Gouthama Siddarthan (India, 1968) es un poeta, cuentista, ensayista y crítico literario que desempeña una activa vida literaria en Tamil Nadu (India). Tiene 15 libros publicados, que incluyen series de historias y ensayos. 10 de sus libros se han publicado en 8 idiomas (tamil, inglés, español, alemán, búlgaro, portugués, italiano y chino). Dirige la revista literaria ‘UNNATHAM’, que se enfoca en literatura del mundo moderno y cuyo próximo número especial sobre «narrativas latinoamericanas» se encuentra en preparación.
Tres flores
Tres tazas emanan su aroma con el té espumoso,
Tierno, vaho gris ondulante
He estado esperando por esto
En un paisaje sin espacio ni tiempo.
Una taza está destinada para mí;
¡La otra, para ti, Parra!
Es decir, para tu antipoesía.
Que define la poesía como
‘Refinar un papel vacío’
Y otra taza más para
Andal que proclamó
«No cambiaremos nuestro amor lujurioso».
¡Las flores de acacia han brotado, Parra[1]!
La frialdad de la casa de té.
Transporta la fragancia de las flores.
Mezclada con el aroma del té.
La temperatura de la frialdad cambia,
Gira y sale.
Flota la fragancia de las flores de mullai[2]
Por allá viene en Andal.
La flor maitreya[3] florece en mi bolsillo
Resplandece, emite un olor dulce.
Ahora el té se vuelve un brebaje almibarado y caliente.
Notas de verano
Ahora las brasas del sol ardiente florecen
Es un momento mágico para susurrar en poesía.
Deja que las palabras ardan,
Pero, Sol, esta no es la nota de verano.
Las últimas hojas caen de las plantas que se mecen.
Es el instante mágico para tocar música.
Que griten las cuerdas del deseo.
Pero, Músico, esta no es la nota de verano.
Girasoles en el suelo rojo están ardiendo
Es un momento mágico para derramar.
La infusión del suelo rojo
Deja que la manivela de agua oscile,
Pero, Girasol, esta no es la nota de verano.
La fragancia del cuerpo se destila en el sudor.
Es un momento mágico para abrazar a la amada.
Que los cuerpos se enlacen entre sí.
Pero, Mi Llama, esta no es la nota de verano.
Si la música del verano ardiente.
Trae el sabor de la tierna fruta de la palma.
Para nuestros labios cautivos en la unión quemante
Cuando las brasas arden por ti
Se desbordan como palabras por todo mi cuerpo.
Que se ha ahogado en ti con deseo.
Voy a escribir las notas de verano
A lo largo y ancho de tu cuerpo.
Flor amarilla
Salgo de la oficina por una taza de té.
El verano golpea mi cráneo
Camino a través de las sombras de los rascacielos.
La sombra de un trabajador que cuelga precariamente.
Desde la cúpula de un edificio pasa por encima de mí.
El olor de su cuerpo se asemeja al de la tierra arada bajo un sol ardiente.
Ráfagas y besos en mi cráneo
Luego, las sombras de la jungla de concreto se desvanecen,
En un instante una flor amarilla estalla.
Naranja
Por la mañana
Surge mi avidez
Por comer el fruto de la naranja.
El sabor de los segmentos de la pulpa.
Ordenados con elegancia en su interior.
Como semillas
Estimulan mi lengua.
¿Por qué floreció este deseo hoy?
Mi amor,
La pulpa de la fruta
Pelada con tu mano
Aumenta
El deseo insaciable y
El sabor de la fragancia.
Que se esparció por toda la cama
Después de nuestra primera unión.
En aquel día.
Cubro tu cuerpo
Con la cáscara pelada
De esa naranja
Tu cuerpo se convierte
En una naranja magnífica.
Al punto de la extenuación
Habiendo extraído
La fragancia de
La naranja
En el dormitorio que se convirtió en bosque.
Y después de mirar en tu cuerpo.
La naranja señala.
Otro cuerpo
De una fruta a otra
De un cuerpo a otro.
Hoy
La luz del sol me envuelve
Con la fragancia de
La naranja.
La naranja madura.
Y oscila sobre mi cabeza.
[1] El poeta chileno Nicanor Parra tuvo una ruptura amorosa cuando estaba disfrutando de las fragantes flores de acacia. Cada temporada en que florecían dichas flores, tristes recuerdos de separación inundaban su mente.
[2] Flores nativas de Tamil Nadu. Andal, una antigua poeta tamil, que tenía una devoción teñida de amor por el Señor Perumal (deidad hindú), compuso un corpus de canciones que se aproximan a la idea de poesía romántica. La vista de las flores de «mullai» en abundancia le recordó a su amante, es decir, a lord Perumal. La leyenda dice que ella tejió las flores en una guirnalda y se la regaló a Él, solo después de haberla usado ella misma.
[3] Alternativa poética a la flor de caléndula llamada «sevvanthipoo» en Tamil, que le presenté a ella cuando nos separamos en el estilo dramático clásico.
Hace unos días Óscar David Sánchez me solicitó un artículo con una selección de unos diez poemas en Rima Jotabé de los muchísimos que perlan el gran foro poético Poémame, y que de ellos hiciera un breve comentario.
Acepté el encargo y a la vez el reto, pues sé de la calidad de los poemas en Rima Jotabé que en este magnífico foro se dan cita de la mano de unos grandes poetas, los cuales, me van a hacer muy complicada esa selección, para la cual, me basaré en las directrices de la preceptiva poética, como no puede ser de otras manera, (especificaciones, rima, métrica, recursos…), pero también haré caso en gran medida a los impulsos de mi corazón y los sentimientos que me transmitan, pues no hemos de olvidar que una poesía es técnica, inspiración y sensibilidad a partes iguales.
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Ahora bien, al realizar una selección de entre un gran número de buenos trabajos, siempre hay alguno que se queda fuera de ella, ¡una pena!, pero espero que ningún poeta se sienta molesto si no se ve reflejado en esta selección, pues, a decir verdad, todos los poemas de todos los poetas deberían ser parte de mi selección, y a todos ellos les ofrezco mi más sincera gratitud por sus bellos poemas compuestos en Rima Jotabé.
En esta mi selección personal, quiero comenzar por un poeta de origen cubano cuyo pseudónimo en el foro es Saltamontes, que compone poesía de manera magistral. Pero quiero resaltar el poema Cumpliendo retos, el cual es un lipograma que cuenta con la ausencia de la vocal “a”, este tipo de ejercicios de estilo, requiere una gran experiencia por parte de los poetas, pues les obligan a componer poesía dejando al margen multitud de palabras, en este caso, todas aquellas que contuvieran la vocal “a”. Un fuerte aplauso para Saltamontes.
Me sentiré contento y orgulloso, si logro componer sin ser goloso
once versos corrientes y sencillos, que sin ser muy complejos lleven brillos y no pequen del uso de estribillos, por feos y molestos como grillos.
Presuntuoso no quiero yo lucir; de vez en vez es bueno presumir
y como yo no soy menesteroso, me cuido de los cercos y los trillos porque es muy triste el riesgo de morir.
Solo quiero decir, que compuestos los once versos, creo que luché y triunfé como el Rey Teseo.
También quiero destacar el poema del poeta que utiliza el pseudónimo de Useggb, llamado Reproche, por esa bella personificación de una musaraña, para dar comienzo a un poema que trata el tema del desamor de una forma impecable.
tratándome de fantoche. Me cantará ese reproche que repite cada noche que en el amor no derroche
ni que me crea tan listo porque el final ya lo he visto.
Que un desamor siempre daña aunque madrugue y trasnoche y tenga todo previsto.
Es imprescindible resaltar el poema A latidos, de la poeta que firma bajo el pseudónimo rebktd, pues todo él es una completa explosión de metáforas y otros recursos poéticos, en el que además da color a cosas etéreas, roza ámbitos intangibles y personifica sensaciones, todo un lujo de poema que hay que leer.
En amor magenta, vestiré latidos besaré tu boca, lanzaré cupidos
con la piel abierta, rozaré tu verso nacerá mi luna, creará universo corazón y fuego, carmesí disperso bañará tus ansias, mi elixir perverso
Surcaré tu pecho,llegaré hasta dentro un suspiro rojo, tocará en su centro
Meceré tus sueños yacerán vencidos el poema escrito;sobre lienzo terso sinalefas, rimas; tatuarán encuentro.
Procede comentar el poema Expiración vital, que firma el pseudónimo Galilea, el cual nos introduce en una historia de desamor, incluyéndole al poema un estrambote, una técnica en un principio utilizada en ocasiones muy puntuales, pero que en los últimos años se ha extendido mucho su utilización.
En una vida al regate y escondiéndose; soslayando los juicios, guareciéndose.
Sin enfrentar responsabilidades ni aguantar el timón en tempestades. Desbordado el miedo en debilidades; anulando futuro y voluntades.
Mil sueños se quedaron aparcados, esclavos de cerrojos atorados.
Rota se quedó ya la vida y hundiéndose cobarde entre aciagas oscuridades, sufres de imposibles encadenados.
Por tiempos agotados sabes que vivir así es inservible, si existe muerte en vida irreversible.
Ahora quiero destacar el poema Nostalgia ermitaña, firmado por el pseudónimo Marqués_de_Boulière, el cual utiliza una rima un tanto compleja entre todo el poema compuesto por dos Jotabé. Este extremo lo hemos de tener siempre en cuenta a la hora de valorar cualquier poema. Además, este joven poeta ecuatoriano, nos brinda mediante un enlace, el poema declamado.
¡Qué esperas, corazón, si nadie espera! Tú sabes que el recuerdo desespera.
¿Que devuelva el pasado los amores? Si el pecho está vacío de deudores; y los latidos, corazón, en flores marchitadas, se quejan de dolores.
No esperes, corazón, del ido tiempo vacilante el latido de mi tempo.
¡Qué profundo el dolor! Y nos vulnera como pronta saeta de estertores. ¡No esperes, corazón, en mi destiempo!
No esperes, que esperando es el lamento, el eco confinado de un tormento.
Duérmete, corazón, en el arrullo. Duerme la noche mientras yo le aúllo al astro solitario que yo intuyo versó en tu soledad, fatal murmullo.
Y late en los otoños las delicias como la hoja que tiembla las caricias.
Y si dormir no puedes, de momento, versa las primaveras y el barullo que en los ojos extraños tú codicias.
El poema Quiérete de la poeta que firma bajo el pseudónimo horten67, debe estar en esta lista, pues su primordial cualidad es el mensaje que transmite, lleno de emotividad y compuesto con palabras que llegan a todos los lectores, por su sencillez y su gran sensibilidad en la redacción de los versos. No dejéis de leerlo.
Despertar por fin de este largo sueño, y sentir que de tu vida eres dueño.
Que ya no queda nada de quien eras, de figura triste y tristes maneras, la que siempre andaba entre mil quimeras, que guardó con llave las primaveras.
Ahora respiras nuevas mañanas despejas la mente y abres las ventanas.
Nunca mires hacia tras, pon empeño, mírate bien, sin miradas someras te dará luz y crecerán las ganas.
El poeta bajo el pseudónimo raulrib2 nos presenta el poema Transparencia, del cual, al margen de su calidad poética indiscutible, nos presenta un poema cargado de bellas palabras que nos hablan de la calidad del vocabulario del poeta, el cual en el poema nos presenta un encabalgamiento que hay que saber leer para no perder el hilo del poema y mantener la estructura versal.
Su mirada es más fría que el acero, con el brillo de luna o del lucero,
que ilumina la noche plateada, me sumerge en el fondo de la helada catarata, de su ojo figurada, y en el previo al albor de madrugada,
del iris brota el húmedo diamante, transparente tal gema titilante.
Y surge un sentimiento verdadero, el del alma, trasluz de enamorada, de sus lágrimas, velos del semblante.
Continúo esta selección con el poema El viento, firmado por el poeta bajo el pseudónimo Aurora, la cual hace del viento una fuerte personificación, con el cual casi entabla cierto diálogo en el poema. Bella poesía de imprescindible lectura.
El viento juguetea con mi pelo llevándose mis rizos en su vuelo.
Me enredo entre sus alas misteriosas, invisibles, sutiles y furiosas que me rozan la piel, cual mariposas, mientras rompen mi calma, silenciosas.
Si me dejo arrastrar en su espesura surcará mi alma, inquieta, su locura.
Solo siendo testigo del revuelo que provoca en la esencia de las cosas entiendo de su fuerza y su ternura.
La poeta bajo el pseudónimo Cleme_Eternamente, nos regala un poema dedicado a su madre, el cual se encuentra en esta lista para ejemplificar el mimo y el sentimiento que los poetas ponemos cuando le dedicamos un poema a nuestros padres, pero casi más en especial, a nuestra madre. Gran poema.
En mi reprimida y prolongada espera, madre mía, tú sabes a primavera.
Me sumerges en tus cálidas caricias que en mis crudas noches de lunas ficticias con tus lustrados consejos me reinicias y jamás a mi buen corazón enjuicias.
Más te vuelves una silenciosa brisa que penetra mi dolor y lo requisa.
Y mi alma… de temporales se libera volviendo a mí, aquellas calmas vitalicias que un día huyeron con vil prisa.
Y, por último, pues he llegado a la decena solicitada como máximo, y no a las poesías que yo incluiría, que serían muchas más, quiero dejar constancia del poema Te busco, del poeta que firma bajo el pseudónimo AljndroPoetry, pues en él encontraremos versos con imágenes inusuales que nos hablan de la imaginación desbordante del poeta. Cuando lo leáis, no os perdáis los versos del segundo pareado, son verdaderamente geniales.
Y te busco… te busco en el latir de los soles violeta y su partir.
Y te busco, en el haz de la alborada. El silencio enmudece en la almohada el cuchillo apuñala su punzada y te lloro… en tu ausencia devanada.
Y te busco, en los bordes de la vida, y en tus gotas de amor, mi bienquerida.
Y te busco, y te quiero ya sentir y besarte tus versos… ¡dulce amada! Revivir la caricia consentida.
Espero, queridos amigos y grandes jotaberos, que todos disfrutéis de la lectura de estos poemas y de todos los poemas en Rima Jotabé que me he dejado fuera de esta lista, que son muchísimos, de los cuales, todos vosotros debéis obtener vuestras propias valoraciones y percepciones sensoriales a medida que los leáis y disfrutéis, pues a veces, en gran medida, nuestras apreciaciones personales hacen que un poema se nos clave directamente en el corazón y nunca más salga del mismo.
Os deseo a todos una buena vida llena de poesía y de Rima Jotabé.
A muchos de nosotros, cuando oímos el nombre de Gloria Fuertes, nos asoma una sonrisa tierna en los labios. Creo que si tuviera que definir con una sola palabra a Gloria, esta sería ternura; pues esta mujer tenía el mágico don de sacar ternura de cualquier cosa, de cualquier hecho. Pero no debemos olvidar que su poesía también era dura y afilada; detrás de la ‘aparente’ sencillez, se esconde un mundo de horror (la Guerra Civil), el dolor por la pérdida de personas queridas (como Phyllis, el gran amor de su vida, que murió de cáncer y con la que estuvo 15 años… a partir de ese momento, Gloria siguió sonriendo, pero un poquito menos), o simplemente el ambiente en el que creció, en el seno de una familia con pocos recursos y que no apoyó sus ansias literarias ni aprobaba verla encerrada en su cuarto devorando libros o inventando y dibujando historias.
Cuando mi madre me veía con un libro, me pegaba. Nadie de mi familia me dijo nunca “escribe, hija, escribe, que lo haces bien”… Nadie. No tengo nada que agradecer a mi familia. Pero cuando se quiere una cosa, aunque tu familia no te ayude, se consigue.
Y así lo hizo; ella quería escribir, y acabo siendo una poeta reconocida e independiente que vivió como quiso, vistió como quiso y escribió como quiso. No es que rompiera las normas, es que tenía las suyas propias y esas son las que seguía.
Me dijeron
-O te subes al carro
o tendrás que empujarlo.
Ni me subí ni lo empujé.
me senté en la cuneta
y alrededor de mí,
a su debido tiempo,
brotaron amapolas.
Solía ser criticada por sus versos sencillos, por sus rimas fáciles; fue incluso apartada y marginada, como muchos otros, por su postura pacifista, antifranquista, por homosexual, por ser mujer que decía lo que pensaba y, es más, a menudo lo escribía. Y aunque sus versos pueden parecer tremendamente sencillos, -Gloria escribía como hablaba, con un lenguaje totalmente coloquial y natural-, cabe tener en cuenta que a veces en la poesía, el camino de la sencillez puede llegar a ser el más complejo, aunque viendo los versos de Gloria, pudiera parecer cosa de niños.
Nacida en el año 1917, mostró desde muy pequeñita su facilidad para jugar con la imaginación. Su vida no era fácil, era la niña de los zapatos rotos, e incluso se tuvo que poner a trabajar muy jovencita para ayudar a la familia. Un dato curioso, es que su primer trabajo fue, justamente, con una máquina de escribir.
La pobreza es hermosa cuando se tiene algo que te canta y te suena debajo de la carne, como si hubiera dentro un ángel ensayando.
Su juventud no fue fácil, pero no hay mal que por bien no venga, que se dice, y gracias a que ayudaba a su madre a hacer trabajo de limpiadora en la redacción de la revista Lecturas, apareció su primer poema publicado. Esto fue cuando Gloria tenía quince años: tuvo el atrevimiento de dejar sobre la mesa del director de la revista el poema Niñez, juventud, vejez, y éste apareció publicado la semana siguiente:
La siniestra oficina
se humanizaba por las noches
se oía un leve teclear.
Las máquinas se escribían
—unas a las otras cartas
de amor.
Gloria Fuertes. Retrato de Arturo Espinosa (Flickr/CC BY 2.0)
Hizo amigos ligados al mundo literario, y de la mano del poeta Carlos Edmundo de Ory (Cádiz, 1923 – Francia, 2010) se introdujo en el llamado Postismo; un movimiento literario creado a principios de los años 40 en España, que venía a ser la última de las vanguardias, el último de los ismos, el culto al disparate, que decían sus miembros. Aunque fue un movimiento que duró pocos años, el nombre de Gloria quedó atado a ese movimiento por el estilo ‘no académico’ de su poesía, por las altas dosis de imaginación, por esa ‘locura inventada’ que tanto rodeaba sus versos, aunque ella fue, por encima de todo, una escritora independiente que encontró su propio estilo en la necesidad de explicar lo que sentía y no saber muy bien cómo hacerlo.
Como ya hemos comentado antes, en ella reinaban el pensamiento y el sentimiento pacifistas, con una tendencia clara al amor y a la ternura, sufrió la Guerra Civil española en su carne, en su alma y en su corazón. Así definía Gloria este conflicto bélico que tanto la marcó:
Fue el crimen a sangre fría,
duró tres años,
ese horror lo viví día a día,
en plena juventud
tuve hambre y frío
muriendo y conviviendo
con el cadáver de mi alegría.
Y dejó huella en muchos de sus versos:
Te matan y después
piden perdón al cadáver.
Antifranquista declarada, no se le cayó jamás el lápiz a la hora de desnudar sus pensamientos e ideas en los poemas:
Un día que tenga tiempo
os contaré la aventura de mi infancia
con el lobo Franco.
Yo era una caperucita roja en zona roja.
El lobo Franco se enteró que en mi cestita
no llevaba solomillo y queso para mi abuelita
y al ver que llevaba libros y poesía,
mandó su jauría
y me detuvo en la Gran Vía.
Los criados del lobo
me metieron en prisión,
me mordisquearon a gusto,
por poco me muero del susto.
En el bosque de cemento
pasé un miedo atroz.
Yo era una caperucita roja
y “el Franco” un lobo feroz.
Y es que Gloria escribía lo que vivía, lo que sentía, y contaba lo que ocurría en su mundo. Conocida a veces como una poeta de postguerra, se encuentra muy frecuentemente el tema de la violencia y la muerte en sus versos, como podría ser el caso de este poema llamado El corazón de la Tierra, donde aparte del horror de la guerra, también aparece la Tierra, un elemento también recurrente en sus versos y con el que la poeta solía identificarse bastante, pues la tierra tiene corazón, igual que ella:
El corazón de la Tierra
tiene hombres que le desgarran.
La Tierra es muy anciana.
Sufre ataques al corazón
—en sus entrañas—.
Sus volcanes,
laten demasiado
por exceso de odio y de lava.
La Tierra no está para muchos trotes
está cansada.
Cuando entierran en ella
niños con metralla
le dan arcadas.
Pero Gloria amaba; amaba la vida, amaba el mundo, amaba a los hombres y a las mujeres aunque no se lo merezcan, y amaba los niños.
No es todo hacer poesía para el pueblo, sino un pueblo para la poesía. Por eso escribo para el niño y para el adolescente, que pronto serán ese nuevo pueblo decente.
No en vano se dedicó a hacer lecturas de poemas, para los más pequeños, les llevaba libros si no tenían medios para obtenerlos; de hecho, con su novia Phyllis, crearon una biblioteca ambulante para acercar la literatura a los niños de los pueblos.
Quiero que todos los poetas hagamos un arte útil, necesario. Que llevemos nuestros libros al pueblo y no a cuatro intelectuales, liricoides, técnicos-críticos, fríos o ñoños.
La poesía es un arma cargada de futuro, que decía Celaya. Para Gloria la poesía era una valiosísima y preciosa herramienta con la que se podría cambiar el mundo, las mentes, las almas y los corazones:
La poesía no debe ser un arma,
debe ser un abrazo,
un invento,
un descubrir a los demás
lo que les pasa por dentro,
eso, un descubrimiento,
un aliento,
un aditamento
un estremecimiento.
La poesía debe ser
obligatoria.
Pero consideraba que el futuro eran los niños, y hacia ellos quiso enfocar gran parte de su poesía, para que aprendieran, sintieran y se dieran cuenta que el mundo es mucho, muchísimo más que lo que tienen delante de los ojos. Quizás por eso destacó más la poesía que hizo para los niños, haciendo incluso programas en la televisión dirigidos a un público infantil, mientras la que iba más dirigida a los adultos, poco a poco, fue cayendo más en el olvido.
El libro de Gloria Fuertes. Antología de poemas y vida. Edición de Jorge de Cascante. Ed. Blackie Books
A lo largo de su trayectoria publicó en revistas, ganó premios, publicó numerosos poemarios, dio clases en Estados Unidos, hizo recitales llenando auditorios, programas en la televisión… y todo con la finalidad de acercar la poesía y la literatura a todas las personas, a grandes y pequeños… Tuvo grandes amigos, creó grupos literarios con los que organizaban lecturas, explotó la noche madrileña… pero siempre tuvo un pequeño rincón de soledad y tristeza dentro de ella, pues era poeta.
De pequeña e imaginaba que los poetas eran siempre bichos raros, pero ya de mayor he visto que son –somos- como las personas corrientes, sólo que un poco más tristes.
Gloria jamás se cuestionó si su poesía debía tener alguna etiqueta (social, rebelde, triste…), ella sólo decía que su poesía salía del amor, y si con ella lograba emocionar, consolar o alegrar, su sonrisa se hacía más amplia. Escribía a la Humanidad, así, con la h mayúscula, y siempre, siempre lo hizo con corazón.
Ahora que se cumplen veinte años de su muerte, os quiero dejar aquí algunos poemas suyos, de esos que se suelen denominar, dentro de su obra, para adultos. Su faceta de poemas infantiles la celebramos con una selección de poemas infantiles publicados en Poémame.
Espero que los disfrutéis, los sintáis y los améis, pues están escritos con mucho, muchísimo amor.
Me entretengo queriéndote
Por la tarde, al atardecer
-después de los versos-,
me entretengo queriéndote,
me entretengo.
Apago las luces
y enciendo el amor,
y al amor de la lumbre
que brota del recuerdo…
(¡Es hermoso el otoño para amarte!)
…encandilo mis ojos
y caliento mis dedos,
pongo agua en los nardos
y un disco de silencio.
Aunque no estás conmigo
a tu imagen queriendo,
por la tarde yo sola,
me entretengo,
queriéndote, me entretengo.
Cristales de ausencia
Cristales de tu ausencia acribillan mi voz,
que se esparce en la noche
por el glacial desierto de mi alcoba.
-Yo quisiera ser ángel y soy loba-.
Yo quisiera se luminosamente tuya
y soy oscuramente mía.
Mi accidente será un buen epitafio:
Cuando una calle bajo el sol cruzaba,
de dolor –o de amor- es lo mismo,
murió desbaratada.
Silencio de nieve
Ante postura amorosa,
ante paciencia rebelde,
silencio de nieve.
Ante mi entrega diurna,
ante mi herida reciente,
silencio de nieve.
Cuando grito la injusticia,
silencio de nieve.
Cuando grito que te quiero,
nadie me entiende.
Llamo al amor por su nombre,
llamo a la puerta de enfrente,
no me importa que me queme,
llamo a tu llama
silencio de nieve.
Aviso
Está seco, sus ramas sin hojas,
su tronco sin ojos,
sus cables sin savia,
se mueve sin amor.
Está seco.
Nada le estremece,
por nada hasta blasfema.
La Bolsa y el Negocio
sólo le hacen vibrar.
Está seco.
Se mete en Ministerios,
administra guardillas,
rebaja los jornales,
que su vida es así.
Yo lo he visto
os advierto:
Enterrad a ese hombre cuanto antes.
No perdamos el tiempo
Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando…
¿Qué importancia tiene todo eso,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna?
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrece todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar a usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.
Hay un dolor colgando
Hay un dolor colgando del techo de mi alcoba,
hay un guante sin mano y un revólver dispuesto
hay una exactitud en la aguja del pino
y en icono viejo llora la Virgen Madre.
Todo esto sucede porque estamos cansados.
La vida no nos gusta y seguimos inertes,
a lo mejor venimos para ser algo raro,
ya lo peor nos vamos sin haber hecho nada.
Vienen los gatos flacos con lujurias en boca,
cantando eso que cantan a los pies de la urna,
y salen los espíritus debajo de la cama
cuando crecen los naipes en las manos del fauno.
NOTA: Las citas literales y entrecomilladas de Gloria y algunos de sus datos biográficos han sido extraídos de El Libro de Gloria Fuertes, Antología de poemas y vida editada por Blackie Books.
Gloria Fuertes. Retrato de Arturo Espinosa (Flickr/CC BY 2.0)
El 27 de noviembre se cumplen veinte años del fallecimiento de la poeta para los niños por excelencia. Gloria dedicó gran parte de su vida y su obra a los más pequeños porque consideraba que también había que hacer un pueblo para la poesía, y los niños de ‘ahora’ serían el pueblo del ‘después’. Acercó este género literario a los niños mediante lecturas y recitales, programas de televisión, canciones incluso…. a día de hoy, sus poemas siguen saliendo en los libros de las escuelas y los niños siguen conociendo la poesía de su mano.
Aunque pueda parecer sencilla, la poesía infantil es mucho más compleja de lo que parece, suele tener versos cortos, con rima fluida que le dé incluso cierto aire de canción, y un vocabulario asequible para los niños pero que, a su vez, haga volar su imaginación.
En Poémame queremos completar nuestro homenaje con una recopilación de poemas infantiles publicados en la web, y alguno que otro dedicado con mucho amor, como a ella le gustaba, a Gloria, la poeta de los niños.
Blandiendo tu cuerno,
cuernito de plata,
galopas el viento
caballito de magia,
tú,
guardián de los cuentos,
corcel de las hadas
que adornas tu frente
con tan bella espada.
Y así,
todas las noches,
cuando el sol se apaga,
vigilas inquieto
los bosques y playas
donde viven los duendes,
por si los asaltaran
legiones de orcos
provistos de lanzas.
Los frutos del bosque
comía la niña
entre verdes hojas,
rojas y amarillas.
Sentada en la hierba,
las aves la cuidan.
Los esbeltos árboles
por ella se inclinan.
Hola niños,
yo soy Gloria,
la que perdió la memoria
que guardaba en su zurrón,
pegó un mordisco al turrón
creyendo que era zanahoria
y allí quedaron sus piños
¡qué susto me dio el bribón!
y hoy la he visto ¡maldición!
agua sacando en la noria.
Sé dónde anda
mas no insisto.
Hay quien dice que la ha visto
con su pato, con su pata,
con su gata turulata
presumida, dando el pisto.
Que marchó de cuchipanda
con su música y su panda
y su novio el Evaristo.
Si me crees,
no me creas
que metida en las peleas
y amarrada a ese bigote
del soneto, su estrambote,
toreando en las capeas
le soltaba una patada
y, procaz, la carcajada
se montaba en el cogote.
¡Virgen santa,
Ave María!
Qué de artista no sería
que subida en una lata
nos cantó una serenata
y hasta el público aplaudía.
Mas por poco se atraganta
-se hizo un nudo en la garganta-
y creyó que se moría.
Hace tiempo que un ratón
salió a ver el mundo
asomando su hocico por mi costado.
Quería escuchar mi corazón
con ése latir tan profundo
desde el otro lado.
Fue trepando a mi regazo
sin pedir explicaciones,
pues bien sabía el ratón
que el latir de mi corazón
es una de las razones
del calor de mis abrazos.
Dice que soy la más bella,
a veces, también la más fea…
Que soy bucanera en su cuento
donde no hay ranas, ni doncellas,
donde sea como sea
ella, el ratón, es la dueña del viento.
Pues claro que si preciosa,
serás la reina del planeta,
serás… lo que tú quieras que ser.
Ratón o mariposa
surcando el mar en tu galeta
hacia el amanecer.
Y yo aprenderé a tu lado
lo bonito de los besos
y lo dulce que es reírse por reír.
Saliste de mi costado
como un ratoncito travieso,
para enseñarme a vivir.
Pula, pula, pula corda
Sai do chão, toma cuidado
Pra corda não te pegar
Pula, pula, pula corda
Quanto mais é demorado
Mais divertido vai ficar
Pula, pula, pula corda
Se você for alcançado
Outro amiguinho(a) vai pular
Acorda e gira, gira a corda
Pula, pula, pula corda
Brinca, brinca, até cansar
Nacida en Montevideo en 1923, Ida Vitale es poeta, traductora y ensayista. Exiliada en México desde 1974, por la dictadura en su país, no volvería a Uruguay hasta 1984.
Considerada miembro de la Generación del 45, junto con Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti, tiene una voz poética que es cada vez más profunda y certera y que no deja de editarse. Antologías suyas de estos años pueden encontrarse en papel y también en digital: Todo de pronto es nada (2015), Cerca de cien (2015), Sobrevida (2016) y la flamante edición de Poesía reunida, aparecida en Tusquets el año pasado, donde están los poemas que ella publicó entre 1949 y 2015.
En palabras de José Guirao, Ministro de Cultura español, entre las razones para la elección de Ida Vitale se encuentra «su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía moderna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda». Cuando recibió la noticia del premio, la poeta se mostró «sorprendida, agradecida y muy vital, haciendo honor a su nombre».
Agosto, Santa Rosa
Una lluvia de un día puede no acabar nunca,
puede en gotas,
en hojas de amarilla tristeza
irnos cambiando el cielo todo, el aire,
en torva inundación la luz,
triste, en silencio y negra,
como un mirlo mojado.
Deshecha piel, deshecho cuerpo de agua
destrozándose en torre y pararrayos,
me sobreviene, se me viene sobre
mi altura tantas veces,
mojándome, mugiendo, compartiendo
mi ropa y mis zapatos,
también mi sola lágrima tan salida de madre.
Miro la tarde de hora en hora,
miro de buscarle la cara
con tierna proposición de acento,
miro de perderle pavor,
pero me da la espalda puesta ya a anochecer.
Miro todo tan malo, tan acérrimo y hosco.
¡Qué fácil desalmarse,
ser con muy buenos modos de piedra,
quedar sola, gritando como un árbol,
por cada rama temporal,
muriéndome de agosto!
Fortuna
Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.
Gotas
¿Se hieren y se funden?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizá van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte.
Invierno
Como las gotas en el vidrio,
como las gotas de la lluvia
en una tarde somnolienta,
exactamente iguales,
superficiales,
ávidas todas,
breves,
se hieren y se funden,
tan, tan breves
que no podrían dar cabida al miedo,
que el espanto no debiera hacer huella
en nosotros.
Después, ya muertos, rodaremos,
redondos y olvidados.
Cuadro
Construimos el orden de la mesa,
el follaje de la ilusión,
un festín de luces y sombras,
la apariencia del viaje en la inmovilidad.
Tensamos un blanco campo
para que en él esplendan
las reverberaciones del pensamiento
en torno del icono naciente.
Luego soltamos nuestros perros,
azuzamos la cacería,
la imagen serenísima, virtual,
cae desgarrada.
Penitencia
¿Mirar atrás será pasar
a ser de sal precaria estatua,
un perecer petrificado
preso en sí mismo, parte
del roto encanto de un paisaje
cuya música no logró más oír?
¿Debo matar lo que miré,
el mito que minuciosa
pliego y despliego,
grava para mi paso solo?
¿Ciega borrar lugares,
playas, vientos, el tiempo?
Sobre todas las cosas,
anular horas que se han vuelto inútiles
como lluvia que cae
sobre el mar implacable,
como mis propios pasos
si no son penitencia.
Exilios
…tras tanto acá y allá yendo y viniendo.
– Francisco de Aldana
Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.
Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.
La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.
Una de las últimas incorporaciones a nuestro parnaso, llega con olor a salitre y a tierra húmeda. María Prieto Sánchez consigue que la naturaleza palpite en sus versos y retrata con maestría la belleza de una callejuela, de un caserón y hasta del propio olvido. Ya en la biografía de su perfil nos deja claro que la poesía le sirve, sobre todo, para entenderse, para poner en orden su caos y desorden interior. No lo duda: Por eso escribo. ¿Quieren pruebas?
Como fruta madura de final de verano,
voy mirando la vida
con los ojos de otoño.
Soy octubre templado derramando semilla
en parda sementera,
despejando silencios; deambulando
entre mis surcos con los ojos
cerrados.
Evocando primaveras…
Voy tomando la sazón del áspero
membrillo.
Rosa abierta de sangre de granada.
Son mis manos
sarmientos de las vides del tiempo.
Es mi piel
vino añejo, entre soles dorados.
Mi perfume,
el aroma de la tierra mojada.
Soy amiga del aire que estremece mi pelo
y salgo a los caminos a extender mis alas
contra la húmeda brisa que
presagia la lluvia.
A veces,
estoy triste y me visto de niebla
y me escondo en su manto y me vuelvo brumosa
como el cielo en el alba.
A ratos, luminosa,
como sol de mañana
o silente y profunda
como noche
cerrada.
Soy el fuerte aguacero que me inunda
por dentro,
esas gotas primeras que levantan
el polvo,
la llovizna suave que te cala
en el alma
o el torrente feroz de amarga
dentellada.
Soy noviembre que arrastra torbellinos de oro…
Me pierdo por senderos tranquilos y enredados.
(Crujidos de hojas secas
son mis pasos…)
Me diluyo lentamente entre las frondas,
con el pálido sol de la tarde.
Y me miro en el agua…y me siento lejana…
Y remonto
a lo más alto – blanca soledad de nubes –
en el vuelo triangular de las aves.
Unas veces me río. Otras veces me callo.
Y acumulo recuerdos del cajón
de mi olvido,
de batallas ganadas y de guerras perdidas.
Tiembla aún la mirada de la niña
que fui,
guardando mil secretos
entre los pliegues del sueño.
Y tirita mi cuerpo a la luz de la luna
irremediablemente inmerso
en los ciclos vitales de las estaciones.
Ese ritmo inclemente…
de inicios y finales…
Devenir eterno de
los días
y las noches.
Luego vendrá
el invierno
con su capa de armiño
y abrigaré mi corazón
(suspiro de madroño anaranjado).
Y volaré con las grullas a remotos lugares.
Más cálidos…
Partiré con el alba. Cuando nadie me vea…
(Y ese día
mis ojos
lloverán
estrellas.)
La poeta se transforma con el paso del tiempo, su cuerpo, su voz y sus versos sirven de recipiente a todo cuanto acontece, ya sea cálido, ya sea gélido. Su sensibilidad a la hora de transmitirnos las emociones que la embargan, es enorme y hace magia y cosquillas en cada fibra del alma que llegan a tocar sus letras. ¿No me creen? Les invito a dar un paseo con ella a través de sus Retazos del verano, justo en el momento que nos dice:
Y camino persiguiendo mi sombra, cada vez más alargada con el caer de la tarde, entre el agua fría y transparente y el albo nácar de las conchas que crujen bajo mis pies. Acompasar mis pasos a ese ritmo sonoro, cadencioso, continuo y ancestral de las olas y mareas estrellándose, incansables, contra las rocas.
¿No es hermoso? Por ahora, siete maravillosos poemas ha dejado en la palestra de Poémame. Dejo abiertas las ventanas de mis ojos a lo que quiera seguir susurrándonos su poesía. No se la pierdan.
Hoy quería acercaros un poco a una autora de Poémame con la que tengo una especial relación, Jana Rivera (@JanaRivera).
Jana es sin duda un alma inquieta y un remolino de emociones. Transmite mucho sentimiento a través de su poesía. Juega con las palabras hasta moldearlas y hacer con ellas nuevos conceptos y sentidos. Le da un pellizco a los mofletes de la mañana, y se unta una tostada de pan de higo con mermelada de noche. Así es como yo veo su poesía. Una explosión de vida.
Sin habernos visto nunca, tengo con ella una complicidad que he conseguido con pocas personas. Hemos tenido tardes y noches de risas y versos, porque eso es escribir con ella, momentos únicos de vida en verso. Por eso hoy os invito a que la conozcáis un poquito más a través de su poesía.
Abriéndose paso a base de pespuntes de piel, la aguja inyectaba tinta en un lienzo en blanco.
Expectativas, ilusiones, historias y abrazos de mil maneras pueden caber en un pequeño dibujo.
Besos rodados, besos soñados, besos imaginados, besos robados, besos en bucle, uno detrás de otro, se iban grabando en color negro en la memoria.
Acariciaban las agujas con regusto afilado. Sentada, la impaciencia esperaba, ansiosa, en un banco.
Al fin se reveló el universo particular. Asomaba al día un diminuto tatuaje. Tan grande que en él cabían deseos, estrellas, ecos, energías, constelaciones. Tan pequeño. Tan poco. Y tanto.
¡Cortinas al viento se precipitan por la ventana! Se agita mi pelo, asomada a la nada. Observo palomas, mariquitas en rojo y lunares. Nidos de cigüeña haciendo equilibrios entre torres y tejas. Oigo sus picos de percusión, espérame aquí, que ahora vengo.
Me doy una vuelta por dos melodías y tres batucadas. Qué poco me pesan los huesos, qué fuertes mis alas.
Sin mochilas a cuestas, bailo y vuelo con los pies en las nubes y las manos en el suelo. Qué mareoooo.
Pero es genial. Es un aturdimiento placentero. Entro en el juego.
Dicen que no es el tiempo quien todo lo cura, sino las personas que lo pasan con nosotros. Bienvenida la buena gente, la entusiasta, la sincera, la de las cosas claras, la de las risas a carcajadas.
Tengo un horizonte cálido, repleto de oportunidades. De sueños tibios y sueños lentos. De sueños agitados y sueños tremendos.
Irlanda, Escandinavia, Rusia. Este, oeste, norte y vientre meridional, danzando en curva y contracurva. Échale picante. Cálmalo con canela y azúcar.
Deja que mi ventana siga abierta de par en par. Deja que mis cortinas jueguen entre pasos de baile, que el aire no pare de soplar.
Reducida hasta lo más esencial, surqué los mares moleculares. Los golpes de elementos que chocan como por arte de magia. Y el Hidrógeno se enamora del Oxígeno, y en su abrazo implosivo se derriten en agua, y me fluyen como al morder una porción de sandía.
Con mis ojos bebo clorofila, me destella el verde más refrescante, me eriza toda la piel, es selva, es una sonrisa viva.
En las plumas de un jilguero despliego el vuelo, serpenteo, planeo, zigzagueo, goteo… ¡Tin-tin-tin!, y me escurro por rocas calizas, mis manos desnudas, la mente vestida.
Y me acurruco en los labios, suaves dunas en puestas de sol. Me deslizo entre curvas, la boca es un lienzo prohibido a pleno color.
Que me deslizo, me simplifico, me complico.
No sé si abrazar lo más pequeño o explotar al compás del universo entero. Igual me doy una vuelta en mi nube de barro, por si llueve chocolate, dulce y amargo.
[Porque ya sabes que lo pequeñito puede ser realmente espectacular]
Tenía un abrigo naranja para los días que pesaban. Hacía livianas las penas.
Los labios vestidos en color frambuesa. Dejaban su marca en las tazas de café, como el que lanza miguitas en el camino para no perderse. Cada sorbo, una huella en el mapa.
Sentada en la mesa con flores naturales. Madera suave, pulida por el paso de vidas y manos llenas, corazones rotos y sangre en las venas.
Ella observaba el bullicio de la gente pasar por el ventanal de la cafetería. Era coqueto, el escenario ideal para practicar, con las comisuras rizadas, la magia de la mirada.
Miraba los gorriones llevándose restos de magdalenas en el suelo. Miraba repartidores de vida agitada. Miraba jardines que aguardan la lluvia.
Despacito se fijaba en los besos en las esquinas. Los bolsos llenos de rosas sin espinas.
Miraba caminando vidas desoladas. Preocupaciones a cuestas del que muere en el trabajo. De los que viven en treinta metros cuadrados.
Miraba cejas sinceras. Extraños que se cruzan y se saludan con la chispa del «buenos días» de verdad.
Miraba bufandas suaves. Pañuelos al viento. Corazones blanditos y almas que rugen con puro estruendo.
Miraba el amor del calcetín desemparejado con el que aparece en el otro pie de repente.
Miraba fuentes incesantes. Gotas de vida. Periódicos altivos y gafas tímidas.
Y miraba.
Porque ver no es mirar. Cuando uno mira, le pone el alma. Toca la puerta del pecho. A veces se entra de puntillas. Otras, suenan campanas y se alborota el cabello.
Déjame que mire, decía. Déjame que me beba el tiempo.
Jana es la compañera de Poémame con la que más colaboraciones he hecho, y es todo un placer escribir con ella, así que os invito a leer esta. Nuestro compañero Alex richter-boix nos apodó la sal y la pimienta de Poémame, de ahí este poema.
Estornudar raudales de risas. Cocinar con sabor los pequeños momentos. Compartir trocitos de regocijo, amasar la amistad, hacer de la vida un feliz revoltijo.
Poner sabor a la vida, con chispitas que explotan en la boca y hacen cosquillas en el alma. Sonreír juntos, en conjunto y juntando carcajadas y bromas que limpian lágrimas pegadas. Esas que se adhieren, se adueñan e inundan las mañanas nubladas y las noches sin luna.
Echar carreras a los pájaros en el cielo, a las hormigas en el suelo. Que crujan los bordes de la pizza. Beberse la vida con bien de hielo y un millón de burbujas.
Y si nos falta color en las mejillas, pellizcos de abuela en los mofletes. Canturrear cuando la voz está quebrada y cantar a pleno pulmón cuando se recupera.
Y si llueve, botas de goma rojas. Y si nieva, gorros de colores y manoplas calientes.
Sopa de pan calentita cuando el corazón es mendrugo duro.
Y silbar en la ducha cuando el agua nos limpie tropiezos y deshaga los barros. Aplaudir los logros y zapatear con fuerza sobre los fracasos. Brindar por la suerte y lanzar hasta Júpiter al hombre del saco.
Tomar la medida al miedo para hacerle un traje de faralaes, y bailar hasta que se rinda a tus pies. Después descorchar una botella de ganas y beber hasta quedar borracha de vida.
No hay más vida que una.
No la pierdas, no la tires ni la malgastes.
Disfruta cada día como si fuera el primero y el último, y no olvides nunca, que todo sabe mejor CON SAL Y PIMIENTA.
Estas líneas son fruto de la complicidad que une a personas que no se conocen, pero se conocen: las ganas de espachurrar la vida y de dar rienda suelta al estornudo del alma… la risa.
Tradicionalmente México ha sido tierra de gente alegre, existen muchos días en donde el festejo se hace presente, pero existe uno en especial que llama la atención por su singularidad: el festejo a la Muerte.
En Noviembre es celebrado el día de “Todos los Santos” (1 de noviembre) y el día de los “Fieles Difuntos” (2 de noviembre). Ésta es una tradición milenaria que proviene de épocas prehispánicas y que, después de la conquista, adquirió también un significado con más religiosidad.
En los lugares donde la tradición está más arraigada, todo inicia el 28 de octubre, preparando el altar tradicionalmente en dos (cielo y tierra), tres niveles (cielo tierra y purgatorio) o bien en 7 niveles, en donde serán recibidas las almas de nuestros antepasados y tomarán de la ofrenda lo que a ellos más les gustaba en vida.
A su vez, en un altar de siete niveles se simbolizan los pasos necesarios para llegar al cielo y así poder descansar en paz. Este es considerado como el altar tradicional por excelencia. En su elaboración se deben considerar ciertos elementos básicos. Cada uno de los escalones se forra en tela negra y blanca y tienen un significado distinto.
En el primer escalón va colocada la imagen de un santo del cual se sea devoto. El segundo se destina a las ánimas del purgatorio; es útil porque por medio de él el alma del difunto obtiene el permiso para salir de ese lugar en caso de encontrarse ahí. En el tercer escalón se coloca la sal, que simboliza la purificación del espíritu para los niños del purgatorio. En el cuarto, el personaje principal es otro elemento central de la festividad del Día de Muertos: el pan, que se ofrece como alimento a las ánimas que por ahí transitan. En el quinto se coloca el alimento y las frutas preferidas del difunto. En el sexto escalón se ponen las fotografías de las personas ya fallecidas y a las cuales se recuerda por medio del altar.
Por último, en el séptimo escalón se coloca una cruz formada por semillas o frutas, como el tejocote y la lima.
Elementos como el agua, la sal, los pétalos de flor de Cempazúchitl (flor de los muertos), el incienso (copal), el papel picado de colores, la luz de velas y por supuesto el pan, toman un significado más profundo y místico, ingredientes en nuestro ofrecimiento que nos ayudan a invitar, proteger y encaminar a las almas de los seres queridos hasta el hogar donde descansa cada ofrenda y después, en su camino de regreso.
La comida favorita, es servida en el altar, se llena de frutas, postres, platillos, pan dulce, calaveritas de azúcar, agua, café, ponche, té, brandy, cerveza, tequila y mezcal, todo a manera de ofrenda, haciendo una recepción para nuestros amados seres, que descansan en paz y que ese día regresan a compartir unas horas al mundo terrenal, donde su familia les recuerda con amor.
Se unen familiares y amigos en momentos de oración, crónicas, sonrisas, lágrimas y recuerdos, así las horas transcurren, incluso se visita o se realiza todo esto en el lugar donde reposa cada difunto. Durante esas noches y días se ‘convive’ con el alma de los seres amados, muchas veces incluyendo también la música, que entre flores y aromas arrancan, desde dentro, alguna lágrima.
Al final de la celebración, se despide a los amados visitantes y la familia se dispone a comer todo lo servido, que ha perdido su esencia, pues ha sido tomada por cada una de las almas que estuvieron presentes.
Sin duda cabe aquí la reflexión, la alegría, la añoranza y el amoroso homenaje, hacia cada ser que compartió con nosotros. El alma y el corazón siempre buscan y regresan, hacia donde el amor sigue vigente, a pesar de los tiempos… y a pesar de la Muerte.
Por nuestra parte hemos querido compartir con vosotros esta selección de poemas de autores mexicanos que, desde distintas perspectivas, abordan la muerte y su significado.
Yo lo pregunto – Nezahualcóyotl
Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea de oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
Un recuerdo dejo – Nezahualcóyotl
Un recuerdo que dejo
¿Con qué he de irme?
¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra?
¿Cómo ha de actuar mi corazón?
¿Acaso en vano venimos a vivir,
a brotar sobre la tierra?
Dejemos al menos flores
Dejemos al menos cantos
Silencio – Octavio Paz
Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.
El pájaro – Octavio Paz
Un silencio de aire, luz y cielo.
En el silencio transparente
el día reposaba:
la transparencia del espacio
era la transparencia del silencio.
La inmóvil luz del cielo sosegaba
el crecimiento de las yerbas.
Los bichos de la tierra, entre las piedras,
bajo la luz idéntica, eran piedras.
El tiempo en el minuto se saciaba.
En la quietud absorta
se consumaba el mediodía.
Y un pájaro cantó, delgada flecha.
Pecho de plata herido vibró el cielo,
se movieron las hojas,
las yerbas despertaron…
Y sentí que la muerte era una flecha
que no se sabe quién dispara
y en un abrir los ojos nos morimos.
Pensándolo bien – Jaime Sabines
Me dicen que debo hacer ejercicio
para adelgazar,
que alrededor de los 50′s
son muy peligrosos
la grasa y el cigarro,
que hay que conservar la figura
y dar la batalla al tiempo,
a la vejez.
Expertos bien intencionados
y médicos amigos
me recomiendan
dietas y sistemas
para prolongar la vida
unos años más.
Lo agradezco de todo corazón,
pero me río
de tan vanas recetas
y tan escaso afán.
(La muerte también ríe
de todas esas cosas.)
La única recomendación
que considero seriamente
es la de llevar
una mujer joven a la cama
Porque a estas alturas,
la juventud
Solo puede llegarme
por contagio.
La santidad de la muerte – Amado Nervo
La santidad de la muerte
llenó de paz tu semblante,
y yo no puedo ya verte
de mi memoria delante,
sino en el sosiego inerte
y glacial de aquel instante.
En el ataúd exiguo,
de ceras a la luz fatua,
tenía tu rostro ambiguo
quietud augusta de estatua
en un sarcófago antiguo.
Quietud con yo no sé qué
de dulce y meditativo;
majestad de lo que fue;
reposo definitivo
de quién ya sabe el porqué.
Placidez, honda, sumisa
a la ley; y en la gentil
boca breve, una sonrisa
enigmática, sutil,
iluminando indecisa
la tez color de marfil.
A pesar de tanta pena
como desde entonces siento,
aquella visión me llena
de blando recogimiento
y unción…, como cuando suena
la esquila de algún convento
en una tarde serena…
A una rosa – Sor Juana Inés de la Cruz
Rosa divina, que en gentil cultura
eres con tu fragante sutileza
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura.
Amago de la humana arquitectura,
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura.
¡Cuán altiva en tu pompa, presumida
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida.
De tu caduco ser das mustias señas!
con que con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas.
Talpa (cuento, fragmento) – Juan Rulfo
Algún día llegará la noche.
En eso pensábamos.
Llegará la noche
y nos pondremos a descansar.
Ahora se trata de cruzar el día,
de atravesarlo como sea
para correr del calor
y del sol.
Después nos detendremos.
Después.
Lo que tenemos que hacer
por lo pronto
es esfuerzo tras esfuerzo
para ir de prisa
detrás de tantos como nosotros
y delante de otros muchos.
De eso se trata.
Ya descansaremos
bien a bien
cuando estemos muertos.
Referencias
El altar de muertos: origen y significado en México. Patricia Beatriz Denis Rodríguez, Andrés Hermida Moreno y Javier Huesca Méndez. La ciencia y el hombre (Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Veracruzana). Volumen XXV Número 1.
Soy plateado y exacto. Sin prejuicios. Cuanto veo trago de inmediato tal como es, intacto de amor u odio. No soy cruel, solo sincero— el ojo de un pequeño dios, de cuatro lados. En la pared opuesta paso la mayor parte del tiempo meditando: rosa, moteada. La he mirado tanto que es parte de mi corazón. Pero se mueve. Rostros y oscuridad nos separan sin cesar.
Ahora soy un lago. Una mujer se inclina hacia mi, busca en mi su verdadero ser. Después se vuelve hacia esas mentirosas, las velas o la luna. Veo su espalda, y la reflejo fielmente. Ella me paga con lágrimas y agitando las manos. Le importo. Ella viene y va. Todas las mañanas, su rostro reemplaza la oscuridad Ahogó en mi a una niña y una mujer en mi
se alza contra ella todos los días, como un pez terrible.
– Traducción de J.L.Regojo
Mirror
I am silver and exact. I have no preconceptions. Whatever you see I swallow immediately Just as it is, unmisted by love or dislike. I am not cruel, only truthful— The eye of a little god, four-cornered. Most of the time I meditate on the opposite wall. It is pink, with speckles. I have looked at it so long I think it is a part of my heart. But it flickers. Faces and darkness separate us over and over.
Now I am a lake. A woman bends over me, Searching my reaches for what she really is. Then she turns to those liars, the candles or the moon. I see her back, and reflect it faithfully. She rewards me with tears and an agitation of hands. I am important to her. She comes and goes. Each morning it is her face that replaces the darkness. In me she has drowned a young girl, and in me an old woman Rises toward her day after day, like a terrible fish.