Categoría: 13 preguntas y un poeta

  • 13 preguntas y una poeta, Emily Roberts: «Creo que es importante reivindicar el papel transformador de la poesía»

    13 preguntas y una poeta, Emily Roberts: «Creo que es importante reivindicar el papel transformador de la poesía»

    Conocí la poesía de Emily Roberts gracias a la reseña que preparé de la selección de poetas contemporáneas desde el entorno digital Decir mi nombre publicada por la editorial Milenio.

    Nació en Ávila en 1991 y es investigadora en el Departamento de Estudios Ingleses de la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado la novela breve Lila (Ediciones Oblicuas, 2011), los poemarios Animal de huida (Ediciones Oblicuas, 2013) y Regalar el exilio (Harpo Libros, 2016), y la novela La Tramontana (La isla de Sitolá, 2016). Ahora está preparando su nuevo poemario para el año 2020.

    Sus poemas han sido traducidos al portugués y ha publicado poesía y narrativa en distintas revistas impresas y digitales. Ex-columnista del diario Tribuna Ávila, mantiene el blog:
    http://emilyrobertswrites.blogspot.com

    Antes de empezar con la entrevista vamos a ver un breve vídeo.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Empecé a escribir al poco de aprender a leer en casa, con cuatro años. Las palabras siempre han sido mágicas para mí, una especie de entrada a otra parte de la realidad inaccesible a primera vista. En la adolescencia escribí bastante ficción y a partir de los 18 (cuando me mudé a Madrid a estudiar Filología Inglesa) la compaginé con la poesía, que, de algún modo me proporciona mayor libertad en algunos aspectos. Algunos libros, años y viajes después, aquí estoy. Sigo aprendiendo, trabajando, leyendo e investigando. Trabajo como investigadora y profesora de literatura, así que podría decir que esta tiene un papel central en mi vida, y aspiro a compartir esta pasión con los demás.

    i
    Aquella huida no estaba planeada. Ocurrió. Me encontró en el desierto. Yo hacía autostop. Vino a buscarme. Me encontró en la selva. Quería trazar un mapa. Quería domar una fiera. Llevármela a casa. Me encontró aprendiendo cómo acariciar.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas, las importantes: José Ángel Valente, Alejandra Pizarnik, Anne Michaels, Richard Siken. No empecé a leer poesía con asiduidad (ni a escribirla) hasta que llegué a la universidad. En prosa, pero que creo que han tenido un impacto importante en mi poesía, destacaría a Amy Hempel, a Marguerite Duras, y a Clarice Lispector.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Como una búsqueda. La escritura es mi forma de estar en el mundo, de comprenderlo, y de descubrirlo.

    iii
    Una vez tuve una amiga que robaba. Anillos de las tiendas de chinos y baratijas en los mercadillos, gomas de borrar y lápices y llaveros. Yo pensaba: esto está mal. Esto es robar. Pero era mi amiga, y la quería.
    Un día robó un anillo para mí. Eso era el amor: aprender el valor de los objetos robados. Así que me lo puse y juré que nunca me lo quitaría.
    Mi anillo perdió el color y el anillo perdió a mi amiga.
    Cómo denunciar entonces / la pérdida que nunca / ha sido tuya.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, evoluciona como evoluciona el cuerpo, el mundo, la identidad. Nada permanece igual en la vida, creo. Y me alegro de que así sea.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    No tengo un método fijo de trabajo. A menudo comienzo con una imagen, un verso, y sigo explorando, desentrañando. Luego pulo y corrijo mucho, una vez ha reposado el poema. Otras veces, el poema existe en forma de idea pero las palabras tardan mucho en llegar. Para corregir, me gusta leer el poema en voz alta, darle vueltas. A veces los llevo a recitales y los cambio a posteriori. Un poema está terminado… nunca está terminado.

    xv
    Querer yacer allí,
    deplorada de significado,
     
    querer yacer
     
    siendo sólo
    tu significado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Creo que si un poema mío le descubre algo de sí mismo a alguien, le revela algo, le consuela, o le acompaña, aunque sea a un solo lector, ya he logrado muchísimo.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Creo que son importantes para vivir el poema; tanto como espectadora como autora, el poema recitado cobra un valor especial y hasta cambia de la lectura en solitario. Como autora, además, creo que el momento, el lugar, y el estado de ánimo modifican el poema in situ.

    xvii
    Nunca llegaré a amar este hueco
    como nunca amaré
    la muerte de la luz
    o las ciudades donde supiera
    cómo vivir.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parecen una manera de crear comunidad sin tener en cuenta fronteras geográficas. Una forma de encontrar almas similares a las que, quizá de otro modo, tardaría mucho más en llegar.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    Este precioso de Olga Novo: a poldra do apocalipse


    Meu doce amor dos três anos

    vamos brincar aos índios sobre a erva da eira
    a falar de Plutão que ainda era um planeta
    as minhas pupilas são dois tambores na neve

    a tua bola gira no espaço melhor que os meteoritos
    passam os teus berlindes rugindo por veias coronárias
    passam lágrimas rodando como berlindes azuis
    quero ir dormir à toca dos grilos
    quero ir contigo

    meu amor dos dez anos

    sou a menina que assistia ao enterro duma flor na tarde
    a que dava o biberão aos cordeirinhos
    em garrafas de estrela de Galicia
    e aguardava que chegasses
    como o melro pousado no último galho do dia

    meu doce amor dos quinze anos

    viste-me travestida de corvo descalça sobre montes de gelo
    viste-me ceder como a madeira de buxo entre as lições de latim
    entre equações de resultado incerto
    entre raízes quadradas que davam flor no inverno
    ainda me parece dormir enlaçada à tua apendicite
    como uma magnólia da noite

    meu doce amor dos vinte anos

    vou pelo teu braço como pela clareira dum bosque
    a campânula do tempo explode-me na cara
    dou um salto mortal para me agarrar à vida
    roubo lume nas hortas no canto de uvas negras
    perdão se fiz mal perdão
    de baixo das árvores que vão rumo ao subsolo
    estou apreendida de memória pela mente de Dioscórides
    classificada entre a lavanda e as plantas venenosas
    se me vês fico cega
    se me falas faz-se-me um eco na garganta
    deito-me na tua cicatriz como uma gaze
    tudo passa

    meu doce amor dos trinta anos

    vou pelo teu braço como por um braço de mar
    à aventura
    a minha vida é fruto do acaso
    entre ruas de limoeiros e canelhas de chuva
    entre megálitos absortos e lendas milenárias
    sinto que me cantam em babilónia e bretanha
    que a poldra do apocalipse me está esperando à porta

    meu doce amor da idade do ferro

    entre lanças e sentimentos campaniformes

    o meu eu vai pelo teu braço como por um traço
    inscrito numa tégula de bons augúrios

    o meu amor vai pela tua mão
    como o cão que é

    meu doce amor dos trinta mil anos
    o ar arranha
    ulula nesta fissura
    sinto que me cantam em babilónia e bretanha
    que a poldra do apocalipse me está esperando à porta…

    enquanto
    o meu eu atónito
    sobre um banco de peixes sentado
    sente ainda talvez a candura
    do doce amor dos três anos.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy leyendo Primera persona, de Margarita García Robayo (Tránsito, 2019). Lo recomiendo mucho.

    xviii
    El deseo de estar siempre lejos
    como un animal enfermo
     
    el deseo de crecer lejos
    como un animal sin piel
     
    el deseo de ser extranjera
    para poder invadir la piel
     
    cuando era niña no tuve un árbol
    cuando fui joven no tuve casa
    y ahora que no he crecido
    no tengo lengua
    ni corazón.
     
    Tendrás un lugar en mi casa, digo
    (y ahí está la trampa)
    tendrás un lugar en este río viejo
    grabado viejo
    horadando la piel.
     
    Los ríos, a diferencia de los pueblos, no cambian de sitio.
    Sólo desaparecen.  

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea y escriba mucho, que escriba y borre, y tire, que no se frustre en seguida sino que aprenda de los autores que le conmueven. Que viva plenamente, también.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Creo que la industria actual está muy viva y es muy variada. Especialmente en el campo de la poesía, pero también en la narrativa, se han creado en los últimos años muchas editoriales pequeñas que están dispuestas a apostar por el riesgo, lo cual, creo, ha devuelto frescura al panorama literario.

    xx
    Mis padres beben vino
    en sendas copas;
    sorbos callados, piden perdón.
     
    Mi amante bebe vino
    de una botella:
    tragos rápidos,
    labios morados,
    a orillas de
    la diligencia.
     
    Y yo
    bebo vino con las
    manos,
    bebo vino de otras bocas:
     
    el recuerdo es todo ese amor no profesado;
    una religión.
     
    Yo no escribo:
    yo camino
    alejándome de todo
    mientras me trenzo el pelo.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Cuál es el espacio para la poesía en la sociedad actual? Creo que es importante reivindicar el papel transformador de la poesía, dentro y fuera de las aulas.

    Todos los versos destacados son del poema ‘Holanda’ publicado en el poemario Animal de huida (Ediciones Oblicuas, 2013).

    Acabaremos con los versos finales del poema. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. 

    xxiv
    Nunca abriría la puerta a los desconocidos
    pero escapé
    yo sola
    a las fiestas en barco
    o por el camino
    de la autopista.
     
    No me dijeron: no te marches.
    Tampoco: no te quedes.
     
    xxv
    No saber cómo volver,
    no saber cómo,
    pero volver.
     
    Sólo regreso a lo que aún
    no es conocido.

    xxvii
    Mientras siga lloviendo, seguiré buscando un camino, cualquier camino, para cruzar la alambrada y llegar al refugio. Aunque no hay refugio. Aunque dijiste nunca hay refugio. Aunque tenga que arañarme la piel, olvidar las uñas, inventar el fuego. Bajo la lluvia parecíamos más fuertes. Bebíamos agua dentro de agua. Construir un refugio aunque no lo haya. Aunque el suelo tiemble. Aunque dijeras un refugio es un lugar para morir.
     
     
    xxxii
    Teníamos:
    caballos blancos para destruir
    caballos rojos para el miedo
    azules para el frío
    verdes para el arrepentimiento
     
    y tan sólo un par de horas
    hasta amanecer.
     
    xxxiv
    Una amiga me leyó las líneas de la mano y me dijo: vas a morir pronto. También dijo: dos, veo dos. ¿Dos qué? Dos cosas. Dos accidentes. Dos vidas.
     
    No me cobró nada, porque dijo que lo que estaba haciendo era ilegal en su país.
     
    Me arranqué las líneas de la mano y dije: Aquí está el accidente, está aquí. El accidente soy yo. Y levanté mi mano lisa; así era cómo iba a luchar.
     
    Cuando volví a encontrarme con él, me cogió la mano y dijo: ¿Dónde están tus líneas de la mano? Era lo que más me gustaba de ti. Toda esta suavidad no conduce a nada.



  • 13 preguntas y una poeta, Patricia Arenillas/Cherie Soleil:»Leer a otros es el primer paso para comenzar a acercarnos a nosotros mismos»

    13 preguntas y una poeta, Patricia Arenillas/Cherie Soleil:»Leer a otros es el primer paso para comenzar a acercarnos a nosotros mismos»

    Por primera vez en la poesía contemporánea, las mujeres han asumido un liderazgo generacional, hasta convertirse en la manifestación literaria más importante de inicios del siglo XXI. Patricia Arenillas (Cherie Soleil), nacida en Madrid en 1977, es la primera poeta que aparece en la muestra de mujeres poetas digitales, Decir mi nombre, que reseñamos en las páginas de esta revista.
    Patricia o Cherie es una poeta que arriesga y por eso nos apeteció entrevistarla. Vamos a escuchar uno de sus poemas primero.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en Madrid, y ya desde muy pequeña sentí la necesidad de escribir. Llenaba cuadernos y cuadernos con diarios, poemas y dibujos.  Durante la época de Universidad tuve un grupo de rapsodia en el que poníamos música a mis textos. Fue entonces cuando tuve mi primer contacto con el mundo editorial, y no me gustó nada, así que, desde entonces, he seguido escribiendo diariamente pero siempre sin pretensión de publicar.

    Otra parte fundamental en mí es la música. No soy músico, pero escribo como si hubiera música de fondo. En mis poemas, la música es importante, aunque no aparezca de manera explícita.

    Actualmente trabajo gestionando grupos musicales, y estoy con el montaje de “El Bultuntún “, una obra de teatro de mi autoría que esperamos estrenar este año. A raíz de un accidente, comencé a plantearme de nuevo la posibilidad de reunir y organizar todo el trabajo de estos años y publicar un libro de poesía, y en mitad de todo eso, Martín Rodríguez Gaona me escribió para que formara parte de “Decir mi nombre. Muestra de poetas contemporáneas en el entorno digital” que acaba de publicar la Editorial Milenio. Por otra parte, estoy completamente absorbida escribiendo una novela, que espero terminar en breve.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Machado, Borges, Lorca, Aleixandre, Miguel Hernández, Rimbaud, Idea Vilariño, Bukowsky, Ginsberg, Maya Angelou, Peri Rossi, Luisa Futoransky, Whitman.

    Curiosamente, han dicho de mí que soy una mujer whitmaniana. Me da la risa, porque durante toda mi adolescencia andaba con Hojas de Hierba en el bolso fuera donde fuera. Así que supongo que me ha influenciado más de lo que yo había llegado a vislumbrar.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    No me gusta encasillarme, pero supongo que mi poesía es un compendio de lo que soy. Es sincera. Nunca me ha interesado la parte formal de la poesía. Y aunque es impulsiva, creo que la impulsividad que hay en ella nace de la lucidez, de la reflexión previa y de la crítica. Es como si una vez hubiera meditado algo necesitara expresar la emoción que me produce.


    AMORES IMPOSIBLES
    No hay remedio.
    Me embarga una tristeza anárquica,
    se me pega a las costillas
    y al respirar molesta.
    No hay remedio,
    No tengo remedio.
    Soy adicta a las incompatibilidades:
    Me siguen gustando el chocolate,
    los coches caros,
    y los amores imposibles.

     
    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Mis poemas han ido cambiando conmigo, conforme aprendía cosas, y cambiaba mi percepción del mundo, según mis intereses y mis circunstancias.  Pero creo que hay una esencia en ellos que nunca se ha alterado, algunos temas siempre han sido trascendentales: lo que significa para mi ser mujer, la verdad, la injusticia, la sexualidad, el amor, la muerte. Hay algunas ideas de fondo que se han mantenido a lo largo de todo este tiempo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    He escuchado a muchos autores decir que un poema no se termina de completar nunca. En mi caso, el poema suele responder a una necesidad concreta, y generalmente siento que está terminado cuando escribo la última palabra. Como he comentado no me interesa tanto lo formal. Por eso, tampoco suelo editar. Para mí, la poesía es una herramienta de expresión desde la pureza, y vestirla o adornarla, solo hace que pierda sentido.


    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Hasta que me he decidido a publicar lo que escribía, mi único fin era el de reconfortarme a mí misma. Pero si tuviera alguna pretensión más allá de eso, sería la de, en primera instancia, provocar emoción en el lector. Creo que el poder de cualquier disciplina artística reside en eso, primero en emocionar, y después en hacer empatizar y en remover por dentro, en generar una reflexión, y creo que eso es muy positivo en un mundo que tiende a la indiferencia.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    No me gusta exponerme. Me gusta quedarme detrás de mis palabras, y que sean mis palabras las que importen. Pero entiendo que, las lecturas en vivo ayudan a que lo que haces se conozca. En realidad, es un tema que me provoca cierto conflicto, entiendo la necesidad y, por otra parte, lo detesto.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece que el mundo es ya inconcebible sin tener en cuenta Internet. Y creo que el poder de Internet como medio de difusión es casi infinito. Por eso, hay que concienciar a la gente de que las palabras son importantes, y que deben usarse con cierto rigor, o de lo contrario corremos el riesgo de que dejen de tener sentido. Creo que esto es especialmente llamativo en el periodismo, donde las noticias falsas y los bulos proliferan como setas, pero creo que también es aplicable a cualquier terreno en el que la palabra sea la protagonista.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    Hay cientos, pero voy a aprovechar la oportunidad para reivindicar al poeta palmero Félix Francisco Casanova y su poema: Eres un buen momento para morirme. De entrada, porque es un autor español de gran talento, aunque no demasiado conocido. Murió con solo 19 años y a pesar de ello, dejo un legado que, para mí, es especialmente cercano e interesante, ya que está estrechamente relacionado con su amor por la música, y por su amor por la vida, por aprovechar de forma consciente y plena cada instante y además, porque cuando lo leí por primera vez, me evocó otros versos bellísimos de Luis Rosales, que en su momento calaron en mi profundamente: «Porque la plenitud es un viaje sin estaciones de regreso, / y en el momento en que se logra comienza a decaer: / la termina su propia intensidad…, / esto es tan inevitable y tan humano / que quisiera morir en este instante de alegría…». LUIS ROSALES.

    Amaneciendo y anocheciendo
    a un mismo tiempo,
    cariño, ¿no es ésta la forma
    en que te gustaría vivir?
    En mi cabeza hay un álbum
    de fotos amarillentas
    y lo voy completando con mis ojos,
    con los más leves ruidos,
    atrapando olores en el aire
    y en cada sueño que sueño.
    ¿Sabes una cosa, pequeña?
    La última página de mi álbum
    tiene tu boca lluviosa mordiéndome un labio,
    un disco de rock´n´roll
    y calcetines de colores.
    Mis ojos han sido rápidos,
    te he hecho el amor con la ropa puesta
    a través de una
    larga pajita dorada
    mientras cruzabas la calle
    con el cabello ardiendo.
    Pero ahora son tus pies
    quienes dan mis pasos,
    ¡así que no te equivoques
    pues me caería!
    Te bebo en cada vaso de agua
    que sacia mi sed,
    mis palabras son claras como niños pequeños
    o espesas como semen empapando cortinas,
    pero hoy tengo que inventar
    un nuevo idioma
    para conversar con tus tiernos maullidos eléctricos
    y los gritos de euforia
    de la gente que vive en tu cabeza.
    Debes saber que a veces
    soy como un entierro interminable,
    siempre triste y azul
    subiendo y bajando
    por la misma calle.
    Pero otras veces soy un río de risa
    corriéndome por toda la ribera,
    haciendo el amor a la mar,
    una felicidad contagiosa,
    un revólver de amor, nena,
    y voy a disparar justo a tu corazón
    ¡bang bang!
    ¿te di?
    Quiero arrollarte, enrollarte y arrullarte,
    montaña de aguardiente
    y tarde rojiza.
    Eres un buen momento para morirme.

    (Félix Francisco Casanova)

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy releyendo Una habitación propia. (Virginia Woolf)

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Primero que lea. Leer a otros es el primer paso para comenzar a acercarnos a nosotros mismos. Para identificarnos o para diferenciarnos. Y lo segundo es que traten de vivir en la lucidez, de manera consciente, teniendo presente que la vida es de paso. Creo que cuando uno hace eso patente siente de una forma más verdadera y eso se traduce en expresarse mejor. Y nuevamente, no desde el sentido meramente formal, que también, sino desde las propias emociones y su significado.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Creo que como en casi todos los ámbitos, el consumismo marca el ritmo del sector editorial. Creo que se arriesga más bien poco, que mayoritariamente se va a lo fácil, a lo que es sabido que se traducirá en ventas. Creo que hacen mucha fuerza en lo que ya tiene un lugar en el mercado y se preocupan poco de descubrir autores nuevos. Aunque como en todo, también hay excepciones.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Creo que la entrevista está muy bien planteada, y no le faltan preguntas, pero si tuviera que añadir una que, creo que puede ser bastante representativa para definir a una persona, sería la siguiente: ¿Venderías tu alma al diablo?

    En mi caso es NO. Bajo ningún concepto.

    Muchas gracias por la entrevista. Pero antes de despedirnos vamos a escuchar a Patricia Arenillas/Cherie Soleil recitar otro de sus poemas.

  • 13 preguntas y un poeta, Ismael Pelegrí: «No hay literatura sin lectores. Cualquier medio que permita el contacto entre autor y lector es siempre positivo»

    13 preguntas y un poeta, Ismael Pelegrí: «No hay literatura sin lectores. Cualquier medio que permita el contacto entre autor y lector es siempre positivo»

    Ismael Pelegrí, poeta menorquín, nacido en Maó en 1975. Profesor de instituto. La casualidad hizo que presentara un libro de poesía en Barcelona y el hecho de ser menorquín me atrajo, fui a la librería y allí le conocí, presentaba el poemario De l’animal que s’imposa.

    El poeta Ismael Pelegrí

    Aquí podéis leer la reseña de «De l’animal que s’imposa» que publicamos el mes de marzo de 2018.

    «De l’animal que s’imposa», Ismael Pelegrí i Pons

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Desde siempre vida y literatura han estado unidas. Desde pequeño he estado rodeado de libros. Me considero, por encima de todo, un lector voraz. Esto puede explicar que, a nivel académico, acabara cursando la licenciatura en filología catalana y que me dedique, profesionalmente, a la docencia en un instituto de secundaria, donde entre otros contenidos, intento transmitir a mis alumnos la pasión por los libros. Además de leer, y como consecuencia de esta actividad, supongo que he terminado escribiendo. Y, ahora mismo, lectura y escritura estan casi al mismo nivel, aunque sigue ganando la primera.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Comencé, me imagino que como mucha gente, leyendo cómics (Tintín y Astérix eran de la familia) y clásicos de la literatura infantil y juvenil (MomoEl mago de OzLa historia interminable). Los autores que empezaron a influirme llegaron más tarde, al final del instituto y al iniciar los estudios universitarios. Posiblemente, el primero fue un narrador, Pere Calders. Aún lo considero una presencia fundamental y algo de él se acaba incorporando de alguna manera a lo que escribo. Tambien, Víctor Català, Josep Pla, en la narrativa, o Joan Salvat-Papasseit, Joan Alcover o Josep Maria Llompart, en la poesia fueron algunos de los primeros autores que me influyeron. En este caso, pero, más como lector que no como autor. Aunque siempre, me imagino, en mi obra hay posos de todas las lecturas que he ido acumulando. 

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    La poesía, para mi, es la suma de dos factores. Por la que respecta al contenido, me gustaría pensar que es una herramienta al servicio de un mayor autoconocimiento. En este sentido, la considero una disciplina cercana a la filosofía. Por otro lado, está la forma, aquello de explotar la función poética del lenguaje: decir las cosas buscando la belleza que se esconde tras las palabras. Por aquí, la veo muy próxima a la música. Esta es, teóricamente, mi poética. Mi poesía es el intento (que siempre tiende al fracaso) de llevarla a la práctica.

    tot acceptant la vergonya
    de qui veu el seu reflex
    al mirall d’uns altres ulls
    hi ha el mal sabor de boca
    d’un túnel sense sortida
    d’un miracle inexistent
    a les parets esfondrades
    davant les quals només resta
    reafirmar el curtcircuit
    que t’esgarrapa la carn

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    La evolución es evidente. A medida que acumulas nuevas lecturas y una mayor experiencia escribiendo, la  propuesta va cambiando. En mi caso, creo que he pasado de unas primeras tentativas demasiado influenciadas por una poesia poco lírica y que tenía como centro de interés aquello que me rodeaba a una interiorización y un intento de esencializar el lenguage.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Para mi, no existe un poema terminado. No he acabado nunca ninguno. Los abandono. Debo hacerlo. Cada vez que reviso un texto, tiendo a intentar mejorarlo. Siempre detecto cosas que no terminan de convencerme. Esto puede convertirse, de hecho acaba convirtiéndose, en un ejercicio obsesivo. Llega un momento en que, por higiene mental, debo alejarlos de mi. Por ejemplo, dejándolos reposar cuando veo que en vez de mejorarlos siento que estoy bloqueado y los cambios no son en positivo; también, enviándolos a algunos lectores de confianza (abusando de su paciencia y generosidad); alguna vez, presentándolos a un premio. Esto me permite, durante un tiempo, no tener que pensar en ellos. Es una especie de liberación.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Conseguir que forma y contenido coexistan en perfecto equilibrio en el texto. Y estar contento conmigo mismo, aunque veo muy difícil poder conseguirlo algun dia. Es un enunciado un poco egoista, pero lógico si partimos del hecho de que escribo para conocerme mejor. 

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Un papel secundario. Puede parecer paradójico, porque para mi, la poesia es un género esencialmente oral. Es allí dónde luce la música que la caracteriza. Pero esa música, sin el contenido, no es nada. Disfruto mucho participando en lecturas en vivo, como recitador o como oyente, pero donde realmente aprecio la poesia es en la lectura (y relectura) solitaria y silenciosa. 

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    No hay literatura sin lectores. Cualquier medio que permita el contacto entre autor y lector es siempre positivo. 

    per açò és molt més pràctic
    a la fita equidistant
    reduir els maldecaps
    al regust d’una glopada
    i trepitjar ferm la terra
    en emprendre el camí recte
    quan glateix sense mesura
    l’anhel roent de l’instint
    endut pel gest primigeni
    de l’animal que s’imposa

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?

    Esta pregunta es más difícil de lo que aparenta. Me obliga a establecer una jerarquia. Cito el primero que me viene a la cabeza, aunque posiblemente, en un minuto, la opción sería otra: Charles Baudelaire, «Una carroña». Pero, no he terminado de decirlo y pienso: ¿y porqué no «En la meva mort», de Bartomeu Rosselló-Pòrcel? ¿O, «Què en queda», de Margarita Ballester? Y no pararíamos…

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    En poesía, exactamente en este momento estoy releyendo I Déu en algun lloc, de Sònia Moll, que ha acompañado, en los últimos días, a Mos de gat, de Dolors Miquel y Mort d’un aviador tartamut, de Lucia Pietrelli. Cuando lo termine, tengo sobre la mesa el último de Carles Rebassa (Sons bruts) y Wislawa Szymborska (Instant). 

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucho. Le ayudará. Es obvio. Y que se deje guiar por el instinto. Por otra parte, no creo que esté en una posición que me permita dar consejos a nadie. 

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En el caso concreto de la literatura catalana, que es el que conozco, creo que hay una cantidad interesante de pequeñas editoriales que permiten que se siga dando a conocer buena poesía en ediciones muy dignas (y la que no tanto, por cierto: hasta la mía han publicado). Después, nos encontramos con las grandes empresas, que tratan a los autores y a las obras de una manera muy diferente, pero que juegan su papel y que también son necesarias. Me preocupa, pero, que no haya nadie ocupando el espacio central.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Por ejemplo, alguna pregunta sobre qué opino de las entrevistas a los escritores. Tengo sentimientos contradictorios al respeto. Entiendo que pueden ser de utilidad a la hora de dar a conocer nuevas propuestas literarias, pero muchas veces saber según qué cosas del autor —algunas de ellas totalmente superfluas— no ayudan en nada en aquello que es esencial: el texto. És más, pueden acabar interfiriendo de manera negativa en la relación entre el lector y la obra.

    Muchas gracias Ismael por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y una poeta, Eva718: «Se tú, solo tú, ¡ámate!»

    13 preguntas y una poeta, Eva718: «Se tú, solo tú, ¡ámate!»

    Hace algunos años cuando conocí a Eva, me sorprendió la vitalidad de esta mujer y la interdisciplinariedad de los diferentes artes en los que intervenía: música, pintura, poesía, canto, …

    La perdí de vista por sus continuas idas y venidas Barcelona-Nueva York hasta que la casualidad hizo que nuestros caminos se volvieran a cruzar. Aproveché para pedirle esta entrevista, porque como ya he hecho en otras entrevistas, la poesía no es exclusivamente letras, hay poesía en la pintura, la música, la fotografía… Por eso hoy os presento a Eva, cuyo nombre artístico es Eva718.

    QRt (QR/Art) es la forma artística que Eva utiliza para describir cómo conecta el arte visual con palabras y sonidos vía códigos QR. Es un medio a través del cual Eva comparte percepciones, experiencias, sentimientos y emociones con otras personas. Cuando se escanea un código introducido en una obra artística y utilizando unos auriculares, la artista quiere guiarnos a un mundo de experiencias estéticas y sensoriales.

    Antes de empezar con el cuestionario, os animo a que veáis y escuchéis una muestra de su poesía.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Empecé a escribir antes de leer por placer. Durante mi infancia, jamás me interesó la literatura que caía en mis manos y en pocas ocasiones finalizaba la lectura de un libro. Pero, para mi, sí fue necesario escribir, vaciar mi mente sobre el papel, una mente saturada de información, preguntas, sensaciones, para mi, escribir era una necesidad. Esas líneas escritas desaparecían en el olvido, pues nunca volvían a ser leídas. En ellas hablaba mi corazón, mis sueños, una parte de mi que se sentía encorsetada, sin saber por qué. A fecha de hoy, sigo escribiendo para vaciar mi mente inquieta, y sigo sin leer mis palabras, palabras que terminan en cubos de reciclaje, a veces pienso qué pensara aquella persona que las encuentre y lea… palabras que fluyen, de un lado a otro. 

    Mis inicios literarios empiezan cuando descubrí compañeros de viajes con quienes pensar, reflexionar y sentir. Con Gustavo Adolfo Bécquer abracé la sensualidad, y el deseo en mi, y con Oliver Sacks entré en el mundo de la mente, las personas y el comportamiento humano. Hoy en día, sigo siendo fiel a lo que siento y es real en mi. Las palabras que cuentan, los sonidos e imágenes que cuentan, intento hablar por distintos canales, expresar, sentir y, sobretodo, compartir, continúo buscando compañeras y compañeros de viaje.
    Mis primeros 2 poemas, en la libreta de Snoopy. Eva, 13 años.

    A lonely child in a lonely world
    Someone alone, in the street, wants to cry
    Love, what does it mean?

    Penso, conec i observo
    l’home, la natura
    però no ho entenc, què està passant?

    Fora pensaments,
    fora coneixements,
    la destrucció, però, i desprès?

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas fueron letras de canciones románticas, llenas de amor, pena, dolor, pues era el sentimiento y la sensación lo que guiaba mi deseo de leer, recitar, repetir, resentir. Las letras de Queen fueron de gran inspiración durante mi juventud, y en la poesía de Safo de Mitilene me identifiqué, por pasión, sensualidad, y sutil despertar. Maya Angelou, Emily Dickinson y muchas más, aparecidas sobretodo durante mis años universitarios, fueron grandes compañeras de viaje. Me gustan las lecturas que me despiertan y me hacen vibrar, sentir, pensar, despertar, palabras, en papel, en voz, y con el jazz, en forma de notas, me gusta… compartir.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Esencia, íntima. Es libre, puede tener forma, puede no tenerla, es lo que tiene que ser, lo que siento que tiene que ser. Escribo una soleá (Arctic Cry, el Llanto del Ártico) con medida concreta, o creo pinceladas de palabras, que representan sentidos (como en Floating). Mi poesía soy yo en esencia, sabiéndome que el yo es nosotros, el Universo.

    Arctic Cry (Soleá)

    Si tu me pudieras oír
    Si tu sintieras mi llanto
    No me dejarías morir

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Es el camino hacia el pasado, es «desevolucionar», para encontrar la esencia, para confiar en los sentidos, en lo que nos rodea, en el Universo, en el misterio, magia y placer de sentir. Cada día que pasa, más me acerco a la esencia, y espero que este camino, se refleje en mi obra.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige? 

    El poema está terminado cuando me siento entera y lo siento en esencia. Si veo que se ha «colado» polvo que no es mío, trabajo el poema hasta que es honesto, tan honesto como puedo, cada día. A veces he dejado obras finalizadas con errores técnicos, porque la esencia está ahí de pleno, como es el caso de Splash. El respirar de fondo de esta pieza está tan conectado que es el mensaje que comparto con quienes lo escuchan, mirando la imagen. No se merece corregir algo técnico si eso afecta la esencia. Me preocupa más la esencia que la calidad.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Conectar con otros, en esa dimensión tan íntima, que es esencia, que es Universo.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Personalmente, no sé disfrutar mucho las lecturas en vivo, porque prefiero la intimidad. El entorno de una lectura en vivo «ensucia» mis sensaciones, me limita, me bloquea. Prefiero el petit comité.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Distintas personas, distintas preferencias, así que estoy de acuerdo en que se utilicen diferentes canales. Personalmente, lo que no me gusta es dedicar tiempo al mantenimiento de esos canales, por lo que creo que gestores de comunidades, de identidades, son necesarios, de esta manera sirven de facilitadores entre creadores y consumidores.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    Sobre la falda tenía… (Rima XXIX)

    Sobre la falda tenía 
             el libro abierto; 
    en mi mejilla tocaban 
             sus rizos negros; 
    no veíamos las letras 
             ninguno, creo; 
    mas guardábamos entrambos 
             hondo silencio. 
    ¿Cuánto duró? Ni aun entonces 
             pude saberlo; 
    sólo sé que no se oía 
             más que el aliento, 
    que apresurado escapaba 
             del labio seco. 
    Sólo sé que nos volvimos 
             los dos a un tiempo. 
    Y nuestros ojos se hallaron, 
             y sonó un beso. 

    Creación de Dante era el libro, 
             era su Infierno.
    Cuando a él bajamos los ojos,
              yo dije, trémulo: 
    “¿Comprendes ya que un poema 
             cabe en un verso?” 
    Y ella respondió, encendida: 
              “¡Ya lo comprendo!”


    – Rimas, leyendas y narraciones, Gustavo Adolfo Bécquer

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    ¡Buen Camino! de Josepe García Miguel, recomendado por mi gran amiga María

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Se tú, solo tú, ¡ámate!

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

     La desconozco.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Tu mayor placer visual? ¿Olfativo? ¿Táctil? ¿Auditivo/Sonoro? ¿Gustativo? ¿Tu entorno ideal para reflexionar, escribir, estar durante horas y horas…?

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Alejandro P. Morales: ‘La poesía está en cualquier lado, más cerca de lo que uno imagina’

    13 preguntas y un poeta, Alejandro P. Morales: ‘La poesía está en cualquier lado, más cerca de lo que uno imagina’

    Ya sabéis que uno de los objetivos de Poémame es ser canal de difusión de nuevas voces poéticas. En nuestra búsqueda entre aquellas personas que publican en Poémame encontramos al poeta canario Alejandro P. Morales, autor de ‘A Contracorriente’ y decidimos entrevistarle. Aquí tenéis el resultado.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en Las Palmas de Gran Canaria, muy a finales de la década de los 70. Cursé estudios de Audiovisuales, Cine y Fotografía. Mi actividad literaria despertó por inquietud y curiosidad. Siempre me sentí especialmente atraído por el arte y la cultura. El año pasado publiqué mi primer poemario, “A Contracorriente”, (Ediciones Mouse, 2018), y espero seguir colaborando a la difusión de la cultura literaria.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Realmente, el camino que escogió la poesía para llegar a mí fue la música. Los autores que nos enseñaban en el colegio, los grandes clásicos como Góngora, Garcilaso…, eran menos cercanos y no me transmitían demasiado a mis trece o catorce años. Y de repente, descubrí a Pedro Guerra, a Joaquín Sabina… que hablaban del deseo, el desengaño y el desencanto. Fue un punto de inflexión. A partir de ahí, empezó a interesarme Neruda, Miguel Hernández, Pedro Salinas, Jaime Sabines, Alejandra Pizarnik… y contemporáneos Benjamín Prado, Luis García Montero o Elvira Sastre.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Soy incapaz de definir mi poesía. Definirse es limitarse y encasillarse un poco. Procuro alejarme de eso. Nadie tira de un único manual. Intento escribir una poesía honesta,
    intensa y realista. El lector de poesía es muy agradecido ante un poema en el que se está identificando o le está ayudando.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, lo creo. No se escribe igual con veinte que con treinta años. La literatura, como cualquier tipo de expresión artística, es una evolución constante. Intento que mi lenguaje poético sea claro, comprensible y accesible. Hablar de cosas que lleguen al lector, principalmente.

    Y antes de que los rescoldos
    de este torpe amor
    en mi memoria queden retenidos
    a la sombra del recuerdo,
    te invito a dilu(irte)
    por la puerta del olvido.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    En mi opinión, un poema nunca acaba. Siempre es susceptible de modificación a través del tiempo. No acostumbro a corregir demasiado mis textos. Tal vez, una palabra o un verso por razones de rima o sonoridad. Cuando tengo la sensación de desahogo, cuando me he librado de algo que necesitaba o quería decir, doy por terminado el poema.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Mi objetivo no es otro que el de disfrutar escribiendo, sin pretensión alguna. Si mis textos sirven para que la gente profundice, se sienta identificada y se enganche a la lectura, estaré enormemente agradecido.

    “Cuando ya no funcione
    el motor de la ilusión,
    el deseo y la pasión…
    Cuando se apague la luna,
    cuando este yo muera
    como murieron los otros,
    entonces me habré hecho mayor.”

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Obviamente, cuando tienes un público todo es más fácil. Pero, hasta que llegue ese momento, subirte a un escenario sin saber cómo van a reaccionar es muy complicado. Las lecturas en vivo me aterran, pero reconozco que es algo importante a la hora de acercar tu obra a los demás.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Las redes sociales son una herramienta que, bien utilizadas, son magníficas porque te permiten difundir tu obra, llegar a muchos países y a muchas personas con un solo click. No obstante, también son un arma de doble filo porque existe mucho intrusismo y demasiada poesía que no cumple unos requisitos mínimos de calidad. Pero si eso sirve para que las librerías no cierren, la gente se interese por la poesía y sea un impulso o un puente para que la gente descubra a Ángel González, Karmelo C. Iribarren, Idea Vilariño o Piedad Bonnett… pues está estupendamente bien.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Es verdaderamente complicado elegir uno. Tal vez, me decante por “Puntos Suspensivos”, de Joaquín Sabina, incluido en su libro de sonetos clásicos “Ciento Volando De Catorce”. El magistral manejo de los símbolos de este soneto evoca imágenes de lo más certeras en lo que al desamor se refiere:

    Lo peor del amor, cuando termina,
    son las habitaciones ventiladas,
    el solo de pijamas con sordina,
    la adrenalina en camas separadas.
    Lo malo del después son los despojos
    que embalsaman los pájaros del sueño,
    los teléfonos que hablan con los ojos,
    el sístole sin diástole ni dueño.
    Lo más ingrato es encalar la casa,
    remendar las virtudes veniales,
    condenar a galeras los archivos.
    Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
    cuando, al punto final de los finales,
    no le siguen dos puntos suspensivos…

    Joaquín Sabina


    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Me incomoda y me aburre leer solamente un libro. Generalmente, suelo tener varios frentes literarios y culturales abiertos. Actualmente, estoy leyendo “Acuerdo Verbal”, de Benjamín Prado y, paralelamente, “Cosas Que Los Nietos Deberían Saber” de Mark Oliver Everett.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Principalmente que lea, que investigue, que tenga curiosidad, que sea inquieto/a, que busque su propio estilo sin imitar a nadie, que mire con introspección y a su alrededor. La poesía está en cualquier lado, más cerca de lo que uno imagina.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La veo con distancia, escepticismo y desconocimiento. No conozco demasiado la industria para sostener un argumento sólido y bien fundamentado. Pero supongo que una editorial no deja de ser una empresa y mirará por sus intereses, muchas veces en detrimento del talento.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Después de haberme tenido en cuenta, me parece una osadía pensar en qué pregunta se ha quedado por el camino o qué pregunta me hubiese gustado responder. Por decir algo, ¿Qué es el arte para mí? Sin duda, para mí el arte es un bálsamo que se inventó para corregir o sobrellevar la existencia. El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, construye palacios sobre los escombros de la realidad.

    Ojalá tu ausencia
    sólo existiera
    en mi cabeza,
    y la angustia fuera
    tan falsa
    como real
    es mi tristeza.

    Muchas gracias Alejandro por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. 

  • 13 preguntas y un poeta, Miquel Osset: «Aspiro a aportar belleza al mundo»

    13 preguntas y un poeta, Miquel Osset: «Aspiro a aportar belleza al mundo»

    Miquel Osset es una persona multidisciplinar: químico, escritor, editor, padre, poeta, … Acaba de publicar su séptimo poemario El llanto de los peces (Colección Prima Materia, Editorial Emboscall 2018). Un poemario que no pude dejar de leer hasta que lo acabé y me motivó para ponerme en contacto con él y hacerle esta entrevista.

    El llanto de los peces es un poemario que ha seguido el modelo de Sharon Olds, escritora y poeta estadounidense premio Pulitzer de poesía en 2012 por su volumen de poesía Stag’s leap. Una crónica de un proceso de separación matrimonial por etapas llegando finalmente a una cierta redención facilitada en el caso de Miquel Osset por el contacto con la naturaleza.

    Es un poemario dividido en cuatro secciones: La llegada del invierno, Dolor, Redención y finalmente, La página en blanco.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    El llanto de los peces, de Miquel Osset.

    Nací en Barcelona en 1963, de una familia de «inmigrantes del interior» (Castellón y Zamora). Cursé estudios de Química y Filología hispánica y he dedicado buena parte de mi dedicación profesional al mundo de la empresa privada química, mayoritariamente en España pero también en Alemania, China, México, Croacia, etc…..    Mi actividad literaria ha transcurrido siempre paralelamente a mi dedicación profesional y se ha centrado en el mundo de la poesía (siete libros hasta la fecha), del libro infantil (tres) y en el ámbito de la divulgación de los Derechos Humanos (cinco). Tras muchos años de dedicación intensa en el terreno del voluntariado para la defensa de los Derechos Humanos, en 2008 puse en marcha la editorial Proteus, especializada en la divulgación de la ética entre adultos y niños, y los Premios Proteus de Ética.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas, aunque muy amplias y heterogéneas, pronto se centraron en un interés predominante por buena parte de los poetas de la Generación de la República (mal llamada «Generación del 27»), muy especialmente, por la poética de Pedro Salinas, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Vicente Aleixandre.  Y también, como contraste, por ciertos poetas de posguerra: Angel González, Blas de Otero, Gabriel Celaya, Gil de Biedma, etc…

    Escribí algo al respecto

    Era una premonición tal vez

    pero el gesto era claro:

    todas las caricias

    se llenaron

    repentinamente de silencio

    Agonizaba septiembre, sección La llegada del invierno.

     ¿Cómo definiría a su poesía?

    No la definiría, aunque sí pretendo lograr una cierta síntesis entre la poética de la experiencia y la poética del conocimiento. Aspiro a sugerir al lector la existencia de verdades revelables a partir de la práctica cotidiana, especialmente amorosa.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Hay elementos que se mantienen a lo largo de los años, como es la experiencia amorosa como tema frecuente, pero con una progresiva condensación y sintetización. He practicado también la poesía experimental, combinando el lenguaje ideogramático con el poético, la poligénesis poética o el monólogo poético en clave de escritura automática. No he abandonado la intención de seguir explorando ciertos límites de la expresividad poética.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Dejo que transcurra un tiempo razonable entre la escritura y la corrección. El tiempo hace que se modifique mi papel como autor y me transforme en lector, y ese tránsito me proporciona una subjetividad diferente que me facilita la tarea de corrección.

    Te veo y no estás

    aquí y ahora

    pero en realidad

    siempre estás

    y esa es la cuestión

    Te veo pero no estás, sección Dolor.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Aspiro a aportar belleza al mundo, que es tal vez la tarea más noble que el ser humano puede concebir.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Remiten al origen de la poesía. En un inicio, la poesía fue oral, no escrita. Y, a mi juicio, la poesía ha de conservar siempre un cierto tono de oralidad para ser fiel a sí misma. Ha de ser escuchada además de leída para poder ser juzgada plenamente.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Todos los nuevos canales son bienvenidos, siempre y cuando se mantenga la finalidad básica, a mi juicio, de la poesía: desvelar conocimiento aportando belleza.

    y observo cuidadosamente

    la silueta precisa de los pétalos

    como manos extendidas

    pidiéndome un abrazo

    y observo cuidadosamente, sección Redención.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    Muchos. Tal vez por una cuestión biográfica o sentimental, «La voz a ti debida» de Pedro Salinas

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Siempre combino varios libros de poesía simultáneamente. En la actualidad, los últimos poemas de Leonard Cohen; «Ensayo general», de Francisca Aguirre; y una recopilación de poesía de Ida Vitale.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucho primero, que aprenda de los buenos poetas, y luego que indague en sí mism@ las verdades que desea revelarnos.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Como siempre: saludablemente mal. Mueren editoriales y librerías y surgen otras. Es un mundo proteico, imprevisible, y que desmiente tozudamente todos los malos presagios que, racionalmente, se abaten sobre ella desde hace años.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustaría contestar a la pregunta «¿por qué escribe poesía?» con la respuesta que proporcionó a esa pregunta Patti Smith: porque no basta con vivir.

    Acabaremos con unos versos del único poema que conforma la última sección, La página en blanco:

    Gracias por las certezas

    Gracias por las dudas

    Gracias por el espacio iluminado

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. 

  • 13 preguntas y un poeta, Javier Gil: «No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón»

    13 preguntas y un poeta, Javier Gil: «No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón»

    Javier Gil debe ser de las personas que no espera que la suerte le vaya a buscar a casa, en cuanto pasa cerca le echa el lazo y se la arrima. Así fue con esta entrevista. Aquí la tenéis. No os defraudará.

    El poeta Javier Gil es un apasionado de la escritura al que le gusta contar historias, perfilar personajes con sus contradicciones pero también, en ocasiones ser directo y ahí es donde llega el verso.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi nombre es Javier Gil, barcelonés de nacimiento y republicano de corazón. Nací el mismo año que Franco murió. Soy profesor de primaria y autor de las novelas Aunque sea un rato, Esta ausencia a la que te pareces y el poemario (Siempre) Serás casa en mis bolsillos. Colaboro en la sección de cultura del diario El Cotidiano, escribiendo reseñas de libros, crónicas de conciertos y obras teatrales.
    Desde hace cuatro años, presento por salas y teatros dos proyectos paralelos músico poéticos junto a Pemi Rovirosa e Irene Sansalvadó y otro con el músico Sergio Marín llamado Los tiempos no están cambiando

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
    Mi adolescencia la pasé en Sevilla. En el instituto teníamos un profesor de Literatura que nos dio a conocer a Machado y Gil de Biedma. Me fascinó ese mundo, esa manera de expresar los sentimientos. Por otro lado, recuerdo utilizar poemas de Luis García Montero y Rafael Alberti para conquistar a las chicas de clase diciendo que eran míos. La mentira de vez en cuando es necesaria si la causa es buena.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Intento no estructurarla mucho. No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón. Eso sí, el poeta ha de jugar con las palabras. Añadir los vocablos exactos en el renglón exacto. En definitiva, el poema es un encuentro entre el lector y su lectura.
    Mi poesía gira en torno al que yo creo es el sentimiento universal: el amor. Alrededor de él, se construye la humanidad y las relaciones entre las personas. En ocasiones, cura y en otras te asesina.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Lo que es cierto es que revisando los textos de hace años, el léxico y las ideas no son las mismas que ahora. Cuando te enfrentas al folio o a la pantalla del ordenador has de escribir de las cosas que pasan a tu alrededor, has de hacerlo tuyo. A mi entender, el poeta ha de crecer con la edad que tiene. Yo no puedo ni debo hablar de mozas con coletas sino que intento narrar historias de amor adulto. Más adelante, tengo pensado crear un poemario de temas sociales.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Un poema nunca acaba, es infinito. Cada día intento observar cuando paseo, cuando voy al médico, en mi trabajo. El oficio de poeta es observar y escuchar y al llegar a casa envolver eso como un regalo y adornarlo. Según el poema, corrijo poco. Soy un ser inmediato. No concibo la vida ni la escritura de otro modo. ¿Por qué corregir la tormenta?

    GIGANTE

    Mi gigante. Lo imprevisible eres tú. Lo imposible no lo esperaba.
    Quemaste esta ciudad y mi habitación.
    Te hallé en la lucha inevitable de mis letras, de mis fantasmas.
    Fuiste durante horas esa parte del día y la herida de mi botiquín particular.
    Un día como hoy regresaremos a este aeropuerto,
    dentro de un tiempo ganaremos el combate de vernos, de recordarnos.
    Me llamarás, te llamaré, cuídate, cómo estás, nene y aquí te mentiré.
    Me callaré. Tragaré saliva y contestaré que los planes siguen en pie.


    Y continuaré engañándote. No te contaré mi hambre de encontrarte,
    la rabia del perdedor, la ternura de tu maquillaje,
    el poso de la taza que dejaste cada vez que amaneciste conmigo,
    mi temor a ser más valiente o que, quizá, tus besos cuelgan de aquellas fotos
    que nos hicimos en el salón.
    Mientras espero tu vuelta,
    ordenaré los champús del cuarto de baño, del más grande al más pequeño,
    pondré solución a mis ojeras, sobreviviré al sarcasmo del capitán Haddock
    y recitaré para otras sabiendo que en sus alientos estás tú.


    La lucha armada, lo inasequible, lo que mayor quiero ser,
    el cogerte de la mano, el anillo que olvidaste en algún rincón,
    la metralla de cada metro cuadrado, el suspiro al otro lado del teléfono,
    el huracán coherente, pasión que nadie entiende,
    mis ganas de matar, las canciones que cantamos,
    tu cintura en forma de soneto, el próximo poema que pierda…


    Es imposible vivir sin creer en ello, sin el presente que me ofreces.
    Imposible vivir sin creer en ti,
    imposible no apostar por este gigante.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Lo que no quiero que me pase es como a muchos escritores: que reconozcan mi obra una vez muerto. Me parece injusto y denigrante. El objetivo de mis libros y recitales es sencillo: remover conciencias, contar historias y que el lector o el público se emocione, bastantes cosas tenemos en el día a día que nos hielan el corazón. La vida es una y hay que sentirla a borbotones.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Mi compañera me dice siempre que yo escribo para recitar en público y creo que no le falta razón. Mi sueño frustrado es ser cantante de una banda de rock and roll, quizá la monté junto a Pemi Rovirosa e Irene Sansalvadó y Sergio Marín con los dos proyectos poéticos. Encima de los escenarios soy yo, fuera de ellos soy un personaje. Las lecturas en vivo son necesarias aunque peligrosas: te expones demasiado. Es una manera de llegar a un público que no es lector de poesía. Personalmente, es un orgasmo cada vez que leo e interpreto un poema.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Hay medios de comunicación y medios de comunicación. En algunos se palpa el amor hacia la cultura, hacia la palabra. En otros, se huele la moda, el dinero y los mercenarios de la escritura. Está claro, que en la época que vivimos el mundo digital ha arrasado y uno ha de saber convivir con ellos. Es el medio más importante para promocionar tu obra aunque echo de menos las cartas, los carteles en las paredes de las ciudades…

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Hay tantos… Me quedo con dos: “No volveré a ser joven” de Jaime Gil de
    Biedma y “Aunque tú no lo sepas” de Luis García Montero. Creo que deberían ser obligatorios en nuestro sistema educativo.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Álex de Pierre Lemaitre y La familia del Prado de Juan Eslava Galán. Me
    parecen una delicia.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Escribe, escribe, escribe y sé valiente sin avergonzarse. Observa mucho y sé
    libre.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En el día de Sant Jordi ¿qué libros son los más vendidos? En las librerías,
    ¿qué espacio se le ofrece a los poetas? La respuesta es clara ¿no? Intento ser crítico y realista con los tiempos que corren. El capitalismo no quiere un pueblo formado ni leído; eso asusta y la poesía tiene el efecto contraria: abrirnos los ojos.

    Por otro lado, grandes editoriales están publicando poesía de personas que vienen de la música, no por creer en ellos, ni por su calidad sino porque en las redes sociales les sigue mucha gente y son una fuente de dinero. Ya veremos qué pasa con todo ello, pasado el tiempo… ¿papel mojado?

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Por qué la poesía es un arma cargada de futuro?

    Siempre necesitamos oír la voz del poeta antes de despedirnos, por eso hoy vamos a ver y a oír a Javier Gil leyendo en el poema que os copio a continuación:

    EL TABACO PERJUDICA SERIAMENTE TU PRESENCIA

    Me acabas de decir un ahora vengo.
    Haría falta una lluvia violenta para detenerte,
    casi nunca te gustó ir a comprar tabaco sola.
    Debería nevar sobre ti
    que vas sin jersey, sin el manto de mis manos.
    Desplomarse los semáforos aún tintados
    de las manifestaciones de ayer,
    los comerciantes, las niñas que sonríen a tu paso,
    aquellas mariposas y ese frío que detestas,
    eso haría falta.

    Afrodita, por momentos, se vuelve ridícula después de irte
    y aprovecho para hacer la colada. 
    Deseando saber la respuesta
    cuando te pregunte: ¿Ya estás aquí?
    Mientras ordeno los cojines del sofá,
    las zapatillas errantes que circulan por el salón,
    celebraré conocerte y no pretender escaparme.

    Me asomo al balcón buscando tu complicidad,
    aquella que extraño en las tardes de colegio.
    No quiero imaginar que lo nuestro fue una quimera,
    ni un amor de verano a golpes de caricias,
    para luego ser la canción del olvido.
    El teléfono hace presencia en esta soledad breve.
    ¿Queda pan para los desayunos? 
    Compra también todos los contigo, los presente
    y una pizca de todavía. ¿Vienes ya? Sonríes.
    El perfume de tu pijama perdura,
    adolescencia empañada en mi escritorio,
    la vecina del quinto discute con otra mujer,
    los libros viejos que decoran la mesita de noche
    y el pupitre de tu mirada
    se dejan convencer durante esta ausencia
    de que lo coherente es imaginar
    los te quiero que nos decimos.

    Los minutos van pasando, finalmente llegas.
    ¿Todo bien por aquí? 
    Compartimos manta y cubro tu cuerpo con ella.
    Hubiera hecho falta un ejército de besos
    para no decirte la verdad.
    Y es que el tiempo, a veces, debería detenerse
    y proponernos dejar de fumar.

    Antes de marcharnos, podéis echar un vistazo al blog de Javier Gil y ver qué escribe y publica por ahí.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Antonio Cruz: «Sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo»

    13 preguntas y un poeta, Antonio Cruz: «Sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo»

    Conocí la poesía de Antonio Cruz a través del poeta Hilario Barrero al que entrevisté hace unas semanas. Fue un descubrimiento y lo he querido compartir con todos vosotros y vosotras.

     Narrador, traductor y neerlandista, aunque esencialmente poeta, Antonio Cruz Romero (Almería, 1978) es autor del libro de relatos Cuentos macabros ilustrados (2014) y de la novela El banquete: crónica de un ajusticiamiento (2017), y sus poemarios más recientes han sido Grecia: guía de viaje para poetas y antipoetas (2016), En el abismo del olvido (2017) y Una habitación de hospital con vistas al mar (2018).

    Ha traducido entre otros al norteamericano Robinson Jeffers, a los poetas neerlandeses J. J.Slauerhoff, Menno Wigman, Arie Visser e Ilse Starkenburg, así como a los flamencos Hugo Claus y Paul Snoek, terreno este de la traducción en el que cabe destacar su ensayo y antología poética Poesía
    experimental de los cincuenta en lengua neerlandesa
    (2016). Sus poemas han aparecido en diversas publicaciones españolas e internacionales.

    Ha sido becado en dos ocasiones como «Translator in Residence» en la Casa del traductor de Ámsterdam (Het Vertalershuis Amsterdam), y es el fundador y editor de la revista Ravenswood Magazine (2014–2018) y Atonaal, revista de poesía (2018–presente). Su blog lleva por título Sobre filias y fobias literarias.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en la comarca de Los Vélez (Almería), y concretamente en María, un pueblo pequeñito de montaña que descansa a los pies de su sierra. Con 18 años me trasladé a Almería para iniciar estudios universitarios, que es donde actualmente vivo. Por motivos sentimentales Ámsterdam es como mi
    segundo hogar; en los últimos tiempos una ciudad amarga y dolorosa, antaño radiante, pero siempre apasionante.

    En cuanto a mi actividad literaria, mi forma de expresarme ha sido desde siempre mediante la escritura, especialmente en situaciones dolorosas, pero no es hasta hace unos cinco años, tras una «filosofía» que ahora entiendo desacertada, cuando decido que quizá alguien podría estar interesado en
    leer aquello que escribo. Aunque aún sigo meditando si fue buena idea.

    EL CAOS Y EL MIEDO

    Me asomo a la ventana:
    soy siempre el último que me acuesto,
    el último de la calle, el de mi casa.
    El caos es visible: los papeles
    sobre la mesa como un enfermo anestesiado,
    rayajeados, escritos con diferentes colores;
    montones de libros en el suelo.
    Todo está oscuro y miro la vida
    con los ojos de la noche.
    Y siento el miedo de no saber
    si con la luz del día siguiente
    yo mismo seré capaz de amanecer.


    – Una habitación de hospital con vistas al mar, Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2018.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Las primeras, con 10 o 12 años, fueron esencialmente Poe y Bécquer en cuanto a poetas, pues en casa de mis padres eran dos autores digamos que «famosos». Y en los primeros años de Universidad Bukowski, Baudelaire, Valente y Panero, Ezra Pound y Eliot, Rimbaud y Pessoa, y también en esa época el neerlandés Cees Nooteboom y el flamenco Hugo Claus, fundamental en mi poética, como lo ha sido la poesía en lengua neerlandesa en general. Al fin y al cabo cada uno de ellos me influyó en mayor o menor medida, incluso me siguen influyendo; otros en cambio ya no, como por ejemplo Bukowski.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Como he dicho en más de una ocasión, en la poesía (y en la mía se corrobora en cualquier poema) sólo existen dos verdaderos temas: la muerte y el amor, que puede reducirse a uno solo: la muerte, pues
    entiendo que el amor es en realidad un sucedáneo de la muerte. Así que sólo escribo cuando hay muerte y dolor a mi alrededor, y cuanto mayor es, más y mejor escribo. Envidio a los que hacen poesía alegre, pero
    mi poesía es radicalmente autobiográfica, y yo soy un pesimista profesional.

    MAR DE EGEO III

    la playa de erizos
    ha dibujado tu cadavérica
    silueta… un golpe de estado
    del mar… te ha borrado
    la arena

    – Grecia: guía de viaje para antipoetas y soñadores. Manual para un naufragio ya pasado.
    Editorial Letras Cascabeleras. Cáceres, 2016.

    ¿Cree que el poeta «evoluciona» en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, es evidente, de lo contrario creo que sería un problema. El poeta evoluciona a la par que aquello que lo rodea, y se sirve de experiencias (en mi caso como he dicho sólo me sirven las más amargas). Si no evolucionase sería algo inanimado, una piedra. Mi poesía ha cambiado radicalmente, aunque en esencia siga siendo casi similar, y además me han influido la lectura constante y variada de poetas que voy leyendo y cuyos matices voy incorporando a mi estilo.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Siempre escribo sobre papel, al principio aporto demasiados «datos», y tras una docena de versiones hay un momento en el que intuyo que puede estar terminado, lo paso a ordenador y lo dejo reposar. Hay poemas que tras terminarlos determino que son perfectos («uno de mis mejores poemas», me digo a veces), pero pasado un tiempo compruebo que no es así. En alguna ocasión también se produce alguna sorpresa, cuando un poema totalmente descartado lo reviso y al cambiar algunas palabras o versos pasa a ser candidato para un futuro poemario. En realidad sólo el 20% de lo que escribo le doy el visto bueno para que se publique, y aun así nunca acabo satisfecho; destruiría cada uno de los poemas que he escrito, incluso los que ya están publicados; incluso los más recientes.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Lo que más preocupaba era tener una voz propia, que no fuese imitación de otra. Sí entiendo que cada poeta que leo y me gusta, cada poeta que admiro me aporta algo importante y diferente a mi forma de escribir, pero no busco imitarlo. Y eso es lo que busco en cada poema: perfeccionar mi propia voz poética y ser reconocible, en primera instancia por mí mismo.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Me gusta acudir a los recitales de poesía, incluso aunque no tenga mucha predilección por el poeta, pero detesto ser yo el protagonista de una lectura en vivo, como tampoco me gustan mis propias presentaciones, y me limito a hacer las puramente «obligatorias».

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Aunque valoro el papel por encima de cualquier forma de publicación, entiendo que los blogs y las revistas digitales resultan fundamentales y son de una importancia capital, tanto en la faceta de poeta como en la de lector, y que cualquier poeta pueda ser leído de manera fácil e inmediata en cualquier parte del mundo gracias a estas publicaciones virtuales.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Podría recomendar infinidad de poemas, por lo que me resultaría muy doloroso citar uno solo: «Plática» de Baudelaire, ¡y otros tantos más!; innumerables de Georg Trakl, como «Crepúsculo espiritual» o «Noche de invierno»; el largo poema de Eliot La tierra baldía; de Slauerhoff «En memoria de mí mismo» o «Saudade»; «Lisbon Revisited» o «Tabacaria» de Pessoa; una docena de Paul Snoek, como «La pena del pintor»; de Hugo Claus recomendaría «Ensayo», un poema demoledor; de Rosillo Melancolía» o «Supón que aún es agosto»; cualquier poema del magnífico poemario de Hilario Barrero «In tempore belli», del que no me canso de releer, como por ejemplo «Muerte» o «Easter Sunday en Green Wood», que además tiene un verso que lo uso como lema personal y dice «Saber que eres mi tierra y mi mortaja». Y como hace poco que se ha publicado mi traducción del último poemario del poeta neerlandés Menno Wigman (del que recomendaría también el poema «Para terminar»), aconsejo el poema «Infinitamente
    despierto». Y por último, cada uno de los poemas que integran el último poemario de Antonio Praena. Perdón por no haber podido reprimirme y citar uno solo.

    Marchita su belleza en esquinas oscuras,
    su cuerpo corrompido de gusanos de noche,
    asediado de heridas, temblores y tumores
    ya no quiere vivir, desnudo y desterrado
    se aleja de los suyos. Agobiado de grietas
    es difícil mirarse en el espejo
    y ver una carroña sin forma ni esplendor,
    pergamino sonoro su piel en de profundis,
    la cicatriz de la barbarie iluminada.
    Imposible salvarse de esta guerra
    nivelando sus dedos de ungüentos y pomadas,
    poniendo contrafuertes a su cuello,
    sus vidrieras borrosas de luz ronca,
    un nido de serpientes reptando por su nuca.
    ¿Cómo vivir de ser el contemplado a contemplar,
    de vender su hermosura a tener que comprarla,
    de ser incendio a estar petrificado,
    rebosante de vida a sentirse cadáver?
    Se sienta en la muralla del recinto,
    antes fortificado y defendido,
    esconde los juguetes venenosos,
    acaricia la miel de las ventanas
    y mirando la torre enmudecida,
    la gran plaza vacía, espera al enemigo,
    ya perdida la llave del deseo,
    que regrese de noche y fusile a traición
    su sangre sulfurada de metralla roída.

    – In tempore belli, Hilario Barrero, Verbum . Madrid . 1999

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Pues ahora mismo llevo un mes totalmente inmerso en la obra de Fernando Arrabal, y en los tres puntos estratégicos de mi casa tengo libros suyos: poesía, novela y teatro. Es un escritor inmenso, y no sólo de nuestra literatura, sino de las letras universales, además de ser el mejor dramaturgo del mundo. Su poder creativo y genialidad son únicos, y en eso sólo le encuentro comparación con el flamenco Hugo Claus, con el que por cierto coincidió en un viaje por EE.UU. en 1959.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Pues como decía en una de las respuestas anteriores, que buscase su propia voz, sin imitar a nadie.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La industria editorial está en plena reinvención. Por un lado porque hay mucha gente que escribe, y además lo hace muy bien. Y por otro porque también debe atenderse el soporte digital. La clave está en no pisar terrenos que ya están demasiado saturados, así como hacerlo de una forma diferente.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Ninguna. No ha faltado ni sobrado ninguna, ni siquiera esta última pregunta, que es la número 13.

    Muchas gracias por la entrevista, pero antes de finalizarla, le pedimos a Antonio Cruz que nos gustaría escucharle recitar unos de sus poemas. Aquí lo tenéis:

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Llorenç Vidal: «La poesía es la expresión de la belleza a través de la palabra, de la misma vida»

    13 preguntas y un poeta, Llorenç Vidal: «La poesía es la expresión de la belleza a través de la palabra, de la misma vida»

    Hace unas semanas me hablaron del poeta Llorenç Vidal. No lo conocía, en cambio sí conocía al Llorenç Vidal del DENIP (Día escolar de la no-violencia y la paz). Para mi sorpresa, resultó que los dos eran la misma persona.

    Aquí estamos frente a frente con las trece preguntas que nos gusta hacer a todos los poetas que pasan por la revista de Poémame.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    El poeta mallorquín Llorenç Vidal

    Nací en Santanyí, en el sur de Mallorca, en 1936 unos tres meses antes del inicio de la guerra civil española. Los tres primeros años de mi vida, los años de la guerra civil, fueron un poco angustiosos ya que mi madre y yo vivíamos en Mallorca, en la zona nacional, y mi padre estaba en Barcelona, en zona republicana. Había un ansia continua por los sobrevuelos de los aviones y bombardeos de los aviones procedentes de Cataluña, ansia que se agudizó desde que se vislumbraron los barcos del capitán Bayo y más todavía cuando se produjo el desembarco en Porto Cristo, a pocos kilómetros de mi pueblo. Tal debió ser la angustia que se me contagió que la primera palabra que yo dije no fue ‘mamá’ o ‘papá’, como los demás niños, sino que fue ‘uuuuu…’, la onomatopeya de avión. Para evitar los bombardeos, a veces sólo de metralla, durante el día hacíamos la vida a la sombra de un frondoso algarrobo en una finca familiar a una media hora andando de la villa. A este algarrobo se refiere mi haikai ‘An es garrover de sa Barraca /  Al algarrobo de Sa Barraca’

    Garrover ample,
    fores nostro refugi
    durant sa guerra.

    Algarrobo amplio
    fuiste nuestro refugio
    mientras la guerra.

    A los 11 años nos trasladamos a vivir a Palma, donde estudié Magisterio y después Filosofía y Letras en las Universidades de Valencia y Barcelona. Estuve de Maestro en Algaida y Mancor del Valle, de Profesor de Bachillerato en La Molina y de Inspector de Educación en Cádiz, Ceuta y Baleares. Actualmente resido en la Bahía de Cádiz y hago frecuentes viajes a Mallorca y al extranjero. Creé y dirigí los cuadernos literarios ‘Ponent’ (1956 -1983), continué y dirigí la colección poética ‘La font de les tortugues’ desde el número 5 al 22 (1957 -1967) y en 1964 fundé el ‘Día Escolar de la No-violencia y la Paz’ (DENIP /DENYP), que en el próximo 2019 alcanzará su 56ª celebración.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    En los años de la postguerra la escuela era en castellano pero mi madre me enseñó a leer en mallorquín. Mis primeras lecturas literarias fueron las ‘Rondaies mallorquines’ d’En Jordi d’Es Recó (Antoni Mª Alcover) y me gustaba escuchar las ‘gloses’ o coplas en mallorquín popular. Mis primeras lecturas poéticas fueron de los catalanes Jacint Verdaguer y Joan Maragall y pronto me apasioné por los poetas mallorquines Marian Aguiló, Miquel Costa i  Llobera, Joan Alcover, Maria Antònia Salvà, Guillem Colom, Llorenç Riber, Miquel dels Sants Oliver, etc., así como por algunos poetas de la primera generación insular de postguerra, tales como Blai Bonet, Bernat Vidal i Tomàs, Llorenç Moyà, Miquel Gayà, etc., al mismo tiempo que por poetas en castellano sobre todo San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Antonio Machado, el exquisito Gutierre de Cetina, Federico García Lorca, Amado Nervo, Gabriela Mistral y otros más. ¿Influencias? ¡Muchas! Además de los poetas ya citados tendría que incluir los clásicos mallorquines Ramon Llull y Anselm Turmeda, el clásico latino Virgilio, el provenzal Federico Mistral, el italiano Mario Chini, de quien aprendí el uso del haikai o haiku, el griego Konstantino Kavafis, algunos poetas arábigo-andaluces, los haikashis japoneses, etc… y la fuente inagotable de la poesía popular.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    La poesía, mi poesía, es para mí difícil de definir… La definición que más me gusta es la de Jacinto Verdaguer cuando dijo que ‘la poesia és un ocell del cel que fa sovint volades a la terra’. En sentido estricto diría que es la expresión de la belleza a través de la palabra. En sentido amplio, la expresión de la belleza a través de la misma vida.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La poesía es un fenómeno vivo y, como todo lo vivo, evoluciona. Comencé con una poesía esteticista con ribetes surrealistas, oníricos y existencialistas salpicada con algunos granos de poesía social (mis cuadernos ‘El cant de la balalaika’ y ‘5 meditacions existencials’) evolucioné hacia un regionalismo histórico de tono realista, en algunos momentos ‘con un acento retórico’ como dice Antoni Comas en la antología ‘Un segle de poesia catalana’ (el librito ‘Insania Terrae’), para finalmente estar abierto progresivamente a un esteticismo espiritualista, universalista y pacifista (‘Talaiot del vent’, ‘Estels filants’, ‘Petits poemes’, ‘Poemes esparsos’, ‘La rosa de los vientos’, estos dos últimos inconclusos y abiertos a nuevas aportaciones, y ‘Destellos espirituales’). Esta evolución se puede observar claramente en mi ‘2012: Antologia Poètica’, publicada por Editorial Tántalo de Cádiz. En el marco de esta última etapa debe inscribirse también mi obra en prosa poética ‘Petit llibre d’un solitari’ / ‘Pequeño libro de un solitario’.

    En cuanto a la métrica he usado principalmente el octosílabo y el endecasílabo en composiciones diversas: romances, verso libre, sonetos, décimas, zéjeles asonantados, etc., y con su métrica propia haikais o haikus.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Normalmente me salen los poemas, especialmente los haikais, enteros. A veces me despierto con el poema ya terminado y lo escribo. Casi no suelo corregirlos, sino aceptarlos o desecharlos. Si acaso retocarlos un poco, pero no demasiado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Creo que la poesía debe ser una expresión de la interioridad del poeta. En realidad no busco nada más que la autoexpresión mediante la belleza de la palabra. ¿Objetivo? Tal vez en la noche mágica de la poesía el único objetivo sea el que se expresa en este haiku titulado PESCADOR D’ESTRELLES /PESCADOR DE ESTRELLAS:

    -Diguès: ¿Què cerques
    en aquesta nit màgica?
    -Estels i boires…

    -Dime: ¿Qué buscas
    en esta noche mágica?
    -Nubes y estrellas…

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    No sé si es defecto o virtud, pero soy muy introvertido y tímido y no he practicado demasiado las lecturas en vivo. Sólo lo indispensable, muy escasamente en lecturas individuales y principalmente en encuentros poéticos y lecturas colectivas. La última vez en el reciente VII Encuentro Hispano Marroquí de Poesía en Tetuán. El concepto que tengo de mí mismo como poeta es muy modesto. Lo expresé claramente en el poema titulado SOY UN POETA MENOR cuando escribí:

    Soy un poeta menor
    de una literatura minoritaria.
    Me atrae el fuego del día,
    la magia de la palabra
    y los ensueños ocultos
    en los rincones del alma…

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Son una oportunidad magnífica aunque más efímera y transitoria que el pergamino o el libro impreso para difundir la palabra poética. Yo mismo mantengo dos webs y dos redes sociales y acabo de reeditar mi libro de poemas ‘Estels filants’ y preparo la reedicion de ‘Petits poemes’ en e-book y estoy muy contento de ello.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    El Pi de Formentor‘ de Miquel Costa i Llobera en su versión mallorquina, ya que la traducción al castellano del mismo autor carece de la energía y de la fuerza que brota de la versión original. Es un poema de una gran belleza y perfección en la forma y de una potencia ejemplar, ascética y educativa. Según Gaspar Sabater en ‘El renacimiento literario en Mallorca’ es ‘la más perfecta obra de la poesía mallorquina’.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    No soy un lector muy prolijo. Las tres obras básicas en mi vida son el ‘Tao Te King’ de Lao Tse, el ‘Enquiridion’ de Epicteto y el ‘Sermón de la Montaña’ de Jesús de Nazaret’. En la actualidad estoy leyendo ‘Pensamientos sobre la compasión’ de Eulogio Díaz del Corral, una novedad editorial reciente que acaba de aparecer en e-book.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Para dar un consejo se necesita conocer a la persona concreta. Es muy difícil un consejo general que sirva para todos. Tal vez si tuviera que darlo es que sea sincero consigo mismo y que conserve su frescura original.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La política y la industria editorial son dos campos de la vida social con los que tengo muy poca relación y que no conozco suficientemente para poder opinar. Soy una especie de ermitaño de la poesía. Lo dije en el haiku EREMITA:

    Anacoreta
    de Santa Poesía,
    rezo y contemplo.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustan las que me has hecho. Ha sido un cuestionario muy exhaustivo. ¿Otra pregunta? Tal vez… ¿Cómo te autodefinirías? Y yo te respondería con otro haikai titulado AUTORRETRATO, que dice así:

    Simple y austero,
    escritor de poemas,
    introvertido…

    Muchas gracias por haber participado en la entrevista y por haber recitado el poema ‘Soy un poeta menor’ para nosotros.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. Por eso os dejamos la poesía de Llorenç Vidal y un e-book del mismo poeta de regalo.

  • 13 preguntas y una poeta, Soraya Benítez: «No hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector»

    13 preguntas y una poeta, Soraya Benítez: «No hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector»

    A través de la sección Slam de la web de Poémame supe de la edición del poemario Mirlo Blanco, recuerdo azul (Ed. Camelot, 2018) de Soraya Benítez. Éste llega después de Mi mejor abril (Ediciones Mouse, 2018), su primer poemario, fruto de un blog homónimo donde Soraya escribe, según sus propias palabras, «para no perder el sur. Una suma de poemas que resta dolor, nostalgia y soledad, plasmando las inquietudes que hacen temblar a la primavera y al corazón. Un paracaídas fabricado con versos."

    Soraya Benítez es una diplomada en Magisterio de Educación Física y licenciada en Psicopedagogía apasionada de los libros, de los viajes, de la naturaleza, de la música, de la actividad física, de la comida… De todo lo que da un soplo de vida y te hace respirar. Tiene una novela a punto de ser publicada y otra en proceso de ebullición.

    Antes de empezar la entrevista, vamos a escucharla recitar uno de sus poemas, “Si quieres que te olvide”

    Este poema pertenece a Mi mejor abril. Es uno de sus poemas preferidos, porque «se suele hablar mucho del olvido, pero poco de las ganas reales de olvidar. Cuesta olvidar, claro que cuesta, aunque hay ocasiones en las que se hace más difícil porque, lo reconozcamos o no, no queremos hacerlo

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    No hay mucho que contar, mi biografía se va haciendo más sencilla y austera conforme pasa el tiempo. Nací en Córdoba, en el verano que inauguró la década de los ochenta y, actualmente, resido en Gijón. Entre lo uno y lo otro, he vivido. Se podría decir que, en ese recorrido por los años, la literatura ha sido una compañera inseparable, en forma de lectura o de folio en blanco a la espera de que volcara en él mis inquietudes, mis temores, mis preguntas.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron? 

    Mis primeros encuentros con la poesía fueron triviales o, al menos, así los recuerdo. No me acerqué yo a ella sino ella a mí, en forma de obligación escolar. Conocí a Juan Ramón Jiménez, a Bécquer o a Antonio Machado, entre otros. 

    Muchos años después, volvió a acercarse a mí, no ya como obligación sino a través del amor. Llegó Neruda, Pedro Salinas, Lorca, Cernuda… A partir de ese momento, no he dejado de ser yo la que acuda en su búsqueda, como terapia, respuesta y sosiego. 

    Aparte de los ya nombrados, supongo que cualquier autora o autor que caiga en mis manos, deja algo suyo en mí, aunque siempre recaigo en la lectura de Cristina Peri Rossi, Ángel González, Felipe Benítez Reyes, Fernando Pessoa o Anne Sexton.

    Mirlo blanco, recuerdo azul, de Soraya Benítez (Ed. Camelot, 2018).

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Mi poesía habla de mí y de todo aquello que me emociona. No sabría definirla, pero sí tengo claro lo que me gustaría conseguir con ella: me encantaría que aquello que cuento en mis poemas, no fuera solo mío, que pudiera servir a otros para sentirse identificados, acompañados y entendidos.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Creo que debería evolucionar en su escritura. Decir que se mantiene inalterable sería como afirmar que no se ha visto salpicada e influida por los acontecimientos que ha ido viviendo, las personas que ha ido conociendo, las lecturas que han pasado por sus ojos… Creo que todo eso actúa sobre nuestra manera de ver las cosas y, por supuesto, repercute en nuestro estilo y nuestro lenguaje poético. El mío ha ido cambiando a lo largo de los años, quiero pensar que progresando, gracias a no decaer en el hábito de la lectura y a la búsqueda constante de mejora, siendo autodidacta.

    Al final  del puente de Brooklyn

    El sol se abre paso entre gigantes
    que me acechan, desde lejos, cuando avanzo lentamente, como pez serpenteante
    por las aguas del East River.
    Amanece y tengo sueño.
    Me adormecen los gruñidos de madera,
    de pisadas más precoces que las mías
    con el rumbo de memoria aprendido
    en la planta de sus pies.

    Tiemblan los brazos de acero cuando bosteza la brisa, soplo marmóreo que vaga
    a mi alrededor.

    Sin duda, Lorca también temblaría sobre esta lengua inagotable.
    ¿Qué encontraré al final,
    cuando llegue?

    ¿Quién más habrá?

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    A veces, hago un esfuerzo para dar por concluida la corrección de un poema. Siempre encuentro una expresión o una palabra que defina mejor lo que quiero contar. Me resulta indispensable tener a mano un diccionario y suelo recitar en voz baja el poema, buscando una melodía que me guste, el ritmo adecuado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Hice referencia a ello anteriormente, creo que no hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector, esa especie de reflejo. Al final, es como un guiño, te sientes  acompañada o entendida por otra persona, allá donde esté. Esa empatía es fantástica. 

    Mi mejor abril, de Soraya Benítez (Ed. Mouse, 2018)

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Prácticamente, no he participado en ellas, aunque no me desagradan. Son otra forma más de expresión y comunicación. La voz del poeta, sus gestos, su forma de recitar… enriquecen el poema. Otras formas más teatrales como las Poetry Slam, también me parecen estimulantes y necesarias. 

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece estupendo. No deja de ser una adaptación a la era tecnológica que vivimos. Es normal que se adapten los medios y las técnicas utilizadas para hablar sobre poesía, para escribirla, para leerla. Puede que haya a quien le guste que la poesía sea un género incomprendido, para una minoría privilegiada, sin embargo, con Internet se rompen muchas barreras y el deseo de unos pocos poco importa.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Hay muchos que me han gustado mucho, pero… si tuviera que recomendar uno, diría Advertencia, de Felipe Benítez Reyes. No tiene desperdicio y lo interpreto, desgastando la ironía que subyace en la poesía de Felipe. 

    Advertencia (recitado por el propio poeta)

    Si alguna vez sufres -y lo harás-
    por alguien que te amó y que te abandona,
    no le guardes rencor ni le perdones:
    deforma su memoria el rencoroso
    y en amor el perdón es sólo una palabra
    que no se aviene nunca a un sentimiento.
    Soporta tu dolor en soledad,
    porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
    está justificado si fuiste desleal a tu conciencia,
    no apostando sólo por el amor que te entregaba
    su esplendor inocente, sus intocados mundos.

    Así que cuando sufras -y lo harás-
    por alguien que te amó, procura siempre
    acusarte a ti mismo de su olvido
    porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
    Y aprende que la vida tiene un precio
    que no puedes pagar continuamente.
    Y aprende dignidad en tu derrota,
    agradeciendo a quien te quiso
    el regalo fugaz de su hermosura.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Me pone nerviosa leer solo un libro. Necesito tener empezados cinco, seis, siete… a la vez. Y así, pasa, que tardo la vida para acabarlos. Actualmente, estoy haciendo más hincapié en Dime quién soy, de Julia Navarro, una novela maravillosa.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    No soy quien para dar consejos a nadie. Al fin y al cabo, los consejos son maneras de contar nuestra experiencia, para que sirva de referencia o punto de apoyo y no de dogma. Y mi experiencia en el mundo de la poesía no es tan dilatada. Eso sí, considero fundamental leer mucho y escribir mucho. 

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La veo con ojos de escritora novata, desconozco el mundo editorial como para opinar con datos y argumentos bien formados. No obstante, me da la impresión de que una editorial es más empresa que nunca y busca beneficio, por encima de todo. 

    Noviembre, última forma de amar

    Noviembre, enfrías las manos dejando lágrimas sobre las hojas de los árboles que han llorado esta mañana.

    Suspiras y cortas los labios,
    agrietas la cara, instauras desorden
    en cada peinado, asustas ventanas
    y alzas el vuelo de las servilletas
    que llevan escritos mis últimos versos.

    Noviembre, roba domingos,
    piel de otoño que llena la nada de niebla, tardes de marco plomizo.
    Al otro lado, se oye el eco de un recuerdo que, todavía, no he tenido.

    Cómo va a cantar el mirlo en otoño…

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    No me ha preguntado nada acerca de nuestro parnaso, nuestro bar de letras de Poémame, como lo bautizamos desde un principio, @Pequenho_Ze y yo. Creo que es mucho más que una plataforma literaria virtual para los apasionados de la poesía. Escaparate, verbena, palestra… y, sobre todo, punto de encuentro donde, a veces, es posible que surja la magia.

    Ahora, antes de acabar toca el regalo a nuestros lectores. Si os ha gustado la poesía de Soraya no podéis dejar de visitar su blog Mi mejor abril.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.