reseña

  • ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    José María Cumbreño, editor de Ediciones Liliputienses, nos ha vuelto a ofrecer desde su isla de San Borondón, otra pequeña gran joya poética desde Uruguay, una vez más, y de la mano de Claudio Burguez.

    Burguez, nacido en Santa Lucía, Uruguay, es escritor, poeta, artista visual, diseñador gráfico y director de arte. Estudió Bellas Artes, guión cinematográfico y edición. Le gusta coleccionar las gafas que va cambiando: «voy por mi séptimo par de lentes. Los conservo todos». Desde 1992 ha fundado varias bandas o colectivos artísticos: Los Malditos, Los Negros, Transitiva y Mondorocko.

    Ha publicado: Finlandia, 2006. El gran Algo, 2010. Perro de Aeropuerto 2011 (Estuario Editora en Uruguay) y en 2019 en (Ediciones Liliputienses). Las cosas que quiero no se quieren entre sí, narrativa 2019 (Pez en el hielo). La sangre, narrativa 2019 (Pez en el hielo).

    Organizó el FILBA (Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires) edición Montevideo en 2014 y 2015. Participó en el Mundial de Poesía Montevideo en el 2013, 2015 y 2017. Coordina el laboratorio de escritura: campomagnetico.net.

    Claudio Burguez en su libro Perro de aeropuerto, empieza mostrándonos a nosotros mismos en la piel de Kiro, un pastor alemán. No es un perro cualquiera: un perro maltratado. Alguien lo envía por avión hacia la familia que ha decidido adoptarlo, pero el perro se pierde. Alguien lo pierde en el aeropuerto de Málaga. Así nos muestra de inicio Burguez, torturados y desorientados.

    Así comienza el poemario. A continuación, paseamos por habitaciones de hotel, escuchamos palabras junto a una botella de vino, que la soledad nos invita a consumir, llegamos a edificios de apartamentos donde la gente se ama o discute a gritos, oímos llantos nocturnos en Londres, nos sentamos en la playa a observar a las personas a nuestro alrededor o acabamos enviando por mensajería Fedex una hebra de pelo.

    Os animo a comprar para leer Perro de aeropuerto porque sus textos os sorprenderán gratamente por su misterio,

    Hoy la gente no es fruta, es insecto

    por su dureza ante el fin de una vida,

    La cosa más frágil es ver a tu padre que se va

    peleando con todo su esfínter para no perder ese taxi.

    por su ternura

    Mi padre (85) le propone a mi madre (75)

    deshojar una margarita

    luego de una comida familiar

    en el jardín de mi casa.

    (la quiere mucho, poquito y nada)

    Mi madre oculta su emoción y yo de lejos

    testigo único, también…

    Es un libro cuya interpretación dependerá de dónde pongas tu cámara, tu lectura, tal y como dice uno de sus versos:

    Abuelo, o me fui o llegué

    depende dónde pongas la cámara.

    En palabras de Claudio Burguez, «Para qué flotar si podés volar», yo os digo que con la lectura de Perro de aeropuerto vais a volar flotando si seguís la última recomendación del poeta

    Yo no caigo en la tentación,

    me tiro.

  • ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    Claudia Campos nació en Montevideo en 1971. Es escritora y actriz formada en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático Margarita Xirgu y en el taller independiente de teatro-danza Katakymbée. Es profesora de francés.

    Desde 2011 pertenece al colectivo de artistas multidisciplinarios Los Negros con quienes realizó las intervenciones El negro va con todo (2011) y Lo peor de nosotros mismos,(2012) en Casa Tatú.

    Obtuvo una mención en el concurso Poesía Viva, organizado por la Comisión de Juventud (IMM) por el espectáculo Amande (basado en textos de Amanda Berenguer). Ha participado en varios festivales (letra Ñ, Gusto tuyo) así como en diferentes eventos literarios (Ronda de poetas, Kalima, El Farolito, etc).

    En 2013 publicó su primer libro La carne es Devil (Editorial Yaugurú) que obtuvo una Mención Especial en el concurso literario Juan Carlos Onetti, en la categoría Poesía, y que fue distinguido con el segundo premio en la categoría Poesía Inédita en el Premio Nacional de Literatura (MEC).
    Participó también del proyecto colectivo Pôético: Espacios Públicos/Poéticos/Políticos en correspondencia e intercambio con artistas brasileños de San Pablo, Río de Janeiro y Brasilia.

    Jardín interior es su segundo libro, publicado por primera vez en Uruguay en 2017 y ahora en España por Ediciones Liliputienses en diciembre de 2019.

    Este poemario es un conjunto de doce impresiones en prosa claras, directas y duras, sin metáforas, con fotos entremezcladas entre ellas. Todas ellas comienzan con la misma palabra: infancia.

    Temas crueles, tristes y alegres que tienen como común denominador la huida del lenguaje políticamente correcto, y eso es de agradecer en los tiempos que corren.

    A continuación os ofrecemos los tres primeros textos del libro:

    I

    Infancia, el violador que llegaba a la hora de la siesta y entraba al galpón del fondo cuando Daniela y yo jugábamos a ver vidrieras. Podría haber sido el enano de la estación de servicio, o Julio, el almacenero solitario. Pero éramos nosotras. No puedo decir en qué momento dejábamos de ser amigas para agarrarnos por la espalda y besarnos. La falsa sorpresa. Empezar a ver las bicicletas borrosas. Trancar con llave. Perder de vista la ventana. Excitarse. Un montón de revistas para canjear en el kiosco. Tener miedo de lo que podría llegar a pasar. La sombrilla reseca con sus flecos. Acorralarse y dejarse tocar. Volver a ver vidrieras.

    II

    Infancia, mostrar mi ano fisurado al doctor Artagaveytia y tener que vestirme para la ocasión. Bombacha y camiseta blancas marca Petit Bateau. Pura tela piqué y la soledad de la educación francesa. Después de ese accidente, me obligaron a cambiar la dieta. Conocer verduras. Justo se me aparece su consultorio, pintado de verde zucchini. El papel rasgado de la camilla, los caños de la calefacción, la asfixia del pozo de aire. También ese pedazo de chatarra donde pesaban a los bebés. Y la maldita enfermera cómplice, capaz de todo.

    III

    Infancia, un panqueque hecho de trapo para engañar en medio de la fuente. La mesa servida y el disimulo. Qué impresión saber de la trampa y esperar. De una sábana blanca cortamos un círculo, lo pasamos por la sartén para tostarlo y hasta dulce de leche le pusimos. Era Carnaval. Brillaba el implante del parque de diversiones en el balneario. La cresta roja de los claveles y la idea de la víbora abajo de los caballos en la calesita. Rondaban viejas amigas de mi abuela con nombres como Leontina, madre del karateca que se fue a Japón, o Manola, con su hija retrasada, a su vez madre de gemelos. Decorados con incrustaciones de ramas alrededor de los juegos. La palabra laberinto mal escrita. Ver los hilos de las cosas. Predecir la tragedia, estar entrenada para eso.

    Ediciones Liliputienses es una asociación cultural sin ánimo de lucro que pretende difundir en España la obra de los y las poetas latinoamericanos más interesantes de la actualidad. Su sede está en Cáceres, una ciudad en la periferia de la periferia, lejos de todo, pequeña. Y, sin embargo, quizá en un lugar como ese el proyecto liliputiense (tiradas diminutas de poetas enormes) adquiere verdadero sentido y permite que los que no residimos cerca de esa ‘isla de San Borondón’, podamos respirar un aire puro poético alejado del páramo cultural al que nos someten las multinacionales de la edición.

  • «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    Hace unas semanas, en el segundo recital de la temporada de #PoémameBcn, José Luis Regojo me obsequió con su nueva propuesta literaria, de la que ya tenía noticias y que esperaba con impaciencia.

    David Sadurní y José L. Regojo

    En este caso, y de la mano de Editorial Autografía, que también publicó su poemario Fronteras, José Luis Regojo (director de Poémame Revista Abierta de Poesía) junto a David Sadurní (Chef del restaurante Piccata de Barcelona), nos ofrecen una fórmula ingeniosa y entretenida que combina relatos escritos por Regojo con recetas explicadas por Sadurní. Recetas, dicho sea de paso, que hasta un inexperto como yo se atrevería a hacer, por la sencillez de la explicación y los consejos que acompaña.

    El libro está organizado en cuatro capítulos, uno por estación. A su faceta de escritor y poeta, José Luis incorpora la de aficionado a la caligrafía china; ese es el motivo por el que ha invitado a cuatro calígrafas para que le acompañen con algunas de las ilustraciones: Tere Vila Matas, Lali Font, Alicia Promio y Mercè González. Pinturas con tinta china sobre papel de arroz que aparecen al inicio de cada uno de los capítulos junto a un pequeño poema en forma de haiku y en la narración final del 29 de febrero.

    Los trece relatos que componen esta obra son un regalo para la imaginación. El autor, en la mayoría de ellos, nos mantiene absortos desde el inicio para acabar con un desenlace inesperado.

    En algunos, como en el titulado “El traductor”, ya en el primer párrafo nos despierta una curiosidad que mantiene hasta el final.

    “Él sabía en su fuero interno que el secreto que no había contado a nadie y del que nadie se había percatado era lo que no le dejaba dormir.”

    Solo a una mente imaginativa como la suya se le puede ocurrir que el Papa Francisco pasee por las calles de Barcelona, o que “el silencio” sea contratado para acabar con Manolo ‘el del bombo’. Y los relatos transcurren con la habilidad propia del autor que consigue que todo parezca creíble.

    Como buen poeta José Luis sabe jugar con las sensaciones. En “Las mujeres mulas” nos muestra la peor cara de la miseria.

    “Pasaban junto a mí, todas juntas como hormigas, chorreando sudor y con la cara gris del polvo del camino.”

    En “La paga de Navidad”, nos muestra esa misma miseria en forma de desigualdad social y en otros como en el titulado “El niño”, llega a un delirio abstracto que nos conduce desde el asco a la sorpresa.

    Por último, el relato titulado “El espejo”, que consta de once capítulos y en el que el protagonista es incapaz de …, pero mejor será que lo descubráis vosotros.

    Mientras escribo esta reseña, me informan que ya está a la venta la segunda edición, y no me extraña. Podéis encontrarla en el restaurante Piccata de Barcelona en la Gran Via de les Corts Catalanes 489 de Barcelona
    y en la web de la Editorial Autografía.   

  • Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    Amanda Gamero

    El miércoles día 4 de diciembre de este 2019 presentó la poeta Amanda Gamero, en la biblioteca Andreu Nin de Barcelona, su poemario “Palabras como vértebras” (Ed.Oblicuas).

    Palabras que se engarzan como vértebras que conforman esa invisible columna vertebral que nos sustenta, que nos conforma.

    El poemario está estructurado en cuatro partes, correspondientes a los cuatro elementos, y que se inician con una cita de un poeta: María Zambrano para el aire, Miguel Hernández para la tierra, Gloria Fuertes para el agua y Pablo Neruda para el fuego.

    AIRE: contiene los poemas más intimistas, de reflexión sobre ella misma y que rezuman un cierto dolor existencial.

    TIERRA: como dadora vida y receptora de muerte. Nos habla la autora aquí de las raíces, de la familia, de la amistad; también de esa muerte que
    trasciende la vivencia personal: las guerras, las personas desarraigadas…

    AGUA: donde se hace más patente la presencia nombrada del elemento. Lágrimas, escarcha, rocío, lluvia, lago, río, burbuja, sobre todo lágrimas…
    La tristeza mayor, que contrasta con la cita de Gloria Fuertes: “ Poetas, no perdamos tiempo, que al corazón le llega poca sangre”. Pero ese contraste está en la personalidad de Amanda, mujer de acción, capaz de todas las organizaciones y en quien se vislumbra el deje de un poso esencial de
    tristeza.

    FUEGO: encontramos en estos poemas el amor más pasional, el más disfrutado.

    La poesía de esta autora es clara, directa muchas veces, pero otras se va por los caminos de esa poesía pura de la que habla la cita de María Zambrano, esa poesía que constituye otra forma distinta de comunicación, la única radicalmente verdadera, que utiliza las palabras, sí, pero en la que el
    lenguaje se aparta del orden lógico del pensamiento racional y de su capacidad de engaño. A veces es una imagen:

    “… el silencio es un árbol

    y pone en mis manzanas verdes.”

    “Los ojos sin techo se reflejan

    en un horizonte de luces endiabladas.”

    Otras, un quiebro, como el verso final del poema en el que habla de la muerte de su perro:

    “—Fuimos cristal y nos rompimos—”


    O este en medio del poema “El balcón”:

    “pero a veces sale un balcón

    y te descubre el alma.”

    Otras empapa el poema entero:

    “Una mujer

    vigila tu nombre,

    y en sus pupilas,

    transitan las sílabas

    más bellas del Sahara.”

    Un libro, en suma, que hará disfrutar a las personas amantes de la poesía y convencerá a quienes todavía no la han probado lo suficiente como para contarse entre las filas de aquellas.

  • Después, de Nurit Kasztelan (Ed. Liliputienses, 2019)

    Después, de Nurit Kasztelan (Ed. Liliputienses, 2019)

    Nurit Kasztelan (Buenos Aires, 1982) es una matemática que escribe versos y que tiene una librería en su propia casa de Buenos Aires.

    Ha publicado Movimientos incorpóreos (Huesos de Jibia, 2007), Teoremas (La propia cartonera, Montevideo, 2010), Lógica de los accidentes (Ed. Liliputienses, 2014, 2015) y en agosto de 2019, Después, también en la editorial extremeña de José Mª Cumbreño, Ediciones Liliputienses.

    Después es un poemario en el que la madre de la poeta es la protagonista de los primeros poemas.

    … La dureza de una madre a medias

    una familia a medias y yo

    qué.

    Cuál es mi pérdida

    Poemas llenos de miedo y gritos ante los que Kasztelan cierra los ojos.

    …y le hubiera cosido los labios

    para que se callara.

    El alhajero

    El resto de temas que se pueden leer en las páginas del poemario también están dañados, no solo la relación con su madre: la infancia, los viajes, el amor… y otros temas secundarios más del día a día.

    … Cada vez hay más distancia

    entre lo que contás

    y lo que en realidad querés decir.

    Después de ver el Monte Fuji

    … Cambiaría tanto

    por tan poco:

    unas horas más de sueño

    que se arregle el calefón

    seguir el orden natural de las cosas

    congelar los recuerdos…

    Intento inútilmente congelar los recuerdos

    No enamorarse.

    Lo sabíamos y jugábamos

    a creer en otra cosa…

    Una sola regla

    En definitiva, Después es un libro lleno de emociones con poemas y versos finales que golpean al lector. Versos de un pasado nublado que han llevado a la poeta a un presente incierto que se encuentra ante un futuro insondable.

    Después es una reflexión a cámara lenta sobre el paso de los años para anunciar ese futuro lleno de caballos galopando que solo será posible si somos capaces de olvidar mucho de lo que aprendimos para confiar en lo que vendrá más tarde, después.

    Me nubla el exceso de paisaje, lo visual

    funciona como un grafismo.

    Hay una sensación de ajenidad

    no en mí

    sino en las cosas.

    El presente es un todavía incierto

    y me imagino un futuro

    lleno de caballos galopando.

    Recuerdos que solo funcionan en formato polaroid

    Un poemario inteligente y emocionante. Aquí lo podéis comprar.

  • Soplo de ceniza, de Eduardo Cerecedo (Unam-Dirección de Literatura)

    Soplo de ceniza, de Eduardo Cerecedo (Unam-Dirección de Literatura)

    La maestría en cuanto al oficio poético que Eduardo Cercedo despliega una y otra vez en cada una de sus obras es cosa aceptada y harto sabida. Por ello, lo primero que me atrevo a celebrar de este su más reciente volumen es la contundencia que despliega desde el título: la concentración del tema resuelto en una sola volátil pero, a la vez, aprehensible metáfora (soplo de ceniza). Si bien la noche unívoca y diversa, esa que es por todos conocida, no dejará de ser galaxia difusa por sí misma y significado del todo múltiple e inasible, por subjetivo y personal, a la vez que universal e infinitamente actualizable.

    Cuando duermo

    huir

    de esta manera

    sucede al sueño la piedra

    al agua,

    suena en equivalencia, la noche

    mi escritura.

    Así, una y otra vez, (y nuevamente) la entidad nocturna vuelve a ser ese todo ambiguo e inabarcable que desde siempre ahí está, y que restituye y complemente la naturaleza de las naturalezas (es decir, de la Creación toda) o de más de unas que otras esencias oscilantes entre el blanco y el negro, la luz y la oscuridad, la hondura y la superficie, el dolor y la muerte, pero siempre en aras de un re-nacimiento.

    Golpea la noche con su aroma mi sangre, en ella canta un caracol a la lluvia, es marzo.

    Ya en otras alocuciones, Arturo Trejo Villafuerte ha indicado que Soplo de ceniza sorprende por su gran complejidad metafórica, pues Cerecedo nos obliga a dialogar poniendo en juego siempre dicotomías plenas, como, por ejemplo, lo físico frente a lo espiritual o lo tangible frente a lo intangible. En tanto que Hans Giébe indica que en este trayecto, este poeta se empeña en evocar lo efímero, la finitud e incluso nuestra mortalidad… Y dicta: «Es este un Soplo de Ceniza que no se va con el viento, sino que se queda entre nosotros como las palabras mágicas que hay que repetir, sobretodo cuando queremos que los hechos prodigiosos sucedan y vuelvan a suceder.»

    El pájaro

    hizo

    canto,

    aquí

    la luz de la flecha,

    la imaginación es parte del reino.

    Armando Oviedo no se queda atrás e incluso destaca las muchas maneras en que la noche de este poeta es plurívoca (como por necesidad y por su naturaleza ha de serlo): noche oscura proclive al descanso y al encuentro (pero también y principalmente al reencuentro, el fundamental con uno mismo), o bien penumbra en la que incluso se pueden evocar todo tipo de seres, éteres o fantasmas (es decir, no necesariamente terroríficos), en tanto que este mismo comentarista, con agilidad pone sobre la mesa o sobre el tapete nocturnal las cuatro emes definitorias con la que Cerecedo crea y se re-crea: la noche mítica (diría incluso que se remonta al científico Big Bang), la noche mitológica (que por lo demás no deja de ser biológica o bien deviene siempre en anecdótica), la noche mística (la del encuentro con uno mismo, con el destino y hasta con el presunto responsable de la creación universal), y la noche mágica (esta infinita también, inagotable, indomeñable, festiva y libérrima)

    La luna nada el pensamiento, aclara el color de las hormigas y la sangre recupera su marea con la luna en la lengua del lagarto.

    Dulces y reparadores vinos y una que otra vianda hay sobre la mesa, dispuestos al lado de todas las historias, añoranzas, remembranzas y fatigas posibles, con una veladora y Vivaldi, y la lluvia u otros resabios de humedades de fondo (mares primigenios inclusive), estaciones que no son, al mismo tiempo, un solo largo poema, y el poeta evoca entonces a la noche y/o sus múltiples momentos, aquellos que, acumulados, trazan el camino hacia el yo más hondo, hacia la iluminación del ser, en tanto que tal noche (noctívaga y vaga), se nos despliega muralmente a fin de que advirtamos sus muchas esencias, fragancias, vericuetos, destellos, deslices, mareos, temperaturas, contextos, musicalidades y murmuraciones.

    Beber la noche significa

    aspirar un puñado de plomo, agujas

    sobre la lengua, tinta, pulpo herido en el cabalgar de las horas vacías;

    de ellas nace ese gusto por deletrear un movimiento,

    el segundo.

    Algo por demás curioso, pero natural también, es que aunque se nos relata incluso con insistencia que el poema se gesta en la ciudad, esta viene a ser casi un mero referente mítico, cuyos espacios y enunciaciones se tornan muy alejados de lo que comúnmente ciframos como urbano. Esto porque Cerecedo, fiel a su estilo ya su esencia de origen, por una parte todo lo ennoblece, mistifica y metaforiza, y por otra parte, porque en cuento a la enunciación opta siempre por buscar vida y revelación en cada espacio (o ser) del entorno. Nos entrega así un poemario pleno de naturaleza, incluso dentro de la urbe –que nunca es del todo (o no sólo) México/Tenochtitlan– y, mejor dicho, de su o sus suburbios; solares y solarios plenos de vida que anima en la sombra (al igual que sucede en los únicamente aparentes desiertos geográficos, donde la actividad a la luz de la luna es mucho más viva que la aparente y cansina calma diurna), y tenemos así una urbe de todos, pero individualizada, persona y también difuminada o diseminada; urbe rural o ciudad invisible o imaginaria, e incluso ciudad imposible a la manera de Ítalo Calvino.

    Pero además del tiempo lejano y cercano, hay aquí la palabra fluida que en todo momento deviene oración y canto; instantáneas que aun así (en su brevedad) aspiran a la permanencia; todo ello configurado, trazado, confinado en también un abierto e infinito triángulo dialéctico, cuyos vértices opuestos vienen a ser la alegría y el sueño, frente al dolor, el cansancio o la realidad, pero como síntesis (y después de gozar lo más larga y plenamente posible a la noche-mujer) nos conducen indefectiblemente hacia la luz y la esperanza.

    Aquí la aventura,

    el camino convierte en río al mismo costado.

    Aquí blancura,

    haz que el sueño admita este ramo de tulipanes en el temblor de la carne. Allegro con fueco ma non tropo.

  • La idea es vivir cerca, pero no encima (Sofía de la Vega -Ed. Liliputienses)

    La idea es vivir cerca, pero no encima (Sofía de la Vega -Ed. Liliputienses)

    Ediciones Liliputienses, que intenta la cuadratura del círculo en sus publicaciones, dirigida por José María Cumbreño nos presenta su vigesimosegundo número de la Colección de poesía de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, La idea es vivir cerca, pero no encima, de la poeta argentina Sofía de la Vega.

    Sofía de la Vega

    Sofía de la Vega nació en San Miguel de Tucumán, en la provincia de Tucumán en 1993. Es organizadora del Festival Internacional de Literatura Tucumán (FILT) y trabajó como editora en Culiquitaca Ediciones. Ha participado de la residencia para poetas jóvenes en el Festival Internacional de Poesía de Rosario (FIPR) en el 2017. Publicó su primer poemario en 2018 Blancas y plateadas, editorial Neutrinos.

    …Me gustan los icebergs porque fueron gotas

    de lluvia o algo así que se volvieron gigantes donde

    está el futuro del agua potable….

    Iceberg

    La idea es vivir cerca, pero no encima es el segundo libro de Sofía de la Vega. A través de su prosa poética, nos habla del miedo a las relaciones estables, al autoconocimiento o a la armonía, la soledad.

    De la Vega, esté donde esté, es una persona que se encuentra fuera de sí misma. Es un poemario triste y solitario

    Me entristecí pero hablé mucho con un amigo que también estaba triste pero siempre lo oculta y también con un amigo que nunca oculta lo que siente pero sí que yo le gusto….

    A la gente la pone triste las cosas tristes, a mí me angustia no distinguirlas.

    Rompecabezas

    Pero me encanta decir que el chocolate no me gusta y que mi gusto favorito de helado es el de chocolate. Es igual a cuando te gusta mucho una persona y te hace daño, entonces, consumís todo lo que la rodea tipo los amigos y sus bares o cafés pero odiás cruzártela o que te cuenten cosas de ella. La idea es vivir cerca pero no encima.

    Conocer cuando va a llover no es lo mismo que salir sin paraguas.

    Helado de chocolate

    Las charlas a miles de kilómetros son la excusa para imaginarse otros mundos a los que no puede llegar …. todavía.

    Estoy hablando por teléfono con un amigo. No hay nadie en casa, puedo escucharlo bien….

    Siento la caída de vajilla amontonada que seguramente no lava hace días. Comenzamos a hablar de la teoría del caos en un sentido romántico….

    Lo que no esperamos parece hostil

    si no tenemos fe en la ciencia.

    Curva de Lorenz

    Se entretiene más con los recuerdos del pasado que con un futuro desconocido que le lleva a encontrarse sola.

    La incomodidad del amontonamiento

    se hace parte de tu vida.

    Como el día que estaba sola con vos

    pero al final nunca te diste cuenta.

    Animales que se arrastran

    Acabaré este repaso al poemario de Sofía de la Vega con una reivindicación a la fuerza de la feminidad.

    …A veces, no sé si mi deseo

    de maternidad es real o es sólo el deseo egoísta

    de sentir un amor inconmensurable….

    …si pensáramos tanto quizás

    la gente dejaría de tener hijos,

    el mundo desaparecería

    o todos nos formaríamos in vitro

    y ni siquiera haríamos el amor para tener un bb.

    Todo hecho en compu parece el futuro.

    Lo bueno es que depende de nosotras.

    Cumpleaños número 2
    Ediciones Liliputienses

    Libro de poemas interesante de una joven poeta que nos dará más alegrías. Las alegrías que ya nos da Ediciones Liliputienses, editorial independiente que difunde en España la mejor poesía latinoamericana actual junto con textos de antropología y feminisno.
    La editorial se encuentra en la Isla de San Borondón, un lugar que existe solo a veces, aunque, como el nulo sentido del humor de las administraciones no admite las identidades intermitentes. Cuenta con una humilde morada en Cáceres, ciudad fantasma que los mapas sitúan en ese atolón interior llamado Extremadura.

    Aquí es donde podéis comprar esta pequeña joya poética de Sofía de la Vega, La idea es vivir cerca, pero no encima.

  • Mujeres, género y poesía en la Generación Beat: Female Beatness

    Mujeres, género y poesía en la Generación Beat: Female Beatness

    Desde las páginas de la revista, siempre hemos tenido muy presentes a las mujeres de la Generación Beat. En enero de 2019 os recomendamos una antología poética de mujeres Beat: Beat Attitude.

    Meses después entrevistamos a la poeta española Beat, Mónica Caldeiro que nos adentró en su obra poética.

    Sabemos que hubieron varias mujeres dentro de la Generación Beat. Pero ¿qué implicó realmente ser Beat en clave femenina?¿Cómo fueron las vidas bohemias y la literatura transgresora de estas mujeres? ¿Quiénes fueron Elise Cowen, Diane di Prima, ruth weiss y Denise Levertov y cómo convulsionaron su contexto sociohistórico?

    Acaba de salir Female Beatness, el nuevo libro de Isabel Castelao-Gómez y Natalia Carbajosa Palmero que retoma el legado de las voces femeninas esenciales en el desarrollo de este movimiento artístico de vanguardia, silenciadas durante décadas. 

    Female Beatness es una monografía en español que apunta a la relación directa entre las trayectorias vitales, sumamente transgresoras, y las aportaciones creativas de las mujeres poetas al universo Beat. 

    Este libro es un necesario e interesante acercamiento crítico, en el mundo académico hispano, a las poetas y artistas de la generación Beat que, junto con los componentes masculinos conocidos del grupo (Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Snyder) revolucionarion la escena literaria urbana en la década de los 50 en los EEUU, adelantándose así al cambio de mentalidad que colonizó el mundo de los 60 y los 70. Female Beatness ubica en el canon literario y el devenir histórico a las mujeres que participaron de la efervescencia del excepcional momento creativo Beat y rompieron las barreras, con sus vivencias y sus obras, del papel subsidiario para el que a priori habían sido educadas. Dentro de un enfoque amplio que aúna contexto socio-histórico, teorías de género y análisis textual, el libro pone en el punto de mira a las poetas Elise Cowen, Diane di Prima, ruth weiss y Denise Levertov, explorando de este modo todas las formas posibles, muy diferentes entre sí, de ser Beat… en femenino. Hoy día, más de medio siglo después, su influencia y predicamento siguen absolutamente vigentes.

    Queda mucho por hacer para dar visibilidad a las mujeres en cualquier ámbito de la vida, en el poético también. Un ejemplo de recuperación de la población femenina artística Beat es Female Beatness, así como en su momento lo fue el libro Las SinSombrero respecto a las mujeres poetas españolas de la generación del 27. Desde nuestro recital poético #PoémameBcn también hemos denunciado este olvido de las poetas irlandesas: Fired! Irish Women Poets and the Canon. Antes de acabar no podemos dejar de mencionar el nuevo grupo de mujeres poetas contemporáneas desde el entorno digital a las que se menciona en el libro Decir mi nombre, al cual le dedicamos tres artículos en esta revista.

    Female Beatness está editado por Publicacions de la Universitat de València y disponible desde su página web.

  • “Umbra”, la prosa poética hecha novela

    “Umbra”, la prosa poética hecha novela

    Descubrí  a Silvia Terrón por un programa de televisión (“Página 2”,la 2 de tv española), cuando en 2018 publicó su primera novela “Umbra” Caballo de Troya 2018. Me enamoró el planteamiento de su libro:

    “Umbra transcurre en un futuro en que los humanos ya no pueden emitir sonidos y el planeta ha quedado dividido en una región de luz y otra -llamada Umbra– de sombra. Los ecos de las voces de nuestro presente se fosilizaron en un mineral llamado «ecoral», que es la principal fuente de energía”.

    Silvia Terrón (Madrid, 1980). Poeta, periodista y traductora. Dirige la revista literaria bilingüe Alba Paris, dedicada a la difusión de la literatura hispanoamericana en Francia, donde reside y trabaja como especialista en diplomacia pública desde 2009. Sus poemarios son:

    • La imposibilidad gravitatoria, poemas, Ediciones Torremozas, 2009.
    • Doblez, poemas, Ediciones Liliputienses, 2014.
    • Las veces, poemas, La Isla de Siltolá, 2015.

    Invito a leer este poema suyo, que me parece una maravilla, con un lenguaje cuidado y unas hermosas metáforas.

    CIUDAD JARDÍN

    Así, por cabeza

    aprendes a crecer en ángulo.

    Tú, que construías ventanas

    para ahorrar metáforas

    presientes el nido.

    Todo lo que piensas emigra

    y vuelve cada invierno.

    De tanto ir ampliando

    te has vuelto pasillo,

    cada vez más cinturón.

    Alrededor, en tus afueras

    vive tu yo más reciente,

    el que trastoca

    sin decir.

    Sólo melodías y olores

    llaman hacia el centro.

    Buscas

    tu propia ruina, el resto

    del momento pretérito.

    Fantaseas con la Historia,

    mezclando minutos

    y almidón.

    Sólo tú sabes

    que un juguete de plástico

    made in China

    guarda tu alma.

    El imán que recoge

    toda proyección

    para estos años sin tacto.

        

    Pero en esta ocasión de lo que quiero hablar es de su primera novela “Umbra”.

    Adentrarse en “Umbra” es traspasar una barrera donde lo cotidiano se escribe en verso. Un mundo un tanto angustioso y asfixiante de un supuesto futuro oscuro, muy anclado en un pasado perdido.  Es ciencia ficción contada desde el universo lingüístico de una poeta, y eso hace que la novela adquiera una dimensión distinta de lo que el lector de este género, está acostumbrado…estamos acostumbrados.  

    Una novela llena de un lirismo exquisito y  una prosa que te engancha y envuelve:

    Al morir volvemos a la materia para convertirnos en otra cosa. Lo único que escapa a esa metamorfosis es la voz, que se repite y desaparece sin dejar rastro, eludiendo la transformación.

    Umbra es un  libro que no tiene diálogos, es una sucesión de hechos relatados, en una exquisita prosa poética. Los personajes (muy bien expuestos) te llevan de la mano por los acontecimientos de un mundo superficial y vacío, entre situaciones e imágenes que no te dejan indiferente. Todo el libro es rico en matices, que invitan al lector a sumergirse de manera profunda e intensa.

    En los “Coros” despierta una conciencia, en muchas ocasiones dormida, que te lleva a leer y releer, pensar y repensar.

    Coros

    ¡Viva la próspera industria de la voz vaciada! Contemplaos desde lo alto, resultáis admirables. Insectos incansables a los que se les ha confiado una misión: robar, falsificar, transportar, esconder. Cada uno repitiendo incansable el mismo gesto: la mano prensil que se alarga hasta la esfera valiosa y se cierne sobre ella…

       

    Para mí, un gran descubrimiento que seguiré explorando.

    NOTA: Datos biográficos sacados de su novela “Umbra”

           

  • «Ninfomántica», de Ana Beck y Rogervan Rubattino

    «Ninfomántica», de Ana Beck y Rogervan Rubattino

    Nos hallamos ante un poemario cuyas líneas tienen la intención de sumergirnos en un cóctel de sabores y reacciones. Por un lado, líneas de cognac, tejidos de finos trazos, y por otro esa belleza de una flor con pétalos de fuertes colores.

    Somos una salvaje y libre marea

    que no sabe de sueños o promesas.

    Somos un solo dios que, cual eco, reverbera

    en cada llama,

    en cada fuego.

    Y se reinvente tras las cenizas.

    Tras el profundo azul de las marismas.

    Tras el ocre de las tristezas.

    Somos la campana de horizonte

    que se quiebra

    y todavía suena.

    Somos grito ahogado de necesidad mutua.

    Reinos de silencios que amanecen a raudales.

    Somos nosotros con ese querer hecho a distancia

    floreciendo deseos.

    Al ritmo de breves sorbos, los autores nos llevan a apreciar los paisajes de sus tierras, nos colocan en sus parajes preferidos y nos empujan al vacío de los cielos de cada quien, regalándonos pronunciadas curvas en los latidos y dejando muchas veces al paladar palpando el sabor exacto de sus versos.

    Yo escribo a la muerte sin mirar hacia el amor

    sin ver sus senderos de traición

    sin oír sus gritos de fábulas

    y las vértebras horadadas

    de cadas grisácea estación

    Y apunto cada motivo bañado de luna,

    cada latido opaco de lluvia

    sobre la senda errática del caracol.

    […]

    Escribo para que tus ojos vivos lean esto

    antes de que se me olvide respirar bajo la sombra del ciprés enhiesto

    que colinda el huerto del más allá

    donde no te aman las horas Macilentas de la madre eternal

    Sus frases nos conducen del remanso de una melodía nocturna a la efervescencia de las aves al romper el alba.

    Ninfomántica es una fusión que nos pasea por senderos obtusos y nos lleva al borde de las sensaciones para soltarnos, motivándonos a abrirles las alas a los sentidos.

    Yo no sé si estuvimos siempre

    o nos fuimos bajo la senda de las polvorientas promesas.

    No sé si somos invisibles dioses,

    sedientos de azahar y de pretender nuestros huesos,

    en arcadias y hogueras

    Y me gusta pensarme como un libro abierto en una página cualquiera. Un libro buscando ser leído, un libro escrito por todas las manos que han cuidado mis días.

    Me habita la persistente necesidad de atrapar palabras que sirvan como puente. La búsqueda de ser un libro al que solo otros ojos puedan darle sentido.

    Por eso me siento y escribo.

    Existe, en esta alquimia, el efecto de una balsa navegando sobre el río manso y de pronto aparece el vértigo arrastrando el sentir, haciendo correr la adrenalina, dando un golpe seco y frontal al lector de una página a otra, colocándonos entre dos tierras: del Edén a la crudeza de la selva, de la plasticidad de un vuelo a la rebeldía de la fiera.

    El sabor de cada escrito proviene del sentir de cada poeta, la forma en que mira el mundo nos es transmitida mediante el canal de la palabra, es su esencia lo que plasma; Alfonsina Storni nos deja ver en uno de sus textos lo que para el alma es plasmarse en letras, ese sentir poético inexorable que poseen los seres sensibles, con la virtud de plasmar emociones a través de la tinta:

    Soy un alma desnuda en estos versos,
    alma desnuda, que angustiada y sola,
    va dejando sus pétalos dispersos.
    Alma que puede ser una amapola,
    que puede ser un lirio, una violeta,
    un peñasco, una selva y una ola.
    Alma que como el viento vaga inquieta,
    y ruge cuando está sobre los mares,
    y duerme dulcemente en una grieta.

    Alma desnuda, Alfonsina Storni

    Pues bien, Ninfomántica logra el ensamble de dos almas, que fusionan su néctar poético y logran un sabor original que pasea nuestras emociones, involucrando imágenes sublimes y tintes cotidianos, manejados con intención de descolocarnos, quizá un poco, y así apreciar desde otro punto la prosa y el verso.

    Veo en los ojos de la soledad la inquietud del mar,
    el tacto ocre de la muerte
    la melodía de plenilunios y tormentas
    contar con tus labios los dedos de la suerte

    Te brindo lo agridulce de mi lengua y un corazón a medio latir. Te ofrezco lo que pocos se atreven a regalar, lo que soy; la honestidad y la frialdad de mis momentos bajos, la marea roja de una herida que no sabe ser cicatriz, que sólo sabe doler.

    Ambos autores buscan tocar sutilmente el sentimiento e intencionalmente dejan escapar lancetazos repentinos de realidad, consiguiendo clavar su aguijón.

    A los veintiuno me caí del mundo. Y en una edad en la que se supone que las cosas comienzan a asentarse, hurgue tras las verdades absolutas.


    Me perdí al menos setenta y cinco veces mientras quitaba capa a capa la imagen de un “yo” que otros habían modelado.

    Si bien el poeta refleja poco o mucho de sí mismo en un escrito, el lector puede encontrarse en una frase y hace un poema suyo en el mismo instante de la lectura.

    La poesía nos permite interiorizar y exteriorizar, es un portal hacia esas dos dimensiones, es el espejo, el túnel, un pasadizo donde uno puede ir y venir. Es la cuestión y la respuesta, la conexión, el puente.

    Pizarnik nos cuestiona acerca de ¿qué significa traducirse en palabras? y ¿para quién escribimos?

    Puertas del corazón, perro apaleado, veo un templo, tiemblo. ¿qué pasa? No pasa. Yo presentía una escritura total. El animal palpitaba en mis brazos con rumores de órganos vivos, calor, corazón, reparación, todo musical y silencioso al mismo tiempo. ¿Qué significa traducirse en palabras? Y los proyectos de perfección a largo plazo; medir cada día la probable elevación de mi espíritu, la desesperación de mis faltas gramaticales. Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar … ¿para quién escribes? Ruinas de un templo olvidado … Solamente tú sabes de este ritmo quebrantado.

    La piedra de la locura, Alejandra Pizarnik.

    La poesía es también una forma de situarnos en realidades o bien despegar los pies del suelo. Los autores juegan con esas cartas a lo largo de esta obra, regalando al lector ese ambiente de no saber el color ni el número de la próxima tirada.

    Nos regalan una obra donde el sabor del amor, de la vida y de la muerte se entrelazan y conforman un lienzo donde cualquier trazo puede iniciar ese viaje que sólo las letras nos pueden brindar. Sinfonías grises, rojas y azules que nos toman y nos conducen hacia senderos en donde, al final de cada uno, seguramente nos será revelado alguno de los tantos rostros de Ninfomántica.