Castellón de la Plana, 1989. Es titulada en estudios de Canto lírico por el Conservatorio Superior de Valencia Joaquín Rodrigo donde estudió con Gloria Fabuel y Charo Valles. También tiene formación en musicoterapia. Ha participado en numerosos festivales y encuentros poéticos. Compagina su dedicación a la poesía con la docencia como profesora de canto. En 2017 publicó su poemario Ombligo, mundo y raíz (Ed. Babilonia) con prólogo de Javier Gm. Recibió clases de poesía y oratoria por David Trashumante. Forma parte del coro sonoro Cantataticó. Además tiene el espectáculo de polipoesía «Sin anestesia» junto al músico Dani Odisseu. También es miembro del colectivo «Militancia poética».
En Erizo Púrpura, Iris Almenara personifica, literalmente, esa extrema y radical delicadeza del lenguaje poético, el que se inmiscuye en la reyerta relampagueante de las nubes, en la asamblea de truenos y de ecos de la historia, hasta hacerse vislumbre, reflejo y conjetura de otra mas alta e inaccesible semejanza, ante la intemperie y soledad de la persona, revelación de un secreto aún sin nombre que cobija su significante entre las mudas estratificaciones de lo yerto, la ceniza, la humareda de los viejos libros de la que algún día volverá a llover un juramento de palabras…
Erizo Púrpura de Iris Almenara cuenta con un prólogo de Juan Carlos Mestre y fotografías de Sisimiau. Forma parte de la colección dirigida por David Trashumante. El libro contiene un disco en código QR, Sin anestesia, de Iris Almenara y Dani Odisseu. Editado por El Petit Editor.
Antes de marcharnos, mira y disfruta del poema «Titulares» dentro del recital Sin Anestesia de Iris Almenara (poeta y soprano) y Dani Odisseu (músico). Recital de Polipoesía. Grabación y edición por Jorge García Guerrero. Peluquera:Ysa Cruz. Director de Escena y Manager : David Trashumante
Melisa Papillo nació en Buenos Aires en 1984. Es docente y librera en Mochila de libros, un proyecto enfocado a la difusión y distribución de literatura infantil; también colabora en El Tresdé, revista alternativa y feminista. Ha publicado los libros de poesía La mecánica de los días (Editorial Simulcoop, Argentina, 2012) y Paisajes con agua en movimiento (La Carretilla Roja, Argentina y Liliputienses editorial, España, 2020).
La cita de Werner Herzog del principio ya es una declaración de principios de lo que tenemos ante nosotros:
Tal vez yo quiero ser ese hombre que mira
al horizonte y decide salir a descubrir
por sí mismo la forma de la Tierra.
Un libro para viajeros inmóviles que viven la naturaleza desde los documentales de la televisión. Un libro escrito mientras Melisa criaba a su hija y desconectaba del agobio que la rodeaba mirando un documental tras otro. Sus sentimientos se conectaban con lo que iba pasando en la pantalla: ella, las plantas, la naturaleza, los animales eran una sola especie, la identidad desaparece para dar paso a lo animal, la poeta es una con el entorno. Así nació este poemario de Melisa Papillo.
Poemas que destacan el tornado que arrasó su ciudad o la ilusión y dolor de la inmigración. Algunos de los poemas que están en las citas son transcripciones literales, mayoritariamente. Según la autora, no hay un orden prefigurado de lectura, se puede leer antes el poema al pie o el del cuerpo.
Al final del libro nos encontramos un código QR con el que la poeta nos hace un regalo que no voy a desvelar. Si quieres saber qué nos dice, ya sabes lo que tienes que hacer. Melisa Papillo es una de las autoras más interesantes de la nueva poesía latinoamericana.
“No la toques ya más que asi es la rosa”, dijo Juan Ramón Jiménez en uno de los aforismos que definen su poética. Para Juan Ramón, el poema por sí mismo llega a un momento de perfección o como Luis Gilberto Caraballo diría a un momento de “cocción” cuando el poeta intuye que no se debe trabajar más sobre él. Pues bien, comencé a leer a través de las páginas de FaceBook poemas breves, aforísticos o epigramáticos de Luis Gilberto Caraballo. Y vi allí poemas tan perfectos, que “no había que tocarlos más” o tan “cocidos”, que le dije ahí tienes todo un libro de poesía breve o aforística. Publica ese libro.
Luis Gilberto fue afortunado al conseguir un editor en Letras Salvajes, Alberto Martínez Márquez, que apostó a publicar este libro, Arpa Invisible, que ahora reseño. Arpa Invisible tiene un título tan sugerente y paradójico como la bella canción de Paul Simón y Art Garfunkel, “The Sound of Silence”. Arpa Invisible me parece también un título afortunado porque el arpa es un instrumento musical y la poesía no es otra cosa que música. La poesía tiene ritmo interno, cadencia, sonidos como esta. Cuando me fijo en un libro puedo ser tan obsesiva como Juan Ramón, y me fijo en la forma y el fondo de dicho libro como haría el maestro español. Arpa Invisible no solo tiene un título afortunado, sugerente, irónico, al cual volveremos, pero cuenta con un diseño de portada exquisito que reproduce el grabado de Robert Fludd, “The Harmony of the Spheres”, de 1617 que apunta a la idea pitagórica de la música de las esferas. Esto es, el creer que las esferas del universo al moverse producen sonido. Esta idea, dicho sea de paso, ha sido comprobada recientemente por los físicos que han descubierto que los planetas, estrellas, universos al moverse, por su fuerza de gravedad, producen sonidos.
Qué afortunado el grabado que capta lo que este escritor venezolano nos comunica en su libro. Hay que escuchar y ver esa “Arpa Invisible” para ver qué sonidos emite, y poder trasladar esos sonidos, esa música en palabras que a pesar de ser diferentes, contradictorias, como las esferas, están en armonía.
En estos poemas breves, epigramas o aforismos el poeta presenta un Ars Poética a través de un temario amplio: visión de la vida, del vivir , el dolor, la muerte, la visión de la mujer, el papel del lector. Voy a citar ciertos poemas de Arpa Invisible que captaron mi atención pero no muchos porque quiero dejar al lector con un buen sabor de boca, quiero tentarlos para que vayan a comprar este libro.
Unos de los poemas que inicia el libro es toda una definición existencial: “Moverme en lo incierto/me da certeza de que sigo vivo”. En otro, la imagen de la vida y el recuerdo que dejamos en otros parecen ser signos positivos:
Abandonada estación de Paris Por donde pasaron sueños Por donde pasamos en silencio Aún florecen fucsias Aún sueña por nosotros Aún se oyen tus voces.
El siguiente aforismo es amoroso o quizás, no: “En la estrofa de tu risa/yace el poema de tu vida”. Este aforismo hace la conexión que hacían los románticos entre poesía, amor, mujer y creación. Sin embargo, no veo en él la imagen mistificada de la mujer que se puede ver en esos autores.
El próximo texto que quiero citar ubica al poeta como lector y el poema como una entidad, que se modifica con cada lectura. Luis Gilberto es como un Pier Menard, autor del Quijote. Poema, poeta y lector son partes dinámicas de una misma experiencia artística.
Acostumbro a leer El mismo poema Todos los días, Lo encuentro diferente Y no sé si soy yo O el poema El que está vivo.
Pero la palabra no sólo basta para la comunicación: el lenguaje escrito que siempre es polivalente, equívoco, no basta para entender la realidad. Luis Gilberto Caraballo lo expresa de manera irónica en los siguientes versos:
Lo que decimos Con las palabras no siempre Es lo que decimos con el rostro El alma tiene rostros Voces que nos sonríen.
Es tarea del poeta indagar en el signo lingüístico y el lenguaje corporal para captar o entrever la realidad.
Sobre sí este libro está constituido por poemas cortos, o son aforismos, o son epigramas, esto no importa. Los géneros literarios son textos fluidos y se confunden desde la antigüedad. Hay quien ha dicho que son haikus como me ha comentado Luis Gilberto. Lo importante para mí es en la brevedad de estos poemas este gran autor y pintor venezolano expone una visión de mundo y una poética con un amplio temario como he dicho antes. Y Luis Gilberto Caraballo une su nombre al de escritores de la talla de Juan Ramón, que se piensa escribió más de mil aforismos, a Maria Zambrano, a Miguel Catalán, a Clarise Lispector, Antonio Ramírez Cordoba, Daniel Torres Rodriguez, Carmen Caner, a Mario Pérez Antolín y a poetas clásicos, griegos y romanos que cultivaron estas modalidades poéticas.
Otra cosa, estos poemas se cuajaron en medio de una de las pandemias más graves de la humanidad. En vez, de comprar libros de autoayuda, invirtamos en el arte y la poesía. Quiero parafrasear un pensamiento de Karl Marx contenido en su libro La Ideología alemana: lograr la justicia social no es un fin en sí mismo, es un principio para que los hombres y mujeres empiecen a crear según las leyes del arte y la belleza. Felicidades a Luis Gilberto Caraballo que ha dedicado su vida a crear según estas leyes. Arpa Invisible es un ejemplo de ello. Arpa Invisible se publicó en septiembre de 2020 en Letras Salvajes, que dirige el intelectual, poeta y editor puertorriqueño, Alberto Martínez Márquez. Se puede conseguir a través de Amazon.com.
Jorge Sosa (Ciudad de México, 1981). Fundador del colectivo de arte multimedia y banda de spoken word Los KFGC. Cocreador de la serie web de poesía Los Fotocopiadores.
Nos encontramos ante un poeta que no se complica la vida buscando en el más allá algo sobre lo que escribir. Jorge Sosa consigue hacer poesía de lo cotidiano que le rodea. Es un poeta de la calle que acompaña aquello considerado normal y vulgar mucho más allá. Una poesía que deja constancia de quienes somos y dónde estamos; el poeta mexicano consigue dar una mirada diferente al caótico y, a veces decepcionante, mundo que nos rodea.
Aquí una muestra de su poesía.
Los viejos en el casino
me piden ron con coca
y margaritas
dan buenas propinas
cuando la suerte les devuelve
un porcentaje mínimo
de lo que han perdido aquí
en sus casas
o en la calle
el neón de las máquinas
ilumina sus rostros
hace ver las arrugas
profundas como heridas abiertas
(cuando era niño
pensaba que tragaperras
era un insulto
para los apostadores)
entre un juego
y el siguiente
imaginan lo que harán
con el dinero que vomite el aparato
cocaína
cirugías
extraños animales dentro de jaulas
se parece mucho a una biblioteca
un lugar oscuro
donde nadie nos ve
ser lo que realmente somos.
La edición de la colección proscrita de Pony / Yoghurt con cenizas, de Jorge Sosa, se puede obtener aquí.
Tocarnos en nuestra profundidad es un acto heroico y revolucionario hoy en día. Nos sana, nos cura, nos libera de la falsedad, la superficialidad y el absurdo. Nos revela lo cierto, lo auténtico, devolviéndonos al sentido profundo de la vida y de nuestra existencia. Recordando lo esencial, Michel Orban nos ofrece en el recorrido por su exquisita obra “Profundidad”, una brújula de gran valor para orientarnos en tiempos de cambios e incertidumbre. De una manera cálida a la vez que contundente el autor va penetrando capa a capa en lo más profundo del Ser. Cada poesía es como una gota de agua que cae en el océano y se reconoce en él, disolviéndose en la unidad que es.
“La luz del verbo se esconde en la profundidad del silencio”
Con la cualidad única de su estilo, profundamente honesto y directo, al tiempo que discreto y sutil, el autor nos lleva en cada uno de sus poemas, dulcemente y con firmeza a explorar un lugar hondo e inalterable de nuestra interioridad. Conduciéndonos a la puerta hacia nosotros mismos.
“Cultiva el perdón para que el amor florezca. Moja tus labios al cáliz de su belleza, Y perfuma tu aire con las palabras de tu alivio. Estréchate contra tu corazón. Nútrete de tu calor. la luz de tu conciencia te cuida. Entonces, crece! Tu vida es un jardín, tu jardín Extraordinario, no?”
El lector se sumerge inevitablemente en su propia profundidad. Adentrándose casi alquímicamente en un silencio imperturbable, en una sensación de hogar entrañable, una especie de santuario que recuerda a Hridayam; como refieren en sánscrito a “la morada del corazón y la conciencia pura”. Michel nos permite descansar allí gracias a su sentido ético y estético de la belleza y la armonía en su escritura, y experimentar en cada fragmento la eternidad de lo que somos y la infinitud de nuestra presencia. «Profundidad» contiene algunos poemas cortos que son como flechas:
“Deja a la angustia mojar tus ojos. la lluvia no permite a las flores crecer?”
Mensajes directos al centro del corazón que unen el mundo personal e íntimo del lector con el universo mismo y la perfección de la creación.
“Antes de estar sembrada, La tierra se remueve.”
A través de la poesía como puente el autor conecta a todos los seres en el amor y el espíritu, en un fuerte abrazo existencial. Mostrándonos un camino simple y posible para volver a sentir la profundidad que soy, que somos y celebrar la paz, el encuentro y el goce verdadero.
“Poco a poco, tu calor me invade. Mi cuerpo retira su guardia. Se acerca a ti Con el seguro de la entrega. Las barreras se caen. Y el amor se revela.”
«Profundidad» es un viaje comprometido con el amor, que nos ayuda a vivenciar nuestro centro y fortaleza, al tiempo que reconocer nuestra relación sagrada con el cosmos. Una propuesta vital para la época que vivimos como Humanidad.
“Olvida los ruidos del afuera Que nutren tus miedos. Escucha el silencio de tu profundidad, Eco de una inagotable felicidad.”
Esta es la segunda obra literaria de Michel Orban, poeta belga residente en España desde el año 2018, dentro de la trilogía de la que hacen parte sus obras «Renacimiento» y «Miradas».
Herida, belleza, derrumbe, resurgimiento, pureza, agua, fuego y/o luz. Si tuviera que definir en unas pocas palabras el poemario de Mariela, estas serían, sin duda, las elegidas. El poemario navega de la oscuridad a la luz, del frío al fuego, del derrumbe al resurgimiento.
Después de leído, me quedo con la sensación que a veces, se debe aceptar el dolor y la herida, y debemos ser conscientes, además, que son necesarios para curar y ser cicatriz; para poder llegar a ese lugar luminoso, tan nuestro y tan puro (a nosotros mismos). Esta idea hace que, tras la lectura, me quede un sabor esperanzador.
Se puede llegar incluso a amar la herida; la lanza vuela hasta partirnos en dos amados tajos. Sin posibilidad de huida, sin posibilidad de piedad. Aceptar la herida, transfigurarla, y acabar amando los restos. Como vemos en el poema Primera Pureza, por ejemplo, nos damos cuenta que el dolor, en cierto modo, nos puede llevar a renacer. Vaciarse, despojarse de todo lo anterior, y regresar de nuevo con la piel limpia, con absoluta pureza.
Como si de un diálogo interior se tratara, con un lenguaje nítido y conciso, la autora nos muestra que la vida son cambios constantes; que la vida pesa, nos hace arrastrar los pasos, pero el tiempo tiene el poder de renovar y restaurar las cosas; hacer que muten.
[…]
pese a los días que se repiten como ecos
todo va mudando impasible
el tiempo nos intercambia
nos vuelve agua
nos vuelve sed.
-A veces soy agua, a veces soy sed
Es un poemario altamente humano; las emociones más primarias y esenciales se dan cita en los versos, el amor, la vida, la pesadez, el dolor, la fuerza… para mostrarnos que, de algún modo, están conectados en un ciclo que se repite. Y entre ciclo y ciclo, persiste la búsqueda de la palabra definitiva, la palabra certera que precipita las mutaciones. La que nos lleva a poder amar/amarnos, para sentirnos en paz.
La importancia del fuego y la luz se puede ver muy remarcada en el poema Reconquista. Las penas se llenan de luz y de sol, y esplenden tan puras que casi vuelven a ser las mismas henchidas dichas antiguas. Es como si la luz fuera el nexo para retornar a la vida. Y en este sentido, su importancia es básica; como dice Odalys Interián en el prólogo del pomario, la luz, como símbolo transfigurable por excelencia, aparece como lo único que posee el poeta en su indefensión.
Mariela Cordero
Es un poemario que se centra en las esencias básicas, las más puras. La naturaleza, el agua, la humedad de la tierra, me trae una vez más a la mente la esencia primitiva, la comunión de la persona con la tierra, el contacto con la pureza. Así, en el poemario encontramos alta presencia de fuentes, accidentes hídricos, el llegar a la humedad de la tierra, a la esencia. Y renacer hasta volver al fuego, a la vida.
Nuestra única pulsión será hurgar en las faldas de la tierra
y la besaremos hasta la coyuntura de la humedad.
Esta estación florecerá como preludio del fuego.
-Un sueño para el verano.
Ligado a esto, me parece muy significativo el poema Cárcel. Aparece una vez más la mano en la sombra, que ya nos aparece en otro poema desprovista de clemencia. La misma mano que intenta insistente arrebatarnos justamente aquello que no puede, lo que más nos pertenece: nuestra resistencia, nuestro amor, nuestro fuego. El fuego deviene la esencia, la vida. Así lo vemos en Todas las miradas:
Todos los cuerpos se vacían
cenizas que giran con el viento.
Sólo un cuerpo arde
sin extinguirse.
Igualmente significativo aparece el poema Nacimiento. Cuando una logra cambiar, superar el miedo, ser puro y esencial, es cuando una vuelve a nacer.
Podríamos decir que Mariela nos revela que lo esencial es aquello que no te pueden arrebatar. Que el ciclo es duro, es herida, es dolor, pero poseemos esa fuerza inequívoca que es capaz de asumir ese dolor, acariciar esa herida, y hacer de la cicatriz, liberación y resurgimiento.
Es un poemario intenso, maduro y transparente que invita a la reflexión. Muestra, en cierto modo, que la esencia más básica, el amor, la luz, la naturaleza, son parte de un ciclo cambiante, y que en cierto modo, podemos manejar en nuestro interior, para renacer siempre.
Mariela Cordero, nacida en Venezuela, es abogada, poeta, traductora y artista visual. Ha recibido diversas distinciones en certámenes literarios. Su poesía ha aparecido publicada en diferentes revistas literarias y antologías. Es autora del poemario El cuerpo de la duda, Ediciones PublicArte, 2013, y en breve publicará otro poemario de la mano de la editorial de Poémame Poesía.
Martín Vázquez Grillé (Buenos Aires,1976) es docente y traductor. Ha publicado Pequeños Botes Cruzando lo Negro del Río (Viajero Insomne Editora) y Este año que se desvanece (Llantén). Ha traducido a Matthew Dickman, Mark Strand y Charles Simic, entre otros. Sus poemas y traducciones han aparecido en diversas antologías.
En Domino Dancing, se funden la poesía y la música pop de los 80 y 90 para hacer un homenaje poético a figuras imprescindibles de la música de aquel momento. Poemas que son un tributo a la memoria de David Gahan, Neil Tennant, Ian Curtis, David Sylvian, Elizabeth Fraser, Bernard Summer, Gwen Stefany, Tracey Thorn y Boy George.
Diego L. García (Berazategui, Buenos Aires, 1983) es Profesor en Letras por la UNLP. Escribe crítica y poesía. Entre sus libros figuran Fin del enigma (Ediber, Argentina, 2011), Esa trampa de ver (Añosluz, Argentina, 2016), Una voz hervida (Jámpster ebooks, Chile, 2017), Una cuestión de diseño (Barnacle, Argentina, 2018), (Fotografías) (Zindo & Gafuri, Argentina, 2018) y Las calles nevadas (Barnacle, Argentina, 2020). Forma parte de la antología de poesía latinoamericana País imaginario: escrituras y transtextos 1980-1992 (Ay del Seis, Madrid, 2018). Colabora en diversas revistas literarias con reseñas, traducciones y artículos críticos.
(Fotografías) es el cuarto libro del poeta Diego L. García. En él, el poeta reflexiona sobre el encuentro entre imagen y lectura. Es curioso ver cómo un mismo mensaje puede codificarse de diferentes formas dependiendo del lugar en el que te encuentres.
Fotografía de un café leamos los (puntos suspensivos) como lo que completa la fotografía de un café y sus circunstancias. en el agua ondularon palabras y más. no habría forma más perfecta de seguir ese curso que nadie ha limpiado ni limpiará. la cercanía es impensada para aquello que acontece sin memoria de un trayecto. de todos modos basta con el relámpago de saberse en un lugar seguro. un refugio que el cuerpo reconoce más allá de toda referencialidad. las ventanillas del día hicieron un salto imposible. el punto de descenso nos podría causar gracia dentro de unos años. ahora no es otra cosa: la luz sobre el café contornea universos cerrados para el mundo
(Fotografía #6) Una taza dentro de una película ya estamos del otro lado de las primeras imágenes. lo que se esperaba no era sino un plano enfocado con la delicadeza de un arte más o menos conocido. nada de esto. hace unos días vi una película en la cual la chica dejaba al descubierto ciertos espacios fuera del juego trillado de actuar según una educación sentimental glamorosa. ella anteponía a todo discurso algo que no consentía lo esperable. y entonces todo era corrido hacia un estado demasiado valioso: encontrarse en esos pormenores en los que nada hay que cumplir más que lo natural de pasar por lo humano sin exponerlo al óxido que dejan las ficciones cada vez que sacamos un crédito en ellas. ya estamos lejos. la taza nada especial y sus personajes no nos deben explicaciones. posiblemente el tiempo les dé la razón
En definitiva, (Fotografías) de Diego L. García es un poemario que te lo puedes tomar como un álbum de fotos donde la poética te permite ver aquello que no está en el visor. Una reflexión sobre la realidad desde el vacío, como una foto en la que el valor le viene dado por lo que no aparece.
Verónica Yattah nació en 1987 en Buenos Aires, donde reside actualmente. Ha publicado Ella salta la espuma de las olas (2009), Allá es mañana (2013) Los perros también se van (2014) y Piedra grande sin labrar (primera edición en 2018 por Zindo & Gafuri). Es licenciada y profesora en Letras (UBA). Es tallerista desde hace años en la Universidad Nacional de las Artes y en distintos espacios. Realiza entrevistas y escribe reseñas especializadas en poesía contemporánea argentina. Poemas suyos integran antologías en Centro América. Hizo varias colaboraciones para muestras de fotografía y artes plásticas. En 2020 participó en charlas y lecturas de Ecuador y Brasil.
Piedra grande sin labrar es un poemario en el que la palabra es un ritual: pienso en la piedra donde imprimieron las manos de las antiguas pinturas rupestres, no para ganarle al tiempo sino para entrar en él. Para eso, su estilo es suave, preciso y sugerente: Los poemas se parecen más a una puerta entornada y quiero seguir mirando eso que apenas muestran.
Cada poema de Verónica Yattah es como una piedra que se encuentra a sí misma y confirma lo que los lectores ya sabemos, que estamos en su propio río.
Elisa Díaz Castelo (Ciudad de México, 1986) ha ganado el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020 por El reino de lo no lineal, el Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal 2017 por Principia y el Premio Bellas Artes de Traducción Literaria 2019 por Cielo nocturno con heridas de fuego, de Ocean Vuong. Ha estudiado una maestría en Creative Writing en la Universidad de Nueva York y ha sido becaria del FONCA (Jóvenes Creadores), de la Fundación Para las Letras Mexicanas y de la Fulbright.
Principia es un poemario dividido en los apartados “Sobre el sistema del mundo” y “Sobre el movimiento de los cuerpos”. Elisa Díaz Castelo utiliza los lenguajes de la biología y de la física para construir un poemario íntimo y sensual, puesto que apela a lo sensitivo en el cuerpo y en la memoria. La terminología científica es la adecuada y se mezcla perfectamente con el lenguaje poético. Términos y referencias de diversas disciplinas, como la astrofísica, la biología y la medicina, se unen y abrazan en sus poemas.
Ahora, tocada por el diámetro del cañón imagino mi cuerpo encendido como una alberca en la noche. Sólo entonces, con la luz adentro, toma forma el agua, se sostiene a sí misma, es algo más que vidrio disuelto. Quizá solamente visto, desgranado en vericuetos y órganos, el cuerpo existe plenamente…
Radiografías
Exquisito poemario que encuentra lo sublime en la oscuridad. Poemas oscuros, cósmicos y deliciosos. que fluyen, aunque a ratos se entrecortan.
El universo es una alberca vacía, forma en descanso, cuatro esquinas falsamente azules que no contienen nada. En resumen, un despropósito, eso, y un querer estar ahí, pero en otro sitio, adentro, pero bajo otras reglas…
Alberca vacía
Vamos a finalizar con el poema “Acta de defunción”. En él, un documento burocrático se transforma en una exploración interior entre el yo poético y la muerte, en este caso la de su abuela:
Marcamos tu muerte con su momento dado referimos los datos de fallecida y fallecimiento hora y minuto como se escriben las coordenadas de una tierra fantástica una isla a la deriva
Elisa Díaz Castelo nos susurra al oído que ‘cada minuto ha sucedido sin sucederse’, como la lectura de este poemario que se lee sin haber sido leído. ‘El espacio es tiempo que no pasó en ningún sitio’ y este es un libro que está sin ocupar, llena sin desbordare interroga sin cuestionar.
Principia es un viaje arriesgado en el que el lector se estrella contra las palabras y se encuentra frente a una verdad revelada que de pronto se transforma en otra cosa y te lleva a cuestionarlo todo. Un poemario que se aprovecha de la belleza de los conceptos científicos para enmarcarlos en versos que abrazan ciencia y poesía, como ya hicieran en una foto para la historia, Einstein y Chaplin.
En la búsqueda de la forma se me distrajo el cuerpo. Es eso, nada más, asimetría. La errata vertebral, el calibraje óseo, la rotación espinada. Es el hueso mal conjugado. Es una forma de decir que a los doce años ya se ha cansado el cuerpo. Es la puntería errada de mis huesos, la desviada flecha. No es lo que debiera, mi esqueleto quiso escapar un poco de sí mismo. Se le dice escoliosis a esa migración de vértebras, a estos goznes mal nacidos, hueso ambiguo. A esa espina dorsal bien enterrada. A los doce años se me desdijo el cuerpo. Porque árbol que crece torcido, nunca. Porque mis huesos desconocen el alivio de la línea, su perfección geométrica.
Me creció adentro una curva, onda, giro de retorcido nombre: escoliosis. Como si a la mitad del crecimiento dijera de pronto el cuerpo mejor no, olvídalo, quiero crecer para abajo, hacia la tierra. Como si en mi esqueleto me dudara la vida, asimétrica, desfasada de anclas o caderas, mascarón desviado, recalante.
Mi columna esboza una pregunta blanca que no sé responder. Y en esta parábola de hueso. De esta pendiente equivocada. De lo que creció chueco, de lado, para adentro. Se me desfasan el alma y los rincones. Mi cuerpo: perfectamente alineado desde entonces con el deseo de morir y de seguir viviendo. Si las vértebras, si la osamenta quiere, se desvive, rota por no dejar el suelo. Si se quiere volver o se retorna, retoño de la tierra rancia, deseo aberrante de dejar de nacer pronto, de pronto, con la malnacida duda esbozada bajo la piel, reptante. Paralelamente. No es eso, no es eso no eso no, no es ahí, donde ahí acaba, donde empieza el dolor empieza el cuerpo. Si se duele, si tiembla, al acostarse un dolor con sordina, un daltónico dolor vago. Si el agua tibia y la natación, si la faja como hueso externo, cuerpo volteado. Si los factores de riesgo y el desuso, si el deslave de huesos. Es minúsculo el grado de equivocación, cuyo ángulo. A los doce años se me desdijo el cuerpo, lo que era tronco quiso ser raíz. Es eso, el cuarto menguante, la palabra espina, la otra que se curva al fondo: escoliosis. Es el cuerpo que me ha dicho que no.