reseña

  • Puertas, Boleros Y Cenizas de Yuray Tolentino Hevia (Ed. Primigenios, 2019)

    Puertas, Boleros Y Cenizas de Yuray Tolentino Hevia (Ed. Primigenios, 2019)

    Yuray Tolentino Hevia (Güira de Melena, Cuba, Enero 31 de 1975). Poeta, guionista, curadora, crítico de arte y productora. Licenciada en Estudios Socioculturales. Ha cursado diferentes cursos de arte, guión radial y de producción; y guión de programas infantiles y juveniles en la  EICTV de San Antonio de los Baños. Miembro Fundador del Taller Nacional de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Obra suya ha sido publicada en diferentes revistas, periódicos y antologías de poesía y narrativa en Cuba, España, Argentina, Chile, Estados Unidos, Italia, Indonesia, India, Francia, Puerto Rico, Canadá, Alemania, Bélgica, Colombia y México. Ha obtenido diferentes premios y menciones en Cuba y el extranjero. Finalista del I Concurso de Literatura Hiperbreve Canibaal, España, 2016; seleccionada en la Antología Internacional por el 10mo. Aniversario del Evento Grito de Mujer, República Dominicana, 2020; Concurso “100 Palabras de Corazón”, seleccionada para formar parte de la antología, España, 2021. Premio Internacional “Tulliola – Renato Filippelli”, 2020, Italia. Mención de Mérito en la III Edizione del Premio Internazionale di Poesia e Fotografia “Diversità come Ricchezza”, Italia, 2021. Premio VIII Edición del Premio Internacional de Excelencia “Ciudad del Galateo-Antonio De Ferrariis”, 2021, Italia. Primer Premio en Poesía del Concurso Internacional de la Foundation Literary International (Cuba–Holanda), 2021. Mención de Mérito en el II Concurso Internacional de Poesía “Poetas por la Paz y la Libertad”, 2021, Italia.  Concurso “Putaendo en 350 palabras”, seleccionada para formar parte de la antología, Chile. Colaboradora del proyecto “Sembrando Versos” del Ministerio de Cultura, Fundación Arte – Cultura, Colombia. Participó en el proyecto Rucksack, A Global Poetry Patchwork 2020 – 2021, Italia, en el 3er. y 4to. Encuentro Mundial, Virtual, de Poetas y Escritores, México, 2021 y en el II Encuentro Virtual Internacional “Arte y Literatura como terapia”. Embajadora en Cuba de Arte Poética Latinoamericana (A.P.L.) en Cuba desde el 2021. Ha curado más de 40 exposiciones personales y colectivas. Como curadora participó en la Bienal Internacional de La Habana en el 2009, 2015 y 2019. Coordinadora en Cuba de la Revista Orbe México desde enero 2021 y del Evento Internacional Grito de Mujer desde el 2019. Subeditora de la Revista Rácata, Miami. Colaboradora de las revistas: Entre Paréntesis y Es_kupe, ambas de Chile; VerbumPress; Revista Literaria y Artística Poetas por la Paz y la libertad y el Quadernetti Poetici Tabula Rosa, todos de Italia y el  International Writers’ Journal de EUA. Realizó la página Letras de Cuba de la Revista Letras de Parnaso del 2017-2021, España. Tiene publicado los libros de poesía “Puertas, boleros y cenizas” y “Yo también soy ellas”, en el 2019 y “Entre el casco y la mala idea” (crónicas de Artes Plásticas), en el 2021. Trabaja en la EICTV como productora.

    El poemario Puertas, Boleros Y Cenizas dibuja página a página la esencia de su autora. Sencilla y profunda nos habla de su familia , amigos y su andar por el amor…a su país y sus sueños. Ganó el Premio Tulliola Renato Fillipelli (Italia) el año 2020, como mejor libro en lengua española.

    Un libro dividido en tres secciones, siguiendo el título del poemario: Puertas (Puertas interiores con 19 poemas, Puertas de salida con 13 poemas), Boleros ( Tiempo de boleros con 22 poemas) y Cenizas ( Cruz de ceniza con 14 poemas).

    La poeta Tolentino nos comenta en la contraportada:

    A los 44 años estoy teniendo mi primer hijo. Hijo que llegó a mi vida siendo una niña, con tan solo 8 años. Recuerdo que a escondidas llevaba una libreta de escuela para todos los lugares; libreta que en las noches dormía debajo del colchón. Hasta que un día mi mamá me sorprendió y con mucha pena le tuve que decir que escribía «poemitas», no porque tuviera novio sino porque eran palabras y oraciones que una voz me decía en la cabeza. Dije que iba a ser poeta y escritora, un viejo oficio que en mi árbol genealógico -hasta donde sé- nadie ha trabajado. Por supuesto que mi madre me llevó al médico… de ahí pasé al sicólogo -por las voces-; sola se dio cuenta que perdía tiempo y dinero en llevarme a los doctores, porque las voces no callaban; y aún hoy -a dios gracias- me hablan. Mi madre fue mi primera lectora, aunque no entendía mucho de lo que le leía, y todavía -a veces- le leo.»Puertas, boleros y cenizas», es el hijo que no pude tener. Poemas escritos durante años; por edad… les tocaba a ellos ser los primeros. Mi madre está presente, sin ella, no sería quien soy. La familia, la pérdida de quienes he amado, el amor y mi Isla, van conmigo siempre en la maleta. Vivir rodeada de agua tiene su magia, solo por mar o aire puedes escapar de tus fantasmas. Estoy enferma de insularidad, y creo que es una «enfermedad común» en muchos cubanos… vivan donde vivan.

    Para que podáis disfrutar de su poesía, os copiamos un poema de cada sección y una grabación posterior donde podréis escuchar a Yuray Tolentino Hevia:

    Puertas interiores

    vivo lejos de los caminos
    que dan al mar
    en un barrio pobre
    y con los sueños descascarados.
    un suicida emigró a Ítaca
    terminó disfrazado de duende en Winsor. otro suicida -quizás el mismo-

    no huyó de su cueva
    se conformó con cambiar el cuerpo por panes y peces.
    vivo a retazos.
    en una casa sin jardín
    llena de ventanas
    sin amor, y con las alas amarradas al poste del tendido eléctrico.

    Puertas de salida

    en mi pueblo los abejorros sobrevuelan las farolas.
    manchan las calles aplastados por los que se levantan temprano. abejorros de alas rotas

    como descifrar las tormentas
    que se adueñan de mis días
    cuando la vida hace trampas
    y no puedo regresar al vientre materno único sitio donde los golpes se desvanecen.

    en mi pueblo el hastío y los abejorros reproducen el influjo de la patria
    que nos contempla orgullosa.
    en el discurso que nos formó

    las ideas se adhieren a los fogones apagados.

    Tiempo de boleros

    lágrimas negras

    mis manos lloran lágrimas negras
    sin que nadie sepa la clave.
    desde la carencia de la mesa
    escriben a los amigos que fueron quedando los que no quisieron clasificar las ilusiones en expedientes secretos

    los que lucharon contra la monotonía. sueños colmados de bendiciones
    sin esperanzas.

    mis manos se creen marpacíficos ríen de su desproporción.
    temen, temen quedar atrapadas bajo otras manos, y sangrar.

    caer en el olor de los frijoles negros
    y regresar un día, y otro día, y otro día por nuevos olores a la cocina.

    mañana llorarán el dolor profundo de cuando frente al espejo
    solo acomodaban la ropa al cuerpo. están envejeciendo

    de prisa, y con otro esmalte de uñas

    que también la harán sufrir.

    Cruz de ceniza

    te devuelvo los libros que compramos, juntos el televisor
    cada pelea
    -las ganadas y pérdidas-

    pero me quedo…
    me quedo con cada minuto en que volamos los viajes a la playa
    y el gato
    porque aparte de que es mío
    lleva tu nombre.

    Si os apetece escuchar alguno de sus poemas en su propia voz, lo podéis hacer aquí.


  • Anamorfosis de Francisco Jota-Pérez (Ed. Liliputienses)

    Anamorfosis de Francisco Jota-Pérez (Ed. Liliputienses)

    Según Eduardo Galeano, escritor uruguayo, en su ensayo ‘Diez errores o mentiras frecuentes sobre literatura y cultura en América Latina’,

    Escritor es quien escribe libros, dice el pensamiento burgués, que descuartiza lo que toca. La compartimentación de la actividad creadora tiene ideólogos especializados en levantar murallas y cavar fosas. Hasta aquí, se nos dice, llega el género novela; éste es el límite del ensayo; allá comienza la poesía. Y sobre todo, no confundirse: he ahí la frontera que separa la literatura de sus bajos fondos, …

    Con Anamorfosis, de Francisco Jota-Pérez, hemos llegado a los bajos fondos. Estamos ante uno de los libros más radicalmente originales que se puede encontrar en el mundo de la poesía española actual publicado por Ediciones Liliputienses.

    Una anamorfosis, según la Real Academia de la Lengua, es «la pintura o dibujo que ofrece a la vista una imagen deforme y confusa o regular y acabada según desde donde se la mire.»

    Francisco Jota-Pérez (Barcelona, 1979) es novelista, ensayista, guionista, poeta y traductor. Autor de las novelas  Aceldama (Origami, 2014), Pasaje a las dehesas de invierno (Esdrújula, 2015), Teratoma (Orciny Press, 2017) y Endo (Orciny Press, 2019), los poemarios Napalm Satori (premio Ignotus de poesía 2010) Máscara: Muerte: Rojo (Albis Off, 2012) y sólidO_Celado (El Transbordador, 2018), el poema largo «Luz simiente» (El Transbordador, 2017), los ensayos Polybius (Antipersona, 2016) y Homo Tenuis (Gasmask, 2016 / El Transbordador, 2019), los cómics Antígenos de Gaia (Saco de Huesos, 2011) y L’Oracle (Extinció Edicions, 2021), y el cortometraje Nuestra amiga la luna (mejor corto de ficción del Festival de Cine de Málaga 2017 y mejor obra de Género y Vanguardia del Festival Internacional de Bueno Aires – Bafici 2017); ha traducido al castellano la obra de filósofos como Eugene Thacker y Alberto Toscano, colaborado con el artista plástico Paco Chanivet en sus obras Interregno (Fundació Joan Miró, 2019) y Palimpsesto (Real Academia de España en Roma, 2020), y aportado textos para los últimos trabajos discográficos de la
    banda de doom metal experimental PYLAR .

    Anamorfosis (una utopía) es una escenificación poemática en tres actos:

    Primer acto:

    Fíjate en ese punto oscurísimo, cómo sus bordes recortan el entorno y así aparece y permanece y ha estado ahí desde que empezaste a mirar.

    Segundo acto:

    Abraza el monolito de arcilla blanca que se erige ante ti, surge de la negrura y titila, entra y sale de la ausencia de luz.

    Tercer acto:

    Escucha. Colonias de hongos se han instalado en ti y entonan parlamentos bajo los que subyacen otras entonaciones, contrapuntos al relato principal, que rescatan de los olvidos del temperamento…

    Anaformosis es un conjunto de frases con una perspectiva distorsionada que necesita del esfuerzo del lector o lectora para reconstruir la imagen final a través de un neo lenguaje poético.

    Si te intriga, cómpralo aquí.

  • En este tiempo prolongado, de Silvia López Ripoll (Ed. Cuadranta, 2021)

    En este tiempo prolongado, de Silvia López Ripoll (Ed. Cuadranta, 2021)

    Silvia López Ripoll, licenciada en Filología Hispánica y máster en Formación de Profesores de Español como Lengua Extranjera, es profesora en Estudios Hispánicos de la Universidad de Barcelona desde 1992 y autora de diversos manuales para el aprendizaje de la lengua. En este tiempo prolongado es su primer libro de poemas.

    En un momento en que la poesía urbana gira dentro de nuevas órbitas experimentales, a veces cercanas a un prosaísmo confesional, la poesía de Silvia López Ripoll se planta y se aleja al mundo de la naturaleza con una visión trascendente del paisaje donde busca el respiro de lo humano y lo vital lejos de la claustrofobia de la ciudad, como si el exterior fuera también un marco o espejo de lo interior. Una poesía sencilla, directa, meditativa, de retorno a las raíces más hondas. Poesía del tiempo, de la memoria, de la vivencia; un paisaje a veces cercano al románico, de salmos, oraciones, códices, con una espiritualidad también cercana a los eremitas y monjes de los monasterios del pasado, “con horizonte antiguo”, como dice. La esencia perdura en lo que vive, canta, sueña, duerme o respira.

    La poeta, en un poema pórtico, “Frontera”, abre una puerta-bisagra donde una figura humana como en el Vitruvio de Leonardo extiende sus brazos y mira a sus espaldas y de frente para ver entre “dos mundos”: de espaldas, la noche que duerme –el bosque-; de frente, “un camino que incita a despertar”, y, entre ambos, en la frontera, la palabra creadora, luminosa. El tema de la escritura reaparece a lo largo del libro: “la mano que escribe”, “el cobijo en la palabra”, “la niebla es una frase”, “nosotros intentamos la palabra”…, y al mismo tiempo se asevera que “un poema es un producto inacabado”. Los títulos de los poemas, compuestos por un solo sustantivo, se enfocan también a condensar sentido y a plasmar la inmediatez de un mundo cotidiano a menudo envuelto en la atmósfera de la memoria y el sueño. Lo que es y lo que ya no es, pero está; lo que fue, pero permanece bajo un trazo o un símbolo; lo que se renueva y vive y deja una realidad que persiste.

    La poeta da rienda a sus versos que recuerdan la distribución de ciertas líneas de William Carlos Williams, Robert Creeley o Louise Glück, y se orienta por rutas del paisaje y la memoria donde las colinas, la piedra, la ermita, las campanas, los pájaros, los árboles, el agua, el aire, son motivos de reflexión y meditación; una meditación que surge del silencio y vuelve a él mientras el lenguaje va modelándose con una adjetivación de tono machadiano o becqueriano: el olivo viejo, el vuelo breve, las áridas tierras, los caminos nuevos, los atardeceres claros, el campo baldío, el destello amargo, las barcas lentas, las torres derrumbadas. Un paisaje otoñal, crepuscular, sereno. Y lucen entonces los semas del cuerpo y sus vivencias y sus metáforas, con su ritmo lento: del corazón, del sueño, de lo dormido, de la ruta, del amor, del vacío, de la infancia, del recuerdo. Y el tiempo aparece dilatado, como si fuera elástico, lento, el silencio alargado, el tiempo prolongado. Algo que se refleja también en las segmentaciones de elementos que se enlazan como cuentas: “un día y luego otro”, “gota a gota”, “gira y avanza”, “va y viene”, sin dejar de lado cierto regusto por la definición y la aseveración: “nada es definitivo”, “la vida es honda compañía”, “Hoy el bosque es un desierto”, “viajar hacia los otros es / alterar el silencio”, “el viaje es real”, “no puedes huir”, “la felicidad se desmorona”, “La eternidad abre la puerta al caminante”. Se va creando así un paisaje suave como las acuarelas, a veces incluso como una fotografía o un bodegón, o una instantánea fílmica, donde las vivencias retornan de nuevo, encadenadas a la luz serena del día o al “guiño” de las estrellas. Silvia López Ripoll va nombrando un mundo, poniendo lindes a un área propia en la que nos adentra.

                Al mismo tiempo que otras poesías se dilatan con los ruidos de la ciudad o se rompen en sus abismos interiores o aúllan en su temblor cósmico o con la violencia relampagueante de los magmas, Silvia López Ripoll ensaya en una forma propia la palabra serena, tranquila, tocada por el silencio ancestral y la gracia: el silencio de los eremitas y los contempladores, los meditadores, los que caminaron por el paisaje y encontraron en él ciertos tintes emotivos, imaginativos: Bashô, Whitman, Rosalía, Machado o Wordsworth. No solo para ver, sino para hacer memoria. “Poesía es recordar en tranquilidad”, había escrito el gran maestro inglés. El libro y su ritmo, creado cuando se ha realizado ya un gran tramo del camino, no se ancla en el atrás, sino que busca tras las huellas su futuro. No es el “tiempo postergado” o aplazado de Bachmann, sino un tiempo en un silencio dilatado, prolongado.

    Frontera

    Como una puerta abierta

    que escribe en sus aristas

    la línea de dos mundos

    así los brazos se extienden

    de espaldas

    la noche que duerme

    en la profundidad del bosque

    de frente

    un camino que incita

    a despertar paisajes

    y en la frontera

    la palabra

    bisagra de amor

    y de horizonte.

    Guiño

    De día

    bajo las esferas

    las palabras cantan

    su movimiento

    un sí y un no

    y en el péndulo

    tu decir

    sombra sol sol sombra

    es una palabra

    de noche

    bajo las esferas

    el péndulo duerme

    su hilo desciende

    sobre móviles ondas

    de palabras errantes

    nadie dice completamente

    la verdad

    y la estrella te guiña el ojo.

    Memoria

    Largo pasillo de piedra

    como tiempo inmóvil

    y en la ventana

    fino alabastro

    traspasa la luz

    tan nítida

    que extiende por los muros

    la memoria

    ábside

    donde danzan

    las aves

    y en nosotros

    quién sabe quién danza

    en nosotros

    qué códices secretos

    qué salmos y antífonas

    in saecula saeculorum.

    Vaivén

    De piedra y de campana es la ermita

    con tejado gris

    de piedra y de campana

    con un olivo

    de bronce y de reflejo es su péndulo

    con lágrima suspendida

    de bronce y de silencio

    con vaivenes quietos

    péndulo pesado y denso

    hecho de oscura respiración

    tan completamente solo

    que está dispuesto a caer

    si pudiera moverse por la tierra

    descendería desde lo alto

    como el alma que no quiere tener miedo

    pero aún no

    no mientras su agitación no sepa

    si es por felicidad o por tristeza

    o por una larga espera

    de piedra y de péndulo es la ermita

    y de un olivo viejo que sacude las hojas

    bajo el vuelo de las aves

    allí los solitarios llegan

    despacio

    porque el sendero es empinado.

    Bodegón

    Maduran las uvas en la parra

    cambiando en formas y color                                      

    sin repetirse

    crecen ajenas al destino

    que la mano del hombre les aguarda

    entregándose a matices sin lamentos

    acaso una

    dando sustento al pájaro o al suelo

    deja caer el peso de su brote

    no hay dos exactas

    tan solo se asemejan

    van inhalando la vida mutuamente

    sin preguntarse por el vacío que inició

    su movimiento

    y en vino convertidas

    ceden de nuevo al hombre sus virtudes

    uniéndose una a otra en su esencia

    así comprende la tierra

    entre los frutos de su reino

    sin encerrar

    como labriego o místico bodegón

    imágenes estáticas de un mundo interpretado

    aun así

    qué desconcertante es la naturaleza

    cuando cautiva

    como el arte

    se refleja encadenada a sus estrellas.

  • Barba azul, de Raquel Cané (Ed. Liliputienses)

    Barba azul, de Raquel Cané (Ed. Liliputienses)

    Hoy tratamos dos libros en uno. Por un lado, un poemario ilustrado; por el otro, una ilustración poemada. La autora es Raquel Cané, (Santa Fe, Argentina, 1974), diseñadora gráfica por la Universidad Nacional del Litoral, ha diseñado las revistas Humor y Sex Humor en La Urraca, asistido la dirección de Arte de Rolling Stone y dirigido el Arte de Ediciones B, Argentina. Desde 2001 ilustra y diseña de forma independiente portadas de libros para Random House Mondadori (Argentina y México), Lo que leo, V&R editoras, Capital Intelectual, Jus, Malpaso y La brujita de papel, entre otros…

    Este libro es una novedad de Ediciones Liliputienses, con él se inaugura la colección de Poesía ilustrada. No penséis que por ser un libro ilustrado, es un libro exclusivamente para niños, aunque cualquier niño puede acercarse a él. En Barba Azul, Cané logra combinar poesía e ilustración creando un nuevo idioma de comunicación entre la autora y los lectores y lectoras. Una historia que comienza con un ogro

    Hubo una vez un hombre que necesitaba una esposa.

    Hubo una vez una mujer que necesitaba un abrigo.

    ¿Y el amor? No sabía, sí conocía la carencia

    que domina a la princesa en una relación no igualitaria

    Todo lo mío será tuyo si no lo cuestionas, dijo él.

    Ella no tenía más que ofrecer que hacerlo feliz

    y que nos transporta a los clásicos cuentos infantiles. El final, bueno, eso os lo dejo a vosotros y vosotras.

    Las preguntas abundan, se pueden sentir en el viento.

    ¿Dónde conseguirlo? Aquí

  • Si em preguessin els àtoms, de Marc Freixas (El Petit Editor, 2020)

    Si em preguessin els àtoms, de Marc Freixas (El Petit Editor, 2020)

    Aquest poemari, que va veure la llum el passat Juliol de 2020, es mostra dividit en tres parts amb títols molt clars, que marquen el camí cap on ens duran els poemes. Només amb un cop d’ull, ens podem fer una petita idea que aquí trobarem foscor, però també llum i, com no, una cosa força habitual en la poesia d’en Marc Freixas, amor per la llengua i la terra. Però anem a pams.

    En línies generals, la poesia d’en Marc és una poesia viva, extremadament lligada als sentiments, a les emocions, al món interior. Sovint, els seus versos són finestres cap a un mateix, i això la converteix en una poesia profunda i intensa, que sap tocar precisament aquella tecla tan íntima i fer florir, així, les emocions més privades.

    En la primera part, Si em troba la foscor, l’autor ens acosta a la part més fosca, tan necessària a vegades per tal de trobar la llum:

    De vegades és necessari penetrar la pròpia llum que ve de dins per arribar a descobrir on s’amaga la foscor.

    Ens convida a fer un viatge interior, a través de les ombres que sovint ens poblen, però ens estén la mà de la tendresa; ens exposa, de manera directa, els temors i la tristesa que la foscor sol portar implícits. L’amor a les paraules, tan present en els versos del Marc, és el que ens pot ajudar a trobar el camí cap a la llum, la poesia, perquè el Marc creu en la poesia com allò que pot canviar-ho tot:

    Però també llegeixo sovint,

    i llavors la meva ànima

    s’eixampla i se’n va del cos,

    i després quan torna,

    ho fa tot per fer-me saber

    que és una mica més eterna.

    És una foscor dolorosa i intensa, que pren tot allò que deixem que ens prengui. El dolor, des d’aquesta foscor interna, és més intens, és més afilat, i així ens ho mostren els poemes que configuren aquesta primera part del poemari: poemes que traspuen tristesa, poemes que deixen ferida.

    Tanmateix, la foscor és part de la vida, i això l’autor ho sap, com sap que conviure amb ella és, de vegades, l’única manera d’arribar a convertir-la, mitjançant les paraules, l’amor o la tendresa, en aquella llum que s’amaga i que només cal saber trobar, en certa manera, en soledat; en un mateix. Perquè moltes vegades, si no la majoria, la foscor esdevé un viatge que cal fer en soledat, acceptant, sentint, i descobrint que al final, un serà capaç de trobar aquella tendresa, aquella claror, que ens han de ser amor i vida.

    Si no t’esperes,

    la llum fosca

    voldrà tenir-te.

    Només vull rebre’t

    amb la mà estesa…,

    amb la mà oberta, preparada,

    fins obrir la llum clara.

    Arribar al paradís

    després de tot.

    Una primera part consumida per la tristesa i el dolor. Tanmateix, el poeta sap, malgrat que potser ara no les pugui trobar, que hi ha aquella llum brillant que ens porta l’amor i la poesia, i sap que per arribar a aferrar-la amb tota l’ànima, s’ha de caminar per la foscor, per fer-la nostra, saber que és dins i anar a cercar-la. Encara que la derrota sembli eterna, la lluita no és acabada encara. Dins de les paraules, dins d’una mirada, en la bellesa intrínseca de les coses, en una mà estesa, també es pot trobar aquella llum que tanta falta ens fa per trencar el malefici de la tristesa i la soledat.

    La segona part, Si em ve la llum, inicia amb la idea que a través de la creació es pot arribar a sortir de la foscor; i qui diu creació, per extensió, també diu també poesia..

    Un to més esperançador se’ns obre en aquests poemes. Canviem la soledat per la companyia, la foscor per la lluentor. Ens adonem que veient, sentint i valorant les coses petites, també podem trobar aquell raig de llum que sovint creiem que ja no existeix. Són dues cares de la mateixa moneda, la foscor i la claror, la nit i el dia, el plor i el somriure. Dos antagonistes, i ambdós, tan protagonistes de la vida.

    M’agrada que siguis

    la casa, la bellesa, l’amor

    de la paraula per tots els poemes

    que busca, tossudament, la llibertat.

    Portada de Si em preguessin els àtoms, de Marc Freixas, il·lustrada per Grifoll.

    Saber-nos vius és, en certa manera, la raó per la qual no hem d’abandonar la lluita; saber-nos vius en el poema és la raó de fer-nos seguir en vida per aquest camí tortuós. Retrobar la màgia de la poesia, l’amor més pur, el ser conscients que som sabedors del secret dit a crits i vers a vers: que hi ha llum en la poesia, que hi ha llum a la vida, però que per arribar-hi, sovint hem de travessar els camins emocionals i vitals més foscos.

    Però retrobar

    també és tornar de l’amor,

    no només amb les paraules.

    En contrapunt a la part anterior, a la foscor, aquí trobem vers més lluminosos; si bé hi ha un cert vel gris, els poemes que configuren Si em ve la llum, deixen una petita marca d’esperança a l’ànim. L’amor (l’amor a la mare, la matriu d’aquest poema -un dels poemes més preciosos del llibre-, al pare, als fills, a l’art, a la vida) se’ns mostra com un origen, un camí, un recolzament a l’hora d’anar passant els dies. L’amor i la tendresa (i la poesia), pilars tan fonamentals per a nosaltres, se’ns mostren de manera subtil i delicada, i ens omplen l’esperit i la fe.

    La tercera part, Si em pren la meva llengua i la meva terra, em porta inevitablement, a la part més humana de l’autor, les seves arrels, la seva identitat, representada per una llengua, la seva llengua i la seva cultura

    He de parlar-te de viure.

    He de parlar de tu,

    llengua meva.

    Estima tota la poesia

    i abraça-ho tot.

    i la seva terra

    Però estimo aprendre cada dia a parlar

    amb la gent de prop de casa,

    que és la gent del meu poble,

    la gent de les arrels.

    És una tercera part intensa on, d’alguna manera, s’uneixen la foscor i la llum per retrobar la veritable essència del que som. El que ens fa ser és la identitat, i això ens ve donat, en part, per la cultura d’una terra i d’una llengua que és la nostra; en Marc ens parla de la seva essència, les seves arrels, el seu origen. El vol cuidar, preservar, protegir i estimar. Tanmateix, l’estima i la passió que l’autor desplega en aquests poemes duu un subtil vel de tristesa i de rebel·lia que es contagia i encén l’ànima del lector: tots tenim una terra i una llengua, i tots som part d’una cultura que ens fa ser com a poble.

    Però si hi ha un sentiment que a mi m’omple en aquesta tercera part de Si em preguessin els àtoms, és l’amor; és cert que l’amor és molt present en la poesia d’en Marc, però la força amb què l’autor ens parla d’aquesta identitat és la força d’un amor incondicional amb un bri de preocupació i desesperança.

    Som batec i som amor.

    Som la casas plena

    i la metàfora per dir.

    […]

    Qui vetllarà per salvar-nos

    de la mort de la cultura?

    Qui estimarà la poesia?

    però ai, que tampoc no hi manca cert esperit de lluita, sa i valent, per la salvació d’un poble i tot el que un poble com a tal significa:

    Salvar la llengua.

    No només per parlar-la,

    no no´mes per escriure-la.

    Salvar la llengua,

    com d’un futur que ens ve

    per alliberar-nos.

    En Marc Freixas és un poeta que estima les paraules, que creu en la poesia i el poder de les lletres per fer una vida millor, tant a nivell individual com a nivell col·lectiu. D’aquí que, en els seus poemes, el respecte cap els mots i la poesia és absolutament innegable; i això, en aquests temps que corren dins del món de la poesia, és totalment preciós i d’agrair.

    La senzillesa i la tendresa, l’amor i la poesia, són aquelles coses que poden arribar a salvar-nos d’una caiguda irremeiable; potser és dins nostre la sortida… La poesia d’en Marc és una branca on aferrar-se quan la vida ens tanca els ulls de tanta obscuritat al voltant.

    Si em prenguessin els àtoms és el seu cinquè poemari, i té la fortuna de comptar amb el pròleg de la Laia Llobera, l’epíleg d’en Jordi valls i una meravellosa coberta de Grifoll.

  • Fungifuturismo de Jimena Jurado (Ed. El transbordador)

    Fungifuturismo de Jimena Jurado (Ed. El transbordador)

    Jimena Jurado © Ed. El transbordador

    Jimena Jurado, Cuernavaca, Morelos, 1991. Es autora del poemario Fungifuturismo (2022) y Confín de nadie (FEDEM, 2018), obra ganadora del certamen de publicación de obra inédita del Fondo Editorial del Estado de Morelos 2018. Participa en la antología poética Desde el contorno (Ediciones Simiente, 2019). Cursa la carrera de Escritura creativa. Fue becaria en el programa Under the volcano 2019, en la Master Class de David Huerta. Su ventana virtual es The PoemTube (YouTube, IG y TikTok). Forma parte de Librosb4tipos, colectivo que visibiliza el trabajo intelectual femenino.

    En este poemario cohabitan organismos atravesados por el contagio. Un patógeno comienza a extenderse por México, en busca de distintas especies vivas que garanticen su existencia. Su depredación provoca en ellas quiebres inesperados, cambios de visión, delirios. Una voz huésped los altera, los distancia de sí mismos, pero los une también: el Fungifuturismo.

    Por medio de la intertextualidad y la apropiación, este poemario está dividido en cinco partes, puesto que una está subdividida en dos secciones:

    1. La carne que palpita (parte 1)
    2. ¿Sueñan las hormigas con amantes fotosintéticos?
    3. Los colores que cayeron de los tallos
    4. La noche en que las tumbas florecieron
    5. La carne que palpita (parte 2)
    6. La piel de la palabra

    Jurado nos seduce y aterra con una distopía micótica, con ecos de un gótico botánico. Su lectura coincidió con mi visionado de una serie que tiene mucho en común con el poemario: Station Eleven. Fungifuturismo es un juego lingüístico donde la biología, el contagio, los recuerdos, el futurismo y el amor juegan un papel principal. Fungifuturismo integra un diálogo entre lenguaje científico, la voz propia de poetas de siglos pasados y refranes, canciones, juegos infantiles… Esta mezcla se une en una voz colectiva para formar una horda, una poética zombi que nos devora… y solo hay un antídoto: lo tienes aquí.

    «Primero fueron las hormigas, después
    las flores, luego: la osamenta:
    muertos de alma y hueso.
    Personas cuyo nombre ya había sido besado por las larvas.»

  • Celajes de la noche: Poética para un poeta

    Celajes de la noche: Poética para un poeta

    Luis Gilberto Caraballo

    Paul Auster, el cineasta y escritor estadounidense expresó: “La experiencia del poema no reside en cada una de las palabras, sino en la interacción de esas palabras, la música, los silencios y las formas”.  Se podría decir que Luis Gilberto Caraballo (Caracas, 1962), adhiere su praxis poética a esta máxima de Auster. En su obra poética de más de tres décadas, Caraballo muestra la interacción de las palabras a través de imágenes muy elaboradas; sabe qué la poesía es música, eufonía; aprecia el silencio o los silencios como contrapeso de las palabras; y cultiva las diferentes formas de expresión poética.

    Esto es lo que vengo a señalar en la reseña de su último libro publicado por la Sultana del Lago, Celajes de la noche (2022). Desde su título hay un juego o interacción con las palabras. Celajes son esas nubes tenues en el cielo pero en este título aparecen en la noche.

    En el lanzamiento virtual de Celajes de la noche, el 13 de febrero de este año, el propio Caraballo asigna valores simbólicos a estos términos, denotando la importancia de la interacción de las palabras en su poesía, como diría Auster. En ese lanzamiento y en esa entrevista con el editor del libro Luís Perozo Cervantes, el venezolano define el celaje como y cito: “un rapport, una conexión, un resplandor, un soplo”. Y apuntaba que la noche es de gran significado en el proceso creativo y que entendió esta importancia desde niño cuando visitó las ruinas mayas en México.

    Así pues Celajes de la noche, es para este autor “un rapport, una conexión, un soplo, un resplandor”, que él siente en la noche, que es tiempo privilegiado en su poesía para la creación. Algo que he visto en mis lecturas de su poesía a lo largo de año y medio.

    Citaré fragmentos de poemas de este maravilloso libro y los relacionaré con la poética de este autor. En el poema que abre el libro, “Celajes del mirar”, escribe: “Veo en la noche/celajes del canto de una memoria/boscosa, me persigue con los pasos”. Ya en estos exquisitos versos, Caraballo introduce el símbolo de la noche. También el tema de la memoria que es tan importante en su poesía. Para este escritor, la poesía es, entre otras cosas, memoria de algo trascendente que él intenta recordar, asir, plasmar por medio de la palabra. Y se ve en estos versos la importancia de los símbolos de la música. De hecho, en esa entrevista con Luis Perozo Cervantes, Caraballo definió la poesía “como una variante más de la música”. Es importante señalar que este prolífico escritor es, además, pintor y sabe música.

    Continúa el poema “Celajes del mirar”: “No siempre puedo ver todo/si se alza la mirada entre la/arboleda son algunas/de las hojas las que alcanzo./Si escucho las voces en el pasillo/del silencio./Si encuentro un jardín en aquella/nube abandonada, quieta en lamento”.

    Se puede ver ya en el poema que abre este libro la poética de este autor: el juego o la interacción con las palabras, la transmutación de esas palabras en símbolos o imágenes, la importancia de la música y el silencio en su lírica.

    En otro poema, “Atenazado de voces” se puede observar la brillantez de la imagen en la poesía de Caraballo. La concepción de la imagen en este autor venezolano ha llamado la atención de Antonio Miranda, de Juan Ramón Jiménez Sánchez, que habla de su imagen como rizoma, y de Gabriela Moreno, que ha visto su imagen como caleidoscopio o mosaico. Este autor engarza imagen con imagen como puede verse aquí: “Atenazado a las voces,/como solo el árbol a la medianoche/oye el murmullo de la savia/entre sus ramas, el Arpa/del viento sopla/sinfonía de nubes./Las hojas desnudan a la luna verde/risueña cuelga”. Crea casi una pintura con sus palabras.

    La importancia de la música en la poética de este autor se puede ver en su poema “Inhalo de todos”. En él alude al jazz, al joropo venezolano, al tango, al blues. Ya dejé sentado que Caraballo sabe de música pero hay que recordar que hizo estudios en el prestigioso colegio Emil Friedman de Caracas que daba un gran énfasis a este arte.

    Por otro lado, y con referencia a la importancia de la música en este libro, Caraballo escribe poemas o bien con un juego lúdico con las notas musicales o un poema dedicado al trinar de las aves. La música, el sonido, la eufonía son piezas imprescindibles en la poética de este autor.

    Citaré también un poema dedicado al silencio. Como Auster, como Caraballo, veo al silencio como un espacio entre las palabras que existe tanto para el lector como el autor. Expresa en “Celajes del silencio”: “Hay veces que miro/al silencio y busco/alguna puerta,/y busco en el aire/en la brisa anida en mi piel/Busco en la lluvia, en las gotas y el columpiar/alguna llave./Miro el celaje,/Otra vez el silencio dormita”. Qué poeta tan refinado que como Art Garfunkel y Paul Simon busca “The Sound of Silence”. No sólo lo qué hay detrás de la palabra sino lo que hay detrás o dentro del silencio.

    Finalmente, quiero aludir a la tercera sección de este libro titulada, “Celajes del tiempo”. La imagen principal que surge en esta sección es la mula verde. Tal como explicara Caraballo a Perozo Cervantes, la mula verde puede ser símbolo de la esperanza, la naturaleza, la paciencia, la tenacidad, el proceso creativo, el tiempo mismo, añadiría yo. Quizás esto tiene que ver también con la forma de la que hablaba Paul Auster. Dar imagen, forma a una idea: “De dónde vienes/mula verde si traes/los pergaminos de Ramses/sobre el lomo, se ve a Guiza/esculpida/rota en su imperfección”.

    Con este poema, este escritor venezolano no sólo da sentido al concepto de la forma sino que también apunta a algo muy propio de su poesía, a hacer un vínculo entre el presente y el pasado; tender ese puente que une a su poesía con el origen de esta, que ve en la poesía de Egipto. Un poeta que es tan venezolano como universal. Y está anclado tanto en las vanguardias poéticas de Latinoamérica y Europa (sobre las cuales demuestra un gran conocimiento) como en la poesía más antigua.

    Celajes de la noche es pues un libro con gran brillo en la imagen y la metáfora, con alusiones musicales, pictóricas e incluso arquitectónicas, como Guiza. Trae muchos de los símbolos de la poesía de Caraballo, símbolos con los que ha trabajado por más de treinta años como escritor. Trae la elaboración con las palabras, la música, el silencio y las formas. En este sentido y de acuerdo con Paul Auster, y con mi persona, trae la mejor poesía.

    ©️ Luis Gilberto Caraballo, Celajes de la Noche. Edición La Sultana del Lago: Maracaibo, Venezuela, 2022.

    Este libro se puede conseguir en Amazon.com.

  • Hematoma de Mónica Hernández (Ed. Liliputienses)

    Hematoma de Mónica Hernández (Ed. Liliputienses)

    Mónica Hernández (Guadalajara, México, 1994) es Licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara. Ha publicado sus textos en algunos fanzines y revistas como Pliego 16, de la Fundación para las Letras Mexicanas, Metrópolis y La Cigarra. Le gusta caminar sin rumbo y tomar fotos de naranjas en la calle para postearlas en @poemasnaranjas. Siempre lo necesariamente perdida.

    Hematoma es un poemario que contiene 19 poemas, cuyas voces provienen del universo cotidiano y particular de Mónica Hernández, así como de las voces de sus autores favoritos: el historiador de arte y ensayista francés Georges Didi-Huberman, el poeta, dramaturgo y crítico literario británico-estadounidense T.S.Eliot, que representó una de las cumbres de la poesía en lengua inglesa del siglo XX y el cuentista y poeta estadounidense Raymond Carver, considerado uno de los escritores más influyentes del siglo XX. Incluye una foto y diversas tipologías textuales como en El mundo.r.e.l.u.c.i.e.n.t.e, resiste. Así como mezcla el inglés y castellano en diversos momentos.

    Este poemario es un ejemplo más de la novísima poesía lationamericana que llega a nuestro país de la mano de Ediciones Liliputienses en su colección Proscrita.

    Scrolling (V2)

    La pantalla parpadea

    con miles de ventanas

    abiertas y sólidas.

    Expectantes de algún suicida
    que desee
    pararse,

    jabonosamente sudoroso,

    en el borde, y caiga

    dentro.

    No quiero estar ahí si te matas.
    Sigo scrolleando.

    Veo plantas en los balcones,

    suculentas que ahora
    son enredaderas en mi panza.

    Ahora no son intestinos,
    son suculentas que ahora son
    enredaderas.

    Se enrollan en mí porque la
    semilla germinada de sandía
    a los 12 años,

    cuando supe que mi abuelita iba a morir.


    Las plantas
    ya no caben porque
    mi piel las riega
    todos los días.

    Ya no las riegues,
    crecieron
    y me salen por el ombligo.

    Conectan las
    ventanas con sus ramas,
    sin ninguna lógica

    como sillas plegables.

    Las desdoblo poco a poco,
    son servilleta bordada,

    y por sus vidrios veo
    casas, piscinas y paisajes montañosos.

    La gente que ahí vive quiere entrar.

    Es una pantalla, tontos. Ni siquiera existen. 

    Prueben por la puerta.

    No quiero estar ahí.

    Sigo scrolleando.

    Hay películas reproduciéndose
    en las ventanas.

    Aumentan exponencialmente

    y ya no me hacen llorar.
    Hitchcock no es el mismo,

    dice el profe de Rawson.

    Arrojó una semilla y mi cerebro es
    tierra fértil.

    Sigo scrolleando.

    Entre advertencias de virus,

    tocan la puerta.

    No sé quién es, pero 

    podo poquito la enredadera para estar presentable.

    Apago la pantalla,

    y las ventanas líquidas
    se diluyen.

    No pensé que encontrarían la puerta, les digo.

    Las películas están arruinando mi vida, les digo.

    And then we drawn.

  • Auriculares para Ulises de Ingeborg Robles, (Valparaíso ed.)

    Auriculares para Ulises de Ingeborg Robles, (Valparaíso ed.)

    © foto: Ruthe Zuntz

    Ingeborg Robles es una escritora de nacionalidad alemana y española. Creció en contacto con dos grandes ríos, el Guadalquivir de Sevilla y el Rin de Bonn, y dos mares, el mar del Norte de las islas Frisias y el océano Atlántico de Cádiz. Estas vivencias de un mismo elemento natural con expresiones tan diversas han marcado la evolución de su forma de pensar.

    Ha obtenido un Master of Philosophy in European Literature de la University of Oxford, Queen’s College y un Doctorado en Filología Alemana de la Rheinische Friedrich-Wilhelms-Universität Bonn con una tesis sobre Thomas Mann. Ha estudiado Escritura Creativa en la University of Virginia con John Casey y Deborah Eisenberg. Tras unos años en Londres y enseñar literatura alemana en Oxford, se trasladó a Florencia, donde vivió durante ocho años al lado de la casa natal de Carlo Collodi, dedicada a publicaciones de diferentes géneros literarios. Desde el año 2014 vive en Berlín donde está activa en la escena literaria hispanohablante como autora, traductora y organizadora de eventos culturales.

    Escribe poesía y prosa en alemán y español. Con Auriculares para Ulises ha sido finalista del premio de Poesía Pedro Lastra, del Premio Hermanos Argensola, del Premio Internacional De Poesía António Salvado y del Premio Internacional de Poesía Vicente Huidobro. Auriculares para Ulises se publicó en 2021 por Valparaíso Ediciones.

    En 2021 el Senado de Berlín le otorgó la “Beca de investigación artística”.

    Auriculares para Ulises es un poemario que consta de 31 poemas divididos en cuatro secciones con un prólogo y un epílogo. La atrevida poeta Robles refuerza las voces de la tradición de manera irónica e irreverente como una sardónica Santa Hildegarda de Bingen (una alemana Teresa de Ávila) que discute con un Tomás el Oscuro en un diálogo fulminante, o un Kavafis o Pessoa que de repente interactúan con la vida cotidiana. Las heroínas mitológicas, así como las mujeres desconocidas de los clásicos, reclaman su presencia, mientras sirenas transforman su seducción en desafío. Un desafío que Ingeborg Robles también plantea a sus lectores y lectoras. Ella misma se convierte en una de sus osadas sirenas para fundir misticismo con humorismo filosófico y sorprende con giros audaces y salpicones copernicanos que reflejan la dinámica complejidad de una realidad tan inmediata como histórica. El sujeto, y aún más el sujeto femenino, se crea y recrea en cada instante mediante un lenguaje renovado y un pensamiento parasítico y subversivo.

    HELENA LAVA LOS PLATOS

    Helena lava los platos

    Eurídice el sótano.

    Penélope cocina eternamente garbanzos 

    mientras Atenea se aburre 

    entre los frigoríferos abandonados.

    Ni siquiera Europa 

    tiene ganas de jugar por la playa.

    ¡Cómo cambian los tiempos!

    Su nombre, como su poesía, desconcierta. Una poeta y una poesía sin fronteras ni identidad y quizás, esa libertad (o tormento) es la que la hace más incomprensible para muchas personas: como su nombre, impronunciable para unos, y su apellido, para otros. Afortunadamente el amor y el humor de sus textos es lo que la distingue y los une.

    Si esperas leer un libro de poesía clásico, te has equivocado de persona. Pero si buscas a una escritora con una poesía irónica, irreverente, desafiante, seductora, mística, compleja, femenina, subversiva sazonada con una pizca de humor es lo que encontrarás en los versos de esta filósofa-filóloga-poeta que tan gratamente nos ha sorprendido.

    Reconozco que tras leer el poemario, me he quedado como la aufgewecktes eichhörnchen a la que ella hace referencia en su poema [ME GUSTARÍA VER]. ¡Ah!, ¿no lo entiendes?, pues haz como he hecho yo, busca su significado y verás cómo me he sentido en el momento de redactar esta reseña.

    ANSIA DE APERTURAS

    introduzco

    lentamente 

    mis dos

    dedos

    pulgar

    e

    índice

    abro la grieta

    suave y caliente

    entre las palabras

    la fijo

    con algodón en 

    los extremos

    algo 

    va a pasar

    algo siempre pasa

    no se asusten

    de los animales gemelos

    u otros pasajeros carnavalescos

    al borde de los caminos

    es sólo lengua

    lenguaje

    no pasa nada…

    Recuerda que, si has llegado hasta aquí, también puedes comprar el poemario aquí o en librerías y otros puntos de venta habituales.

  • En el lugar de la mano el ímpetu de un río de Julieta Marchant (Ed. Liliputienses)

    En el lugar de la mano el ímpetu de un río de Julieta Marchant (Ed. Liliputienses)

    Crédito de la foto: Angelina Dotes 

    Julieta Marchant, Santiago, Chile, 1985. Editora · Escritora. Licenciada y magíster en Literatura y estudiante del Doctorado en Filosofía con mención en Estética y Teoría del Arte en la Universidad de Chile. Ha publicado los libros de poesía Urdimbre (Ediciones Inubicalistas, 2009), Té de jazmín (Marea Baja Ediciones, 2010), El nacimiento de la hebra (Edicola Ediciones, 2015), Habla el oído (Cuadro de Tiza Ediciones, 2017), Reclamar el derecho a decirlo todo (Pez Espiral, 2017; Jámpster eBooks, 2019) y En el lugar de la mano el ímpetu de un río (Bisturí 10, 2020; Liliputienses, 2021; HD, 2021). Codirige los sellos editoriales Cuadro de Tiza y Bisturí 10, trabaja en J&P Editoras, donde ofrece servicios de diseño y edición, e imparte talleres de poesía. Como editora, ha estado a cargo de algunas compilaciones como Teoría de la noche de María Moreno (Ediciones Universidad Diego Portales, 2011), Cruce de peatones de Alejandra Costamagna (Ediciones Universidad Diego Portales, 2012), Diarios íntimos de Teresa Wilms Montt (Alquimia Ediciones, 2015), Poesía reunida de Teresa Wilms Montt (Alquimia Ediciones, 2016) y Pide la lengua de Soledad Fariña (Alquimia Ediciones, 2017). Dictó cursos en varias carreras de la Universidad Diego Portales del año 2010 al 2018 y trabajó en la revista Grifo del 2008 al 2012. El 2015 fue elegida como uno de los 100 jóvenes líderes de la revista Sábado por su labor editorial.  

    Ediciones Liliputienses nos vuelve a sorprender con el original diseño de formato de su colección Proscrita en este libro de prosa poética. En el lugar de la mano el ímpetu de un río, de Julieta Marchant es otro ejemplo de poesía viva, rompedora y valiente a la que ya nos tiene acostumbrado el editor José María Cumbreño que sigue intentando la cuadratura del círculo desde los talleres microscópicos de su editorial en el cacereño Valle de Valdeflores, amenazado, como toda la ciudad y su entorno natural, por una tóxica mina de litio a cielo abierto.

    En este libro, la poeta chilena lleva el idioma hasta niveles que requieren que el lector, la lectora, se detenga a disfrutar y saborear el texto. Es un libro que no solo se tiene que leer, hay que releer y acariciar con la mirada mientras asistes al nacimiento de algo que está por venir. Tenemos el lujo, con la lectura de este libro, de ser testigos de un lenguaje nuevo que dará mucho que hablar en el futuro.

    Por frío y humedad se descompone. El pasto bajo los pies, aproximarse al borde de piedra. Las piernas rectas, el tronco levemente inclinado, los brazos arriba, las manos se tocan. La espalda proyecta la extensión de una altura, los omóplatos se separan. Aguantar la respiración, el fuego en el abdomen desciende. Lanzarse y, en el espacio entre la orilla y el agua, perder el aliento. Nadar en un tiempo al que la letra no accede. Golpea un rostro el lenguaje y ya no es posible restaurar. Las palabras no restituyen. Elevación y retirada. Imagino que tomo tu mano, abro los ojos, en mis palmas un grupo de pequeños peces buscan calor en el frío. Mi mano impávida deja que el agua la queme. En el lugar de la mano, o donde debiera haber una mano, el ímpetu de un río. Se desgasta el ritmo en los pulmones. Consume la imagen de alguien en el aire.

    Antes de finalizar, aquí podéis ver a la poeta leer un fragmento de su libro. ¡Ah! No os olvidéis de visitar la web de Liliputienses y comprar su libro, aquí.