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  • 5 poemas de Ángela Figuera Aymerich, poeta española

    5 poemas de Ángela Figuera Aymerich, poeta española

    Poeta española nacida en Bilbao en 1902, Ángela Figuera Aymerich estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, siendo Catedrática de Lengua y Literatura en los Institutos de Huelva, Alcoy y Murcia, trabajando también en la Biblioteca Nacional. donde realiza una importante labor en los denominados “bibliobuses”, servicio que trataba de llevar la literatura y los hábitos de lectura a los barrios marginales y periféricos de Madrid.

    Fue una mujer comprometida con su país y con su tiempo: antifranquista, escritora en un mundo dominado por hombres y defensora del papel social de la mujer. Se le considera parte de la generación de la posguerra. Amiga de poetas como Blas de Otero y Gabriel Celaya, no le gustaba que la encasillaran en un grupo poético. Nunca quiso definir su poesía, aunque se la etiquetó como poeta social. Afirmaba que en su obra se reflejaban todas sus lecturas, pasadas y presentes.

    Con sus poemas pretendía, según escribió, “crear belleza con la palabra […] acompañar, consolar, denunciar, protestar, gritar, dar fe de amor a las cosas grandes y pequeñas”. En ellos se interroga sobre su lugar en el mundo como mujer y como poeta, diciendo verdades, pegada a la gente y a la tierra. Y precisamente esa condición de mujer, unida a la circunstancia de encontrarse en el bando perdedor de la guerra civil, fue la causa de que no tuviera el reconocimiento público que se merecía por su obra.

    Sus poemas se caracterizan por su lirismo y su intensidad, con un lenguaje sencillo y llano, nada rebuscado.

    Publicó Mujer de barro (1948), Soria pura (1949), El grito inútil (1952), Los días duros (1953) y Víspera de la vida (1953), Belleza cruel (1958, Premio de Poesía Nueva España) y Toco la tierra (1962). Así como los poemarios dedicados al mundo infantil Cuentos tontos para niños listos (1980) y la póstuma Canciones para todo el año (1984).

    Murió en Madrid en 1984.

    He realizado esta selección de cinco de los poemas representativos de su pensamiento y su compromiso social, según mi criterio. Se desprende de ellos una gran honestidad y humildad consigo misma y con la vida que le tocó vivir.

    Como ella dijo: “Mi reino es de este mundo. Mi poesía / toca la tierra y tierra será un día”.

    NADIE SABE

    Abre tus ojos anchos al asombro
    cada mañana nueva y acompasa
    en místico silencio tu latido
    porque un día comienza su voluta
    y nadie sabe nada de los días
    que se nos van y luego se deshacen
    en polvo y sombra. Nadie sabe nada.

    Pisa la tierra, vierte la simiente,
    coge la flor y el fruto: sin palabras,
    pues nadie sabe nada de la tierra
    muda y fecunda que, en silencio, brota,
    y nadie sabe nada de las flores
    ni de los frutos ebrios de dulzura.

    Mira la llamarada de los árboles,
    bebiéndose lo azul: contempla, toca

    la piedra inmóvil de alma intraducible
    y el agua sin contornos que camina
    por sus trazados cauces, ignorándolos.
    Sueña sobre ellos. Sueña. Sin decirlo.
    Pues nadie sabe nada de los árboles
    ni de la piedra ni del agua en fuga.

    Mira las aves altas, desprendidas,
    limando el sol al golpe de sus alas;
    toma del aire el trino y el gorjeo,
    pero no quieras traducir su ritmo,
    pues nadie sabe nada de los pájaros.

    Mira la estrella, vuela hacia su altura,
    toma su luz y enciéndete la frente,
    pero no inquieras su remoto arcano
    pues nadie sabe nada de la estrella.

    Besa los labios y los ojos; goza
    la carne del amante sazonada
    secretamente para ti; acomete
    con decisión humilde la tarea
    del imperioso instinto: crece en ramas
    mas nada digas del tremendo rito
    pues nadie sabe nada de los besos,
    ni del amor ni del placer, ni entiende
    la ruda sacudida que nos pone
    al hijo concluido entre los brazos.

    Clama sin grito, llora sin estruendo
    pues nadie sabe nada de las lágrimas.

    Vete a hurtadillas. Con discreto paso.
    Traspasa quedamente la frontera.
    Pues nadie sabe nada de la muerte.

    DURAR

    Yo pasaré y apenas habré sido,
    -frágil destino de mi pobre arcilla-.

    Hijo, cuando yo no exista,
    tú serás mi carne, viva.
    Verso, cuando yo no hable,
    tú, mi palabra inextinta.

    EL GRITO INÚTIL

    ¿Qué vale una mujer? ¿Para qué sirve
    una mujer viviendo en puro grito?
    ¿Qué puede una mujer en la riada
    donde naufragan tantos superhombres
    y van desmoronándose las frentes
    alzadas como diques orgullosos
    cuando las aguas discurrían lentas?

    ¿Qué puedo yo con estos pies de arcilla
    rodando las provincias del pecado,
    trepando por las dunas, resbalándome
    por todos los problemas sin remedio?

    ¿Qué puedo yo, menesterosa, incrédula,
    con sólo esta canción, esta porfía
    limando y escociéndome la boca?

    ¿Qué puedo yo perdida en el silencio
    de Dios, desconectada de los hombres,
    preñada ya tan sólo de mi muerte,
    en una espera lánguida y difícil,
    edificando, terca, mis poemas
    con argamasa de salitre y llanto?

    Volvedme a aquel descuido, a aquel sosiego
    en que era dable andar por los caminos
    pastoreando ensueños como ovejas.
    Volvedme al ruiseñor de aquel boscaje,
    al vuelo de aquel cisne por el lago
    bajo la planta azul de aquella luna.

    Volvedme a la andadura mesurada
    al trópico dulcísimo y sedante
    de un verso con timón y cortesía
    donde cantar cómo los bucles de oro
    son cómplices del pájaro y la rosa,
    porque eso, al fin, a nada compromete
    y siempre suena bien y hace bonito.

    Pero es vano, amigos, nos cortaron
    la retirada hacia seguras bases.
    Están rotos los puentes,
    los caminos confusos,
    los túneles cegados. No sabemos
    de cierto si avanzamos o si huimos
    dejando por detrás tierra quemada.

    Y yo pregunto, vadeando a solas
    un río de aguas turbias y crueles,
    ¿qué puede una mujer, para qué sirve
    una mujer gritando entre los muertos?

    MUJER DE BARRO

    Mujer de barro soy, mujer de barro:
    pero el amor me floreció el regazo.

    Mujer
    ¡Cuán vanamente, cuán ligeramente
    me llamaron poetas, flor; perfume!

    Flor; no: florezco. Exhalo sin mudarme.
    Me entregan la simiente: doy el fruto.
    El agua corre en mí: no soy el agua.
    Árboles de la orilla, dulcemente
    los acojo y reflejo: no soy árbol.
    Ave que vuela, no: seguro nido.

    Cauce propicio, cálido camino
    para el fluir eterno de la especie.

    NO QUIERO

    No quiero
    que los besos se paguen
    ni la sangre se venda
    ni se compre la brisa
    ni se alquile el aliento.
    No quiero
    que el trigo se queme y el pan se escatime.

    No quiero
    que haya frío en las casas,
    que haya miedo en las calles,
    que haya rabia en los ojos.

    No quiero
    que en los labios se encierren mentiras,
    que en las arcas se encierren millones,
    que en la cárcel se encierre a los buenos.

    No quiero
    que el labriego trabaje sin agua
    que el marino navegue sin brújula,
    que en la fábrica no haya azucenas,
    que en la mina no vean la aurora,
    que en la escuela no ría el maestro.

    No quiero
    que las madres no tengan perfumes,
    que las mozas no tengan amores,
    que los padres no tengan tabaco,
    que a los niños les pongan los Reyes
    camisetas de punto y cuadernos.

    No quiero
    que la tierra se parta en porciones,
    que en el mar se establezcan dominios,
    que en el aire se agiten banderas
    que en los trajes se pongan señales.

    No quiero
    que mi hijo desfile,
    que los hijos de madre desfilen
    con fusil y con muerte en el hombro;
    que jamás se disparen fusiles
    que jamás se fabriquen fusiles.

    No quiero
    que me manden Fulano y Mengano,
    que me fisgue el vecino de enfrente,
    que me pongan carteles y sellos
    que decreten lo que es poesía.

    No quiero amar en secreto,
    llorar en secreto
    cantar en secreto.

    No quiero
    que me tapen la boca
    cuando digo NO QUIERO…

    Referencias

    Datos biográficos extraídos del libro “Ser palabra desnuda” de Ángela Figuera Aymerich (Sabina editorial) y de la biografía “Ángela Figuera Aymerich” escrita por Francisco Arias Solís en la Revista Digital IslaBahía.com.


  • 8 haikus de Jack Kerouac

    8 haikus de Jack Kerouac

    Con estas palabras –de la introducción de su libro “Poemas dispersos”- nos daba Jack Kerouac (1922-1969) su concepción del haiku en lengua inglesa (y por extensión en cualquier lengua occidental).

    El estadounidense Jack Kerouac ha pasado a la historia como el escritor más representativo de la Generación Beat. Él y otros como Allan Ginsberg, William Burroughs o Neal Cassady tomaron las carreteras de los EEUU entre los años 50 y 60 en busca de la libertad artística y vital.

    kerouac
    Jack Kerouac

    Si bien Kerouac es conocido sobre todo por su faceta como novelista –sus novelas “En la carretera” (1957) o “Los vagabundos del Dharma» (1958) retrataron el lado oscuro de la acomodada sociedad norteamericana- su obra poética es también particularmente interesante. Y de hecho, a él se debe buena parte de la popularidad del haiku en la literatura norteamericana.

    Kerouac llegó al haiku a través de sus estudios de budismo, de la mano de su amigo Gary Snyder, un conocido poeta zen. Y de igual manera que revolucionó la novela tradicional con sus ideas sobre la “escritura espontánea”, también cambió la manera de entender el haiku: rechazó de plano la métrica estricta de diecisiete sílabas propia del haiku japonés, pero mantuvo en cambio la brevedad expresiva en tres líneas.

    Early morning yellow flowers,
    thinking about
    the drunkards of Mexico.

    Amarillas flores de madrugada,
    pensando
    en los borrachos de México.

    No telegram today
    only more leaves
    fell.

    No hay telegramas hoy
    sólo más hojas
    que caen.

    Nightfall,
    boy smashing dandelions
    with a stick.

    Anochecer,
    un chico destroza el diente de león
    con un palo.

    Siguiendo de nuevo las palabras de Keroauc, “un verdadero haiku debe ser tan sencillo como unas gachas, y aún así mostrarte completamente la realidad”. El haiku permitía a Kerouac mantener esa espontaneidad buscada –vital para él- mediante la imagen descrita pero también sugerida. Veámoslo.

    Missing a kick
    at the icebox door
    It closed anyway.

    Yerra la patada
    en la puerta de la nevera.
    Se cierra igualmente.

    Me gusta este haiku. En mi opinión muestra “el aquí y el ahora” que sugería Basho, acompañado de una fina ironía, la puerta que se cierra igualmente, a pesar de los esfuerzos del protagonista del haiku.

    Evening coming.
    The office girl
    unloosing her scarf.

    Cae la tarde.
    La chica de la oficina
    se desata la bufanda.

    Éste es un haiku sencillísimo, que nos describe una escena diaria en la rutina de una joven. Quizá ha terminado el trabajo y vuelve a casa, o quizá tiene una cita, o quizá va de compras, o quizá… Me sugiere tantísimas cosas.

    In the sun
    the butterfly wings
    Like a church window

    En el sol
    las alas de la mariposa.
    Como la vidriera de una iglesia.

    En este caso se presenta una imagen que se me antoja hermosa. Establece un vínculo entre la belleza de la naturaleza y la belleza del arte, e insinúa cómo éste se inspira en aquella.

    Concluyo este breve recorrido por la obra de Jack Kerouac con una reflexión sobre el carácter universal que el haiku ha tomado en el último siglo, y cómo ha convertido su sencillez en un puente capaz de unir culturas y tiempos y literaturas muy lejanas entre sí.

    And the quiet cat
    sitting by the post
    Perceives the moon

    Y el gato inmóvil
    sentado junto al poste
    se percata de la luna.

    The bottoms of my shoes
    are clean
    from walking in the rain.

    Las suelas de mis zapatos
    están limpias
    de caminar bajo la lluvia.

  • Reflexiona con un poema de Juan Gelman

    Reflexiona con un poema de Juan Gelman

    Poema que dejó escrito el poeta Juan Gelman, padre y abuelo de desaparecidos por la dictadura de las Juntas Militares argentinas.

    El capitalismo es lo contrario de la poesía: no entiende de metáforas, todo es mercancía; toda emoción o sensación es un producto, una marca. Nos roba la vida y nos la vuelve a vender en pequeñas dosis. Por eso necesitamos la poesía para reclamar y recuperar aquello que nos ha sido robado y necesitamos a Poémame como red que articula poetas de ciudades y continentes diversos desde abajo.

  • Reflexiona con un poema de Paulo Leminski

    Reflexiona con un poema de Paulo Leminski

    Tal como va retrocediendo el mundo en materia de libertades, no tenemos más remedio que recurrir a la poesía.

  • Reflexiona con un poema de Manuel de Pedrolo

    Reflexiona con un poema de Manuel de Pedrolo

    pedrolo

    Manuel de Pedrolo Molina, escritor en lengua catalana, nació el 1 de abril de 1918 en la localidad de Aranyó (Lleida) y falleció en Barcelona el 26 de junio de 1990. Censurado durante la dictadura y no reconocido durante la democracia, tuvo una faceta poética poco conocida. Este año 2018 se celebra el centenario de su nacimiento y por eso le hemos escogido para esta sección.

    Pedrolo utiliza el lenguaje poético para explorarse a sí mismo y al mundo que le rodea. Es un poeta militante y combativo en sus escritos.

    No sé qué me posee

    No hay nada, ni ningún lugar donde ir:
    todo aquello que el sol me prometía
    se pasea por mudas arterias,
    flamea poco, sólo algún golpe
    perturba los castillos de mi silencio;
    entonces nace un verso, no sé qué nace
    ni cómo se lo hace: hablo libremente
    de cosas ignoradas, de cosas
    que mis dedos no sabrían guardar.

    Rejas a través (Poemas 1944-1952)

    Precisamente por esas cosas que sus ‘dedos no sabrían guardar’ fue un poeta olvidado por las instituciones, incluso por las de la Cataluña democrática presidida por el Sr. Jordi Pujol.

  • Reflexiona con un poema de Luo Fu

    Reflexiona con un poema de Luo Fu

    Luo Fu

    ¿Qué mejor reflexión para la mayoría de poetas de Poémame que el primer verso cuando Luo Fu dice ‘¿Qué nos importa no figurar / en la Antología de los 300 poemas Tang?’? Esto no quiere decir que no guste, pero no es el objetivo principal.

    Esta reflexión me ha recordado algunos de los debates que se han generado en la interesante y viva sección ‘Slam‘ de Poémame.

  • Reflexiona con un poema de Derek Walcott

    Reflexiona con un poema de Derek Walcott

    Un tema profundo analizado en el blog Pijamasurf. Ese momento crucial en que una persona se reconcilia consigo misma, acepta lo que es y, a partir de eso, comienza a amarse incondicionalmente.

    Love after love

    The time will come
    when, with elation
    you will greet yourself arriving
    at your own door, in your own mirror
    and each will smile at the other’s welcome,

    and say, sit here. Eat.
    You will love again the stranger who was your self.
    Give wine. Give bread. Give back your heart
    to itself, to the stranger who has loved you

    all your life, whom you ignored
    for another, who knows you by heart.
    Take down the love letters from the bookshelf,

    the photographs, the desperate notes,
    peel your own image from the mirror.
    Sit. Feast on your life.

    – non omnis moriar –

     

  • Poema y reflexión con Bob Dylan

    Poema y reflexión con Bob Dylan

    Reflexión estival que no solo se puede aplicar al hombre, a la mujer también.

  • Poemareflexiona con… Marina Tsvetáieva

    Poemareflexiona con… Marina Tsvetáieva

    La poemareflexión de esta semana va dedicada a tod@s l@s lector@s de la revista, a tod@s sus poetas, transgresor@s de la vida. Va por vosotr@s/nosotr@s.

    En el libro Locuciones de la Sibila, de Marina Tsvietáieva podéis encontrar los aforismos y pensamientos de la poeta.

    Marina Ivánovna Tsvetáieva (en cirílico Марина Ивaновна Цветaева) (26 de septiembre de 1892 – 31 de agosto de 1941), fue una escritora rusa, que destacó como poeta y prosista.

  • Poemareflexiona con… Julio Cortázar

    Poemareflexiona con… Julio Cortázar

    Foto: Pedro Verdugo (CC/Flickr)

    Hay ocasiones en las que, ante la falta de aceptación de la realidad, decidimos mirar a otro lado. Cerrar los ojos, mirar hacia otro lado, imaginar lo que quisiéramos que hubiese sido.

    ¿Y si fuéramos asumiendo nuestra responsabilidad?