Estaba escribiendo la reseña del poemario de Albert Planelles, La fortalesa del gram, cuando topé con el nombre de Marta Pérez i Sierra por primera vez. Ella era la autora del prólogo. Semanas después presenté una novela maravillosa situada en la época de la Generación poética Beat, del escritor mallorquín Josep Manual Vidal Illanes, Hereus de la penombra. Ahí conocí a uno de los responsables de la Editorial Gregal cuyos libros de poesía son muy interesantes y pensé que teníamos que reseñarlos en la revista. Entre medio una amiga me recomendó a Marta Pérez i Sierra, como «una poeta con una fuerza vital que deberías invitar al recital de #PoémameBcn», dijo, incluso me dio su correo electrónico. Todo lo anterior me llevó contactarla. Pérez i Sierra me envió un par de poemarios suyos y el destino hizo que fueran de la editorial Gregal.
Estaba claro que el destino se había confabulado para que conociese a esta poeta y por todo ello, decidimos entrevistarla y disfrutar de su vitalidad y de su poesía.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Aquest passat 2019 ha estat, literàriament parlant, un any ple de satisfaccions. He rebut dos premis literaris: el Premi Manuel Rodríguez Martínez – Ciutat d’Alcoi (2019) amb el recull Escorcoll (Ed. Del Buc) i el Premi de Poesia Agustí Bartra – Ciutat de Terrassa amb el recull Punta de plom que per Sant Jordi publicarà Pagès editors. En aquests moments em dedico a escriure i a organitzar activitats culturals. Tinc un blog 4lletres.cat en que recullo les meves activitats.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Quan era una nena llegia Federico Garcia Lorca. Després, amb 15 anys, em va fascinar la Generación del 27, sobretot Pedro Salinas. Amb 17 anys vaig començar a llegir poetes catalans, Vicenç Andrés Esteller crec que va ser el primer.
¿Cómo definiría a su poesía?
Vital. Vull que les paraules toquin al lector i que encomanin l’alegria de viure. Dir molt en poques paraules. Fugir de les obvietats.
¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
Sí! I tant que sí! Escriure és un ofici i només pel fet d’escriure cada dia ja aprens i millores. Llegir, llegir molt. Dubtar i no tenir por a equivocar-te. Fent i desfent aprèn l’aprenent, diu la dita. En el meu cas, crec que he madurat, que ara la meva poesia és més sòlida. O almenys ho intento.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
En el meu cas un poema passa per moltes fases, el treballo molt. És l’instint qui em guia. És com polir i tornar a polir. Arriba un moment que sento que ja està, que ja he dit el que volia dir. El que faig és connectar amb una part de mi que només existeix quan escric.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
M’agradaria ser màgica.
¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?
Son molt i molt importants. M’agrada escoltar i llegar poesia en viu. Em sento trobairitz. És comunicar al moment, crear art fungible.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc?
Tot el que sigui comunicar, difondre sentiments i opinions, establir vincles, em sembla perfecte. Una altra cosa és que el resultat es pugui dir literatura.
¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?
Qualsevol poema del llibre I Déu en algun lloc de la poeta Sònia Moll. Recentment s’ha editat bilingüe per Godall edicions (Y Dios en algun lugar).
Us en regalo un:
La mare és petita
I tu no saps com créixer
per sostenir-la.
Fer-se gran, Sònia Moll
Mamá es pequeña
Y tu no sabes cómo crecer
para sostenerla
Hacerse mayor, Sònia Moll
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
La novel·la Ciutat de Mal (Angle editorial) de Jaume Pons Alorda. La novel·la Els Dits dels arbres (Bromera edicions) d’Anna Maria Villalonga i rellegint el llibre de poemes Boscana (Lleonard Muntaner Editor) de Laia Llobera. En el meu blog 4lletres.cat tinc una secció “T’he llegit” on acostumo a escriure 4 ratlles sobre el que llegeixo.
¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?
Que llegeixi molta poesia i que investigui. Que contacti amb les i els grans poetes vius i aprengui d’elles i ells.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
Per sort hi ha gent que s’arrisca per amor a la cultura i s’atreveix a editar poesia. La poesia té pocs lectors, però les editorials no es rendeixen i segueixen impulsant-la.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
Si la poesia pot fer riure. El públic en general creu que un escriptor treu el millor que hi ha dins seu quan escriu des de la tristesa. I no és cert. Quan millor s’escriu és quan es té l’ànima en pau i s’està equilibrat, aleshores, l’escriptor utilitzarà el sentiment que li calgui en cada cas. I sí, la poesia també pot fer riure. Igual que pot provocar, escandalitzar, acaronar…
Muchas gracias Marta por haber accedido a la entrevista y por este último regalo sorpresa que nos haces, ¿nos lo puedes explicar?
Sí, Lizza i Vedettes són poemes del llibre «Gàngsters, ploma i vaudeville» i Àcid és el primer poema d’Escorcoll, un llibre que parla de dones a la presó.
LizzaVedettesÀcid
A vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado. Gracias por haber llegado hasta aquí.
El Pen Club Catalán me invitó a asistir al documental El escritor de un país sin librerías que retrata Guinea Ecuatorial, ex-colonia española, a través de la mirada y obra del autor Juan Tomás de Ávila Laurel. Cincuenta y un años después de su independencia, Guinea Ecuatorial vive bajo una de las dictaduras más férreas y longevas del mundo donde, pese a tener una de las rentas per capita más altas de África, Teodoro Obiang controla un país en el que más de la mitad de la población sigue sin acceso al agua potable.
Al finalizar el pase del documental, nos dirigimos al escritor y poeta para realizarle la entrevista que vais a leer a continuación.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Nací en Malabo, Guinea Ecuatorial y empecé a escribir poemas antes de acabar el bachiller. Pero si no hubiera existido el Centro Cultural Hispano Guineano, y en menor medida la Escuela Normal de Magisterio, quizá no hubiera llegado a ser escritor. Y es que en estos centros, sobretodo el primero, se organizaba concursos literarios y cuando supe de su existencia participé y gané. Mi primer libro, titulado simplemente Poemas, se editó con el material galardonado de sendos certámenes literarios. Fue en 1994. Aquel año estaba en la segunda ciudad importante del país estudiando para hacerme enfermero.
En los años siguientes, vuelta a Malabo, escribí artículos para una revista cultural llamada El Patio, y más tardé salió editada mi primera novela La Carga. Debo recordar que en aquellos concursos gané en todos los géneros en que se podía participar. Fueron ellos los que me hicieron tener obras literarias en todos ellos, y así seguí hasta hoy.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Mis primeras lecturas fueron desastrosas, porque tenía muchos nervios, incluso temblaba. Fueron en Malabo. Cuando empecé a hablar en público mejoré, pero no precisamente en recitales, sino sentado dando una charla. Creo que leer de pie no viene bien a un principiante, sobretodo si no va sobrado de arrojo. Desde aquellos principios hasta ahora he recitado en Madrid, en Barcelona, en Ibiza, en México DF y en Milán. En otros sitios he dado ponencias “aprosadas”. Ah, no sé si algún autor me influyó. No me acuerdo mucho de los poemas que he leído, pero sí retengo partes de uno de JRJ, gran maestro.
¿Cómo definiría a su poesía?
Diría que mi historia tiene vocación didáctica, o marcada intención de crónica sentimental, o sentimiento con intención de ser una crónica o un recorrido por nuestras desgracias colectivas. De hecho, uno de mis libros de poesía tiene el título de Historia Íntima de la Humanidad.
¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
No creo que haya cambiado mi lenguaje poético. Creo que al escribir mucha prosa hace que haga dejadez de la poesía, aunque en más de una novela haya mucha poesía. La dejadez es el mucho tiempo que exige la prosa para culminar un libro. Además, durante mucho tiempo escribía artículos sobre la situación de mi país, que no es nada poética.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
El mismo poema te dice que está concluido. Hacer un esfuerzo para mejorar cualquier cosa fuera de la inspiración deja en evidencia el intento de forzar la creatividad, y se nota.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Escribir poesía es responder a un estado. No tiene ningún fin.
¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?
Depende. Leer en vivo, y poesía, es un acto íntimo y no puede ser considerado un acto rutinario. De hecho, es el único momento en que uno se expone a la vulnerabilidad de ser creador. Por eso, que alguien no pueda o no quiera recitar en público lo entendería.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?
Avanzaremos con los medios que tengamos. Y está claro que, por lo que dije antes, algunos pueden sentirse más cómodos que ante un público, aunque muchos deben tener el consuelo en creer que allá, agazapado, alguien que no lo ve lo leerá.
¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?
En un recital que tuvo lugar en la ciudad escocesa de Edimburgo, una mujer leyó un poema en inglés que decía algo así como los dioses vienen. Sólo recordaría el poema o el nombre de la poeta si mirara los archivos, pero cuando me invitaban y me daban a elegir dije que quería escuchar a los autores africanos o a los de Asia y me dieron la entrada para escuchar a una mujer de la India. Debió ser que lo recuerdo porque lo recitó bien.
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
Estos días estoy corrigiendo dos manuscritos distintos, así que no podría leer. Empecé a leer una crónica sobre Londres de un amigo mío llamado Gómez Pickering.
¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?
Que no tenga miedo. En la poesía, y en la escritura, no se puede cometer ningún error. Es imposible cometerlos. O bien, el error es tener miedo de decirlo todo.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
No la conozco tanto. Si de cualquier cosa se puede llamar industria no puede ser tan bueno. Es una lástima que crear libros sea lo mismo que producir zapatos. Creo que no debería ser así.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
Supongo que no preguntas por alguna razón.
El poema este es del libro Historia Íntima de la Humanidad. Se puede leer más en guineanos.org
xiv
Teodomiro de Rávena
casado y católico,
cayó tres veces
bajo el peso de la afrenta
porque su mujer le ponía cuernos.
Labró fincas
y edificó casas,
y al final pecó
y fue excluido del manso rebaño
por el obispo romano.
Con la fuerza de sus bienes,
fue sacado de los fuegos
y murió con olor de santo.
En los altares está entero:
casado, católico,
cornudo, hereje
y santo.
Muchas gracias Juan Tomás Ávila por haber accedido a la entrevista. A vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado. Gracias por haber llegado hasta aquí.
Hace años que visito y paso temporadas en Menorca y la librería de referencia cada vez que voy a Maó es Sa Catòlica. De hecho, ahí he hecho dos presentaciones de libros: la traducción al catalán del poemario de Gary Snyder, Les muntanyes són la teva ment y el poemario Fronteras. Así conocí a Susana, siempre dispuesta a ayudar y a facilitar la tarea del cliente y del lector.
¿Cómo decidiste hacerte librera?
No lo decidí. Buscaba trabajo y me seleccionaron.
¿Acaso eres una romántica sin esperanza, como el protagonista de Farenheit 451?
No, para nada. Te vas enamorando, como muestra …
Cuéntanos brevemente la historia de tu librería. ¿Qué tiene de especial?
Yo trabajaba en BCN, en una librería-papelería, en Plaza Molina. Y tenía un cliente. A raíz de él estoy aquí hace 28 años: 23 de asalariada y casi 5 de propietaria. La librería está en el centro de Maó y es del año 1943 y se la conoce por tener publicaciones menorquinas.
¿Cuántos títulos tenéis aproximadamente?
No lo sé, pero creo que son bastantes. De todo un poco, porque hay clientes mayores y niños, los adolescentes son menos… Menos clientes en invierno. En verano, al estar de vacaciones, hay más…
¿Cuánto tienes de comerciante y cuánto de agente cultural?
Tengo un poco de ambas. De comercial la visión de la compraventa, y de agente cultural tengo un club de cultura y en la librería se hacen presentaciones y talleres tanto de adultos como infantiles.
Dime tres requisitos imprescindibles para ser librera.
Te tiene que gustar trabajar de cara al público, la lectura y todo lo que conlleva el escaparate; saber comprar, cómo y cuánto y saber cuándo un cliente necesita tu ayuda.
¿Cómo haces para recomendar libros?, ¿tus gustos?, ¿la vestimenta de quien te pregunta?, …
Yo siempre he dicho lo mismo, todo depende del estado emocional de cada persona. El momento de un libro es como un perfume, depende de la piel. Mis gustos dependen de mi estado emocional, pero normalmente son de intriga, de amor, de historia y cuentos. No tiene nada que ver. Hay gente que viste deportiva o informal y saben lo que quieren y otras personas no, para mí eso no influye. En verano es cuando más gente tengo.
¿Tienes alguna receta para incentivar la lectura?
Depende. Si son niños les pregunto qué tipo de libros desean: de aventuras, cómics… Yo tengo dos hijos y siempre les he dicho que eligieran ellos, pero mirando que fueran apropiados. Leer no es una obligación, es un hobby. Obligación es ir al colegio y aprender. En adultos les pregunto y les ofrezco alguna narrativa corta y ligera para que se entretengan y tengan ganas de leer otro.
¿Crees que los libros digitales están cambiando el mercado?
Sí, pero no para todo el mundo. Hay de todo y lo que te transmite un libro de papel no lo hace el digital.
¿Cuál es el rasgo diferencial de tu librería respecto a otras de la ciudad?
Yo estoy en una isla y aquí más o menos nos conocemos todos en invierno. Y sé por lo que me van a preguntar y el trato con el cliente es personal.
¿Cuál ha sido tu momento más dulce o la anécdota más divertida que has vivido como librera?
Cada día, porque nunca sabes que pasará y quien entrará y lo que te van a preguntar… Abrir cajas de novedades, el escaparate, las presentaciones, los talleres, el club de lectura…
¿Qué es lo que más odias de un/una cliente y de tu profesión?
De un cliente no me gusta cuando hace comentarios gratuitos que son ofensivos, y de mi profesión el contenerme y no contestar al cliente.
Para terminar me gustaría que nos recomendases los tres libros que más te han apasionado y el que nunca volverías a leer.
Recomendaría los siguientes: “La amaba” . Autora: Anna Gabaldá. Editorial Seix-Barral. “El señor Ibrahim y las flores del Corán”. Autor: Eric-Emmanuel Schmitt. Editorial Booket. “Travesuras de una niña mala”. Autor: Mario Vargas Llosa. Editorial De Bolsillo. “La uruguya”. Autor: Pedro Mairal. Editorial Libros del Asteroide. El que no acabé y no volvería a leer es: “Veronica decide morir”. Autor: Paulo Coelho Editorial Booket.
Muchas gracias Susana por habernos dedicado un rato a contestar las preguntas y te deseamos mucha suerte en el futuro. Y a vosotros, lectores, no olvidéis pasaros por la calle de Hannover 14, en Maó para saludar a Susana.
Esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.
En Caracas, la Poeteca aparece como un remanso cultural en medio de la ciudad. Se trata de una fundación sin ánimo de lucro, cuya misión es promover la cultura del libro y, especialmente, de la poesía, ofreciendo talleres, presentaciones de libros e incluso recitales.
Hoy entrevistamos a Ricardo Ramírez, que colaboró en la fundación de este espacio y, a día de hoy, es su director.
¿Cómo nace La Poeteca?
Es una iniciativa entre amigos, que busca brindar un espacio con libros de poesía para la lectura, de manera gratuita, y que permitiera desarrollar en esos espacios, formas de acercamiento a la poesía: talleres, discusiones, foros, etc. Comenzamos en mayo de 2018 en Las Mercedes, y continuamos en Los Palos Grandes en mayo de 2019.
Háblenos un poco de la colección de poesía que radica en La Poeteca.
Nuestra editorial tiene ya varios libros publicados: cinco de autores inéditos, y dos de autores consagrados como Hesnor Rivera y Harry Amela. Además de ellos, publicamos en alianza con Banesco y Autores Venezolanos, la antología del Concurso Nacional de Poesía joven Rafael Cadenas.
Todos nuestros libros son descargables desde nuestra página web de manera gratuita: La Poeteca.
¿Cuál cree que es el futuro de la poesía venezolana?
No puedo saberlo. La situación del país tiene un lugar importante desde hace pocos años, así como la experiencia de la migración y el insilio.
¿Qué autores de poesía son su favoritos?
Poetas anglosajones, principalmente, y poetas venezolanos como Eugenio Montejo, Rafael Cadenas, Luz Machado, y otros.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas en poesía?
Walt Whitman, Neruda, la poesía latinoamericana.
¿Para usted, qué significa la poesía?
La cima más alta del lenguaje.
Muchas gracias Ricardo por dedicar este ratito a Poémame Poesía. En un placer haber conocido un poco más vuestra labor en La Poeteca.
En 1975, Documentaabrió sus puertas dispuesta a ser una librería diferente, especializada en literatura, arte y ciencias humanas. Era una ventana de aire fresco a la libertad para muchos que nos adentramos en la adolescencia en aquella época. Era de las pocas librerías donde se podían encontrar libros en catalán, castellano, inglés y francés. Además, la localización de la librería era inmejorable: junto a las Rambles. Con los años, la especulación inmobiliaria y la conversión de Barcelona en un parque temático turístico, librerías como Documenta y otros espacios emblemáticos tuvieron que huir del centro histórico de la ciudad para trasladarse a otras zonas de Barcelona, la calle Pau Claris 144.
A finales del año 2013, la librería logró lo que parecía imposible, reunir en menos de dos meses más de 80.000 euros, 40.000 de ellos gracias a las donaciones de particulares que se volcaron con la causa, empujados tan solo por el amor hacia su librería.
Desde 1980, convocan el Premi Documenta, actualmente en colaboración con L’Altra Editorial, destinado a autores y autoras jóvenes, menores de 35 años.
En los últimos años decidí hacer mis reservas y compras de libros por correo electrónico y siempre me sorprendió que el librero de Documenta, Eric del Arco, firmase sus mails como ‘aprenent de llibreter’ o ‘aprendiz de librero’. Por ello, me animé a entrevistarle.
¿Cómo decidiste hacerte librero?, ¿acaso eres un romántico sin esperanza como el protagonista de Farenheit 451?
Fue una reacción instantánea a un anuncio que vi en Facebook. Josep Cots anunciaba, via Albert Forns, que una librería histórica buscaba un librero joven. No se qué quería decir por joven, porque yo tenia en 2013… 38 años. Pero yo lo leí como una señal. Yo estaba trabajando como ingeniero y nunca había pensado en dedicarme a librero. Pero fui a la Documenta, de la que ya era cliente y le comenté a Cots que estaba interesado. Me explicó que no sólo buscaba un socio para continuar con la librería; era necesario trasladar la Documenta! El proyecto era en sí mismo una inconsciencia, porque si no funcionaba nos podía dejar a los dos en una situación difícil a nivel económico y personal. Pero nos lanzamos a ello y tanto en aquel momento como ahora, pasados cinco años, solo podemos decir que por suerte los clientes nos han acompañado y que no estábamos equivocados.
Cuéntanos brevemente la historia de tu librería, ¿qué tiene de especial?
La Documenta nace con la transición, en 1975. En su momento fue la librería más moderna de la ciudad y transgredió muchas tradiciones no escritas. La cantidad de mesas para novedades, la situación junto a la Rambla, la total accesibilidad a los libros no eran una cosa tan normal hace cuarenta y cinco años. Desde ese momento hasta 2013 la librería pasó de ser la más moderna a ser un pequeño clásico de la ciudad, sin dejar de ser la misma Documenta, con Josep Cots y Ramon Planas al frente. Otras librerias recogieron el testigo de ser las más modernas, como Laie o la Central. Pero la Documenta se mantuvo como la más pequeña de las grandes librerías de Barcelona o la mas grande de las pequeñas librerías.
Este mismo espíritu se ha mantenido tras el traslado a l’Eixample. De la misma manera que la librería Jaimes se movió y se mantuvo igual, nosotros hemos conseguido que la Documenta sea la misma y a la vez nueva.
¿Cuántos títulos tenéis aproximadamente?
Depende del momento del año, entre 20.000 y 15.000 títulos, que no ejemplares.
¿Cómo es el/la cliente tipo de la librería?
No creo que tengamos un cliente modelo. Hay muchos clientes en la Documenta y esa diversidad nos hace fuertes. Evidentemente, es un público lector. Y por la distribución de la librería, con una preferencia por el ensayo, aunque si miras los números de final de año, la narrativa es lo más vendido en volumen. Pero lo principal es que tenemos desde vecinos del barrio a visitantes puntuales que vienen a Barcelona a pasar el domingo y tienen la Documenta como su librería de cabecera.
¿Cuánto tienes de comerciante y cuánto de agente cultural?
Yo creo que lo principal en el trabajo de llevar la librería es el espíritu de comerciante. Elegir bien los libros, valorar lo que se queda en las mesas y de fondo, rotar los libros, cambiar los escaparates, buscar acciones que den visibilidad a la librería… Y luego viene la labor de dinamización cultural. Es cierto que el simple hecho de hacer de comerciante de libros, que es lo que significa ser librero, implica un trabajo de agente cultural, porque situar los libros de una manera u otra, y elegir los libros según un criterio propio, es lo que nos hace agentes culturales.
Dime tres requisitos imprescindibles para ser librero.
Paciencia, capacidad de trabajar en continua multitarea y la capacidad de disfrutar leyendo en cualquier lugar que no sea la libreria, donde casi nunca se puede leer.
¿Cómo haces para recomendar libros?, ¿tus gustos?, ¿la vestimenta de quien te pregunta?, …
Yo solo recomiendo los libros que he leído. Y comento las intuiciones o los comentarios recibidos de otros clientes o de reseñas, programas de radio, periódicos. Por suerte, mis gustos son variados y disfruto leyendo aquello que considero que está bien escrito, sin importar, inicialmente el tema.
¿Tienes alguna receta para incentivar la lectura?
No. En realidad, yo lo comparo con el deporte. A mí me gusta leer y no me gusta hacer ningún deporte. Andar y pasear a lo sumo. Pero no se porqué soy así. Simplemente, los condicionantes iniciales y un cúmulo de circunstancias me hacen así. Pero conozco gente que es feliz haciendo deporte y que no lee. Y conozco otros que leen y hacen deporte y son felices con las dos actividades. Por tanto, no tengo una respuesta coherente.
¿Crees que los libros digitales están cambiando el mercado?
No. No realmente. Han conseguido una parte, por su parte práctica en el tema del peso. Pero hay que valorar cuantos libros digitales que se leen son comprados y cuantos son descargados. No dejan de ser bibliotecas. Y el hecho que tengamos bibliotecas no se ve como algo malo para la librería. El libro es un objeto mágico que nos acompaña en la vida. No es solo leerlo. Es poseerlo. Forma parte de una manera de ser.
¿Cuál es el rasgo diferencial de tu librería respecto a otras de la ciudad?
Que es de una medida humana sin dejar de ser una librería que aspira a tener todas las novedades de las secciones de ficción y de no-ficción. Y como medida humana entendemos que todos los que trabajamos en la librería sabemos donde encontrar cada libro y también sabemos lo que tenemos y lo que probablemente no tenemos. Esto nos permite ser muy dinámicos.
¿Cuál ha sido tu momento más dulce o la anécdota más divertida que has vivido como librero?
Hay muchas pequeñas historias que soy incapaz de recordar. Pero sí que me quedo con muchas caras de felicidad cuando alguien encuentra el libro que busca. Hay libros que son tesoros para una persona y cuando los encuentra, la vida le da un momento de emoción máxima que nos llega a nosotros, que le vendemos ese tesoro.
¿Qué es lo que más odias de un/a cliente y de tu profesión?
Mas que odiar, me sorprende que algunas veces aparezca alguien pidiendo un libro con una seguridad absoluta en el tono de voz que indica que el libro que pide es conocido en el mundo entero. Pero a mí no me suena de nada y eso me genera una sensación de inferioridad que no me quito de encima hasta comprobar que es un libro o bien jamás publicado aquí o bien que se publicó hace más de treinta años y que lleva 20 descatalogado. Antes de pedir un libro así y destruir mi amor propio, deberían advertir que ya saben, porque lo saben, que el libro es antiguo o no está traducido.
Para terminar me gustaría que nos recomendases los tres libros que más te han apasionado y el que nunca volverías a leer.
Dublineses, de Joyce; Vida y destino de Grosmann y El señor de los anillos de Tolkien.
El libro que no volvería a leer lo he olvidado. No dejo espacio para recordar aquello que es malo.
Muchas gracias Eric por habernos dedicado un rato a contestar las preguntas y te deseamos mucha suerte en el futuro. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí, solo nos queda recomendaros que no dejéis de pasar por la calle Pau Claris 144 y visitar la librería Documenta y disfrutar con una breve charla con su aprendiz de librero.
Conocí a Javier, antes que como poeta, como profesor del
colegio de primaria de mi hijo pequeño (Enrique Tierno Galván – San Sebastián
de los Reyes – Madrid). Más que profesor, yo diría MAESTRO, así con mayúsculas.
Según el diccionario:
Profesor: Persona que tiene por oficio enseñar una
ciencia, un arte, una técnica, etc.
Maestro:
1.Que destaca por su perfección y relevancia
dentro de su género porque está hecho con maestría.
2.Persona que enseña o
forma, especialmente aquella de la que se reciben enseñanzas muy valiosas.
Pues ya os digo yo que Javier es maestro. Para mi hijo y muchos de los alumnos que han pasado por sus manos, por sus enseñanzas y buen hacer, es uno de los mejores maestros que tuvieron en primaria. Doy fe de que muchos padres y madres pensamos lo mismo.
Después descubrí su faceta como escritor de poesía.
Con su primer libro (Nunca, nunca te rindas) me enganchó, y con el segundo (Sin coraza) confirmé lo grande que es como poeta.
Tuve la gran suerte de que me invitara al colegio a dar unas pequeñas charlas sobre poesía, a los alumnos de diferentes cursos. Los niños son muy curiosos y tienen muchas ganas de saber y de aprender, eso llevó a que las preguntas en muchas ocasiones fueran muy enriquecedoras, tanto para ellos como para mí. Fue toda una experiencia.
Espero que conozcáis un poco más a este genial poeta y gran
persona a través de este cuestionario.
1 – ¿Podría usted
contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Buenos días. Agradezco esta oportunidad que me dais de hablar y contaros algunas cosas.
Escribo, y leo con avidez, desde los 11 años. Recuerdo tener que preparar exámenes en esos años y cómo aprovechaba entre medias para terminar un cuento o escribir un poema. Seguí escribiendo durante todo este tiempo, hasta que en el 2013 publiqué mi primer libro, “Nunca, nunca te rindas”, y en el 2016 mi segundo poemario “Sin coraza”.
El primero de ellos cuenta la experiencia que vive una familia cuando a uno de sus hijos le diagnostican un tumor cerebral: es un recorrido poético por el cáncer pediátrico.
“Sin coraza” es un poemario de tránsito, de viaje que comienza en la belleza para pasar por la enfermedad, la muerte y el duelo, la conciencia y el amor.
2 – ¿Cuáles fueron
sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Mis primeras lecturas fueron novelitas del oeste que había en aquella época, me fascinaba ese lenguaje directo y rudo que tenían. Pasé, de inmediato a leer los libros que tenía mi familia: Blasco Ibáñez, Alejandro Casona… Y rápidamente comencé a comprar y leer poesía: García Lorca, Miguel Hernández… No he dejado de leerla nunca, todo tipo de poesía, pero si tengo que nombrar ahora algunos digo Juan Ramón Jiménez, Claudio Rodríguez, Walt Whitman, Octavio Paz, Borges, Eliot, Ángel González, Pessoa, Guillén… También la poesía oriental, los haikus…y muchos más que son seguras influencias sobre mí.
3.- ¿Cómo definiría a
su poesía?
Para mí la poesía tiene que ver con la belleza en todas sus manifestaciones, con el deslumbramiento ante la vida cotidiana, con la búsqueda de aquello que está más allá de la apariencia, en el interior nuestro, de las cosas… Por eso en mi poesía intento expresar todo lo anterior a través de palabras que sean capaces de nombrarlo directamente.
Creer en lo imposible,
ocurra lo que ocurra,
creer más allá de lo que nos suceda.
Quien niega el horizonte no puede caminar.
Creer – Nunca, nunca te rindas – Javier Hortal
4 -¿Cree que el poeta
“evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo
de los años?
Desde luego que evoluciona, cambia la forma de expresión, los contenidos, los intereses… El poeta cambia a lo largo del tiempo como todo ser humano, con él se transforman las palabras que emplea, la forma de mirar lo que le rodea, su experiencia.
5 – ¿Cómo siente que
un poema está terminado y cómo lo corrige?
Al comienzo el poema surge de súbito, al menos su semilla, y después lo observo, lo leo, y muchas veces lo amplio o reduzco, cambio palabras o expresiones, investigo sobre el ritmo y la cadencia… A veces, cuando vuelvo a él, lo dejo como apareció al principio pues le amputé sin querer la frescura original. Para mí un poema casi nunca está terminado solo los finalizo por respeto al origen de la creación.
Volver al principio de todo, donde aún habitan enteros
los comienzos y completos los múltiples finales.
Añoranza – Sin coraza – Javier Hortal
6 – ¿Cuál es el fin
que le gustaría lograr con su poética?
Transmitir la enorme belleza de todo lo que nos rodea, el milagro y el valor de la vida… pero también llegar al lector para mostrar que todo puede ser más amplio, más grande, más libre… Y también mostrar la enfermedad, el dolor y la muerte, con todo lo que arrastran, sin perder de vista lo artístico, la experiencia íntimamente poética que hay dentro de ellas.
7- ¿Qué lugar ocupa,
para un poeta como usted, las lecturas en vivo?
Me gusta asistir a ellas, escuchar y observar cómo se expresan los poetas, disfrutar del lujo de que existan espacios donde la poesía se nombre y recite en voz alta. Particularmente me cuesta, por timidez, recitar delante de otros, pero cuando tengo oportunidad lo hago.
8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet,foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc…?
Me parece estupendo. Esos nuevos caminos de expresión están llevando la poesía muy lejos y a muchos lugares y personas que antes no llegaba. Los utilizo, los visito y los valoro.
9 – ¿Podría
recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?
José Hierro, magnífico poeta, con “Alegría” o “Respuesta” creo que podría curar muchos males del alma y la mente. Imprescindible leerlo y disfrutarlo.
Alegría
Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía.
Era la alegría la mañana fría
y el viento loco y cálido que embiste.
(Alma que verdes primaveras viste
maravillosamente se rompía.)
Así la siento más. Al cielo apunto
y me responde cuando le pregunto
con dolor tras dolor para mi herida.
Y mientras se ilumina mi cabeza
ruego por el que he sido en la tristeza
a las divinidades de la vida.
José Hierro.
10 – ¿Qué libro está
leyendo en la actualidad?
Leo muchos libros a la vez, pues soy un lector compulsivo. Ahora estoy con Galdós y sus “Episodios Nacionales”, “Alegría” de Manuel Vilas, Rubén Darío. Rilke, siempre Lorca … He terminado de leer recientemente “Kafka en la orilla” de Murakami, “La isla de Alice” de Sánchez Arévalo…
11.-¿Qué consejos le
daría a un/a joven escritor/a que se inicia en este camino de la poesía?
Que se deje llevar por lo que siente, por lo que observa y vive, y que sea él mismo, aunque reciba distintas influencias, que busque su propio camino y expresión, eso será lo que haga valiosa su poesía. Y que lea, aquello que se escribió en el comienzo de la literatura como en la actualidad, lo más diverso y amplio posible.
12.-¿Cómo ve usted
actualmente la industria editorial?
En auge claramente. Se publica y se lee más poesía que
nunca, al menos esa es mi percepción
13.-¿Cuál es la
pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
La relación entre la educación y el arte, la poesía. Cómo transmitirla, fomentarla, hacer que llegue al alumnado, que la comprenda, la sienta, la viva y la cree. En mis años de docencia me he empeñado en ello a través de distintos talleres de creación, de la palabra, expresión de sentimientos, emociones…
Quiero acabar diciendo que la poesía no pertenece solo a los grandes poetas reconocidos y mediáticos, también todos aquellos que sienten la necesidad de expresarse por este medio, y que buscan, experimentan e investigan cómo hacerlo creo que tienen derecho a ser llamados poetas. Solo el tiempo dirá quiénes perdurarán y seguirán siendo leídos durante siglos… Pero la luz que ahora nos alumbra ha sido más que suficiente.
Creo que vuestra labor divulgativa y expresiva, Hortensia, es muy importante. Y antes de acabar quiero nombrar a dos poetas de aquí y ahora, a los que valoro y admiro: Manuel López Azorín y Armando Silles McLaney.
Muchas gracias.
Muchas gracias a ti Javier, por regalarnos un poco de ti.
Os dejo un poema de su segundo poemario “Sin coraza”, si tenéis la oportunidad comprad alguno de sus libros, no os arrepentiréis.
Conozco a María (Chiqui para los amigos) desde siempre. Amiga de mis hermanas primero, y después mía también, gracias a la poesía y los libros nos fuimos conociendo un poco más. Su familia es vecina del mismo barrio en mi pueblo. Conocí mucho a sus abuelos, personas sencillas y entrañables. Una paisana querida por todos y muy conocida por ser la Bibliotecaria. Fue quien me organizó y ayudo con la presentación de mi libro, siempre estaré agradecida, el cariño y la dedicación que le puso.
A continuación dejo esta entrevista, no solo para que la conozcáis un poco a ella, además para que conozcáis también como son y viven las bibliotecas de municipios pequeños, esos de los ahora tan nombrados de “la España vaciada”.
– ¿Cómo decidiste
hacerte bibliotecaria?, ¿acaso eres una romántica sin esperanza como el
protagonista de Farenheit 451? Háblanos un poco de ti.
Pues la verdad es que a mí siempre me gustó el mundo de las
bibliotecas, por mi carácter tranquilo, por mi timidez, y mi amor por los
libros y la literatura, pensaba que sería mi lugar ideal para trabajar. También
influyó mi madre que ella es la primera bibliotecaria de la familia.
– Cuéntanos
brevemente la historia de la biblioteca donde trabajas, ¿qué tiene de especial?
La biblioteca municipal de El Barco de Ávila “José María Rodríguez Méndez” es una biblioteca rural de un municipio de menos de 2.500 habitantes. A los usuarios se les da un trato muy personalizado, puesto que nos conocemos todos. El edificio histórico de 1653, con suelos y techos de madera le da un cariz muy personal y acogedor.
Puerta de la Biblioteca
– ¿Cuántos títulos
tenéis aproximadamente?
La biblioteca cuenta con unos 20.000 libros y más de 900 audiovisuales además de los periódicos que recibimos a diario. Podemos presumir de ser la primera de la provincia y de la segunda de la capital en integrarse al catálogo informatizado unificado de bibliotecas de Castilla y León (Absysnet) en 2011.
– ¿Cómo es el cliente
tipo de la biblioteca? ¿Cuál es el género que más se lee?
Al ser una biblioteca pública, sus usuarios son muy variados
con edades comprendidas entre un año y 93. Entre la población adulta destaca la
mujer ama de casa de edades comprendidas entre 40 y 90 años. También hombres
generalmente desempleados, un poco más jóvenes entre los 35 y los 75 años en
menor medida.
Y entre el público infantil niños de 1 a 11 años. Siendo el
tramo que menos lee, niños desde 12 a 18 años.
– ¿Escribes? ¿Te
gustaría publicar algún día o te quedas solo en lectora y bibliotecaria?
Siempre me ha gustado escribir, fundamentalmente poesía,
pero nunca he publicado nada. Ahora me estoy adentrando en el apasionante mundo
de la poesía japonesa gracias a mi amiga y senpai Hortensia Márquez Chapa.
– Dime tres
requisitos imprescindibles para ser bibliotecaria.
Empática, apasionada y paciente.
– ¿Cómo haces para
recomendar libros?, ¿tus gustos?, ¿la vestimenta de quien te pregunta?
Como ya dije antes, en un pueblo pequeño nos conocemos
todos, y después de 17 años de profesión es fácil adivinar sus gustos. También
me baso en opiniones de otros usuarios y recomendaciones de libros en blogs y
redes sociales.
– ¿Tienes alguna
receta para incentivar la lectura? ¿Realizáis algún evento para vuestros
lectores?
Organizo diversas campañas para incentivar la lectura,
concretamente ahora estoy llevando a cabo la campaña “PORQUE LEER TIENE
PREMIO”. Les entrego a los usuarios infantiles una cartilla de cupones que
tienen que ir completando según se llevan libros en préstamo, cuando completan
la cartilla de 24 cupones reciben un premio valorado en un lote de libros con
su correspondiente cartera o maleta de tela.
Uno de los rincones de la Biblioteca
– ¿Crees que los
libros digitales están cambiando el mercado?
Los libros digitales en esta población pequeña rural, aún no
han tenido tanta transcendencia, bien es verdad que alguno se ha cambiado al
e-book pero la mayoría sigue prefiriendo el papel tradicional para sus lecturas.
– ¿Cuál es el rasgo
diferencial de una biblioteca de pueblo con respecto a la de una ciudad?
El trato personalizado, nuestra labor muchas veces de
psicólogos detectando que necesitan los mismos usuarios concretos en momentos
determinados.
– ¿Cuál ha sido tu
momento más dulce o la anécdota más divertida que has vivido como
bibliotecaria?
El edificio histórico albergó en sus inicios la “Cárcel Nacional” y muchos turistas
cuando vienen a visitarla dicen a menudo la misma utopía: “ojalá todas las cárceles del mundo se convirtieran en bibliotecas”.
– ¿Qué es lo que
menos te gusta de un cliente y de tu profesión?
De la profesión no me gusta que la cultura en general y las bibliotecas en particular son las grandes
olvidadas siempre en los presupuestos generales.
– Para terminar me
gustaría que nos recomendases los tres libros que más te han apasionado y el
que nunca volverías a leer.
Tres libros que me han
apasionado
“El principito”.
“De parte de la princesa muerta” de Kenize Mourad.
Conocí al poeta argentino Raúl Cristián Aguirre en el micrófono abierto de una de las sesiones de #PoémameBcn de la temporada 2018/19 en el Raval de Barcelona. Allí recitó un poema a su madre, la escritora Hebe Monges, que le recitaba poemas del romancero viejo español antes de dormir y nos dejó a todos encantados.
Es hijo del poeta argentino Raúl Gustavo Aguirre (1927-1983), creador de la emblemática revista Poesía Buenos Aires y traductor de Rimbaud y Apollinaire.
Raúl Cristián Aguirre, autor de a Sívori se lo comieron los escorpiones (Ediciones en Danza) y Mamá y otros poemas (Caro Kann), se define a sí mismo como un hijo ilegítimo, inmigrante ilegal, poetiso y dibujador de dibujitos. Entre otras cosas.
Recientemente participó como poeta de habla castellana en el recital #PoémameBcn que tuvo lugar el mes de noviembre de 2019 en Barcelona.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Me fui a inscribir a dos carreras humanísticas, pero en la primera me dijeron que no me aceptaban porque me faltaba un documento, y a la otra llegué un minuto tarde. Entonces me apunté a Sistemas, que no sabía muy bien qué era, y terminó siendo casi la antítesis de la poesía: informática. Por unos cuantos años me dediqué a eso, tratando de “humanizar” todo lo que tocaba y no deshumanizarme en el camino. No sé si lo logré. En 2016 dejé todo lo que era computación y empresa y me metí de lleno a hacer lo que más quería hacer: nada.
Pero la poesía me viene a buscar siempre, y acá estoy, publicando mi segundo libro, recitando por los rincones, haciendo un espectáculo unipersonal poético-divulgativo, y escribiendo aunque me lleven los demonios, como quería Bolaño.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Mi primera lectura poética no fue una lectura: fueron los romances que me recitaba mi madre para dormirme. Me encantaba escuchar el del enamorado y la muerte, el del Conde Niño, el del prisionero. Supongo que uno no queda muy normal después de eso: se te pega el romanticismo y el ritmo poético, y sobre todo se descubre la capacidad de emocionar de la palabra. Aún hoy me encantan esos romances y cada vez que puedo los incluyo en algún evento. Después, no sé cómo llegué a enamorarme de Tristan Tzara, abanderado del dadaísmo, que es quizás la voz que reconozco conscientemente, junto con la de mi padre, Raúl Gustavo Aguirre (que es un poeta de culto en Argentina) como influencia, o como objeto de admiración, que no sé si es lo mismo.
Mis primeros poemas eran algo dadaístas, y generaban más hilaridad entre mis amistades que otra cosa. Todavía mis amigos me recuerdan uno que empezaba: “las ratas, las ratas / por favor nunca más”. A mí me parece bastante trágico, y quizás ellos coincidirían: una tragedia de poema. También cayeron en mis manos siendo muy chico Neruda, Óscar Hahn, Juan Gelman, Alejandra Pizarnik, Ernesto Cardenal y tantos otros. En realidad te influencia todo: salís a la calle, escuchás a una vecina, una charla en el metro, y terminás impregnado con la cadencia de una frase. O con la letra de una canción. Todo el día estamos expuestos a versos que vienen en forma de casi cualquier cosa. El oído te sirve para intentar diferenciar entre lo bello y lo descartable, con acento en intentar.
¿Cómo definiría a su poesía?
No sé. Horrenda, supongo. En todo caso, veo que tiende a la síntesis, que es una cualidad que aprecio enormemente en todo, menos en el sexo. Igual, no sé si existe la poesía, como decía mi padre: existen los poemas. Y es posible que algunos poemas míos me gusten un poquito: pareciera que no los escribí yo.
Más que nada, les estoy agradecido, porque sin duda me hicieron la vida mucho más soportable. No sólo por la escritura: tener una mirada poética es quizás mucho más importante. Apreciar la belleza que está en todo, ver el milagro que somos. ¿Qué regalo podría ser mejor? Aunque mi hija ante esa pregunta seguramente respondería: “un iPad nuevo”.
¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
Yo, entre otros oficios improductivos, también dibujo, y estaba muy preocupado porque no veía un estilo claro en lo que dibujaba. Hasta que David Pugliese, ese enormísimo dibujante, me dijo: mejor, el estilo te congela, te impide seguir avanzando. Después de eso, mi anhelo es no tener un estilo en la escritura tampoco. Ojalá tuviera el don de la plasticidad, como para encarar cada poema de una forma totalmente nueva, o ajustada a lo que el poema me está pidiendo decir. Que muchas veces, tampoco estoy seguro de anticipar. Quiero decir que eso es lo maravilloso: cuando uno escribe y no sabe adónde va el poema y el poema se revela y es mucho más bello, más inteligente y visionario que uno mismo. (Lo cual, en mi caso, no es muy difícil.)
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
Muy pocos poemas me parecen un círculo perfecto, inmejorable. Amo aquellos que fluyeron solos, al dictado, y no necesitan retoque. Por desgracia son los menos. Al resto, los abandono, como los pintores abandonan los cuadros, cuando siento que cada nuevo retoque lo empeora. Algunos necesitan reposo. A veces una palabra tarda décadas en llegar. Tal vez porque el poeta no había madurado lo suficiente. Mi segundo libro, “A Sívori se lo comieron los escorpiones” lo escribí en un 99% a los veinte años, pero lo publiqué recién ahora, y creo que le hice un favor eliminando muchos y retocando (apenas) algunos. Ese uno por ciento es importante. En todo caso, sólo me parece válido publicar lo que me emociona. Si no me dice nada a mí ¿cómo voy a esperar que le diga algo a los demás?
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Yo recuerdo versos de poemas casi desconocidos, de poetas más desconocidos aún. Si alguien decidiera, entre billones de versos, recordar con amabilidad alguno mío, sentir que es calor o compañía o consuelo o una forma de amor, o incluso de furia si fuera inspiradora, eso me haría (acaso bobamente) feliz. Uno nunca sabe qué revolución puede empezar con una chispa, pero eso está en un segundo plano. Escribo porque no podría no hacerlo, es mi catarsis, mi terapia, mi espejo, mi brújula, mi pobre justificación. Y porque no sé tocar el piano.
También recuerdo que García Márquez decía que escribía para que lo quisieran. Supongo que yo también. Es lindo que a uno lo quieran. Y es tarde para aprender a tocar el piano.
¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?
Antes que nada permítaseme anunciar que me divierte ser llamado “un poeta como usted”. Bueno, la lectura en vivo es la forma más directa (y antigua) de intento de conexión, y es enormemente placentera cuando esa conexión parece ocurrir. Ahora bien: creo que hay poemas que son más adecuados para una lectura silenciosa. Y muchos otros, lamentablemente, para ninguna lectura.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?
Bueno, son todas formas de llegar al otro. Y si alguien lee un poema significa que no está viendo un reality o un programa de chismes en la tele.
¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?
Lo difícil es recomendar uno solo. Elijo uno de Manuel Bandeira, poeta brasileño, quizás por no ser tan conocido. “Estrella de la mañana” es un lamento desesperado que me encanta y me destroza. En una buena traducción, claro, si no, el destrozado es el poema. La de Rodolfo Alonso es de las mejores. Por cierto: Bandeira también es una influencia en mi escritura y ojalá se pudiera decir reconocible.
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
Leo de a decenas, indisciplinadamente y a trozos. Una biografía de Leonard Cohen (otro gran poeta) y las obras completas de Gonzalo Rojas. La pasión de los poetas, un hermoso memento del contexto de grandes obras poéticas. Libritos de poemas de Ferran Fernández y el último de Edgar Morisoli. Y relecturas, siempre: Borges, Cortázar, Jorge Wagensberg, Porchia. Entre otros muchos. Les dedico el poco tiempo que me queda después de ver los realitys y los programas de chismes en la tele.
¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?
Ya se los dio el gran Bukowski: no lo hagan. A no ser que no puedan evitarlo. Y que lean, que hagan mucho el amor y que coman aguacate, que es muy rico.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
Languidece con la poesía y parece floreciente con algunas obras que distan de ser, digamos, floridas. Pero el problema no es de la industria, es de nosotros, los lectores. Que miramos muchos realities.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
Me gustaría que me hubieran preguntado cuál era la pregunta que me habría gustado que me hubieran hecho. Les hubiera dado una respuesta magnífica. Lástima.
A continuación podéis disfrutar de tres poemas de Aguirre elegidos por él mismo:
Muchas gracias Raúl Cristián Aguirre por haber accedido a la entrevista y por este último regalo que nos haces: un fragmento de tu unipersonal «Poesía, ¿estás ahí?«.
A vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado. Gracias por haber llegado hasta aquí.
No es la primera vez que desde estas páginas entrevistamos a poetas que no lo son según la definición tradicional, pero que sí lo son en su vida diaria. Lo hicimos con pintoras calígrafas, Tere Vila Matas y Paloma Fadón Salazar, con la joyera Silvia Serra, y con la artista polifacética Eva718. Hoy le toca el turno a un arquitecto y escritor italiano, poeta de las líneas y los planos, Cesare de Seta, catedrático de Historia de la Arquitectura de la Universidad de Nápoles Federico II y ha enseñado en numerosos centros de estudios en el mundo: el Politécnico de Zurich, la Columbia University de Nueva York, la École des Hautes Études en Sciences Sociales de Paris. Es periodista y crítico de arte del diario “La Repubblica” y el semanal “L’Espresso”.
La arquitectura no está reñida con la poesía, y si no que se lo digan al arquitecto español y poeta galardonado recientemente con el premio Cervantes 2019, Joan Margarit.
Para los lectores no italianos, es fácil encontrar la obra de De Seta de forma online. Desde Poémame, vamos a conocer mejor al escritor Cesare de Seta, nacido en Nápoles el 23 de abril de 1941, que ha publicado recientemente L’isola e la Senna en Jaca Book. Él nos contesta en italiano y se lo queremos respetar, como ya hicimos con la entrevista al poeta mallorquín Miquel Àngel Llauger cuando nos contestó en catalán. Por algo somos la Revista Abierta de Poesía, abierta a todas las lenguas y expresiones artísticas poéticas.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Sono nato in una famiglia agiata non per ragioni di chissà quali ricchezze, come pure s’è favoleggiato, ma perché sono cresciuto in una grande casa invasa dai libri e dalle belle cose che sono stati per me e i fratelli un utero caldo e stimolante per gli occhi. Nella mia prima foto a sette otto mesi non sono in culla, in un passeggino o in braccio alla tata: sono sulla scrivania di mio padre in legno massiccio, intagliata e scolpita in stile neorinascimentale come in uso a metà Ottocento. Indosso una veste da femminuccia come piaceva alla mamma; sono seduto accanto al lume da tavolo su cui sono disseminati libri verso cui tendo una mano, con l’altra impugno una tavoletta di cioccolato. Essendo anni di guerra quel trofeo doveva essere una vera rarità. Intorno si scorgono bei dipinti e librerie gonfie di libri, scaffali, fascicoli e un étagére con porcellane di Capodimonte.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas y qué autores le influyeron?
I primi Libri furono il Don Chisciotte in una versione illustrata dell’Utet e ridotta per i bambini, poi Salgari e Dumas padre che molto mi appassionarono. Leggevo naturalmente Topolino e Paperino che ora rubo ai miei nipoti,
¿Cómo definiría a su literatura?
Domanda a cui non so
rispondere, se non riferire quanto di me hanno scritto critici letterari tra
cui conto celebri italianisti non solo italiani.
¿Cree que el escritor “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje literario a lo largo de los años?
Non credo sia cambiato nel corso dei quarantenni che ho impiegato a scrivere il miei cinque romanzi: non sono uno scrittore compulsivo che scrive un romanzo ogni sei mesi. Scrivo molto lentamente: prima scrivevo a penna e poi ricopiavo su macchina da scrivere elettronica Olivetti o Ibm. Da anni scrivo al computer. Non faccio che leggere e rileggere un testo, cambiare un rigo, spostare un paragrafo da un capo all’altro, aggiungere una virgola o toglierla. Un lavoro certosino che mi piace molto fare quando credo di aver concluso una storia.
¿Cómo siente que una obra está terminada y cómo la corrige?
Alla seconda domanda ho già risposto. Quando penso che il filo della fabula si è conclusa. Ma a volte critici acuti mi hanno rimproverato che taluni spunti o personaggi andavano meglio indagati. Ho risposto loro che avevano ragione, ma questo avrebbe significato scrivere un altro romanzo era non era nelle mie intenzioni o forse nelle mie capacità. In tanti celebri romanzi ci sono personaggi che compaiono e poi vengono abbandonati al loro destino.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su literatura?
Vorrei scrivere storie nelle quali i personaggi sono parte della storia politica e sociale in cui sono immersi, nel luoghi e nei paesaggi. Ma senza che la storia prevarichi la narrazione: deve restare il fondo. Viceversa – come in uno specchio – ogni città, luogo o paesaggio riflette l’identità di un personaggio. Sono uno scrittore visivo ed in questo mi aiuta il mio essere storico dell’arte e dell’architettura.
¿Qué lugar ocupa, para un escritor como usted, las lecturas en vivo?
Non ho mai fatto letture pubbliche di un mio libro. A volte ho chiesto a celebri attori e attrici di leggere pagine di un mio romanzo a una presentazione. La loro lettura mi ha molto confortato: ho ringraziato loro dicendo che ascoltandoli mi sembrava di aver scritto delle belle pagine.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?
Non amo queste forme di comunicazione: leggo sempre sulla pagina stampata. Ma talvolta per necessità me ne avvalgo con parsimonia.
¿Podría recomendarnos un poema/libro de otro autor que le haya gustado mucho?
Considero Melville di Moby Dick uno straordinario scrittore. Céline di Morte a credito è un libro che sconvolge. Tra gli italiani pongo in cima Alessandro Manzoni, Giacomo Leopardi, Carlo Emilio Gadda, per tutta la loro opera. L’Ottocento francese, massime Gustave Flaubert è in cima alle mie predilezioni, anche perché posso leggerlo in originale. Tra i contemporanei Pastorale ameriana di Joseph Roth è uno squarcio impietoso e drammatico del suo paese: una vera epopea. Ha un precedente equivalente ma di tutto altro segno nel Gabriel Garcìa Marquez di Cronaca di una morte annunciata.
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
Cerco di non inseguire i
successi del momento, aspetto che maturino. Ora sto leggendo il libro d’esordio
di Leonardo Sciascia, Le parrocchie di Regalpetra, che mai avevo letto. Bellissimo. Sono curioso di
leggere l’ultimo romanzo di Elena Ferrante: il primo della trilogia mi piacque
molto. L’attendo alla quarta prova.
¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la literatura?
Solo se sente il bisogno di comunicare qualcosa che urge dentro di lui e non conosce altri strumenti che la scrittura. Questa la mia esperienza personale. Quando mi dicesi a scrivere il mio primo romanzo Era di Maggio ero già un storico dell’arte e dell’architettura rinomato con decine di libri alle mie spalle. Ma il maggio del Sessantotto vissuto tra Parigi e l’Italia era rimasto un nodo irrisolto nella mia memoria, né avevo intenzione di scrivere uno dei tanti saggi usciti dell’argomento. Volevo raccontare questa storia a mio modo, per come la vissi in quegli anni della giovinezza. Così mi liberai della camicia di Nesso che è propria di scrive storia: le ricerche in archivio, le note ecc. Scrivere un romanzo è come volare nel cielo come un uccello accompagnato solo dalla propria memoria e dalla propria fantasia. Fu per me una scoperta fantastica che ho non più abbandonato. Sia pure con la dovuta cautela.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
Ba’ è difficile dire. Si
pubbliacono troppi libri e pochi sono di buona qualità soprattutto nella
narrativa. Gli editori sono cambiati, come è cambiata l’industria e il mercato.
Gli editors cambiano da un marchio all’altro con rapidità e questo non è certo
un vantaggio per la qualità. C’è una omologazione nell’industria culturale che è
un segno preoccupante per il futuro. Spero che in futuro ci sia una selezione
più severa. Non è affatto vero che più si stampa meglio è. Così facendo
s’intasa solo la libreria di merce avariata. La spazzatura andrebbe eliminata
dall’editore, prima che giunga sul banco del libraio, ma hélas non accade.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
Mi sarei atteso una domanda sulla mia scrittura. Credo di dedicare una maniacale attenzione a scrivere bene: cosa intendo per scrivere bene? In primo luogo fare della chiarezza un obiettivo dominante cioè scrivere un periodo dove non una parola è fuori posto, non una non è necessaria, La mia aggettivazione è scarna, la mia scrittura secca e vorrei fosse come una lama ben affilata. A una grande scrittrice molto cara come Natalia Ginzburg a cui ho dato da leggere i miei primi manoscritti – ed esitavo a pubblicare – chiesi se valeva la pena che ci provassi; mi rispose il modo laconico”hai uno stile”. Da una lettrice ben nota per la sua severità come lei non mi potevo attendere migliore apprezzamento. Ma debbo dire che a molti autorevoli recensori non è sfuggita la qualità della mia scrittura. Per questo voglio concludere questa intervista con una frase rubata a Leonardo Sciascia: “sono un scrittore di storia quando scrivo di narrativa e uno scrittore di narrativa quando scrivo di storia”. Si parva licet anche questo è un mio proposito: se poi ci riesca questo è compito che lascio a chi mi legge come storico dell’arte o come romanziere.
Muchas gracias Cesare de Seta por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.
A José Ramón Ayllón le conocí recitando en uno de nuestros recitales organizados en #PoémameBcn el pasado 24 de febrero. Posteriormente volvimos a coincidir en el micro abierto de otro #PoémameBcn posterior. Ayllón es un zaragozano residente en Barcelona, amante de los viajes, del paisaje humano, del tiempo compartido con los amigos, de los gatos y de todo tipo de manifestación artística. Por todo esto y, además por su poesía, decidimos entrevistarle.
¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?
Nací en Zaragoza porque, en aquella época
–hablo de los años 50-, la mayoría de mujeres que vivían en pueblos pequeños
tenían que bajar sí o sí a la capital para dar a luz, pero pasé mi infancia en
un pueblecito cercano a la capital, que es donde vivían mis padres, y creo que
eso se traduce todavía hoy en muchos aspectos de mi escritura, sobre todo en la
prosa. Posteriormente estudié Magisterio en Zaragoza y me vine después a Barcelona,
que es donde vivo en la actualidad, para estudiar Periodismo.
Siempre me recuerdo vinculado a la literatura, leyendo y escribiendo y, desde mis inicios, más interesado en expresarme a través de la poesía. Obtuve mi primer premio de poesía en 1981 y posteriormente el Internacional de Poesía Juan Bernier en 1992. Eso me permitió contactar con el mundillo “literario” para, de rebote, descubrir que no era precisamente el lugar donde quería vivirme ni como persona ni como poeta. Hace unos tres años, y a la par que intentaba poner en orden poemas y libros almacenados en cuadernos y cajones durante todo este tiempo, me decidí a salir a la luz nuevamente, animado por mi pareja y mis amigos, y me he sorprendido viendo premiados varios poemarios inéditos de los años 80, así como un libro más reciente que me supuso el Premio de Poesía Miguel Labordeta.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Pues hablamos de un momento histórico en que en este país estaban prohibidos muchísimos autores, así como cineastas, músicos y demás elementos vinculados a la cultura. Me recuerdo leyendo el Romancero y a Bécquer, Machado, Neruda, Lorca, Alberti, Cernuda, Miguel Hernández, Aleixandre y ese tipo de poesía. Hasta qué punto me han influido o no sería algo que deberían considerar mis lectores.
¿Cómo definiría a su poesía?
Creo que fundamentalmente practico lo que yo llamo pornografía emocional. En su mayor parte es una poesía lírica e intimista, fundamentada en las vivencias que me han ido, a su vez, construyendo como persona. Quizá temáticamente el amor y los sentimientos, en todas sus manifestaciones y momentos, ocupan un lugar importante en mi obra.
¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
Creo que, a base de trabajo, vas depurando tu lenguaje y, a su vez, vas descubriendo quizá caminos nuevos para abordar la construcción del poema. Aunque, como dicen muchos poetas, igual en el fondo, y sin apenas darnos cuenta, le estamos dando vueltas y vueltas siempre a la misma raíz y al mismo esqueleto. Yo particularmente, no obstante, procuro que cada libro obedezca a un concepto y tenga una cierta unidad. En ese sentido, cuando considero acabado un poemario, le dedico un tiempo de duelo hasta abordar algo distinto. Y pueden pasar meses sin escribir. No me obligo. Para mí sigue siendo muy importante el ritmo interno del poema y, con el tiempo, he ido aprendiendo a sintetizar, a intentar eliminar todo aquello que no aporta nada a lo que quieres decir y que lo único que hace es producir ruido. El hecho de que mi marido, Craig Martin Getz, también escriba poesía, pero en inglés, me ha acercado también al modo más narrativo-descriptivo de la poesía anglosajona y, seguramente, me ha influido/ayudado a salir a veces de zonas de confort. Supongo que ha sido determinante para, a su vez, haber escrito una novela, cuando yo en prosa no había ido nunca más allá de algunos relatos cortos.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
Es curioso. A veces escribes un boceto sobre el que vuelves y vuelves una y otra vez y que, finalmente, abandonas porque no acabas de encontrar la manera de definirlo o de hacerlo avanzar. Otras veces, el poema surge al primer intento y tienes poco o nada que retocar. Yo, de todas formas, siempre los dejo respirar un poco y es cuando vuelvo a ellos cuando el poema me dice si ha llegado a buen puerto o no. No deja de ser una sensación absolutamente subjetiva, cierto, pero al final se trata de ser autoexigente y autocrítico contigo mismo y de no olvidar que el poema, como cualquier otra manifestación artística o no, exige trabajo.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Estos últimos años he tenido ocasión de recitar en pueblecitos o ámbitos con audiencia no familiarizada con la poesía; para gente, en algunos casos, que me ha confesado no haber abierto nunca un libro de poesía… ver a esta gente emocionarse con un poema, pedirte más y querer seguir escuchando, es muchísimo más gratificante que cualquier finalidad que hubiera podido marcarme.
¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?
Pues estos últimos años he podido participar en diferentes espacios o escenarios y ha sido muy enriquecedor. Te permite conocer gente que, en teoría, tiene ya la proximidad de andar embarcada en tu misma nave y también comprobar cómo llega tu poesía a diferentes audiencias en vivo y en directo. Pero también me ha servido para reconectar con aspectos de ese mundillo literario del que hablaba al principio que siguen sin gustarme. En mi modesta opinión, faltan muchas veces curiosidad, autoexigencia y trabajo serio y sobra mucho ego. Hay poetas que solo entienden ser escuchados, pero que no han aprendido todavía ni siquiera algo tan elemental como es escuchar a los demás.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?
Me alegra por una parte que haya un abanico tan amplio de escaparates donde poder mostrar el trabajo de la gente que escribe; pero, por otra, me sorprende esta tendencia hoy en día tan generalizada de querer ser “artista” por encima de todo, que es algo que no entiendo mucho. Pienso en la realidad que me vincula con pueblecitos aragoneses, por ejemplo: mujeres y hombres que hacían auténtico arte en sus quehaceres cotidianos, bien fuera haciendo pastas artesanales para chuparte los dedos –hoy que agonizamos con tanta pasta industrial-, o mermeladas o encajes de bolillo o colchas o cinturones y accesorios de piel o mil formas de expresión como mínimo tan válidas como las de la palabra; pues resulta que no, que quieren ser “poetas” y colgar aunque tan solo sea en el programa de las fiestas sus poemas. Me parece muy válido, pero es un poco el reflejo del tema sobre el que me preguntas. Hoy tengo la sensación de que cuelgas una foto en Instagram y eres fotógrafo; escribes un twitter o algo en Facebook y ya eres escritor. Creo que no se persigue tanto el intento de trabajar seriamente y construir con las palabras, como el tener acceso al micro, el foco y el famoseo. Forma parte, de alguna manera, de esta frivolización con la que se abordan hoy en día tantos temas, incluso los más serios.
¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?
Afortunadamente podría decir muchos, pero sin duda uno sería Si el hombre pudiera decir lo que siente de Luis Cernuda.
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
Ordesa, de Manuel Vilas. Ando también leyendo poemas de poetas que he tenido la oportunidad de conocer recientemente: Carlos Vaquerizo, Cecilia Álvarez y la mexicana Sonia Jiménez
¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?
No creo ser la persona más adecuada para dar consejos, pero le diría lo mismo que me digo a mí mismo: que lea mucho, que aprenda, que escuche y que se escuche, que se autoexija en su trabajo y que aprenda a distinguir lo que es un acto de pura masturbación personal, de simple exhibicionismo –que, en mi opinión, donde mejor está es en un cuaderno, en el ordenador, en el móvil o en la mesilla-, de ese otro acto -llamémoslo poema, por ejemplo- que realmente pretende aportar algo al lector o al oyente.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
Sin comentarios. Las grandes editoriales tienen
compradas hasta las estanterías de las librerías y las editoriales pequeñas o independientes
se las ven y se las desean para materializar sus proyectos que, de rebote,
tienen poca salida. Súmale que luego, como dice uno de mis editores, en esas
mismas estanterías te puedes encontrar el Ulises
de Joyce, por ejemplo, al lado de 50 sombras
de Grey, como si estuviéramos hablando de lo mismo; y súmale que, como
comentaba antes, cada vez hay más personas queriendo publicar. Es complicado.
Acabo de conocer a un poeta que fue ya Premio Adonais a comienzos de siglo y
que luego ha tenido problemas mil para poder seguir publicando. Frente a eso,
te encuentras con escritores que, sin saber cómo ni por qué ni tener una
calidad incuestionable, encuentran siempre salida a sus productos.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?
No sabría decirte, jejeje. Suficientes creo con las que ya me has hecho.
Muchas gracias por las respuestas, ahora solo nos queda escucharte en vivo aquí. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.