Categoría: 13 preguntas y un poeta

  • 13 preguntas y un poeta, Raúl Cristián Aguirre: «Lean, hagan mucho el amor y coman aguacate, que es muy rico»

    13 preguntas y un poeta, Raúl Cristián Aguirre: «Lean, hagan mucho el amor y coman aguacate, que es muy rico»

    Conocí al poeta argentino Raúl Cristián Aguirre en el micrófono abierto de una de las sesiones de #PoémameBcn de la temporada 2018/19 en el Raval de Barcelona. Allí recitó un poema a su madre, la escritora Hebe Monges, que le recitaba poemas del romancero viejo español antes de dormir y nos dejó a todos encantados.

    Es hijo del poeta argentino Raúl Gustavo Aguirre (1927-1983), creador de la emblemática revista Poesía Buenos Aires y traductor de Rimbaud y Apollinaire.

    Raúl Cristián Aguirre, autor de a Sívori se lo comieron los escorpiones (Ediciones en Danza) y Mamá y otros poemas (Caro Kann), se define a sí mismo como un hijo ilegítimo, inmigrante ilegal, poetiso y dibujador de dibujitos. Entre otras cosas.

    Recientemente participó como poeta de habla castellana en el recital #PoémameBcn que tuvo lugar el mes de noviembre de 2019 en Barcelona.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Me fui a inscribir a dos carreras humanísticas, pero en la primera me dijeron que no me aceptaban porque me faltaba un documento, y a la otra llegué un minuto tarde. Entonces me apunté a Sistemas, que no sabía muy bien qué era, y terminó siendo casi la antítesis de la poesía: informática. Por unos cuantos años me dediqué a eso, tratando de “humanizar” todo lo que tocaba y no deshumanizarme en el camino. No sé si lo logré. En 2016 dejé todo lo que era computación y empresa y me metí de lleno a hacer lo que más quería hacer: nada.

    Pero la poesía me viene a buscar siempre, y acá estoy, publicando mi segundo libro, recitando por los rincones, haciendo un espectáculo unipersonal poético-divulgativo, y escribiendo aunque me lleven los demonios, como quería Bolaño.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mi primera lectura poética no fue una lectura: fueron los romances que me recitaba mi madre para dormirme. Me encantaba escuchar el del enamorado y la muerte, el del Conde Niño, el del prisionero. Supongo que uno no queda muy normal después de eso: se te pega el romanticismo y el ritmo poético, y sobre todo se descubre la capacidad de emocionar de la palabra. Aún hoy me encantan esos romances y cada vez que puedo los incluyo en algún evento. Después, no sé cómo llegué a enamorarme de Tristan Tzara, abanderado del dadaísmo, que es quizás la voz que reconozco conscientemente, junto con la de mi padre, Raúl Gustavo Aguirre (que es un poeta de culto en Argentina) como influencia, o como objeto de admiración, que no sé si es lo mismo.

    Mis primeros poemas eran algo dadaístas, y generaban más hilaridad entre mis amistades que otra cosa. Todavía mis amigos me recuerdan uno que empezaba: “las ratas, las ratas / por favor nunca más”. A mí me parece bastante trágico, y quizás ellos coincidirían: una tragedia de poema. También cayeron en mis manos siendo muy chico Neruda, Óscar Hahn, Juan Gelman, Alejandra Pizarnik, Ernesto Cardenal y tantos otros. En realidad te influencia todo: salís a la calle, escuchás a una vecina, una charla en el metro, y terminás impregnado con la cadencia de una frase. O con la letra de una canción. Todo el día estamos expuestos a versos que vienen en forma de casi cualquier cosa. El oído te sirve para intentar diferenciar entre lo bello y lo descartable, con acento en intentar.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    No sé. Horrenda, supongo. En todo caso, veo que tiende a la síntesis, que es una cualidad que aprecio enormemente en todo, menos en el sexo. Igual, no sé si existe la poesía, como decía mi padre: existen los poemas. Y es posible que algunos poemas míos me gusten un poquito: pareciera que no los escribí yo.

    Más que nada, les estoy agradecido, porque sin duda me hicieron la vida mucho más soportable. No sólo por la escritura: tener una mirada poética es quizás mucho más importante. Apreciar la belleza que está en todo, ver el milagro que somos. ¿Qué regalo podría ser mejor? Aunque mi hija ante esa pregunta seguramente respondería: “un iPad nuevo”.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Yo, entre otros oficios improductivos, también dibujo, y estaba muy preocupado porque no veía un estilo claro en lo que dibujaba. Hasta que David Pugliese, ese enormísimo dibujante, me dijo: mejor, el estilo te congela, te impide seguir avanzando. Después de eso, mi anhelo es no tener un estilo en la escritura tampoco. Ojalá tuviera el don de la plasticidad, como para encarar cada poema de una forma totalmente nueva, o ajustada a lo que el poema me está pidiendo decir. Que muchas veces, tampoco estoy seguro de anticipar. Quiero decir que eso es lo maravilloso: cuando uno escribe y no sabe adónde va el poema y el poema se revela y es mucho más bello, más inteligente y visionario que uno mismo. (Lo cual, en mi caso, no es muy difícil.)

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Muy pocos poemas me parecen un círculo perfecto, inmejorable. Amo aquellos que fluyeron solos, al dictado, y no necesitan retoque. Por desgracia son los menos. Al resto, los abandono, como los pintores abandonan los cuadros, cuando siento que cada nuevo retoque lo empeora. Algunos necesitan reposo. A veces una palabra tarda décadas en llegar. Tal vez porque el poeta no había madurado lo suficiente. Mi segundo libro, “A Sívori se lo comieron los escorpiones” lo escribí en un 99% a los veinte años, pero lo publiqué recién ahora, y creo que le hice un favor eliminando muchos y retocando (apenas) algunos. Ese uno por ciento es importante. En todo caso, sólo me parece válido publicar lo que me emociona. Si no me dice nada a mí ¿cómo voy a esperar que le diga algo a los demás?  

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Yo recuerdo versos de poemas casi desconocidos, de poetas más desconocidos aún. Si alguien decidiera, entre billones de versos, recordar con amabilidad alguno mío, sentir que es calor o compañía o consuelo o una forma de amor, o incluso de furia si fuera inspiradora, eso me haría (acaso bobamente) feliz. Uno nunca sabe qué revolución puede empezar con una chispa, pero eso está en un segundo plano. Escribo porque no podría no hacerlo, es mi catarsis, mi terapia, mi espejo, mi brújula, mi pobre justificación. Y porque no sé tocar el piano.

    También recuerdo que García Márquez decía que escribía para que lo quisieran. Supongo que yo también. Es lindo que a uno lo quieran. Y es tarde para aprender a tocar el piano.  

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Antes que nada permítaseme anunciar que me divierte ser llamado “un poeta como usted”. Bueno, la lectura en vivo es la forma más directa (y antigua) de intento de conexión, y es enormemente placentera cuando esa conexión parece ocurrir. Ahora bien: creo que hay poemas que son más adecuados para una lectura silenciosa. Y muchos otros, lamentablemente, para ninguna lectura.  

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Bueno, son todas formas de llegar al otro. Y si alguien lee un poema significa que no está viendo un reality o un programa de chismes en la tele.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Lo difícil es recomendar uno solo. Elijo uno de Manuel Bandeira, poeta brasileño, quizás por no ser tan conocido. “Estrella de la mañana” es un lamento desesperado que me encanta y me destroza. En una buena traducción, claro, si no, el destrozado es el poema. La de Rodolfo Alonso es de las mejores. Por cierto: Bandeira también es una influencia en mi escritura y ojalá se pudiera decir reconocible.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Leo de a decenas, indisciplinadamente y a trozos. Una biografía de Leonard Cohen (otro gran poeta) y las obras completas de Gonzalo Rojas. La pasión de los poetas, un hermoso memento del contexto de grandes obras poéticas. Libritos de poemas de Ferran Fernández y el último de Edgar Morisoli. Y relecturas, siempre: Borges, Cortázar, Jorge Wagensberg, Porchia. Entre otros muchos. Les dedico el poco tiempo que me queda después de ver los realitys y los programas de chismes en la tele.  

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Ya se los dio el gran Bukowski: no lo hagan. A no ser que no puedan evitarlo. Y que lean, que hagan mucho el amor y que coman aguacate, que es muy rico.  

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Languidece con la poesía y parece floreciente con algunas obras que distan de ser, digamos, floridas. Pero el problema no es de la industria, es de nosotros, los lectores. Que miramos muchos realities.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustaría que me hubieran preguntado cuál era la pregunta que me habría gustado que me hubieran hecho. Les hubiera dado una respuesta magnífica. Lástima.

    A continuación podéis disfrutar de tres poemas de Aguirre elegidos por él mismo:

    vos nunca te fuiste de mi corazón

    vos nunca te fuiste de mi corazón / por eso me andás por la sangre como

     si fuera tuya

    yo nunca te abandoné / por eso te sopla el viento sur cuando el día se

     reclina

    y por eso vuelan las torcazas / por eso el sol es amarillo /

     el pan marrón / la miel dorada

    y por eso saltan los conejos de las galeras / las ardillas se esconden

     en los treboledales / se besan los

     gorriones desesperadamente

    y hay luna en mi país / porque vos nunca te fuiste de mi corazón

    y un centauro en el cielo / porque yo nunca te abandoné

    (de «A Sívori se lo comieron los escorpiones», Ediciones en Danza, 2019)

    no hay Dios ni ná

    No hay Dios ni ná! Grita

    la madre de Encarnación, de Antoñita, muertas

    inútilmente en la larga noche de Puerto Hurraco.

    No hay Dios ni ná! Gime, lanza como sentencia o último

    suspiro, el pequeño cadáver

    muerto, en el cajón que sostiene su cara violeta, tan

    niña llena de pólvora, de postas porque no hay Dios,

    ni ná.

    Ella ya lo ha gritado en el camino de tierra

    que une los tejados con las cruces: la abuela, incrédula

    no sabe llorar más, la hermanita que queda

    sabe que ha huido por azar, que sus hermanas

    murieron por azar. Y la madera ya se deja llevar

    por seis hombres que lloran bajo el sol

    extremeño, y la tierra se deja abrir para comerse

    a Encarnación y a Antoñita. Porque no hay Dios.

    Ni ná.

    (Barcelona, 1990)

    dónde termina la soledad

    dónde termina la soledad

    quiero decir la soledad, los encuentros

    en hoteles y asientos de automóviles

    la soledad, quiero decir

    todas esas mujeres diferentes

    festejadas erróneamente en hoteles y

    asientos de automóviles

    o ninguna mujer, quiero decir

    la soledad, las extensiones simplemente

    entre lunes y lunes similares

    dónde termina la soledad

    quiero decir

    en dónde empieza mónica

    Muchas gracias Raúl Cristián Aguirre por haber accedido a la entrevista y por este último regalo que nos haces: un fragmento de tu unipersonal «Poesía, ¿estás ahí?«.

    A vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado. Gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Cesare de Seta: «Scrivere un romanzo è come volare nel cielo come un uccello accompagnato solo dalla propria memoria e dalla propria fantasia»

    13 preguntas y un poeta, Cesare de Seta: «Scrivere un romanzo è come volare nel cielo come un uccello accompagnato solo dalla propria memoria e dalla propria fantasia»

    No es la primera vez que desde estas páginas entrevistamos a poetas que no lo son según la definición tradicional, pero que sí lo son en su vida diaria. Lo hicimos con pintoras calígrafas, Tere Vila Matas y Paloma Fadón Salazar, con la joyera Silvia Serra, y con la artista polifacética Eva718. Hoy le toca el turno a un arquitecto y escritor italiano, poeta de las líneas y los planos, Cesare de Seta, catedrático de Historia de la Arquitectura de la Universidad de Nápoles Federico II y ha enseñado en numerosos centros de estudios en el mundo: el Politécnico de Zurich, la Columbia University de Nueva York, la École des Hautes Études en Sciences Sociales de Paris. Es periodista y crítico de arte del diario “La Repubblica” y el semanal “L’Espresso”.

    La arquitectura no está reñida con la poesía, y si no que se lo digan al arquitecto español y poeta galardonado recientemente con el premio Cervantes 2019, Joan Margarit.

    Para los lectores no italianos, es fácil encontrar la obra de De Seta de forma online. Desde Poémame, vamos a conocer mejor al escritor Cesare de Seta, nacido en Nápoles el 23 de abril de 1941, que ha publicado recientemente L’isola e la Senna en Jaca Book. Él nos contesta en italiano y se lo queremos respetar, como ya hicimos con la entrevista al poeta mallorquín Miquel Àngel Llauger cuando nos contestó en catalán. Por algo somos la Revista Abierta de Poesía, abierta a todas las lenguas y expresiones artísticas poéticas.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Sono nato in una famiglia agiata non per ragioni di chissà quali ricchezze, come pure s’è favoleggiato, ma perché sono cresciuto in una grande casa invasa dai libri e dalle belle cose che sono stati per me e i fratelli un utero caldo e stimolante per gli occhi. Nella mia prima foto a sette otto mesi non sono in culla,  in un passeggino o in braccio alla tata: sono sulla scrivania di mio padre in legno massiccio, intagliata e scolpita in stile neorinascimentale come in uso a metà Ottocento. Indosso una veste da femminuccia come piaceva alla mamma; sono seduto accanto al lume da tavolo su cui sono disseminati libri verso cui tendo una mano, con l’altra impugno una tavoletta di cioccolato. Essendo anni di guerra quel trofeo doveva essere una vera rarità. Intorno si scorgono bei dipinti e librerie gonfie di libri, scaffali, fascicoli e un étagére con porcellane di Capodimonte.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas y qué autores le influyeron?

    I primi Libri furono il Don Chisciotte in una versione illustrata dell’Utet e ridotta per i bambini, poi Salgari e Dumas padre che molto mi appassionarono. Leggevo naturalmente Topolino e Paperino che ora rubo ai miei nipoti,

    ¿Cómo definiría a su literatura?

    Domanda a cui non so rispondere, se non riferire quanto di me hanno scritto critici letterari tra cui conto celebri italianisti non solo italiani.

    ¿Cree que el escritor “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje literario a lo largo de los años?

    Non credo sia cambiato nel corso dei quarantenni che ho impiegato a scrivere il miei cinque romanzi: non sono uno scrittore compulsivo che scrive un romanzo ogni sei mesi. Scrivo molto lentamente: prima scrivevo a penna e poi ricopiavo su macchina da scrivere elettronica Olivetti o Ibm. Da anni scrivo al computer. Non faccio che leggere e rileggere un testo, cambiare un rigo, spostare un paragrafo da un capo all’altro, aggiungere una virgola o toglierla. Un lavoro certosino che mi piace molto fare quando credo di aver concluso una storia.

    ¿Cómo siente que una obra está terminada y cómo la corrige?

    Alla seconda domanda ho già risposto. Quando penso che il filo della fabula si è conclusa. Ma a volte critici acuti mi hanno rimproverato che taluni spunti o personaggi andavano meglio indagati. Ho risposto loro che avevano ragione, ma questo avrebbe significato scrivere un altro romanzo era non era nelle mie intenzioni o forse nelle mie capacità. In tanti celebri romanzi ci sono personaggi che compaiono e poi vengono abbandonati al loro destino.  

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su literatura?

    Vorrei scrivere storie nelle quali i personaggi sono parte della storia politica e sociale in cui sono immersi, nel luoghi e nei paesaggi. Ma senza che la storia prevarichi la narrazione: deve restare il fondo. Viceversa – come in uno specchio – ogni città, luogo o paesaggio riflette l’identità di un personaggio. Sono uno scrittore visivo ed in questo mi aiuta il mio essere storico dell’arte e dell’architettura.

    ¿Qué lugar ocupa, para un escritor como usted, las lecturas en vivo?

    Non ho mai fatto letture pubbliche di un mio libro. A volte ho chiesto a celebri attori e attrici di leggere pagine di un mio romanzo a una presentazione. La loro lettura mi ha molto confortato: ho ringraziato loro dicendo che ascoltandoli mi sembrava di aver scritto delle belle pagine.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Non amo queste forme di comunicazione: leggo sempre sulla pagina stampata. Ma talvolta per necessità me ne avvalgo con parsimonia.

    ¿Podría recomendarnos un poema/libro de otro autor que le haya gustado mucho?

    Considero Melville di Moby Dick uno straordinario scrittore. Céline di Morte a credito è un libro che sconvolge. Tra gli italiani pongo in cima Alessandro Manzoni, Giacomo Leopardi, Carlo Emilio Gadda,  per tutta la loro opera. L’Ottocento francese, massime Gustave Flaubert è in cima alle mie predilezioni, anche perché posso leggerlo in originale. Tra i contemporanei Pastorale ameriana di Joseph Roth è uno squarcio impietoso e drammatico del suo paese: una vera epopea. Ha un precedente equivalente ma di tutto altro segno nel Gabriel Garcìa Marquez di Cronaca di una morte annunciata.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Cerco di non inseguire i successi del momento, aspetto che maturino. Ora sto leggendo il libro d’esordio di Leonardo Sciascia, Le parrocchie di Regalpetra, che mai avevo letto. Bellissimo.
    Sono curioso di leggere l’ultimo romanzo di Elena Ferrante: il primo della trilogia mi piacque molto. L’attendo alla quarta prova.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la literatura?

    Solo se sente il bisogno di comunicare qualcosa che urge dentro di lui e non conosce altri strumenti che la scrittura. Questa la mia esperienza personale. Quando mi dicesi a scrivere il mio primo romanzo Era di Maggio ero già un storico dell’arte e dell’architettura rinomato con decine di libri alle mie spalle. Ma il maggio del Sessantotto vissuto tra Parigi e l’Italia era rimasto un nodo irrisolto nella mia memoria, né avevo intenzione di scrivere uno dei tanti saggi usciti dell’argomento. Volevo raccontare questa storia a mio modo, per come la vissi in quegli anni della giovinezza. Così mi liberai  della camicia di Nesso che è propria di scrive storia: le ricerche in archivio, le note ecc. Scrivere un romanzo è come volare nel cielo come un uccello accompagnato solo dalla propria memoria e dalla propria fantasia. Fu per me una scoperta fantastica che ho non più abbandonato. Sia pure con la dovuta cautela.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Ba’ è difficile dire. Si pubbliacono troppi libri e pochi sono di buona qualità soprattutto nella narrativa. Gli editori sono cambiati, come è cambiata l’industria e il mercato. Gli editors cambiano da un marchio all’altro con rapidità e questo non è certo un vantaggio per la qualità. C’è una omologazione nell’industria culturale che è un segno preoccupante per il futuro. Spero che in futuro ci sia una selezione più severa. Non è affatto vero che più si stampa meglio è. Così facendo s’intasa solo la libreria di merce avariata. La spazzatura andrebbe eliminata dall’editore, prima che giunga sul banco del libraio, ma hélas non accade.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Mi sarei atteso una domanda sulla mia scrittura. Credo di dedicare una maniacale attenzione a scrivere bene: cosa intendo per scrivere bene? In primo luogo fare della chiarezza un obiettivo dominante cioè scrivere un periodo dove non una parola è fuori posto, non una non è necessaria, La mia aggettivazione è scarna, la mia scrittura secca e vorrei fosse come una lama ben affilata. A una grande scrittrice molto cara come Natalia Ginzburg a cui ho dato da leggere i miei primi manoscritti – ed esitavo a pubblicare – chiesi se valeva la pena che ci provassi; mi rispose il modo laconico”hai uno stile”. Da una lettrice ben nota per la sua severità come lei non mi potevo attendere migliore apprezzamento. Ma debbo dire che a molti autorevoli  recensori  non è sfuggita la qualità della mia scrittura. Per questo voglio concludere questa intervista con una frase rubata a Leonardo Sciascia: “sono un scrittore di storia quando scrivo di narrativa e uno scrittore di narrativa quando scrivo di storia”. Si parva licet  anche questo è un mio proposito: se poi ci riesca questo è compito che lascio a chi mi legge come storico dell’arte o come romanziere.

    Muchas gracias Cesare de Seta por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, José Ramón Ayllón Guerrero: «Practico pornografía emocional: una poesía lírica e intimista»

    13 preguntas y un poeta, José Ramón Ayllón Guerrero: «Practico pornografía emocional: una poesía lírica e intimista»

    A José Ramón Ayllón le conocí recitando en uno de nuestros recitales organizados en #PoémameBcn el pasado 24 de febrero. Posteriormente volvimos a coincidir en el micro abierto de otro #PoémameBcn posterior. Ayllón es un zaragozano residente en Barcelona, amante de los viajes, del paisaje humano, del tiempo compartido con los amigos, de los gatos y de todo tipo de manifestación artística. Por todo esto y, además por su poesía, decidimos entrevistarle.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en Zaragoza porque, en aquella época –hablo de los años 50-, la mayoría de mujeres que vivían en pueblos pequeños tenían que bajar sí o sí a la capital para dar a luz, pero pasé mi infancia en un pueblecito cercano a la capital, que es donde vivían mis padres, y creo que eso se traduce todavía hoy en muchos aspectos de mi escritura, sobre todo en la prosa. Posteriormente estudié Magisterio en Zaragoza y me vine después a Barcelona, que es donde vivo en la actualidad, para estudiar Periodismo.

    Siempre me recuerdo vinculado a la literatura, leyendo y escribiendo y, desde mis inicios, más interesado en expresarme a través de la poesía. Obtuve mi primer premio de poesía en 1981 y posteriormente el Internacional de Poesía Juan Bernier en 1992. Eso me permitió contactar con el mundillo “literario” para, de rebote, descubrir que no era precisamente el lugar donde quería vivirme ni como persona ni como poeta. Hace unos tres años, y a la par que intentaba poner en orden poemas y libros almacenados en cuadernos y cajones durante todo este tiempo, me decidí a salir a la luz nuevamente, animado por mi pareja y mis amigos, y me he sorprendido viendo premiados varios poemarios inéditos de los años 80, así como un libro más reciente que me supuso el Premio de Poesía Miguel Labordeta.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Pues hablamos de un momento histórico en que en este país estaban prohibidos muchísimos autores, así como cineastas, músicos y demás elementos vinculados a la cultura. Me recuerdo leyendo el Romancero y a Bécquer, Machado, Neruda, Lorca, Alberti, Cernuda, Miguel Hernández, Aleixandre y ese tipo de poesía. Hasta qué punto me han influido o no sería algo que deberían considerar mis lectores.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Creo que fundamentalmente practico lo que yo llamo pornografía emocional. En su mayor parte es una poesía lírica e intimista, fundamentada en las vivencias que me han ido, a su vez, construyendo como persona. Quizá temáticamente el amor y los sentimientos, en todas sus manifestaciones y momentos, ocupan un lugar importante en mi obra.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Creo que, a base de trabajo, vas depurando tu lenguaje y, a su vez, vas descubriendo quizá caminos nuevos para abordar la construcción del poema. Aunque, como dicen muchos poetas, igual en el fondo, y sin apenas darnos cuenta, le estamos dando vueltas y vueltas siempre a la misma raíz y al mismo esqueleto. Yo particularmente, no obstante, procuro que cada libro obedezca a un concepto y tenga una cierta unidad. En ese sentido, cuando considero acabado un poemario, le dedico un tiempo de duelo hasta abordar algo distinto. Y pueden pasar meses sin escribir. No me obligo. Para mí sigue siendo muy importante el ritmo interno del poema y, con el tiempo, he ido aprendiendo a sintetizar, a intentar eliminar todo aquello que no aporta nada a lo que quieres decir y que lo único que hace es producir ruido. El hecho de que mi marido, Craig Martin Getz, también escriba poesía, pero en inglés, me ha acercado también al modo más narrativo-descriptivo de la poesía anglosajona y, seguramente, me ha influido/ayudado a salir a veces de zonas de confort. Supongo que ha sido determinante para, a su vez, haber escrito una novela, cuando yo en prosa no había ido nunca más allá de algunos relatos cortos.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Es curioso. A veces escribes un boceto sobre el que vuelves y vuelves una y otra vez y que, finalmente, abandonas porque no acabas de encontrar la manera de definirlo o de hacerlo avanzar. Otras veces, el poema surge al primer intento y tienes poco o nada que retocar. Yo, de todas formas, siempre los dejo respirar un poco y es cuando vuelvo a ellos cuando el poema me dice si ha llegado a buen puerto o no. No deja de ser una sensación absolutamente subjetiva, cierto, pero al final se trata de ser autoexigente y autocrítico contigo mismo y de no olvidar que el poema, como cualquier otra manifestación artística o no, exige trabajo.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Estos últimos años he tenido ocasión de recitar en pueblecitos o ámbitos con audiencia no familiarizada con la poesía; para gente, en algunos casos, que me ha confesado no haber abierto nunca un libro de poesía… ver a esta gente emocionarse con un poema, pedirte más y querer seguir escuchando, es muchísimo más gratificante que cualquier finalidad que hubiera podido marcarme.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Pues estos últimos años he podido participar en diferentes espacios o escenarios y ha sido muy enriquecedor. Te permite conocer gente que, en teoría, tiene ya la proximidad de andar embarcada en tu misma nave y también comprobar cómo llega tu poesía a diferentes audiencias en vivo y en directo. Pero también me ha servido para reconectar con aspectos de ese mundillo literario del que hablaba al principio que siguen sin gustarme. En mi modesta opinión, faltan muchas veces curiosidad, autoexigencia y trabajo serio y sobra mucho ego. Hay poetas que solo entienden ser escuchados, pero que no han aprendido todavía ni siquiera algo tan elemental como es escuchar a los demás.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me alegra por una parte que haya un abanico tan amplio de escaparates donde poder mostrar el trabajo de la gente que escribe; pero, por otra, me sorprende esta tendencia hoy en día tan generalizada de querer ser “artista” por encima de todo, que es algo que no entiendo mucho. Pienso en la realidad que me vincula con pueblecitos aragoneses, por ejemplo: mujeres y hombres que hacían auténtico arte en sus quehaceres cotidianos, bien fuera haciendo pastas artesanales para chuparte los dedos –hoy que agonizamos con tanta pasta industrial-, o mermeladas o encajes de bolillo o colchas o cinturones y accesorios de piel o mil formas de expresión como mínimo tan válidas como las de la palabra; pues resulta que no, que quieren ser “poetas” y colgar aunque tan solo sea en el programa de las fiestas sus poemas. Me parece muy válido, pero es un poco el reflejo del tema sobre el que me preguntas. Hoy tengo la sensación de que cuelgas una foto en Instagram y eres fotógrafo; escribes un twitter o algo en Facebook y ya eres escritor. Creo que no se persigue tanto el intento de trabajar seriamente y construir con las palabras, como el tener acceso al micro, el foco y el famoseo. Forma parte, de alguna manera, de esta frivolización con la que se abordan hoy en día tantos temas, incluso los más serios.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Afortunadamente podría decir muchos, pero sin duda uno sería Si el hombre pudiera decir lo que siente de Luis Cernuda.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Ordesa, de Manuel Vilas. Ando también leyendo poemas de poetas que he tenido la oportunidad de conocer recientemente: Carlos Vaquerizo, Cecilia Álvarez y la mexicana Sonia Jiménez

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    No creo ser la persona más adecuada para dar consejos, pero le diría lo mismo que me digo a mí mismo: que lea mucho, que aprenda, que escuche y que se escuche, que se autoexija en su trabajo y que aprenda a distinguir lo que es un acto de pura masturbación personal, de simple exhibicionismo –que, en mi opinión, donde mejor está es en un cuaderno, en el ordenador, en el móvil o en la mesilla-, de ese otro acto -llamémoslo poema, por ejemplo- que realmente pretende aportar algo al lector o al oyente.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Sin comentarios. Las grandes editoriales tienen compradas hasta las estanterías de las librerías y las editoriales pequeñas o independientes se las ven y se las desean para materializar sus proyectos que, de rebote, tienen poca salida. Súmale que luego, como dice uno de mis editores, en esas mismas estanterías te puedes encontrar el Ulises de Joyce, por ejemplo, al lado de 50 sombras de Grey, como si estuviéramos hablando de lo mismo; y súmale que, como comentaba antes, cada vez hay más personas queriendo publicar. Es complicado. Acabo de conocer a un poeta que fue ya Premio Adonais a comienzos de siglo y que luego ha tenido problemas mil para poder seguir publicando. Frente a eso, te encuentras con escritores que, sin saber cómo ni por qué ni tener una calidad incuestionable, encuentran siempre salida a sus productos.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    No sabría decirte, jejeje. Suficientes creo con las que ya me has hecho.

    Muchas gracias por las respuestas, ahora solo nos queda escucharte en vivo aquí. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Craig Martin Getz: «Escribe desde la tripa y desde el corazón. Escribe desde tu vida. Escribe para ti, íntimamente para ti, tu primera y última audiencia más importante»

    13 preguntas y un poeta, Craig Martin Getz: «Escribe desde la tripa y desde el corazón. Escribe desde tu vida. Escribe para ti, íntimamente para ti, tu primera y última audiencia más importante»

    Hace unos meses conocí a Martin Getz cuando participó en el micro abierto de nuestras sesiones de #PoémameBcn (antes #PoémameEnElRaval). Posteriormente le invitamos a ser el poeta de habla inglesa que participó en la sesión de abril de #PoémameBcn. Su interpretación no pasó desapercibida y le propusimos una entrevista. Aquí la tenéis.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Escribir poesía en inglés y tener prácticamente todo mi círculo social e íntimo de vida en castellano me ha significado cierto dilema, la verdad. Lo llamo mi “síndrome de isla”. Aquí en Barcelona, donde resido desde 1989, muy pocas veces he tenido aquellos oyentes dispuestos, esos amigos, esa gente (con bastante dominio de inglés) dispuesta/interesada en escuchar/leer mi poesía. Estoy convencido, sin embargo, que este síndrome tiene su lado positivo, eso sí, después de haber sufrido esta falta de audiencia y la correspondiente falta de feedback. Yo, al fin y al cabo, soy la audiencia principal de mi propia poesía; si en este bucle cerrado no encuentro satisfacción íntima real, si dependo de la confirmación desde fuera del valor de mis poemas, pues pienso que no voy por buen camino. No obstante, vaya, allí está la voz de la duda que dice, ¿Alguien me entiende? ¿Gusta lo que hago? ¿Comunico algo más allá de la mera contemplación de mi propio ombligo, mis pajas personales? Durante varios años, estas preguntas me han llevado a buscar cierta aprobación en lectores ajenos responsables de publicaciones, revistas, antologías sobre todo en mi país (EE.UU) y sí he tenido la gratificación de que varios me hayan publicado. También, hace unos 5-6 años, decidí “salir del armario poético” y busqué un grupo de escritores angloparlantes que se reunían una vez al mes en un local, Collage, en el barrio de Gràcia. Por fin, poco a poco, encontré oyentes dispuestos y además escritores geniales como Emelie Delcourt (fundadora de Collage), Edward Smallfield, Valerie Coulton, y Harriet Sandilands que me han brindado ya dos participaciones en su antología maravillosa internacional “Parenthesis” y, por supuesto, su amistad.

    También gracias a mi síndrome de isla, desde hace años compro una antología anual, The Best American Poetry (Scribner Poetry) para mantener una especie de puente con lo que está pasando en mi país. Conforme voy leyendo, pongo uno o dos asteriscos al lado de los que conectan conmigo y pido un libro por Amazon. A veces pienso si viviera allí, tendría mi ojo más echado hacia la literatura que pasa afuera, pero con llevar ya 30 años en España, necesito mantener una conexión con mi lengua —específico y idiosincráticamente estadounidense— que, reconozco, forma una enorme parte de mi forma de abordar la poesía, de mi equipaje cultural, que no lo niego nunca.  

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Las primeras lecturas “serias/que me marcaron” de poesía fueron gracias a una profesora lesbiana en la universidad (Cal State University, Northridge). Aparte de unas novelas que nos hizo leer (me acuerdo de “Surfacing” de Margaret Atwood), también la poesía de Audre Lourde, Adrienne Rich (he vuelto a leer su “Diving Into the Wreck” varias veces) y Frank O’Hara. El libro “Lunch Poems” de O’Hara fue como una especie de plato enigmático que no estaba preparado para digerir —ojalá pudiera decir que lo entendí del todo o que flipé realmente o que me identifiqué totalmente con su estilo en aquel entonces, pero no. La profesora me plantó una semilla y, solo últimamente, me he puesto a revisitarlo y ¡ahora me entra mejor! Más de una persona me ha dicho que mi poesía tiene algo de la suya. Hace poco compré su obra completa y está actualmente en mi mesilla de noche… ¡unos deberes un poco tardíos! Luego, por nombrar uno, me enganché a la poesía del estadounidense Mark Doty, que amo. Tengo todos sus libros.

    Reconozco que hubo una especie de antes y después de leer al poeta y novelista estadounidense Dennis Cooper. Cooper es una voz ferozmente franca y directa tratando temas de sexo y relaciones gay con cierta agresividad, ¡hasta un punto gore! Consigue un extraño lirismo, en mi opinión, siendo tan directo sin tapujos. Mi primer poema publicado en los EE.UU, “The New Models” empieza con la primera frase de una novela suya: “We’re parked in the hills overlooking the town.”

    Todas las novelas de Michael Cunningham y Tom Spanbauer me han gustado mucho, por nombrar un par de novelistas más. ¡Casi todos lesbianas y gays y estadounidenses! Prometo que he leído muchos heterosexuales también, jeje. Pero oye, ya que tengo el micrófono, una cosa que los heterosexuales no se plantean nunca: ¿cuántos libros o cuántas pelis han visto de temática homosexual? Una sorprendente mayoría dice que nunca. Imagina entonces el mundo al revés, o sea, la cantidad de libros y pelis de temática heterosexual que los homosexuales hemos consumido, historias que no tienen nada directamente que ver con nuestra historia. Vale, vale, las cosas están cambiando pero el status quo de las artes mainstream sigue siendo abrumadoramente heterosexual. Bueno, dicho lo dicho, paradójicamente, diría que la mayoría de mi poesía no es “gay” en absoluto.   

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Uff. Confesional, terapéutica, amiga. Para mí es muy importante que mi poesía sea muy amiga íntima, como un consuelo, como un abrazo. “Yuxtaposicional”, si se puede decir, también. Muchas veces soy consciente de que tengo un concepto en la cabeza, en espera digamos. Luego tengo otro, que no tiene nada que ver, que sencillamente aparece por circunstancias aleatorias, en espera digamos. Y entonces, un tercer concepto aparece y sirve como puente o catalizador de una especie de unísono de los tres. Y entonces me pongo a buscar la relación entre los tres como un desafío personal, en forma de poema. OK, a veces mi marido (el poeta y novelista José Ramón Ayllón Guerrero) dice que soy muy barroco. Murakami una vez dijo que tiene dos tipos de novelas: bosques y árboles. De mis poemas podría decir lo mismo. Los poemas “yuxtaposicionales” son mis bosques. Pero tengo también muchos árboles singulares.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Tal y como decía sobre los poemas bosques y poemas árboles, creo que me planteo cada vez más escribir más de tipo árbol. Quiero decir, procuro enfocar mis meditaciones, desarrollar una idea hasta el fondo y no distraerme entre las ramas, tanta yuxtaposición. Aparte de esa evolución en mis poemas, ya no quiero escribir nada que quede en la pura abstracción, que a veces lo hacía. Tiene que haber un componente de historia emocional e íntima o incómoda, fuera de mi zona de confort. En general, siempre he contado historias; al final reconozco que vengo de la escuela anglosajona, que es muy narrativa, descriptiva; que sean historias que conmuevan, que toquen el tuétano, primero a mí (que al final soy mi principal audiencia, jeje) y luego, ojalá, a otros.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Hay poemas que me salen muy rápidos, en una sentada; otros, en varios días. Rápidos o no, tengo una primera intuición de que ya están, que hacen una especie de click. Con eso y todo, por experiencia, los dejo un tiempo, los revisito después, ya pasado ese subidón (siempre hay) por sentir ese click que digo y, con un poco de distancia, procuro mirarlos con más frialdad para asegurarme de que no haya cosas superfluas. Y si me siguen conmoviendo, siento satisfacción de verlo allí, escrito fuera de mí, con cuerpo, en un documento, y lo coloco en su sitio, normalmente cronológico, en la serie/concepto que esté escribiendo.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Quiero poder mirar atrás cuando sea mayor (ok, más mayor) y reconocer los pequeños testimonios que he ido dejando por el camino. No soy padre. A lo mejor mis colecciones son una especie de hijos. Por más que pueda cambiar en mi vida hacia ese hipotético futuro, sabré que cada hijo que he dejado fue un proyecto sincero en su momento de creación.  

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Tengo mis conflictos con este tema. Me sabe mal pero, cuando me toca leer o recitar en un micro abierto, tanto en Collage como en lo que era Cronopios, me cuesta disfrutar de los demás mientras espero que me toque, ya que los nervios me quitan concentración. Supongo que los demás funcionan de forma parecida, así que hasta cierto punto me pregunto si alguien realmente escucha. Bueno, quizá no es para tanto, porque siempre queda el después de recitar, que es cuando ya te puedes relajar.

    Aparte de eso, también reconozco que tengo mis conflictos con eventos trilingües. A ver, me siento muy cómodo hablando en castellano, pero no me considero la audiencia más adecuada para escuchar poesía en castellano, y en catalán aún menos. Hombre, me ha tocado escuchar tantísimos recitales en castellano que, básicamente, puedo distinguir entre poesía que me gusta y que no me gusta, pero realmente apreciar todo lo que me gustaría que otros apreciaran cuando recito yo, pues no. Lo que consigo muchas veces es aquello de “Oye, muy bien, pero lo siento, mi inglés…” Pienso que soy bastante segregacionista en este sentido, ¡qué cada esté uno con su grupito, por favor! Eso sí, qué envidia a los realmente políglotas.  

    No obstante, viva la gente con el afán de organizar los encuentros de poetas, de músicos, de artistas del palo y del idioma que sea. Que no nos entendemos al 100%, pues nos entendemos en muchos otros sentidos. Se puede aprender y disfrutar mucho del cómo, no necesariamente del qué.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Gracias a los tiempos del Internet, he podido conectar con lectores y editores que, como comenté, me han brindado publicaciones. Gracias a Amazon, me he autopublicado mis libros. Tienen todo el software necesario y no requiere ninguna inversión; de hecho, se publica un ejemplar en el momento de pedirlo y, como todo el mundo sabe, llega donde sea en cuestión de días. Gracias a YouTube, tengo subido el video de la presentación de mi primer libro, “Suicide, 1964” que filmó Rubén Ramal y en el cual pude contar con la colaboración del cantante Alex Serra. Gracias a esta misma revista virtual, puedo copiar y pegar un https://www.youtube.com/watch?v=Rygh936ynqQ e invitarte a ver el video en cuestión. O sea, estoy encantado.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    A Display of Mackeral” de Mark Doty.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Como comenté, actualmente en mi mesilla está The Collected Poems of Frank O’Hara. Pesa mucho así que allí es donde se queda. La novela que actualmente llevo encima es Another Country de James Baldwin.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Escribe desde la tripa y desde el corazón. Escribe desde tu vida. Escribe para ti, íntimamente para ti, tu primera y última audiencia más importante. Hace años, y durante mucho tiempo, pensaba que yo no tenía nada que decir, que las vidas ajenas eran más interesantes, más “poéticas”.  

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    De cara a la poesía, pienso que está haciendo un gran favor sobre todo de cara a la difusión y las oportunidades de publicaciones. Y como hay tantos sitios, tantas revistas y antologías, se ve que muchos están cuidando mucho el cómo lo hacen, dada la competencia que hay, lo cual crea un “win-win”, una publicación bien cuidada tanto para ellos como para los escritores (y fotógrafos, dibujantes, pintores…).   

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Qué otros géneros artísticos han influido en tu vida y qué papel han tenido en el proceso de escribir poesía? 

    Por último y fuera del cuestionario vamos a escuchar a Craig Martin Getz recitando un poema suyo para nuestro canal de Youtube. Gracias

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y una poeta, Marta Garrós: «Si no hubiera sido por Poémame, yo no estaría aquí»

    13 preguntas y una poeta, Marta Garrós: «Si no hubiera sido por Poémame, yo no estaría aquí»

    Conocí a Marta Garrós personalmente asistiendo a una sesión de haikus en Barcelona. Poco tiempo después consiguió publicar su poemario Versos al margen, del cual acabamos de hacer una reseña.

    Marta Garrós es el ejemplo típico de persona que hasta que no conoció a Poémame no creyó en sí misma como poeta. Por ello hemos querido entrevistarla para que su ejemplo anime a muchas otras personas que aún no se han decidido a hacer de la poesía una parte importante de sus vidas, uno de los objetivos de Poémame.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Acerca mi vida, podría decir que, dentro de lo cotidiano, procuro hacer cosas que me llenen y me hagan crecer como persona. Como colaborar en causas solidarias o conocer otros países y culturas. Por lo que se refiere a mi actividad literaria, es algo intermitente, aunque se ha intensificado en los dos últimos años, cuando he sido consciente  de que la poesía ha llenado una parte de mi y que necesito compartir.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    La que más recuerdo es «20 poemas de amor y una canción desesperada» de Neruda, sin duda el autor que me despertó de muy joven a la poesía. Benedetti y Lorca, son otros grandes referentes que han influido en esta afición por escribir. 

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Aquí, haré referencia a una frase de mi hermano, Jaume, que la ha descrito muy acertadamente a mi parecer, de esta manera; «Poesía sin azúcar(…)» Intento, en pocos versos, dejar un regusto de intensidad simbólica. Que el lector interprete y haga suyo el poema.  

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, desde luego que hay una evolución, porque se va puliendo a medida que escribimos y vivimos. Yo misma me he dado cuenta desde los primeros poemas hasta ahora. Es lo que decía en la respuesta anterior. Es lógico que el lenguaje cambie, porque buscamos nuestro estilo. Yo misma he evolucionado  diciendo mucho con pocas palabras. Y ha venido sólo. 

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Cuando a medida que lo voy escribiendo, me emociona y el corazón me dice que voy bien … y no suelo corregir mucho, quizás cuando lo releo o necesita un final más  vibrante. Si empiezo y no puedo seguir, lo dejo hasta que el torrente vuelve …

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Realmente, lo que he logrado hasta ahora ha sido más de lo que esperaba y me gustaría que siguiera  así, llegar al interior de quien me lea y «despeinar» un poco su vida. Y lograr que la poesía, en general, sea libro de cabecera. ¡La poesía es una terapia maravillosa!

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    La verdad es que poco a poco va ocupando un lugar muy interesante y es una buena manera de conectar con los amantes de la poesía y conocer a otros poetas.  Mis experiencias han sido muy enriquecedoras.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parecen todas ellas muy buenas plataformas para difundir la cultura y facilita mucho la conexión y acercamiento. Si no hubiera sido por Poémame, yo no estaría aquí. He conocido poetas maravillosos y muy buenos compañeros. 

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Hay muchos y de varios compañeros poetas. Por nombrar uno y en homenaje a todos ellos, os diría «Poetas» de Constanza Everdeen. 

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Un poemario de una compañera, Ángeles Torres, «Destapando silencios».

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que haga suyo el camino, que escriba desde «las tripas» . Que se emocione cuando escriba y esa emoción la transmitirá en los versos. Que fluya sólo, sin forzar. Primero será río y después torrente. 

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Veo una evolución,  a mi parecer. Más oportunidades para publicar una obra y más libertad. Con las autoediciones y las plataformas. Todos los escritores soñamos con ver nuestra obra publicada. Sólo hay que saber elegir que nos interesa más, según las posibilidades.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Si pudiera elegir una pregunta, sería, ¿qué me ha llevado a publicar mi poemario? 

    Muchas gracias Marta por la entrevista. Antes de despedirnos vamos a escucharte recitar un poema en directo.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Roberto Gallego: »Aspirantes a escritores / no malgastéis tinta / escribid con sangre»

    13 preguntas y un poeta, Roberto Gallego: »Aspirantes a escritores / no malgastéis tinta / escribid con sangre»

    Definir a Roberto Gallego (Madrid, 1984) es intentar definir una obra de Picasso o una pieza de Debussy: plural, multicolor, simplificación de lo complejo… que hace de la tinta su punta de lanza y de su voz un puente mágico que le conecta con la gente: con los barrios, con las sombras.

    Escritor compulsivo de poemas, relatos, artículos periodísticos, guiones, novelas y canciones, es normal encontrarse con sus textos por España, Argentina, México, EEUU y Chile, donde es colaborador en diversos medios. 

    • 1984, homenaje a Julio Cortázar, México (Paréntesis)
    • No tengo fuerzas para rendirme, Chile (Urbe Salvaje)
    • Antología Dutty-Free, revista Argentina (Literatta)
    • Antología poética De Madrid al cielo (Ed. Verbum 2016)
    • II Festival Internacional de Poesía de Madrid
    • CD y Obra de Teatro: Viral (La Cupula Music 2017)
    • Art3SinDueñoLive Poetry & Rock

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Escorpio de nacimiento soy amante del fuego, poeta, novelista, actor, director de teatro, compositor de canciones y, sobre todo, una persona con suerte a quien se le brinda la oportunidad de presentar sus creaciones en ciudades españolas como Madrid, Barcelona o Málaga, y en países como Argentina, Mexico o EEUU. Un regalo que no me cansaré de abrir una, y un millón de veces, en cada acto nuevo que se me ofrezca.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Los primeros autores que clavaron su hechizo en mi piel fueron dos: Julio Cortázar y Federico García Lorca. Por un lado Rayuela y su París bohemio con ese lenguaje nuevo de universo roto que como un puzzle perfecto me conquistó, transformó mis ojos. Y de Lorca me quedo todo. Él me enseñó a mirar detrás de las palabras, el símbolo y la esencia circular de la mujer, el folclore y lo que está aún por inventar. Mi mundo nació con ese duelo tan suyo, y tan de todos, de mordiscos y azucenas. 

    ¿Cómo definiría a su poesía? 

    Opino que esa valoración deberían de hacerla los críticos. No obstante considero que mi poesía parte de lo cotidiano, de la experiencia, de la calle, para colarse y revolotear por los rincones llenos de polvo de las bibliotecas, para nutrir las aulas con olor a futuro de los institutos. ¿Mi literatura? Adictiva y necesaria; un anzuelo amable.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?  

    La evolución, la anexión de nuevos puntos de vista, corrientes literarias diversas, el sabor y las soledades de lugares lejanos son una obligación para cualquier artista. Sin salir de la zona de confort no se alcanza a ver la otra cara de la luna. Mi lenguaje poético ha mutado conforme se han ido modificando mis límites. Desde mi primer libro de poemas y mis primeras giras, con una lírica impetuosa y  joven, he pasado por fases de narrativa, artículos periodísticos, teatro, viajes, escenarios… Ello provoca que ahora perfile mis versos desde una introspección más contemplativa; como quien provoca un incendio frotando dos icebergs. 

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige? 

    Cuando una idea me cruza la cabeza en plan descarga, intuitiva y sin forma, sólo una cosa tengo clara: si ese flechazo va dirigido a un poema, a una canción o a una novela. De manera inconsciente y automática separo y divido las gotas del veneno, cada cual en su frasco, hasta que espero el momento inevitable de convertirme en suyo. A veces es al día siguiente, otras no dan la cara hasta pasados varios años. Y avanzo y profundizo y me dejo llevar; entremezclo teoría con impulsos, divago entre recuerdos y fantasía. Y cuando siento que me he vaciado, que la pantalla del ordenador con sus letras y sus márgenes repite lo mismo que retumba en mis sueños, ahí es cuando mi trabajo finaliza. La obra está dispuesta a cobrar vida en los labios de alguien.

     ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Encender una mente, generar una duda, provocar una sonrisa, brotar una lágrima. Si uno de mis libros, una de mis representaciones, sirve para cambiar aunque sea mínimamente la vida de una persona, de una sola persona, yo ya sería feliz porque afirmaría que mi lucha y mi insomnio han servido para algo.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Todo. Mi literatura está viva, como la lengua, y sin el sentimiento de compartir la magia en directo, sentir el silencio y la respiración de la gente, multiplicar los latidos, nada tendría sentido. Al fin y al cabo mis lectores son los que ponen el punto y final a mi historia, y mis shows más que una charla unilateral son una orgía de emociones.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc?  

    La utilización tecnológica para la divulgación del arte, para la contribución a la expansión de conocimiento y nuevos escritores, músicos, actores, pintores… me parece maravilloso. Un avance espectacular. El problema surge cuando en esa vorágine de altavoz anónimo cualquier ignorante se considera un genio y la calidad artística se mide en likes. 

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?  

    La poeta rusa Vera Pavlova. Bella. Me rompieron sus versos: »Me he cepillado los dientes / Hoy y yo estamos ahora empatados».

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad? 

    Saber perder, de David Trueba. Un lujo sus descripciones, su manejo de la escena y el ritmo. Y también Con un cassete y un boli BIC de Defreds, pero no he podido pasar de la tercera página. La gente debe de saber que lo simple no es sencillo, y que con el afán de acercar la lectura a los jóvenes con ciertos  autores de moda lo que se consigue es una involución a lo vulgar.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Le diría lo que ya dije en mi poema La vita è belle: »Aspirantes a escritores / no malgastéis tinta / escribid con sangre». En este oficio todo es abismo, ruleta rusa, saltar sin red… y si no se está vacunado contra el vértigo lo mejor es dejarlo y dedicarse a repartir pizzas o arreglar tostadoras.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial? 

    Las editoriales son en realidad empresas que se dedican a las letras siendo profesionales de los números. Es decir, en la actualidad una buena obra pasa por la rentabilidad que ofrece, y eso me parece muy peligroso. Que un premio tan prestigioso como el Biblioteca Breve de Seix Barral conceda su galardón a la ‘influencer’ literaria Elvira Sastre, aludiendo a su repercusión mediática en redes sociales con cientos de miles de seguidores, me da asco. 

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?  

    Sobre mi última ilusión. Hay una novela espléndida con muchas ganas de salir y meterse pronto en vuestras casas. Se titula Cierra los ojos y mira y la realizo en colaboración con la fundación ONCE. Si mi público pensaba que después de estos años era imposible sorprenderles de nuevo, lo siento, pero este proyecto es una innovación mundial multisensorial. Atentos.

    Atardecer: Empezar a caer la tarde.
    Verbo irregular, se conjuga como ‘agradecer’.
                                   Real Academia Española
    Porque a veces
    el mejor de los poemas es una página en blanco,
    la arena a estrenar de una ciudad perdida,
    las huellas dactilares de un recién nacido.
    Porque a veces
    si no me dices nada me lo confiesas todo,
    como Marcel Marceau en un auditorio sin nadie,
    como tu teléfono móvil cuando atraviesas un túnel.
    Al igual
    que una lágrima
    es un diluvio en miniatura
    la palabra
    –  r e c o n o c e r  –
    es un símil de tu cuerpo.
    No importa el sentido de la lectura,
    de izquierda a derecha,
    de nuca a pies,
    que siempre
    significas
    lo mismo.
    Porque a veces
    la mejor de las lecciones es no dar consejos,
    las gaviotas que acompañan al velero de la huida,
    los cometas que nos recuerdan
    que los fugaces somos nosotros.
    Porque a veces
    quisiera divorciarme de ti para estar conmigo,
    sacar a tu sombra de mi perfil de Facebook,
    ser el lenguaje oculto de la lluvia y tus zapatos.
    Pero nada, es inútil, me rindo,
    dejo pasar los trenes y las olas
    y termino colgando mis guantes
    sobre tus delicados hombros.
    Porque a veces,
    sólo a veces,
    tú eres yo.

    Dejad que vuestro espíritu aventurero os empuje hacia adelante
    y descubrid el mundo que os rodea con sus rarezas y maravillas.
                                                                                       Kahlil Gibran
    Para el niño amante de mapas que fui
    el universo era igual de inmenso que un juguete.
    Grande es el mundo visto con chupete,
    en cada hogar se hospeda un desierto y un jardín.
    Unía en un cuaderno Lima, Tokio con Berlín
    mientras pintaba soles en lo ancho de mis paredes.
    Con los años los adultos nos lanzan sus redes
    y frenan nuestras ansias de volar y de vivir.
    El viaje, amigo Sancho, el eterno viaje,
    Jimmy Hendrix, Chavela y las voces rosas,
    José Cadalso, De Niro, García Márquez y Dalí.
    Y ahora este loco, ligero de equipaje,
    se va con su maleta llena de mariposas
    al paraíso que esconde la palabra porvenir.

    Antes de despedirnos, vamos a escuchar recitar un poema al mismo Roberto Gallego.

    Muchas gracias Roberto por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y una poeta, Carla Fajardo: «No busco ningún fin, es un proceso en sí mismo»

    13 preguntas y una poeta, Carla Fajardo: «No busco ningún fin, es un proceso en sí mismo»

    Conocí a la poeta Carla Fajardo en el primer recital #PoémameBcn de esta temporada. Allí nos leyó versos de su segundo poemario, Limítrofes (premio de poesía Martí Dot de Sant Feliu de Llobregat, Viena edicions 2019) y enamoró a la audiencia.

    No pude resistirme y le pedí esta entrevista para que todos la podáis conocer un poco más en la intimidad poética.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Crecí en una casa-taller que compartían diversos estudiantes de la Escuela Massana, entre ellos mis padres. Hacían esculturas, pintaban, modelaban, diseñaban… Aunque lo intenté, pronto supimos que no era lo mío y que me encontraba más cómoda entre libros y escribiendo algo que se acercaba entonces muy remotamente a la poesía. Me acerqué a la escritura estudiando filología hispánica y periodismo, pero no fue hasta pasados los 25 años que me apunté a un taller de poesía para sacarme la espina. Hasta entonces escribía para mi desordenadamente, dejando poemas escritos en libretas y folios olvidados en cajones y no me atrevía a compartirlo. A partir de ese taller con Maria Antònia Massanet nació mi primer poemario Forats (Ed. Fonoll), con el que obtuve el premio Alella a Maria Oleart, y más tardé llegó Limítrofes (premió Martí Dot), publicado por Viena. También escribo textos dramáticos y he hecho incursiones en el mundo del teatro como ayudante de dramaturgia.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mis primeras lecturas poéticas fueron inconscientes: en casa se leía a Joan Margarit, Jaime Gil de Biedma, Miguel Hernández… Luego estudié filología hispánica en la Universidad de Barcelona. Allí leí a Juan Ramón Jiménez y Victor Aleixandre. El último año descubrí a María Zambrano. Y más tarde, indignada por haber leído solo a hombres muertos, descubrí a Chantal Maillard, Mercè Rodoreda, Maria Mercè Marçal y Sylvia Plath. Pero no fue hasta que me apunté al taller de poesía que me interesé por la poesía actual y entonces me enganché a Maria Cabrera, Blanca Llum Vidal, Maria Sevilla, Mireia Calafell, y también a Luna Miguel y a Elena Medel.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Cercana, frágil pero punzante. Es difícil describirse a uno mismo.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Las personas cambiamos de un año para otro y también lo que escribimos. Por eso lo que escribimos ayer, a menudo, ya no nos gusta. Yo creo que mi primer poemario es más sencillo, más cercano y tiene más ritmo. El segundo tiene más lecturas, es más político, más narrativo y más descarnado. Y ahora escribiría una cosa totalmente distinta. 

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    La mayoría de veces no los siento terminados. Creo que siempre están modificándose incluso después de ser publicados. Pero sí que a veces tengo la sensación de que está cerrado. Es como cuando acabas de comer. Lo sabes.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    No busco ningún fin, es un proceso en sí mismo, una forma de expresión.

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Un lugar complicado y un reto que me ha enriquecido muchísimo. Me cuesta hablar en público pero es un esfuerzo que se ve sobradamente recompensado, para mi es casi terapéutico ponerme delante de los demás y compartir lo que escribo. También ver las conexiones emocionales que las palabras pueden despertar entre el público.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece perfecto que existan todas las herramientas y plataformas participativas posibles para que la expresión poética pueda compartirse y tenga un retorno.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Taronja borda, de Maria Cabrera.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    El Calibán y la Bruja, de Silvia Federici.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que crea en lo que hace y que se atreva a compartirlo con su entorno, en las redes, en concursos, donde sea. Siempre es una experiencia de aprendizaje.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Creo que cada vez está más diversificada y celebro que haya editoriales pequeñas de poesía y certámenes que den la posibilidad de publicar a autores inéditos, pero creo que también se han ampliado ciertas formas de explotación ya que a menudo no ofrecen contratos y los derechos de autor no son claros o no existen. 

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Es una entrevista muy exhaustiva. No echo nada de menos. 

    Antes de marcharnos, queremos que disfrutéis de la voz de Carla a través de esta grabación del poema ‘Estimaràs així‘.

    Estimaràs així, en masculí singular, amb el bronze d’origen —la moneda de canvi— en un pis unifamiliar. Estimaràs a la força, a les fosques, bullint grumolls en paper de plata. Embrions amb llistes d’encàrrecs als sacsons perquè els vincles fan vinclar. Lligaràs els nens perduts en centres comercials, els pares absents. I et faràs gran i t’estimaran així, rentant-te amb aigua freda les aixelles a la pica. S’ha despistat la llengua i la ciència se solidifica, però l’oració rebenta els altaveus. Estimaràs així com un pregó de camp de concentració. Si et pregunten digues que no en tens, que dels petons en fan propaganda.

    Muchas gracias Carla por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y una poeta, Silvia Serra: «Déjate llevar con tal de seguir tus instintos»

    13 preguntas y una poeta, Silvia Serra: «Déjate llevar con tal de seguir tus instintos»

    La poesía es un arte que se mezcla con muchas más artes, por eso desde estas páginas hemos entrevistado a poetas de las letras, de las artes y hoy vamos a entrevistar a una poeta de la artesanía, de la joyería más concretamente: Silvia Serra Albaladejo.

    Silvia Serra nació en Barcelona en 1973. Estudió joyería en la “Escola Massana” de Barcelona, graduándose en 1997.  Amplió sus estudios en Pfortzheim, Alemania en 1998. A su vuelta formó parte del colectivo joyero ALKIMIA. Desde entonces ha seguido con su formación y trabaja en diferentes empresas del sector. Con su propio taller se une con otros compañeros para formar el grupo y espacio RING RING ARTS&CRAFTS BCN, 2012.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad joyera y literaria?

    Mi vida comienza alrededor de la década de los años setenta en la ciudad de Barcelona y cómo cualquier niña vive con sus aficiones y, entre ellas, el arte. Al pasar de los años y tras terminar los estudios  de Primaria y secundaria decido estudiar aquello que me llena. Y así es cómo comienza mi actividad como joyera. Inicio los estudios de arte en la Escola Massana de Barcelona en 1991 y hasta 1996. Allí entré sin saber muy bien cuál sería mi elección en cuánto a especialidad; la verdad es que siempre me gustó la idea de estudiar y tal vez vivir de la restauración artística, pero finalmente y tras valorarlo decidí estudiar joyería. Y así hasta día de hoy, que finalmente es mi oficio.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    En mi caso, mis influencias en cuestión de oficio fueron mis maestros y también aquellos pocos profesionales de los cuales me llegaba información a través de libros y revistas del sector, sobretodo en cuestión de joyería contemporánea, también llamada Arte Portable. Mis influencias creativas fueron profesionales cómo Ramón Puig (España), Otto Künzli (Alemania), Jaime Benet (EUA), Hans Leight (Alemania), Ruudt Peters (Holanda), Bettina Speckner (Alemania), Xavier Domènech (España)….

    ¿Cómo definiría a su poesía y su estilo de joyas?

    Mi trabajo lo siento y percibo como una forma de expresión y comunicación con la que transmitir ideas, emociones, percepciones y sensaciones. Una forma de crear arte portable donde creador y portador hablan el mismo lenguaje simbólico a partir de su sensibilidad y empatía. Mi estilo de joya no está totalmente definido, pues me gusta hablar de distintas cosas, de distintas maneras y con distinto lenguaje, material y forma. Así que desde mis inicios hasta el día de hoy, he trabajado en distintos temas, siempre a partir de la joya de autor.

    ¿Cree que la joyera es también poeta y si lo es, “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético/joyero a lo largo de los años? 

    Claro, sin duda. Ha quedado bastante claro en la pregunta anterior. Creación es evolución.

    ¿Cómo siente que una joya/poema está terminada y cómo la corrige?

    Una pieza puede permanecer a medio terminar durante años, hasta el momento en que encuentras no se sabe cómo la necesidad vital de terminarla. También hay piezas que requieren cambios «constantes» pues, las piezas, a pesar de tenerlas pensadas y/o dibujadas…..te hablan solas. La propia pieza sabe cuándo y cómo está terminada pues, parece que ante eso se produce una especie de magia, de pálpito, de «iluminación», tal vez una sensación.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Ahora mismo, dar que pensar y reflexionar a través de esta última serie de piezas llamada REFUGIADOS DESAMPARADOS. Ante eso no puedo quedar indiferente, y ése es mi modo de expresarlo.

    ¿Qué lugar ocupa, para una joyera poeta como usted, las presentaciones en directo?

    Una presentación en directo como las que solemos hacer a menudo significa encontrar el modo de contextualizar y situar al espectador en ése punto dónde encontrar su reflexión. Acomodarlo en una historia que también es la mía pero, intentando que él mismo forme su propia opinión. Creando un debate simbólico entre una y otra mente. 

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc? ¿Se podría hacer lo mismo con las joyas?

    Ya las hay y actualmente forman un tándem perfecto con el resto de difusión más convencional. Yo misma uso las redes sociales como Instagram y Facebook como plataforma de difusión de mi propio trabajo así como también el colectivo. 

    ¿Podría recomendarnos un poema o joya de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Poemas recomiendo los aforismos de ACCIDENTS POLIPOÈTICS y también los de AJO. En cuanto a joyas de autor, cualquiera de los citados anteriormente así como también joyeros más actuales como Gigi Mariani (Italia), Lluís Comín (España), Christian Kiseno (Colombia) o Rita Soto (Chile), entre tantos otros…

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Actualmente mi lectura es bien distinta, para el divertimento y la distracción estoy leyendo ME OLVIDÉ DE MI, de Alma Hendriks, y para momentos más reflexivos CEREBRO Y LIBERTAD, de Joaquín M. Fuster.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven joyero/a que se inicia en este camino de la poesía?

    Al joven que se inicia en el mundo de la Joya de autor….le recomendaría seguir sus propios impulsos, no dejarse manipular por nadie, ni tan siquiera por el propio oficio. Le aconsejaría dejarse llevar con tal de seguir sus instintos. Jugar con materiales y no caer en preconceptos de oficio o de alguien que le haga ir por un camino que no sienta como suyo, como propio. Y sobretodo, trabajo, trabajo y más trabajo.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria de las joyas?

    El mundo de la joyería actualmente está muy dividido, muy fracturado por intereses varios. Ya sea por el tema económico así como por el tema más poético del sector. Pero, es lícito que cada uno tome el camino que crea más adecuado. ¿Y por qué no? Uno y otro lo que hacen es enriquecer el sector con profesionalidad y rigor.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho? 

    ¿Estás participando actualmente en algún proyecto, colaboración u exposición? De ser así, cuéntanoslo por favor. Así pues, paso a contestar mi propia pregunta. En el próximo mes de octubre se celebra en Barcelona JOYA Barcelona Art Jewellery & Objects, los días 10, 11 y 12. Bajo el marco de esta importante cita anual, personalmente tengo tres proyectos en marcha, concretamente dos exposiciones y un stand en el Museu HUB de Barcelona. La primera de ellas es la exposición colectiva LIÉ.E.S  que tendrá lugar en el Institut Français de Barcelona del 8 al 11 de Octubre, la siguiente es la exposición en pequeño formato llamada INDIFERENCIA, que se exhibirá del 8 y hasta el 30 de Octubre en la Galeria BAAL del Poblenou. También participo, organizo y comisario un stand llamado TRESORS  Contemporary Catalan Jewellwery & Objects en el Museu HUB durante los días 10, 11 y 12 de octubre donde podemos encontrar piezas de veinte artistas del territorio catalán. Y para finalizar, durante el final del mes de octubre participo de una exposición colectiva titulada Wechselspiel  en el Museo de la ciudad de Pforzheim, Alemania, así como una última exposición personal en la galería CONTEXT de Sant Cugat del Vallés durante el próximo diciembre y que aún hay que terminar de organizar… Así termino el 2019.

    Muchas gracias Silvia por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Felipe Sérvulo: «Todo poema tiene que ser una pequeña historia con la estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace»

    13 preguntas y un poeta, Felipe Sérvulo: «Todo poema tiene que ser una pequeña historia con la estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace»

    Felipe Sérvulo, (nacido en Jaén), residente en Castelldefels (Barcelona). Licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona. Vocal de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña. Vocal del colectivo de escritores El Laberinto de Ariadna y editor del pliego de poesía del mismo nombre. Cofundador de los grupos y revistas de literatura Alcudia, Gavina y Alga. Colabora en medios radiofónicos y escritos como comentarista cultural y ha publicado en revistas especializadas de literatura de América y España.

    Mantiene en la blogosfera varias publicaciones de historia, arte y literatura. Ha obtenido y ha sido finalista de varios premios de ámbito nacional. Recientemente ha sido incluido en «ANTOLOGÍA ACTUAL DE POESÍA ESPAÑOLA. La escritura plural. 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura». Fulgencio Martínez y Luis Alberto de Cuenca. ARS POETICA, Oviedo 2019.


    Bibliografía
    Hasta el límite de las violetas. La Mano en el Cajón. Barcelona, 1995. 
    Las noches del sur. Colección Poetas. Jaén, 1996. 
    Casi la misma luz. Tágilis Ediciones. Almería, 1999. 
    Cartografía de la materia. Diputación Provincial de Jaén, 2005. 
    La niña de la colina. in-VERSO, Ediciones de poesía. Barcelona, 2012. 
    Ahora que amaneces. Playa de Ákaba. Getafe, 2013. 
    Las dunas de Tottori. Poetikas. Barcelona, 2015
    El último vagón. Playa de Ákaba, 2016
    Sit tibi terra levis. El Bardo (Los Libros de la Frontera). Alhaurín El Grande (Málaga), 2017 Pronto el viento de bolina o crónica de un amor a destiempo. Independently published. USA, 2019 INVENTARIO de poesía. Independently published. USA, 2019

    Antes de empezar con la entrevista vamos a escuchar el poema «Sit tibi terra levis» recitado por el propio Felipe Sérvulo.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Intento escribir poesía, al intentarlo siempre me queda la duda de si lo he conseguido, ya que “la poesía, como el amor, sucede. Lo que si es evidente que ella te busca y que es inútil que salgas a buscarla.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Como muchos niños de mi generación, descubrí a Rabindranath Tagore. Más tarde vendría Juan Ramón Jiménez y los poetas de la Generación del 27 que, paradójicamente, me introdujeron en los clásicos. ¿Influencias de uno solo? Desde luego que no. Tal vez tengo ecos de tantos que no sabría decir.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Hacer yo mismo una definición de mi poesía me parece un trabajo ingente del que soy  incapaz de hacer. Intento usar palabras sencillas y procuro usar imágenes que sorprendan. Tienes que jugar con la complicidad del lector y procurar emplear bien los silencios. Sugerir, más que explicar. A mi entender, todo poema tiene que ser una pequeña historia con la estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace. Sin importar la extensión del mismo.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    En mi caso sí que he evolucionado en el tiempo. Recuerdo que de joven me gustaba más las palabras raras, poco usadas. Esas palabras se pueden usar si lo requiere la composición pero nunca puede pivotar el poema en ellas.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Eso es algo mágico. Pones una palabra y ella te dice “fin”. Si intentas seguir igual estropeas todo el poema. Yo corrijo mucho, miro, sobre todo, las asonancias. Que tenga ritmo es esencial y una vez corregido varias veces, hay que guardarlo meses. Se vuelve a mirar y se vuelve a corregir.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Me gustaría que al menos dijeran que soy un poeta honrado, o sea: que lo que he escrito lo he sentido.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    En general me suelen decepcionar, aunque hay lugares, algunos, en los que la emoción se desborda.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Bienvenidos sean todos si sirven para aumentar el interés por la poesía.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Quisiera estar solo en el sur, de Luis Cernuda.

    “Quizá mis lentos ojos no verán más el sur / de ligeros paisajes dormidos en el aire / con cuerpos a la sombra de ramas como flores / o huyendo en un galope de caballos / furiosos”. (Fragmento)

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    “Mil grullas”, de Yasunari Kawabata.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucho y que no tenga prisa en publicar.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En una encrucijada donde le acecha en cada esquina muchos y poderosos enemigos: Internet, Amazon, el poco interés que tiene la sociedad por la lectura…

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Tal vez mis proyectos futuros. Me contesto a mi mismo: tengo ultimado un poemario con reminiscencias de Japón, donde tengo parte de mi familia y un libro de microrrelatos. Están en la época del “reposo” y mi idea es editarlos para Sant Jordi de 2020. Para ambos ya tengo editorial apalabrada.

    Antes de acabar, vamos a escuchar a Felipe Sérvulo recitar su poema «El último vagón«.

    Muchas gracias Felipe por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y una poeta, Mónica Caldeiro: «Sigue leyendo y escribiendo hasta que no hacerlo sea dificilísimo o insoportable»

    13 preguntas y una poeta, Mónica Caldeiro: «Sigue leyendo y escribiendo hasta que no hacerlo sea dificilísimo o insoportable»

    Hace unos meses, mencionamos a Mónica Caldeiro (Barcelona, 1984) en la segunda reseña dedicada al libro Decir mi nombre: mujeres poetas nativas digitales. Previamente también habíamos hablado de ella en el artículo Mujeres y generación Beat. Pero no ha sido hasta ahora que hemos conseguido hacerle una entrevista con la que iniciar esta nueva temporada.

    Ya comentamos en su momento que Mónica Caldeiro escribe una poesía pensada para ser recitada en voz alta y eso dificulta a veces su lectura, opinión con la que la poeta disiente. A pesar de ello, Caldeiro avanza hacia la experimentación con gran influencia norteamericana de la generación Beat y la escuela de Nueva York.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Existo en el cambio constante, como en un río, o como una balsa de papel sobre un río. Creo en la resistencia de las cosas diminutas, frágiles y vulnerables que viven en la épica, el ritual y el canto. Mi actividad literaria, en estos momentos, se desarrolla en una intimidad que aborda el texto y se desborda en él desde un amor febril por la escritura que nace de la unión de corazón e intelecto.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Si debo dibujar un punto sobre la línea del tiempo y describir un hito, creo que el mundo se me abrió cuando leí por primera vez a la poeta beat Diane di Prima a los trece años, aunque en aquel caso se trataba de una autobiografía, no de un libro de poesía. Hasta entonces sólo había leído autores masculinos del canon poético español, y sentir que más allá de ese mundo (ajeno a mi experiencia) existía algo más cercano a la reivindicación de una forma de vida libre y radical me abrió un mundo que desde entonces no he abandonado. A partir de aquel momento mis influencias pasaron a ser principalmente anglosajonas: Walt Whitman, Emily Dickinson, Anne Waldman, Allen Ginsberg, John Giorno, Joanne Kyger, Ted Berrigan, Mary Oliver, Bob Kaufman, Adrienne Rich, Audre Lorde. Pero se trata de una lista abierta que nunca se detiene, que muta con el tiempo y mis intereses. En este momento estoy centrándome mucho más en leer poesía europea en diferentes lenguas.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Hace algunos años solía definirme como poeta Spoken Word y mis textos sólo cobraban un sentido total al ser llevados al ámbito escénico. Por diversas circunstancias vitales mi presencia escénica se ha visto cortada y eso también ha permitido que mi poesía esté evolucionando hacia otros derroteros que me parecen menos definidos y más interesantes. Ahora me muevo, poéticamente hablando, en texturas mucho más borrosas y en cierto modo violentas.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La ausencia de evolución indica una ausencia de crecimiento. Si un poeta no evoluciona es porque no se está ajustando a los ritmos mutables de la vida y de su propia creatividad. Lo fácil es aferrarse a un registro que funciona y repetirlo incluso cuando ya está agotado, tanto en la práctica escrita como en la escénica. Pero eso no tiene nada de creativo, interesante u orgánico.

    Entiendo el proceso creativo y de escritura como un acto constante de creación y destrucción. Por eso me sucede que cuando termino un libro suelo necesitar un tiempo para reajustar mi voz, permitir que el poema se abra desde el desierto y manifieste cómo quiere poblar sus nuevos paisajes. A veces ese proceso requiere de meses o años, pues implica romper con los patrones mentales habituales que se reproducen en la escritura, pero finalmente me aporta el resultado satisfactorio de ver cada libro como único, con un lenguaje y registro propios.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    No entiendo al poeta como un hacedor de poesía. El poema se hace a sí mismo a través del poeta, que actúa como vehículo y pone a disposición del poema sus herramientas y su cuerpo. El trabajo del poeta consiste en no interponerse demasiado, aunque es dificilísimo no hacerlo.

    Mi proceso de escritura se basa, en todas sus etapas, en mantener una mente fresca y abierta tanto en el proceso inicial de escritura como en el de corrección. El poema se termina a sí mismo. Una sabe cuándo un poema está terminado, sin buscar voluntariamente finales con golpes de efecto.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Igual que yo misma, mi poética se halla en constante cambio y evolución. No persigo un fin o un objetivo concreto. Sólo busco no aferrarme a una fórmula y seguir investigando y escribiendo con curiosidad.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Hace algunos años el recital era la pieza central que daba sentido a mi escritura desde el momento mismo de la creación del poema. Escribía deliberadamente poemas pensados para ser recitados, y eso por supuesto influía en su forma desde la idea inicial, desde la concepción misma del texto. Estar alejada de los escenarios ha sido en realidad muy interesante, al observar yo misma cómo esa distancia obligada ha abierto nuevas ventanas para que mi escritura evolucione por otros caminos. Del mismo modo, me ha permitido tomar distancia del acto escénico y preguntarme sobre su sentido.

    Soy una investigadora nata, y detrás de todos mis libros hay una experimentación con las materias primas con las que trabajo: el lenguaje, la mente y el cuerpo. Solemos pensar que la escritura es un proceso intelectual, pero a menudo no somos conscientes de hasta qué punto se trata de un procedimiento físico en sí mismo, de lo mucho que el cuerpo interviene en la propia escritura y de cómo eso se traduce a nivel formal. Antes entendía ese poner el cuerpo como un acto escénico; ahora vivo la escritura misma como una acción de carne.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parecen opciones fantásticas, con soportes que permiten nuevas vías de exploración y de unión de comunidades artísticas. Todo lo que implique abrir diálogo y encontrarse es positivo, haciendo uso de todos los medios de los que disponemos en nuestro tiempo. Un punto y aparte son las redes sociales, que cumplen otra función que sí cuenta con múltiples filos.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Más que la inmediatez del poema, prefiero proponer la reflexión abierta del libro. Carne de leviatán de Chus Pato.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Estoy inmersa simultáneamente en la poesía completa de Maria Mercè Marçal, la de Constantino Cavafis. y Última ciencia, de Herberto Helder.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea y escriba cada día. Y que después vuelva a leer y a escribir. Que escoja bien sus lecturas porque serán sus influencias. Que mantenga la mente lo más limpia y abierta posible. Que no piense nunca que no puede hacerlo, y que siga leyendo y escribiendo hasta que no hacerlo sea dificilísimo o insoportable.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Por suerte en la actualidad existen numerosas editoriales independientes de poesía con catálogos muy definidos que permiten a los autores situarse en un abanico de posibilidades muy amplio. Es algo maravilloso, y admiro a los editores que se embarcan en proyectos de este calibre y se comprometen con ellos y con sus autores. No obstante, el problema que veo en general, en este país, es que la industria del libro que existe fuera de los grandes grupos editoriales está muy precarizada. Nos afecta prácticamente a todos: a editores, escritores, traductores y libreros. Los mejores traductores literarios de la península ibérica (al menos, los de poesía) no pueden vivir de su oficio. En última instancia es algo que acaba produciendo rabia, frustración y agotamiento. He visto muy quemados a algunos de los mejores traductores de poesía de este país. Falta mucho recorrido para hacer posible una profesionalización real, pero no depende sólo de los implicados en el sector; para ello es necesario un compromiso firme del lector con la cultura. 

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Toda entrevista es una propuesta en sí misma que se define también por lo que no se pregunta y lo que se excluye de la conversación. Dejémoslo así, junto con los silencios que suceden entre los poemas.

    Disfrutemos ahora de dos poemas de Avispero:

    +++

    no salves la distancia

               entre un espíritu                                           y otro espíritu

                                                  —pero

               los cuerpos             tienen                       otro lenguaje

                          los cuerpos             guardan                su herida

                                      abierta          cálida

                                                  hexagonal                roja               

                                                             supura                      carne                                                            tierna                        supura

                                      la blasfemia            del amor que no dijo

                          negar a dios es afirmar la voluntad

               del hombre negar a dios es                   afirmar

                          la voluntad              del hombre             negar

    a dios es afirmar               la voluntad del hombre              

               cuando un latido ya no cubre

                                      la esperanza de nada

                                                  sino que erige la Verdad

                                                             de lo que es y lo que vive

                                                      sólo la herida perdura

                                         sólo el ruido ensordecedor y acongojado

                                      la danza de los insectos

                             en vaivenes de ventisca

                                      entre brotes de arena    

                                                  buscando en algún sitio tierra

                                                             anhelando en algún lugar cielo

                                                      haciendo de su herida casas

                                         donde habitan quienes

                                                                         hacen y aman

                                                                                     al margen

                                                             hacen y aman

                                                  ))   los márgenes   ((

    +++

    si acarician (por siempre, como un quejido

               hallarás el placer

                          tras la esquina / orquídea

                                      tras el corazón que zumba

                                                  vibración que

    no atrapa no atrapa no atrapa la respuesta que no hay

    sino abierta            pero dime

                          mi voz es un útero sin extirpar

               una agonía que recuerda y habla y escupe

                          víscera de lo que lleva tiempo

                                      anidando dentro

    lo toco y extraña siento la protuberancia ahí

               del tumor de lo antiguo

                          y cuando cae se desenquista coágulo

                                      no nacido / enmudece

                                                  al grito de

                                                   DAME / MÁS / DURO

                          pero

                                                  (como lo dices

                                                   como lo sientes

                                                   es otro significado—

    Muchas gracias Mónica por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado y gracias por haber llegado hasta aquí.