Etiqueta: poesía

  • 13 preguntas y una poeta, Tere Vila Matas: «La simplicidad tan compleja de la caligrafía y el diálogo entre el lleno y el vacío me apasionaron»

    13 preguntas y una poeta, Tere Vila Matas: «La simplicidad tan compleja de la caligrafía y el diálogo entre el lleno y el vacío me apasionaron»

    En la tradición china, poesía y caligrafía han estado siempre estrechamente relacionadas. De ahí la decisión de entrevistar hoy a Tere Vila Matas (Barcelona, 1949), artífice de una propuesta poético-pictórica revolucionaria. Vila Matas es una pintora-poeta innovadora e infravalorada que ha sabido articular un lenguaje propio que mezcla su naturaleza occidental con conceptos estéticos orientales y una técnica china milenaria.

    Algunas personas pueden preguntarse qué tiene que ver una pintora en este entorno poético. Pues bien, en un breve artículo publicado por la Revista de literatura ALGA, Ruth Castilla Mora explica muy bien la relación entre la poesía y el arte caligráfico del que destacamos unos párrafos:

    Durante muchos siglos el arte poético en esta cultura fue consustancial al oficio de letrado. Los letrados practicaban la caligrafía así como escribían poemas, pintaban o tocaban la cítara de 7 cuerdas. Poesía, caligrafía, pintura y música formaban parte de un arte completo mediante el cual se expresaban distintas dimensiones de su sensibilidad.

    En la caligrafía tradicional hay muchas maneras de escribir un mismo carácter. Con la unificación del imperio en el s. III a.C. se retomaron los sistemas más antiguos de escritura (estilo del sello y estilo de los escribas) y se fijó su forma definitiva tal y como se mantendrá hasta la época moderna. En ese momento se desarrollaron tres grandes estilos de escritura: la regular, la cursiva y la escritura de estilo hierba (altamente estilizada y de difícil comprensión, que se sirve de designios puramente estéticos). Con este último estilo se creó un tipo de arte sumamente codificado con el que se acercó la experiencia de la caligrafía a la de una pintura sin objeto.
    La poesía china sufrió una gran transformación a principios del s. XX que culminó con el Movimiento de la Nueva Cultura (conocido también como Movimiento del 4 de Mayo de 1919), que se caracterizó por el uso de la «lengua hablada o báihuà» y que incluía en su bagaje la influencia de una literatura occidental que empezaba a ser ampliamente traducida. A pesar de las vicisitudes que sufrió la poesía por las injerencias políticas que se produjeron en la época de Mao Zedong, hoy en día este movimiento sigue siendo el punto de referencia para buscar las raíces de la modernidad de la literatura china.

    La caligrafía tampoco fue ajena a los acontecimientos socio-políticos del s. XX, y a pesar de haber mantenido su carácter propio ha recibido una profunda influencia tanto de la caligrafía japonesa contemporánea como de la pintura moderna occidental. La capacidad expresiva del trazo, las cualidades de la tinta, el valor de los espacios vacíos, son algunas de las particularidades estéticas que se han ido explorando a través de los siglos mediante las posibilidades creativas del pincel. La práctica de la caligrafía es un acto en el que entran en juego el cuerpo y el espíritu del calígrafo y que permite la concentración y la unidad de toda su energía. Más allá de las ideas que exprese, su gesto queda impregnado de su personalidad y su carácter. Es por ello que se considera que la caligrafía es más que escribir. Se trata de la vida y de vivir.

    La técnica de Vila Matas

    La técnica oriental de la que se sirve Tere Vila Matas se basa en el uso del mal llamado papel de arroz (término utilizado para referirse al papel hecho con partes de la planta del arroz, como la paja de arroz o la harina de arroz. Sin embargo, el término se aplica al papel hecho con otras plantas, o que contiene otras plantas, como cáñamo, bambú y morera) y la tinta china. Este tipo de papel es sumamente absorbente así que la tinta penetra en su interior y no queda suspendida sobre él, como ocurre con otras técnicas. Para que la tinta no se corra en una mancha incontrolable es preciso acariciar suavemente el papel y dejar que el pincel fluya siguiendo los dictados de la fuerza interna, nunca física. La técnica no permite ni titubeos ni correcciones. El pincel es un puñado de pelos en la punta de un mango de bambú, tan sensible que para manejarlo se necesitan años de aprendizaje.

    A Tere Vila Matas la avalan más de cuarenta años dedicada al trabajo e investigación de la filosofía, caligrafía y pintura orientales, fusionándolas y enriqueciéndolas con la cultura occidental. Su fascinación se remonta a los años 70, cuando, tras un proceso de búsqueda en solitario, conoció en París al maestro coreano Ung No Lee, quien le ayudó a entender que la técnica china para enfrentarse al espacio en blanco implicaba el aprendizaje de una filosofía de vida. Trabajó durante diez años con Ung No Lee y “ahora –escribió de ella el periodista Eugenio Madueno- debe de ser una de las pocas pintoras europeas capaz de confundir con sus obras a los mismos chinos”.

    En su brillante trayectoria artística cuenta con importantes premios internacionales, como el de la Innovación Artística de Nueva York y el Grand Prix de la Vigne de Francia. Sus obras cuelgan en el Museo Oriental de Valladolid, el Musée Olympique International de Lausana, el Museo Contemporáneo de Ceret o la Universidad de Bellas Artes de Seúl.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad caligráfica?

    Resumir mi vida, que ya es extensa, ocuparía mucho, pero sí puedo decir que siempre ha estado ligada al arte y muy especialmente, desde mis 17 años, a la pintura y caligrafía china que es ‘el Arte de la Escritura’ y poco a poco ha ido fusionándose con mis conocimientos de pintura occidental y me ha permitido investigar y crear un mundo pictórico y caligráfico nuevo. Todo esto ha sido y es mucho trabajo y muchos años de búsqueda imparable.

    ¿Cuáles fueron sus primeras influencias?

    Mi primera influencia fue el Maestro Sainz de la Maza, de quien aprendí pintura al óleo y dibujo, pero siempre buscando nuevas salidas para el arte. En su estudio fue donde, a través de una compañera filipina, descubrí que había una pintura que cumplía los requisitos que deseaba: la pintura china. Esta pintura no admitía corrección, sintetizaba las líneas y ‘el vacío fuera o dentro de los trazos’ era tanto o más importante que el lleno. Esa simplicidad tan compleja y el diálogo entre el lleno y el vacío me apasionó.

    Trabajé con ella todo el tiempo que vivió aquí, y mi compañera decidió, antes de volverse a su país, dejarme todo su material y a su vez me puso en contacto con su maestro. A través de ella y en la distancia, todo era tan difícil que al final solo fue un corto tiempo. A partir de entonces, empezó mi búsqueda y entrada en el mundo caligráfico y pictórico que ha sido y es mi vida. Decidí adentrarme en el mundo de la estética oriental y con el tiempo he ido asimilando en profundidad los planteamientos filosóficos, las técnicas del dominio del pincel y la expresividad del trazo.

    Sí, mi primer contacto con el mundo oriental fue a través de la pintura tradicional china. Lo que me marcó definitivamente fue, tras un proceso de búsqueda en solitario, conocer en Paris al gran maestro coreano Ung No Lee. Él me desveló todos los secretos del proceso por el cual él había transformado la pintura convencional china en una apasionante estética futurista.  A lo largo de diez años y en un ir y venir a Paris, a la Provenza y trabajando con él cuando podía, hice mi aprendizaje de reflexión, investigación y trabajo uniendo Oriente y Occidente, abstracción y figuración, tradición e innovación estética, siempre en movimiento.

    ¿Cómo definiría a su pintura?

    Siempre he llamado a mi pintura, ‘Fusionismo‘, puesto que es ‘mestiza‘. Utiliza toda la filosofía oriental y la filtra a través de mi mundo occidental, fusionando dos culturas.

    Sin embargo, mi técnica es totalmente oriental y se basa en la caligrafía china. Utilizo pinceles chinos, papel chino, tinta china que hago yo misma con un tintero chino y colores y pigmentos minerales. Todo ello hace que se abra un abanico de posibilidades inacabables de investigación y creación dentro de este mundo tan rico. Yo considero que es una pintura intimista, que requiere mucha concentración antes de realizarla y olvidarse de todo lo demás. Y es por eso que se la considera una forma de meditación más.

    Cuando pintas o haces caligrafía, tus pensamientos no pueden estar en otra parte, es imposible. Por eso es meditación. Cuando mueves el pincel y bailas con él sobre el papel, todo lo que vas a poner y dejar ir ya está decidido con anterioridad; después la tinta se encarga de entrar dentro del papel según tu la dirijas.

    ¿Cree que una calígrafa o pintora “evoluciona” en su pintura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético-caligráfico a lo largo de los años?

    ¡Naturalmente! Si una pintora no evoluciona pictóricamente, está muerta. Una pintora puede seguir viviendo pero si no lo refleja en su pintura, su pintura está estancada y como consecuencia acabada. La esencia de una pintora no cambia, pero si ‘está viva’, su pintura debe reflejar el paso del tiempo y no repetirse. Debe ir evolucionando con la vida, porque todo va unido.

    A la segunda pregunta, confieso que ‘progresivamente’ se va adquiriendo un mayor dominio de la técnica que permite una liberación desde lo más hondo y a través de los trazos, una liberación desde lo más profundo que habita en tu interior.

    Al comienzo es muy duro, requiere mucho trabajo: repetir, repetir y repetir. Conocer cada uno de los trazos y practicar sus movimientos para después liberarlo todo y plasmarlo en el papel. Así, poco a poco vas entrando en el placer de liberar esos trazos con el correspondiente movimiento sacándolos de sus formas establecidas, pero guardando siempre el movimiento aprendido para el manejo del pincel. De esta manera se va entrando paulatinamente en una pintura y caligrafía más libre.

    ¿Cómo siente que una obra está terminada y cómo la corrige?

    Siempre que pinto algo, sé perfectamente cuando llego al final. Es algo que se aprende pintando, viene con el trabajo. Pero es cierto que lo último que se hace es ‘unir toda la obra‘, lo que yo llamo en francés ‘la liaison’, enlazarlo todo, ‘ligarlo’. Eso es realmente difícil, requiere años de trabajo y experiencia.

    También le diré que cuando me pongo delante del papel en blanco y cojo el pincel, ya está todo decidido hasta el final. El proceso de trabajo es lo primero y la ejecución es lo último. Todo está decidido, sí, pero la tinta es algo vivo que el papel recoge, puesto que pinto dentro del papel y no en la superficie como se hace en occidente, donde se raya el papel por decirlo de alguna manera. Aquí, el papel es seco y yo pinto en un papel que absorbe la tinta y si es excesiva se desfigura. Por lo tanto, por mucho que alguien quisiera repetir una caligrafía exacta es imposible. Además, ‘no admite corrección’ y esto es algo que yo valoro muchísimo, y es precisamente una de las cosas más impresionantes que tiene esta pintura. A través del pincel que recoge tu pulsación y tu movimiento se hace imposible pintar y tapar, y es por eso que yo la llamo ‘la pintura de la verdad’.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su pintura?

    Yo no tengo fines ni metas. Sigo una dirección que supone a veces tomar un camino u otro, pero siempre siguiendo una dirección. Las metas para mi no existen, se hace camino y tu eliges en qué dirección quieres ir y dónde te quedas o sigues.

    ¿Qué lugar ocupa, para una pintora calígrafa como usted, las sesiones de pintura rápida o pintura al aire libre?

    Muy respetables e interesantes. Existen muchos ejercicios al aire libre que ayudan a entender más profundamente lo que es dibujar o pintar antes de entrar en el detalle.

    La pintura al aire libre siempre es buena pero hay que hacerlo poco a poco puesto que de no ser así, no puedes abarcar tanta cosa como te ofrece la naturaleza. Es cierto que antes de atreverte a pintar una montaña hay que saber muchas más cosas, ‘para pintar un árbol, antes has de saber pintar una hoja de él‘ y así poco a poco o ‘petit à petit‘ como decía mi Maestro.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la pintura/caligrafía, ya sea en páginas de Internet, foros cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Ung no Lee

    Cuando empecé a hacer caligrafía y pintura, aquí no había nadie que lo hiciera. Yo era como ‘una extraterrestre’ en soledad y poco a poco fui trabajando y pintando hasta que por fin encontré al gran maestro coreano Ung no Lee en París y a partir de lo que yo le enseñé que había hecho, él revolucionó toda mi pintura y caligrafía y me enseñó realmente lo que era la caligrafía y la pintura oriental con mayúsculas y con un añadido en la forma de hacer los trazos y pintar que él había creado y que te permite pintar a lo grande después de un largo y duro aprendizaje y con un gran refinamiento.

    Trabajé con él unos diez años, con idas y venidas a Paris y hasta pude hacerlo en su ‘atelier’ como un gran privilegio. Eso lo explico porque si me pregunta qué opino de la difusión de la caligrafía hoy en día, creo que es bueno que se conozca y se difunda y me alegra pero …. por el respeto que le tengo, a veces creo que se la toma un poco frívolamente, como una ‘chinoisserie decorativa’.

    ¿Podría recomendarnos un poema/caligrafía de otro pintor que le haya gustado mucho? 

    Me es muy difícil elegir uno, puesto que hay tantos y todos buenísimos: Wang Wei, Lu Yu, Li Bo, Chi Tao, Han Shan, casi todos los poetas budistas de la dinastía Tang, etc. pero si tuviera que elegir uno, sería Wang Xi Zhi, autor del prólogo del libro ‘El pabellón de las orquídeas‘ escrito con prosa poética y considerado hasta el día de hoy como una gran obra maestra.

    También elegiría muchos poemas anónimos que para mi a veces me resultan increíblemente buenos. Por ejemplo, uno del siglo I que se titula: ‘La canción del Jang’.

    Jang

    Trabajo cuando el sol se eleva,

    cuando él se acuesta, me acuesto.

    Para beber cavo mi pozo,

    para comer trabajo mi campo.

    ¿Qué importa el poderío del Emperador?

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Leo varios a la vez: arte, ensayos, poemas, … pero el que ahora tengo entre mis manos es ‘Resucitar‘ de Christian Bobin, aunque siempre tengo algún libro relacionado con el arte en toda su extensión.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven pintor/a que se inicia en este camino de la caligrafía/pintura?

    Mucho trabajo y poco a poco, ‘beaucoup travail et petit à petit’ (como decía mi Maestro). También le diría ‘despacio como una tortuga pero con la fuerza de un toro’. Y es que esta pintura, basada en la caligrafía no es ni sirve para pintar ni conseguir trofeos, es algo mucho más importante, ‘te ayuda a vivir’ y la satisfacción de volcar tu persona con el pincel y la tinta. Todo un mundo interior ‘dentro‘ del papel.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria de la pintura?

    Es evidente que muy mal. A veces parece que solo existe el comercio de la pintura y las firmas. Pero también creo que son ciclos y que la pintura y la poesía siempre existirán y nos acompañarán en esta vida de una u otra forma. Nunca desaparecerán.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ninguna. El silencio es lo mejor, ahí caben todas las preguntas.

    ¿Nos podría enseñar su estudio o parte de él?

    Claro que sí, adelante.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Poemareflexiona con… Francisco Javier Irazoki

    Poemareflexiona con… Francisco Javier Irazoki

    Algunas personas me preguntan por qué la poesía que escribo es política, social o reivindicativa. La verdad, nunca me he parado a pensar qué tipo de poesía escribo; simplemente lo hago.

    Escribo así porque, tal y como nos dice Irazoki «la poesía no es una delicadeza decorativa, sino una intensidad de la mirada que despierta a la conciencia».

    Y tú, escritor/escritora de Poémame, ¿crees que la poesía no puede ser simplemente una delicadeza decorativa?, ¿crees que solo  ha de despertar conciencias?

    Opina en la sección de comentarios. Gracias.

  • Érase una vez… la poesía de Cirratus

    Érase una vez… la poesía de Cirratus

    Cirratus, también conocido como Luís Ángel López Vélez, es experto en tomar cafés con la vida y sonreírle. Probablemente sea de esos momentos que surge la poesía que nos regala ya sea a través de su cuenta de Twitter (@cirratus_), su cuenta en Poémame (@cirratus) o su blog.

    El primer poema que publicó en Poémame ya avisó que algo bueno había llegado:

    Estrellas compartidas…

    Hoy he vuelto una vez más
    al hayedo que nos desnudó los sueños,
    sigue aquí, impasible al tiempo.

    Muestra aún las marcas tatuadas
    en cada tronco profanado,
    y huelen todavía los besos cobijados
    entre sus hojas perennes.

    Se perfuma el aire de tomillo y brezo,
    que se mezcla con el jazmín de tu recuerdo,
    mientras ceden mis pasos vacilantes.

    Hoy es el ayer de abrazos infinitos,
    de miradas a un cielo encendido
    en busca de una estrella compartida
    para morir algún día.

    He regresado a buscarte
    para decir una vez más que te quiero,
    y me he tatuado en las arrugas
    el perfil indeleble de tus ojos.

    En este viejo tronco retorcido
    ha de vivir eternamente,
    cautivo de una piel que ya no siente.

    Ves amor;
    nuestra estrella sigue allí,
    donde un día la pusimos
    para ser retiro eterno.

    He vuelto para mirarla una vez más,
    para decirla que voy,
    que deje encendida su estela
    y así encontrar el camino,
    que se van agotando el tiempo y la vida.

    Me embargó un cúmulo de sensaciones y aromas que se me clavaron en el alma. Después de seguir leyendo más poemas suyos me di cuenta que su poesía va dotada de una maravillosa carga emocional (entiéndase carga emocional como una tormenta intangible que asola el alma), así como de cierta crudeza que la hace única y especial. Se funden en sus versos una mezcolanza de sentimiento, poesía, y paso del tiempo (de la mano de la memoria y los recuerdos), que hacen que, sin apenas darse cuenta, al lector se le encienda una llamita en su interior. De hecho, afirma que “somos emociones”, y sabe cómo despertar la emoción perfecta en el momento adecuado, ya sea con un poema suave como una caricia, o afilado como un alfiler.

    Sobran palabras cuando la poesía puede hablar por sí misma, así que les dejo aquí una pequeña selección de sus poemas. Déjense enamorar….

    A veces

    A veces
    me escondo del tiempo
    detrás de tu magia.

    A veces
    se abre una puerta
    que estaba cerrada.

    A veces
    me pongo unas alas
    cosidas al pecho.

    A veces
    regreso de dentro
    en busca del alba.

    Y a veces…

    A veces
    cuando llego,
    no encuentro nada…

    Una sonrisa es la llave

    Una sonrisa es la llave
    que abre el corazón
    en armónico gesto,
    una sonrisa
    es una mirada al alma,
    un beso que se da sin serlo…

    Puede que no dure mucho

    Puede que no dure mucho
    este paisaje,
    esta luna que nos mira,
    este sueño imaginario,
    este beso de otoño
    en esta primavera…

    Acabo este artículo invitándoles a dar un paseo por los versos de este autor con la promesa que no les dejará indiferente. Y si se me permite, pongo el cierre con uno de mis poemas favoritos:

    A veces muere la poesía

    Tantos versos
    agolpados en la memoria,
    tantas runas esperando
    un chamán capaz de interpretarlas,
    poniendo en orden su rima.

    Vomitar un poema
    casi se hace indispensable,
    no por el hecho de ordenar los sentimientos,
    sino por la ausencia de los mismos
    y la turbación que ello causa.

    Quién no ha escrito un verso
    como antesala de un sollozo
    que sin saberlo se convierte en poesía,
    quién no ha llorado tinta
    mientras el corazón le dolía.

    Tener tantos versos
    agolpados en la memoria,
    que el espacio y el tiempo
    se funden en uno,
    incapaces de ser más que un instante pasajero.

    Ese instante donde el puño
    aprieta con desdén la pluma
    ajusticiando el momento,
    y entonces muere un poema entre las manos
    desangrado sobre el lienzo de la vida.

    Esa vida que se torna caprichosa
    haciendo del destino un «ya veremos»
    y asfixia el pulso y el alma,
    dejando morir los versos sin llegar a ser
    ese «quizás» que nos salve la existencia.

    A veces,
    la poesía muere
    ahogada por el puño del destino.

  • Mujeres poetas irlandesas: Crónica de la lectura poética organizada por Poémame en Barcelona (18/enero/2018)

    Mujeres poetas irlandesas: Crónica de la lectura poética organizada por Poémame en Barcelona (18/enero/2018)

    Esta lectura poética se gestó alrededor de una cerveza con Ann King, Dick Edelstein, Concha Catalán y yo mismo y ha acabado convirtiéndose en una plataforma para dar voz a una campaña irlandesa llamada Fired! Irish Women Poets and the Canon.

    Fired! es un llamamiento para reducir y eliminar el desequilibrio de género en el mundo poético irlandés y desde aquí hemos querido hacernos eco de él porque creemos que es un tema de ámbito internacional. Todo el trabajo que se llevaba preparando hacía ya un tiempo aceleró su publicación con la salida en 2017 de The Cambridge Companion to Irish Poets por Cambridge University Press. Esa publicación ha sido la punta del iceberg de una realidad mucho más dura. Ese libro, que se presenta como la Biblia de la poesía irlandesa, hace desaparecer a las mujeres poetas de Irlanda o las simplifica a meras comparsas de los machos de turno. Pero lo peor, si cabe, es que en el proceso de elaboración de ese libro, NADIE cuestionó el desequilibrio de género: ni editores, ni escritores, … Nadie.

    Para los responsables de esta antología no existieron poetas mujeres irlandesas en los siglos XVIII, XIX ni a principios del XX. No hablemos pues de las mujeres poetas de la clase obrera, simplemente no cuentan. Por eso, este llamamiento de Fired! pide a todas aquellas personas relacionadas con el mundo de la literatura y la edición que se comprometan a equilibrar este desajuste de género en la literatura irlandesa.

    La ausencia de mujeres en las antologías, investigaciones y demás literatura altera la historia y distorsiona la forma de leer y entender la realidad de la poesía contemporánea. Pero si este es el llamamiento con el que nos hemos solidarizado, no podemos por menos que dar algunos ejemplos del machismo imperante en el mundo poético español.

    En un artículo publicado el 16 de enero en El Español, la periodista Lorena Maldonado nos recuerda, en un artículo sobre el fallecimiento del poeta Pablo García Baena, algunas realidades ocultas del mundo poético español.

    Parece como si por el hecho de ser poeta, un hombre tenga que ser una persona sensible, pero no siempre es así. Este genial poeta recientemente fallecido ha dejado perlas como, al referirse a mujeres poetas actuales como Raquel Lanseros, ser una cursi. ‘Escriben lo que la gente quiere, la vulgaridad’. Dice que cuando hay alguna mujer en un jurado literario ‘hasta que no premian a una, no hay manera de callarlas’.

    El poeta Félix de Azúa, ya demostró su machismo al dirigirse a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en los siguientes términos: ‘debería estar sirviendo en un puesto de pescado’. También acusó de feminazis a las mujeres que pedían que se cumpliera la Ley de Igualdad 2007 para la elección de la Real Academia Española donde solo hay 8 mujeres para los 46 sillones.

    Neruda relata en ‘Confieso que he vivido’ cómo violó a una chica limpiadora, tratándola como si fuese de su propiedad sólo por ser mujer y pertenecer a la clase baja.

    Una mañana, decidido a todo, la tomé fuertemente de la muñeca y la miré cara a cara. No había idioma alguno en que pudiera hablarle. Se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama. Su delgadísima cintura, sus plenas caderas, las desbordantes copas de sus senos, la hacían igual a las milenarias esculturas del sur de la India. El encuentro fue el de un hombre con una estatua. Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos. Impasible. Hacía bien en despreciarme.

    Nietzsche, cuando hacía de poeta, también escribió ‘si vas con mujeres, no olvides el látigo’. Wilde, ‘el hombre bígamo tiene dos mujeres, el monógamo también’. Quevedo, ‘Oh qué plaga, qué aburrimiento, qué tedio es tener que tratarse con ellas mayor tiempo que los breves instantes en que son buenas para el placer.’ ¿Quién conoce a Gertrudis Gómez de Avellaneda? ¿a Bécquer? Pues bien, ella tenía mucho más éxito que él aunque solo él ha pasado a la historia. Y los pocos comentarios que se han hecho de ella son del tipo ‘es mucho hombre, esta mujer’.

    El machismo de Juan Ramón Jiménez apagó a la brillante Zenobia Camprubí. Gerardo Diego ignoró a las mujeres de la Generación del 27 en su ‘Poesía española. Antología 1915-1931’. Concha Méndez, de esa misma generación, fue conocida como la ‘mujer de Manuel Altolaguirre’. Camilo José Cela también dijo ‘las mujeres están para ser gustadas, después, unas se dejan, otras no … esto ya va por provincias’. Y acabo con Francisco Umbral, ‘el odio violento es la manera más pacífica que tiene de expresar su amor un marido, un amante, un enamorado’. Todos ellos son ejemplos del mundo falocéntrico de la poesía donde el papel de la mujer queda reducido al de musa, tal y como nos demuestra Lorena Maldonado en su artículo.

    Rafa Aranda, poeta que participó en la sesión de micrófono abierto, comentó que dejó de utilizar el término ‘poetisa’ para referirse a una mujer poeta cuando descubrió que había sido creado para marcar la diferencia entre la poesía (de nivel) de un poeta hombre y la poesía de una mujer.

    La poetisa fea, cuando no llega a poeta, no suele ser más que una fea que se hace el amor en verso a sí misma. Las coplas de un galán, por malas que fuesen, le parecerían mejor que sus poesías y le harían olvidarlas.

    Leopoldo Alas, Clarín.

    Durante la lectura poética patrocinada por Poémame el 18 de enero de 2018 en el Cafè de les Delícies en Barcelona, se demostró que ahí no era así, y así está recogido en un artículo en la web de Fired!: A Reading of Irish Women Poets in Barcelona.

    La lectura previa al micrófono abierto corrió a cargo de Francesca Castaño, Kymm Coveney, Inés Caravía, Dick Edelstein y José L. Regojo a los que posteriormente se añadieron Michael Bunn y Magda Seoane.

    Edelstein habló en sus poemas de los sitios y personas que muchas de las personas presentes conocíamos e incluyó un homenaje al editor irlandés recientemente fallecido Neil Middleton, conocido por su activismo a favor de los derechos de las mujeres y que visitaba Barcelona con mucha frecuencia. También incluyó un poema inspirado por una poeta irlandesa contemporánea y un homenaje poético a la pionera de las programadoras informáticas Ada Lovelace, ‘A Ada con amor’, leído por Ann King. Inés Caravia leyó poemas de su amiga ya fallecida Juana Bignozzi, poeta argentina, y de poetas irlandesas como Freda Laughton y Geraldine Plunkett.

    Desde aquí queremos agradecer a Josep y Laia del Cafè de les Delícies por todas las facilidades que nos han dado para organizar este evento.

    A continuación encontraréis una grabaciones y fotos del acto gracias a la colaboración de Ann King (sonido y edición), Margo Williams (video), Anna Muñoz (fotos), Concha Catalán (twitter). Así como una versión en inglés de este artículo publicada en el blog de Fired! 

    Selección de fotografías y vídeos.

  • Poemareflexiona con …. W.S.Merwin (II)

    Poemareflexiona con …. W.S.Merwin (II)

    De la misma manera que vamos publicando la sección 13 preguntas y un poeta, queremos darte las gracias por haber llegado a los trece  Poemareflexiona con… y la mejor manera de hacerlo es con un poema de W.S.Merwin a quien ya le dedicamos una reflexión hace unas semanas.

    Con este poema queremos destacar la importancia de agradecer a las personas que nos rodean toda la atención que nos prestan, por pequeña que ésta sea.

    Listen

    with the night falling we are saying thank you

    we are stopping on the bridges to bow from the railings

    we are running out of the glass rooms

    with our mouths full of food to look at the sky

    and say thank you

  • Manifiesto, de Nicanor Parra (in memoriam)

    Manifiesto, de Nicanor Parra (in memoriam)

    Nicanor Parra

    Señoras y señores
    Ésta es nuestra última palabra.
    -Nuestra primera y última palabra-
    Los poetas bajaron del Olimpo.

    Para nuestros mayores
    La poesía fue un objeto de lujo
    Pero para nosotros
    Es un artículo de primera necesidad:
    No podemos vivir sin poesía.

    A diferencia de nuestros mayores
    -Y esto lo digo con todo respeto-
    Nosotros sostenemos
    Que el poeta no es un alquimista
    El poeta es un hombre como todos
    Un albañil que construye su muro:
    Un constructor de puertas y ventanas.

    Nosotros conversamos
    En el lenguaje de todos los días
    No creemos en signos cabalísticos.

    Además una cosa:
    El poeta está ahí
    Para que el árbol no crezca torcido.

    Este es nuestro mensaje.
    Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
    Al poeta Barata
    Al poeta Ratón de Biblioteca.
    Todos estos señores
    -Y esto lo digo con mucho respeto-
    Deben ser procesados y juzgados
    Por construir castillos en el aire
    Por malgastar el espacio y el tiempo
    Redactando sonetos a la luna
    Por agrupar palabras al azar
    A la última moda de París.
    Para nosotros no:
    El pensamiento no nace en la boca
    Nace en el corazón del corazón.

    Nosotros repudiamos
    La poesía de gafas obscuras
    La poesía de capa y espada
    La poesía de sombrero alón.
    Propiciamos en cambio
    La poesía a ojo desnudo
    La poesía a pecho descubierto
    La poesía a cabeza desnuda.

    No creemos en ninfas ni tritones.
    La poesía tiene que ser esto:
    Una muchacha rodeada de espigas
    O no ser absolutamente nada.

    Ahora bien, en el plano político
    Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
    ¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
    Se retractaron y se dispersaron
    Al pasar por el prisma de cristal.
    Unos pocos se hicieron comunistas.
    Yo no sé si lo fueron realmente.
    Supongamos que fueron comunistas,
    Lo que sé es una cosa:
    Que no fueron poetas populares,
    Fueron unos reverendos poetas burgueses.

    Hay que decir las cosas como son:
    Sólo uno que otro
    Supo llegar al corazón del pueblo.
    Cada vez que pudieron
    Se declararon de palabra y de hecho
    Contra la poesía dirigida
    Contra la poesía del presente
    Contra la poesía proletaria.

    Aceptemos que fueron comunistas
    Pero la poesía fue un desastre
    Surrealismo de segunda mano
    Decadentismo de tercera mano,
    Tablas viejas devueltas por el mar.
    Poesía adjetiva
    Poesía nasal y gutural
    Poesía arbitraria
    Poesía copiada de los libros
    Poesía basada
    En la revolución de la palabra
    En circunstancias de que debe fundarse
    En la revolución de las ideas.
    Poesía de círculo vicioso
    Para media docena de elegidos:
    «Libertad absoluta de expresión».
    Hoy nos hacemos cruces preguntando
    Para qué escribirían esas cosas
    ¿Para asustar al pequeño burgués?
    ¡Tiempo perdido miserablemente!
    El pequeño burgués no reacciona
    Sino cuando se trata del estómago.

    ¡Qué lo van a asustar con poesías!

    La situación es ésta:
    Mientras ellos estaban
    Por una poesía del crepúsculo
    Por una poesía de la noche
    Nosotros propugnamos
    La poesía del amanecer.
    Este es nuestro mensaje,
    Los resplandores de la poesía
    Deben llegar a todos por igual
    La poesía alcanza para todos.

    Nada más, compañeros
    Nosotros condenamos
    -Y esto sí que lo digo con respeto-
    La poesía de pequeño dios
    La poesía de vaca sagrada
    La poesía de toro furioso.

    Contra la poesía de las nubes
    Nosotros oponemos
    La poesía de la tierra firme
    -Cabeza fría, corazón caliente
    Somos tierrafirmistas decididos-
    Contra la poesía de café
    La poesía de la naturaleza
    Contra la poesía de salón
    La poesía de la plaza pública
    La poesía de protesta social.

    Los poetas bajaron del Olimpo.

    Ha partido el poeta chileno Nicanor Parra (1914-2018), el Antipoeta.

  • 13 preguntas y un poeta, Lluís Calvo i Guardiola: «La poesía es la incógnita, aquello que me lleva a un lugar desconocido»

    13 preguntas y un poeta, Lluís Calvo i Guardiola: «La poesía es la incógnita, aquello que me lleva a un lugar desconocido»

    Lluís Calvo i Guardiola (Zaragoza, 27 de mayo de 1963) es un poeta, escritor y ensayista catalán que vive en Sant Cugat del Vallès. Trabaja como técnico cultural y colabora habitualmente en medios de comunicación y en revistas culturales (como el Diari de Barcelona, Avui, El País, Descobrir Catalunya, Caracters y Rels). Se define como ecléctico, y entiende la poesía como una manera de entenderse a sí mismo, de experimentarse y de reinventarse constantemente. Su obra ha sido traducida al español, italiano, francés, portugués y al polaco. Ha escrito novela, ensayo y 16 libros de poesía. Ha ganado diversos premios literarios.

    En 2003 inició, junto a Pedro Valdeolmillos, la página web Epímone, dedicada a la ciberpoesía, que se ha convertido en un referente internacional en lo que respecta a la exploración de nuevos lenguajes y escrituras.

    La poesía de Calvo es, a veces, dura, áspera. Reflexiona sobre el papel del lenguaje; la naturaleza también es otro de los temas centrales en su poética.

    El crítico Joan Triadú calificó a Calvo como un “faro del siglo XXI y representante de la vanguardia que continuamente vuelve a comenzar y se vuelve a hacer en cada obra”. También el crítico y estudioso Jordi Marrugat ha hablado de la obra calviana como una poesía que va desde la llamada poesía de la experiencia hasta el collage brossiano, el juego visual y la experimentación, siendo el principio de diversidad artística el fundamento de su poética.

    Un poeta muy interesante y no suficientemente conocido fuera de Catalunya. Poémame, en su afán por dar a conocer la poesía sin fronteras os recomienda su lectura. Para saber más de Lluís Calvo i Guardiola.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Publico desde el 1987, por lo tanto son treinta años de trayectoria literaria. Este otoño ha aparecido Llum a l’arsenal, una antología que recoge cien poemas de toda mi producción literaria. David Jiménez i Cot se ha encargado de la selección y Jordi Marrugat ha escrito el prólogo. También he escrito ensayos y novelas. Mi vida se alimenta de la literatura y al revés, son núcleos que se anudan, crean ecos y se confunden. Todo esto crea un rastro en forma de texto, de discurso.

    Com un roc o una efígie:

    així em veus, així em jutges

    ran dels cirerers.

     Però més aviat

    sóc el riu que flueix, …

    -‘Ran dels cirerers’ , del llibre Talismà (LaBreu, 2017)-

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    De niño no me gustaba la poesía, la encontraba afectada y cursi. Mis primeras lecturas poéticas se centraron en la generación de los 70, con autores como Maria Mercè Marçal, Miquel de Palol, Miquel Desclot, Jaume Creus… También Brossa y Foix. Y autores castellanos: Machado, Guillén, Hernández, Alonso, Aleixandre, Salinas… Salinas fue una influencia muy grande en mis inicios.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    El día que pueda definirla dejará de ser poesía. Porque la poesía es la incógnita, aquello que me lleva a un lugar desconocido, al idiolecto, a lo escondido y sorprendente de uno mismo. Por lo tanto, la definición siempre está en el interrogante.

    Cap altra funció,

    cap altre èxtasi,

    cap estètica retuda als lladregots del cor.

    Ni cap elevació que no ens taqui

    la pell amb el polsim del viure.

    -Fragments del poema ‘Al castell de Quermançó retrobàrem l’albada’. Del llibre Talismà (LaBreu, 2017)-

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Digamos que he viajado desde un cierto realismo y simbolismo hacia formas experimentales y crípticas. Pero como ha subrayado el crítico Jordi Marrugat estas tendencias están continuamente revisitando mis poemas, no son formas que se abandonan y a las que no se vuelve jamás. Me gusta el tránsito entre las referencias muy directas y el territorio en que el lenguaje es la única realidad. De hecho cualquier forma de realismo ya implica una mirada en cierto modo autoreferencial, ya que somos nosotros mismos quienes construimos la realidad. No existe substancia sin observación.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    El primer esbozo del poema siempre es rápido, muy instintivo. Dejo que el poema me lleve donde él quiere. Después hay un trabajo muy intenso de corrección. Escribo en libretas y corrijo en ordenador o en papeles impresos.

    Vàrem penjar poemes

    enmig dels murs

    i hi meditàrem.

    -Fragments del poema ‘Al castell de Quermançó retrobàrem l’albada’. Del llibre Talismà (LaBreu, 2017)-

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    El fin siempre es dialéctico. Se anda andando.

    El poema exerceix la funció del batall

    que desperta els veïns a l’alta nit.

    -Fragments del poema ‘Al castell de Quermançó retrobàrem l’albada’. Del llibre Talismà (LaBreu, 2017)-

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    En Cataluña ha habido un auge de los recitales, tenemos rapsodas impresionantes, slamers buenísimos. Yo hago lo que puedo, desde un estilo propio de decir los poemas, en que no importa tanto la técnica, que no poseo, sino la intensidad y la individualidad de la voz. En este sentido soy punk: tres acordes y basta, no aspiro a florituras técnicas que no domino. Me gusta recitar en público, pero sigo pensando que la lectura íntima es el acto primordial de la comprensión y del goce poético.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc.?

    Me parece un aspecto fundamental. A mí me han facilitado mucho las cosas, no solo desde el punto de vista de la difusión, sino también del contacto con otros poetas y del conocimiento de otras voces. La poesía se mueve en lo subterráneo –si exceptuamos los poetas de supermercado-, por lo tanto defiendo una literatura hacker, infiltrada en el sistema con el fin de subvertirlo.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Cualquiera de Poteaux d’angle de Henri Michaux. Pero la lista sería muy larga: Foix, Vinyoli, Ashbery, Ferrater, Quasimodo, Montale, Eliot, Hac Mor, Rilke, Tomaz Salamun, Charles Simic, Manoel de Barros, Bishop, Stevens, Novalis… En castellano, con motivo de un viaje reciente a Perú y Bolivia, he leído autores muy interesantes, como el chileno Héctor Hernández Montecinos, el peruano Odi Gonzales o el chileno-boliviano Fernando van de Wyngard.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    He acabado Informatique celeste del filósofo francés Mark Alizart y he comenzado Jardí vora el mar de Mercè Rodoreda, en la edición original de 1967.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    El mismo que daba Foix: leer mucho. Y ser valiente, hacer lo que te dé la gana. Porque solo la singularidad, el nominalismo del discurso único, dará paso a la creación de la propia voz.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Veo editoriales independientes, que actúan con valentía y criterio literario. Y veo también grandes empresas que destruyen la cultura, con su búsqueda del éxito fácil, de los libros de consumo, conectados con la moda y la actualidad, libros de los que nadie se acuerda al cabo de unos meses y que responden al más rastrero oportunismo. Hay lectores que buscan la ratificación de lo conocido. No me dirijo a ellos.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Justamente ésta. Pero la acaba de formular. Y en cualquier caso muchas gracias por la entrevista.

    Acabamos la entrevista con dos lecturas de dos poemas de Lluís Calvo i Guardiola leídas en momentos diferentes en la sala Horiginal de Barcelona. La primera, ‘L’hort de la reina i l’hort del cant, por el cineasta Albert Serra y la segunda por el propio poeta, Rondalla de su libro Llegat rebel.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

    BIBLIOGRAFÍA POÉTICA

    Veïnatge d’hores (1987)
    A contrallum (1989)
    Vida terrenal (1991)
    Jardí d’una ciutat deserta (1992)
    La llunyania (1993)
    El món que respirava pels ulls (1996)
    L’estret de Bering (1997)
    Opus spicatum (2000)
    Omissió: l’u de la u. (2001)
    El buit i la medusa (2002)
    La tirania del discurs: protoversos i electropoemes (2003)
    Andrómeda espiral: els bumerangs de Villa Chigi (2005)
    Al ras (2007)
    Última oda a Barcelona (2008)
    Cent mil déus en una cau fosc (2008)
    Col·lisions (2009)
    Estiula (2011)

    PREMIOS POÉTICOS

    Amadeu Oller de poesia, 1987
    Miquel Martí i Pol de poesia, 1988
    Miquel de Palol de poesia, 1990
    Salvador Espriu de poesia de Calafell, 1991
    Mercè Bayona de poesia, 1992
    Josep M. López Picó de poesia, 1995
    Joan Alcover de poesia, 1996:
    Maria Mercè Marçal, 2000
    Flor Natural als Jocs Florals de Barcelona, 2002
    Rosa Leveroni de poesia, 2007
    Vicent Andrés Estellés de poesia, 2009
    Premi Crítica Serra d’Or de poesia, 2012

  • Poemareflexiona con… Matilde Campilho

    Poemareflexiona con… Matilde Campilho

    Habla de una astrolírica nostalgia …

    … de unos años anteriores al 2017 cuando la libertad de expresión en España era mucho mayor que la que tenemos ahora.

    Es un poema más o menos de exilio …

    … palabra silenciada y oculta con la que finaliza la España del 2017 y comienza la del 2018.

    … interior, silencioso y mudo, al que un sector de la población que opina de forma diferente se ve abocado.

    Una España negra que el año 2017:

    • Condena a un año de cárcel y a siete de inhabilitación a una tuitera murciana, Cassandra.
    • Condena a un año de cárcel al cantante madrileño de Def con dos, César Strawberry.
    • Condena a un año de cárcel al tuitero bilbaíno Alfredo Remírez por tuitear unos versos del rapero Los Chikos del Maíz.
    • Condena a tres años y medio de cárcel por el contenido de sus canciones al rapero mallorquín Valtonyc.
    • Condena a 2 años y un día a los raperos de Zaragoza de La insurgencia, por enaltecimiento del terrorismo.
    • Mantiene en prisión provisional y sin fianza a los líderes de asociaciones ciudadanas catalanas como ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.
    • Sanciona económicamente al vocalista de la banda Rokavieja tras pronunciar la frase ‘mucha policía, poca diversión‘ del grupo Eskorbuto durante la intervención de agentes municipales en uno de sus conciertos en Yecla (Murcia).
    • Sanciona a la fotógrafa Esther Yáñez por fotografiar una cacerolada promovida por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ante la sede del Partido Popular en Madrid, en protesta por la negativa del PP a la ley catalana antidesahucios.
    • Sanciona a Axier López, fotógrafo y reportero de la revista Argia porque compartió en su cuenta de Twitter unas instantáneas de la detención en Eibar de la activista Naroa Ariznabarreta.
    • Sanciona a Mercè Alcocer, periodista de Catalunya Radio, por presunta desobediencia a la autoridad, cuando cubría la entrada de Jordi Pujol y Marta Ferrusola en la Audiencia Nacional.

    Estos son solo unos pocos ejemplos de atentados contra la poesía rap, la poesía fotográfica o la poesía de la expresión no violenta que se han dado por toda la geografía española.

    No son casos aislados, también la periodista Cristina Fallarás fue multada con 600 euros cuando participaba en una protesta por el asesinato de reporteros en México; el Colegio de Periodistas de Galicia denunció amenazas policiales a la prensa que cubría un desalojo policial en Santiago de Compostela de un Centro Social Ocupado; y Raúl Solís fue el primer periodista en Sevilla sancionado mientras trabajaba cubriendo una protesta contra el autobús ‘ultra’ de Hazte Oír.

    Es un poema más o menos de exilio … 

    … algo intrínseco a la poesía y que han sufrido multitud de poetas: Benedetti, Gelman, Neruda, Alberti, Emilio Prados, Ramón Gómez de la Serna, Cernuda, Juan Ramón Jiménez, Guillén, Machado, … más los que añadáis en los comentarios de esta entrada.

  • 13 preguntas y una poeta, Ángela Pradelli: «La poesía está, y los poetas a veces pueden captarla, entenderla, trasladarla a la escritura»

    13 preguntas y una poeta, Ángela Pradelli: «La poesía está, y los poetas a veces pueden captarla, entenderla, trasladarla a la escritura»

    La poeta argentina Ángela Pradelli.

    Ángela Pradelli (Buenos Aires, Argentina, 1957) es escritora y poeta. Profesora de secundaria y coordinadora del Plan Nacional de Lectura en la Región de la Provincia de Buenos Aires, actualmente es también coordinadora de la Cátedra Latinoamericana y del Caribe de Lectura y Escritura.

    Ha dado conferencias y talleres para escritores en la Argentina y en varias ciudades de otros países: Cuba, Venezuela, Suiza, Alemania, Italia, los Estados Unidos de Norteamérica, China. Ha colaborado en diferentes medios periodísticos argentinos y para el periódico La Liberté, de Fribourg (Suiza) y la Jornada semanal, de México y también ha sido seleccionada como escritora residente en diversas partes del mundo: EUA, Suiza, Italia, China. De hecho Poémame ya ha publicado dos artículos suyos en los que Ángela Pradelli ha compartido sus impresiones poéticas durante su estancia en China:

    De su obra poética queremos destacar el poemario Un día entero (Ediciones del dock, 2008). Ha sido galardonada tanto en Argentina como en el extranjero y ha llegado a ser finalista del Premio Casa de las Américas en poesía en 1994 y obtenido el premio Concurso Nacional de Poesía Miguel Ángel Bustos, Roberto Santoro, Francisco Urondo (1996). Algunos de sus libros se han traducido al alemán y al inglés, y en parte, al italiano y al francés. Entre las diversas obras que ha escrito queremos destacar el libro de cuentos Las cosas ocultas, Amigas mías, Turdera y El lugar del padre. Fue galardonada con los premios Emecé de Novela en 2002 y Clarín de Novela en 2004.

    En febrero de 2018, la editorial Emecé publicará su próxima novela La respiración violenta del mundo, cuya historia se desarrolla en escenarios de la zona sur de Argentina (Adrogué, Burzaco, Longchamps, Lomas de Zamora).

    Pradelli es una escritora que siente la escritura como una necesidad y puede tardar horas en encontrar un par de palabras, pasar la tarde para cambiar un párrafo para que suene mejor, o acomodar las frases una y mil veces hasta alcanzar a oír la música que desprenden.

    Como pueden comprobar nuestros lectores, estamos ante una grande de las letras argentinas. Además, también coordina junto con Alejandra Correa un proyecto social y colectivo muy interesante que recoge testimonios de mujeres víctimas de violencia: ¿Por qué llora esa mujer?

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Empecé escribiendo poesía y tardé un tiempo en escribir narrativa. Escribo también crónicas. Pero tengo que decir que, en cualquier género que leo o escribo, necesito encontrar poesía, no puedo leer un texto en el que no encuentre poesía.

    ¿Cúales fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Cuando era adolescente, descubrí a Neruda, fue una recomendación de un librero que tenía su local en una galería a la que concurría poca gente, tal vez porque estaba un poco escondida. La librería estaba en el fondo del pasillo, desde la puerta de entrada, se podía ver al librero, sentado en una silla en la puerta del local, leyendo. Tengo esa imagen muy grabada. Mientras esperaba que llegaran sus clientes, el librero leía. Yo no tenía plata para comprar pero mientras iba haciendo mis ahorros, me gustaba pararme frente a la vidriera a leer títulos y autores. Hasta que un día vi al librero leer con más concentración que otras veces y quise leer esa mismo libro. Eran los Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Unas semanas después volví con mi ahorros a comprar el libro. A los 18 años leí por primera vez a Chejov, y descubrí mucha poesía en sus cuentos. Hace algunos años, el escritor Raymond Carver publicó un libro de poemas, eran los subrayados que fue haciendo en los cuentos del escritor ruso y que, extraídos del relato, funcionan como poemas.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Creo que podría decir que es la poesía que habita en las pequeñas cocinas de las casas, en los jardines sencillos, en el instante que se disgrega un mundo pero queda también para siempre.

    A veces, cuando se cierra el sol de los días, el sonido del agua llega
    desde una respiración de la infancia

    y nos salva;
    ¿es ahí donde quedaron las palabras?, ¿encerradas en la luz de los frutales?

    voy hacia ese sol que vive detrás del limonero.

    «El sol detrás del limonero» (voz de Ángela Pradelli)

    ¿Cree que una poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La idea de evolución no me parece muy cercana a los cambios en la escritura. Creo que la poesía está, y que los poetas a veces pueden captarla, entenderla, trasladarla a la escritura. En esa línea, creo que leer y escribir desarrollan la sensibilidad a través de la cual podemos escribir la poesía del mundo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Corrijo mucho, muchísimo, tratando siempre de que cuidar en ese proceso el corazón del texto, el lugar en el que se aloja el poema. A veces tardo en darme cuenta de que el poema está terminado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    La emoción.

    Mundos rotos rupturas roturas rompimientos

    las caídas
    los agujeros
    el fracaso
    la desintegración el derrumbe
    el hundimiento la destrucción ciertas ruinas una demolición

    no es nostalgia
    es dolor…

    «El dolor» (voz de Ángela Pradelli)

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Me gusta mucho leer en voz alta, para otros. Di clases de literatura en la escuela secundaria durante muchos años. Siempre leíamos en voz alta, nos íbamos turnando. Mis alumnos y yo. La voz, su música, puede darle un cuerpo al texto, una atmósfera.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc?

    Las celebro, me parecen espacios muy valiosos para difundir a los poetas, para que los que no están publicados aun puedan dar a conocer su poesía

    Algunos días llegan esos instantes
    en los que un fuego conocido me trae fragmentos de una poesía que me rodea desde la infancia. Son como soplos que me devuelven al pasado
    y a una felicidad sin condiciones, libre de todo.

    En esos recortes encuentro el sentido, en las limaduras,
    en la pizca de una voz,
    allí están las primeras palabras,

    en la fruta acidulada,
    en el vestigio de los olores;

    (mientras un fulgor leve se agita en mis manos) la lengua viene a mí para salvarme.

     «La lengua viene hasta mí para salvarme» (voz de Ángela Pradelli)

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho? 

    «La buena vida», de Mark Strand

    Estás parado junto a la ventana.
    Afuera hay una nube de vidrio que parece un corazón.
    Los suspiros del viento son como cuevas entre tus palabras.
    Sos el fantasma en ese árbol de afuera.

    La calle está en silencio.
    El tiempo, de la misma manera en que el mañana y que tu vida,
    parcialmente está acá, parcialmente en el aire.
    No podés hacer nada.

    La buena vida llega sin aviso:
    erosiona los climas de la desesperación
    y se presenta, a pie, de incógnito, sin ofrecerte nada,
    y vos estás ahí.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy leyendo Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich. Es una cronista maravillosa, que casi nunca se despega de la poesía.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/a que se inicia en este camino de la poesía?

    Leer, leer mucho, y tener un buen oído, sobre todo para distinguir la cadencia en la lengua.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La verdad es que no tengo herramientas para opinar sobre la industria

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Muchas veces los lectores preguntan: ¿y usted, por qué escribe, cómo empezó, cuándo. La infancia, ese territorio tan poderoso, tiene respuestas a muchas preguntas que nos costaría responder de otro modo.

    Es que nosotros pasábamos los veranos en Río Negro, en la casa de mis abuelos, y los domingos íbamos al río con mi abuela. Mi abuelo nunca quería ir y solo algunos días, pero recién cuando la tarde estaba por terminar y el sol ya casi se había puesto detrás de las sierras, él bajaba a buscarnos. Ni bien llegaba, se sentaba sobre el tronco de algún árbol pero no aguantaba mucho ahí quieto y enseguida quería que volviéramos todos juntos a la casa. En cambio mi abuela siempre quería quedarse en el río un poco más. Le gustaba estar ahí y escuchar el rumor que el viento formaba en el agua o entre las ramas más altas de los álamos. Apenas llegábamos, mi abuela se descalzaba, anudaba el ruedo del vestido por encima de las rodillas y se metía en el río. Tenía la piel muy blanca y a mí me gustaba acariciarle la humedad de los brazos desnudos. Cada tanto, formando un cuenco con las manos, juntaba agua y se mojaba la cabeza. Las gotas de agua dulce se deslizaban por la piel blanca y lisa de la cara y se perdían en el cuello. Se quedaba casi toda la tarde metida en el río, con el agua por encima de la rodilla y no le importaba volverse a casa con el vestido tan mojado que se le pegaba a las piernas. Casi siempre por las noches, cuando ya todos dormían, yo cruzaba el pasillo ancho que llevaba a los cuartos y entraba a la habitación de mi abuela. El pasillo estaba oscuro pero yo caminaba segura, guiada por la luz que se filtraba por debajo de la puerta de su cuarto. Mi abuela dormía tan poco que a veces, cuando amanecía, ella estaba todavía despierta, pero nunca la oí quejarse por eso. En verano dejaba la ventana abierta toda la noche y a veces, cuando entraba a su cuarto, la encontraba con los brazos apoyados sobre el marco oscuro de madera barnizada.

    Usaba una enagua de breteles finitos que, en las noches calurosas, a causa de la transpiración, se le adhería a los pechos y al vientre.

    –¿Qué pasa? –me preguntaba cuando yo abría la puerta.

    Otras veces la encontraba sentada sobre la cama. Era una cama tan alta que las piernas le quedaban colgando y ella hacía un balanceo casi imperceptible con los pies. Mi abuelo dormía de espaldas, abrazado a la almohada, mientras ella revolvía una caja de zapatos llena de papeles, escritos casi todos en italiano. Cartas que ella desdoblaba y me leía en ese susurro espeso en el que hablábamos para no despertar a mi abuelo. Tarjetas. Fotos que tenían una dedicatoria al dorso. Estampitas de comunión de sus parientes en Italia. Ella me leía y hacía crecer un murmullo en ese calor pesado del cuarto. Después volvía a guardar todo en la caja y la escondía abajo del ropero.

    –El abuelo no sabe, eh –me decía.

    Y aunque nunca terminé de conocer del todo esos secretos, yo los guardé para siempre. Y a veces cuando escribo me parece que es eso lo que vuelve. El susurro de un idioma que entiendo a medias dentro de un cuarto caluroso; apenas un puñado de palabras para contar lo que está oculto. Voces de gente que no conozco, y que hablan ahí, encerrados en una caja de zapatos escondida debajo del ropero. Y una luz que algunas noches se filtra por debajo de la puerta y alcanza para alumbrar la oscuridad mientras camino.

    Gracias por habernos concedido esta entrevista y por la lectura de sus poemas.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Poemareflexiona con… Ángel González

    Poemareflexiona con… Ángel González

    Cierto, pero por otro lado, el olvido está lleno de memoria. A los 10 años de la muerte de Ángel González, Poémame no te olvida.