Con motivo de la publicación del poemario «Sueños y desvelos», de Raúl Carreras (Ed. Sar Alejandría, 2017) y con la colaboración del propio Raúl es un placer convocar el primer concurso poético de Poémame, de acuerdo con las siguientes BASES:
«Sueños y desvelos», Raúl Carreras (Sar Alejandría, 2017).
Podrán concursar en este premio autores sin limitación de edad, nacionalidad o residencia.
Los originales presentados deberán estar escritos en castellano.
Los originales deberán estar escritos en una forma métrica clásica, el tema deberá tratar sobre los «sueños» y la extensión será libre.
Los originales se presentarán a través del sitio web de Poémame, hasta el 9 de octubre de 2017, mediante el formulario empleado habitualmente para publicar poemas (opción «Publicar«) y deberán especificar la etiqueta «concursosueños» en el campo etiquetas del formulario, para ser incluidos en el concurso.
El jurado estará compuesto por el poeta Raúl Carreras y el director de Poémame. El fallo del premio tendrá lugar a lo largo del mes de octubre de 2017 y se dará a conocer en los sitios web de Poémame y en sus redes sociales.
El premio consistirá en un ejemplar del poemario «Sueños y desvelos» dedicado por Raúl Carreras, que será remitido por correo ordinario a la dirección postal que indique el ganador del sorteo. En el caso de que el ganador no facilite una dirección postal en el plazo de 15 días desde la publicación del fallo del jurado, el jurado podrá optar entre seleccionar un nuevo ganador o dejar desierto el premio.
La presentación a este concurso supone la plena aceptación de sus bases.
Cualquier consulta sobre el concurso, sus bases o la forma de participación podrá formularse por correo electrónico o a través del perfil de Poémame en Facebook, Twitter e Instagram.
Pues casi sin darnos cuenta ha pasado un año. Sí, un año desde que Poémame echó a andar en la red, tirando de conocidos para que publicaran los primeros poemas (La garza, de Eduardo Madrid) y casi asaltando a poetas en Twitter (¡gracias, Arlen Regueiro!) para que probaran aquella «nueva» plataforma de publicación de poesía que venía a sumarse al totum revolutum que es la poesía en la red.
El resultado más tangible son cerca de 8000 poemas publicados de más de 1300 poetas registrados, pero también cientos de horas desarrollando la plataforma y otras tantas (sino más) dando la bienvenida a nuevos poetas y lectores o resolviendo dudas (¿qué es el karma?). En definitiva, creando una nueva comunidad literaria.
Esto último es posiblemente lo más mágico y, en lo que a mí respecta, lo más inesperado y a la vez valioso de Poémame. No sólo que haya servido para publicar poemas de sorprendente e indudable calidad, o que me haya permitido conocer a poetas y lectores (¡poemantes!) de prácticamente todos los rincones del mundo. Poémame ha sido y es un espacio donde se han tejido nuevas amistades y complicidades, tanto literarias como personales.
Cualquier esfuerzo por daros las gracias a todos los que, de un modo u otro, habéis creído en el proyecto y lo habéis apoyado sería incompleto e injusto. ¡Hay tantos de los que ni siquiera conozco su nombre real!
En este segundo año de Poémame queremos, claro está, que la comunidad que se ha formado siga creciendo como hasta ahora, poco a poco y manteniendo, por qué no decirlo, el buen rollo que caracteriza a plataforma. Pero también tenemos otros proyectos a corto y medio plazo, como seguir desarrollando la web y la revista de Poémame y llevar Poémame de lo virtual a lo físico, por ejemplo con la publicación de una primera antología de poemas (¡estamos trabajando en ello!).
De todo ello os iremos dando cuenta a través de nuestras redes (Twitter, Facebook, Instagram) y por supuesto de la web.
Qué mejor manera de cerrar esta breve nota de aniversario que con un soneto escrito a cuatro manos por Pequenho Ze y Sejmet y que refleja, más que todo lo que haya podido escribir hasta aquí, el espíritu de Poémame.
Ese bar donde se beben versos (soneto a dos voces)
Lugar para un encuentro inesperado,
rincón para curarse las heridas,
letras que no pasan inadvertidas
a los ojos que vieron demasiado.
Palabras que nos hieren el costado,
nos arrancan sonrisas escondidas.
Poetas que asoman a nuestras vidas
abriéndose en canal a nuestro lado.
Poémame, susurra o grita en alto
verdades o mentiras descaradas.
Decídete empleando prosa o verso,
que desde aquí tu voz callada exalto:
da luz a tus palabras más guardadas,
lánzate a conquistar el universo.
Vinicius de Moraes (1913-1980) es una figura ya universal de la música del siglo XX. Creador de la bossa nova junto a João Gilberto o Tom Jobim, ¿quién no ha escuchado alguna de sus canciones, como la célebre Garota de Ipanema, con letra de Moraes y música compuesta por el propio Jobim?
Sin embargo, menos conocida -al menos fuera de los países de habla portuguesa- es su faceta como poeta. Porque Vinicius Moraes fue sobre todo poeta antes que músico y cantante, y recorrió en cierto modo un camino inverso al transitado por aquellos intérpretes que aprovechan su mayor o menor éxito musical para «labrarse» una carrera como literatos. En palabras del periodista y profesor José Castello, biógrafo del poeta, «sus contemporáneos no dudaban de la grandeza de Vinicius de Moraes como poeta pero vivieron con gran desconfianza su acercamiento a la música popular brasileña (…) si no se hubiese acercado a ésta sería el mayor poeta brasileño de todos los tiempos (…) para muchos Vinicius se vendió a la música popular y traicionó a la poesía«.
Con la curiosidad del extranjero, me hice casualmente en una librería de Portugal con un ejemplar del poemario «Poemas, sonetos y baladas» de Vinicius de Moraes, de la editorial Quasi (descubro, al documentarme para esta reseña, que dicha editorial cerró en 2009, lo que añade cierto encanto «anticuario» al libro en cuestión).
Los poemas reunidos en este volumen -también conocido como «Encontro do Cotidiano» y publicado originalmente en 1946- están unidos por el lirismo oscuro de la muerte, una muerte cruel y esperada, y del fin de la vida y de los sentimientos. En una traducción propia e improvisada, como el resto que acompañan este artículo:
La muerte
La muerte viene de lejos
Del fondo de los cielos
Viene hacia mis ojos
Gira hacia los tuyos
Baja de las estrellas
De las estrellas blancas
Las locas estrellas
Tránsfugas de Dios
Llega imprevista
Nunca inesperada
Ella que está en la vida
¡La gran esperada!
La desesperada
Del amor fratricida
De los hombres ¡ay! de los hombres
Que matan a la muerte
Por miedo a la vida.
El amor es efímero, como lo es la vida y la pasión, aunque sea ésta lo único que, temporalmente, puede salvarnos de la muerte.
Soneto de meditación II
Una mujer me ama. Si yo me fuera
Tal vez ella sentiría el desaliento
Del árbol joven, que no escucha al viento
Inconstante y fiel, tardío y dulce.
En su floración tardía. Una mujer
Me ama con la llama ama el silencio
Y su amor victorioso vence
El deseo de la muerte de quererme.
Una mujer me ama. Cuando la oscuridad
Del crepúsculo mórbido y maduro
Me lleva frente al genio de los espejos
Y yo, mozo, busco en vano mis viejos ojos
que vienen de ver a la muerte en mi divina;
Una mujer me ama y me ilumina.
Hay poemas francamente tétricos, con títulos como la Balada del enterrado vivo o la Lápida de Sinhazinha Ferreira, si bien encontramos también textos más inocentes, joviales, inspirados en experiencias de la adolescencia, ese momento vital en que la muerte parece tan lejana: Marina relata un amor de juventud de Vinicius por la hija de unos pescadores, en la Isla del Gobernador, y Rosário cuenta la pérdida de la virginidad de un chico de 15 años con una moza de 20.
Rosário (fragmento)
Le toqué la dura pepita
Entre el pelo que la guardaba
Besándole su frío muslo
Con sabor de caña brava.
Sentí a la presión del dedo
que se deshacía en pedazos
Como un dedal secreto
Una pequeña castaña
Golosa de ser tocada.
Era una danza oscura
Era una danza mulata
Era el olor de lo amargo
Era la luna del color de la plata.
Con todo, es una obra melancólica, triste. No parece este Vinicius de Moraes el mismo autor de las letras voluptuosas o humorísticas por las que sería mundialmente conocido. Quizá la causa haya que buscarla en cierta crisis existencial de la juventud del poeta y también en el periodo de la Segunda Guerra Mundial en que fueron escritos.
No hay traducción al español de este libro, si bien resulta una lectura asequible aún sin conocer la lengua portuguesa. Sí podemos encontrar, en cambio, su «Antología Poética» (Visor, 2002) o su «Antología sustancial de poemas y canciones» (Adriana Hidalgo editora, 2013, edición bilingüe).
Iris Almenara, (Castellón, 1989) es soprano y poeta. Ha ofrecido numerosos recitales de canto lírico y actualmente está acabando sus estudios en el Conservatorio Superior de Valencia. Su relación con la poesía comienza desde bien pequeña, nutriéndose como lectora. Con veinte años debuta como poeta con el colectivo Poetas sin sofá de Castellón con el cual ya publica algunos poemas. En Valencia comienza a recitar en varios centros culturales, participa en proyectos como Acercando orillas de la Cruz Roja y, desde 2014, participa en Slam Poetry Vlc. También ha colaborado en micros abiertos como Versonalidad y ha sido invitada especial de varios eventos poéticos como Vivir en Verso o Moviendopoesía.
Empezando por parafrasear a Bécquer, ¿qué es para ti la poesía?
Poesía para mí son muchas cosas, muchas personas. Según mis alumnos de cinco años, a los que les enseño iniciación musical, poesía son una especie de canciones o pollo frito. Di por válidas todas las respuestas y además estoy de acuerdo con ellas. Es muy difícil definir lo que es la poesía. Pero quizás es muy fácil reconocer lo que no es. Las cosas malas como la guerra, los desahucios, las injusticias, el hambre, la desigualdad no son poesía pero es necesario denunciarlas a través de la poesía. De esta forma parece que cualquier cosa tiene cabida en poesía.
La poesía, sin duda, es algo peligroso, como cualquier disciplina artística que abra la mente, que despierte conciencias, que haga ver más allá de una superficie plana. La poesía son horizontes no lineales, fronteras donde no existe un pasaporte, los edificios de la ciudad a lo lejos, cada hormiga en su madriguera de luz, el oxígeno en los ojos de mi madre, la palabra perdida a mitad de semana, el muro de hormigón lleno de graffitis…
¿Cómo y por qué empezaste a escribir poemas?
Empecé a escribir casi igual que a cantar, digamos que fue una necesidad, una gran necesidad de decir algo. Todos tenemos algo que decir. Mi madre es una gran lectora y a veces escribe. Ella desde que yo era bien pequeña me dejaba libros, me hablaba de libros, me leía sus escritos. Una gran generación hemos mamado de Gloria Fuertes a través de nuestras madres. En cuanto al cómo he de decir que comencé a escribir de manera furtiva y casi clandestina. Diarios, diarios, poemas, reflexiones, incluso un par de novelas. A los 17 años en el instituto una profesora me sugirió que me abriese un blog en Internet. Así nació mi blog Luz y Penumbra. Así comencé desde el anonimato a publicar todos esos abismos que nacían y morían dentro de mí. De hecho hasta hace dos años seguía cómoda en el anonimato, porque me daba vergüenza publicarlo con mi nombre en las redes sociales.
Es curioso el sentimiento de vergüenza que una puede tener. Al final no sé si era vergüenza, miedo o pudor. Quizás una mezcla. Pero de alguna forma me tiré a un barranco sin arnés, ni nada. Porque yo siempre he sido de arriesgar, lanzarme. Lo importante no es volar si no respirar.
¿Soprano y poeta? ¿Poeta y soprano? ¿Cómo se relacionan la música y la literatura en tu trabajo artístico?
¿Qué fue antes el huevo o la gallina? Es difícil contestar a esta pregunta. Comencé antes mis estudios de canto lírico. Digamos que la poesía vino después aunque siempre estuvo. En mi trabajo artístico la poesía está presente en las canciones que suelo interpretar. Los compositores europeos han basado siempre su musicalidad en textos poéticos de grandes autores como Victor Hugo, Goethe, Schiller, Verlaine…. Incluso Federico García Lorca, quien era aficionado a tocar el piano, con la ayuda de Manuel de Falla, compuso unas canciones.
La poesía siempre ha sido música, y la música siempre ha sido poesía. Son indivisibles, inseparables, totalmente unidas, enraizadas en un abrazo eterno. Como dicen unos versos míos:
El 80 % de nuestro cuerpo
es música,
el resto oscuridad.
¿Cuáles son tus referentes poéticos, tanto clásicos como contemporáneos?
He respirado y vibrado con: Lorca, Gloria Fuertes, Pablo Neruda, Juan Gelman, Rafael Alberti, Cortázar, César Vallejo, Octavio Paz, Joyce Mansour, Leopoldo María Panero, Alejandra Pizarnik.
Algunos poetas actuales que me inspiran profundamente admiración: Ana Pérez Cañamares, Felipe Zapico, Begoña Abad, David González, Javier Gm, Isla Correyero, Manuel Moya…. Y una lista interminable de gente entrañable a la que voy descubriendo incluso en mi rutina, desde redes sociales hasta micros abiertos por la ciudad de Valencia.
Últimamente se dice que la poesía está viviendo cierta «efervescencia»: redes sociales, slams, nuevos poetas y hasta poetas superventas… ¿Estás de acuerdo? ¿Es esto bueno o malo para la poesía?
Sí que es cierto que ahora mismo la poesía está de moda. Si te pones un gorrito, te haces un selfie y lo acompañas de una frase de desamor, tienes la receta perfecta para intentar hacerte un hueco entre los miles de pseudopoetas que piensan que eso es triunfar, triunfar en mayúsculas y triunfar en Internet. Para ciertas personas, más bien jóvenes, Internet es Dios. Si triunfas con tu foto y frase ya tienes asegurado un éxito literario. El problema no es que ellos realmente piensen que triunfan y que lo que hacen es poesía, el problema desde mi punto de vista son ciertas editoriales.
Hay un sector editorial que ha visto el tirón de estos chavales. Una cuenta de Instagram con más de 10.000 seguidores. Perfecta para sacar un poemario. No importa la calidad, la madurez poética, no importa lo que tenga que decir en el fondo esa persona que está detrás del selfie del gorrito. Lo importante es vender. Vender en masa. Llenar estanterías a cualquier precio. Aunque engañen al público y lo más importante: al poeta.
Todos esos jóvenes que ahora publican gracias a su triunfo en Internet viven una gran estafa. Porque ellos piensan que molan y que siempre les va a seguir yendo bien. Pero llegará un momento en que choquen con la realidad, con esos más de 10.000, con esas cifras, con esa cortina de humo, con esa bomba atómica.
¿Cómo separamos entonces el grano de la paja?
Hay cosas más importante que el mal de amores. Y hay que denunciarlas. Yo concibo la poesía como un desahogo pero también como una lucha. Hace tiempo que estamos en estado de guerra, una guerra de desigualdad social muy importante, y no solo eso. A las mujeres nos están asesinando, exterminando. Hemos de denunciar este tipo de cosas. El amor es importante pero no hemos de quedarnos en la superficie del amor, hemos de profundizar en el amor. Y el amor es denuncia del odio.
Ahora bien, es mi opinión y, como yo, la gente opina de todo. Si al menos este tipo de poesía superficial hace que jóvenes se inicien en la poesía, lean y se interesen por este género, genial. El problema es cuando se quedan ahí atrapados, sin interesarse por la otra poesía que hay detrás de las estanterías, las que están al fondo, no las que son de colorines y casualmente están siempre a la vista cerca de la caja del mostrador. Hay que aprender a rebuscar en las estanterías de las librerías y no quedarse con lo primero que encontramos al lado del mostrador.
Recientemente has publicado tu primer libro de poemas, «Ombligo, mundo y raíz» (Ediciones Babilonia, 2016). ¿Qué te lleva a querer reunir y publicar tus poemas en este volumen?
Portada de «Ombligo, mundo y raíz», Iris Almenara. Ediciones Babilonia, 2016.
Me lleva de la mano un amigo a publicar este poemario. Javier Gm me veía por los bares de Valencia recitando y un día me dijo: “Niña, esto lo tienes que publicar”. Así me presentó a mi editor Paco Pérez Belda de Ediciones Babilonia. Esto desembocó en una espiral de trabajo creativo en el que intervino mi familia, sobretodo mi novio Sergio Santes que me aconsejaba y apoyaba en todo momento, al igual que mi amiga Catalina Isis que cuando yo no podía más, ella tiraba para adelante.
También fue curiosa la forma de encontrar una ilustración. Para ello recurrí a una amiga de toda la vida que había estudiado bellas artes. Nadie mejor que ella: Soraya del Rey Martínez. Ella no solo conocía mi blog desde que nos conocimos en el instituto si no que sabía perfectamente traducir mi poesía en imágenes. Y así fue como nació la portada.
Se puede decir que este libro surge del amor entre las personas, del cariño, de la amistad, de la confianza y estoy agradecida de corazón a todos los que me han ayudado con este proyecto tan personal para mí.
¿Crees que sigue siendo imprescindible publicar un poemario para consagrarse como poeta?
Ostras, no sé qué contestar. Publicar un poemario es como parir, eso sí que lo puedo decir. Sientes que algo tuyo ha visto la luz, ha visto al mundo y el mundo lo ve. Quizás no haya que publicar un poemario para consagrarse aunque siempre es bueno compartir con los demás lo que te hace sentir porque la gente llega a sentir a través de ti. La palabra sería compartir.
Para concluir, ¿qué consejos darías a un poeta novel que quiera darse a conocer y, eventualmente, ver publicado su trabajo?
Lo más importante que sea el mismo desde al principio hasta el final. Que se implique, que se moje, que ponga las cartas sobre la mesa, que entienda que para escribir primero hay que leer y leer mucho, y además que sea humilde. Porque la soberbia no conduce a ningún lugar.
La poesía es un espejo, una ventana abierta a la vida y los poetas antes de ser poetas somos hijos e hijas, madres o padres, personas. Con lo cual que siga siempre a su instinto, y que comparta lo que desee con los demás, pero que también guarde. Es importante aprender a guardar para uno.
El pasado 23 de septiembre Eduardo Madrid compartía el primer poema de Poémame, probablemente más por amistad (una de esas amistades que merecen un buen poema) que por convencimiento. Desde entonces han pasado muchas cosas, me atrevería a decir que todas buenas: cerca de 3000 poemas, más de 700 poetas y lectores registrados, versos excelentes, versos que conmueven, versos que sorprenden y, lo más importante, un buen puñado de nuevas amistades, poéticas y virtuales.
En gran medida animado por algunos de estos poetas (el propio Eduardo pero también Canet, Verín, Homenajea, Miguel, Pequenho Ze…) y con la idea de ser un medio complementario al cuaderno colectivo de poemas que en definitiva es Poémame, nace Poémame – Revista abierta de poesía. De poesía, porque su objetivo es promover la publicación de contenidos de calidad y la experimentación en la intersección de la poesía con otras artes y con la sociedad. Y abierta porque, al igual que Poémame, la revista está abierta a cualquier autor y a cualquier tema que, de una manera u otra, trate sobre poesía o aporte una visión poética sobre el mundo.
Artículos de divulgación, investigación u opinión; entrevistas a autores, tanto emergentes como consolidados; reseñas de libros de poesía… y, por supuesto, poemas, muchos poemas: traducciones, poemas gráficos, recitados o audiovisuales y selecciones de los mejores poemas publicados en Poémame.
Una revista por y para poetas. Es por ello que esperamos contar con vosotros, como lectores y como autores.
Podéis enviar vuestros textos a través de este formulario y, por supuesto, Poémame sigue a disposición de todos los poetas para publicar sus poemas y descubrir nuevas voces.
Poémame es una plataforma donde podrás publicar y compartir tus poemas así como otras creaciones literarias, además de una maravillosa comunidad de poetas de todo el mundo que publican en diferentes lenguas.
¿Cómo unirme a Poémame?
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1. Regístrate
Para ello accede a la página web de nuestra comunidad de poesía (https://comunidad.poemame.com) y haz click en Registrarse. Se abrirá un formulario en el que deberás introducir tu correo electrónico, el nombre de usuario con el que deseas registrarte y tu contraseña, así como otros datos para que podamos conocerte un poco mejor: nombre y perfiles en redes sociales.
En el correo que hayas indicado recibirás un mensaje con las instrucciones para validar tu cuenta.
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Antes de publicar tus poemas deberás enviarnos una muestra de tu poesia por correo electrónico, a la dirección contacto@poemame.com. Nuestro equipo editorial revisará tus poemas a la mayor brevedad.
En Poémame nos tomamos muy en serio la calidad de los poetas que publican poesía en nuestra comunidad, por lo que te recomendamos que tus poemas no contengan faltas de ortografía y tengan cierta calidad literaria. Si es necesario, tómate tu tiempo para revisar tus poemas antes de enviarlos.
3. ¡Publica tus poemas y participa en Poémame!
Cuando tu cuenta sea aprobada por nuestro equipo editorial recibirás un correo electronico de confirmación. Desde ese momento ya podrás acceder a Poémame, publicar tus poemas y formar parte de nuestra comunidad literaria. ¡Enhorabuena!
Una vez hayas publicado tu poema, éste será visible para el resto de usuarios que podrán leerlo y comentarlo. Prepárate para recibir elogios y alguna crítica, e intenta fomentar un debate y un intercambio constructivo.
Poémame es un plataforma abierta de publicación y una comunidad literaria cuyos miembros pueden publicar sus propios poemas y textos así como leer, comentar y votar los de otros autores.
Es, en cierto modo, un cuaderno colectivo de poemas en el que además la propia comunidad de autores y lectores decide cuáles son las mejores obras y cuáles se publican en la portada principal del sitio.
Participar en Poémame es completamente gratuito y no intervenimos ni ofrecemos ningún tipo de servicio premium para dar mayor visibilidad a determinados autores.