Es un folleto doblado tres veces, con tres pliegues, y tiene por tanto 8 caras. Un cuadríptico ofrece información muy estructurada y los pliegues múltiples permiten que un folleto con mucha información quede contenido en un tamaño plegado que sea manejable.
Ese el modelo que ha decidido impulsar Ediciones Liliputienses desde hace un tiempo. Una sorpresa más que se añade a sus diversas colecciones de poesía.
LOS POETAS NO SON GENTE DE FIAR, revista microscópica de poesía, es la nueva colección de cuadrípticos. Hoy analizamos el número cinco.
Hace ya unos meses, a raíz de uno de nuestros encuentros poéticos de #PoémameBcn, conocimos a integrantes de esta interesante tertulia poética: El Laberinto de Ariadna y hablamos de una posible colaboración conjunta.
Llegó la pandemia y con ella todo se trastocó. Ahora, poco a poco, vamos intentando volver a un nuevo tipo de vida que no nos haga olvidar ni dejar de lado la poesía. Por eso, hemos iniciado la temporada 2020-21 con una mesa redonda virtual entre la Presidenta y un miembro de la junta de El Labertinto de Ariadna, Dolors Fernández y Francesc Cornadó y el fundador de Poémame y el director de la revista y organizador de #PoémameBcn, Óscar David Sánchez y José Luis Regojo. Aquí tenéis el resultado:
Hola, la semana pasada @Óscar David Sánchez Jiménez -Poémame- y yo participamos en una mesa redonda de una tertulia poética de Barcelona, El laberinto de Ariadna. La idea es poder colaborar juntos en el futuro. Aquí os envío la primicia de nuestra reunión virtual:
El Laberinto de Ariadna es un colectivo literario que organiza tertulias en Barcelona (España) desde el año 2001. Con el objetivo de fomentar y divulgar la poesía, la literatura y la cultura en general, su nombre rinde tributo al poeta y dramaturgo catalán Salvador Espriu y a su obra, con títulos tan significativos como Les cançons d’Ariadna y Ariadna al laberint grotesc.
El colectivo se caracteriza por su voluntad bilingüe (castellano y catalán) y por su interés en la diversidad de géneros, estilos y temáticas. Por lo mismo, su funcionamiento es abierto, con entrada libre al Ateneo Barcelonés, donde tienen lugar sus encuentros. En la actualidad, y por imperativo pandémico, los actos presenciales se han sustituido por sesiones virtuales. No obstante, en cualquier circunstancia lo que prevalece es el amor por la poesía en un sentido amplio, generoso y sin cortapisas.
Fundamentalmente sus actividades se basan en presentaciones de libros, recitales poéticos, conferencias, charlas, intercambios con asociaciones afines, mesas redondas, performances y, en definitiva, todo aquello que estimule el conocimiento y la creatividad. Asimismo, durante estos diecinueve años de existencia, se han editado pliegos poéticos y antologías con los trabajos de los socios: Tardes del Laberinto, Las voces de Ariadna (audiolibro), etc. También se promueven y organizan festivales poéticos, así como encuentros literarios y artísticos.
“El Laberinto es el mejor lugar para perderse”, dijo un día uno de sus socios, ya que el gozo de crear se multiplica al traspasar fronteras, compartir y difundir.
Hace cuarenta y ocho años se apagaba, tal día como hoy, la voz de Flora Alejandra Pizarnik, pero no hemos dejado de escuchar a la poeta, si cabe, con más fuerza que antes. Hablábamos de ella en nuestra revista de Poémame, unos años atrás: 5 poemas de Alejandra Pizarnik y más tarde, con el artículo: 8 poemas de Alejandra Pizarnik. Un ave de las emociones. Hoy volvemos a cogernos de la mano de poemas y diarios, sus palabras, prosa y verso, para refrescar lo que sabemos o para servir de humilde estímulo a los que aún no la conocen.
Nacida en la primavera de 1936, con Argentina como hogar —aunque pasara una corta etapa en París (1960-1964)—, nuestra poeta se ha convertido en un mito que ha ido creciendo con los años, con no pocas alusiones a su infancia, temores, depresión y muerte, en artículos, libros, documentos audiovisuales y demás análisis de su vida y de su obra. Aquí no pretendo dar más allá de unos cuantos brochazos que resuman, malamente, las emociones que me quedan tras leer distintos libros sobre ella. Porque hay tantas Pizarnik que sería imposible por mi parte retratarla toda, completa. Hay quienes destacan los complejos infantiles que acarreaba tras las continuas comparaciones con su hermana, las adicciones, su obsesión con el lenguaje, los altibajos emocionales, la orientación sexual, los intentos de suicidio… Yo me quedo con lo que ella decía y que cada uno interprete como le apetezca. De su diario, la tormenta rutinaria:
Lo de siempre. Sensación de estar pagando lo que tengo y lo que espero. Mi insomnio y mi fatiga corroboran.
Y la necesidad de huir de sí misma:
La sensación inigualada de estar de más, de estar de sobra en mí, porque yo no me necesito para vivir, no me pertenezco, no sé qué hago en mí, para qué me sirvo.
Incluso, un resquicio para la esperanza:
Aún no rechazo íntegramente el mundo. Aún me aferro a los engaños gestadores de ilusiones fantásticas. Aún sopla en mí la optimista esperanza de hallar el puente transitable entre los límites y el infinito. Aún no tengo conciencia de la total impotencia del hombre.
En sus poemas he encontrado versos maravillosos, destilando sensualidad:
Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres como los niños de la medianoche;
pero también he vivido su miedo:
Sé del miedo cuando digo mi nombre. / Es el miedo, / el miedo con sombrero negro / escondiendo ratas en mi sangre, / o el miedo con labio muertos / bebiendo mis deseos.
Y me he dormido en su tormenta:
Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar.
Poseída por la poesía de Pizarnik, me quedo en La palabra del deseo:
Esta espectral textura de la oscuridad, esta melodía en los huesos, este soplo de silencios diversos, este ir abajo por abajo, esta galería oscura, oscura, este hundirse sin hundirse.
¿Qué estoy haciendo? Está oscuro y quiero entrar. No sé que más decir. (Yo no quiero decir, yo quiero entrar.) El dolor en los huesos, el lenguaje roto a paladas, poco a poco reconstituir el diagrama de la irrealidad.
Posesiones no tengo (esto es seguro; al fin algo seguro). Luego una melodía. Es una melodía plañidera, una luz lila, una inminencia sin destinatario. Veo la melodía. Presencia de una luz anaranjada. Sin tu mirada no voy a saber vivir, también esto es seguro. Te suscito, te resucito. Y me dijo que saliera al viento y fuera de casa en casa preguntando si estaba.
Paso desnuda con un cirio en la mano, castillo frío, jardín de las delicias. La soledad no es estar parada en el muelle, a la madrugada, mirando el agua con avidez. La soledad es no poder decirla por no poder circundarla por no poder darle un rostro por no poder hacerla sinónimo de un paisaje. La soledad sería esta melodía rota de mis frases.
Hoy os presentamos algo diferente, Versos a voces. Un podcast de poesía que dirige JosEscolar desde el año 2015: https://podcasts.apple.com/es/podcast/versos-a-voces/id980367135
Según nos comenta su director, «el proceso de creación empieza siempre por el texto, da igual de dónde proceda o de quién sea, siempre tiene que hacer “boom” ahí dentro, porque aunque no sea mío lo tengo que interpretar y defender en el micrófono como si lo fuera, entonces tengo que creer y sentir lo que estoy contando».
Cuando JosEscolar ha elegido un poema, pasa a grabar la voz principal. Una vez con esa base vocal grabada procede a buscar la música adecuada que acompañe el texto y la voz a la perfección. La música es igual de importante que el resto de “ingredientes” para el podcast. Tiene que expresar exactamente lo que dice el poema y la voz . Por ese motivo, la selección de música es el proceso que posiblemente lleve más tiempo, incluso más que la producción.
Una vez elegida la canción, según JosEscolar, normalmente vuelve a grabar de nuevo la voz sobre ese tema ya sonando de fondo para que, ahora sí, el tono y la declamación sea lo más perfecta posible a la idea que se va formando. Es muy bonito todo esto porque el proyecto va creciendo de forma completamente natural y aunque sea él mismo quien le esté dando forma, disfruta igualmente como un mero espectador.
Una vez grabada la voz de nuevo, pasa directamente a mezclarlo todo. Normalmente producir un audio de estas características de 2-3 minutos, le suele llevar unas 2 horas de trabajo. Es un proceso muy laborioso pero del que JosEscolar disfruta tremendamente.
De vez en cuando, nos comenta, «alguien que ha escuchado el podcast y coincide que está pasando por alguna situación relatada en el mismo, no solo se permite dejarse llevar de la mano, sino que además de vez en cuando, se desnuda por dentro y me transmite lo que ha sentido escuchándome. Eso me parece de un acto de valentía tremenda en estos momentos que vivimos que parece que si abres el corazón, muestras debilidad y alguien podría meter la mano. Por eso mismo digo que me siento muy afortunado con este podcast, porque me devuelve mucho más de lo que yo ofrezco».
En cuanto le preguntamos por el tema de los derechos de los poetas, nos comenta: «Respecto a la respuesta que tengo de los autores de los textos a quienes pido permiso antes de interpretarlos. La respuesta siempre ha sido positiva al 98% y solo en un par de ocasiones obtuve una negativa por no entender el proyecto y otra por problemas de copyright.»
Según JosEscolar, «la comunidad de poetas y sobretodo la de Poémame siempre ha estado receptiva a mis solicitudes y se lo quiero agradecer aprovechando el altavoz que me da la Revista».
Raúl Zurita es un poeta roto, nació en Chile, sobreviviente de la Dictadura de Augusto Pinochet.
Ha recibido el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
Zurita se convirtió este martes en el tercer poeta chileno en ser distinguido con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más importante del género en español, concedido por Patrimonio Nacional y dotado con 42.100 euros.
El Premio Reina Sofía, además de la dotación económica, incluye la edición de un poemario antológico del galardonado además de unas jornadas académicas sobre el poeta premiado.
Veamos una muestra de su poesía.
Queridas cordilleras
Todas las cosas viven y se aman. Las grandes
montañas y las nieves que se levantan
azules y se miran
Como ustedes se miran te miran
Como ustedes se esperan te esperan
Te he esperado tanto, se van diciendo unas
a otras las preñadas montañas, arriba,
besándose
Toda la nieve te he esperado, responden al
unísono los desbordados horizontes
de los Andes abriéndose igual que todas las
cosas,
igual que tú
a quien ahora saludan estas cumbres
y a quien yo saludo
largando la nota más alta de las cordilleras
Queridos poderosos, queridos humildes
Cuando todo se acabe quedarán tal vez
estas algas
sobrevivirán a las marejadas, a los siglos
y a los sueños
Como perdurarán a los poderosos, a los
tercos de corazón
y a los hombres que nos humillan
estos poemas de amor a todas las cosas
Guárdame en ti.
Amor mío: guárdame entonces en ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo que de algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos indiquen
que la vida se nos fue entre los dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que la primavera desciende.
Aún abandonados florecerian
Abandonados no verían las llanuras sino sólo un vocear recorriendo los
valles alucinante creciendo como si un chillido les partiera hecho añicos
sobre sus pastos
i. Porque un crío era Chile chillando por el pasto
ii. Por eso todos se partían estremecidos sintiendo sus chillidos
iii. Por eso todos aguardaban quebrados por otros pastos que les
enverdecieran sus penas
Para que abandonados empiece a oírse desde los valles el vocear de
nuevos crios enverdeciéndoles sus penas y sólo pastos miraran allí los
abandonados hijos de Chile
iv. Porque allí podrían enverdecer las penas de Chile
v. Incluso los valles crecerían como los crios de una pena
vi. Porque todos los hijos de Chile volverían a tender el verdor
que olvidaron del valle
Para que chillando todos los hijos de Chile se tiendan como un verdor
que les renaciera desde sus penas y allí se les vea venir corriendo sobre
estos pastos todos partidos de gozo cantando aún abandonados florecerían.
Fa uns mesos des de la redacció de la Revista ens vam fer ressò de la publicació del poemari ‘Camí de cavalls’ de la poeta catalana Noemí Morral.
La Noemí Morral va dedicar la seva activitat professional a l’economia, però l’any 2015, arran d’un procés de dol per la pèrdua del seu espòs, va sentir la necessitat d’escriure i de dibuixar. Es va retirar una temporada al Marroc i d’aquesta experiència va sorgir el llibre Finestra poètica a Essaouira, al qual seguiria Tornar (2018) quan la poeta s’instal·là a Barcelona per acabar amb el seu tercer poemari Camí de cavalls.
De tots tres llibres va sorgir la idea de Mar i Art, una peça escènica de 20 minuts de durada que barreja música, cant i poesia a l’escenari. És diàleg, reflexió i escenografia. Mar i Art és posar l’experiència artística com a eina de transformació personal, salut i benestar. Aquesta representació de la Noemí Morral, acompanyada al piano per la musicoterapeuta Montserrat Morral, ens ajuda a expressar el que portem dins, recuperar el nostre infant interior, explorar els nostres talents, incorporar l’art a la nostra vida i reconnectar amb la natura.
El destí ha fet que qui escriu aquest article i la Noemí Morral, que ha canviat la seva vida professional d’economista per la de poeta, il.lustradora i actriu, ens trobéssim a Menorca i vaig poder gaudir d’aquest espectacle a la biblioteca pública d’Alaior. L’acte va ser presentat pel poeta alaiorenc Pere Gomila, de qui la Revista va publicar una entrevista ara fa uns mesos. En Pere Gomila és un dels responsables del festival menorquí de poesia Illanvers, del qual la Revista també us va informar fa poques setmanes.
Avui, divendres 4 de setembre Mar i Art ha tingut lloc a Alaior. Si viviu a Menorca, encara teniu una nova oportunitat de formar part d’aquest espectacle el proper dia 8 de setembre a les 20h a la Sala de Can Saura a Ciutadella. Invitacions a la llibreria vaDlibres.
Dissabte passat ,8 d’agost de 2020, en un marc històric i especial, com és el de la fortalesa de La Mola, vam poder gaudir de la XVI edició del prestigiós festival de poesia Illanvers que es celebra a Menorca any rere any, de la mà dels experimentats organitzadors i poetes de gran trajectòria , com són Pere Gomila i Llucia Palliser,i amb l’estalonament del Consell Insular de Menorca , Institut Menorquí d’Estudis. Aquest festival s’ha instaurat com un gran pilar de la cultura menorquina per lluir amb un vestit de lletres l’estiu. La poesia a Menorca pot presumir d’una excelentíssima salut. Van participar poetes de Menorca i fora de Menorca,de parla catalana: Ros Preto,Carlos Minuchin,Maria Dabén,Joan Manuel Pérez Pinya,Angels Cardona, Ponç Pons i Enric Casasses. El poeta menorquí de gran trajectòria a l’illa i fora de l’illa Ponç Pons, va voler retre homenatge al recentment desaparegut Pere Casaldàliga, home que ha dedicat la seva vida a ajudar als més febles. Després de recitar el poetes els seus poemes, es va retre també un homenatge de la veu de Gemma Moll, al gran poeta català Josep Carner,tenint en compte que el 2020 és l’any Carner. Ens va acompanyar el pintor menorquí Pacífic Camps amb la seva obra, Guiem Soldevila al piano i Pau Cardona al violoncel. Veure els poetes recitar, cadascú amb la seva personalitat, la pintura com anava fent camí al ritme de lletres i música,tot era com un somni per a poetes,homes i dones de lletres, persones, amics i amigues amants de la cultura i les arts. Vam viure un moment molt especial bressolats per les pedres antigues, per una lluna esplèndida i el port de Maó. La màgia d’aquest important festival poètic es va veure augmentada tenint en compte que després d’un confinament a causa de la pandèmia que estem patint, el món de les arts es troba damunt un substrat una mica incert. La poesia és fonamental per vestir de màgia la nostra vida quotidiana, per demanar un món millor d’una manera artística i per donar sentit a l’existència.
Que ni pandèmies ni crisis econòmiques destrueixin l’eix vertebral d’aquest gran temple universal que anomenen poesia.
Ya el año pasado la edición tenía que ser dedicada a a Portugal, pero por diversos motivos no pudo confirmarse la invitación y se redirigió hacia el subtítulo poetas para un mundo nuevo. Este año, con más tiempo para preparar la decimotercera edición de Expoesía, se confirmaba sí o sí que había de ser el país vecino el invitado.
Programa compensado…
Comparado con las otras ediciones, el programa de la edición de 2020 ha sido el más potente con diferencia de los que he podido disfrutar de primera mano. Además de las editoriales que han estado presentes – la mayoría un valor seguro – también por todos los factores portugueses que han participado de una manera u otra: la conferencia inaugural con Antonio Sáez (profesor de la Universidad de Évora, traductor de escritores como António Lobo Antunes o José Luis Peixoto) y Filipa Soares, coordinadora de estudios de portugués en España en el Instituto Camões; la presencia de la editorial Texto Sentido (la única editorial portuguesa del encuentro) y los poetas Renato Filipe Cardoso, Olga Santos o Catarina Santiago Costa o la presentación de antologías con gusto portugués de fondo editadas por Liliputienses y Vaso Roto, por no hablar ya de los espectáculos nocturnos, que han dado un salto de calidad a la programación (Napoleón, de O Chapitô) o la lectura de textos de los editores de Texto Sentido y la conferencia de Gonçalo M. Tavares.
Todo eso se añadía una programación ya potente, a partir de la asistencia de poetas muy interesantes. Pongo dos ejemplos: la colección El Rayo Azul (dependiente de Huerga y Fierro Editores), que ha conseguido llevar a Soria a primeros espadas de la poesía estatal como Isabel Bono, Alejandro Céspedes (y su representación de El Aliento de Klai, brutal) o José Manuel Lucía Mejías y la llegada de Ángel Guinda, sonriente especie de Gamoneda aragonés, junto con el crítico Antón Castro de la mano de Olifante. O Nacho Escuín de mano de Bala Perdida editorial.
…pero ¿qué hubiera pasado sin el COVID19?
Posiblemente, sin el COVID y con un poco más de tiempo para manejar relaciones con autores, editoriales y delegaciones, habría quedado el festival de poesía más interesante de todo el estado este año. Con un par más de editoriales portuguesas, acompañando a sus autores de cabecera y la recuperación de alguna que ha quedado descolgada -ay, Polibea… -, añadida a una ligera optimización de horarios y actividades, el resultado habría sido brutal. No somos pocos los que pensamos que Valter Hugo Mãe, Jose Luis Peixoto, Ruy Ventura, Inês Fonseca… habrían dado el espaldarazo definitivo a la edición, pero el tiempo y la pandemia se han llevado muchos proyectos por delante, lamentablemente.
Aun así, Expoesía 2020 ha sido notable, un ejemplo de cómo con una optimización de recursos y ganas puede ofrecerse una oferta cultural variada y de calidad. Expoesía y Soria están pisando la golosa línea del paso adelante: hacer las cosas como se están realizando es para quitarse el sombrero, pero si se va más allá, el resultado puede ser espectacular. Sin embargo, ese paso no se podrá dar únicamente con ganas y buena voluntad.
Cena de poetas: Ferran Fernández, Isabel Bono y Óscar Palazón. Foto: X. Rossell
Los que estamos en Soria somos unos afortunados. Todas las editoriales presentes tienen alguna propuesta interesante al menos. Dentro del equilibrio que intenta tener una feria como Expoesía aparecen pequeñas joyas editoriales como Luces de Gálibo. Hablar con Ferran Fernández, su editor, no es ya hablar con un poeta (y persona) curtida en mil aventuras, sino es recibir una lección generosa de literatura y creación editorial. Poco se habla de los cómics realizados con la mano sabia de Laura Pérez Vernetti (con Pessoa, Maiakovski, Rilke… de protragonistas) o el cariño con el que desarrolla su labor. José María Cumbreño, Cristián Gómez Olivares o Isabel Bono dan fe del mimo con que sus obras son tratadas y consideradas por, además, un excelente poeta: desde Bolero Mix hasta Manual del Taxidermista; poemas repletos de fuerza, emoción y contundencia, ricos en una brevedad versal un tanto ácida, que se erige como una punzada contundente hacia las entrañas del lector.
Hablo con Renato. Tras la mascarilla sé que sonríe. Sus dos manos nudosas, fuertes y cálidas gestionan unos libros preciosos. En las portadas no solo hay color, sino que se hace palpable la convicción de que detrás de Texto Sentido cuidan los libros y a sus poetas. Texto Sentido tiene el valioso honor de ser la única editorial lusa que está presente en Expoesía (sin confinamientos, virus, rebrotes… ¿podemos imaginar quién podría haber venido a Soria desde Portugal?) Renato ha leído mucho, sabe moverse en el cara a cara con gran cariño. Llevamos tres días y cuidan, tanto él como Olga y Catarina, de cada persona que se detiene por la caseta de la editorial, bien con una buena conversación, bien con un bocadinho de Porto. Renato, su voz grave pero acogedora. Unas manos nudosas que devoran cualquier libro a su alcance con curiosidad, interés y sentido crítico: no se le puede dar gato por liebre. Y su honestidad – y la de Catarina – se agradece enormemente.
Eolas ha conseguido detenerme en el recuerdo ágil: me he reencontrado con Ildefonso Rodríguez – poeta leonés que descubrí hace diez años- en los anaqueles de su caseta. Dentro del catálogo, sencillo pero compacto destaca Víctor M. Díez, uno de esos poetas que hay que descubrir y admirar tras su lectura detenida, y también Tomás Sánchez Santiago. Este tríptico leonés es una garantía de calidad. Hubiera sido mágico encontrarse con todos ellos en la Alameda. Afortunados un tercio, nos hemos conformado solamente con Sánchez Santiago que ha ofrecido una lectura experta, concisa: en la buena poesía no se da puntada sin hilo. Y el puñado de diez, quince agraciados que hemos asistido a ella nos levantamos felices de habernos cubierto del viento del final de la tarde con los poemas de un poeta de verdad.
Un encuentro de este tipo tenía que realizarse sí o sí en Soria. Asociada a perpetuidad con nombres como Bécquer, Antonio Machado o Gerardo Diego, no es descabellado pensar que la única feria del libro dedicada a la poesía en todo el estado se celebra en Soria desde hace trece años. A lo largo de los próximos días intentaré mostrar por qué son necesarios encuentros como Expoesía; por qué se tienen que proteger y potenciar acontecimientos como este. Para que eso suceda hay que poner nombre a las cosas: a los editores más sensibles, verdaderos picapedreros que transmiten saber hacer desde la sensibilidad. Hacer una feria del libro de poesía puede parecer sencillo, pero desarrollar dicha idea en el momento actual, tan incierto y débil es una tarea realmente compleja, sobre todo si uno tiene que valorar la cantidad de tangibles que coexisten en el firmamento poético (editoriales, autores, colecciones…) y la idea que tienen muchos gestores de ver la cultura como un gasto más y no como una inversión al mismo nivel que la sanidad, la educación, los servicios sociales y de atención a las personas o la conservación del patrimonio natural y monumental.
Expoesía, además es poner cara a los nombres y desvirtualizar las relaciones digitales desarrolladas desde la red y los intereses comunes. En cada edición aparecen nombres interesantes a los que seguir, leer, tomar nota. Un año es Juan Carlos Mestre; al siguiente Maribel Andrés Llamero o Carlos Catena. O Luisa Miñana (llegué tarde: un descubrimiento del año pasado. Una poeta que hay que seguir bien de cerca) y Alejandro Céspedes en la edición de este año.
Expoesía ofrece al lector (porque todos los poetas somos lectores de poesía) una oportunidad única para descubrir realidades que se escapan de nuestra mirada cercana. Este año, el país protagonista de la edición es Portugal: el país fronterizo que olvidamos a menudo. Vecinos que parecen siempre meditar, atentos y sonrientes: hasta Soria ha llegado la editora Texto Sentido con una golosa propuesta de la que habrá tiempo para hablar, pero también con la actitud con la que se tiene que afrontar Expoesía. Con el entusiasmo de quien llega para disfrutar y ofrece su complicidad en forma de sonrisa. Disfrutaremos.