Después de leer el poemario de Angi, especialmente la parte que concierne a la tinta, me ha venido a la mente una frase de Gustavo Adolfo Bécquer, que aparece en la Carta II, de las cartas literarias a una mujer, que reza lo siguiente: «Todo el mundo siente. Sólo a algunos seres les es dado el guardar, como un tesoro, la memoria de lo que han sentido. Yo creo que estos son los poetas.» Y Angi, es poeta.

La luz y la tinta es un poemario emocional y sentimental. Escrito con un lenguaje sencillo y cercano, las emociones, los recuerdos y los sentimientos se abren paso ante nuestros ojos, en forma de poema; los pasados y los presentes, lo que ya es sólo tinta de poema, esas emociones internas que configuran en cierto modo nuestra esencia, y lo que es la luz, ese precioso resplandor que da brillo a los ojos; lo que se vive, lo que se quiere, lo que se siente.

Así, el poemario se nos presenta dividido en dos partes: la tinta, y la luz.

Aquellas cosas que se han sentido a lo largo de la vida dejan su huella, de manera irremediable, en los poemas. En esta primera parte, encontramos heridas, reproches, rencor, fríos infiernos… pero también un asomo de verdad presente, una fuerza, una valentía, cierta autoestima. Como el que mira sus subidas y bajadas emocionales desde fuera, desde la seguridad relativa que da el darse cuenta que hay que pasar por las sombras para hallar la luz.

[…]

Me pides con dulzura

que recuerde

los buenos momentos

-todos únicos,

todos nuestros-.

Lo cierto

es que no sé si prefiero

llorar de pena

o morir de nostalgia.

Fragmento El Llanto

Al fin y al cabo, todas las emociones forman parte del camino.

La cercanía del libro hace que muchos de nosotros nos sintamos identificados con lo que Angi explica en sus poemas; el sentir y el desengaño, la soledad, el amar, la decepción.

Pero eso no significa que se tenga que renunciar a todo eso, que se tenga que repudiar esas emociones, pues son, a veces, la tinta de nuestra vida. Ya decimos que todo forma parte del camino y, en cierto modo, la autora no se arrepiente de haber sentido, de haber querido; es más:

[…]

No me arrepiento,

volvería a escribirte

si viajara al pasado…

y cometería los mismos aciertos también.

Fragmento Solicitud de amistad

A veces incluso parece que esta primera parte es cerrar algunas puertas, es demostrar que ha sido suficientemente fuerte como para no reprochar el dolor, y sacar lo mejor que todo eso puede aportarle; los poemas. Es cierto, como muchas otras personas, Angi se ha roto en ocasiones, pero ha sabido recomponerse y alzar la cabeza.

Angi Expósito con La luz y la tinta.

Los recuerdos, como es natural, tienen cabal presencia en estos poemas; la añoranza se nos hace presente en ciertos poemas, de una manera afilada y desolada, esa añoranza que duele y que nunca acaba por irse del todo, porque será que de ella, en parte, se alimenta la tinta y nacen los más preciosos poemas:

[…]

Caminando por la bahía

te esperé todos los días.

Caminando por la bahía

te esperé cada día de mi vida.

Fragmento Caminando por la bahía

Me parece, en este sentido, especialmente intenso un breve poema, quizás el más breve del todo el poemario pero que, sin embargo, condensa esa sensación de cierto aturdimiento provocada por el dolor, la pena, la nostalgia.

Creí verte a lo lejos,

luego recordé que no eras tan bajo

ni tan delgado

ni tenías tres perros

ni vivías aquí.

Confusión.

Al principio de esta reseña, hemos comentado que La luz y la tinta es un poemario emocional y sentimental. Cabría añadir, aunque casi se dé por hecho, que es un poemario también sensible. La sensibilidad aparece a flor de piel en muchos de los poemas, en ciertos pasajes, incluso frágil.

[…]

Me siento como si cayera

por un precipicio sin final,

como si fuera una ficha de parchís

en un tablero de ajedrez,

como si esto que estoy viviendo

fuera el último capítulo

de una novela aún sin terminar.

Lloverán respuestas cuando tenga paraguas

y me desleiré en mi vaso de agua.

Fagmento Agua

Hay mucha sensibilidad hecha palabra en todo el poemario.

Después de esta mezcolanza de emociones y cicatrices, nos llega la luz. El brillo en la mirada.

Eres

la eterna luz

que ilumina mi camino.

[…]

Fragmento Eres así.

Con estos versos nos adentramos en la segunda parte del poemario, la luz. Todo toma un cariz ligeramente distinto. Pequeñas perlas de vida y sentimientos puros se dan cita en estos poemas que parecen quizás un poco más profundos que los que configuran la tinta.

Aparecen dibujadas aquellas cosas, aquellas personas, que aportan luz a su vida. Así, por ejemplo, nos encontramos con un poema precioso, y sencillo como Palabras, dedicado a Abel Santos, poeta y compañero de vida de Angi, que colabora en este poemario con el prólogo.

[…]

Palabras.

Son palabras, tan solo palabras.

Se dicen,

se escriben,

se interpretan…

aunque -realmente-

nada expresan.

Dime: ¿qué hago con cien palabras?

Si todas me sobran,

si ninguna me basta.

Así como un poema que desborda ternura y un ligerísimo toque de humor, dedicado a su perro Chet.

Para ir terminando, me parece interesante destacar algo de esta segunda parte, y es que muchos de los poemas que la forman, tienen un título que nos trae, de algún modo, la luz de la vida: Volar, Imaginarte, Palabras, La luna, Soñarte, La luz, Alma, Estrellas… todos ellos evocan de algún modo algo brillante, algo elevado, algo que hace que la vida resplandezca entre la oscuridad.

En definitiva, La luz y la tinta es un poemario de luces y sombras, de pasados y presentes, de heridas y cicatrices, y de mucho amor. Y, aunque pueda sonar algo extraño, a mí me ha dejado con la idea que la oscuridad es necesaria para que brille la luz, pero la luz siempre acaba triunfando.

Angi Expósito (Barcelona, 1990), lleva vinculada al mundo literario desde bien joven. Empezó escribiendo relatos y poemas, siendo en repetidas ocasiones ganadora y finalista de diversos certámenes literarios, y ha sido maestra de ceremonias de los festivales literarios organizados por la asociación de artistas «Retazos de arte». En el año 2015 se publicó su primer poemario, Que el quererte no sea en vano, de la mano de Círculo Rojo (cuya reseña podéis encontrar aquí ) La luz y la tinta es su segundo poemario.