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  • 13 preguntas y un poeta, Ismael Pelegrí: «No hay literatura sin lectores. Cualquier medio que permita el contacto entre autor y lector es siempre positivo»

    13 preguntas y un poeta, Ismael Pelegrí: «No hay literatura sin lectores. Cualquier medio que permita el contacto entre autor y lector es siempre positivo»

    Ismael Pelegrí, poeta menorquín, nacido en Maó en 1975. Profesor de instituto. La casualidad hizo que presentara un libro de poesía en Barcelona y el hecho de ser menorquín me atrajo, fui a la librería y allí le conocí, presentaba el poemario De l’animal que s’imposa.

    El poeta Ismael Pelegrí

    Aquí podéis leer la reseña de «De l’animal que s’imposa» que publicamos el mes de marzo de 2018.

    «De l’animal que s’imposa», Ismael Pelegrí i Pons

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Desde siempre vida y literatura han estado unidas. Desde pequeño he estado rodeado de libros. Me considero, por encima de todo, un lector voraz. Esto puede explicar que, a nivel académico, acabara cursando la licenciatura en filología catalana y que me dedique, profesionalmente, a la docencia en un instituto de secundaria, donde entre otros contenidos, intento transmitir a mis alumnos la pasión por los libros. Además de leer, y como consecuencia de esta actividad, supongo que he terminado escribiendo. Y, ahora mismo, lectura y escritura estan casi al mismo nivel, aunque sigue ganando la primera.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Comencé, me imagino que como mucha gente, leyendo cómics (Tintín y Astérix eran de la familia) y clásicos de la literatura infantil y juvenil (MomoEl mago de OzLa historia interminable). Los autores que empezaron a influirme llegaron más tarde, al final del instituto y al iniciar los estudios universitarios. Posiblemente, el primero fue un narrador, Pere Calders. Aún lo considero una presencia fundamental y algo de él se acaba incorporando de alguna manera a lo que escribo. Tambien, Víctor Català, Josep Pla, en la narrativa, o Joan Salvat-Papasseit, Joan Alcover o Josep Maria Llompart, en la poesia fueron algunos de los primeros autores que me influyeron. En este caso, pero, más como lector que no como autor. Aunque siempre, me imagino, en mi obra hay posos de todas las lecturas que he ido acumulando. 

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    La poesía, para mi, es la suma de dos factores. Por la que respecta al contenido, me gustaría pensar que es una herramienta al servicio de un mayor autoconocimiento. En este sentido, la considero una disciplina cercana a la filosofía. Por otro lado, está la forma, aquello de explotar la función poética del lenguaje: decir las cosas buscando la belleza que se esconde tras las palabras. Por aquí, la veo muy próxima a la música. Esta es, teóricamente, mi poética. Mi poesía es el intento (que siempre tiende al fracaso) de llevarla a la práctica.

    tot acceptant la vergonya
    de qui veu el seu reflex
    al mirall d’uns altres ulls
    hi ha el mal sabor de boca
    d’un túnel sense sortida
    d’un miracle inexistent
    a les parets esfondrades
    davant les quals només resta
    reafirmar el curtcircuit
    que t’esgarrapa la carn

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    La evolución es evidente. A medida que acumulas nuevas lecturas y una mayor experiencia escribiendo, la  propuesta va cambiando. En mi caso, creo que he pasado de unas primeras tentativas demasiado influenciadas por una poesia poco lírica y que tenía como centro de interés aquello que me rodeaba a una interiorización y un intento de esencializar el lenguage.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Para mi, no existe un poema terminado. No he acabado nunca ninguno. Los abandono. Debo hacerlo. Cada vez que reviso un texto, tiendo a intentar mejorarlo. Siempre detecto cosas que no terminan de convencerme. Esto puede convertirse, de hecho acaba convirtiéndose, en un ejercicio obsesivo. Llega un momento en que, por higiene mental, debo alejarlos de mi. Por ejemplo, dejándolos reposar cuando veo que en vez de mejorarlos siento que estoy bloqueado y los cambios no son en positivo; también, enviándolos a algunos lectores de confianza (abusando de su paciencia y generosidad); alguna vez, presentándolos a un premio. Esto me permite, durante un tiempo, no tener que pensar en ellos. Es una especie de liberación.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Conseguir que forma y contenido coexistan en perfecto equilibrio en el texto. Y estar contento conmigo mismo, aunque veo muy difícil poder conseguirlo algun dia. Es un enunciado un poco egoista, pero lógico si partimos del hecho de que escribo para conocerme mejor. 

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Un papel secundario. Puede parecer paradójico, porque para mi, la poesia es un género esencialmente oral. Es allí dónde luce la música que la caracteriza. Pero esa música, sin el contenido, no es nada. Disfruto mucho participando en lecturas en vivo, como recitador o como oyente, pero donde realmente aprecio la poesia es en la lectura (y relectura) solitaria y silenciosa. 

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    No hay literatura sin lectores. Cualquier medio que permita el contacto entre autor y lector es siempre positivo. 

    per açò és molt més pràctic
    a la fita equidistant
    reduir els maldecaps
    al regust d’una glopada
    i trepitjar ferm la terra
    en emprendre el camí recte
    quan glateix sense mesura
    l’anhel roent de l’instint
    endut pel gest primigeni
    de l’animal que s’imposa

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro/a autor/a que le haya gustado mucho?

    Esta pregunta es más difícil de lo que aparenta. Me obliga a establecer una jerarquia. Cito el primero que me viene a la cabeza, aunque posiblemente, en un minuto, la opción sería otra: Charles Baudelaire, «Una carroña». Pero, no he terminado de decirlo y pienso: ¿y porqué no «En la meva mort», de Bartomeu Rosselló-Pòrcel? ¿O, «Què en queda», de Margarita Ballester? Y no pararíamos…

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    En poesía, exactamente en este momento estoy releyendo I Déu en algun lloc, de Sònia Moll, que ha acompañado, en los últimos días, a Mos de gat, de Dolors Miquel y Mort d’un aviador tartamut, de Lucia Pietrelli. Cuando lo termine, tengo sobre la mesa el último de Carles Rebassa (Sons bruts) y Wislawa Szymborska (Instant). 

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea mucho. Le ayudará. Es obvio. Y que se deje guiar por el instinto. Por otra parte, no creo que esté en una posición que me permita dar consejos a nadie. 

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En el caso concreto de la literatura catalana, que es el que conozco, creo que hay una cantidad interesante de pequeñas editoriales que permiten que se siga dando a conocer buena poesía en ediciones muy dignas (y la que no tanto, por cierto: hasta la mía han publicado). Después, nos encontramos con las grandes empresas, que tratan a los autores y a las obras de una manera muy diferente, pero que juegan su papel y que también son necesarias. Me preocupa, pero, que no haya nadie ocupando el espacio central.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Por ejemplo, alguna pregunta sobre qué opino de las entrevistas a los escritores. Tengo sentimientos contradictorios al respeto. Entiendo que pueden ser de utilidad a la hora de dar a conocer nuevas propuestas literarias, pero muchas veces saber según qué cosas del autor —algunas de ellas totalmente superfluas— no ayudan en nada en aquello que es esencial: el texto. És más, pueden acabar interfiriendo de manera negativa en la relación entre el lector y la obra.

    Muchas gracias Ismael por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Dira Martínez, poeta: «No hay que tener miedo a deshacer todo lo escrito para empezar de nuevo»

    Dira Martínez, poeta: «No hay que tener miedo a deshacer todo lo escrito para empezar de nuevo»

    La poeta venezolana Dira Martínez Mendoza es Licenciada en Estudios Internacionales por la Universidad Central de Venezuela y Especialista en Estudios Avanzados en América Latina por la Universidad Complutense de Madrid.

    La artista y poeta, Dira Martínez Mendoza.

    Autora del libro (N)aves (Pirata Cartonera), ha participado en múltiples antologías como «Mi país es un Zombie – Antología postmortem» (Editorial Casamanita, México), «Prometeo 97 – La paz se escribe sobre lava» (Revista Prometeo, Colombia), Antología Literaria Internacional «Poesía Hembra» (Perú, 2014), «102 poetas Jamming» (Oscar Todtmann Editores, Venezuela) o la Antología del Festival de Poesía «A voz limpia» (Australia, 2016), así como colaborado en diferentes revistas culturales y fanzines.

    Su propuesta poética destaca por la incorporación de intervenciones de cuerpos con poemas, propuesta con la que participó en White Street Project en Melbourne (Australia) en el 2014.

    Charlamos con ella sobre su visión de la poesía y descubrimos algunos de sus trabajos.


    ¿Cómo nació tu afición por la escritura? ¿Cuándo comenzaste a escribir?

    Comencé a escribir cuando estaba en edad escolar; en mi casa me regalaron un libro de rondas infantiles que todavía conservo. Quizá en aquel momento quería un juguete y llegó en forma de libro; rondas, canciones infantiles, palabras rimando lúdicamente: en medio de esa sonoridad apareció la escritura.

    Te gusta combinar tus poemas con imágenes creadas por ti misma. ¿Tiene algún significado especial para ti?

    Algunas imágenes que realizo representan una lectura transversal del mundo y de los poemas. Voy experimentando y mezclando; es un proceso alquímico entre la palabra escrita y todo lo que se puede transmitir a través de una composición visual: collages, fotografías, abstracciones geométricas, etc. En algunas ocasiones las imágenes sin el acompañamiento de la palabra; no todo es pronunciable y va de la mano con un proceso de transformación interno, un fuego transformando en mi todo lo que toca. Algunas expresiones visuales sin la presencia de la palabra hablan por si mismas. En el lenguaje visual, símbolos para ser sentidos sin necesidad de racionalizar; muchas veces la palabra escrita sugiere límites, un margen, es en la expresión visual donde es posible encontrar un espacio de comprensión no definido e ilimitado, libre interpretación.

    ¿Cómo definirías tu poesía?

    Considero que en este momento no puedo ni quiero definir mi poesía, tampoco quisiera hablar de mi poesía como tal; lo que yo pensaba que era la poesía se desintegró y ahora está en un proceso de comprensión y también de asimilación de otra realidad completamente distinta. La raíz del verbo no la percibo en este momento como antes lo hice, ha sido entender que no comprendemos todo y una de esas cosas es precisamente el origen de la palabra mucho más allá de una definición formal. 

    No me encuentro en este momento en un esquema formal de la escritura, todo lo que estoy haciendo, lo visual y lo escrito está siendo atravesado por una espada que desvanece cualquier idea fija o preconcebida, me estoy dando esa oportunidad de entregarme a todos los asombros, al servicio de otro propósito menos individual, en pro del trascender colectivo. 

    Es un tránsito en medio de esta transformación que estamos viviendo todos, estamos viviendo una transición hacia otro nivel de conciencia; una visión y ampliada de nosotros mismos y de todo aquello que nos rodea.

    Con esto te quiero decir que no se puede limitar algo que todavía no ha concluido.

    La noche es un diluvio columpiándose en las entrañas 
    La noche es en el soñante una esfera deshaciéndose vociferando en el silencio su canto.
    Fallecimos como astros,
    violentísima radiación sideral.


    Hay una prolongación de madrugada
    de atmósfera, de cuarto
    de jardín nocturno 
    de estrellas dando vueltas en su mano
    como si yo fuese su bosque, su luz y su isla
    cómo si yo fuese este campanario líquido en sus ojos 

    Como si yo fuese Tokio en su mapa
    como si una mano ambigua y antigua
    como si una mano turbulenta y serena
    late al unísono conmigo
    al otro lado del mundo
    y me despeina con la voracidad de su viento

    Él arde, yo lo sé. Él arde.
    Y me toca desde sus edificios con isla
    en la orfandad de su canto.

    ¿Qué es el cosmos? ¿Qué representa para tu poesía?

    El cosmos es todo lo que somos, un sistema totalmente integrado. El hombre es un ser universal con capacidades inmensas, degradado a ser esclavo de sus propios límites: raza, género, dogmas. Somos micro y macro cosmos, el universo lo llevamos dentro, somos fractalidad en movimiento. Me preguntas por el cosmos en mi poesía y te puedo decir que abarca todo lo que puede ser una palabra, un campo sonoro de acción creando realidades hasta lo invisible que ha sido, es y permanecerá como inexplicable e inexpresable. 

    I can say reef and it transforms itself into a song
    I look for you in this accumulation of heavenly bodies
    in all of their raggedness surrounded by their own auroras
    We are drawing a new old-sky in our veins
    a heart beat of indecipherable geometry
    a striking display of colours in the eyes.

    ¿Qué valoración tiene para ti actualmente la poesía escrita en Venezuela?

    Siento respeto por la poesía escrita en Venezuela y en cualquier otro lugar; son muchas voces intentando comunicar su propia visión del mundo, esté de acuerdo o no con esa visión. En algún momento sentí inconformidad en Venezuela por considerar que la poesía tenía necesariamente que abarcar otros espacios en medio de un contexto hostil de adoctrinamiento político; un acercamiento más humano y menos contemplativo y encapsulado. Como todo ha sido movimiento, bastante aleccionador, además, todo fue surgiendo de manera natural y ese acercamiento de los autores con el resto de la población ya está ocurriendo, fue un proceso tardío pero inevitable. Me parece hermoso lo que está ocurriendo en ese sentido.

    La escritura actual en Venezuela, en cualquiera de sus géneros, la voz de tantos autores también se ha ido transformando después de haber sido atravesada por este rayo repentino que nos despertó a todos.

    Es un coro de voces afinándose, diferentes propuestas recreando un antes y un después de todo lo que hemos tenido que atravesar para poder encontrarnos, mirarnos a los ojos inevitablemente y poder convertirnos a pesar de nuestras aparentes diferencias semánticas y humanas en una sola voz y un solo canto en Venezuela.

    ¿Te gustaría escribir sobre el éxodo y la miseria en el futuro?

    Son etapas transitadas. Durante un tiempo escribí sobre el éxodo percibida como una memoria que me habitaba, antes de la  reciente «Diáspora Venezolana», también escribí poemas a los desaparecidos latinoamericanos, antes de las más recientes desapariciones forzadas en Venezuela, escribí sobre la brecha social ignorada tanto tiempo en el país, y por supuesto poemas feministas con una postura rígida e intransigente. Escribí sobre muchas cosas que en algún momento representaron una causa en mi vida y una guerra. Posteriormente saqué el poema de la hoja, lo llevé a los cuerpos,  y otros espacios, una experiencia determinante que fue cambiando la percepción que tenía del mundo, fui entrando paralelamente a todo lo que estaba ocurriendo en el país, en una transformación tan aleccionadora y demoledora, un despertar a otra realidad que  todas las durezas se han ido erosionando como una piedra que recibe la constancia del agua. Encontré de esta manera otra fortaleza que ya no necesitaba que me enfrentara contra el mundo, sino sentirme cada día más parte de él, porque ese mundo que yo veía afuera hostigándome sin cesar estaba en muchas de mis fisuras. Ir reconociendo esas fisuras, patrones y repeticiones me ha permitido abrirme a la grandeza de todo aquello de lo que formamos parte. Ha sido revelador, ha sido morir estando en vida para seguir viviendo y avanzando en un camino que ahora siento sin principio ni fin, el camino hacia el despertar del corazón. 

    ¿Qué autores jóvenes recomiendas leer actualmente?

    Recomendar autores es un tema para los expertos literarios, no es mi caso. No soy experta en literatura. Cada autor es un vaso comunicante con su propia comprensión de la realidad, y los lectores deciden a cual expresión de la  «realidad» prefieren acercarse.

    Si pudiera recomendar una lectura, podría decir que la lectura de nuestra propia sonoridad como punto de partida hacia el reconocimiento de otras voces.

    Existe también un lenguaje  imperceptible, un hilo conductor entre cielo y tierra que sacude por completo; son alfabetos libres y abiertos a todo aquel dispuesto a escucharlos.

    También hay un libro amplio y sin folios registrados formalmente dentro del corazón humano. 

    ¿Qué consejos darías a los nuevos poetas?

    El consejo para los nuevos poetas es no tener miedo a deshacer todo lo escrito para empezar de nuevo. Que después de encontrar su propia voz, puedan reconocerse en todas las voces que los precedieron. Que puedan abrirse lo suficiente, para reconocer algún día en su palabra, la raíz del verbo que da origen a todo lo que existe.

  • 13 preguntas y un poeta, Alejandro P. Morales: ‘La poesía está en cualquier lado, más cerca de lo que uno imagina’

    13 preguntas y un poeta, Alejandro P. Morales: ‘La poesía está en cualquier lado, más cerca de lo que uno imagina’

    Ya sabéis que uno de los objetivos de Poémame es ser canal de difusión de nuevas voces poéticas. En nuestra búsqueda entre aquellas personas que publican en Poémame encontramos al poeta canario Alejandro P. Morales, autor de ‘A Contracorriente’ y decidimos entrevistarle. Aquí tenéis el resultado.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en Las Palmas de Gran Canaria, muy a finales de la década de los 70. Cursé estudios de Audiovisuales, Cine y Fotografía. Mi actividad literaria despertó por inquietud y curiosidad. Siempre me sentí especialmente atraído por el arte y la cultura. El año pasado publiqué mi primer poemario, “A Contracorriente”, (Ediciones Mouse, 2018), y espero seguir colaborando a la difusión de la cultura literaria.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Realmente, el camino que escogió la poesía para llegar a mí fue la música. Los autores que nos enseñaban en el colegio, los grandes clásicos como Góngora, Garcilaso…, eran menos cercanos y no me transmitían demasiado a mis trece o catorce años. Y de repente, descubrí a Pedro Guerra, a Joaquín Sabina… que hablaban del deseo, el desengaño y el desencanto. Fue un punto de inflexión. A partir de ahí, empezó a interesarme Neruda, Miguel Hernández, Pedro Salinas, Jaime Sabines, Alejandra Pizarnik… y contemporáneos Benjamín Prado, Luis García Montero o Elvira Sastre.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Soy incapaz de definir mi poesía. Definirse es limitarse y encasillarse un poco. Procuro alejarme de eso. Nadie tira de un único manual. Intento escribir una poesía honesta,
    intensa y realista. El lector de poesía es muy agradecido ante un poema en el que se está identificando o le está ayudando.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Sí, lo creo. No se escribe igual con veinte que con treinta años. La literatura, como cualquier tipo de expresión artística, es una evolución constante. Intento que mi lenguaje poético sea claro, comprensible y accesible. Hablar de cosas que lleguen al lector, principalmente.

    Y antes de que los rescoldos
    de este torpe amor
    en mi memoria queden retenidos
    a la sombra del recuerdo,
    te invito a dilu(irte)
    por la puerta del olvido.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    En mi opinión, un poema nunca acaba. Siempre es susceptible de modificación a través del tiempo. No acostumbro a corregir demasiado mis textos. Tal vez, una palabra o un verso por razones de rima o sonoridad. Cuando tengo la sensación de desahogo, cuando me he librado de algo que necesitaba o quería decir, doy por terminado el poema.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Mi objetivo no es otro que el de disfrutar escribiendo, sin pretensión alguna. Si mis textos sirven para que la gente profundice, se sienta identificada y se enganche a la lectura, estaré enormemente agradecido.

    “Cuando ya no funcione
    el motor de la ilusión,
    el deseo y la pasión…
    Cuando se apague la luna,
    cuando este yo muera
    como murieron los otros,
    entonces me habré hecho mayor.”

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Obviamente, cuando tienes un público todo es más fácil. Pero, hasta que llegue ese momento, subirte a un escenario sin saber cómo van a reaccionar es muy complicado. Las lecturas en vivo me aterran, pero reconozco que es algo importante a la hora de acercar tu obra a los demás.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Las redes sociales son una herramienta que, bien utilizadas, son magníficas porque te permiten difundir tu obra, llegar a muchos países y a muchas personas con un solo click. No obstante, también son un arma de doble filo porque existe mucho intrusismo y demasiada poesía que no cumple unos requisitos mínimos de calidad. Pero si eso sirve para que las librerías no cierren, la gente se interese por la poesía y sea un impulso o un puente para que la gente descubra a Ángel González, Karmelo C. Iribarren, Idea Vilariño o Piedad Bonnett… pues está estupendamente bien.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

    Es verdaderamente complicado elegir uno. Tal vez, me decante por “Puntos Suspensivos”, de Joaquín Sabina, incluido en su libro de sonetos clásicos “Ciento Volando De Catorce”. El magistral manejo de los símbolos de este soneto evoca imágenes de lo más certeras en lo que al desamor se refiere:

    Lo peor del amor, cuando termina,
    son las habitaciones ventiladas,
    el solo de pijamas con sordina,
    la adrenalina en camas separadas.
    Lo malo del después son los despojos
    que embalsaman los pájaros del sueño,
    los teléfonos que hablan con los ojos,
    el sístole sin diástole ni dueño.
    Lo más ingrato es encalar la casa,
    remendar las virtudes veniales,
    condenar a galeras los archivos.
    Lo atroz de la pasión es cuando pasa,
    cuando, al punto final de los finales,
    no le siguen dos puntos suspensivos…

    Joaquín Sabina


    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Me incomoda y me aburre leer solamente un libro. Generalmente, suelo tener varios frentes literarios y culturales abiertos. Actualmente, estoy leyendo “Acuerdo Verbal”, de Benjamín Prado y, paralelamente, “Cosas Que Los Nietos Deberían Saber” de Mark Oliver Everett.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Principalmente que lea, que investigue, que tenga curiosidad, que sea inquieto/a, que busque su propio estilo sin imitar a nadie, que mire con introspección y a su alrededor. La poesía está en cualquier lado, más cerca de lo que uno imagina.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La veo con distancia, escepticismo y desconocimiento. No conozco demasiado la industria para sostener un argumento sólido y bien fundamentado. Pero supongo que una editorial no deja de ser una empresa y mirará por sus intereses, muchas veces en detrimento del talento.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Después de haberme tenido en cuenta, me parece una osadía pensar en qué pregunta se ha quedado por el camino o qué pregunta me hubiese gustado responder. Por decir algo, ¿Qué es el arte para mí? Sin duda, para mí el arte es un bálsamo que se inventó para corregir o sobrellevar la existencia. El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, construye palacios sobre los escombros de la realidad.

    Ojalá tu ausencia
    sólo existiera
    en mi cabeza,
    y la angustia fuera
    tan falsa
    como real
    es mi tristeza.

    Muchas gracias Alejandro por la entrevista. Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. 

  • 13 preguntas y un poeta, Javier Gil: «No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón»

    13 preguntas y un poeta, Javier Gil: «No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón»

    Javier Gil debe ser de las personas que no espera que la suerte le vaya a buscar a casa, en cuanto pasa cerca le echa el lazo y se la arrima. Así fue con esta entrevista. Aquí la tenéis. No os defraudará.

    El poeta Javier Gil es un apasionado de la escritura al que le gusta contar historias, perfilar personajes con sus contradicciones pero también, en ocasiones ser directo y ahí es donde llega el verso.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Mi nombre es Javier Gil, barcelonés de nacimiento y republicano de corazón. Nací el mismo año que Franco murió. Soy profesor de primaria y autor de las novelas Aunque sea un rato, Esta ausencia a la que te pareces y el poemario (Siempre) Serás casa en mis bolsillos. Colaboro en la sección de cultura del diario El Cotidiano, escribiendo reseñas de libros, crónicas de conciertos y obras teatrales.
    Desde hace cuatro años, presento por salas y teatros dos proyectos paralelos músico poéticos junto a Pemi Rovirosa e Irene Sansalvadó y otro con el músico Sergio Marín llamado Los tiempos no están cambiando

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?
    Mi adolescencia la pasé en Sevilla. En el instituto teníamos un profesor de Literatura que nos dio a conocer a Machado y Gil de Biedma. Me fascinó ese mundo, esa manera de expresar los sentimientos. Por otro lado, recuerdo utilizar poemas de Luis García Montero y Rafael Alberti para conquistar a las chicas de clase diciendo que eran míos. La mentira de vez en cuando es necesaria si la causa es buena.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Intento no estructurarla mucho. No creo en los versos metódicos y ceñidos a un patrón. Eso sí, el poeta ha de jugar con las palabras. Añadir los vocablos exactos en el renglón exacto. En definitiva, el poema es un encuentro entre el lector y su lectura.
    Mi poesía gira en torno al que yo creo es el sentimiento universal: el amor. Alrededor de él, se construye la humanidad y las relaciones entre las personas. En ocasiones, cura y en otras te asesina.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Lo que es cierto es que revisando los textos de hace años, el léxico y las ideas no son las mismas que ahora. Cuando te enfrentas al folio o a la pantalla del ordenador has de escribir de las cosas que pasan a tu alrededor, has de hacerlo tuyo. A mi entender, el poeta ha de crecer con la edad que tiene. Yo no puedo ni debo hablar de mozas con coletas sino que intento narrar historias de amor adulto. Más adelante, tengo pensado crear un poemario de temas sociales.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Un poema nunca acaba, es infinito. Cada día intento observar cuando paseo, cuando voy al médico, en mi trabajo. El oficio de poeta es observar y escuchar y al llegar a casa envolver eso como un regalo y adornarlo. Según el poema, corrijo poco. Soy un ser inmediato. No concibo la vida ni la escritura de otro modo. ¿Por qué corregir la tormenta?

    GIGANTE

    Mi gigante. Lo imprevisible eres tú. Lo imposible no lo esperaba.
    Quemaste esta ciudad y mi habitación.
    Te hallé en la lucha inevitable de mis letras, de mis fantasmas.
    Fuiste durante horas esa parte del día y la herida de mi botiquín particular.
    Un día como hoy regresaremos a este aeropuerto,
    dentro de un tiempo ganaremos el combate de vernos, de recordarnos.
    Me llamarás, te llamaré, cuídate, cómo estás, nene y aquí te mentiré.
    Me callaré. Tragaré saliva y contestaré que los planes siguen en pie.


    Y continuaré engañándote. No te contaré mi hambre de encontrarte,
    la rabia del perdedor, la ternura de tu maquillaje,
    el poso de la taza que dejaste cada vez que amaneciste conmigo,
    mi temor a ser más valiente o que, quizá, tus besos cuelgan de aquellas fotos
    que nos hicimos en el salón.
    Mientras espero tu vuelta,
    ordenaré los champús del cuarto de baño, del más grande al más pequeño,
    pondré solución a mis ojeras, sobreviviré al sarcasmo del capitán Haddock
    y recitaré para otras sabiendo que en sus alientos estás tú.


    La lucha armada, lo inasequible, lo que mayor quiero ser,
    el cogerte de la mano, el anillo que olvidaste en algún rincón,
    la metralla de cada metro cuadrado, el suspiro al otro lado del teléfono,
    el huracán coherente, pasión que nadie entiende,
    mis ganas de matar, las canciones que cantamos,
    tu cintura en forma de soneto, el próximo poema que pierda…


    Es imposible vivir sin creer en ello, sin el presente que me ofreces.
    Imposible vivir sin creer en ti,
    imposible no apostar por este gigante.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Lo que no quiero que me pase es como a muchos escritores: que reconozcan mi obra una vez muerto. Me parece injusto y denigrante. El objetivo de mis libros y recitales es sencillo: remover conciencias, contar historias y que el lector o el público se emocione, bastantes cosas tenemos en el día a día que nos hielan el corazón. La vida es una y hay que sentirla a borbotones.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Mi compañera me dice siempre que yo escribo para recitar en público y creo que no le falta razón. Mi sueño frustrado es ser cantante de una banda de rock and roll, quizá la monté junto a Pemi Rovirosa e Irene Sansalvadó y Sergio Marín con los dos proyectos poéticos. Encima de los escenarios soy yo, fuera de ellos soy un personaje. Las lecturas en vivo son necesarias aunque peligrosas: te expones demasiado. Es una manera de llegar a un público que no es lector de poesía. Personalmente, es un orgasmo cada vez que leo e interpreto un poema.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Hay medios de comunicación y medios de comunicación. En algunos se palpa el amor hacia la cultura, hacia la palabra. En otros, se huele la moda, el dinero y los mercenarios de la escritura. Está claro, que en la época que vivimos el mundo digital ha arrasado y uno ha de saber convivir con ellos. Es el medio más importante para promocionar tu obra aunque echo de menos las cartas, los carteles en las paredes de las ciudades…

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Hay tantos… Me quedo con dos: “No volveré a ser joven” de Jaime Gil de
    Biedma y “Aunque tú no lo sepas” de Luis García Montero. Creo que deberían ser obligatorios en nuestro sistema educativo.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Álex de Pierre Lemaitre y La familia del Prado de Juan Eslava Galán. Me
    parecen una delicia.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Escribe, escribe, escribe y sé valiente sin avergonzarse. Observa mucho y sé
    libre.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    En el día de Sant Jordi ¿qué libros son los más vendidos? En las librerías,
    ¿qué espacio se le ofrece a los poetas? La respuesta es clara ¿no? Intento ser crítico y realista con los tiempos que corren. El capitalismo no quiere un pueblo formado ni leído; eso asusta y la poesía tiene el efecto contraria: abrirnos los ojos.

    Por otro lado, grandes editoriales están publicando poesía de personas que vienen de la música, no por creer en ellos, ni por su calidad sino porque en las redes sociales les sigue mucha gente y son una fuente de dinero. Ya veremos qué pasa con todo ello, pasado el tiempo… ¿papel mojado?

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    ¿Por qué la poesía es un arma cargada de futuro?

    Siempre necesitamos oír la voz del poeta antes de despedirnos, por eso hoy vamos a ver y a oír a Javier Gil leyendo en el poema que os copio a continuación:

    EL TABACO PERJUDICA SERIAMENTE TU PRESENCIA

    Me acabas de decir un ahora vengo.
    Haría falta una lluvia violenta para detenerte,
    casi nunca te gustó ir a comprar tabaco sola.
    Debería nevar sobre ti
    que vas sin jersey, sin el manto de mis manos.
    Desplomarse los semáforos aún tintados
    de las manifestaciones de ayer,
    los comerciantes, las niñas que sonríen a tu paso,
    aquellas mariposas y ese frío que detestas,
    eso haría falta.

    Afrodita, por momentos, se vuelve ridícula después de irte
    y aprovecho para hacer la colada. 
    Deseando saber la respuesta
    cuando te pregunte: ¿Ya estás aquí?
    Mientras ordeno los cojines del sofá,
    las zapatillas errantes que circulan por el salón,
    celebraré conocerte y no pretender escaparme.

    Me asomo al balcón buscando tu complicidad,
    aquella que extraño en las tardes de colegio.
    No quiero imaginar que lo nuestro fue una quimera,
    ni un amor de verano a golpes de caricias,
    para luego ser la canción del olvido.
    El teléfono hace presencia en esta soledad breve.
    ¿Queda pan para los desayunos? 
    Compra también todos los contigo, los presente
    y una pizca de todavía. ¿Vienes ya? Sonríes.
    El perfume de tu pijama perdura,
    adolescencia empañada en mi escritorio,
    la vecina del quinto discute con otra mujer,
    los libros viejos que decoran la mesita de noche
    y el pupitre de tu mirada
    se dejan convencer durante esta ausencia
    de que lo coherente es imaginar
    los te quiero que nos decimos.

    Los minutos van pasando, finalmente llegas.
    ¿Todo bien por aquí? 
    Compartimos manta y cubro tu cuerpo con ella.
    Hubiera hecho falta un ejército de besos
    para no decirte la verdad.
    Y es que el tiempo, a veces, debería detenerse
    y proponernos dejar de fumar.

    Antes de marcharnos, podéis echar un vistazo al blog de Javier Gil y ver qué escribe y publica por ahí.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Llorenç Vidal: «La poesía es la expresión de la belleza a través de la palabra, de la misma vida»

    13 preguntas y un poeta, Llorenç Vidal: «La poesía es la expresión de la belleza a través de la palabra, de la misma vida»

    Hace unas semanas me hablaron del poeta Llorenç Vidal. No lo conocía, en cambio sí conocía al Llorenç Vidal del DENIP (Día escolar de la no-violencia y la paz). Para mi sorpresa, resultó que los dos eran la misma persona.

    Aquí estamos frente a frente con las trece preguntas que nos gusta hacer a todos los poetas que pasan por la revista de Poémame.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    El poeta mallorquín Llorenç Vidal

    Nací en Santanyí, en el sur de Mallorca, en 1936 unos tres meses antes del inicio de la guerra civil española. Los tres primeros años de mi vida, los años de la guerra civil, fueron un poco angustiosos ya que mi madre y yo vivíamos en Mallorca, en la zona nacional, y mi padre estaba en Barcelona, en zona republicana. Había un ansia continua por los sobrevuelos de los aviones y bombardeos de los aviones procedentes de Cataluña, ansia que se agudizó desde que se vislumbraron los barcos del capitán Bayo y más todavía cuando se produjo el desembarco en Porto Cristo, a pocos kilómetros de mi pueblo. Tal debió ser la angustia que se me contagió que la primera palabra que yo dije no fue ‘mamá’ o ‘papá’, como los demás niños, sino que fue ‘uuuuu…’, la onomatopeya de avión. Para evitar los bombardeos, a veces sólo de metralla, durante el día hacíamos la vida a la sombra de un frondoso algarrobo en una finca familiar a una media hora andando de la villa. A este algarrobo se refiere mi haikai ‘An es garrover de sa Barraca /  Al algarrobo de Sa Barraca’

    Garrover ample,
    fores nostro refugi
    durant sa guerra.

    Algarrobo amplio
    fuiste nuestro refugio
    mientras la guerra.

    A los 11 años nos trasladamos a vivir a Palma, donde estudié Magisterio y después Filosofía y Letras en las Universidades de Valencia y Barcelona. Estuve de Maestro en Algaida y Mancor del Valle, de Profesor de Bachillerato en La Molina y de Inspector de Educación en Cádiz, Ceuta y Baleares. Actualmente resido en la Bahía de Cádiz y hago frecuentes viajes a Mallorca y al extranjero. Creé y dirigí los cuadernos literarios ‘Ponent’ (1956 -1983), continué y dirigí la colección poética ‘La font de les tortugues’ desde el número 5 al 22 (1957 -1967) y en 1964 fundé el ‘Día Escolar de la No-violencia y la Paz’ (DENIP /DENYP), que en el próximo 2019 alcanzará su 56ª celebración.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    En los años de la postguerra la escuela era en castellano pero mi madre me enseñó a leer en mallorquín. Mis primeras lecturas literarias fueron las ‘Rondaies mallorquines’ d’En Jordi d’Es Recó (Antoni Mª Alcover) y me gustaba escuchar las ‘gloses’ o coplas en mallorquín popular. Mis primeras lecturas poéticas fueron de los catalanes Jacint Verdaguer y Joan Maragall y pronto me apasioné por los poetas mallorquines Marian Aguiló, Miquel Costa i  Llobera, Joan Alcover, Maria Antònia Salvà, Guillem Colom, Llorenç Riber, Miquel dels Sants Oliver, etc., así como por algunos poetas de la primera generación insular de postguerra, tales como Blai Bonet, Bernat Vidal i Tomàs, Llorenç Moyà, Miquel Gayà, etc., al mismo tiempo que por poetas en castellano sobre todo San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Antonio Machado, el exquisito Gutierre de Cetina, Federico García Lorca, Amado Nervo, Gabriela Mistral y otros más. ¿Influencias? ¡Muchas! Además de los poetas ya citados tendría que incluir los clásicos mallorquines Ramon Llull y Anselm Turmeda, el clásico latino Virgilio, el provenzal Federico Mistral, el italiano Mario Chini, de quien aprendí el uso del haikai o haiku, el griego Konstantino Kavafis, algunos poetas arábigo-andaluces, los haikashis japoneses, etc… y la fuente inagotable de la poesía popular.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    La poesía, mi poesía, es para mí difícil de definir… La definición que más me gusta es la de Jacinto Verdaguer cuando dijo que ‘la poesia és un ocell del cel que fa sovint volades a la terra’. En sentido estricto diría que es la expresión de la belleza a través de la palabra. En sentido amplio, la expresión de la belleza a través de la misma vida.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    La poesía es un fenómeno vivo y, como todo lo vivo, evoluciona. Comencé con una poesía esteticista con ribetes surrealistas, oníricos y existencialistas salpicada con algunos granos de poesía social (mis cuadernos ‘El cant de la balalaika’ y ‘5 meditacions existencials’) evolucioné hacia un regionalismo histórico de tono realista, en algunos momentos ‘con un acento retórico’ como dice Antoni Comas en la antología ‘Un segle de poesia catalana’ (el librito ‘Insania Terrae’), para finalmente estar abierto progresivamente a un esteticismo espiritualista, universalista y pacifista (‘Talaiot del vent’, ‘Estels filants’, ‘Petits poemes’, ‘Poemes esparsos’, ‘La rosa de los vientos’, estos dos últimos inconclusos y abiertos a nuevas aportaciones, y ‘Destellos espirituales’). Esta evolución se puede observar claramente en mi ‘2012: Antologia Poètica’, publicada por Editorial Tántalo de Cádiz. En el marco de esta última etapa debe inscribirse también mi obra en prosa poética ‘Petit llibre d’un solitari’ / ‘Pequeño libro de un solitario’.

    En cuanto a la métrica he usado principalmente el octosílabo y el endecasílabo en composiciones diversas: romances, verso libre, sonetos, décimas, zéjeles asonantados, etc., y con su métrica propia haikais o haikus.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Normalmente me salen los poemas, especialmente los haikais, enteros. A veces me despierto con el poema ya terminado y lo escribo. Casi no suelo corregirlos, sino aceptarlos o desecharlos. Si acaso retocarlos un poco, pero no demasiado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Creo que la poesía debe ser una expresión de la interioridad del poeta. En realidad no busco nada más que la autoexpresión mediante la belleza de la palabra. ¿Objetivo? Tal vez en la noche mágica de la poesía el único objetivo sea el que se expresa en este haiku titulado PESCADOR D’ESTRELLES /PESCADOR DE ESTRELLAS:

    -Diguès: ¿Què cerques
    en aquesta nit màgica?
    -Estels i boires…

    -Dime: ¿Qué buscas
    en esta noche mágica?
    -Nubes y estrellas…

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    No sé si es defecto o virtud, pero soy muy introvertido y tímido y no he practicado demasiado las lecturas en vivo. Sólo lo indispensable, muy escasamente en lecturas individuales y principalmente en encuentros poéticos y lecturas colectivas. La última vez en el reciente VII Encuentro Hispano Marroquí de Poesía en Tetuán. El concepto que tengo de mí mismo como poeta es muy modesto. Lo expresé claramente en el poema titulado SOY UN POETA MENOR cuando escribí:

    Soy un poeta menor
    de una literatura minoritaria.
    Me atrae el fuego del día,
    la magia de la palabra
    y los ensueños ocultos
    en los rincones del alma…

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Son una oportunidad magnífica aunque más efímera y transitoria que el pergamino o el libro impreso para difundir la palabra poética. Yo mismo mantengo dos webs y dos redes sociales y acabo de reeditar mi libro de poemas ‘Estels filants’ y preparo la reedicion de ‘Petits poemes’ en e-book y estoy muy contento de ello.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    El Pi de Formentor‘ de Miquel Costa i Llobera en su versión mallorquina, ya que la traducción al castellano del mismo autor carece de la energía y de la fuerza que brota de la versión original. Es un poema de una gran belleza y perfección en la forma y de una potencia ejemplar, ascética y educativa. Según Gaspar Sabater en ‘El renacimiento literario en Mallorca’ es ‘la más perfecta obra de la poesía mallorquina’.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    No soy un lector muy prolijo. Las tres obras básicas en mi vida son el ‘Tao Te King’ de Lao Tse, el ‘Enquiridion’ de Epicteto y el ‘Sermón de la Montaña’ de Jesús de Nazaret’. En la actualidad estoy leyendo ‘Pensamientos sobre la compasión’ de Eulogio Díaz del Corral, una novedad editorial reciente que acaba de aparecer en e-book.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Para dar un consejo se necesita conocer a la persona concreta. Es muy difícil un consejo general que sirva para todos. Tal vez si tuviera que darlo es que sea sincero consigo mismo y que conserve su frescura original.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La política y la industria editorial son dos campos de la vida social con los que tengo muy poca relación y que no conozco suficientemente para poder opinar. Soy una especie de ermitaño de la poesía. Lo dije en el haiku EREMITA:

    Anacoreta
    de Santa Poesía,
    rezo y contemplo.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Me gustan las que me has hecho. Ha sido un cuestionario muy exhaustivo. ¿Otra pregunta? Tal vez… ¿Cómo te autodefinirías? Y yo te respondería con otro haikai titulado AUTORRETRATO, que dice así:

    Simple y austero,
    escritor de poemas,
    introvertido…

    Muchas gracias por haber participado en la entrevista y por haber recitado el poema ‘Soy un poeta menor’ para nosotros.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí. Por eso os dejamos la poesía de Llorenç Vidal y un e-book del mismo poeta de regalo.

  • 13 preguntas y una poeta, Soraya Benítez: «No hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector»

    13 preguntas y una poeta, Soraya Benítez: «No hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector»

    A través de la sección Slam de la web de Poémame supe de la edición del poemario Mirlo Blanco, recuerdo azul (Ed. Camelot, 2018) de Soraya Benítez. Éste llega después de Mi mejor abril (Ediciones Mouse, 2018), su primer poemario, fruto de un blog homónimo donde Soraya escribe, según sus propias palabras, «para no perder el sur. Una suma de poemas que resta dolor, nostalgia y soledad, plasmando las inquietudes que hacen temblar a la primavera y al corazón. Un paracaídas fabricado con versos."

    Soraya Benítez es una diplomada en Magisterio de Educación Física y licenciada en Psicopedagogía apasionada de los libros, de los viajes, de la naturaleza, de la música, de la actividad física, de la comida… De todo lo que da un soplo de vida y te hace respirar. Tiene una novela a punto de ser publicada y otra en proceso de ebullición.

    Antes de empezar la entrevista, vamos a escucharla recitar uno de sus poemas, “Si quieres que te olvide”

    Este poema pertenece a Mi mejor abril. Es uno de sus poemas preferidos, porque «se suele hablar mucho del olvido, pero poco de las ganas reales de olvidar. Cuesta olvidar, claro que cuesta, aunque hay ocasiones en las que se hace más difícil porque, lo reconozcamos o no, no queremos hacerlo

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    No hay mucho que contar, mi biografía se va haciendo más sencilla y austera conforme pasa el tiempo. Nací en Córdoba, en el verano que inauguró la década de los ochenta y, actualmente, resido en Gijón. Entre lo uno y lo otro, he vivido. Se podría decir que, en ese recorrido por los años, la literatura ha sido una compañera inseparable, en forma de lectura o de folio en blanco a la espera de que volcara en él mis inquietudes, mis temores, mis preguntas.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron? 

    Mis primeros encuentros con la poesía fueron triviales o, al menos, así los recuerdo. No me acerqué yo a ella sino ella a mí, en forma de obligación escolar. Conocí a Juan Ramón Jiménez, a Bécquer o a Antonio Machado, entre otros. 

    Muchos años después, volvió a acercarse a mí, no ya como obligación sino a través del amor. Llegó Neruda, Pedro Salinas, Lorca, Cernuda… A partir de ese momento, no he dejado de ser yo la que acuda en su búsqueda, como terapia, respuesta y sosiego. 

    Aparte de los ya nombrados, supongo que cualquier autora o autor que caiga en mis manos, deja algo suyo en mí, aunque siempre recaigo en la lectura de Cristina Peri Rossi, Ángel González, Felipe Benítez Reyes, Fernando Pessoa o Anne Sexton.

    Mirlo blanco, recuerdo azul, de Soraya Benítez (Ed. Camelot, 2018).

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Mi poesía habla de mí y de todo aquello que me emociona. No sabría definirla, pero sí tengo claro lo que me gustaría conseguir con ella: me encantaría que aquello que cuento en mis poemas, no fuera solo mío, que pudiera servir a otros para sentirse identificados, acompañados y entendidos.

    ¿Cree que la poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    Creo que debería evolucionar en su escritura. Decir que se mantiene inalterable sería como afirmar que no se ha visto salpicada e influida por los acontecimientos que ha ido viviendo, las personas que ha ido conociendo, las lecturas que han pasado por sus ojos… Creo que todo eso actúa sobre nuestra manera de ver las cosas y, por supuesto, repercute en nuestro estilo y nuestro lenguaje poético. El mío ha ido cambiando a lo largo de los años, quiero pensar que progresando, gracias a no decaer en el hábito de la lectura y a la búsqueda constante de mejora, siendo autodidacta.

    Al final  del puente de Brooklyn

    El sol se abre paso entre gigantes
    que me acechan, desde lejos, cuando avanzo lentamente, como pez serpenteante
    por las aguas del East River.
    Amanece y tengo sueño.
    Me adormecen los gruñidos de madera,
    de pisadas más precoces que las mías
    con el rumbo de memoria aprendido
    en la planta de sus pies.

    Tiemblan los brazos de acero cuando bosteza la brisa, soplo marmóreo que vaga
    a mi alrededor.

    Sin duda, Lorca también temblaría sobre esta lengua inagotable.
    ¿Qué encontraré al final,
    cuando llegue?

    ¿Quién más habrá?

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    A veces, hago un esfuerzo para dar por concluida la corrección de un poema. Siempre encuentro una expresión o una palabra que defina mejor lo que quiero contar. Me resulta indispensable tener a mano un diccionario y suelo recitar en voz baja el poema, buscando una melodía que me guste, el ritmo adecuado.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Hice referencia a ello anteriormente, creo que no hay nada más hermoso que el vínculo que se establece entre escritor y lector, esa especie de reflejo. Al final, es como un guiño, te sientes  acompañada o entendida por otra persona, allá donde esté. Esa empatía es fantástica. 

    Mi mejor abril, de Soraya Benítez (Ed. Mouse, 2018)

    ¿Qué lugar ocupa, para una poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Prácticamente, no he participado en ellas, aunque no me desagradan. Son otra forma más de expresión y comunicación. La voz del poeta, sus gestos, su forma de recitar… enriquecen el poema. Otras formas más teatrales como las Poetry Slam, también me parecen estimulantes y necesarias. 

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

    Me parece estupendo. No deja de ser una adaptación a la era tecnológica que vivimos. Es normal que se adapten los medios y las técnicas utilizadas para hablar sobre poesía, para escribirla, para leerla. Puede que haya a quien le guste que la poesía sea un género incomprendido, para una minoría privilegiada, sin embargo, con Internet se rompen muchas barreras y el deseo de unos pocos poco importa.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Hay muchos que me han gustado mucho, pero… si tuviera que recomendar uno, diría Advertencia, de Felipe Benítez Reyes. No tiene desperdicio y lo interpreto, desgastando la ironía que subyace en la poesía de Felipe. 

    Advertencia (recitado por el propio poeta)

    Si alguna vez sufres -y lo harás-
    por alguien que te amó y que te abandona,
    no le guardes rencor ni le perdones:
    deforma su memoria el rencoroso
    y en amor el perdón es sólo una palabra
    que no se aviene nunca a un sentimiento.
    Soporta tu dolor en soledad,
    porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
    está justificado si fuiste desleal a tu conciencia,
    no apostando sólo por el amor que te entregaba
    su esplendor inocente, sus intocados mundos.

    Así que cuando sufras -y lo harás-
    por alguien que te amó, procura siempre
    acusarte a ti mismo de su olvido
    porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
    Y aprende que la vida tiene un precio
    que no puedes pagar continuamente.
    Y aprende dignidad en tu derrota,
    agradeciendo a quien te quiso
    el regalo fugaz de su hermosura.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Me pone nerviosa leer solo un libro. Necesito tener empezados cinco, seis, siete… a la vez. Y así, pasa, que tardo la vida para acabarlos. Actualmente, estoy haciendo más hincapié en Dime quién soy, de Julia Navarro, una novela maravillosa.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    No soy quien para dar consejos a nadie. Al fin y al cabo, los consejos son maneras de contar nuestra experiencia, para que sirva de referencia o punto de apoyo y no de dogma. Y mi experiencia en el mundo de la poesía no es tan dilatada. Eso sí, considero fundamental leer mucho y escribir mucho. 

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    La veo con ojos de escritora novata, desconozco el mundo editorial como para opinar con datos y argumentos bien formados. No obstante, me da la impresión de que una editorial es más empresa que nunca y busca beneficio, por encima de todo. 

    Noviembre, última forma de amar

    Noviembre, enfrías las manos dejando lágrimas sobre las hojas de los árboles que han llorado esta mañana.

    Suspiras y cortas los labios,
    agrietas la cara, instauras desorden
    en cada peinado, asustas ventanas
    y alzas el vuelo de las servilletas
    que llevan escritos mis últimos versos.

    Noviembre, roba domingos,
    piel de otoño que llena la nada de niebla, tardes de marco plomizo.
    Al otro lado, se oye el eco de un recuerdo que, todavía, no he tenido.

    Cómo va a cantar el mirlo en otoño…

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    No me ha preguntado nada acerca de nuestro parnaso, nuestro bar de letras de Poémame, como lo bautizamos desde un principio, @Pequenho_Ze y yo. Creo que es mucho más que una plataforma literaria virtual para los apasionados de la poesía. Escaparate, verbena, palestra… y, sobre todo, punto de encuentro donde, a veces, es posible que surja la magia.

    Ahora, antes de acabar toca el regalo a nuestros lectores. Si os ha gustado la poesía de Soraya no podéis dejar de visitar su blog Mi mejor abril.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Hilario Barrero: «Menos es más, cada palabra es un diamante, no la gasten…»

    13 preguntas y un poeta, Hilario Barrero: «Menos es más, cada palabra es un diamante, no la gasten…»

    Hilario Barrero nació en Toledo en 1946, Profesor Emérito de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), tiene una larga y productiva trayectoria que infunde mucho respeto. No os vamos a abrumar con una larga lista, solo vamos a señalar aquellas publicaciones de los últimos diez años:

    • PoesíaAgua y Humo (2010), Libro de familia (2011), Educación nocturna (2017), Blending (2018).
    • NarrativaUn cierto olor a azufre (2009). Dirección Brooklyn (2009), Brooklyn en blanco y negro (2011), Nueva York a diario (Impronta, 2013), Diarios 2012-2013 (La isla de Siltolá, 2015).
    • TraducciónDelicias y sombras, de Ted Kooser (2009), El amante de Italia, de Henry James (2009), Lengua de madera. Antología de poesía breve en inglés (2011), La esperanza es una cosa con alas, de Emily Dickinson (2017); Luces y sombras y otros poemas de Nueva York, de Sara Teasdale (2018); A quien pueda interesar Antología bilingüe (2018).

    A lo anterior podríamos también añadir los textos suyos presentes en numerosas compilaciones y antologías.

    A su faceta de escritor, hemos de añadirle la de pintor, fotógrafo y editor de “Cuadernos de Humo” que es una revista de poesía así como una pequeña editorial que nació en el año 2010 en Brooklyn (Nueva York), por la que han pasado un centenar de poetas, algunos que ya son parte fundamental de la literatura española y otros que están en camino de escribir su propia y singular historia. Cada uno de los números de Cuadernos de Humo es todo un pequeño acontecimiento, mimando cada página y siendo editados de manera artesanal.

    Antes de empezar con las preguntas, vamos a leer su poema titulado ‘Pregunta‘:

    Pregunta

    En la mañana
    la luz hablaba a gritos,
    la sombra muda.En el atardecer
    el miedo a reflejarse
    sin saber
    si es la sombra del cuerpo
    la que quema
    o es el fuego del alma
    que se extingue.

    Ya con la oscuridad te haces la pregunta
    que no tiene respuesta:
    ¿Ha sido siempre la sombra tan pesada?

    Noche clara del cuerpo.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Desde 1978 vivo en Nueva York. Enseñé español en la Universidad de Princeton. En paralelo a mi labor académica, he escrito varios libros intentando conjugar diversos géneros: poesía, traducción y colaboro habitualmente en revistas literarias como Clarín, Hélice, Poesía española, Turia y en periódicos como Abc. Edito Cuadernos de Humo.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    De niño Campoamor, Gabriel y Galán; siempre, los clásicos; en la universidad la Generación del 27, especialmente Cernuda, Salinas y Guillén. Y Brines. Y más tarde la poesía americana.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Un poema más que un arma para el futuro es una navaja del pasado, una mano abierta para el presente y una eternidad basada en el instante de un amor para el futuro. Estoy en deuda con Góngora al que siempre hay que volver, con Quevedo, con Aldana, con la poesía contemporánea en inglés (Auden, Ginsberg, O’Hara, Schuyler, Frost…). Toda buena poesía, toda poesía seria debe tener algo de maldición y algo de misterioso. Todo poema, como la vida, debe ser en cierto modo, oscuro y maldito. La oscuridad le da al poema una distancia y le hace minoritario e inalcanzable: un coto privado de belleza, sólo reservado a un grupo minoritario y privilegiado. Leer un poema debe ser un acto de reflexión, una comunicación con lo espiritual, un ritual, un sacrificio, un ejercicio de la mente y el corazón. Una comunión entre el poeta, el oficiante, y el lector.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    El hombre cambia, el estilo queda. Puede cambiar el tono, la estructura, el léxico, la forma del poema, pero si uno es un poeta con “personalidad” se le debe reconocer. Igual que se reconoce al Greco, a Velázquez, a Picasso o a Brahms, Beethoven o Arvo Part.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    El poema está terminado cuando el lector lo hace suyo. Yo tardo mucho en escribir un poema. Cuando lo termino lo dejo en el cajón que descanse. Y suelo corregir poco. Si hay que corregir, es mejor olvidarlo. “No la toquéis ya más / que así es la rosa…”

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Iluminar la soledad, llenar un vacío, dar muerte a la muerte, encender una vida… Dar a la palabra el “otro” significado, el que nadie ha usado, el que solo conocen los poetas.

    Código

    Para ellos,
    eres el nombre
    que te dieron
    dentro de su legalidad:
    un signo solamente.
    Tu otro nombre,
    el elegido en la noche
    de la boca de lobo,
    es solo mío.
    Un sonido animal.
    Y así te escucho.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Como vivo en USA solo voy a lecturas cuando presento algún libro en España. A veces me invitan comunidades hispanas de aquí o universidades a dar lecturas y siempre es una grata experiencia.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Hay compañeros que piensan que estar en la red no es cosa de un escritor. A mí me parece la octava maravilla. Yo tengo un blog “por hache o por be”, Facebook, Twitter, Instagram…

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho? 

    Cualquier soneto de Quevedo, de Góngora, de Lope, de Aldana… Me gusta “Mi vaquerillo” de Gabriel y Galán. Mi madre nos dormía cantándonoslo.

    He dormido esta noche en el monte
    con el niño que cuida mis vacas.
    En el valle tendió para ambos
    el rapaz su raquítica manta
    ¡y se quiso quitar-¡pobrecito!-
    su blusilla y hacerme almohada!
    Una noche solemne de junio,
    una noche de junio muy clara…
    Los valles dormían,
    los búhos cantaban,
    sonaba un cencerro,
    rumiaban las vacas…
    y una luna de luz amorosa,
    presidiendo la atmósfera diáfana,
    inundaba los cielos tranquilos
    de dulzuras sedantes y cálidas.
    ¡Qué noches, qué noches!
    ¡Qué horas, qué auras!
    ¡Para hacerse de acero los cuerpos!
    ¡Para hacerse de oro las almas!
    Pero el niño ¡qué solo vivía!
    ¡Me daba una lástima
    recordar que en los campos desiertos
    tan solo pasaba
    las noches de junio
    rutilantes, medrosas, calladas,
    y las húmedas noches de octubre,
    cuando el aire menea las ramas,
    y las noches del turbio febrero,
    tan negras, tan bravas,
    con lobos y cárabos,
    con vientos y aguas!…
    ¡Recordar que dormido pudieran
    pisarlo las vacas,
    morderle en los labios
    horrendas tarántulas,
    matarlo los lobos,
    comerlo las águilas!…
    ¡Vaquerito mío!
    ¡Cuán amargo era el pan que te daba!
    Yo tenía un hijito pequeño
    -hijo de mi alma,
    que jamás te dejé si tu madre
    sobre ti no tendía sus alas!-
    y si un hombre duro
    le vendiera las cosas tan caras!…
    Pero ¿qué van a hablar mis amores,
    si el niñito que cuida mis vacas
    también tiene padres
    con tiernas entrañas?
    He pasado con él esta noche,
    y en las horas de más honda calma
    me habló la conciencia
    muy duras palabras…
    Y le dije que sí, que era horrible…,
    que llorándolo el alma ya estaba.
    El niño dormía
    cara al cielo con plácida calma;
    la luz de la luna
    puro beso de madre le daba,
    y el beso del padre
    se lo puso mi boca en su cara.
    Y le dije con voz de cariño
    cuando vi clarear la mañana:
    -¡Despierta, mi mozo,
    que ya viene el alba
    y hay que hacer una lumbre muy grande
    y un almuerzo muy rico… ¡Levanta!
    Tú te quedas luego
    guardando las vacas,
    y a la noche te vas y las dejas…
    ¡San Antonio bendito las guarda!…
    Y a tu madre a la noche le dices
    que vaya a mi casa,
    porque ya eres grande
    y te quiero aumentar la soldada…

    – Autor: José María Gabriel y Galán

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Son dos: The Great Fires, de Jack Gilbert (un poeta que he traducido y que recomiendo) y open eye, open heart, de Ferlinghetti, que me parece un timo.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Que lea a los clásicos, que no tenga prisa, que no se crea que es la divina pomada, que vaya a la universidad, si puede, que piense que un poema es un universo, un mundo, una obra maestra y que como tal necesita tiempo, espacio, fondo, forma, ritmo, musicalidad, metáforas, encabalgamientos… Que el adjetivo que no da vida, mata. Que menos es más, que cada palabra es un diamante, que no la gasten…

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Floreciente y saludable. Siempre se ha publicado mucho y siempre el tiempo ha cribado. De los cientos de poetas de hoy solo quedaran cinco o seis.

    Postdata

    Me arrimo a ti
    en una calle estrecha
    y dejo pasar la sombra
    que nos viene siguiendo.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Posiblemente acerca de “Cuadernos de Humo”, qué tipo de música clásica me gusta y mi opinión sobre mi pintura.

    Algunas de esas preguntas las dejaremos para una próxima entrevista, ahora vamos a hacer un triple regalo a nuestros lectores:

    Ejemplo de obra pictórica

    Cuatro poemas

    Un poema

    En qué pozo se esconde, de qué montaña llega, de qué torrente nace, dónde queda escondido el metal de su aliento, en qué túnica de humo se bautiza, qué desnudez la suya, en qué tierra de nadie proclama su inocencia, si pura, qué sangre anima el fuego de su sexo, si es un cuerpo de guerrero bello e inaccesible qué bronce mal fraguado en la hoguera de Apolo le tizna con un virus de moho su torso amoratado, la belleza intocable de un mármol de lujuria, la rúbrica del óxido firmando su sentencia, una rosa agrietada en su esplendor de mayo por la ferocidad sin freno del olfato cobarde, dudando si llamarla con nombre de batalla o con signo de tregua, bautizada de almendra, con el velo nupcial apuntalado de hambrientas gaviotas, o dejar que su sombra se refleje en el hospicio fundiendo los aceros de la tarde, cuando ansías su lengua de muchacha te ofrece la amargura de su boca de fruta no madura, su saliva vinagre, agrios sus labios con bozales de espuma, cuando esperas en noches de tormenta que llueva en la ventana del poema te ofrece la sequía abacial de la cuaderna vía, sudario de la rima condenada, consonantes de polvo y de ceniza, cuando piensas en ella, cuando esperas su aroma de Tedeum triunfal te entona un deprofundis de silencios, encendida la lámpara del aceite esperas su llegada, virgen prudente y necia, beata del incienso que perfuma sus pechos, que llegue cuando quiera, que juegue con tu pelo, que caliente tu boca, que te ayude, que desnude tus ojos, que te envuelva tus manos en tules congelados, que le dé al corazón una armadura de soldado vencido, en tu sien un disparo de pólvora nevada, siempre la incertidumbre de no saber si vuelve, si olvidó mi costumbre de acariciar sus muslos, siempre teniendo miedo de ser tan sólo un siervo que no le da placer a su látigo húmedo, perro que solo bebe de su lluvia oxidada de musgo, de ser tan sólo un hombre sin simiente para su corazón de madre, de ser una mujer para la ambigüedad de su mirada y ofrecerle un orgasmo en la falsa bandeja de mi voz de castrato para su colección de autógrafos sin nombre, y siempre la amargura, la duda, el desaliento de que no me conozca, que me ignore, que no vuelva jamás y si me deja ¿cómo vivir sin el sonido de su voz, sentir sin el cuchillo de su aliento, respirar sin el aroma de su muerte?

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y tenemos otro regalo para los que resisten. Si queréis el PDF del Cuaderno de Humo nro. 23 que saldrá el 7 de diciembre, pedidlo como comentario a este artículo y os lo haremos llegar de alguna manera.

    Gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Abel Santos: «La poesía es un fuego salvaje. Que no te atrape el lado maldito de la poesía»

    13 preguntas y un poeta, Abel Santos: «La poesía es un fuego salvaje. Que no te atrape el lado maldito de la poesía»

    Abel Santos, nacido en Barcelona el 12 de agosto de 1976. Es un poeta autodidacta, su poesía es de un estilo claro y afilado, de una lírica casi en ruinas, que trata de temas urbanos y cotidianos casi siempre inclinados hacia un crecimiento personal.

    Él mismo ha bautizado su poética de Realismo Bastardo, que bebe tanto del mundo real como del mundo poético o más introspectivo, sin una clara escuela o movimiento de arte como padre definido.

    En 1998 publica su primer libro de poesía Esencia, de corte más clásico y lírico.

    En 2010 sale su libro El lado  opuesto al viento, en el que advierte de los peligros de traspasar ciertos límites. Su tercer libro de poesía, 2013, Todo descansa en la superficie, es un libro cuya actitud es la sobriedad y el elemento es el agua. Un nuevo poemario en el que vuelve a romper moldes dentro de su forma de escribir poesía. Jass (2016), y su Antología poética 1998-2014 Demasiado joven para el blues.

    En sus versos se puede ver la influencia de poetas como Raymond Carver, Charles Bukowski, Billy Collins, Michel Houellebecq, Roger Wolfe o Karmelo C. Iribarren, o de pensadores tan dispares entre sí como Erasmo de Rotterdam o Lao Tsé.

    Antes de empezar la entrevista vamos a escuchar a Abel recitar Scat, un poema de Jass

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Crecí sin padres al cuidado de mis abuelos maternos. Mi primer contacto con la poesía era una señora mayor que le encargaba vestidos a mi abuela que era costurera. Aquella mujer apenas sabía leer, pero hacía poesías y las recitaba con un sentimiento y una voz estremecedoras. Quedé fascinado. Fue ya de adolescente que empecé a escribir poemas y sobre todo a escuchar música. A los 22 años publiqué mi primer libro, Esencia, que eran poemas de tono romántico y espiritual. Luego, tuve la desgracia, por una serie de circunstancias personales, principalmente por la muerte de mi abuela, que caí en una espiral de drogas y alcohol con ingreso en un centro psiquiátrico. Nunca dejé de escribir, pero la poesía que entonces reflejaba en el papel hablaba del mundo y el vacío por el que estaba pasando entonces. Tardé 12 años en publicar mi segundo libro y con cierto miedo, pues no sabía cómo reaccionaría la gente a esos poemas tan crudos. Se me abrieron una serie de oportunidades en el mundo literario al par que dejé por completo el consumo de alcohol y otras sustancias. Desde entonces llevo 8 años completamente sobrio, dedicado por entero a la poesía.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    En casa de mi madre y mi padrastro, a la que me fui a vivir con 15 años, no había libros, y fue la mujer de mi hermano mayor que vive en Zaragoza, quien escribía poemas y me prestaba libros. Las rimas y leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer fue el primer libro que me cautivó, y Juan Salvador Gaviota. El primer libro de poemas que me compré fue Los señores y las nuevas criaturas, de Jim Morrison. A los veinte años empecé a comprar y leer muchos libros de poesía: Nicanor Parra, Pablo Neruda, Luis García Montero, Benjamín Prado, Lorenzo Oliván… Fue a los 30 cuando cambié el registro de lectura por autores del llamado Realismo Sucio: Bukowski, Roger Wolfe, Raúl Núñez, Raymond Carver.

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Ecléctica. Autobiográfica. Bastarda, como yo la llamo. Tras publicar mi segundo libro El lado opuesto al viento, yo mismo bauticé mi poética de Realismo Bastardo, que bebe de muchas fuentes y estilos literarios: la música, el cine, y de los movimientos poéticos de la Poesía de la Experiencia, la Poesía Confesional, y el Neorrealismo.

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura?¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años?

    Lo creo. Y si no lo hiciera estaría perdido. Y hay que saber diferenciar entre cantidad y calidad. Yo pido a la hora de escribir cantidad, que luego de lo que vale o no vale ya me encargo yo mismo de destriparlo. Procuro siempre que mi lenguaje poético sea claro, directo, sobrio, como yo mismo, y al mismo tiempo, sincero, veraz, real, como si estuviera confiando al lector mis dudas, mis miedos, mis sentimientos, mis alegrías, mi historia.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Por mi parte, voy acumulando en la memoria creativa frases que he leído y me han llamado la atención en algo que precisamente estoy sintiendo en esos días, estoy atento a las casualidades, conversaciones, situaciones reales con otras personas, una canción que escucho, y voy tomando nota mental de todo ello. Luego de repente, pasa o siento o pienso algo que es el disparador creativo para ponerme a escribirlo, y todo se empasta, todo lo que había en mi memoria creativa se funde y aparece el poema. Lo corrijo siempre teniendo en cuenta la musicalidad. Lo leo en voz alta varias veces para ver si camina bien. Y lo doy por terminado.

    Wladyslaw Szpilman

    Oculto
    en la parte aria de la ciudad
    el pianista ejecuta
    una canción
    Sin tocar las teclas. Sabe
    que todo está a oscuras,
    y la música de Chopin,
    su pureza,
    puede delatarle:

    Negras.
    Blancas. Blancas.
    Blancas.

    El pianista sólo ve
    -letales- las linternas.

    – Del poemario «Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas»

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Emocionar. Ayudar a alguien que esté perdido. Que mi poesía sea capaz de sanar a alguien. Aunque sólo sea a una persona, como la poesía me salvó y me salva a mí cada día del abismo.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Son primordiales. Las lecturas en vivo, tanto las propias como las de otros autores, nos muestran lo que tiene de humano la poesía, que va más allá del libro, tan solemne a veces, tan de pose. Es en las lecturas en vivo donde se ve de qué pasta está hecho realmente el autor o autora, su humanidad.

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Son una gran herramienta de comunicación si tenemos en cuenta que los poetas somos como alguien que está solo y lejos, perdido en una estación espacial, mandando mensajes al vacío por si recibe una respuesta. A veces nos responde quien no debe, ja ja ja, pero es una gran herramienta. Volviéndo a la tierra, he hecho grandes amigos y contactos y he recibido propuestas interesantes de otros países para difundir mi poesía.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor/a que le haya gustado mucho?

    Ya no es tarde, de Benjamín Prado. Me cambió hace un par de años, de nuevo, otra vez, la vida.

    Nunca es tarde para empezar de cero,

    para quemar los barcos,

    para que alguien te diga:

    -Yo sólo puedo estar contigo o contra mí.

    Nunca es tarde para cortar la cuerda,
    para volver a echar las campanas al vuelo,
    para beber de esa agua que no ibas a beber.

    Nunca es tarde para romper con todo, para dejar de ser un hombre que no pueda permitirse un pasado. Y además
    es tan fácil:
    llega María, acaba el invierno, sale el sol,
    la nieve llora lagrimas de gigante vencido
    y de pronto la puerta no es un error del muro
    y la calma no es cal viva en el alma
    y mis llaves no cierran y abren una prisión.

    Es así, tan sencillo de explicar: -Ya no es tarde,
    y si antes escribía para poder vivir,
    ahora
    quiero vivir
    para contarlo.

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    De qué hablo cuando hablo de escribir, de Haruki Murakami.

    ¿Qué consejos le daría a un/a joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Paciencia. Ha iniciado un camino, el difícil camino de la poesía. Que escriba y lea mucho y elija bien sus compañías. Porque cuidado, la poesía es un fuego salvaje. Y que no le atrape el lado maldito de la poesía. Porque no es bueno tragarse más de tres poemas malditos, hasta la maldita poesía lo sabe.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Hay buenas y diferentes propuestas para diversos perfiles de poetas.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    “Abel Santos, ¿cree usted en Dios?”… Y le hubiera respondido: “Sí, creo en Dios. Dios existe, porque a todo lo que existe se intenta engañarlo”…

    Abel Santos publicó en 2016 su quinto poemario Las lágrimas de Chet Baker caen a piscinas doradas (Chamán Ediciones), con prólogo de Diego Vasallo: un libro de poemas breves y espontáneos como una lágrima, escritos en servilletas de bar. Ya va por la segunda edición.

    Lady Shazam, poema que leeremos a continuación pertenece al sexto poemario que está pendiente de publicar, Huelga Decir, con prólogo de Javier Cano. Un poemario que trata de una crisis, de poemas de verso libre de carácter crítico escritos entre 2012 y 2018 y que se centra en dos temáticas: poemas de protesta social y poemas de amor.

    Lady Shazam

    Que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
    Julio Cortázar

    Cuando de nuevo pierdas la cabeza

    por saber el nombre

    de otra canción que te vuelve loco,

    recuerda a aquella mujer
    que durante largo tiempo amaste
    y que nadie sabía decirte entonces
    cómo se llamaba,

    la misma
    que por fin fue tuya,
    que su gemido
    era tu música en la rutina,
    hasta que vino a reclamarla
    otro amante, otro
    escenario, otra vida.

    Pongamos que su nombre
    es Lady Shazam,

    la que, a veces, de repente
    te devuelve la radio
    con un golpe de añoranza,
    mientras sigues lavando
    los platos rotos
    de aquellos días.

    Hoy finalizaremos la entrevista con una macro sorpresa para todos vosotros y vosotras que ocurrió durante una lectura de poemas del mes de marzo de 2017 que vale la pena rememorar.

    En el último momento, Abel Santos ha querido despedirse directamente de los lectores de la revista de Poémame con un poema. Aquí tenéis su saludo/despedida de la entrevista.

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • 13 preguntas y un poeta, Pere Gomila: «Hay que trabajar con rigor y no tener prisa por publicar»

    13 preguntas y un poeta, Pere Gomila: «Hay que trabajar con rigor y no tener prisa por publicar»

    Conocí a Pere Gomila en una de mis habituales estancias en  Alaior, población de Menorca, cuando me lo presentó un amigo común, Biel. Pasaron los años y este verano cuando asistí a uno de los eventos poéticos que él organiza en Menorca, Illanvers, nos volvieron a presentar. Esta vez fue una poeta menorquina, Magda Seoane. Ahí es cuando le pedí la entrevista que vamos a poder disfrutar.

    Poeta y escritor, hijo del también poeta Arcadi Gomila, pronto se interesó por la poesía, y formó parte del grupo Es Musols entre los años 1977 y 1979, un grupo de creación artística que escribía y representaba obras de teatro y organizaba recitales de poesía. A los 24 años publicó su primer poemario, «Regió afòtica».  Tiene diversos poemarios publicados y mucha de su obra poética aparece dispersa en diferentes publicaciones. El año 2000 el Institut Menorquí d’Estudis publicó «Tannkas», libro que recoge los poemas publicados en la revista Druïda. Sin olvidar los libros «Els colors de l’edat», publicado el año 1992 y «Geografies del vent», publicado el año 2015. Es una persona que participa activamente en varios medios para dar a conocer la vida cultural de Menorca.

    Aquí un ejemplo de su poesía:

    Tannka

    Per molt que vegis
    els estralls en el bronze
    dels anys que passen,
    hi ha un delit que no cessa
    en l’amarga certesa.

    Traducción:

    Por mucho que veas
    los estragos en el bronce
    de los años que pasan,
    hay un anhelo que no cesa
    en la amarga certeza.

    Antes de pasar a las preguntas, vamos a escucharle recitar el poema Caló de Rafalet.

    ¿Podría usted contarnos un poco de su vida y actividad literaria?

    Nací en Alaior en el año 1954, población en la que he vivido siempre. Estudié el bachillerato en el instituto Joan Ramis, en aquella época sin nombre, pero después de COU no continué mis estudios por varias razones. De manera que a partir de ese momento el resto de mi formación ha sido autodidacta. De pequeño ya me interesó la literatura y realicé pronto mis primeros intentos.

    Empecé a escribir poesía de manera seria durante el bachillerato. Luego mi actividad literaria ha estado centrada sobre todo en la poesía. También colaboro asiduamente en prensa sobre temas literarios. He llevado a cabo una destacada labor en la organización de recitales de poesía.

    ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

    Mi padre era también poeta y en casa había algunos libros de poesía. Fueron las primeras lecturas antes de ir al instituto. Por ejemplo la antología de poetas del siglo XX de Triadú (recuerdo que me gustaba leer en voz alta “El comte Arnau” de Maragall) y algún libro de poesía castellana, sobre todo de Juan Ramón Jiménez. En aquella época, el catalán no existía para la enseñanza, pero cuando tomé consciencia de que debía escribir en mi lengua (debía tener 16 o17 años) descubrí la poesía de Ausias March que me impactó. Y los poetas del siglo XX: Riba, Carner, Espriu, Estellés, Foix, Martí i Pol, Vinyoli…

    ¿Cómo definiría a su poesía?

    Siempre me resulta difícil definirla. Podríamos decir que se trata de una poesía realista, lírica en su mayor parte, que reflexiona sobre temas como el paso del tiempo, el dolor, el amor, las pérdidas, el erotismo. Aunque también me he ocupado de temas sociales o políticos o de la situación de la lengua catalana. Entiendo la poesía como una forma de conocimiento, de indagar sobre la existencia, un intento de comprender cuanto nos rodea y lo que nos acontece.

    Ahora, escuchemos el poema Mirador del Toro

    ¿Cree que el poeta “evoluciona” en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su lenguaje poético a lo largo de los años? 

    De una forma u otra todo poeta evoluciona en su escritura, porque evoluciona como persona, porque a medida que se escribe también se aprende, porque la misma ambición literaria, sin la cual no puede haber buena poesía, le induce a evolucionar, a marcarse nuevos retos. Mi lenguaje poético también ha evolucionado y espero que esta evolución continúe. No me gustaría estar escribiendo siempre la misma obra. Con el tiempo me he vuelto más exigente y he intentado dar a cada libro el carácter apropiado, por esto tengo muchos poemas sueltos que no han llegado a constituirse en libro. El estilo ya es otra cosa.

    ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

    Soy lento para escribir y suelo corregir mucho, incluso mientras escribo. Siento que el poema está terminado cuando me parece que ya no lo mejoro.

    ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

    Llegar a la formulación lo más ajustada posible de lo que pretendo comunicar, la búsqueda de la belleza expresiva. Si el lector logra encontrar en mis poemas una parte de todo lo que me ha dado la poesía me doy por satisfecho.

    ¿Qué lugar ocupa, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

    Las lecturas en vivo son importantes. Llevo muchos años organizando recitales de poesía porque creo que es una forma de llegar a un público más amplio del que suele leerla habitualmente. Un público que también necesita de la expresión poética y que encuentra en la voz en vivo del poeta una mejor experiencia en relación con el texto. Después siempre habrá alguien que se acerque al libro a partir de lo que ha escuchado y le ha conmovido. Además no hay que olvidar la oralidad de la poesía, el placer de leerla en voz alta aunque sea para uno mismo.

    Escuchemos ahora el poema Cap de Cavalleria

    ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs, etc.?

    Es evidente que las nuevas formas de difusión permiten llegar a un número mucho mayor de personas y que dan la oportunidad a muchos de divulgar sus escritos. El problema es que esta misma abundancia y facilidad permite la convivencia de aportaciones muy interesantes y de gran calidad con una mayoría de textos mediocres o sin ningún valor literario (ciñéndonos al ámbito de la literatura). Hace falta una educación que enseñe a buscar y encontrar en internet todo aquello que tiene valor, que muestre como separar el grano de la paja. Por otro lado es muy de agradecer que podamos acceder a revistas literarias de gran nivel con tanta facilidad.

    ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho? 

    Es muy difícil hablar de un solo poema, son tantos los que podría recomendar… Pongamos, por decir dos, “Elegia de Vallvidrera” de Joan Vinyoli y “Tots hi serem al port amb la desconeguda” de J.V. Foix

    ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

    Soy de combinar varias lecturas a la vez: poesía, ensayo o no ficción y narrativa. Siempre tengo varios libros empezados. Si hablamos de poesía, en estos momentos estoy releyendo la poesía de Margarita Ballester con motivo de la publicación de su obra reunida en el volumen Després de la pluja.

    ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este camino de la poesía?

    Lo más fundamental es la lectura. Leer mucho y sobre todo leer a fondo a los grandes poetas, aprender de ellos, de ellas. Y trabajar con rigor, no tener prisa por publicar. Corregir y corregir.

    ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

    Ciñéndonos al ámbito de las letras catalanas, que es el que conozco, creo que se realiza un gran trabajo editorial. A veces pienso que se publica demasiado, pero hay editoriales que llevan a cabo su labor con mucho rigor y seriedad, que saben cuidar las ediciones y a sus autores. En estos últimos años, a causa de la reestructuración del mercado editorial por parte de grandes empresas, han surgido editoriales independientes que trabajan de manera admirable y publican de forma muy rigurosa.

    ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he hecho?

    Una pregunta recurrente es por qué no he publicado más. En mi caso, no he sido un autor prolífico, pero no he abandonado nunca a la poesía y, de hecho, estoy esperando a mi pronta jubilación para escribir de manera mucho más intensa.

    Gracias por concedernos esta entrevista. Estamos en otoño y por eso decidimos compartir con nuestros lectores el poema «Tardor» («Otoño»).

    Tardor

    Triomf de la llum, el lent capvespre encès
    sobre un desert paisatge de tardor.
    Cristalls, clapes intenses de claror
    sobre d’un mar esquiu de gent, ofès

    de tant d’estiu de desgavell espès,
    enyoradís, als ulls, de serenor,
    espai obert al goig, pura cançó,
    volgut oblit de tot, afany de res.

    Si el ferit de l’atzar veia aquest mar
    i dels colors s’abeura i de la llum
    i en la calma s’endinsa, delerós,

    sabrà el repòs perfecte, el més avar
    de revelar‑se, esquerp de tot costum
    com el present més ric i dolorós.

    Traducción:

    Triunfo de la luz, incendio del lento atardecer
    sobre un desierto paisaje de otoño.
    Cristales, manchas intensas de claridad
    sobre un mar esquivo de gente, ofendido

    de tanto verano de espeso desorden,
    nostálgico, a los ojos, de serenidad,
    espacio abierto al gozo, pura canción,
    ansiado olvido de todo, afán de nada.

    Si el herido por el azar mira este mar
    y de los colores se impregna y de la luz
    y en la calma se adentra, ansioso,

    sabrá el reposo perfecto, el más avaro
    de revelarse, arisco de toda costumbre
    como el presente más rico y doloroso.

    Antes de irnos, volvamos a escuchar un poema de Pere Gomila, Pou de Na Patarra:

    Y a vosotros, lectores, esperamos que hayáis disfrutado la entrevista y gracias por haber llegado hasta aquí.

  • Día de las escritoras

    Día de las escritoras

    Aprovechando que esta semana es el Día de las Escritoras, hemos pensado que es un buen momento para recordar y conocer un poco mejor a las mujeres escritoras que han sido entrevistadas en la Revista de Poémame:

    Iris Almenara

    http://152.228.140.20/2017/03/21/iris-almenara-concibo-la-poesia-como-un-desahogo-pero-tambien-como-una-lucha/

    Alicia Plante

    http://152.228.140.20/2017/12/27/alicia-plante-el-oficio-de-escribir-es-como-un-musculo-que-se-fortalece-con-el-uso-con-la-exigencia/

    Angela Pradelli

    http://152.228.140.20/2018/01/18/13-preguntas-y-una-poeta-angela-pradelli-la-poesia-esta-y-los-poetas-a-veces-pueden-captarla-entenderla-trasladarla-a-la-escritura/

    Tere Vila Matas

    http://152.228.140.20/2018/02/06/13-preguntas-y-una-poeta-tere-vila-matas-poesia-caligrafia-pintura-y-musica-forman-parte-de-un-arte-completo-mediante-el-cual-se-expresan-distintas-dimensiones-de-sensibilidad/

    Victoria Ash

    http://152.228.140.20/2018/02/21/13-preguntas-y-una-poeta-victoria-ash-la-poesia-es-instinto-de-supervivencia/

    Raquel Lanseros

    http://152.228.140.20/2018/03/21/13-preguntas-y-una-poeta-raquel-lanseros/

    Paloma Fadon

    http://152.228.140.20/2018/04/04/13-preguntas-y-una-poeta-paloma-fadon-salazar-llegar-a-pintar-una-poesia-es-muy-arduo-hay-que-sentir-su-presencia-y-su-hacer-bien-dentro

    Pequenho_Ze

    http://152.228.140.20/2018/05/23/13-preguntas-y-una-poeta-ze-pequeno/

    Hortensia Márquez

    http://152.228.140.20/2018/06/28/13-preguntas-y-una-poeta-hortensia-marquez-nunca-he-buscado-ningun-fin-escribo-por-necesidad-y-por-satisfaccion

    Aurora Reyes

    http://152.228.140.20/2018/10/10/13-preguntas-y-una-poeta-aurora-reyes-busquen-y-alimenten-su-poesia-con-las-letras-de-otros-autores-y-aprendan-todo-lo-que-puedan/