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  • En este tiempo prolongado, de Silvia López Ripoll (Ed. Cuadranta, 2021)

    En este tiempo prolongado, de Silvia López Ripoll (Ed. Cuadranta, 2021)

    Silvia López Ripoll, licenciada en Filología Hispánica y máster en Formación de Profesores de Español como Lengua Extranjera, es profesora en Estudios Hispánicos de la Universidad de Barcelona desde 1992 y autora de diversos manuales para el aprendizaje de la lengua. En este tiempo prolongado es su primer libro de poemas.

    En un momento en que la poesía urbana gira dentro de nuevas órbitas experimentales, a veces cercanas a un prosaísmo confesional, la poesía de Silvia López Ripoll se planta y se aleja al mundo de la naturaleza con una visión trascendente del paisaje donde busca el respiro de lo humano y lo vital lejos de la claustrofobia de la ciudad, como si el exterior fuera también un marco o espejo de lo interior. Una poesía sencilla, directa, meditativa, de retorno a las raíces más hondas. Poesía del tiempo, de la memoria, de la vivencia; un paisaje a veces cercano al románico, de salmos, oraciones, códices, con una espiritualidad también cercana a los eremitas y monjes de los monasterios del pasado, “con horizonte antiguo”, como dice. La esencia perdura en lo que vive, canta, sueña, duerme o respira.

    La poeta, en un poema pórtico, “Frontera”, abre una puerta-bisagra donde una figura humana como en el Vitruvio de Leonardo extiende sus brazos y mira a sus espaldas y de frente para ver entre “dos mundos”: de espaldas, la noche que duerme –el bosque-; de frente, “un camino que incita a despertar”, y, entre ambos, en la frontera, la palabra creadora, luminosa. El tema de la escritura reaparece a lo largo del libro: “la mano que escribe”, “el cobijo en la palabra”, “la niebla es una frase”, “nosotros intentamos la palabra”…, y al mismo tiempo se asevera que “un poema es un producto inacabado”. Los títulos de los poemas, compuestos por un solo sustantivo, se enfocan también a condensar sentido y a plasmar la inmediatez de un mundo cotidiano a menudo envuelto en la atmósfera de la memoria y el sueño. Lo que es y lo que ya no es, pero está; lo que fue, pero permanece bajo un trazo o un símbolo; lo que se renueva y vive y deja una realidad que persiste.

    La poeta da rienda a sus versos que recuerdan la distribución de ciertas líneas de William Carlos Williams, Robert Creeley o Louise Glück, y se orienta por rutas del paisaje y la memoria donde las colinas, la piedra, la ermita, las campanas, los pájaros, los árboles, el agua, el aire, son motivos de reflexión y meditación; una meditación que surge del silencio y vuelve a él mientras el lenguaje va modelándose con una adjetivación de tono machadiano o becqueriano: el olivo viejo, el vuelo breve, las áridas tierras, los caminos nuevos, los atardeceres claros, el campo baldío, el destello amargo, las barcas lentas, las torres derrumbadas. Un paisaje otoñal, crepuscular, sereno. Y lucen entonces los semas del cuerpo y sus vivencias y sus metáforas, con su ritmo lento: del corazón, del sueño, de lo dormido, de la ruta, del amor, del vacío, de la infancia, del recuerdo. Y el tiempo aparece dilatado, como si fuera elástico, lento, el silencio alargado, el tiempo prolongado. Algo que se refleja también en las segmentaciones de elementos que se enlazan como cuentas: “un día y luego otro”, “gota a gota”, “gira y avanza”, “va y viene”, sin dejar de lado cierto regusto por la definición y la aseveración: “nada es definitivo”, “la vida es honda compañía”, “Hoy el bosque es un desierto”, “viajar hacia los otros es / alterar el silencio”, “el viaje es real”, “no puedes huir”, “la felicidad se desmorona”, “La eternidad abre la puerta al caminante”. Se va creando así un paisaje suave como las acuarelas, a veces incluso como una fotografía o un bodegón, o una instantánea fílmica, donde las vivencias retornan de nuevo, encadenadas a la luz serena del día o al “guiño” de las estrellas. Silvia López Ripoll va nombrando un mundo, poniendo lindes a un área propia en la que nos adentra.

                Al mismo tiempo que otras poesías se dilatan con los ruidos de la ciudad o se rompen en sus abismos interiores o aúllan en su temblor cósmico o con la violencia relampagueante de los magmas, Silvia López Ripoll ensaya en una forma propia la palabra serena, tranquila, tocada por el silencio ancestral y la gracia: el silencio de los eremitas y los contempladores, los meditadores, los que caminaron por el paisaje y encontraron en él ciertos tintes emotivos, imaginativos: Bashô, Whitman, Rosalía, Machado o Wordsworth. No solo para ver, sino para hacer memoria. “Poesía es recordar en tranquilidad”, había escrito el gran maestro inglés. El libro y su ritmo, creado cuando se ha realizado ya un gran tramo del camino, no se ancla en el atrás, sino que busca tras las huellas su futuro. No es el “tiempo postergado” o aplazado de Bachmann, sino un tiempo en un silencio dilatado, prolongado.

    Frontera

    Como una puerta abierta

    que escribe en sus aristas

    la línea de dos mundos

    así los brazos se extienden

    de espaldas

    la noche que duerme

    en la profundidad del bosque

    de frente

    un camino que incita

    a despertar paisajes

    y en la frontera

    la palabra

    bisagra de amor

    y de horizonte.

    Guiño

    De día

    bajo las esferas

    las palabras cantan

    su movimiento

    un sí y un no

    y en el péndulo

    tu decir

    sombra sol sol sombra

    es una palabra

    de noche

    bajo las esferas

    el péndulo duerme

    su hilo desciende

    sobre móviles ondas

    de palabras errantes

    nadie dice completamente

    la verdad

    y la estrella te guiña el ojo.

    Memoria

    Largo pasillo de piedra

    como tiempo inmóvil

    y en la ventana

    fino alabastro

    traspasa la luz

    tan nítida

    que extiende por los muros

    la memoria

    ábside

    donde danzan

    las aves

    y en nosotros

    quién sabe quién danza

    en nosotros

    qué códices secretos

    qué salmos y antífonas

    in saecula saeculorum.

    Vaivén

    De piedra y de campana es la ermita

    con tejado gris

    de piedra y de campana

    con un olivo

    de bronce y de reflejo es su péndulo

    con lágrima suspendida

    de bronce y de silencio

    con vaivenes quietos

    péndulo pesado y denso

    hecho de oscura respiración

    tan completamente solo

    que está dispuesto a caer

    si pudiera moverse por la tierra

    descendería desde lo alto

    como el alma que no quiere tener miedo

    pero aún no

    no mientras su agitación no sepa

    si es por felicidad o por tristeza

    o por una larga espera

    de piedra y de péndulo es la ermita

    y de un olivo viejo que sacude las hojas

    bajo el vuelo de las aves

    allí los solitarios llegan

    despacio

    porque el sendero es empinado.

    Bodegón

    Maduran las uvas en la parra

    cambiando en formas y color                                      

    sin repetirse

    crecen ajenas al destino

    que la mano del hombre les aguarda

    entregándose a matices sin lamentos

    acaso una

    dando sustento al pájaro o al suelo

    deja caer el peso de su brote

    no hay dos exactas

    tan solo se asemejan

    van inhalando la vida mutuamente

    sin preguntarse por el vacío que inició

    su movimiento

    y en vino convertidas

    ceden de nuevo al hombre sus virtudes

    uniéndose una a otra en su esencia

    así comprende la tierra

    entre los frutos de su reino

    sin encerrar

    como labriego o místico bodegón

    imágenes estáticas de un mundo interpretado

    aun así

    qué desconcertante es la naturaleza

    cuando cautiva

    como el arte

    se refleja encadenada a sus estrellas.

  • Barba azul, de Raquel Cané (Ed. Liliputienses)

    Barba azul, de Raquel Cané (Ed. Liliputienses)

    Hoy tratamos dos libros en uno. Por un lado, un poemario ilustrado; por el otro, una ilustración poemada. La autora es Raquel Cané, (Santa Fe, Argentina, 1974), diseñadora gráfica por la Universidad Nacional del Litoral, ha diseñado las revistas Humor y Sex Humor en La Urraca, asistido la dirección de Arte de Rolling Stone y dirigido el Arte de Ediciones B, Argentina. Desde 2001 ilustra y diseña de forma independiente portadas de libros para Random House Mondadori (Argentina y México), Lo que leo, V&R editoras, Capital Intelectual, Jus, Malpaso y La brujita de papel, entre otros…

    Este libro es una novedad de Ediciones Liliputienses, con él se inaugura la colección de Poesía ilustrada. No penséis que por ser un libro ilustrado, es un libro exclusivamente para niños, aunque cualquier niño puede acercarse a él. En Barba Azul, Cané logra combinar poesía e ilustración creando un nuevo idioma de comunicación entre la autora y los lectores y lectoras. Una historia que comienza con un ogro

    Hubo una vez un hombre que necesitaba una esposa.

    Hubo una vez una mujer que necesitaba un abrigo.

    ¿Y el amor? No sabía, sí conocía la carencia

    que domina a la princesa en una relación no igualitaria

    Todo lo mío será tuyo si no lo cuestionas, dijo él.

    Ella no tenía más que ofrecer que hacerlo feliz

    y que nos transporta a los clásicos cuentos infantiles. El final, bueno, eso os lo dejo a vosotros y vosotras.

    Las preguntas abundan, se pueden sentir en el viento.

    ¿Dónde conseguirlo? Aquí

  • Si em preguessin els àtoms, de Marc Freixas (El Petit Editor, 2020)

    Si em preguessin els àtoms, de Marc Freixas (El Petit Editor, 2020)

    Aquest poemari, que va veure la llum el passat Juliol de 2020, es mostra dividit en tres parts amb títols molt clars, que marquen el camí cap on ens duran els poemes. Només amb un cop d’ull, ens podem fer una petita idea que aquí trobarem foscor, però també llum i, com no, una cosa força habitual en la poesia d’en Marc Freixas, amor per la llengua i la terra. Però anem a pams.

    En línies generals, la poesia d’en Marc és una poesia viva, extremadament lligada als sentiments, a les emocions, al món interior. Sovint, els seus versos són finestres cap a un mateix, i això la converteix en una poesia profunda i intensa, que sap tocar precisament aquella tecla tan íntima i fer florir, així, les emocions més privades.

    En la primera part, Si em troba la foscor, l’autor ens acosta a la part més fosca, tan necessària a vegades per tal de trobar la llum:

    De vegades és necessari penetrar la pròpia llum que ve de dins per arribar a descobrir on s’amaga la foscor.

    Ens convida a fer un viatge interior, a través de les ombres que sovint ens poblen, però ens estén la mà de la tendresa; ens exposa, de manera directa, els temors i la tristesa que la foscor sol portar implícits. L’amor a les paraules, tan present en els versos del Marc, és el que ens pot ajudar a trobar el camí cap a la llum, la poesia, perquè el Marc creu en la poesia com allò que pot canviar-ho tot:

    Però també llegeixo sovint,

    i llavors la meva ànima

    s’eixampla i se’n va del cos,

    i després quan torna,

    ho fa tot per fer-me saber

    que és una mica més eterna.

    És una foscor dolorosa i intensa, que pren tot allò que deixem que ens prengui. El dolor, des d’aquesta foscor interna, és més intens, és més afilat, i així ens ho mostren els poemes que configuren aquesta primera part del poemari: poemes que traspuen tristesa, poemes que deixen ferida.

    Tanmateix, la foscor és part de la vida, i això l’autor ho sap, com sap que conviure amb ella és, de vegades, l’única manera d’arribar a convertir-la, mitjançant les paraules, l’amor o la tendresa, en aquella llum que s’amaga i que només cal saber trobar, en certa manera, en soledat; en un mateix. Perquè moltes vegades, si no la majoria, la foscor esdevé un viatge que cal fer en soledat, acceptant, sentint, i descobrint que al final, un serà capaç de trobar aquella tendresa, aquella claror, que ens han de ser amor i vida.

    Si no t’esperes,

    la llum fosca

    voldrà tenir-te.

    Només vull rebre’t

    amb la mà estesa…,

    amb la mà oberta, preparada,

    fins obrir la llum clara.

    Arribar al paradís

    després de tot.

    Una primera part consumida per la tristesa i el dolor. Tanmateix, el poeta sap, malgrat que potser ara no les pugui trobar, que hi ha aquella llum brillant que ens porta l’amor i la poesia, i sap que per arribar a aferrar-la amb tota l’ànima, s’ha de caminar per la foscor, per fer-la nostra, saber que és dins i anar a cercar-la. Encara que la derrota sembli eterna, la lluita no és acabada encara. Dins de les paraules, dins d’una mirada, en la bellesa intrínseca de les coses, en una mà estesa, també es pot trobar aquella llum que tanta falta ens fa per trencar el malefici de la tristesa i la soledat.

    La segona part, Si em ve la llum, inicia amb la idea que a través de la creació es pot arribar a sortir de la foscor; i qui diu creació, per extensió, també diu també poesia..

    Un to més esperançador se’ns obre en aquests poemes. Canviem la soledat per la companyia, la foscor per la lluentor. Ens adonem que veient, sentint i valorant les coses petites, també podem trobar aquell raig de llum que sovint creiem que ja no existeix. Són dues cares de la mateixa moneda, la foscor i la claror, la nit i el dia, el plor i el somriure. Dos antagonistes, i ambdós, tan protagonistes de la vida.

    M’agrada que siguis

    la casa, la bellesa, l’amor

    de la paraula per tots els poemes

    que busca, tossudament, la llibertat.

    Portada de Si em preguessin els àtoms, de Marc Freixas, il·lustrada per Grifoll.

    Saber-nos vius és, en certa manera, la raó per la qual no hem d’abandonar la lluita; saber-nos vius en el poema és la raó de fer-nos seguir en vida per aquest camí tortuós. Retrobar la màgia de la poesia, l’amor més pur, el ser conscients que som sabedors del secret dit a crits i vers a vers: que hi ha llum en la poesia, que hi ha llum a la vida, però que per arribar-hi, sovint hem de travessar els camins emocionals i vitals més foscos.

    Però retrobar

    també és tornar de l’amor,

    no només amb les paraules.

    En contrapunt a la part anterior, a la foscor, aquí trobem vers més lluminosos; si bé hi ha un cert vel gris, els poemes que configuren Si em ve la llum, deixen una petita marca d’esperança a l’ànim. L’amor (l’amor a la mare, la matriu d’aquest poema -un dels poemes més preciosos del llibre-, al pare, als fills, a l’art, a la vida) se’ns mostra com un origen, un camí, un recolzament a l’hora d’anar passant els dies. L’amor i la tendresa (i la poesia), pilars tan fonamentals per a nosaltres, se’ns mostren de manera subtil i delicada, i ens omplen l’esperit i la fe.

    La tercera part, Si em pren la meva llengua i la meva terra, em porta inevitablement, a la part més humana de l’autor, les seves arrels, la seva identitat, representada per una llengua, la seva llengua i la seva cultura

    He de parlar-te de viure.

    He de parlar de tu,

    llengua meva.

    Estima tota la poesia

    i abraça-ho tot.

    i la seva terra

    Però estimo aprendre cada dia a parlar

    amb la gent de prop de casa,

    que és la gent del meu poble,

    la gent de les arrels.

    És una tercera part intensa on, d’alguna manera, s’uneixen la foscor i la llum per retrobar la veritable essència del que som. El que ens fa ser és la identitat, i això ens ve donat, en part, per la cultura d’una terra i d’una llengua que és la nostra; en Marc ens parla de la seva essència, les seves arrels, el seu origen. El vol cuidar, preservar, protegir i estimar. Tanmateix, l’estima i la passió que l’autor desplega en aquests poemes duu un subtil vel de tristesa i de rebel·lia que es contagia i encén l’ànima del lector: tots tenim una terra i una llengua, i tots som part d’una cultura que ens fa ser com a poble.

    Però si hi ha un sentiment que a mi m’omple en aquesta tercera part de Si em preguessin els àtoms, és l’amor; és cert que l’amor és molt present en la poesia d’en Marc, però la força amb què l’autor ens parla d’aquesta identitat és la força d’un amor incondicional amb un bri de preocupació i desesperança.

    Som batec i som amor.

    Som la casas plena

    i la metàfora per dir.

    […]

    Qui vetllarà per salvar-nos

    de la mort de la cultura?

    Qui estimarà la poesia?

    però ai, que tampoc no hi manca cert esperit de lluita, sa i valent, per la salvació d’un poble i tot el que un poble com a tal significa:

    Salvar la llengua.

    No només per parlar-la,

    no no´mes per escriure-la.

    Salvar la llengua,

    com d’un futur que ens ve

    per alliberar-nos.

    En Marc Freixas és un poeta que estima les paraules, que creu en la poesia i el poder de les lletres per fer una vida millor, tant a nivell individual com a nivell col·lectiu. D’aquí que, en els seus poemes, el respecte cap els mots i la poesia és absolutament innegable; i això, en aquests temps que corren dins del món de la poesia, és totalment preciós i d’agrair.

    La senzillesa i la tendresa, l’amor i la poesia, són aquelles coses que poden arribar a salvar-nos d’una caiguda irremeiable; potser és dins nostre la sortida… La poesia d’en Marc és una branca on aferrar-se quan la vida ens tanca els ulls de tanta obscuritat al voltant.

    Si em prenguessin els àtoms és el seu cinquè poemari, i té la fortuna de comptar amb el pròleg de la Laia Llobera, l’epíleg d’en Jordi valls i una meravellosa coberta de Grifoll.

  • Fungifuturismo de Jimena Jurado (Ed. El transbordador)

    Fungifuturismo de Jimena Jurado (Ed. El transbordador)

    Jimena Jurado © Ed. El transbordador

    Jimena Jurado, Cuernavaca, Morelos, 1991. Es autora del poemario Fungifuturismo (2022) y Confín de nadie (FEDEM, 2018), obra ganadora del certamen de publicación de obra inédita del Fondo Editorial del Estado de Morelos 2018. Participa en la antología poética Desde el contorno (Ediciones Simiente, 2019). Cursa la carrera de Escritura creativa. Fue becaria en el programa Under the volcano 2019, en la Master Class de David Huerta. Su ventana virtual es The PoemTube (YouTube, IG y TikTok). Forma parte de Librosb4tipos, colectivo que visibiliza el trabajo intelectual femenino.

    En este poemario cohabitan organismos atravesados por el contagio. Un patógeno comienza a extenderse por México, en busca de distintas especies vivas que garanticen su existencia. Su depredación provoca en ellas quiebres inesperados, cambios de visión, delirios. Una voz huésped los altera, los distancia de sí mismos, pero los une también: el Fungifuturismo.

    Por medio de la intertextualidad y la apropiación, este poemario está dividido en cinco partes, puesto que una está subdividida en dos secciones:

    1. La carne que palpita (parte 1)
    2. ¿Sueñan las hormigas con amantes fotosintéticos?
    3. Los colores que cayeron de los tallos
    4. La noche en que las tumbas florecieron
    5. La carne que palpita (parte 2)
    6. La piel de la palabra

    Jurado nos seduce y aterra con una distopía micótica, con ecos de un gótico botánico. Su lectura coincidió con mi visionado de una serie que tiene mucho en común con el poemario: Station Eleven. Fungifuturismo es un juego lingüístico donde la biología, el contagio, los recuerdos, el futurismo y el amor juegan un papel principal. Fungifuturismo integra un diálogo entre lenguaje científico, la voz propia de poetas de siglos pasados y refranes, canciones, juegos infantiles… Esta mezcla se une en una voz colectiva para formar una horda, una poética zombi que nos devora… y solo hay un antídoto: lo tienes aquí.

    «Primero fueron las hormigas, después
    las flores, luego: la osamenta:
    muertos de alma y hueso.
    Personas cuyo nombre ya había sido besado por las larvas.»

  • Celajes de la noche: Poética para un poeta

    Celajes de la noche: Poética para un poeta

    Luis Gilberto Caraballo

    Paul Auster, el cineasta y escritor estadounidense expresó: “La experiencia del poema no reside en cada una de las palabras, sino en la interacción de esas palabras, la música, los silencios y las formas”.  Se podría decir que Luis Gilberto Caraballo (Caracas, 1962), adhiere su praxis poética a esta máxima de Auster. En su obra poética de más de tres décadas, Caraballo muestra la interacción de las palabras a través de imágenes muy elaboradas; sabe qué la poesía es música, eufonía; aprecia el silencio o los silencios como contrapeso de las palabras; y cultiva las diferentes formas de expresión poética.

    Esto es lo que vengo a señalar en la reseña de su último libro publicado por la Sultana del Lago, Celajes de la noche (2022). Desde su título hay un juego o interacción con las palabras. Celajes son esas nubes tenues en el cielo pero en este título aparecen en la noche.

    En el lanzamiento virtual de Celajes de la noche, el 13 de febrero de este año, el propio Caraballo asigna valores simbólicos a estos términos, denotando la importancia de la interacción de las palabras en su poesía, como diría Auster. En ese lanzamiento y en esa entrevista con el editor del libro Luís Perozo Cervantes, el venezolano define el celaje como y cito: “un rapport, una conexión, un resplandor, un soplo”. Y apuntaba que la noche es de gran significado en el proceso creativo y que entendió esta importancia desde niño cuando visitó las ruinas mayas en México.

    Así pues Celajes de la noche, es para este autor “un rapport, una conexión, un soplo, un resplandor”, que él siente en la noche, que es tiempo privilegiado en su poesía para la creación. Algo que he visto en mis lecturas de su poesía a lo largo de año y medio.

    Citaré fragmentos de poemas de este maravilloso libro y los relacionaré con la poética de este autor. En el poema que abre el libro, “Celajes del mirar”, escribe: “Veo en la noche/celajes del canto de una memoria/boscosa, me persigue con los pasos”. Ya en estos exquisitos versos, Caraballo introduce el símbolo de la noche. También el tema de la memoria que es tan importante en su poesía. Para este escritor, la poesía es, entre otras cosas, memoria de algo trascendente que él intenta recordar, asir, plasmar por medio de la palabra. Y se ve en estos versos la importancia de los símbolos de la música. De hecho, en esa entrevista con Luis Perozo Cervantes, Caraballo definió la poesía “como una variante más de la música”. Es importante señalar que este prolífico escritor es, además, pintor y sabe música.

    Continúa el poema “Celajes del mirar”: “No siempre puedo ver todo/si se alza la mirada entre la/arboleda son algunas/de las hojas las que alcanzo./Si escucho las voces en el pasillo/del silencio./Si encuentro un jardín en aquella/nube abandonada, quieta en lamento”.

    Se puede ver ya en el poema que abre este libro la poética de este autor: el juego o la interacción con las palabras, la transmutación de esas palabras en símbolos o imágenes, la importancia de la música y el silencio en su lírica.

    En otro poema, “Atenazado de voces” se puede observar la brillantez de la imagen en la poesía de Caraballo. La concepción de la imagen en este autor venezolano ha llamado la atención de Antonio Miranda, de Juan Ramón Jiménez Sánchez, que habla de su imagen como rizoma, y de Gabriela Moreno, que ha visto su imagen como caleidoscopio o mosaico. Este autor engarza imagen con imagen como puede verse aquí: “Atenazado a las voces,/como solo el árbol a la medianoche/oye el murmullo de la savia/entre sus ramas, el Arpa/del viento sopla/sinfonía de nubes./Las hojas desnudan a la luna verde/risueña cuelga”. Crea casi una pintura con sus palabras.

    La importancia de la música en la poética de este autor se puede ver en su poema “Inhalo de todos”. En él alude al jazz, al joropo venezolano, al tango, al blues. Ya dejé sentado que Caraballo sabe de música pero hay que recordar que hizo estudios en el prestigioso colegio Emil Friedman de Caracas que daba un gran énfasis a este arte.

    Por otro lado, y con referencia a la importancia de la música en este libro, Caraballo escribe poemas o bien con un juego lúdico con las notas musicales o un poema dedicado al trinar de las aves. La música, el sonido, la eufonía son piezas imprescindibles en la poética de este autor.

    Citaré también un poema dedicado al silencio. Como Auster, como Caraballo, veo al silencio como un espacio entre las palabras que existe tanto para el lector como el autor. Expresa en “Celajes del silencio”: “Hay veces que miro/al silencio y busco/alguna puerta,/y busco en el aire/en la brisa anida en mi piel/Busco en la lluvia, en las gotas y el columpiar/alguna llave./Miro el celaje,/Otra vez el silencio dormita”. Qué poeta tan refinado que como Art Garfunkel y Paul Simon busca “The Sound of Silence”. No sólo lo qué hay detrás de la palabra sino lo que hay detrás o dentro del silencio.

    Finalmente, quiero aludir a la tercera sección de este libro titulada, “Celajes del tiempo”. La imagen principal que surge en esta sección es la mula verde. Tal como explicara Caraballo a Perozo Cervantes, la mula verde puede ser símbolo de la esperanza, la naturaleza, la paciencia, la tenacidad, el proceso creativo, el tiempo mismo, añadiría yo. Quizás esto tiene que ver también con la forma de la que hablaba Paul Auster. Dar imagen, forma a una idea: “De dónde vienes/mula verde si traes/los pergaminos de Ramses/sobre el lomo, se ve a Guiza/esculpida/rota en su imperfección”.

    Con este poema, este escritor venezolano no sólo da sentido al concepto de la forma sino que también apunta a algo muy propio de su poesía, a hacer un vínculo entre el presente y el pasado; tender ese puente que une a su poesía con el origen de esta, que ve en la poesía de Egipto. Un poeta que es tan venezolano como universal. Y está anclado tanto en las vanguardias poéticas de Latinoamérica y Europa (sobre las cuales demuestra un gran conocimiento) como en la poesía más antigua.

    Celajes de la noche es pues un libro con gran brillo en la imagen y la metáfora, con alusiones musicales, pictóricas e incluso arquitectónicas, como Guiza. Trae muchos de los símbolos de la poesía de Caraballo, símbolos con los que ha trabajado por más de treinta años como escritor. Trae la elaboración con las palabras, la música, el silencio y las formas. En este sentido y de acuerdo con Paul Auster, y con mi persona, trae la mejor poesía.

    ©️ Luis Gilberto Caraballo, Celajes de la Noche. Edición La Sultana del Lago: Maracaibo, Venezuela, 2022.

    Este libro se puede conseguir en Amazon.com.

  • Hematoma de Mónica Hernández (Ed. Liliputienses)

    Hematoma de Mónica Hernández (Ed. Liliputienses)

    Mónica Hernández (Guadalajara, México, 1994) es Licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Ha publicado sus textos en algunos fanzines y revistas como Pliego 16, de la Fundación para las Letras Mexicanas, Metrópolis y La Cigarra. Le gusta caminar sin rumbo y tomar fotos de naranjas en la calle para postearlas en @poemasnaranjas. Siempre lo necesariamente perdida.

    Hematoma es un poemario que contiene 19 poemas, cuyas voces provienen del universo cotidiano y particular de Mónica Hernández, así como de las voces de sus autores favoritos: el historiador de arte y ensayista francés Georges Didi-Huberman, el poeta, dramaturgo y crítico literario británico-estadounidense T.S.Eliot, que representó una de las cumbres de la poesía en lengua inglesa del siglo XX y el cuentista y poeta estadounidense Raymond Carver, considerado uno de los escritores más influyentes del siglo XX. Incluye una foto y diversas tipologías textuales como en El mundo.r.e.l.u.c.i.e.n.t.e, resiste. Así como mezcla el inglés y castellano en diversos momentos.

    Este poemario es un ejemplo más de la novísima poesía lationamericana que llega a nuestro país de la mano de Ediciones Liliputienses en su colección Proscrita.

    Scrolling (V2)

    La pantalla parpadea

    con miles de ventanas

    abiertas y sólidas.

    Expectantes de algún suicida
    que desee
    pararse,

    jabonosamente sudoroso,

    en el borde, y caiga

    dentro.

    No quiero estar ahí si te matas.
    Sigo scrolleando.

    Veo plantas en los balcones,

    suculentas que ahora
    son enredaderas en mi panza.

    Ahora no son intestinos,
    son suculentas que ahora son
    enredaderas.

    Se enrollan en mí porque la
    semilla germinada de sandía
    a los 12 años,

    cuando supe que mi abuelita iba a morir.


    Las plantas
    ya no caben porque
    mi piel las riega
    todos los días.

    Ya no las riegues,
    crecieron
    y me salen por el ombligo.

    Conectan las
    ventanas con sus ramas,
    sin ninguna lógica

    como sillas plegables.

    Las desdoblo poco a poco,
    son servilleta bordada,

    y por sus vidrios veo
    casas, piscinas y paisajes montañosos.

    La gente que ahí vive quiere entrar.

    Es una pantalla, tontos. Ni siquiera existen. 

    Prueben por la puerta.

    No quiero estar ahí.

    Sigo scrolleando.

    Hay películas reproduciéndose
    en las ventanas.

    Aumentan exponencialmente

    y ya no me hacen llorar.
    Hitchcock no es el mismo,

    dice el profe de Rawson.

    Arrojó una semilla y mi cerebro es
    tierra fértil.

    Sigo scrolleando.

    Entre advertencias de virus,

    tocan la puerta.

    No sé quién es, pero 

    podo poquito la enredadera para estar presentable.

    Apago la pantalla,

    y las ventanas líquidas
    se diluyen.

    No pensé que encontrarían la puerta, les digo.

    Las películas están arruinando mi vida, les digo.

    And then we drawn.

  • Auriculares para Ulises de Ingeborg Robles, (Valparaíso ed.)

    Auriculares para Ulises de Ingeborg Robles, (Valparaíso ed.)

    © foto: Ruthe Zuntz

    Ingeborg Robles es una escritora de nacionalidad alemana y española. Creció en contacto con dos grandes ríos, el Guadalquivir de Sevilla y el Rin de Bonn, y dos mares, el mar del Norte de las islas Frisias y el océano Atlántico de Cádiz. Estas vivencias de un mismo elemento natural con expresiones tan diversas han marcado la evolución de su forma de pensar.

    Ha obtenido un Master of Philosophy in European Literature de la University of Oxford, Queen’s College y un Doctorado en Filología Alemana de la Rheinische Friedrich-Wilhelms-Universität Bonn con una tesis sobre Thomas Mann. Ha estudiado Escritura Creativa en la University of Virginia con John Casey y Deborah Eisenberg. Tras unos años en Londres y enseñar literatura alemana en Oxford, se trasladó a Florencia, donde vivió durante ocho años al lado de la casa natal de Carlo Collodi, dedicada a publicaciones de diferentes géneros literarios. Desde el año 2014 vive en Berlín donde está activa en la escena literaria hispanohablante como autora, traductora y organizadora de eventos culturales.

    Escribe poesía y prosa en alemán y español. Con Auriculares para Ulises ha sido finalista del premio de Poesía Pedro Lastra, del Premio Hermanos Argensola, del Premio Internacional De Poesía António Salvado y del Premio Internacional de Poesía Vicente Huidobro. Auriculares para Ulises se publicó en 2021 por Valparaíso Ediciones.

    En 2021 el Senado de Berlín le otorgó la “Beca de investigación artística”.

    Auriculares para Ulises es un poemario que consta de 31 poemas divididos en cuatro secciones con un prólogo y un epílogo. La atrevida poeta Robles refuerza las voces de la tradición de manera irónica e irreverente como una sardónica Santa Hildegarda de Bingen (una alemana Teresa de Ávila) que discute con un Tomás el Oscuro en un diálogo fulminante, o un Kavafis o Pessoa que de repente interactúan con la vida cotidiana. Las heroínas mitológicas, así como las mujeres desconocidas de los clásicos, reclaman su presencia, mientras sirenas transforman su seducción en desafío. Un desafío que Ingeborg Robles también plantea a sus lectores y lectoras. Ella misma se convierte en una de sus osadas sirenas para fundir misticismo con humorismo filosófico y sorprende con giros audaces y salpicones copernicanos que reflejan la dinámica complejidad de una realidad tan inmediata como histórica. El sujeto, y aún más el sujeto femenino, se crea y recrea en cada instante mediante un lenguaje renovado y un pensamiento parasítico y subversivo.

    HELENA LAVA LOS PLATOS

    Helena lava los platos

    Eurídice el sótano.

    Penélope cocina eternamente garbanzos 

    mientras Atenea se aburre 

    entre los frigoríferos abandonados.

    Ni siquiera Europa 

    tiene ganas de jugar por la playa.

    ¡Cómo cambian los tiempos!

    Su nombre, como su poesía, desconcierta. Una poeta y una poesía sin fronteras ni identidad y quizás, esa libertad (o tormento) es la que la hace más incomprensible para muchas personas: como su nombre, impronunciable para unos, y su apellido, para otros. Afortunadamente el amor y el humor de sus textos es lo que la distingue y los une.

    Si esperas leer un libro de poesía clásico, te has equivocado de persona. Pero si buscas a una escritora con una poesía irónica, irreverente, desafiante, seductora, mística, compleja, femenina, subversiva sazonada con una pizca de humor es lo que encontrarás en los versos de esta filósofa-filóloga-poeta que tan gratamente nos ha sorprendido.

    Reconozco que tras leer el poemario, me he quedado como la aufgewecktes eichhörnchen a la que ella hace referencia en su poema [ME GUSTARÍA VER]. ¡Ah!, ¿no lo entiendes?, pues haz como he hecho yo, busca su significado y verás cómo me he sentido en el momento de redactar esta reseña.

    ANSIA DE APERTURAS

    introduzco

    lentamente 

    mis dos

    dedos

    pulgar

    e

    índice

    abro la grieta

    suave y caliente

    entre las palabras

    la fijo

    con algodón en 

    los extremos

    algo 

    va a pasar

    algo siempre pasa

    no se asusten

    de los animales gemelos

    u otros pasajeros carnavalescos

    al borde de los caminos

    es sólo lengua

    lenguaje

    no pasa nada…

    Recuerda que, si has llegado hasta aquí, también puedes comprar el poemario aquí o en librerías y otros puntos de venta habituales.

  • En el lugar de la mano el ímpetu de un río de Julieta Marchant (Ed. Liliputienses)

    En el lugar de la mano el ímpetu de un río de Julieta Marchant (Ed. Liliputienses)

    Crédito de la foto: Angelina Dotes 

    Julieta Marchant, Santiago, Chile, 1985. Editora · Escritora. Licenciada y magíster en Literatura y estudiante del Doctorado en Filosofía con mención en Estética y Teoría del Arte en la Universidad de Chile. Ha publicado los libros de poesía Urdimbre (Ediciones Inubicalistas, 2009), Té de jazmín (Marea Baja Ediciones, 2010), El nacimiento de la hebra (Edicola Ediciones, 2015), Habla el oído (Cuadro de Tiza Ediciones, 2017), Reclamar el derecho a decirlo todo (Pez Espiral, 2017; Jámpster eBooks, 2019) y En el lugar de la mano el ímpetu de un río (Bisturí 10, 2020; Liliputienses, 2021; HD, 2021). Codirige los sellos editoriales Cuadro de Tiza Bisturí 10, trabaja en J&P Editoras, donde ofrece servicios de diseño y edición, e imparte talleres de poesía. Como editora, ha estado a cargo de algunas compilaciones como Teoría de la noche de María Moreno (Ediciones Universidad Diego Portales, 2011), Cruce de peatones de Alejandra Costamagna (Ediciones Universidad Diego Portales, 2012), Diarios íntimos de Teresa Wilms Montt (Alquimia Ediciones, 2015), Poesía reunida de Teresa Wilms Montt (Alquimia Ediciones, 2016) y Pide la lengua de Soledad Fariña (Alquimia Ediciones, 2017). Dictó cursos en varias carreras de la Universidad Diego Portales del año 2010 al 2018 y trabajó en la revista Grifo del 2008 al 2012. El 2015 fue elegida como uno de los 100 jóvenes líderes de la revista Sábado por su labor editorial.  

    Ediciones Liliputienses nos vuelve a sorprender con el original diseño de formato de su colección Proscrita en este libro de prosa poética. En el lugar de la mano el ímpetu de un río, de Julieta Marchant es otro ejemplo de poesía viva, rompedora y valiente a la que ya nos tiene acostumbrado el editor José María Cumbreño que sigue intentando la cuadratura del círculo desde los talleres microscópicos de su editorial en el cacereño Valle de Valdeflores, amenazado, como toda la ciudad y su entorno natural, por una tóxica mina de litio a cielo abierto.

    En este libro, la poeta chilena lleva el idioma hasta niveles que requieren que el lector, la lectora, se detenga a disfrutar y saborear el texto. Es un libro que no solo se tiene que leer, hay que releer y acariciar con la mirada mientras asistes al nacimiento de algo que está por venir. Tenemos el lujo, con la lectura de este libro, de ser testigos de un lenguaje nuevo que dará mucho que hablar en el futuro.

    Por frío y humedad se descompone. El pasto bajo los pies, aproximarse al borde de piedra. Las piernas rectas, el tronco levemente inclinado, los brazos arriba, las manos se tocan. La espalda proyecta la extensión de una altura, los omóplatos se separan. Aguantar la respiración, el fuego en el abdomen desciende. Lanzarse y, en el espacio entre la orilla y el agua, perder el aliento. Nadar en un tiempo al que la letra no accede. Golpea un rostro el lenguaje y ya no es posible restaurar. Las palabras no restituyen. Elevación y retirada. Imagino que tomo tu mano, abro los ojos, en mis palmas un grupo de pequeños peces buscan calor en el frío. Mi mano impávida deja que el agua la queme. En el lugar de la mano, o donde debiera haber una mano, el ímpetu de un río. Se desgasta el ritmo en los pulmones. Consume la imagen de alguien en el aire.

    Antes de finalizar, aquí podéis ver a la poeta leer un fragmento de su libro. ¡Ah! No os olvidéis de visitar la web de Liliputienses y comprar su libro, aquí.

  • Relatari Caòtic. Antoni Garcia Iranzo.

    Relatari Caòtic. Antoni Garcia Iranzo.

    Fa pocs dies he acabat de llegir el nou treball d’Antoni Garcia Iranzo, Relatari Caòtic, un llibre del qual us explico una mica les meves impressions:


    Si bé, el terme caòtic designa tot allò que sembla desordenat, confús i incoherent, penso que també fa referència a un estat d’agitació dins el comportament humà, un sentir les emocions fortament, un cabdal d’idees dins la ment que necessiten esclatar…fins sorgir aquest Relatari Caòtic, segon llibre d’ Antoni Garcia Iranzo, cantautor i poeta nascut a Sant Andreu, amb un gran bagatge dins el món de la música i la poesia.

    El llibre té 160 pàgines i és un recull de relats amb alguns poemes intercalats tot acompanyats per dibuixos i dissenys gràfics de l’autor inspirats en vivències personals. Hi trobem relats divertits, tendres, reflexius, on no falta un toc d’ironia i sobre tot on queda palesa la humanitat, el vitalisme i l’enginy de l’autor. Escrits amb un vocabulari exquisit i alhora planer arriben al lector i l’atrapen des del primer moment.


    En definitiva, un llibre molt recomanable que no deixarà ningú indiferent.

    El podeu adquirir en aquest enllaç:

    👇

    http://antoni-garcia.mozello.com/

    Antoni Garcia Iranzo va nèixer a Sant Andreu, Barcelona, l’any 1960. Tota la vida ha viscut a Nou Barris. És cantautor, poeta i artista gràfic. Com a cantautor ha recorregut mitja Catalunya. També és compositor d’un munt de sintonies. El seu primer recull de poemes, en llengua castellana, Barcelona y despeinado, data de l´any 1978. Més tard, incorporaria la llengua catalana a la seva manera de fer.


    Breu currículum creatiu: –El mar siempre comienza 1982 (poemari col·lectiu) català i castellà. Després d´un llarg parèntesi va publicar el seu Cd de cançons Camacu!! 2010. I més tard poesia a reculls com:

    -En la senda de Orfeo.

    -Brossa de Foc .

    -Diverses publicacions de tipus solidari.

    -Poemari Inconcret

    – Relatari Caòtic. 


    Ha publicat també online:

    -Poemari dispers 2020

    -Cinc peces per a guitarra 2020


    Col·labora habitualment amb revistes i publicacions com ara Òrbites existencials, Viladecans, Punt de trobada, Agràcia, etc. L´any passat va fer la primera exposició de la seva obra gràfica a l´Ateneu Llibertari de Gràcia.

  • La habitación china de Ernesto Suárez (Liliputienses)

    La habitación china de Ernesto Suárez (Liliputienses)

    Ernesto Suárez (Isla de Tenerife, 1963). Es psicólogo social, profesor e investigador en la Universidad de La Laguna. Como poeta es autor de seis libros: El relato del cartógrafo (Ediciones La Palma. Madrid, 1997. También editado por la colección Mucuglifo, Venezuela); Las playas -Cuadernos poéticos 1982-2002 (Editorial Baile del sol, Tenerife, 2002); La casa transparente (Colección La caja literaria, Tenerife, 2007), Spree (Cartonera Island, 2013); Rehacer el aliento (Editorial Baile del sol, Tenerife, 2016) y Arrecia (Ediciones La Palma, Madrid, 2017).

    También participa en el libro de poemas Ruido o luz, obra en colaboración con Daniel Bellón y Carlos Bruno Castañeda (Editorial Amargord, Madrid, 2013). Dirigió la colección Atlántica de poesía para Ediciones Idea y coordinó, junto a Carlos Bruno Castañeda y Daniel Bellón, las ediciones de Cuadernos Insulares de Poesía y de La calle de la costa. Ha dirigido diferentes proyectos y festivales literarios en la isla de Tenerife. En la actualidad coordina, también con Carlos Bruno Castañeda y Daniel Bellón, Cartonera Island, proyecto literario de edición digital y cartonera.

    La habitación china es una muestra de cómo un poeta como Ernesto Suárez busca nuevas vías poéticas que tanta falta hacen. Es un libro dividido en cinco secciones, que combina poesía, ensayo, diario y cuaderno de viajes dando a luz un objeto estético final que no os voy a desvelar para no hacer ‘spoiler’. Tendréis que leerlo vosotros y vosotras para llegar a vuestras propias conclusiones que, seguramente, serán de vuestro agrado. En definitiva, un buen poemario para iniciar el 2022 que no os decepcionará.

    Entre todos los poemas hay uno (que no incluyo) al que le tengo especial cariño: Memoria o lugar (III). Un poema que se refiere a una foto de diciembre de 1961 de Gary Snyder, que yo también miré en su momento. Un poeta, Snyder, al que nos hemos referido algunas veces en esta revista y que Suárez vuelve a mencionar de pasada posteriormente en otro poema: Leer poesía en una edición bilingüe. Sin olvidar a la que fuera su mujer y gran poeta, Joanne Kyger, una de las poetas favoritas de Poémame.

    Este poemario es otra pequeña gran joya de Ediciones Liliputienses y un ejemplo más del mérito y esfuerzo de sus talleres microscópicos del Valle de Valdeflores. Una editorial que sigue superando, libro tras libro, todas las andanadas en su contra que el ‘establishment’ burocrático-poético le va dando.

    Casa o bosque

    (1) Bajo el sol del verano, desde el centro del patio, el tilo da sombra a la mesa aún vacía. Todo es más terrible, temible, también habitual. Lejano el sonido del avión; apenas unos segundos y se desoye hasta el siguiente.

    La casa, mañana se despertará poco a poco.

    (2) Otro sonido, el de las ventanas de madera al abrirse. Se busca airear, que se ataje el tenso calor venidero. Antes. Un breve alivio.

    (3) Tras las tapias o por encima, las aves.

    (4) El zorro husmea pegado al muro. Busca acercarse al abrevadero, atento a quienes a su vez lo observan. Vuelve. El hocico gacho y encorvado el lomo. El murete blanco es una pantalla donde se proyecta su silueta. Todo sucede ahí, en la lejanía de un borde. Aunque no se vea.

    (5) El portalón de la casa mira hacia el sur, apenas un grado de deriva.

    Permanece la casa, aunque siempre es otra.

    Hubo donde no.

    (6) En la otra banda, pinos de Alepo. Vivirán doscientos años y algunos ya alcanzan los ochenta. Irán sus cortezas del blanco al pardo rojizo y, con el tiempo, se quebrarán. Aun así sus raíces aferran la poca tierra, las áridas laderas.

    (7) El fin es ganar la umbría. Desde el muro atrás de la casa se alcanza a ver el mar.

    (8) El zorro atacó a los jabatos más pequeños. Desde las ventanas de la casa, los chillidos alejándose allá del foco de la luz.

     Este es un relato sobre lo que sucede fuera del foco.

    Árbol oscuro. Decalcomanía

    (1) Se podría elegir entre aquello oscurecido del árbol y su transparencia.

    Una gota habrá de ser el espejo y espejo por ambas caras. Gota que se derrama sobre las hojas, aunque no las limpia: traza la línea de la sombra; traza igual la vereda de la luz.

     (2) Hay un arquero que cierra los ojos para hacer el disparo. Ya quedó escrito el gesto del arquero, la puntería, la diana errada o no.

    (3) Imaginemos que la diana ocupa el tronco transparente del árbol. La tensión sería desmedida. Pero, ¿y si el blanco se halla entre lo oscuro del árbol, justo ahí donde? Se dice entonces del gesto ciego que acoge la diana, ahora igual -blanco sobre negro y nunca al contrario- negación, sí. O vuelta.

    (4) ¿Hasta dónde alcanza entonces aquella gota? Su trajín hasta. Una gota abriendo camino, cuando guía a la flecha tras su ceguera.

    Lo podéis comprar aquí.