Susana Trajtemberg (Argentina). Nació en Remedios de Escalada. Narradora, poeta, artista plástica. Su obra figura en numerosas publicaciones y antologías. Ha publicado en poesía: “Pulmón de manzana” (en coautoría); “Pájaro es mi sombra”; Antología poética. También “Adrede (Historias con hematomas)”, de cuentos cortos, recientemente publicado. Obtuvo el primer premio del XXXVI Certamen Internacional de Poesía y Narrativa Breve “Poetas y Narradores Contemporáneos 2017”.
Me pinto los labios
Siento no poder morir
me ataca una intensa curiosidad
por ver mi semblante
Esculpida en la vida
dura blanca jazminosa
la curiosidad de no ver nada de mí
en el espejo
aunque él me hable ausente de silueta
me quiero ver muerta
bien peinada
que me invada el capricho
de un perfume misterioso
que se despide de sus adorables abejas
buscando mi polen
quiero despedirme de mí
tengo el derecho de estar presente
en mi hora de ausencias
soy mía
soy mía
me pinto los labios.
Sin mañanas
Entre los recovecos que forman los cardos y zarzamoras
se asoma la carita del sol
La tarde guarda sus útiles de aprender
y se vuelve más verde
es la hora del día en que el aire y yo nos entendemos
cuando vuelvo a mi hogar
con mis zapatos de polvo
y olor a sudores de campo
desde la ventana se ve su cabeza oscura preparando la merienda, la mía
me acerco, soy el más chico
los hermanos mayores ya partieron…No quiero mi culpa
Cuando la deje sola esperando en la puerta
a quien vuelva marchito…No quiero mi culpa
Y terminaré huyendo…
Cajón de conejos
Trazo pistas falsas
así no me halla
Sé que profano un territorio
que no me pertenece
mi excusa es lo real
que llama.Mi madre estará buscándome
por las calles del barrio
como un ladrón
busco sus secretos
en los cajones
la mujer que se esconde en ellos
no se parece a mi madre
me encuentran fotos de hombres
con sonrisa de puertos equívocos
ropa interior que ruboriza
folletos
con su torso desnudo.Estos cajones llenos de conejos
vomitando galeras
me separan de ella
y somos dos orillas
de un río
que dejó huir mi infancia.Después de tantos años
al acariciar estas medias
caladas de anónimos espermas
me pregunto si se heredan los secretos
que las madresencubren en sus cajones.


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