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  • Informe de logros (poemas 2000-2019), Guillermo Rebollo-Gil (Ed. Liliputienses 2020)

    Informe de logros (poemas 2000-2019), Guillermo Rebollo-Gil (Ed. Liliputienses 2020)

    Guillermo Rebollo-Gil (San Juan, Puerto Rico,1979) es autor de varios libros de poesía y prosa entre los que destacan Teoría de la conspiración (2005), Sobre la destrucción (2011), Todo lo que no acontece igual (2015), última llamada (2016), Writing Puerto Rico: Our Decolonial Movement (2018) y Volador y Niñoselva/El Feminismo de mi amigo (2020). Ofrece cursos de ciencias sociales, escritura creativa y literatura. Tiene un doctorado en sociología de la Universidad de Florida en Gainesville y un JD de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.

    La editorial Liliputienses ha decidido arriesgar una vez más y editar en medio de la pandemia. Este generoso poemario-antología del puertorriqueño Guillermo Rebollo-Gil destila frescura por todas partes. Abarca poemas que van desde el año 2000 hasta los más recientes de 2019.

    Es un poeta con voz propia que escribe desde lo urbano y la lucha de clases, a lo doméstico y existencial, e incluso, sobre la propia poesía.

    La prologuista, Vanesa Contreras Capó, nos comenta que “en la poesía de Rebollo-Gil encontramos afecto y hastío. Nos muestra su capacidad para enamorarse de la cotidianeidad, mientras condena y señala lo absurdo de la violencia capitalista que vivimos a diario. Su lírica pasa de lo tierno a lo desgarrador, de lo gracioso a lo trágico o de lo íntimo a lo público en un solo verso…”

    Los títulos de los poemas son versos, líneas o canciones de la gente que más le gusta leer y escuchar a Rebollo-Gil y podréis ver la relación detallada en su poemario que podéis adquirir en la web de la editorial.

    Kenny Omega
    El año que cumpliste un año se me murieron dos trinitarias, cumplí 40,

    leí el Outline trilogy de Rachel Cusk,

    una estudiante dijo que la agredí sexualmente, mucha gente

    me dejó de saludar, di el todo por el todo por afeitarme todos los días y

           salir de la casa,

    pasé la mayoría del tiempo contigo en la casa,

    pensé mucho en mi papá, volví a hablar con mi hermano,

    leí Spring de Ali Smith, tu mamá y yo lloramos mucho

    y discutimos mucho

    y nos dejamos de hablar mucho,

    y dimos el todo por el todo por no soltarnos,


    te cantamos feliz cumple, contamos nuestros amigos con una mano,

    intenté dar clase,

    pensé mucho en los estudiantes que le creyeron a la estudiante que dijo

        que yo la agredí,

    me afeité un día sí cuatro no,

    leí Tercer Mundo de Pedro Cabiya, volví a escribir poesía,

    volví a pensar la poesía me cambiará la vida, descubrí

    que no importa cuánto cambien mis condiciones de vida escribo más o

        menos igual,


    se me murieron otras plantas, leí otros libros,

    te puse crema, te lavé los dientes, te cambié el pañal,

    salimos juntos de la casa a hacer compra,

    a dar clase, a buscar café,

    quise sobre todas las cosas cambiar el curso de las cosas durante tu

           primer año de vida,

    le di cinco estrellas a Outline,

    cinco a Spring

    y cinco a Tercer Mundo,


    usé nombres de luchadores como títulos para mis poemas, escogí

    un nombre de luchador para mí, y otro -provisional- para ti,

    pensé esto no es ser papá pero es lo que supe hacer durante nuestro

        primer año juntos,

    tomé mucho café, dormí muy poco, olvidé

    hacer o decir cosas que hacía o decía de manera automática desde siempre,

    volví a hablar solo, pensé la poesía tiene en común con la lucha libre

    la mentira, la materia, el mataría,

    algo así decía en mis clases, quise mucho no volver a dar clase,


    escuché tu llanto cambiar, me dio mucho susto que me pasara como

        al protagonista

    de otra novela de Cabiya que mata a su bebé por accidente

    debajo de unos paquetes de cocaína en el carro,


    te agarré primero como un cachorrito,

    luego como un bollo de pan,

    a veces como un escudo, ahora te agarro como si te salvara del salto mortal,


    tuve que recordarme con regularidad que yo no agredí a nadie,

    para mi sorpresa otras plantas sobrevivieron,

    casi todo lo que leí fue cinco estrellas.

  • Manual para no invadir el cuerpo gestante

    Manual para no invadir el cuerpo gestante

    Seno (Editorial Cántico, 2020), el primer poemario de Juan José Ruiz Bellido, es una lectura compleja y enriquecedora, casi pedagógica, pero con una indudable voluntad literaria.

    Antes incluso de que su autor supiera que el libro iba a ser publicado, me lo hizo llegar para que le diera mi opinión. Sin ninguna referencia sobre su escritura o sobre el propio libro, lo empecé a leer sin saber qué esperar, a qué podía hacer referencia ese enigmático seno. ¿Hablaría de un lugar, de un pecho, de un elemento matemático?

    Leído y releído el libro –antes y después de ser editado–, es de justicia decir que estamos ante una propuesta original y deslumbrante. Un muy digno primer libro. Una bonita sorpresa literaria en este extrañísimo 2020.

    Seno es como un largo –y bellísimo– poema a la natividad, a la madre-creadora-de-vida, al padre-acompañante, al parto. Al embarazo –y al no-embarazo–. A la expulsión de una nueva vida al mundo.

    El libro arranca con un Anverso –el uso de la numismática como eje vertebrador del libro es muy inteligente–, que es como una apertura inquietante a un camino desconocido. Camino que recorreremos junto a San Juan de Patmos y a alguien que no es Orfeo; quizás una sombra que «mutila la palabra», alguien que solo ha venido «aquí para decir» y que solo es «un sucedáneo de otra carne», y no «medio, satélite, altavoz».

    La desolación llega con el poema ‘Ciudad eterna’. Lastiman esos versos áridos, rotos, quejumbrosos:

    «ve al llanto le digo a mi cabeza derruida, ve al llanto»

    «¿a qué este golpe santo? / ¿con qué motivo, a qué esta separación / que no desvela, el corte sacro y seguir vivo?»

    Versos que solo vaticinan lo que está por llegar: la grieta en la pared, la sangre, el cristal roto, el tribunal vacío, el panóptico que todo lo ve. El poema ‘Desde el infierno’, uno de los más hirientes y explícitos, también atraviesa. La imagen de la gaviota y la alusión a la belleza del cuerpo de la víctima se quedan conmigo antes de lanzarme de lleno a la sección central del libro, justamente llamada Seno.

    Aquí llega la parte del libro que realmente me cautiva y sorprende. Encuentro fragmentos que me hacen reflexionar y detenerme. Hallo estrofas que me fascinan y me cuentan, poco a poco, muchas cosas que no sabía sobre la vida. Veo belleza y más belleza en los versos que leo y releo: 

    «¿Es este el cuerpo de un padre o el cuerpo de un hijo?»

    «El / mismo / cuerpo / está en dos / cuerpos / es dos cuerpos a la vez».

    «Dos cabezas dentro de un mismo cuerpo, como dos llamas encendidas que brotan indistintamente de dos orígenes».

    «hay que perder la idea del dolor / perderle el miedo / porque es un dolor con fruto y cuántos dolores hay sin fruto».

    Estoy abrumado por la hermosura de un texto tan literario como descriptivo, tan visceral como medido, tan suspendido en el vacío como asentado con toda la fuerza a la tierra. Con un discurso poderoso, casi matriarcal, que apela al origen de la especie humana.

    Hago un amago de perderme entre el vocabulario médico y fisiológico, pero está usado con tanto conocimiento, con tanta naturalidad, que todo me parece verdadero. Honesto. Bien utilizado.

    Sin ser padre, me conmueve ese amor por la paternidad y por el cuerpo gestante: esa forma de participar como progenitor, pero sin excederse; de exponer con franqueza todos lo relacionado con la maternidad, pero sin colocarse en el centro; de acercar al lector al cuerpo-huésped, pero sin invadirlo:

    «En junio nacerá y la madre prepara su cuerpo para la llegada de un hijo».

    «el parto es un trabajo / para la madre».

    «(no pienso darle a tu madre ningún consejo en torno a su dolor)»

    «(no pienso hablar de carne que no es mía ni de trabajo que no ejerza)».

    El Reverso, simétrico cierre del libro, nos trae a San Juan, a Orfeo y a El Bosco de vuelta. «Todo cuerpo es isla que limita con el agua de otros cuerpos». El final, casi inconexo gramaticalmente, fluido, alucinado, nos arrastra de forma imparable hasta que, inesperadamente, uno se da cuenta de que ha llegado al final.

    Mención especial para el muy esclarecedor prólogo de Juan F. Rivero, que aporta varias claves muy interesantes para guiar la lectura, y para las preciosas fotos de Enrique Fuenteblanca que completan –y tangibilizan– el concepto general del libro.

  • ‘Puntos para una rosa de los vientos’ (ed. bilingüe) de Evan S. Connell (Godall Ed. 2020)

    ‘Puntos para una rosa de los vientos’ (ed. bilingüe) de Evan S. Connell (Godall Ed. 2020)

    Evan S. Connell (Kansas City, 1924 – San Francisco, 2013). Nació en el seno de una familia acomodada. Estudió en el Darmouth College, donde empezó a escribir relatos, y posteriormente en las universidades de Kansas, Stanford, Columbia y San Francisco. En 1943 se alistó en la Armada y combatió como piloto en la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, viajó por Europa y residió un año y medio en París, donde colaboró con The Paris Review, en la que también publicaban Philip Roth y Samuel Beckett, entre otros. En 1955, volvió a los Estados Unidos y se estableció en San Francisco, lejos de la dominante sociedad literaria neoyorquina. Trabajó en varios oficios —empleado de un astillero; entrevistador en las oficinas de empleo de San Francisco; profesor— y publicó su primer libro, La lección de anatomía, en 1957. En 1959, dio a conocer su primera y, probablemente, mejor novela, Mrs. Bridge, a la que seguiría, una década después, Mr. Bridge, ambas llevadas al cine. Como poeta, publicó dos libros: Notas de una botella encontrada en la playa de Carmel, en 1962, y Puntos para una rosa de los vientos, en 1973. En 1985 publicó Custer. La masacre del 7º de caballería, que le dio la fama que lo había rehuido hasta aquel momento. En sus últimos años, se dedicó sobre todo al ensayo, con estudios sobre las cruzadas, la cultura azteca o Goya, al que dedicó una biografía en 2004. Recibió varios premios y distinciones, y fue candidato al Man Booker International Prize por el conjunto de su obra y dos veces al National Book Award, tanto en la categoría de novela como en la de poesía.

    Tal y como destaca Eduardo Moga en el prólogo,

    Esta obra constituye, desde su título, un viaje por la historia y el conocimiento humanos; sobre todo, por la estupidez y la crueldad del hombre. Pero este viaje —señalado a lo largo del libro por diferentes coordenadas geográficas— no es lineal, sino circular; ni individual, sino plural, más aún, multitudinario; ni exterior solamente, sino también interior.
    Puntos para una rosa de los vientos no es un poemario convencional. Su lirismo no emana de la dicción exaltada ni de la síntesis introspectiva, sino de la desnudez de los hechos. Connell se sitúa, pues, en la estela objetivista de Charles Reznikoff y George Oppen. Los datos que aporta, así como las crueldades y sevicias de la historia con las que ilustra su irónica y desquiciada meditación, destilan, en ascética sucesión, una pureza metálica y una perturbadora capacidad de suscitar asociaciones y ecos que multiplican su sentido, como incumbe a la mejor poesía.

    Hay que reconocer que este libro es desconcertante, arriesgado y muy especial. Es la primera vez que se traduce en España y Godall edicions merece nuestro más sincero elogio y agradecimiento por su acertada edición bilingüe. En cierta ocasión, Connell dijo que Puntos para una rosa de los vientos era el libro del que se sentía más satisfecho y por el que le gustaría ser recordado.

    Evan S. Connell parece que decide despedirse haciendo un resumen de las más de 300 páginas de texto de la siguiente manera:

    En un esfuerzo por adivinar el significado del universo, he viajado, analizado fábulas, amado una o dos veces y leído 64.138 libros. Pero esto quiere decir que he tenido muy poco tiempo para pensar. Confundo, pues, lo verdadero y lo falso, equiparo curiosidad e importancia y tomo el conocimiento por sabiduría. Tanto peor.

    Si te molestan o exasperan mis seudónimos, actitudes y elaborados disfraces, recuerda que esto ha sido un testimonio privado, hecho con pormenores anómalos y un toque de vulgaridad. Y como somos humanos, nacidos, en mayor o menor grado, de experiencias similares, me encuentro tan parecido a ti que me paro a maravillarme de esa coincidencia. ¿Sientes tú lo mismo?

    Bien, amigo mío, tanto si contestas como si no, hemos acumulado una gran cantidad de pensamientos y sucesos dignos de clasificación. Imagínate que hacemos constar primero –porque esta ha sido la peor noche de un año muy malo— a esos soldados de los Estados Unidos en Vietnam cuyos rasgos definió El Bosco hace cinco siglos. Pongámoslos debajo del os gobernantes responsable, cuyos nombres no deberían ser olvidados: Johnson, Rush, McNamara, Bundy, Rostow, Nixon, Laird, etc.

    ….

    Por favor, no dejes de consignar cómo se ve la vida humana por un teleidoscopio, la magnitud de Sirio, el irresoluble problema que los areopagitas soslayaron, los juegos de los monarcas y sus sueño monacales, la latit…, ah, pero tu buen criterio debería bastar. Estas solo eran alguna cosas que yo anotaría. Lo demás lo dejo a tu favorable juicio y me someto a ello con toda consider…

    Cetera desunt.

    El resto de ha perdido.

    Nota sobre el traductor: Eduardo Moga (Barcelona, 1962). Poeta y escritor. Ha publicado 18 libros de poesía, el último de los cuales es Mi padre (2019). También ha escrito diarios, libros de ensayo y literatura de viajes. Practica la crítica literaria en Letras Libres y Cuadernos Hispanoamericanos, entre otros medios. Ha traducido a numerosos autores, como Ramon Llull, Jaume Roig, Arthur Rimbaud, Charles Bukowski, William Faulkner y Walt Whitman. Ha sido director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura de la región. Mantiene el blog Corónicas de Españia.


    Lo podéis comprar aquí.

  • ‘Curso práctico de invisibilidad (Casi poesía 2000-2020)’ de José María Cumbreño (Ed. Liliputienses, 2020)

    ‘Curso práctico de invisibilidad (Casi poesía 2000-2020)’ de José María Cumbreño (Ed. Liliputienses, 2020)

    José María Cumbreño (Cáceres, 1972) es un militante de base de la poesía. Como editor es modelo de perseverancia y tenacidad especializado en Hispanoamérica. Un superviviente a la administración educativa desde la trinchera de las aulas de un instituto de secundaria y padre de Irene. Cumbreño, con sus Ediciones Liliputienses, está importando a España decenas de buenos libros de la poesía joven latinoamericana. A todas estas facetas hay que añadirle la de poeta experimental.

    Cada vez escribo menos.    

    Cada vez me da más vergüenza escribir.    

    Por lo general, se piensa que la inseguridad suele ser el lastre de quien empieza, aunque quizá el momento en que se duda de verdad llega después.    

    Al principio las cosas sencillamente se hacen.    

    Luego uno empieza a preguntarse no tanto por qué las hace (cualquier palabra, convenientemente golpeada, se convierte en una excusa), sino a quién cree que va a engañar con todo esto.

    El último libro de José María Cumbreño hasta la fecha es Hablar solo (Calambur, 2018). También ha escrito Contar (Papeles mínimos, 2016), Las ciudades de la llanura (ERE, 2000), Árbol sin sombra (Algaida, 2003, Premio de poesía Ciudad de Badajoz), Estrategias y métodos para la composición de rompecabezas (El Bardo, 2008), Diccionario de dudas (Calambur, 2008), De los espacios cerrados (Fundación José Manuel Lara, 2006, Premio de narrativa breve Generación del 27), Límites y progresiones (Baile del Sol, 2010), Genealogías (Luces de Gálibo, 2011) o La parte por el todo (La Isla de Siltolá, 2011).

    Difícilmente se pueden catalogar sus escritos como poemas en el sentido clásico y estricto de la palabra (y él mismo lo reconoce en más de una ocasión), pero el conjunto de la obra tiene un aura poética que permite leer su ‘casi-poemario’ bajo este prisma. La lectura de este volumen de “casi poesía”, Curso práctico de invisibilidad, nos lleva a conocer a un Cumbreño amalgama de todas sus facetas: militante, editor, padre, profesor y poeta. Un poeta que reivindica su ‘invisibilidad’ mediante un estilo único y minoritario que combina poesía, narración y aforismos: el mestizaje de la poesía.

    Al final de la primera sección, en «Breve biografía apócrifa de Walt Disney» nos muestra su filosofía de vida de manera condensada, en únicamente ocho palabras:

    Viajar

    en el sentido contrario a la marcha

    Ya es sintomático el hecho de que José María Cumbreño haya dividido el libro en dos secciones ‘Mirar’ y ‘Ver’. Dos verbos, aparentemente sinónimos, que dejan de serlo en el Curso práctico de invisibilidad. La sección “Mirar” es más doméstica: las sábanas, las tazas, el contestador, purgar los radiadores, las escaleras, los juguetes y hábitos como la conducción nocturna o poner la lavadora. Mientras que la sección ‘Ver’ nos muestra una forma de ver la vida, de estar en ella.

    El ojo no ve:

    produce lo que mira

    Al principio del ‘casi-poemario’ nos avisa sobre su percepción de mirar en “Las sábanas y los sueños” donde mira de forma sutil aquello que ha quedado y no hemos visto.

    Planchaba las sábanas porque quería quemar lo sueños

    que habían quedado enredados en ellas.

    En el ecuador del libro, Cumbreño nos muestra que somos nosotros los que negamos visibilidad a los objetos.

    La invisibilidad no constituye un estado objetivo. Depende más de quien observa que de lo observado.

    Mientras nos vamos acercando al final, el autor profundiza de manera condensada entre las diferencias de mirar y ver en pocas palabras, pero certeras. Aquí en “Lo que tú miras”:

    Me gusta mirarte cuando no sabes que te estoy mirando.

    Entonces, para verte, miro lo que tú miras.

    No vamos a acabar la reseña sin destacar de manera sucinta su faceta militante, de ciudadano sufridor y víctima de la clase política que nos rodea. Brevemente lo demuestra en “Los bolsillos”:

    Primera medida contra la injusticia: quitarle a la ropa todos los bolsillos.

    Acabo la lectura y miro lo que me rodea. ¿Cuánto sé de la mesa sobre la que reposa mi ordenador?, ¿y de la silla en la que estoy sentado? ¿Qué sé de la taza de té que me acabo de tomar? Todo esto que me rodea se ha hecho visible de golpe gracias a la lectura del Curso práctico de invisibilidad. Y si profundizo un poco más, me pregunto ¿cuán visible soy yo para mí mismo o soy invisible?

    Respóndete a estas y otras muchas preguntas leyendo el Curso práctico de invisibilidad de José María Cumbreño. Puedes comprarlo aquí.

  • «La muerte de la televisión no será televisada» de Emersson Pérez (Ed. Liliputienses, 2020)

    «La muerte de la televisión no será televisada» de Emersson Pérez (Ed. Liliputienses, 2020)

    Emersson Pérez, (Santiago, 1982). Poeta y gestor cultural. Director y columnista de Revista Absenta y coordinador del colectivo poético y de acción social Mal de Ojo y la editorial Ajiaco Ediciones. Ha publicado en el anuario poético “Márgenes” del colectivo Mal de ojo (Ajiaco ediciones 2011) y fue seleccionado para la Antología Iberoamericana “Poesía Molotov”, por la Editorial Cascada de palabras (Cartonera), México 2011, así como la antología “Poemario Indestructible” por Ediciones Gatopajaro Chile 2010. Actualmente es el director de la editorial Los Perros Románticos y encargado del Biblioparque Pablo Neruda-Parque de la infancia.

    La poesía de Pérez no puede negar la influencia de escritores fantásticos como Edgar Allan Poe, Howard Philip Lovecraft, Ray Bradbury y Philip K. Dick así como a una gran cantidad de cómics norteamericanos, europeos y chilenos. De hecho, ‘La muerte de la televisión no será televisada‘ comienza con una cita de Dick que ya nos muestra las intenciones de Emersson Pérez,

    En un edificio gigantesco, vacío y abandonado que en tiempos albergó a miles de personas, un solitario televisor anunciaba ofertas a viva voz en una habitación vacía.

    La muerte de la televisión no será televisada‘ tiene diversas influencias de los poetas más próximos al autor, Jorge Teillier, Vicente Huidobro y, en general, la poesía posterior a los años 70; Elvira Hernández, Gonzalo Millán, Juan Luis Martínez, Rodrigo Lira, Carlos Cociña.

    Este poemario surge de la necesidad de dar cuenta de un espíritu generacional, de los chilenos de clase media nacidos en los 80 que tenían la televisión encendida todo el tiempo. Tiempos de dictadura y post dictadura en los que se creía que lo que decía la televisión era la realidad.

    Algunas personas creerán que este poemario es un libro social. Es una interpretación. Es cierto que algunos poemas, cargados de ironía y crítica, transmiten la idea de que somos nosotros mismos los que formamos parte de las instituciones que no funcionan y en nosotros está la capacidad de cambiarlas. La televisión, los diarios, las redes sociales, los anuncios señalan al individuo como consumidor, y es necesario darse cuenta.

    Stanley Kubrick

    El viaje a la luna, ese acontecimiento que esperaron los niños
    así como al cometa Halley todos mirando al cielo
    ¡Arre! Halley ¡Arre!  mueve la cola y espanta la mosca funeraria de mi visión
    El viaje a la luna nunca fue una carrera espacial,
    tampoco una odisea al espacio
    no fue el sueño hacia las estrellas
    Fue una persecución de andrógenos.
    Desde el norte al sur del mundo
    peleas por encontrar al mayor semental
    al más grande lechero de la vía láctea.
    una guerra de leñadores y arqueros,
    Pero sobre todo de la mejor escena.
    El primer docureality.
    El bellísimo viaje a la luna,
    no existiría sin tu televisor.

    La gran capital

    Jugando a la Gran Capital
    el presidente dirige al país,
    con un ojo en la pantalla
    con otro en la billetera.
    Compra y vende;
    Parques nacionales,
    equipos de fútbol,
    compañías de gas,
    canales de televisión.
    Desde las alturas en su avión privado
    desde un país, sin escrutinio
    evadiendo impuestos,
    robándolos a la supuesta microempresa.
    Abajo figuritas de plástico verde
    figuritas de petróleo y descomposición
    tremendos reptiles
    que hoy vuelan junto a su ventana.
    Pequeñas casas y grandes edificios
    carros de vendedores callejeros
    arrojados al río por la policía estatal.
    Perdiendo nuestro turno,
    encarcelando la pobreza,
    nos dicen, esfuérzate y sé honesto
    saldrás en el próximo turno.
    Entre más propiedades tengas
    restas turnos para salir de la cárcel.
    Haciendo tratos
    va el presidente de mejores tiempos
    junto a su respetable familia,
    junto a sus amigos,
    orinando desde las alturas
    jugando a la Gran Capital.

    Cliché

    Todo el mundo sabe
    que la escena está pasada de moda
    pero seguimos pegados a la pantalla
    algún día la chica de vestido rojo
    dejará de correr por el callejón oscuro
    se dará la vuelta y te abrazará
    dirá que todo el mundo lo sabe
    que los finales felices sí existen
    el sonido de la lluvia y los zapatos,
    un gato negro maúlla
    la nena se olvidará por un momento
    de que mañana trabaja como nana
    para abrazarte en la oscuridad
    la gota roja caerá al suelo y se irá silbando
    con tu sombrero de ala negra
    el brillo del cuchillo donde se refleja la luna
    la boca abierta pensando en el futuro
    la imagen alcanza su fulgor y la escena muere.

    Antes de acabar con unas palabras de Emersson Pérez, os quiero recomendar la lectura de ‘La muerte de la televisión no será televisada‘ que lo podréis encontrar en el este enlace.

    El futuro no lo conozco, pero conozco el pasado y el presente no es el que imaginamos hace 20 años atrás. El futuro del ayer, es decir hoy, es terrorífico y alegre al mismo tiempo. Vivimos en una mezcla de «1984» y «El mundo feliz», es cosa de ver las tasas de suicidios en Chile. Pero cada día podemos ver lo bien que nos encontramos, lo rico que comemos, lo bien que nos vemos, en nuestras redes sociales.

  • La luz y la tinta, de Angi Expósito (Ediciones Vitruvio)

    La luz y la tinta, de Angi Expósito (Ediciones Vitruvio)

    Después de leer el poemario de Angi, especialmente la parte que concierne a la tinta, me ha venido a la mente una frase de Gustavo Adolfo Bécquer, que aparece en la Carta II, de las cartas literarias a una mujer, que reza lo siguiente: «Todo el mundo siente. Sólo a algunos seres les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria de lo que han sentido. Yo creo que estos son los poetas.» Y Angi, es poeta.

    La luz y la tinta es un poemario emocional y sentimental. Escrito con un lenguaje sencillo y cercano, las emociones, los recuerdos y los sentimientos se abren paso ante nuestros ojos, en forma de poema; los pasados y los presentes, lo que ya es sólo tinta de poema, esas emociones internas que configuran en cierto modo nuestra esencia, y lo que es la luz, ese precioso resplandor que da brillo a los ojos; lo que se vive, lo que se quiere, lo que se siente.

    Así, el poemario se nos presenta dividido en dos partes: la tinta, y la luz.

    Aquellas cosas que se han sentido a lo largo de la vida dejan su huella, de manera irremediable, en los poemas. En esta primera parte, encontramos heridas, reproches, rencor, fríos infiernos… pero también un asomo de verdad presente, una fuerza, una valentía, cierta autoestima. Como el que mira sus subidas y bajadas emocionales desde fuera, desde la seguridad relativa que da el darse cuenta que hay que pasar por las sombras para hallar la luz.

    […]

    Me pides con dulzura

    que recuerde

    los buenos momentos

    -todos únicos,

    todos nuestros-.

    Lo cierto

    es que no sé si prefiero

    llorar de pena

    o morir de nostalgia.

    Fragmento El Llanto

    Al fin y al cabo, todas las emociones forman parte del camino.

    La cercanía del libro hace que muchos de nosotros nos sintamos identificados con lo que Angi explica en sus poemas; el sentir y el desengaño, la soledad, el amar, la decepción.

    Pero eso no significa que se tenga que renunciar a todo eso, que se tenga que repudiar esas emociones, pues son, a veces, la tinta de nuestra vida. Ya decimos que todo forma parte del camino y, en cierto modo, la autora no se arrepiente de haber sentido, de haber querido; es más:

    […]

    No me arrepiento,

    volvería a escribirte

    si viajara al pasado…

    y cometería los mismos aciertos también.

    Fragmento Solicitud de amistad

    A veces incluso parece que esta primera parte es cerrar algunas puertas, es demostrar que ha sido suficientemente fuerte como para no reprochar el dolor, y sacar lo mejor que todo eso puede aportarle; los poemas. Es cierto, como muchas otras personas, Angi se ha roto en ocasiones, pero ha sabido recomponerse y alzar la cabeza.

    Angi Expósito con La luz y la tinta.

    Los recuerdos, como es natural, tienen cabal presencia en estos poemas; la añoranza se nos hace presente en ciertos poemas, de una manera afilada y desolada, esa añoranza que duele y que nunca acaba por irse del todo, porque será que de ella, en parte, se alimenta la tinta y nacen los más preciosos poemas:

    […]

    Caminando por la bahía

    te esperé todos los días.

    Caminando por la bahía

    te esperé cada día de mi vida.

    Fragmento Caminando por la bahía

    Me parece, en este sentido, especialmente intenso un breve poema, quizás el más breve del todo el poemario pero que, sin embargo, condensa esa sensación de cierto aturdimiento provocada por el dolor, la pena, la nostalgia.

    Creí verte a lo lejos,

    luego recordé que no eras tan bajo

    ni tan delgado

    ni tenías tres perros

    ni vivías aquí.

    Confusión.

    Al principio de esta reseña, hemos comentado que La luz y la tinta es un poemario emocional y sentimental. Cabría añadir, aunque casi se dé por hecho, que es un poemario también sensible. La sensibilidad aparece a flor de piel en muchos de los poemas, en ciertos pasajes, incluso frágil.

    […]

    Me siento como si cayera

    por un precipicio sin final,

    como si fuera una ficha de parchís

    en un tablero de ajedrez,

    como si esto que estoy viviendo

    fuera el último capítulo

    de una novela aún sin terminar.

    Lloverán respuestas cuando tenga paraguas

    y me desleiré en mi vaso de agua.

    Fagmento Agua

    Hay mucha sensibilidad hecha palabra en todo el poemario.

    Después de esta mezcolanza de emociones y cicatrices, nos llega la luz. El brillo en la mirada.

    Eres

    la eterna luz

    que ilumina mi camino.

    […]

    Fragmento Eres así.

    Con estos versos nos adentramos en la segunda parte del poemario, la luz. Todo toma un cariz ligeramente distinto. Pequeñas perlas de vida y sentimientos puros se dan cita en estos poemas que parecen quizás un poco más profundos que los que configuran la tinta.

    Aparecen dibujadas aquellas cosas, aquellas personas, que aportan luz a su vida. Así, por ejemplo, nos encontramos con un poema precioso, y sencillo como Palabras, dedicado a Abel Santos, poeta y compañero de vida de Angi, que colabora en este poemario con el prólogo.

    […]

    Palabras.

    Son palabras, tan solo palabras.

    Se dicen,

    se escriben,

    se interpretan…

    aunque -realmente-

    nada expresan.

    Dime: ¿qué hago con cien palabras?

    Si todas me sobran,

    si ninguna me basta.

    Así como un poema que desborda ternura y un ligerísimo toque de humor, dedicado a su perro Chet.

    Para ir terminando, me parece interesante destacar algo de esta segunda parte, y es que muchos de los poemas que la forman, tienen un título que nos trae, de algún modo, la luz de la vida: Volar, Imaginarte, Palabras, La luna, Soñarte, La luz, Alma, Estrellas… todos ellos evocan de algún modo algo brillante, algo elevado, algo que hace que la vida resplandezca entre la oscuridad.

    En definitiva, La luz y la tinta es un poemario de luces y sombras, de pasados y presentes, de heridas y cicatrices, y de mucho amor. Y, aunque pueda sonar algo extraño, a mí me ha dejado con la idea que la oscuridad es necesaria para que brille la luz, pero la luz siempre acaba triunfando.

    Angi Expósito (Barcelona, 1990), lleva vinculada al mundo literario desde bien joven. Empezó escribiendo relatos y poemas, siendo en repetidas ocasiones ganadora y finalista de diversos certámenes literarios, y ha sido maestra de ceremonias de los festivales literarios organizados por la asociación de artistas «Retazos de arte». En el año 2015 se publicó su primer poemario, Que el quererte no sea en vano, de la mano de Círculo Rojo (cuya reseña podéis encontrar aquí ) La luz y la tinta es su segundo poemario.

  • «Novedades: ayer» de Elena Román (Ed. Liliputienses 2020)

    «Novedades: ayer» de Elena Román (Ed. Liliputienses 2020)

    Elena Román, nacida en Córdoba en 1970 y con domicilio habitual en Toledo desde 2006 es la poeta elegida por la editorial Liliputienses para publicar una antología de su poesía editada desde 2008 hasta 2019.

    Es una oportunidad inmejorable para conocer la obra de esta poeta. La antología de Elena Román empieza con Veintiún bisontes (2008), poemas en prosa seguidos por los textos del segundo poemario que publicó ese mismo año,  A propósito de los cuerpos, que se centra en el cuerpo de forma monográfica. A continuación, podemos leer un conjunto de poemas en verso libre reconocidos con el XXV Certamen Andaluz de poesía Villa de Peligros, Diario de un ascensor en un bloque de dos plantas con azotea. (2010). Le sigue un conjunto de poemas publicado un año más tarde, 2011, bajo el título Esta dichosa ansiedad doméstica, con el que gana el III Premio Internacional de Poesía Blas de Otero. Poemas que son un repaso de su entorno más cotidiano.

    La mirilla

    Hay gente que se dice grande

    (y, por supuesto, no me refiero

    a la altura ni a la intensidad),

    pero nadie lo es tanto:

    todos caben en la mirilla,

    todos son el eje de un anillo,

    todos miden un vistazo,

    todos pesan un parpadeo,

    todos desaparecen

    detrás de un gen de gong,

    pequeño vaivén de latón,

    espía de lo que ya se sabe.

    A continuación, Elena Román se dedica en Destrucción de algunos tópicos sobre lo incierto (2011) a destrozar diversos tópicos:

    Destrucción de algunos tópicos sobre el espacio

    Donde come uno, comen dos.

    Frente a un cartel de aforo lleno

    es factible levantar las manos

    y simular pájaros en vuelo.

    El pez no entiende

    de peceras ni de límites.

    Las constelaciones son útiles

    para orientar a los demás, pero

    ellas tampoco saben dónde están.

    Pasamos de la destrucción absoluta de tópicos a la introspección en el año 2012 con la publicación de Autosuficiencia en la 

    Cerillas

    Esta mañana todo el mundo estaba en la calle,

    todo el mundo, y yo pensaba que, al hacer frío,

    si salía un poco el sol solo yo lo vería, y si surgía

    un rayo yo lo atraparía para pintar las paredes de

    mi caja o para encenderme con él hasta agotarme,

    pero todo el mundo estaba en la calle, todo el mundo,

    y yo me iba chocando con unos y con otros, con todos,

    y ni salió el sol ni dejó de hacer frío y llovía, llovía mucho

    y yo ya no valía nada, y me imaginaba con otras dimensiones,

    de forma que en una escala bastante mayor, yo sería un bosque

    empantanado y en una menor, un embrión de destello ahogándose,

    ahogándose, y mis recuerdos se reducen a mi caja, reducida y tan bonita…

    Llegamos al ecuador de la lectura de esta antología con la sección dedicada al poemario Será genealogía (2012), poemas en los que retorna al ámbito familiar y Hombre desatornillando caminos con el que ganó el Premio Iparragirre Saria 2011. Aquí podemos leer una serie de poemas dedicados a los oficios que nos acompañan por rutas desconocidas.

    Tras un paréntesis sin publicar, Elena Román nos regala en 2015 una serie de textos de microficción (terminología utilizada por José Luis Morante) en Hay menú económico.

    Atún además encebollado

    No puedo hacerlo todo yo:

    pelar y pelar cebollas y pelar y pelar cebollas,

    llorar y llorar y llorar hasta reinventar el mar,

    poblarlo con algas, larvas y naufragios,

    difundir leyendas de héroes vegetarianos,

    fomentar las raspas,

    echar el sedal o, en su defecto, un tendón,

    sestear bajo un sombrero,

    esperar a que pique algún atún miope,

    tener fuerzas para alzar sus mojados quilos,

    llevarlo a casa a rastras, con cadena y bozal,

    presentárselo a las cebollas para que congenien,

    explicarle con delicadeza que está muerto

    y una vez lo asuma, actúe en consecuencia

    y se quede quieto, trocearlo, salpimentarlo

    y rehogarlo en la cazuela durante un quinquenio

    mientras vacuno los cuchillos y el hambre,

    repartirlo en dos platos, llevarlos a la mesa,

    y además, y encima, y lo que me faltaba,

    tener que comérmelos los dos. 

    Ese mismo año publica Ciudad girándose. Poemas que reflejan la rutina y cotidianidad que la rodea: la peluquería, la relojería, la cárcel, …

    La peluquería

    En la peluquería se puede esperar escuchando música popular siamesa. Porque es muy importante mantener un ambiente relajante, las peluqueras visten camisón y alpargatas. Está científicamente comprobado que si las personas no tienen el corte de pelo adecuado, pueden comportarse como si fueran otras personas, y es que a veces el carácter merma con unas tijeras o se revoluciona con el difusor. En la peluquería se puede uno injertar pelo de león o pelo de sardina. Mujeres con rulos se quedan dormidas en los espejos.

    Llegamos al año 2016 cuando publica su poemario Pan con pan, poemas de la normalidad del día a día. Seguido por el poemario publicado por Liliputienses en 2017, ¿Qué hacer con Freud además de matar a Freud?, libro compuesto por los sueños que tuvo el año 2016 y que se dedicó a transcribir por las mañanas.

    Esta antología finaliza con un bonus track de poemas sueltos publicados en revistas literarias y/o Internet, y que no pertenecen a ningún libro en concreto.

    NOVEDADES: AYER (Posible antología 2008-2019), última entrega de la cordobesa Elena Román, muestra a una poeta versátil e inconformista ante la sociedad que la rodea, con retazos de poesía beat. Una poeta que escribe sobre sus preocupaciones domésticas, pequeñas anécdotas e historias que mutan a los ojos de Román.

    En definitiva, una antología que permite al lector o lectora que no la conocía previamente tener una amplia visión de su obra literaria y nos hace sospechar que este libro pueda representar un cierre de etapa, necesario para comenzar otra.

    Es interesante seguir su blog ‘El blog tardío de Elena Román‘ y comprar su antología aquí.

  • Cinc Poemes de la Felícia Fuster

    Cinc Poemes de la Felícia Fuster

    Si pensem en una persona creativa, inquieta i amb fam d’art, aquesta és, sense cap dubte, la Felícia Fuster; una de les figures més destacades de la poesia catalana, tot i que, insòlitament,es va introduir en el món de la poesia a una edat tardana.

    Nascuda l’any 1921, al pintoresc barri barceloní de La Barceloneta, els seus pares tenien una ferreteria; això va ser que la seva infantesa estigués rodejada d’eines i el món ferreter. Això és inevitable entreveure-ho en els seus versos, on sovint, de manera subtil, es veu la presència de mots relacionats amb aquest món.

    De ben petita, ja va mostrar una tremenda inclinació cap a les habilitats artístiques, especialment la pintura, el gravat del vidre i el dibuix. A banda d’aquest talent per les arts, en els seus anys d’estudiant, va ser destacada pel seu enginy i les seves excel·lents qualificacions, que li van ser passaport per entrar a l’Institut de Cultura de la Dona, passant després a estudiar pintura, entre altres matèries, a l’Escola Massana. Alhora, cursava el Batxillerat i estudaiva piano a l’Acadèmia Marshall. De fet, l’any 1947, obté el títol oficial de professora de dibuix.

    Felícia Fuster. Imatge: Fundació Felícia Fuster.

    Després d’un viatge a París, l’any 1950, decideix quedar-s’hi a viure, exercint de professora d’espanyol. Paral·lelament, participa a diferents exposicions i fa treballs artístics, especialment relacionats amb el gravat del vidre, arribant fins i tot a ser part d’una exposició col·lectiva, organitzada pel Corning Museum of Glass (situat a Corning, a New York), a la qual va presentar un gerro titulat Vase, que va se adquirit pel propi museu.

    Després de combinar diverses feines i estudis, l’any 1981, passa a dedicar-se de manera definitiva a la creació artística i literària.

    No és fins que no té 63 anys que es fa coneguda en el món literari. Havia escrit des de sempre, però no va donar a conèixer els seus escrits fins que un amic de la infantesa, l’arqueòleg Miquel Tarradell, li recomanà que presentés alguns dels seus poemes al Carles Riba; tot i els dubtes, finalment Felícia Fuster s’hi va presentar, quedant finalista amb l’obra Una cançó per a ningú i trenta diàlegs inútils.

    Imatge: Fundació Felícia Fuster

    És justament arrel d’aquest concurs que s’estableix una amistat que durarà anys, entre la Felícia i la també escriptora Maria-Mercè Marçal.

    La seva literatura fa un gir interessant quan un viatge al Japó li desperta un terrible interès per la poesia japonesa, i marcà per sempre la seva poesia. Comença a endinsar-se en el món dels Haikus, traduint i escrivint. Això s’uneix a la seva veu tan personal dels deus poemes, i li proporciona una riquesa afegida.

    Després de patir problemes de salut arrel d’un contagi amb un virus maligne, que li va provocar diverses estades a l’hospital, la Felícia va morir l’any 2012, un 13 de Març, en una residència de París, la seva segona llar.

    A grans trets, la poesia de la Felícia és una poesia amb una veu forta rere una sensibilitat extrema i la delicadesa dels seus versos; tanmateix, la veu és forta, i denota seguretat, fermesa, malgrat mostrar certa fragilitat humana, especialment pels horrors de la Guerra Civil Espanyola.

    La seva obra té dues vessants destacades; aquells poemes en vers lliure, però en el fons, guardant una forma i un estil personal, i les traduccions de poesia japonesa, així com la seva pròpia poesia inspirada en aquest país i la seva cultura, Haikus i Tankes.

    Per tal d’entrar una mica en la seva obra poètica, us deixem aquí una petita selecció de poemes seus. Que els gaudiu!

    Cada paraula dita és un oblit.

    Cada llengua que es mou, una passera

    damunt d’un riu perdut. Només bromera.

    Asseguts a la sorra de la nit,

    no podem escoltar res més que el crit

    del martell que es fa mall i la primera

    nota del gall que galleja darrera

    l’estranya visió del món ferit.

    Si ens fem lleons, ens estiren la pell.

    Noces de sal ens despullen l’anell.

    A dins la pedra ens cremen per la calç.

    Si pugem -blat- ens fan caure amb la falç.

    ¿I si eixalats de cor i de cervell

    un dia aconseguim fer-nos ocell?

    SEMPRE TORNAR

    Anar

    Sempre tornar

    Ferro amb el vent Rosa

    forjada

    Sílex

    Quietud de la veu i no cendra

    Mel

    esculpida

    Flor Rosa d’enllà

    d’enllà de

    rosa

    EL PENYA-SEGAT

    A la fi de la guerra

    a l’illa de Saipan

    les dones es llançaven des d’un penya-segat,

    l’una darrere l’altra.

    Per virtut, per deure, per respecte.

    Què sé jo…

    Empeses pel foc i pels homes.

    Perquè els calia santar

    cap enlloc, fora del seu destí.

    (El penya-segat capgira sempre la dona.)

    Pero, sabeu,

    al mar, encara no n’hi ha arribat ni una.

    Tot iq ue fa quinze anys,

    què se n’ha fet?

    Aquesta

    dona.

    Cantem

    com els paletes xiulen

    mentre de la galleda estant

    se’ls mira l’aigua.

    Modulem-nos els sons

    per creure que travessen,

    com la claror,

    les portes que mai no tanquen.

    Mirem com es podreixen sols,

    sota els peus nostres, els camins

    fets de palla.

    I continuem dansant

    amb el peu boig

    i el pes del món -drogat no pesa gaire-

    fins que ens enfonsin i ja no ens aixequem.

    Mai més

    no es podrà caure, ens sentirem contents.

    Com festí,

    a taula, ens serviran mordasses.

    En despertar del convit foll,

    ja sense veu,

    ens naixeran ben mudes les paraules.

    Ningú mai més no coneixerà el so

    de la mirada.

    No serem més que cossos destrossats,

    no ens quedarà permís ni per les llàgrimes.

    CANÇÓ

    Arc de paper!

    Tornada sense lletra!

    Camí descalç!

    Lladre de bossa buida!

    No em cridis més, que em trenco.

  • Brodats de seda, de Júlia Badal (Comte d’Aure)

    Brodats de seda, de Júlia Badal (Comte d’Aure)

    Què intensos els instants

    de tants migdies en deixar inscrit

    que res no s’ha perdut ni ha estat en va.

    Mercè Amat

    Aquests versos de la poeta Mercè Amat, i una petita i quasi íntima dedicatòria, ens obren la porta de Brodats de Seda. Un poemari intens que ens agafa la mà i ens mostra la part més dura, la part més sensual, la part més tendre i la part més íntima d’un sentiment tan pur com és l’amor i, alhora, la pèrdua. En paraules de la pròpia Júlia, «escriure és desabillar l’anima», i això és el que fa en aquest poemari: ens mostra l’ànima nua en tota la seva essència, mostrant la ferida i la cicatriu.

    Cal dir que Brodats de seda és un poemari dedicat a algú especial, el que fou company de viatge de la Júlia. Però contràriament al que es pugui pensar, aquest poemari no és un plany, ni una elegia, és més aviat un homenatge a la vida, a l’amor, al record. És un passar el dol d’una manera més viva, remembrant instants concrets d’amor, de passió i de complicitat. Un homenatge, en part, amarat de tristor, però d’una tristor amable, assumida, com quan hom s’adona que quedar-se amb les coses bones de la memòria i dels sentits és una manera de mantenir la mirada viva. Sí, és un homenatge i, en certa manera, un comiat. És tancar el dol.

    Perviuran a la memòria,

    els bells records.

    La veu trencada de l’Steven Tyler,

    acaronant aquella balada d’Aerosmith.

    T’enrecordes?

    tu i jo,

    respirant silencis,

    ballant pell amb pell…

    Fragment Acords

    Trobem en el poemari tres parts que s’entrelliguen: Crespó, Fil i Setí. Crespó ens porta a la part més emocional del sentiment, de la memòria, del recod. El dol se’ns monstra punyent, però poc a poc assumit, malgrat que no apareix mancat de certa ira per la injústicia que la mort d’algú estimat ens suposa. Fil és el que sosté les coses unides, i en aquests poemes, el fil és un amor tan immens, que ni la mort no pot trencar. Setí em trasllada al tacte, a la suavitat, i aquí trobem aquella part de la Júlia en la que es desfà en versos d’un erotisme elegant i juganer:

    Sospirs

    Desabilla’m,

    xopa’m,

    aboca’m el teu nèctar,

    melós, lúbric.

    Xopem-nos,

    vagit, delectança.

    A cada vers del poemari trobem un retall del que fou el seu company, un retall de la Júlia, un retall dels dos que eren un. Des de la passió més feréstega

    Deambulàvem, temps ençà,

    ens abraçàvem ferotjament

    allà l’arenal.

    Tu em vesties de nuesa,

    poc a poc, amb cadència.

    Fragment Lassitud

    fins a la delicadesa i la complicitat més absoluta

    Són le mans enllaçades,

    el nostra alfabet.

    Fragment Cambra

    Brodats de Seda (Ed. Comte d’Aure)

    La passió, la pell, el tacte (sempre tan presents en la poesia de la Júlia) apareixen al llarg del poemari d’una manera elegant i intensa, a la vegada que la suavitat d’una carícia, la tendresa d’un petó al front, ens embolcallen l’ànima, causant una profunda empatia amb l’autora.

    Però tanmateix, malgrat haver parlat d’una tristesa amable, també cal admetre que Brodats de seda és un poemari ferit, però que intenta llepar-se la ferida, perquè sap que no hi ha cura, però sí pot suavitzar el dolor fins a convertir-lo en un preuat record; i la poesia ajuda.

    Si una cosa té la poesia de la Júlia, és que és increïblement sensible, i té el do de saber transmetre, a vegades amb una sola paraula, amb molt poquets versos, una immensa emoció que arriba a eriçar l’ànima. Em crida molt l’atenció, en aquest sentit, el poema …Acotxa’m; especialment els tres darrers versos:

    Som un sol alè

    més enllà del temps.

    Acotxa’m!

    En aquests tres versos, trobo la idea de tot el poemari: la unió, l’eternitat d’un sentiment que va més enllà de la vida, la necessitat de l’abraçada. El signe d’exclamació al final em transmet aquell moment íntim de fragilitat vulnerable, de la necessitat de la persona que ens falta.

    La Júlia Badal

    La delicadesa és una altra de les virtuts de la poesia de la Júlia. Teixeix amb fil de seda unes imatges que acaronen i omplen la mirada amb una sensibilitat aclaparadora:

    Teixeixo un àmbit

    amb sedes i domassos,

    rics en saviesa.

    Fragment Penèlope

    Això converteix el poemari en un llibre agredolç, que et treu un somriure nostàlgic a la vegada que t’arrenca una llàgrima trista.

    La Júlia eternitza el record en poemes, dies viscuts, la passió, les hores fredes i pàl·lides d’hospital…

    Sempre deies: Carpe diem, viu l’isntant,

    i el vivíem,

    quan em besaves dolçament

    aquella tarda d’estiu,

    la del darrer petó als llavis,

    sabent que ja

    et fugia la vida.

    Fragment Cambra.

    En definitiva, Brodats de seda se’ns presenta com un poemari suau, una carícia a la memòria. El pas del dolor a l’assumpció i, per fi, el ser capaç d’abraçar records sense sagnar. Un poemari intens que aporta caliu i vida, perquè recordar també és viure, i també és no deixar que tot acabi morint. Ens explica la història, l’obre, la tanca, i la guarda al cor. I la vida continua.

    Menció especial al Jaume Piquet i al Vicenç Llorca, que col·laboren en el llibre amb el pròleg i l’epíleg respectivament.

    No voldira acabar aquest petit article sense deixar-vos un dels poemes que a mi, a nivell personal, més m’ha marcat, pel sentiment, per la força, perquè és una mica el que tots pensem quan perdem algú que és un bastió de la nostra vida:

    Si ho hagués sabut

    Si ho hagués sabut,

    t’hauria recitat

    el nostre poema, a cau d’orella.

    Hauria vinclat el cos

    al teu pit,

    per capturar-te.

    Si ho hagués sabut…

    La Júlia Badal (Barcelona, 1964) ha estat sempre una amant de la literatura i els llibres, de les lletres en general. Com a comunicadora, va començar col·laborant a la revista de barri Trenc d’Alba. Sempre voltada de llibres i amb un bolígraf a la mà, l’any 2013 es va iniciar en el fet de recitar en públic i, desde llavors, ha estat sempre una imparable organitzadora i participant de recitals i festivals de poesia. Ha participat en reculls i antologies solidaris com podrien ser 50 Poetes de la Terra (2018, en benefici d’Open Arms) o Lletres blaves per l’autisme (Stonberg Editorial, 2019), així com participant en diversos certàmens literaris, d’entre el que destaca el Concurs de Poesia eròtica d’Olot, del quan ha estat finalista en les dues ocasions. L’any 2016 va publicar el seu primer llibre, Laberints de pell (Editorial Trirremis). Brodats de Seda es el seu segon poemari en solitari.

  • «La llama de la poesía quemarse» de Francisco Garamona (Ed. Liliputienses)

    «La llama de la poesía quemarse» de Francisco Garamona (Ed. Liliputienses)

    Francisco Garamona nació en Buenos Aires, Argentina (1976). Es músico, poeta, editor y artista plástico. Con más de 30 libros y 6 discos publicados, forma parte del Instituto de Altos Estudios Patafísicos de Buenos Aires. Dirige la editorial Mansalva desde el año 2005 y la galería de arte Papel Moneda.

    Sus libros publicados son: Parafern (2000), El verano (2001), Cuaderno de vacaciones (2003), Pequeñas urnas (2003), Una escuela de la mente (2004), La momificación de Bárbara 2004), Aceite invierno (2005), La leche vaporosa (2006), Cosas encontradas en un pupitre (2008), Mi primera banda punk (2014), Neón sobre las nubes (2012), Nuestra difícil juventud (2012), La cobra rubia (2014) y Un tesoro local (2015).
    Editó los discos solistas Yo nací (2003), El pony infinito (2008), Mi disco sin tapas (2006), Sueños raros y cuentos extraños (2010), Las armas dulces (2012) y Los sentimientos (2014).
    Con la banda Super Siempre editó Juicio al perro (2009) y Los hielos eternos de América Latina (2013).

    La llama de la poesía quemarse, Ediciones Liliputienses, febrero 2019, es un conjunto de poemas seleccionados por Gerardo Jorge, el prologuista. Jorge es un escritor, editor, traductor y artista plástico argentino que nos avisa en el prólogo que los poemas de Garamona son una charla sobre la vida en sus aspectos sociales, sexuales, políticos y personales.

    A lo largo de su lectura quiero destacar versos que realmente me han gustado y han hecho que parase mi lectura para reflexionar sobre ellos.

    ¿Un tren lleno de obreros y niños hoy descarriló?

    Los muertos se cuentan por docenas,

    en algún país lejano,

    cubierto por la niebla de la fábula…

    Decirlo todo de la forma más simple

    La añoranza de un tiempo pasado, de una juventud pasada.

    Cuando era chico en mi pueblo

    las calles eran de tierra,

    y si caminábamos bajo la lluvia

    nuestros pasos imprimían

    las suelas de los zapatos.

    El estado

    La simple y sencilla hermosura de un instante.

    …silba una melodía pegajosa

    que se queda en el aire

    flotando, unos segundos.

    Una visión

    ¿Qué perdiste amigo,

    tu reflejo en el espejo biselado,

    aquel que rige las conductas

    de la preservación y la salvaguardia?

    Él me contestó:

    «Simplemente las ganas de ser simple.

    Buscaba la dirección perdida de mi casa…

    Sólo dormir

    Los colores juegan un papel importante en su poesía, ‘El verde’ o ‘Prado’, por poner unos ejemplos, y cómo los utiliza. Así como la influencia Beat estadounidense en ‘Poema que leí en sueños en un libro de Allen Ginsberg’

    En definitiva un libro para comprarlo si lo van a leer. No es un libro para que quede sepultado en una estantería olvidado. Un largo poemario con la fiabilidad que da la Editorial Liliputiense: intenso y vital. Una colección de poemas que prácticamente finaliza con unos versos que nos dicen ‘Porque pensamos que todavía algo nos espera. Tenemos sed, pero ya no del infinito y tampoco de cerveza‘ …. sed de más poesía liliputiense.

    China

    Dicen que en China
    si te agarran con drogas
    la policía o el ejército te mata.
    Pienso que eso es mejor
    que morir de amor.
    En los cementerios orientales
    donde los fusilados
    van a perder sus huesos
    crecen flores de todos los colores,
    tan hermosas que son ideales
    para regalárselas a una enamorada.
    A veces entre los monumentos irregulares
    que celebran victorias acontecidas hace años
    se ve correr a unos niños
    que se ocultan tras las lápidas.
    Seguramente así fuimos nosotros,
    pero en vez de ojos rasgados
    tuvimos ojos redondos
    que miraban al futuro
    iguales a dos piedras
    que caen entre otras piedras
    y se confunden
    para luego desaparecer.

    LA LLAMA DE LA POESÍA QUEMARSE

    Golvent lo mirará todo por la pantalla del Nintendo

    Susan amasará una pasta que empobrece

    Remedios cubrirá a sus plantas invernales

    Y los amigos horizontales seguirán surgiendo del lecho,

    Entre una rama rota y otra sana

    Crece una alegría devoradora.

    Un chico loco y una chica loca

    Cuando crecen se enamoran

    Una planta se desenrolla

    Desde sus pies a sus cabellos.

    Giordano, no lo leas

    Paolo píntalo sobre las prendas de un santo

    Paulo písalo

    Teodoro plácelo.

    Un chico loco y una chica loca

    Cuando están más locos aún se casan

    Y tienen muchos chicos locos

    Que al final se olvidan

    La vida dijo el Dr. Alposta

    Es un poco de alpiste y bosta.

    –¿Te acordás de cuando nos pegaba el porro?

    –¿Y cuando las drogas nos daban hambre?

    Vomité en un pescado disecado.

    Mi madre lo vio, era verano,

    Ella usaba unas chinelas inaudibles

    No la oí llegar, pero era ella.

    La poesía Golvent se entrena

    Y lo único que debe es ser buena,

    No porque se deje acariciar,

    No porque persiga un sueldo digno,

    No porque quiera agradecerle

    Al arma desenfundada que no mate,

    ¿Nos entendemos?

    Uccello pintó unos caballos

    Y los dejó morir de hambre de pintura.

    Muchacha y muchacho,

    Locos ambos,

    Cuando grandes se destruyen

    Y para peor tienen nietos

    Y los nietos tienen hijos,

    Los hijos también se mueren:

    La muerte los acompaña.

    Golvent hay hartazgos,

    Un panal que no da miel,

    Y leche de vaca agria,

    Una cabra robada por un peón llamado Villaroel,

    Una camisa de fuerza.

    Los chicos, si están muy locos,

    Se enamoran, se casan, se olvidan, se hacen daño,

    Aunque siendo locos saben

    También disimular.

    Los amigos horizontales hablan por teléfono

    Se cuentan secuencias de maullidos.

    Cuando crecen se enamoran, se desdicen, se niegan

    Buscan esa piel de gato que perdieron.

    Vi una película en enero

    No la puedo recordar,

    El calor era un brasero.

    Amantes occidentales,

    Lluvias ácidas, capelinas que el viento ordena,

    Bombachas de tajamar.

    Golvent, ¿viste al gladiolo brotar?

    ¿Viste a la alpaca llorar?

    ¿Viste a la perra perrear?

    ¿Miraste a un ñandú en el campo

    Cómo se atoraba el pescuezo

    Tragándose una arandela

    De un indio policcinela?

    (¿Viste algo de todo esto?)

    Cuando los chicos son grandes

    Se enamoran

    Y si lo hacen de chicos,

    No se olvidan.

    Pensá una puta vez en lo que nunca pensaste

    Y decime entonces qué se siente.

    Los soldados del imperio

    Se hablan por largas horas

    En teléfonos maltrechos

    Con baterías deshechas.

    No pueden olvidarse,

    Se enamoran.

    Mi madre cría un helecho,

    Occidente y sus desechos,

    La posición de este planeta

    Es injusta y bajo sus techos

    Muchos mueren de hambre

    Y otros tantos de vergüenza.

    –Golvent dijo que no se le ocurría nada

    y empezó a nombrar mujeres–:

    Estefanía Marita La brujita Verón

    Kadhafi La príncipe Charles

    La novia de Baudalaire,

    (La novia y el novio)

    Cuando son grandes y locos

    Muchas veces se enamoran

    Y dejan a sus novios y novias

    Y se casan. Y también, a veces,

    Tienen hijos y esos hijos tienen hijos

    Y ellos, así, son abuelos.

    Clementina Medicis,

    Jennifer Gianina Yenkins,

    ¿Te acordás de ella,

    La hija de mi psiquiatra?

    Me dio drogas para que no tome drogas,

    Me dio cañas para que deje la marcha,

    Me dio un submarino para que abandone mi barco helado,

    Entablilló mis manos y mis muñecas rotas.

    Marta Argerich hoy toca el piano

    En las arenas de un circo

    Fantasmas que la hicieron reír de noche

    bajo un sol eterno, lleno de estrellas de invierno

    Vírgenes estrellas que la vieron desde abajo.

    Los chicos que están solos se buscan entre la nieve desnudos,

    al final del arcoíris, Golvent, aprendelo.