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El poema que hablaba demasiado de ti


Sobre la desaparición del mundo exterior en la poesía contemporánea

Hay algo llamativo en gran parte de la poesía que circula hoy: casi todo ocurre dentro de la persona.

Las emociones.
Los conflictos.
Las heridas.
Las dudas.

El mundo exterior aparece cada vez menos.

Vivimos en una cultura obsesionada con la interioridad.

La época contemporánea ha convertido el yo en el principal escenario narrativo.

Muchos poemas contemporáneos parecen escritos desde una habitación cerrada.

La ciudad ya no importa por sí misma.
Importa por cómo te hace sentir.

La política importa por el impacto emocional que produce.

Todo termina regresando hacia el interior.

Y quizá ahí haya una pérdida importante.

Porque la poesía también servía para mirar hacia afuera.

Para observar el mundo.
Para registrar escenas colectivas.
Para intentar entender estructuras más grandes que uno mismo.

Pero eso exige una atención distinta.

La obsesión contemporánea por el yo produce textos intensos.
Pero también corre el riesgo de producir textos cada vez más encerrados.

Y quizá una de las tareas pendientes de la poesía actual sea precisamente recuperar la capacidad de mirar el mundo sin convertirlo inmediatamente en espejo.

Comentarios

2 respuestas a «El poema que hablaba demasiado de ti»

  1. Avatar de Nadie
    Nadie

    Quizá estamos atravesando un momento que también merece ser reconocido: el de concedernos, por fin, el permiso de mirarnos con honestidad.

    Durante mucho tiempo, la poesía ha abordado el amor, el desamor, las guerras, las injusticias y las heridas colectivas, y es fundamental que continúe haciéndolo. Sin embargo, también se está gestando una transformación silenciosa en la valentía de dirigir la mirada hacia el interior, de cuestionarnos quiénes somos, de reconocer nuestras sombras, contradicciones y cicatrices.

    Al fin y al cabo, la sociedad no existe de manera independiente de las personas que la conforman. Para transformar lo que sucede en el exterior, quizá sea necesario atrevernos a examinar lo que ocurre en nuestro interior.

    Un poema que surge desde el “yo” no necesariamente se limita al ámbito del ego. En ocasiones, alguien decide abrir una puerta de su propio espacio interior y descubre que muchas otras personas han habitado durante años en estancias similares.

    Y eso, desde mi perspectiva, también constituye una forma profundamente poética.

  2. Avatar de Manuel Fidel Charaja Concha
    Manuel Fidel Charaja Concha

    Vaya, es muy cierto. Hay mucha belleza en el mundo de afuera esperando quien la viva en un poema. Comparto uno:

    Hermano del camino.

    ¿Cómo podría hacerte daño?
    Solo soy un caminante más, no podría hacerte daño.
    Comparto contigo el mismo asombro por la vida, por todo lo que respira y tiene la capacidad de morir. Veo en el horizonte lo mismo que tú ves; lo impreciso y lo incierto, lo enorme que es y lo pequeño que somos… ¿Cómo podría hacerte daño?
    Tomo de lo invisible lo mismo que tú: aire y calor, por sorbos y por necesidad indetenible.
    Me asusta la noche, le temo al vacío y espero al alba con su soledad y su frío… igual que tú.

    ¿Cómo podría hacerte daño?

    ——-0——-

    Con afecto a un pequeño ser, que cruzó sin querer mi camino, y vio en mí quizás a la muerte, o al fin de su libertad.

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