Poemas

  • 3 poemas de Marjeta Shatro Rrapa, poeta albana

    3 poemas de Marjeta Shatro Rrapa, poeta albana

    Marjeta Shatro Rrapa (Albania) es escritora, poeta y traductora .Su poesía ha sido publicada en diversas  antologías literarias extranjeras. Es autora de ocho libros de poesía: En el mar de mis ojos en albanés, Peregrinación en el crepúsculo en albanés, Ser siempre la sonrisa de Dios en inglés, Nerthus en francés y albanés, Hestia en francés, Vesta en inglés y español, Lejos de las ilusiones en cinco idiomas: albanés, inglés, francés, alemán e italiano. Marevita en albanés. En prosa ha escrito: Las gaviotas parpadeantes .Ha traducido al albanés 50 autores extranjeros en la antología Espalier con el viento. Tradujo el libro del poeta argelino: Poesía de Abdelghani Rahmani. Ha traducido al francés el libro Murmure d’un autre monde de Agron Shele.

    Meditación

    Los pensamientos tardíos deambulan

    asediando a la luz de la luna

    que lava las aguas cristalinas…

    ella lleva el nuevo día en su vestido azul

    espera que el sol le bese el rostro

    y se ríe y se esconde en el regazo del cielo, más allá.

    Sale de los sueños

    embriagada en el cielo de la experiencia

    y los pensamientos absorben

    todos los movimientos y formas de inspiración

    y la luz toma los colores de los momentos irrepetibles del aliento de vida

    que se inspira en el amor a la palabra

    que sobrevive a la meditación sobre todo

    en la patria del arte, la libertad de la nada

    para la perfecta felicidad siempre esperando

    la oscilación de la luz en el silencio que habla

    por aquello que ve en el ojo de la noche

    y en el día bajo el sol abrasador.

    Infinidad de experiencias…

    El viento sacude los pensamientos

    y los lleva lejos,

    donde la felicidad no tiene fin,

    donde se desdibujan las fronteras,

    donde brilla el sol,

    donde el alma se baña en la traslucidez

    y donde lleva mi destino consigo,

    destino silencioso, destino escrito,

    donde la humildad besa los sueños

    y los despierta del sueño.

    Y así se atrapan el uno al otro

    tomando el camino de la realización,

    sin nudos, sin torceduras, sin roturas,

    sin disolución, sin grietas de esperanza

    como luces doradas en la mente

    que adornan el prado de los sentimientos,

    vaciado de timidez

    que a menudo impide el fluir,

    donde el eco del alma disipa la niebla

    de la tristeza de los deseos negados

    por una aclaración incompleta,

    donde el tiempo mide los pasos

    y los incesantes dolores de conciencia

    por lo bueno y malo,

    en los simples sonidos de la voz viva,

    donde la vida es despojada

    con el alma desnuda

    ante la dolorosa realidad

    de cambiar la linfa,

    fascinada por los asombros de la poesía

    hirviendo bajo la piel

    para vivir 1000 años

    en el vacío de la nada,

    donde Dios es sólo yo.

    La esperanza de…

    Tiene un sabor amargo el humor

    resultante del dolor

    junto con la experiencia, los recuerdos

    de la destreza ganada con el tiempo

    sobre las inocentes flores de la castidad

    muriendo súbitamente bajo la lluvia torrencial

    que destrozó los pétalos, las hojas, los tallos

    las raíces se ahogaron

    como la fragilidad de Ofelia en el río de las lágrimas

    y donde la risa pierde presión

    como el anochecer se pierde en el día,

    en orden cambiante,  estación

    dilatada de la espera, la llegada

    sí, nunca al borde de la muerte.

    Los años pasan lentamente

    gime el despertar de las almas

    los sueños sin dormir,

    donde los Dioses respiran hondo

    ríen, lloran y cruzan destinos

    en apóstrofes sentimentales sobre las criaturas

    que escapan a las responsabilidades

    por su feliz resurrección

    en un lujurioso extravío de alegría

    para construir el mundo desde el principio

    más hermoso que ayer

    donde la luna se convierta en el sol

    donde el horizonte se llene de nueva luz.

    Traducción por Mariela Cordero

  • no lograrás medir el amor: dos poemas de Galo Luvèce

    no lograrás medir el amor: dos poemas de Galo Luvèce

    No sé nada sobre Galo Luvèce.


    Sólo sé que, por esas vueltas del destino, en octubre de 1992 yo estaba en una tierra extranjera que empezaba a guiñarme los ojos, y Galo estaba ahí, con el corazón roto, al frente de un taller de haiku en Santa María de Palautordera, a 50 kilómetros de Barcelona.


    No mucho más podré agregar con precisión. Sólo tengo esos datos de fecha y de lugar en mis reencontrados apuntes de esas clases, apuntes que dormían el sueño de los justos en el cajón de criar gnomos del fondo más fondo de un armario. Los papeles incluían, para desgracia mía, algunos haiku cometidos por mí en ese taller (“Ah, gatito, gatito / el agua está envenenada. / Último sol.” y otros aún peores) y, para mi alegría, los dos poemas de Galo que suponía perdidos y que asomarán líneas abajo.


    Galo era, como yo, latinoamericano, pero no puedo siquiera precisar si argentino o chileno. Era simpático, tierno, vivía en París, lo había dejado su mujer y se había refugiado en la poesía con uñas y dientes para que el huracán de la tristeza no lo despedazara. Había una búsqueda del equilibrio zen en él; que el taller girara alrededor de los haikus no era casual. Además usaba una especie de sotana (uno de los alumnos le decía “monseñor”) y lo envolvía un aire de misticismo que se adivinaba terapéutico y tal vez insuficiente para desanudar su desengaño.


    Después vino mi propia etapa negra, al menos en cuanto a la literatura: el huracán me agarró a mí, me llevó lejos de la poesía y de sus círculos. Nunca más supe de Galo, y hasta olvidé su nombre, pero -y esto es lo que importa- habían quedado en mi memoria algunos versos de la hermosa Balada del amor perdido, que leyó con voz acongojada en la reunión final.


    Hoy, que hojeo de nuevo la carpetita verde con sus poemas escritos a máquina y firmados de su poético puño y temblorosa letra, tecleé su recobrado nombre en el oráculo para saber más de él. Sorpresa: nada, o casi nada. Google sólo recuerda a un tal Galo Luvecce (con dos ces) que estuvo con Juan Gelman en un acto en París en el ’82. Lo demás, hojarasca.


    Si en todo ese infinito Aleph que es el ciberespacio no queda ya memoria de Galo ni se encuentran sus poemas me parece muy justo dedicarle este texto que no es sino la alfombra roja que le pongo a los suyos. Yo sí guardo su imagen de poeta bonachón, su sonrisa sabia salpicada de pena.


    Gracias, Galo Luvèce por tu fecunda melancolía y por aquel taller, aunque mi carrera como autor de haiku haya sido fugaz y poco esplendorosa, y por tus poemas. Espero que, donde quiera que estés, el viento sea propicio y el dolor ya no sepa morder.

    Señales para los estados del alma

    si su pena
    se transformara
    en un bastoncito
    blanco
    muchos lo ayudarían
    a cruzar la vida


    en un lazarillo
    que caminara a su vera
    protegiendo
    su sensibilidad
    -a flor de piel-
    corriendo siempre adelante
    (como sombra dislocada)


    sonámbulo
    de madrugada
    palpa las paredes
    da vueltas en su cuarto
    desconoce la puerta


    no logra salir
    de su propia hoguera
    para colocar
    alguna señal

    Balada del amor perdido

    si te atreves
    a medir su dolor


    diseña
    la geografía de las manchas
    de su camisa


    adivina
    el color de sus zapatos
    de sus raídos pantalones


    suma las semanas
    que luce el mismo atuendo


    asómbrate
    de cuántas veces
    se puede tirar en su cama
    sin cambiar las sábanas


    cuenta las latas
    de cerveza vacías


    mide los centímetros
    en su cintura examina
    su barba crecida
    su pálido rostro


    síguelo durante horas
    (sin que se dé cuenta)
    mientras camina y le habla
    a ella como si fuera a su lado
    (y sólo va en sus ojos)


    escucha impasible
    el trémolo de su voz
    cuando responde:
    “estoy mejor, gracias”


    por tus manos sobre las cejas
    y trata de mesurar
    la profundidad de sus ojos trasnochados


    aún así
    no lograrás
    medir el amor

    Galo Luvèce, circa 1992

  • 3 poemas de Yvan de Maesschalck, poeta belga

    3 poemas de Yvan de Maesschalck, poeta belga

    Yvan de Maesschalck (nacido en Wetteren, Bélgica, 1956) estudió idiomas germánicos en la Universidad de Gante. Trabajó como profesor de inglés en una escuela secundaria y más tarde en las escuelas europeas de Luxemburgo y Bruselas. En colaboración con Herman Henderickx publicó Naakt en wit, een ademende steen (Garant 2003), un estudio temático de la poesía holandesa de posguerra. Actualmente es coeditor de Tiecelijn. The Yearbook of the Reynard Society y es el presidente de la Sociedad Reynard desde 2017. Publicó en 2016 Vossenlucht. Over Reynaertpersonages en hun fictionele aanverwanten (Academia Press, Gante). Y su ensayo «Diep en binnensmonds«. Over Hercules, Richelieu en Nostradamus van Paul Snoek (PoëzieCentrum, Gent, fue publicado en 2019.

    Actualmente trabaja como crítico independiente escribiendo principalmente sobre poesía contemporánea para Poëziekrant, Tiecelijn y MappaLibri. El libro De muren van Meknes es su debut poético.

    Fez después de la lluvia

    como una viuda marchita

    pero  más caliente que la hierba

    Fez yace temblorosa y derrotada

    vestida con un brocado verde

    elegante como una alfombra desenrollada

    de los cuales los deshilachados sueltos

    cuelgan de los bordes

    de los techos bajos

    en la estrecha callejuela

    los granjeros de la tienda cruzan exhaustos

    llevan sus caballetes de madera con forma de taburete

    con estridentes

                    tintineos

                                   y resoplidos

    unas horas más tarde

    el sol de mediodía arremete

    con su blanca ira

    el ángulo de la Gran Vía

    y el minarete recién despertado

    se apoya con orgullo en el azul real

    ella ahora canta sobre su nombre

    Bab Bou Jloud Bou Jloud Bab

    y todavía se mantiene firme.

    Laberinto

    una tregua de siete siglos erosionados

    proyecta una sombra sobre lo gastado

    puntos rizos personajes rayas

    tres premisas cruzadas

    reflejan con sigilo

    las paredes de sepia de la

    medina serpenteante

    de Meknes

    muy alto por encima de

    la ternura inadvertida

    una cruda voz masculina

    lanza una llama de fuego

    de la eminente oscuridad

    una multitud de sonidos

    asciende al cielo e imita

    *La risa estridente del propio hombre*

    un ibis blanco revolotea sin miedo

    a través de la nieve de este alfabeto cantado.

    Código

    girando vagamente nada alrededor

    un núcleo hueco / algo cruje

    en el corazón de este mismo vacío /

    hinchándose en una maraña de neutrones

    un dios sin plan de salvación

    a mano agarra la cola perdida

    fin de un cometa / raspa un poco

    hielo polar de una luna recién nacida

    y oops / un torbellino inaudito –

    el viento esparce campanillas de cristal

    a través del campo del lenguaje opaco /

    las chispas saltan frenéticamente

    lejos de la sofocante señal primaria

    lanzando códigos febriles al espacio

    aferrarse a las noticias que son al unísono

    encriptadas y altamente astrales /

    en la curva del tiempo el ojo de un zorro

    se despliega / se inclina lentamente en

    espacio / ve como la piel del erizo

    crece y como todos los mitos comienzan /

    se mueven constantemente uno alrededor del otro

    el zorro / el ojo / las células erizo /

    algo está en juego / antes de que él se entronice

    el mismo Dios está goteando algo de humildad /

    una sola lágrima aún envuelta en rayos de

    la luz solar / rebosa de cenizas y fuego /

    en las estaciones de todos los mares / revienta,

    como un cristal  y finalmente expira.

    Traducción del holandés al inglés: Hannie Rouweler

    Traducción al español: Mariela Cordero

  • Poemas de Francisco Álvarez Koki

    Poemas de Francisco Álvarez Koki

    Francisco Álvarez Koki: A Guarda, (1957). Escritor gallego y animador cultural. Autor bilingüe residente en Nueva York, donde fundó el colectivo Celso Emilio Ferreiro, para difundir la cultura gallega. Sus últimos libros publicados en gallego son: Un neno na emigración, Vasoiras Barreiro. (Literatura infantil. Ed. Fervenza 2018). A memoria das palabras. (Poesía. Ed. Fervenza 2018). Maruxía (poesía. Ed. Diputación provincial 2010) Ratas en Manhattan (narrativa. Ed Sotelo Blanco 2007) Mais aló de Fisterre (poesía. Diputación provincial 1999). En castellano ha publicado: El libro de Lourenzo (poesía infantil. Ed. Sial Pigmalión 2018) Erótica..Dos. (Antología de toda la poesía amorosa del autor. Ed. Sial Pigmalión 2018) Sombra de Luna (poesía social. Ed. Sial Pigmalión 2015. Premio escriduende de la feria del libro de Madrid 2016. Participó en los siguientes libros. Escritores españoles en los Estados Unidos. Edición de Gerardo Piña. Academia Norteamericana de la lengua española. 2007. Seis narradores españoles en Nueva York. (Narrativa. Ed. Dauro Granada 2006). Geometría y angustia. (Poetas españoles en Nueva York, Edición de Julio Neira. Fundación José Manuel Lara. Sevilla 2012) Miradas de Nueva York. Ed. Cuadernos de El Vigía Granada 2000) Ha sido editor de los siguientes libros: Piel Palabra. Poetas españoles en Nueva York. Ed. Consulado General de España en Nueva York 2003) Al fin del siglo, 20 poetas hispanos en Nueva York. (Ed. Ollantay Press, Nueva York. 1999) Luna y Panorama sobre los rascacielos (Poetas españoles en Nueva York. Consulado General de España en Nueva York 2019).

    Tiene publicado en GALLEGO: MAIS ALO DE FISTERRE (Diputación de Pontevedra, 1991) ALEN DA FRONTEIRA (ediciones Egasur poesía, 1999) PARA ABRIL E AMANTES (Diputación de Pontevedra, colección Tambo de poesía, 2003) RATAS EN MANHATTAN (edicións Sotelo Blanco, narrativa. 2007) MARUXIA (Diputación de Pontevedra, colección Cies, 2010) UN NENO NA EMIGRACIÓN ( edicións do cumio, 2014) UN NENO NA EMIGRACIÓN (literatura infantil trilingüe, edicións Fervenza, 2018) VASOIRAS BARREIRO ( literatura infantil trilingüe, edicións Fervenza, 2018) A MEMORIA DAS PALABRAS ( poesía, edicións Fervenza, 2018) EN CASTELLANO: AL FIN DEL SIGLO (Ollantay Press New York, 2000) DOCE POETAS ENTRE RASCACIELOS (Antología Casa de la cultura de Ecuador, 2000) MIRADAS DE NUEVA YORK (antología, Editorial El Vigía Granada, 2000) GEOMETRÍA Y ANGUSTIA (poetas españoles en Nueva York, Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2012) SEIS NARRADORES ESPAŇOLES EN NUEVA YORK (Ediciones Dauro Granada, 2006) PARA ABRIL Y AMANTES ( Edición bilingüe español/inglés, book press New York, 2012) SOMBRA DE LUNA (Sial Pigmalión Madrid, 2015) ERÓTICA … DOS (Sial Pigmalión Madrid, 2017) LUNA Y EL LIBRO DE LOURENZO (poemas infantiles ilustrados. Sial Pigmalión, 2018), PANORAMA SOBRE LOS RASCACIELOS (Poetas españoles en Nueva York Consulado general de España en NY, 2019)

    Premios

    2003, Primer premio de teatro latino Nuevas voces de MetLife y repertorio español en colaboración con el poeta Colombiano Miguel Falquez-Certain, por la obra Quemar las naves.

    2014, Hernán Esquío, en el Ferrol España, menciones honoríficas del círculo de escritores y poetas iberoamericanos de Nueva York.

    2016, El libro Sombra de Luna, obtuvo el premio Escriduende al mejor libro de poesía social de la feria del libro de Madrid.

    Aquí tenéis una selección de su poesía:

    ORTOGRAFÍA DE TU CUERPO
    Desde aquí pienso…
    en los puntos suspensivos y las comas
    que sólo conocemos yo y tu cuerpo.
    Ahora me invade no sólo la tristeza
    sino la geografía del silencio.

    SONATA PARA UN CUERPO EN LA BAÑERA
    La bañera como un barco
    te mecía en el tiempo,
    y a través del agua
    yo era tu silencio.
    El agua tenue se hundía
    por tu hermoso cuerpo
    mientras la luna se filtraba
    con todos sus misterios.
    Los visillos de la ventana
    jugaban con el viento,
    mientras la bañera te rodeaba
    con sus brazos de hierro.
    El agua, otra vez el agua
    en su dulce chapoteo
    subía por tu piel
    para entrar en tus secretos.
    Yo era el vendaval
    que soplaba en tus velas
    y era el maremoto
    que sacudía tu bañera.
    Pero al final fue el tiempo
    más firme que mi fuerza
    y me volví playa y me volví puerto
    para ser agua de tu misma bañera.

    UNA MUJER ME ESPERA
    Una mujer me espera
    cada mañana al alba
    con su pelo suelto
    como la palabra
    y sus ojos negros
    como lunas claras.
    Una mujer me espera
    hecha abecedario
    con su sonrisa inmensa
    y su trágico llanto.
    Voy como las esferas
    silencioso y girando
    dormido en tus dos pechos
    de limones y dardos.
    Te beso entre tu vida,
    siempre en tránsito,
    y me muero contigo
    en cada orgasmo.

  • 3 poemas de Rati Saxena, poeta india

    3 poemas de Rati Saxena, poeta india

    Rati Saxena (India) es poeta, traductora y editora. Es una estudiante de cultura, historia y literatura antigua, y de filosofía por pasión. Ha publicado seis libros de poesía en hindi y cuatro en inglés. Ha traducido quince libros, en su mayoría del malayalam al hindi, y cinco libros de poesía (de poetas internacionales) del inglés al hindi. Como viajera nata, tiene dos cuadernos de viaje en su haber. También ha escrito – Everything is past tense sobre el viaje poético de Ayyappa Paniker y un libro de crítica sobre la poesía de Balamanyaama. Sus libros de poesía han sido traducidos a diversos idiomas como el italiano, el irlandés, el vietnamita, el español, el estonio, el serbio, el inglés y el turco por poetas internacionales. Ha sido invitada a más de 30 festivales de poesía. Ha participado en tres residencias en Alemania y China. Es miembro del consejo de redacción de la revista Multilingual Journal of Literature.Ha recibido algunas distinciones: la beca del Centro Nacional Indira Gandhi para las Artes en 2004 y 2005, el premio Sahitya Akademi de traducción en 2000 y el premio del Banco Estatal de Travancore de poesía en 2001, Premio Literario Naji Naaman (Internacional) por la obra completa 2016, entre otras.

    Nuestros ancestros y nosotros

    ¿Quién dice que

    Nuestros ancestros nacieron antes que nosotros?

    Ellos nacen

         En los hoyuelos de las mejillas pequeñas

         En sonrisas lechosas

         En los dedos de los pies

         En las líneas de las palmas de las manos

    Se despiertan

         En las fotos descoloridas

         En la imagen del abuelo de Gopal

         En el viejo bastón arrinconado

         (que ya no anda más)

    Siguen apareciendo

         En nuestros hábitos cambiantes

         En nuestras charlas olvidadas

         En las líneas de nuestra frente

         En las arrugas de nuestras manos

    Se transforman en nosotros

         En el hábito de nuestra miseria

         En las lágrimas que empapan el dolor

         En nuestra ira quejumbrosa

         En nuestra maldición presente

    No sabemos

         ¿Cuándo nos convertiremos en nuestros antepasados?

    Los niños después de la guerra

    Los sonidos de las bombas rompiéndose como galletas

     se convierten en juguetes

    las balas que atraviesan las puertas

    empiezan a bailar como bolas de cristal

    la flor se abre en cada herida

    abriendo los ojos en la sangre que gotea

    después de la guerra

    los niños se desprenden de la muerte

    como piel muerta

    en lo más profundo

    sentada cerca del muro del miedo

    duerme la humanidad

    en medio de la multitud pétrea

    la crueldad crece como la hierba

    Tras atravesar la guerra

    los niños

    olvidan de repente su infancia.

    La mujer mientras ama

    Mientras hace el amor

    tiene que asegurarse

    de parecer ignorante

    mientras ríe

    la sonrisa debe congelarse como el hielo

    besos de monzón

    deben brillar en sus labios como

    el cálido sol del invierno

    ella quiere desplegarse como el musgo verde

    en el pecho del amado

    pero permanece encogida

    como la hierba verde del césped.

    Una mujer enamorada

    cuánta insatisfacción

    incluso amando.

    Traducción por Mariela Cordero

  • Tres poemas de Mercedes de Acosta: la voz fuera de la norma.

    Tres poemas de Mercedes de Acosta: la voz fuera de la norma.

    Aquellos dorados años veinte vieron su luz. Aquella década, cien años atrás, en la que Mercedes de Acosta brilló profesional y sentimentalmente, aunque se haya dado más relevancia a esto último, a sus relaciones amorosas, transgresoras y de crónica rosa.

    Poeta neoyorquina. Poeta de ascendencia cubana y española. Poeta polifacética. Poeta de tres poemarios. Poeta de muerte pobre y sola. Poeta, al fin y al cabo. La suya fue una época de continuos cambios e innovaciones, un periodo entre guerras que sucumbió a la esperanza, y Mercedes podría ser la viva imagen de esa reforma de ideas y sensaciones, adelantada a las mentes de su tiempo, porque se mantuvo fiel a los dictámenes de su corazón pese a los inconvenientes que pudieran ocasionarle. Estudiando sus poemas, pienso que era reticente a creerse la ola de optimismo y felicidad que acompañaba al contexto que vivió, que no era de tanta la prosperidad y que había frentes abiertos que acabarían explotando en cualquier momento. Así, su poema “Pobres tontos”:

    Se acabó la guerra.

    Una vez más

    Creen que pueden bailar,

    Y restaurar el brillo del pasado,

    Y beberse en la intimidad

    El vino acaparado, prohibido.

    Y prenderse las joyas en el pecho.

    ¡Sigan bailando, pobres tontos,

    Pues no saben

    Que, marchando sobre la faz de la tierra,

    Arrasándola va otro Gran Ejército!

    Su poesía, magnífico torbellino de belleza descriptiva a mi forma de verlo, traspasa el tiempo y podría ser, perfectamente, lamento escrito por cualquiera de nosotros (con buena pluma) en uno de esos momentos de crudeza y realismo, de ruptura y aceptación de lo muerto. Lo que pasa cuando llega el cambio:

    “Cambio”

    Alguien por quien sentí una gran pasión

    duerme ahora en este cuarto con alguien más.

    Aún están mis huellas en tantas cosas

    — los libros que regalé y tocaron mis manos

    descansan en el estante,

    y cuelga frente a mi antigua cama

    una vieja foto de una tierra en que viví

    y de unas colinas

    por las que correteé—.

    Los tiempos cambian,

    pero el amor continúa  

    como un pájaro muerto

    cuyo canto, sin embargo,

    vive para siempre.

    Imposeída (como el título que utiliza Torremozas para su antología, aludiendo a uno de sus poemas), furiosa (como también la denominaría en su biografía, Robert A. Schanke), rebelde, libre. Pese a no serlo, ocupando un lugar hostil de una sociedad que no estaba, todavía, preparada para ella.

    Quiero despedirme con un último poema que despierte el interés por otros versos, que encienda los ojos de la lectora o del lector, que sirva de bocanada de aire, de ventana abierta, de esperanza… que bien nos viene y nos ilustra en este ciclo de incertidumbre y hartazgo que estamos viviendo. Que la naturaleza o que cada uno quiera, nos salve.

    “Un pájaro es como la Libertad”

    Hermosas son las banderas

    cuando se tensan y restallan al viento,

    pero yo digo que la Libertad es más hermosa

    y no como las banderas,

    que están siempre sujetas, restringidas.

    Hermosos son los árboles, las rocas, los valles,

    las montañas, las flores,

    mas no son tan hermosos como la Libertad,

    y atados están a raíces y a la tierra.

    Pero yo digo que un pájaro sí es como la Libertad

    —veloz, hermoso, leve—,

    que, al remontarse en el cielo,

    tal vez perezca en las grandes alturas,

    pero muere de su propio libre albedrío.

    Lecturas consultadas:

    – DE ACOSTA, MERCEDES (2018). Imposeída. Ediciones Torremozas.
    – Mercedes de Acosta. Wikipedia, La enciclopedia libre. Última actualización 09/11/2020. Fecha de consulta: 06/02/2021. https://es.wikipedia.org/wiki/Mercedes_de_Acosta– FERNÁNDEZ-SANTOS, E. 09/12/2018. Mercedes de Acosta: «aquella furiosa lesbiana». Recuperado de: https://elpais.com/cultura/2018/12/08/actualidad/1544288210_427635.html

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  • 3 poemas de Rozalia Aleksandrova, poeta búlgara

    3 poemas de Rozalia Aleksandrova, poeta búlgara

    Rozalia Aleksandrova vive en Plovdiv, Bulgaria. Nació en los mágicos montes Ródope, la cuna de Orfeo. Es autora de 11 libros de poesía: La casa de mi alma (2000), Cuerpo brillante (2003), El misterio del camino (2005), Los ojos del viento (2007) , Parábola de la llave (2008), La conversación entre palomas (2010), Sacral (2013), La vida real de los sentimientos (2015), Granada de estrecho (2016), Brushy (2017), Todo lo que no dije (2019). Editora y compiladora de más de diez almanaques literarios, colecciones y antologías. Es miembro de la Unión de Escritores Búlgaros. En marzo de 2006 creó la asociación poético-intelectual Quantum y Amigos para promover la poesía cuántica. Fundadora y organizadora del Festival Internacional de Poesía Espiritualidad sin Fronteras desde 2015.

    Cuando los pensamientos dibujan un camino

    y las sombras traspasan la oscuridad

    Una estrella arde

    sin carne.

    De las cenizas incandescentes de nuestro fuego.

    Tras una lluvia de meteoritos.

    Un soleado destello como los ojos de un potro.

    En el asombroso centeno puro

    una chispa ha parpadeado.

    Pero los pensamientos dibujan un camino.

    Y las sombras oscilan.

    Un amor está en camino.

    Y el otoño enloquece.

    Gota de lluvia

    Antes de que caiga,

    el Universo entero

    es punto de encuentro

    para la felicidad.

    Momentos

    perdidos

    del tiempo.

    Nacen.

    Después de ser concebidos.

    Y luego alguna

    fuerza sobrenatural

    los envía a la Tierra.

    Y en un último vuelo

    se refugian en

    el Universo

    de los corazones.

    Primario

    Las dudas.

    Las preguntas desnudas.

    Nos fundimos en la dicha.

    Una Mujer y un Hombre.

    Y Alguien,

    Que

    abre

    las puertas universales

    Traducción por Mariela Cordero

  • 4 poemas de Gabriel Celaya : “Itinerario Poético”

    4 poemas de Gabriel Celaya : “Itinerario Poético”

    Así comienza su libro “Itinerario Poético”:

    Nací en Hernani (Guipuzcoa) el 18 de marzo de 1911, pero cuando aún tenía pocos días me trasladaron a San Sebastián, donde habitualmente vivían mis padres. Y en San Sebastián transcurrió toda mi infancia.

    Mi padre se llamaba Luis Múgica Laceta. Aunque de origen humilde – mi abuelo Múgica era carpintero- mi padre logró crear una empresa industrial que hoy día tiene cierta importancia.

    Mi madre se llamaba Ignacia Celaya Cendoya. Los Celaya-Cendoya dieron siempre en médicos, músicos y aventureros. Y así, aunque procedían de una clase más alta que los Múgica, fueron declinando.

    Mi nombre completo es Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, y con mi apellido civil – Rafael Múgica – firmé mis primeros libros. Después, cuando ya trabajaba en la empresa familiar, el Consejo de Administración me advirtió que eso de que un ingeniero-gerente escribiera versos “podría perjudicar al crédito de la empresa “. Recurrí entonces a mi segundo nombre y mi segundo apellido. Y así nació “Gabriel Celaya”.

    Acaba la introducción de este libro así:

    Pero hoy, si a mí me pidieran que resumiera mi vida, ofrecería este poema:

    Biografía

    No cojas la cuchara con la mano izquierda.

    No pongas los codos en la mesa.

    Dobla bien la servilleta.

    Eso, para empezar.

    .

    Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.

    ¿Dónde está Tanganica? ¿Qué año nació Cervantes?

    Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.

    Eso, para seguir.

    .

    ¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?

    La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.

    Si sigues con esa chica, te cerraremos las puertas.

    Eso, para vivir.

    .

    No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.

    No bebas. No fumes. No tosas. No respires.

    ¡Ay sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.

    Y descansar: Morir.

    Celaya fue uno de los más destacados representantes de la que se denominó «poesía comprometida» o poesía social. Su obra y su figura estuvieron influenciados y fueron fruto de la estrecha colaboración con su esposa, Amparo Gastón.

    Entre 1927 y 1935 vivió en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Federico García Lorca, José Moreno Villa y a otros. Combatió durante la guerra civil española en el bando republicano y estuvo preso en un campo de concentración en Palencia. En 1946 fundó en San Sebastián, con su mujer Amparo Gastón, la colección de poesía «Norte» y desde entonces abandonó su profesión de ingeniería y su cargo en la empresa de su familia.

    La colección de poesía «Norte» pretendía hacer de puente entre la poesía de la generación de 1927, la del exilio y la europea. Aparecen así, bajo ese sello editorial, traducciones de Rainer Maria Rilke, Arthur Rimbaud, Paul Éluard o William Blake.

    En esta breve reseña solo quiero mostrar un poco al poeta que yo descubrí (gracias a un amigo) hace ya muchos años. ¿Quién es el poeta Gabriel Celaya? Lee y descubre.

    Tres poemas incluidos en el libro “Itinerario Poético” Edición del autor –  editorial CATEDRA.

    Quien me habita

                    “Car Je est un autre”  (Rimbaud)         

                    (Porque yo soy otro)

    .

    ¡Qué extraño es verme aquí sentado,

    y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar,

    y oír como una lejana catarata que la vida se derrumba,

    y cerrar los ojos, y abrirlos, y mirar!

    .

    ¡Qué extraño es verme aquí sentado!

    ¡Qué extraño verme como una planta que respira,

    y sentir en el pecho un pájaro encerrado,

    y un denso empuje que se abre paso difícilmente por mis venas!

    .

    ¡Qué extraño es verme aquí sentado,

    y agarrarme una mano con la otra,

    y tocarme, y sonreír y decir en voz alta

    mi propio nombre tal falto de sentido!

    .

    ¡Oh, qué extraño, qué horriblemente extraño!

    La sorpresa hace mudo mi espanto.

    Hay un desconocido que me habita

    y habla como si no fuera yo mismo.

                                                   (1934)

    Andar

    Allí flota la música indecisa:

    los árboles, el viento…

    Aquí mi paso sueña,

    mide el mundo claro y seco.

    .

    Yo respiro acompasado,

    siento que vivir es sólo

    un ritmo necesario:

    ¡Oh ser, oh ser andando!

    .

    Ya no canto, no desmayo;

    al avanzar te conozco

    vida mía pequeñita,

    y soy el que soy andando.

                                   (1940)

    A Amparitxu

                                   Zure begiak ain dira eztiak,

                                   zeren beit-dira eniak zuriak,

                                                   zuriak eniak   (Popular)

                    (Tan dulces son tus ojos, que los míos son tuyos, y los tuyos, míos)

    .

    Ser poeta no es vivir

    a toda sombra, intimista.

    Ser poeta es encontrar

    en otros la propia vida.

    No encerrarse; darse a todo;

    ser sin ser melancolía.

    y ser también mar y viento,

    memoria de las desdichas

    y eso que fui y he olvidado,

    aunque sin duda sabía.

    Cuanto menos pienso en mí,

    más se me ensancha la vida.

    Soy un pájaro en el bosque

    y Amparitxu si me mira.

    He asesinado mi yo,

    ¡porque tanto me dolía!,

    y al hablar como si fuera

    lo que escapa a la medida,

    mis ecos en el vacío

    retumban sabiduría.

    Con todo me identifico

    y respiro por la herida,

    y digo que mis poemas

    son un vivir otras vidas,

    y un recrecerme en lo vasco

    de Amaritxu y su delicia.

    Cuanto más me meto en mí,

    más me duelen las esquinas.

    Cuánto más abro las alas,

    bien de dolor, bien de dicha,

    más descubro unas distancias

    que, voladas, pacifican.

    Cuando leas estos versos

    no pienses en quien los firma,

    sino en mi Euzkadi y en mi Amparo,

    y en un pasado que aún vibra,

    y en cómo tiemblan las ramas,

    cuando las mueve la brisa.

                                                   (1964)

    Nota: Datos sacados del libro “Itinerario Poético” de Gabriel Celaya (de mi biblioteca personal)

    y de la Wikipedia.

  • 3 poemas de Sue Zhu, poeta china neozelandesa

    3 poemas de Sue Zhu, poeta china neozelandesa

    Sue Zhu (淑文), poeta china neozelandesa, pintora y organizadora de intercambios culturales internacionales. Fue presentadora de televisión en Dalian de China, ahora vive en Auckland. Es directora de la Asociación de Poesía y Arte de Nueva Zelanda, directora honoraria del Centro de Cultura y Arte EEUU-China, representante en Nueva Zelanda del movimiento literario artístico «Immagine y Poesia» en Italia.Es una de las fundadoras de All Souls Poetry, vicepresidenta del Festival Internacional de Cultura y Arte Dragon-Boat de Montreal (Canadá), presidenta de la rama neozelandesa de la Alianza de Poesía Juvenil de Hong Kong, miembro de la Sociedad China de Poesía, y asesora y editora de algunas revistas y clubes de poesía chinos en Nueva Zelanda, EEUU y China. Ganó el X Premio Literario italiano Il Meleto di Guido Gozzano con obras recomendadas para su lectura pública, fue nominada para el «Premio Pushcart», recibió el Certificado de Logro conferido por la Fundación Munir Mezyed para la Cultura y las Artes en Rumanía.

    La muerte como renacimiento

    El sonido de los gritos sigue y sigue

    La sangre salpica todo el suelo

    «¡Qué pena, qué dolor!

    La ciudad se asfixia»,

    Esto dice mi madre cada día

    Hasta que no le quedan fuerzas

    Han estado cavando en la zona

    Los árboles se rinden para dar paso

    Mientras ella grita por ellos

    Y las lágrimas tiemblan en sus ojos

    Me apresuré a darle unos pañuelos,

    Deseando que fuesen el mensaje

    Ella debería haberlo sabido.

    El pez de madera

    Meditemos

    Cómo el pez de madera

    Que es martillado

    Miles de veces

    Pero aún así es capaz de respirar.

    Esto nos dice que

    La supervivencia siempre va

    Unida al sufrimiento

    Hay que pensar en

    la impermanencia como algo normal

    El pez de madera es silencioso

    Pero siempre está despierto

    Y es tolerante e indulgente.

    (* Pez de madera — también conocido como bloque de templo chino o campana de madera, En la mayoría de las tradiciones budistas Zen/Ch’an, el pez de madera sirve para mantener el ritmo durante el canto del sutra).

    El río

    La lluvia y la nieve que caen desde arriba te traen a la existencia

    y controlan el cielo y el viento

    Muchas veces, muchos encuentros

    Después de tu inevitable andar, finalmente te desvaneces en el océano

    habiendo aprendido lo que puede ser la amplitud de la vida

    Los peces van y vienen por el límpido arroyo

    Fluyes suavemente de las aguas tranquilas hacia las olas agitadas

    Al final, serás como un salmón de río

    Anhelando volver al origen de la vida

    Traducción al inglés: George Onsy

    Traducción al español: Mariela Cordero

  • 3 poemas de Luca Ariano, poeta italiano

    3 poemas de Luca Ariano, poeta italiano

    Luca Ariano (Mortara – PV 1979) vive en Parma. Ha publicado: Bagliori crepuscolari nel buio (Cardano 1999), Bitume d’intorno (Edizioni del Bradipo 2005), Contratto a termine (Farepoesia, 2010, Qudu, 2018 con prefacio de Luca Mozzachiodi), en 2012 para las Edizioni d’If el poema I Resistenti, escrito con Carmine De Falco, que fue el ganador del Premio Russo – Mazzacurati. En 2014 para Prospero Editore publicó el e-book La Renault di Aldo Moro con un prefacio de Guido Mattia Gallerani. En 2015 para Dot.com.Press-Le Voci della Luna publicó Ero altrove, con un prefacio de Salvatore Ritrovato, finalista del Premio Gozzano 2015. En 2016 para Versante Ripido / LaRecherche.it publicó l’e-book de Bitume d’intorno con la introducción de Enea Roversi.

    *

    Ese día llegará

    vendrá

    y ni siquiera te darás cuenta,

    como de costumbre.

    Estarás demasiado concentrado en los libros, en el olor del papel:

    No será un Adviento y olvidarás los nombres

    de las calles,

    esas esquinas donde esperanzado,

    planeaste,

    soñaste.

    ¿Con quién vas a hablar?

    Se desvanecerán como el recuerdo de su voz,

    su sonrisa de dientes grandes

    y sus manos venosas.

    No tendrás a nadie en Navidad

    Sólo una niebla que oculta los balcones decorados

    como nada estaba,

    en las últimas filas antes del final.

    Harás el amor allí otra vez

    esperando el sonido

    de las campanas

    y la memoria se perderá en esa iglesia rural:

    fue uno de los primeros cristianos de la zona,

    sepultado como un mártir

    por la historia.

    *

    Ya no sueles

    Ir a caminar…

    como cuando eras niño

    y después de un debilitante período de gripe,

    anhelabas salir a la calle

    y correr tras una pelota de fútbol.

    Nunca será como estar en tus avenidas,

    tu vecindario, esas villas Deco

    demasiados solemnes:

    ciertamente no son adosados…

    a tu miope mundo de los ochenta.

    Tu madre no estará allí para anunciarte

    que es hora de cenar, ni tu padre cansado del trabajo,

    viviendo otro día entre la vida y la muerte

    pero siempre sonriendo para tu bien.

    Buscas sus pasos en cafés cerrados,

    arcadas silenciosas que presenciaron

    besos de despedida al atardecer.

    Quién sabe cuándo volverás a ver

    su figura surgiendo de detrás de mármoles milenarios,

    ahora que hasta una suave temperatura  

    te asusta como las sirenas lejanas.

    *

    ¿En qué temporada te estás quedando atrás?

    Una nevada tardía desde la ventana de la buhardilla

    con una frente cálida…

    también te aterrorizan de las sirenas.

    Te encuentras casi en el verano:

    tormentas repentinas y animales

    bajando a las llanuras entre plazas y malezas.

    La ciudad, una fila de avenidas

    con los signos «Se alquila», «Se vende»

    y ya no puedes encontrar esos bares y tiendas.

    Haciendo fila en «Compramos Oro», en los bolsillos

    joyas antiguas símbolo de otras estaciones,

    sacramentos para celebrar.

    ¿Adónde fueron esos domingos?

    desaparecieron como las oraciones de un santo

    para detener los flujos de lava,

    pero llega uno nuevo para invocar

    los milagros bajo las catacumbas.

    Esos dibujos de Egon ardían como la fiebre

    en tu pecho… modelos olvidados,

    para ser esbozados en un retrato

    borracho en algún café antes de la guerra,

    en el ocaso de otro imperio secular.

    Traducción del italiano al inglés Emanuela Rizzo y Max Mazzoli

    Traducción al español: Mariela Cordero