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  • ‘¿Tienes quien te cuide la mula?’ de Thaís Espaillat (Ed. Liliputienses, 2020)

    ‘¿Tienes quien te cuide la mula?’ de Thaís Espaillat (Ed. Liliputienses, 2020)

    Una de las voces más recientes y rompedoras de la poesía dominicana. Utiliza el sarcasmo y la simplicidad de las cosas sencillas. Mujer nacida el año 1994 y, como ella dice, varada en Santo Domingo, República Dominicana, una isla que por suerte tiene internet. Estudió Comunicación Publicitaria para no dedicarse a ello. 

    Es poeta, editora y artista visual. Su trabajo poético tiende a centrarse en documentar el mundo (interior y exterior) para luego digerirlo y entenderlo. Edita y diseña zines desde su pequeñísima editorial, Hacemos Cosas. Es una experta catadora de mandarinas que cuando tenía siete años casi se ahoga en el Atlántico y, según ella misma dice, la gota de agua salada que le entró por la oreja todavía le regala poemas. Publica intermitentemente en su blog, https://saltedeaqui.wordpress.com/

    Su poesía muestra su única filosofía de vida: el surrealismo punk. Así, este libro de poemas, ¿Tienes quien te cuide la mula?, es otra de esas gratas sorpresas con la que José María Cumbreño y su editorial Liliputienses nos deleita, esta vez desde la colección Fundación Obra Pía de los Pizarro. Poesía de alto voltaje que abarca desde la violencia machista y la sexualidad disidente, hasta la sororidad y la rabia. Unos poemas que nos despiertan las normalizadas neuronas a lo políticamente correcto.

    Thaís Espaillat es energía pura que pasa de la palabra y las normas escritas en sus poemas. En este, su tercer libro, no se pierdan los poemas que, en palabras de la propia poeta, nacieron de una serie de eructos en su hipocampo.

    Escribí esto ayer

    Hola mundo cruel,
    te escribo para decirte
    que te hice un bizcocho
    que le da vueltas a la Tierra
    aproximadamente tres veces y un cuarto
    con su suspiro de plata
    y su relleno de sal azul.

    Lo partí en veinte pedazos desiguales
    en forma de bote gris.
    Todos se llaman Dolores
    y cuentan hasta el Infinito

    Que es una ciudad
    que dejé en el horno

    También te escribo para decirte
    que todo se siente tan vacío
    como muela de cangrejo desmembrada
    que baila
    y baila en sol
    como edificio suicida.

    Ojalá no hayas cambiado de dirección
    porque esto es un secreto
    y de llegar a las manos equivocadas
    el bizcocho se comería todas mis playas.
    Y no quiero.

    Telegrama

    Pequeña lista de imágenes en orden aleatorio:

    Una fuente que se desborda
    en un parque con luces naranjas,

    una funda roja huyendo de los carros
    en medio de la carretera
    (nota al margen: parece un ramo de rosas),

    un jardín que crece
    en un techo rojo, al lado de una pared casi blanca,

    una muralla morada y verde
    del lado derecho, siempre del derecho,
    que no deja salir al Sol,

    unos insectos intentando besarse
    en la luz de una lámpara,

    unas manos que buscan algo
    en una mesa,

    unas alas cayendo
    en el agua,

    una mano que agarra un papel que dice:
    “esto todavía me hace sentir sola.”

    Esta almohada no es lo suficientemente grande para taparme toda la cara

    La brisa no hace otra cosa
    que no sea
    traerme preguntas
    que no puedo responder.
    Como, por ejemplo,
    por qué sigo
    haciendo estas cosas.
    No sé,
    si te soy sincera.
    Me gusta mirar
    las luces doradas en las hojas
    y pretender
    que tengo esas mismas luces dentro,
    que esas son las cosas que suben
    bajan
    van a todos lados.
    No sólo reacciones químicas
    malpuestas
    por la evolución,
    la falta de cueva,
    de fuegomaderaceniza,
    de autocontrol.

    Te pregunto, brisa
    viento sereno,
    ¿quién inventó el control?
    ¿Dónde hemos firmado todos
    para saber que hay cosas
    que sólo se hacen
    para poder sentirnos culpables?
    La culpa como recordatorio
    de que me siguen importando las cosas.
    ¿De que estoy viva?
    De que la crianza católica
    no se va jamás.

    ¿Eres tú, Dios, el que me habla
    en la brisa?
    El Papa manda un fax
    en una nube
    desde tan lejos
    hasta aquí.
    Las luces doradas
    son reflejos de su trono.

    No vuelvo a mirar por la ventana.

  • Elegías de Duino o la terrible belleza del Ángel (Rainer Maria Rilke)

    Elegías de Duino o la terrible belleza del Ángel (Rainer Maria Rilke)

    “Nos desbocamos continuamente hacia aquellos que nos precedieron, hacia nuestro origen, y hacia aquellos que presumiblemente vendrán tras nosotros…. Es nuestra tarea dejar en nosotros la impronta de esta tierra temporal y perecedera, tan profunda, tan dolorosa y apasionadamente, que su esencia pueda alzarse nuevamente de manera invisible en nuestro ser. Somos las abejas de lo invisible. Recolectamos salvajemente la miel de lo visible, para almacenarlo en la gran colmena dorada de lo invisible”. [carta de Rainer Maria Rilke a su traductor Witold Hulewicz en Noviembre 1925]

    Contexto histórico

    Los años entre los que vivió Rainer María Rilke (1876-1926) estuvieron marcados por grandes cambios sociales y culturales tales como la primera guerra mundial, la revolución rusa, el tratado de Versalles, la desmembración del Imperio austro – húngaro y los años del hambre. Los movimientos o corrientes artísticas se suceden con una gran rapidez, reflejo de una sociedad marcada por cambios radicales.

    Rilke (biografía y obra)

    (Praga, 1875 – Valmont, 1926) Escritor checo en lengua alemana. Sin un oficio en concreto, se dedica plenamente a la literatura. Visitó Italia y Rusia donde conoció a León Tolstói y entró en contacto con la mística ortodoxa.

    Se instaló en París, donde durante ocho meses trabajó como secretario privado de Auguste Rodin. A raíz de una crisis interior, inicia un largo periplo por África del Norte (1910-1911) y luego a España (1912-1913). En 1911 y 1912, invitado por la princesa Marie von Thurn und Taxis, residió en el castillo de Duino (Trieste), donde darán a luz las Elegías de Duino que finalizará tras la guerra, en el castillo de Muzot. Víctima de una larga y dolorosa agonía, Rainer Maria Rilke murió de leucemia en el sanatorio suizo de Valmont.

    Algunas de sus obras:

    Leben und Lieder (Vida y canciones) (1894)

    Larenopfer (Ofrenda a los lares) (1895)

    Traumgekrönt (Coronado de sueños) (1897)

    Das Buch vom mönchischen Leben (El libro de la vida monástica) (1899)

    Das Buch von der Pilgerschaft (El libro del peregrinaje) (1901)

    Neue Gedichte (Nuevos poemas) (1907)

    Duineser Elegien (Elegías de Duino) (1923)

    Comentarios a Los Sonetos a Orfeo

    Rilke es uno de los poetas que más me ha sorprendido, y muy gratamente sorprendido, todo hay que decirlo. Sin duda, no es un poeta fácil de leer o de comprender, su lenguaje lleno de simbolismo, de diversos juegos de palabras (lo que convierte en ardua la labor del traductor) va más allá de una lectura por puro placer de leer.

    Exigente, pidiendo tu atención plena, una lectura libre de condicionamientos y prejuicios. Exige, al igual que toda obra de arte, una visión virgen y una mente y corazón abiertos. Rilke no puede dejar a nadie indiferente. Viajero incesante no solo a través del mapa geográfico sino también del de las emociones; sensibilidad a flor de piel, ese es el Rilke que he descubierto con ocasión de una de serie de lecturas organizada por el Centre d’Estudis de les Tradicions de Saviesa y dirigida por CésarArjona, profesor de ESADE en Barcelona.

    Solo desarrollaré unos breves comentarios a la última sección de las Elegías, fugaces atisbos de «revelación», limitados por este lenguaje que hemos creado (pobre imitación del canto del Ángel * que en nosotros se encuentra en potencia, pero oculto y silenciado); un lenguaje que intenta interpretar un mundo en el que en palabras de Rilke no nos sentimos muy seguros, al contrario que los animales …

    Animales de silencio se abrieron paso, salieron

    Del claro bosque libre, de lechos y guaridas;

    Y se vio que no era por astucia

    Ni por miedo por lo que estaban tan callados

    Sino para escuchar.

    Y es que como bien insiste una y otra vez nuestro poeta, solo el silencio nos permite «escuchar», pues del silencio surgen las cosas; pero también nos permite «escuchar» nuestro decir, nuestro canto interior, nuestro verdadero ser, nuestro Ángel.

    Todo quiere flotar en el aire. Y nosotros andamos errantes como los que pesan,

    Nos ponemos en todo, fascinados por el peso;

    Qué voraces maestros somos nosotros para las cosas,

    Porque en ellas triunfa eterna niñez.

    Somos incapaces de vivir la vida sin intentar manipularla, medirla, nombrarla, vamos cargando nuestra mochila incansablemente y la seguimos llevando a cuestas incluso cuando ya no la necesitamos.

    Una y otra vez por nosotros abierto, rasgado,

    El dios es el lugar que cura.

    Tenemos un filo pues queremos saber,

    Él, en cambio es un ser alegre, sereno y repartido.

    Creamos dogmas, castigos y penitencias, nos regocijamos y nos empecinamos en vivir muchas veces en el recuerdo del dolor y olvidamos la espléndida luminosidad y calidez de la vida.

    Canta, corazón mío, los jardines que tú no conoces;

    Jardines como en cristal metidos, claros, inalcanzables.

    Agua y rosas de Ispahan o de Esquira,

    Canta tu felicidad, ensalzándolos; nada con ellos se compara.

    ….

    Sea cual sea la imagen con la que esté tu interior unida

    (incluso aunque sea un momento doliente de vida)

    Siente que se trata de todo el tapiz, glorioso.

    Y es que, en la urdimbre de la vida en la que nos vamos cruzando, cierto es que hay luces y sombras, nudos e hilos de seda, y por ello

    Temerosos buscamos un soporte,

    Para lo viejo algunas veces jóvenes

    Y viejos para lo que nunca fue.

    Justos tan sólo allí donde alabamos

    pues, ay, el hierro somos y la rama

    Y el dulzor del peligro que madura.

    Pero la esperanza queda si dejamos de vivir en el pasado y dejamos de lanzarnos hacia el futuro, el presente, el ahora, es el punto justo, ese punto en el que nos damos cuenta de todo lo que tenemos y por ello, agradecemos.

    * La figura del Ángel en Rilke, se remite al de la tradición islámica, el malak y, yo diría también al de la zoroastriana, a la figura del daēnā, tan citado y apreciado por el filósofo francés Henry Corbin. Esa consciencia que es intuición y revelación a la vez, ese aspecto más sutil de nuestro propio ser.

  • Camí de Cavalls, de Noemí Morral (Voliana Edicions, 2019)

    Camí de Cavalls, de Noemí Morral (Voliana Edicions, 2019)

    Camí de Cavalls, la poeta Noemí Morral i tres amigues més, amb motxilla i botes noves, recorren el camí antic que encercla l’illa de Menorca. Un Camí que es va aconseguir gràcies a una llarga lluita d’activistes mediambientals i a les reivindicacions que es van dur a terme durant anys.

    L’illa de Menorca és molt més que sol i platges, és un entorn ple de natura i de béns etnològics, arqueològics i paisatgístics on es pot observar la diversitat de la flora i la fauna menorquines. Noemí Morral, poeta de Vic, ens narra aquest viatge pels bells paisatges de l’illa, amb poemes curts i potents, plens de bellesa, d’emoció i d’humanitat, senzills i alhora amb una força brutal juntament amb uns dibuixos que desgranen la essència de la ruta emprada.

    La brisa 
    bressola la teva espera.
    El mar
    la fa més lleugera.

    Des de la sortida a Cala Mesquida, l’autora i les seves amigues fan un recorregut ple de sensacions, pensaments i emocions mentre gaudeixen del goig de les caminades, dels espais i els seus colors, de la llum i del vent. Cal destacar que gràcies al poemari de la Noemí Morral, nosaltres, lectors i lectores, podrem sentir i assaborir Menorca sense sortir de casa, tot gaudint pas a pas del seu paisatge, els seus ullastres, les seves cales, els seus pobles, la seva gent i el seu vent. Aquest llibre té l’afegitó de convidar-nos a reprendre el camí cap a la consciència del moment present i la connexió amb la natura.

    A la vida
    vull tenir
    mirada de talaia
    per no perdre’m
    la màgia
    ​de cap instant.

    Noemí Morral va captar la poesia del camí de cavalls i l’ha sabuda transmetre en aquest llibre.

    Noemí Morral va dedicar la seva activitat professional a l’economia, però l’any 2015, arran d’un procés de dol per la pèrdua del seu espòs, va sentir la necessitat d’escriure i de dibuixar. Es va retirar una temporada al Marroc i d’aquesta experiència va sorgir el llibre Finestra poètica a Essaouira, al qual seguiria Tornar (2018) quan la poeta s’instal·là a Barcelona. Si voleu tenir més informació, aneu al seu blog: Noemí Morral.

    Podeu aconseguir Camí de Cavalls a la web de Voliana Edicions.

  • ‘Un segon fora del dubte’ de Marta Pérez i Sierra (Editorial Gregal, 2016)

    ‘Un segon fora del dubte’ de Marta Pérez i Sierra (Editorial Gregal, 2016)

    UNA REFLEXIÓ SOBRE LA MORT

    COM A CANT A LA VIDA

    Marta Pérez i Sierra sempre ha estat una poeta que sap transmetre la vitalitat que la caracteritza a través de la poesia. Una poesia d’imatges lluminoses, de metàfora colorista i eficaç. A Un segon fora del dubte, l’autora acarà un record personal dolorós. L’octubre de 1984 moria el seu amic Jordi Gamundi, que no va poder superar una llarga malaltia. Pérez enfronta la mort des de la reflexió poètica per expressar el garbuix d’emocions que provoca aquesta experiència. La ràbia, la impotència, la tristesa, la desesperació de l’inevitable. Fins a l’acceptació des de la cruesa. La pròpia autora diu quan saps que has de morir, dubtes de diversa índole et turmenten; sobretot, en el cas del Jordi, dubtes sobre l’altra vida.

    Compartir el camí dolorós de la mort, però volent sentir-se viu fins al darrer moment, gaudint del plaer de viure, esgarrapant-ne qualsevol engruna. El títol del poemari el trobem al poema Ens llegíem la pell. Fugir del dolor i del dubte, encara que només sigui un segon, sense angoixa, copsar la plenitud de la vida quan se’ns escapa. Al capdavall, convertir el poemari en una exaltació de la vida.

    Sols teníem ara.

             No vindria cap demà.

             . . .

             Teníem viures pendents.

    L’obra de Marta Pérez està organitzada en tres parts i té l’acompanyament de les fotografies en blanc i negre d’ Enric Maciä. La primera, El jardí blanc, amb 19 poemes, rememora l’amor a l’amic, les estades a l’hospital i l’espera d’un donant per al transplantament i conté quatre fotografies. A la segona part, Aquell octubre abatut,  el silenci és el protagonista del llibre. No hi ha versos, sinó cinc fotografies introduïdes amb aquestes paraules:

                              Aquell octubre abatut

                              desaparegueren les paraules

                              i quedaren sols les imatges

    El silenci parla i esdevé un trànsit del dolor a la memòria. La tercera  part, Roques i alzines, consta de 26 poemes i dues fotografies que obren i tanquen la secció. Tenen com a marc emocional la desaparició de l’amic. Hi destaquen tres poemes en cursiva. Negació del comiat, una desesperada elegia de la pèrdua, i ja al final del recull Paraules de comiat i Darrer comiat. Dues elegies més que sintetitzen el pas de la incomprensió a l’acceptació de la realitat despietada

    escric adéu a la llosa

    en relleu sobre el temps

    adéu

    canten laudes les granotes

    i una fura escatinya

    una altra tomba

    Amb la tristesa, Un segon fora del dubte és també, repetim-ho, un cant de vida

    Les lletres, amb delit, una dins l’altra,

    amb passió de carn i dolor amb accent,

    han obert totes les poncelles,

    les verges, les més tendres,

    les que són aigua i només aigua;

    tot i això t’escriuré un poema,

    agafaré un pètal, el faré lliscar amb compte

    per les meves cuixes morenes,

    i diré que això era el teu amor.

             Llegiu un Segon fora del dubte, poesia de la tendresa i la rudesa, la malenconia i l’amor, del glop de vida que és també la mort, i la presència de l’absent. La pèrdua que martelleja els sentits:

                               Llepa’m,

    ni que sigui els poemes.

    Un cop més, els poemes de la Marta Pérez ens arrosseguen amb una força punyent, amb la claredat de la seva expressió alhora dolça i dura, que no defuig les ferides, des d’una malenconia esmolada pel pas del temps. Llegiu un Segon fora del dubte, hi trobareu el caliu i tota la potència de l’alta poesia.

  • “Mar de chuvia seca” María José Viz Blanco (Editorial Neopatria. 2020)

    “Mar de chuvia seca” María José Viz Blanco (Editorial Neopatria. 2020)

    “SI LA POETA hablara

    el trino azul se diluiría

    entre las piedras del río desnudo

    para colgar puentes

    de cristalina fragilidad

    en el incipiente comienzo del día.”

    María José Viz Blanco nació en Vila de Cruces, Pontevedra. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Santiago de Compostela. Bibliotecaria de profesión. Sus comienzos en la escritura literaria parten de la Microliteratura, micropoemas a los que se aficionó y fueron el germen de su lenguaje lírico, según ella, por su pasión por lo breve y lo conciso.

    De esa manera surgen “Creaciones Mínimas” (Ojos Verdes Ediciones, 2016) e “Instantes hallados” (Ojos Verdes Ediciones, 2017). Ambas obras están compuestas por micropoemas y microrrelatos (predominando estos últimos en la segunda) publicados previamente en obras colectivas o en la Red y participaciones en el Concurso de micropoemas “Cuenta 140”, promovido por El Cultural. La autora señala que en este concurso nació como poeta. Las ilustraciones del segundo libro fueron realizadas por su hermana Margarita.

    En 2018 publica su primer poemario completo, “Los abrazos líquidos” (Ojos Verdes Ediciones). La obra gira en torno al concepto simbólico del abrazo y es el origen de la obra que presento hoy.

    “Mar de chuvia seca” es su segundo poemario publicado por la Editorial Neopatria en enero de 2020, con ilustraciones de su hermana Margarita Viz Blanco.

    Se trata de una edición bilingüe en castellano y en gallego. Con ella rinde homenaje a la hermosa lengua de la tierra donde nació, acercándose con su poesía al mundo literario y cultural de Galicia, donde próximamente llevará a cabo la presentación de este poemario.

    Su título, “Mar de chuvia seca”, ya nos va señalando entre las olas la marejada intrincada y revuelta de sus versos; una visión del mundo intensa, dolorosa, inhóspita, a veces nihilista… a la que se enfrenta y ante la que sucumbe en ocasiones.

    “ECOS del caótico y visceral océano

    se acercan, en volutas displicentes, para decirme:

    párate, no pases de largo.

    Yo escéptica,

    giro mi espalda humedecida

    por tantos llantos y  dolor sobrevenido,

    y arrastro hacia el fango

    mi vida entera, invocada

    por este insolente mar embrutecido,

    que me reclama entre remolinos,

    queriendo aniquilar la soledad incrustada

    en mi perdido y vacuo ser.”

    Una hermosa lluvia seca que no moja, pero que cala hondo, que nos empapa y conmueve por dentro…

    “PERDIDA no barro,

    descalza de vida,

    de ollos conxelados,

    sen refuxio, sen parede,

    con infinda sede

    de abrazos.”

    En este nuevo libro sus poemas adoptan de nuevo, sobre todo en la primera parte, la estructura del poema breve o micropoema (sencillo en la forma, pero complejo en su construcción) en el que condensa en pocos versos todo un mundo de sentimientos, de pensamientos y sensaciones explícitas o contenidas; la crudeza y la lucha que se mantiene entre ese mundo exterior que la asfixia o acongoja y su íntimo y particular yo.

    Ese yo lírico, la subjetividad, la introspección, están presentes en la mayoría de sus poemas, escritos en primera persona y en femenino, lo que les dota de una gran veracidad y autenticidad, acercándolos así más al lector.

    “ACUBILLADA no lombo da túa sombra,

    espero a prolongación de meu ser,

    baixo o manto turbio que alumea, con tenue luz,

    os pasos da miña vellez implacable(…)”

    Tampoco llevan título alguno, no lo necesitan. Las palabras iniciales van presentando al poema remarcadas en mayúsculas y anticipando su contenido. Todos están escritos a doble página en las dos versiones: gallego y castellano.

    Su estilo es rico en todo un listado de figuras literarias y recursos fónicos, semánticos o morfológicos: aliteraciones (“Truenos anunciando / un apocalipsis de llanto”), metáforas (“solo soy un juguete descompuesto”), anáforas (a tus abrazos de angustia y lejanía / a tus ojos vacíos…”), hipérboles (“aplastada por los recuerdos que aniquilan”), epítetos (“bruñidas mañanas”, “cegadora luz”)…

    Todas estas imágenes contribuyen a crear su particular y hermoso universo lírico. Sin embargo y a pesar de ello, sus poemas no resultan sobrecargados, una sencillez estilística se vislumbra en sus versos.

    “Alforjas de miedo

    alimentan

    la nada.”

    El libro está estructurado en dos partes:

    1. A LA DERIVA.

    Esta primera parte está compuesta por 28 poemas. En ellos, lo oscuro, los sentimientos ahogados se hacen casi palpables. La poeta se desnuda en unos versos desgarrados, desolados, que retratan magníficamente esa deriva que parece llevarla, a veces al naufragio. Y en él, diluirse, desaparecer…

    “DESAPARECER tras o veo esquecido.

    Conectarse co infinito.

    Ser lembranza e ser latexo.”

    “DESAPARECER tras el velo olvidado.

    Conectarse con el infinito.

    Ser recuerdo y ser latido.”

    Y nos transmite de forma directa sus impresiones y sus reflexiones; enfrentándose a ese mar revuelto de su vida, al mundo agresivo y hostil que parece rodearla; desafiándolo o protegiéndose de él.

    “ME HUNDO en una litera de delirios.

    El miedo anquilosa mi belleza caduca

    e intento poner el pie en el estribo de mi universo.

    Mi sinrazón se quiebra bajo su propio desconcierto.

    Los buitres suspiran.

    Días soleados de afectos moribundos acuden a mí.

    Prisionera, busco una salida.

    Soy una fiera enjaulada

    entre nigromantes perdidos.”

    Todo ello aderezado con unas hermosas imágenes poéticas y un vocabulario que nos introduce en esa atmósfera, en ese mundo poético donde habita la oscuridad, la tristeza, la nada… (afectos moribundos, llantos y dolor sobrevenido, espectro senil, vuelo de muerte, aleteo estéril, libertad amputada, soledad inhóspita…)

    “LÁGRIMAS deslizándose veloces

    buscan poner fin a la nada,

    al inefable desapego.

    Derrotada, mi hundimiento aflora

    en este túnel sin escapatoria.”

    El desaliento, el desencanto también están presentes…

    “ESMAGADA polos recordos que aniquilan

    en puídas mañás de desencanto,

    agardo

    a que a lousa humillante

    de flores murchas

    sobre o durmido alento

    faga borrar a túa memoria.”

    El miedo, la amargura, la derrota, el desamparo, la ausencia…son temas recurrentes en este micromundo de sus versos, dotándolos de un clima ciertamente pesimista.

    “BANCARROTA de caricias

    que se alejan, esquivas,

    arrastrándome al feroz abismo,

    anclado en tu ausencia.”

    2. EN DIQUE SECO.

    En esta segunda parte, compuesta por 23 poemas, se van alternando algunos de mayor extensión con los micropoemas.

    La temática gira, preferentemente, en torno a la soledad, la ausencia de los afectos, o la imposibilidad amorosa. Un dique seco más anhelado que real, según se señala en el libro.

    “SINTIÉNDOME prendida a tu vuelo

    sigo culpando a las águilas altivas

    de la callada sinfonía de tu alejamiento.” (…)

    SENTÍNDOME prendida ao teu voo,

    sigo culpando as aguias altivas

    de calada sinfonía do teu afastamento.” (…)

    Poema tras poema, en el horizonte se va vislumbrando una luz indecisa que no acaba de refulgir, pero está allí, lejana aún.

    Y poco a poco, la soledad no deseada es aceptada, se va transformando en compañía, en consuelo, en una búsqueda de la paz y la armonía.

    “(…) En esta senectud alienante,

    la soledad me llena de calma,

    mecida por brisas suaves,

    deslizándose por interminables pendientes

    en pos de la luz sombría del túnel.”

    Y todavía, en medio de la oscuridad, de la aflicción o la desolación nos va llevando en busca del abrazo, de los afectos lejanos.

    “EMULSIÓN de abrazos con oxígeno vital.

    Pasión rebozada en carcajadas desordenadas.

    Cóctel de miradas furtivas.

    Escarbo, ahora, la memoria

    de sonidos y risas que nos arrebata

    la conjunción de nuestros astros desterrados.”

    A medida que vamos avanzando en esta segunda parte, el pesimismo desgarrador de los primeros poemas se va transformando en un cierto optimismo sereno, contenido…

    “Quiero convertir la niebla en luz

    y disipar el azul del cielo borrascoso

    para abochornar al arrogante sol.” (…)

    “Quero converter a néboa en luz

    e disipar o azul do ceo borrascoso

    para avergonzar ao fachendoso sol.” (…)

    La poeta expone sus sentimientos más personales e íntimos, sus ansias de sobrevivir, de salir por fin de las sombras y lo oscuro.

    Para ir acabando con hermosos versos donde subyace el deseo de un profundo renacer a la vida, la salvación propia.

    APAGAR instantes

    que se encienden,

    anegados de maleza.

    Renacer, oculta tras las alas,

    de una salvación soñada,

    todavía lejos de ser alcanzada.

    Retener la vida

    y descansar en la volátil copa del árbol

    que anhela mi abrazo.

    Y ser rama.

    Y ser pájaro.

    Y ser vuelo.”

    La voz de María José alcanza unos niveles de madurez, sensibilidad y personalidad poética enormes en este nuevo libro. Un sello muy personal y un estilo que refleja claramente ese pesimismo vital que, creo, caracteriza su poesía, aunque no exento de esperanza y renovación personal.

    En definitiva, una obra en la que abundan las ricas imágenes líricas y lo más importante: que te cala hondo por la profundidad de su temática y la expresión de los sentimientos de la propia autora. Ese sentir poético que socava sus cimientos, que plasma maravillosamente en sus escritos  y del cual me ha hecho partícipe como lectora.

    Creo que es una hermosa lluvia de palabras que te va impregnando hasta llegar al alma. Dejándote, a veces en el paladar, un cierto regusto a barro seco y, así mismo, el dulzor del disfrute en su lectura.

    El poemario termina con estos versos llenos de belleza y esperanza que transforma esa lluvia seca, en otra lluvia fértil que abre la puerta a la vida, a la salvación, a la recuperación de todos esos sueños perdidos que un día quedaron en el largo camino recorrido…

    “EN ESTE MAR de lluvia seca

    empapo mis alas de pájaro débil

    aguardando la luz del amanecer.

    Una catarata de caricias doradas

    resbalará por mi piel

    y haré mi nido en el árbol hermoso,

    aquel que esconderá mi desasosiego

    bajo sus ramas azules y blancas.

    Ahora emprendo mi vuelo

    de ave peregrina e inquieta

    para encontrar mis sueños perdidos

    en el mundo que me aguarda.”

    “NESTE MAR de chuvia seca

    enchoupo as miñas ás de paxaro feble

    agardando a luz da alborada.

    Unha fervenza de aloumiños dourados

    esvarará pola miña pel

    e farei o meu niño na árbore fermosa,

    aquela que acochará o meu desacougo

    baixo as súas ramas azuis e brancas.

    Agora emprendo o meu voo

    de ave peregrina e inqueda

    para atopar os meus soños perdidos

    no mundo que me está a agardar.!

    María José Viz Blanco también forma parte de nuestra comunidad poética, POÉMAME, donde publica regularmente algunos de sus poemas.

    La presentación de “Mar de chuvia seca” tendrá lugar el sábado 7 de marzo de 2020 a las 18:30 en RIQUELA CLUB, Rúa do Preguntoiro 31 de Santiago de Compostela. A Coruña.

  • ‘La fortalesa del gram’ de l’Albert Planelles (Témenos edicions)

    ‘La fortalesa del gram’ de l’Albert Planelles (Témenos edicions)

    Albert Planelles i Vellvé nasqué a Barcelona el 14 de desembre de 1955. Està jubilat des del desembre de 2015, però no ens el creiem perquè no ha parat d’escriure i publicar. Els professors i els poetes no es jubilen mai. És llicenciat en Història moderna i contemporània i Catedràtic de Llengua i Literatura Catalanes a l’Institut Montserrat de Barcelona. El mes de març de l’any 2018 ja el vam entrevistar a la nostra revista.

    «He escrit -confessa- des dels divuit anys, però desordenadament i amb interrupcions molt llargues. Quan tenia els fills petits no escrivia». Ara, no té aturador, afortunadament: el 2012, Parnass Edicions publicà Converses amagades, el 2013, Tèmenos Edicions El camí que desa les hores. La mateixa editorial el 2015 edita Els ulls de l’ombra, el 2017 Quadern de nit. El setembre de 2018, Tèmenos Edicions publicà Raig dins de la col·lecció Lai. Podem trobar poemes seus a la Terra sagna. L’u d’octubre dels poetes, publicat el 2018 per Edicions de l’Albí i a Versos de acogida/Versos d’acollida, sobre la crisi de les persones refugiades, editat també el 2018 per la Fundació BarcelonActua.

    La fortalesa del gram, publicat per Témenos edicions a les acaballes de l’any 2019, parla, en paraules de n’Albert Planelles, del revers humà, l’altra cara d’allò que es veu. El revers viu en l’ambivalència, no és unívoc, sinó un gresol de contradiccions. És el terriori de l’ombra, de les ombres que ens acompanyen, l’esquerpitud i les recances. En aquest magma bullent, també hi nia la memòria personal, la munió de records de la vida.

    El llibre està dividit en dues parts: El temps esquerp (el revers 1) amb 21 poemes i Cançons de gesta (el revers 2) amb 21 poemes més. Un pròleg de Marta Pérez i Sierra i una part final de Comentaris i endreces.

    Ja a l’inici, el poeta ens aclareix el significat de ‘gram’ en el context del seu poemari: Herba de la família de les gramínies, amb llargs estolons, beines foliars piloses i de dos a set espigues reunides al capdamunt de la tija fent una inflorescència digitada, molt comuna en camps i terrenys abandonats, preferentment humits, que forma part de les gespes dels jardins.

    Els seus poemes, en aquest llibre, són el revers de les monedes, són recerques d’allò amagat, allò que costa arrencar, com el gram: els dubtes, les incerteses, la memòria, els records.

    Arrapat al cos amb la fortalesa

    de l’arrel i els sentits

    viu el so

    dels recolzes del desig.

    La veu muda que s’alça

    en el revers constant.

    L’esperança immutable,

    les flames del càntic.

    Els braços del silenci

    abracen els límits de l’infinit.

    La fortalesa del gram gira, com tota la seva poesia, al voltant de la vida mateixa: la mort, la solitud, l’enyorança, l’incertesa; temes eterns des de l’inici dels temps.

    Plovisquejava

    pessigolleig d’agulles,

    sagetes blanes.

    Les gotes com paraules

    amb duresa de culpa.

    Malgrat que la natura és un element freqüent a la seva poesia, ell es considera un nen de pis del Guinardó, d’una època grisa en què les coses no es podien dir ni als pares, en què l’escola fou sempre un lloc de por i angúnia, de patiment. Va ser gràcies a les excursions amb la seva família als Pirineus que va descobrir la natura. Una natura no com a un espai ideal o mític, sinó com una porta d’entrada a la reflexió personal a través de la poesia. Una poesia que li serveix per repensar la vida i dir allò que no pot, ni vol, expressar en la llengua estàndard.

    El mar fa olor

    de cel tebi i gust de menta…

    La segona part, el segon envers, ens situa en els records tendres de la família i la natura barrejats amb els malsons de l’infantesa a l’escola de l’època franquista.

    De vegades, la vida era una por,

    una roda de sínia

    o un eco que rebotia

    per totes les parets de casa…

    Durant la seva lectura, em vaig sentir identificat amb un poema que em transportà a la meva època escolar i la imatge del capellà del col.legi.

    Escrius amb el pervers

    enginy de la plumilla

    en els pupitres blanc i negre.

    Cel soterrani amb esgarips

    gravats a la paret

    -camins de fred-

    i esglais de sutge.

    El bufó es fixava en tu

    i la llum era al carrer.

    Burot, ulleres fosques,

    el bigotet franquista

    juga al petit dictador estarrufat,

    al sublim sacrifici

    d’enfortir ànimes porugues.

    Llegir la poesia de l’Albert Planelles és sempre un valor segur, el seu ús del llenguatge és impecable i té una riquesa que et fa gaudir de les paraules més enllà del seu significat. Aprofiteu-lo, no és fàcil trobar escriptors d’aquesta categoria.

    Un darrer suggeriment, compreu i llegiu La fortalesa del gram, no us decebrà.

  • ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    ‘Perro de aeropuerto’ de Claudio Burguez (Ediciones Liliputienses)

    José María Cumbreño, editor de Ediciones Liliputienses, nos ha vuelto a ofrecer desde su isla de San Borondón, otra pequeña gran joya poética desde Uruguay, una vez más, y de la mano de Claudio Burguez.

    Burguez, nacido en Santa Lucía, Uruguay, es escritor, poeta, artista visual, diseñador gráfico y director de arte. Estudió Bellas Artes, guión cinematográfico y edición. Le gusta coleccionar las gafas que va cambiando: «voy por mi séptimo par de lentes. Los conservo todos». Desde 1992 ha fundado varias bandas o colectivos artísticos: Los Malditos, Los Negros, Transitiva y Mondorocko.

    Ha publicado: Finlandia, 2006. El gran Algo, 2010. Perro de Aeropuerto 2011 (Estuario Editora en Uruguay) y en 2019 en (Ediciones Liliputienses)Las cosas que quiero no se quieren entre sí, narrativa 2019 (Pez en el hielo). La sangre, narrativa 2019 (Pez en el hielo).

    Organizó el FILBA (Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires) edición Montevideo en 2014 y 2015. Participó en el Mundial de Poesía Montevideo en el 2013, 2015 y 2017. Coordina el laboratorio de escritura: campomagnetico.net.

    Claudio Burguez en su libro Perro de aeropuerto, empieza mostrándonos a nosotros mismos en la piel de Kiro, un pastor alemán. No es un perro cualquiera: un perro maltratado. Alguien lo envía por avión hacia la familia que ha decidido adoptarlo, pero el perro se pierde. Alguien lo pierde en el aeropuerto de Málaga. Así nos muestra de inicio Burguez, torturados y desorientados.

    Así comienza el poemario. A continuación, paseamos por habitaciones de hotel, escuchamos palabras junto a una botella de vino, que la soledad nos invita a consumir, llegamos a edificios de apartamentos donde la gente se ama o discute a gritos, oímos llantos nocturnos en Londres, nos sentamos en la playa a observar a las personas a nuestro alrededor o acabamos enviando por mensajería Fedex una hebra de pelo.

    Os animo a comprar para leer Perro de aeropuerto porque sus textos os sorprenderán gratamente por su misterio,

    Hoy la gente no es fruta, es insecto

    por su dureza ante el fin de una vida,

    La cosa más frágil es ver a tu padre que se va

    peleando con todo su esfínter para no perder ese taxi.

    por su ternura

    Mi padre (85) le propone a mi madre (75)

    deshojar una margarita

    luego de una comida familiar

    en el jardín de mi casa.

    (la quiere mucho, poquito y nada)

    Mi madre oculta su emoción y yo de lejos

    testigo único, también…

    Es un libro cuya interpretación dependerá de dónde pongas tu cámara, tu lectura, tal y como dice uno de sus versos:

    Abuelo, o me fui o llegué

    depende dónde pongas la cámara.

    En palabras de Claudio Burguez, «Para qué flotar si podés volar», yo os digo que con la lectura de Perro de aeropuerto vais a volar flotando si seguís la última recomendación del poeta

    Yo no caigo en la tentación,

    me tiro.

  • ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    ‘Jardín interior’ de Claudia Campos (Ediciones Liliputienses)

    Claudia Campos nació en Montevideo en 1971. Es escritora y actriz formada en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático Margarita Xirgu y en el taller independiente de teatro-danza Katakymbée. Es profesora de francés.

    Desde 2011 pertenece al colectivo de artistas multidisciplinarios Los Negros con quienes realizó las intervenciones El negro va con todo (2011) y Lo peor de nosotros mismos,(2012) en Casa Tatú.

    Obtuvo una mención en el concurso Poesía Viva, organizado por la Comisión de Juventud (IMM) por el espectáculo Amande (basado en textos de Amanda Berenguer). Ha participado en varios festivales (letra Ñ, Gusto tuyo) así como en diferentes eventos literarios (Ronda de poetas, Kalima, El Farolito, etc).

    En 2013 publicó su primer libro La carne es Devil (Editorial Yaugurú) que obtuvo una Mención Especial en el concurso literario Juan Carlos Onetti, en la categoría Poesía, y que fue distinguido con el segundo premio en la categoría Poesía Inédita en el Premio Nacional de Literatura (MEC).
    Participó también del proyecto colectivo Pôético: Espacios Públicos/Poéticos/Políticos en correspondencia e intercambio con artistas brasileños de San Pablo, Río de Janeiro y Brasilia.

    Jardín interior es su segundo libro, publicado por primera vez en Uruguay en 2017 y ahora en España por Ediciones Liliputienses en diciembre de 2019.

    Este poemario es un conjunto de doce impresiones en prosa claras, directas y duras, sin metáforas, con fotos entremezcladas entre ellas. Todas ellas comienzan con la misma palabra: infancia.

    Temas crueles, tristes y alegres que tienen como común denominador la huida del lenguaje políticamente correcto, y eso es de agradecer en los tiempos que corren.

    A continuación os ofrecemos los tres primeros textos del libro:

    I

    Infancia, el violador que llegaba a la hora de la siesta y entraba al galpón del fondo cuando Daniela y yo jugábamos a ver vidrieras. Podría haber sido el enano de la estación de servicio, o Julio, el almacenero solitario. Pero éramos nosotras. No puedo decir en qué momento dejábamos de ser amigas para agarrarnos por la espalda y besarnos. La falsa sorpresa. Empezar a ver las bicicletas borrosas. Trancar con llave. Perder de vista la ventana. Excitarse. Un montón de revistas para canjear en el kiosco. Tener miedo de lo que podría llegar a pasar. La sombrilla reseca con sus flecos. Acorralarse y dejarse tocar. Volver a ver vidrieras.

    II

    Infancia, mostrar mi ano fisurado al doctor Artagaveytia y tener que vestirme para la ocasión. Bombacha y camiseta blancas marca Petit Bateau. Pura tela piqué y la soledad de la educación francesa. Después de ese accidente, me obligaron a cambiar la dieta. Conocer verduras. Justo se me aparece su consultorio, pintado de verde zucchini. El papel rasgado de la camilla, los caños de la calefacción, la asfixia del pozo de aire. También ese pedazo de chatarra donde pesaban a los bebés. Y la maldita enfermera cómplice, capaz de todo.

    III

    Infancia, un panqueque hecho de trapo para engañar en medio de la fuente. La mesa servida y el disimulo. Qué impresión saber de la trampa y esperar. De una sábana blanca cortamos un círculo, lo pasamos por la sartén para tostarlo y hasta dulce de leche le pusimos. Era Carnaval. Brillaba el implante del parque de diversiones en el balneario. La cresta roja de los claveles y la idea de la víbora abajo de los caballos en la calesita. Rondaban viejas amigas de mi abuela con nombres como Leontina, madre del karateca que se fue a Japón, o Manola, con su hija retrasada, a su vez madre de gemelos. Decorados con incrustaciones de ramas alrededor de los juegos. La palabra laberinto mal escrita. Ver los hilos de las cosas. Predecir la tragedia, estar entrenada para eso.

    Ediciones Liliputienses es una asociación cultural sin ánimo de lucro que pretende difundir en España la obra de los y las poetas latinoamericanos más interesantes de la actualidad. Su sede está en Cáceres, una ciudad en la periferia de la periferia, lejos de todo, pequeña. Y, sin embargo, quizá en un lugar como ese el proyecto liliputiense (tiradas diminutas de poetas enormes) adquiere verdadero sentido y permite que los que no residimos cerca de esa ‘isla de San Borondón’, podamos respirar un aire puro poético alejado del páramo cultural al que nos someten las multinacionales de la edición.

  • «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    «Recetas y relatos de un año bisiesto» (José L. Regojo y David Sadurní, Ed. Autografía)

    Hace unas semanas, en el segundo recital de la temporada de #PoémameBcn, José Luis Regojo me obsequió con su nueva propuesta literaria, de la que ya tenía noticias y que esperaba con impaciencia.

    David Sadurní y José L. Regojo

    En este caso, y de la mano de Editorial Autografía, que también publicó su poemario Fronteras, José Luis Regojo (director de Poémame Revista Abierta de Poesía) junto a David Sadurní (Chef del restaurante Piccata de Barcelona), nos ofrecen una fórmula ingeniosa y entretenida que combina relatos escritos por Regojo con recetas explicadas por Sadurní. Recetas, dicho sea de paso, que hasta un inexperto como yo se atrevería a hacer, por la sencillez de la explicación y los consejos que acompaña.

    El libro está organizado en cuatro capítulos, uno por estación. A su faceta de escritor y poeta, José Luis incorpora la de aficionado a la caligrafía china; ese es el motivo por el que ha invitado a cuatro calígrafas para que le acompañen con algunas de las ilustraciones: Tere Vila Matas, Lali Font, Alicia Promio y Mercè González. Pinturas con tinta china sobre papel de arroz que aparecen al inicio de cada uno de los capítulos junto a un pequeño poema en forma de haiku y en la narración final del 29 de febrero.

    Los trece relatos que componen esta obra son un regalo para la imaginación. El autor, en la mayoría de ellos, nos mantiene absortos desde el inicio para acabar con un desenlace inesperado.

    En algunos, como en el titulado “El traductor”, ya en el primer párrafo nos despierta una curiosidad que mantiene hasta el final.

    “Él sabía en su fuero interno que el secreto que no había contado a nadie y del que nadie se había percatado era lo que no le dejaba dormir.”

    Solo a una mente imaginativa como la suya se le puede ocurrir que el Papa Francisco pasee por las calles de Barcelona, o que “el silencio” sea contratado para acabar con Manolo ‘el del bombo’. Y los relatos transcurren con la habilidad propia del autor que consigue que todo parezca creíble.

    Como buen poeta José Luis sabe jugar con las sensaciones. En “Las mujeres mulas” nos muestra la peor cara de la miseria.

    “Pasaban junto a mí, todas juntas como hormigas, chorreando sudor y con la cara gris del polvo del camino.”

    En “La paga de Navidad”, nos muestra esa misma miseria en forma de desigualdad social y en otros como en el titulado “El niño”, llega a un delirio abstracto que nos conduce desde el asco a la sorpresa.

    Por último, el relato titulado “El espejo”, que consta de once capítulos y en el que el protagonista es incapaz de …, pero mejor será que lo descubráis vosotros.

    Mientras escribo esta reseña, me informan que ya está a la venta la segunda edición, y no me extraña. Podéis encontrarla en el restaurante Piccata de Barcelona en la Gran Via de les Corts Catalanes 489 de Barcelona
    y en la web de la Editorial Autografía.   

  • Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    Palabras como vértebras, de Amanda Gamero, Ed.Oblicuas

    Amanda Gamero

    El miércoles día 4 de diciembre de este 2019 presentó la poeta Amanda Gamero, en la biblioteca Andreu Nin de Barcelona, su poemario “Palabras como vértebras” (Ed.Oblicuas).

    Palabras que se engarzan como vértebras que conforman esa invisible columna vertebral que nos sustenta, que nos conforma.

    El poemario está estructurado en cuatro partes, correspondientes a los cuatro elementos, y que se inician con una cita de un poeta: María Zambrano para el aire, Miguel Hernández para la tierra, Gloria Fuertes para el agua y Pablo Neruda para el fuego.

    AIRE: contiene los poemas más intimistas, de reflexión sobre ella misma y que rezuman un cierto dolor existencial.

    TIERRA: como dadora vida y receptora de muerte. Nos habla la autora aquí de las raíces, de la familia, de la amistad; también de esa muerte que
    trasciende la vivencia personal: las guerras, las personas desarraigadas…

    AGUA: donde se hace más patente la presencia nombrada del elemento. Lágrimas, escarcha, rocío, lluvia, lago, río, burbuja, sobre todo lágrimas…
    La tristeza mayor, que contrasta con la cita de Gloria Fuertes: “ Poetas, no perdamos tiempo, que al corazón le llega poca sangre”. Pero ese contraste está en la personalidad de Amanda, mujer de acción, capaz de todas las organizaciones y en quien se vislumbra el deje de un poso esencial de
    tristeza.

    FUEGO: encontramos en estos poemas el amor más pasional, el más disfrutado.

    La poesía de esta autora es clara, directa muchas veces, pero otras se va por los caminos de esa poesía pura de la que habla la cita de María Zambrano, esa poesía que constituye otra forma distinta de comunicación, la única radicalmente verdadera, que utiliza las palabras, sí, pero en la que el
    lenguaje se aparta del orden lógico del pensamiento racional y de su capacidad de engaño. A veces es una imagen:

    “… el silencio es un árbol

    y pone en mis manzanas verdes.”

    “Los ojos sin techo se reflejan

    en un horizonte de luces endiabladas.”

    Otras, un quiebro, como el verso final del poema en el que habla de la muerte de su perro:

    “—Fuimos cristal y nos rompimos—”


    O este en medio del poema “El balcón”:

    “pero a veces sale un balcón

    y te descubre el alma.”

    Otras empapa el poema entero:

    “Una mujer

    vigila tu nombre,

    y en sus pupilas,

    transitan las sílabas

    más bellas del Sahara.”

    Un libro, en suma, que hará disfrutar a las personas amantes de la poesía y convencerá a quienes todavía no la han probado lo suficiente como para contarse entre las filas de aquellas.