Autor: Rebeca Tejedor

  • PATRICK.M.  2019 BORIA EDICIONES

    PATRICK.M. 2019 BORIA EDICIONES

    David Matuska Olzin, 1976, Karvini, Silesia, República Checa nació entre el carbón y la cerveza detrás del muro de Berlín, en Silesia, en la antigua Checoslovaquia. Recorrió diferentes países europeos donde cursó con más o menos éxito estudios universitarios de traducción e interpretación y filología inglesa. Desde  hace tiempo está afincado en Elche, España, donde trabaja como artista, filólogo, traductor, y profesor de idiomas. Ha publicado nueve poemarios de los cuales hoy nos centraremos en PATRICK.M.  2019 BORIA EDICIONES .

    PATRIK.M. “Es una experiencia literaria musical y dramática, que ha sido puesta en escena por Matuska Project como parte de un proyecto multidisciplinar poesía escrita y visual; una sinopsis artística para espíritus libres capaces de volar en la palabra, la imagen y la música como un todo”

    CASAS DE PIEDRA  Primera Parte .

    DE NUEVO

    Ella es la bruja

    Con el vientre húmedo

    y allí dos capullos de amapolas

    para que todo esto pueda empezar de nuevo>>

    LUZ

    la noche se va

    y yo aquí solo

    intento atraer los rayos del sol

    e ignorar el odio oscuro que me  penetra

    GRITÓ MI NOMBRE

    Gritó mi nombre,

    Y yo mantuve el viento y la lluvia

    Me lavé las manos,

    Pero me siguen temblando

    <<Yo toco el bajo- explica nuestro autor-

    El bajo es un instrumento que une la parte rítmica con la parte melódica de cualquier conjunto musical. Mi poema puede nacer con el ritmo del bajo, basándose en la línea musical y en la palabra, o en las dos cosas al mismo tiempo. El bajo es la espina dorsal que me permite jugar con la melodía, el ritmo y la palabra. Escribo con el ritmo del bajo, que es ritmo del corazón, los latidos.>>

    PATRICK

    Bastidores de un infierno, Segunda Parte

    RETORNO

    Ahora ¿qué?

    Intentaré respirar.

    Me afeitaré la barba

    Que me acariciaba

    Quiero odiarte .

    ¿Quiero odiarte?

    ¡Amar!

    De repente no me acuerdo de tu esencia.

    No recuerdo

    Cómo sobrevivir a esto

    Aterrante tribulación.

    Solo en una cueva.

    Solo con el eco de las palabras y las miradas.

    Sueño y pérdida de conciencia.

    Que dure la noche insomne.

    No se busca la arena en el desierto.

    Y la música, que  suene, que perdure[…]

    MAPA DE L

    El rollito con el mapa de L,

    En el bolsillo de mi abrigo.

    Como si la hubiese encontrado otra vez.

    Como si hubiese encontrado el vértigo

    de aquellos momentos y los viviese una vez más.

    HABLAR

    Me pueden decir lo que quieran

    Me puedes decir lo que quieras

    Sin embargo, lo que haces y lo que no,

    es en este tablero más importante.

    Lo que queríamos no cuenta.

    <<la oscuridad, la muerte –explica el poeta–, es un tema recurrente en mis poemas, pero la muerte es parte de la vida. No puedo fingir, no puedo escribir sobre sentimientos que no experimentado.>>

    UN POCO DE PAZ Tercera Parte

    UN POCO DE PAZ (Preludio)

    A veces creo

    Que me he inventado todo.

    Toda mi vida.

    –Cada día es un bonus para ti–

     dijo una amiga mía,

    Cuando resucité y pude ver el sol.

    –Lo más importante eres tú– añadió

    Y los poemas antiguos renacen

    Y cobran sentidos nuevos.

    –Cada día es importante,

    ¿Lo puedes vivir? -Preguntó.

    Y no me abren las puertas

    y cada uno lucha en su propio frente .

    Ajedrez, sin saber si eres el blanco o el negro.

    Lo he arruinado todo

    Y las mujeres me vuelven a cortejar.

    ARRUGAS

    Arrugas en la cara.

    Una ola en el mar.

    En el agua,

    Un círculo.

    POR FIN LA PAZ

    Por fin lo sé

    Sé que una ves encontraré la paz,

    Pero no ahora,

    ahora no.

    Aún tardaré

    El mar está embravecido.

    Doliéndose a sí mismo, apartado del mundo, aislado, vulnerable y ajeno a todo exterior –<<Estuve a punto de morir –relata. Descubrí que debía cambiarlo todo o dejar de vivir.

    Resucite, dejé de buscar la felicidad fuera de mí y la encontré en mi interior. Ha sido un trabajo muy duro. Hay esperanza,<<Aunque cuesta encontrarla. He tardado cuarenta años en conseguirlo>>

  • Amalia Iglesias, poeta palentina

    Amalia Iglesias, poeta palentina

    Amalia Iglesias Serna* nació en Menaza al norte de la provincia de Palencia en 1962.  En los años sesenta se mudó con su familia a Bilbao donde se licenció en Filología Hispánica  por la Universidad de Deusto. Fue precisamente aquí donde se inició en la poesía, dentro del grupo Poetas para el Pueblo, editores de la revista Zurgai, donde publicó su primer poema. Pasó algunos años en Madrid y actualmente vive en Salamanca.

    Su primer libro, ‘Un lugar para el fuego» recibió el Premio Adonais en 1984. Esta obra gira en torno al fuego como llama amorosa. Su segunda obra, «Memorial de Amauta» (1988) está impregnada de tintes surrealistas recibió el Premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco 1995. Escribe un tercer poemario, «Dados y dudas’ (1996) por el que recibió el accésit del premio Jaime Gil de Biedma 1996 y en el año 2003 publica «Antes de nada, después de todo», que agrupa toda su obra poética anterior. En este mismo año, publica «Intravenus», conjuntamente con Dolores Velasco. Y en 2005 «Lázaro se sacude las ortigas», quizás el más complejo de sus libros. Premio Villa de Madrid Francisco de Quevedo 2006.

    Es también editora del libro de María Zambrano: Algunos lugares de la pintura (Espasa  Calpe). Codirigió, junto a Cesar Antonio Molina la revista de poesía La alegría de los naufragios (Juerga & Ferror)

    En 2007 fue nombrada Presidenta Ejecutiva de la Comisión Nacional para la Conmemoración del Centenario de Machado en Soria.

    Ha sido incluida en diversas antologías como Las diosas blancas, Ellas tienen la palabra (Hiperión), Poetas de los ochenta (Mestral), Antología de la poesía española 1977-1995 (Castalia), Canción de canciones (Muchnik), Ab Ipso Ferro. Congreso Internacional de Poesía Fray Luis de León. Diputación de Salamanca, 2018, etc.

    Cuando quise leer la caligrafía de las brasas…

    Cuando quise leer la caligrafía de las brasas,

    las palabras sin certezas hacían un ruido de celofán

    entre los dedos, ya entonces alguna brecha abierta,

    arrugas que no supe interpretar. Las manos de un

    alfarero loco modelaban mi sombra y el orfebre puso

    a secar mi corazón encima de la empalizada.

    De «Dados y dudas»  1996

    Desde nunca te quiero y para siempre…

    Desde nunca te quiero y para siempre,

    desde todo y quizá y para siempre,

    desde el rotundo rayo que sube por la acequia de las horas

    al látigo crecido en mis pupilas ponientes,

    veloz mi voz, mi viento:

    vértigo de desembocadura

    y el más ingrato delta para acabar el viaje.

    Hasta la nada espero,

    hasta lo lejos de la memoria inútil y el cráter sin crepúsculo,

    hasta la duda embriagada de rótulos celestes,

    en la fiebre y la luna imantada de agosto.

      De «Un lugar para el fuego» 1985

    Imán de ti

                                                                                 Tengo una atmósfera propia en tu aliento

                          La fabulosa seguridad de tu mirada con sus constelaciones íntimas».

                                                                                                                                   Vicente Huidobro

    Cuando te pienso se desatan atractores extraños,

    mi cuerpo se desplaza,

    se hace trizas en todas direcciones para encontrarte.

    Y así vuelvo a nacer cuando te abrazo.

    En el microclima de tu piel

    mis briznas se conjugan con verbos desconocidos,

    se recomponen

    lejos de las palabras párvulas y huérfanas.

    Así vuelvo a nacer

    con los poros imantados de ti.

    Tu piel tira de ellos en la distancia.

    Hundo mis pies en tu océano,

    me abandono a la química de las pasiones,

    y a un solo movimiento tuyo

    se ordenan mis hormonas, mis células, mis glándulas,

    en el concierto del deseo sin ataduras

                                                                                  ni sintaxis.

    Y creo más en ti

    que en el silencio sobrecogido de las catedrales.

    Contigo sobrepaso el umbral de todas las incertidumbres,

    en ti el cobijo, el dintel,

    mi bóveda, mi ménsula, mi arquitrabe gozoso,

    me edificas, me construyes, me sostienes.

    El metropolitano ruge debajo de mi casa

    como un dragón de horario estremecido

    y yo me protejo en la fortaleza de tus extremidades,

    vadeo un río toda la noche para buscar el refugio de tu origen.

    Tú mi atmósfera, mi espacio abierto

    para entrar y salir sin centinela.

    Traes un aire nuevo entre tus labios

    y ya no sé respirar fuera de ti.

    Cuando tú no estás

    el cielo detiene sus hélices de plomo,

    se enrarecen las palabras

                                         y no saben decirte.

    De «La sed del río»

    Ítaca no existe

    Tres vueltas de llave y un olor a silencio,

    la luz súbitamente estrangulada en el lecho sin fondo

    y la humedad de quince o más otoños

    y esta locura

    y esta oscura gangrena de embriagada penumbra,

    tres o cuatro macetas con esquejes de olvido

    o esa vela gastada en noche de tormenta.

    Las puertas columpian el llanto de sus goznes.

    Hace ya tiempo que no hay golondrinas al borde del tejado.

    Asciendo lentamente

    aquella escalera de los sueños freudianos,

    subo a los altares mínimos

    de mi propia insuficiencia.

    ¡Cuánto ayer empozado,

    cuánta breve mortaja,

    cuánto leve recuerdo!

    Sobre la cal de esta pared escribo un veexist

    He regresado y nada me esperaba.

    Quizá se vuelve como a la patria o al padre

    con un algo de herida

    y esa ansiedad de no reconocerse en los viejos espejos.

    Quizá se vuelve tarde,

    se vuelve ya sin tiempo.

    Desde el suelo

    una muñeca muerta me contempla,

    —una muñeca serenamente mueragost

    Me alejo

    con la desagradable sensación de haber profanado una

      De un  lugar para el fuego 1985

    *Datos biográficos de Wikipedia

  • «El viento está escrito», de Jorge Pascual (Ediciones Menguantes)

    «El viento está escrito», de Jorge Pascual (Ediciones Menguantes)

    «El viento está escrito», de Jorge Pascual (Ediciones Menguantes) es un poemario que definiría como profundidad en movimiento.

    Tanto camino que la voz,
    todo se ilumina y se oye 
    destapa soledades dormidas 
    busca su retrato la soledad del agua

    Al adentrarme en sus versos, siento una gran carga de introspección, que me invita a desnudarme, a despojarme de estereotipos y pensamientos banales para concederme el privilegio de ser.

    Tengo pensado a mi borde 
    todo lo que escucho y voy …
    nada tengo pensado sobre mi caminar 
    y mis lamentos,
    intento escribirme lo que dibuja 
    mi principio,
    intento cantarme solo mi miedo 
    y aclararme con esta nube gris,
    que me empapa los pies y se esconde detrás de unos talones,
    o una costilla, o un suspiro,
    que sin poder evitarlo se apropia de mis dedos…

    Me he permitido el atrevimiento de recitaros un fragmento.

    El alma despierta y amanece la vida, la naturaleza evoca su canto, el río fluye, el sonido bosteza, la tormenta de sensaciones alcanza al poeta, este se para, y es ahí donde nace la escucha íntima, la complicidad entre el origen y la causa, entre el concepto de lo que soy y lo que percibo.

     El autor convierte al paisaje que le rodea en un espejo, y por medio de la observación activa, estimula la imagen que una vez procesada, le devuelve el reflejo convertido en poema.


    En lo salvaje me encuentro entre las hojas,
    me mantengo, me reflejo en ellas, y me veo a mí

    Es un gran privilegio poder contemplar a un poeta en el que la naturaleza  había echado semillas desde muy joven y en el que la experiencia poética como vivencia, a través de la voz y la presencia han sido determinantes.  

    Su técnica no tiene más método que el de vivir lo que habla y viviéndolo lo pone vivo también en los que están con él. Todas las cosas hablan en su silencio y él les pone voz al vivirlas.

    Muchas noches hay en una noche sola desairada
    con viento de lo profundo de la tierra,
    demasiada agua nos cae en la frente de la noche…

    Como en todas las cosas que nos rozan sin tocarnos, como en todo aquello que habitamos  y sabemos no tangible, la poesía de Jorge Pascual se deja llevar por y en libertad, dejando florecer lo esencial en cada verso; comulga  el misterio, azota el viento por fuera y el suspiro por dentro.

    …Hace daño la vida 
    en cada marca del cuerpo

    Lamento los cielos pesados y rotundos,
    profundo su bosque misterioso y horizontal distancia.
    Tan lejano su agua y su incendio mortal 
    se desprenden los cielos de sus ciclos rocosos y tan sentimentales …

    También encuentro un guiño muy bonito del poeta hacia el lector y hacia su obra, una coherencia indiscutible, para mí, entre la obra materializada y la vivencia. De ahí, la sencillez y la falta de una estructura guiada, ni siquiera un título, anticipándose al poema. En él late el desorden emocional y salvaje, en un perfecto y maravilloso equilibrio. 

    Diría que la poesía de Jorge Pascual es amamantada con el mismo aliento con el que las ramas de un árbol son azotadas, o como fluye el cauce de un río desembocando en el mar…

    …Cuánta soledad de latido 
    que llega danzando por los caminos cual espíritu
    que encuentra un árbol y se arrodilla…

    Cabe destacar que este libro es el trabajo de todo un año en el que el poeta se introduce y convive en plena naturaleza .

    Con su poesía, Jorge Pascual en definitiva nos lleva cogidos de la mano hacia el paralelismo del ser interior y la naturaleza que nos rodea, hacia el nacimiento de los sentidos, hacia el  espertar de un mundo fecundo, que solo es posible cuando nos adentramos con motivación y sin corazas, descalzos de cargas y de prejuicios, y sobretodo escuchamos con detenimiento, lo que tenemos que decirnos.

    Desconoce el fin y el principio
    desconoces tu pie y tu cielo
    qué hay del camino en el cielo 
    qué esconde el cielo en su propio camino .
    Lejanía incesante
    solo pasos como cuerpos alejados de ti.
    En tu propio rostro se deslumbra el camino.

    El viento está escrito se compone de poemas, manuscritos, dibujos, fotografías y materiales sonoros vinculados a una serie de caminatas realizadas por Jorge Pascual y comisariados por Bruno Marcos. Todos los materiales han sido recogidos o creados por el autor. Podéis acceder a parte de estos archivos en la web de Ediciones Menguantes.

    … Hay ramas a veces que nos tragan el tiempo 
    y nos recorren la muerte a soplos del viento 
    y llueve…
    llueve todo en silencio

    Jorge Pascual (León, 1981) es poeta y actor. Ha publicado los poemarios “Morir de viento“ (Leteo, 2001), “Manual de ultramarinos” (2015) y “Caminan las nubes descalzas” (Eolas, 2016). Recibió un accésit en el Premio Nacional de Poesía “Eugenio de Nora”.

    Para finalizar, os dejo un breve poema que nos da una adorable pincelada de la esencia que sustenta esta obra.

    Se ha ido el olvido 
    me cabe el recuerdo de ver, 
    si olvido el infinito.

  • Sinfonías de un paisaje en la poesía de Rafael Sánchez

    Sinfonías de un paisaje en la poesía de Rafael Sánchez

    Podría definir la poesía  de Rafael Sánchez como una suave melodía que resbala sobre las paredes del alma y se hace nota fuera de las líneas de un pentagrama. Su estilo destaca por el orden de las rimas sostenidas, convertidas en bellas sinfonías, desprendiendo un perfume natural e impregnado de matices y pinceladas de vida.

    Son poemas compuestos con frecuencia de dos estrofas, dos movimientos –adagio, allegro o andante– que finalizan siempre con una coda, entrecomillada, que enfatiza el mensaje que el autor quiere transmitirnos.

    TE HE BUSCADO CORAZÓN…

    Te he buscado, corazón,
    por desiertos infernales,
    y he mirado al infinito
    desde el fondo de los valles,
    he seguido las estelas
    y canciones de juglares
    y hasta en noches muy sombrías
    he mirado en los portales,
    y no estabas, no te he visto,
    ni en el fondo de los mares,
    ni en la pluma del poeta
    ni en sus labios tan amables;
    quizás puede que estuvieras
    y no viera tus cristales
    donde, en ellos, los latidos
    rezumaban tanta sangre…

    Te he buscado, corazón,
    cada día y cada tarde,
    en las sombras de la noche
    y en el alba cuando sale,
    y aquí sigo yo esperando
    el latido que renace,
    de ese verso tembloroso
    prisionero en una cárcel,
    y te espero corazón
    mientras bebo de este cáliz
    y contemplo la distancia
    de algún puente insobornable,
    pero un día, (no sé cuándo),
    sentiré de ti el mensaje,
    la llamada seductora
    con tu voz, tierna y amable…

    «…Te he buscado, corazón,
    y te busco para darte,
    la caricia de las olas
    y su luz, en este instante…»

    ES POSIBLE…

    Es posible que la vida
    nos otorgue sufrimientos,
    decepciones, amarguras
    como muestra del infierno,
    y si ocurre lo antedicho,
    ¿qué nos queda como premio?,
    ¿la esperanza del mañana
    y penumbras de los ciegos?,
    yo no tengo la respuestas
    aunque sí sé lo que quiero,
    un paseo por las nubes
    de tu mano, en mi velero,
    y si acaso no te gusta,
    ese viaje y el paseo,
    bajaremos a los campos
    a embriagarnos de sus versos.

    Es posible que las aguas
    te devuelvan mil reflejos,
    pero aquellos que tú buscas
    ya los tienes en el pecho.
    Son susurros de la vida,
    es la brisa y es el viento,
    la canción de las cigarras
    y el paseo de los elfos.
    Bella niña, no lo dudes,
    tienes vida y tienes tiempo,
    y por eso no lo pienses
    pues tu vida es todo esto:
    los suspiros de los ríos,
    las legañas de los cielos,
    y el candor de cada día
    que te llama con sus besos.

    «…Es posible que en tus ojos,
    se refleje lo que siento
    y te hable sin palabras
    con el roce de mis dedos…»

    En sus versos es habitual sentir el balanceo del columpio invitándonos a echar la vista atrás y volver los pasos sobre el rubor y las  tiernas sonrisas de la infancia.

    BENDITA LA INOCENCIA…

    Bendita la inocencia de los niños
    que viven y disfrutan de los sueños
    yo quiero disfrutar de esa utopía
    y ser un niño más en este invierno,
    las flores se marchitan en otoño,
    y sienten los rigores de los vientos,
    la lluvia y las heladas las castigan
    y acaban en alfombras por los suelos,
    por eso me consuela que en la infancia
    los niños son felices en su tiempo,
    los ratos en que juegan a ser niños
    y en otros en que estudian muy despiertos,
    bendita esa inocencia que proclaman
    y el halo que destilan en los versos,
    los niños son el alma de la vida
    que inundan a los ojos con recuerdos…

    «…Seamos como niños, simplemente,
    busquemos las caricias y los besos,
    seguro que al final de cada día
    también en su inocencia dormiremos…»

    PREGÚNTALE A LAS ESTRELLAS…

    Pregúntale a las estrellas
    que tiene el niño en el alma,
    y es posible que te digan
    que es el fruto de la infancia,
    todo aquello que recogen
    y que dentro de sí guardan,
    los instantes y segundos
    con la calma y marejada,
    que la vida nos entrega
    y que el tiempo con su vara,
    nos regala y administra
    hasta el día en que reclama,
    pero el momento que digo
    está lejos su distancia
    como el tren con sus vagones
    que llegará a la parada…

    Pregúntale a las estrellas
    dónde está el bosque y la magia,
    que contaban los relatos
    y leyendas de las hadas,
    porque los niños le buscan
    en las tardes que se pasan,
    y en las mañanas del cole
    a través de las ventanas,
    es fácil que el roble viva
    rodeado de las hayas,
    y los castaños florezcan
    entre abetos y entre jaras,
    y puede que entre los troncos
    exista ya la cabaña
    de los enanos del cuento
    esperando su llegada…

    «…Pregúntale a las estrellas,
    marinero, por tu barca,
    ya que tienes que remar
    y conseguir tu soldada…»

    Sus versos cayendo en cascada nos  regalan  paisajes llenos de sonidos, aromas y colores. Desde el mar hasta todas las tonalidades que pueda imaginar el cielo… Todo un horizonte de ilustraciones decoran la poesía de este poeta.

    EN LOS CAMPOS VERDES…

    En los campos verdes
    que están en mi aldea
    se observa a las vacas
    que en ellos sestean,
    también hay casonas
    y muchas dispersas,
    con cuadras adjuntas
    y algunas con huertas,
    en esos tejados
    se ven chimeneas,
    que mandan al cielo
    cenizas de leña,
    y así son los campos
    que hechizan mis letras,
    y el verde sublime
    que inunda mi tierra…

    Parece que es magia
    abrir estas puertas
    y ver tras las mismas
    la verde floresta,
    rincones perdidos
    y llenos de juerga,
    que guardan sonrisas,
    sudores y penas,
    y en esta campiña
    nacieron estrellas
    de fuentes ocultas
    en grutas y cuevas,
    surgieron en versos
    de muchos poetas,
    que fueron su norte
    bebiendo su néctar…

    «…Por los campos verdes
    la brisa se cuela,
    dejando recuerdos
    que van a mi oreja…»

    UN ÁRBOL SE NOS MUERE…

    Un árbol se nos muere
    en medio de este campo,
    sus ramas hoy vacías
    mil frutos nos brindaron;
    recuerdo las manzanas
    con un sabor amargo,
    preludio de la sidra
    brindada con el vaso,
    recuerdo que de niño
    buscaba este manzano,
    subiendo por sus ramas
    muy ágil, como un gato,
    pero ahora, en el otoño,
    es justo lo contrario,
    las ramas ya se doblan
    sin frutos y con daño.

    Un árbol se nos muere
    y no quiero llorarlo,
    prefiero su recuerdo
    al paso de los años,
    y vivo aquel instante
    de siega, en el verano,
    la sed nos acuciaba
    los cuerpos muy sudados,
    y al árbol acudíamos
    tal vez, de rato en rato,
    su sombra refrescaba
    lo cual era un milagro,
    los dedos, temblorosos,
    hurgaban por el alto
    buscando entre las ramas
    el fruto tan preciado.

    «…Un árbol se nos muere
    y quiero denunciarlo,
    se va con él la vida
    y un verso inacabado..

    Sin dejar de lado el olor a madera vieja y el humo saliendo de la chimenea, la nostalgia se vuelve verso, la bruma se vuelve tinta… Y en su pluma, pinceladas de recuerdos .

    YO NO QUIERO A LA NIEBLA…

    Yo no quiero a la niebla en el alma
    ni tampoco sus labios resecos,
    ya que siento la sed en los labios
    y una llama que quema mi pecho
    es por eso que busco en la tarde
    una luz que me lleve hasta el puerto
    allí esperan hambrientas gaviotas
    desperdicios de pesca y anzuelos,
    una sombra se acerca a la barca,
    un altivo y precoz marinero,
    en los ojos hay cierta nostalgia
    y en su boca la pipa de enebro,
    me estremezco al mirarle en la noche
    y no sé, soledad, lo que siento,
    una angustia que sale y me atrapa,
    un dolor impaciente en los huesos…

    Yo no quiero sembrar la discordia
    escribiendo poemas y versos,
    pues quisiera el descanso del día
    a través de la pluma y mis dedos,
    y es por ello que busco en la noche
    los colores tan grises y negros
    penetrando en la densa cortina
    y llegando al ciprés de los muertos,
    no me asustan abrazos silentes
    ni el sutil embarazo del miedo,
    aunque trote la sangre en las venas
    y mis ojos anhelen el fuego,
    notaré los aullidos del lobo,
    en el grito furioso y tan seco,
    que desgranan mezquinas gargantas
    reclamando la luz de los ciegos…

    «…Yo quisiera que tú me miraras
    y volvieras conmigo, un momento,
    a los tiempos de ayer que pasamos,
    entre risas, caricias y sueños…»

    ERA UNA CASA VACÍA…

    Era una casa vacía
    con ventanas entornadas,
    chimenea en el tejado
    y la puerta con su aldaba,
    me venía a los recuerdos
    la figura y la fachada,
    de la casa que ahora cito
    con saudades de una infancia,
    porque en ella vine al mundo
    una fecha ya lejana
    a crecer entre mayores
    y a comer lo que se daba,
    fueron tiempos de galernas
    y vivir con mucha falta,
    aunque entonces los suspiros
    daban paso a la esperanza…

    Pasó el tiempo y media vida,
    juvenil y enamorada,
    y cambiamos a la aldea
    por diversas circunstancias,
    traspasamos los desvanes
    con hollines y su magia
    y con ellos la alegría
    de los cuentos de las hadas,
    los cambiamos por paredes
    de edificios y sin gracia,
    en las villas y ciudades
    del trabajo y las migajas,
    y perdimos el encanto
    y el embrujo, por nostalgias,
    que quedaron, cual retales,
    en el fondo de las almas…

    «…Y de la casa vacía
    que reclama la mirada,
    hoy recuerdo, como siempre,
    los rescoldos de una llama,
    una mano enfebrecida
    con la rosa solitaria,
    y un suspiro entre los labios
    por la infancia ya lejana…»

    MARCHARÉ DE NUEVO…

    Marcharé de nuevo
    a buscar la calma,
    a sentir el frío
    de la fuerte helada,
    y tendré el recado
    que la tierra manda,
    ese escalofrío
    que mi pecho clama,
    y estaré despierto,
    quizás en la playa
    o puede que cerca,
    durmiendo en la cama,
    pero no me importa
    oír sin palabras,
    la voz del destino
    que llega y se marcha,
    la voz de los sueños
    cubiertos de algas
    y aquellas guitarras
    un tanto calladas…

    Bogaré, sin prisas,
    en la vieja barca,
    hundiendo los remos
    en las verdes aguas,
    y si acaso dudo
    buscaré el mañana
    la nube sombría
    y quizás dorada, 
    buscaré, te digo,
    a la luna casta
    que sale en el cielo
    a cantar sus nanas
    y si acaso veo
    una rosa blanca,
    burlaré su espino
    para así robarla,
    y será mi premio, 
    mi pequeña maga,
    para ti la rosa,
    lunita de plata… 

    «…Marcharé sin rumbo
    a buscar el alba,
    a sentir tus besos
    mi canija amada…»

    En sus letras también podemos apreciar un corazón de guerrero donde, entre hálitos de tristeza y gritos  de indignación,  el poeta lanza su armadura al viento y desnuda su sentir dejando patente su disconformidad e incomprensión frente a un mundo quebrado e injusto .

    LLUEVE EN LOS OJOS DEL CIELO…

    Llueve en los ojos del cielo
    y también en las estrellas,
    y hasta los ángeles lloran
    por lo que pasa en la tierra,
    y es que los hombres, sin norte,
    siguen buscando riquezas
    en los bolsillos hermanos
    sin entender sus problemas,
    puede que un día se asusten
    al ver su sombra en las puertas,
    donde otras sombras feroces
    forman sutiles tinieblas,
    así sabrán que la lluvia
    es necesaria y concreta,
    se necesita en los campos
    para regar a las huertas…

    Llueve en los ojos del niño
    con sus finísimas perlas,
    que van robando sonrisas
    y mil caricias concretas,
    así se pasa el invierno
    con días grises y nieblas,
    y sigue marzo avanzando
    para atraer primaveras,
    y llegan, sí, no lo dudes,
    aun superando galernas,
    tiemblan los ojos divinos
    con infantil sutileza
    de quién perdió la batalla
    sin acudir a la guerra…

    «…Llueve en los ojos del hombre
    mientras escribe un poema,
    porque sus versos suspiran
    al describir tanta pena

    ME CANSO DE ESCUCHAR…

    Me canso de escuchar las tonterías
    de vagos, pedagogos y de listos,
    proclaman anatemas sin reparo
    y siguen, sin reparo, su camino,
    lo cierto es que «preclaras eminencias»
    acerban su pasión en los sentidos,
    y el odio que destila su garganta
    no tiene contrapeso en otro sitio,
    los vemos en la prensa y en la tele,
    arengan a las masas, sin cilicio,
    lo hacen con palabras seductoras
    que emiten las culebras con estilo,
    y el hombre que precisa de esperanza
    se agarra a ese mensaje tan bonito,
    le sigue y le proclama con su ejemplo
    llegando hasta las puertas del Olimpo…

    Un día el «lenguaraz» mete la pata
    y puede que sus manos y el hocico,
    saliendo con el rabo entre las piernas
    y alguna quemadura por su ombligo,
    y entonces el oyente «papamoscas»
    se queda sumamente confundido,
    sus ojos se despiertan muy cansados
    y ve la realidad como discípulo,
    no juzgues, sin saber, de lo que ignoras
    ni des por verosímil los sonidos,
    que dictan los «profetas de la patria»
    ni aquellos vendedores con sus gritos,
    abundan charlatanes sin conciencia
    que abusan de los hombres y los niños,
    los llevan y los guían a su antojo
    por una libertad sin contenidos…

    «…Me canso, como tú, de la estulticia,
    de ser la marioneta que, sin hilos,
    emplea el charlatán, el periodista,
    y acaba en la tribuna del político…»

    Y como la vida sin un latido, no es vida, sino ceniza, también Rafael nos abre las puertas de su latido y como el aleteo carmesí de una mariposa, nos enamora los sentidos entre amores y suspiros .

    UN DÍA TE ENCONTRÉ…

    Un día te encontré
    buscando mariposas,
    estabas en el campo
    sentada en una loma,
    mirabas a lo lejos
    las nubes misteriosas
    dejando filigranas
    y esteras a las olas,
    el cielo despejado
    hacía que las rosas
    formaran fantasías
    de sueños y de aromas,
    y yo cerré los ojos
    de forma seductora
    sintiendo la caricia
    del sol con mano sorda…

    Un día te encontré
    sintiendo tu persona,
    robando de tus labios
    el néctar que te sobra,
    y tú me diste aquello
    que embriaga cuanto toca,
    el alma enfebrecida
    la sangre luminosa,
    marchamos de la mano,
    buscando tras las rocas
    rincones infinitos
    con alas muy nerviosas,
    alitas pequeñitas
    que posan en las hojas
    libando entre sus pétalos
    el verso de las sombras…

    «…Un día nos miramos
    y vimos que era hora,
    de dar un paso al frente,
    sentirnos mariposas…»

    YO GUARDO EN EL CORAZÓN…

    Yo guardo en el corazón
    el aroma de violetas,
    el fragor de tu sonrisa,
    tus pupilas de inocencia,
    y se quedan impacientes
    los recuerdos en las venas
    recorriendo todo el cuerpo
    cual resacas de mareas,
    en la mezcla se confunden
    con suspiros de sirenas,
    y canciones infantiles
    que no alcanzan los cometas,
    y es un néctar agridulce
    que se funde en un poema
    con los versos impacientes
    que se forman con sus letras.

    Yo guardo en el corazón
    la rosa que tú me dieras,
    el susurro de tus labios
    y aquel beso tras la puerta,
    y lo guardo, bien guardado,
    pues no quiero que se pierdan
    los momentos tan sublimes
    de aquel día en la ribera,
    necesito que palpiten
    y que brillen las estrellas,
    que la luna me sonría
    con su carita tan tierna,
    y preciso este detalle,
    con su metáfora eterna
    para sentir que estoy vivo
    y combatir la pereza.

    «…Yo guardo en el corazón
    los poemas que leyeras,
    para escucharlos, sin prisa,
    y embriagarme con tu esencia…»

  • Percusión en los versos de Carlos Alberto de la O Tapia

    Percusión en los versos de Carlos Alberto de la O Tapia

    ¡¡¡Shhh!!! ¿Lo oís ? ¿Oís la percusión de esas manos? ¿Escucháis el palpito de las yemas desnudas? ¿Sentís el latido que se entrelaza el alma con la sensibilidad del poeta? ¿La fusión de unas palmas abiertas que hace vibrar el corazón al ritmo de unos bongos que derraman tinta?

    Plexus sangrante

    Estalla la granada emocional
    y cada una de sus esquirlas
    se acuna dentro la piel

    Ojos cerrados
    sangran imágenes
    recuerdos de archivo

    Penden del cuello
    un par de tragos
    gruesos cortantes
    y la añoranza
    de un fuerte remedio etílico
    para sanarles

    Manos entreabiertas
    no terminan la oración
    cuándo se acercan al pecho
    para ayudar a las pulsaciones
    a coserle nostalgias

    Remiendan la piel
    mientras cada poro
    recita un dolor
    por cada felicidad

    La herida se ama
    cómo regalo de vida…
    La esquirla se atesora
    cómo un punto de no retorno…

    Camino de nuevo
    con el plexus sangrante
    la vista perdida
    y la mente anclada
    en un horizonte quebrado
    que traga mis soles uno a uno
    trayendo cada noche
    la gratitud impregnada
    en los latidos de un corazón intacto…

    Músico y poeta, Carlos Alberto de la O Tapia también conocido como Transmisor d Sinestesias es admirado y querido en nuestro bar de letras y colaborador en la Revista de Poémame con textos dedicados a la poesía de Alfonsina Storni, Sor Juana Inés de la Cruz o Frida Kahlo.

    Ciento once lágrimas

    En un cajón yace
    la caricia extraviada
    flujos de sol alumbran
    los restos de una esperanza
    que se cansó de beber frialdadNo hay nieve
    que haga hervir un alma
    no hay silencio
    que haga brotar palabras
    no hay distancia
    que haga sentir el latido…
    misterio del abrazo

    En un viejo zaguán
    se refugia un último recuerdo
    salpicado por intensa lluvia
    de pretextos…

    en la alcantarilla
    está atorado
    el barco de papel
    de una tarde de sonrisas
    a punto de ser tragado
    por la corriente
    de lo cotidiano…

    Manos lastimadas no cierran
    no retienen el amanecer
    de la caricia suprema

    la garganta traga los cristales
    que ciento once lágrimas
    dejaron entre los labios…

    En algún punto
    entre pecho y espalda
    queda extraviada la daga
    con que noche a noche
    se lacera la carne
    cuando el corazón duerme
    entre tus memorias…

    Carlos Alberto es un poeta de pluma suave y tinta intensa, enamorado de las décimas espinelas y de pie forzado, es admirable su maestría para bordarlas:

    Quisiera desde la luna

    Quisiera desde la luna
    mirar esos negros ojos
    quitándole los cerrojos
    a esta tremenda infortunaSi pudiera desprenderme
    de este dolor tan amargo
    salir de este cruel letargo
    para en tus noches perderme.
    No sé si vuelvas a verme
    navegando tu laguna
    fundiéndome con alguna
    brisa suave de tu vuelo
    vigilar siempre tu cielo
    Quisiera desde la luna

    Acompañar a tu ocaso
    paseando en tus mejillas
    ser esa luz con que brillas
    ser refugio, ser tu abrazo;
    Cortar ese fuerte lazo
    que sujeta los antojos
    mientras postrado de hinojos
    al fuego del corazón
    encuentra el alma razón:
    mirar esos negros ojos

    La piel acciona al momento
    no existe paz en tus mares
    tus silencios son majares
    que suprimen al tormento.
    Tu espíritu es elemento
    con aura de intensos rojos
    fríos se vuelven despojos
    libera tantas pasiones
    llegando hasta sus prisiones
    quitándole los cerrojos

    Uno queda así cautivo
    atrapado en tu torrente
    convirtiéndose en demente
    en ese ritmo abusivo.
    Tu proceder adictivo
    tu fuerza, como ninguna,
    tu luz, regazo que acuna,
    tu esencia tan ejemplar
    que ya comienza a eclipsar
    a esta tremenda infortuna

    Cuando el silencio habla a través de la tinta , el eco se escucha en el alma y las letras besan los ojos.

    Un favor

    Que este silencio repose,
    añejado entre razones,
    mientras ambos corazones
    hacen que la intriga goce;
    hagamos pues el desglose,
    desmenucemos el celo…
    tu argumento lanza al vuelo
    si No estás arrepentida,
    que sea el dolor bebida
    y que embriague este desvelo…Porque no podré negarme
    a mi mismo, que te extraño,
    si ya he causado algún daño
    no te culpo por odiarme.
    Mas, si puedes perdonarme
    quiero pedirte un favor :
    ¡Bésame! sin más pudor
    y si ya no sientes nada,
    aléjate así confiada…
    puedes marcharte… mi Amor…

    Algunos venden su alma al diablo, Carlos Alberto nos vende su corazón con la sensibilidad y originalidad de estos versos:

    Vendo corazón

    Vendo Corazón
    Completo o por piezas:Modelo 1980
    N pasajeros
    Carrocería clásica reforzada
    a prueba de impactos fuertes

    Motor poético de 16 válvulas
    con 90 Caballeros de fuerza
    Respuesta de 1.8 kiloCaricias por litro
    Aceleración de 0 a 200 en una mirada

    Acabados en acero Inolvidable
    Quema locos
    Protección nocturna
    Vestiduras en piel erizada
    Faros de niebla pecadora
    Silenciador de secretos

    Soporta condiciones inestables

    (Precio a negociar
    por algunos rayones al interior y exterior)

    Versos que tiemblan, piel desnuda en la pluma derramando su tinta, corazón que siente y que el poeta vive. Que continúe el viaje… ¡Vida!

    Soportar el viaje

    La podredumbre
    invade la epidermis
    hongos nacen
    musgo venenoso
    que agria el aguaCalavera que dirige un barco
    aire pestilente
    que parte las fosas nasales

    Soportar el viaje
    esperando el corte en el cuello
    navego involuntariamente
    traído por algún capricho de un ego

    Una caravana de sinsabores
    rodean el paso
    el destino baja la mirada
    tragando lágrimas
    que refrescan sus llagas

    saca un sollozo
    que se sujeta a la otra orilla…
    en la mano
    se dibuja la ruta inevitable

    y en la frente
    marca su hierro
    el misterio,
    ese centinela de la vida…

  • Los versos rotos de Constanza Everdeen

    Los versos rotos de Constanza Everdeen

    “Los poemas bonitos son la voz del viento y se pasean por tu vida como un gato», así es como nos los define la poeta Constanza Everdeen y se me ha antojado comenzar esta reseña con esta cita, porque creo que es la mejor definición y presentación a su poesía.

    Cuando leí por primera vez a Constanza  me llamó la atención la elegancia con la que acarician sus versos y la sutileza que tiene su pluma para girar la tinta y lanzarnos un zarpazo.

    Siempre elegante

    Como Hades emergiendo desde la profundidad de mis entrañas,
    el otro día casi te deseo el mal.
    Pero lo hice bien,
    deseé tu caída amortiguada sobre ese lecho neumático,
    del color del que nunca tintaría mi cabello.Lo hice bien, sí.
    Porque estando a finales de verano,
    una sabe que no puede pedir primaveras tardías,
    y hay un estatus de madurez y maestría que mantener.Para que no corra la sangre, corre la tinta,
    y te escribo sobre fases lunares,
    con la esperanza de que entiendas mis cíclicos demonios.No hallarás nada más puro y veraz,
    contenido entre curvas y sensuales aromas.

    Porque en ese lugar en el que temo tu orden,
    yo desordeno la ropa y silencio los insomnios.

    Sus versos son una lluvia de pétalos en noviembre que dejan la fragancia de mayo:

    Otro punto de sutura

    Le dije al mar que según para qué mensajes, es mejor que la botella que arroje esté llena.

    Me quedé mirando un reloj con agujas sin sentido,
    rodeada de un cementerio de elefantes sin memoria,
    pasando la hoja a un calendario de días inciertos.

    La cara oculta del amor es liberar el sufrimiento en defensa propia,
    masticar los cristales rotos y descubrir su dulce sabor.

    Le puse voz al amor para no acallar la herida,
    y me quedé con las letras en las manos.

    Te escribí el mar y el cielo con la esperanza de ver una revelación en tus ojos,
    pero sólo me vi a la deriva flotando en tu iris airado.
    No sé en que marea te perdiste,
    ni cuándo se hizo Noviembre y abandonaste mi silencio.

    Solo sé que tu inclinación al derribo,
    no pudo con mi revolución.

    “A veces no encuentro las palabras pero te veo escrito en todas partes». Y es que sus letras son el silencio de un suspiro que se hace verso.

    Los hados reclaman

    Te paseas ante mis ojos inconsciente del fuego,
    te persigo ávida sin mirarte,
    en vehemente consecución de mi cánido designio.
    Reclamo y me das aguaceros intermitentes,
    donde bailo al ritmo de los tambores de tu pecho.
    Pienso y camino inane,
    codiciando entregas,
    resistiendo sequías en las manos.
    Se graban en ellas líneas de ausencias y lacónicas supernovas.
    Me rindo a la estela fugaz del astro que me reina,
    cedo a su gobierno para no perderme entre rebelión de vendavales.
    Anhelo que se te haga incontable el número que destinas a los hados,
    que sientas la revelación
    y te arrojes a mi esfera en llamas.

    Su poesía nos vuelca en una historia de amor que aún en la sombra se sostiene entre las luces intermitentes del recuerdo.

    Más de mil

    Tengo más de mil leyendas para desvelarte las noches.
    Para aplacar voluntariamente tu tormento.
    Erosionando el cantil, fundiendo el hielo,
    abriendo sendas de letras floridas donde te reconcilias con todo.Guardo más de mil mitos dentro de una cajita para que nada se te desarme.
    Versando tu sangre,
    te devuelvo a la esperanza.
    Besando tu carne,
    te hago justicia en el averno.Escondo más de mil cuentos en cadena,
    para anclarte a la cara oculta del rebalaje.
    Soy lo que aparece en tus sueños después de frotar la lámpara,
    el santuario de tu condena.

    El lugar donde cada vez que mueres, más te agarra la vida.

    Sus versos se deslizan como pasos de baile en la coreografía de un amor aún latente en su música, pero que va perdiendo el compás de sus pasos tras las agujas inexorables del tiempo.

    58 minutos

    Hablabas de ser agua,
    yo esperaba una ilusoria previsión de lluvia,
    con el paraguas roto,
    en un andén fantasma.
    Ahogamos los gritos por temor a que toda réplica,
    fuera el eco de lo que fuimos.
    Evité las transparencias,
    con una combinación de decepciones
    y algún depósito de sangre.
    Falsamente nos sorprendió la rutina en la retina,
    tú detonaste la caja,
    yo apreté el gatillo,
    nadie recogió el escombro.
    Una demora de una hora,
    o de incluso 58 minutos menos,
    dejan los versos fríos en el plato.
    El tiempo no significa nada,
    pero siempre resulta mortal.
  • Un año de viaje junto a Alejandro Poetry… mirada y alma como único billete

    Un año de viaje junto a Alejandro Poetry… mirada y alma como único billete

    Lo primero que destaca del estilo de Alejandro es su versatilidad: con pasión y dedicación trabaja con habilidad estilos tan distintos como las formas poéticas japonesas, el verso clásico, o la prosa.

    Ha recorrido la senda de la Escuela de la Sociedad Secreta del Haijin, de la que forma parte activa y en la que imparte sus conocimientos como maestro Senpai.

    Chöka (fin de la canción)

    El sol sacude
    su melena de fuego
    ante mortales
    en un planeta azul,
    baila la vida
    la sinfonía cósmica;
    paciente espera
    la oscura muerte trágica
    el fin de esa canción.

    Estricto y paciente, siempre en busca de la perfección, aborda con disciplina el verso clásico, respetando sus anclajes métricos y dominando los vértices de sus acentos melódicos, para terminar coronando con maravillosos estrambotes.

    Es que a dónde se esconde, lo infinito me hastía,
    mi señora maldita, mi final tan bendito
    podadora de vida, sembradora de ruinas.

    Putrefacta la espina
    corroyendo mi esencia, putrefacta aureola
    coronando el abismo, revolcando las olas.

    De mente inquieta y con una desbordante imaginación, Alejandro es un poeta cósmico en un universo paralelo, y un creador nato de mundos siderales con millones de vidas estelares, más una: la suya y todas las que no se atrevió a vivir.

    o como cuando se apagó el sol
    del ocaso número
    nueve mil novecientos noventa y nueve
    ─en alguna de todas esas vidas que aún no he vivido─
    y qué de aquella vez que expiré
    al caer aquella hermosísima estrella fugaz…

    __ y siempre,
    ____ en ese último instante,
    ______ estaba,
    ________ pensando en ti…

    Os invito a subir al tren de su intrépida poesía con estos cuatro vagones que he seleccionado para la ocasión. Comenzad el viaje.


    Nos rasgamos la piel y nos la erizamos en las profundidades de este primer intenso vagón de versos:

    Oscuridad

    Oscura está la habitación de mi alma.
    Hasta los silencios huyeron despavoridos
    antes de cerrar la última ventana.

    El arce desfallece y se abraza
    con sus atribuladas ramas secas,
    esta mañana sacrificó
    su última hoja de esperanza.
    Se la dió al otoño gris
    que me obsequió
    su última sonrisa ocre ilusión.

    Tengo el paladar marchito,
    trago saliva de un pozo seco
    al que no le quedan gotas de fe.

    El futuro es una bola disforme
    de sueños fracturados.

    Afiladas dagas caen del techo,
    con tino mortífero
    se incrustan en cada poro,
    en cada herida mortecina,
    de la calcinada piel
    que cubre mi pusilánime figura.

    En esta extensa planicie de oscuridad
    ni mi sombra me hace compañía,
    se quedó allá afuera,
    columpiándose del neumático
    de una vida ancestral
    en la que quizás, fui feliz.

    El reloj de arena
    en el centro de mi habitación,
    es una silueta difusa
    con contornos de mujer ardiente.
    Cada grano de arena que cae
    me recuerda la cuenta reversa
    e irreversible de la vida
    que se me escapa a borbotones.

    Quiero vivir,
    quiero ver el sol,
    quiero oler la primavera,
    abrir las ventanas de mi alma
    tan solo una vez más.

    Desnudo me arrastro a cuclillas
    por kilometros interminables de oscuridad,
    en el aire respiro cristales de muerte,
    imposible llegar al lindero de mi alma.

    Quiero llorar un río de tristeza,
    mas la fuente de mi alma
    es un árido desierto
    sin agua salina para las lágrimas.

    Nada queda, solamente…

    Oscuridad.

    Arrancamos las agujas al reloj, y con ellas entre las manos y la vida de segundos fulminantes entre los barrotes del tiempo, vamos en busca de la llave que esta prosa poética esconde.

    La celda

    Estoy atrapado en una celda de barrotes de oxígeno inoxidable. Mis carceleros son segundos mudos e implacables. Me cambian los carceleros a cada instante; cada que volteo a ver, se han ido los anteriores y vienen unos nuevos; más implacables y más mudos que sus predecesores.

    Subyugado a la tiranía del presente, desde esta celda invisible; soy incapaz de caminar a la habitación contigua, la del ayer; sólo se me permite verla desde un cristal a prueba de balas atemporales.

    Enfrente, observo constantemente, la habitación del mañana; pero no lo distingo claramente; hay una cortina de bruma que me la desdibuja. Por ratos la veo soleada, asombrosa y esperanzadora; por ratos la veo sombría, quejumbrosa y aterradora.

    Cada vez que despierto, tengo la sensación de despertar en lo que parecía la habitación del mañana; pero la observo a detalle, veo el papel tapiz, los cuadros de arte abstracto que cuelgan de sus paredes, el color y textura del piso; el techo, esa misma mancha en una de sus esquinas, esa misma gotera que tanto me desespera; y concluyo, que sigue siendo la habitación del presente.

    Durante el día, me siento en un banco de circunstancias; tiene tres patas desiguales; con mucho trabajo mantengo el equilibrio. Desde mi banco veo los segundos pasar; tan mudos, nunca me dicen nada, ni me saludan ni se despiden; tan implacables, de reojo me miran con desdén. Desfilan instante a instante frente a mí. La otra vez quise sujetar uno de ellos de una de sus piernas; era tan escurridizo y resbaloso; se me escapó en un segundo el muy taimado.

    Tengo esta lista de cosas por hacer en este presente constante, y se me va la vida en hacer y hacer. A veces estoy tan ocupado en el hacer, que ni veo los segundos pasar; solo tengo esa sensación de que son multitud de ellos los que se han ido y han llegado, casi sin dejar huella en mi celda del ahora.

    Después de un tiempo, empiezo a notar en carne propia, lo verdaderamente implacables que han sido (esa infinidad de segundos que han pasado).
    ¡Mira como me van dejando el cuerpo! Todo gastado, cada vez más marchito y mallugado; segundos desalmados.

    Y sigo aquí, con mi lista del hacer; haciendo, deshaciendo y volviendo a hacer. Sin notar el ejercito de segundos que desfila frente a mi celda; sin sentir el daño que le hacen a mi cuerpo, a mi alma. Luego de un buen tiempo me doy cuenta, que la verdad; es que me están matando de a poquito, haciéndome pequeñito.

    Un día desperté con esa sensación, clavada como puñal en el centro de mi corazón; ya no habrían más segundos para ver pasar, mi cuota estaba por alcanzar. La promesa contínua (que siempre se cumplió) de seguir viendo el mañana, se había acabado. Ese día quise contemplar el mañana a través de la bruma; mas una cortina de hierro me separaba de él. La cortina estaba recubierta de espadas de dos filos de distintos tamaños; en cada espada caminaban, a cada lado, escorpiones ponzoñosos de aspecto formidable. Infranqueable.

    Me senté en mi banco de circunstancias. Miré mi lista de cosas por hacer, estaba vacía; del asombro casi me caigo de mi banco, al perder el equilibrio. Me parecía que los segundos pasaban más lento, casi se congelaban; y en ese momento observé sus rostros con todo detalle; cada uno tenía un rostro diferente, pero era obvio que todos, eran los rostros de la muerte.

    El último segundo que llegó, tenebrosamente enmudecido; tenía los mil rostros de la muerte. Llevaba una túnica negra muy larga, parecía tan antigua. Su cuerpo parecía totalmente atemporal, desprovisto de temperatura; sin embargo, daba la sensación de estar envuelto en llamas ancestrales; pero las llamas no abrasaban, todo lo contrario, eran tan terriblemente frías; como salidas de un invierno recalcitrante, desde el origen de los tiempos de todos los universos. Llevaba un aro muy grande de plata, del cual pendían miles de millones de llaves de eternidad (no sé como le cabían tantas). Tomó una, la introdujo en el cerrojo de mi celda del ahora y la abrió.

    ─Eres libre ─me dijo─ ¡Todo ha terminado!

    Nos lanzamos la flecha de cupido y nos dejamos enamorar con las notas carmesí que fluyen del corazón de estas sextillas.

    El placer en tu arte

    Reflexiono al desnudarte
    que en tu piel de porcelana
    habita un dulce misterio;
    trazos gráciles del arte
    en azul, en negro y grana,
    dioses de un antiguo imperio.Y no puedo sino amarte,
    hacerte mi ansiada diana.
    Mis ojos en cautiverio
    no hacen sino desearte.
    Y si la belleza es vana,
    no estoy para un monasterio.Aunque mi mirada te harte,
    te besa, le viene en gana.
    Sufro cualquier vituperio
    para poder contemplarte.
    Tu hermosura brota y mana,
    cual fuego sacro, sahumerio.Grácil pincel te dibuja
    una forma caprichosa,
    figuras despampanantes;
    tejiéndote con aguja
    la intensa tinta dichosa
    sobre carnes abundantes.Hay un grafo que me embruja
    en tu figura de diosa,
    y ya no soy el que era antes.
    Un deseo me apretuja
    por tu estampa voluptuosa
    con acertijos fragantes.Mi alma se desarrebuja
    ante la vista gloriosa
    de curvaturas vibrantes.
    Usando la tientaguja
    explorando tierra y rosa
    de colores tan brillantes.Eres sublime visión,
    ríos de extensa locura,
    tu alucinante esplendor
    hace estallar mi pasión
    y alza mi temperatura.
    Contigo soy soñador.Va en aumento mi ambición,
    tus colores son mi cura,
    te idolatro con fervor.
    Tu arte va a ser mi canción,
    tus círculos verdad pura
    y tus labios mi temblor.

    Te entrego mi rendición,
    mi alma lealtad te jura,
    lo hace sin ningún temor
    así sea perdición.
    Te voy a amar sin mesura
    a ti, a tu arte y a tu amor.

    Y llegamos  al último vagón  de este tren poético de distancias cortas para quedarnos a vivir aquí “congelados” en esta preciosa estampa de invierno que este Haibun de raíces japonesas nos obsequia y del que yo personalmente me siento cautiva por las bellas sensaciones que logra  transmitir y por el origen de su inspiración.

    Noches blancas

    Se asoma la noche con su blanquísimo abrigo sorprendiendo al farol en su amena charla con los árboles de su barrio. Conversan sobre caprichosos copos de nieve, y de niños juguetones que construyen sus blancos muñecos, con escobas, sombreros, y pipas viejas. Hablan de parejas de enamorados que se sientan en las bancas del parque a jurarse sus amores eternos. De lejos se asoma el viento, silbando cánticos de invierno y danzan los árboles tomados de las manos de sus níveas ramas. El farol prende su antorcha y los pajarillos acurrucados en sus nidos cantan nanas a sus hijos hasta verlos dormidos. Una manta de bruma lo envuelve todo, envuelve al viento, su silbido, a los pajarillos y a sus hijos dormidos. Tan gélida es la noche que ni la blanca luna asoma su redonda cara, se queda en cama, recostada sobre almohadas de esponjosas nubes en cubiertas de nieve.

    Duerme la nieve
    sobre los fríos árboles.
    Vela el farol.


    Amigo, poeta y, en muchas ocasiones, maestro al que admiro y al que tengo especial cariño, gracias Alejandro por compartir este año de viajes aquí, en este, nuestro bar de letras, y que nunca falten.

    ¡Feliz aniversario!

  • «Enganchados» a la poesía de Félix Santiago

    «Enganchados» a la poesía de Félix Santiago

    La poesía de Félix Santiago o @cafe_lix (como firma sus textos en Poémame o en su perfil de Instagram) «engancha». Engancha por su ingenio y originalidad. Engancha por el uso de metáforas y símbolos, aparentemente sencillos y cercanos, pero que golpean en el punto preciso para  que el lector no puede ya pasar por alto.

    He llenado la tina de tréboles para hundirme en ellos
    para dejarme atrapar por su olor a suerte (…)

    Entre el verso y la prosa poética, sus letras consiguen encender esa bombilla en la azotea y que te quedes en ella… esperando encontrar entre líneas el interruptor que la hizo encender, disfrutando de su lectura. Enganchada.

     

    El primero es para mí

    Porque hay gente que se ríe contigo y no saben lo que hay detrás. Porque puedes verte en sus ojos y partirte en risa y frente al espejo quebrar en llanto.

    Porque hay gente que te desea tanto bien como mal, tanto amor como desamor, que no puede con tu tristeza y decide llevarla a cuestas contigo para reírse de ella cuando tú no puedas más y luego dejarte.

    Porque hay gente que no te abandona aunque tú lo quieras. Porque hay gente que se queda aunque te exaspere su (no) presencia.

    Porque hay música que te toca las entrañas y remueve tus recuerdos. Porque el pasado que no muere te mata y te ancla a la nada. Porque hay colores pasteles que no te quedan y los grises son nubes muy pequeñas para tanta tormenta.

    Porque el café no sabe a gloria en los días alegres ni las mentiras parten en dos a quien siempre las cree y no las descubre. Porque hay más sexo entre un cruce de miradas de dos segundos que en media hora de gemidos , porque una sonrisa en la boca correcta es más letal que el arsénico pero más dulce que la miel y un té con tres de azúcar -en los días fríos.

    Porque está quien me dijo: Nadie te va a amar como yo -como no me lo merecía- y esa profecía no deja de cumplirse y me muerde cada que un amor toca la puerta y se esconde mientras intento observar por la mirilla.

    Porque está(n) ella(s) que me lee(n) y se burla(n).

    Porque está él que ahora busca una nueva vida lejos y otro que nunca lo supo.

    Porque estoy yo que escribo para ahogarme en el pasado que retorna y pisar de puntas el futuro que no llega, que me corto la piel entre tantos hilos rojos. Que no sé soltar lo que ya no me sostiene y que floto sin despegarme del suelo.

    Porque estamos (des)unidos en palabras que nadie escribe y en rimas que no existen, en canciones que no se bailan, en colores que el caleidoscopio no refleja, en lluvia que nunca cae, en corazones que no se rompen y en sonrisas que no iluminan ciudades.

    Porque está él que es todo lo púrpura que encuentro en una canción triste y está ella que tiene aires de saber a azul y rojo, combinados.

     

    Duend3

    Si es por mí, que el universo te dé todo lo que le pides
    que la gente se canse de ti, de tu maravillosa risa
    que se harten de que su vida se ilumine con tu presencia.

    Que a ti no te importe.

    Espero que hagas pataletas para conseguir lo que quieres
    porque crees que te lo mereces
    que es lo justo
    espero que el suelo por donde flotes se muera por subir a la altura de las plantas de tus pies.

    Y florezca(s).

    Si es por mí, que las únicas veces que llores sea porque no te cabe tanta felicidad en el pecho y se te salga por los ojos en forma de recuerdos futuros.

    Para que te hagas nube.

    Que los arcoíris te salgan de la boca y guíen a cualquier duende -como yo- al tesoro que hay en tu cabeza.

    Porque tú eres camino y hueles a vida.

    Si es por mí, que siempre tengas días a blanco y negro para que cada mañana decididas entre pintarlos como quieras o cerrar el cuaderno para seguir durmiendo
    pues hay días que no valen el esfuerzo.

    Y eso está bien.

    Espero que logres volver a ser eso que nunca fuiste
    que me mojes los parpados -con besos- a la distancia
    me sostengas tan fuerte que parezca que aún estás aquí.

    Porque sí lo estás.

    Si es por mí, que nada ni nadie te quite la alegría
    que tus orugas siempre se transformen en mariposas
    y que tus luciérnagas nunca mueran.

    Porque tú eres
    y siempre serás jardín.

     

    Treinta y uno cero ocho

    Desde aquí se puede ver
    la cantidad de tristeza que hay en tu taza de café
    y yo quisiera un sorbo.

    Me explico:
    disculpa por querer colorear cada lágrima que salía de tus comisuras
    es que el peso de algo que no es mio siempre me llama cuando lo veo reflejado en alguien más y se me hace inevitable no querer colgarme de sus pies para evitar que anden por el mundo así,flotando.
    Disculpa por abrirme el pecho ofreciéndote un lugar donde dejar toda la basura que llevas a cuestas pero es que mientras me esquivabas la mirada en tu espalda me pedía que te arropara y a mí las palabras que no salen de la boca siempre me han dominado.
    Lo siento, no quería hacerme puesto en tu vida solo me tocó montar el mismo bus que a ti pero tu parada llegó antes y a mí me quedó estar sentado junto a puesto vacío.

    Me recontra explico:
    Tus caricias en mi pelo no generan nada más que una explosión de estrellas debajo de mis párpados
    pero en serio, perdóname, yo no quería que mi lista de cosas que jamás voy a necesitar en la vida se viera tachada con tu nombre
    debí quedarme viendo a través de la ventana del bus cómo te marchabas.
    Siento que no sepas nada de esto pero no podría soportar el momento en que me soples los párpados
    apagues las luces de mi ciudad
    me partas la piernas
    precipites mis nubes
    desatures mi arcoiris
    explotes
    me dejes fueras de la habitación
    me hagas correrme
    o que luego me pidas que me marche mientras al mismo tiempo me sostienes por la cintura con los dientes.

    Debo tomar otro bus.
    Debo tomar otro bus.

    Me obligaré a tomar otro bus.

    Porque desde aquí se puede ver
    la cantidad de tristeza que hay en tu taza de café
    y yo quisiera un sorbo
    con
    tres
    de
    azúcar.