Autor: Iris Almenara

  • Las Hermanas del Desorden: «Nuestro espectáculo es un viaje a la complejidad del ser humano»

    Las Hermanas del Desorden: «Nuestro espectáculo es un viaje a la complejidad del ser humano»

    Las Hermanas del Desorden es un grupo de poesía musicalizada. Originarias de Barcelona, en sus recitales (o conciertos) tienen como objetivo experimentar con el verso y desordenar los poemas que ellas mismas escriben con música original, teatro, danza y otros elementos escénicos.

    En esta entrevista charlamos con tres de sus integrantes y fundadoras -Mad Pirvan, Belén Berlín y Ale Oseguera- quienes nos explican de primera mano cómo entienden la poesía y nos descubren sus proyectos futuros. ¡Disfrutadla!


    ¿Cómo os conocisteis y cómo nació el grupo? ¿Porqué el «desorden»?

    ALE: Yo a Belén la conocí durante un taller de perfopoesía que dieron Gonzalo Escarpa y Tatiana Sánchez Garland en Barcelona. Hicimos clic de inmediato. Y a Mad la conocí en el espectáculo Prostíbulo Poético, del cual yo formé parte.

    BELÉN: De hecho, las tres coincidimos durante una época larga en el Prostíbulo Poético.

    ALE: El grupo nació algunos meses después de conocernos, durante el frío, terrible e infame diciembre de 2013, el llamado “Diciembre del Horror”.

    BELÉN: En ese momento había mucha intensidad y mucho drama en nuestras vidas y en las de nuestros amigos. Teníamos la sensación de estar apagando fuegos constantemente. Una noche de fiesta empezamos a darle vueltas a la idea de hacer algo juntas y así nació «La Musa Suicida», nuestro primer proyecto de poesía escénica.

    MAD: El nombre y la temática de nuestro primer espectáculo vinieron inmediatamente y de forma natural, elocuente para todo lo que nos preocupaba en aquel entonces: la fuerza que inspira y que también quiere convertirse en fuerza creadora, pero está sujeta a la (auto) destrucción. El nombre de Las Hermanas del Desorden vino más tarde, inspirado en una historia de un libro de Isabel Allende, pero ya estaba integrado en nosotras como grupo: unidad en el caos absoluto.

    ALE: No hemos parado desde entonces. ¡Y ya son más de cuatro años! Esto nos ha llevado a colaborar con distintos artistas, músicos y poetas. Laura y Víctor, que ahora son parte fija del Desorden, se unieron con el tiempo, cuando ya tomamos forma como grupo de poesía y música y no sólo como compañía de teatro. Víctor hizo su primer bolo con nosotras en primavera de 2015 y Laura se unió en otoño de 2016.

    ¿Cuántas ciudades habéis recorrido juntas y cómo han sido vuestras experiencias?

    ALE: Empezamos recorriendo los rincones de Barcelona. En el resto de Catalunya hemos actuado en Tornabous y en Mataró, así que nos queda mucha terra por recorrer todavía. También hemos estado en Valencia y recientemente en Londres y Andorra.

    BELÉN: Para mí Valencia fue una experiencia muy especial porque he vivido allí hace años, y fue como cerrar un ciclo con la persona que era en aquella época. Hicimos dos bolos y fueron espectaculares, además muy emotivos al ser los últimos antes de que Mad se mudara a Londres.

    MAD: En Londres actuamos en una iglesia, en el marco del cabaret multidisciplinar ´The Bloody Poets´. La verdad es que esto ha sido una experiencia bastante surreal, actuando junto a artistas de diversas partes del mundo en un edificio histórico y poder mantener nuestro sello distinto en otra cultura y en otro idioma.

    Para este año y el próximo sí que tenemos pensado explorar más ciudades y poder presentar nuestro espectáculo en diferentes partes de España.

    ¿Cuál es el objetivo de este espectáculo poético? ¿A qué público va dirigido?

    MAD: Nuestro espectáculo está construido como un viaje en las profundidades y la complejidad del ser humano. Tanto la universalidad de las temáticas que exploramos, como el hecho de que está construido a través de tres voces muy distintas. Esto, sin añadir la parte melódica y musical que le da otra capa de significado. Creo que esto ayuda a poder dirigirnos a un público bastante amplio. Nos sorprende como una experiencia que consideramos muy personal, descrita en nuestros textos, pueda llegar a resonar tanto en otra persona. El amor, el dolor, la muerte, las angustias cotidianas, todos pasamos por esto, son parte de este desorden de vida.

    ALE: El objetivo de nuestros espectáculos es, yo creo que, sobre todo, hacer sentir a la gente, lograr que puedan conectarse con lo más básico de sus historias, que son las emociones y los sentimientos. Nuestros poemas y nuestra música son honestas, van de las cosas que nos emocionan, nos hieren, nos cabrean y nos enamoran. Eso queremos contagiar.

    BELÉN: El objetivo para mí es darle una nueva dimensión a nuestros textos y explorar, experimentar, con la música y con la escena. No pienso en un público concreto. ¡A mí me encantaría que llegáramos a cuanta más gente, mejor!

    ¿Cuál es vuestra fuente de inspiración o en qué os basáis para llevar a cabo vuestra creación?

    BELÉN: Aquí hay varias fases, ya que los poemas los escribimos cada una individualmente y hay una parte primera, de concepción de los textos, que es absolutamente individual y personal. Cuando alguna tiene una idea para un número, buscamos cómo repartir las voces y luego la parte musical es muy divertida. Durante mucho tiempo hemos combinado covers que dialogaban con nuestros textos pero cada vez estamos creando más música propia, gracias a Laura Tomàs.

    ALE: Pues yo me inspiro en la vida misma. Yo no tengo tanta vida para vivirlo todo, así que me inspira mi vida y también la de los demás. En lo personal, me provoca la escritura aquello que me retuerce el estómago. Lo que me causa cabreo, ira, repulsión, asco. Eso me lleva a escribir porque no entiendo cómo puedo tener emociones o pensamientos tan desagradables. Así que escribo para intentar entender esas emociones. Aunque no lo logro. Escribir sólo trae más preguntas.

    MAD: Yo cuando escribo, suele ser un acto bastante espasmódico. Viene de algo que me preocupa especialmente en aquel momento y funciona casi como un acto terapéutico sin buscar que lo sea. Una vez que está puesto en escrito, ya no me controla, es algo que yo puedo controlar/editar o estoy más cerca de poder controlarlo.

    BELÉN: Así que nuestras propias experiencias individuales alimentan nuestros textos. Luego, a nivel de grupo nos gusta mucho Angelica Liddell, Amanda Palmer, Patti Smith, Tori Amos, Björk, David Bowie, el cabaret… Esto nos inpira. Nos encanta jugar con elementos teatrales, cada show tiene un vestuario con una paleta de colores determinada y también introducimos movimiento para ciertos números.

    ¿Poesía oral y escénica o fusionada con música? ¿Cómo definiríais vuestro estilo?

    MAD: Poesía multi-indisciplinada.

    BELÉN: Polipoesía & Rock’n’roll. No necesariamente porque hagamos ese estilo de música sino por la actitud.

    ALE: ¡De todo un poco! Creo que algo de lo que más nos ha costado no ha sido montar espectáculos o ponernos de acuerdo con un poema o un vestuario, ¡sino lograr definirnos!

    En países de habla inglesa el término spokenword es más común, pero en castellano el término “poesía oral” no está tan difundido. ¡Y eso que el origen de la poesía es la oralidad! Al final, lo hemos definido como poesía escénica musicalizada, porque no sólo trabajamos la oralidad de la palabra y no sólo es la música, sino que trabajamos toda la puesta en escena. Encima, tampoco es que fusionemos verso y música, como si la música fuera por su lado y la poesía por el otro y se encontraran a mitad del camino. En nuestro caso, sobre todo con la música que Laura ha compuesto, la música responde a la poesía, van de la mano, son hermanas.

    ¿Cómo suele ser la reacción del público? ¿Tenéis alguna anécdota espacial?

    BELÉN: La gente suele entrar en nuestro viaje, aunque a mí personalmente me gustaría que fuéramos involucrando un poco más al público y explorar formatos más inmersivos.

    ALE: Nuestros espectáculos son un viaje emocional, así que el público pasa por varios estadíos. Y los pensamos muy bien para que ese tránsito suceda, que puedas en una hora llorar, reírte a carcajadas, incomodarte o decir: “¡claro, a mí me ha pasado!”.

    MAD: Nos encanta poder involucrar el público en nuestras actuaciones, a veces los invitamos a que canten con nosotras clásicos básicos que versionamos, por ejemplo ´Rata de dos patas´ (Paquita la del Barrio) y ´Like a virgin´ (Madonna).

    BELÉN: Creo que como anécdota me quedo con la vez en la que actuamos en Valencia a escasos metros de donde había vivido doce años antes, cuando soñaba despierta con dedicarme al arte pero no tenía muy claro cómo hacerlo. Fue una manera de hacer las paces conmigo misma.

    Tenéis diferentes espectáculos y proyectos. Comentad en qué consisten vuestros diferentes espectáculos. ¿Están vinculados entre ellos o son independientes?

    MAD: Intentamos que cada una de nuestras actuaciones sea diferente, el desorden es un work in constant progress incorporando nuevos números o readaptando poemas desde otra perspectiva.

    ALE: El espectáculo que presentamos actualmente consiste en un repertorio de poemas musicalizados en los que hemos venido trabajando desde el principio de los días. Hay números que conservamos desde el día cero, y otros, por supuesto han aparecido en el camino o han ido mutando con los años. Digamos que ahora hemos seleccionado, pulido y mejorado nuestros números y los organizamos en un setlist emocionalmente coherente y los presentamos.

    MAD: Desde muy temprano en nuestra formación, nos dimos cuenta que tenemos que desarrollar un formato muy flexible, para poder adaptarnos a espacios y condiciones muy diferentes. En base a eso, actuamos en formato de tres (sólo recital) o con música (acústico o eléctrico).

    A nivel musical hemos tenido colaboraciones muy variadas con diversos músicos establecidos en Barcelona, hasta que nos quedamos en un formato estable con Laura Tomás al bajo y guitarra y Víctor ´El Becario´, en percusiones.

    ALE: Es verdad que nos adaptamos mucho al espacio o al evento que nos recibe. Por decirte, hay sitios donde nos invitan sólo a recitar porque se trata, por ejemplo, de una librería, así que allí vamos en plan súper acústico o a veces sin instrumentos. Un ejemplo sería el campeonato de Poetry Slam por equipos, en el que participamos dos veces y que ganamos la segunda vez. Allí sólo cuenta voz, cuerpo y escena, nada de música. Luego hay otros espectáculos en los que vamos totalmente enchufadas: bajo eléctrico, pedalera, percusiones, ukelele, etc… Todo depende de las condiciones del terreno.

    MAD: Nos adaptamos también a veces a la temática de un evento en particular, como el caso de la ´Jam Noir´ organizada por Marcos Xalabarder o producimos espectáculos que implican colaboraciones con otros artistas, tanto poetas, como músicos. Todo está vinculado con todo en una forma, aunque la presentación en sí puede ser muy diferente.

    ¿Cuáles son vuestros proyectos futuros?

    MAD: Libro. Disco. Gira.

    ALE: Ha sido difiñcil pero quizá lo logremos en breve. Me gustaría que quedara constancia material (no sólo fotos o vídeos) de nuestro trabajo. Y obviamente, ¡emprender la gira y dominar al mundo con nuestra poesía!

    MAD: Estamos trabajando cara al año que viene para poder publicar nuestro primer libro y disco como colectivo. El disco se acercará más a nuestras actuaciones que el libro, por lo que se complementarán muy bien. Y queremos actuar, en España, en Inglaterra, en donde nos inviten y donde nos invitemos.

     ¿La poesía es una forma de vida o una vida que da forma al resto?

    BELÉN: Creo que la poesía es una herramienta para expresar y condensar experiencias individuales que son también universales. No creo en la poesía como fin, como objetivo, creo que eso es algo que se puede volver en contra de uno mismo. El arte debería de estar al servicio del artista. Si no, el personaje te puede acabar comiendo. Aunque puede haber épocas que estos límites se desdibujan, pero mejor pasarlas como una gripe del ego y luego seguir trabajando.

    MAD: Para mí es más bien una vida que da forma o deforma la poesía. La literatura, la música y las artes escénicas son herramientas para deconstruir y reconstruir la realidad.

    ALE: Yo creo que hay personas que realizan o producen obras de arte y hay personas que son obras de arte en sí mismas. En mi caso, creo que soy de las primeras. O al menos, eso intento. Así que para mí, la poesía es una herramienta, un camino. No sé si llevo vida de poeta. Incluso, el término a veces me parece que se me queda grande. Otras veces me parece que se me queda corto. Para mí lo que es una forma de vida es la palabra, la literatura, y a eso aspiro, a que mi vida esté llena de literatura

    ¿Estáis satisfecha del resultado de vuestra hermandad?

    BELÉN: Muchísimo. Me encantaría tener una máquina del tiempo e ir a mi yo de hace diez años y decirle que va a estar haciendo todo esto. Me encantaría seguir dándole continuidad a todo lo que hemos hecho en los últimos años y seguir creciendo y llegando a más gente.

    MAD: Cuando pusimos las bases de este colectivo, no teníamos realmente ninguna expectativa más que poder poner en hoja y escena lo que nos condicionaba en aquel entonces nuestras vidas. La unión que se ha formado en estos años, el compartir con tantos amigos artistas y también este proceso incesante de evolución, de cambio, todo eso ha sido muy bonito. El camino no se acaba.

    ALE: Pues yo diría que sí estoy satisfecha y a la vez que no.

    Sí porque en los más de cuatro años que llevamos, hemos conseguido muchas cosas, muchos momentos de total creatividad y conexión artística. Soy consciente de que he sido muy afortunada. No con todas las personas con las que te topas en el camino puedes hacer equipo y trabajar tan bien y tan desinteresadamente. Los egos son muy cabrones y, en el mundo del arte, más. La literatura, encima, es un mundo solitario. Así que primero, contenta de haber tenido la suerte de encontrarme con Mad y con Belén. Y segundo, orgullosa de que hayamos sido lo suficientemente inteligentes y perspicaces para aprovechar esta gran movida del destino, convencer a Laura y Víctor de que esto valía la pena y así, hacer lo que nos gusta: desordenar el mundo con la palabra.

    Y por otra parte, no, no estoy del todo satisfecha. Somos muy cabezonas y miramos muy alto y muy lejos. Queremos más y buscamos más. Así que no. Estoy insatisfecha porque todavía quedan metas por cumplir, escenarios por conquistar, libros por publicar. Poc a poc, pero con constancia y trabajo duro

    ¿Qué es lo mejor y lo peor que os ha traído la poesía y el trabajo en común?

    MAD: Lo mejor sin duda es la hermandad, como apoyo humano y artístico. Poder trabajar con personas que me inspiran mucho, que respeto. La unión en diferencia.

    Lo peor fue lo que nos ha traído a la poesía y a trabajar en común, esas circunstancias que nos han hecho tan profundamente infelices y que pudimos exorcizar a través de ´La musa suicida´. Lo peor es lo que pasa en el mundo real, lo que nos hace sentir carentes de poder, la sociedad, lo que no podemos cambiar o mejorar.

    BELÉN: Lo mejor: todo el crecimiento personal. La sensación de que todo es posible, de que las cosas se pueden llevar a cabo si encontramos a las personas que vibran en nuestra frecuencia.

    Lo peor: como en todas las artes y en muchos trabajos, la precariedad.

    ALE: Lo mejor: la alegría de saberte acompañada en un mundo de soledad absoluta. Saber que hay con quienes puedes ser y estar en tu totalidad y que no sólo no molestas ni te juzgan, sino que alguien cree lo suficientemente en ti para convertirte en arte.

    Lo peor diría que ha sido hacernos conscientes, por vivir en carne propia, los obstáculos que hay que superar para poder expresarte en libertad.

    Para concluir la entrevista, ¿la pizza con o sin piña?

    ALE: ¡Con piña y picante! Toda la vida.

    BELÉN: Con piña, con de tó.

    MAD: Con piña, pero se la quito y la como por separado como postre.


    Podéis seguir a las Hermanas del Desorden a través de sus perfiles en Facebook y Twitter, e incluso ver algunas de sus actuaciones en Youtube.

  • Escandar Algeet: «Si la única victoria es que no haya perdedores, la poesía es el paradigma de ello»

    Escandar Algeet: «Si la única victoria es que no haya perdedores, la poesía es el paradigma de ello»

    La relación de Escandar Algeet con la poesía comenzó desde el cine pero pronto pasó a ser lector, a ser escritor, a ser poeta. Conocido también por su relación con uno de los bares que más poesía mueve en Madrid, el Aleatorio, Algeet es uno de los poetas más representativos de la llamada «nueva generación» que ha promovido la poesía entre un público juvenil, llevándola más allá de los muros protocolarios de la literatura y acercándose a la gente de la calle. En esta entrevista nos habla de él, de sus amigos, de sus inquietudes y de su nuevo poemario, «La risa fértil«.

    ¿Cómo comenzó tu relación con la escritura? ¿Porqué poesía?

    En el instituto. Descubrí el cine como expresión creativa, y en ese punto de giro, descubrí todos los demás caminos artísticos. La poesía fue por Benedetti. Casi por azar me encontré con él y me puse a jugar.

    ¿Qué es poesía? No vale contestar: «Poesía eres tú»
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    Un juego de niñxs.

    ¿De tus cuatro libros cuál te llevarías contigo si hubiese un huracán y sólo pudieses llevarte uno?

    El quinto.

    ¿Cuál es el último libro que has leído? ¿Eres lector habitual de poesía o de novela?

    De ambas, un poco por épocas, pero leo (y a veces me cuesta diferenciar) ambas. El último que he leído: Amapolas, de Silvi Orión. De novela la última: Las uvas de la ira, de Steinbeck.

    ¿Quién es tu espejo poético, con qué autores te sueles identificar más? ¿Qué relación te une a ellos/as?

    Tengo muchos ojos en los que mirarme y todos me dan una imagen del mundo distinta, dependiendo de la mirada de la persona que sea. Marcus Versus, Carlos Salem, Ana Pérez Cañamares, María Sotomayor, Gsus Bonilla, Bárbara Butragueño, Irene X, Oscar Aguado. De “históricos” están la generación beat con Kerouac a nivel literario y sobre todo Neal Cassady a nivel vital, Benedetti, claro, Cortázar, Galeano. No sé, todo lo que leo y vivo en mí se queda y de alguna manera me transforma. Quizá mi mayor referencia, como utopía hacia la que caminar, mi gemelánima, siempre ha sido Silvi Orión.

    ¿Poeta maldito o poeta romántico, con que rol o estereotipo te suelen identificar? ¿Tú te sientes identificado en alguno o huyes de los clichés?

    No creo que nadie me considere maldito. Algunos me incluirán dentro del romanticismo, desde la parcialidad de mi obra quizás sí podría entenderse. Si acaso poeta de calle o poeta de bar, son los que más cariño me producen. Pero en general me da igual , dejo el etiquetado para otros, yo me limito a disfrutar, compartir y traviesear lo que se me pueda cuando se pueda.

    ¿Qué piensas del fenómeno «poesía en la red» o fenómeno «intensito»?

    Que prefiero la intensidad a la falta de consumo, haciéndole un fixed a Raúl Ferruz (sonríe).

    ¿Las editoriales de poesía viven o sobreviven? ¿Tienes relación directa con alguna? ¿Cómo ha sido tu experiencia en ese mundillo?

    Yo he publicado desde el primer libro con Casimiro Parker, y mi relación con mi editor, Marcus Versus, es excepcionalmente personal, somos compañeros, amigos y yo diría hermanos. Sé que él ha pasado por épocas mejores y peores, de celebraciones y marejadas, pero siempre ha trabajado con la premisa de que la poesía iba por delante de los demás condicionantes. Y si algo he aprendido, es que sobrevivir también puede ser una fiesta.

    ¿La poesía es una forma de vida o una vida que da forma al resto?

    Una forma de mirar, de sentir. Creo que tiene un poco de ambos en tu juego de palabras. La vida la ponen las personas, y de ellas: la poesía.

     ¿Te identificas con todos tus poemarios o con el paso del tiempo hay alguno que te gustaría cambiar?

    Cada uno muestra etapas diferentes de mi vida. En ese aspecto, me sigo reconociendo incluso en los textos más antiguos, aunque siempre haya detalles que ya no sientas o palabras que ya no usaría, pero soy la persona que recuerdo, y me veo, con más o menos lejanía, pero en el mismo camino.

    ¿De dónde sale tu poesía? ¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

    La vida, las personas, y todo lo que me llega a través de cualquiera de mis sentidos, incluido el raciocinio.

    ¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha traído la poesía?

    Te podría decir muchos mejor y ningún peor. Si la única victoria es que no haya perdedores, la poesía es el paradigma de ello.

    ¿Qué quieres de la poesía y que quiere ella de ti?

    Nada. Todo es regalo. Solo doy las gracias.

    ¿Cómo se titula tu nuevo poemario? ¿Puedes contarnos cómo ha sido el proceso de creación? 

    La risa fértil. Tiene la energía y las palabras de mis últimos años de vida, más o menos desde que montamos el Aleatorio. Lo trabajo desde la humildad de un yo lleno de dudas, errores y contradicciones, pero con la fuerza de un nosotras que me transciende y transforma.

    
¿La pizza con o sin piña?

    Con.

  • La poesía innata

    La poesía innata

    El lenguaje humano es el producto de descifrar un programa determinado por nuestros genes. Noam Chomsky

    Hace poco llegó a mi un artículo del conocido filósofo y lingüista Noam Chomsky en el que exponían su “Teoría del desarrollo del lenguaje”. Según esta teoría de Chomsky el lenguaje es algo innato en el ser humano, y desde la infancia estamos programados con una capacidad innata para la compresión, asimilación y aprendizaje del lenguaje. Incluso habla de un dispositivo de adquisición del lenguaje, lo cual nos conduce a otra teoría: “La Gramática Universal”.

    En rangos generales este artículo me hizo reflexionar sobre la poesía como algo innato.

    Lo innato hace referencia a una cualidad y/o capacidad de algo que no es aprendido y pertenece a la naturaleza de un ser desde su origen o nacimiento.

    Para mí no existe lo innato en el ser humano, incluso el nacimiento es una sucesión de hechos y genética, lo único innato (si es que existe el innatismo en sí) es la muerte como proceso natural de la vida.

    El artículo de Chomsky me hizo pensar en la poesía del innatismo, aquella que es innata que simplemente está ahí, simplemente surge. Descarto esa poesía porque al igual que uno aprende a juntar sonidos y leer música, uno aprende poesía leyendo muchísimo a otros. Y el resultado de nuestra propia poesía es un conjunto de todos esos esquemas lingüísticos, sociales, culturales, políticos, económicos y emocionales que hemos adquirido.

    La idea de Chomsky sobre que la en la infancia aprendemos el lenguaje porque ya forma parte de nosotros como algo innato, la descarté rápidamente al pensar en esos niños que en ocasiones han sido encontrados en bosques, selvas, encerrados en jaulas o sótanos siniestros, esos niños no han desarrollado el lenguaje ni la comprensión gramatical, verbal u oral. Bien podría ser cierto que esos niños han resultado conocer quizás otro sistema comunicativo más instintivo. Pero de ahí venimos del instinto, no de lo innato.

    Con todo esto quiero decir que socialmente nacemos en unas condiciones determinadas sociales, económicas, culturales y políticas, éticas y morales que ya vienen impuestas. Esto se refleja claramente en el lenguaje y en la poesía.

    Es el entorno quién determinada el lenguaje, la poesía. No hablaría en ningún caso de innatismo si no de algo ya que existe y nos viene del exterior, digamos pues poesía de la preexistencia.

    La poesía de la preexistencia se nutre también del instinto pero sin dejar de lado ni por un solo segundo la lectura como método de aprendizaje, en caso hipotético de tener un método para aprender a escribir poesía recomendaría ese sin dudarlo.

    Chomsky da por hecho que todos los niños disponen de un dispositivo de adquisición del lenguaje, justamente esta idea se contradice con su idea de “lo innato”. Quizás el problema actual de muchos niños y adultos es justamente que se ha intentado educar en el innatismo, dando ya por hecho que nacemos con ese dispositivo de adquisición para el lenguaje .

    La palabra preexistencia quiere decir existir previamente o con anterioridad.

    Todo lo que estamos haciendo actualmente, todo lo que estamos escribiendo ya se a escrito de maneras diferentes, mejores o peores pero ya se ha escrito, lo único que hacemos ahora es transformarlo, reescribir, redescubrir lo ya existente.

    La poesía actual está condicionada por una época determinada, por un pasado determinado y quizás hasta vislumbrando de forma quimérica el futuro.

    Es una poesía de la preexistencia. Una poesía que se mueve continuamente como un huracán desde el extremo más clandestino, real, único y al margen hasta el otro lado más comercial, internauta y masivo, esa poesía tan volátil que no deja de girar ya ha existido en el pasado y lo único que hace es preexistir en el presente. Incluso me atrevo a decir que hay tanta poesía hoy en día que no sé si algún día alcanzara su innatismo.

  • El mundo editorial bajo la mirada del poeta

    El mundo editorial bajo la mirada del poeta

    «No coloquéis sobre la lengua viva de los niños, la palabra muerta», Gabriela Mistral.

    Partimos de la base en que a día de hoy no se nos educa en poesía. En las aulas se mantiene un sistema ya de por sí anacrónico y supervisado por ciertas entidades encargadas de que esto sea así. En la poesía se ve reflejado ampliamente por la concepción que nos transmiten los libros de texto, donde solo se informa en pocas hojas sobre unos autores determinados del pasado, y unas formas concretas. Esto se traslada popularmente a que las personas ignoren las nuevas formas poéticas, los poetas actuales, e incluso arrastremos una concepción muy romántica sobre la poesía y la figura del poeta.

    Todo esto influye a la hora de llevar a cabo la edición de un libro. Lo primero que les preocupa a casi todas las editoriales son las ventas, porque no deja de ser un negocio. Pero afortunadamente quedan editoriales que no sólo ponen su esperanza en las ventas. Un poeta puede ver el mundo editorial de muchas maneras. Las editoriales se arriesgan destinando poesía a un público generalizado con ideas preconcebidas y antagónicas por culpa de un problema educativo.

    Creo que son mínimos los casos donde un poeta busque lucrarse. En poesía se busca otra cosa, y en el ámbito editorial lo que más buscan los poetas es respeto y profesionalidad, o al menos en mi opinión.

    Tipos de editoriales para poesía

    Editoriales grandes

    Son editoriales que se dirigen al gran público, con grandes posibilidades. Financian el 100% del poemario. El poeta no ha de pagar ningún gasto y cobra un porcentaje adecuado a sus derechos de autor.

    Editan y publican más de 1.000 ejemplares. Estas grandes editoriales cuentan con un gran despliegue de medios y sobretodo presencia en redes sociales.

    Desde mi punto de vista, estas editoriales se nutren del fenómeno poesía en la red. Al querer asegurarse las ventas, este tipo de editoriales que no aceptan manuscritos y encuentran a sus poetas en las redes sociales los cuales ya poseen un amplio y suculento número de followers, seguidores y likes. Con lo cual no se busca tanto la calidad poética si no más bien una repercusión mediática a través de Internet y unas ventas aseguradas.

    También en grandes editoriales hay un término medio. No poseen una gran cantidad de ejemplares editados y publicados pero sí que cuentan con una amplia notoriedad en las redes sociales. Les interesa la calidad poética -aunque no aceptan manuscritos- y suelen destinarse a un público generalizado.

    Editoriales independientes

    Son editoriales que se dirigen a un público general,  aunque quizás sí que buscan un perfil de un lector más comprometido o no tienen tanta presencia en las redes sociales. Suelen financiar el 100%. El poeta no ha de pagar ningún gasto y cobra un porcentaje adecuado a sus derechos de autor.

    Editan y publican entre 300 y 500 ejemplares.

    En este tipo de editorial se busca la calidad poética, aceptan manuscritos, están abiertos a propuestas y buscan inspiración o expresión. Sobretodo quieren dar visibilidad a la poesía.  Para ellos la poesía se promociona también desde las redes sociales pero también desde recitales y la escucha del poeta.

    Atribuyen que la poesía está considerada como género menor debido a la falta de educación en las aulas. También desde una perspectiva de consideración cultural dado que el público puede tener muchos prejuicios o estereotipos acerca del género. En prensa ocupan poco espacio en las criticas literarias y de difusión.

    Editoriales pequeñas o alternativas

    Se dirigen a un público general, aunque quizás a un público más reducido del entorno del propio poeta. Suelen financiar el 100% de la edición y publicación. El poeta no ha de pagar ningún gasto y el poeta cobra un porcentaje adecuado a sus derechos de autor.

    Editan y publican entre 20 y 50 ejemplares.

    En este tipo de editorial se busca la calidad poética, aceptan manuscritos, están abiertos a propuestas y buscan llegar a manos de cualquier lector incluso al de no poesía. Sobretodo quieren dar visibilidad a la poesía. Incluso hay algunas que no buscan nada: encontrar algo ya es un logro.

    Para ellos la poesía se promociona también desde las redes sociales pero también desde recitales y eventos. Es el poeta quien más se promociona a sí mismo.

    Atribuyen que la poesía está considerada como género menor debido a la falta de educación en las aulas. La poesía es una superviviente dentro del género literario. No hablan de género menor si no minoritario. Es como el jazz.

    Autoedición

    • Vía Internet: Sitios web donde por un precio relativamente justo puedes autopublicar. Te llegarán a casa tus libros para que los puedas distribuir tu mismo.
    • Vía asociación cultural: Asociaciones que se encargan de todo el papeleo, registro, buscan imprenta, y tú solo cubres los gastos de impresión, formas parte una colección de poesía y es un precio muy económico con un resultado muy bueno y un formato diferente y sencillo.
    • Vía a pie: Implica consultar directamente a una imprenta precios, costes y riesgos, informarse y realizar el registro de la propiedad intelectual, etc.

    Editoriales «estafa»

    Son editoriales que aparecen por alguna red social, y suelen dirigirse a personas jóvenes e inexpertas pero ilusionadas.

    Piden una gran cantidad de dinero por 200 ejemplares de un libro (aproximadamente 1.500 euros). Realmente son de copago y al final sale muy caro publicar con ellos, no tienen la distribución que suelen prometer ni difusión. Y la calidad de la impresión no suele ser lo esperado.

    En cuanto a las cifras de ventas

    Un libro tiene su mayor pico de ventas durante los seis primeros meses de vida tras el lanzamiento y es durante ese periodo cuando la editorial o el autor deben volcarse en la promoción de la obra. Una vez terminado ese periodo, el volumen de ventas de una obra decae hasta llegar a menos de una cuarta parte.

    Vender por encima de los 10.000 ejemplares ya puede ser considerado éxito de ventas. Con el reciente boom de poesía en la red se han llegado a vender en algunos casos los 40.000 e incluso 60.000 ejemplares, de grandes editoriales.

    Las editoriales suelen pagar entre un 5 y el 7% del PVP en concepto de derechos de autor. Cuidado, que en algunos casos no son importes netos de IVA.

    Bajo la mirada del poeta

    “La poesía que vale es la que estás oyendo”, Jorge Vales (Editorial Lapsus Calami)

    Para dar mi visión más detallada y realista sobre cómo el poeta ve el mundo editorial redacté unos cuestionarios que contestaron más de 20 poetas. Algunos que están empezando por la autoedición, y otros que ya tienen en algún caso hasta 27 poemarios editados y publicados.

    Las opiniones han sido variadas y muy enriquecedoras para mí personalmente sobre este mundo editorial.

    He encontrado muchas buenas experiencias pero también malas. Los poetas entendemos que el mundo editorial es complicado y no deja de ser un negocio, pero más allá de ello queremos que la poesía toque calle, conecte con la gente, se acerque a las personas y rompa todos los mitos o prejuicios que pueda haber sobre ella.

    Muchos de nosotros pensamos que ciertas editoriales por su interés comercial deterioran la imagen y calidad del género poético. Esto me lleva a pensar en la crisis literaria pero también social. Vivimos en el mundo del consumo y la inmediatez. La poesía en muchos casos ha pasado a ser un bien de consumo. Y para mí, la poesía es de todo menos algo que se venda. La poesía NO ESTÁ EN VENTA, la poesía resiste.

    A veces los poetas tienen malas experiencias con este mundo editorial debido a que los acuerdos con las editoriales varían, no se respeta la obra del autor, o simplemente incluso hay casos de estafa. Todo esto lleva a un sector de poetas desilusionados con las editoriales. Existe una relación de conflicto.

    “Los poetas inmaduros imitan; los poetas maduros roban; los malos estropean lo que roban, y los buenos lo convierten en algo mejor», T. S. Eliot

    Muchos poetas comienzan con la autoedición porque es una manera sencilla y barata de darse a conocer, de empezar y de llegar a la gente. Ese fue mi caso. Y estoy contenta con el resultado.

    En general muchos poetas se quejan de la poca o nula promoción y difusión de su obra. Es el propio poeta el que debe hacerse cargo de la difusión de su propia creación en redes sociales, eventos, micros abiertos, y como me dijo David González (poeta): “El poeta es promotor. Un triste charlatán de feria”. Y aunque quizás yo no comparta una visión tan triste sobre esto, sí que es cierto que somos nosotros los encargados de difundir nuestra obra y darle visibilidad.

    Soy consciente como poeta que las editoriales no dejan de ser un negocio, pero incluso desde una perspectiva empresarial muchos buscamos respeto y profesionalidad.

    Al realizar estas encuestas o preguntar he notado en ciertos casos quizás un poco de miedo a decir la realidad por parte de algunos poetas. Parece que hay casos en los que no pueden opinar de manera abierta y sincera por miedo a que ciertas editoriales dejen de abrirle las puertas a festivales de poesía o actividades.

    El mundo de la élite poética también está presente. Tienen acuerdos con las editoriales que también les pagan dinero por acudir como invitados especiales a según qué eventos.

    Para mí y algunos poetas esta es la clasificación de las editoriales:

    1. Editoriales grandes: Explotan lo ya conocido.
    2. Editoriales independientes: Se mueven entre la innovación y la supervivencia, arriesgan.
    3. Editoriales pequeñas o alternativas, o vías de autoedición: Es una forma de empezar, una forma de crecer, una forma de comunicar, una forma de nacer o incluso una forma de vivir al margen.
    4. Editoriales estafa: Extorsionan, roban.

    “La poesía tiene que ser humana. Si no es humana, no es poesía», Vicente Aleixandre

    El mayor problema al que se enfrenta el poeta y las editoriales quizás sea el problema educativo que hay de fondo en este género, que arrastra consigo una serie de imposiciones estereotipadas por el cual el público general tiene una concepción errónea o transformada sobre la poesía.

    El poeta no es un ente elevado, ni un ser supremo, más bien lo contrario. Los poetas suelen ser personas normales y corrientes con sus virtudes y carencias, que expresan a través de un medio sus sentimientos y pensamientos, y que no sólo expresan si no que trabajan en sus textos: investigan, estudian, leen. Los poetas son lectores o, en mi opinión, deben de ser lectores en potencia. Porque es a través de la lectura, de nutrirse de otros, cómo se aprende, dónde se ven las luces y las sombras.

    Las editoriales y editores tienen también en consideración esta realidad, alejándose de prejuicios, el poeta es como un escritor más, aunque arrastre fama de ser iluminado.

    En general dentro del mundo editorial, los poetas no hemos de perder nuestra humanidad y al contrario las editoriales pese a ser negocio tampoco deben olvidar esta parte humana tan esencial.

    Me han sorprendido muchas respuestas de las editoriales: todos califican las relaciones con los poetas de buena, y al compararlo con las respuestas de los poetas me he percatado de que esto no es del todo así. Hubo una respuesta que me llamó la atención y que sin duda lo resume bastante bien o al menos eso pienso: “La relación entre el poeta y el mundo editorial es una lucha de egos”. Y puede que ciertamente lo sea, porque socialmente ya somos así, sin ser poetas o editores, a día de hoy como sociedad se vive una intensa batalla de egos. El ego sin embargo es nuestra cualidad más innecesaria y la que al mismo tiempo nos humaniza.

    Me ha parecido llamativo comprobar como existe una parte también muy políticamente correcta dentro de las editoriales. Y al mismo tiempo algunos poetas han guardado silencio por simple miedo a poner las cartas encima de la mesa.

    Es irónico comprobar como distintas piezas de un puzzle encajan tan perfectamente.

    Una cosa que sin duda busca la poesía en el mundo editorial es respeto, y llegar a la gente que quizás tiene una idea errónea sobre la poesía. En esta problemática quizás hay un punto en común, y es la falta de educación en el género poético.

    “Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos, que al corazón le llega poca sangre», Gloria Fuertes