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Es difícil condensar en un pequeño artículo toda la esencia de Wislawa Szymborska, poeta conocida por su afilado sentido de la ironía, según dicen, prácticamente irrepetible en la literatura polaca. Aun así, intentarmos dibujar unas pequeñas pinceladas sobre su vida y obra, y al final dejaremos seis de sus poemas para que los disfrutéis.

María Wislawa Anna Szymborska, nació en Kórnik, en el año 1923. Su vida se vio inevitablemente marcada por acontecimientos políticos tales como la ocupación nazi de Polonia o la Segunda Guerra Mundial (que la llevó a tener que concluir parte de su formación en la clandestinidad).

Crecida en un entorno familiar cultural, de bien joven ya escribía relatos cortos y versos; su padre la animaba dándole una moneda cada vez que ella le presentaba un escrito que era de su agrado.

De hecho, la obra de Wislawa no se limita solamente a la poesía, pues también fue ensayista, traductora, cuentos  y autora de múltiples reseñas de libros e incluso ilustradora, especialmente durante la época de la Segunda Guerra Mundial.

Su primer poema publicado fue Sukam Slowaw (Buscando la palabra), que apareció en el periódico polaco Dziennik Polski, en el año 1945, pero su primer poemario propiamente dicho no apareció hasta el año 1952, Dlatego żyjemy (Por eso vivimos), que son básicamente poemas sobre su ideología política, así como el segundo, aparecido en 1954 Pytania zadawane sobie (Preguntas hechas a una misma), donde se siente una marcada ideología Comunista.

Pero Wislawa se desencantó. En Polonia se vivió una especie de intenso rechazo de la presión soviética, y ella abandonó su marcada ideología comunista, y llegó incluso a rechazar sus dos primeros libros tras la publicación, en 1957, de Wołanie do Yet (Llamada al Yeti), quizás uno de los más intensos, donde se ve la insatisfacción y el desencanto de la autora llegando incluso en algún momento a comparar al líder soviético Stalin con el Yeti.

A lo largo de su carrera, publicó más de una veintena de poemarios, cuentos e incluso una recopilación de las reseñas de libros que escribió. Su trabajo literario se vio reconocido con la obtención de diversos premios entre los que destacan el Premio Nobel, 1966, el Premio Goethe, 1991, y el Premio del Club Le PEN de Polonia 1996.

Figura de Wislawa Szymborska en Kórnik, su ciudad natal.

La poesía de Wislawa se caracteriza, principalmente, por el uso de un lenguaje coloquial, cosa que a veces hace que el trabajo de traducir sus versos sea relativamente complicado. Eso se traducía en una poesía cercana y accesible que pretendía hacer reflexionar, a menudo con un punto muy suyo de ironía y humor, pero un humor que podríamos calificar de serio, puesto que está muy bien trabajado y, a su vez, consigue lograr cierta complicidad o cercanía con el lector.

Así mismo, no es una poesía exenta de tintes políticos, y más teniendo en cuenta la realidad histórica de su país. Pero también se centra en el individualismo, la realidad intelectual y espiritual del ser humano y el existencialismo.

Y, como no, el amor y los sentimientos también juegan un papel importante en sus versos, destacando la serie de poemas que escribió cuando perdió a su compañero, de entre los que destaca Un gato en un piso vacío; poema con el que he decidido empezar esta pequeña recopilación, puesto que, en mi opinión, es uno de los más hermosos.

Antes de pasar a su poesía, un último apunte; puesto que por el lenguaje cercano y a coloquial que Wislawa solía usar en sus poemas, como hemos comentado anteriormente,  hacía relativamente complicadas las traducciones de sus versos, he creído justo y necesario nombrar a la persona que ha traducido cada poema.

Y ahora sí, os dejo aquí seis preciosos poemas de Wislawa Szymborska. Espero que los disfrutéis.

UN GATO EN UN PISO VACÍO

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
 
Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.
 
Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.
 
Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
 
Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.

Trad. Abel A. Murcia Serrano

NUBES

Con la descripción de las nubes
debería darme mucha prisa,
en una milésima de segundo
dejan de ser ésas y empiezan a ser otras.
 
Es propio de ellas
no repetirse nunca
en formas, matices, posturas y orden.
 
Sin la carga de ningún recuerdo
se elevan sin problemas sobre los hechos.
 
¡De qué van a ser testigos!,
en un segundo se disipan en todas direcciones.
 
En comparación con las nubes
la vida parece tener los pies sobre la tierra,
se diría que es inmutable y prácticamente eterna.
 
Frente a las nubes
hasta una piedra parece un hermano
en el que se puede confiar
y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas.
 
Que exista la gente si quiere,
y después que se muera uno tras otro,
poco les importan a las nubes
esas cosas
tan curiosas.
 
Sobre toda Tu vida
y también la mía, aún incompleta,
desfilan pomposas igual que desfilaban.
 
No tienen la obligación de morir con nosotros.
No necesitan ser vistas para poder pasar.

Trad. Abel A. Murcia Serrano

ANUNCIOS POR PALABRAS

CUALQUIERA que conozca el paradero
de la compasión (fantasía del alma),
—¡que avise! , ¡que avise!
Que lo cante a voz en grito
y baile como si perdiera la razón
jubiloso bajo el frágil sauce
eternamente a punto de romper en llanto.

ENSEÑO a callar
en todos los idiomas
con un método de contemplar
del cielo estrellado,
las mandíbulas del sinantropus,
el plancton,
el copo de nieve.

DEVUELVO el amor.
¡Atención! ¡Ganga!
En la hierba de antaño,
cuando, bañados de sol hasta el cuello,
yacéis mientras baila el viento
(maestro del baile de vuestros cabellos).
Ofertas a “Sueño”.

SE BUSCA persona
para llorar
a los ancianos que en los asilos
mueren. Sírvanse
presentarse sin referencias
ni solicitudes por escrito.
Los papeles serán destruidos
sin acuse de recibo.

POR LAS PROMESAS de mi esposo
—que os engañaba con los colores
del populoso mundo, con su jaleo,
con una copla desde la ventana, con un perro
detrás de la pared—
de que nunca estaríais solos
en penumbra, en silencio y sin aliento.
—responder no puedo.
La Noche, viuda del Día.

Trad. Elzbieta Bortkiewicz

LA REALIDAD

La realidad no se desvanece
como se desvanecen los sueños.
Ni ruidos ni timbres
la dispersan,
ni gritos ni estruendos
la interrumpen.

Las escenas en los sueños
son equívocas y ambiguas,
lo que se puede explicar
de muy distintas maneras.
Lo real representa lo real,
por eso es mayor su misterio.
 
Para los sueños hay llaves.
La realidad se abre sola
y no se deja cerrar.
Por el resquicio se asoman
certificados y estrellas,
se derraman mariposas
y almas de viejas planchas,
gorros sin sus cabezas
y los cráneos de las nubes.
De esto surge un acertijo
que no tiene solución.

Sin nosotros no habría sueños.
Aquel sin quien no habría realidad
no es conocido,
y el producto de su insomnio
se contagia a todo el que despierta.

No deliran los sueños,
delira la realidad
aunque sea por la insistencia
con que se aferra
al curso de los acontecimientos.

En los sueños aún vive
nuestro difunto reciente,
goza de buena salud,
se ve incluso más joven.
La realidad tiende ante nosotros
su cuerpo sin vida.
No retrocede ni un paso.

Los sueños son tan ligeros
que la memoria se los quita de encima fácilmente.
La realidad no tiene que temerle al olvido.
Es un hueso duro de roer.
Nos trae de cabeza,
nos pesa en el alma,
se nos enreda en los pies.

No hay escapatoria,
la realidad nos acompaña en cada huida.
Y no hay una estación
de nuestro itinerario
en la que no nos espere.

Trad. Gerardo Beltrán

CAYENDO DEL CIELO

Pasa la magia, aunque las grandes fuerzas
tal como eran, siguen siendo. En las noches más bellas
no sabes si es una estrella y otra cosa lo que cae.
No sabes si es eso lo que tiene que caer.
Y no sabes si es oportuno entretenerse en deseos.,
¿adivinar? ¿Por un malentendido estelar?
¿Cómo si constantemente nuestro siglo fuera el no-veinte?
Qué brillo te juramenta: soy una chispa, una chispa auténtica,
una chispa de la cola de un cometa,
nada salvo una chispa, que suavemente desaparece,
no soy yo la que cae en los periódicos de mañana,
es esa otra, justo a mi lado, que tiene el motor estropeado.

Trad. David Carrión Sánchez

ELOGIO DE LA MALA CONCIENCIA DE UNO MISMO

El ratonero no tiene nada que reprocharse.
Los escrúpulos le son ajenos a la pantera negra.
No dudan de loa  apropiado de sus actos las pirañas.
 EL crótalo se acepta sin complejos a sí mismo.
 
No existe un chacal autocrítico.
El tábano, la langosta, la tenia y el caimán
viven como viven y así están satisfechos.
 
De cien kilos es el corazón de la orca,
pero no le pesa.
 
Nada más animal
que una conciencia limpia
en el tercer planeta del Sol.

Trad. Abel A. Murcia Serrano

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