Emersson Pérez, (Santiago, 1982). Poeta y gestor cultural. Director y columnista de Revista Absenta y coordinador del colectivo poético y de acción social Mal de Ojo y la editorial Ajiaco Ediciones. Ha publicado en el anuario poético “Márgenes” del colectivo Mal de ojo (Ajiaco ediciones 2011) y fue seleccionado para la Antología Iberoamericana “Poesía Molotov”, por la Editorial Cascada de palabras (Cartonera), México 2011, así como la antología “Poemario Indestructible” por Ediciones Gatopajaro Chile 2010. Actualmente es el director de la editorial Los Perros Románticos y encargado del Biblioparque Pablo Neruda-Parque de la infancia.

La poesía de Pérez no puede negar la influencia de escritores fantásticos como Edgar Allan Poe, Howard Philip Lovecraft, Ray Bradbury y Philip K. Dick así como a una gran cantidad de cómics norteamericanos, europeos y chilenos. De hecho, ‘La muerte de la televisión no será televisada‘ comienza con una cita de Dick que ya nos muestra las intenciones de Emersson Pérez,

En un edificio gigantesco, vacío y abandonado que en tiempos albergó a miles de personas, un solitario televisor anunciaba ofertas a viva voz en una habitación vacía.


La muerte de la televisión no será televisada‘ tiene diversas influencias de los poetas más próximos al autor, Jorge Teillier, Vicente Huidobro y, en general, la poesía posterior a los años 70; Elvira Hernández, Gonzalo Millán, Juan Luis Martínez, Rodrigo Lira, Carlos Cociña.

Este poemario surge de la necesidad de dar cuenta de un espíritu generacional, de los chilenos de clase media nacidos en los 80 que tenían la televisión encendida todo el tiempo. Tiempos de dictadura y post dictadura en los que se creía que lo que decía la televisión era la realidad.

Algunas personas creerán que este poemario es un libro social. Es una interpretación. Es cierto que algunos poemas, cargados de ironía y crítica, transmiten la idea de que somos nosotros mismos los que formamos parte de las instituciones que no funcionan y en nosotros está la capacidad de cambiarlas. La televisión, los diarios, las redes sociales, los anuncios señalan al individuo como consumidor, y es necesario darse cuenta.

Stanley Kubrick

El viaje a la luna, ese acontecimiento que esperaron los niños
así como al cometa Halley todos mirando al cielo
¡Arre! Halley ¡Arre!  mueve la cola y espanta la mosca funeraria de mi visión
El viaje a la luna nunca fue una carrera espacial,
tampoco una odisea al espacio
no fue el sueño hacia las estrellas
Fue una persecución de andrógenos.
Desde el norte al sur del mundo
peleas por encontrar al mayor semental
al más grande lechero de la vía láctea.
una guerra de leñadores y arqueros,
Pero sobre todo de la mejor escena.
El primer docureality.
El bellísimo viaje a la luna,
no existiría sin tu televisor.

La gran capital

Jugando a la Gran Capital
el presidente dirige al país,
con un ojo en la pantalla
con otro en la billetera.
Compra y vende;
Parques nacionales,
equipos de fútbol,
compañías de gas,
canales de televisión.
Desde las alturas en su avión privado
desde un país, sin escrutinio
evadiendo impuestos,
robándolos a la supuesta microempresa.
Abajo figuritas de plástico verde
figuritas de petróleo y descomposición
tremendos reptiles
que hoy vuelan junto a su ventana.
Pequeñas casas y grandes edificios
carros de vendedores callejeros
arrojados al río por la policía estatal.
Perdiendo nuestro turno,
encarcelando la pobreza,
nos dicen, esfuérzate y sé honesto
saldrás en el próximo turno.
Entre más propiedades tengas
restas turnos para salir de la cárcel.
Haciendo tratos
va el presidente de mejores tiempos
junto a su respetable familia,
junto a sus amigos,
orinando desde las alturas
jugando a la Gran Capital.

Cliché

Todo el mundo sabe
que la escena está pasada de moda
pero seguimos pegados a la pantalla
algún día la chica de vestido rojo
dejará de correr por el callejón oscuro
se dará la vuelta y te abrazará
dirá que todo el mundo lo sabe
que los finales felices sí existen
el sonido de la lluvia y los zapatos,
un gato negro maúlla
la nena se olvidará por un momento
de que mañana trabaja como nana
para abrazarte en la oscuridad
la gota roja caerá al suelo y se irá silbando
con tu sombrero de ala negra
el brillo del cuchillo donde se refleja la luna
la boca abierta pensando en el futuro
la imagen alcanza su fulgor y la escena muere.

Antes de acabar con unas palabras de Emersson Pérez, os quiero recomendar la lectura de ‘La muerte de la televisión no será televisada‘ que lo podréis encontrar en el este enlace.

El futuro no lo conozco, pero conozco el pasado y el presente no es el que imaginamos hace 20 años atrás. El futuro del ayer, es decir hoy, es terrorífico y alegre al mismo tiempo. Vivimos en una mezcla de «1984» y «El mundo feliz», es cosa de ver las tasas de suicidios en Chile. Pero cada día podemos ver lo bien que nos encontramos, lo rico que comemos, lo bien que nos vemos, en nuestras redes sociales.