Con media España bajo la nieve y prácticamente toda Europa congelada en este invernal mes de febrero, hemos escogido seis poemas de autores de Poémame a los que el invierno y la nieve han servido de inspiración. ¡Esperamos que disfrutéis de su lectura!
Hacía color a tu lado
y el invierno era menos frío,
la niebla abrazaba los pinceles de hielo,
como un cristal cortante de piel y vida
y el té humeaba
como una chimenea de leña de sentidos,
dibujaba en tu lienzo de piel un cuadro de nieve,
con fondo de una noche con halo de luna en tu sexo,
reposaban mis manos en tus pechos de acuarela,
como una boca con uñas ardiendo en tus heridas
y hablabas de una incipiente primavera
mientras apoyaba mi cara en la hojarasca de tu vientre.
Fue así ese cuadro inacabado,
pero hacía color y el invierno era menos frío.
Elegí la manera de mostrar
lo que soy ante el mundo;
con la piel erizada
y un suspiro en cada mano
─mi tisana contra el frío─.
Me hago añicos en el aire
con la firme intención
de caer sobre unas manos
que deshojen con viveza
la cellisca del invierno,
de este invierno perpetuo
cayendo sobre las huellas,
sobre la linde que separa
el desaliento de la entereza.
Me entrego con vehemencia
al abrazo, al calor duradero
que provoque
el deshielo o la avalancha,
sin aterir mis pasos
mientras camino descalza
sobre la nieve.
Estoy aquí, fingiendo que miro tus paisajes
y que te bebo en un café,
porque en la distancia hace frío, y aquí,
donde dejaste mis huesos sepultados
a veces te respiro.
Tu olor se derrite y entibia mi alma,
le ayuda a deslizarse sobre riscos,
a escapar de la niebla.
Por más alto que llegue
tratando de quemarme en el sol,
cuando se acaba tu esencia, me congelo.
Sigo aquí, como me dejaste
gélida al tacto, de semblante entumecido
con la piel hecha nieve, los labios quebrados
y todo el cuerpo estremecido.
No estás, ni siquiera
para contarme cómo lo has hecho
cómo he de romper este hechizo
o si será mi destino perecer en el hielo.
En la yema que despunta
bajo la nieve,
intacta.
En el seno que es abrigo
de la noche
y amamanta.
En el ocaso que guarda,
la semilla de un mañana
En tu sonrisa de niña,
feliz y despreocupada,
hay esperanza.
Lo hemos dicho en más de una ocasión, que sin duda lo más maravilloso que ha ocurrido en Poémame es la comunidad de poetas que se ha creado en torno a este espacio de poesía en la red. Fruto de ello son los numerosas colaboraciones poéticas que han surgido. Voces poéticas diversas que se enlazan unas con otras, como en un abrazo, o un beso. Poemas escritos a cuatro, seis ¡y hasta ocho manos!
Hoy sin embargo compartimos con vosotros una creación aún más especial: un poema de la poeta Verónica Teja titulado «Para ser viento contigo«, al que Soraya Benítez pone su voz y Arturo Carballo su música. Os invitamos a disfrutar de su escucha y de su lectura.
Para ser viento contigo
A veces te imagino
como un viento cálido,
llegando a todos los rincones
desde algún paraíso del sur,
despeinando el océano,
acariciando los campos,
bailando entre las montañas
soplos de melodías
como si fueras un ángel.
Llegas a la orilla del mar
haciendo cantar a las caracolas,
y tanto ellas, como yo,
no paramos de susurrarte al oído.
No sé qué tienes,
pero tampoco me importa.
Agarro tu cabello
como a las recias crines
de un caballo salvaje,
caballo de brisa
con alas de sueños…
y me haces volar.
Por fin soy liviana,
soy de aire y me elevo.
Ya no tengo miedo.
-¿Cómo darte las gracias?-
Ahora me siento segura
sabiendo que mis suspiros
no son más
que las letras de tu nombre,
que se escapan de mi boca
para ser viento contigo.
«Mi mejor abril», de Soraya Benítez (Ed. Mouse, 2018)
Con motivo de la publicación del poemario «Mi mejor abril» de la poeta Soraya Benítez, y con la colaboración de la propia Soraya, es un placer convocar un nuevo concurso poético de Poémame, de acuerdo con las siguientes BASES:
Podrán concursar en este premio autores sin limitación de edad, nacionalidad o residencia.
Los originales presentados deberán estar escritos en castellano.
Los originales podrán estar escritos en verso libre, clásico o prosa, la temática deberá tratar sobre la «primavera» y la extensión estará comprendida entre 4 y 20 versos (o líneas el caso de trabajos en prosa).
Los originales se presentarán a través del sitio web de Poémame, hasta el domingo 4 de marzo de 2018, mediante el formulario empleado habitualmente para publicar poemas (opción “Publicar“) y deberán especificar la etiqueta “concursoprimavera” en el campo etiquetas del formulario, para ser incluidos en el concurso.
El jurado estará compuesto por la poeta Soraya Benítez, la poeta Verónica Teja y el poeta y miembro del equipo editorial de la Revista de Poémame, Guillermo Vera. El fallo del premio tendrá lugar a lo largo del mes de marzo de 2018 y se dará a conocer en los sitios web de Poémame y en sus redes sociales.
El premio consistirá en un ejemplar del poemario “Mi mejor abril» dedicado por Soraya Benítez, que será remitido por correo ordinario a la dirección postal que indique el ganador o ganadora del sorteo. En el caso de que éste no facilite una dirección postal en el plazo de 15 días desde la publicación del fallo del jurado, el jurado podrá optar entre seleccionar un nuevo ganador o dejar desierto el premio.
La presentación a este concurso supone la plena aceptación de sus bases.
Cualquier consulta sobre el concurso, sus bases o la forma de participación podrá formularse por correo electrónico o a través del perfil de Poémame en Facebook, Twitter e Instagram.
Ferran Garrido ha consagrado su vida al periodismo desde hace más de 30 años. Como periodista de prensa escrita ha colaborado en periódicos como Las Provincias, Diario de Valencia o Superdeporte y su carrera radiofónica ha pasado por Radio Juventud, Radiocadena Española y Radio Nacional de España. Desde principios de los años 90, como redactor de Televisión Española, ha desempeñado diversas tareas en TVE, donde ha sido Jefe de Informativos de RTVE en la Comunitat Valenciana, Coordinador de Programas, Editor de Informativos y Coordinador de Deportes.
Su tarea profesional ha sido distinguida en numerosas ocasiones. Premio Nacional de Periodismo para jóvenes profesionales (INJUVE 1990), Premio de Periodismo del Ateneo Mercantil de Valencia 2015, la Distinción Especial del Colegio de Psicólogos 1993, Premio de Periodismo del Instituto Valenciano del Corazón 1992…
Conocido como “el poeta de la imagen” comenzó a escribir poesía muy joven, en la década de los 70, y siempre bajo la influencia y el contenido social de su trabajo. Su obra se populariza en redes sociales, donde combina siempre los versos con la fotografía, con la obra del fotógrafo Pedro Ignacio Fernández.
“Reflejos” es el segundo libro de poemas de Ferran Garrido, en esta ocasión editado por la editorial valenciana oléLibros. Llega tras la publicación de “La ausencia habitada” (Editorial Carena, 2014), y su contenido nos acerca de nuevo al poeta, a la persona, a sus estados de ánimo y a su experiencia vital, sin renunciar al contenido social de gran parte de su obra.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
Es imposible renunciar a nuestro pasado literario y cultural. Nuestra literatura es tan rica que no podemos renunciar a la influencia de muchísimos autores. Aquí, por poner una primera raíz, evidentemente los poetas de la generación del 98. Reivindico su obra como el inicio de la literatura española moderna. La obra de Antonio Machado es absoluta. Pero mis grandes referentes nacen en la generación del 27. Para mí, la obra y la lectura de los poemas de Luis Cernuda ha sido fundamental. La influencia de Vicente Aleixandre es irrenunciable. Mi relación con la obra de Lorca llegó como un acto de justicia para leer y poner en valor sus versos y, en lo más personal, la obra y la figura de Federico me llegaron a través del poeta Luis Rosales, su gran amigo, a quien tuve el honor de conocer. Cada vez que leo los versos de Miguel Hernández me enamoro de la vida y de su fuerza. Después llegaron los poetas de postguerra que son capitales para la literatura española. Y, en cuanto puedo, en poetas de una generación posterior a esa, reivindico a Jaime Gil de Biedma, el hombre, el poeta que supo hacer de la sencillez del lenguaje una obra de arte. Seguramente el poeta español más importante de la segunda mitad del siglo XX. Y, en lo más íntimo de mi cabeza, como valenciano orgulloso de nuestra cultura, siempre tengo presente la obra y la personalidad de Vicent Andrés Estellés.
¿Cómo definiría a su poesía?
Como decía Celaya, «la poesía es un arma cargada de futuro». Yo, a veces pienso, que también es un arma cargada de pasado… y de memoria. Creo que la poesía ha de despertar sentimientos y de remover conciencias. Concibo la poesía como un acto de comunicación íntima entre el autor y el lector. Para mi es una necesidad. Escribo por necesidad vital. Seguramente, tal vez, para mí es un antídoto a la realidad que vivo cada día como periodista, desde hace 35 años. Empecé a escribir muy joven, a finales de los años 70. Pero nunca tuve vocación de publicar. Tuve vocación de escribir. Para mí. En un acto íntimo. Lo de publicar mi obra vino, con mucha humildad, mucho después.
¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?
Reflejos es un paso más en mi evolución como autor. A ver, mis poemarios, lejos de ser recopilaciones temáticas, son como un diario. Escribo a medida que vivo. Los hecho, el entorno, un suceso, una cuestión persona, vital, hace surgir un poema, y así es como va naciendo mi obra. Es cierto, como dice Carmen Amoraga en el prólogo, que desnudo mi interior en un «acto de valentía». No se, a lo mejor es mas un acto de necesidad que de valentía. «La ausencia habitada» fue una primera publicación, una obra con mucho significado para mí… pero «Reflejos» creo que recoge poemas de un perfil más maduro. En algunos casos, más duro, más crudo. Con un significado más explícito. Se lo que quiero comunicar y lo hago. Aunque, a menudo, son los versos los que me llevan de la mano a la construcción de un poema. Como si tuvieran vida propia dentro de mi cabeza. Por eso escribo en cualquier sitio, a cualquier hora, donde surja la inspiración y esté donde esté. Tengo muchos versos escritos en la servilleta de una cafetería… Mis bolsillos van llenos de papeles con dos versos sueltos, o con uno, y después ellos mismos, en la calma del despacho, me llevan hasta escribir un poema completo. La madurez del lenguaje evoluciona con la madurez de la vida. Pero, siguiendo la impronta de Gil de Biedma, creo que la sencillez de las palabras cotidiananas es la tónica que marca mi obra.
¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?
¿Sinceramente? Pues no lo se. Un poema, un texto, es un ser vivo. En realidad nunca me parece que esté bien acabado. Podría estar corrigiendo eternamente.
¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?
Creo que la poesía ha de remover conciencias y despertar sentimientos.
¿Cómo ha influido su faceta como poeta en su labor periodística, y viceversa?
Sin duda ha influido el ejercicio del periodismo en mi obra poética. Algún crítico ha escrito que mis poemas son como la crónica de un instante, de un momento determinado. Y puede que tenga mucho de eso. Esa es la razón de unir poesía y fotografía. Tal vez por la necesidad periodística de apoyar el mensaje con una imagen. Los periodistas tenemos el privilegio de vivir muchas cosas en primera persona. Y toda experiencia vital se refleja, sin lugar a ninguna duda, en mis versos.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios y revistas virtuales, blogs, etc.?
Yo también nací al público como poeta en redes, en Internet. Los tiempos cambian y también el canal de comunicación. Pero nunca renunciaré a la edición en papel. Soy un bibliófilo. Casi un fetichista de los libros. Pero no se puede negar que las publicaciones en Internet, hoy en día, son fundamentales y tienen un valor incalculable. Han democratizado aún más el mensaje y la obra literaria. Sin ellas, el trabajo de grandes autores seguiría perdido en el anonimato ante la dificultad de publicar. Y han conseguido algo esencial. Han puesto en contacto directo a unos autores con otros. Y de ese intercambio de ideas y conversaciones hoy, yo por ejemplo, comparte amistad y conversaciones con autores de muchos países, con la cercanía de la inmediatez de la comunicación por Internet. Sin duda, es muy enriquecedor.
En la actualidad leo mucha poesía contemporánea. Decía Lorca que «la poesía no requiere seguidores, necesita amantes», y yo estoy enamorado de poetas actuales como Elvira Sastre, Irene X, Loreto Sesma, Sara Búho, Nerea Delgado o Erika Münchausen. Son mujeres que plasman toda la sensibilidad y la calidad de la poesía española de nuestros días. Son jóvenes y han sabido hacer de las redes sociales una plataforma para la difusión de su obra. Por fin, la poesía española se escribe en femenino. Y me encanta que sea así.
¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?
No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
Jaime Gil de Biedma.
¿Qué libro está leyendo en la actualidad?
En realidad estoy leyendo dos. Casi nunca leo un solo libro a la vez. Ahora, mientras leo un poema al día de Luis Cernuda, justo antes de ir a dormir, estoy leyendo dos libros. La ultina novela de Carmen Amoraga, «Basta con vivir», una obra excepcional, y el último libro de María García-Lliberós, «La función perdida» que es de esos que me van a dejar huella sin lugar a ninguna duda.
¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en la poesía?
Que lea mucho. Mucho. Que escriba. Que no tenga miedo a enfrentarse a un folio en blanco. Y que viva. La experiencia vital es fundamental para escribir. Y que use internet para difundir su obra y para darse a conocer.
¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?
Sé que es un mundo complicado y que atraviesa por problemas económicos. Yo, la verdad he tenido mucha suerte en mi relación con las editoriales. Me han tratado muy bien. Primero Ediciones Carena, de Barcelona, y ahora oléLibros, dirigida por Toni Alcolea, una editorial que ama lo que hace.
¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y que no le he hecho?
No me has preguntado por el contenido social de mi poesía… y lo tiene. Y mucho. Y muy intenso.
Nota: Ferran Garrido presenta su libro «Reflejos«, el miércoles 7 de febrero a las 19h, en el Ateneo de Valencia .
El jurado compuesto por la autora del premio, Rebeca Tejedor, por la poeta y redactora de Poémame Iris Almenara y el poeta Abel Santos, ha elegido, entre los cerca de 50 textos presentados, a Luna aurática de Alex Richter-Boix como poema ganador del concurso. ¡Enhorabuena!
El fallo está sujeto a los criterios de integración temática (la esencia), el hábil empleo del verso libre y la nítida musicalidad que se mantiene a lo largo de todo el poema.
Igualmente, el jurado quiere hacer una mención especial a los poemas Química de Ángeles Torres y Años luz de tu esencia de Alejandro Poetry.
Sin más, os invitamos a disfrutar de la lectura del poema ganador:
Luna aurática
Pude oír la belleza
en esa voz que cruzaba bocas
desde tiempos cosidos
a la tierra en verdes ramas.
Voces de discursos frágiles entre gentes
que se derrumban como puentes
débiles, bajo una luna de aurática luz.
La tiniebla lleva años agazapada
en las esquinas del cielo,
anidada en las ramas del tejo
de piel lacerada por el viento.
Ocho balas para una sola voz, ocho,
la coz de una bestia
y echar tierra a las faldas del tejo
como si con ello desapareciese su esencia.
Sal sobre el suelo, que no crezca nadie
Nadie, nadie, ni nada,
que se duerma su esencia
que se la trague un perro en vela
para que no carie nuestras bocas.
Allá, bajo el tejo ocho balas para una voz
encendida en venas que no duerme
ni descansa ni calla.
Voz bella y perdurable
la esencia pasa de boca en boca
de luna en luna calavera.
Poémame – Revista abierta de poesía ha decidido iniciar el año 2018 con una mirada global y solidaria en apoyo a las personas refugiadas y migrantes que sufren en todas partes del mundo. Desde el inicio de la crisis de las personas refugiadas en el año 2015, voluntarios y voluntarias de la Fundación Barcelonactua han estado ayudando de diversas maneras: clases de alfabetización, reparto de alimentos, socialización, ayuda a los más pequeños con sus tareas escolares, etc.
Por todo ello, Poémame en colaboración con el Área de apoyo a las personas refugiadas y migrantes de la Fundación Barcelonactua convoca el Premio de poesía «Solidaridad con las personas refugiadas y migrantes».
Los poemas seleccionados se incluirán en un poemario editado por la Fundación Barcelonactua junto a poemas de poetas reconocidos y con obra ya publicada. Los beneficios de la venta del poemario revertirán en mejorar la ayuda que se presta a las personas atendidas por la Fundación Barcelonactua.
Las BASES del premio son las siguientes:
Podrán concursar en este premio autores sin limitación de edad, nacionalidad o residencia.
Los originales presentados deberán estar escritos en castellano y/o catalán.
Los originales deberán estar escritos en verso libre, la temática deberá tratar sobre la crisis de las personas refugiadas y la inmigración. La extensión estará comprendida entre 4 y 30 versos.
Los originales se presentarán a través del sitio web de Poémame, hasta el 31 de enero de 2018, mediante el formulario empleado habitualmente para publicar poemas (opción “Publicar“) y deberán especificar la etiqueta “concursorefugio” en el campo etiquetas del formulario, para ser incluidos en el concurso.
El jurado estará compuesto por un/a representante del equipo editorial de la Revista Poémame, otro/a de Barcelonactua y una tercera persona del mundo de la poesía. El fallo del premio tendrá lugar durante la segunda quincena de febrero y se dará a conocer en los sitios web de Poémame, de la Fundación Barcelonactua y en sus respectivas redes sociales.
El premio a los mejores poemas consistirá en su publicación en la antología que publicará la Fundación Barcelonactua durante el mes de marzo de 2018, así como un ejemplar de la referida antología.
La presentación a este concurso supone la plena aceptación de sus bases.
Cualquier consulta sobre el concurso, sus bases o la forma de participación podrá formularse por correo electrónico o a través del perfil de Poémame en Facebook, Twitter e Instagram.
Queremos celebrar con tod@s vosotr@s que el libro que recomendamos en nuestra revista el pasado mes de marzo, La isla de la tortugade Gary Snyder (Kriller 71 ediciones, 2017) y cuya traducción ha sido realizada por nuestro colaborador José Luis Regojo, ha sido escogido por el New York Times en español como una de las lecturas «que han marcado el año 2017».
No contentos con eso, El Cultural, de la mano de Luna Miguel, también lo ha citado entre los libros de poesía del año 2017. Y, cuando ya cerrábamos la edición de este post, nos llega otro artículo de Luna Miguel que, citando a Xaime Martínez, habla de La isla de la tortuga en Playground:
Gary Snyder fue una figura única, y sus poemas y ensayos nos presentan aún un modelo muy válido para vivir y entender la vida —a pesar de que muchos de sus deseos, tristemente, se han cumplido, y no de la manera que él querría—. Podemos comprobarlo a través de La isla de la Tortuga, que acaba de ser publicado en castellano por Kriller 71 y que es quizá uno de sus poemarios más representativos.
Con motivo de la publicación del primer poemario de Rebeca Tejedor, «La esencia está en el aire» (Ediciones papel y boli, 2017), y con la colaboración de la propia autora, es un placer convocar el tercer concurso poético de Poémame, de acuerdo con las siguientes BASES:
«La esencia está en el aire» de Rebeca Tejedor (Ediciones papel y boli, 2017)
Podrán concursar en este premio autores sin limitación de edad, nacionalidad o residencia.
Los originales presentados deberán estar escritos en castellano.
Los originales deberán estar escritos en verso libre, la temática deberá tratar sobre la «esencia» y la extensión estará comprendida entre 8 y 30 versos.
Los originales se presentarán a través del sitio web de Poémame, hasta el 7 de enero de 2018, mediante el formulario empleado habitualmente para publicar poemas (opción “Publicar“) y deberán especificar la etiqueta “concursoesencia” en el campo etiquetas del formulario, para ser incluidos en el concurso.
El jurado estará compuesto por la autora Rebeca Tejedor, el poeta Abel Santos y la poeta y miembro del equipo editorial de la Revista de Poémame, Iris Almenara. El fallo del premio tendrá lugar a lo largo del mes de enero de 2018 y se dará a conocer en los sitios web de Poémame y en sus redes sociales.
El premio consistirá en un ejemplar del poemario «La esencia está en el aire» dedicado por Rebeca Tejedor, que será remitido por correo ordinario a la dirección postal que indique el ganador o ganadora del sorteo. En el caso de que éste no facilite una dirección postal en el plazo de 15 días desde la publicación del fallo del jurado, el jurado podrá optar entre seleccionar un nuevo ganador o dejar desierto el premio.
La presentación a este concurso supone la plena aceptación de sus bases.
Cualquier consulta sobre el concurso, sus bases o la forma de participación podrá formularse por correo electrónico o a través del perfil de Poémame en Facebook, Twitter e Instagram.
Con motivo de la publicación de la Poesía completa de Guillermo Vera, que contienen los poemarios «Nada que ver» y «Las últimas palabras», y con la colaboración del propio Guillermo, es un placer convocar el segundo concurso poético de Poémame, de acuerdo con las siguientes BASES:
Poesía reunida (2016-2017), Guillermo Vera.
Podrán concursar en este premio autores sin limitación de edad, nacionalidad o residencia.
Los originales presentados deberán estar escritos en castellano.
Los originales deberán estar escritos en verso libre, la temática deberá tratar sobre el «silencio» y la extensión estará comprendida entre 4 y 30 versos.
Los originales se presentarán a través del sitio web de Poémame, hasta el 17 de noviembre de 2017, mediante el formulario empleado habitualmente para publicar poemas (opción “Publicar“) y deberán especificar la etiqueta “concursosilencio” en el campo etiquetas del formulario, para ser incluidos en el concurso.
El jurado estará compuesto por el autor Guillermo Vera, el poeta Víctor Aragú y un miembro del equipo editorial de la Revista de Poémame. El fallo del premio tendrá lugar a lo largo del mes de noviembre de 2017 y se dará a conocer en los sitios web de Poémame y en sus redes sociales.
El premio consistirá en un ejemplar de la antología “Nada que ver y Las últimas palabras” dedicado por Guillermo Vera, que será remitido por correo ordinario a la dirección postal que indique el ganador o ganadora del sorteo. En el caso de que éste no facilite una dirección postal en el plazo de 15 días desde la publicación del fallo del jurado, el jurado podrá optar entre seleccionar un nuevo ganador o dejar desierto el premio.
La presentación a este concurso supone la plena aceptación de sus bases.
Cualquier consulta sobre el concurso, sus bases o la forma de participación podrá formularse por correo electrónico o a través del perfil de Poémame en Facebook, Twitter e Instagram.
El jurado también quiere hacer mención especial a las composiciones «Sueños» de Giliblogheces (primer soneto) y «Sueña soñador» de Solitario Amante (soneto con estrambote) por su abordaje del tema y calidad literaria.
Desde el equipo de Poémame agradecemos igualmente el trabajo de los autores de las 31 obras presentadas a concurso, una gran cifra de participación atendiendo al requisito de que los poemas estuvieran escritos en una forma métrica clásica. ¡Enhorabuena!
Cuando en la noche de mi pensamiento
emerges, te sueño rayo argentado
de luna, sátiro o fauno del viento
con cuerpo de roble perfeccionado;
y aunque en un efímero soplo siento
de tu pecho un fuerte latido al lado
del mío, claro y cercano, al instante
me parece misterioso y distante.
Trajeado de savia te imagino,
ceñido con frondosa idolatría,
cubriéndome del verso aguamarino
de tus ojos, que arrojan poesía;
libando un apetito purpurino
en la onírica y vana fantasía
de dejar en mis labios desbravados
la sombra de dos pétalos lacrados.
Y al mostrarme tus gemas engarzadas,
lloras lágrimas de barro y suspiras
un hálito de voces olvidadas;
y al escucharte plañir cinco liras
como aquel cisne con plumas gastadas
que canta al sentirse morir, expiras…
cuando en la noche de mi pensamiento
te sueño sátiro o fauno del viento.