Eldar Akhadov. Nació en Bakú en 1960. Vive en Krasnoyarsk. Es miembro de la Unión de Escritores de Rusia y de otras organizaciones de escritores de Rusia, Ucrania y Azerbaiyán, miembro de la Sociedad Geográfica Rusa, copresidente del Consejo Literario de la Asamblea de los Pueblos de Eurasia, miembro del Club de Escritores del PEN Internacional. Es autor de 65 libros de poesía y prosa. Galardonado con el Premio Literario Estatal del Gobernador del distrito autónomo de Yamal-Nenets, galardonado con el Premio Nacional «Pluma de Plata de Rusia», «Por el bien del mundo», «El Norte es un país sin fronteras», medalla de plata del IV Festival Literario de Festivales de toda Rusia. Medalla de plata del IV Festival Literario de Festivales de Eurasia. Titular del título internacional «Caballero de la Poesía» (Serbia, 2020). Premio de la Asociación de Traductores Literarios de Montenegro por el libro «Sentido de la vida» en serbio (2020).Ganador de decenas de otros premios y concursos, entre ellos en Alemania (Premio de la editorial ZA-ZA Verlag, 2018), en Grecia (Premio Homero, 2018). en Italia (ganador del diploma del Premio Accademia Giulia Brignone, segundo puesto en el Premio Vincenzo Padula, ambos en 2020). Los libros de Akhadov han sido publicados en Rusia, Estados Unidos, Serbia e India en ruso, inglés y serbio.

El filo de la navaja

Este borde es peligroso,

no camines sobre él, no juegues.

Cualquier cosa

podría hacerte caer.

Tal vez crees que

te cortará como al aceite,

y no como a algo vivo.

Buscas algo:

Hermano, este no es tu problema,

no hay nada en la línea de meta.

Y nadie apreciará este movimiento.

Y nadie saldrá a tu encuentro.

Sin suerte, sin fama, sin dinero –

solo problemas.

Pero, por desgracia, sin ninguna maldición, sin ninguna oración

No puedes evitarlo…

Pisas la hoja de afeitar,

y el camino resplandeciente sigue brillando.

Latido del corazón

El planeta en el que vivimos es muy pequeño.

Si miras desde la Tierra

puedes ver las estrellas en el cielo,

al otro lado de la Tierra – también hay cielo.

Creemos estar separados

por enormes distancias,

pero si queremos,

los poetas podemos sentir los latidos del corazón de los demás.

Te diré cómo hacerlo.

Cuando escribo poemas,

me tiendo en la tierra sintiendo su poder a mis espaldas.

Tiéndete sobre la tierra y empieza a escribir poesía…

Y oirás el latido de mi corazón desde

el otro lado del planeta.

Escribimos poemas y miramos el cielo.

Porque entre nosotros no hay más que cielo.

Piedra

Cuando me haya ido, no te molestes en construir ninguna lápida

encuentra una roca grande y pesada, y graba mi nombre en ella.

Y no la pongas en el cementerio,

ponla donde sientas que debe estar.

Sólo una piedra con mi nombre.

Fuerte, pesada, para que no se desmorone.

Acércate de vez en cuando.

Organiza a su alrededor cualquier reunión que consideres oportuna:

Manifestaciones, conciertos, comidas, lo que sea.

Acuérdate de mí.

Eso me hará feliz.

Traducción al español por Mariela Cordero



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