reseña

  • Relatari Caòtic. Antoni Garcia Iranzo.

    Relatari Caòtic. Antoni Garcia Iranzo.

    Fa pocs dies he acabat de llegir el nou treball d’Antoni Garcia Iranzo, Relatari Caòtic, un llibre del qual us explico una mica les meves impressions:


    Si bé, el terme caòtic designa tot allò que sembla desordenat, confús i incoherent, penso que també fa referència a un estat d’agitació dins el comportament humà, un sentir les emocions fortament, un cabdal d’idees dins la ment que necessiten esclatar…fins sorgir aquest Relatari Caòtic, segon llibre d’ Antoni Garcia Iranzo, cantautor i poeta nascut a Sant Andreu, amb un gran bagatge dins el món de la música i la poesia.

    El llibre té 160 pàgines i és un recull de relats amb alguns poemes intercalats tot acompanyats per dibuixos i dissenys gràfics de l’autor inspirats en vivències personals. Hi trobem relats divertits, tendres, reflexius, on no falta un toc d’ironia i sobre tot on queda palesa la humanitat, el vitalisme i l’enginy de l’autor. Escrits amb un vocabulari exquisit i alhora planer arriben al lector i l’atrapen des del primer moment.


    En definitiva, un llibre molt recomanable que no deixarà ningú indiferent.

    El podeu adquirir en aquest enllaç:

    👇

    http://antoni-garcia.mozello.com/

    Antoni Garcia Iranzo va nèixer a Sant Andreu, Barcelona, l’any 1960. Tota la vida ha viscut a Nou Barris. És cantautor, poeta i artista gràfic. Com a cantautor ha recorregut mitja Catalunya. També és compositor d’un munt de sintonies. El seu primer recull de poemes, en llengua castellana, Barcelona y despeinado, data de l´any 1978. Més tard, incorporaria la llengua catalana a la seva manera de fer.


    Breu currículum creatiu: –El mar siempre comienza 1982 (poemari col·lectiu) català i castellà. Després d´un llarg parèntesi va publicar el seu Cd de cançons Camacu!! 2010. I més tard poesia a reculls com:

    -En la senda de Orfeo.

    -Brossa de Foc .

    -Diverses publicacions de tipus solidari.

    -Poemari Inconcret

    – Relatari Caòtic. 


    Ha publicat també online:

    -Poemari dispers 2020

    -Cinc peces per a guitarra 2020


    Col·labora habitualment amb revistes i publicacions com ara Òrbites existencials, Viladecans, Punt de trobada, Agràcia, etc. L´any passat va fer la primera exposició de la seva obra gràfica a l´Ateneu Llibertari de Gràcia.

  • La habitación china de Ernesto Suárez (Liliputienses)

    La habitación china de Ernesto Suárez (Liliputienses)

    Ernesto Suárez (Isla de Tenerife, 1963). Es psicólogo social, profesor e investigador en la Universidad de La Laguna. Como poeta es autor de seis libros: El relato del cartógrafo (Ediciones La Palma. Madrid, 1997. También editado por la colección Mucuglifo, Venezuela); Las playas -Cuadernos poéticos 1982-2002 (Editorial Baile del sol, Tenerife, 2002); La casa transparente (Colección La caja literaria, Tenerife, 2007), Spree (Cartonera Island, 2013); Rehacer el aliento (Editorial Baile del sol, Tenerife, 2016) y Arrecia (Ediciones La Palma, Madrid, 2017).

    También participa en el libro de poemas Ruido o luz, obra en colaboración con Daniel Bellón y Carlos Bruno Castañeda (Editorial Amargord, Madrid, 2013). Dirigió la colección Atlántica de poesía para Ediciones Idea y coordinó, junto a Carlos Bruno Castañeda y Daniel Bellón, las ediciones de Cuadernos Insulares de Poesía y de La calle de la costa. Ha dirigido diferentes proyectos y festivales literarios en la isla de Tenerife. En la actualidad coordina, también con Carlos Bruno Castañeda y Daniel Bellón, Cartonera Island, proyecto literario de edición digital y cartonera.

    La habitación china es una muestra de cómo un poeta como Ernesto Suárez busca nuevas vías poéticas que tanta falta hacen. Es un libro dividido en cinco secciones, que combina poesía, ensayo, diario y cuaderno de viajes dando a luz un objeto estético final que no os voy a desvelar para no hacer ‘spoiler’. Tendréis que leerlo vosotros y vosotras para llegar a vuestras propias conclusiones que, seguramente, serán de vuestro agrado. En definitiva, un buen poemario para iniciar el 2022 que no os decepcionará.

    Entre todos los poemas hay uno (que no incluyo) al que le tengo especial cariño: Memoria o lugar (III). Un poema que se refiere a una foto de diciembre de 1961 de Gary Snyder, que yo también miré en su momento. Un poeta, Snyder, al que nos hemos referido algunas veces en esta revista y que Suárez vuelve a mencionar de pasada posteriormente en otro poema: Leer poesía en una edición bilingüe. Sin olvidar a la que fuera su mujer y gran poeta, Joanne Kyger, una de las poetas favoritas de Poémame.

    Este poemario es otra pequeña gran joya de Ediciones Liliputienses y un ejemplo más del mérito y esfuerzo de sus talleres microscópicos del Valle de Valdeflores. Una editorial que sigue superando, libro tras libro, todas las andanadas en su contra que el ‘establishment’ burocrático-poético le va dando.

    Casa o bosque

    (1) Bajo el sol del verano, desde el centro del patio, el tilo da sombra a la mesa aún vacía. Todo es más terrible, temible, también habitual. Lejano el sonido del avión; apenas unos segundos y se desoye hasta el siguiente.

    La casa, mañana se despertará poco a poco.

    (2) Otro sonido, el de las ventanas de madera al abrirse. Se busca airear, que se ataje el tenso calor venidero. Antes. Un breve alivio.

    (3) Tras las tapias o por encima, las aves.

    (4) El zorro husmea pegado al muro. Busca acercarse al abrevadero, atento a quienes a su vez lo observan. Vuelve. El hocico gacho y encorvado el lomo. El murete blanco es una pantalla donde se proyecta su silueta. Todo sucede ahí, en la lejanía de un borde. Aunque no se vea.

    (5) El portalón de la casa mira hacia el sur, apenas un grado de deriva.

    Permanece la casa, aunque siempre es otra.

    Hubo donde no.

    (6) En la otra banda, pinos de Alepo. Vivirán doscientos años y algunos ya alcanzan los ochenta. Irán sus cortezas del blanco al pardo rojizo y, con el tiempo, se quebrarán. Aun así sus raíces aferran la poca tierra, las áridas laderas.

    (7) El fin es ganar la umbría. Desde el muro atrás de la casa se alcanza a ver el mar.

    (8) El zorro atacó a los jabatos más pequeños. Desde las ventanas de la casa, los chillidos alejándose allá del foco de la luz.

     Este es un relato sobre lo que sucede fuera del foco.

    Árbol oscuro. Decalcomanía

    (1) Se podría elegir entre aquello oscurecido del árbol y su transparencia.

    Una gota habrá de ser el espejo y espejo por ambas caras. Gota que se derrama sobre las hojas, aunque no las limpia: traza la línea de la sombra; traza igual la vereda de la luz.

     (2) Hay un arquero que cierra los ojos para hacer el disparo. Ya quedó escrito el gesto del arquero, la puntería, la diana errada o no.

    (3) Imaginemos que la diana ocupa el tronco transparente del árbol. La tensión sería desmedida. Pero, ¿y si el blanco se halla entre lo oscuro del árbol, justo ahí donde? Se dice entonces del gesto ciego que acoge la diana, ahora igual -blanco sobre negro y nunca al contrario- negación, sí. O vuelta.

    (4) ¿Hasta dónde alcanza entonces aquella gota? Su trajín hasta. Una gota abriendo camino, cuando guía a la flecha tras su ceguera.

    Lo podéis comprar aquí.

  • La Gruta del Ávila: retrato de un artista como un hombre maduro

    La Gruta del Ávila: retrato de un artista como un hombre maduro

    En el otoño de 2020, Luís Gilberto Caraballo, poeta y pintor venezolano, redacta un poemario muy original, La Gruta del Ávila que fue editado recientemente por Alberto Martínez Márquez para su sello editorial, Letras Salvajes. La esmerada edición de Martínez Márquez cuenta con un diseño de portada realizado por el propio Caraballo.

    La portada representa 11 escritores varones, con los cuales Caraballo establece diálogos en la segunda parte de su libro y dos escritoras, Alejandra Pizarnik y Olga Orozco, quienes también se incluyeron en estos diálogos. El dibujo además representa las casas de techos  rojos  de la vieja Caracas y se ven los edificios modernos de la Caracas actual. Todo con una representación del Ávila, parque nacional venezolano. Este parque que Luis Gilberto Caraballo avista desde su edificio en Caracas, y que ha visitado, deviene en símbolo del corazón del poeta en este texto.

    La primera parte del libro consta de 13 diálogos donde el poeta se encuentra con sombras de temas existenciales, como la muerte, el olvido, o el amor.  En esta parte dialoga con las sombras de elementos naturales como el mar, la noche y la lluvia. La segunda parte, como señalé, cuenta diálogos con escritores que de algún modo rozan la sensibilidad de este poeta. Entre ellos, Octavio Paz, Vicente Gerbasi, Luis Cernuda, Andre Breton, las escritoras Pizarnik y Orozco. El texto contiene epígrafes de Caraballo y de los más diversos autores. Además, cuenta con poemas en verso y prosa bellísimos. Estos diálogos sean con elementos naturales, temas existenciales u otros escritores demuestran el deseo del autor de verse en espejos, sombras, sus dobles, para conocer más o autoconocerse, tal como se desvela al comienzo del libro cuando aparece el enigmático personaje del Visitante.

    Por otro lado, los diálogos se producen de noche, en el espacio del sueño lo que apunta a la influencia del surrealismo en la escritura de Caraballo. Más que influencia se podría hablar del conocimiento profundo que tiene de dicho movimiento artístico. En su diálogo con Breton, el venezolano “hace juegos poéticos” con ese autor, usando la escritura automática y habla con el padre del surrealismo sobre lo lúdico y aleatorio en el arte de este movimiento. También el diálogo con los surrealistas se da en un restaurante que tiene la forma de una imagen en un cuadro de René Magritte, pintor belga que Caraballo admira. Las llamadas influencias literarias en este escritor son tan profundas  que ahora el lector leerá con nuevos ojos a Garcia Márquez, a Pizarnik, Orozco y otros. Porque Caraballo recrea sus corpus poéticos de una manera magistral en La Gruta del Ávila

    Este texto que leo como un poema largo, ha sido visto  por el escritor y editor puertorriqueño, Alberto Martínez Márquez, como una especie de cartografía poética. Martínez Márquez ha vinculado este libro con la Divina Comedia de Dante y yo, con la Eneida de Virgilio.

    En fin, La Gruta del Ávila es un retrato de un artista, un espejo de sus preocupaciones existenciales, sus sentimientos en torno a la naturaleza, una mirada profunda a sus afectos literarios y artísticos, una búsqueda del conocimiento a través de ese viaje por medio del sueño, un reflejo de sus emociones como hombre maduro. Abbas Kiarostami, el gran director iraní dijo: “Si no tengo nada en mi corazón, tengo poesía”. Yo diría, si no tenemos nada en el corazón, tenemos La Gruta del Ávila para leerla con la misma sensibilidad y pasión que fue escrita por Luis Gilberto Caraballo en el otoño de 2020.

    La Gruta del Ávila se puede conseguir por Amazon.com

    ©️ De la portada, Luis Gilberto Caraballo y Letras Salvajes

  • El mar de Victoria Cóccaro (Ed. Liliputienses, 2020)

    El mar de Victoria Cóccaro (Ed. Liliputienses, 2020)

    Victoria Cóccaro es poeta, investigadora, traductora y Doctora en Letras (Universidad de Buenos Aires). Ha publicado los libros de poesía: El plan (Colección Chapita, 2009), Hotel (Colección Chapita, 2011; Gigante, 2013); Eléctricos de sombra (Fadel&Fadel, 2016), El mar (Lomo, 2018) y Decir (Slimbooks, 2020). Sus poemas fueron traducidos al inglés por Rebekah Smith y publicados en The Brooklin Rail como adelanto de la antología It’s in the Future. Actualmente, da clases de Teoría y Análisis de las Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes. Es curadora del ciclo Procesadores de Textos (procesadoresdetextos.com). Como bajista, formó parte de la Orquesta Atípica Catalinas Sur y los grupos musicales El pony infinito, Laboratoriosdelfín y Agua Viva, entre otros. Desde 2016 realiza performances sonoras junto a Matías Laje que consisten en lecturas intervenidas y procesadas en vivo de sus propios textos. En 2019 estrenó, junto al compositor Francisco del Pino, la obra multimedial Decir en el Centro de Experimentación y Creación del Teatro Argentino de La Plata (TACEC). 

    Solo iniciar el poemario, nos encontramos ante un largo poema que da título al poemario con unos versos que marcan el camino y muestran que estamos ante una poeta con mayúsculas:

    el mar

    convence a unas olas

    después otras olas

    se borran y

    escribir es borrar…

    Uno ha de estar concentrado en la lectura para captar las similitudes que nos ofrece Victoria Cóccaro entre «un cerebro y un árbol / o entre un cerebro y el fondo del mar», por ejemplo. Afortunadamente, no todo el libro nos obliga a tener ese alto nivel de concentración.

    A la poeta le gusta jugar con el lector utilizando las palabras:

    si entre la endogamia de goma

    la goma endomingada

    la doma engomada

    de los conferencistas

    hubiese habido agujeros 

    o millones de huevos

    como túneles de topo

    para escapar o al menos

    una gruta o aunque sea

    un puente que nos haga

    recorrer la novedad

    pero no hay…

    En definitiva, El mar de Victoria Cóccaro supone una nueva demostración del vigor y la originalidad de la poesía argentina actual. Lo puedes comprar aquí.

    Diagrama

    desde el cielo verde porque es verde como el pasto

    que se curva sobre él al final del campo

    de prácticas de polo con caballos

    vendados en las patas

    escucho que alguien llama

    no a mí

    si no al nombre

    que con el paso de los años

    como el pasto roba al cielo su contorno

    me llegó

    con la célula mínima

    de sentido o de sonido pronunciable

    alguien llama desde atrás

    desde el fondo esa voz sobre la espalda sobre el pasto sobre el campo

    de polo verde y caballos vendados

    corren y las patas

    se cruzan y descruzan

    en distintos

    tonos de blanco

    según el barro de la cancha

    alguien llama desde atrás

    ¿fue la ilusión de un nuevo amor

    lo que produjo un olvido en la costumbre

    o la voluntad

    de inventar un nuevo corte?

    una herencia al revés

    menos letras es más

    permiso de apropiarse del nombre

    que te dan cuando nacés

    una repetición que se interrumpe

    justo cuando el más marrón

    se aleja de la manada

    y encara para donde estoy yo que me doy vuelta

    y veo a quién llama desde el fondo

    pero no al caballo que al trote

    rompe el alambrado y me atraviesa

  • La única cosa que es probable que rompas es todo de Cristhian Briceño (Ed. Liliputienses, 2021)

    La única cosa que es probable que rompas es todo de Cristhian Briceño (Ed. Liliputienses, 2021)

    Cristhian Briceño (Lima, Perú) ha estudiado Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y una Maestría en Literaturas Extranjeras en la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado los poemarios Breve historia de la lírica inglesa (Paracaídas Editores, 2012) y La trama invisible (Paracaídas Editores, 2013), y los libros de relatos La literatura en Alaska (Santuario Editorial, 2017) y Todo es demasiado (Emecé-Planeta, 2019). Sus trabajos de creación han aparecido en revistas nacionales y extranjeras como Buensalvaje, Lucerna, Caretas, Revista de Poesía y Luvina. Formó parte de la antología País imaginario: Escrituras y transtextos: Poesía Latinoamericana 1980-1992 (Ay del Seis, 2018). Briceño consiguió ex aequo, con este título, el III Premio Centrifugados de Poesía Joven 2021.

    Un poemario que está dividido por poetas más que por capítulos. Poetas nacidos o residentes en Alaska, cuyas sombras van acompañando a los poemas de Briceño. Empezamos descubriendo a Salomon Mars, poeta que posee «la acidez sutil de un perfume que ha caducado hace ya mucho», según palabras de Tom Sexton. A continuación, Briceño se refiere a la serbia exiliada en Alaska, Polina Sedakova. En tercer lugar, el poeta limeño menciona a Al Sobrante que obtuvo el premio Other Voices, Other Rooms concedido al mejor poemario de un poeta menor de 30 años. La penúltima influencia de Briceño es la de Rob ‘Burnt’ Norton y su poesía narrativa. Finalizamos con el poeta Woody Hamilton que aunque no publicó ningún poema en vida, sus poemas solían aparecer en diversas revistas escolares de Valdez, Alaska. La última parte del poemario es una serie de apuntes de Niisa Wallace bajo el título de Trece maneras de romper el hielo.

    Los vecinos deudores

    Súmales a su peso el peso de todas sus pulgas,

    Y no andarás ni por la mitad.

    Viven hacinados, él, ella, él-ella, él-otro,

    Ella-anciana, él-animal, la pequeña

    Que estrena mis mañanas

    Con un grito sin vocales, el que

    Salió a comprar el pan y regresó

    Con dos, idénticos a él, de la mano, el

    Que se parece a su padre

    Pero con menos cabello.

    Rezo para no topármelos en el pórtico,

    Ni en la estación del autobús.

    Mis sueños, al igual que los suyos,

    No me dan de comer.

     Lo que me dijo Esaú

    Una caja roja, y dentro una caja

    Negra, y dentro una caja verde, y dentro

    Una caja blanca, más grande que la caja

    Roja: ahí se encuentra mi odio por ti.

    Volví por el camino, y al final

    Había una casa sin puertas ni ventanas.

    Toqué, dos o tres veces,

    Con cada uno de mis huesos.

    Y al ver que nadie respondía, yo me fui.

    El camino, para entonces, ya era otro.

    No es que fuera otro, otro, era el mismo, y sin embargo.

    Como un atleta en mitad de la carrera,

    Iba feliz, pero cansado.

    Feliz por ir solo; cansado por ir solo.

    La lluvia no iba a tardar en caer:

    El cielo resplandecía como un fluorescente

    A punto de quemarse.

    Aquí puedes adquirirlo fácilmente.

  • Las niñas que no queríamos ir a la escuela de Alicia Louzao (Ed. Liliputienses, 2021)

    Las niñas que no queríamos ir a la escuela de Alicia Louzao (Ed. Liliputienses, 2021)

    © Foto:La Nueva España

    Alicia Louzao (Ferrol, 1987) es doctora y licenciada en Filología Hispánica y Filología Inglesa. Ha publicado los poemarios Manual para la comprensión del insomnio (El Transbordador, 2019) y El circo volador (Versátiles, 2020).

    Colabora en revistas como Quimera, Oculta Lit, Liberoamérica, etc.

    Uno de sus versos fue seleccionado para decorar la ciudad de Madrid (por iniciativa de Versos al paso). Su relato “Pausa para una tostada” fue seleccionado para su publicación en el número 5 de la revista La gran belleza; y ha ganado premios tanto de poesía como de relato (en castellano y en gallego).

    Finalista del XXXIII certamen Ana María Matute de narrativa (2021). Fue galardonada con el primer premio del VIII Certamen de Poesía Jovellanos al mejor poema del mundo (2021).

    Actualmente es profesora de lengua y literatura en un instituto público de Madrid.

    Las niñas que no queríamos ir a la escuela es un poemario inteligente y conmovedor, con una mirada original que hace que destaque entre otros poemarios. Observa la realidad de un modo diferente y con perspectiva y voz de mujer, lo cual, casi siempre, es garantía. Pasamos de la mirada desconcertante de una niña ante el mundo de los adultos a una visión nostálgica y adulta de la niñez. En el prólogo de Andrea Miceiras concluye, muy certeramente, que «el recuerdo sostiene lo efímero.»

    Tal como indica Tes Nehuén en su blog literario Bestia Lectora, «el gran tema de este libro es la pregunta de si se puede salir de la tierra de los fracasados. Las posibles respuestas se perfilan llenas de matices y significados. Esa tierra puede simbolizar la herida siempre abierta del desconcierto pero también puede estar enlazada a la dificultad de entender el mundo, de comportarse como un ciudadano del mundo.»

    Capítulo I. Colegio. Lugar de sabiduría

    La tierra de los fracasados olía a col cuando la removías.

    Porque venía todo el mar a la nariz y frotaba las cejas y la frente.

    Las excavadoras procuraban desenterrar a los muertos con cuidado

    y la tierra abandonada por todos olía a col fuerte, a col en cucharadas, hirviendo en una cocina de azulejos oscuros y techo de madera.

    Una cocina rodeada de flores secas.

    La tierra de los fracasados despertaba cada vez que llegabas a la estación.

    Con una maleta de dos ruedas del tamaño de un puño de cría de ave y, dentro, las bragas descartadas, las cajas vacías, bolsas de plástico con restos de queso curado y una espina atravesada en la lengua y en la espalda.

    Una espina de ojos castaños que se volvían verdes con la luz solar.

    Que se volvían verdes con el flexo cuando en el salón solo estábamos los libros y nosotros y las migas de pan de unas piernas que estuvieron allí el último abril.

    La tierra de los fracasados albergaba un colegio pintado de verde.

    Cuando eligieron ese color, las monjas que lo habitaban sacaron sus palitos de madera para dar clase de gimnasia y aplaudieron con ellos, chocándolos ruidosamente, la decisión.

    Las cárceles más bellas se pintan de color verde y se les posan todas las gaviotas, extenuadas, sobre el tejado rojo sangre de rodilla de adolescente que corre hasta caer al suelo.

    El colegio verde llamaba por las mañanas a todos los infantes,

    que acudían arrastrando sus mochilas de colores hasta la puerta, esa boca que se los tragaba a todos, vigilados por Trinidad.

    Una, y tres veces,

    que contabilizada a los presos de colonia fresca y cuellos blancos y los saludaba con una sonrisa mientras, escaleras abajo, se iban cocinando las salchichas con las herramientas para cortar el pan.

    Había niñas de gordos gemelos capaces de tumbar a un camión. Y niñas que escondían Barbies bajo el abrigo. Y niñas que creían todavía en lo que soñaban en su cama, antes de leer las palabras prohibidas de una nota doblada en una papelera. Niños que tiraban pelotas a la pared y niños que fumaban en el baño.

    Y los había que escaparían de la ciudad de los fracasados burlando todas las sombras.

    Aunque nadie sabía nada.

    Todos eran una fila de fetos uniformados, con una maraña de ideas en la cabeza y aparatos dentales. Algunos llevaban maldiciones en los bolsillos. Tan pequeños. Y otros ya se querían morir.

    El colegio verde era un armario de cruces y de vírgenes y de rezos por la mañana y a la salida.

    Los rezos bailaban con las maldiciones que los niños lanzaban a los que no levantaban la cabeza.

    Había un pene cortado por la mitad en el libro de Coñecemento do medio. Y una vagina a su lado.

    Y alguien doblaba la hoja para que ambos aparatos se encon-traran y entender, así, el origen del mundo.

    Con estrépito.

    Los recreos eran el despuntar de las civilizaciones.

    Algunos los temían como se teme al monstruo que sabe dónde está tu herida. Ahí, justo debajo del calcetín rojo. Y se acerca con un palito largo dispuesto a indagar lo que hay debajo de la piel y abrir alguna que otra vena fina y transparente como la libélula en una mano.

    Otros corrían despavoridos huyendo del saber, de eso que era el saber, dispuestos a engullir bocadillos ajenos y lanzar la pelota bien alto hasta encontrar la cabeza perfecta.

    Y las chicas de pulseras de colores se situaban en su esquina, como las prostitutas de Montera se calientan en la calle. Y los chicos alimentaban sus fracasos riendo acerca de todas las niñas que les miraban y cuántos cigarrillos había en la mochila que sus padres no sabían que fumaban.

    Otros soñaban con las puertas rojas abiertas.

    Y Trinidad diciendo adiós.

    Una y tres a la vez.

    Que tengáis buena tarde, traed a vuestros hermanitos, aquí se come bien, esta vez aprobaréis, no recuerdo tu cara, tú no eres de este colegio, comprad flores a María.

    Cuidado con los extraños.

    Y todos los extraños de mi vida estaban en ese colegio de paredes verdes y presos incendiarios.

    Una vez un chico se volvió loco y subió por las escaleras insultando a una monja que parecía el maestro Yoda.

    Y otra vez sacó un paquete de galletas de limón y le ofreció a una niña que le miraba. Le miraba porque era malo, era alto, y era un auténtico cliché que acabó sirviendo en una gasolinera.

    La tierra de los fracasados estaba habitada por chicos largos, altos, que ofrecían galletas de limón y se encerraban en sus casas frente al televisor encendido.

    Un gato comiéndoles los pies.

    Unas migas en el regazo.

    Una ventana de acceso a la calle con cristales finos como un corazón.

    Y todo el polvo acumulado en las chaquetas que caían en las camas como un pensamiento que nadie tuvo. El sol sobre la cabeza como una premonición. Solo cuando la lluvia lo permite.

    Y chicos que conducen rápido porque quieren morir pronto.

    Y te llevan en el asiento y no te ven porque solo quieren clavar sus ojos en el lugar donde acabe todo.

    La tierra de los fracasados acumula chicos rotos.

    Chicos piedra.

    Chicos de ojos verdes que alguien extrajo de los mares lejanos y los dejó volcarse en unas cuencas vacías para llevar algo bonito en la cara.

    Chicos sin nada debajo de la piel.

    Quizá un avión perdido dando vueltas eternas.

    Y fui testigo de que

    la tierra de los fracasados olía a col cuando la removías.

    Lo puedes encontrar aquí.

  • Paris, 13 de Ballerina Vargas Tinajero (Ed. Liliputienses, 2021)

    Paris, 13 de Ballerina Vargas Tinajero (Ed. Liliputienses, 2021)

    ©Foto: Emma Gunst

    Ballerina Vargas Tinajero (Sevilla, 1976) es licenciada en Periodismo y profesora de Secundaria de Lengua Castellana y Literatura. En 2015 publicó en Ediciones Liliputienses Antolejía. Poemas para limpiar el váter. En 2019 vio la luz Devastaciones mínimas, en la colección Las Hojas del Baobab. Ha colaborado en diversas revistas tanto impresas como digitales: Vinalia Trippers, Psicopompo, Cuadernos de Humo, Fake, Revista Ático, Estación Poesía, Alameda 39, Atonaal, El ático de los gatos…

    París, 13 es su segundo libro, un poemario gamberro que representa su confirmación en el panorama poético alternativo español. Está dividido en dos secciones:

    I.- In morte

    II.- Poemas in vita

    Os dejamos un par de ejemplos de su poesía y su voz para que disfrutéis de su lectura y cadencia poética.

    PERDONA

    Perdona si a veces lloro a destiempo.
    Si alguna vez,
    cuando dices medio en broma que me quieres,
    mi mirada se pierde y me hundo
    en un silencio de piedras.

    Si me revuelvo nerviosa cuando me miras
    e intento zafarme de tu abrazo
    y te doy, sin querer,
    un rodillazo en los huevos.

    Y disculpa, amor,
    si mientras duermes te toco despacio,
    casi con recelo, y te observo extrañada,
    como si fueras el primer ser vivo
    con el que me encuentro.

    Perdóname.

    Es que soy feliz.

    Y no contaba con ello.

    VOTOS            

    El amor me ha vuelto cursi.

    Ya no puedo escribir

    poemas gamberros y todo

    son latidos y luces y tardes

    y noches… y no me aguanto.

    Pero no te querría menos

    si te dijera, amor (ya estamos),

    que me gustas más que un bocata

    de sobrasada o un jamón

    ya cortadito;

    que te cedería gustosa

    el primer trago largo de todos

    los botellines de Cruzcampo

    que me toque en suerte beber;

    que mi lugar favorito en el mundo

    está justo en ese hueco donde

    tu pecho y tu hombro confluyen;

    que me hago la olvidadiza a veces

    solo para que te repitas,

    por cómo disfrutas,

    por cómo cuentas y adornas

    tus historias de la mili.

    Que un día sin ti suena

    a banda sonora de Titanic

    tocada con flauta a trompicones

    por un alumno con asma

    de 1º de la ESO.

    Que me encanta

    que me imites roncando,

    que bailemos como el culo

    y que destrocemos en el coche

    Rock ‘n’ roll star.

    Y que, a pesar de no entender todavía

    cómo funciona tu mente cuando se trata

    de meter la comida del súper en el carro,

    espero, en fin,

    pasar los días que nos queden juntos,

    como la tristeza y el chocolate,

    como los hijos y el miedo,

    como el cocido y los gases,

    como el lavabo y los pelos.

    Cómpralo aquí.

  • Padre (2002-2016) de Coriolano González (Ed. La Palma, 2020)

    Padre (2002-2016) de Coriolano González (Ed. La Palma, 2020)

    Padre (2002-2016) es el nuevo poemario de Coriolano González Montañez (Santa Cruz de Tenerife, 1965), publicado por Ediciones La Palma. Integrado por veinticinco poemas en los que González Montañez habla de su padre, desde el momento de su muerte hasta el instante en que sus cenizas fueron esparcidas catorce años después. 

    La obra de Coriolano González figura en distintas antologías, entre las que destacan La nueva poesía canaria (Editorial Verbum. Madrid, 2001), Los transeúntes de los ecos (Antología de poesía contemporánea en Canarias) (Editorial Arte y Literatura. La Habana, 2001), Poetas de corazón japonés (Antología de autores de El rincón del haiku) (Editorial Celya. Salamanca, 2005), 55 poeţi contemporani (Compilación de Valentina Becart) (Editura Arhip Art, Sibiu, Rumania, 2010), Poesía canaria actual (A partir de 1980) (Compilación de Miguel Martinón) (Ediciones Idea, Canarias, 2010), Ανθολογία Σύγχρονης Ισπανόφωνης Ποίησης (Antología de la poesía iberoamericana contemporánea) (Atenas, 2013), Un viejo estanque (Antología de haiku contemporáneo en español) (Editorial Comares, Granada, 2013), Poesía canaria actual (1962-1992) (La Manzana Poética, Córdoba, 2016) y La escritura plural (33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura) Antología actual de poesía española (Compilación de Fulgencio Martínez y prólogo de Luis Alberto de Cuenca, Ars Poética, 2019).

    A lo largo de los años en los que transcurre esta antología, el poeta escribió algunos textos sobre las distintas sensaciones que el tiempo y la memoria provocaban en la ausencia o presencia de su padre. Los doce textos que conforman la primera parte del poemario pertenecen a El tiempo detenido, un libro que representó el duelo del autor. Una parte emocional e íntima.

    Los trece textos de la segunda parte surgen del poemario Otra orilla, dos textos que acompñan a otros dos de Mapa del exilio y tres de Mapa de la nieve; el resto son inéditos. Seis poemas que no habían encontrado acomodo en ningún poemario y que se adecuaron perfectamente a esta compilación de catorce años de duración.

    Un libro especial que requiere una lectura pausada, disfrutando y paladeando cada palabra, cada verso. Lo puedes comprobar aquí.

    La abrazó como quien no es consciente

    de que alguna vez aquel polvo

    formó un cuerpo. La besó

    (Urna)

    Desde que tenía memoria

    el tiempo de vida se contaba

    de Carnaval en Carnaval,

    de verano en verano,

    de Navidad en Navidad;

    pero ya he olvidado cómo se hacía.

    Ahora solo encuentro una forma:

    antes y después de tu muerte, padre.

    (Calendario)

  • Un país de ruinas y vos de Tálata Rodriguez (Ed. Liliputienses, 2021)

    Un país de ruinas y vos de Tálata Rodriguez (Ed. Liliputienses, 2021)

    Tálata Rodríguez (Bogotá, 1978) poeta oral, migrante, performer, activista cultural. Autora de la colección de videoclips Primera línea de fuego publicada en formato libro por Tenemos las Máquinas (2013) es una colección de poemas reflejo de sus experiencias entre los años 1992 y 2012. Sus otros títulos son: Los pájaros de la montaña soñadora (Árbol de Tinta, 1986), Nuestro día llegará (SpiralJetty, 2015), Soy tu perro y otros poemas de grupi (Belleza y Felicidad, 2016), y Tanta Ansiedad (Caligrama, 2015).

    Hija de madre argentina y padre colombiano, nació en Bogotá en 1978 y ahora vive en Argentina. Experimenta entre lo literario y lo audiovisual a través de poemas rapeados con su micrófono en mano. Recita y rapea, rapea y recita sin parar.

    Tálata Rodríguez es una figura importante en el mundo del videoclip de poesía en español. Aquí destacamos dos de sus principales hits Como una Rolinga  y Torres Gemelas.

    Os invitamos a que una vez leídos los poemas, los recitéis y rapeéis para ver cómo se disfrutan de una manera diferente a la clásica lectura en silencio y soledad.

    Un país de ruinas y vos es un poemario para lectores arriesgados que buscan una nueva forma de leer y disfrutar de la poesía. No sé si tú puedes ser uno de ellos, inténtalo aquí.

    FINO


    El novio de mi mamá
    que era un “tipo bien”
    le decía,!
    señalándome
    en la mesa:
    ella tiene que saber
    que algún día
    la van a violar
    diciéndole
    que la aman.

  • Es tiempo de volver: Destellos de un regreso de Luis Gilberto Caraballo

    Es tiempo de volver: Destellos de un regreso de Luis Gilberto Caraballo

    Clarise Lispector afirmó: “Cada libro es un viaje. Pero un viaje con los ojos vendados por mares desconocidas”: Pues bien, en enero de este año Luis Gilberto Caraballo publica un libro de viajes, Es tiempo de volver:Destellos de un regreso bajo el sello Del Sur al Sur Editores, en su colección, Poetas de hoy. 

    Luis Gilberto Caraballo es un poeta y pintor venezolano con una producción literaria de más de 20 libros y una producción plástica considerable que él comparte de modo generoso en su perfil de FaceBook. Su producción artística ha sido avalada en las Américas y en Europa recibiendo importantes premios. Y por críticos y editores de la talla de Roberto Bianchi, Ernesto Kahan, María Eugenia Casemiro, Alberto Martinez Márquez, Francisco Palacios, quien prologa este libro, Mery Sananes y una servidora. 

    El motivo del viaje  es central en la poética del escritor venezolano. Aparte de Es tiempo de volver:Destellos de un regreso, Luis Gilberto ha escrito otro importante libro de viajes Encuentros con el Sur publicado en 2007. Este texto recrea con emoción y gran lirismo su viaje a Chile y a Argentina. Es tiempo de volver: Destellos de un regreso alude a su viaje a Loja en 2006. Como su título apunta este paisaje de Loja en Ecuador es recreado en el devenir del tiempo: el tiempo en que el poeta estuvo en Loja, el tiempo en su memoria, un futuro donde imagina regresar. Los escenarios y las personas con las que se encontró el poeta son recordados con nostalgia y con esa “reverencia”, que existe en la poesía de Caraballo hacia todo lo creado y hacia  toda creación. He visto, en otro contexto, que paisajes y personas le sirven a este poeta como espejos lacanianos donde él se mira para autoconocerse. No sólo conocer sino conocerse. Los niños en este libro cobran importancia y en el poema que abre este libro, los niños aparecen como presente y futuro de ese espacio ecuatoriano: 

    Escribe Caraballo; 

                Loja tiene un sueño invertido 

                El tiempo otro

                Qué será 

                De esos niños que crecen 

                Con la poesía en sus ojos, 

                Bocas descubiertas 

                El caminar de nubes sin lluvia?

                ?Cómo juntamos sus manos, 

                El tiempo y Loja?

    En el poema “Quise” se ve la relación dinámica entre el poeta y el paisaje y las imágenes tienen que ver con el sueño, el mar, los elementos de la naturaleza, motivos o símbolos que Caraballo privilegia en su poesía. Las imágenes siempre sorprenden en este poeta  porque salen de las asociaciones tradicionales entre imagen acústica y semántica. Poetiza Caraballo:

                   Quise tener una esfinge lojana

                   Con su amor helado que deletrea 

                   Su aliento. 

                   Sabor a azúcares delgados

                   El susurro de un vuelo

                   El llanto fresco de nubarrón. 

                   Aunque estaba preso en un delirio 

                   Sobre el barco de otros mares.

    El propio Caraballo sugiere al comienzo de su libro que las personas y las cosas de Lojas son vistos a través de un recuerdo que ya los transfiguran: “Los niños , la catedral, sus lugares mágicos, la impronta de la poesía como un valor esencial en la ciudad que enaltece con bustos a sus escritores. El despertar de los niños que acuden atentos a escuchar poesía y con ella viajan en alegrías, se despiertan cometas y juegos en el tiempo lojano, son aspectos entre otros”. (13)

    Es tiempo de volver: Destellos de un regreso es un libro de un viaje real, imaginado y transfigurado en el devenir del tiempo que confirma la brillantez de este poeta venezolano que merece ser leído y estudiado con mayor amplitud y rigor. Cómo ha afirmado en más de una ocasión el maestro Francisco Palacios, de Sonora, México, todos tenemos una Loja, el recuerdo de un viaje en nuestro corazón, y este libro remite a cada lector a su propia Loja. Es tiempo de volver: Destellos de volver es un libro preciso para estos tiempos.  

    Este libro se puede conseguir en carpeta blanda o versión digital en Amazon.com.