Aquellos dorados años veinte vieron su luz. Aquella década, cien años atrás, en la que Mercedes de Acosta brilló profesional y sentimentalmente, aunque se haya dado más relevancia a esto último, a sus relaciones amorosas, transgresoras y de crónica rosa.
Poeta neoyorquina. Poeta de ascendencia cubana y española. Poeta polifacética. Poeta de tres poemarios. Poeta de muerte pobre y sola. Poeta, al fin y al cabo. La suya fue una época de continuos cambios e innovaciones, un periodo entre guerras que sucumbió a la esperanza, y Mercedes podría ser la viva imagen de esa reforma de ideas y sensaciones, adelantada a las mentes de su tiempo, porque se mantuvo fiel a los dictámenes de su corazón pese a los inconvenientes que pudieran ocasionarle. Estudiando sus poemas, pienso que era reticente a creerse la ola de optimismo y felicidad que acompañaba al contexto que vivió, que no era de tanta la prosperidad y que había frentes abiertos que acabarían explotando en cualquier momento. Así, su poema “Pobres tontos”:
Se acabó la guerra.
Una vez más
Creen que pueden bailar,
Y restaurar el brillo del pasado,
Y beberse en la intimidad
El vino acaparado, prohibido.
Y prenderse las joyas en el pecho.
¡Sigan bailando, pobres tontos,
Pues no saben
Que, marchando sobre la faz de la tierra,
Arrasándola va otro Gran Ejército!
Su poesía, magnífico torbellino de belleza descriptiva a mi forma de verlo, traspasa el tiempo y podría ser, perfectamente, lamento escrito por cualquiera de nosotros (con buena pluma) en uno de esos momentos de crudeza y realismo, de ruptura y aceptación de lo muerto. Lo que pasa cuando llega el cambio:
“Cambio”
Alguien por quien sentí una gran pasión
duerme ahora en este cuarto con alguien más.
Aún están mis huellas en tantas cosas
— los libros que regalé y tocaron mis manos
descansan en el estante,
y cuelga frente a mi antigua cama
una vieja foto de una tierra en que viví
y de unas colinas
por las que correteé—.
Los tiempos cambian,
pero el amor continúa
como un pájaro muerto
cuyo canto, sin embargo,
vive para siempre.
Imposeída (como el título que utiliza Torremozas para su antología, aludiendo a uno de sus poemas), furiosa (como también la denominaría en su biografía, Robert A. Schanke), rebelde, libre. Pese a no serlo, ocupando un lugar hostil de una sociedad que no estaba, todavía, preparada para ella.
Quiero despedirme con un último poema que despierte el interés por otros versos, que encienda los ojos de la lectora o del lector, que sirva de bocanada de aire, de ventana abierta, de esperanza… que bien nos viene y nos ilustra en este ciclo de incertidumbre y hartazgo que estamos viviendo. Que la naturaleza o que cada uno quiera, nos salve.
Rozalia Aleksandrova vive en Plovdiv, Bulgaria. Nació en los mágicos montes Ródope, la cuna de Orfeo. Es autora de 11 libros de poesía: La casa de mi alma (2000), Cuerpo brillante (2003), El misterio del camino (2005), Los ojos del viento (2007) , Parábola de la llave (2008), La conversaciónentre palomas (2010), Sacral (2013), La vida real de los sentimientos (2015), Granada de estrecho (2016), Brushy (2017), Todo lo que no dije (2019). Editora y compiladora de más de diez almanaques literarios, colecciones y antologías. Es miembro de la Unión de Escritores Búlgaros. En marzo de 2006 creó la asociación poético-intelectual Quantum y Amigos para promover la poesía cuántica. Fundadora y organizadora del Festival Internacional de Poesía Espiritualidad sin Fronteras desde 2015.
Sue Zhu (淑文), poeta china neozelandesa, pintora y organizadora de intercambios culturales internacionales. Fue presentadora de televisión en Dalian de China, ahora vive en Auckland. Es directora de la Asociación de Poesía y Arte de Nueva Zelanda, directora honoraria del Centro de Cultura y Arte EEUU-China, representante en Nueva Zelanda del movimiento literario artístico «Immagine y Poesia» en Italia.Es una de las fundadoras de All Souls Poetry, vicepresidenta del Festival Internacional de Cultura y Arte Dragon-Boat de Montreal (Canadá), presidenta de la rama neozelandesa de la Alianza de Poesía Juvenil de Hong Kong, miembro de la Sociedad China de Poesía, y asesora y editora de algunas revistas y clubes de poesía chinos en Nueva Zelanda, EEUU y China. Ganó el X Premio Literario italiano Il Meleto di Guido Gozzano con obras recomendadas para su lectura pública, fue nominada para el «Premio Pushcart», recibió el Certificado de Logro conferido por la Fundación Munir Mezyed para la Cultura y las Artes en Rumanía.
La muerte como renacimiento
El sonido de los gritos sigue y sigue
La sangre salpica todo el suelo
«¡Qué pena, qué dolor!
La ciudad se asfixia»,
Esto dice mi madre cada día
Hasta que no le quedan fuerzas
Han estado cavando en la zona
Los árboles se rinden para dar paso
Mientras ella grita por ellos
Y las lágrimas tiemblan en sus ojos
Me apresuré a darle unos pañuelos,
Deseando que fuesen el mensaje
Ella debería haberlo sabido.
El pez de madera
Meditemos
Cómo el pez de madera
Que es martillado
Miles de veces
Pero aún así es capaz de respirar.
Esto nos dice que
La supervivencia siempre va
Unida al sufrimiento
Hay que pensar en
la impermanencia como algo normal
El pez de madera es silencioso
Pero siempre está despierto
Y es tolerante e indulgente.
(* Pez de madera — también conocido como bloque de templo chino o campana de madera, En la mayoría de las tradiciones budistas Zen/Ch’an, el pez de madera sirve para mantener el ritmo durante el canto del sutra).
El río
La lluvia y la nieve que caen desde arriba te traen a la existencia
y controlan el cielo y el viento
Muchas veces, muchos encuentros
Después de tu inevitable andar, finalmente te desvaneces en el océano
habiendo aprendido lo que puede ser la amplitud de la vida
Los peces van y vienen por el límpido arroyo
Fluyes suavemente de las aguas tranquilas hacia las olas agitadas
La dona que va inspirar Antoine de Saint-Exupéry per a escriure Le petit prince.
Encara que alguns la veien com una seductora caçafortunes, la veritat és que la salvadorenca Consuelo Suncín-Sandoval Zeceña va saber conquistar el cor d’Antoine de Saint-Exupéry fins a tal punt que va ser qui va inspirar «El petit príncep». Per a molts crítics, l’obra mestra de la literatura que va escriure Saint-Exupéry no és més que un relat de la seva turmentada relació matrimonial que va durar 13 anys i en la que la seva dona és la rosa. Fins i tot la mateixa Consuelo va escriure en 1945, un any després de la desaparició de l’escriptor, «Memòries de la rosa», un manuscrit sobre la relació de la parella que va romandre ocult per dècades i va ser trobat per casualitat diversos anys després de la seva mort el 1979 i publicat en l’any 2000.
Però qui va ser Consuelo? Va néixer a Armènia, El Salvador, el 1901. Provenia d’una família benestant, propietària de terres i cafetars a la seva ciutat natal, i va rebre educació fora del seu país específicament a San Francisco, a Ciutat de Mèxic ia França. Es dedicava a la pintura i a escriure poesia (va publicar diversos llibres). Consuelo i Antoine es van conèixer a Buenos Aires el 1930 i el enamorament va ser instantani. Quan va conèixer a Sant-Exupéry, el 1930, ja era una dona divorciada i vídua. És per això que va ser etiquetada com «amoral» en els cercles aristòcrates francesos als quals pertanyia el seu futur marit. Va morir a Grasse (França) el 1979.
«Recordo els ulls de la meva dona una altra vegada. Mai veuré qualsevol cosa més a part d’aquests ulls. Ells pregunten». (Antoine de Saint Exupéry, Terre des Hommes, 1939).
Emanuela Rizzo nació en Galatina el 15 de septiembre de 1978 y se trasladó a Parma en 1997 para cursar sus estudios, donde se graduó en Economía Política en 2002. Siempre apasionada por el arte y la poesía, está presente en varios sitios web y blogs con sus poemas. Forma parte de varias asociaciones culturales y organiza y participa en varios eventos culturales. Sus poemas se han publicado en varias antologías italianas y extranjeras. Recibió el reconocimiento al mérito de Marlene Pasini por la iniciativa #iostoacasaequestaseravileggounapoesia. Ella ama la naturaleza y es una firme partidaria de la defensa de la belleza. Participó en la Bienal de Arte en honor del pintor Sandro Greco, cuyo crítico de arte fue Gillo d’Orfles con dos de sus poemas. Durante la pandemia, se escribieron varios artículos sobre la iniciativa que ella lanzó en la web #iostoacasaequestaseravileggounapoetry con la que involucró a poetas de todo el mundo para hacer videos de lectura de poesía durante el período de confinamiento.
Sé la hoja que baila
Sé la hoja que baila
algunas almas son árboles
que se doblan al viento,
hojas caídas en un otoño delirante.
Otras almas son ruedas oxidadas,
surcadas por el tiempo,
erosionadas por la vida, casi siempre ingrata.
Y hay otras almas,
que leen
en otoño y bailan,
giran,
como las hojas,
y casi parece primavera,
¡y su perfume también es intenso!
Cada hoja que cae se convierte en abono para una nueva vida.
Sé la hoja que baila,
en cada estación.
Los colores y la luz
Las caricias son cortadas,
los nuevos amores se dan besos digitales.
Generaciones de sonrisas sin filtro,
yacen abandonadas en una caja de zapatos de cartón obsoleta.
Llenate con la esperanza del futuro,
todavía hay que brindar por el nuevo año.
Hasta los años se desvanecerán,
¿Cuál es el punto de contarlos?
Soy romántica,
como pocos otros sobrevivientes,
nuevos sobrevivientes,
con ojos brillantes,
como diamantes de cristal,
Quise hacer latir un corazón encendiendo una vela.
Le ofrecí un vaso colorido,
lleno de luces resplandecientes,
a la ternura que espero
para sobrevivir a todo esto y vivir miles de años más.
Levántate mujer
Olvida el silencio,
grita tu dolor,
Cura tus cicatrices y levántate.
No olvides que las palabras,
son más fuertes que el acero,
y afiladas como cuchillas,
siempre podrán vencer toda fuerza terrenal.
Levántate, aunque estés herida,
recuerda el viento
que desquicia las ramas.
Sé como la naturaleza que todo doblega, sin avisar.
Levántate mujer.
y recuerda que el hombre
nació de una mujer,
todas somos fuertes
cuando la naturaleza nos hace sentir su llamado. ¡Levántate y lucha!
Carmen Rosa Orozco (San Juan de Colón, Venezuela 1978). Poeta. Pedagoga en Educación Integral. Administradora de Empresas. Comerciante. Ha publicado los libros de poesía: Hileras de Sol, Delebles y Entreluz. Posee 8 poemarios inéditos. Ha sido publicada en: Pasajeras antología del Cautiverio de la Editorial Lector Cómplice, Astorga Redacción (España), el Papel Literario de El Nacional, Revista Nacional de Cultura, Antología Poética Sujeto Almado, Revista Actual, Antología Los Dragones de Papel, Revista Hipsipila (Universidad de Caldas, Colombia). También ha sido representada en los portales electrónicos: Palabra Virtual, mi pequeña Venecia, Letralia, El meollo, el Ojo Memorioso, poesía.org., entre otros. Obtuvo los siguientes reconocimientos literarios: Premio Único del Concurso de Poesía de la Dirección de Cultura y Bellas Artes de la Gobernación del Estado Táchira, Premio de Poesía del IUFRONT, I Bienal de Literatura Juan Beroes.
I
Quiero una luz
sin día ni noche
como Baudelaire al lado de su prostituta
no en espera del amor
sino junto a eso pequeño que se desenvuelve
aún en contra de nuestro desconocimiento
Si se revuelva el jugo de la naranja
dentro de la cáscara imperceptible
aguda en su arrojo
minúscula en su hombría
No sé de donde provienen estas palabras o hacia donde van
en círculos que se cierran hasta desaparecer
II
Y si digo que esta es la más pletórica poesía
que carece de ritmo sonoridad coherencia
pero aun así
es inasible su contacto
si lo que digo en mí
es tan válido como el universo
entonces se convierte en el más vasto
Si me resisto a borrar una línea
o a modificar
es la vanidad más asquerosa, se dirá
Y si disminuyo el ancho de mis fosas nasales
y elimino las cicatrices de mi rostro
Entonces no importa el que nace o el que muere
ni la mano que escribe o la que siembra
aún menos la transformación
Y si se adjudica la certeza a la celeridad
No hay estructuras cambiables
es más resuelto el respiro prolongado
Estos poemas pertenecen al libro inédito: Para leer la brevedad.
IV
Quise devorar el silencio
ser arquetípica
y preceder al misterio de mi preñez
pero me encontré sola
como un ave nocturna
de lo más rapaz e inmisericorde
que haya conocido.
Este poema pertenecen al libro inédito: De Oriana y otros apuntes.
Emily Jane Brontë es conocida principalmente por su extraordinaria y única novela Cumbres Borrascosas, que es considerada una de las obras maestras de la literatura victoriana. Pero hay mucho más detrás de esta novela; tenemos a la Emily poeta. La muchacha que sucumbió a la nostalgia, al silencio y a la soledad, que descubrió en la naturaleza lugares asombrosos, voces increíbles, correspondencias místicas que la ayudaron a descubrir y a desarrollar un mundo interior y un imaginario magistral.
Nacida en Thorton, en el año 1818, hija de un pastor anglicano, la muerte prematura de su madre, cuando ella tenía solamente tres años, hizo que los hijos quedaran a cargo del padre y una tía materna, y fueron enviados a un colegio interno. Fue precisamente ahí donde las dos hermanas mayores contrajeron la tuberculosis, de la que acabaron muriendo poco después.
La vida de Emily se desarrolló principalmente en Thorton, salvo por un viaje a Bruselas, donde estudió francés y piano. Pero la imaginación desbordante de Emily, y el resto de sus hermanos, hizo que su infancia transcurriera entre la realidad y los mundos e historias imaginarias. Compartía la pasión por la literatura con sus dos hermanas, Charlotte y Anne, y su hermano Branwell. En esa vida en parte aislada en los páramos de Yorkshire, crearon unos mundos imaginarios, Angria, Gondal, y Glass Town. Solían inventar e imaginar historias que ocurrían en sus reinos. Incluso escribieron crónicas y poemas sobre sus mundos.
Emily Brontë
Tras la muerte de su tía materna, Emily queda al cargo de la casa y de su hermano Branwell, enfermo por sus adicciones al alcohol y al opio. Sin embargo, las tres hermanas no dejaron de escribir sus relatos y versos hasta que, empujadas por una iniciativa de Charlotte, decidieron publicar, en el año 1846, una colección de poemas de las tres hermanas, bajo pseudónimo: Poems by Currer, Ellis and Acton Bell. Si bien es cierto que el libro en su momento no tuvo gran repercusión, los poemas de Emily (bajo el nombre de Ellis) destacaron hasta convertirla, con el tiempo y junto a la publicación de su novela Cumbres Borrascosas (1847), en un a de las voces indiscutibles de la literatura inglesa.
En la época en la que vivían, las mujeres tenían un papel secundario, y ni siquiera se veía con buenos ojos que se dedicaran a la literatura; de ahí que los poemas fueran publicados con pseudónimos, cada uno con la inicial de cada una de las autoras. Eso provocó, también, que los personajes femeninos de sus escritos fueran mujeres fuertes, inteligentes e independientes.
A pesar de la novela, la inclinación artística principal fue la poesía. Gran parte de su vida la dedicó a escribir versos
La poesía de Emily se caracteriza por una vitalidad enfocada al espíritu y al mundo interior; la infancia peculiar de Emily, la muerte prematura de su madre y sus hermanas, la austeridad marcada por la figura de su padre, la favorecieron la inclinación casi instintiva de Emily a la introversión, que remedió con la literatura. No pudiendo vivir hacia afuera, Emily optó por vivir hacia adentro, y escribirlo. En cierto modo, eso la hacía más libre a la hora de escribir, pues no se basaba en las ‘normas’ literarias de la época, sino que seguía sus propias normas y su propia inspiración.
Manuscrito de Emily Brontë – British Library Board
También destaca de su poesía el sentimiento desbordante; la intensidad, las emociones al extremo y la esencia romántica, marcando así, en cierto modo, lo que podría ser la base de la poesía victoriana posterior, combinando imaginación y sensibilidad, con tendencia al ensueño y la visión.
Por otro lado, destaca la intensidad de los personajes, -algunos son heredados por la novela, intuyéndose en sus versos y crónicas de Gondal, personajes como Catherine Earnshow o Edgar Linton-, y la fuerza de las pasiones desmedidas y/o mal dirigidas.
En cierto sentido, el páramo donde creció, la aridez del entorno, la soledad, la introversión, también marcaron sus versos, sabiendo transmitir tanto el dolor y el recuerdo por las pérdidas, así como encontrando el amor por la naturaleza. Emily, igual que sus hermanas, no encajaba en el mundo, en la sociedad, en su época. Se podría decir que vivía en un universo paralelo, pero ese mundo suyo no podría escapar del todo de su entorno real.
Emily falleció un 19 de Diciembre del año 1848, dejando un legado literario, en novela y en poesía, que a día de hoy se considera esencial en la literatura inglesa.
A continuación, os dejamos una pequeña selección de su poesía. ¡Que la disfrutéis!
SUAVE NEBLINA SOBRE LA COLINA
Suave neblina sobre la colina;
no habrá mañana tormenta.
No; el día se ha cansado de llorar,
ya agotó su reserva de callada tristeza.
Oh, he vuelto a los días de mi infancia,
de nuevo soy una niña;
y bajo el techo paterno que me abriga,
junto a la vieja puerta de la entrada,
miro caer esta tarde nubosa,
tras un día de lluvia,
Neblinas azules, dulces neblinas de verano
empañan las montañas a lo lejos.
La humedad impregna la alta hierba verde,
espesa como lágrimas en la mañana;
y pasan como en sueños vaharadas de fragancias
que recuerdan otros tiempos.
Traducción de Ángeles Caso.
ESTROFAS
No lloraré porque me vayas a dejar,
no hay nada aquí que amar.
Y doblemente el mundo oscuro me entristecerá
mientras tu corazón sufra en él.
No lloraré, porque la delicia del verano
siempre debe terminar en amargura;
y hasta la historia más feliz, cuando concluye,
lo hace con una tumba.
Y estoy cansada de la angustia
que hace los inviernos insoportables,
cansada de ver languidecer el espíritu
durante años de desesperación mortal.
Así que, si una lágrima, cuando te estés muriendo,
llegara a derramar,
es solo que mi alma está suspirando
por marcharse y descansar contigo.
Extraído de Emily Brontë, Poesía Completa – Alba Poesía
REMEMBRANZA
¡Frío bajo tierra… y la profunda nieve amontonada sobre ti,
lejano, aislado, frío en la tumba sombría!
¿Me habré olvidado de amarte, mi único Amor,
separados al fin por la ola del Tiempo que todo lo separa?
Ahora, cuando esté sola, ¿dejarán mis pensamientos
de sobrevolar las montañas hacia esa costa del norte,
reposarán sus alas donde el brezo y el helecho
cubren tu noble corazón para siempre, por siempre jamás?
Frío bajo tierra… y quince diciembres desolados,
desde aquellas colinas doradas, se han derretido en la primavera:
¡en verdad es leal el espíritu que recuerda
después de tantos años de mudanza y sufrimiento!
Dulce Amor de juventud, perdóname si te olvido
mientras la marea del mundo me arrastra consigo;
otros deseos y otras esperanzas me asedian,
esperanzas que pueden ensombrecerte mas no hacerte daño.
Ninguna nueva luz ha iluminado mi cielo,
ninguna mañana ha vuelto a brillar para mí;
toda la dicha de mi vida se entregó con tu vida,
toda la dicha de mi vida está enterrada en la tumba contigo.
Pero, cuando se fueron los días de los sueños dorados
y la Desesperación no tenía ya poder para destruir,
entonces aprendí cómo amar la existencia,
fortalecerla y alimentarla sin ayuda de la alegría.
Entonces refrené las lágrimas de la pasión inútil,
desenganché mi joven alma del anhelo de la tuya,
con firmeza rechacé su ardiente deseo de precipitarse
a descender a esa tumba que ya era más que mía.
Mas todavía no me atrevo a dejar que desfallezca,
no me atrevo a complacerme en el extasiado dolor de la memoria
tras haber apurado esta angustia divina,
¿cómo podría adentrarme en el vano mundo otra vez?
Extraído de Emily Brontë, Poesía Completa – Alba Poesía
EL VIEJO ESTOICO
Las riquezas tengo en poca estima;
y del amor me río con desprecio;
y el deseo de la fama no fue más que un sueño
que desapareció con la mañana.
Y si rezo, la única oración
que mueve mis labios es:
“¡Deja que se vaya el corazón que ahora soporto
y dame libertad!”.
Sí, cuando mis días veloces se acercan a su meta,
eso es todo lo que imploro:
en la vida y en la muerte¡, un alma sin cadenas,
con valor para resistir.
Extraído de Emily Brontë, Poesía Completa – Alba Poesía
ESPERANZA
La Esperanza solo fue una amiga asustadiza;
se sentaba al otro lado de la reja de mi celda
a observar cómo se iba cumpliendo mi destino,
igual que hacían los hombres de corazón egoísta.
En su miedo, podía llegar a ser cruel:
a través de los barrotes, un lúgubre día,
miré hacia fuera para verla ahí,
¡y ella apartó su rostro!
Como un falso guardián haciendo una guardia falsa,
aun cuando había lucha, ella susurraba paz;
cantaba mientras yo lloraba,
pero, si yo escuchaba, se callaba.
Era falsa e implacable:
cuando mis últimas alegrías cubrían el suelo
y hasta la Pena miraba con remordimientos
aquellas tristes reliquias desperdigadas,
la Esperanza, en cambio, cuyo rostro habría sido
un bálsamo para mi convulso dolor,
abrió sus alas y se remontó a los cielos,
se marchó, ¡y jamás volvió!
Extraído de Emily Brontë, Poesía Completa – Alba Poesía
Maria Dayana Fraile (Puerto La Cruz, Venezuela – 1985). Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Obtuvo una maestría en «Hispanic Languages and Literatures» en University of Pittsburgh. Su primer libro de cuentos Granizo (2011) recibió el Primer Premio de la I Bienal de Literatura Julián Padrón. Su cuento “Evocación y elogio de Federico Alvarado Muñoz a tres años de su muerte” (2012), recibió el Primer Premio del concurso «Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores». Su poemario Ahorcados de tinta (2019) fue publicado por CAAW en Miami. Escritos de su autoría han sido incluidos en distintas muestras de narrativa venezolana como, por ejemplo, en la Antología del cuento venezolano de la primera década del siglo XXI, editado por Alfaguara, y el dossier de narradores venezolanos del siglo XXI editado por Miguel Gomes y Julio Ortega, publicado en INTI. Revista de literatura hispánica.
¿Puedo beber tu sangre?
1
Yo ingresé a la verdad psiquiátrica
Un templo para los fundidos
Un templo de venas azules y huevos estrellados.
Yo fui sometida por una secta de matones que debatían acerca de mi salud mental
Yo fui sometida
Sometida
Sometida
Ilusión cósmica
Todo lo que escribo es contra el sistema de la mentira psiquiátrica
Se trata de una saga sagrada de bombillos marchitos
Prisión de vanidades: los adoctrinados por tu amor
no podemos volver.
Ballena blanca entrando en la bahía
La jadeante respiración del moribundo de la cama de al lado
Caníbal hundiéndose en el paraíso de la crema ácida
Galeón con velas de terciopelo, comercial o de guerra
Su estela se prolongó hasta el paraíso providencial, tierra de grandes virtudes y valientes ciudadanos
Su estela se prolongó por la vía intravenosa y descubrió un continente entero pululando en mi corazón de colifor-tema-constructivo
La tripulación se zambulló en mi sangre y nadó hasta mi garganta
Los marineros se sujetaron de mis dientes como de un archipiélago rocoso
Salieron, uno por uno, pisaron mi lengua y alcanzaron la habitación de luces blancas
Las enfermeras gritaban, yo estaba dando a luz el horror de una tripulación perdida
2
Yo ingresé a un templo para los quemados
Un templo de batas azules y orina dibujando paisajes mustios en el suelo
Me sentía decapitada como una Medusa o como una virgen raptada de su apartamento
Del teléfono goteaba un arcoíris mientras llamaba al 911
Intenté llamar a la policía pero ellos eran la policía
Yo fui sometida
Sometida
Sometida
La sinestesia de los colores era un duelo profundo
Porque una lata de guisantes es la medida del amor
Cuando estás encerrada en el psiquiátrico en contra de tu voluntad
Y solo queda la noche de los guisantes y la salsa espesa volando por los aires
Ambarinos mis ojos de tanto comer ballenas
Era terrible quedarme sin señal en un lugar como ése
Mis referencias eran McMurphy siendo lobotomizado
La ventana de mi habitación daba a una calle martirizada por los estudiantes de enfermería que patinaban en el hielo como cuervos arrogantes
Los otros pacientes se sumergían en mi herida, nadaban con snorkel y chapaletas y cambiaban los canales de mi imaginación
3
Yo ingresé al templo de la mentira empírica
Me sometieron con esposas en un breve paseo por la catástrofe literal
Me llevaron en las entrañas de un elefante mecánico
Me dieron tres pastillas y dibujaron mi cerebro en la noche de los escalpelos suicidas
Yo solo quería comer unicornios y libros por kilogramos
Las enfermeras estaban clavadas en un corcho con el cronograma semanal
Con sus cuerpos perforados por alfileres de sangre y el primer latido de la mañana brotando de entre sus piernas de orquídeas
Mostraban sus pantimedias de encajes y el puño en alto para los pacientes que no entendían la longitud de aquella manzana podrida.
Yo ingresé al templo de la mentira abstracta
El pene de Urano arremetía contra mi lucidez en forma de inyecciones que borraban del mundo sensible
Los tecnócratas me dejaban mensajes en la contestadora:
Magaly Salazar Sanabria nació en La Asunción, Isla de Margarita, Estado Nueva Esparta, Venezuela. Licenciada en Letras en la Universidad Central de Venezuela (1974). Magíster en Literatura Hispanoamericana, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas (1992). Estudios de Doctorado en la Universidad de Barcelona, España, en Filosofía y Ciencias de la Educación (1985). Doctora en Cultura y Arte para América Latina y El Caribe, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Caracas (2012) Nombre de la Tesis Doctoral: “El mar y la religiosidad en la canción popular y tradicional margariteña desde una visión poética”.Profesora Universidad Central de Venezuela, Simón Bolívar y Universidad Pedagógica Experimental Libertador1974-1999. Actualmente es Vicepresidenta del Círculo de Escritores de Venezuela. Miembro Correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el Estado Nueva Esparta.
Obra publicada: No apto para los ritos de la sacralización (1987), Ardentía (1992), La Casa del Vigía (1993), Bajío de sal (1996), Levar fuegos y sietes (1998), Cuerpos de resistencia (2006), Caudalía (2010 1a.ed.), Caudalía (2013, 2a.ed.), Andar con la sed (2016)
Ardentía
Llámame
con aquello de andar por lo alto.
Llámame
con éso de jadear dentro
y me devolveré
con mis fotografías
que no caben en la muerte.
Llámame con mis amores y heridas.
Cítame sobre el mar
y será de noche
cuando alumbre el cardumen
y te contaré de la ardentía,
lo que ella sabe de mí.
Del libro: (1992) Ardentía. Barcelona: Venezuela: Fondo Editorial del Caribe
LI
Cuando tu cuerpo busca entre el mío
una razón
para hacer de él una copa de vino o de flores,
Ese amoroso deleite
de tu mano sobre mis superficies
me desaparece
pero logras vencer la codicia
para contemplarme
olorosa a mujer recién amada
y descubres que el cerebro corre
apenas llegado el corazón
y que un temblor celado en la proximidad
orienta los sentidos y se abren espacios
y la lógica hace equilibrios para no caer
y vienen hacia nosotros, desde alguna parte,
palabras en libertad
y de repente, las campanas decretan
una pausa para que nos oigamos
y se recoge en la juntura perfecta
el espíritu.
Del libro: (1996) Bajío de sal. Caracas: Universidad Pedagógica Experimental Libertador
María Gabriela Lovera Montero (Caracas, 1972). Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Católica Andrés Bello, con Máster en Edición de Libros de la Universidad de Alcalá de Henares. Ha publicado los siguientes títulos: Extraño vértigo, LP5 Editora, 2020; Duendes caseros ¡hasta en la tostadora!, EDAF, Madrid, 2016; Desvelos, Amargord Ediciones, Madrid, 2012; Sabia Vida Savia: manual de irrealismo pragmático, Amargord Ediciones, Madrid, 2008; Y de la noche tanto, Editorial 50 de 50, Caracas, 2004; Por debajo del viento, editorial El Pez Soluble, Caracas, 2000. Ha sido incluida en varias antologías de poesía venezolana y latinoamericana: La flor en que amaneces; Fanky, antología arbitraria Perú-Venezuela; El puente es la palabra; EN-OBRA; La maja desnuda; Voces nuevas, entre otras.
Esquela
Todo lo que cae,
inerte,
sobre la hoja:
¿Con qué palabras lo entierro en el poema?
Nuevo mandamiento
Hagámonos bosque los unos a los otros.
Vertebremos el silencio.
y en lugar de palabras,
elevemos el fruto.
Que los pájaros lo coman de la frente,
luego vuelen.
Inmigrante
Inclinas un poco la nostalgia al andar.
Se nota que te pesa el otro lado del mundo.
Esbozas el hilo tenue del funámbulo
entre husos horarios.
Intentas cruzar con palabras de otros tiempos,
pero tu boca es un desequilibrio.
Tambaleas de pasado,
titubeas de presente.
Volver
es un vértigo incurable.
Estos poemas pertenecen al libro Extraño Vértigo Editado por LP5 Editora, Chile, 2020