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Poema «No Caminho, com Maiakóvski» por Eduardo Alves da Costa

La poesía, guste o no, es, como todo en la vida, política. Eso debieron pensar tanto Alves da Costa, Maiakovski, Brecht o Niemöller cuando se vieron envueltos en la turbulencia del poema o poemas que vamos a comentar a continuación.

El tiempo ha hecho que un poema que se viene repitiendo a lo largo de los años tenga diversos títulos, autores y versiones. Investigas y cada vez la autoría se complica más, pero lo que aquí nos interesa es el mensaje que nos transmite el poema. Después, la elección de su autor y título es del lector.

Empezamos por el que parece que es el original del poema polémico, un fragmento a su vez del poema “No caminho com Maiakovski”, de Eduardo Alves da Costa, (Niterói, Rio de Janeiro, 6 de marzo de 1936):

[…]

Na primeira noite eles se aproximam

e roubam uma flor

do nosso jardim.

E não dizemos nada.

Na segunda noite, já não se escondem;

pisam as flores,

matam nosso cão,

e não dizemos nada.

Até que um dia,

o mais frágil deles

entra sozinho em nossa casa,

rouba-nos a luz, e,

conhecendo nosso medo,

arranca-nos a voz da garganta.

E já não podemos dizer nada.

[…]

El hecho de que aparezca el nombre de Mayakovski en el título del poema anterior es un primer paso hacia la confusión y hace creer que el poema titulado Libertad de expresión, es de Vladímir Vladímirovich Mayakovski, (Baghdati, Georgia 1893, Moscú 1930), poeta y dramaturgo y una de las figuras más relevantes de la poesía rusa de comienzos del siglo XX:

La primera noche,

ellos se acercan

y toman una flor de nuestro jardín.

No decimos nada.

La segunda noche

ya no se esconden,

pisan las flores,

matan a nuestro perro

y no decimos nada.

Hasta que un día,

el más frágil de ellos,

entra solo a nuestra casa,

nos roba la luna,

y conociendo nuestro miedo,

nos arranca la voz de la garganta.

Y porque no dijimos nada,

ya no podemos decir nada.

A partir de esta versión original aparece el poema titulado “Ellos vinieron” cuya autoría se le asigna a Bertolt Brecht, (Augsburgo 1898 – Berlín 1956), dramaturgo y poeta alemán, uno de los más influyentes del siglo XX, creador del llamado teatro épico:

Primero se llevaron a los negros

Pero no me importó

Porque yo no era negro

En seguida se llevaron algunos obreros

Pero no me importó

Porque yo no era obrero.

Después prendieron a los miserables

Pero no me importó

Porque yo no era miserable

Después agarraron algunos desempleados

Pero como yo tengo mi empleo

Tampoco me importó

Ahora me están llevando a mí

Pero ya es tarde

Como yo no me preocupé por nadie

Nadie se preocupa por mí.

Si no había suficiente con esta versión, Martin Niemöller (1892-1984), pastor luterano alemán, parece ser que escribió otra diferente. Niemöller reaccionó contra el nazismo en 1933 cuándo Hitler impuso sobre las iglesias protestantes el párrafo ario que excluiría de la iglesia a todo creyente con antepasados judíos.

Un día vinieron y se llevaron a mi vecino que era judío

Como yo no soy judío, no me molestó

El día siguiente vinieron y se llevaron a mi otro vecino que era comunista

Como yo no soy comunista, no me molestó

Al tercer día, vinieron y se llevaron a mi vecino que era católico

Como yo no soy católico, no me molestó

Al cuarto día vinieron y me llevaron

Ya no quedaba nadie para protestar…

A partir de aquí ya hay multitud de versiones, adaptaciones o traducciones, incluso Poémame publicó un Poemareflexiona con… Martin Niemöller hace unas semanas:

Primero se llevaron a los comunistas,

pero a mi no me importó porque yo no lo era;

enseguida se llevaron a unos obreros,

pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era;

después detuvieron a los sindicalistas,

pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista;

luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso,

tampoco me importó.

Ahora me llevan a mí, pero ya es demasiado tarde.

Algunos dicen que la cita auténtica parte de un sermón de Martín Niemöller en la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern (Alemania) que dice así:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,

guardé silencio, porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,

guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,

no protesté, porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a buscar a los judíos,

no protesté, porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme,

no había nadie más que pudiera protestar.

Como curiosidad y para finalizar el relato de esta historia, hemos encontrado una noticia según la cual, en un espacio reservado a la memoria del horror, como es el Museo del Holocausto en Washington, la presentación del poema tiene una particularidad, se le ha eliminado/censurado nada menos que su primera frase, aquella con la que Niemöller invariablemente iniciaba su exposición:

Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.

Sea como sea, la realidad se empeña en que este poema sea hoy más actual que nunca.

El ‘no decir nada’ de la versión original, o el ‘no me importó’ de Brecht, o el ‘no me molestó’ o ‘no era’ de Niemöller son un espejo frente a nosotros que nos muestra lo que somos realmente y hace que la poesía, como arma cargada de futuro que es, nos haga cuestionarnos a nosotros mismos:

¿No será que buena parte de nosotros, de nuestra sociedad, ha cedido y continua cediendo su libertad por comodidad?


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