Lisette Fernandez.Nacida en Venezuela, la autora es residente en Italia desde el 1990, ha recibido varios premios en el campo literario.Entre los más recientes: finalista en la edición del Concurso Literario Nacional G. Belli 2017,institución del Campidoglio- Roma, con obras en italiano. Por su trayectoria artística en favor de la difusión de la cultura literaria, recibió el premio internacional de Canadem 2019 otorgado por la Cámara nacional de México. Cuenta con innumerables reconocimientos de asociaciones culturales nacionales y internacionales. La autora es ganadora de el «Premio Internacional en la Cadena de la Paz» 2018 por
la defensa de los derechos humanos (Argentina -España). Recibió el Premio «Integración-Migración 2017», bajo el alto patrocinio del Parlamento Europeo y la Municipalidad de Milán. Es representante y fundadora de la asociación cultural Orquídea de Venezuela ,organización fundada en 1996, donde se desarrollan reuniones y encuentros culturales. Es la administradora y editora del blog Briciole di Poesia.

El largo viaje

El largo viaje que he emprendido
para llegar a ti
se ha convertido en un peregrinaje perenne
de un lugar a otro,
en tu búsqueda.
Me detuve
en puertos mojados,
a imaginar nuestro
encuentro.
Me he perdido en caminos desconocidos
y me encuentro
con los zapatos viejos y más desgastados
que nunca
Te vislumbré a veces
sentada en la orilla del mar,
en algunas playas desiertas
Empecé a pintarte
al atardecer
y me di cuenta
de no recordar más
claramente tu cuerpo,
tus manos, tu cara.
Vuelve a mí
solo tu sonrisa
Y eso es lo que me da
la fuerza, para continuar
y continuar buscándote.

.

El camino de los refugiados

El camino de los refugiados
no incluye una pausa
es un camino directo a una sola esperanza.
El camino de los refugiados
no se detiene ante las perversidades
ni frente a las tormentas
Los refugiados
paso a paso
se toman de las manos,
se alejan, sin fuerzas,
caminan consumidos
sin una certeza.
La historia avanza
pero no deja
rastro en la memoria del mundo.
El camino de los refugiados
no se detiene
continúa desde los inicios de los siglos
y no conoce ni muros ni fronteras.
La geografía no hace diferencia.
Se mueven juntos
y confían el uno en el otro.
Se consuelan a sí mismos en una comunión de
masas
y es ahí donde sucede
el ángelus de la esperanza.

¿Si veo el amor?

Tú me preguntas
si veo el amor.
Sí,
Yo veo el amor
En cada madre
occidental
que logra llevar a su hijo adelante
por el buen camino.

¿Si veo el amor?
Lo veo en una familia
que persigue una quimera
mientras espera la sopa
más buena
sentados dentro de una carpa
en territorio libanés

Sí, lo veo
en cada padre
que decide de emprender
el viaje de la esperanza
con el agua hasta el cuello,
porque de lo contrario
sería muerte segura.
Me preguntas si veo amor.
Lo veo
en cada mujer haciendo fila
en Venezuela
debajo del
sol caliente
para poder llevar un poco de comida
a sus hijos.
Y que soporta la penuria
sin renunciar nunca a la esperanza

¿Si yo veo el amor?
Sí,
Veo el amor,
en cada pareja
de enamorados que desafían Gaza,
para estar juntos
a pesar de las diferencias.
Veo el amor
en cada chico africano
que decide tomar
el camino a la escuela
y no ese para la
guerrilla.
Veo el amor
en esa favela de Brasil
donde esa chica,
tan joven,
que dejó la vida de la calle
y abrazando a su mamá
solo pide benevolencia.

Sí,
veo el amor
en la fuerza de los jóvenes
en la esperanza de los padres
en el sueño de los antenados
en la ilusión
de la caída de las barreras
en querer caminar juntos
uno al lado del otro
sin diferencias.

¿El amor?
Lo veo en cada gesto de gentileza,
que aún sobrevive.



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