Categoría: Poemas

  • 3 poemas de Relu Cazacu, poeta rumano

    3 poemas de Relu Cazacu, poeta rumano

    Relu Cazacu es un poeta rumano nacido el 29 de noviembre de 1983 en Bucarest. Sus poemas se han publicado en varias revistas y antologías. Es miembro de Cenaclul 9 desde octubre de 2016. Su libro de poemas debut, Poemas de uso, fue publicado como ganador del Premio Nacional de Poesía Traian T. Coșovei (edición 2020), ofrecido por la editorial Tracus Arte, en colaboración con la Asociación Cultural Direcția 9 y la Agenția de Carte.

    El tango de Lázaro

    Hoy no he empujado la cerradura ni el pestillo

    para guiarme entre las tumbas

    he puesto mi cabeza entre los senos de una mujer

    para escuchar la boca hambrienta del mundo

    alimentándose

    para olvidar la pesadilla en la que los niños

    están demasiado delgados y llenos de piojos

    la misericordia practica sus malévolos pasos de baile

    a mi alrededor

    convirtiendo mi corazón

    en un gueto argentino

    Hoy soy Lázaro

    deja de gritar

    no me levantaré

    * * *

    He querido mantenerme alejado de la lluvia

    recogiendo todas las nubes en mi bolsillo

    pero he fallado

    de la misma manera que mi trasero ha fallado

    en cruzar la infancia

    sin conocer las tradicionales nalgadas paternas

    sólo soy un niño entrometido

    estripo mis forúnculos

    y los de los demás

    y luego me limpio

    en la camisa

    en la blancura dominical

    tengo los pies congelados

    como una rana tras la disección

    * * *

    He estado durmiendo en todos y cada uno de los pasillos

    que tú no has cruzado

    He estado bebiendo hasta que mi vida

    se ha reducido a vodka

    y el mundo se volvió demasiado grande para mí

    He escrito un poema a tu alrededor

    por no poder tocarte

    cuando estoy demasiado triste

    un vagabundo

    comparte el pan que le diste

    conmigo

    Traducido al inglés por Nicoleta Crăete

    Traducción al español por Mariela Cordero

  • 3 poemas de Adalber Salas Hernández #PoesíaVenezolana

    3 poemas de Adalber Salas Hernández #PoesíaVenezolana

    Adalber Salas Hernández Caracas, 1987. Poeta, ensayista, traductor. Entre otros, autor de los libros Salvoconducto (XXXVI Premio de Poesía Arcipreste de Hita; Valencia, Pre-Textos, 2015), mínimos (Madrid, Amargord Ediciones, 2016) y La ciencia de las despedidas (Valencia, Pre-Textos, 2018), así como los volúmenes de prosa Clarice Lispector: el lugar de la poesía (Santiago de Chile, Ril Editores, 2019), Isolario (Bayamón, Ediciones Aguadulce, 2019) y Palabras sin dueño. Variaciones sobre la traducción literaria (Ciudad de México, Dirección de Literatura UNAM / Periódico de Poesía, 2019). Entre otras, ha publicado traducciones de Marguerite Duras, Antonin Artaud, Charles Wright, Mário de Andrade, Hart Crane, Pascal Quignard, Mark Strand, Lorna Goodison, Louise Glück, Yusef Komunyakaa y Patrick Chamoiseau. Dirige la colección Diablos danzantes en Amargord Ediciones. Cursa estudios doctorales en la New York University. Su trabajo poético ha sido reunido en las antologías Ai margini di un mondo sconosciuto (Roma, Edizioni Fili d’Aquilone, 2018; traducción de Alessio Brandolini) y De ningún viaje se vuelve (Gualajara, Mantis Editores, 2019).

    XVI

    El ruido de los aviones al pasar golpea

    la frente del edificio. Estoy sentado viendo

    a Bugs Bunny convencer a un cazador de que

    no es un conejo. El aire es pálido a las nueve

    de la mañana, fino como una hostia. Mis cuatro

    años caben con todo su peso en el mueble

    que está frente a la TV. Cuando los aviones

    atraviesan el cielo, rayándolo, todo se sacude

    contagiado por el mismo temblor, como si

    de pronto las cosas hubieran decidido exponer

    sus entrañas. La geografía de lo cotidiano había 

    sido sumisa, sin aparecidos ni prodigios;

    nadie nos prestaba sus milagros y no teníamos lo

    suficiente para pagar uno. Pero esa mañana unos

    aviones demolieron la barrera del sonido justo

    sobre mi cabeza, sobre mi pelo enmarañado

    y somnoliento. La mandíbula del cielo se

    dislocaba y dejaba caer un llamado áspero, una

    sola palabra toda hecha de piedras. Ya no había

    nada en la pantalla, sólo unas barras de colores

    y un pitido insistente que parecía querer perforarme

    el oído. Corrí a la ventana para ver qué pasaba y mi

    padre me hizo agacharme bajo el marco. Entonces

    escuché los tiros: uno, dos, tres, precisos. No estoy

    seguro de la bala que nos partió aquella ventana

    del apartamento en Quinta Crespo: puede que

    la haya inventado. Pero ese vidrio roto fue

    la capa inaugural de lo que algún día sería mi piel.

    Apenas tengo esta escena; el relato vendría

    más tarde. Es el mal fotomontaje de la infancia, arritmia

    de imágenes deslucidas por el uso, borrosas porque

    en la memoria llueve todo el tiempo. El agua

    rasca la superficie de las fotos como si

    quisiera filtrarse en ellas. Encharcarlas. Inundarlas.

    (Perteneciente al volumen La ciencia de las despedidas)

    XXV

    (Historia natural del escombro: Auschwitz-Birkenau)

    Cuando no quede ni una persona que recuerde, cuando no

    reste en pie un solo tallo de nuestra memoria y nuestra voz

    no valga su peso en sal, especias o ceniza, ¿cómo se verán

    estos edificios? ¿Como los hallaron los pilotos aliados

    con sus cámaras: lentas hileras de rectángulos abrazados a la

    nieve? ¿costillas brotando en el aire hambriento?

    ¿O como los veo a través de Google Earth, barracas

    relucientes como cráneos, rejas y alambres de púas limpios

    y hasta corteses, todos más o menos somnolientos,

    fingiendo la inocencia de los objetos abandonados

    bajo la membrana reseca de mi pantalla? Vista desde el cielo,

    la tierra es impermeable, lisa, bulímica. No tiene edad o acaso

    tiene la edad de los mitos que se olvidan porque ya no sirven

    a nadie. Alguien observará todo esto sin curiosidad o terror,

    pupilas cubiertas por la resina de la distancia, como si el pasado

    no pudiera ser el futuro y el tiempo apenas

    fuera el país de lo ya visto. Cuando estemos masticando las

    entrañas del suelo y no tengamos la tela de un nombre

    para cubrir nuestra desnudez, no podremos advertirles

    que la historia es un largo toque de queda donde

    realmente nada concilia el sueño por completo.

    (Perteneciente al volumen La ciencia de las despedidas)

    VI

    Mientras escribo el poema, me digo que en él

    la palabra muerte no dice nada, no tiene densidad,

    no hace más honda la boca. El poema no sabe

    de la muerte, como tampoco sabe de la música

    que llenará mi cráneo cuando quede vacío.

    Ese mismo cráneo que nadie tomará entre sus manos

    para anunciar que data del Siglo XXI, qué período

    remoto, qué tiempo bárbaro, qué época de luto. Ese

    mismo al que nadie hablará, llamándolo Yorick, ser

    o no ser, pudiera estar atascado en una cáscara

    de nuez y tenerme por rey de espacios infinitos,

    y creer que la palabra muerte sirve de algo. Ese mismo

    que nadie hallará por azar en una fosa común en

    Sudán o en Serbia, en Vietnam o en Catia. Ese cráneo, digo,

    ese cráneo mío, que sabrá que el poema es sólo un relato

    que se hace la muerte, que se vale de nuestras manos

    para decirse, para verse. Esto lo sabrá mi cráneo,

    será lo único que sepa, cuando permanezca quieto,

    sonriéndole al barro desde su vientre.

    Gusanos breves colgarán de sus cuencas,

    velarán sus sueños sin palabras.

    (Perteneciente al volumen Salvoconducto)

    Crédito de la Foto: Susanna Bozzetto

  • Tres poemas de Sophia de Mello: la conocida de las desconocidas.

    Tres poemas de Sophia de Mello: la conocida de las desconocidas.

    Leí una vez que Saramago decía, acerca de la relación entre nosotros y los portugueses, que España y Portugal son como dos hermanos siameses que nacieron unidos por la espalda y que jamás se han visto las caras. Tan ignorantes de la riqueza que tenemos cerca, a nivel poético, sin ir más lejos. Por eso he titulado así este artículo, porque la poesía de las mujeres sigue siendo poco conocida, más si son de un país del que poco sabemos, pero Sophia era conocida, pese a todo. Ganadora del Premio de la Crítica en 1983, del Premio Camões en 1999, del PremioReina Sofía en 2003, así como de otros tantos. Con 37 obras a sus espaldas. Activista contra la dictadura de Salazar. Amante del mar y de la cultura clásica. 

    Comprendió su realidad a través de los versos que escribía como forma de entenderse o de expresarse, porque era su manera, su herramienta para contar las cosas:

    “La forma justa”

    Sé que sería posible construir un mundo justo

    Las ciudades podrían ser claras y bañadas

    Por el canto de los espacios y de las fuentes

    El cielo el mar y la tierra están dispuestos

    A saciar nuestra hambre de lo terrestre

    La tierra donde estamos —si nadie la traiciona— ofrece-

        sería

    Cada día a cada uno la libertad y el reino:

    En la concha en la flor en el hombre y en el fruto

    Si nada adolece la propia forma es justa

    Y en todo se integra como palabra en verso

    Sé que sería posible construir la forma justa

    De una ciudad humana que fuese

    Fiel a la perfección del universo

    Por eso vuelvo a empezar sin tregua a partir de la pági-

       na en blanco

    Este es mi oficio de poeta para la reconstrucción del

       mundo

    Tampoco es que Sophia tuviera en las letras un desahogo, exteriorización de las heridas. Parece que prefería, no tanto un refugio, como un medio para continuar navegando por los días:

    “La casa de planta baja”

    Que el arte no se vuelva para ti la compensación de lo 

       que no supiste ser

    Que no sea permuta ni refugio

    Ni dejes que el poema te aplace o divida: sino que sea 

    La verdad de tu entero estar terrestre

    Entonces construirás en tu casa en la llanura costera

    A media distancia entre la montaña y el mar

    Construirás —como se dice— la casa de planta baja:

    Construirás a partir del fundamento

    Sophia creía en un mundo nuevo, otro régimen que no fuera dictadura, la esperanza que inició la Revolución de los claveles en 1974. Quizá, por eso, levantaba su poesía en busca de esa oportunidad que brindan los finales de las cosas, aunque para empezar bien, hay que hacerlo de verdad:

    “En esta hora”

    En esta hora limpia de la verdad hay que decir toda la 

       verdad

    Incluso la que es impopular en este día en que se invoca 

       al pueblo 

    Pues es necesario que el pueblo vuelva de su largo exi-

       lio 

    Y le sea propuesta una verdad completa y no una ver-

       dad a medias 

    Una verdad a medias es como habitar medio cuarto

    Ganar  medio salario

    Como tener sólo derecho

    A la mitad de la vida

    El demagogo dice de la verdad la mitad

    Y el resto juega con habilidad

    Porque piensa que el pueblo sólo piensa a medias

    Porque piensa que el pueblo ni entiende ni sabe

    La verdad no es una especialidad

    Para especializados clérigos letrados

    No basta gritar pueblo es necesario exponer

    Partir de la mirada de la mano y de la razón

    Partir de la limpidez de lo elemental

    Como quien parte del sol del mar del aire

    Como quien parte de la tierra donde están los hombres

    Para construir el canto de lo terrestre 

    —Bajo la ausente mirada silente de atención—

    Para construir la tierra de lo terrestre

    En la desnuda alegría que nos viste

    Lecturas consultadas:

    © Foto portada Wikipedia

  • 3 poemas de Marjeta Shatro Rrapa, poeta albana

    3 poemas de Marjeta Shatro Rrapa, poeta albana

    Marjeta Shatro Rrapa (Albania) es escritora, poeta y traductora .Su poesía ha sido publicada en diversas  antologías literarias extranjeras. Es autora de ocho libros de poesía: En el mar de mis ojos en albanés, Peregrinación en el crepúsculo en albanés, Ser siempre la sonrisa de Dios en inglés, Nerthus en francés y albanés, Hestia en francés, Vesta en inglés y español, Lejos de las ilusiones en cinco idiomas: albanés, inglés, francés, alemán e italiano. Marevita en albanés. En prosa ha escrito: Las gaviotas parpadeantes .Ha traducido al albanés 50 autores extranjeros en la antología Espalier con el viento. Tradujo el libro del poeta argelino: Poesía de Abdelghani Rahmani. Ha traducido al francés el libro Murmure d’un autre monde de Agron Shele.

    Meditación

    Los pensamientos tardíos deambulan

    asediando a la luz de la luna

    que lava las aguas cristalinas…

    ella lleva el nuevo día en su vestido azul

    espera que el sol le bese el rostro

    y se ríe y se esconde en el regazo del cielo, más allá.

    Sale de los sueños

    embriagada en el cielo de la experiencia

    y los pensamientos absorben

    todos los movimientos y formas de inspiración

    y la luz toma los colores de los momentos irrepetibles del aliento de vida

    que se inspira en el amor a la palabra

    que sobrevive a la meditación sobre todo

    en la patria del arte, la libertad de la nada

    para la perfecta felicidad siempre esperando

    la oscilación de la luz en el silencio que habla

    por aquello que ve en el ojo de la noche

    y en el día bajo el sol abrasador.

    Infinidad de experiencias…

    El viento sacude los pensamientos

    y los lleva lejos,

    donde la felicidad no tiene fin,

    donde se desdibujan las fronteras,

    donde brilla el sol,

    donde el alma se baña en la traslucidez

    y donde lleva mi destino consigo,

    destino silencioso, destino escrito,

    donde la humildad besa los sueños

    y los despierta del sueño.

    Y así se atrapan el uno al otro

    tomando el camino de la realización,

    sin nudos, sin torceduras, sin roturas,

    sin disolución, sin grietas de esperanza

    como luces doradas en la mente

    que adornan el prado de los sentimientos,

    vaciado de timidez

    que a menudo impide el fluir,

    donde el eco del alma disipa la niebla

    de la tristeza de los deseos negados

    por una aclaración incompleta,

    donde el tiempo mide los pasos

    y los incesantes dolores de conciencia

    por lo bueno y malo,

    en los simples sonidos de la voz viva,

    donde la vida es despojada

    con el alma desnuda

    ante la dolorosa realidad

    de cambiar la linfa,

    fascinada por los asombros de la poesía

    hirviendo bajo la piel

    para vivir 1000 años

    en el vacío de la nada,

    donde Dios es sólo yo.

    La esperanza de…

    Tiene un sabor amargo el humor

    resultante del dolor

    junto con la experiencia, los recuerdos

    de la destreza ganada con el tiempo

    sobre las inocentes flores de la castidad

    muriendo súbitamente bajo la lluvia torrencial

    que destrozó los pétalos, las hojas, los tallos

    las raíces se ahogaron

    como la fragilidad de Ofelia en el río de las lágrimas

    y donde la risa pierde presión

    como el anochecer se pierde en el día,

    en orden cambiante,  estación

    dilatada de la espera, la llegada

    sí, nunca al borde de la muerte.

    Los años pasan lentamente

    gime el despertar de las almas

    los sueños sin dormir,

    donde los Dioses respiran hondo

    ríen, lloran y cruzan destinos

    en apóstrofes sentimentales sobre las criaturas

    que escapan a las responsabilidades

    por su feliz resurrección

    en un lujurioso extravío de alegría

    para construir el mundo desde el principio

    más hermoso que ayer

    donde la luna se convierta en el sol

    donde el horizonte se llene de nueva luz.

    Traducción por Mariela Cordero

  • no lograrás medir el amor: dos poemas de Galo Luvèce

    no lograrás medir el amor: dos poemas de Galo Luvèce

    No sé nada sobre Galo Luvèce.


    Sólo sé que, por esas vueltas del destino, en octubre de 1992 yo estaba en una tierra extranjera que empezaba a guiñarme los ojos, y Galo estaba ahí, con el corazón roto, al frente de un taller de haiku en Santa María de Palautordera, a 50 kilómetros de Barcelona.


    No mucho más podré agregar con precisión. Sólo tengo esos datos de fecha y de lugar en mis reencontrados apuntes de esas clases, apuntes que dormían el sueño de los justos en el cajón de criar gnomos del fondo más fondo de un armario. Los papeles incluían, para desgracia mía, algunos haiku cometidos por mí en ese taller (“Ah, gatito, gatito / el agua está envenenada. / Último sol.” y otros aún peores) y, para mi alegría, los dos poemas de Galo que suponía perdidos y que asomarán líneas abajo.


    Galo era, como yo, latinoamericano, pero no puedo siquiera precisar si argentino o chileno. Era simpático, tierno, vivía en París, lo había dejado su mujer y se había refugiado en la poesía con uñas y dientes para que el huracán de la tristeza no lo despedazara. Había una búsqueda del equilibrio zen en él; que el taller girara alrededor de los haikus no era casual. Además usaba una especie de sotana (uno de los alumnos le decía “monseñor”) y lo envolvía un aire de misticismo que se adivinaba terapéutico y tal vez insuficiente para desanudar su desengaño.


    Después vino mi propia etapa negra, al menos en cuanto a la literatura: el huracán me agarró a mí, me llevó lejos de la poesía y de sus círculos. Nunca más supe de Galo, y hasta olvidé su nombre, pero -y esto es lo que importa- habían quedado en mi memoria algunos versos de la hermosa Balada del amor perdido, que leyó con voz acongojada en la reunión final.


    Hoy, que hojeo de nuevo la carpetita verde con sus poemas escritos a máquina y firmados de su poético puño y temblorosa letra, tecleé su recobrado nombre en el oráculo para saber más de él. Sorpresa: nada, o casi nada. Google sólo recuerda a un tal Galo Luvecce (con dos ces) que estuvo con Juan Gelman en un acto en París en el ’82. Lo demás, hojarasca.


    Si en todo ese infinito Aleph que es el ciberespacio no queda ya memoria de Galo ni se encuentran sus poemas me parece muy justo dedicarle este texto que no es sino la alfombra roja que le pongo a los suyos. Yo sí guardo su imagen de poeta bonachón, su sonrisa sabia salpicada de pena.


    Gracias, Galo Luvèce por tu fecunda melancolía y por aquel taller, aunque mi carrera como autor de haiku haya sido fugaz y poco esplendorosa, y por tus poemas. Espero que, donde quiera que estés, el viento sea propicio y el dolor ya no sepa morder.

    Señales para los estados del alma

    si su pena
    se transformara
    en un bastoncito
    blanco
    muchos lo ayudarían
    a cruzar la vida


    en un lazarillo
    que caminara a su vera
    protegiendo
    su sensibilidad
    -a flor de piel-
    corriendo siempre adelante
    (como sombra dislocada)


    sonámbulo
    de madrugada
    palpa las paredes
    da vueltas en su cuarto
    desconoce la puerta


    no logra salir
    de su propia hoguera
    para colocar
    alguna señal

    Balada del amor perdido

    si te atreves
    a medir su dolor


    diseña
    la geografía de las manchas
    de su camisa


    adivina
    el color de sus zapatos
    de sus raídos pantalones


    suma las semanas
    que luce el mismo atuendo


    asómbrate
    de cuántas veces
    se puede tirar en su cama
    sin cambiar las sábanas


    cuenta las latas
    de cerveza vacías


    mide los centímetros
    en su cintura examina
    su barba crecida
    su pálido rostro


    síguelo durante horas
    (sin que se dé cuenta)
    mientras camina y le habla
    a ella como si fuera a su lado
    (y sólo va en sus ojos)


    escucha impasible
    el trémolo de su voz
    cuando responde:
    “estoy mejor, gracias”


    por tus manos sobre las cejas
    y trata de mesurar
    la profundidad de sus ojos trasnochados


    aún así
    no lograrás
    medir el amor

    Galo Luvèce, circa 1992

  • 3 poemas de Yvan de Maesschalck, poeta belga

    3 poemas de Yvan de Maesschalck, poeta belga

    Yvan de Maesschalck (nacido en Wetteren, Bélgica, 1956) estudió idiomas germánicos en la Universidad de Gante. Trabajó como profesor de inglés en una escuela secundaria y más tarde en las escuelas europeas de Luxemburgo y Bruselas. En colaboración con Herman Henderickx publicó Naakt en wit, een ademende steen (Garant 2003), un estudio temático de la poesía holandesa de posguerra. Actualmente es coeditor de Tiecelijn. The Yearbook of the Reynard Society y es el presidente de la Sociedad Reynard desde 2017. Publicó en 2016 Vossenlucht. Over Reynaertpersonages en hun fictionele aanverwanten (Academia Press, Gante). Y su ensayo «Diep en binnensmonds«. Over Hercules, Richelieu en Nostradamus van Paul Snoek (PoëzieCentrum, Gent, fue publicado en 2019.

    Actualmente trabaja como crítico independiente escribiendo principalmente sobre poesía contemporánea para Poëziekrant, Tiecelijn y MappaLibri. El libro De muren van Meknes es su debut poético.

    Fez después de la lluvia

    como una viuda marchita

    pero  más caliente que la hierba

    Fez yace temblorosa y derrotada

    vestida con un brocado verde

    elegante como una alfombra desenrollada

    de los cuales los deshilachados sueltos

    cuelgan de los bordes

    de los techos bajos

    en la estrecha callejuela

    los granjeros de la tienda cruzan exhaustos

    llevan sus caballetes de madera con forma de taburete

    con estridentes

                    tintineos

                                   y resoplidos

    unas horas más tarde

    el sol de mediodía arremete

    con su blanca ira

    el ángulo de la Gran Vía

    y el minarete recién despertado

    se apoya con orgullo en el azul real

    ella ahora canta sobre su nombre

    Bab Bou Jloud Bou Jloud Bab

    y todavía se mantiene firme.

    Laberinto

    una tregua de siete siglos erosionados

    proyecta una sombra sobre lo gastado

    puntos rizos personajes rayas

    tres premisas cruzadas

    reflejan con sigilo

    las paredes de sepia de la

    medina serpenteante

    de Meknes

    muy alto por encima de

    la ternura inadvertida

    una cruda voz masculina

    lanza una llama de fuego

    de la eminente oscuridad

    una multitud de sonidos

    asciende al cielo e imita

    *La risa estridente del propio hombre*

    un ibis blanco revolotea sin miedo

    a través de la nieve de este alfabeto cantado.

    Código

    girando vagamente nada alrededor

    un núcleo hueco / algo cruje

    en el corazón de este mismo vacío /

    hinchándose en una maraña de neutrones

    un dios sin plan de salvación

    a mano agarra la cola perdida

    fin de un cometa / raspa un poco

    hielo polar de una luna recién nacida

    y oops / un torbellino inaudito –

    el viento esparce campanillas de cristal

    a través del campo del lenguaje opaco /

    las chispas saltan frenéticamente

    lejos de la sofocante señal primaria

    lanzando códigos febriles al espacio

    aferrarse a las noticias que son al unísono

    encriptadas y altamente astrales /

    en la curva del tiempo el ojo de un zorro

    se despliega / se inclina lentamente en

    espacio / ve como la piel del erizo

    crece y como todos los mitos comienzan /

    se mueven constantemente uno alrededor del otro

    el zorro / el ojo / las células erizo /

    algo está en juego / antes de que él se entronice

    el mismo Dios está goteando algo de humildad /

    una sola lágrima aún envuelta en rayos de

    la luz solar / rebosa de cenizas y fuego /

    en las estaciones de todos los mares / revienta,

    como un cristal  y finalmente expira.

    Traducción del holandés al inglés: Hannie Rouweler

    Traducción al español: Mariela Cordero

  • Poemas de Francisco Álvarez Koki

    Poemas de Francisco Álvarez Koki

    Francisco Álvarez Koki: A Guarda, (1957). Escritor gallego y animador cultural. Autor bilingüe residente en Nueva York, donde fundó el colectivo Celso Emilio Ferreiro, para difundir la cultura gallega. Sus últimos libros publicados en gallego son: Un neno na emigración, Vasoiras Barreiro. (Literatura infantil. Ed. Fervenza 2018). A memoria das palabras. (Poesía. Ed. Fervenza 2018). Maruxía (poesía. Ed. Diputación provincial 2010) Ratas en Manhattan (narrativa. Ed Sotelo Blanco 2007) Mais aló de Fisterre (poesía. Diputación provincial 1999). En castellano ha publicado: El libro de Lourenzo (poesía infantil. Ed. Sial Pigmalión 2018) Erótica..Dos. (Antología de toda la poesía amorosa del autor. Ed. Sial Pigmalión 2018) Sombra de Luna (poesía social. Ed. Sial Pigmalión 2015. Premio escriduende de la feria del libro de Madrid 2016. Participó en los siguientes libros. Escritores españoles en los Estados Unidos. Edición de Gerardo Piña. Academia Norteamericana de la lengua española. 2007. Seis narradores españoles en Nueva York. (Narrativa. Ed. Dauro Granada 2006). Geometría y angustia. (Poetas españoles en Nueva York, Edición de Julio Neira. Fundación José Manuel Lara. Sevilla 2012) Miradas de Nueva York. Ed. Cuadernos de El Vigía Granada 2000) Ha sido editor de los siguientes libros: Piel Palabra. Poetas españoles en Nueva York. Ed. Consulado General de España en Nueva York 2003) Al fin del siglo, 20 poetas hispanos en Nueva York. (Ed. Ollantay Press, Nueva York. 1999) Luna y Panorama sobre los rascacielos (Poetas españoles en Nueva York. Consulado General de España en Nueva York 2019).

    Tiene publicado en GALLEGO: MAIS ALO DE FISTERRE (Diputación de Pontevedra, 1991) ALEN DA FRONTEIRA (ediciones Egasur poesía, 1999) PARA ABRIL E AMANTES (Diputación de Pontevedra, colección Tambo de poesía, 2003) RATAS EN MANHATTAN (edicións Sotelo Blanco, narrativa. 2007) MARUXIA (Diputación de Pontevedra, colección Cies, 2010) UN NENO NA EMIGRACIÓN ( edicións do cumio, 2014) UN NENO NA EMIGRACIÓN (literatura infantil trilingüe, edicións Fervenza, 2018) VASOIRAS BARREIRO ( literatura infantil trilingüe, edicións Fervenza, 2018) A MEMORIA DAS PALABRAS ( poesía, edicións Fervenza, 2018) EN CASTELLANO: AL FIN DEL SIGLO (Ollantay Press New York, 2000) DOCE POETAS ENTRE RASCACIELOS (Antología Casa de la cultura de Ecuador, 2000) MIRADAS DE NUEVA YORK (antología, Editorial El Vigía Granada, 2000) GEOMETRÍA Y ANGUSTIA (poetas españoles en Nueva York, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2012) SEIS NARRADORES ESPAŇOLES EN NUEVA YORK (Ediciones Dauro Granada, 2006) PARA ABRIL Y AMANTES ( Edición bilingüe español/inglés, book press New York, 2012) SOMBRA DE LUNA (Sial Pigmalión Madrid, 2015) ERÓTICA … DOS (Sial Pigmalión Madrid, 2017) LUNA Y EL LIBRO DE LOURENZO (poemas infantiles ilustrados. Sial Pigmalión, 2018), PANORAMA SOBRE LOS RASCACIELOS (Poetas españoles en Nueva York Consulado general de España en NY, 2019)

    Premios

    2003, Primer premio de teatro latino Nuevas voces de MetLife y repertorio español en colaboración con el poeta Colombiano Miguel Falquez-Certain, por la obra Quemar las naves.

    2014, Hernán Esquío, en el Ferrol España, menciones honoríficas del círculo de escritores y poetas iberoamericanos de Nueva York.

    2016, El libro Sombra de Luna, obtuvo el premio Escriduende al mejor libro de poesía social de la feria del libro de Madrid.

    Aquí tenéis una selección de su poesía:

    ORTOGRAFÍA DE TU CUERPO
    Desde aquí pienso…
    en los puntos suspensivos y las comas
    que sólo conocemos yo y tu cuerpo.
    Ahora me invade no sólo la tristeza
    sino la geografía del silencio.

    SONATA PARA UN CUERPO EN LA BAÑERA
    La bañera como un barco
    te mecía en el tiempo,
    y a través del agua
    yo era tu silencio.
    El agua tenue se hundía
    por tu hermoso cuerpo
    mientras la luna se filtraba
    con todos sus misterios.
    Los visillos de la ventana
    jugaban con el viento,
    mientras la bañera te rodeaba
    con sus brazos de hierro.
    El agua, otra vez el agua
    en su dulce chapoteo
    subía por tu piel
    para entrar en tus secretos.
    Yo era el vendaval
    que soplaba en tus velas
    y era el maremoto
    que sacudía tu bañera.
    Pero al final fue el tiempo
    más firme que mi fuerza
    y me volví playa y me volví puerto
    para ser agua de tu misma bañera.

    UNA MUJER ME ESPERA
    Una mujer me espera
    cada mañana al alba
    con su pelo suelto
    como la palabra
    y sus ojos negros
    como lunas claras.
    Una mujer me espera
    hecha abecedario
    con su sonrisa inmensa
    y su trágico llanto.
    Voy como las esferas
    silencioso y girando
    dormido en tus dos pechos
    de limones y dardos.
    Te beso entre tu vida,
    siempre en tránsito,
    y me muero contigo
    en cada orgasmo.

  • 3 poemas de Rati Saxena, poeta india

    3 poemas de Rati Saxena, poeta india

    Rati Saxena (India) es poeta, traductora y editora. Es una estudiante de cultura, historia y literatura antigua, y de filosofía por pasión. Ha publicado seis libros de poesía en hindi y cuatro en inglés. Ha traducido quince libros, en su mayoría del malayalam al hindi, y cinco libros de poesía (de poetas internacionales) del inglés al hindi. Como viajera nata, tiene dos cuadernos de viaje en su haber. También ha escrito – Everything is past tense sobre el viaje poético de Ayyappa Paniker y un libro de crítica sobre la poesía de Balamanyaama. Sus libros de poesía han sido traducidos a diversos idiomas como el italiano, el irlandés, el vietnamita, el español, el estonio, el serbio, el inglés y el turco por poetas internacionales. Ha sido invitada a más de 30 festivales de poesía. Ha participado en tres residencias en Alemania y China. Es miembro del consejo de redacción de la revista Multilingual Journal of Literature.Ha recibido algunas distinciones: la beca del Centro Nacional Indira Gandhi para las Artes en 2004 y 2005, el premio Sahitya Akademi de traducción en 2000 y el premio del Banco Estatal de Travancore de poesía en 2001, Premio Literario Naji Naaman (Internacional) por la obra completa 2016, entre otras.

    Nuestros ancestros y nosotros

    ¿Quién dice que

    Nuestros ancestros nacieron antes que nosotros?

    Ellos nacen

         En los hoyuelos de las mejillas pequeñas

         En sonrisas lechosas

         En los dedos de los pies

         En las líneas de las palmas de las manos

    Se despiertan

         En las fotos descoloridas

         En la imagen del abuelo de Gopal

         En el viejo bastón arrinconado

         (que ya no anda más)

    Siguen apareciendo

         En nuestros hábitos cambiantes

         En nuestras charlas olvidadas

         En las líneas de nuestra frente

         En las arrugas de nuestras manos

    Se transforman en nosotros

         En el hábito de nuestra miseria

         En las lágrimas que empapan el dolor

         En nuestra ira quejumbrosa

         En nuestra maldición presente

    No sabemos

         ¿Cuándo nos convertiremos en nuestros antepasados?

    Los niños después de la guerra

    Los sonidos de las bombas rompiéndose como galletas

     se convierten en juguetes

    las balas que atraviesan las puertas

    empiezan a bailar como bolas de cristal

    la flor se abre en cada herida

    abriendo los ojos en la sangre que gotea

    después de la guerra

    los niños se desprenden de la muerte

    como piel muerta

    en lo más profundo

    sentada cerca del muro del miedo

    duerme la humanidad

    en medio de la multitud pétrea

    la crueldad crece como la hierba

    Tras atravesar la guerra

    los niños

    olvidan de repente su infancia.

    La mujer mientras ama

    Mientras hace el amor

    tiene que asegurarse

    de parecer ignorante

    mientras ríe

    la sonrisa debe congelarse como el hielo

    besos de monzón

    deben brillar en sus labios como

    el cálido sol del invierno

    ella quiere desplegarse como el musgo verde

    en el pecho del amado

    pero permanece encogida

    como la hierba verde del césped.

    Una mujer enamorada

    cuánta insatisfacción

    incluso amando.

    Traducción por Mariela Cordero

  • Tres poemas de Mercedes de Acosta: la voz fuera de la norma.

    Tres poemas de Mercedes de Acosta: la voz fuera de la norma.

    Aquellos dorados años veinte vieron su luz. Aquella década, cien años atrás, en la que Mercedes de Acosta brilló profesional y sentimentalmente, aunque se haya dado más relevancia a esto último, a sus relaciones amorosas, transgresoras y de crónica rosa.

    Poeta neoyorquina. Poeta de ascendencia cubana y española. Poeta polifacética. Poeta de tres poemarios. Poeta de muerte pobre y sola. Poeta, al fin y al cabo. La suya fue una época de continuos cambios e innovaciones, un periodo entre guerras que sucumbió a la esperanza, y Mercedes podría ser la viva imagen de esa reforma de ideas y sensaciones, adelantada a las mentes de su tiempo, porque se mantuvo fiel a los dictámenes de su corazón pese a los inconvenientes que pudieran ocasionarle. Estudiando sus poemas, pienso que era reticente a creerse la ola de optimismo y felicidad que acompañaba al contexto que vivió, que no era de tanta la prosperidad y que había frentes abiertos que acabarían explotando en cualquier momento. Así, su poema “Pobres tontos”:

    Se acabó la guerra.

    Una vez más

    Creen que pueden bailar,

    Y restaurar el brillo del pasado,

    Y beberse en la intimidad

    El vino acaparado, prohibido.

    Y prenderse las joyas en el pecho.

    ¡Sigan bailando, pobres tontos,

    Pues no saben

    Que, marchando sobre la faz de la tierra,

    Arrasándola va otro Gran Ejército!

    Su poesía, magnífico torbellino de belleza descriptiva a mi forma de verlo, traspasa el tiempo y podría ser, perfectamente, lamento escrito por cualquiera de nosotros (con buena pluma) en uno de esos momentos de crudeza y realismo, de ruptura y aceptación de lo muerto. Lo que pasa cuando llega el cambio:

    “Cambio”

    Alguien por quien sentí una gran pasión

    duerme ahora en este cuarto con alguien más.

    Aún están mis huellas en tantas cosas

    — los libros que regalé y tocaron mis manos

    descansan en el estante,

    y cuelga frente a mi antigua cama

    una vieja foto de una tierra en que viví

    y de unas colinas

    por las que correteé—.

    Los tiempos cambian,

    pero el amor continúa  

    como un pájaro muerto

    cuyo canto, sin embargo,

    vive para siempre.

    Imposeída (como el título que utiliza Torremozas para su antología, aludiendo a uno de sus poemas), furiosa (como también la denominaría en su biografía, Robert A. Schanke), rebelde, libre. Pese a no serlo, ocupando un lugar hostil de una sociedad que no estaba, todavía, preparada para ella.

    Quiero despedirme con un último poema que despierte el interés por otros versos, que encienda los ojos de la lectora o del lector, que sirva de bocanada de aire, de ventana abierta, de esperanza… que bien nos viene y nos ilustra en este ciclo de incertidumbre y hartazgo que estamos viviendo. Que la naturaleza o que cada uno quiera, nos salve.

    “Un pájaro es como la Libertad”

    Hermosas son las banderas

    cuando se tensan y restallan al viento,

    pero yo digo que la Libertad es más hermosa

    y no como las banderas,

    que están siempre sujetas, restringidas.

    Hermosos son los árboles, las rocas, los valles,

    las montañas, las flores,

    mas no son tan hermosos como la Libertad,

    y atados están a raíces y a la tierra.

    Pero yo digo que un pájaro sí es como la Libertad

    —veloz, hermoso, leve—,

    que, al remontarse en el cielo,

    tal vez perezca en las grandes alturas,

    pero muere de su propio libre albedrío.

    Lecturas consultadas:

    – DE ACOSTA, MERCEDES (2018). Imposeída. Ediciones Torremozas.
    – Mercedes de Acosta. Wikipedia, La enciclopedia libre. Última actualización 09/11/2020. Fecha de consulta: 06/02/2021. https://es.wikipedia.org/wiki/Mercedes_de_Acosta– FERNÁNDEZ-SANTOS, E. 09/12/2018. Mercedes de Acosta: «aquella furiosa lesbiana». Recuperado de: https://elpais.com/cultura/2018/12/08/actualidad/1544288210_427635.html

    © Foto portada Wikipedia

  • 3 poemas de Rozalia Aleksandrova, poeta búlgara

    3 poemas de Rozalia Aleksandrova, poeta búlgara

    Rozalia Aleksandrova vive en Plovdiv, Bulgaria. Nació en los mágicos montes Ródope, la cuna de Orfeo. Es autora de 11 libros de poesía: La casa de mi alma (2000), Cuerpo brillante (2003), El misterio del camino (2005), Los ojos del viento (2007) , Parábola de la llave (2008), La conversación entre palomas (2010), Sacral (2013), La vida real de los sentimientos (2015), Granada de estrecho (2016), Brushy (2017), Todo lo que no dije (2019). Editora y compiladora de más de diez almanaques literarios, colecciones y antologías. Es miembro de la Unión de Escritores Búlgaros. En marzo de 2006 creó la asociación poético-intelectual Quantum y Amigos para promover la poesía cuántica. Fundadora y organizadora del Festival Internacional de Poesía Espiritualidad sin Fronteras desde 2015.

    Cuando los pensamientos dibujan un camino

    y las sombras traspasan la oscuridad

    Una estrella arde

    sin carne.

    De las cenizas incandescentes de nuestro fuego.

    Tras una lluvia de meteoritos.

    Un soleado destello como los ojos de un potro.

    En el asombroso centeno puro

    una chispa ha parpadeado.

    Pero los pensamientos dibujan un camino.

    Y las sombras oscilan.

    Un amor está en camino.

    Y el otoño enloquece.

    Gota de lluvia

    Antes de que caiga,

    el Universo entero

    es punto de encuentro

    para la felicidad.

    Momentos

    perdidos

    del tiempo.

    Nacen.

    Después de ser concebidos.

    Y luego alguna

    fuerza sobrenatural

    los envía a la Tierra.

    Y en un último vuelo

    se refugian en

    el Universo

    de los corazones.

    Primario

    Las dudas.

    Las preguntas desnudas.

    Nos fundimos en la dicha.

    Una Mujer y un Hombre.

    Y Alguien,

    Que

    abre

    las puertas universales

    Traducción por Mariela Cordero