Himanshu Jamdagni (India). Nació el 12 de julio de 2003 en Bhainswal Kalan (Sonipat), Haryana; se graduó en el Zakir Husain Delhi College de la Universidad de Delhi y cursó sus estudios de posgrado en el Departamento de Hindi de la misma institución, mientras que sus poemas y artículos han sido publicados en destacados medios como Sadanira, Samkaleen Janmat, Sablog, Hindwi, Golchakkar, Poems India, Pagdandi y Sammukh; además, galardonado con el premio Unmesh Kavita Samman en 2026, en la actualidad se dedica a la escritura y a la investigación sobre el teatro folclórico tradicional de Haryana, el Swang.
La Estancia
Incontables atardeceres se volvieron noche y se esfumaron.
Se fueron los turani,1 se han ido los marathas,
se fueron los afganos, se fueron los británicos,
tarde
tras tarde, abriéndose paso, abriéndose paso,
nosotros, los pequeños Whitesnares2, no fuimos a ninguna parte.
Nuestros pueblos se desmoronaron.
Los hilos del hambre y del corazón se deshilacharon juntos.
Nos quedamos en las aldeas arruinadas,
con la cabeza hundida en las rodillas.
Vendidos, solo por sobrevivir.
«Para sobrevivir, es condición venderse».
En ausencia de esa lluvia traviesa,
nuestros estómagos, rugiendo y sombríos, nos dijeron esto.
Aún jugando, seguía observando
el camino
que tomó aquella caravana,
la misma que llegó hasta el desván
y se llevó mi bastón de gilli-danda3
Tirados en las afueras del pueblo,
día tras día cantábamos junto al nilgai4:
«Lluvia,
oh lluvia, oh lluvia traviesa, oh lluvia,
haz llover
las perlas de tu tobillera, lluvia.
Muerto está el gorrión, desnudo y consumido por la sequía,
la naturaleza se ha llevado hasta el ganado,
nadie cerca tiene una gota para ofrecer,
hermana, deja esta travesura, lluvia, oh lluvia»
Notas de la traductora
1Turanis, Marathas, afganos y británicos: Sucesivas olas de imperios, invasores y potencias extranjeras (desde pueblos de Asia Central y el Imperio Maratha hasta las fuerzas afganas y el dominio colonial británico) que cruzaron, conquistaron y saquearon el subcontinente indio a lo largo de los siglos, dejando atrás ruinas mientras las comunidades locales permanecían atadas a su tierra.
2Whitesnares: Designación simbólica o toponímica que se conserva en su forma original para mantener la atmósfera singular del poema. Funciona como un nombre colectivo para los desposeídos: aquellos que permanecen al margen de las grandes gestas imperiales, «atrapados como en una red o trampa (snare)» en la intemperie de la pobreza rural.
3Gilli-danda: Antiguo juego tradicional de origen indio que se practica con dos palos: uno largo (danda), que se usa como bate, y uno corto (gilli), que se eleva golpeándolo desde el suelo. Aquí evoca la infancia truncada por la pobreza y el desarraigo.
4Nilgai (Boselaphus tragocamelus): El antílope más grande de Asia, nativo de las llanuras indias. Su mención ancla el lamento poético en el paisaje semiárido y silvestre de la India rural, donde la sequía golpea por igual a los animales y a las aldeas humanas.
Escribí poemas para calmar mi hambre
Escribí poemas para calmar mi hambre
pero la poesía no erradica el hambre
lo que se borra es un hombre zurciéndose
el estómago sobre papel áspero.
Rompí el papel, me lo tragué, lloré
como lloró Tarachand después de vender a su hijo,
como lloraron los loros cuando las termitas se llevaron el huerto,
como lloraron los campos después de que ardió la cosecha,
como lloraron los canales después de que el río se secó.
Al trazar los linderos, la Depresión
no clava la azada en el pecho de la tierra
sino en el suyo.
Quema el cuerpo que creció junto
a un guayabo ya estéril,
un cuerpo que antes ardía en el fogón
y ahora debe arder en la cocina de gas.
Debe luchar cuerpo a cuerpo con las serpientes blancas,
que vienen y se plantan en sus sueños.
Debe voltearse, zambullirse y cruzar a nado
la hondura del canal secundario
cuyos pechos fueron despojados de su leche
para amamantar a la tierra, acomodada en su regazo,
para alimentarla en cada instante en que su juventud
yacía sollozando, en un respirador.
Con el poema en la mano, llegué hasta ese hombre.
Le presenté el poema
y él pidió juventud.
Habrá que darle juventud
porque la poesía no erradica el hambre,
ni la del cuerpo ni la de la mente.
Lo que se borra es un hombre
que zurce el estómago sobre papel áspero.
Compromiso
Los búfalos han aprendido a mamar de sus propias ubres,
las vacas han empezado a hallar dulce su propia leche,
los perros han empezado a buscar grano en el estiércol,
las mulas han empezado a pedir faenas propias,
hasta los gatos ariscos han aceptado volverse mascotas.
¡Ay! En esta época espesa de concesiones,
yo, la el desdichado Whitesnare
no pude llegar a un compromiso
con el amor y con la espera.
Traducción al inglés Rohit Pannu

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