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Elena Román, nacida en Córdoba en 1970 y con domicilio habitual en Toledo desde 2006 es la poeta elegida por la editorial Liliputienses para publicar una antología de su poesía editada desde 2008 hasta 2019.

Es una oportunidad inmejorable para conocer la obra de esta poeta. La antología de Elena Román empieza con Veintiún bisontes (2008), poemas en prosa seguidos por los textos del segundo poemario que publicó ese mismo año,  A propósito de los cuerpos, que se centra en el cuerpo de forma monográfica. A continuación, podemos leer un conjunto de poemas en verso libre reconocidos con el XXV Certamen Andaluz de poesía Villa de Peligros, Diario de un ascensor en un bloque de dos plantas con azotea. (2010). Le sigue un conjunto de poemas publicado un año más tarde, 2011, bajo el título Esta dichosa ansiedad doméstica, con el que gana el III Premio Internacional de Poesía Blas de Otero. Poemas que son un repaso de su entorno más cotidiano.

La mirilla

Hay gente que se dice grande

(y, por supuesto, no me refiero

a la altura ni a la intensidad),

pero nadie lo es tanto:

todos caben en la mirilla,

todos son el eje de un anillo,

todos miden un vistazo,

todos pesan un parpadeo,

todos desaparecen

detrás de un gen de gong,

pequeño vaivén de latón,

espía de lo que ya se sabe.

A continuación, Elena Román se dedica en Destrucción de algunos tópicos sobre lo incierto (2011) a destrozar diversos tópicos:

Destrucción de algunos tópicos sobre el espacio

Donde come uno, comen dos.

Frente a un cartel de aforo lleno

es factible levantar las manos

y simular pájaros en vuelo.

El pez no entiende

de peceras ni de límites.

Las constelaciones son útiles

para orientar a los demás, pero

ellas tampoco saben dónde están.

Pasamos de la destrucción absoluta de tópicos a la introspección en el año 2012 con la publicación de Autosuficiencia en la 

Cerillas

Esta mañana todo el mundo estaba en la calle,

todo el mundo, y yo pensaba que, al hacer frío,

si salía un poco el sol solo yo lo vería, y si surgía

un rayo yo lo atraparía para pintar las paredes de

mi caja o para encenderme con él hasta agotarme,

pero todo el mundo estaba en la calle, todo el mundo,

y yo me iba chocando con unos y con otros, con todos,

y ni salió el sol ni dejó de hacer frío y llovía, llovía mucho

y yo ya no valía nada, y me imaginaba con otras dimensiones,

de forma que en una escala bastante mayor, yo sería un bosque

empantanado y en una menor, un embrión de destello ahogándose,

ahogándose, y mis recuerdos se reducen a mi caja, reducida y tan bonita…

Llegamos al ecuador de la lectura de esta antología con la sección dedicada al poemario Será genealogía (2012), poemas en los que retorna al ámbito familiar y Hombre desatornillando caminos con el que ganó el Premio Iparragirre Saria 2011. Aquí podemos leer una serie de poemas dedicados a los oficios que nos acompañan por rutas desconocidas.

Tras un paréntesis sin publicar, Elena Román nos regala en 2015 una serie de textos de microficción (terminología utilizada por José Luis Morante) en Hay menú económico.

Atún además encebollado

No puedo hacerlo todo yo:

pelar y pelar cebollas y pelar y pelar cebollas,

llorar y llorar y llorar hasta reinventar el mar,

poblarlo con algas, larvas y naufragios,

difundir leyendas de héroes vegetarianos,

fomentar las raspas,

echar el sedal o, en su defecto, un tendón,

sestear bajo un sombrero,

esperar a que pique algún atún miope,

tener fuerzas para alzar sus mojados quilos,

llevarlo a casa a rastras, con cadena y bozal,

presentárselo a las cebollas para que congenien,

explicarle con delicadeza que está muerto

y una vez lo asuma, actúe en consecuencia

y se quede quieto, trocearlo, salpimentarlo

y rehogarlo en la cazuela durante un quinquenio

mientras vacuno los cuchillos y el hambre,

repartirlo en dos platos, llevarlos a la mesa,

y además, y encima, y lo que me faltaba,

tener que comérmelos los dos. 

Ese mismo año publica Ciudad girándose. Poemas que reflejan la rutina y cotidianidad que la rodea: la peluquería, la relojería, la cárcel, …

La peluquería

En la peluquería se puede esperar escuchando música popular siamesa. Porque es muy importante mantener un ambiente relajante, las peluqueras visten camisón y alpargatas. Está científicamente comprobado que si las personas no tienen el corte de pelo adecuado, pueden comportarse como si fueran otras personas, y es que a veces el carácter merma con unas tijeras o se revoluciona con el difusor. En la peluquería se puede uno injertar pelo de león o pelo de sardina. Mujeres con rulos se quedan dormidas en los espejos.

Llegamos al año 2016 cuando publica su poemario Pan con pan, poemas de la normalidad del día a día. Seguido por el poemario publicado por Liliputienses en 2017, ¿Qué hacer con Freud además de matar a Freud?, libro compuesto por los sueños que tuvo el año 2016 y que se dedicó a transcribir por las mañanas.

Esta antología finaliza con un bonus track de poemas sueltos publicados en revistas literarias y/o Internet, y que no pertenecen a ningún libro en concreto.

NOVEDADES: AYER (Posible antología 2008-2019), última entrega de la cordobesa Elena Román, muestra a una poeta versátil e inconformista ante la sociedad que la rodea, con retazos de poesía beat. Una poeta que escribe sobre sus preocupaciones domésticas, pequeñas anécdotas e historias que mutan a los ojos de Román.

En definitiva, una antología que permite al lector o lectora que no la conocía previamente tener una amplia visión de su obra literaria y nos hace sospechar que este libro pueda representar un cierre de etapa, necesario para comenzar otra.

Es interesante seguir su blog ‘El blog tardío de Elena Román‘ y comprar su antología aquí.


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