Carmen Cantos (@Carmen) lleva con nosotros en
Poémame, desde febrero de 2018, y ya forma parte importante de la familia
“poemaniania”. El título de esta pequeña reseña es la frase de presentación de
su rinconcito, y la define a la perfección.
“Amante de las letras y los mundos
paralelos…”
Solo siendo amante de las letras se puede entender
esa forma tan amable y generosa a la hora de escribir. Solo sabiendo viajar por
mundos paralelos se puede regalar al
lector un viaje en cada poema.
Aunque la mayoría de sus escritos son poemas,
también nos ha deleitado con algún relato:
En efecto, ella contaba historias para no enloquecer….
Carmen se desliza por entre las palabras, uniendo con hilo de luz los versos. Los moldea y da forma a su antojo, regalando un poema al poema, y un placer al lector:
Solo se conoce al poeta leyendo su poesía, empapándose de
ella, por ello no quisiera acabar esta breve reseña sin dejar, para vuestro
disfrute, alguno de sus poemas, y ahora que la conocéis un poquito más, os
ánimo a que paséis por su rincón y os regaléis los sentidos con su poesía.
Larga distancia
Aire y materia,
voluptuosa tarde
enmarcada en trance,
que no despierta…
Solo acontece lo que es,
en un trémulo balanceo
de un árbol y su sombra.
Cercano está el ocaso
y el frescor anhelado…
Larga es aun la distancia
al punto de no retorno.
No quiero desistir
Cuando el alma sobrevive herida,
se estrechan los confines
del brillo perseguido,
alcanzan los desiertos
los mares más profundos,
se desvanecen los soles
cual seres enlutados.
Todo es borrado
de adentro hacia afuera,
todo es apresado…
rehén de un raciocinio
que no me atrevo a nombrar…
pero yo ansío resplandores
a pesar de tanta realidad
impresa en las entrañas
y no quiero desistir de la luna…
ni del bosque que idolatra su secreto.
Niebla en tus ojos
Niebla en tus ojos
mientras te adentras
en caminos que te llevan,
que te alejan,
que no esperan.
Denso mundo interior
que lastima hacia afuera,
que captura momentos
y disecciona estrellas.
Historia no expresada .
con atisbos de irrealidad pasajera.
Circunstancias que barajan
trayectorias estudiadas,
decisiones concretas,
percepciones desajustadas.
Niebla en tu mirada,
ocaso de realidades banales,
de deseos carnales,
de espacios y recorridos trascendentales.
Penumbra en tus ojos
solo acariciadas por lenguas de fuerza
que no atraen tempestades.
Culto a tus ojos
en lo alto de una colina solitaria
que expone recuerdos
y corazones rotos.
Devoción por ti…
por más que me esfuerce
en buscar el sol
que no conoces ni pospones
por no tener ansias de él.
Borbotones… de momentos únicos,
de locuras interiores.
Os invito a conocer un poco más a esta poeta generosa y amable.
Sylvia
Plath, considerada como una de las mejores poetas del siglo XX, nació
un 27 de octubre y es por ello que, en Poémame, hemos querido rendirle
homenaje.
Plath
nació en octubre, en el mes del almacenaje, como expresaba en uno de
sus versos. Desde muy joven se interesó por la escritura, su primer
poema lo escribió a los 8 años. La educaron para ser una mujer
complaciente y moderada. Ella quería cumplir con su papel, hacía lo
posible para contentar las expectativas del resto, evitando mostrar sus
debilidades, pero también, sus inquietudes. Esa careta de vigorosidad,
perfección y alegría, dejaba tras de sí la frustración y el agotamiento
que arrastraba.
La chica que quería ser Dios, como su diario rezaba, destacaba, poseía una brillantez innegable, constantemente deseaba superarse y solía abarcar tantas ocupaciones que acababa sobrecargada, procurando además, ser la esposa y madre ideal. Amante del arte, dibujaba para desarrollar su creatividad, a instancias de su marido.
Se
suicidó muy joven y se convirtió en un mito. Se le atribuye un
trastorno bipolar. Se hablaba de sus depresiones, de sus crisis, de la
desesperanza ante la muerte de su padre, de los problemas en su
matrimonio, de la soledad y el vacío que la embargaba.
En
el último periodo de su vida incrementa su productividad, aunque en
vida solo publicó la primera recopilación de su poesía The colossus. A
título póstumo, recibió el Premio Pulitzer (1982).
Decía
en uno de sus poemas que intentó no pensar demasiado, trató de ser
natural y amorosa como las demás mujeres. ¿Lo consiguió? ¿Acaso era
necesario?
Os dejamos con un par de poemas.
Soy vertical
Pero preferiría ser horizontal. No soy un árbol con las raíces en la tierra absorbiendo minerales y amor maternal para que cada marzo florezcan las hojas, ni soy la belleza del jardín de llamativos colores que atrae exclamaciones de admiración ignorando que pronto perderá sus pétalos. Comparado conmigo, un árbol es inmortal y una flor, aunque no tan alta, es más llamativa, y quiero la longevidad de uno y la valentía de la otra. Esta noche, bajo la luz infinitesimal de las estrellas, los árboles y las flores han derramado sus olores frescos. Camino entre ellos, pero no se dan cuenta. A veces pienso que cuando estoy durmiendo me debo de parecer a ellos a la perfección— oscurecidos ya los pensamientos. Para mí es más natural estar tendida. Es entonces cuando el cielo y yo conversamos con libertad, y así seré útil cuando al fin me tienda: entonces los árboles podrán tocarme por una vez, y las flores tendrán tiempo para mí.
Nacidos muertos
Estos poemas no viven: el diagnóstico es triste. Los dedos de manos y pies crecieron bastante, sus pequeñas frentes se abombaron por la concentración. Si no caminaron por ahí como personas no fue por falta de amor materno. ¡No puedo entender lo que les ocurrió! Tienen la forma, el número, los miembros precisos. ¡Se ven tan bien ahí en su líquido de adobo! Sonríen, sonríen, sonríen, me sonríen a mí. Pero los pulmones no se hinchan y el corazón no bombea. No son cerdos, ni siquiera son peces, aunque tienen un cierto aire de cerdo y de pez, sería mejor que estuvieran vivos, y así es como estaban. Pero están muertos, y su madre, casi muerta de enajenación, y miran como estúpidos, y no hablan de ella.
”En mi verso soy libre: él es mi mar. Mi mar ancho y desnudo de
horizontes… Ando en mi verso; respiro, vivo, crezco en mi verso y en él
tienen mis pies camino y mi camino rumbo y mis manos qué sujetar y mi esperanza
qué esperar y mi vida su sentido».
Dulce María Loynaz nacida y fallecida en La Habana (1902-1997) Poeta y novelista cubana.
Escribió poesía desde muy joven con 16 años. En 1919 ya publicaba sus primeros poemas en varios periódicos de La Habana. Después de Doctorarse en Derecho, colaboró con las más importantes publicaciones de su país y viajó muchas veces por Europa, Asia y América, dedicándose paralelamente a la literatura. Recibió numerosos premios y reconocimientos, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura en Cuba (1987) y el Premio Cervantes en España (1992). También fue miembro de la Real Academia Española de la Lengua.
En la década de los 30 su casa
de La Habana, El Vedado, se convierte en centro de la vida cultural de la
ciudad, acogiendo en las llamadas “juevinas” a diversos intelectuales y
artistas como García Lorca, Juan R. Jiménez, Gabriela Mistral o Alejo
Carpentier. Fue siempre lugar de acogida para los escritores españoles que
llegaban a Cuba.
En el estilo de sus primeros
escritos fue fundamental la influencia de Juan Ramón Jiménez. En esos versos de
sus inicios, se puede encontrar una ternura, melancolía y lirismo intimista,
que recuerdan a la prosa poética de Platero y yo, obra del poeta onubense.
Su poesía, según algunos estudiosos
de su obra, tiene ciertos tintes impresionistas. Fuerte, enérgica, intensa,
nada retórica… pero al mismo tiempo, delicada, desnuda, con mucha sensibilidad,
escrita con el alma… A veces, una mezcla de realidad y fantasía en la que
resulta difícil establecer una línea divisoria.
Su vida era el verso. Y es que
ella era tan sencilla y clara como su propia poesía. Sin embargo fue muy
crítica y exigente consigo misma y con su obra. (Su novela “Jardín” la escribió
siete veces buscando la perfección…)
Su consejo a los jóvenes
poetas era: «No se apresuren a
publicar antes de tiempo, dejen que la fruta madure en la rama, porque si esto
se adelanta nunca sale bien, oigan esto, porque la juventud es muy impaciente y
se cree que no le va a alcanzar el tiempo… dejen madurar la fruta en el árbol,
que así tiene luego más sabor».
En sus primeros libros la influencia
del modernismo se hizo notar; más adelante, su poesía no dejó de evolucionar
hacia la sencillez y el intimismo.
Poeta del agua. Sus “Juegos de
agua” (1951) fueron un reflejo de la fugacidad del tiempo, de la nostalgia que
nos invade…
En sus versos se funde con su
isla, con su soledad; con sus otras islas, las Canarias, que fueron su
referente en su libro “Un verano en Tenerife”.
“Nadie escucha mi voz, si rezo o grito: soy isla asida al tallo de los
vientos.”
Una gran mujer que se
autoexilió en su propia casa para no participar en el proceso revolucionario de aquellos años en
Cuba, revolución que no apoyaba, según ella, para no contribuir al deterioro, a
la vulgarización de la cultura y la identidad nacional cubana que tanto
defendía.
Y tal vez, por ello, se quería
recluir en el silencio callado del estanque: «Yo no quisiera ser más que un estanque / verdinegro, tranquilo,
limpio y hondo. / Uno de esos estanques / que en un rincón obscuro / del
silencioso bosque, / se duermen a la sombra tibia y buena / de los
árboles».
En resumen, una poeta humilde, sencilla y activa, que se dedicó por entero
a la literatura hasta alcanzar los 95 años de edad y que llegó a convertirse en
figura de referencia mundial, una de las representantes femeninas más ilustres
de la poesía latinoamericana del siglo XX.
“¿Quién toca el
arpa de la lluvia?
Mi corazón mojado
se detiene a escuchar
la música del agua.
Mi corazón se ha
puesto a escuchar
sobre una rosa…”
En estos 5 poemas que he seleccionado, creo que están
representadas las principales características, ya citadas, de su bella poesía,
de su lirismo sencillo y delicado, sin adornos innecesarios.
JUEGOS DE AGUA
Los juegos de agua brillan a la luz de la luna
como si fueran largos collares de diamantes:
Los juegos de agua ríen en la sombra…Y se enlazan
y cruzan y cintilan dibujando radiantes
garabatos de estrellas…
Hay que apretar el agua
para que suba fina y alta…Un temblor de espumas
la deshace en el aire; la vuelve a unir…desciende
luego, abriéndose en lentos abanicos de plumas…
Pero no irá muy lejos…Esta es agua sonámbula
que baila y que camina por el filo de un sueño,
transida de horizontes en fuga, de paisajes
que no existen…Soplada por un grifo pequeño.
¡Agua de siete velos desnudándote y nunca
desnuda! ¡Cuándo un chorro tendrás que rompa el broche
de mármol que te ciñe, y al fin por un instante
alcance a traspasar como espada, la Noche!
POEMA CXIV
El mundo entero se me ha quedado vacío, dejado por los
hombres que se olvidaron de llevarme.
Sola estoy en esta vasta tierra, sin más compañía que los
animales que tampoco los hombres necesitan, que los árboles
que no creen necesitar.
Y mañana, cuando les falte el canto de la alondra o el perfume
de la rosa, se acordarán de que hubo una flor y que hubo un
pájaro. Y pensarán acaso que era bueno tenerlos.
Pero cuando les falte mi verso tímido, nadie sabrá que alguna
vez yo anduve entre ellos.
YO TE FUI
DESNUDANDO…
Yo te fui desnudando de ti mismo,
de los «tús» superpuestos que la vida
te había ceñido…
Te arranqué la corteza —entera y dura—
que se creía fruta, que tenía
la forma de la fruta.
Y ante el asombro vago de tus ojos
surgiste con tus ojos aun velados
de tinieblas y asombros…
Surgiste de ti mismo; de tu misma
sombra fecunda — intacto y desgarrado
en alma viva…
DIVAGACIÓN
Si yo no hubiera sido…, ¿qué sería
en mi lugar? ¿Más lirios o más rosas?
O chorros de agua o gris de serranía
o pedazos de niebla o mudas rocas.
De alguna de esas cosas- la más fría…-
me viene el corazón que las añora.
Si yo no hubiera sido, el alma mía
repartida pondría en cada cosa
una chispa de amor…
Nubes habría
– las que por mí estuvieran – más que otras
nubes, lentas… (¡La nube que podría
haber sido!…)
¿En el sitio, en la hora
de que árbol estoy, de qué armonía
más asequible y útil? Esta sombra
tan lejana parece que no es mía…
Me siento extraña en mi ropaje; y rota
en las aguas, en la monotonía
del viento sobre el mar, en la paz honda
del campo, en el sopor del mediodía…
¡Quién me volviera a la raíz remota
sin luz, sin fin, sin término y sin vía!…
ETERNIDAD
En mi jardín hay rosas:
Yo no te quiero dar
las rosas que mañana…
Mañana no tendrás.
En mi jardín hay pájaros
con cantos de cristal:
No te los doy, que tienen
alas para volar…
En mi jardín abejas
labran fino panal:
¡Dulzura de un minuto…
no te la quiero dar!
Para ti lo infinito
o nada; lo inmortal
o esta muda tristeza
que no comprenderás…
La tristeza sin nombre
de no tener que dar
a quien lleva en la frente
algo de eternidad…
Deja, deja el jardín…
no toques el rosal:
Las cosas que se mueren
no se deben tocar.
SU BIBLIOGRAFÍA
POÉTICA:
Versos (1950) Juegos de agua (1951) Poemas sin nombre
(1953) Últimos días de una casa (1958) Poemas escogidos (1985) Poemas náufragos
(1991)
Bestiarium (1991) Finas redes (1993) La novia de Lázaro (1993) Poesía completa
(1993) Melancolía de otoño (1997) La voz del silencio (2000) El áspero sendero
(2001)
Maestra de Primaria de profesión y poeta aficionada desde la adolescencia. Ello, se reflejó también en mi actividad docente desarrollando y trabajando la creación poética con mis alumnos. Aficionada a la literatura (poesía y narrativa), al arte, a los viajes y a la naturaleza, muy presente en mis poemas. Publico mis escritos en mi blog: https://lamardeversosazules.blogspot.com/
Cuando el lector se introduce en Versos al margen, lo que realmente queda al margen es la vida. Uno entra en un mundo brillante de emociones y sentimientos que, de algún modo, envuelven y atrapan el alma para no soltarla.
El poemario, en su mayoría poemas breves y concisos que concentran en pocas líneas una esencia pura y emotiva, está estructurado en tres partes o capítulos que la propia autora nos presenta al inicio del libro, en una breve introducción:
I. Más que amor, donde los poemas se centran en amor y desamor.
II. Inspiración, donde la poesía parece fluir por sí misma.
III. Mis versos al margen, donde encontramos una parte más oscura, más esencial y quizás más íntima, son esos poemas que parecen salir desde algún recóndito pliegue del alma.
I. MÁS QUE AMOR
«Y es cuando sus palabras tropiezan
con su corazón,
que todo se derrumba…»
Marta deja unos pequeños versos al inicio de cada capítulo a medida de introducción, que ya nos ponen en pre-aviso de lo que vamos a encontrarnos: palabras, corazón y derrumbe. Tres vocablos que marcan la línea de este primer capítulo.
Veintiocho poemas, algunos de una intensidad abrumadora, y otros delicados como un susurro al oído, que nos muestran en pequeños matices todas las emociones que podría englobar el enamoramiento: fascinación, entrega, sentimiento y casi devoción. Pero también nos habla de tristeza, ausencias, e incluso de puede llegar a vislumbrar una parte oscura de la relación:
En el vaivén del tiempo Calidez su dentellada Y tu esposa me resuelvo Frágilmente subyugada.
-Fragmento del poema Mi Contraluz
…el consuelo De esta tristeza Abrigándome Con tus frías ausencias
-Fragmento del poema Zona de confort
A su vez, y casi ligado al tema menos plácido del amor, el que conlleva heridas, en el que hay batallas, entrevemos ese lado positivo que a veces suele rodear la poesía de Marta, y podemos ver esa parte femenina más fuerte, la de la mujer incansable que ama con todas sus fuerzas, a pesar de las heridas; la que siempre renace y se sobrepone. Veamos, por ejemplo el poema Guerrera, donde a pesar de perder, de arder y reducirse a cenizas, siempre vuelve, con más fuerza si cabe, dándole la vuelta a la situación y acabando convertida en su heroína:
Resurjo de sus cenizas En cada batalla perdida Anudando en mi brazo Las heridas recibidas Y aun dándome él Por vencida Siempre seré su heroína…
La sensación de plenitud sentimental también tiene su espacio, más grande que el dolor si cabe en este primer capítulo, y nos llega casi acompañada de música y estrellas, pues el lenguaje que usa Marta nos acerca inevitablemente a una magnífica atmósfera de destelles y sueños, todo envuelto en un fino velo de delicadeza y suavidad:
BESOS DE SEDA
Vuelan sus besos Que en mí se quedan
Como caricias Envueltas en seda
Y evoco sus labios Prendidos en ella
Arrullo de amante Para que duerma.
Un poema que casi parece que lo podemos tocar, y sentir su tacto sedoso entre nuestros dedos.
La intensidad en los versos de Marta es algo innegable; hay versos que son prácticamente sentencias, firmes sentencias-promesas que son absoluta entrega, amores que ni la muerte puede romper:
Si has de hacerlo Muere en mí Y vivirás En mis adentros.
-Fragmento del poema Eternidad
Yo me quedaré en ti Apartando tus espinas Para que me hieran a mí.
-Fragmento del poema Para los restos
La poeta Marta Garrós.
II. INSPIRACIÓN
«Buscaba inspiración en las estrellas
sin saber que ya era polvo de estrellas.»
Los siguientes diecisiete poemas nos llevan a otro ámbito, otro tipo de emociones como la timidez, la resignación, y sensaciones como el tacto o el aroma, se dan cita y se entrelazan con elementos mágicos y estelares, creando un universo o un único mundo que une la emocional con lo real y el imaginario.
En este sentido, llama la atención del poema Hada Verde. Muchas veces, la poesía de Marta transmite ese ambiente mágico y como de fantasía y, en este poema, por primera vez nos aparece un ser mágico que esparce traviesa su narcótico elixir, la musa de la absenta, la poesía. Ahí es donde el lector, sin darse cuenta, se ve por un instante en la Francia del siglo XIX, y trae a la mente la imagen de Verlaine con su vaso de absenta entre las manos. Entonces se comprende que a menudo, lo que la autora intenta hacer en y con su poesía, es unir ese imaginario literario tan precioso con la realidad, la vida.
HADA VERDE
Esparce traviesa Su narcótico elixir
Saciando poetas Malditos de ella
Susurra en sus labios Ebrios de absenta
Batiendo sus alas Sin dejar de reír.
Sucede en este segundo Capítulo que nos aparece, al fin, la poesía japonesa, de la que Marta es Haijin y Senpai, en un Sedoka quem siguiendo la estructura de seis líneas seguidas 5-7-7-5-7-7, nos presenta un instante, como un cuadro, un sonrojo escondido detrás de un abanico y dedos temblorosos, en seis versos de gran belleza:
SONROJO
Un abanico Como frágil guardián Cubre su timidez La suave de seda Es baile entre los dedos Palpitando el sonrojo.
Y le sigue otro llamado Shouganai, donde encontramos otro guiño hacia esa cultura en esa expresión japonesa que expresa la sensación de saber que hay cosas que no se pueden cambiar, y que son porque han de ser, ni más ni menos.
Poeta retoma esa atmósfera suave y delicada, casi lírica podríamos decir, en un poema que se nos presenta como aromático.
Y atesoran mis ojos Quimeras preciosas Cual rosa en un libro Perfumando sus hojas
-Fragmento del poma Poeta
Y eso se repite en otro poema de este Segundo Capítulo. Si en el capítulo anterior teníamos un poema que casi se podía tocar, Besos de seda, ahora nos encontramos un poema que casi se puede oler, Préndeme Claveles, y nos percatamos que definitivamente, la poesía de Marta tiene tintes sensoriales, haciendo de un sentido, el eje del poema junto con los sentimientos:
Róndame con flores
Que de penas voy sobrada
Róndame esta noche
En mi reja perfumada
-Fragmento del poema Préndeme claveles
Y de esa sensación empírica, volvemos de nuevo, entrelazando realidad e imaginación, a la fantasía con Ondida, que nos evoca aquellas perversas ninfas del mar, que son capaces de embrujar con su risa. Así lo cuenta Marta, casi ahogada en la inspiración:
ONDINA
Canto un canto de sirenas Me arrastró hacia su mar
Embriagada por su esencia Besaba espumas y sal
Y aun sabiendo Que me ahogaba Me olvidé de respirar.
III. MIS VERSOS AL MARGEN
“Sólo el loco en su cordura, logra ver brillar, el lado oscuro de la luna”
Veintiún poemas que de repente oscurecen las estrellas anteriores. Se abre con Réquiem, un poema oscuro, lúgubre, que supone un alto contraste con la luz del capítulo anterior, las ninfas parece que se van apagando. Sería como entrar, quizás, en la parte más profunda del alma:
RÉQUIEM
Lágrimas muerde Tras las cortinas
El borroso murmullo Por despedida
Letras doradas En comitiva
Perfilan el trono Con letanías
Abunda en este Tercer Capítulo, un vocabulario que transporta a la oscuridad y a la tristeza: velas, cenizas, letanías, rosas negras, sangre, sombra, pozo, jirones, lluvia, duelo, llantos, lluvias, silencios… todo aparece un poco más crudo, un poco más áspero, un poco más triste.
Desde un corazón que se va diluyendo, a llantos que rompen –Me quedo como una nube que enjaulada va rompiéndose hasta llorar-, de tormentas que rugen a dolorosas despedidas:
DESPIDIÉNDOTE
Nunca sabré Dejarte ir del todo Mi amor
Por eso Me despido de ti Poco a poco
Para que no duela Tanto el adiós
Prefiero ir Soltándote a trozos
Danza Inmortal llama la atención en este tercer capítulo porque, en medio de tanta oscuridad y dolor y tristeza, aporta un punto de luz, la línea general del capítulo hace un giro puntual, y de repente se llenan los ojos de luz y brillos:
Bailaré entre tules Vaporoso incienso Ritual de altares Donde está tu cielo
-Fragmento del poema Danza Inmortal
Para cerrar el poemario, Marta nos deja un poema precioso que aparece como el cierre de un círculo, es lluvia por dentro y parece que el alma anegada sólo desea volver a ser tierra, a la pureza, al origen:
SOY LLUVIA
Lluevo por dentro Y por fuera Quiero llover Esta nube Que se aferra
Quiero llorar Y confundirme Hacerme agua De la Madre Tierra
Versos al margen es el primer
poemario de Marta Garrós Badal (Barcelona, 1966), publicado por Punto Rojo
Editorial (2019). Sentimientos y emociones se entremezclan con esos tintes
modernistas del imaginario y la realidad en más de sesenta poemas que
configuran un poemario emotivo, mágico y auténtico.
Jacqueline Goldberg nació en Maracaibo, Venezuela, en 1966. Es Doctora en Ciencias Sociales y Licenciada en Letras. Poeta, narradora, ensayista, editora y autora de libros infantiles y testimoniales, sus primeros trece poemarios fueron recogidos en Verbos predadores. Poesía reunida 2006-1986 (2007). Luego vendrían Postales negras (2011), Limones en almíbar (2014); Nosotros, los salvados (2015) y Las bellas catástrofes (2018). Algunos de estos libros y uno inédito, Aguardar la claridad, fueron reunidos en Previedad. Poesía reunida 2018-1988, que será publicado en España por Amargord Ediciones. En 2013 apareció la novela Las horas claras, que obtuvo en Venezuela el XII Premio Transgenérico de la Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana (2012) y que a su vez ganó en 2013 el Premio Libro del Año de los Libreros Venezolanos, la Medalla Internacional “Lucila Palacios”, que otorga el Círculo de Escritores de Venezuela y fue finalista en el Premio de la Crítica a la Novela del año en Venezuela. Fue reeditada en 2018 por la Universidad Metropolitana de Monterrey. En 2018 se publicó el libro de autoficción El cuarto de los temblores.
Ha recibido en Venezuela, entre otros reconocimientos, Premio Tenedor de Oro a la Publicación Gastronómica que otorga la Academia Venezolana de Gastronomía (2015); Premio Regional de Literatura Jesús Enrique Lossada (2008); Premio de Poesía de la Bienal Mariano Picón Salas (2001); Premio de Ensayo de la Bienal de Crítica y Ensayo Roberto Guevara (2001); Premio Nacional de Literatura Infantil Miguel Vicente Pata Caliente (1993). En 2018 fue residente en el International Writing Program de la Universidad de Iowa. Su poesía aparece incluida, reseñada y traducida en antologías en España, Italia, Inglaterra, Rumania, Corea del Sur, Puerto Rico, Estados Unidos, Perú, Brasil, México, Chile, Colombia, Argentina y Venezuela.
Otra cosa de la agonía
Tantas muertes la muerte. Tantos cuerpos los cuerpos.
La agonía es otra cosa.
Túnel, goteo. Sordo abatimiento.
Entre arder y ser gemelo hay apenas un cartílago malogrado, diminutivo sin azul.
El convencimiento es blando. Los episodios de la mudez guardan cierta inútil resonancia.
Hay conjugaciones para el párpado, un doblez para cada sangre.
No es lo mismo naufragar en el lecho nupcial que en el lecho marino.
No es igual cuello que estirpe.
Caben, eso sí, pasados compuestos, escozor en el apellido marital.
La agonía es otra cosa.
Los ahogados —se ha escrito— son muertos hermosos. Los más hermosos del mundo. Dentro del agua lucen erguidos, con las manos levemente empuñadas, como si hubiesen intentado asirse a una escalera invisible.
No es muerte dolorosa. El pánico viene de una cabeza que no se concibe fuera, que debe escoger entre la bocanada y el grito.
Tras el sumergimiento final, el aire alcanza para un minuto, no más.
El que pronto se llamará ahogado tose y respira mar, río, lago encumbrado.
La sensación es de desgarramiento, de quemadura e inmediatamente de calma.
Luego el corazón se detiene.
El corazón del ahogado es un corazón ahogado.
El corazón del desangrado es también un corazón ahogado.
La agonía es otra cosa, se sabe. Ruido de clavículas, mirar lejos y no verse, no verse y ya nunca estar.
Se confunde corazón roto con cansancio, calambre, insomnio e indigestión.
Duele el pecho, obvio. Duelen mandíbula, garganta, dignidad.
A veces un corazón se salva, aunque estallar es su deber.
La agonía es otra cosa. Petunias en trampas desalojadas, vigilias que han perdido el miedo al fracaso, miedo a otras vastas agonías.
Vamos hacia el ruido natal. Todo son suposiciones de retornados, salvados, médicos, enfermeras locuaces.
Nada sabemos.
Agonía: palabra sin brecha. No absuelve. No resucita. No limpia de ofuscamientos. No salva de desgarros. Casi nada puede. No tiempla. No restaura el perdón. No reconvierte los duelos.
Es agonía. Todo es agonía. Pura y terca agonía.
Poema incluido en la antología «Ruido de clavículas», publicado por El Taller Blanco Ediciones (Bogotá, agosto de 2019).
Es difícil condensar en un pequeño artículo toda la esencia de Wislawa Szymborska, poeta conocida por su afilado sentido de la ironía, según dicen, prácticamente irrepetible en la literatura polaca. Aun así, intentaremos dibujar unas pequeñas pinceladas sobre su vida y obra, y al final dejaremos seis de sus poemas para que los disfrutéis.
María Wislawa Anna Szymborska, nació en Kórnik, en el año 1923. Su vida se vio inevitablemente marcada por acontecimientos políticos tales como la ocupación nazi de Polonia o la Segunda Guerra Mundial (que la llevó a tener que concluir parte de su formación en la clandestinidad).
Crecida en un entorno familiar cultural, de bien joven ya escribía relatos cortos y versos; su padre la animaba dándole una moneda cada vez que ella le presentaba un escrito que era de su agrado.
De hecho, la obra de Wislawa no se limita solamente a la poesía, pues también fue ensayista, traductora, cuentos y autora de múltiples reseñas de libros e incluso ilustradora, especialmente durante la época de la Segunda Guerra Mundial.
Su primer poema publicado fue Sukam Slowaw (Buscando la palabra), que apareció en el periódico polaco Dziennik Polski, en el año 1945, pero su primer poemario propiamente dicho no apareció hasta el año 1952, Dlatego żyjemy (Por eso vivimos), que son básicamente poemas sobre su ideología política, así como el segundo, aparecido en 1954 Pytania zadawane sobie (Preguntas hechas a una misma), donde se siente una marcada ideología Comunista.
Pero Wislawa se desencantó. En Polonia se vivió una especie de intenso rechazo de la presión soviética, y ella abandonó su marcada ideología comunista, y llegó incluso a rechazar sus dos primeros libros tras la publicación, en 1957, de Wołanie do Yet (Llamada al Yeti), quizás uno de los más intensos, donde se ve la insatisfacción y el desencanto de la autora llegando incluso en algún momento a comparar al líder soviético Stalin con el Yeti.
A lo largo de su carrera, publicó más de una veintena de poemarios,
cuentos e incluso una recopilación de las reseñas de libros que escribió. Su trabajo
literario se vio reconocido con la obtención de diversos premios entre los que
destacan el Premio Nobel, 1966, el Premio Goethe, 1991, y el Premio del Club Le
PEN de Polonia 1996.
Figura de Wislawa Szymborska en Kórnik, su ciudad natal.
La poesía de Wislawa se caracteriza, principalmente, por el uso de un lenguaje coloquial, cosa que a veces hace que el trabajo de traducir sus versos sea relativamente complicado. Eso se traducía en una poesía cercana y accesible que pretendía hacer reflexionar, a menudo con un punto muy suyo de ironía y humor, pero un humor que podríamos calificar de serio, puesto que está muy bien trabajado y, a su vez, consigue lograr cierta complicidad o cercanía con el lector.
Así mismo, no es una poesía exenta de tintes políticos, y más teniendo en cuenta la realidad histórica de su país. Pero también se centra en el individualismo, la realidad intelectual y espiritual del ser humano y el existencialismo.
Y, como no, el amor y los sentimientos también juegan un papel importante en sus versos, destacando la serie de poemas que escribió cuando perdió a su compañero, de entre los que destaca Un gato en un piso vacío; poema con el que he decidido empezar esta pequeña recopilación, puesto que, en mi opinión, es uno de los más hermosos.
Antes de pasar a su poesía, un último apunte; puesto que por el lenguaje cercano y a coloquial que Wislawa solía usar en sus poemas, como hemos comentado anteriormente, hacía relativamente complicadas las traducciones de sus versos, he creído justo y necesario nombrar a la persona que ha traducido cada poema.
Y ahora sí, os dejo aquí seis preciosos poemas de Wislawa Szymborska. Espero que los disfrutéis.
UN GATO EN UN PISO VACÍO
Morir, eso no se le hace a un gato. Porque qué puede hacer un gato en un piso vacío. Trepar por las paredes. Restregarse entre los muebles. Parece que nada ha cambiado y, sin embargo, ha cambiado. Que nada se ha movido, pero está descolocado. Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
Se oyen pasos en la escalera, pero no son ésos. La mano que pone el pescado en el plato tampoco es aquella que lo ponía.
Hay algo aquí que no empieza a la hora de siempre. Hay algo que no ocurre como debería. Aquí había alguien que estaba y estaba, que de repente se fue e insistentemente no está.
Se ha buscado en todos los armarios. Se ha recorrido la estantería. Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado. Incluso se ha roto la prohibición y se han desparramado los papeles. Qué más se puede hacer. Dormir y esperar.
Ya verá cuando regrese, ya verá cuando aparezca. Se va a enterar de que eso no se le puede hacer a un gato. Irá hacia él como si no quisiera, despacito, con las patas muy ofendidas. Y nada de saltos ni maullidos al principio.
Trad. Abel A. Murcia Serrano
NUBES
Con la descripción de las nubes debería darme mucha prisa, en una milésima de segundo dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.
Es propio de ellas no repetirse nunca en formas, matices, posturas y orden.
Sin la carga de ningún recuerdo se elevan sin problemas sobre los hechos.
¡De qué van a ser testigos!, en un segundo se disipan en todas direcciones.
En comparación con las nubes la vida parece tener los pies sobre la tierra, se diría que es inmutable y prácticamente eterna.
Frente a las nubes hasta una piedra parece un hermano en el que se puede confiar y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.
Que exista la gente si quiere, y después que se muera uno tras otro, poco les importan a las nubes esas cosas tan curiosas.
Sobre toda Tu vida y también la mía, aún incompleta, desfilan pomposas igual que desfilaban.
No tienen la obligación de morir con nosotros. No necesitan ser vistas para poder pasar.
Trad. Abel A. Murcia Serrano
ANUNCIOS POR PALABRAS
CUALQUIERA que conozca el paradero de la compasión (fantasía del alma), —¡que avise! , ¡que avise! Que lo cante a voz en grito y baile como si perdiera la razón jubiloso bajo el frágil sauce eternamente a punto de romper en llanto.
ENSEÑO a callar en todos los idiomas con un método de contemplar del cielo estrellado, las mandíbulas del sinantropus, el plancton, el copo de nieve.
DEVUELVO el amor. ¡Atención! ¡Ganga! En la hierba de antaño, cuando, bañados de sol hasta el cuello, yacéis mientras baila el viento (maestro del baile de vuestros cabellos). Ofertas a “Sueño”.
SE BUSCA persona para llorar a los ancianos que en los asilos mueren. Sírvanse presentarse sin referencias ni solicitudes por escrito. Los papeles serán destruidos sin acuse de recibo.
POR LAS PROMESAS de mi esposo —que os engañaba con los colores del populoso mundo, con su jaleo, con una copla desde la ventana, con un perro detrás de la pared— de que nunca estaríais solos en penumbra, en silencio y sin aliento. —responder no puedo. La Noche, viuda del Día.
Trad. Elzbieta Bortkiewicz
LA REALIDAD
La realidad no se desvanece como se desvanecen los sueños. Ni ruidos ni timbres la dispersan, ni gritos ni estruendos la interrumpen.
Las escenas en los sueños son equívocas y ambiguas, lo que se puede explicar de muy distintas maneras. Lo real representa lo real, por eso es mayor su misterio.
Para los sueños hay llaves. La realidad se abre sola y no se deja cerrar. Por el resquicio se asoman certificados y estrellas, se derraman mariposas y almas de viejas planchas, gorros sin sus cabezas y los cráneos de las nubes. De esto surge un acertijo que no tiene solución.
Sin nosotros no habría sueños. Aquel sin quien no habría realidad no es conocido, y el producto de su insomnio se contagia a todo el que despierta.
No deliran los sueños, delira la realidad aunque sea por la insistencia con que se aferra al curso de los acontecimientos.
En los sueños aún vive nuestro difunto reciente, goza de buena salud, se ve incluso más joven. La realidad tiende ante nosotros su cuerpo sin vida. No retrocede ni un paso.
Los sueños son tan ligeros que la memoria se los quita de encima fácilmente. La realidad no tiene que temerle al olvido. Es un hueso duro de roer. Nos trae de cabeza, nos pesa en el alma, se nos enreda en los pies.
No hay escapatoria, la realidad nos acompaña en cada huida. Y no hay una estación de nuestro itinerario en la que no nos espere.
Trad. Gerardo Beltrán
CAYENDO DEL CIELO
Pasa la magia, aunque las grandes fuerzas tal como eran, siguen siendo. En las noches más bellas no sabes si es una estrella y otra cosa lo que cae. No sabes si es eso lo que tiene que caer. Y no sabes si es oportuno entretenerse en deseos., ¿adivinar? ¿Por un malentendido estelar? ¿Cómo si constantemente nuestro siglo fuera el no-veinte? Qué brillo te juramenta: soy una chispa, una chispa auténtica, una chispa de la cola de un cometa, nada salvo una chispa, que suavemente desaparece, no soy yo la que cae en los periódicos de mañana, es esa otra, justo a mi lado, que tiene el motor estropeado.
Trad. David Carrión Sánchez
ELOGIO DE LA MALA CONCIENCIA DE UNO MISMO
El ratonero no tiene nada que reprocharse. Los escrúpulos le son ajenos a la pantera negra. No dudan de loa apropiado de sus actos las pirañas. EL crótalo se acepta sin complejos a sí mismo.
No existe un chacal autocrítico. El tábano, la langosta, la tenia y el caimán viven como viven y así están satisfechos.
De cien kilos es el corazón de la orca, pero no le pesa.
Nada más animal que una conciencia limpia en el tercer planeta del Sol.
No
pretendo hablar de Anne Sexton como si la conociera, como si hubiera
registrado cada libro, cada folio de lo que se ha dicho y escrito sobre
ella. Ni siquiera me atrevería a juzgarla. Sin embargo, he querido
investigar su vida y su obra y traeros un trocito de todas las
impresiones, de la información que he ido recabando. Ojalá sirva para
aumentar vuestra curiosidad, en el caso de aquellos que no la
conocierais. Ojalá sirva de pequeños trazos de recuerdo para los que ya
sabíais de su existencia.
Anne Sexton (1928-1974) nació el seno de una familia burguesa y vivió su infancia y adolescencia aprendiendo a desempeñar el papel de una mujer de su clase. Ella mismo explicó que se sentía víctima del sueño americano, casada a los veinte años, ama de casa, a los veinticinco su primera hija, a los veintisiete la segunda. La armonía y la estabilidad aparente frente a su depresión posparto, los intentos de suicidio, las hospitalizaciones… Alentada por su médico, comenzó a escribir como terapia, un método que le ayudaría a explicar y desahogar los traumas que la atormentaban. “Creen que me he curado, pero solo me he hecho poeta”. Su poesía confesional sirvió de voz rebelde frente a los convencionalismos de la época, rompiendo el silencio y tabúes ante la drogadicción, el aborto, la masturbación, la menstruación, el suicidio…
Tumba de Anne Sexton, en el cementerio de Forest Hills, a las afueras de Boston. Foto: David Bruce (Flickr/CC BY-NC-ND 2.0)
Ganó el premio Pulitzer de poesía en 1967. Consiguió suicidarse (tras repetidos y fallidos intentos) a los 45 años, un cuatro de octubre. Tachada de egoísta, de loca, de no saber qué hacer con su vida de madre y esposa. Lejos de las atribuciones de otros, cinco poemas para empezar a conocerla. Solo cinco. Una delicia.
DESCALZA
Amarme sin zapatos significa amar mis piernas largas y bronceadas, queridas mías, buenas como cucharas; y mis pies, estos dos chicos que se escaparon a jugar desnudos. Intrincados nudos, mis dedos. Libres ya de sujeción. Y todavía más, miren las uñas y cada una de las diez etapas, tubérculo a tubérculo. Vehementes y alocados, todos ellos, este cerdito fue al mercado y este otro se quedó. Largas piernas bronceadas, y largos y bronceados dedos. Más arriba, cariño, la mujer confiesa sus secretos, pequeñas casas y pequeñas lenguas que te lo cuentan todo.
No hay nadie más que tú y yo en esta casa de la península. El mar lleva un cencerro en el ombligo y yo soy tu sirvienta descalza por una semana entera. ¿Quieres un poco de salame? No. ¿Quieres un whisky, a lo mejor? Tampoco. Tú no eres de beber. Tú me bebes a mí. Las gaviotas persiguen a los peces gritando como chicos de tres años. Las olas son narcóticas, me llaman Yo soy, yo soy, yo soy toda la noche. Descalza te camino por la espalda. A la mañana corro por la cabaña, de una puerta a otra, jugando a perseguirnos. Ahora me agarras por los tobillos. Ahora vas trepando por mis piernas hasta que atraviesas la marca de mi anhelo.
JOVEN
Hace mil puertas cuando yo era una chiquilla solitaria en una gran casa con cuatro garajes y era verano según creo recordar, yacía por la noche sobre la hierba, los tréboles cedían bajo mi peso, las estrellas sabias fijas por encima de mí, la ventana de mi madre un embudo por el que escapaba un calor amarillo, la ventana de mi padre, a medio cerrar, un ojo por donde pasaban durmientes, y las tablas de la casa, suaves y blancas como la cera y probablemente un millón de hojas se mecían sobre sus extraños tallos mientras los grillos cantaban al unísono y yo, en mi cuerpo recién estrenado, que aún no era el de una mujer, interrogaba a las estrellas y pensaba que Dios realmente podía ver el calor y la luz pintada, codos, rodillas, sueños, buenas noches.
AMAS DE CASA
Algunas mujeres se casan con casas. Es otra especie de piel; tiene un corazón, una boca, un hígado y movimiento de intestinos. Las paredes son estables y rosadas. Mirad cómo se pasa el día hincada de rodillas, lavándose fielmente. Los hombres penetran a la fuerza, retrocediendo como Jonás dentro de sus gordas madres. Una mujer es su madre. Eso es lo más importante.
LA BALADA DE LA MASTURBADORA SOLITARIA
Al final del asunto siempre es la muerte. Ella es mi taller. Ojo resbaladizo, fuera de la tribu de mí misma mi aliento te echa en falta. Espanto a los que están presentes. Estoy saciada. De noche, sola, me caso con la cama. Dedo a dedo, ahora es mía. No está tan lejos. Es mi encuentro. La taño como a una campana. Me detengo en la glorieta donde solías montarla. Me hiciste tuya sobre el edredón floreado. De noche, sola, me caso con la cama.
Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío, en la que cada pareja mezcla con un revolcón conjunto, debajo, arriba, el abundante par espuma y pluma, hincándose y empujando, cabeza contra cabeza. De noche, sola, me caso con la cama.
De esta forma escapo de mi cuerpo, un milagro molesto, ¿Podría poner en exhibición el mercado de los sueños? Me despliego. Crucifico. Mi pequeña ciruela, la llamabas. De noche, sola, me caso con la cama.
Entonces llegó mi rival de ojos oscuros. La dama acuática, irguiéndos en la playa, en la yema de los dedos un piano, vergüenza en los labios y una voz de flauta. Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada. De noche, sola, me caso con la cama.
Ella te agarró como una mujer agarra un vestido de saldo de un estante y yo me rompí como se rompen las piedras. Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar. El periódico de hoy dice que os habéis casado. De noche, sola, me caso con la cama.
Muchachos y muchachas son uno esta noche. Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras. Se quitan zapatos. Apagan la luz. Las criaturas destellantes están llenas de mentiras. Se comen mutuamente. Están más que saciadas. De noche, sola, me caso con la cama.
LA VERDAD QUE LOS MUERTOS CONOCEN
Se acabó, digo, y me alejo de la iglesia, rehusando la rígida procesión hacia la sepultura, dejando a los muertos viajar solos en el coche fúnebre. Es junio. Estoy cansada de ser valiente. Conducimos hasta el Cabo. Crezco por donde el sol se derrama desde el cielo, por donde el mar se mece como una cancela y nos emocionamos. Es en otro país donde muere la gente. Querido, el viento se desploma como piedras desde la bondadosa agua y cuando nos tocamos nos penetramos por completo. Nadie está solo. Los hombres matan por ello, o por cosas así. ¿Y qué ocurre con los muertos? Yacen sin zapatos en sus barcas de piedra. Son más parecidos a la piedra de lo que lo sería el mar si se detuviera. Rehusan ser bendecidos, garganta, ojo y nudillo.
Para saber más
BEGOÑA CALLEJÓN (2018) Hijas de la melancolía: mujeres que rompen su jaula. Verbum.
ANNE SEXTON (1996). El asesino y otros poemas. Icaria editorial.
Gabriela Rosas es poeta y ha publicado los poemarios La mudanza (1999) y Agosto interminable (2008) en Editorial Eclepsidra; Blandos (2013) en Editorial El Pez Soluble, y Quebrantos (2015) en Ediciones del Movimiento. Ganadora del Primer Premio Nacional de Poesía para Jóvenes Juan Antonio Pérez Bonalde (1995) y del Primer Premio de la Bienal Nacional de Literatura Lydda Franco Farías (2014) mención poesía, ha sido incluida en antologías en Venezuela y otros países, así como traducida al francés, italiano, griego, inglés, catalán, alemán y portugués. Colabora con medios impresos y digitales de Venezuela y otros países. Desde el año 2015 lleva adelante el programa Poesía en el aula, iniciativa sin fines de lucro que busca promover la lectura de poesía en las aulas venezolanas desde temprana edad como eje transformador en la educación. Es editora del Stand Up Poetry del portal Inspirulina y de la sección de Joven Poesía de Venezuela de Letralia.
La poeta venezolana Gabriela Rosas. Foto: Miguel Díaz
Sandrine Davin (1975) es autora de poesía contemporánea, haikus y tankas. Ha publicado 11 poemarios, el más reciente se titula Entre ciel et terre, y fue publicado en TheBookEdition. Sandrine trabaja habitualmente sus libros con estudiantes de clases de primaria y secundaria. Tiene ese gusto de compartir poesía con el público joven y motivarles a escribir. Recibió un diploma de la Société des Poètes Français por su poema Lettre d’un soldat.
Kira Kariakin (Caracas, 1966) ha formado parte de los talleres de poesía de Armando Rojas Guardia, Edda Armas, Cecilia Ortiz, Santos López e Igor Barreto, así como del de traducción literaria de Luis Miguel Isava. Es co-fundadora y co-organizadora del Jamming Poético, realizado desde el 2011 en el Ateneo de Caracas, en ferias de libros y en otros centros culturales.
Ha publicado los poemarios Nuevos Arbitrios (Taller editorial «El pez soluble», 2011), y En medio del blanco (OT Editores, 2014). El sol de la ceguera, su próximo poemario, está en proceso de publicacion.
Fue parte del equipo editor de 102 poetas Jamming (OT editores, 2014) y Cien mujeres contra la violencia de género (Fundavag, 2015) así como autora del blog k-minos.com desde el 2001. Poemas, cuentos y crónicas de su autoría pueden encontrarse en distintas publicaciones digitales.
Luego de comprobar
las ataduras
de consolidarlas
escapo
mis huidas
no esquivan nada
ni me alejan
huyo
por adicción
y por ello
sin resistencia
regreso
siempre
Tengo un hueco en el corazón
es seco y oscuro
si introduzco un dedo
siento la aspereza
de la arena oculta
de mis sequías
y la negrura densa
que aprieta
como una boa
insomne e insatisfecha
mi corazón
es tuerto de sentimiento
el viento en él no encuentra nido
ni la luz reposo
yo vivo con un hueco ciego
en el pecho
Mi día es denso
está lleno de adioses
porque la muerte
se asoma
sin pausas
es un veneno
la savia de la hiedra del insomnio
la piedra en el corazón de mis miedos
huyo de ella
intentando ser solar
mientras retengo en mis manos
alientos
que me empujan
tajantes
y me curan
Estos poemas pertenecen al libro En medio del blanco (OT editores, 2014).