Etiqueta: poesía

  • Alves da Costa, Maiakovski, Brecht o Niemöller, ¿quién es el autor?

    Alves da Costa, Maiakovski, Brecht o Niemöller, ¿quién es el autor?

    Poema «No Caminho, com Maiakóvski» por Eduardo Alves da Costa

    La poesía, guste o no, es, como todo en la vida, política. Eso debieron pensar tanto Alves da Costa, Maiakovski, Brecht o Niemöller cuando se vieron envueltos en la turbulencia del poema o poemas que vamos a comentar a continuación.

    El tiempo ha hecho que un poema que se viene repitiendo a lo largo de los años tenga diversos títulos, autores y versiones. Investigas y cada vez la autoría se complica más, pero lo que aquí nos interesa es el mensaje que nos transmite el poema. Después, la elección de su autor y título es del lector.

    Empezamos por el que parece que es el original del poema polémico, un fragmento a su vez del poema “No caminho com Maiakovski”, de Eduardo Alves da Costa, (Niterói, Rio de Janeiro, 6 de marzo de 1936):

    […]

    Na primeira noite eles se aproximam

    e roubam uma flor

    do nosso jardim.

    E não dizemos nada.

    Na segunda noite, já não se escondem;

    pisam as flores,

    matam nosso cão,

    e não dizemos nada.

    Até que um dia,

    o mais frágil deles

    entra sozinho em nossa casa,

    rouba-nos a luz, e,

    conhecendo nosso medo,

    arranca-nos a voz da garganta.

    E já não podemos dizer nada.

    […]

    El hecho de que aparezca el nombre de Mayakovski en el título del poema anterior es un primer paso hacia la confusión y hace creer que el poema titulado Libertad de expresión, es de Vladímir Vladímirovich Mayakovski, (Baghdati, Georgia 1893, Moscú 1930), poeta y dramaturgo y una de las figuras más relevantes de la poesía rusa de comienzos del siglo XX:

    La primera noche,

    ellos se acercan

    y toman una flor de nuestro jardín.

    No decimos nada.

    La segunda noche

    ya no se esconden,

    pisan las flores,

    matan a nuestro perro

    y no decimos nada.

    Hasta que un día,

    el más frágil de ellos,

    entra solo a nuestra casa,

    nos roba la luna,

    y conociendo nuestro miedo,

    nos arranca la voz de la garganta.

    Y porque no dijimos nada,

    ya no podemos decir nada.

    A partir de esta versión original aparece el poema titulado “Ellos vinieron” cuya autoría se le asigna a Bertolt Brecht, (Augsburgo 1898 – Berlín 1956), dramaturgo y poeta alemán, uno de los más influyentes del siglo XX, creador del llamado teatro épico:

    Primero se llevaron a los negros

    Pero no me importó

    Porque yo no era negro

    En seguida se llevaron algunos obreros

    Pero no me importó

    Porque yo no era obrero.

    Después prendieron a los miserables

    Pero no me importó

    Porque yo no era miserable

    Después agarraron algunos desempleados

    Pero como yo tengo mi empleo

    Tampoco me importó

    Ahora me están llevando a mí

    Pero ya es tarde

    Como yo no me preocupé por nadie

    Nadie se preocupa por mí.

    Si no había suficiente con esta versión, Martin Niemöller (1892-1984), pastor luterano alemán, parece ser que escribió otra diferente. Niemöller reaccionó contra el nazismo en 1933 cuándo Hitler impuso sobre las iglesias protestantes el párrafo ario que excluiría de la iglesia a todo creyente con antepasados judíos.

    Un día vinieron y se llevaron a mi vecino que era judío

    Como yo no soy judío, no me molestó

    El día siguiente vinieron y se llevaron a mi otro vecino que era comunista

    Como yo no soy comunista, no me molestó

    Al tercer día, vinieron y se llevaron a mi vecino que era católico

    Como yo no soy católico, no me molestó

    Al cuarto día vinieron y me llevaron

    Ya no quedaba nadie para protestar…

    A partir de aquí ya hay multitud de versiones, adaptaciones o traducciones, incluso Poémame publicó un Poemareflexiona con… Martin Niemöller hace unas semanas:

    Primero se llevaron a los comunistas,

    pero a mi no me importó porque yo no lo era;

    enseguida se llevaron a unos obreros,

    pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era;

    después detuvieron a los sindicalistas,

    pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista;

    luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso,

    tampoco me importó.

    Ahora me llevan a mí, pero ya es demasiado tarde.

    Algunos dicen que la cita auténtica parte de un sermón de Martín Niemöller en la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern (Alemania) que dice así:

    Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,

    guardé silencio, porque yo no era comunista.

    Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

    guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.

    Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

    no protesté, porque yo no era sindicalista.

    Cuando vinieron a buscar a los judíos,

    no protesté, porque yo no era judío.

    Cuando vinieron a buscarme,

    no había nadie más que pudiera protestar.

    Como curiosidad y para finalizar el relato de esta historia, hemos encontrado una noticia según la cual, en un espacio reservado a la memoria del horror, como es el Museo del Holocausto en Washington, la presentación del poema tiene una particularidad, se le ha eliminado/censurado nada menos que su primera frase, aquella con la que Niemöller invariablemente iniciaba su exposición:

    Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.

    Sea como sea, la realidad se empeña en que este poema sea hoy más actual que nunca.

    El ‘no decir nada’ de la versión original, o el ‘no me importó’ de Brecht, o el ‘no me molestó’ o ‘no era’ de Niemöller son un espejo frente a nosotros que nos muestra lo que somos realmente y hace que la poesía, como arma cargada de futuro que es, nos haga cuestionarnos a nosotros mismos:

    ¿No será que buena parte de nosotros, de nuestra sociedad, ha cedido y continua cediendo su libertad por comodidad?

  • Poemareflexiona con… Luca Argel (II)

    Poemareflexiona con… Luca Argel (II)

    «Me olvidé de fijar el grafito», Luca Argel (Kriller71 ediciones, 2015)

    Estamos con un nuevo año por delante, lo miramos y, con lo rápido que pasa el tiempo, es como si ya empezásemos a despedirlo.

    La versión original en portugués de estos versos de Luca Argel (a quien ya dedicamos un poemareflexiona ) es:

    olhar

    já seria uma espécie de despedida

  • Premio de poesía «Solidaridad con las personas refugiadas y migrantes» – Poémame y Barcelonactua

    Premio de poesía «Solidaridad con las personas refugiadas y migrantes» – Poémame y Barcelonactua

    Poémame – Revista abierta de poesía ha decidido iniciar el año 2018 con una mirada global y solidaria en apoyo a las personas refugiadas y migrantes que sufren en todas partes del mundo. Desde el inicio de la crisis de las personas refugiadas en el año 2015, voluntarios y voluntarias de la Fundación Barcelonactua han estado ayudando de diversas maneras: clases de alfabetización, reparto de alimentos, socialización, ayuda a los más pequeños con sus tareas escolares, etc.

    Por todo ello, Poémame en colaboración con el Área de apoyo a las personas refugiadas y migrantes de la Fundación Barcelonactua convoca el Premio de poesía «Solidaridad con las personas refugiadas y migrantes».

    Los poemas seleccionados se incluirán en un poemario editado por la Fundación Barcelonactua junto a poemas de poetas reconocidos y con obra ya publicada. Los beneficios de la venta del poemario revertirán en mejorar la ayuda que se presta a las personas atendidas por la Fundación Barcelonactua.

    Las BASES del premio son las siguientes:

    1. Podrán concursar en este premio autores sin limitación de edad, nacionalidad o residencia.
    2. Los originales presentados deberán estar escritos en castellano y/o catalán.
    3. Los originales deberán estar escritos en verso libre, la temática deberá tratar sobre la crisis de las personas refugiadas y la inmigración. La extensión estará comprendida entre 4 y 30 versos.
    4. Los originales se presentarán a través del sitio web de Poémame, hasta el 31 de enero de 2018, mediante el formulario empleado habitualmente para publicar poemas (opción “Publicar“) y deberán especificar la etiqueta “concursorefugio” en el campo etiquetas del formulario, para ser incluidos en el concurso.
    5. El jurado estará compuesto por un/a representante del equipo editorial de la Revista Poémame, otro/a de Barcelonactua y una tercera persona del mundo de la poesía. El fallo del premio tendrá lugar durante la segunda quincena de febrero y se dará a conocer en los sitios web de Poémame, de la Fundación Barcelonactua y en sus respectivas redes sociales.
    6. El premio a los mejores poemas consistirá en su publicación en la antología que publicará la Fundación Barcelonactua durante el mes de marzo de 2018, así como un ejemplar de la referida antología.
    7. La presentación a este concurso supone la plena aceptación de sus bases.

    Cualquier consulta sobre el concurso, sus bases o la forma de participación podrá formularse por correo electrónico o a través del perfil de Poémame en FacebookTwitter e Instagram.

  • Leer y escribir en Shanghai, por Ángela Pradelli (II)

    Leer y escribir en Shanghai, por Ángela Pradelli (II)

    En una entrada anterior, os presentamos la primera parte del artículo escrito por la escritora y poeta argentina Ángela Pradelli en Shanghai para el diario argentino Clarín:  Leer y escribir en Shanghai: entre masajistas ciegos y cultores de la poesía efímera.

    En el artículo de hoy, un encuentro de escritores en Shanghai,  ciudad de más de 20 millones de habitantes, acerca a Ángela Pradelli a historias entrañables.

    “Yo quiero escribir la historia de mi abuela, dijo el alumno, pero no sé cómo hacer, y quería preguntarle a la escritora argentina cómo hizo ella para contar la historia de su abuelo italiano, por dónde empezó, y si puede que me diga que tengo que hacer para contar la historia de mi abuela.” Qué hubiese dicho mi nonno si hubiera sabido que, muchos años después de haber partido de esta tierra, en Shanghai, en un mundo que seguramente él no imaginó, un joven se interesaría en su pequeña vida en las montañas italianas; qué hubiese pensado si escuchara que este estudiante, en China, más de noventa años después, quería saber sobre su vida de inmigrante, y que la tomaría como guía para escribir el relato de su propia historia familiar…

    Sobre el cielo -que es también un límite- todos los sueños de la humanidad. Un campo de manzanillas, una ráfaga conocida, esas flores silvestres que rozan el borde de los días…

    Un día antes de regresar a la Argentina, fui al Fuxing Park a despedirme de Wenye Pu, el maestro de Di Shu….

  • Cinco poemas de Navidad y una felicitación

    Cinco poemas de Navidad y una felicitación

    La Navidad aun con sus luces y sus sombras es un momento cargado de sentimientos y, cómo no podía ser de otro modo, los autores de Poémame se han hecho eco de ello. Os ofrecemos una selección de cinco de estos poemas navideños y una felicitación, casi declaración de principios, que os invitamos a leer y compartir.

    La Estrella que vuelve (Galilea)

    Ya vuelve un año más;
    que en el cielo
    repleto de estrellas
    faltaba una sola por llegar.

    Estrella que anuncia sueños,
    luces, sabores y sonidos.

    Sombras vestidas de rojo
    que en la noche se cuelan,
    acercando anhelados sueños.

    Luces brillantes
    que pintan en el Alma,
    la ilusión mágica
    de un tiempo feliz.

    Sabores,
    que en su dulce tradición,
    nos llevan al recuerdo
    y al cálido reencuentro.

    Sonidos,
    que en Villancicos aprendidos
    allá por la niñez,
    repetimos a los que llegan.
    Para que recuerden
    y no olviden.
    Para que soñando
    enseñen a soñar.
    Que la Estrella siempre vuelve
    y lo hace por Navidad.

    Navidad en solitario (Evan Huygens)

    Navidad en solitario
    mientras recorro Granada
    por sus ríos
    y sus barrios.

    Ya nada es como antes
    y muchas cosas
    han cambiado.

    Veo feliz a la gente,
    que lanzan cohetes y
    muestran una sonrisa
    permanente.

    El sol y el día mueren
    y las familias buscan el
    calor de sus más allegados.

    Yo, que vuelvo al piso
    por la noche,
    me permito el capricho
    de comprarme un libro.

    Antes solía decir que
    mi mejor regalo eras tú,
    pero te fuiste.

    En realidad me siento
    bien y realizado.
    Veo a los niños felices
    y me vuelvo despreocupado.

    Al llegar ceno solo,
    reposo pensativo y
    comienzo a leer.

    Noche de paz (Alejandro Poetry)

    Quizás fue otoño,
    o tal vez fue un invierno.
    Noche de Paz.

    Niebla (Silvia Mago)

    La nieve describe en el aire
    el baile que nosotros nunca.
    Hace menos frío si tus manos acarician mis mejillas en son de guerra.

    Tic, tac, tic, tac…

    No salgo de casa para no dejar mis huellas.
    Te mando flores allá donde no puedes recibirlas.

    Tu silla sigue vacía.
    Y yo,
    haciendo ángeles que no vuelan en el suelo de mi habitación.

    Llega del mar (Rafael Sánchez)

    Llega del mar el nordeste
    con la brisa delicada,
    que acaricia mis mejillas
    y con premura las raspa,
    para luego deslizarse
    por los cabellos y espalda
    entregándome su abrazo,
    restañándome las lágrimas,
    acelerando el latido
    de este pecho que cabalga,
    con la sangre impetuosa
    por recobrar la esperanza,
    en las fiestas que se acercan,
    la Navidad tan ansiada,
    que a los niños y mayores
    nos invita y nos reclama.

    Rompe una estrella, la noche,
    y parpadea lejana,
    pues va dejando su estela,
    la claridad y templanza,
    a los pastores y magos
    que hasta Belén van de marcha,
    para ofrecer los presentes,
    los regalos y las dádivas,
    al Niño que allí ha nacido,
    con un brillo en la mirada,
    de María, que es su madre,
    entre el pesebre y la paja,
    en esta noche de invierno
    y en medio de la nevada,
    con un mensaje en sus labios
    del Amor y la Palabra.

    Por eso quiero que suenen
    los tambores y las gaitas,
    los rabeles y ocarinas,
    los violines y guitarras,
    y todos los instrumentos
    que nos anuncien la danza,
    por este niño nacido
    con la sonrisa en el alma,
    que transmite y nos entrega
    una paz y una templanza,
    serenando corazones,
    taquicardias elevadas,
    y hasta haciendo que los hombres
    tranquilicen hoy las armas,
    y se olviden por un tiempo
    de las guerras y las balas.

    Ya sé que es una utopía
    y que el nordeste es la llama,
    que enciende los corazones,
    en estas fechas sagradas,
    cambiando los escenarios,
    los personajes, las sagas,
    los minutos y segundos
    de serenar las miradas
    y proclamar que es posible
    el compartir las migajas,
    de este mundo en que vivimos,
    y esta tierra que es la casa,
    de los hombres y mujeres,
    en continentes y razas,
    porque en Belén ha nacido
    este Niño de los parias.

    Te desearía una Feliz Navidad (Rafael Roldán)

    Te desearía una Feliz Navidad y un próspero año 2018 pero me suena a tópico y cumplido. Por eso te deseo que hoy seas feliz, sin más. En este momento tienes la posibilidad de alegrarte de la vida, de reconocer a tus personas queridas como lo mejor que jamás soñaste, de respirar, de sentir, de amar e incluso de sufrir. Si es así, todavía dispones del gran regalo de la vida. ¿Qué más quieres?

    No es necesario que digas nada, simplemente sonríe. Aunque nadie te vea estarás siendo consciente de tanta riqueza. Disfruta sin medida, abraza para sentirte cada vez más cerca de la humanidad, saborea el pan duro que no consumiste el día anterior, recréate contemplando las hojas caídas, mira hacia atrás y ríete de tus payasadas. Sueña en la vigilia y duérmete recordando cualquier cuento infantil. Tal vez aparezca esa estrella que siempre has estado buscando.

  • «La isla de la tortuga», de Gary Snyder, libro de poesía destacado de 2017

    «La isla de la tortuga», de Gary Snyder, libro de poesía destacado de 2017

    Queremos celebrar con tod@s vosotr@s que el libro que recomendamos en nuestra revista el pasado mes de marzo, La isla de la tortuga de Gary Snyder (Kriller 71 ediciones, 2017) y cuya traducción ha sido realizada por nuestro colaborador José Luis Regojo, ha sido escogido por el New York Times en español como una de las lecturas «que han marcado el año 2017».

    No contentos con eso, El Cultural, de la mano de Luna Miguel, también lo ha citado entre los libros de poesía del año 2017. Y, cuando ya cerrábamos la edición de este post, nos llega otro artículo de Luna Miguel que, citando a Xaime Martínez, habla de La isla de la tortuga en Playground:

    Gary Snyder fue una figura única, y sus poemas y ensayos nos presentan aún un modelo muy válido para vivir y entender la vida —a pesar de que muchos de sus deseos, tristemente, se han cumplido, y no de la manera que él querría—. Podemos comprobarlo a través de La isla de la Tortuga, que acaba de ser publicado en castellano por Kriller 71 y que es quizá uno de sus poemarios más representativos.

    Xaime Martínez

    Estamos de enhorabuena, por lo que, si queréis volver a leer los artículos que le dedicamos en Poémame, aquí los tenéis:

  • 13 preguntas y una poeta, Alicia Plante: «El oficio de escribir es como un músculo que se fortalece con el uso, con la exigencia»

    13 preguntas y una poeta, Alicia Plante: «El oficio de escribir es como un músculo que se fortalece con el uso, con la exigencia»

    Alicia Plante nació en Buenos Aires. En 1970 publicó su primer libro, Asumiendo mi alma (poesía; Ediciones LH). En 1973, invitada por la Universidad de Harvard, grabó poemas inéditos para la biblioteca de esa institución. Trabajó en numerosas traducciones literarias y científicas; entre 1976 y 1980 siguió la carrera de Psicología. En 1990 ganó el premio Azorín de Novela (Diputación de Alicante) con Un aire de familia, que publicó en España y en Argentina. En 2004 editó El círculo imperfecto (Sudamericana), en 2011 Una mancha más (Adriana Hidalgo editora) y en 2013 Fuera de temporada (Adriana Hidalgo editora).

    Actualmente es colaboradora del diario Página/12, donde publica notas, cuentos, reseñas y entrevistas. También colabora con Libros sobre Libros, de México. Desde 1990 dirige talleres de narrativa y poesía.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    No hay nada excepcional en mi vida. No fui víctima de maltrato ni abuso ni abandono, no tuve padres especialmente talentosos, no fui una estudiante brillante ni ninguna de esas cosas que generan expectativa. La menor de tres hermanas que nacimos una cada cinco años en una casa en los suburbios que amé y fue mía, tuve que esperar a que la señorita María me enseñara a leer y escribir en primero inferior para dejar de perseguir a mis hermanas para que me leyeran de sus libros en voz alta. Lo primero que escribí fue un poema, tendría unos siete u ocho años, El niño muerto, algo de sus manitos blancas, ni fue guardado ni lo recuerdo, pero estaban todos vagamente asombrados.

    Crecí más bien a la deriva, sin mayores controles ni cuidados, lo cual fue bueno porque me hizo independiente, pero también siempre algo dispuesta a la tristeza. Aunque entonces no me diera cuenta. Usaba el cuerpo desorganizadamente para cualquier deporte, todos y ninguno. Aprendí a nadar en la pileta del club de nuestro barrio sin que nadie me enseñara, era natural y no esperaba otra cosa. Y a la vez me sentía amada. Lo cual no quiere decir “escuchada”.

    No, no se es la menor por varios años sin un precio, eso se paga con el sentimiento de haber llegado tarde, de haberse perdido lo mejor.

    Y tal vez fue desde esa marca que empecé a escribir tan tarde. Todo se demoró, no sólo eso, también los estudios (psicología) ya que primero hube de contravenir el mandato implícito para las tres hermanas de casarnos y dedicar toda nuestra creatividad a fabricar gente. Escribir no fue una incursión en el mundo de lo creativo que me fuera estimulada. De hecho recién a los treinta años se convirtió en una aventura más organizada. Presentar poesías a una convocatoria local…, ser seleccionada…, ver mis palabras impresas (1971), sí, una emoción indescriptible. Y fue poco más tarde (1973), que coincidiendo con mi presencia en los Estados Unidos la Biblioteca de la Universidad de Harvard me invitó a grabar poemas inéditos para su sección de poetas latinoamericanos.

    Seguí en esa vena varios años, aunque supiera que mi aspiración era la prosa, la novela, con la poesía como cimiento estético, como matriz de música, ritmo y lenguaje determinando idéntica búsqueda de belleza y verdad a través de otros anclajes. Las diversificaciones iniciales fueron por el lado del cuento corto, como si fuera más fácil, que no lo es, sólo es un esfuerzo más breve, pero tiene reglas, leyes y características propias que conviene conocer. Los encontré hace poco, los primeros. Eran malos. Un par los reescribí desde una intuición mejor acariciada y ahí están, pero mi pasión ya se agazapaba y sin darme cuenta preparaba los músculos para el salto. Mi primera novela, Un aire de familia, la inicié durante un brevísimo pero inteligente taller de narrativa con Dalmiro Sáenz. Cuando en el grupo leí la primera hojita manuscrita Dalmiro me dijo algo inolvidable: “tenés el personaje de una novela…”. Él venía siendo inflexible, de modo que apoyada en mi nueva espalda trabajé con la idea durante más de un año, escribiendo a mano, corrigiendo en espirales alrededor de la página, y una noche la di por terminada. A comienzos de 1970 la presenté a un concurso en España y me senté a esperar, largos meses esperé, ¡y mi novela, increíblemente, ganó! Un llamado teléfonico, Radio Nacional de España en cadena, quizá mi día más feliz… Se publicó allá, en la bella Alicante (1971) y un año más tarde, sin el puñado de comas que habían agregado al manuscrito, en Buenos Aires (1972).

    Todavía me da placer esa novela, pensar en los personajes, sus perfiles…, revivo en ella el proceso de escritura más que con cualquiera de las otras, que a la fecha son más de diez, cuatro de las cuales todavía están inéditas.

    Luego, en 2002, apareció Carmen Balcells en mi paisaje. Le habían gustado los cuatro manuscritos que le mandé por mail y decidió representarme. Gestionó la publicación de una de esas novelas con la Editorial Sudamericana (2004), pero sin ninguna promoción de la editorial se vendió muy poco y Carmen, habiéndome regalado mi primera computadora, lo interpretó de algún otro modo y dio un paso al costado.

    Años duros, ganar un concurso o lograr un contrato de edición eran una utopía, se rebotaba en las editoriales argentinas tanto como en las españolas. Venía escribiendo numerosas reseñas literarias para Radar, el suplemento cultural del diario argentino Página 12. También cuentos cortos, notas, varios ensayos, incluso alguna traducción. A la vez escribí cuentos y reseñas solicitadas por diarios y revistas de Buenos Aires y del interior, más alguna de México. Y fue desde ahí que el contacto con Adriana Hidalgo editora se convirtió en la deseada realidad de una editorial que decidiera publicarme sin la intermediación de nadie. A la fecha (noviembre 2017) son cuatro las novelas negras aparecidas en ese sello. La que abrió la Trilogía del Agua fue Una mancha más, 2011 (también traducida y publicada en italiano por La Nuova Frontiera, Senza macchia aparente, 2015, y en francés por Editions Métaillié, Les eaux troubles du Tigre, 2016). La segunda sería Fuera de temporada, en 2012, seguida de Verde oscuro, 2014, y La sombra del otro, 2016Durante 2017 terminé de escribir la siguiente, El propio enigma, y en seis meses empecé y completé la última, Mala leche, ambas todavía inéditas.

    Foto de Fernando Sturla.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Me resulta difícil contestar esta pregunta porque no recuerdo exactamente cuándo ni por dónde empecé. Al comienzo estuvieron muy presentes los clásicos, principalmente Rubén Darío, por supuesto, así como los grandes poetas españoles, sobre todo García Lorca, Machado, Alberti, y los franceses traducidos… Hasta que en algún momento remoto descubrí la poesía de Borges. Ese fue un hito importante porque se derrumbaban ante mí las reglas establecidas y la belleza se adueñaba de la palabra sin inhibiciones. Era lo que buscaba, el coraje para transgredir sin destruir, para explorar el adentro más que la buena letra, y que sin embargo la elección de cada palabra, su sentido, su gravidez exacta te dejaran muda. No sé si puedo hacer responsable a Borges de lo que escribí en aquella época lejana, los sesenta, digamos. No lo creo, porque también circulaban por los pliegues absorbentes de mi imaginario escritoras como Juana de Ibarborou, Alfonsina, el amor en las mujeres, el lenguaje de la soledad y la muerte. La forma de rozar lo indecible se venía transformando ya desde Silvina Ocampo y Gabriela Mistral pero la ocupación del primer plano, la implosión en cada uno que significaron Alejandra Pizarnik, Idea Vilariño, Diana Bellessi, y perdón por la mezcolanza, pero el arte, su manera de permanecer vigente en cada uno es caótico, desordenado, no me parece importante enumerar respetando cronologías, tendencias ni supuestas escuelas, dentro de mí están todas vivas al mismo tiempo, junto a magnates como Girondo, Gelman, Benedetti, Lamborghini… Y tantos otros que no voy a enumerar o que no leí. Confieso haber coqueteado con todos, pero no reconozco en mí la nítida influencia de ninguno.

    ¿Cómo definiría su poesía?

    Mmm, digamos que ajena a las etiquetas, al menos intencionalmente, pero no sabría cómo definirla salvo como un ojo, una mano, un diente, todo hincado en la carne de lo hondo, lo que se esconde, lo que más quiero decir, quizá para confirmarlo antes de que escape. Honesta. Sí, diría que es honesta, siempre hice pocas concesiones, y lo mismo con la prosa.

    ¿Cree que una poeta evoluciona en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Una mismo evoluciona, todo evoluciona, nada se queda quieto. Y necesariamente aparecen cosas nuevas que decir, o tal vez más que cosas nuevas, decirlas de otro modo, desde angustias o felicidades que no estaban, desde algún logro, alguna satisfacción que abrió puertas insospechadas, desde decepciones, alegrías, hay cierta maduración del laboratorio donde se bruñe poco a poco la belleza del lenguaje. Que cambia. El mío, hoy, creo que es más económico, más seco, quizá más hondo. Y más sencillo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    En general corrijo la forma, reemplazo una palabra por otra, borro o acorto o alargo un verso. El contenido en cambio se define casi solo de entrada. Hay algo que quiero decir, aunque no tenga claro qué. Algunas veces termino de saberlo recién cuando está escrito, cuando acabó de armarse, con esa extraordinaria autonomía que tienen las palabras, como si respondieran a pulsiones inconscientes, secretas, a otro yo que sabe y dicta. Y no es metafísico ni parapsicológico, son los modos misteriosos de la poesía. Y lo doy por terminado cuando no necesito volver a leerlo.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Que lo que escribo haga sentir a otro que hablo por él, que encontré la forma de decir lo que no conseguía poner en palabras. O hacerlo descubrir dentro de sí mismo sentimientos o ideas de los que no sabía nada, que estaban sueltos dentro de él, desconectados, porque nunca había reconocido el diseño que formaban. Y que entonces le de placer leerme.

    ¿Qué lugar ocupan, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Francamente, me dan terror. Pocas veces las personas, aun los propios poetas, leen poesía sin distraerme con ese pánico a la vacilación, al error, al énfasis equivocado que me inunda. Recientemente asistí a una lectura conmovedora de sus poemas hecha por Liliana Lukin. Es raro. No sé si habrá ensayado mucho, si los sabía de memoria, pero parecían brotar de ella como si los estuviera escribiendo para nosotros en ese momento, tanto sentido, tanta emoción adecuada…, la vehemencia, la pausa, la introspección, la intención de tocarnos con cada palabra. Sí, fue una emoción fuerte y sabia, pero es raro.

    Poder escribir no es poder decir.

    No necesariamente. Y por emotivo que sea tener al poeta delante, creo que no compensa ese pudor de que lea mal.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Lo importante es llegar al otro, uno escribe para ser leído, se escribe para el otro, ese otro imaginario del que tanto hablaba Umberto Eco. Y como decía el querido y añorado Ricardo Piglia, es en el lector que lo escrito se concreta, se cierra, en el diálogo, que nunca es igual, que se da entre el que escribe y el que lee. Hoy es internet y los medios intangibles, ayer fue el libro, el papel, la tinta. Lo que importa, creo, es que sigamos escribiendo y leyendo. Que siga haciéndonos falta. Lo dramático, claro, es la situación económica de todos los que están detrás del libro, los escritores primero.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?

    Elegir es dejar de lado el resto, imagínate, el universo de los poemas leídos…, pero si he de achicar y achicar la mira, casi al azar, voy por uno de Idea Vilariño, tan simple, tan sentido, que me deja sin palabras: “Ya no será”.

    Ya no será

    Ya no será
    ya no
    no viviré contigo
    no criaré a tu hijo
    no coseré tu ropa
    no te tendré de noche
    no te besaré al irme
    nunca sabrás quién fui
    por qué me amaron otros.
    No llegaré a saber por qué ni cómo nunca
    ni si era de verdad
    lo que dijiste que era
    ni quién fuiste
    ni qué fui para ti
    ni cómo hubiera sido
    vivir juntos
    querernos
    esperarnos
    estar.
    Ya no soy más que yo
    para siempre y tú
    ya
    no serás para mí
    más que tú. Ya no estás
    en un día futuro
    no sabré dónde vives
    con quién
    ni si te acuerdas.
    No me abrazarás nunca
    como esa noche
    nunca.
    No volveré a tocarte.
    No te veré morir.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Ayer terminé de leer una breve joya, de Stefan Zweig, Una partida de ajedrez. Es un relato perfecto.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/a que se iniciara en este camino de la poesía?

    Si la pregunta apuntara a la prosa, a la narración de una historia, tendría varios consejos claros y, creo, útiles, resultado de la experiencia y de lo que otros escritores con los que concuerdo han aconsejado. Pero en el terreno de la poesía…, si bien he tenido algunos jóvenes poetas en mis pequeños talleres con los que hemos trabajado sus textos para elaborar lo más valioso y dejar de lado lo ornamental o lo prescindible, no tengo consejos en este terreno que me atrevería a generalizar. Creo que lo único válido es que hay que escribir mucho, revisar, pulir… y seguir escribiendo. El oficio de escribir es como un músculo que se fortalece con el uso, con la exigencia.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Creo que está en una profunda crisis. Eso es precisamente de lo que hablaba en el punto 8. La falta de pausa en los ritmos que impone la vida moderna, el vértigo y la velocidad que parece diferenciar lo nuevo, lo joven, de lo viejo –de los viejos–, impone una preferencia por todas las puertas que abre la cibernética. La industria editorial es una de las víctimas evidentes de este fenómeno.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no le hice?

    Por ejemplo qué pienso de las preguntas que sí me hiciste. Porque me habría permitido decirte que me parecieron inteligentes, bien formuladas, abarcativas de una manera digna, y que estimulan la imaginación. Es decir, que al irlas leyendo me daban ganas de responder.

    Alicia Plante se unió a la iniciativa por la libertad de la palabra ¡PEN protesta! y ya publicamos el poema que allí recitó.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Leer y escribir en Shanghai, por Ángela Pradelli (I)

    Leer y escribir en Shanghai, por Ángela Pradelli (I)

    Nuestra «corresponsal» en Los Angeles (EUA), Andrea Labinger, traductora al inglés de la obra de Ángela Pradelli,  me puso en contacto con la escritora y poeta argentina para que la pudiese entrevistar para la revista Poémame.

    Mientras trabajamos la entrevista, Pradelli supo de mi afición por la caligrafía y la poesía china, por eso me envió dos de sus artículos publicados el 22 y 27 de octubre en el diario argentino Clarín en el que nos habla de vida, poesía y arte para que los lectores de Poémame los podamos disfrutar.

    Hoy os presentamos el primero de ellos. Por si dudáis, aquí tenéis unas breves perlas:

    En el hall del edificio, me hablaron de los masajistas ciegos. Me dijeron que son artistas de leer con las manos el cuerpo…

    Los maestros de Di Shu son calígrafos que escriben poemas sobre el piso de los espacios públicos. Usan pinceles de mango largo y cerdas abundantes que embeben en agua…

    El Di Shu es, también, una búsqueda individual, subjetiva y exige una gran concentración. Es una escritura efímera, fugaz, se evanece en pocos minutos…

    Hablamos también sobre la poesía china. Le dije que me gustaba mucho Li Po y me sorprendió que no lo conociera. Dijo que para él, Li Bai era el poeta más importante y anotó el nombre en mi libreta…

    El di shu nos recuerda el grado más precario de la escritura. Vi cómo el poema se esfumaba…

  • Poemareflexiona con… Raquel Lanseros

    Poemareflexiona con… Raquel Lanseros

    La palabra tradición del título de este poema, me lleva a pensar que ésta no es más que una mentira compartida como si fuera verdad y transmitida con modales religiosos. A pesar de ello, la necesitamos para sobrevivir.

    La tradición no es más que la respuesta a un mundo huérfano y desnortado al que nos ha llevado una modernidad y globalización exclusivamente economicista y sin contenido humanista. Necesitamos que nuestro entorno más cercano no sea una franquicia.

    La tradición es una reacción a la globalización como sinónimo de homogeneización en la que vivimos: fugaz y caduca. Esta sociedad líquida se ha quedado sin religión (solo fanatismo), sin conciencia de clase (solo lo políticamente correcto) y sin familia (solo redes sociales).

    Unos supervivientes de esta sociedad franquiciada, los y las poetas, son los exploradores en busca de una tradición que nos pueda salvar, como Raquel Lanseros con su tradición oral.

  • La mercantilización del suicidio de Sylvia Plath en España

    La mercantilización del suicidio de Sylvia Plath en España

    Gracias a eldiario.es hemos sabido que una revista española de moda incluye el horno con el que se suicidó Sylvia Plath como parte de su muestrario. Esa revista frivoliza con el suicidio de la poeta que en 1963 decidió abrir la espita de gas de la cocina de su casa, al añadir un horno rosa a su vestimenta.

    La publicación ofrece la ropa y los complementos de diversas mujeres icónicas como ejemplos a seguir para vestirse durante las fiestas que se aproximan. Esto no sería criticable, a no ser que cuando se refiere a la poeta Sylvia Plath, reproduce su estilo con un abrigo de Benetton, unos mocasines de Gucci e incluye una cocina de color rosa con tres hornos de gas de 4.340 euros.

    Sylvia Plath con 30 años se convirtió en una de las mejores poetas contemporáneas en lengua inglesa. Sufría de depresiones desde la muerte de su padre cuando solo era una niña. Su matrimonio con el escritor Ted Hughes tampoco fue idílico.

    Es triste, tal como ha dicho una lectora de eldiario.es mediante un tuit, que ya «no solo mercantilizan nuestros cuerpos y nuestra lucha, sino también nuestros suicidios».

    Ya con motivo del 8 de marzo escribí una entrada en mi blog #RegEye titulada Publicidad y capitalismo que trataba el tema de la mercantilización de la lucha feminista, que es de tod@s.

    Para acabar con buen sabor de boca, os vamos a presentar el poema Espejo/Mirror para que podáis apreciar la sensibilidad que muestra Sylvia Plath cuando quiere describir los objetos más simples que la rodean.

    Espejo

    Soy plateado y exacto. No tengo preconceptos.
    Cuanto veo, lo trago inmediatamente
    Tal cual es, sin empañar por amor o desagrado.
    No soy cruel, sólo veraz:
    Ojo de un pequeño dios, cuadrangular.
    Casi todo el tiempo medito en la pared de enfrente.
    Es rosada, con lunares. La he mirado tanto tiempo
    Que creo que es parte de mi corazón. Pero fluctúa.
    Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez.

    Ahora soy un lago. Una mujer se inclina sobre mí,
    Buscando en mi extensión lo que ella es en realidad.
    Luego se vuelve hacia esas mentirosas, las bujías o la luna.
    Veo su espalda y la reflejo fielmente.
    Me recompensa con lágrimas y agitando las manos.
    Soy importante para ella. Que viene y se va.
    Todas las mañanas su cara reemplaza la oscuridad.
    En mí ella ahogó a una muchachita y en mí una vieja
    Se alza hacia ella día tras día, como un pez feroz.

    Trad. Cecilia Bustamante

    Mirror

    I am silver and exact. I have no preconceptions.
    Whatever I see I swallow immediately
    Just as it is, unmisted by love or dislike.
    I am not cruel, only truthful ‚
    The eye of a little god, four-cornered.
    Most of the time I meditate on the opposite wall.
    It is pink, with speckles. I have looked at it so long
    I think it is part of my heart. But it flickers.
    Faces and darkness separate us over and over.

    Now I am a lake. A woman bends over me,
    Searching my reaches for what she really is.
    Then she turns to those liars, the candles or the moon.
    I see her back, and reflect it faithfully.
    She rewards me with tears and an agitation of hands.
    I am important to her. She comes and goes.
    Each morning it is her face that replaces the darkness.
    In me she has drowned a young girl, and in me an old woman
    Rises toward her day after day, like a terrible fish.