Autor: Alejandro Cárdenas

  • La poesía melódica de Aurora

    La poesía melódica de Aurora

    El mes de abril, además de traernos la primavera, nos sorprende con la llegada de una poetisa que con sus melódicos versos no solo nos encanta, sino que nos hipnotiza.

    Se trata de Aurora, quien no solo nos da alas de libertad en su poesía de verso libre, sino que nos lleva por un recorrido maravilloso por la métrica rítmica de sus exquisitos sonetos.

    Y para muestra un botón, dejémonos acariciar por el canto a una musa, a través de este soneto endecasílabo de ritmo clásico con acentos 6 y 10.

    Mi musa

    Se ha dormido la musa en mi regazo,
    se ha negado a prestarme su alegría,
    no la siento de noche ni de día,
    la busco, y solo encuentro su rechazo.

    Se marchó sin un grito ni un portazo,
    creí que arrepentida volvería
    y bajito en mi oído cantaría
    sus baladas, envueltas en su abrazo.

    Llevo tiempo esperando su regreso,
    he salido a buscarla en el camino
    pues ya la echo de menos, lo confieso.

    Mi destino va unido a su destino,
    no concibo mi vida sin su beso.
    Sentirla en mi interior, ese es mi sino.

    Y qué tal si nos damos una mojadita bajo este chubasco de versos libres que nos invitan a bailar bajo la lluvia.

    Lluvia

    Abrazará la lluvia el horizonte
    jugando a dibujar espejos con los charcos,
    se sabe pasajera y de ahí su prisa
    por acallar el canto de los pájaros,
    trae vida en sus caricias
    y cae serena y tibia
    mientras la tierra tiembla,
    palpitando, vencida, entre sus brazos.

    Y ahora, con este breve poema, permitamos que el viento nos despeine la locura mientras los versos de Aurora nos invaden la cabeza.

    A menudo…

    A menudo es el aire el que se lleva
    los bucles de mi pelo en su locura
    y vuelan sin cadenas, y sin apenas ruido,
    imitando a gorriones indefensos
    y es esa libertad la que despierta
    los versos que me invaden la cabeza.

    Es tan solo un instante que sacude
    con fuerza, desmedida, mis cimientos
    entonces cierro los ojos e imagino
    que este alboroto es música…
    Es la forma de hablar que tiene el viento.

    Y para cerrar con broche de oro, y elevar un poco la temperatura, nos vamos con Aurora a recorrer un universo de pasión, en las alas de este soneto clásico.

    Me gusta recorrer el universo…

    Me gusta recorrer el universo
    que parte del abismo de tus piernas,
    refugiarme del frío en tus cavernas,
    columpiarme en tu piel, por el reverso.

    Enredarte al acento de mi verso
    que borda para ti noches eternas,
    noches sencillas, plácidas y tiernas
    enganchada a tu pulso lento y terso.

    Me gusta reflejarme en tu mirada
    con la luz de la luna de testigo
    y en tus iris, traviesa, dibujada.

    Me gusta despertarme así contigo,
    fundirme en tu calor de madrugada,
    jugando a hacerme un nido con tu ombligo.

  • Poesía japonesa más allá del haiku: el chöka y el tanka

    Poesía japonesa más allá del haiku: el chöka y el tanka

    En un artículo previo conversábamos de los diversos poemas japoneses breves de métrica tei kei (5-7-5). Dentro de éstos se incluye el haiku, el más conocido comúnmente, aunque también se mencionaron el senryu, el hokku y el müki.

    La poesía japonesa, sin embargo, posee una rica variedad de formas poéticas que permitieron a esta milenaria cultura cubrir diversidad de temas, no solamente el de la naturaleza. Algunas de estas formas son específicas para expresar temas espirituales mientras que otras sirven para expresar opiniones sarcásticas sobre el amor o el trabajo, otras fueran hechas para escribirse por dos poetas (y más) y algunos otros, en lo que respecta al tema a cubrir, gozan de mucha libertad.

    Muchos de estos poemas tienen tan solo unos pocos versos más; pero otros, en cambio, pueden contener buena cantidad de ellos para construir poemas muy largos, como el chöka, que veremos en breve.

    De la diversidad de poemas japoneses que existen, en este artículo hemos decidido conversar sobre el chöka y el tanka.

    Chöka

    El origen del chöka como forma poética se remonta a la época medieval del Japón. Siendo este tipo de poema un cauce principal de buena parte de la poesía lírica de la época, en el año 759 D.C., Otomo no Yakamochi lo recoge en la antología Manyōshū.

    Al parecer, en esta antología los autores masculinos escribieron poemas chöka bastante largos, entre 50 y 100 versos, con un marcado tono externo, dejando poco lugar a los asuntos íntimos, sentimientos y emociones. Las mujeres escritoras, sin embargo, prefirieron el tanka, pues sintieron que este era mejor instrumento poético para desplegar su sensibilidad femenina. El chöka no prohíbe sin embargo el tema emocional, sentimientos y asuntos íntimos; su contenido puede ser variado y amplio en general.

    A partir del siglo VIII, desafortunadamente, este tipo de poema dejó de cultivarse.

    Las pautas para escribir un chöka son las siguientes:

    1. No lleva título (en esto se parece a los de métrica tei kei)
    2. No lleva rimas consonantes
    3. Es posible usar rimas asonantes
    4. Admite todo tipo de recursos líricos y retóricos
    5. La cantidad de versos es variable:
      1. Puede ser tan largo como el poeta guste
      2. La cantidad mínima de versos, dada su configuración métrica, es de 7 versos, para diferenciarlo de un tanka, como ya veremos más adelante
    6. Un chöka debe terminar en un katauta de 3 versos con métrica 5-7-7 y contener 2 o más pares de versos 5-7; de esta cuenta, su métrica mínima es: 5-7, 5-7,5-7-7

    Veamos el siguiente ejemplo de chöka:

    Llueven sakura
    cual lágrimas en pétalos,
    nostalgia rosa
    inundando el asfalto,
    y llora mi alma
    que el reencuentro quiere;
    melancolía
    en acento pastel
    y sabor a cereza.

    Tanka

    De alguna manera es posible decir que el tanka tiene al menos unos 1500 años de existir, no en su forma directa, pero sí como parte de otros formatos de poesía japonesa. Uno de los formatos en que existía era el somonka, que es también un poema japonés muy antiguo.

    El tanka en su forma particular y definida lo creó Masaoka Shiki, y comparte origen  con el hokku, pues ambos nacen del renga (un tipo de poesía colectiva japonesa). Un renga lo inicia un poeta con un hokku (5-7-5) y lo responde otro poeta con un par de versos 7-7. De allí que los primeros 5 versos de un renga (aunque escrito por 2 poetas) dieran origen, más tarde, al tanka.

    Como indicamos antes, las poetas japonesas incluidas en la antología Manyōshū, eligieron el tanka para desplegar su belleza poética adornada de gran sensibilidad femenina. De hecho, en un principio, el tanka se usaba como una manera de enviar mensajes codificados entre amantes secretos. La codificación yacía en el uso de metáforas en lugar de lenguaje sencillo y directo. Esto para evitar, si el mensajero sabía leer, que éste pudiera pecar de indiscreto.

    Hoy día el tanka se puede usar para diversidad de temas.

    En un tanka los primeros 3 versos se conocen como kami-no-ku, de los cuales, el tercero, se denomina verso pivote. Los últimos 2 versos son el shimo-no-ku. El verso pivote debe contener palabras que sean afines (sinónimos o aspectos comúnmente relacionados a) a una o más palabras del shimo-no-ku y de los primeros versos del kami-no-ku.

    Las pautas generales para escribir un tanka son:

    1. No lleva título (igual que el chöka)
    2. Esquema métrico: 5-7-5-7-7
    3. No lleva rimas consonantes
    4. Puede llevar rimas asonantes
    5. Admite todo tipo de recursos líricos y retóricos
    6. Debe tener los enlaces entre el pivote y shimo-no-ku y primeros versos del kami-no-ku

    Veamos el siguiente ejemplo de tanka:

    Tu roja boca
    candado de mis labios,
    carmín cerrojo;
    soy tu esclavo en cadenas,
    mi calabozo… tú.

    Notad que el verso 3 (pivote) contiene las palabras clave de enlace: carmín, cerrojo. Los primeros versos del  kami-no-ku contienen los enlaces correspondientes: “roja” con “carmín”, “candado” con “cerrojo”.  El shimo-no-ku (versos 4 y 5) contiene los enlaces correspondientes: “cadenas” con “cerrojo”, “calabozo” con “cerrojo”.

    Finalmente, para ejercitar lo aprendido en este artículo, quiero invitarte a escribir un tanka o un chöka en Poémame.com, en nuestra nueva sección de poesía japonesa.

    Notas

    1. Los poetas japoneses consideraban que la rima asonante reducía la calidad del poema, a mi parecer, como si lo hiciera menos puro. Personalmente, en un chöka, prefiero una proporción mínima de rimas asonantes y, si el poema es muy corto, ninguna rima asonante.
    2. En un tanka, siendo tan corto, personalmente prefiero evitar a toda costa las rimas asonantes por las consideraciones de calidad poética de los japoneses, aunque no están prohibidas.
  • La poesía audaz de Alex Richter-Boix

    La poesía audaz de Alex Richter-Boix

    Estrenamos con Alex Richter-Boix esta serie de artículos mediante la que, a modo de mención o breve reseña, queremos reconocer a aquellos poetas de Poémame que destacan tanto por la calidad como por la constancia en sus aportaciones a nuestra comunidad literaria.


    Recién llegado al «bar de poesía» de Poémame, Alex cautiva con la frescura de sus letras, con el formato y contenido de sus versos y prosas poéticas: salta con audacia y agilidad de una imagen a la otra, de un pensamiento a otro; e imprime sensaciones en el lector que no son fáciles de olvidar. Posee una gran facilidad para unir elementos aparentemente distantes en significado y los envuelve en un lirismo tan suyo, tan característico de su pluma:

    Tres mil millones de brutalidad (fragmento)

    Allí, en ese mundo,
    soy tres mil millones de brutalidad.
    Tres mil millones de pares de bases enlazadas,
    con la finalidad de ordenar lo imposible.
    Mi brutalidad pisa una orquídea.
    Treinta y cuatro mil millones pares de bases,
    reducidas bajo una bota.
    Treinta y cuatro mil millones pares de bases,
    de información para moldear la belleza.
    La mía, la partitura que me compone,
    cabe en uno solo de sus cromosomas.
    ¡Uno!

    Poemas como «Tres mil millones de brutalidad«, «Madre que acicala cabellos alborotados«, «Paseo entre la ventisca» y la trilogía de prosa poética «La noche es el vestido del mundo» dejan entrever un genio y una habilidad literaria incipiente y prolífica, en la que la naturaleza -salvaje o urbana, visible o invisible- sirve de puente entre el lector y la realidad poética de la vida. Esperamos sus siguientes entregas y brindamos por él desde este rincón de poesía.

    La noche es el vestido del mundo (I)

    Un relincho de caballo.
    Una expiración.
    Un lomo sudado.
    Húmedo.
    Intenso.
    Extenuado.
    Repican los cascos de los caballos.
    Adoquines húmedos por la lluvia de esta tarde.
    Un charco captura la profundidad y delicadeza del cielo estrellado.
    Hace bailar las constelaciones al son de los caballos.

    Las cornejas alzan el vuelo ensombreciendo la noche.
    Dejando un rastro de plumas descosidas.
    ¿Dónde irán a estas horas?
    La oscuridad se las traga.
    Devolviendo el eco del graznido.
    Las sombras ya no tienen cabida.
    El negro se cierne de nuevo sobre las calles.
    Algo se ha comido a la luna y el charco ya no refleja nada.
    No me veo.
    Mejor.
    En los espejos siempre veo al otro.
    Por eso los rehuyo.
    Me dan miedo.
    Me dibujo de gato pardo y sigo mi camino.

    La oscuridad es el vestido del mundo.
    Con la noche en mundo calla.
    La ciudad que me habita se despliega a cada paso que doy.
    Las nubes siegan un cielo empapelado con postales de otros tiempos.
    Identifico un nuevo punto de luz en la bóveda.
    Un destello que tuvo lugar hace miles,
    quizás millones de años, y que hoy me llega haciendo presente el pasado.
    No existo para quien nos esté observando desde la oscuridad del espacio.
    En este momento soy futuro no presente.

     

    Madre que acicala cabellos alborotados

    Es un peine que doma un cabello rebelde
    No hay destino en ello,
    sólo biología y leyes.
    Como lo hicieron antes,
    las cosas ocurren,
    sin oráculo
    sin profecia
    sin cabala
    ocurrirán mañana,
    como lo han hecho hasta ahora;
    con el mismo principio
    con el mismo final.
    Siempre la misma vieja memoria
    extendiéndose en el tiempo.

    Toda revolución acaba convertida en peine.
    Todos los muertos tienen el mismo final.
    Comida para el tiempo,
    para el podenco tuerto.
    Tierra sobre tierra que traga tierra.
    Corren en la misma dirección,
    para llegar a ninguna parte.

    La transgresión agotada
    da dentalladas al aire,
    traga polvo en su sueño
    que es sabor a muerte por la mañana.
    Se enjuaga en el lago,
    donde salta la trucha,
    donde aguarda siempre una muchacha
    de ojos níveos cortados a tijerazos,
    mirada de incontables dimensiones
    que siguen viéndote,
    evocándote,
    mientras los crímenes se repiten
    en un Universo plano,
    no excavable.

    La memoria socava la vida,
    la sumerge en un estado somnoliento
    de lento inconsciente.
    Su mirada bordada,
    refleja mundos distantes,
    bajo otro sol
    de otra galaxia
    de silencios que acechan,
    de los que nos echan sobre los hombros
    los muertos,
    desde una eternidad caduca
    que se pliega sobre sí misma,
    donde todo queda solo
    entre cabellos alborotados,
    enmarañados, que ondean al viento
    en una tormenta de harina
    por la que pasean furtivamente
    un muerto tras otro,
    hasta esa madre de madres
    que acicala dulcemente sobre sus rodillas
    la vida que quiere ser vivida.

     

    Paseo entre la ventisca

    El cielo se volcaba delicadamente sobre el suelo en un movimiento lento y fluido.
    El mundo había quedado reducido a un torbellino de cenizas blancas que borraba el horizonte.
    Todo parecía estar suspendido en la nada.
    Tú estabas a mi lado pero el espacio entre nosotros parecía cada vez mayor.
    Más espeso y etéreo al mismo tiempo.
    Simplemente se difuminaba lo que había entre nosotros.
    Eramos pura ventisca arrastrándonos el uno al otro.
    Subiendo y bajando,
    arrojándonos,
    de un lado para otro,
    de aquí para allá,
    contra un paisaje que desaparecía en cada uno de nuestros arrebatos.

    Cuando la tormenta arrió estaba sólo.
    Caminé por un campo de nieve sembrado con cabezas de caballo.
    Sus lenguas congeladas colgaban pintorescas de unas bocas grandes y grotescas.
    Era un espacio virgen y estéril.
    Muerto.
    Allí donde la razón y la palabra son imposibles.
    Ese punto en el cual se desata la tragedia.
    Al cerrar los ojos no reconocía a quien veía.
    ¿Eras tú?
    Temo que fuese otra persona.
    Me aterra pensar que he olvidado tus facciones.

    El desenlace de la tragedia carece de toda importancia.
    No se sobrevive a ella,
    lo que resulta es algo completamente nuevo,
    distinto a lo que había precedido.

    Pienso a menudo,
    caminando todavía entre esas cabezas congeladas,
    en el camino,
    el sendero que nos llevó a despojarnos del lenguaje y la conciencia.
    Sin ellos estamos ahora incapacitados para todo.
    Entramos,
    jugando como quien no quiere la cosa,
    en el espacio de la incertidumbre.
    Nos dejamos llevar,
    y ahora, aquí, en este páramo helado y vacío,
    intento volver la vista buscando un paisaje familiar.
    Sólo veo cabezas equinas de rostros esperpénticos y lenguas frías.
    La palabra es imposible para ellas.
    Aquí estamos todos mudos.
    Un pajarito de las estepas,
    posado sobre mi labio,
    se ha llenado el buche con todo mi lenguaje.

  • ¿Se puede llamar haiku a cualquier poema 5-7-5?

    ¿Se puede llamar haiku a cualquier poema 5-7-5?

    Abordaremos este tema desde el punto de vista tradicional de la poesía japonesa. La corriente de Haiku moderno no será analizada en detalle en este artículo.

    Es común encontrar en Internet, en diversidad de foros y redes sociales de poesía, ejemplos de poemas de tres versos con métrica 5-7-5 etiquetados como Haiku, sin embargo, veremos aquí, que estos carecen de uno o más requisitos que todo Haiku tradicional debe cumplir. Lo que es interesante, además, será descubrir que existen otros tipos de poemas 5-7-5 en los cuales muchos de esos poemas podrían categorizarse. Éstos son el Senryu, el Hokku y el Müki.

    Para conocer los orígenes de estos poemas japoneses debemos remontarnos al año 1644, cuando nace Matsuo Basho, ilustre poeta japonés que años más tarde inventa el Hokku. El Hokku era un poema de tres versos también, con métrica 5-7-5 que describía el aquí y el ahora de un momento de observación de la naturaleza, aunque también existe una versión urbana en la cual el escenario es una ciudad. El Hokku de hecho se parece mucho al Haiku, con leves diferencias. La más notoria es el hecho de que el Hokku admite lirismo (metáforas, subjetivismo, personificaciones), mientras que el Haiku debe estar totalmente libre de lirismo. Hoy día en es habitual confundir a Matsuo Basho con el creador del Haiku, pero veremos en un momento que éste último fue creado casi 200 años más tarde. Basho hizo en algún momento de su vida un viaje a pie por todo Japón y usaba el Hokku y el Haibun como poemas principales para describir sus observaciones de la naturaleza y las ciudades durante su recorrido.

    En 1867 nace Masaoka Shiki, el creador del Haiku tradicional, y en 1884 nace Ogiwara Sensensui, el creador del Haiku libre o moderno, cuyo principal discípulo se convertiría en un gran exponente del Haiku libre, Taneda Santöka (nacido en 1882). Es posible que entre las reglas nuevas del Haiku libre se admitiera nuevamente el lirismo dentro del Haiku por lo cual se parecería hasta nuestros días, muy fácilmente al Hokku. Sin embargo, esto es una mera suposición.

    Ippekiro Nakatsuka (nacido en 1887) inventa en su momento el Müki, en su intento de liberarse de las reglas de extensión y métrica del Haiku y el Hokku. Elimina el uso del Kigo y le da extensión libre en cantidad de versos. Aunque existen algunos Müki que se escriben en métrica 5-7-5 también.

    El Senryu por su lado, fue creado por Karay Senryu, quien nace en 1718 (también conocido como Hakiemon Masamichi). El Senryu se desliga de los otros poemas cortos japoneses en el sentido que no debe describir un momento presente de la naturaleza, puede ser mucho más abstracto y hablar de sentimientos y emociones con más libertad. En esencia se parece mucho a cualquier poema occidental lírico con métrica 5-7-5.

    Volviendo al Haiku tradicional, y para hablar con propiedad de las reglas que lo definen, hablaremos de dos temas clave: El Kigo y el Kireji.

    El Kigo es una palabra o frase clave que indica la estación del año en que ocurre la observación de la naturaleza. Se considera Kigo directo a los sustantivos que nombran las estaciones (primavera, verano, otoño, invierno) y Kigo indirecto a palabras o frases de aspectos característicos de cada estación, que la identifican inequívocamente en un ámbito global y no regional, por ejemplo: Nieve implica invierno en todo el mundo. Lluvia implica invierno solo en ciertas regiones (y puede llover ocasionalmente en otras estaciones inclusive), por lo cual no es un Kigo indirecto aceptable.

    El Kireji implica un corte de pensamiento en el poema. Indicando que termina la descripción de una imagen o pensamiento poético y comienza otro. También es conveniente hablar de rima, dado que ningún poema japonés admite rima consonante. Y la rima asonante, si bien sería posible usarla, se considera en la poesía japonesa tradicional como un elemento que hace que el poema sea inferior en su calidad.

    Dados todos estos elementos, un Haiku tradicional ha de cumplir todos estos requisitos:

    • No debe llevar título.
    • No debe tener rima.
    • Se compone de tres versos con métrica exacta 5-7-5.
    • El conteo de métrica se hace igual que con la poesía occidental (tomando en cuenta sinalefas y palabras agudas o esdrújulas en el fin del verso).
    • Debe haber Kireji en segundo o tercer verso.
    • Debe tener Kigo directo o indirecto.
    • Es una observación de la naturaleza en el aquí y el ahora.
    • Debe excluir el yo, así como todo sentimiento y lirismo.

    El Hokku (muy parecido al Haiku) en cambio, tiene opcional el Kireji y si admite metáforas, personificaciones y subjetivismo. Todo lo demás es como el Haiku.

    El Senryu por otro lado, no lleva Kigo ni Kireji y admite todo tipo de lirismo y no se restringe ni a la naturaleza, ni al presente.

    Para concluir este análisis, vamos a ejemplificar todo lo descrito. Escribiremos 4 poemas japoneses con métrica 5-7-5 sobre la misma observación, e incluiremos un Haiga (imagen o fotografía) de la escena siguiente:

    Senryu
    El dulce aroma
    de un vasto mar de flores
    que alegra al sol.

    Hokku
    Flamea el sol
    sobre los tulipanes.
    El bello ocaso.

    Müki
    El colorido
    traje en flores del campo.
    Cae la tarde.

    Haiku
    Primaveral
    crepúsculo en el campo.
    Abundan flores.

    Si bien los 4 poemas se componen cada uno de 3 versos con métrica 5-7-5, sin título y sin rimas, se debe notar que el Senryu no tiene Kigo ni Kireji y es en parte abstracto y muy lírico: “mar de flores” es metafórico, y “alegra el sol” hace una personificación del sol al indicar que éste puede alegrarse.

    El Hokku por su lado, sigue siendo lírico, pero incluye un Kigo indirecto: “tulipanes”, que solo se dan en primavera y tiene Kireji en tercer verso. El adjetivo “bello” es un subjetivismo que no se admitiría en un Haiku por ejemplo.

    El Müki tiene un lirismo moderado, sin Kigo pero con Kireji en tercer verso.

    Y finalmente el Haiku carece de todo lirismo, es una descripción directa, sin subjetivismo de la escena observada en el aquí y en el ahora, incluyendo un Kigo directo: “Primaveral” y un Kireji en tercer verso.

    Finalmente, a modo de ejercicio, quiero invitarte a que escribas y publiques en Poémame un Haiku tradicional, o cualquier de los otros 3 poemas 5-7-5 aquí presentados, para el siguiente Haiga (imagen):