una de las pocas amigas que aún mantenía, Asunción Lazcorreta. En sus palabras:
«Alguien publicó que se había suicidado. Me indigné. Eunice amaba locamente la vida. Desbordaba vida, aunque se iba consumiendo cada hora. ¡Pobre Eunice, entre todos la empujaron a su destrucción!».
¿Pudo Eunice disfrutar finalmente de esa vida que tan locamente amaba? ¿Murió frustrada por el poco reconocimiento de su obra? ¿Fue feliz durante su última época? ¿Se sintió querida en México? Son cuestiones sobre las que solo podemos conjeturar algunas respuestas. Quizás estos versos de Los elementos terrestres fueran como un triste anticipo de su aciago final:
Al borde estoy de herirme y escucharme
ahora que me lleno de retoños y párpados tranquilos (…)
Sollozante y sangrando a media altura,
sobre lo detenido
descubierto
y recobrado.
Gracias, Torremozas, por ayudarnos a descubrir, una vez más, a una poeta olvidada –aunque de calidad extraordinaria– en nuestra increíble tradición poética castellana.
Poemario, diario y novela, La jodida intensidad de vivir (Vaso Roto) es la obra que Beltrán compone después de treinta años, no sólo como desahogo como veremos más adelante.
¿Cómo se puede resistir el miedo cuando la muerte ha dejado de ser una abstracción?
Creo que me salvé porque no tuve más remedio que buscar la autenticidad en cada palabra. Esta era la única salida posible.
A Esteban Beltrán (Madrid, 1961) le conocí antes de que escribiera su primer poemario y de esto hace más de 30 años. El próximo 7 de junio a las 19h estaremos juntos presentando el segundo, La jodida intensidad de vivir, en la librería Laie de Barcelona. Ya veis, el chico trabaja a fuego lento.
El primero, Marian o la muerte que no admite olvido, fue publicado por Félix Grande en Cuadernos Hispanoamericanos en la década de los 80. El segundo, éste, ahora en Vaso Roto.
Estos poemas funcionan como una especie de conjuro. Me interesan especialmente los contrastes entre lo ordinario y lo extraordinario, y el modo de reunir los miedos existenciales con los sucesos más simples
– Belén Gopegui
También es profesor de derechos humanos en universidades de España y Argentina; el año 2009 publicó con Debate el ensayo Derechos torcidos: tópicos, medias verdades y mentiras sobre pobreza, política y derechos humanos. Además, Esteban se dedica a identificar y tratar de someter a la justicia a verdugos y apoyar a sus víctimas a través de su trabajo como director de Amnistía Internacional donde le conocí y trabajamos años muy duros hace 36 años.
La jodida intensidad de vivir es un buen título para este libro, para este poemario, diario y novela. Os lleváis tres libros al precio de uno.
Él mismo nos dice que este libro es una forma de hacer visible el caos dentro de sí y hacerse la ilusión de que lo manejaba. Todo ocurrió a la vez:
la insensatez de amar a quien idolatraba lo instantáneo y deseaba morir (de forma real), Polonia;
la muerte inesperada de un inmortal amigo de la infancia, V;
seis meses de agonía consciente junto a la mujer de su vida, M.
Muchos de mis lectores ya conocéis mi inclinación hacia el mundo oriental por muchos de los detalles que voy dejando aparecer en mis artículos. Yo, que llevo años trabajando la caligrafía china, la influencia oriental en mi poesía no publicada y mi dedicación a la obra de Gary Snyder, creo que puedo definir a Esteban como un producto kintsugi.
La historia del kintsugi se remonta a finales del siglo XV cuando el shōgun, Ashikaga Yoshimasa envió a China dos de sus tazones de té favoritos para ser reparados. Los tazones volvieron reparados pero con unas feas grapas de metal, que los hacían desagradables a la vista. El resultado no fue de su agrado, así que buscó artesanos japoneses que hicieran una mejor reparación, dando así con una nueva forma de reparar cerámicas, convertida en arte. Esta técnica y arte de reparación de los objetos fue tan apreciada que algunos llegaron al punto de ser acusados de romper cerámica para luego poderla reparar con dicho método, dándole así un nuevo valor. El kintsugi forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse y además hacerlo para embellecer el objeto, poniendo de manifiesto su transformación e historia.
La jodida intensidad de vivir, Esteban Beltrán Verdes (Vaso Roto)
Por eso Esteban es el resultado del kintsugi. Un Esteban roto por sus vivencias, ha reparado parte de su historia personal con un libro prosapoético, La jodida intensidad de vivir. El autor post este poemario tiene más valor que el primero, el original, porque ha tenido el coraje de desnudar sus sentimientos ante el público lector.
La jodida intensidad de vivir es un texto al que el lector se ha de enfrentar sin convencionalismos, sin prejuicios. Es una poesía clara y sencilla, sin florituras ni metáforas. Poesía con una prosa brutal. Los poemas son difíciles de entender individualmente, todos están dentro de un contexto, una especie de novela poetizada, prosa versificada que explica la relación con Polonia, la pérdida de V y los seis meses de agonía con M.
La jodida intensidad de vivir es un poemario dividido en tres partes:
Lo extraordinario como siempre: el testamento a Lucia.
Lo ordinario como siempre: el amor como locura y cómo se deteriora.
UCI: amor, muerte y esperanza.
En definitiva, La jodida intensidad de vivir no es un libro reflexión, es un libro escrito en directo mientras van sucediendo las cosas. En este libro, también descubrimos que Esteban Beltrán no es un escritor vocacional, lo es por necesidad. Utiliza los recursos lingüísticos para domar, dominar, domesticar los demonios de sus recuerdos. Es un libro que sale de las tripas.
Antes de finalizar, no quiero que os llevéis una idea negativa o pesimista del libro, todo lo contrario, La jodida intensidad de vivir es un libro sobre el que la esperanza sobrevuela y finalmente llega al lector.
Si vivís en Barcelona (Cataluña), no dejéis de asistir a la presentación del libro el jueves día 7 de junio a las 19h en la Librería Laie.
El viernes 4 de mayo fuimos invitados a la presentación del poemario ‘La ferida’ de la escritora asturiana Berta Piñán en la librería Laie de Barcelona, traducción al catalán hecha por Jaume Subirana de un poemario escrito en asturiano, ‘La mancadura’ y editado por una editorial mallorquina, El Gall Editor en su colección Trucs i baldufes.
La periferia de la periferia del panorama poético ‘ibérico’.
Idiomes
En volviendo d’Alemania
compró pisu nuevu y muebles
de primera. Quería que too
fuera como enantes pero
meyor, con perres y tiempu
pa gastalo. Pero nada yera
yá lo mesmo. Cuando ella decía
güerta, los fíos repetíen Gemüsegarten. Cuando ella decía
ríu, monte, ellos pronunciaben Flüss, Gebirge.
Cuando ella decía casa,
ellos miraben, roceanos,
pa otra parte.
Berta Piñán Suárez (Caño, Cangas de Onís, 26 de marzo de 1963) es una escritora reconocida como una de las voces fundamentales de la literatura moderna asturiana. Desde 2008 es miembro de número de la Academia de la Lengua Asturiana. Es también docente de lengua y literatura.
Tal y como explicó la autora, gran parte de los poemas de este libro están sacados de historias familiares, reconstruidas, mezcladas y reinventadas desde la memoria poética. También los nombres y los paisajes que los acompañan hacen referencia a una Asturias rural con una historia, lengua y cultura propias.
Herencia
Deprendióme los secretos del arte
culinariu:
cómo bater la clara pa qu’esponxe,
qué facer pa que nun pique nos güeyos
la cebolla,
el sal y el formientu n’armonía
entemecío, los caciellos de zúcare
por persona y el puntu exactu
del aceite.
Esa foi la so herencia:
pesos, medides, proporciones,
tiempos de coción, trucos y
recetes de cocina.
Nun falamos muncho más
ella y yo toos esos años
nos que tuviemos xuntes.
Si esperaba otra cosa,
nada hubo. Nenguna señal
d’aprobación o siquiera
de reproche.
La nuestra fue, como tantes,
una historia de silencios.
Toles palabres nun diches
quedaren ellí, referviendo
a fueu lentu.
Nos encontramos ante una poeta que hace años que trabaja para demostrar que la literatura asturiana tiene una identidad propia que se ve ninguneada por las culturas e identidades que la rodean. Quizás ese sea el motivo por el cual cada palabra escrita en asturiano nos transmite ese mensaje de resistencia ante el olvido.
Por último, no olvidemos que esta editorial ya nos deleitó con otro libro de poemas que reseñamos en estas mismas páginas hace unos meses, L’ocell matiner i altres poemes, de Ted Kooser, traducido por Miquel Àngel Llauger y Jaume Subirana.
Antes de finalizar, queremos avisar al público lector en lengua castellana que no tendrá problema para entender el asturiano, por eso, el hecho de estar escrito en esta lengua no ha de ser un obstáculo para comprar el libro. Si a ello le añadimos la excelente traducción al catalán del poeta Jaume Subirana, la compra del mismo debería ser de obligado cumplimiento para todos aquellos amantes de la poesía.
Ricardo Domeneck (4 de julio 1977, Bebedouro, Brasil) es poeta, intelectual y cosmopolita. Ha publicado los libros Carta aos anfíbios (2005), a cadela sem Logos (2007), Sons: Arranjo: Garganta (2009), Cigarros na cama (2011) y Ciclo do amante substituível (2012). Es editor de las revistas Hilda y Modo de Usar & Co. Ha traducido al portugués al mexicano Luis Felipe Fabre, al estadounidense Jack Spicer y al alemán Thomas Brasch, entre otros. Sus poemas han sido traducidos al alemán, sueco, inglés, castellano, francés, árabe, catalán y esloveno. Trabaja con vídeo, performance y poesía sonora, habiendo presentado estos trabajos en instituciones como el Museo Reina Sofía de Madrid, el Museo Experimental El Eco en la Ciudad de México y el Museu de Arte Moderna do Rio de Janeiro. Vive y trabaja desde 2002 en Berlín (Alemania), donde se publicó una antología bilingüe de sus poemas, con traducción de Odile Kennel, en 2013 bajo el título Körper: ein Handbuch.
Ciclo del amante sustituible (Kriller ediciones, Barcelona 2014) es un libro largo y excesivamente prolijo, publicado en Brasil en su versión original en 2012. Es un libro escrito por un brasileño pensando en el contexto poético de un brasileño.
En 2014, Kriller 71 publicó la traducción al castellano hecha por Aníbal Cristobo. Domeneck vacía cinco años de su vida en este libro. Algunos de los poemas iban a publicarse a comienzos de 2011, pero una separación dolorosa le inspiró una serie de poemas en ese nuevo contexto y el libro cambió. Es lo que podemos leer ahora.
X+Y: una oda
De haber
nacido hembra,
ya hubiera dado a luz once
cachorros de trece
machos diferentes…
Por lo tanto, poeta, pederasta y puta,
sigo con mis ojos por la calle
a cada portador
de esta combinación gloriosa
de cromosomas
X e Y…
Los poemas surgen de su vida, usa las imágenes del cuerpo y no tiene problema en traer fluidos corporales a la poesía, lo que muchos pensarían que es algo que no cabe en poesía, que no es poético. Según el autor, si uno habla del cuerpo y del amor, hay que hablar de fluidos.
Corona de laureles para un rubio
A falta
de la Olimpíada
de tu saliva,
mi lengua…
Lo que Ricardo Domeneck busca cada vez más es textos que funcionen tanto en la página como en la voz, y eso, claro, tiene consecuencias en la escritura, tanto que a los poetas literarios sus poemas les parecen demasiado orales, y para los poetas sonoros les parecen demasiado literarios, pero eso es lo que comporta vivir en la frontera.
El libro de poemas que os presentamos, The Essential W.S. Merwin, está publicado por Copper Canyon Press, Port Towsend, Washington, 2017.
Es una selección de la obra de W.S. Merwin tras 60 años en la primera línea de la poesía norteamericana y ganador de dos Premios Pulitzer de poesía. Esta selección hace un recorrido de la poesía de Merwin que va desde su inicio con «A Mask for Janus» (1952) hasta «Garden Time» (2016). Este libro también incluye algunas de sus traducciones al inglés y algunos artículos menos conocidos.
Merwin se dio a conocer como poeta pacifista durante los años 60. Más tarde, cambió hacia temas mitológicos con la utilización del relato indirecto y la ausencia de puntuación. En los años 80 y 90, el interés de Merwin se centró en la filosofía budista y profundizó en la ecología. Ambos temas influyeron sobre su escritura. Sigue escribiendo, aunque se dedica también a la recuperación de bosques tropicales en Hawai, donde vive.
Se le considera uno de los más destacados traductores de la poesía de lengua castellana al inglés, en especial de Pablo Neruday del mexicano Jaime Sabines.
Destacamos tres poemarios de los seleccionados en la antología. Empezaremos por «The Lice,» (1967) en el que el autor tiene la pasión de los movimientos anti-guerra de los años 60 y de la preocupación por el medio ambiente.
A continuación, en «Present Company» (2005), Merwin se consagra como una de las grandes voces norteamericanas. En él, el autor se dirige tanto a un bosque, a su cara o a un libro con detallada cercanía., volviendo transparente el objeto de su reflexión y nos permite observar al mismo tiempo su exterior y su interior. W. S. Merwin es de esos poetas que nos enseñan que la trascendencia no supone lejanía, como Gary Snyder, sino intimidad.
Finalmente, en «The moon before morning» (2014), Merwin aporta nuevos matices a sus últimos libros y también a su reescritura de los asuntos más queridos por los poetas chinos y japoneses.
Os recomendamos la lectura de esta antología que de buen seguro, os llevará a apreciar con más detenimiento la poesía completa de W.S. Merwin.
La Irlanda del siglo XXI está discutiendo sobre la libertad de decisión de las mujeres sobre su propio cuerpo. El 25 de mayo los irlandeses tendrán la primera oportunidad en 35 años de revisar una de las leyes más estrictas de Europa sobre la interrupción voluntaria del embarazo puesto que hoy solo se permite en caso de que la vida de la madre esté en riesgo.
A las personas con derecho a voto se les preguntará si desean derogar la octava enmienda de la Constitución, que se aprobó en 1983 y que consagra el derecho a la vida tanto de la madre como del no nacido. Si la población diera su aprobación, esta enmienda se substituiría por un texto que habilitaría al Parlamento a legislar sobre el aborto.
En este ambiente de debate y discusión en la sociedad irlandesa aparece Autonomy, publicado por New Binary Press, Cork, Irlanda, en 2018. Este libro, que se presenta en sociedad el 13 de abril, es un recopilatorio de poemas y ensayos reunidos por Kathy D’Arcy, poeta que se ha especializado en estudios sobre mujeres en la Universidad de Cork y con dos poemarios en su haber, Encounter (Lapwing 2010) y The Wild Pupil (Bradshaw 2012).
Estos textos hablan tienen un nexo en común: el respeto a la autonomía que ha de tener la mujer para decidir por sí misma, para elegir lo que ella crea conveniente, su libertad para tener control sobre su propio cuerpo. Decisiones que no siempre serán las correctas, pero que han de ser suyas, de nadie más.
Unwanted presence in my body
Cells the size of a sesame seed
In MY womb.
Not the womb of Irish politicians
Who will never know
Of the pain previous pregnancies ravaged on my body
The decade of sleepless nights
Of worrying about having money to pay for school trips and shoes
And wrapping kids in sleeping bags during freezing winters
When I had no money for oil.
Of the increased chances of something being very wrong
At my age.
14 years in jail I face
Because Ireland expects women to bear
The costs,
The responsibility,
The care,
The trauma
Of carrying an unwanted pregnancy to term.
I tell my teenage daughter
And she is scared.
Not of abortion pills
14 times safer than pregnancy
But of her mother going to jail.
Irish politicians
Making an already distressing
Situation worse.
«Pregnant in Ireland», Taryn de Vere
Estos textos recogidos por Kathy D’Arcy ayudan a reconocer y a luchar por algo que debería ser obvio: el derecho de la mujer a decidir por ella misma.
La lectura de estos poemas e historias me han transportado a finales de los años 70 en España, cuando una amiga que se había quedado embarazada me pidió que la ayudara. Como yo era el único del grupo que sabía inglés, me puse en contacto con una clínica en Londres y le solucioné todos los trámites para poder abortar allí. Cuando volvió, los hombres del grupo dejaron de hablarme, me consideraron un traidor porque la había ayudado a llevar a cabo la decisión que libremente ella había tomado (y que era contraria a la del padre). Esa fue una de las primeras veces en las que fui tachado como ‘traidor’ a la causa masculina (si es que esa causa existe).
I know a woman
Who made a choice
Whose reason is her own
Her country sent her across the sea
The State didn’t want to know.
‘I Know a Woman’, Yvonne Aherne
En la introducción del libro, D’Arcy nos cuenta como a raíz del descubrimiento de un trabajo escolar de su tía en el que entrevistó a su abuela, supo que ésta siempre quiso estudiar, pero como mujer no pudo hacerlo (solo pudieron estudiar sus hermanos) y ella acabó teniendo 16 hijos. D’Arcy nos comenta que ella será la primera mujer de su familia capaz de decidir si quiere o no quedarse embarazada (¡en 2018!). Dedica este libro a su abuela Alice y a todas aquellas mujeres que han tenido que abandonar su país avergonzadas, que se han arriesgado a acabar en prisión por haber abortado, a aquellas mujeres que en momentos delicados en los cuales necesitaban comprensión y cariño, solo recibieron crueldad e ignorancia.
Los diferentes ensayos, poemas y artículos ofrecen perspectivas diferentes sobre lo que la ‘autonomía sobre el propio cuerpo’ significa para las personas de a pie (personas LGBT, migrantes, madres, intelectuales, discapacitadas, …). Este libro quiere ser un empujón más para que el referéndum de mayo haga de Irlanda un país más libre y con ello conseguir una Europa más libre también.
He escogido solo algunos versos y poemas breves, puesto que nuestra revista es de poesía, para ilustrar el contenido del libro:
Each time we pass that hill
I see a pregnant woman
On her back,
The valley of her neck
Orbed belly to the sky
Green pelt, forest limbs
Howling the language of birth
‘Kindling’, Sinéad Gleeson
CC, William Murphy, flickr
Fógraím cogadh feasta
ar fhearaibh uile Éireann,
ar na leaids ag na cúinní sráide
is iad ina luí i lúib i gceas naíon,
a bpilibíní gan liúdar
is gan éileamh acu ar aon bhean
ach le teann fearaíochta is laochais
ag maíomh gur iníon rí Gréige
a bhí mar chéile leapan aréir acu,
is fógraím cogadh cruaidh feasta.
‘Labhrann Medb’, Nuala Ní Dhomhnaill
War I declare from now on all the men of Ireland on all the corner-boys lying curled in children’s cradles their willies worthless wanting no woman all macho boasting last night they bedded a Grecian princess – a terrible war I will declare.
‘Medb Speaks‘, Traducido por Michael Hartnet
the first time your boyfriend
thrusts
his burning penis in your hand;
when he waits until you are
drunk enough
to teach you the ways of men
pats you on the head, afterwards,
calls you a ‘good girl’
‘Matryoshka’, Nicola Moffat
Dear Frank,
I don’t like when Uncle Martin stands too close to me. I’m glad he lives in the basement. He’s wobbly and his breath smells like Chlorox. I’ll tell Dad when we’re driving to church on Sunday. (Frank de Sue Norton)
But you need to remember,you are not measured by the number on the scale because you can’t put a number on greatness you will always be greater than, not equal to or less.
‘> (Greater Than)’, Megan Cronin
Bruises and scars are so unladylike
But so was speaking out of turn.
It was unladylike to have rights
It was unladylike to fight
It was unladylike to go out at night.
Being ladylike has gained a new meaning
Being ladylike is being breakers of glass ceilings
Being ladylike is expressing my feelings
So how dare someone try to confine me
When I came out kicking and screaming
‘Ladylike’, Megan Cronin
We must stand together
Only then can we defeat them
Monsters and men who claimed our bodies
Each one taking a different piece of us and now it’s time for
them to stop
Never must we indulge the silence they left us in
Anyone who hears us will support our plea
Rest assured you are not alone, there are many more like you
& me
Equally broken but ready to reclaim what was stolen from us
Strength will scare them
Truth will eat them alive
Rights will be made at last
Oblivious eyes will be opened
Never will they stop our endless plea
Gone are the days when they owned us, now I own me
‘W.O.M.E.N A.R.E S.T.R.O.N.G’, Chloe Warmington
CC, William Murphy, flickr
Where are the women?
I ask the Strongman, the Acrobat, the Horses,
I ask the government, the comedians, the judiciary,
the scientists, the directors, the discussion panels,
Anna doubted that something as tiny as a lima bean could feel pain, even if
it did have a heartbeat.
She was positive that she could feel pain.
And she was certain that she could hide it, too.
‘Void’, Sue Norton
En un Poemareflexiona con… Aristóteles publicado hace unos días, comenté la existencia de un proverbio africano que dice: «Mientras que los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador«. Lo mismo se podría decir de las mujeres, solo escribirán su propia historia si son capaces (y lo son) de decidir por ellas mismas.
Finalmente, solo nos queda desear mucha suerte a la sociedad irlandesa en su conjunto, no solo a sus mujeres, el próximo 25 de mayo. Su decisión tendrá repercusión en el resto de Europa en un momento de regresión de libertades que asuela el continente.
Los beneficios de la venta de este libro servirán para apoyar a aquellas personas o entidades que aseguren que todas las mujeres tengan acceso a todas las medidas sanitarias en el ámbito reproductivo, incluyendo la posibilidad de la interrupción legal y segura del embarazo.
The people of Ireland, today, in the twenty-first century, are engaged in a debate on the right of women to make decisions concerning their own bodies. On May 25, the Irish people will have the first opportunity in 35 years to modify one of the strictest laws in Europe on the voluntary interruption of pregnancy: abortion is currently permitted in Ireland only when the mother’s life is at risk.
Irish voters will be asked whether they wish to repeal the Eighth Amendment to the Irish Constitution, approved in 1983, a text that equates the right to life of a pregnant woman and that of her unborn foetus. If the voters approve the referendum, this amendment will be replaced by a provision enabling Parliament to pass legislation regulating the termination of pregnancies.
In this climate of debate and discussion in Irish society, New Binary Press has just published an anthology entitled Autonomy. Launched on 6 April in Cork, this book is a compilation of poems, stories and essays collected by Kathy D’Arcy, a poet who completed her academic work in women’s studies at Cork University. She has published two volumes of poetry, Encounter (Lapwing 2010) and The Wild Pupil (Bradshaw 2012).
The texts in this volume share a common element: respect for the autonomy women must have to decide for herself and freely make her own choices on the fundamental issue of the control of her own body. Such choices may not always prove to be the right ones, but every woman must be allowed to make her own decision.
Unwanted presence in my body
Cells the size of a sesame seed
In MY womb.
Not the womb of Irish politicians
Who will never know
Of the pain previous pregnancies ravaged on my body
The decade of sleepless nights
Of worrying about having money to pay for school trips and shoes
And wrapping kids in sleeping bags during freezing winters
When I had no money for oil.
Of the increased chances of something being very wrong
At my age.
14 years in jail I face
Because Ireland expects women to bear
The costs,
The responsibility,
The care,
The trauma
Of carrying an unwanted pregnancy to term.
I tell my teenage daughter
And she is scared.
Not of abortion pills
14 times safer than pregnancy
But of her mother going to jail.
Irish politicians
Making an already distressing
Situation worse.
—‘Pregnant in Ireland’ by Taryn de Vere
The publication of these texts helps women and men recognize and fight for a right whose existence should be self-evident: a woman’s right to choose.
Reading these poems and stories has taken me back to something that occurred in Spain in the 70s when a friend who was pregnant asked me for help. Since I was the only one in our social circle who knew English, I contacted a London clinic for her and negotiated the required procedures. When my friend returned, the men in the group stopped talking to me. They looked on me as a traitor because I had helped my friend to act on a decision that she had taken freely, but which was against the wishes of the father. That was one of the first times I was branded a «traitor» to the male cause (if such a thing exists).
I know a woman
Who made a choice
Whose reason is her own
Her country sent her across the sea
The State didn’t want to know.
—From ‘I Know a Woman’ by Yvonne Aherne
In her introduction, D’Arcy recounts how she came across a school assignment written by her aunt, who had interviewed her mother as part of a project. From this interview, D’Arcy learned that her grandmother had always wanted to study, but as a woman had been unable to do so—only her brothers were permitted this option. Instead, she had 16 children. D’Arcy goes on to say that she will be the first woman in her family truly able to decide whether or not she wants to be pregnant (in 2018!). She dedicates this book to her grandmother Alice and to all the women who have had to leave their country in shame, who have risked ending up in prison because of an abortion; all the women who, when facing a difficult situation, were in need of understanding and affection and were met only with cruelty and ignorance.
The essays, poems and articles in this anthology offer differing perspectives on what ‘autonomy over one’s own body’ means for ordinary people (LGBT+ people, migrants, mothers, intellectuals, people with disabilities, and others). Its publication is part of the effort to ensure that the May referendum will make Ireland a freer country and, in doing so, will achieve a freer Europe as well.
Since our magazine deals specifically with poetry, I have selected a few verses and short poems to illustrate the content of the book:
Each time we pass that hill
I see a pregnant woman
On her back,
The valley of her neck
Orbed belly to the sky
Green pelt, forest limbs
Howling the language of birth
—From ‘Kindling’ by Sinéad Gleeson
Fógraím cogadh feasta
ar fhearaibh uile Éireann,
ar na leaids ag na cúinní sráide
is iad ina luí i lúib i gceas naíon,
a bpilibíní gan liúdar
is gan éileamh acu ar aon bhean
ach le teann fearaíochta is laochais
ag maíomh gur iníon rí Gréige
a bhí mar chéile leapan aréir acu,
is fogran cogadh cruaidh feasta.
—From ‘Labhrann Medb’ by Nuala Ní Dhomhnaill
War I declare from now
on all the men of Ireland
on all the corner-boys
lying curled in children’s cradles
their willies worthless
wanting no woman
all male boasting
last night they bedded
a Grecian princess –
a terrible war I will declare.
—From ‘Medb Speaks’ by Nuala Ní Dhomhnaill (Translated by Michael Hartnett)
the first time your boyfriend
thrusts
his burning penis in your hand;
when he waits until you are
drunk enough
to teach you the ways of men
pats you on the head, afterwards,
calls you a ‘good girl’
—From ‘Matryoshka’ by Nicola Moffat
Dear Frank,
I don’t like when Uncle Martin stands too close to me. I’m glad I have lives in the basement. He’s wobbly and his breath smells like Chlorox. I’ll tell Dad when we’re driving to church on Sunday.
—From ‘Frank’ by Sue Norton)
But you need to remember,
You are not measured by the number on the scale
Because you can’t put a number on greatness
You will always be greater than,
Not equal to less.
—From ‘> (Greater Than)’ by Megan Cronin
Bruises and scars are so unladylike
But so was speaking out of turn.
It was unladylike to have rights
It was unladylike to fight
It was unladylike to go out at night.
Being ladylike has gained a new meaning
Being ladylike is being breakers of glass ceilings
Being ladylike is expressing my feelings
So how dare someone try to confine me
When I came out kicking and screaming
—‘Ladylike’ by Megan Cronin
We must stand together
Only then can we defeat them
Monsters and men who claimed our bodies
Each one taking a different piece of us and now it’s time for
them to stop
Never must we indulge the silence they left us in
Anyone who hears us will support our plea
Rest assured you are not alone, there are many more like you
& me
Equally broken but ready to reclaim what was stolen from us
Strength will scare them
Truth will eat them alive
Rights will be made at last
Oblivious eyes will be opened
Never will they stop our endless plea
Gone are the days when they owned us, now I own me
—‘W.O.M.E.N A.R.E S.T.R.O.N.G’ by Chloe Warmington
Where are the women?
I ask the Strongman, the Acrobat, the Horses,
I ask the government, the comedians, the judiciary,
the scientists, the directors, the discussion panels,
—‘Of Mice and #MeToo’s’ by Shaunna Lee Lynch (Age 17)
Anna doubted that something as tiny as a lima bean could feel pain, even if
it did have a heartbeat.
She was positive that she could feel pain.
And she was certain that she could hide it, too.
—‘Void’ by Sue Norton
In a recent blog entry entitled “Poema reflexiona con … Aristotle”, published a few days ago, I cited the following African proverb: “Until the lions have their own historians, hunting stories will always glorify the hunter”. The same could be said for women: they will write their own story only when they are capable of doing so—and they are—and able to decide for themselves.
Finally, we can only wish Irish society as a whole—not just the women—good luck on 25 May. Their decision will have repercussions on Europe at a time when a climate characterised by reductions in individual freedom is sweeping the continent.
Profits from the sale of this book will go to support those working to ensure that all women have access to the full range of reproductive healthcare, including the possibility of safe, legal abortion. Click here to order the book from New Binary Press, Cork Ireland.
Published 11 April in Poémame (Spanish digital poetry publishing platform and critical review)
El amor no hace girar el mundo, el amor es lo que le da sentido al giro.
No conozco un solo poeta al que no se le haya preguntado “¿Porqué escribe?”. En mi humilde opinión y por experiencia, gran parte de los escritores y poetas ―y es también mi caso― escribieron su primer verso o línea por amor, más bien por la ausencia o el exceso de él. Y en este primer libro de Angi Expósito, «Que el quererte no sea en vano» (Círculo Rojo), el amor y la ausencia están tan cerca como lejos, están fundidos en un horizonte que parece al alcance de la mano o de los labios, sin saber dónde empieza uno y termina el otro y que, como todo horizonte, cada vez que nos acercamos a él se aleja, retrocede varios pasos:
Tu sola presencia me deja sin aliento,
tu simple recuerdo me deja sin voz.
Apareces como un elemento espontáneo,
sutil e indeciso. Cuatro sonrisas –unas más tímidas que otras,
unas más alegres quizás- te siguen en una fila horizontal
poco equilibrada.
El primer libro de un autor siempre es imperfecto, y así debe ser, pero al tratar de un amor de juventud todo es perdonado, y si además es un libro de desamor, no correspondido, entonces resulta más atractivo, porque el desamor enamora, el desamor es algo que todos, en algún punto de nuestra existencia, hemos conocido o está por conocer en todo su desgarro y dolor, febril y breve como una gripe, y que aunque resulta efímero, es, por naturaleza, inolvidable:
Tengo una pequeña historia metida en el bolsillo
y el autobús guardado en la cartera.
Leer este libro ha sido para mí fue recuperar un lugar, un pequeño rincón romántico, sentir de nuevo ese hueco que todos dejamos a nuestros sueños por cumplir: ése sentimiento de juventud, ése primer relámpago de inspiración que nunca debemos perder los escritores, porque por muchos libros que se publiquen, cada libro hay que tomárselo como si fuera el primero, con la misma inquietud e ilusión:
Cuando hayamos bajado al infierno, recuérdame
que te recuerde todo lo que hemos escuchado.
Estás justo enfrente de los libros
que más me emocionaron,
aquellos que me llegan profundamente al alma
del mismo modo con que lo hiciste tú.
Que el quererte no sea en vano es, en su forma, un libro en apariencia sencillo que recupera en el tiempo ―y le rinde respetuoso homenaje―, las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Los textos, sin título, son estructurados mediante números, y puede leerse así el poemario siguiendo una línea cronológica y argumental de la historia. Pero dicha disposición de los fragmentos de prosa poética no impide leer al azar cualquier escrito y descubrir que tienen una historia individual, de la misma manera que los días que suceden nos aportarán algo distinto cada mañana. Son pequeños poemas que cuentan una emoción aislada, porque el libro rezuma soledad:
Cerré la puerta con llave y ésta la tiré al Río del Olvido:
no quería volver a abrirla nunca más.
Nada ni nadie se atrevió a acercarse a mi fortaleza
hasta que un buen día me llamaron.
Si bien los poemas siguen una línea expresiva clara y sencilla, un tono y vocabulario coloquial accesible a todo tipo de lectores, de repente, un giro inesperado en la frase, una palabra que no esperas aparece en el momento adecuado y le da un nuevo matiz al sentimiento expuesto y lo enriquece:
Quiero estar contigo eternamente porque, por nada,
ya formas parte de mí.
Amor, soy un huracán y un huracán lleva mi nombre.
Angi Expósito ha empezado con este libro de prosa poética, un camino, el difícil camino de la poesía, siempre desvalorada, la hermana pobre de la literatura. Pero tiene un arma poderosa a su favor: su juventud, intacta de locuras e iniciativas, de lucha y de esperanzas. Espero que siga escribiendo y pronto nos deleite con un nuevo poemario, que la escritura en su vida sea correspondida siempre, y que seas paciente cuando las palabras no lo sean. Porque la escritura es también una relación de amor, y a veces mira para otro lado, otras veces parece no abandonarnos nunca. Siempre aconsejo a los nuevos poetas que no abandonen, que pese a todo lo que pase a su alrededor, jamás dejen que nadie se interponga entre ellos y las palabras, y también sus silencios. Porque la escritura, como el amor, nunca es en vano.
La librería La impossible de Barcelona acogió el 23 de febrero la presentación del poemario, escrito en catalán de Menorca, De l’animal que s’imposa del poeta menorquín Ismael Pelegrí que sale por primera vez de su isla para presentar su gran poema de 43 estrofas de diez versos heptasílabos, sin puntuación ni mayúsculas que, tal y como nos explicó, se puede leer seguido o por separado.
Pelegrí hizo la presentación intercalando agradecimientos y lecturas de poemas.
tot acceptant la vergonya
de qui veu el seu reflex
al mirall d’uns altres ulls
hi ha el mal sabor de boca
d’un túnel sense sortida
d’un miracle inexistent
a les parets esfondrades
davant les quals només resta
reafirmar el curtcircuit
que t’esgarrapa la carn
Éste es un poemario que se gestó en dos años y que Pelegrí lo considera como «la victoria y el triunfo del ego y el narcisismo de cualquier poeta» y más si el poeta es de la ‘periferia de la periferia de la literatura catalana’: Menorca.
La primera sección nos lleva al inicio de la Divina comedia en una ruta desde los ‘vergers’ de Sant Joan hasta el paisaje montañoso de la Garrotxa, También hay más referentes literarios entre sus versos: Baudelaire, Proust, San Juan de la Cruz, Bartomeu Rosselló-Pòrcel, la Bíblia, etc.
Agradeció a su editor Pau Vadell, de l‘Editorial AdiA, la confianza que siempre tuvo en sus versos, incluso más que él mismo. Continuó la sesión de agradecimientos a sus lectores-críticos antes de que se publicara la obra: Pau Janer, presente en el acto, Pere Gomila, que le ha acompañado en las presentaciones de Menorca y a Jordi Florit.
Entre medio de la intervención de Alegrí, se ‘coló’ Jordi Florit, con su intermezzo. Confesó que no había vuelto a leer el libro desde que acabó de escribir el intermezzo. Tal y como explicó, no quiso escribir ni un prólogo ni un epílogo, por eso escribió un ‘interlogo’ que aparece en la parte central del poemario y es un buen momento para hacer una pausa en la lectura del poema. Siguió elucubrando tanto durante su intervención que perdí el hilo de lo que quería decir. Afortunadamente, poco después Pelegrí continuó leyendo sus poemas y también confesó que no lo había vuelto a leer entero desde que lo entregó a la editorial.
Ismael Pelegrí acabó su presentación agradeciendo a su mujer e hijos la paciencia que tuvieron durante el proceso de redacción de L’animal que s’imposa.
per açò és molt més pràctic
a la fita equidistant
reduir els maldecaps
al regust d’una glopada
i trepitjar ferm la terra
en emprendre el camí recte
quan glateix sense mesura
l’anhel roent de l’instint
endut pel gest primigeni
de l’animal que s’imposa
Finalmente, la presentación acabó con el recital de un poema inédito dedicado a las personas refugiadas, estructurado en cinco partes y que tiene el título de ‘El rapte d’Europa‘.
No olvidó unas palabras solidarias con el rapero Valtonyc condenado a tres años y medio de prisión, a quien ya nos referimos en el Poemareflexiona con … Matilde Campilho y pintó los versos de su narración de color amarillo recordando a los políticos presos y a la falta de libertad de expresión que se va extendiendo por toda España.
Lector, lectora, os recomiendo la lectura De l’animal que s’imposa más de una vez, la primera en el orden en que está publicado. La segunda, empezando por el Intermezzo y volviendo a leer los poemas, los apreciarás de forma diferente.
«De profundis. Relatos y poemas de un hijo pródigo» (Punto Rojo, 2016), de Juan Antonio Carrasco Lobo, psicólogo, poeta y escritor gaditano, es un libro que a primera vista puede engañarnos. La edición está demasiado cuidada para lo que es habitual en las primeras publicaciones de quienes quieren abrirse paso en el reconocimiento como poetas. Hay un prólogo muy bien escrito por otra escritora, de Sevilla, que se enfrasca en una reseña no menos elaborada que ésta. Sin embargo, en un vistazo rápido, se ven muchas fotos del mar, de Cádiz, mucha prosa o poesía sin métrica ni rima, hecha con frases largas, sin aparente dificultad interpretativa. Últimamente, parece que muchos poetas, cuando se esfuerzan en acompañar sus textos de imágenes llamativas, suele ser porque el texto no es lo suficientemente bueno para llamar la atención por sí mismo. Teniendo en cuenta la cantidad de miles y miles de libros de poesía de calidad dudosa que se publican, los prejuicios podrían llevarnos a error en la calificación de este libro.
«De profundis. Relatos y poemas de un hijo pródigo», de Juan Antonio Carrasco (Punto Rojo, 2016).
La realidad es que a través de las líneas que Carrasco escribe, sin necesidad de encriptamientos ni artificios retóricos (que los hay en su justa medida, como veremos a continuación), se vislumbra una profunda experiencia vital y literaria. No dejan de compararlo con Bécquer -con ciertas razones-, cuando en realidad puede decirse, en la línea de la crítica postromántica de Croce, que se trata de una obra única e incomparable, en el sentido de que pertenece a un estilo personal, sin que siga claramente ninguna estela marcada.
El libro De profundis hace honor a su título por la naturaleza profunda de lo que se cuenta en él, sin que por ello tenga que mostrar una apariencia oscura ni críptica. A Carrasco le interesa ser comprendido, como proponía Lope de Vega. Pero, además, en el intento (o logro) de comprenderse a sí mismo, expresa lo que retóricamente ha descubierto como “verdad” en el lenguaje plano y sencillo con que lo ha comprendido, es decir, deja caer sus pensamientos sobre el papel tal cual le salen. “Autenticidad”, que decía Salinas. No es escritura automática, pero sí que se otorga la licencia de priorizar el contenido frente a la forma. Por eso no hay ni una estrofa clásica, ni regularidad métrica en ningún poema. Lo cual no significa que no haya suficiente calidad retórica.
Por ejemplo, en el nivel fónico, aparecen rimas internas, prácticamente ocultas, pero que producen cierta eufonía mientras lo leemos sin que nos demos cuenta. En el poema que abre el libro, “Confesiones del hijo pródigo”, los finales de párrafo tienen todos rima oxítona, aunque mezclando consonancia y asonancia: amistad, sal, falsedad, honestidad, mar. Hay rimas internas, como en “Divina poesía”: grandeza y reza, en el segundo párrafo, o profano y mundano, en el tercero. Hay que fijarse; pero esas rimas sutiles salpican muchos de sus poemas. Incluso hay algún acierto métrico que sólo captan lectores experimentados, como los endecasílabos de longitud oracional en el mencionado poema: “A lo bello le dicen poesía”; “Bendita esta traición a lo prosaico”.
En el nivel morfológico, hay un gran dinamismo verbal y muy poca adjetivación, lo cual revela que su intención comunicativa tiene más que ver con acciones que con descripciones estáticas. Pero el género es lírico, en el que no cabe la narración, si no es para hechos breves, por lo cual estos verbos van a expresar más bien emociones, razonándolas (quizá por la faceta de psicólogo del autor), de ahí que se necesiten verbos. Llama la atención el uso en infinitivo, que hace que un verbo cobre la calidad de concepto: dormir, despertar. Pero más a menudo aparecen con un pronombre enclítico hacia un tú lírico, en una expresión autodiegética, que hace al lector partícipe ineludible de las emociones expuestas: …sentirte, olerte, escucharte… (“Inexplicable”); pensarte, soñarte, encontrarte, olvidarte… (“Tu recuerdo”); …no es lo mismo morir por amor que amar muriendo (“Prisas por amar”). Hay una larga tradición en el uso de pronombres en segunda persona, desde Garcilaso, pasando por los románticos y recuperada con vitalidad en el 27 con Salinas (La voz a ti debida). No hay yo lírico sin tú lírico, hecho que Carrasco ha sabido manejar al no ensimismarse demasiado en el “yo”.
Juan Antonio Carrasco Lobo
Otra forma verbal que llama la atención es el imperativo. Como decía Searle, hay una relación entre la forma lingüística de una expresión y la fuerza ilocutiva del acto de habla. El imperativo, junto con las interrogaciones o el futuro de hacer promesas, son actos puramente ilocutivos. Hay en el libro bastantes imperativos, como en “La fórmula de la felicidad”: apúntala, resta, multiplica… y precisamente hay un poema llamado “La promesa”, donde se emplea el futuro con toda la fuerza que implica en ese caso. El resto de los verbos está en presente, en muchos casos gnómico: Le dicen escalofríos cuando la piel se enerva (“Escalofríos”); A lo bello le dicen poesía (“Divina poesía”).
En el nivel sintáctico, no construye oraciones demasiado enrevesadas, en su ánimo por ser comprendido, muy lejos del gongorismo y muy cerca del lenguaje corriente. En muchos poemas hay mayor parataxis que hipotaxis, al yuxtaponerse oraciones o sintagmas en sucesiones o enumeraciones, o bien con nexos coordinados: Te veo y te siento (“Génesis”); El alma llora, palpita, grita (“Heridas”). Pero depende del estilo de cada poema, ya que algunos cuyos conceptos trata de explicar precisan subordinadas de relativo: El ser que alaba su grandeza, que la adora…
Los recursos estilísticos que más resueltamente utiliza son las anáforas, con sus inseparables paralelismos. Los comienzos anafóricos de cada secuencia de oraciones (más que de versos, porque sus poemas son prácticamente prosa poética) inciden en el concepto o idea que se quiere remarcar, que ha de entrar en el lector con insistencia: El amor es… (“El amor es…”); Le dicen escalofríos… (“Escalofríos”), Te voy a… (“Besar a versos”), “El encuentro”, etc. Los paralelismos sintácticos a comienzo de verso, oración o párrafo son muy abundantes, creando un patrón fijo en la lectura que conduce al lector por el caudal de ideas que se expresa. Este frecuente uso de paralelismos nos lleva a la intertexualidad: ¿Bécquer? Sí, Carrasco Lobo adquiere estructuras de Bécquer: Rima LIII, “Volverán las oscuras golondrinas”; Rima XIII, “Tu pupila es azul”, etc. Pero las anáforas se han utilizado en numerosas épocas: Y paso largas horas… (Dámaso Alonso, “Insomnio”); Escribo… (José Ángel Valente, “Sobre el tiempo presente”), etc. Las estructuras paralelísticas existían ya en la Edad Media, en la lírica popular, recurso de la función poética del lenguaje de gran musicalidad y eficacia en cuanto a la recepción de la idea que se repite, presentada bajo distintas formas insistentemente. Es un recurso que nunca pasará de moda.
Hay otro par de figuras retóricas muy presentes en todas las épocas que se echan en falta en Carrasco, debido a su declarado estilo libre, con sus pros y sus contras, que son el hipérbaton y el encabalgamiento. Como no escribe realmente en verso, sino en secuencias de oraciones a menudo largas, o en pequeños párrafos, no tiene sentido buscar sirremas ni pausas versales. En cuanto a hipérbatos, recurre a ellos con cautela para no caer en oscurantismos: de sentimientos es mi artillería (“Soldado de letras”). Carrasco decide apostar por un estilo de poesía moderno, una poesía que parezca lengua hablada.
Sabe mantener el equilibrio entre el lenguaje poético y el lenguaje coloquial, natural, sin artificios lingüísticos ni complicadas metáforas. Son recursos cuyos nombres pocos conocen, pero que usamos en el habla sin darnos cuenta. Por ejemplo, en “El pretérito de amar” encontramos una elegante derivación, al reunir en el mismo contexto toda una serie de palabras derivadas de un mismo lexema, “amar, amor, amaba…”, más poderosa que un ocasional políptoton, al que también recurre: “Vuelve el caminante al camino”. En “Génesis”, tenemos una perfecta anadiplosis con concatenación, la repetición de una palabra o corta secuencia al final de un verso y principio del siguiente: “Te siento y te quiero. / Te quiero y te deseo”. De las enumeraciones ya hemos hablado, también muy frecuentes en su obra (“Poema inacabado”, “Una lágrima”, etc.) y en la tradición literaria, llegando a la música, que también bebe de la tradición y nos la ofrece revivida: “Nos sobran los motivos” y otras muchas canciones de Joaquín Sabina basadas en enumeraciones.
Todo esto en cuanto a la forma, porque en cuanto a contenido el prólogo de Concha R. Worth nos describe un panorama bastante completo: reflexiones sobre el amor, sobre la poesía y sobre la nostalgia de Cádiz, básicamente. Dice el prólogo: “[…] es la manera, extremadamente personal, de entender la distancia, de abrazar lo nuevo, de comprender el amor, o el desamor, en un simple concepto […]”. Véase qué cantidad de isotopías relacionadas con el entendimiento: “entender”, “comprender”, “concepto”, lo que confirma esa actitud reflexiva del autor, que pretende comprender el mundo a través de la poesía, con una función más gnoseológica, incluso didáctica, que estética. Hay incluso algo de educación emocional en los poemas “imperativos”, como “La fórmula de la felicidad” o “Despierta”.
Su tendencia a la prosa prácticamente preanuncia lo que va a ser la segunda mitad del libro: relatos cortos, también de gran presencia lírica. Al ceñirse a la brevedad, como es inherente a la lírica, mantienen unidad temática, hay poca polifonía y suelen tener finales intensos. Para ser breves, hay considerable abundancia de la descripción, que le sirve para delimitar, ralentizar y ornamentar. Incluso la descripción toma una formidable función simbólica en el relato homodiegético “Hojas”, cuyo decorado revela el estado anímico del narrador.
De modo que, concluyendo, lo que podría decirse que determina al libro de Carrasco es la intención de comprenderse a sí mismo y, consecuentemente, hacer que los demás también lo intenten, que el lector participe en esas búsquedas, que las traslade a su experiencia. La poesía que por antonomasia surge de la posición más personal, si es realmente poesía, tiene que ser universal. La experiencia de Carrasco, con sus preguntas sin respuesta, al ser plasmada en forma de poesías o prosas poéticas nos lleva a preguntarnos qué pretende darnos este libro, qué nos dice realmente esa voz poética.
Cuando un autor entra a plantear y describir razonamientos, como en este caso, a veces se le cataloga como “conceptista”, con lo que se distancia de la experiencia real para enfrascarse en pensamientos, con el riesgo de hacernos ver una realidad que sólo existe en su mente. Viene al caso una cita de González Muela en el prólogo de La voz a ti debida de Pedro Salinas, ed. Castalia: “No creemos que, como dice Spitzer, el poeta escruta a la amada “para conocerse a sí mismo”. No; eso se dará por añadidura; lo que está buscando el poeta es el poema”. De ahí que abarque también la metapoesía, reflexionando sobre la creación poética. La experiencia vital, con todos sus vaivenes, dolores, presagios, desastres, melancolía, no deja de ser un pretexto para lo que realmente le importa a un escritor, ya sea poeta, prosista, narrador o ensayista, y es hacer lo que Aristóteles llamaba “el arte que imita con palabras”, es decir, literatura.
China es todavía un país desconocido por occidente más allá de sus tópicos. Desde las páginas de la revista de Poémame hemos intentando acercarnos a su cultura poética a través de la caligrafía con dos entrevistas a las poetas calígrafas españolas: Tere Vila Matas y Paloma Fadón; esta última saldrá próximamente. Hoy lo hacemos a través de la poesía escrita contemporánea gracias a la valentía de la editorial Kriller71 de Barcelona.
‘Solsticio de invierno’, Han Dong
Alguien quema fajos de papel en la calle:
es solsticio de invierno otra vez
Las llamas iluminan los árboles de las veredas
los vivos se transforman en sombras
para acercarse a los muertos
Al costado de la calle, al pie de un muro,
en el patio donde vivieron los seres queridos
la pérdida y la culpa nos dejan presentir otro mundo
tan oscuro como este mundo
tan flexible y cálido como las llamas
Un país mental reúne 108 poemas de 19 poetas chinos contemporáneos, entendiendo por contemporáneos a los autores nacidos al menos una década después de la fundación de la República China y cuya producción está marcada, en relación a la milenaria tradición anterior, por nuevas maneras de expresar lo poético. Si bien el tema del budismo continúa apareciendo, se manifiestan en sus obras características esencialmente nuevas como el hermetismo, el absurdo, un marcado surrealismo, los modos coloquiales, y las tradiciones extranjeras.
La magistral selección y traducción ha corrido a cargo del poeta y traductor Miguel Angel Petrecca (Buenos Aires, 1979), autor de los libros de poesía El gran furcio (Buenos Aires, Gog y Magog, 2004), El Maldonado (Gog y Magog, Buenos Aires, 2007), La voluntad (Bajo la luna, Buenos Aires, 20011) y El recuerdo de una pared (n direcciones, Buenos Aires, 2011). Es autor asimismo de un libro de ensayos y crónicas sobre Pekín (Pekín, Pre-textos, 2017). Como traductor de literatura china ha publicado, además de esta antología, Murciélagos al atardecer (Xi Chuan, Bajo la luna, 2017), El invisible (Ge Fei, Adriana Hidalgo, 2016) y Después de Mao. Narrativa china de hoy (AAVV, Adriana Hidalgo, 2015), entre otros. Un país mental se publicó primero en Gog y Magog (2011), y luego en Lom (Santiago de Chile, 2013). Actualmente vive en París, donde lleva adelante la librería Cien Fuegos, especializada en literatura hispanoamericana en castellano. Aquí os incluimos una entrevista con el traductor.
Fragmento del poema ‘Consecuencia’, Sun Wenbo
¿Es lícito escribir poesía insípida?
Podéis decir que no, pero yo digo: ¿por qué no?
Y declaro que el canto no es ninguna obligación.
Este poema es un método; su significado: el más superficial posible.
Esta colección nos muestra una serie de poemas que no apelan a ningún mundo interior, a ninguna escuela poética específica; simplemente son poemas tiernos, simples, urbanos, humanos y terrenales. Poemas con una pátina de poesía budista clásica y de realismo marxista sazonados con algo lejano de literatura occidental. De hecho lo maravilloso de estos poemas debe de estar en su lectura en el idioma original, teniendo en cuenta la sonoridad rítmica y tonal del chino: eso sí que debe de ser una experiencia poética.
De los veintitrés poetas, destaco a Luo Fu, Duo Duo, Han Dong, Bai Hua, Zhai Yongming, Xiaoo Kaiyu, Sun Wenbo, Yang Jian, Lan Lan, Meng Jiasheng y Xi Chuan.
La humildad es la única virtud incapaz de conquistar el amor. La paciencia termina por convertirse en un edificio deshabitado.
Fragmento de ‘K01704’, Xi Chuan.
Para finalizar, cabe destacar que esta antología consigue que podamos leer poesía china actual sin caer en el ‘chinerío’ del ‘Todo a 1€‘. Porque, tal y como dice Miguel Luis Álvarez, crítico de la revista literaria Oculta, ‘la poesía china no necesita nada de eso para deleitarnos‘.