Anna Maria Stępień, (Polonia). Es poeta, profesora de inglés y también traductora desde hace más de 17 años; co-tradujo los tratados filosóficos de Mary Wollstonecraft al polaco: Vindicación de los derechos de la mujer y Vindicación de los derechos del hombre (2010). Es editora y secretaria de redacción en la revista literaria World Taifas (Rumanía), y también una de las coordinadoras del Festival Internacional de Poesía y Ficción de Teerandaz (Dhaka, Bangladesh). Es una autora principiante, que escribe poemas, cuentos, memorias y anécdotas, tanto en polaco como en inglés. Sus poemas se han traducido a otros idiomas, como el bangla, el hebreo, el español, el portugués, el uzbeko, el macedonio y el chino, y se han publicado en grupos en línea nacionales e internacionales, así como en revistas (Polonia, Rumanía, Bangladesh, Israel, Uzbekistán, Pakistán, Nicaragua y Arabia Saudí, entre otros). Antologías en las que se pueden encontrar sus poemas Paz y Amor (antología internacional multilingüe, Biblioteca Cronopedia Associazione Internazionale Caffe letterario coordinator Lenuş Lungu, Rumanía-Italia) y LOCKDOWN. Poemas de las almas rotas – compilado por Edisbrown Immannell (Nigeria).
La otra vida
He dormido bien
como un niño
he soñado…
pero los sueños se desvanecieron,
al instante…
sueños extraños.
La mañana de un poeta
El sol está brillando
en mi alma
los pájaros están cantando
en mi corazón.
Afuera
el día está gris y llueve.
Nunca te rindas
No te rindas nunca ni tomes el camino por los malos mostrado…
Haz siempre lo mejor que puedas, como lo haces ahora, y no te arrepientas por el camino que abandonaste…
Escucha a tu corazón. Sin importar el motivo sin importar las dudas
Julia María del Solar Bardelli, más conocida como Julia Ferrer, es una de las voces peruanas menos conocidas y, sin embargo, una de las más potentes.
Nacida en Lima, un 25 de Febrero de 1925, en el seno de una familia acomodada, mostró desde bien joven un carácter rebelde, contestatario e independiente. Esta manera de ser se ve reflejada en muchos de sus poemas, que poseen la misma fuerza que ella poesía. No en vano, el escritor peruano Sandro Chiri afirmó, refiriéndose a Julia: «Ella era como sus poemas: carne y fuego.» Y de hecho, es una frase que define muy bien a la mujer y a su poesía.
Durante su etapa de estudiante, empezó a interesarse por la poesía, leyendo a diversos autores como Virginia Wolf, Baudelaire (cuya influencia se siente en los poemas de Julia) o Omar Khayyam, uno de los autores que más la marcó. Este interés por la literatura la llevó a frecuentar tertulias que se daban en algunos selectos cafés de Lima; tertulias que versaban alrededor de la literatura y el arte en general. Julia, de hecho, era amante del arte en casi todas sus vertientes. Así, realizó estudios en la Escuela Nacional de Arte Dramático (ejerciendo posteriormente también de profesora de teatro), y cursos de pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes.
Conocedora de varios idiomas (francés, italiano, portugués e incluso un poco de alemán), realizó diversas traducciones y acabó trabajando, en los últimos años de su vida, en la Biblioteca Nacional de Lima, donde llevó a cabo, como mujer inquieta que era, diversas actividades culturales.
Mujer de fuerte carácter y ansias de saber, vivió durante unos años en Sâo Paulo con uno de sus maridos y, posteriormente, cuando ese matrimonio se acabó, inició una relación con el actor Octavio Ramírez, con el que realizó diversos viajes por el mundo, visitando lugares como México, España, Italia o Francia.
Se dice, pero, que su amor más intenso fue con el pintor Carlos Ostolaza, con quien mantuvo una relación de veinticinco años, hasta que Julia falleció el 16 de Febrero de 1995.
Su obra poética rompe con los cánones tradicionales; Julia, como bien nos marca su carácter libre y autosuficiente, seguía sus propias normas y sus propias modas. Así, nos encontramos con una poesía personal, transgresora, adelantada y única. Rompió los moldes tradicionales para dejarse llevar enteramente por su inspiriación.
De ahí surge una poesía distinta, una poesía que sorprendía por su forma y, en cierto modo, su crudeza. La poesía de Julia, de hecho, muestra su manera de ser, su independencia y su rebeldía. Navega entre lo real y lo onírico, entre el amor y el deseo. Son un reflejo de su personalidad fuerte, su libertad y su autosuficiencia.
En vida publicó dos libros de poesía: Imágenes porque sí (1958) y La olvidada lección de las cosas olvidadas (1966), aparte de poemas aparecidos en diversas publicaciones y revistas. En el año 2004 se empezó a recuperar su voz poética a raíz de la publicación de Gesto, una antología que recoge sus poemas y ha ayudado a reconocer a la Julia poeta y a darle el renombre que probablemente merecía.
Marion de Vos-Hoekstra nació en Holanda y está casada con un diplomático de carrera. Ambos sirvieron en Yemen del Norte, Tanzania, Reino Unido, Malí, España, Sudáfrica y Estados Unidos, y ahora en Holanda. Se formó como profesora de francés y como traductora de francés, inglés y holandés. También domina el español y el alemán, toca el piano y la guitarra, es ornitóloga aficionada y realiza dibujos, acuarelas y pinturas al óleo. La naturaleza, la naturaleza humana y su vida nómada son su principal inspiración. Ha asistido a varios talleres de poesía en inglés, entre ellos una Masterclass en Nueva York en Poetshouse y un curso en el prestigioso Instituto 92Y. Es autora de cinco libros de poesía (en inglés y holandés), 4 con Demer Press, y su obra ha sido publicada en varias antologías y revistas internacionales. Ha hecho presentaciones en: Woordfees» de la Universidad de Stellenbosch, Sudáfrica, Museo Literario de Bloemfontein, Sudáfrica, Literary Cafe, Cornelia street, Manhattan, Nueva York US, Dutch club, Nueva York US. Vlaanderen Huis, «De orde van de Prins «Nueva York US, sección holandesa Universidad de Columbia Nueva York, US, De Haagse Kunstkring, La Haya, y en las bibliotecas de Wassenaar y Nimega/Países Bajos.
La otra primavera
Ahí está de nuevo
ese parpadeo de miedo
cuando las ramas cargadas
con abundante floración
te envuelven
en su insoportable aroma,
exhibiendo
su fertilidad descarada.
Allí, entre los dientes de león,
la cáscara rota de
un huevo de gorrión eclosionado,
el más fino azul pastel
que jamás hayas visto.
La primavera ya no encaja,
en su interior, brotan las semillas de la pérdida.
Janeta Iuga es una poeta rumana emergente, nacida el 27 de enero de 1988, en Timișoara, donde vive actualmente y realiza su investigación postdoctoral en la Universidad de Occidente. Su obra poética ha sido publicada en varias antologías y revistas, como: Poesía 2020 (Art Creativ), Sentimientos de verano (eCreator), Fila de máscaras (Editgraph), ParnasXXI -poemas bajo elparaguas, Un templo posmoderno para Geea,Pantalla de poesía, El impulso. Ella cree que se puede vencer al tiempo a través del arte, ya que el arte es Dios mismo.
Odalys Interián Guerra (La Habana, 1968), poeta, y narradora cubana residente en Miami, dirige la editorial Dos Islas. Entre sus publicaciones están los poemarios: Respiro invariable (La Habana, 2008), Este mar que me vence, Salmo y Blues (Miami, 2017), Sin que te brille Dios (Miami, 2017), Esta palabra mía que tú ordenas (Miami, 2017), Atráeme contigo, en colaboración con el poeta mexicano Germán Rizo (Oregón, 2017). Acercamiento a la poesía (Miami, 2018). Ha publicado, además: Nos va a nombrar ahora la Nostalgia. Donde pondrá la muerte su mirada, Te mueres, se mueren, nos morimos. Esta es la oscuridad (Miami 2021). Su obra poética y narrativa ha aparecido en revistas y antologías de varios países. Premiada en el prestigioso Concurso Internacional Facundo Cabral 2013 y en el certamen Hacer Arte con las Palabras 2017. Primera mención en el I Certamen Internacional de Poesía “Luis Alberto Ambroggio” 2017 y tercera mención en el mismo concurso en 2018. Fue merecedora del segundo premio de cuento de La Nota Latina 2016. Premio Internacional ‘Francisco de Aldana’ de Poesía en Lengua Castellana (Italia) 2018. Premio en el concurso Dulce María Loynaz, 2018, en la categoría Exilio. Finalista en los concursos: Pilar Fernández Labrador, y en el Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana (2019).
Esther
Porque uno vive entendiendo
el silencio
las paredes huecas que tiene la luz
esas líneas de tiempo incurable
que nos cercan.
Siempre frente a la turba
y la palabra inservible.
Siempre frente a la rabia
y la oscuridad del otro.
Cállate el miedo
que tu silueta vaya como un náufrago
borrando el sol.
No estrenes tu piedad con el incendiario
con los que ponen un límite
con los que se ocupan en mentir
y disfrazar la vida.
Que no te extrañe la cadencia sonámbula
de los que van sin norte.
Estrena tu infierno
la sed con que serán sorbidas
todas las realidades.
La lluvia donde será quebrado
el hueso de flexible oscuridad.
Un triángulo del cielo que se abre
para dejar pasar los pájaros de siempre.
El ojo en su víspera Eunice
el párpado tranquilo de la muerte
posándose aquí.
Esta es la hora en que besamos
los crepúsculos
la imagen de la lluvia
el salmo
el sitio /un sitio
desde donde saltamos
para vernos
la ilustre orfandad.
El ojo peligroso que nos mira.
La vena de Dios
estallando
sobre el hueso real de las oscuridades.
Evitamos decir este es el miedo
Este es el cortejo huérfano de la luz.
Este el pájaro de Emily
con su pata golpeando
gritando
danos razón /danos -vida-
razón.
Dónde poner el cuerpo
el trazo de desnudez que arde.
Alza y Alza la flor sobre la espuma
quédate como un mirlo ondeando
en la blancura de la noche.
Alza y alza el pistilo del Reino mayor
los pájaros del futuro
acógelos en su marcha.
Ven recoge el mástil rompiente
de las mismas estrellas.
Aquí se junta el latido
todos los ojos del amor.
Qué cielo batirá el cerco de polillas
que inundarán lo vivo.
Quién andará encubriendo los adioses
el golpe
la angostura que viene de esa chispa
que escapa de la muerte.
Sylvia
Juguemos ajedrez con los huesos del mundo
mientras componemos el cerco
de catástrofe viva
mientras no curan las siete muertes
que cargamos como una cicatriz
y nos extraen esos tramos de piel
esos residuos de noches
y airados letargos.
La oscuridad ahora es una calle
como fantasmas la cruzamos
con los ojos vendados.
Las palabras viven ahora
en un hermoso zurrón
no son perlas arrojadas a los cerdos
son memoria
aunque hablen estúpidamente
de píldoras y oscuridades
de flores de muertos.
Juguemos Sylvia
que avance la esperanza
corramos los peones de la asfixia
Jaque mate a la muerte.
Estos poemas pertenecen al libro Esta es la oscuridad.
Adrienne Rich nació el 16 de mayo de 1929 en Baltimore, Maryland. Poeta, intelectual, crítica, feminista y activista estadounidense, falleció a la edad de 82 años en San Francisco, California (EEUU) el 27 de marzo de 2012.
“Una mujer que piensa duerme con monstruos”.
Adrienne Rich
I
Viviendo en los depósitos de tierra de nuestra historia Hoy una retroexcavadora sacó a la luz del interior de una falda de tierra desmoronada una botella ámbar perfecta un remedio centenario para la fiebre o la melancolía un tónico para vivir en esta tierra en los inviernos de este clima Hoy he estado leyendo acerca de Marie Curie: tenía que saber que sufría la enfermedad de los rayos su cuerpo bombardeado durante años por el elemento que había depurado Parece que negó hasta el final la fuente de las cataratas en sus ojos la piel agrietada y supurante de las yemas de sus dedos hasta que no pudo sostener más ni un tubo de ensayo ni un lápiz Murió famosa negando sus heridas negando que sus heridas provenían de la misma fuente que su poder.
Poema “Poder”, de su poemario El sueño de una lengua común.
II
Fue sencillo conocerte, sencillo tomar tus ojos en los míos, diciendo: éstos son ojos que he conocido desde el principio… Fue sencillo tocarte en contra del historial truncado, a contrapelo de lo que habíamos sido, las decisiones, los años… Fue hasta sencillo tomar la vida de la otra en nuestras manos, como cuerpos. Qué no es sencillo: despertar de ahogarse de donde el océano bate en nuestro interior como una placenta a esta cotidiana, aguda particularidad, estos dos seres que caminaron media vida sin tocarse; despertar a algo engañosamente sencillo: un cristal empañado por el rocío, un timbrazo del teléfono, un grito de alguien molido a golpes a lo lejos en la calle haciendo que cada una de nosotras escuche su propio grito interior, conocedoras de la mente del asaltante y el asaltado como debe serlo cualquier mujer alerta para sobrevivir a esta ciudad, este siglo, esta vida…, habiendo amado cada una de nosotras la carne en su tensa o laxa belleza más que los árboles o la música (aun amándolos también a ellos como si fueran carne –que lo son–, mas carne de seres aún insondables en nuestra vida burdamente literal).
Fragmento II del poema “Orígenes e historia de la conciencia”, de su poemario El sueño de una lengua común.
III
Porque ya no somos jóvenes, las semanas han de bastar por los años sin conocernos. Sólo esa extraña curva del tiempo me dice que ya no somos jóvenes. Caminé acaso yo por las calles en la madrugada, a los veinte con las piernas temblándome y los brazos en éxtasis más pleno? Acaso me asomé por alguna ventana buscando la ciudad atenta al futuro, como ahora aquí, esperando tu llamada? Con el mismo ritmo tú te aproximaste a mí. Son eternos tus ojos, verde destello de hierba salvaje refrescada por la vertiente Sí. A los veinte creíamos ser eternas. A los cuarenta y cinco deseo conocer incluso nuestros límites. Te acaricio ahora, y sé que no nacimos mañana, y que de algún modo tú y yo nos ayudaremos a vivir, y en algún lugar nos ayudaremos tú y yo a morir.
Los poemas de Judith Teixeira llegaron a mis manos, no por casualidad, sí por curiosidad. Conocía muy poco de las letras de poetas portuguesas y en estos versos tenía la oportunidad de perderme en las preguntas que surgen tras leerla, porque de ella, de su vida, se ignora mucho. La escasa información biográfica que encontré, sirve tan solo para hacerse una pequeña idea sobre el repudio que atrajo su persona en una época en la que era muy fácil silenciar a las mujeres. Aún así, Judith escuchaba su corazón, amaba a quien quería y escribía con ardor y sin tapujos:
“Ilusión”
Vienes cada madrugada
a prenderte en mis sueños
—¡estatua de Bizancio
esculpida en nieve!
Y posas tu mano
suave y leve
sobre mis párpados doloridos…
¡Vienes desnuda, llena de gracia,
muy brillante, iluminada!
¡Te veo llegar
como una alborada
de sol!…
¡Y mi cuerpo se estremece,
y mi alma canta,
como un enamorado ruiseñor!
Sobre la desnudez joven de tu cuerpo,
dos cisnes erectos
quedan cavilando en blancos embelesos,
y en la seda púrpura
de mi lecho,
en rubros destellos,
nacen, mortificadas,
¡las orquídeas rojas
de mis sensaciones!…
Quemaron sus libros por resultar indecorosos, inmorales. Pocos compañeros de letras salieron en su defensa. Incluso, mi querido Pessoa, la creía una escritora minúscula, como así explicaba al andaluz Adriano del Valle en una de sus cartas. Me entristece el desprecio que recibió, aunque me consuele la valentía de una mujer que no se acobardó y persistió en sus publicaciones, volviendo a editar los poemarios, escribiendo alguna obra más. Sin embargo, me preguntó por qué desapareció un día y no volvió a saberse de ella, dónde quedaron esas ganas de contar sus emociones, sus pasiones. No he encontrado una respuesta que me sirva y especulo, porque no creo que el coraje se disipara así como así y no le faltaba sustento económico para su deseo, tampoco contactos. ¿Sería un amor el que le arrebató la voluntad de seguir?
“Cuándo, no sé”
Ha de llegar el día
en que mi tristeza acabará…
Todo termina… renace y recomienza…
¡Y esta tristeza ha de tener fin!
¡Y entonces mi alegría
volverá!…
Solo temo
que, cuando ella regrese
yo esté tan cansada de vivir,
que no pueda celebrar
este ansia enorme de vencer…
Sí, porque la tristeza siempre deja
un poso desolado…
¡Pero no! ¡Yo debo ser alegre,
y enajenar aquí dentro
toda la amargura del pasado!
¡Mas no demores
la realidad
de mi sueño!…
¡Porque hay quien muere de nostalgia
y dolor!
Y no sé si viviré
lo suficiente
si demoras
mucho más, ¡amor mío!
Lo que tengo claro es que cada día es menos olvidada, como quien renace otra vez. Por fin, comienza a reconocerse su obra e incluso, tiene ya un premio de poesía con su nombre. Acallaron su voz en vida, pero ya no pueden impedir que llegue a todas partes y donde quiera que esté, estará amando fogosa y soberanamente.
Leí una vez que Saramago decía, acerca de la relación entre nosotros y los portugueses, que España y Portugal son como dos hermanos siameses que nacieron unidos por la espalda y que jamás se han visto las caras. Tan ignorantes de la riqueza que tenemos cerca, a nivel poético, sin ir más lejos. Por eso he titulado así este artículo, porque la poesía de las mujeres sigue siendo poco conocida, más si son de un país del que poco sabemos, pero Sophia era conocida, pese a todo. Ganadora del Premio de la Crítica en 1983, del Premio Camões en 1999, del PremioReina Sofía en 2003, así como de otros tantos. Con 37 obras a sus espaldas. Activista contra la dictadura de Salazar. Amante del mar y de la cultura clásica.
Comprendió su realidad a través de los versos que escribía como forma de entenderse o de expresarse, porque era su manera, su herramienta para contar las cosas:
“La forma justa”
Sé que sería posible construir un mundo justo
Las ciudades podrían ser claras y bañadas
Por el canto de los espacios y de las fuentes
El cielo el mar y la tierra están dispuestos
A saciar nuestra hambre de lo terrestre
La tierra donde estamos —si nadie la traiciona— ofrece-
sería
Cada día a cada uno la libertad y el reino:
En la concha en la flor en el hombre y en el fruto
Si nada adolece la propia forma es justa
Y en todo se integra como palabra en verso
Sé que sería posible construir la forma justa
De una ciudad humana que fuese
Fiel a la perfección del universo
Por eso vuelvo a empezar sin tregua a partir de la pági-
na en blanco
Este es mi oficio de poeta para la reconstrucción del
mundo
Tampoco es que Sophia tuviera en las letras un desahogo, exteriorización de las heridas. Parece que prefería, no tanto un refugio, como un medio para continuar navegando por los días:
“La casa de planta baja”
Que el arte no se vuelva para ti la compensación de lo
que no supiste ser
Que no sea permuta ni refugio
Ni dejes que el poema te aplace o divida: sino que sea
La verdad de tu entero estar terrestre
Entonces construirás en tu casa en la llanura costera
A media distancia entre la montaña y el mar
Construirás —como se dice— la casa de planta baja:
Construirás a partir del fundamento
Sophia creía en un mundo nuevo, otro régimen que no fuera dictadura, la esperanza que inició la Revolución de los claveles en 1974. Quizá, por eso, levantaba su poesía en busca de esa oportunidad que brindan los finales de las cosas, aunque para empezar bien, hay que hacerlo de verdad:
“En esta hora”
En esta hora limpia de la verdad hay que decir toda la
verdad
Incluso la que es impopular en este día en que se invoca
al pueblo
Pues es necesario que el pueblo vuelva de su largo exi-
lio
Y le sea propuesta una verdad completa y no una ver-
dad a medias
Una verdad a medias es como habitar medio cuarto
Ganar medio salario
Como tener sólo derecho
A la mitad de la vida
El demagogo dice de la verdad la mitad
Y el resto juega con habilidad
Porque piensa que el pueblo sólo piensa a medias
Porque piensa que el pueblo ni entiende ni sabe
La verdad no es una especialidad
Para especializados clérigos letrados
No basta gritar pueblo es necesario exponer
Partir de la mirada de la mano y de la razón
Partir de la limpidez de lo elemental
Como quien parte del sol del mar del aire
Como quien parte de la tierra donde están los hombres
Para construir el canto de lo terrestre
—Bajo la ausente mirada silente de atención—
Para construir la tierra de lo terrestre
En la desnuda alegría que nos viste
Lecturas consultadas:
DE MELLO BREYNER ANDRESEN, SOPHIA (2019). Lo digo para ver. Galaxia Gutenberg.
Marjeta Shatro Rrapa (Albania) es escritora, poeta y traductora .Su poesía ha sido publicada en diversas antologías literarias extranjeras. Es autora de ocho libros de poesía: En el mar de mis ojos en albanés, Peregrinación en el crepúsculo en albanés, Sersiempre la sonrisa de Dios en inglés, Nerthus en francés y albanés, Hestia en francés, Vesta en inglés y español, Lejos de las ilusiones en cinco idiomas: albanés, inglés, francés, alemán e italiano. Marevita en albanés. En prosa ha escrito: Las gaviotas parpadeantes .Ha traducido al albanés 50 autores extranjeros en la antología Espalier con el viento. Tradujo el libro del poeta argelino: Poesía de Abdelghani Rahmani. Ha traducido al francés el libro Murmure d’un autre monde de Agron Shele.
Meditación
Los pensamientos tardíos deambulan
asediando a la luz de la luna
que lava las aguas cristalinas…
ella lleva el nuevo día en su vestido azul
espera que el sol le bese el rostro
y se ríe y se esconde en el regazo del cielo, más allá.
Sale de los sueños
embriagada en el cielo de la experiencia
y los pensamientos absorben
todos los movimientos y formas de inspiración
y la luz toma los colores de los momentos irrepetibles del aliento de vida
que se inspira en el amor a la palabra
que sobrevive a la meditación sobre todo
en la patria del arte, la libertad de la nada
para la perfecta felicidad siempre esperando
la oscilación de la luz en el silencio que habla
por aquello que ve en el ojo de la noche
y en el día bajo el sol abrasador.
Infinidad de experiencias…
El viento sacude los pensamientos
y los lleva lejos,
donde la felicidad no tiene fin,
donde se desdibujan las fronteras,
donde brilla el sol,
donde el alma se baña en la traslucidez
y donde lleva mi destino consigo,
destino silencioso, destino escrito,
donde la humildad besa los sueños
y los despierta del sueño.
Y así se atrapan el uno al otro
tomando el camino de la realización,
sin nudos, sin torceduras, sin roturas,
sin disolución, sin grietas de esperanza
como luces doradas en la mente
que adornan el prado de los sentimientos,
vaciado de timidez
que a menudo impide el fluir,
donde el eco del alma disipa la niebla
de la tristeza de los deseos negados
por una aclaración incompleta,
donde el tiempo mide los pasos
y los incesantes dolores de conciencia
por lo bueno y malo,
en los simples sonidos de la voz viva,
donde la vida es despojada
con el alma desnuda
ante la dolorosa realidad
de cambiar la linfa,
fascinada por los asombros de la poesía
hirviendo bajo la piel
para vivir 1000 años
en el vacío de la nada,
donde Dios es sólo yo.
La esperanza de…
Tiene un sabor amargo el humor
resultante del dolor
junto con la experiencia, los recuerdos
de la destreza ganada con el tiempo
sobre las inocentes flores de la castidad
muriendo súbitamente bajo la lluvia torrencial
que destrozó los pétalos, las hojas, los tallos
las raíces se ahogaron
como la fragilidad de Ofelia en el río de las lágrimas
Rati Saxena (India) es poeta, traductora y editora. Es una estudiante de cultura, historia y literatura antigua, y de filosofía por pasión. Ha publicado seis libros de poesía en hindi y cuatro en inglés. Ha traducido quince libros, en su mayoría del malayalam al hindi, y cinco libros de poesía (de poetas internacionales) del inglés al hindi. Como viajera nata, tiene dos cuadernos de viaje en su haber. También ha escrito – Everything is past tense sobre el viaje poético de Ayyappa Paniker y un libro de crítica sobre la poesía de Balamanyaama. Sus libros de poesía han sido traducidos a diversos idiomas como el italiano, el irlandés, el vietnamita, el español, el estonio, el serbio, el inglés y el turco por poetas internacionales. Ha sido invitada a más de 30 festivales de poesía. Ha participado en tres residencias en Alemania y China. Es miembro del consejo de redacción de la revista Multilingual Journal of Literature.Ha recibido algunas distinciones: la beca del Centro Nacional Indira Gandhi para las Artes en 2004 y 2005, el premio Sahitya Akademi de traducción en 2000 y el premio del Banco Estatal de Travancore de poesía en 2001, Premio Literario Naji Naaman (Internacional) por la obra completa 2016, entre otras.
Nuestros ancestros y nosotros
¿Quién dice que
Nuestros ancestros nacieron antes que nosotros?
Ellos nacen
En los hoyuelos de las mejillas pequeñas
En sonrisas lechosas
En los dedos de los pies
En las líneas de las palmas de las manos
Se despiertan
En las fotos descoloridas
En la imagen del abuelo de Gopal
En el viejo bastón arrinconado
(que ya no anda más)
Siguen apareciendo
En nuestros hábitos cambiantes
En nuestras charlas olvidadas
En las líneas de nuestra frente
En las arrugas de nuestras manos
Se transforman en nosotros
En el hábito de nuestra miseria
En las lágrimas que empapan el dolor
En nuestra ira quejumbrosa
En nuestra maldición presente
No sabemos
¿Cuándo nos convertiremos en nuestros antepasados?
Los niños después de la guerra
Los sonidos de las bombas rompiéndose como galletas